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Técnicas de Modificación Conductual en Terapia

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UNIDAD 3

M3 PC03 Unidad 1: Introducción a las


técnicas de modificación de la
conducta

Perspectiva cognitiva de las


intervenciones conductuales
Recientes estudios sobre la eficacia de los
tratamientos destacan la importancia de estas técnicas
como las más poderosas para producir el cambio cognitivo.
No todas las técnicas conductuales actúan de la misma
forma en el cambio cognitivo, pues algunas lo producen
de forma directa, como la exposición con prevención de
respuesta, los experimentos conductuales o la activación
conductual, que permiten desconfirmar los pensamientos que
producen respuestas de escape y evitación que suelen
mantener muchos de los trastornos mentales.
Otras técnicas van dirigidas a proporcionar estrategias de
afrontamiento frente a los síntomas, como las técnicas de
relajación, las técnicas de respiración o las técnicas de
distracción. Si bien estas pueden ser muy útiles en fases
iniciales de la terapia, en el tratamiento de algunos
trastornos podemos estar introduciendo nuevas conductas de
seguridad.
Finalmente, tenemos todas las técnicas molares importadas
de la terapia de conducta, como los programas de
reforzamiento, la extinción, el modelado, etc., que se utilizan
más en niños y pacientes institucionalizados. Estas
técnicas también se utilizan en numerosas ocasiones en la
terapia cognitiva como estrategias de manejo del
paciente.
Ejemplo
Por ejemplo, reforzamos al paciente cuando cumple las
tareas para casa y hace los registros; potenciamos o
complementamos la exposición con las aproximaciones
sucesivas o el modelado; extinguimos conductas que
entorpecen el tratamiento, etc.
Es por este motivo que cualquier terapeuta cognitivo debe
conocer a la perfección las leyes del aprendizaje y aplicar
correctamente las técnicas más molares y básicas de la
modificación de conducta en su práctica diaria, para
aumentar la probabilidad de que el paciente realice el
tratamiento.

Paso a paso en las intervenciones


conductuales
Con estas técnicas el terapeuta cognitivo busca el efecto que
las mismas producen en los pensamientos automáticos y
que, a su vez, reducirán los síntomas, más que la pura
habituación o extinción de emociones como la ansiedad.
Esta reconceptualización tiene una serie
de implicaciones en la aplicación general de las diferentes
técnicas que deben tenerse en cuenta a la hora de aplicar
cada uno de los pasos:
Paso 1
Conceptualización.
Paso 2
Identificación de los pensamientos automáticos.
Paso 3
Prescripción conductual.
Paso 4
Registro.
Paso 5
Evaluación.

Paso 1. Conceptualización
Como en todas las intervenciones psicológicas
cognitivas el primer paso es la conceptualización de la
técnica integrada en el modelo cognitivo de la patología a
tratar.
Se deben comunicar dos ideas esenciales:
La forma más potente de cambiar un pensamiento es
mediante la experiencia directa, haciendo frente a las
situaciones que provocan los síntomas.
Las técnicas también van dirigidas a cambiar las estrategias
de afrontamiento conductuales desadaptativas mediante la
adquisición de estrategias más adaptativas.

Paso 2. Identificación de los pensamientos automáticos


Para que la técnica sea efectiva, es preciso que previamente
se identifiquen los pensamientos automáticos que se
desean modificar o desconfirmar.
Para ello, se ponen en práctica todas las técnicas de
reestructuración cognitiva que son propias de la terapia
cognitiva.

Paso 3. Prescripción conductual


Siempre debemos dar información precisa sobre cómo se
debe realizar el ejercicio conductual. Para ello, debemos
especificar en las instrucciones de la técnica los siguientes
aspectos:
Paso 4. Registro
Cualquier ejercicio realizado como trabajo para casa
debe registrarse. Para ello podemos utilizar
un autorregistro.
Como ejemplo de los registros utilizados para la supervisión
de las tareas entre sesiones, a continuación, se adjunta
un registro para la realización de la exposición:

Reflexión
Reflexiona brevemente, ¿de qué otra manera podemos
saber los problemas que ha tenido el paciente al
realizar una tarea en la que nosotros no estamos
presentes?
Revisión de registros detallados, la comunicación con
cuidadores o familiares, la observación indirecta a través de
tecnologías de monitoreo, o la entrevista al paciente después
de la tarea para identificar áreas de dificultad.

Paso 5. Evaluación
El terapeuta debe revisar los
autorregistros detalladamente para destacar cómo
la experiencia realizada a través del ejercicio conductual
desconfirma los pensamientos automáticos y
aporta interpretaciones alternativas. Generalmente los
registros de la tarea para casa deben revisarse al inicio de la
sesión, dedicando suficiente tiempo a ellos. La finalidad de
esta evaluación es la de supervisar las tareas revisadas,
teniendo en cuenta su utilidad y los posibles problemas que
haya tenido el paciente para realizarlas. De esta forma, se
podrán resolver en las siguientes tareas.
Además de dedicar un tiempo a esta evaluación, es
imprescindible reforzar al paciente por las tareas realizadas,
aunque estas estén incompletas o no se hayan realizado
correctamente; de este modo aumentamos la posibilidad de
que el paciente las continúe realizando y perfeccionando.

Anexo
A continuación, te exponemos con mayor detalle los procesos
de reforzamiento y extinción:
Reforzamiento y extinción.
REFORZAMIENTO Y EXTINCIÓN
1. Reforzamiento
La conducta operante es la conducta de cualquier organismo
que, literalmente, “opera” sobre el ambiente
para producir efectos. Los efectos producidos en el ambiente,
a su vez, pueden determinar la frecuencia
o intensidad de la conducta. Por ejemplo, en el caso del niño
que recibe la atención de su madre cada
vez que se muestra ruidoso o inquieto, pero, al mismo tiempo,
es ignorado cuando se porta bien, este
continuará, o incluso aumentará, su conducta ruidosa o
inquieta.
Las consecuencias de la conducta que sirven para aumentar
la frecuencia o intensidad de esa misma conducta se llaman
reforzadores. De acuerdo con esta definición, basada en el
sentido común, un reforzador
elabora o potencia una conducta respecto a otra conducta
que es contingente.
Para poder afirmar que tal elemento (objeto o situación) es un
reforzador debe cumplir dos requisitos:
• Que se presente inmediatamente después de la
respuesta.
• Que su función sea la de aumentar o incrementar la
posibilidad de emisión de la respuesta.
Para definir un reforzador seguiremos los siguientes pasos:
• Determinaremos qué es la respuesta (definición
conductual).
• Buscaremos la situación en que se produce: y cuál es el
estímulo (estímulo que llamaremos discriminativo, porque en
su presencia se produce la respuesta).
• Determinaremos la relación temporal con la respuesta.
Así, si la incrementa, podremos decir que
estamos en presencia de un reforzador.
• Estableceremos cuál es el efecto que produce sobre la
frecuencia de la respuesta. De esta manera,
si la incrementa podremos decir que estamos en presencia de
un reforzador.
1.1. Programas de reforzamiento
El reforzamiento continuo se produce cuando una respuesta
siempre va seguida de una estimulación agradable (presencia
de S+, reforzamiento positivo, o ausencia de S-, reforzamiento
negativo). Cuando se produce un reforzamiento continuo, la
extinción es muy rápida. Por ejemplo, la conducta que nos
lleva a obtener café en las máquinas expendedoras está
mantenida por reforzamiento continuo, ya que, si la máquina
no está estropeada, cada vez que metemos dinero obtenemos
café. El reforzamiento parcial se presenta cuando una
respuesta va seguida de estimulación agradable de vez en
cuando (no siempre). Este tipo de reforzamiento es más
resistente a la extinción que el continuo. La mayoría de
nuestro comportamiento se desarrolla bajo programas de
reforzamiento parcial (como por ejemplo la actividad laboral,
la mendicidad, etc.).
A su vez, el reforzamiento parcial puede ser de razón,
dependiendo del número de respuestas para obtener
reforzamiento (trabajo a destajo, vendedores, etc.) o de
intervalo, dependiendo de cuánto tiempo debe pasar para
conseguir reforzamiento. Los programas de reforzamiento
parcial son muy resistentes a la extinción.

2. Extinción
La extinción es el proceso inverso al reforzamiento. el proceso
de extinción tiene lugar cuando una
respuesta no es reforzada y, por tanto, disminuye su
frecuencia o intensidad. Algunos ejemplos de este
proceso serían las siguientes situaciones: cuando llevamos
perdidas varias monedas en una máquina
tragaperras sin obtener lo que deseamos, nos sentimos con
menos ganas de “alimentarla”; si tenemos un
amigo que deja de prestar atención a nuestra conversación y
que nunca acepta nuestras invitaciones,
comenzamos a buscar a otro amigo.
Para poder hablar de extinción, es necesario que se cumplan
dos requisitos:
• Que haya interrupción definitiva de un evento que
seguía a una respuesta.
• Que, a raíz de esta suspensión, se produzca una
disminución de la probabilidad de emisión de la
respuesta.
Muchas veces no llegamos a establecer que un evento es
reforzador hasta que no aplicamos la extinción.
La extinción consiste en suprimir el reforzamiento de una
conducta que previamente ha sido reforzada.
Así pues, se trata de eliminar (o establecer las condiciones
para que se elimine) el reforzamiento que la
persona recibía tras la emisión de la conducta que se
pretende reducir.
Este procedimiento se basa en el principio de que, si, en una
situación determinada, una persona emite
una respuesta que ha sido reforzada previamente y a esta no
le sigue una consecuencia reforzante, entonces, será menos
probable que la persona emita esa conducta de nuevo cuando
se encuentre en una situación similar.
De este modo, se reduce de forma consistente y duradera la
emisión de un gran número de conductas desadaptativas,
aunque es un procedimiento lento y, en ocasiones, se observa
un incremento inicial en la tasa de emisión de la conducta que
se pretende reducir.
Por lo tanto, es importante para la aplicación de la técnica
tener en cuenta que:
1. Es un procedimiento de reducción gradual de las conductas
operantes, no de reducción inmediata. La reducción de la
conducta desadaptativa depende de la historia de
reforzamiento de la misma (de cómo fue reforzada cuando se
adquirió). Cuando la conducta está bien consolidada y se
desarrolla bajo reforzamiento intermitente (o parcial), la
reducción de la misma mediante extinción será más lenta.
Cuando esta se aprendió bajo un programa de reforzamiento
continuo y es de origen reciente, es más fácil de extinguir.
2. Además, también se debe tener en cuenta el tiempo que el
sujeto estuvo sin recibir reforzamiento cuando se adquirió la
conducta indeseable. Cuanto mayor sea este periodo, más
lento será el proceso de reducción mediante extinción.
3. Por otra parte, también influye la intensidad de los
estímulos reforzadores utilizados para la adquisición de la
conducta que se pretende reducir. Cuanto más intensos
fueran estos, más lenta será la extinción.
4. Otros aspectos a tener en cuenta son el esfuerzo necesario
para la emisión de la respuesta (a más esfuerzo, más
fácilmente extinguible), así como la aplicación simultánea de
técnicas de refuerzo de conductas alternativas que compitan
con la conducta a reducir (la extinción será más rápida).
5. El hecho de que sea un procedimiento de reducción gradual
hace que su aplicación no esté indicada en los casos en los
que la conducta a reducir sea una conducta muy perjudicial
para el sujeto.
6. Cuando se aplica la extinción, inicialmente, se produce el
“estallido de extinción”, que consiste en un incremento en la
frecuencia e intensidad de la conducta que se pretende
reducir. Es importante entonces no abandonar en su
aplicación, pues a este aumento inicial de la conducta le sigue
una disminución de la misma, si el procedimiento de extinción
se aplica de forma frecuente y constante.
7. Otro aspecto a considerar es la “agresión inducida por la
extinción”, que consiste en la aparición de comportamientos
agresivos o violentos cuando se instaura el procedimiento de
extinción. Esta reacción parece que se debe a mecanismos
emocionales y cognitivos relacionados con la frustración.
8. Por último, cabe señalar que puede producirse una
recuperación espontánea de la respuesta extinguida, que
consiste en una reaparición de la misma tras un periodo de
tiempo posterior a la desaparición de la conducta. Si se
produce este fenómeno, es conveniente mantener la extinción
de forma consistente hasta que desaparezca por completo la
conducta desadaptativa.
Como alternativa, también es posible combinar la extinción
con un procedimiento de reforzamiento positivo de otras
conductas adaptativas y, si es posible, incompatibles con la
conducta a eliminar. Para ello, estas conductas deben haber
sido evaluadas antes de iniciar el procedimiento (mediante un
análisis funcional completo de la conducta problema y del
contexto en el que se presentan).
2.1. Indicaciones y contraindicaciones
La extinción está indicada siempre que se requiera la
reducción o eliminación de conductas disruptivas en niños y
adolescentes, en el tratamiento de hábitos nerviosos dañinos
para el sujeto, en el tratamiento de algunos trastornos de la
conducta alimentaria y, en general, siempre que se quiera
disminuir la probabilidad de ocurrencia de una conducta
desadaptativa, sobre todo cuando esta está siendo mantenida
por estímulos reforzadores fácilmente identificables y que se
pueden controlar. No es una técnica indicada en el caso de
conductas cuyos reforzadores no sean identificables y/o
controlables o en conductas peligrosas para el propio sujeto o
para terceros.
Ideas clave
Para finalizar, repasemos algunas ideas clave:
 No todas las técnicas conductuales actúan de la
misma forma en el cambio cognitivo, pues algunas lo
producen de forma directa.
 Otras técnicas van dirigidas a proporcionar estrategias
de afrontamiento frente a los síntomas, como las
técnicas de relajación.
 Es por este motivo que cualquier terapeuta cognitivo
debe conocer a la perfección las leyes del
aprendizaje y aplicar correctamente las técnicas más
molares y básicas de la modificación de conducta en su
práctica diaria
 Con estas técnicas el terapeuta cognitivo busca el efecto
que las mismas producen en los pensamientos
automáticos.
 Esta reconceptualización tiene una serie de
implicaciones en la aplicación general de las
diferentes técnicas que deben tenerse en cuenta a la
hora de aplicar cada uno de los cinco pasos.

M3 PC03 Unidad 2: Técnicas de


control de la activación: relajación y
respiración
La relajación
El objetivo prioritario de las técnicas de relajación es mostrar
a la persona a cómo puede controlar su propio nivel de
activación sin la ayuda de recursos externos al organismo.
Actualmente, solo se recomienda
la relajación como tratamiento adyuvante en aquellos
pacientes en los que la ansiedad resulta demasiado elevada
como para que puedan implicarse en otras técnicas del
programa de tratamiento diseñadas para mejorar el
afrontamiento de situaciones que le generan malestar o para
modificar pensamientos de amenaza que mantienen los
esquemas de ansiedad.
Para el terapeuta cognitivo la desactivación de
estos esquemas de miedo es el principal objetivo en el
tratamiento de los trastornos, en los que está implicada la
ansiedad. Además, será esta intervención la que producirá
una reducción duradera de la ansiedad, y no la adquisición de
la técnica de relajación como estrategia de
afrontamiento (Clark y Beck, 2010); Cautela y Groden (1988);
entre otros).

Respuesta de alarma y efectos psicológicos


La activación del organismo, causada por
un estímulo percibido por el sujeto
como amenazante, provoca respuestas de ansiedad o miedo.
Cuando la reacción de alarma es situacional y de duración
limitada, recibe el nombre de estrés.
Cuando la reacción de alarma del organismo se produce en
forma de arousal, mantenido en el tiempo sin que se lleguen a
recuperar los niveles de activación previos a la situación que
causó la alarma, la respuesta recibe el nombre de ansiedad.
Así, se puede decir que la activación del sistema nervioso
autónomo resulta desadaptativa en dos tipos de situaciones:
1. Cuando se produce una activación elevada ante
estímulos que son poco o nada peligrosos.
En este caso, se producen los trastornos de ansiedad que
conocemos como fobias.
En estos casos, se presenta una reacción de alarma
desproporcionada e irracional (no motivada por la posibilidad
de sufrir un daño físico probable).
2. Cuando se produce una activación elevada
durante periodos de tiempo demasiado
prolongados, o mucho después de haber cesado el
estímulo que desencadenó la respuesta.
En estos casos, la resistencia del organismo se agota y el
organismo sufre los efectos negativos que producen
los cambios neuroendocrinos e inmunológicos derivados
de la respuesta de estrés.

Los procedimientos de control de la activación tienen


sus orígenes en las técnicas de meditación orientales,
aunque los procedimientos modernos se consolidan como
procedimientos de intervención psicológica cuando se
empiezan a utilizar en terapia y modificación de conducta
como procedimientos que acompañan a otras técnicas.
Aunque, normalmente, se define la relajación como
una técnica de reducción de la activación fisiológica, lo
cierto es que este procedimiento implica un
componente fisiológico (reducción de la activación del
sistema nervioso autónomo), un
componente subjetivo (sensación subjetiva de tranquilidad
experimentada y verbalizada por el sujeto) y un
componente conductual (disminución de la actividad
motora), así como las interacciones entre estos tres
componentes.
Reflexión
Reflexiona brevemente: actualmente muchas personas
realizan actividades físicas en las que hay componentes de
disminución de la activación ¿Le pueden ser útiles como
técnica?

Efectos fisiológicos de la relajación


Los principales efectos fisiológicos que produce la
relajación son, siguiendo a Labrador y cols., (1995) los
siguientes:
1. Disminución de la tensión muscular tónica.
2. Disminución de la frecuencia e intensidad cardiaca.
3. Aumento de la vasodilatación arterial y consiguiente
incremento del riego periférico y oxigenación celular.
4. Cambios en la respiración. Disminución en la frecuencia,
aumento en la intensidad y en la regularidad del ritmo
respiratorio inspiratorio-espiratorio.
5. Disminución de la actividad simpática general.
6. Disminución en los niveles de secreción de
adrenalina y noradrenalina por las glándulas
suprarrenales.
7. Disminución del consumo de oxígeno y eliminación
de CO2, sin cambios en el cociente respiratorio.
8. Reducción en el nivel de ácido láctico en la sangre
arterial.
9. Además de estos cambios específicos, la relajación
parece que produce otros cambios más generales en
el organismo:
o Disminución en el metabolismo basal.
o Disminución de los índices de colesterol y
ácidos grasos en plasma.
o Incremento del nivel de leucocitos (mejora del
funcionamiento del sistema inmunológico).
o Incremento en los ritmos alfa y theta
cerebrales.

La relajación progresiva
El precursor en el desarrollo de la relajación
progresiva fue Jacobson, en 1929, dirigida a
conseguir niveles profundos de relajación
muscular. Según Jacobson (y según han confirmado los
estudios de investigación realizados) existe
una interrelación recíproca entre el cerebro y
las estructuras periféricas del cuerpo, en especial
el sistema muscular. Por lo tanto, el nivel de
activación en una de estas partes está controlado, al menos
parcialmente, por el nivel de activación en la otra.

El procedimiento desarrollado por Jacobson en 1929 requiere


un amplio periodo de tiempo para aprender a relajarse,
por lo que han sido muchos los autores que han modificado el
procediendo para hacerlo más breve (Bernstein y Borkovec
(1973).

Procedimiento

Mediante este procedimiento se instruye al sujeto para que


se relaje mediante la tensión y la relajación alternativa de
unos determinados grupos musculares.

El objetivo básico del proceso es que el individuo aprenda


a detectar las señales fisiológicas provenientes de sus
músculos y que le informan de que estos están en tensión, de
modo que, posteriormente, cuando sea capaz de
identificarlas, pueda activar las habilidades aprendidas para
mitigarlas, es decir, pueda relajarlas.
Mediante la relajación progresiva de Jacobson, se puede
modificar la tensión de todo el organismo en general, o bien
de partes concretas de este, cuando la tensión se asocia a
determinados músculos o grupos musculares.

Sea cual sea el procedimiento elegido, en todos ellos es muy


importante la práctica y la regularidad. Por ello, antes de
iniciar el entrenamiento, el sujeto debe comprender muy
bien la necesidad de practicar regularmente.

Se debe también explicar a los sujetos que, durante las


primeras sesiones, las de entrenamiento, no se van a
producir los “efectos relajantes” que se conseguirán
cuando se domine la técnica, puesto que ésta aún se está
aprendiendo.

Consideraciones previas

Podemos establecer algunas consideraciones


previas comunes a la aplicación de la técnica y que deben
ser expuestas durante esta primera sesión:

1. El entrenamiento debe llevarse a cabo en


una habitación silenciosa y en penumbra, con una
temperatura confortable.
2. Es conveniente usar ropa cómoda, que no apriete. Si
se usan gafas o lentes de contacto, es preferible
quitárselas. También se deben retirar zapatos,
cinturones o cualquier otro objeto que pueda molestar o
impedir la libertad de movimientos.
3. Se deben evitar las interrupciones, una vez se han
iniciado los ejercicios. Desconectar el teléfono, el timbre,
etc.

Para la práctica de la relajación progresiva, el sujeto también


puede escoger entre diferentes posiciones, que se resumen
a continuación (posiciones para la práctica de la relajación,
tomado de Olivares y Méndez, (1999)

SENTADO

Sentado en un asiento, con la cabeza apoyada y


la espalda descansando completamente sobre el
respaldo. Con los pies reposando en el suelo, sin hacer
ningún tipo de esfuerzo y con los brazos sobre los muslos,
con las palmas de las manos hacia abajo o bien sobre los
reposabrazos. Esta posición es la postura idónea.

ESTIRADO

Tumbado, sobre una superficie dura que permita apoyar


todo el cuerpo y con la cabeza sensiblemente
elevada para que el cuello quede en reposo.

POSTURA DEL COCHERO

Sentado en un asiento y con el cuerpo inclinado


ligeramente hacia delante, con la cabeza sobre el
pecho y los brazos apoyados en las piernas.

Variantes de la relajación progresiva


Destacan las siguientes variantes:
RELAJACION DIFERENCIAL
El objetivo consiste en aprender a tensar exclusivamente
los músculos vinculados con la actividad que se deba
llevar a cabo, manteniendo relajados los músculos que no
sean necesarios. Así, el resultado será la realización de la
mayor parte de las actividades de la vida cotidiana con la
mínima tensión muscular posible. Se pretende, de esta
manera, que el sujeto aprenda a relajarse en situaciones
cotidianas, sin la necesidad de tener que adoptar las
posiciones idóneas para la relajación progresiva.
Esta modalidad puede utilizarse como estrategia de
generalización (tras el entrenamiento de la relajación
progresiva estándar, como complemento para promover la
generalización a situaciones naturales), o bien como técnica
de afrontamiento (método para hacer frente a
determinadas situaciones ansiógenas de la vida cotidiana en
el caso de pacientes con fobias o problemas de ansiedad que
necesiten disminuir su ansiedad para poder realizar las tareas
asignadas). Bernstein y Borkoveck presentan un programa
de relajación diferencial que combina tres variables
dicotómicas: posición (sentado/de
pie), actividad (inactivo/activo) y lugar (tranquilo/no
tranquilo). De este modo, existirían ocho situaciones para el
aprendizaje de la relajación diferencial, que surgirían de la
combinación de estas variables.
Estas situaciones podrían jerarquizarse en cuanto al grado
de dificultad que implican, que depende de la cantidad de
distractores presentes. El programa supone empezar el
entrenamiento en las situaciones más fáciles e ir aumentado
el grado de dificultad.
RELAJACION CONDICIONADA
El objetivo de esta variante reside en vincular la relajación
a una palabra que el sujeto se diga a sí mismo. Así,
mediante condicionamiento clásico, se asocian palabras
que evocan tranquilidad, para conseguir una respuesta rápida
de relajación. Una vez que el sujeto está relajado, se le
solicita que ponga su atención en la respiración y que se
repita mentalmente la palabra que prefiera en cada
espiración. Inicialmente, el terapeuta verbaliza en alto la
palabra señal, coincidiendo con las cinco/ diez primeras
exhalaciones del sujeto, alargando la sílaba final y
reduciendo el volumen de voz. Luego, el sujeto debe repetir
mentalmente veinte veces más la palabra señal cada vez que
realice una exhalación. Para comprobar que la palabra se ha
condicionado con éxito a la respuesta de relajación, los
autores proponen que se pida al sujeto que imagine una
escena que le produzca ansiedad, que respire profundamente
y que se diga a sí mismo la palabra señal cuando exhale. Una
variante de esta técnica es la imaginación de escenas
relajantes. En este procedimiento se le indica al sujeto que
evoque una escena relajante cada vez que se repita la
palabra señal. De este modo, la palabra señal y la imagen
clave evocan respuestas de relajación. Esta técnica permite
al sujeto relajarse en situaciones de la vida cotidiana que
distan mucho de ser las condiciones óptimas para la
relajación.
RELAJACION PASIVA
La técnica presentada por Vera y Vila (1991), citado
en Caballo, V. (1998) consiste en utilizar exclusivamente
ejercicios de relajación de los grupos musculares,
sin tensarlos previamente, como en el procedimiento
original. Está indicada para sujetos con problemas orgánicos o
que no pueden utilizar la tensión muscular por motivos
médicos. Las instrucciones se graban en una cinta, que el
paciente escucha y practica en casa y que dura unos 20
minutos. En primer lugar, se realizan ejercicios de distensión;
en segundo lugar, se evocan las sensaciones de peso y calor
y, en tercer lugar, se utiliza la respiración.
Además de la relajación muscular progresiva también se
han utilizado otros procedimientos de relajación que, aunque
no hayan sido tan utilizados, pueden resultar de utilidad en
aquellos casos que no se pueda utilizar la relajación muscular
progresiva. El proceso de relajación alternativo que más se ha
utilizado es la relajación autógena.
Anexo
A continuación, te exponemos con mayor detalle
las características principales del entrenamiento
autógeno:

ENTRENAMIENTO AUTOGENO
Este método de relajación fue desarrollado por Schultz (1972)
y se denomina autógeno porque es autogenerado. Este
procedimiento tiene por objetivo que el propio sujeto se
genere él mismo un estado de relajación. Se basa en el hecho
de que una representación mental es capaz de generar en el
sujeto un cambio corporal correspondiente a aquella
representación. En este caso, la representación mental que se
induce (y, por lo tanto, el estado que se induce) es la
desconexión general del organismo, lo que implica un cambio
en el estado de conciencia del sujeto, aunque esta
desconexión no es tan profunda como la inducida mediante la
hipnosis (uno de los antecedentes del entrenamiento
autógeno). La desconexión se supone que se logra mediante
la autoconcentración o entrega interna a determinadas
representaciones establecidas a través de un aprendizaje
progresivo de la técnica. Según numerosos autores, la
desconexión generada mediante esta técnica permite
modificar la tensión y facilita el desarrollo de una sensación
de relajación general. Existe acuerdo en cuanto a los
elementos que aportan eficacia a esta técnica como método
de reducción de la activación.

Por una parte, la eficacia del procedimiento proviene de la


disminución que genera en la estimulación cerebral aferente.
Así, parece que la disminución durante un determinado
periodo de tiempo de la estimulación procedente del exterior
que recibe el cerebro se codifica a nivel del hipotálamo y se
traduce en una disminución de la actividad ergotrófica
(disminución del sistema simpático) y un incremento en la
actividad trofotrófica (aumento de la actividad parasimpática).
En segundo lugar, existe el efecto inducido por la
concentración pasiva, que parece que contribuye también a la
disminución en la actividad nerviosa del sistema simpático.
Por último, parece también que la repetición mental de frases
de inducción de sensaciones de calor y peso mimetiza los
efectos de la activación trofotrófica (parasimpática). En
general, se ha comprobado que el contenido de las frases que
se emplean para la inducción de las diversas sensaciones es,
quizá, lo menos relevante en cuanto a la eficacia, pues lo que
resulta importante es la concentración pasiva que realiza el
sujeto cuando las repite, que favorece la desactivación a nivel
del sistema simpático y, por lo tanto, favorece el estado de
desconexión. Entre las ventajas de esta técnica está el hecho
de que favorece un estado de relajación general, con todos
los cambios fisiológicos que ello conlleva; además del hecho
de que, en este procedimiento, el sujeto tiene un papel muy
activo, pues es él mismo quien se induce todos estos
cambios. Como inconveniente, debemos considerar el largo
periodo de tiempo que, según su autor, se necesita para su
aprendizaje. Schultz sugirió un periodo de entrenamiento de
dos años solo para el primer ciclo, aunque otros autores han
mostrado que se puede aprender en menos tiempo,
consiguiendo resultados similares (formas reducidas de
entrenamiento autógeno). Por otra parte, es un procedimiento
cuya utilización no resulta fácil en todos los momentos o
lugares, pues se requiere de un ambiente especial para
llevarlo a cabo.
Una cuestión que también se debe tener en cuenta es que las
diferencias que existen en la capacidad de autosugestión
entre las personas harán que la técnica sea más efectiva en
unas que en otras.
En general, el procedimiento tiene como objetivo la
generación de un estado de desconexión orgánica, parecido al
estado hipnótico, mediante la inducción de sensaciones
corporales como la pesadez, la sensación de calor, etc. Este
estado se consigue con el entrenamiento autógeno, mediante
una serie de ejercicios que se dividen en dos ciclos: un ciclo
inferior y otro superior; aunque la práctica más extendida se
centra en el primero de estos ciclos. A continuación, se
presenta un esquema de los ejercicios que componen el
procedimiento básico:
Entrenamiento en respiración
Técnica que produce un descenso de la activación mediante
el control de la respiración diafragmática.
La respiración diafragmática facilita la activación
parasimpática, por lo que induce un estado trofotrófico
temporal (Labrador y cols citan a Ballentine, por ejemplo).
Otros autores (Lichstein) proponen que los efectos de este
tipo de respiración se relacionan con el incremento en los
niveles de dióxido de carbono (CO2) que esta produce.
La hipercapnia (incremento de CO2 en sangre) puede
producirse bien por la disminución del ritmo respiratorio
(retención de la respiración) o bien por
la hipoventilación. Este incremento produce varios efectos,
entre los que se encuentra una disminución de la tasa
cardiaca, la vasodilatación periférica, la disminución de la
activación cortical y la sensación de somnolencia. Por lo tanto,
una ligera hipercapnia tiene efectos similares a los que se dan
cuando aumenta el tono parasimpático, mientras que una
hipercapnia más intensa produciría los efectos contrarios
(activación simpática).
Además de estas explicaciones sobre los efectos de la
respiración en la activación del organismo, otros autores
también han señalado los efectos cognitivos que tiene
el control voluntario de la respiración. Parece que la
concentración en la respiración necesaria para la regulación
voluntaria de la misma favorece que el sujeto desconecte o se
distancie de los pensamientos o rumiaciones que pueden
estar influyendo en su estado de activación o estrés.
La respiración diafragmática es una respiración
completa, que sigue un ritmo lento y que favorece
una correcta oxigenación del organismo, un menor
trabajo cardiaco y reduce, así, las sensaciones de
ansiedad y fatiga. Por lo tanto, una correcta respiración
(una respiración diafragmática) es una de las
mejores técnicas de reducción de estrés que se conocen.
Ejercicios para mejorar la respiración
Los ejercicios para mejorar la respiración se basan en
las técnicas de desactivación procedentes de
las filosofías orientales (y del yoga y la filosofía zen), que
ponen énfasis en la respiración como instrumento para
el control de la activación.
La misión de estos ejercicios es el de exponer un
adecuado control voluntario de la respiración (que suele
ser automática), para que se pueda automatizar ese control y
que su regulación se pueda mantener en situaciones
estresantes o problemáticas.
Estos ejercicios se centran, sobre todo, en enseñar a utilizar
los pulmones de forma completa, facilitando la respiración
diafragmática completa y a un ritmo lento.
En ocasiones, esta técnica se enseña de forma independiente,
cuando el problema principal en la activación se produce a
causa de una hiperventilación, y se debe enseñar a respirar
de forma lenta y completa. En otras ocasiones, este
procedimiento forma parte de programas de entrenamiento
en relajación, pues la respiración es un aspecto importante en
otros entrenamientos para la reducción de la activación.
Conducta de seguridad
Reflexiona brevemente. Si un paciente utiliza el
entrenamiento en respiración para controlar sus crisis de
ansiedad durante una exposición, ¿está haciendo una
conducta de seguridad?
Si.
Definición
Acciones que realizan las personas para sentirse más seguras
y protegidas cuando afrontan una situación que les genera
ansiedad. Cuando se realizan durante la exposición reduce la
eficacia de la técnica.
Contraindicaciones del entrenamiento en respiración
En relación a las contraindicaciones del entrenamiento
en respiración, las principales se dan en los pacientes con
enfermedades del sistema respiratorio, como el asma o
la enfermedad pulmonar obstructiva crónica. En estos casos
se debe consultar con el médico responsable del paciente.
Las condiciones previas necesarias para
el entrenamiento en respiración son similares a las
señaladas para el entrenamiento en relajación. Se requiere
que el sujeto se ponga en una postura
cómoda, use ropa también confortable, realice los
ejercicios con los ojos cerrados, en un lugar en el que haya
silencio y no pueda ser molestado, etc. Además, antes de
realizar los ejercicios de respiración, conviene desconectar del
presente más inmediato, mediante la visualización de una
escena agradable durante uno o dos minutos.
En términos generales, se establece que la duración de los
ejercicios de respiración puede variar entre dos y cuatro
minutos, dejando entre ellos periodos de descanso de tiempo
similar. Cada ejercicio debería repetirse un mínimo de tres
veces al día. Además, durante la primera semana, estos
ejercicios deberían ser practicados en casa durante un
mínimo de diez minutos, unas tres veces al día.
Conviene tener en cuenta que durante el entrenamiento
puede producirse la hiperventilación, como consecuencia
de la respiración forzada que realiza el sujeto cuando trata de
aprender el control de la misma. La hiperventilación puede
producir distintas sensaciones molestas, aunque la más
habitual es la de mareo.
Se le debe indicar al sujeto que, si se produce esto, lo
aconsejable es dejar de realizar el ejercicio de respiración y
llevar a cabo un procedimiento que disminuya el oxígeno
inspirado (el exceso de este es lo que causa las sensaciones
de mareo). Una estrategia que suele ser útil es la de respirar
varias veces dentro de una bolsa de papel (mejor que el
plástico, pues este se adhiere a la cara y resulta molesto). De
este modo, se inspira un aire con menor contenido de oxígeno
y desaparece la hiperventilación y el mareo. Una vez hayan
desaparecido estas sensaciones, ya se puede volver a
practicar la respiración lenta y completa, sin problemas.
Procedimiento. Primera sesión
1)En la primera sesión de entrenamiento en respiración
los pacientes reciben información sobre la distinción entre la
respiración torácica y respiración diafragmática. Se informa a
los pacientes de que la respiración torácica puede producir
sensaciones inofensivas pero incómodas, tales como la
opresión o el dolor en el pecho, y se asocia con la
hiperventilación. El terapeuta debe enfatizar que la
hiperventilación no es dañina, pero puede causar sensaciones
desagradables, tales como mareos o dificultad para respirar.
2)A continuación, se presenta una visión general
del reentrenamiento. El terapeuta muestra los dos tipos
de respiración y, para observar mejor la diferencia entre los
dos, se coloca una mano sobre el pecho y la otra en su
estómago (a fin de observar las diferencias en el movimiento).
El terapeuta demuestra cómo la caja torácica se mueve hacia
adentro y hacia afuera durante la respiración torácica.
Entonces el terapeuta enseña cómo el estómago, pero no el
pecho, se mueve hacia dentro y hacia fuera durante la
respiración diafragmática. Los pacientes, luego, colocan sus
propias manos sobre el pecho y el estómago.; entonces deben
practicar los dos tipos de respiración y observar las
diferencias.
3)A continuación, se les pide que practiquen la respiración
diafragmática durante diez minutos en el consultorio del
terapeuta. La respiración debe ser a un ritmo cómodo,
respirando por la nariz en lugar de la boca. El objetivo es
lograr un proceso lento, suave y superficial mientras están
respirando.
4) El paciente debe observar cómo el abdomen sube y baja
con cada respiración. Mientras se les enseña a observar cómo
el aire fresco entra por la nariz cuando inhalan,
posteriormente deben hacer una pausa de uno o dos
segundos, y luego notar el aire caliente que sale poco a poco
a medida que exhala
Inicialmente, el paciente debe realizar aproximadamente
unas 12 respiraciones por minuto (es decir, una inhalación
de dos segundos, haciendo una pausa de un segundo, y
exhalar durante dos segundos).
Como tarea entre sesiones, se les pide que se sienten o se
acuesten en un lugar tranquilo de su casa, libre de
distracciones, y que practiquen la respiración dos o tres veces
por día durante diez minutos cada vez. Debe explicarse que la
respiración debe ser a una velocidad cómoda.
A continuación, se les enseña el registro de la tarea para
favorecer la práctica, que deberá revisarse en la siguiente
sesión.
Registro de tarea
EscriSe puede dar una grabación para que los pacientes
practiquen en casa. Su duración será de cinco minutos, en
los que el terapeuta habrá grabado las instrucciones de
inspiración-pausa-espiración con la cadencia dos
segundos-un segundo-dos segundos o, si es posible, con una
cadencia ligeramente más lenta. El paciente deberá seguir la
cinta durante los primeros cinco minutos y, a continuación,
realizará la respiración sin la ayuda de la [Link] aquí tu
texto.
Procedimiento. Segunda sesión
En la segunda sesión, en primer lugar, el
terapeuta revisará el registro que se había entregado
en la primera sesión para las tareas entre sesiones y
solucionará los posibles problemas que hayan surgido en la
práctica diaria. Generalmente suele ser suficiente con explicar
de nuevo los principios del reentrenamiento en
respiración.
A continuación se le pedirá que hiperventile durante uno o
dos minutos y, posteriormente, deberá volver a realizar la
respiración controlada. Este ejercicio se repetirá varias veces
a largo de la sesión y se le hará notar que siempre debe
adaptar el ritmo de la respiración al patrón que le haga
sentirse más cómodo. Por ejemplo, el ritmo de la respiración
deberá ser más rápido si está haciendo alguna actividad
física, para satisfacer la mayor demanda de oxígeno.
La tarea entre sesiones, en la segunda sesión, será
practicar la respiración de forma más lenta. Se
recomienda realizar una tasa de entre ocho y diez
respiraciones por minuto. Como en la sesión anterior, se
pueden grabar las instrucciones de apoyo para la realización
entre sesiones. En ellas que se indicará inspiración-pausa-
espiración con la cadencia tres segundos-dos segundos-tres
segundos. En esta ocasión, sin embargo, solo se utilizará la
grabación los primeros cinco minutos en días alternos. Así
mismo, deberá practicar tres veces al día durante diez
minutos y también realizará el registro.
Procedimiento. Tercera sesión
En la tercera sesión se revisará el registro de las tareas
entre sesiones y sus posibles problemas y se instruirá al
paciente para que continúen practicando a diario, pero en
tareas cotidianas como ver la televisión, esperar en una cola,
sentado en el autobús o en el coche, etc.
Los pacientes gradualmente deberán practicar
en situaciones cada vez más difíciles. También pueden
practicar la respiración ante situaciones que se utilizarán
como señales.
Ejemplo
Por ejemplo, situaciones estresantes, o cuando tenga
sensaciones asociadas a la hiperventilación (mareos, opresión
en el pecho, etc.).
Modalidades
Se han señalado distintos procedimientos para el control
de la respiración.
RESPIRACION NATURAL COMPLETA
Se pide al sujeto que se coloque en una posición cómoda y
que inspire aire por la nariz. Al inspirar, el sujeto debe llenar
primero las partes más inferiores de los pulmones,
presionando el abdomen hacia fuera. A continuación, se le
pide que llene la parte media de los pulmones, mientras la
parte inferior del tórax y las últimas costillas se expanden
ligeramente. Por último, se pide al sujeto que llene de aire la
parte superior de los pulmones, mientras eleva ligeramente el
pecho y mete el abdomen hacia dentro. Estos tres pasos
pueden desarrollarse posteriormente de forma más natural y
continua, convirtiéndose en una inhalación única, suave y
continua. Se debe mantener la respiración durante unos
segundos, para después espirar lentamente, relajando el
abdomen y el tórax.
RESPIRACION PROFUNDA
Consiste en solicitar al individuo que lleve a cabo una
inspiración profunda, mantenga el aire durante unos cinco o
diez segundos y, finalmente, realice una lenta exhalación del
aire.
 Inicialmente, se suele entrenar en posición horizontal,
tendido en el suelo, con las rodillas dobladas y los pies
ligeramente separados, cuidando que la columna
vertebral esté bien recta y apoyada en el suelo.
 Posteriormente, se puede practicar en distintas
posiciones, para favorecer la generalización de la
respuesta a distintas situaciones de la vida cotidiana.
 Este procedimiento permite conseguir un rápido estado
de relajación, aunque esta no sea muy profunda.
 Es, por lo tanto, una buena estrategia para aplicar en
situaciones de crisis que impliquen estados emocionales
intensos y bruscos.
RESPIRACION MEDIANTE SUSPIRO
Se practica de pie o sentado. Esta modalidad consiste en
pedirle al sujeto que suspire profundamente, emitiendo un
sonido de profundo alivio a medida que el aire sale de los
pulmones. Se repite el proceso siempre que el sujeto se note
tenso.

RESPIRACION PURIFICANTE
Esta modalidad consiste en efectuar una respiración
completa, manteniendo el aire durante unos segundos y
expulsándolo progresiva y lentamente mediante pequeños y
fuertes soplos.

ATENCION FOCALIZADA EN LA RESPIRACION


Consiste en solicitar al individuo que focalice la atención en su
propia respiración, haciendo que emerja el proceso natural de
la respiración. Esto suele provocar que la respiración se
realice de forma más lenta y profunda. Se recomienda que se
repita este ejercicio una o dos veces al día, durante unos
cinco minutos, siguiendo un ritmo de unas ocho inspiraciones
por minuto. Algunos autores proponen que se empiece por un
ritmo de doce inspiraciones por minuto (como paso previo).

Técnicas del control de la activación: indicaciones y


contraindicaciones
Indicaciones de las técnicas del control de la activación
La relajación y, en general, las técnicas del control de la
activación están indicadas en problemas de ansiedad y
cuando el exceso de activación psicofisiológica resulta un
problema; esto es, en los trastornos de ansiedad y en
numerosos trastornos psicosomáticos.

Entre las indicaciones más frecuentes Olivares y


colaboradores citan las siguientes:

Trastornos de ansiedad

1. Fobias específicas.

2. Trastorno de ansiedad generalizada.

3. Trastorno de angustia

Psicología de la salud

1. Hipertensión.

2. Dolor crónico.

3. Dismenorrea funcional.

4. Lumbalgias.

5. Cefaleas tensionales o migrañosas.

6. Psicooncología.

7. Asma.

8. Preparación para cirugía.

Las aplicaciones de las técnicas de respiración son las


mismas que para las técnicas de relajación, aunque se suele
hacer hincapié en la respiración cuando los sujetos presentan
una tendencia a hiperventilar en situaciones
ansiógenas. El reentrenamiento en respiración se ha
mostrado eficaz ante la ansiedad cronificada que presenta el
trastorno por ansiedad generalizada, en el tratamiento de la
hiperventilación en los trastornos por crisis de angustia y en
el tratamiento del estrés cuando está relacionado con
enfermedades orgánicas.

Contraindicaciones de las técnicas del control de la


activación
La relajación también tiene efectos secundarios
negativos, por lo que debe ser aplicada teniendo en cuenta
algunas precauciones. Según numerosos autores (como
Luthe), la técnica no está indicada en sujetos con
sintomatología psicótica, ideación paranoide, reacciones
disociativas, disfunción tiroidea y reacciones cardiovasculares
desagradables. Everly (1989) ha señalado posibles
problemas que pueden surgir con el uso del
procedimiento:

1. Puede aumentar los efectos de pérdida de contacto


con la realidad, favoreciendo, así, la aparición o
agravamiento de estados disociativos, alucinaciones,
delusiones y parestesias.

2. Puede aumentar los efectos de ciertas drogas y


fármacos (sedantes, hipnóticos, medicación
cardiovascular, etc.).

3. Puede facilitar la recuperación de reacciones


emocionales o pensamientos ocultos que alteren
emocionalmente al sujeto.

4. Puede inducir una desactivación excesiva, con


aparición de estados de hipotensión o hipoglucémicos
temporales, fatiga, etc.

Además, se puede producir la llamada “ansiedad inducida


por la relajación”, que consiste en una reacción
paradójica a la relajación, relacionada con el miedo a la
pérdida de control que pueden tener algunos sujetos.

En estos casos, es aconsejable la utilización de una técnica


más pasiva (sin tensión muscular), usar técnicas de
imaginación (relajación a través de la visualización con
imaginación de escenas agradables). Además, si el sujeto se
pone ansioso cuando presta atención a su propio proceso de
respiración (como ocurre en sujetos que padecen ataques de
pánico), en estos casos es preferible usar procedimientos de
relajación en los que no intervenga el control de la
respiración. Es conveniente, también, tener en cuenta que,
quizá en este tipo de pacientes que se sienten especialmente
ansiosos respecto de la posibilidad de perder el control de sí
mismos, se debería ofrecer la oportunidad de elegir en
aspectos como la iluminación, la postura, la duración de la
sesión, el tono de voz del terapeuta o la distancia a la que
este se sitúa, etc.

Poder adaptar estas variables a cada sujeto en particular


puede disminuir considerablemente la probabilidad de que se
produzca una reacción paradójica en este tipo de pacientes.

Ideas clave
Para finalizar, repasemos algunas ideas clave:

 El objetivo prioritario de las técnicas de relajación es


mostrar a la persona a como puede controlar su
propio nivel de activación sin la ayuda de recursos
externos al organismo.

 La activación del organismo, causada por


un estímulo percibido por el sujeto
como amenazante, provoca respuestas de ansiedad o
miedo.

 El objetivo es que el individuo aprenda a reconocer


las sensaciones de tensión y relajación en todas las
partes de su cuerpo para poder cambiar las sensaciones
de tensión por las de relajación en su día a día.

 La respiración diafragmática es una respiración


completa, que sigue un ritmo lento y que favorece
una correcta oxigenación del organismo, un menor
trabajo cardiaco y reduce, así, las sensaciones de
ansiedad y fatiga. Por lo tanto, una correcta
respiración (una respiración diafragmática) es una de las
mejores técnicas de reducción de estrés que se
conocen.

 En términos generales, se establece que la duración de


los ejercicios de respiración puede variar entre dos y
cuatro minutos, dejando entre ellos periodos de
descanso de tiempo similar.

M3 PC03 Unidad 3: Exposición y


variantes
Exposición. Concepto y tipología

Exposición

Es la técnica más eficaz y de elección para el tratamiento de


las conductas de evitación asociadas a ansiedad.
La exposición es la técnica más eficaz en los trastornos
de ansiedad en los que el principal mecanismo mantenedor
de los síntomas es la evitación o el escape, pero también se
utiliza en todos los trastornos en los que, al hacer frente a una
situación (interna o externa), aumenta la ansiedad, como la
bulimia nerviosa, el alcoholismo, el juego patológico y muchos
otros más.

Así, una vez aprendida la respuesta de evitación, se


mantienen porque, gracias a ella, el sujeto evita la ansiedad
y, además, no tiene la ocasión de comprobar
las consecuencias reales de la conducta o estímulo que
evita, puesto que no está en contacto con este.

La técnica de exposición con prevención de


respuesta hace que el sujeto se exponga a los estímulos
ansiógenos durante el tiempo suficiente como para observar
que no se producen las temidas consecuencias.

En general, se considera un componente esencial de la mayor


parte de programas estructurados de terapia cognitivo-
conductual, pues consigue una serie de objetivos:

1 Proporciona información sobre la respuesta de


ansiedad en las situaciones evitadas.

2 Proporciona información correctiva que desconfirma las


percepciones de amenaza y vulnerabilidad.
3 Pone a prueba los pensamientos catastrofistas mediante
experimentos conductuales.

4 Confirma pensamientos y creencias más adaptativas.

5 Refuerza estrategias de afrontamiento adaptativas y


pone a prueba la utilidad de las respuestas
desadaptativas.

6 Debilita la asociación entre las conductas de seguridad y


la conducta.

7 Proporciona nuevas experiencias sobre el miedo y la


ansiedad.

8 Reduce o elimina las conductas de escape y evitación.

Tipos de exposición
Deben diferenciarse tres tipos de exposición:
 La exposición situacional.
 La exposición en imaginación.
 La exposición interoceptiva.

La exposición es una intervención de difícil manejo a pesar


de su apariencia fácil. Muchos pacientes en las primeras
intervenciones experimentan un aumento de ansiedad que
puede hacer que abandonen la terapia. Es por este motivo
que se deben tener en cuenta diversos aspectos en
la aplicación del tratamiento.

El objetivo principal de la exposición es la reducción de las


conductas de evitación, específicamente las que
generan ansiedad. Recuerda que para que se produzca
un aprendizaje completo es necesario tener en cuenta
las conductas de seguridad.

Aspectos a tener en cuenta en la aplicación


A continuación, te enumeramos los aspectos a tener en
cuenta en la aplicación de la técnica de exposición:
Conceptualización y planificación
El terapeuta debe explicar que la técnica es
una intervención eficaz que proporciona una experiencia
directa que desconfirma los pensamientos y creencias que
caracterizan al trastorno, enfatizando que el aprendizaje que
proporciona la experiencia es más potente que el que se
consigue por otras vías.

Algunos pacientes pueden comentar que ya han hecho frente


a algunas situaciones y puede ser necesario explicar las
diferencias entre las exposiciones naturales y las
terapéuticas para conseguir la implicación del paciente en la
técnica. Pueden seguirse las directrices que se detallan en la
siguiente tabla:
Exposición natural
 Impredecible y no sistemática
 De corta duración: percibida como un fallo
 Infrecuente y esporádica
 Se exagera la información amenazante y se ignora la
información sobre la seguridad
 Baja la tolerancia a la ansiedad y aumenta el esfuerzo
por controlar la ansiedad
 Confianza en el escape y la evitación
Exposición terapéutica
 Predecible, planeada y sistemática
 Duración prolongada: percibida como éxito
 Frecuente y repetida
 Se evalúa la información amenazante y se procesa la
información sobre la seguridad
 Aumenta la tolerancia a la ansiedad y se reducen los
esfuerzos por controlarla
 Eliminación del escape y la evitación

Exposición durante las sesiones vs. entre sesiones

Lo más frecuente es que se realicen las exposiciones como


tareas entre sesiones, pero en algunos casos puede ser
necesario realizarlas durante la sesión. Se recomienda que las
primeras exposiciones se realicen con el terapeuta durante
las sesiones.

Las ventajas son que permite al terapeuta ver la respuesta


del paciente a la exposición y corregir problemas que puedan
suceder durante la misma. Primero el terapeuta demuestra
cómo se debe llevar a cabo la tarea (modelado) y después
supervisa la correcta realización de la misma, apoyando y
reforzando la confrontación del miedo e impidiendo la
evitación de la situación. Además, también le pedirá al
paciente que comente en voz alta los pensamientos
automáticos que aparezcan durante la sesión y utilizará
la reestructuración cognitiva para
generar interpretaciones alternativas.

Aparte de lo anterior, si la exposición se realiza únicamente


como tarea para casa corremos el riesgo de avanzar
demasiado rápido en la jerarquía de situaciones, lo que
provocará que el paciente se sienta sobrepasado por
la ansiedad que le produce la intervención y abandone el
tratamiento.
Modelado
Técnica basada en el aprendizaje observacional en la que la
conducta de un sujeto (o un grupo) funciona como un
estímulo discriminativo que genera unas determinadas
conductas, pensamientos o actitudes semejantes en los
sujetos que las observan.

Exposición graduada vs. intensa


Aunque hay estudios que confirman el éxito del uso de la
exposición de manera intensa (empezando por situaciones
que generan mucha ansiedad), suele ser más difícil que el
paciente las acepte. Por este motivo se prefiere realizar
la exposición graduada.

El primer paso es realizar una jerarquía de situaciones que


generen ansiedad, desde la menos intensa hasta la más
intensa. Suelen pedirse entre 10 y 20 situaciones.

Puede utilizarse un registro como el que sigue a continuación:


Generalmente, se empieza la exposición por situaciones de
intensidad moderada, pero se le puede pedir al paciente
que decida con qué situación se atrevería para empezar. Se
debe progresar a través de los ítems de la jerarquía lo
más rápido posible.

En el momento que se produzca una reducción significativa


de la ansiedad durante la exposición se debe pasar a la
situación siguiente. Cuando se comienza por la exposición a
las tareas más fáciles, deben ser situaciones relacionadas con
actividades y situaciones que van a ayudar al paciente a
reanudar una vida lo más normalizada posible, para que los
logros iniciales sean motivadores hacia las tareas posteriores,
más difíciles de afrontar.

En general, el ritmo de la exposición dependerá sobre todo


del paciente, aunque también del tiempo disponible y de
la tasa de habituación. Los resultados son más rápidos con
la modalidad brusca, aunque finalmente ambas modalidades
(brusca y gradual) acaban por mostrar la misma eficacia y,
por lo tanto, el gradiente de exposición no es una variable
significativa para el resultado final.

Este debe ser tan rápido como lo permita el paciente, ya que


se ha observado, según algunos autores, que el ritmo
demasiado rápido puede facilitar la falta de adherencia o el
abandono del tratamiento, a la vez que un ritmo muy lento
puede también resultar altamente desmotivador.
Frecuencia y duración
Se recomiendan exposiciones prácticamente diarias (cinco
o seis por semana) para garantizar la eficacia de la
exposición.

Una frecuencia más baja puede hacer que no se reduzca la


intensidad de la ansiedad durante las exposiciones, lo cual se
considera un indicador de fracaso de la técnica. Por ese
motivo el número mínimo de sesiones no puede ser
inferior a tres, siendo necesario añadir además pequeñas
prácticas diarias a las tres sesiones semanales. La eficacia de
la técnica radica en la exposición repetida y prolongada,
según un programa estructurado y continuamente
monitorizado, a la mayor parte posible de los componentes de
la configuración estimular ansiógena.
La duración recomendada es de 30 a 90 minutos. Aunque
no hay acuerdo sobre el tiempo necesario para la exposición
correcta, sí que hay consenso en que siempre debe acabarse
la exposición cuando se haya reducido la ansiedad.

En general se recomienda una reducción del 50 % de la


ansiedad para finalizar la exposición y que esta resulte
terapéutica.

Se ha demostrado empíricamente que las exposiciones


largas son más eficaces que las cortas, porque facilitan más
la habituación, en lugar de la sensibilización. No obstante,
aunque las sesiones de dos horas sean más eficaces que las
de media hora, esto no significa que
la sobrexposición aumente la eficacia de la técnica. Según
han demostrado algunos autores, cuando el miedo ha
desaparecido, la sobrexposición no aumenta la eficacia de la
técnica. No es viable introducir exposiciones en el tratamiento
si no hay un claro ambiente de colaboración entre el
terapeuta y el paciente; en el que el paciente esté implicado
en la planificación y realización de las exposiciones como
tareas para casa. Se les debe asegurar que nunca realizarán
nada que no quieran hacer y que ellos controlarán el paso de
una situación a otra cuando se sientan capaces de hacerlo.

Las tareas del terapeuta serán:


Los resultados de la exposición, según diversos estudios,
tienden a potenciarse cuando se produce un intervalo corto
entre las diferentes sesiones. El intervalo entre sesiones,
igual que la duración de las mismas, influye en el efecto
sensibilizador o habituador de las tareas de exposición.

Atención vs. Distracción

Para que la exposición sea eficaz, es necesario un cierto


nivel de atención a los estímulos temidos, y esta se
asocia a un grado de activación mínimo necesario.

Se requiere una exposición funcional, es decir, física y


emocional, ya que parece que la mera exposición física (sin
que se produzca la activación y procesamiento de la
información emocional asociada al estímulo temido) no es
suficiente para que se produzca la habituación. Es por ello
que se hace necesario instruir al sujeto para que no se
distraiga voluntariamente de la tarea o no realice conductas
de seguridad (llevar amuletos, etc.).

Las estrategias de distracción implican una evitación


cognitiva (centrarse en aspectos no ansiógenos de la
situación, pretender encontrarse en otro lugar, etc.) y
disminuye la codificación de información ansiosa
relevante, que, a su vez, impide el procesamiento emocional
necesario para que la exposición sea eficaz.

Para maximizar la eficacia de la exposición el terapeuta


debe:

1 Instruir a los pacientes para que centren completamente su


atención en los elementos de la situación o imagen que
les genera ansiedad. Para ello puede pedirse a los pacientes
que describan verbalmente las características de la
situación, sus reacciones a esas características y las
interpretaciones sobre lo que ven y/o sienten.

2 Reducir en lo posible las fuentes de distracción


presentes y encubiertas. Puede preguntarse al paciente en
qué está pensando en ese momento y recordarle que debe
focalizar la atención en la situación.

3 Animar a los pacientes a no luchar contra su


ansiedad intentando suprimir sus emociones,
deben “aceptar su miedo”, pues no hacerlo puede
conllevar un aumento paradójico de ansiedad.

Escape controlado vs. finalización


En general se considera que el paciente no puede escapar de
la situación hasta que la ansiedad se reduzca
significativamente.
A pesar de ello, puede hacer un escape controlado si considera que el
nivel de ansiedad es demasiado elevado, siempre y cuando vuelva a
la situación en pocos minutos.

Desde la perspectiva cognitiva el escape controlado es


problemático, pues refuerza las creencias de que la ansiedad es
intolerable y que se debe escapar de ella.

Conductas de seguridad
El principal avance de la exposición desde los últimos
años ha sido la introducción en el tratamiento de
las conductas o señales de seguridad en el
procedimiento.

Conductas de seguridad
Acciones que realizan las personas para sentirse más seguras
y protegidas.

Las conductas de seguridad mantienen la ansiedad y


disminuyen la eficacia de las exposiciones desde
diferentes vías:

1. Aumentan los síntomas físicos de la ansiedad, efecto


que puede interpretarse como una evidencia de la
consecuencia temida.
a. Controlar la respiración puede producir
hiperventilación.
b. Controlar la preocupación puede aumentarla y
percibir un menor control.
2. La no ocurrencia de la consecuencia temida puede
atribuirse a la realización de conductas de seguridad.
3. Pueden contaminar las situaciones sociales afectando
a las interacciones, de forma que se confirmen las
creencias negativas. La gente prefiere hablar con quién
los mira a los ojos.

Ejemplo
Algunos ejemplos de conductas de seguridad serían:
 Llevar medicación ansiolítica a la exposición.
 Llevar gafas de sol en situaciones sociales (para evitar el
contacto ocular).
 Ir acompañado, en el caso de pacientes que presentan
conductas agorafóbicas, o sentarse al lado de una salida.

El primer paso es detectar las principales conductas de


seguridad que realiza el paciente en las situaciones. Para
ello, en el análisis funcional de la entrevista clínica,
debemos preguntar por aquellas cosas que hace para
disminuir la ansiedad cuando tiene que hacer frente a una
situación temida. Aun así, hay algunas conductas de
seguridad que son automáticas y el paciente realiza en las
situaciones de ansiedad sin ser consciente de ellas. Para
detectarlas será necesaria la observación del paciente en
las situaciones que generan ansiedad. Este es otro de los
motivos por los que es importante realizar exposiciones con el
paciente.
Una vez detectadas las conductas de seguridad se podrán ir
eliminando de las exposiciones progresivamente. Así, primero
el paciente se expondrá a la situación con las conductas de
seguridad y en las exposiciones siguientes se irán eliminando.
Manejo de la ansiedad durante la exposición
Por lo que se refiere al grado de ansiedad experimentada,
se ha podido comprobar que tanto el entrenamiento en
relajación (ansiedad baja) como un alto grado de
ansiedad son factores que no facilitan la exposición. Se
considera que no deben darse estrategias para que el
paciente disminuya su ansiedad durante la exposición, con la
finalidad de que el paciente interprete la reducción de la
ansiedad como un proceso natural durante la exposición. Sin
embargo, en algunos casos puede ser necesario proporcionar
alguna estrategia para que el paciente realice las
exposiciones si las situaciones producen niveles extremos de
ansiedad. El objetivo de las mismas será reducir la intensidad
de la ansiedad de extrema a moderada, para garantizar la
realización de la exposición.
Estrategias de reducción de la ansiedad durante la
exposición:

RESTRUCTURACION COGNITIVA
Los pacientes deben buscar evidencias durante la exposición
que desconfirmen los pensamientos automáticos.

ENTRENAMIENTO EN RELAJACION MUSCULAR


PROGRESIVA, RESPIRACION CONTROLADA O
MEDITACION
Solo se debe utilizar en los pacientes que rechacen la
exposición por miedo a no conseguir realizarla (percepción de
baja autoeficacia), pues pueden convertirse en conductas de
seguridad.

INTENCION PARADOJICA
Se instruye al paciente para que exagere la reacción de
ansiedad, con el objetivo de que vea la absurdidad e
improbabilidad de que se dé una reacción de miedo.

BUSQUEDA DE APOYO EN EL TERAPEUTA FAMILIAR O


AMIGO
Solo debería utilizarse en las primeras exposiciones, pues
disminuye la eficacia de la exposición por ser una búsqueda
de seguridad.

Evaluación pos exposición


La evaluación po sexposición es una de las partes más
importantes de la intervención desde la perspectiva
cognitiva.

El terapeuta debe revisar los registros de las


exposiciones con detalle. Además, debe centrarse en las
emociones, pensamientos y conductas mientras se realiza la
exposición.

Anexo
En la terapia cognitiva la exposición se entiende como
un experimento conductual que desconfirma
las expectativas y creencias del individuo. Para enfatizar
este efecto puede utilizarse el registro de puesta a prueba
de las hipótesis, que se ampliará a lo largo de todo el
tratamiento.
Procedimiento paso a paso
A continuación, te enumeramos los pasos a seguir en la
aplicación de la exposición:
 Análisis funcional de las conductas evitadas.
 Fase de educación.
 Elaboración de la jerarquía de situaciones ansiógenas.
 Elección de la primera situación para la exposición.
 Primera exposición.
 Tareas entre sesiones.
 Valoración de los registros.
 Continuación de la exposición.
Vamos a verlos con detenimiento.

Análisis funcional de las conductas evitadas


El primer paso es el análisis funcional de las situaciones
que generan ansiedad. Es importante que se
realicen preguntas para detectar exactamente qué aspectos
de los objetos o de las situaciones son los responsables de la
respuesta de ansiedad.
Ejemplo
Las preguntas que se realizan son del tipo: “¿qué aspectos de
la situación u objeto temes exactamente?, ¿qué pasaría si la
situación se diese de una determinada manera? ¿cómo
podrías afrontar esta situación?”.
Es esencial conocer con exactitud los aspectos del contexto
que hacen más o menos temida una situación.
Ejemplo
Por ejemplo: la distancia a la que se encuentra el objeto
fóbico. Si este es un perro, si lleva correa o está suelto, su
tamaño, si parece dócil, etc.
Posteriormente se tendrán en cuenta estos aspectos cuando
se realice la jerarquía de situaciones para la exposición.
También deben analizarse las conductas de seguridad y otras
conductas sutiles de evitación, como la distracción, pues para
maximizar la eficacia de la exposición se deberán eliminar de
los ejercicios progresivamente y también deben incluirse en la
jerarquía.

Fase de educación
Durante la fase educativa, se ofrece al sujeto información
sobre el tipo de trastorno que presenta y el procedimiento
terapéutico a seguir, fundamentándolo desde el punto de
vista teórico (según el nivel cultural y capacidad de
comprensión del paciente), y se destacan los aspectos
e instrucciones que se deben tener en cuenta.

La explicación debe incluir el mecanismo de acción de la


evitación basada en el reforzamiento negativo, en el que la
evitación consigue disminuir la respuesta fisiológica de
ansiedad generada por el objeto o situación y se siente
seguro.
Este hecho aumenta la probabilidad de que se repitan las
respuestas de escape o evitación a través de un mecanismo
de condicionamiento operante.
Ejemplo
Por ejemplo, al ver a un perro, nuestro paciente sentirá
taquicardia, opresión torácica y sensación de ahogo, que
interpretará como desagradables. En el momento en que se
aleje del perro, estas sensaciones desaparecerán y aprenderá
que, cuando se aleja del perro o no se acerca, está seguro.
También le explicaremos que la técnica de exposición le
permitirá aprender que, mediante aproximaciones
progresivas en las que se controla el nivel de ansiedad, las
situaciones que previamente evitaba no son peligrosas. Este
aprendizaje se realiza gracias a que se rompe
este condicionamiento, comprobando que puede
permanecer en la situación y los síntomas molestos se
reducirán.
Uno de los aspectos a destacar es la importancia de no
realizar conductas de escape o evitación, ya sean
conductuales (físicas) o cognitivas (distracción), durante las
sesiones de exposición, por lo referido respecto de la
atención/activación. Otro aspecto importante que se debe
explicar durante esta fase es la necesidad de “soportar”
niveles elevados de ansiedad. Este aspecto hace que se
deba tener en cuenta la motivación para el cambio que
presenta el sujeto (y potenciarla en el caso de que esta sea
baja).
Elaboración de la jerarquía de situaciones ansiógenas
Durante esta fase, el paciente y el terapeuta elaboran
conjuntamente una lista de estímulos o
situaciones asociadas a estos que causen ansiedad,
incluyendo las conductas de seguridad y las distracciones. La
lista debe tener el mayor número de situaciones
ansiógenas posibles y estas deben ser posteriormente
ordenadas de forma jerárquica según el grado de ansiedad
subjetivo que provocan. A este respecto, se usa
como medida de la ansiedad subjetiva las unidades
subjetivas de ansiedad (USA).
Para el empleo de esta medida se debe previamente instruir
al sujeto sobre su significado y manejo. Se trata de que el
paciente pueda valorar el nivel de ansiedad que siente y
qué efecto le producen las diferentes situaciones. Es algo
similar a una valoración del grado de dificultad que las
diferentes tareas de exposición van a suponer.
Ejemplo
Algunos ejemplos de ítems en nuestro paciente serían:
 Estar a dos metros de un perro pequeño, atado y que se
esté quieto.
 Estar a dos metros de un perro pequeño, atado y que se
esté moviendo.
 Estar a dos metros de un perro mediano, atado y que se
esté quieto.
 Estar a dos metros de un perro mediano, atado y que se
esté moviendo.
 Estar a dos metros de un perro pequeño, cogido por su
amo pero sin atar y que se esté quieto.
La descripción de los ítems debe estar operativizada, es
decir, se especifican todos los detalles necesarios para poder
llevar a cabo los ejercicios de exposición. Deberá incluir
también las conductas alternativas a las conductas de
seguridad.
Elección de la primera situación para la exposición
En la jerarquía para la exposición, los ítems inferiores ya
deben corresponderse con estímulos o situaciones que
evoquen respuestas de ansiedad moderadamente altas (de
unas 50-60 USA), para que, ya desde el principio, las tareas
resulten eficaces y produzcan una habituación de la respuesta
de ansiedad.
Aun así, siempre debemos negociar con el paciente con qué
ítem de la jerarquía quiere empezar, animándole a iniciar
y progresar rápidamente en la jerarquía.
Reflexión
Reflexiona brevemente. Cuando tenemos miedo a afrontar
una situación, pero tenemos que hacerlo siempre intentamos
que nos produzca la menor intensidad.
¿Por qué intensidad de ansiedad es más fácil que
quiera empezar el paciente? ¿Cuál es el objetivo que
queremos conseguir? ¿Cómo podemos aunar nuestro
objetivo con lo que quiere hacer el paciente?

Primera exposición
Las sesiones de exposición que el paciente realiza en la
consulta sirven para aprender la técnica y adquirir
las habilidades necesarias, pero las exposiciones
deben practicarse diariamente y ello debe formar parte de
las tareas caseras.
Cuando se realizan las exposiciones con el paciente el primer
objetivo que se debe cubrir es
la supervisión y corrección de todos los aspectos que se
deben tener en cuenta durante la exposición.
El terapeuta deberá dirigir la atención del paciente a la
situación y hacia cómo la ansiedad va reduciéndose. Además
deberá prestar atención a las conductas sutiles de
evitación, como la distracción y las conductas de
seguridad, para reducirlas en las sesiones posteriores.
Tareas entre sesiones
El siguiente paso consiste en que el paciente debe
enfrentarse de forma repetida y prolongada a los estímulos
temidos, hasta que se produzca la habituación (dentro de
cada sesión de exposición), a la vez que se impide
la respuesta de escape (físico o cognitivo) ante
la situación (prevención de la respuesta de escape).
Las sesiones deben ser prolongadas, aunque
la duración también vendrá determinada por la capacidad
del sujeto, sus características idiosincrásicas, la gravedad y
cronicidad del cuadro que presente, entre otras variables.
En todo caso, lo que sí es importante es que, una vez iniciada
la sesión de exposición, el paciente no abandone la tarea
cuando la ansiedad es elevada, pues en este caso se
produciría el efecto contrario a la habituación, es decir,
la sensibilización. También pediremos al paciente que
realice un registro de las diferentes exposiciones que realizará
solo.

Además, la generalización de la habituación a otras


situaciones se logra mediante la práctica del procedimiento
entre sesiones. Las tareas para casa deben ser planificadas
de forma muy cuidadosa en la consulta y
deben negociarse entre paciente y terapeuta, para así,
facilitar la adherencia a las mismas.
Valoración de los registros
En la siguiente visita deben dedicarse unos minutos a
la revisión de los registros y a reforzar las tareas que ha
realizado el paciente entre sesiones. Se le pedirá
el registro y se analizará conjuntamente la evolución de la
ansiedad inicial a lo largo de las diferentes sesiones de
exposición, destacando la reducción del nivel de ansiedad
inicial. También se analizará el tiempo necesario para reducir
la ansiedad en un 50 %.
Finalmente, se buscarán pensamientos alternativos sobre
los nuevos aprendizajes respecto a la evolución de la
ansiedad durante la exposición y los demás pensamientos
catastróficas asociadas a la situación evitada.
En el caso de que el paciente presente dudas o la exposición
haya sido problemática, se deberán analizar las
posibles causas y buscar las soluciones adecuadas para
poder continuar con la técnica de exposición.
Continuación de la exposición
Algunas situaciones pueden habituarse en dos o tres
sesiones de exposición; en cambio, otras
necesitarán muchas más repeticiones, hasta 20 o 30 para
llegar a un nivel leve de ansiedad y poder pasar al siguiente
ítem de la jerarquía.
Así se irá progresando en la jerarquía hasta llegar al
último ítem.
Variantes
Existen una serie de variantes de exposición que también
debemos tener presentes:
A continuación, especificaremos con mayor detalle estas
variantes.
Parada del pensamiento
Esta técnica se originó, principalmente, para la modificación
de la sintomatología en los trastornos de agorafobia y
trastorno obsesivo-compulsivo. Tiene como objetivo entrenar
al paciente para interrumpir voluntariamente los
pensamientos intrusivos o no deseados que se producen
en determinadas situaciones.

La técnica consiste en exponer al paciente a un pensamiento


intrusivo o no deseado, mediante la exposición en
imaginación (se le pide al sujeto que “se provoque” tal
pensamiento) sin que realice las conductas (físicas o
mentales) de escape; es decir, sin que realice las conductas
de seguridad habituales (prevención de respuesta). A
continuación, el terapeuta pronuncia la palabra stop, en
un tono enfático junto con una palmada o golpe, que hace
que cesen los pensamientos intrusos. Después de un número
de ensayos lo suficientemente elevado, se le pide al sujeto
que sea él mismo quien pronuncie la palabra stop.
Este procedimiento debe ser repetido unas dos o tres
veces al día y cada día durante unos 10-20 minutos,
además de hacerlo cada vez que aparezca el pensamiento no
deseado, de forma que este se pueda interrumpir justo en el
momento en el que surja. A lo largo de la práctica se instruye
al paciente para que vaya pronunciando la palabra con un
tono de voz cada vez más bajo, hasta
pronunciarla subvocalmente.

Este procedimiento se ha mostrado eficaz para la interrupción


de los pensamientos intrusivos, aunque es una técnica que
requiere mucha práctica y esta debe ser muy sistemática. Por
ello, resulta de difícil aplicación en pacientes con niveles bajos
o moderados de motivación. Además, los últimos estudios
desaconsejan el uso de esta técnica en el trastorno obsesivo-
compulsivo, considerando su uso yatrogénico para estos
pacientes.

Exposición en imaginación

Consiste en la exposición al estímulo ansiógeno a través de


la imaginación, filmado o grabado. Generalmente se elige
esta modalidad de exposición cuando el sujeto no acepta la
modalidad en vivo o porque las características de los
estímulos temidos no la hacen posible.

El procedimiento se iniciará con la evaluación de


la capacidad del sujeto para imaginar.
Las imágenes o representaciones mentales que genere el
paciente deben reproducir con la mayor fidelidad posible la
situación real temida, para que se generen las emociones que
estas situaciones reales generarían y la técnica sea eficaz.
Para ello, se pide al sujeto que se imagine una escena
neutra y la describa con el mayor número de detalles.

Una vez se ha comprobado que el paciente posee un nivel


adecuado de capacidad imaginativa, se le indica que se siente
cómodamente y que cierre los ojos, pero no se le instruye
para que se relaje (como sí se haría en la desensibilización
sistemática).

Entonces, el terapeuta describe la situación temida con la


mayor fidelidad posible, durante el tiempo suficiente para que
la ansiedad disminuya hasta niveles inferiores al 25 o 30 % de
los experimentados al inicio. Además, el terapeuta debe ir
repitiendo la escena o situación en varias ocasiones y debe ir
preguntando al paciente sobre esta, para asegurarse de que
este no introduce elementos en la escena imaginada que
pudieran alterar el resultado (hacer la escena más o menos
ansiógena de lo previsto). Esta modalidad no es tan eficaz
como la anterior, por lo que se suele usar como una segunda
opción, en el caso de que el sujeto se niegue a realizar la
exposición en vivo, o bien, para los casos en los que los
estímulos ansiógenos no permiten la práctica repetida y
prolongada de la exposición en vivo (por ejemplo la fobia a
volar en avión). Por otra parte, y como señalan autores
como Echeburúa y de Corral (1995), la práctica de comenzar
con la exposición en imaginación y pasar posteriormente a
estímulos en vivo no está justificada empíricamente.

Existen numerosos estudios que apoyan la superioridad de la


exposición en vivo sobre la exposición en imaginación.
Además, la exposición en imaginación presenta
algunos problemas:

1. Después de la exposición en imaginación, los


estímulos ansiógenos en vivo siguen generando miedo a
pesar de la habituación producida en imaginación, por lo
que, después, siempre es necesaria la programación
de la exposición en vivo.
2. Otro inconveniente es que, para realizar la exposición en
imaginación, es preciso evaluar la capacidad del
sujeto para imaginar situaciones adecuadamente. El
terapeuta debe presentar al sujeto estímulos neutros y
pedirle que le narre la escena con el máximo número de
detalles posible. Con esto se intenta corroborar que las
imágenes mentales que desarrolla el sujeto reproducen
la situación real y generan las emociones que se
pretenden habituar (ansiedad, miedo, etc.).

Autoexposición

Exposición por parte del sujeto, durante periodos de tiempo


prolongados, al estímulo o situación evitada, sin la
presencia del terapeuta ni del coterapeuta.

No obstante, esto no consiste en exponerse sin más, sino


que se requieren ciertas condiciones, que hacen tan
necesaria la intervención del terapeuta como en cualquier
otra técnica (aunque el sujeto se tenga que exponer por sí
solo al estímulo ansiógeno). Es necesario el establecimiento
de metas de exposición realistas, la correcta identificación de
las conductas problema, la correcta evaluación del nivel de
ansiedad inicial y final, el manejo de contratiempos y
dificultades, etc. Para ello, además de la intervención del
terapeuta, también puede ser útil el uso de un registro de
exposición, que sirve para planificar las sesiones que el
paciente debe realizar entre sesiones. Además, también
servirá para evaluar y monitorizar el progreso durante las
mismas, así como las dificultades que puedan surgir en su
puesta en práctica.
La autoexposición se aplica normalmente para reducir la
dependencia del paciente hacia el terapeuta, ya que los
pacientes fóbicos suelen poseer frecuentemente rasgos de
personalidad dependiente o bien desarrollan esta tendencia a
causa de las limitaciones que causa el trastorno fóbico. Esta
modalidad ofrece la ventaja de reducir el tiempo de
dedicación a la terapia por parte del profesional, así como la
de facilitar el mantenimiento de los resultados de la
terapia.

La autoexposición ha mostrado ser un procedimiento mucho


más potente que la exposición dirigida por un terapeuta,
siempre que se disponga de algún allegado del paciente que
haga de coterapeuta y acompañe al paciente en las fases
iniciales de la exposición. Además, también se ha visto
necesaria la ayuda de un manual de autoayuda que oriente a
paciente y coterapeuta. El papel de los manuales de
autoayuda y de los registros diarios de exposición no
está del todo claro, pero sí se ha visto que los pacientes
fóbicos se bloquean mucho durante las sesiones de
exposición, por lo que les resulta de gran ayuda tener algunas
instrucciones terapéuticas y “a mano” durante las sesiones de
autoexposición. Parece que estas condiciones hacen que se
alargue el tiempo total de exposición al que se somete el
paciente, que es el factor decisivo en la eficacia de esta
técnica. Por otro lado, el éxito de la autoexposición en el
medio natural del paciente radica en el protagonismo de este
y en la atribución interna que realiza del éxito obtenido.

El problema que se suele presentar en esta modalidad, según


diversos autores, es la reducción gradual del tiempo que el
paciente dedica a las tareas de autoexposición. Para evitarlo,
es importante motivar al paciente modificando los objetivos
terapéuticos para que las tareas vayan siendo cada vez más
ambiciosas, gratificantes y significativas para el sujeto.

Exposición con terapeuta

Exposición al estímulo evitado en presencia del terapeuta.

Esta es una modalidad útil en los casos en los que el paciente


no se atreve a realizar la exposición por sí solo, en su medio
natural. Además, será esencial en las primeras fases de la
exposición en vivo, como ya se ha detallado anteriormente.
No obstante, debe tenerse en cuenta que esta práctica no
ayuda a reducir la dependencia que muestran los pacientes.

Una práctica posible en esta modalidad es el modelado, por


parte del terapeuta, de las conductas que se pretende que
desarrolle el sujeto (esto es, el terapeuta se acerca al
estímulo evitado mientras el sujeto lo observa). Es una buena
manera de motivar a los pacientes más resistentes a la
realización de la exposición, pero se ha observado que el
modelado no reduce el miedo del paciente, a menos que este
se acerque realmente a la situación temida.

Exposición en grupo

Consiste en la realización de las tareas de exposición a


los estímulos fóbicos en situación grupal (exposición
simultánea por parte de los diferentes miembros del grupo).

Los resultados que se obtienen parece que son comparables


a los obtenidos mediante la técnica individual, pero ofrece
ventajas económicas. Esta técnica se ha empleado
con pacientes agorafóbicos, obteniéndose resultados
superiores a la exposición individual.

Esta modalidad es útil y está indicada en el caso


de pacientes que viven solos, que carecen de
habilidades sociales o que tienen relaciones conflictivas
con sus allegados, por lo que estos podrían resultar poco
cooperadores en las tareas de exposición.

Parece que el efecto terapéutico diferencial de esta


modalidad radica en su poder motivacional, ya que en ella
se produce el reforzamiento social y el aprendizaje
observacional, que son factores altamente motivadores. No
obstante, se debe valorar en cada caso la conveniencia de
aplicar la exposición en grupo, ya que, según diversos
autores, podría resultar también una práctica altamente
amenazante para según qué tipo de pacientes. Por lo tanto, si
bien la exposición en grupo puede ser tan eficaz como la
individual, la ejecución de la exposición siempre debe acabar
siendo individual (el paciente debe exponerse en solitario al
estímulo evitado, sin la presencia de terapeuta, coterapeuta
ni otros pacientes) para que se consoliden los resultados
obtenidos en ella.
¿Cómo debe realizarse la jerarquía para que todos los
individuos del grupo puedan progresar en la
exposición?

Se deben tener en cuenta las diferentes situaciones


temidas y la ansiedad que generan en cada individuo del
grupo.

Exposición en realidad virtual


Actualmente se dispone de diferentes programas de realidad
virtual para el tratamiento de fobia a los insectos, a las
alturas, a volar, agorafobia, fobia social o trastorno por estrés
postraumático.

Ejemplo

Por ejemplo, si tenemos un paciente con fobia a las arañas,


podemos utilizar una proyección sobre una mesa donde el
paciente colocará la mano y controlar que la araña se mueva
o esté quieta, o la distancia a la que estará la araña de la
mano del paciente.

Este mayor control de la exposición anula la posibilidad de


imprevistos que rompan la jerarquía previamente establecida
para la realización de una exposición progresiva. Además,
también facilita la evocación de recuerdos que al paciente
le puede resultar difícil rememorar, al complementar las
imágenes mentales del paciente con pistas sensoriales.

Finalmente, aunque la exposición en realidad virtual


(ERV) tiene un atractivo especial para la actual generación
orientada a la tecnología digital, debemos considerar que esta
puede distraer de por sí a los pacientes. Si la simulación no es
la adecuada, estos pueden utilizarla como un método de
evitación de las emociones asociadas a un evento evitado.
Además, la cantidad de estimulación sensorial que puede
utilizarse en la ERV está limitada por la tecnología
actualmente existente.
La principal ventaja de estos programas es la reducción del
coste económico de la exposición y el mayor control de la
situación o estímulo evitado.

Inundación
Esta técnica tiene su origen en los estudios
experimentales sobre las respuestas de evitación. Difiere de
las técnicas anteriores en que se inicia directamente la
exposición prolongada a situaciones que generen niveles altos
de ansiedad; es decir, es mucho menos progresiva.

Aunque en general los terapeutas no son muy partidarios de


utilizar la inundación, debido al alto grado de malestar que
genera, en algunas ocasiones puede ser una técnica útil.

Ejemplo

Por ejemplo, la inundación en vivo se utiliza cuando no hay


mucho tiempo para realizar la exposición (terapias breves e
intensivas). Mientras que la inundación en imaginación es
útil cuando no se puede realizar la exposición en vivo, como
memorias intrusivas asociadas a acontecimientos traumáticos
en el trastorno por estrés postraumático o las consecuencias
que temen los pacientes con trastorno obsesivo-compulsivo.

Esta técnica ayuda a eliminar las respuestas de escape o


evitación fóbica: la inundación o exposición masiva (en
vivo o en imaginación) a estímulos que provocan ansiedad
(condicionada), unida o no a la prevención de
respuesta (impedimento de las respuestas de escape o
evitación), permite provocar la extinción de la respuesta de
ansiedad a los estímulos fóbicos. Es por ello que, al inicio, en
la explicación de la técnica, se ponía énfasis en la exposición
prolongada a los estímulos ansiógenos como medio para
reducir o eliminar los componentes fisiológicos de la
respuesta de ansiedad elicitada por los estímulos.
En modificación de conducta, se suele denominar a esta
última técnica (inundación) como exposición con prevención
de respuesta, y se emplea en el tratamiento de un amplio
conjunto de trastornos (fobias y trastorno obsesivo-
compulsivo, entre otros) en los que las respuestas de
evitación o escape tienen un papel importante en el
mantenimiento del problema y en los que la extinción de
estas respuestas es un objetivo terapéutico de primer orden.
La inundación es parecida a la exposición, pero es necesario
que haya muy buena alianza terapéutica para realizarla,
debido a que genera mayor nivel de ansiedad en el paciente
al exponerse a situaciones que le generan más miedo.
Procedimiento paso a paso
El procedimiento de la inundación es similar al de la
exposición. Aunque se pone más énfasis en la alianza
terapéutica, esta se puede potenciar en la fase de
conceptualización, explicando al paciente que van a trabajar
como un equipo para potenciar la colaboración.
Ejemplo
Pueden utilizarse frases como: “Ambos tenemos la
responsabilidad de que el tratamiento funcione, para eso voy
a estar contigo durante todo el tiempo que dure la tarea.”
Durante la inundación, el terapeuta debe tomar el rol de
entrenador, pero sin forzar nunca las situaciones. Otro punto
a tener en cuenta es que en la evaluación de las
conductas de evitación también deben tenerse en cuenta
las razones por las que se presentan.
Ejemplo
Por ejemplo, en el miedo a volar puede haber diferentes
motivos por los que una persona esté ansiosa: “Estoy
nervioso por si una turbulencia causa que el avión se
estrelle”, “Tengo miedo de estar encerrado en un sitio tan
pequeño” o “Tengo miedo de que secuestren el avión”.
Anexo
A continuación, expondremos un ejemplo del procedimiento
de una inundación en imaginación con un paciente
con trastorno obsesivo-compulsivo.
Exposición interoceptiva
Exposición estructurada para elicitar las sensaciones
corporales que están presenten en la patología del paciente
y le generan malestar.

Están diseñadas en un contexto estructurado que permite


un nuevo aprendizaje emocional mediante la aproximación
a las sensaciones desagradables de forma completa y sin
defensas.

Su principal objetivo es reducir la tendencia que tienen


los síntomas físicos a producir ansiedad y conductas de
evitación que se relacionan con ellos.
Por este motivo la exposición interoceptiva puede variar
mucho dependiendo de las principales quejas de los
pacientes y deberán individualizarse después de un análisis
detallado de los síntomas.
Además, para todas las tareas que impliquen un aumento
de la activación del sistema nervioso autónomo, será
necesario un detallado análisis de los antecedentes
médicos. También se le pedirá al paciente que empiece a
centrarse en cuándo se dan esos síntomas en su contexto
natural y en las conductas de evitación, pues también se
tendrá en cuenta esta información para la realización de
la jerarquía y para el diseño de las exposiciones.
Veamos, a continuación, el procedimiento paso a paso.
Evaluación y conceptualización
Como se ha avanzado antes, la evaluación debe incluir
el síntoma, sus antecedentes y consecuentes. También se
deben explorar los pensamientos y emociones que se
generan cuando estos se presentan en el ambiente del
paciente. Finalmente, se evaluarán los antecedentes
médicos del paciente.
En cuanto a la conceptualización, uno de los errores más
frecuentes es empezar con la exposición
interoceptiva antes de que se haya desarrollado una buena
alianza terapéutica. En esta técnica, la relación terapeuta-
paciente es más importante que en las demás, si cabe, pues
vamos a pedirle al paciente que experimente precisamente
los síntomas que le generan malestar y ansiedad, y que evita.
Es necesario proporcionar una explicación sobre la
naturaleza de la ansiedad como una respuesta
adaptativa o el trastorno al que estén asociados los
síntomas y cómo algunas respuestas pueden limitar a la
persona, especialmente cómo la evitación mantiene la
incapacitación de paciente.
Posteriormente, se explicará cómo la exposición es una
forma diferente de afrontar el malestar
progresivamente y aprender nuevas formas de responder a
sus propios síntomas. Es importante establecer la asociación
entre la forma en cómo están respondiendo habitualmente y
la mayor incapacidad que generan estas respuestas.
Estructura y selección del tipo de exposición
interoceptiva
Tras revisar los registros de los síntomas en las situaciones
cotidianas de los pacientes, se empezará a establecer
la jerarquía de los síntomas, desde los menos intensos a
los más intensos. Debe tenerse en cuenta que sean síntomas
frecuentes y que generen suficiente malestar como para ser
incluidos. Una vez concluida la jerarquía se seleccionarán
aquellos síntomas que provoquen sensaciones corporales
problemáticas que le generen ansiedad.
Al principio las exposiciones se realizarán bajo la estrecha
supervisión del terapeuta, quien controlará que la
sensación generada sea de características e intensidad
similares a las que sufre el paciente en su vida cotidiana. En
esta fase también debe buscar los pensamientos
automáticos asociados a la exposición.
Finalmente, el terapeuta ofrecerá información sobre la
observación que ha realizado sobre la respuesta generada,
las reacciones del paciente o sobre cualquier imprevisto.
Tipos de exposición interoceptiva
Existen tantos tipos de exposiciones como trastornos y
pacientes, teniendo un papel muy importante la creatividad
del terapeuta y su experiencia. Se detallan a continuación
algunas de las exposiciones interoceptivas más
frecuentes:
 Aguantar la respiración: implica pedir al paciente que
aguante la respiración. Se puede aumentar el tiempo a
medida que progresa en el entrenamiento en exposición.
Sensaciones elicitadas: falta de aire, aumento de la tasa
cardiaca y mareo.
 Respirar a través de una paja: debe taparse la nariz
mientras respira a través de una paja por la boca
durante unos 30 segundos o más. Sensaciones
elicitadas: falta de aire, asfixia, aumento de la tasa
cardiaca y mareo.
 Subir escaleras: evoca sensaciones cardiovasculares y
más sensaciones provocadas por la activación y
asociadas con el ejercicio físico. Debe tenerse en cuenta
el estado físico del paciente y las posibles
complicaciones debidas a antecedentes médicos.
 Hiperventilación: debe producirse una respiración
voluntaria y exagerada que permita inducir ataques de
pánico, e incluso síntomas disociativos en pacientes con
predisposición a estos síntomas. Primero el terapeuta
hace de modelo realizando inspiraciones y espiraciones
completas que el paciente debe repetir durante tres o
cinco minutos.
 Poner la cabeza entre las piernas: mientras el
paciente está sentado debe colocar la cabeza entre las
rodillas durante 30 segundos y erguirse rápidamente.
Sensaciones evocadas: opresión en la cabeza, mareo y
falta de aire.
Reflexión
 ¿Cómo podemos hacer que un paciente tenga sensación
de caída al vacío si eso le despierta con ansiedad cuando
se está quedando dormido? ¿Podría servir alguna
atracción de un parque?

Implementación de la exposición interoceptiva


 Todos los ejercicios utilizados para la exposición deben
ser explicados y modelados en primer lugar por el
terapeuta. Posteriormente los realizará el paciente.
Generalmente no se utilizan en una misma sesión, sino
que se gradúan y el paciente se va exponiendo a ellos
de forma progresiva. Así, el paciente empezará por la
exposición que tolere mejor y seguirá avanzando en la
jerarquía mientras el terapeuta lo observa y corrige
posibles problemas o imprevistos.
 El ejercicio deberá practicarse el número de veces que
sea necesario durante la sesión, ya que esta práctica
permite experimentar algunos beneficios
terapéuticos y garantiza que el paciente pueda
realizarlo fuera de las sesiones de terapia.

Exposición entre sesiones


Son una parte esencial del tratamiento. Pueden
utilizarse ejemplos como aprender a ir en bicicleta y la
mejoría con la práctica o correr habitualmente para
desarrollar una mejor técnica o resistencia para explicar la
importancia de la práctica continuada entre sesiones.
Se empezará realizando la exposición en un ambiente
seguro como la casa del paciente, para progresar
realizándolo en el medio cotidiano del paciente (trabajo,
transporte, etc.). Para facilitar el cumplimiento suelen
entregarse registros similares a los de la exposición en
vivo.
Indicaciones, contraindicaciones y eficacia
A continuación, se presentan los principales trastornos en
los que está indicada la exposición y el tipo de
exposición elegida según el tipo de trastorno específico.
La terapia de exposición ha demostrado ser una técnica de
tratamiento muy potente para la eliminación de las conductas
de evitación asociadas a las fobias y los trastornos
comentados anteriormente. Además, parece que la técnica
es útil en cuanto que puede incorporarse como
una estrategia de afrontamiento, de cara a prevenir
conductas fóbicas asociadas a nuevas situaciones. En este
sentido, es útil, en la fase de prevención de recaídas, instruir
al sujeto para que se autoexponga a todas aquellas
situaciones y estímulos en cuanto identifique el más mínimo
temor a afrontarlos.

Logros y fracasos
Según estudios recientes, las tasas de éxito de la
exposición en el tratamiento de las fobias oscilan entre el
75-85 % y entre el 65-75 % en el tratamiento de
la agorafobia y de la fobia social. Los logros
alcanzados durante la terapia se suelen mantener en
seguimientos longitudinales de, incluso, años, y esta parece
que es una ventaja sobre el tratamiento farmacológico (sin
terapia de conducta), con el que se producen más recidivas a
lo largo del tiempo.
La tasa de recaídas con la terapia de exposición es inferior a
la que se observa en los tratamientos farmacológicos.
No obstante, sí se observa la presencia, en la mayoría de los
casos, de ansiedad sin conductas de evitación, como síntoma
residual tras el tratamiento. Además, aunque las conductas de
evitación se eliminan en un gran número de pacientes, a
veces, ello no supone una mejoría clínica total.
Cuando se habla de fracaso terapéutico con la técnica de
exposición, este suele estar asociado, entre otros factores, a
la falta de adherencia a las indicaciones, el abandono del
tratamiento, el consumo de alcohol o dosis elevadas de
ansiolíticos y a niveles altos de depresión. Parece que
el abandono del tratamiento es inferior cuando las
exposiciones son graduadas y autoejecutadas y, aunque este
es inferior con exposición al que se observa con terapia
farmacológica, puede llegar a suponer un 25 % de los casos.
Un factor importante, en la eficacia de esta técnica, es
la motivación del paciente para hacer frente a los
estímulos evitados. Para ello, puede ser necesario programar
unas sesiones motivacionales antes de iniciar la terapia de
exposición, con el objetivo de desarrollar en el paciente la
conciencia de los inconvenientes que implica evitar las
situaciones fóbicas y las ventajas, a nivel social, laboral, etc.,
de afrontarlas. Además, puede ser necesario ayudar al
paciente a generar intereses que compitan con la conducta de
evitación.
Así como la autoexposición es una técnica muy eficaz para la
eliminación de las conductas de evitación asociadas a las
fobias, cuando la ansiedad se experimenta sin que se
presente evitación, o cuando la evitación se centra en
situaciones muy poco probables (situaciones que se producen
en muy raras ocasiones), en estos casos la técnica no es tan
eficaz.
Factores implicados
A continuación, se presentan los principales factores
implicados en el mayor o menor éxito de la exposición
con prevención de respuesta:
 Sobreaprendizaje: si durante el periodo de aprendizaje
el sujeto puede evitar siempre el estímulo aversivo
mediante su respuesta de evitación, la extinción se
produce antes.
 Duración de la exposición con prevención de
respuesta: a más duración de las sesiones y mayor
número de sesiones, más eficaz resulta para producir la
extinción.
 Si hay respuestas que compitan con las
respuestas de evitación, la extinción se produce
antes.
 Si durante el aprendizaje de las respuestas de
evitación el estímulo aversivo se incrementaba en
intensidad y número (de forma que resultaba más
aversivo), la inundación resultaba menos eficaz.
 La técnica parece que es eficaz tanto para la extinción
de conductas aprendidas de forma gradual como para
las aprendidas en una sola sesión (ensayo único).
 Eficacia según las modalidades
 En general, ha demostrado mayor eficacia la
exposición en vivo, autodirigida (sin la presencia del
terapeuta), diaria, de larga duración, tan brusca como el
sujeto lo permita y con la atención de la paciente
focalizada en la tarea.
 El grado de activación fisiológica del sujeto durante
la tarea no ha mostrado ser una variable que influya en
la eficacia. En cuanto al uso de ayudas, parece que
ambas (manual y coterapeuta) resultan eficaces según
el sujeto y el tipo de respuesta.
 Por último, en lo referente a la estrategia de
afrontamiento de la ansiedad durante la tarea de
exposición, su eficacia depende del caso.
 No obstante, aunque el tipo de procedimiento que
resulta más eficaz está bien descrito, no siempre es
posible aplicar la técnica del modo que resulta más
efectiva y, en la práctica clínica, se debe adaptar el
procedimiento al tipo de paciente y al problema
que presenta.
Ideas clave
Para finalizar, repasemos algunas ideas clave:
 La exposición es la técnica más eficaz en los
trastornos de ansiedad en los que el principal
mecanismo mantenedor de los síntomas es la evitación
o el escape,
 El objetivo principal de la exposición es la reducción de
las conductas de evitación, específicamente las que
generan ansiedad.
 El primer paso es realizar una jerarquía de
situaciones que generen ansiedad, desde la menos
intensa hasta la más intensa. Suelen pedirse entre
10 y 20 situaciones.
 El principal avance de la exposición desde los
últimos años ha sido la introducción en el tratamiento de
las conductas o señales de seguridad en el
procedimiento.
 El terapeuta deberá dirigir la atención del paciente a
la situación y hacia cómo la ansiedad va reduciéndose.
Además deberá prestar atención a las conductas
sutiles de evitación, como la distracción y
las conductas de seguridad, para reducirlas en las
sesiones posteriores.
 La inundación es parecida a la exposición, pero es
necesario que haya muy buena alianza
terapéutica para realizarla, debido a que genera mayor
nivel de ansiedad en el paciente al exponerse a
situaciones que le generan más miedo.
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M3 PC03 Unidad 4: Experimentos


conductuales

Experimentos conductuales. Concepto y aplicación


Experimentos conductuales
En clave operacional, son actividades experienciales
planificadas que realizan los pacientes durante o entre
sesiones. Es una de las técnicas más potentes para cambiar
los pensamientos negativos en la práctica clínica y puede
aplicarse en prácticamente todos los trastornos, pues
estos implican pensamientos negativos.
Su diseño se deriva directamente de la formulación
cognitiva del trastorno y su objetivo principal es obtener
nueva información que permita:

1. Probar la validez de las creencias de los


pacientes sobre ellos mismos, los demás y el mundo.
2. Construir o probar nuevas creencias más
adaptativas.
3. Contribuir al desarrollo y la verificación de la
formulación cognitiva del caso.

Así, se pretende realizar la modificación del


pensamiento mediante un cambio cognitivo para facilitar
el cambio emocional y facilitar la resolución de
problemas. Existen dos tipos fundamentales de
experimentos conductuales:
Activos Implican que el paciente tenga que hacer algún
cambio en su conducta en una situación determinada. Son los
más frecuentes en la práctica clínica. Una vez se detecta un
pensamiento automático, el paciente debe actuar de forma
distinta en la situación problemática. Deben observar lo que
pasa y reflexionar sobre las implicaciones de su pensamiento
y conducta.

Observacionales

Los pacientes observan y recogen las experiencias que son


importantes para desconfirmar sus creencias o pensamientos.
Son útiles cuando llevar a cabo la conducta provoca
demasiada ansiedad y cuando se necesita más información
antes de realizar un experimento conductual activo.

En los primeros momentos del tratamiento los experimentos


conductuales pueden ser una pieza clave en la
formulación del caso, proporcionando información sutil
sobre las cogniciones y la conducta que puede pasar
desapercibida al paciente y, por lo tanto, no se puede acceder
mediante los informes verbales. También es una forma de
reducir la credibilidad de pensamientos negativos
disfuncionales mientras el terapeuta enfatiza la importancia
de crear unas creencias más realistas y adaptativas.
En algunos casos no podemos realizar todos los tipos de
experimentos conductuales; por ejemplo, cuando el
experimento implica realizar conductas peligrosas para el
paciente o para los demás, únicamente se pueden realizar
experimentos observacionales.
Aplicación de los experimentos conductuales paso a
paso
Te exponemos en el siguiente esquema el proceso de
aplicación de los experimentos conductuales. A
continuación, analizaremos estos pasos en profundidad.

Primer paso. Planificación (diseño de los


experimentos)
La planificación incluye la preparación del experimento y
la reflexión sobre lo que sucederá después del experimento.
Dado que la planificación de los experimentos puede ser
crucial para los pacientes con poca confianza en ellos mismos,
deben tenerse en cuenta muchos aspectos para que
el resultado final sea un éxito.

A continuación, se muestran todas aquellas preguntas


relevantes para planificar un experimento conductual:
 ¿Está claro el objetivo del experimento? ¿El paciente
entiende el marco teórico en que se basa la realización
del experimento?
 ¿Se han especificado las cogniciones a contrastar y,
particularmente, el resultado previsto del experimento?
 Si es adecuado, ¿se ha identificado una perspectiva
alternativa?
 ¿Se ha cuantificado el grado de creencia (0-100 %) de la
cognición, de la anticipación del resultado y de la
perspectiva alternativa?
 ¿Se han tenido en cuenta las emociones y los síntomas
físicos?
 ¿Se han identificado las conductas improductivas que
pueden alimentar los pensamientos automáticos objeto
del experimento?
 ¿Se ha decidido qué tipo de experimento es el mejor
para poner a prueba la cognición (activo,
observacional...)?
 ¿Se ha decidido dónde y cuándo se realizará el
experimento, y si serán necesarios otros recursos?
 ¿Se han anticipado posibles problemas y cómo
resolverlos?
 ¿Se ha asegurado que el experimento aportará algo
positivo, constructivo para el paciente?
 ¿Ha decidido cómo valorar el impacto del experimento?
¿Pueden registrarse los resultados?
 ¿Ha seleccionado el nivel adecuado de dificultad, que
suponga un reto suficientemente grande pero
abordable?
 ¿Cómo explorará las dudas, miedos y reservas?
 ¿Se han realizado las pruebas de detección médicas
necesarias?

Aspectos a tener en cuenta en la planificación


Para poder responder a todas estas preguntas es necesario
tener en cuenta los siguientes aspectos:

Tener claro el propósito del experimento


Para que el experimento sea exitoso es necesario compartir
con el paciente la explicación teórica de la terapia cognitiva.
Esto ayudará a clarificar el objetivo del experimento
conductual y, además, también aporta el marco de
colaboración terapeuta-paciente necesario en la terapia
cognitiva.

Identificar pensamientos asociados y resultados


anticipados
Es necesario identificar los pensamientos específicos y las
asunciones o creencias disfuncionales, y las predicciones
específicas asociadas a la previsión de los resultados. Los
pensamientos vagos sobre el experimento llevan a
exposiciones poco eficaces y no focalizadas. Cuantificar el
grado de credibilidad del pensamiento facilita la posterior
medida del cambio.
Desarrollar perspectivas alternativas
En algunas ocasiones pueden desarrollarse con preguntas
simples como: “¿De qué otra forma se podría ver?”, “¿Qué le
podrías decir a otra persona que acude a ti con este
problema?”. Nuevamente se debe cuantificar el grado de
credibilidad de estos pensamientos. Para los pacientes más
cronificados puede ser necesario utilizar técnicas de
imaginación, verbales o conductuales. Lo más importante es
que el paciente entienda que una creencia no es
necesariamente un reflejo real de la realidad.
Incluir las emociones y las respuestas fisiológicas
Preguntar por las emociones es esencial y asegura que los
experimentos son relevantes. Además, el paciente acude a
tratamiento para cambiar sus emociones no sus
pensamientos. Por otro lado, el cambio emocional es la
prueba de que las exposiciones están funcionando y de que
se está produciendo un cambio cognitivo. Por este motivo se
deben cuantificar asociándolos a las cogniciones relevantes.
Afrontar las conductas poco útiles
Las cogniciones influyen en la conducta y, a su vez, pueden
mantenerlas. Las personas se comportan como si sus
cogniciones fueran válidas. Debe prestarse especial atención
a la identificación y cambio de las conductas de seguridad,
sobre todo en el tratamiento de los trastornos de ansiedad.
También se utilizan los experimentos conductuales para
descubrir qué pasaría si los pacientes realizan la conducta sin
conductas de seguridad.
Seleccionar el tipo de experimento
Aunque un mismo problema puede ser abordado desde
diferentes ángulos, en algunas situaciones únicamente un tipo
de experimento puede resultar eficaz. La detección y
comprensión de las cogniciones más destacadas del problema
puede ayudar a decidir qué abordaje puede ser más útil en un
paciente concreto y en una situación determinada. El
descubrimiento guiado favorece la planificación en
colaboración con el paciente. Pueden utilizarse preguntas
como: “¿Cómo puedes poner a prueba esta idea?”, “¿Qué
necesitarías que pasara para saber cómo es realmente?” ...
Seleccionar el lugar y el momento para el experimento
Igual que en la exposición al inicio del tratamiento, es más
frecuente realizar los experimentos durante la sesión, pero,
posteriormente, suelen realizarse como tareas para casa. El
terapeuta puede proporcionar una visión objetiva que
contraste con los sesgos en el procesamiento de la
información del paciente, que suele centrar su atención en
sus emociones y miedos. Además, también puede ayudar a
procesar lo que ha sucedido durante el experimento y
ayudarle a consolidar los nuevos aprendizajes.
Personas y recursos
Debemos planificar qué puede necesitar la persona mientras
realiza el experimento conductual. Esto incluye registros,
aparatos de grabación y personas que se verán implicadas en
los experimentos (podemos necesitar familiares, amigos,
vendedores, recepcionistas...).
Proporcionar información sobre el experimento
Debemos tener en cuenta que el paciente va a hacer frente a
situaciones que le pueden provocar malestar emocional. Es
imprescindible integrar esta explicación dentro de la
información sobre la terapia cognitiva para que entienda el
importante papel que tienen los experimentos conductuales
en la terapia cognitiva. Además, en cada experimento
tenemos que repetir esta información, comentar el objetivo
del mismo y dar la oportunidad de que el paciente exprese
sus dudas, miedos y reservas. Finalmente, debemos respetar
la posible negativa del paciente a realizar un determinado
experimento. Generalmente ellos saben hasta dónde pueden
llegar.
Preparación ante problemas
Sobre todo, en las situaciones que impliquen interacción
social, hay muchos elementos inesperados que pueden
generar problemas durante el experimento conductual. En la
medida de lo posible se deben anticipar todos los posibles
problemas. Pueden utilizarse preguntas como: “¿Qué
problemas puede haber al realizarlo?”, “¿Qué dificultades
crees que puedes encontrar?”... Posteriormente se pueden
realizar las siguientes preguntas para resolver los problemas:
“¿Cómo podrías resolverlo?”, “¿Cómo puedes prevenir que
esto pase?”...
Incluso un experimento con resultado negativo
puede ser útil
Por ejemplo, si se ha confirmado un pensamiento anticipatorio
negativo, debe tenerse en cuenta en el siguiente experimento
aportando soluciones al problema.
Valorar el impacto del experimento
Es necesario volver a cuantificar los pensamientos que se
ponen a prueba, las previsiones y las alternativas, y el
porcentaje de emociones asociadas a las mismas
inmediatamente después de realizar el experimento. La
magnitud del cambio del pensamiento también debe
registrarse para facilitar la planificación del siguiente
experimento conductual.
Nivel de desafío
Tanto si la dificultad del experimento es demasiado alta como
demasiado baja puede tener como consecuencia de
desmoralizar al paciente. Debemos hablar sobre el nivel de
desafío que representa el experimento para el paciente y
seleccionar experimentos que pueda abordar. Si es necesario,
se puede graduar la dificultad de los experimentos o pueden
realizarse en terapia primero (mediante experimentos
observacionales), para después realizarlos entre sesiones en
situaciones en vivo.
Problemas médicos
En algunos experimentos puede ser necesario asegurarnos
del buen estado de salud del paciente; por ejemplo, en las
hiperventilaciones forzadas de los pacientes con crisis de
ansiedad o aquellos experimentos que implican ejercicio físico
intenso.
Registro de los experimentos
Se detalla a continuación una propuesta de registro.
Anexo
Mediante el siguiente enlace puedes visualizar la propuesta:

Los elementos clave de esta fase son la identificación y


concreción del pensamiento automático y su grado de
credibilidad, la elección del tipo de diseño, la búsqueda de
pensamientos alternativos, su credibilidad y el diseño del
experimento que pondrá a prueba el pensamiento
automático.
Segundo paso. La realización del experimento
A continuación, se muestran todas aquellas preguntas
relevantes para realizar el experimento conductual:
 Crees que puedes realizar el experimento conductual
planificado? ¿Qué cosas crees que podrían ayudarte?
 ¿Has preparado recordatorios de las cosas en que debes
centrarte para utilizar durante el experimento?
 ¿Estás fijándote en los cambios que se producen en los
pensamientos que se están poniendo a prueba, en las
predicciones y en las alternativas mientras realizas el
experimento?
 ¿Te estás centrando en los cambios que se producen en
el estado emocional?
 ¿Eres consciente de los pensamientos y las conductas de
seguridad que pueden aparecer durante el experimento?
 ¿Tienes en cuenta los acontecimientos inesperados?
 ¿Has pensado cómo evitar la desmotivación si algo no va
bien?
 ¿Has decidido cómo y dónde hablar del experimento?
 ¿Te sientes bien acompañando al paciente fuera de la
consulta? (terapeuta)

Aspectos a tener en cuenta en la realización


Para poder responder a todas estas preguntas es necesario
tener en cuenta los siguientes aspectos:

Implicación
Para que un experimento conductual funcione el paciente
debe estar completamente inmerso en la experiencia.

Recordatorios
En los experimentos que se realizan durante la sesión el
terapeuta puede recordarle al paciente el objetivo del
experimento, sobre todo cuando aumenta la ansiedad,
centrándolo en los pensamientos que se están poniendo a
prueba y buscando evidencias que contrasten con las
cogniciones del paciente. En los experimentos fuera de la
consulta pueden utilizarse tarjetas a modo de recordatorio.
Sensibilidad ante el estado emocional
Es crucial ser consciente de las emociones que ha sentido el
paciente durante el experimento y explicarle que son el mejor
indicador de cambio cognitivo. Si no se produce ninguna
emoción durante el experimento debemos diseñar uno nuevo
que sea más desafiante.
Permanecer flexible
Aun los experimentos mejor planificados pueden ir mal. Puede
hacerse frente a lo inesperado con humor si el paciente lo
acepta. Pero, sobre todo, tiene que representar una
experiencia positiva, permitiendo descubrir nuevos
pensamientos, conductas o situaciones que no se habían
previsto para integrarlos en la planificación de los siguientes
experimentos conductuales.
Seguimiento a la evolución
Es importante revisar las puntuaciones de las creencias
regularmente para supervisar el cambio y destacárselo al
paciente.
Consideraciones y errores frecuentes.
 Si el experimento no funciona bien, el paciente ha de
poder dejarlo sin desmotivarse. Si se está presente se
puede animar al paciente a responder de forma
constructiva ante los errores. Debemos estar seguros de
que los pacientes saben que los experimentos pueden ir
mal y que reconocer cuando las cosas no van bien y se
tienen que dejar es una cualidad positiva.
 La confidencialidad del paciente puede verse
comprometida cuando se realizan los experimentos en
lugares públicos, por lo que es importante que, cuando
vayamos con el paciente, no sea obvio para las demás
personas que estamos realizando una terapia. Esto
puede implicar que las explicaciones detalladas de los
pensamientos deben dejarse para la consulta, así como
hablar en voz baja para no revelar intimidades del
paciente.
 La relación terapeuta-paciente puede verse
comprometida cuando vamos con los pacientes fuera del
despacho, pues los límites se desdibujan. Por esta razón,
es muy importante mantener límites parecidos a los de
la consulta y no perder la objetividad con los pacientes.
Los elementos clave de esta fase son la realización del
experimento y la observación de lo que sucede cuando se
realiza, centrando la atención en los pensamientos, las
emociones y el contexto.
Tercer paso. Observación
En este paso se debe revisar detalladamente todo lo que
ha sucedido durante el experimento conductual. Esto
implica valorar si se ha conseguido el cambio en los
pensamientos y creencias, y si se ha mejorado el estado
emocional. Este análisis pormenorizado proporciona la
información necesaria para la comprensión y el cambio.
A continuación, se muestran todas aquellas preguntas
relevantes para realizar la observación del experimento
conductual:
 ¿Has determinado qué observar (pensamientos,
emociones, conductas, conductas de los demás, entorno,
etc.)?
 ¿Tienes medios para registrar los cambios en los
pensamientos y las emociones, y los resultados del
experimento?
 ¿Estás atento a los sesgos de la memoria y en cómo se
explican los acontecimientos?
 ¿Estás buscando conductas de seguridad residuales?
 ¿Has estudiado los motivos de los cambios parciales y
decidido cuál es el siguiente trabajo que debes realizar?
 ¿Has examinado los motivos de los resultados negativos
y cómo superarlos?
 ¿Has explorado las dudas y reservas sobre lo que has
observado?
Aspectos a tener en cuenta durante la observación
Durante la fase de observación se deben cubrir:

Los pensamientos y emociones del paciente


Los pensamientos y emociones del paciente antes, durante y
después del experimento, prestando particular atención a los
sesgos en la percepción y la interpretación.
Los cambios significativos
Los cambios significativos en el estado corporal y las
sensaciones.
La conducta
La conducta, incluyendo las conductas de seguridad u otras
medidas de autoprotección que puedan dificultar la apertura a
nuevas experiencias.
Lo que los pacientes notan de otra persona
Lo que los pacientes notan de otras personas implicadas en la
situación, especialmente en la relación con ellos.
Aspectos relevantes de la situación
Aspectos relevantes de la situación (por ejemplo, cómo de
grande era el espacio, o si había mucha gente, o si el perro
era muy fiero).

El resultado del experimento


El resultado del experimento, incluyendo el impacto de los
cambios en el pensamiento y el comportamiento del paciente.
El análisis de los registros debe proporcionarnos información
sobre los nuevos aprendizajes y los cambios que hace el
paciente en su conducta. Puede ser útil volver a puntuar el
grado de credibilidad de las cogniciones y las emociones
asociadas de experimentos anteriores para valorar la
progresión.
El terapeuta debe adoptar una actitud equilibrada entre la
escucha empática del relato del paciente sobre el
experimento y la búsqueda de posibles sesgos en el foco de
atención, la percepción, la interpretación y la memoria que
puedan influir en su relato. Es importante diferenciar lo que el
paciente siente que pasó de lo que realmente pasó (si se
siente descontrolado, ¿cómo lo sabe?, ¿qué reacciones notó?,
¿los demás lo notaron?, ¿hicieron algo al respecto?).
En cualquier caso, debemos tener presentes también una
serie de consideraciones y problemas frecuentes. Si el
experimento ha sido un éxito, debería de haber un cambio en
las cogniciones y en las emociones negativas del paciente.
Cuando esto no sucede, el terapeuta y el paciente deben
analizar los motivos por los que no se está produciendo el
cambio y realizar los cambios pertinentes en el diseño del
experimento. Algunos pacientes aprecian más lo que ha ido
mal que lo que ha ido bien. Cuando esto sucede, debemos
analizar con el paciente los aspectos positivos del
experimento sin quitar importancia a las dificultades reales
que este ha tenido.
Cuando las predicciones negativas se hacen realidad, es
importante volver a la formulación del experimento y dar
sentido a lo que ha pasado, pues es posible que se descubran
patrones poco útiles. Estos pueden modificarse en los
siguientes experimentos.
Aunque la fase de observación se realiza sobre todo en
la consulta con el paciente tras la realización del
experimento, es imprescindible programar qué elementos
deben observarse antes de la realización del mismo. De lo
contrario, no podrán realizarse las valoraciones necesarias
para poder realizar una desconfirmación del pensamiento
negativo que se está poniendo a prueba.
Cuarto paso. Reflexión (dar sentido al experimento)
El propósito de esta fase es buscar el sentido del
experimento, dando importancia a la nueva experiencia y
relacionándola con el conocimiento previo, además de
identificar los principios subyacentes del cambio importantes
para que sea un éxito.

En el siguiente recuadro se muestran todas aquellas


preguntas relevantes para realizar la fase de reflexión:
 ¿Has determinado el significado del experimento? ¿Qué
cosas podrían ayudarte a hacerlo?
 ¿Has pensado en las implicaciones del experimento en
tus ideas anteriores (pensamientos, anticipaciones,
creencias, …?
 ¿Crees que lo que has aprendido en este experimento te
sería útil para otras situaciones?
 ¿Has analizado completamente las reacciones del
experimento, incluyendo lo que has aprendido y tus
dudas?
 ¿Crees que has consolidado los nuevos aprendizajes?
¿Podrías repetirlos?

Para poder responder a todas estas preguntas es necesario


tener en cuenta los siguientes aspectos:
 Determinar el significado del experimento: el
descubrimiento guiado permite al paciente y al
terapeuta explorar el significado de lo que ha sucedido.
Algunas preguntas útiles podrían ser: “¿Cómo lo
hubieras hecho antes? ¿Qué te dice de ti mismo? ¿Y de
los demás? ¿Sobre cómo funciona el mundo? ¿Sobre las
estrategias útiles e inútiles para manejar el malestar
emocional? ¿Ha habido algún contratiempo? ¿la gente
reaccionó como anticipabas?”

Aspectos a tener en cuenta durante la reflexión


Para poder responder a todas estas preguntas es
necesario tener en cuenta los siguientes aspectos:

Determinar el significado del experimento

El descubrimiento guiado permite al paciente y al


terapeuta explorar el significado de lo que ha sucedido.
Algunas preguntas útiles podrían ser: “¿Cómo lo
hubieras hecho antes? ¿Qué te dice de ti mismo? ¿Y de
los demás? ¿Sobre cómo funciona el mundo? ¿Sobre las
estrategias útiles e inútiles para manejar el malestar
emocional? ¿Ha habido algún contratiempo? ¿la gente
reaccionó como anticipabas?”.
Relacionar los resultados con los experimentos
previos

Es importante establecer los nexos entre las nuevas


observaciones y las ideas preexistentes. Las preguntas
irán dirigidas a potenciar la desconfirmación que
producen los experimentos con preguntas como: “¿Lo
que ha sucedido coincide con las previsiones que se
habían realizado? ¿Cómo se relaciona el experimento
con las ideas que tenías? ¿Los nuevos pensamientos
explican mejor que los antiguos lo que ha pasado? ¿El
experimento apoya alguna idea o creencia nueva?”.

Generalización

Relacionar los experimentos con las estructuras de


conocimiento existentes es una forma de asegurar la
generalización a otras situaciones. También es
importante la identificación específica de las
características del cambio, pues ayuda a los pacientes a
realizar individualmente otros experimentos en el futuro.
Es por este motivo que es importante señalar qué se ha
hecho y porqué, clarificar los pasos que se han realizado
y que el paciente necesita seguir para responsabilizarse
en su continuación del cambio.

En cualquier caso, debemos tener presentes también


una serie de consideraciones y problemas frecuentes:

 Es necesario dedicar un tiempo a reflexionar sobre


los experimentos, pues estos son un reto que implica
tiempo y esfuerzo al paciente. El mismo esfuerzo en su
análisis garantiza que haya aprendizaje a partir de cada
experimento.
 Aun cuando los experimentos sean un éxito, el paciente
puede tener dudas y dificultades o preguntar por el
desarrollo del experimento, y lo que han aprendido
puede ayudar a detectarlas y abordarlas.
 Una única fase de reflexión no es suficiente,
hacerlo repetidamente consolida los nuevos
pensamientos. Debe haber una fase de reflexión
después de realizar el experimento y al inicio de la
siguiente sesión.
El objetivo de esta fase es potenciar el aprendizaje,
poniendo en relación los hechos que se han comprobado
en el experimento con lo que pensaba previamente el
paciente que pasaría. Este trabajo es crucial para
el cambio en la credibilidad de los pensamientos y
para la posterior generalización.
Quinto paso. Planificar un nuevo experimento

Antes de volver al paso inicial, el diseño de un nuevo


experimento conductual debe incluir toda la información
emergida de los anteriores experimentos. Para ello
pueden ser útiles las siguientes cuestiones:
 ¿Cuáles son las implicaciones prácticas de la nueva
información? ¿Cómo se puede transformar en cambios
en la forma de pensar y de comportarte en tu día a día?
 ¿Cómo se puede trasladar este progreso a nuevos
experimentos?
 ¿Qué más tenemos que descubrir/investigar/probar?
 ¿Qué necesitas que hagamos? ¿Cómo necesitas que lo
hagamos?
 ¿Cuál va a ser el próximo experimento?

Ejemplo: trastorno depresivo mayor


En los registros de reestructuración cognitiva vemos que
un paciente con un trastorno depresivo mayor piensa de
forma recurrente que nunca acaba las tareas, sintiéndose
inútil y frustrado por ello. Además, está empezando a evitar
algunas tareas porque piensa que, como no las va a acabar,
si empieza a hacerlas, se sentirá peor. Debido a este
problema está descuidando la higiene y el orden de su
casa.
Para realizar el experimento conductual utilizamos
el registro.

Identificar el pensamiento que se va a poner a prueba.


Cuantificar el grado de credibilidad (0-10%)
Cuando empiezo una cosa nunca la acabo. No puedo ni poner
una lavadora y no tengo ropa limpia que ponerme. 100 %

¿Has identificado una alternativa? Si es así, escríbela e


indica el grado de credibilidad (0-100%)
Puedo acabar algunas cosas en casa. En el trabajo cuando
empiezo algo lo acabo. 20 %
Diseño del experimento para poner a prueba la
cognición. ¿Qué debo hacer exactamente donde y
cuando?
Mañana lavaré todos los pantalones oscuros que tenga.
Primero escogeré los pantalones y los pondré en la lavadora.
Una vez limpios, los pondré a secar.
¿Identificación de posibles problemas, como los puedo
solucionar?
Tengo mucha ropa para lavar y cada vez que lo intento me
bloqueo, me angustio y no pongo la lavadora. Si noto que
aumenta la ansiedad pararé, me sentaré un rato a mirar la
televisión y luego continuaré. Si vuelvo a bloquearme pondré
la lavadora con la ropa que haya escogido, aunque no sean
todos los pantalones oscuros.

Resultado: ¿Que ha pasado? ¿Que he observado?


Al principio pensaba que no podría, pero conseguí poner la
lavadora con casi todos los pantalones. Después de mirar la
televisión pude continuar escogiéndolos.
¿Que he aprendido? ¿Qué ha pasado con el
pensamiento y sus alternativas? ¿Hasta qué punto creo
en ellas en este momento?(0-100)

 Si me planifico y hago las cosas tranquilamente consigo


acabarlas. Pude limpiar los pantalones y ponerme unos
limpios al día siguiente.
 Pensamiento automático: No puedo poner ni una
lavadora. 20 %
 Pensamiento alternativo: Puedo acabar algunas cosas en
casa. 60 %

¿Qué nuevos experimentos puedo realizar?


Pondré una lavadora con ropa blanca.
M3 PC03 Unidad 5: Modelado
Modelado: concepto, funciones y procedimiento
Modelado
Técnica basada en el aprendizaje observacional en la que
la conducta de un individuo (o un grupo) funciona como
un estímulo discriminativo que genera unas determinadas
conductas, pensamientos o actitudes similares en los
individuos que las observan.
No se trata de un proceso de imitación, pues mediante esta
técnica se enseña al sujeto las reglas o principios que rigen
la conducta en unos determinados contextos.
Las principales funciones que cumple el modelado son las
siguientes:
 Adquisición de nuevos repertorios conductuales o
de habilidades (lenguaje, habilidades de autocuidado,
habilidades sociales, etc.).
 Inhibición o desinhibición de conductas que ya
posea el individuo en su repertorio (desinhibición de
conductas de aproximación y extinción del miedo en los
trastornos fóbicos).
 Facilitación de conductas que no se emiten por falta
de estímulos discriminativos para llevar a cabo dichas
conductas.
 Incremento de la estimulación ambiental para que
aumente la atención prestada a determinados estímulos
o sucesos que, a su vez, actúan como inductores de
determinadas conductas que se pretende favorecer.
 Cambios en la activación emocional y la valencia
afectiva, mediante la observación de modelos que
muestran conductas emocionales ante determinados
estímulos o acontecimientos. En este caso, se produce
un proceso de condicionamiento vicario.
Por lo tanto, las diferentes técnicas de modelado se pueden
emplear con fines también muy diferentes, según
los objetivos terapéuticos específicos.
El procedimiento básico consiste en exponer a un sujeto (el
paciente), en vivo o simbólicamente, a la actuación de una
o más personas (los modelos), que ejecutan la conducta
adecuada (la que se pretende favorecer en el sujeto).
Además, también se expone al sujeto a las relaciones entre
la conducta que se modela y las claves contextuales y
situacionales.
Antes de pasar a exponer el procedimiento y
las modalidades de modelado que se han descrito, es
necesario exponer las variables que afectan a su eficacia. En
este sentido, se sabe que existe una serie de variables que
influyen en la adquisición de las conductas modeladas,
mientras que otras influyen en la ejecución de las mismas por
parte del sujeto (en su puesta en práctica).

Variables que afectan a la adquisición


Un tipo de variables que afectan a la adquisición de las
conductas modeladas es el que agrupa los procesos
atencionales, puesto que, para que un sujeto pueda adquirir
una conducta mediante este procedimiento, debe prestar
atención a la conducta del modelo y a todos los detalles
implicados en la relación entre esta y las variables
contextuales.
Factores que afectan a los procesos atencionales

Los que dependen de la conducta modelada:


La valencia afectiva, la complejidad de la conducta modelada
y el valor funcional de la misma, puesto que se aprenden
reglas de conducta y no respuestas aisladas específicas.
Los que dependen del observador:
La capacidad de percepción del sujeto, sus tendencias y
preferencias perceptivas, su capacidad intelectual y/o
cognitiva y su nivel de activación.

Características del modelo


Otro grupo de variables que afectan a la adquisición es el de
las características del modelo. En este sentido, se ha
comprobado que un aspecto importante es la similitud entre
el modelo y el sujeto, tanto en aspecto como edad, sexo,
etc.:

Cierto nivel de similitud


Según numerosos estudios, favorece la adquisición de las
conductas, aunque cuando la aparición de esta es muy
elevada se ve limitada a la generalización de los resultados.

El prestigio del modelo


Así, parece que cuando el modelo recibe refuerzos, aumenta
el prestigio que el sujeto observador le otorga y aumenta su
valor como modelo.

La competencia
Los modelos más eficaces parece que son los que ejecutan la
conducta mostrando una competencia ligeramente superior a
la que posee el sujeto.

Las cualidades afectivas que el sujeto le otorga


Se ha comprobado que cuando sujeto y modelo han realizado
tareas de cooperación previamente a las sesiones de
modelado y, por lo tanto, el sujeto siente un cierto afecto
hacia el modelo, el procedimiento es más eficaz.
Otro punto que se debe remarcar es el valor reforzante para
el sujeto de la conducta de atención hacia el modelo. Se ha
demostrado que, si se emite un refuerzo contingente al
mantenimiento de la atención, la técnica resulta también más
eficaz.

Características del observador


Otro tipo de factores que afectan a la adquisición de
las conductas modeladas es el de las características del
observador:
Las capacidades de procesamiento de la información
Las capacidades de procesamiento de la información del
sujeto, así como sus habilidades cognitivas o
intelectuales, en general. Estas variables deben ser tenidas
en cuenta y valoradas previamente a la práctica del
modelado.
Variables como un déficit atencional, un retraso mental u otro
tipo de condiciones que supongan una limitación en la
capacidad de procesamiento de la información, hacen que las
tareas se deban simplificar o bien que se deba instruir
previamente al sujeto para que pueda procesar la información
que se le presente.

El grado de ansiedad o incertidumbre


El grado de ansiedad o incertidumbre que presente este.
En general, un nivel adecuado de incertidumbre es
necesario para que el sujeto preste atención a la conducta del
modelo, puesto que, cuando un sujeto tiene dudas sobre cuál
es el comportamiento adecuado en una determinada
situación (y ha reflexionado sobre esta incertidumbre), es más
probable que preste atención a la conducta de un modelo
en esta misma situación.
En cuanto al nivel de ansiedad del observador, será
necesario un nivel mínimo de activación para que se
produzca el aprendizaje. Sin embargo, si la ansiedad es muy
elevada, será necesario reducirla previamente mediante
técnicas para la reducción de la activación, puesto que en
este caso interferiría en los procesos de atención y
aprendizaje.

Métodos de presentación del modelo


Otro grupo de variables es el compuesto por los métodos de
presentación del modelo.
1. La presentación en vivo (modelo real demostrando la
conducta de forma directa). Tiene una cierta ventaja
sobre la capacidad para captar la atención del sujeto,
pero tiene el inconveniente de que la conducta del
modelo no puede ser controlada de forma tan fiable
como en otros tipos de presentación.
2. La presentación en diferido, mediante grabaciones
de la conducta. Se puede controlar la repetición, se
puede predecir exactamente la ejecución y, además, se
ve facilitada la presentación grupal.
3. Uso de modelos imaginarios. Consisten en la
presentación de muñecos, marionetas, dibujos
animados, etc., para la presentación de la conducta que
se debe aprender. En este método se utiliza una
explicación verbal, que consiste en ofrecer instrucciones
sobre la conducta adecuada que se quiere modelar.
4. El modelado encubierto. Consiste en una técnica en la
que el terapeuta describe cómo una persona (el modelo
imaginario) realiza la conducta a aprender. Además, la
técnica también se ha mostrado eficaz cuando el sujeto
se imagina a sí mismo como modelo de conducta (se
imagina realizando la conducta del modo que resulta
adecuado realizarla).
5. Los modelos múltiples. Consiste en la presentación de
distintos modelos, ofreciendo distintas alternativas en
cuanto al modo de realizar la conducta objetivo. Este
tipo de presentación resulta muy eficaz, pero debe
prestarse especial atención para que los distintos
modelos no realicen conductas inconsistentes.
6. El grado de competencia desarrollado por el
modelo. En este sentido, existen dos tipos de modelos,
el de afrontamiento y el de maestría. El primero es el
que muestra un grado de competencia inicial similar al
que muestra el sujeto, para presentar, después, un
proceso de desarrollo de la competencia, hasta ofrecer
un modelo de conducta progresivamente más correcta.
El segundo tipo de modelo es el de maestría, que es
aquel que muestra, desde el principio, un nivel de
competencia elevado. Según los estudios, parece que es
más eficaz el primer tipo de modelo, puesto que permite
que el sujeto observe cómo se van desarrollando las
estrategias para el progreso de la conducta objetivo y
cómo se pueden ir sustituyendo las manifestaciones
cognitivas y conductuales de ansiedad por otras más
adaptativas.

Procesos de retención
Por último, otro grupo de variables que influyen en los
procesos de adquisición de la conducta modelada es el
integrado por los procesos de retención.

Una de las variables implicada en los procesos de


retención es la codificación simbólica de la conducta a
modelar. En este sentido, se ha visto que es necesario
ofrecer unas instrucciones precisas y específicas sobre
los aspectos de la conducta más relevantes y a los que
se debe prestar mayor atención, resaltando las reglas
que guían la conducta.

Además, parece que también es importante facilitar


la práctica cognitiva del sujeto. Ello se produce
cuando se le insta para que realice la práctica imaginada
de la conducta a aprender, repitiéndose mentalmente
las instrucciones e imaginándose incluso a sí mismo
mientras realiza la conducta. Otra posibilidad para
mejorar la retención de la conducta es la de instar al
sujeto para la práctica conductual, es decir, instarle a
ejecutar la conducta mientras el modelo la está
realizando.

La práctica es esencial en los procesos de


retención, ya sea esta cognitiva (imaginada, ensayo
cognitivo) o conductual (ejecutada realmente).

Variables que afectan a la ejecución


Una de las variables que afectan a la ejecución de una
conducta (en este caso, a la calidad de la misma), es
la práctica. El re-ensayo (ensayo repetido), por lo
tanto, será de suma importancia. Es normal que,
inicialmente, el sujeto cometa errores, por lo que
la información correctora (feedback correctivo) será
crucial para la eliminación progresiva de los mismos.

Para ofrecer un feedback correctivo eficaz, es útil el uso


de métodos de grabación de la conducta, para que el
sujeto, y el terapeuta y otros observadores, si es necesario,
puedan visionarla y analizarla en repetidas ocasiones.
Además, el modo de aplicación de esta información
correctiva debe seguir, para potenciar su eficacia, una serie
de reglas que la mayoría de autores resumen del siguiente
modo:
 Debe aplicarse del modo más inmediato posible a la
ejecución de la conducta.
 Debe hacer referencia, de la forma lo más clara y
específica posible, a los componentes de la conducta
que se están aprendiendo o que han sido entrenados en
las sesiones anteriores. No deben hacerse correcciones
sobre elementos de la conducta aún no entrenados ni
sobre aspectos que no son objeto de tratamiento.
 Debe proporcionarse, primero, información sobre los
elementos conductuales que el sujeto ha realizado de
forma correcta, ofreciendo así refuerzo positivo, para,
después, centrarse en los aspectos que se deberían
mejorar y sobre los que se centra el feedback corrector.
Cuando el feedback se ofrece de modo
grupal (múltiples observadores o múltiples sujetos
aprendiendo una conducta), el terapeuta debe
asegurarse de que todas las personas que ofrecen
información correctora lo hacen según estos principios.

Otro aspecto que puede favorecer la ejecución de la conducta


es la guía sobre la misma, ya sea a modo de instrucciones o
mediante ayudas físicas directas. En este caso, es
necesario que estas guías se vayan desvaneciendo a medida
que el sujeto va adquiriendo niveles mayores de
competencia en la ejecución de la conducta.

Refuerzos para la ejecución


Un tipo de variables que afecta a la adquisición de la
conducta es el de los refuerzos para la ejecución. Dentro de
este tipo de factores tenemos:
Refuerzo vicario
Consiste en la observación de un modelo que es
reforzado por su conducta. En este sentido, se pueden
ofrecer incentivos extrínsecos tangibles (premios materiales),
sociales o de actividad. Para ello, se deben tener en cuenta
los mismos principios en los que se basa el procedimiento del
refuerzo directo. Además, se puede también hacer que el
modelo se autorrefuerce por la conducta que realiza.
Del mismo modo que se puede aplicar refuerzo vicario, se
puede también aplicar castigo vicario, cuando lo que se
pretende reducir o eliminar son conductas desadaptativas;
pues cuando un sujeto observa cómo, por la realización de
una conducta, otra persona obtiene consecuencias negativas,
tiende a inhibir la ejecución de la misma. No obstante, para
ser efectivo el castigo, debe ser de alta intensidad a la vez
que se modela una o más conductas alternativas que
permitan al sujeto obtener refuerzo.
Otro tipo de contingencias son las implícitas, que se producen
cuando se presentan al sujeto varios modelos realizando una
misma conducta y se muestra cómo un grupo de personas
obtiene recompensas de forma contingente y otro grupo no
las obtiene. De este modo, es como si el grupo que no obtiene
refuerzo estuviese siendo castigado de forma implícita. Por lo
tanto, en la modalidad de manejo de contingencias de
forma implícita, las consecuencias de la conducta funcionan
como refuerzo o como castigo por comparación.

Manejo de contingencias
Técnica que se basa en el análisis funcional para controlar las
conductas mediante el cambio de las contingencias que las
mantienes, evitando estímulos discriminativos, extinguiendo
conductas que se quieren disminuir o reforzando conductas
que se quieren aumentar.

Refuerzo directo
Consiste en el reforzamiento del sujeto (observador) tras
la emisión de la conducta que se pretende favorecer
(incrementar su frecuencia o probabilidad de ocurrencia). Este
tipo de refuerzo es más efectivo que el vicario cuando el
objetivo es mantener una elevada frecuencia de conducta
a largo plazo. Por otra parte, se utiliza también el modelado
para crear reforzadores o para cambiar el poder o la
valencia de determinados reforzadores. El procedimiento se
denomina exposición a los reforzadores o muestreo de
reforzadores vicario y consiste en que el sujeto observa
cómo los modelos disfrutan de los reforzadores en situaciones
similares en las que él también podría disfrutar de ellos.
Para optimizar la ejecución de la conducta es importante
proporcionar un feedback correctivo y reforzar los
elementos que se realizan correctamente, tanto en el modelo
como en el paciente.

Pasos en el procedimiento general para la aplicación


del modelado
Estos pasos serían los siguientes:
1. Especificación de los pasos a seguir durante el
procedimiento.
2. Explicación de la habilidad.
3. Control de la activación.
4. Modificación de creencias erróneas.
5. Instrucciones sobre los aspectos a los que se debe
atender prioritariamente.
6. Demostración de las conductas por parte del modelo,
con descripción verbal de las mismas y de las
consecuencias anticipadas para las mismas.
7. Descripción o resumen.
8. Ensayo.
9. Ayuda del terapeuta.
10. Feedback corrector positivo.
11. Sobreaprendizaje.
12. Modelado encubierto.
13. Tareas entre sesiones.
14. Reforzamiento en el medio natural del sujeto.
15. Programar las habilidades en orden de dificultad
progresiva.

A continuación, vamos a ver estos pasos con detenimiento.

Especificación de los pasos a seguir


En primer lugar, previamente a la aplicación del modelado,
debe realizarse una exhaustiva evaluación conductual en
la que, además de especificarse las metas del
tratamiento (las conductas que se pretenden modificar y los
objetivos terapéuticos), se deben planificar las sesiones de
modelado en cada uno de sus pasos, de forma que estos
vayan de los más sencillos a los más complejos.
Ejemplo
Por ejemplo, en el caso de un paciente con un trastorno
obsesivo-compulsivo con miedo a contaminarse con
objetos cotidianos, primero evaluaremos los objetos que
evita o aumentan la ansiedad, como los pomos de las puertas,
billetes, etc. Posteriormente le informaremos de la
importancia de no realizar los rituales después de entrar en
contacto con el objeto y de que, cada vez que se introduzca
un nuevo elemento en la terapia, nosotros estaremos con
ellos y lo haremos con él.

Cada sesión se planificará para que en ella se entrenen unos


determinados componentes de la conducta o respuesta a
modelar, o su ejecución en una situación concreta.

Explicación de la habilidad
Una vez determinados los pasos a seguir, el terapeuta debe
explicar al sujeto la habilidad o elemento conductual que
se va a entrenar. Se debe explicar en qué consiste la
conducta, para qué va a servir y se debe contextualizar su
utilidad en el marco terapéutico más general.

Ejemplo

Si estamos modelando entrar en contacto con un billete,


primero le explicaremos la importancia que tiene que preste
atención a lo que vamos a realizar. Podríamos decirle: “Ahora
voy a tocar este billete, es un billete que está sucio y tú crees
que podría contaminarme. Primero me lo pasaré por las
manos y después por la cara y, cuando acabe, no me lavaré.
¿Después podrás hacerlo tú?”

Control de la activación

Se debe atender al nivel de ansiedad del sujeto, puesto que,


si este manifiesta ansiedad, se debería aplicar en primer lugar
la reestructuración cognitiva e insistir en la utilidad de la
técnica.

Si esto no es suficiente, podemos aplicar un método de


control de la activación para facilitar la respuesta de
relajación necesaria para el correcto aprendizaje durante el
modelado.

Modificación de creencias erróneas

Si el sujeto mantiene ciertas creencias (ideas, expectativas,


miedos, etc., sobre la conducta a entrenar o sus
consecuencias) que interfieren en la realización de la
conducta, estas deben ser modificadas antes de presentar el
modelo.
Ejemplo

Le preguntaremos al paciente: “¿Qué crees que puede


pasarme? ¿Piensas que habrá algún problema para que luego
lo hagas tú? ¿Podemos hacerlo de alguna manera para que te
sea más fácil hacerlo? ¿Crees que necesitarás alguna ayuda
para hacerlo?”

Instrucciones

El siguiente paso sería determinar las instrucciones sobre los


aspectos a los que se debe atender prioritariamente. Se trata
de que la observación sea lo más activa posible. En función
del elemento conductual o habilidad que se entrene, se puede
pedir al sujeto que atienda a los estímulos situacionales, a los
aspectos relevantes de la conducta del modelo o a las
consecuencias de la misma. Además, se puede pedirle que
registre estos aspectos, para que la atención se mantenga
activada.

Ejemplo

Le podemos decir al paciente: “Debes prestar mucha atención


a cómo lo hago, porque después tendrás que hacerlo tú. Si
quieres puedes anotarlo en un papel y después podemos
revisarlo juntos.”

Demostración de las conductas

El siguiente paso consiste en la demostración de las


conductas por parte del modelo, con descripción verbal de
las mismas y de las consecuencias anticipadas para las
mismas.

Esta demostración consiste en que el modelo realiza la(s)


conducta(s) a entrenar mientras va explicando lo que está
haciendo y lo que cree que va a pasar como
consecuencia de su conducta. En algunos casos, se puede
emplear el modelado contrastado, realizando, el modelo,
conductas adecuadas e inadecuadas, y recibiendo diferentes
contingencias (positivas o negativas) por unas y otras.

Ejemplo
Podríamos plantearlo así: “A continuación, cogeremos el
billete y lo empezaremos a tocar con las manos durante un
tiempo mientras explicamos: “Fíjate, ahora lo he cogido, el
billete está sucio y lo estoy pasando entre las manos. No me
gusta hacerlo porque yo también pienso que está sucio, pero
aun así lo hago y después no voy a lavarme las manos.” A
continuación, pasaremos el billete por nuestra mejilla y
repetiremos la misma explicación”.

Descripción o resumen

De forma inmediata a la observación de la conducta, el


terapeuta pide al sujeto que realice una descripción de la
conducta modelada, de sus antecedentes y de
sus consecuentes.

Este resumen es útil para que el terapeuta se asegure de


que el sujeto ha prestado atención y ha entendido las reglas
que rigen la conducta y sus consecuencias.

Ejemplo

Se le puede decir al paciente: “¿Podrías hacerme un resumen


de lo que has visto y cómo lo he hecho con el máximo
detalle?”

Ensayo

Posteriormente, se procede al ensayo o práctica de la


habilidad por parte del sujeto observador. Este ensayo
puede ser grabado, para una posterior valoración de la
ejecución.

Ayuda del terapeuta

Mientras el paciente realiza el ejercicio le diremos: “Ahora


coge el billete. Primero pásalo por las manos. En primer lugar,
cógelo con la mano derecha y pásalo por la palma de la mano
derecha, muy bien, y ahora por el dorso de la mano, muy
bien, continúa pasándolo por las manos. Ahora haremos lo
mismo con la otra mano. Primero pásalo por la palma de la
mano y, a continuación, por el dorso y, cuando quieras, ya
puedes pasarlo por la mejilla derecha y, después, por la
izquierda.”

Feedback corrector positivo

Tras el ensayo, el terapeuta debe ofrecer al sujeto


información positiva de forma específica (referida a
elementos conductuales muy concretos), sobre conductas
entrenadas durante la sesión, indicando las conductas o
elementos de la habilidad realizados de forma correcta y, por
último, señalando el modo de mejorar los elementos de la
habilidad no realizados correctamente.

Ejemplo

Si el paciente, al realizar el ejercicio, ha hecho correctamente


la parte de las manos, pero no la de la cara le diríamos: “Lo
has hecho muy bien, sobre todo la parte de las manos, has
estado suficiente tiempo pasando el billete por toda la mano.
En cambio, cuando lo has hecho por la cara has ido un poco
más rápido. Cuando lo volvamos a hacer intenta ir un poco
más despacio, párate un poco primero en una mejilla y
después en la otra. Sé que para ti es difícil y aun así has
conseguido hacerlo. Muy bien.”

Sobreaprendizaje

Para que la habilidad concreta quede sobre aprendida, se


deben realizar varios ensayos.
Una vez el sujeto ya es capaz de ejecutarla de forma correcta,
y si es posible, se deben ofrecer diferentes modelos que
ejecuten la conducta de diferentes modos correctos.

Modelado encubierto

Es conveniente también que el sujeto realice ensayos


cognitivos de la conducta aprendida, para favorecer
el recuerdo de las reglas y aumentar
la autoeficacia percibida por parte de este.
Tareas entre sesiones

Las tareas entre sesiones se utilizan para que el sujeto


pueda practicar entre sesiones y en su medio habitual las
habilidades aprendidas en la consulta. Para planificar y
preparar las tareas entre sesiones, se puede utilizar el role-
playing.

Además, resulta eficaz solicitar el uso de registros sobre las


tareas entre sesiones, que posteriormente serán llevados a la
consulta y comentados con el terapeuta.

A continuación, te mostramos un ejemplo de registro para


las tareas entre sesiones:

Reforzamiento en el medio natural del sujeto

Se deben planificar contingencias en el medio habitual


del sujeto, para que se mantengan los efectos del
entrenamiento en la consulta y para que el sujeto pueda
ir entrenando bajo condiciones de autorrefuerzo.

Programar las habilidades en orden de dificultad


progresiva

Finalmente, se deben programar las habilidades en orden


de dificultad progresiva.

Para la generalización de los resultados y para asegurar


el mantenimiento de los logros, es conveniente practicar
las habilidades aprendidas en condiciones inicialmente
favorables (situaciones en las que resulta fácil ejecutar
dichas conductas) e ir progresivamente practicándolas en
situaciones más complejas, programando obstáculos y
variaciones situacionales.

Modalidades de modelado: técnicas específicas

Existen diversos modos de proceder dentro de lo que se


entiende por modelado. Los más importantes son:
 Modelado participante (modelado y práctica guiada).
 Modelado encubierto.
 Automodelado.
 Modelado de autoinstrucciones.
 Terapia de rol fijo.
 Entrenamiento de rol exagerado.

Vamos a verlos con detenimiento.

Modelado participante (modelado y práctica guiada)


Consiste en la misma técnica que la desensibilización por
contacto. Es una técnica muy eficaz y rápida para
la eliminación de fobias y el aprendizaje simultáneo de
habilidades de afrontamiento. Cuando los pacientes
tienen que exponerse a situaciones para las que no poseen
los recursos suficientes, la mejor opción es que vea como lo
hacen otras personas. Para esto podemos utilizar la
observación en un entorno controlado o realizar las conductas
nosotros mismos.

Se puede aplicar tanto de forma individual como grupal.


En este último caso, se produce el modelado múltiple, ya que,
a medida que algunos miembros del grupo progresan en las
tareas de exposición, estos sirven de modelo para los demás
sujetos del grupo. Además, resulta un método útil para aplicar
en las fases iniciales de los tratamientos de exposición
para la eliminación de fobias, puesto que disminuye el
posible rechazo que pueda causar la expectativa de un
tratamiento de exposición en vivo.

El modelado participante consta de los siguientes pasos:


1. Construcción de una jerarquía de situaciones
temidas, ordenadas según unidades subjetivas de
ansiedad.
2. Exposición del modelo a los diversos ítems de la
jerarquía, sin las consecuencias negativas que el sujeto
cree que se desprenderán de la conducta de exposición.
Se repetirá la exposición a los mismos ítems hasta que
cada uno sea desensibilizado (la ansiedad del sujeto sea
baja, inferior a 10-20 USA). Además, se ofrecerán, si es
posible, diferentes modelos.
3. Exposición del sujeto a los ítems (se expone al ítem
modelado anteriormente por el modelo), con guía verbal
o física por parte del modelo y recibiendo reforzamiento
por su conducta de afrontamiento.
4. Exposición gradual a los diversos ítems de la
jerarquía, con desvanecimiento progresivo de las
ayudas físicas.
5. Planificación y prescripción de tareas entre
sesiones para la generalización y mantenimiento de los
logros alcanzados durante las sesiones de terapia en la
consulta.

Modelado encubierto
Esta técnica consiste en la presentación de los
componentes de la conducta a modelar, pero de forma
imaginaria.
Se trata de que el sujeto describa lo más fiel y vívidamente
posible la escena que teme y, en primer lugar, imagine y
describa a un modelo afrontando dicha situación.
Posteriormente, lo que se pretende es que el sujeto se
imagine a sí mismo protagonizando la conducta de
afrontamiento. Además, se procede de modo que la
dificultad de las conductas va aumentando a medida que se
progresa en las tareas de exposición y es conveniente
también que las escenas incluyan el refuerzo positivo que se
recibe en la vida real por el afrontamiento de dichas
situaciones.

Automodelado
El sujeto aprende una conducta mediante la exposición a un
modelo, que es él mismo. Se procede exponiendo al sujeto a
la grabación de su propia ejecución siguiendo los siguientes
pasos:
1. Se graba en vídeo la conducta o conductas objetivo.
2. Se arregla la grabación de modo que solo se
seleccionan los elementos conductuales realizados
correctamente y se eliminan las conductas
indeseables.
3. Se expone al sujeto a dichas secuencias conductuales
grabadas.
4. Se pide al sujeto que ensaye las conductas.
Una de las ventajas de este procedimiento radica en el
importante incremento que facilita en el sentido
de autoeficacia personal, pues se expone al sujeto a su
mejor ejecución, no como en el caso del modelado negativo,
procedimiento en el que se expone al sujeto a sus propios
errores y que ha mostrado tener efectos psicológicos
negativos.

Modelado de autoinstrucciones
Este procedimiento de modelado, desarrollado inicialmente
por Meichenbaum, consiste en los siguientes pasos:
1. En primer lugar, observa al terapeuta modelando la
conducta, mientras verbaliza en voz alta los pasos y
reglas que la guían (las instrucciones).
2. En segundo lugar, el sujeto realiza la conducta
anteriormente modelada, mientras el terapeuta
verbaliza las instrucciones.
3. En tercer lugar, el sujeto ejecuta la conducta,
mientras es él mismo el que se repite las instrucciones
(autoinstrucciones).
4. En cuarto lugar, se repite la acción anterior, pero en
este caso las autoinstrucciones se verbalizan en voz muy
baja, con apenas un movimiento de labios.
5. Por último, el sujeto ejecuta la conducta mientras se
repite las autoinstrucciones de forma encubierta
(subvocalmente, sin mover los labios).

Terapia de rol fijo


Este procedimiento de modelado se basa en la teoría de
los constructos personales de Kelly, y consiste en que el
sujeto juega el rol de una persona imaginaria que realiza
una conducta consistente con un sistema de constructos más
beneficiosos para el sujeto.
Así, el terapeuta describe el guión que caracteriza la
conducta a modelar y el sujeto debe actuar como lo haría esa
persona durante un periodo de tiempo determinado y en su
vida cotidiana real.
De este modo, el sujeto observa la reacción de su entorno
social a su nuevo comportamiento, y ello le sirve
de experimento conductual.

Entrenamiento de rol exagerado


Este procedimiento, derivado del anterior, consiste en instar
al sujeto a adoptar un rol concreto en una
situación problemática determinada.
Normalmente, el rol que el sujeto debe adoptar es el de una
persona que realiza la conducta ansiógena de una forma
totalmente adaptativa y que se comporta como el sujeto
desearía hacerlo.

Se han propuesto diversos factores explicativos de la


eficacia de esta técnica:

La extinción vicaria
Ordenadas según unidades subjetivas de ansiedad.

La adquisición de información

Se aprenden habilidades de afrontamiento conductuales o


cognitivas cuando se ve al modelo cómo las practica.

Exposición del sujeto a los ítems

Mediante la práctica física de conductas que no se sabían


ejecutar.

La habituación a niveles de ansiedad elevados

Por experiencia directa con los estímulos ansiógenos.

La presencia del terapeuta es importante, porque


ofrece apoyo emocional y físico durante la fase en la que el
sujeto debe ejecutar la conducta, proporciona refuerzo
social a medida que el sujeto se va exponiendo a
las situaciones ansiógenas, y realiza una importante tarea
de supervisión de la tarea y prevención de posibles
contratiempos que puedan surgir.

Indicaciones y contraindicaciones
A través de este tipo de procedimientos, se puede modificar
la conducta en sus cuatro vertientes: la conducta
motora, la fisiológica, la cognitiva y la emocional. Todos
ellos se han empleado en el tratamiento de los trastornos
fóbicos, en los que el miedo y la ansiedad inhiben
conductas de aproximación a los estímulos temidos.

Otra indicación es el tratamiento de los trastornos de


conducta, pues se emplean para la inhibición de conductas
desadaptadas mediante la exposición del sujeto a las
consecuencias negativas de la misma conducta en modelos.

Algunos ejemplos concretos de aplicación del


modelado son:
1. Entrenamiento de habilidades para la prevención de
agresiones y/o violaciones (por ejemplo, habilidades de
autodefensa).
2. Entrenamiento para la prevención del maltrato
infantil (por ejemplo, para el aprendizaje de habilidades
de manejo de una mala conducta infantil).
3. Entrenamiento de habilidades de autoayuda en
personas con retraso mental.
4. Métodos para aumentar la adherencia a los
tratamientos farmacológicos (módulos de Liberman
para la esquizofrenia).
5. Entrenamiento en habilidades de solución de
problemas en personas con diferentes tipos de
trastornos mentales.
6. Entrenamiento en habilidades sociales en diferentes
tipos de población.
7. Entrenamiento en habilidades de manejo de
estrés para maestros u otros profesionales (burn out o
quemazón profesional).
8. Tratamiento para la eliminación de diversas fobias.
9. Tratamiento del pánico y la agorafobia.
10. Tratamiento para la prevención de ansiedad
anticipatoria ante intervenciones quirúrgicas.
Ideas clave
Para finalizar, repasemos algunas ideas clave:
 El modelado es una técnica basada en el aprendizaje
observacional en la que la conducta de un individuo (o
un grupo) funciona como un estímulo
discriminativo que genera unas determinadas
conductas, pensamientos o actitudes similares en los
individuos que las observan.
 No se trata de un proceso de imitación, pues
mediante esta técnica se enseña al sujeto las reglas o
principios que rigen la conducta en unos determinados
contextos.
 El procedimiento básico consiste en exponer a un
sujeto (el paciente), en vivo o simbólicamente, a
la actuación de una o más personas (los modelos),
que ejecutan la conducta adecuada
 El manejo de contingencia es una técnica que se basa
en el análisis funcional para controlar las conductas
mediante el cambio de las contingencias que las
mantienes, evitando estímulos discriminativos,
extinguiendo conductas que se quieren disminuir o
reforzando conductas que se quieren aumentar.
 Para optimizar la ejecución de la conducta es
importante proporcionar un feedback correctivo y
reforzar los elementos que se realizan correctamente,
tanto en el modelo como en el paciente.

M3 PC03 Unidad 6: Técnicas de


control conductual

Autocontrol

Técnica de autocontrol

Técnica basada en la autobservación con la finalidad de


aumentar la motivación y así aumentar las posibilidades de
que el paciente cambie su conducta en la dirección esperada.

Las técnicas de autocontrol se basan en el hecho de que


la autobservación tiene un efecto muy potente en la propia
conducta. La información recogida a través de una
observación detallada puede ayudar a los pacientes a
reconocer la magnitud de la conducta problema o el efecto
que tiene esta en sus actividades cotidianas. Esta información
puede utilizarse como una revelación que haga que el
paciente se motive intrínsecamente para corregir el problema.

Diversos autores apuntan que esta práctica dirige


implícitamente la atención del paciente hacia las
habilidades para el control de la conducta,
proporciona feedback constante de la conducta y es la
forma más completa de registrarla cuando se compara con
otros métodos. Además, el paciente aprenderá en qué
situaciones es probable que aparezca la conducta y así podrá
aplicar otras técnicas que conozca para controlarla.
Finalmente, también funciona como una contingencia
reforzante o aversiva de la conducta problema.

Ejemplo

Por ejemplo, un paciente que quiere disminuir el número


de cigarrillos que fuma puede animarse al ver en su
registro de autocontrol que el número de cigarrillos ha
disminuido y se acerca al objetivo terapéutico.

Muchos autores coinciden en que esta forma de


registro aumenta la eficacia de las
intervenciones cuando se utiliza como estrategia de
intervención en los programas de tratamiento.

El objetivo de la técnica de autocontrol es aumentar la


aparición de la conducta esperada para incrementar las
posibilidades de que el paciente realice un cambio en la
respuesta que quiere modificar.

Proceso de aplicación de las técnicas de autocontrol


1. Explicación de la técnica

Para el buen funcionamiento de la técnica de autocontrol es


esencial que el paciente entienda los motivos por los que se
va a utilizarla. Para ello es necesario explicar que esta técnica
proporcionará información sobre las conductas
problemáticas tanto al terapeuta como a sí mismo. También
es muy importante explicarle que se le va a pedir
un esfuerzo considerable para su realización, y que de
su esfuerzo va a depender la eficacia de esta técnica.

Por último, es esencial explicar que los cambios en la


conducta no van a ser inmediatos. Lo que se espera es
que se vayan produciendo cambios progresivos en la
conducta problema para evitar la desmotivación del
paciente si la progresión no es suficientemente rápida.

2. Discriminación de la respuesta objetivo

En esta fase, después de realizar la evaluación del


paciente, se seleccionarán aquellas conductas que
generen más problemas y que sean más fáciles de
cambiar. Una vez seleccionada la conducta a trabajar, el
siguiente paso es la operativización de la conducta.

Cuanto más detallada sea su descripción, tanto a nivel


topográfico como funcional, más fácil será para el paciente
registrarla. En esta fase tenemos que asegurarnos de que el
paciente es capaz de discriminar la conducta. Si no es así,
puede utilizarse la práctica guiada.

3. Registro de la conducta

El aspecto más importante de esta fase es que el paciente


entienda que es necesario que realice un registro
sistemático de las conductas. Para esto se le tiene que
explicar cómo, cuándo y dónde debe registrar la
respuesta. Además, es importante que el registro se haga de
la forma más rápida posible, pues se ha visto que la demora
en el registro disminuye la eficacia de la técnica.

Otro punto a tener en cuenta es la conducta a registrar.


Generalmente, cuando se desea disminuir una conducta no
deseada se tiene que registrar antes de que esta suceda.

Ejemplo

Por ejemplo: si queremos controlar la conducta de fumar,


deberíamos pedir que lo registre cuando note el deseo de
fumar y la respuesta; es decir si ha fumado o no.

Otro aspecto a tener en cuenta en esta fase es la relación


entre el tipo de conducta a registrar y el tipo de
registro.

Ejemplo

Por ejemplo, si queremos registrar una conducta de alta


frecuencia y corta duración puede ser suficiente registrar
su ocurrenciacon un contador de pulsera o cualquier otro
dispositivo similar. En cambio, si es una respuesta larga y
de menor frecuencia podríamos utilizar un diario para que
lo anote con mayor detalle.

4. Realizar gráficos de la respuesta

Una vez el paciente ha recogido datos durante un tiempo,


puede resumirse la información en una gráfica. Las más
habituales son las gráficas de líneas.
Los pacientes que registran diferentes conductas pueden
verse más reforzados si se ponen en común las diferentes
conductas, especialmente si los resultados son coherentes,
demostrando los cambios en las conductas deseadas.

Ejemplo

Por ejemplo, en un paciente con obesidad en la que el


objetivo es la pérdida de peso podemos realizar este tipo de
gráfico poniendo en relación el número de calorías ingeridas,
los metros andados cada día y el peso.

5. Análisis de los datos

El feedback es una parte muy importante de la técnica de


autocontrol. De hecho, la técnica únicamente será eficaz si
permite al paciente ver sus progresos y conseguir refuerzo
por ello. Así, una de las funciones básicas que tenemos que
poner en práctica es ayudar a interpretar los resultados
que está obteniendo.

Reflexión

Reflexiona brevemente. ¿En qué se fijan los pacientes cuando


se centran en su conducta? ¿Tienen más valor para ellos los
éxitos o los fracasos? ¿Cómo puede afectar la percepción de
los pacientes a su motivación?

Además, también será muy importante trabajar


posibles problemas que surjan, como que el paciente valore
que no progresa. En estos casos debemos recordarle que, tal
y como le explicamos al inicio de la técnica, no se esperan
cambios rápidos, sino que más bien lo óptimo es que el
avance sea lento pero progresivo para afianzar bien los
aprendizajes. Por último, el análisis que debe realizar el
terapeuta tiene que cumplir dos finalidades:

1. Poner en relación los datos de las diferentes


conductas que se controlan.
2. Analizar el cambio conductual que está realizando el
paciente en relación a los objetivos terapéuticos
establecidos al principio del tratamiento.

Ejemplo
En el análisis de las gráficas del paciente con
obesidad que hemos visto anteriormente, el análisis
del terapeuta podría ser el siguiente: “La progresión
general es muy buena y cumple totalmente con los
objetivos que nos habíamos marcado. Has perdido un
kilo como mínimo cada semana, que como sabemos es
la progresión saludable, y esto ha sido debido a tu
esfuerzo constante. Parece que el plan que habíamos
hecho funciona a la perfección. Fíjate como las semanas
que has aumentado el ejercicio y has disminuido las
calorías han tenido su recompensa. Si miras el gráfico,
en la semana 2 y en la semana 5 has hecho más
ejercicio y en la semana siguiente has bajado más peso
de lo habitual. Sí, mira en el otro gráfico, en las semanas
3 y 6 has bajado dos kilos. ¡Muy bien!”.

Variables relacionadas con la eficacia de la técnica


El autocontrol es una técnica que, por sus
características, necesita una buena cantidad de
motivación para realizarse. Puede ser menos eficaz en
pacientes que realizan muchas actividades y con agendas
muy llenas, o en aquellos que no quieren dedicar mucho
esfuerzo al tratamiento. Aun así, para aquellas personas que
únicamente tengan problemas con algunos aspectos de la
técnica puede adaptarse para aumentar la motivación del
paciente y así aumentar la probabilidad de que se adhiera a la
técnica. También se puede aumentar la eficacia pidiendo que
el paciente nos llame o nos envíe un correo en el que explique
los progresos en la técnica.

Las condiciones óptimas que aumentan la reactividad en


las técnicas de autocontrol son:
1. Que el paciente esté motivado para cambiar la conducta
problema.
2. Que las conductas sean de tipo motor para poder
realizar un análisis topográfico.
3. Que se registre cada una de las veces que se presenta la
conducta.
4. Que se efectúe el registro justo antes de la realización
de la respuesta objetivo.
5. Que se especifique claramente la conducta a registrar y
se refuerce de forma contingente al cambio de conducta
que se desea.

Ámbitos de aplicación
En general el autocontrol se puede aplicar a la mayoría de
los trastornos, aunque, según los estudios, se ha
demostrado su eficacia en las siguientes patologías:

Problemas académicos y de conducta


Tareas académicas y rendimiento académico en pacientes
con trastorno por déficit de atención con hiperactividad.

Conductas adictivas

Alcoholismo, tabaquismo y abuso de anfetaminas.

Ansiedad y depresión

Rumiaciones, depresión e ideación suicida.

Trastorno de la conducta alimentaria


Pérdida de peso en la obesidad y episodios bulímicos.

Psicología de la salud

Diabetes de tipo II, dolor e insomnio.

Psicosis

Alucinaciones e ideación paranoide.

Estrategias de manejo de contingencias

El manejo de contingencias es una estrategia de


abordaje general para el cambio conductual que se aplica
a problemas clínicos que implican impulsividad o falta de
autocontrol, como los trastornos por abuso y dependencia a
sustancias, el juego patológico o la bulimia nerviosa, entre
otros.

Parte de la base de que las conductas, pensamientos y


emociones de las personas están afectados por
el contexto que les envuelve. Así, este está sujeto al análisis
funcional de las conductas problemáticas, siendo
sus antecedentes aquellas situaciones en las que es más
frecuente que aparezcan determinados pensamientos,
emociones y conductas; y sus consecuentes el impacto de
estos pensamientos, emociones y conductas en los demás
(relaciones interpersonales) o en otros resultados. De esta
forma, el término contingencia se utiliza para describir
las relaciones probabilísticas entre las conductas de
interés y sus antecedentes y consecuentes. Intenta
controlar aquellas situaciones en las que es más probable que
se presente una conducta determinada.

Ejemplo

Por ejemplo, en un paciente que hace uso recreativo de las


sustancias, el consumo será más probable si está con las
personas con las que habitualmente consume.

Como el comportamiento humano es complejo, no podemos


pensar que un único antecedente será el responsable de la
conducta, sino que entendemos que
diferentes variables estarán afectando en mayor o menor
medida la realización de esa conducta.

Ejemplo

Así, el consumo también va a depender de


la desaprobación de los allegados (pueden castigar la
conducta), del efecto de la sustancia (efectos positivos que
refuerzan el consumo) y de la evitación de
determinadas situaciones sociales (efecto reforzante por
reforzamiento negativo).

Además, también se tienen que añadir a esta ecuación


los consecuentes remotos, como posibles problemas de
salud por el consumo continuado de la sustancia. Cabe tener
en cuenta que, generalmente, los pacientes no son
conscientes de estas consecuencias y suele ser trabajo del
terapeuta hacerlas entrar en la ecuación del manejo de
contingencias para aumentar la probabilidad de éxito de la
técnica. Como se desprende de la explicación anterior, para
diseñar un buen plan de manejo de contingencias el
terapeuta debe conocer a la perfección las leyes del
aprendizaje, sobre todo los principios de reforzamiento y
del análisis funcional.

Recuerda
La técnica de manejo de contingencias debe estar basada en
el análisis funcional del caso e incluye el análisis de los
antecedentes y los consecuentes, tanto inmediatos como
remotos.

Procedimiento

El papel del terapeuta en el manejo de contingencias es, en


primer lugar, el de colaborar para definir los objetivos
terapéuticos a medio y largo plazo. Para la
implementación de la técnica es necesario que el terapeuta
tenga acceso a las contingencias y que las vaya incluyendo
en el tratamiento tras la negociación con el paciente.

Generalmente, en esta fase se utilizan los contratos


conductuales en los que se especificarán las contingencias,
hecho que reduce la probabilidad de que el tratamiento sea
demasiado directivo y el paciente no realice las tareas
asignadas.

Contratos conductuales

Acuerdo escrito o verbal para reajustar


las contingencias que mantienen las conductas, pactar
objetivos y expectativas.

El proceso es el siguiente:

Selección de la conducta objeto

El primer requisito para la selección de la conducta a


trabajar es que esta se pueda definir de forma concisa y
que se pueda observar y registrar fácilmente. Además,
el paciente debe estar de acuerdo en tratar esa conducta,
la debe encontrar relevante para sus objetivos a largo plazo y
tiene que verse capaz de realizar la tarea en un periodo de
tiempo específico.

Ejemplo

En un paciente en tratamiento por abuso de sustancias,


una vez está abstinente, deberemos ayudarle a identificar
todas las situaciones en las que aumenta la posibilidad de que
haya una recaída. Estas podrían ser: estar con los
compañeros con los que consumía, acudir a los sitios donde
solían ir, realizar las actividades que hacían, etc. Es decir, se
realiza una evaluación de las situaciones objeto de riesgo y se
plantean conductas alternativas o la evitación de estas
situaciones. Esta intervención deberá completarse con la
búsqueda de repertorios conductuales alternativos.

Selección de los reforzadores

La presentación del refuerzo debe ser inmediata y de una


magnitud proporcional al esfuerzo realizado, es decir, debe
ser contingente a la conducta a realizar. Para conocer
la eficacia de los reforzadores debería realizarse una
buena evaluación antes de realizar el programa de manejo
de contingencias, preguntando al paciente qué objetos,
situaciones o actividades son reforzantes para él. También
puede aplicarse el principio de Premark, analizando
las conductas que se presentan con alta frecuencia y
asumiendo su poder reforzante cuando se efectúan tras
conductas de baja frecuencia.

Ejemplo
Por ejemplo, si un paciente que está realizando
un tratamiento para la obesidad quiere incrementar
su actividad física (conducta de baja frecuencia) podemos
plantear que llame a sus amigos (conducta de alta frecuencia)
solo después de haber realizado alguna actividad física.

Desvanecimiento de los refuerzos

El objetivo final es que las nuevas habilidades o


conductas alternativas implementadas se mantengan
por sí solas sin la necesidad de ningún refuerzo.
Una posibilidad para su retirada es que, con el tiempo, el
paciente encuentre la nueva conducta suficientemente
gratificante para su mantenimiento. En algunas ocasiones
también se puede asociar la nueva conducta con
el autorrefuerzo.

Si no pueden realizarse ninguna de las dos estrategias, la


mejor opción es no retirar el refuerzo para asegurar que la
conducta se mantenga.

Los contratos conductuales


Los contratos conductuales (también llamados contratos
de contingencias) son un tipo de procedimiento cuyo
objetivo es la modificación de la conducta mediante
la reorganización de las contingencias ambientales de
la misma. Se basa en un acuerdo escrito u oral entre el
terapeuta y el paciente que especifica los objetivos,
expectativas y/o las contingencias relacionadas con las
conductas que se quieren cambiar. Así, se basa en
la premisa de que las conductas están controladas por
sus consecuencias y consiste en evitar que determinadas
conductas o elementos conductuales inadecuados sean
reforzados y que las conductas adaptativas no lo sean o,
incluso, sean sometidas (de forma incorrecta) a programas de
castigo o extinción.

Se trata, por lo tanto, de un reajuste de las


contingencias de las respuestas que emite el sujeto.
Además, también se basa en el hecho de que la mayoría de
las conductas que realizamos en nuestra vida cotidiana, y en
el contexto de nuestras interacciones sociales, se sustentan
en contratos que establecen determinados intercambios
mutuos de recompensas. Lo que sucede muy a menudo es
que estas condiciones que marcan los contratos
están implícitas y, muchas veces, no son útiles para que los
sujetos organicemos nuestro comportamiento de la forma
más adaptativa posible. Por lo tanto, mediante este
procedimiento, se hacen explícitas muchas cuestiones que
funcionan en la vida real, pero de forma implícita.

Reflexión
Reflexiona brevemente. ¿Cómo podemos reforzar una
conducta si no estamos las 24 horas del día con el
paciente? ¿Podemos controlar las contingencias de la
conducta desde la distancia?

En general, se sabe que los contratos conductuales son


aplicables cuando queremos modificar la conducta mediante
la intervención sobre las contingencias de la misma, pero no
tenemos un control muy estricto sobre el medio del sujeto, o
cuando se trata de sujetos normales y lo que se pretende es
modificar solo algunas conductas muy específicas de su
repertorio.

Así, la negociación mutua de los contratos


conductuales tiene diferentes funciones:

1. Proporciona acuerdo en los objetivos.


2. Asegura que todas las personas implicadas están de
acuerdo en que se controlen sus avances hacia el
objetivo pactado.
3. Clarifica las responsabilidades específicas de todas las
personas implicadas.
4. Asegura que todas estén implicadas en el proyecto que
firman.

En general, se sabe que los contratos conductuales son


aplicables cuando queremos modificar la conducta mediante
la intervención sobre las contingencias de la misma, pero no
tenemos un control muy estricto sobre el medio del sujeto, o
cuando se trata de sujetos normales y lo que se pretende es
modificar solo algunas conductas muy específicas de su
repertorio.
Así, la negociación mutua de los contratos
conductuales tiene diferentes funciones:

1. Proporciona acuerdo en los objetivos.


2. Asegura que todas las personas implicadas están de
acuerdo en que se controlen sus avances hacia el
objetivo pactado.
3. Clarifica las responsabilidades específicas de todas las
personas implicadas.
4. Asegura que todas estén implicadas en el proyecto que
firman.

Procedimiento y especificaciones

El proceso se basa en un documento escrito que detalla


las conductas o acciones que el individuo se compromete a
llevar a cabo y las consecuencias del cumplimiento o
no de dicho compromiso. Normalmente, el proceso incluye
también un sistema establecido y
bien explicitado de intercambio de recompensas entre
los firmantes del mismo y que se asocia con el cumplimiento
de los compromisos establecidos en términos de conductas
específicas.

Como hemos mencionado, el procedimiento trata de eliminar


la vaguedad que se produce en muchas interacciones
sociales por la falta de explicitación de los contratos
conductuales que subyacen. Sin embargo, para que se
reduzca esta vaguedad que hace que muchas interacciones
sean problemáticas, es necesario especificar mucho una serie
de aspectos.

En concreto, podemos establecer que en un contrato


conductual debe especificarse:

 La(s) conducta(s) que se espera que emita cada sujeto


implicado en el procedimiento (para ello, se deberá
realizar un inventario exhaustivo de las conductas a
las que cada uno se compromete a realizar).
 Las consecuencias que se derivarán de la realización
de dichas conductas.
 Las consecuencias que implicará la no realización de
las mismas.
 Una cláusula de bonificación por el cumplimiento de
los términos del contrato durante un largo periodo de
tiempo, que debe quedar también concretamente
establecido.
 Un sistema de registro para facilitar el control, por
parte de todas las personas implicadas, de
las conductas emitidas, las no emitidas y las
contingencias obtenidas por las mismas.

Reglas de elaboración de los contratos conductuales


También existe acuerdo entre los autores en cuanto a
las reglas que se deben seguir a la hora de la elaboración
de un contrato conductual, que se resumen a
continuación:
 Se deben enunciar, de forma lo más detallada y explícita
posible, las conductas específicas que se desean
modificar. Se trata de que el objetivo de la
intervención sea conocido por todas las personas
implicadas en el procedimiento (tanto los sujetos
que se intercambiarán las contingencias como el
modificador de conducta).
 Deben especificarse también los criterios de frecuencia y
temporales de la conducta (cuántas veces y durante
cuánto tiempo se debe realizar la conducta para que se
considere realizada).
 Debe quedar explicitado el modo en cómo serán
observadas y medidas las conductas objeto del
contrato de contingencias.
 Deben especificarse las contingencias que se seguirán
en caso de realizar la conducta (contingencias positivas)
y las que se seguirán en caso de no realizarla
(contingencias negativas); explicitando también, en
ambos casos, los criterios cuantitativos y temporales
determinados.
 Además, las consecuencias de las conductas y estas
mismas deben establecerse de forma consensuada
entre todas las personas implicadas en el contrato. Este
no debe ser nunca una imposición por parte del
terapeuta, puesto que las conductas a modificar y sus
consecuencias deben ser significativas para los sujetos
cuyo comportamiento se desea cambiar.
Premisas de la técnica

En general, la técnica pone énfasis en el reforzamiento de


las conductas adaptativas que realizan los sujetos y no en
las consecuencias negativas de las conductas
problemáticas. Lo que se pretende con este procedimiento es
ofrecer un enfoque positivo.

En este mismo sentido, y para aumentar la motivación de los


sujetos, los contratos deben inicialmente implicar
más consecuencias positivas de las que obtendrían si las
personas no se implicasen en este tipo de procedimiento.

En las primeras fases de la puesta en práctica del


procedimiento, ambos tipos de contingencias deben ser
administrados de la forma lo más consecutiva posible a la
realización o no de las conductas especificadas.
Posteriormente, se va demorando la administración de las
mismas, para que las condiciones del refuerzo sean lo más
similares posible a las condiciones de la vida real de los
sujetos implicados.

Por otra parte, el procedimiento incluye también


los principios del moldeamiento, puesto que, inicialmente,
los contratos recompensan pequeñas aproximaciones a
las conductas deseadas, mientras que progresivamente se
van exigiendo conductas más similares a la conducta objetivo.

 Se deben incluir también sistemas de bonificación


extra para los casos en los que las personas implicadas
exceden los criterios mínimos para obtener las
contingencias deseadas (premios extra por hacer más
que lo mínimo exigido).
 La mayor parte de las condiciones y
especificaciones de las que consta el contrato deben
quedar plasmadas en un documento escrito que debe
ser firmado por todas las personas implicadas (pacientes
clientes y terapeuta) y que debe ser accesible a estas en
todo momento.

Tipos de contratos conductuales


Los contratos conductuales pueden ser unilaterales o
multilaterales:
Contratos unilaterales

Se trata de contratos entre el terapeuta y el paciente.


Este tipo de contrato es frecuente cuando una persona
desea o debe modificar un comportamiento, sin tener en
cuenta la conducta de otras personas.

Contratos multilaterales

Se trata de contratos entre el terapeuta y el paciente.


Este tipo de contrato es frecuente cuando una persona
desea o debe modificar un comportamiento, sin tener en
cuenta la conducta de otras personas.

Retirada de la técnica
Otro aspecto a tener en cuenta en la aplicación de esta
técnica es el hecho de su retirada. Cuando las contingencias
han sido reorganizadas y las conductas problemáticas han
sido controladas, las condiciones normales del medio del
sujeto deben ser reestablecidas y, por lo tanto, se debe
producir una retirada progresiva de las condiciones
artificiales que el contrato de contingencias suponía.

Indicaciones y contraindicaciones
Los contratos conductuales son especialmente útiles para
el manejo del cumplimiento de los planes de
tratamiento. También son útiles cuando se
producen interacciones problemáticas entre personas
(parejas, padres e hijos, alumnos y maestros, etc.) por una
falta de claridad en cuanto a lo que esperan el uno del otro,
y/o cuando los sujetos implicados tienen escasa capacidad de
auto o heterorreforzamiento.

En cuanto a los campos de aplicación concretos, este


procedimiento ha mostrado su utilidad en el área de los
problemas de pareja (contratos de pareja), en
la modificación de conducta infantojuvenil (para el
tratamiento de los trastornos de conducta, por ejemplo) y en
el abuso de sustancias. Aun así, deben tenerse en cuenta
algunas dificultades, como el hecho de que puede parecer
muy restrictivo o rígido dando una sensación de demasiado
control y que algunos pacientes lo pueden percibir como un
castigo o como una reprimenda.
Anexo

A continuación, te mostramos un ejemplo de contrato


conductual:

Ideas clave
Para finalizar, repasemos algunas ideas clave:
 El objetivo de la técnica de autocontrol es aumentar
la reactividad de la conducta para incrementar las
posibilidades de que el paciente realice un cambio en la
respuesta que quiere cambiar.
 La técnica de manejo de contingencias debe estar
basada en el análisis funcional del caso e incluye
el análisis de los antecedentes y los consecuentes,
tanto inmediatos como remotos.
 Los contratos conductuales (también
llamados contratos de contingencias) son un tipo de
procedimiento cuyo objetivo es la modificación de la
conducta mediante la reorganización de las
contingencias ambientales de la misma.
M3 PC03 Unidad 7: Técnicas
complementarias

La desensibilización sistemática

Desensibilización sistemática
Técnica dirigida a reducir la respuesta de ansiedad que
determinan ciertos estímulos y eliminar conductas de
evitación delante de estos estímulos. Menos utilizada que la
exposición en la actualidad.

Desde que Wolpe desarrolló la técnica en 1958,


la desensibilización sistemática (Vallejo-Slocker, L. y
Vallejo, M., 2016) Sobre la desensibilización
sistemática también reconocida con la abreviatura DS, es una
de las que más se han utilizado y estudiado de entre todos
los procedimientos de modificación de conducta, aunque
actualmente ha caído en desuso frente a la exposición, tanto
en su modalidad en vivo como en imaginación.

Principalmente, la desensibilización sistemática (DS, en


adelante) se aplica con dos objetivos: por un lado, reducir
la respuesta de ansiedad automática, generada por
determinados estímulos, y, por otra, eliminar las conductas
motoras de evitación que el individuo realiza ante estos
mismos estímulos generadores de ansiedad.

Aunque no está claro el proceso de aprendizaje que subyace a


su eficacia, la DS se basa en el hecho de que determinadas
situaciones o estímulos provocan respuestas de
ansiedad automáticas e inadecuadas. Ante ello, una
manera útil de proceder es facilitar que estos mismos
estímulos provoquen, también de una forma automática,
respuestas incompatibles con la ansiedad. Así, se impide que
se produzca la respuesta de ansiedad, a la vez que se impide
que se desarrollen y ejecuten las conductas de evitación que
suelen ponerse en marcha ante estímulos ansiógenos o
temidos.

La DS se basa, en principio, en los conceptos de


condicionamiento y contracondicionamiento. Como
hemos afirmado, los estímulos temidos producen, de forma
automática, respuestas de ansiedad. Esto implica afirmar que
la respuesta que se quiere eliminar con esta técnica es la
respuesta de ansiedad condicionada a determinadas
configuraciones estimulares. Para ello, se emplea el
contracondicionamiento, que consiste en asociar, mediante
el condicionamiento clásico, a una situación o estímulo,
una respuesta incompatible con la respuesta de ansiedad
condicionada. Además, esto se realiza partiendo de
una jerarquía de configuraciones estimulares, puesto
que el contracondicionamiento será más fácil de generar si se
empieza por trabajar con variaciones menos ansiógenas de la
configuración estimular; puesto que estas situaciones
provocarán grados menores de ansiedad y la respuesta
condicionada será más fácilmente substituible.

El concepto de “respuesta incompatible” se basa en el


hecho de que hay determinadas respuestas que nunca
pueden darse simultáneamente, puesto que, cuando se
realiza una, es imposible que se pueda realizar la otra. Este es
el caso de la respuesta de ansiedad (o temor) y la respuesta
de relajación.

Reflexión

Reflexiona brevemente. ¿En qué casos la respuesta de


ansiedad delante de una situación fóbica es tan
intensa como para que los pacientes no puedan
afrontar una situación sin tener una respuesta
incompatible con la ansiedad? ¿Debemos decidir los
terapeutas si un paciente podrá tolerar el malestar que
le produce una exposición progresiva?

Anexo
Se han propuesto varias teorías y modelos explicativos para
explicar los procesos que subyacen a la eficacia de la DS. A
continuación, te los exponemos en este enlace.
Procedimiento

El procedimiento de desensibilización sistemática sigue


normalmente los siguientes pasos:

Presentación y explicación de la técnica al sujeto

Es necesaria una correcta explicación del


procedimiento para favorecer una elevada motivación en
el sujeto. Para ello, la mayoría de autores considera necesario
tener en cuenta una correcta explicación de los
fundamentos teóricos de la técnica y una adecuada
explicación de lo que se esperará de él (su ejecución) en
cada fase del procedimiento. Esto es importante, dado que la
implicación activa del sujeto es de suma importancia
en la eficacia de la técnica.
1. Se debe exponer al paciente que deberá practicar la
relajación diariamente en casa, para aprender
correctamente su ejecución, pues esta será la respuesta
incompatible utilizada en el contracondicionamiento.
2. Se deberá explicar la importancia de practicar la
imaginación, puesto que una imagen vívida de los
estímulos ansiógenos será crucial para la eficacia de la
DS en imaginación.
3. Por último, será necesario entrenar al sujeto en
el empleo de un sistema de comunicación entre él
y el terapeuta, para utilizarlo durante la presentación
de los estímulos ansiógenos.

Entrenamiento de la respuesta incompatible con la


ansiedad (relajación)

La respuesta incompatible que se utiliza en la DS


siempre es la respuesta de relajación, aunque para
conseguirla se pueden emplear
diferentes métodos. La relajación progresiva de
Jacobson (expuesta anteriormente) suele ser la técnica
de relajación más frecuentemente empleada, pero
existen otros métodos también útiles, como
el entrenamiento autógeno, la meditación o el
yoga, entre otros.

La elección de uno u otro método de relajación


dependerá del problema que se trate, aunque se suele
utilizar el procedimiento reducido de relajación
progresiva. Después de una semana de práctica diaria,
se puede pasar a la relajación
evocada o inducida, que consiste en la identificación
de los grupos musculares y reducción de la tensión
muscular en ellos, sin la inducción de tensión previa.
El objetivo del entrenamiento en relajación debe ser
la consecución de un estado de relajación en solo siete
o diez minutos, que es lo que se necesita para la
presentación de los ítems de la jerarquía de estímulos
ansiógenos.

A pesar de todo lo anterior, la relajación no es la única


respuesta que se ha empleado como respuesta
incompatible con la ansiedad. Se han utilizado también,
como respuestas incompatibles, la asertividad, la
inducción de ira, la imaginación emotiva, la actividad
física, las respuestas de activación sexual, la hipnosis o
la relajación mediante la administración de fármacos. No
obstante, estas respuestas presentan
varios inconvenientes:

1. Las respuestas deben estar ya incluidas en el


repertorio de respuestas que posea el sujeto (de no ser
así, deberían enseñarse y el procedimiento se
prolongaría demasiado).
2. El uso de fármacos tranquilizantes se ha demostrado
poco útil e, incluso, contraproducente, pues parece que
estos fármacos interfieren en los procesos de
aprendizaje (ligados a mecanismos cerebrales) y en
los procesos atribucionales que realiza el sujeto (que
atribuye más frecuentemente los beneficios a los efectos
de la medicación, con lo que no se beneficia del
aumento de la autoeficacia percibida ni
del autorrefuerzo ligado a la autobservación de sus
logros).

Construcción de la jerarquía de estímulos


ansiógenos

Si una situación o estímulo provoca una respuesta de


ansiedad, en la mayor parte de las ocasiones
las variaciones de esta situación o estímulo también
provocan una respuesta de ansiedad y, además, la
ansiedad puede ser graduada (cada variación de la
configuración estimular provoca diferentes grados de
ansiedad).

Así, las diferentes variaciones estimulares se pueden


situar en una escala, desde las que apenas provocan
ansiedad hasta las que provocan la máxima ansiedad y
evitación.

Esta escala de configuraciones


estimulares, jerarquizadas en función del grado de
ansiedad que son capaces de producir, es lo que se
llama jerarquía de estímulos. Se trata, pues, de
la construcción de una lista de estímulos (o
configuraciones estimulares) que provocan ansiedad,
relacionados temáticamente y ordenados según el grado
de ansiedad que provocan. En este sentido, existe
acuerdo en torno a las características que deben tener
los estímulos ansiógenos incluidos en la jerarquía:

 Estos deben ser realistas (que el sujeto los considere


atemorizantes y que pueden suceder).
 Concretos (que estén especificados todos los detalles
que el sujeto debe imaginar, para que los pueda recrear
vívidamente y se produzca la respuesta de ansiedad que
se produciría en la realidad).
 Relevantes para el problema en cuestión (hayan o no
sido experimentados por el sujeto).
 Deben ser aportados y evaluados por el sujeto, con
la ayuda del terapeuta (sin hacer al sujeto demasiadas
sugerencias, ya que, a menudo, los estímulos
ansiógenos y su gradación no se sustenta en bases
lógicas).

Por otra parte, la jerarquía de situaciones o estímulos


ansiógenos debe estar cuantificada. Para ello, se
suele emplear la escala de unidades subjetivas de
ansiedad (USA). Se trata de una escala subjetiva (propia
para cada sujeto) para la cuantificación de la ansiedad o
temor que se asocia a cada variación del estímulo
fóbico. En cuanto a las jerarquías, pueden
distinguirse tres tipos:

 Espacio-temporales (convencionales según Wolpe), en


las que se ordenan los estímulos según el grado de
cercanía física o temporal a la situación temida.
 Temáticas (idiosincrásicas, según Wolpe), en las que
todos los ítems están relacionados con un mismo tema y
cada uno de ellos supone diferentes situaciones en las
que interviene dicho tema.
 Jerarquías combinadas.

Las jerarquías deben tener unos 10-15 ítems y, en los


casos en los que se presenta más de un estímulo
fóbico, se debe construir una jerarquía para cada uno.
Para la construcción de la jerarquía, se debe introducir al
sujeto en el uso de la escala de USA, para que pueda
ordenar las situaciones que generan ansiedad. Una
estrategia útil es la de empezar por anclar las
situaciones ansiógenas desde la superior (generadora
de 100 USA) a la inferior (10 USA), pasando por
la(s) intermedia(s) (50 USA). Después, se le pide al
paciente que vaya ubicando el resto de situaciones entre
los anclajes anteriores, de forma que entre los distintos
ítems no haya más de 10 o 15 USA. Si es necesario,
se pueden generar, en este momento, nuevas
situaciones intermedias entre unas y otras,
precisamente para evitar los escalones.

Tras haber elaborado unos diez ítems, se pide al


paciente que elabore otros diez, para incluirlos entre los
anteriores. Se trata de conseguir que el sujeto
seleccione de entre una lista de unas 20 o 30
situaciones ansiógenas, puesto que estas últimas
seleccionadas serán las que formarán parte de
la jerarquía definitiva.

Puesta en práctica de la desensibilización


propiamente dicha

Básicamente, la DS propiamente dicha consiste en


la presentación en imaginación de los diversos
ítems de la jerarquía, mientras se aplica
la relajación.

La puesta en práctica requiere una serie de pasos


previos:

1. Comprobación de la correcta capacidad de


imaginación del sujeto.
2. Entrenamiento en la pauta de comunicación entre el
terapeuta y el sujeto, para ser aplicada durante la DS.
3. Antes de iniciar la DS, el terapeuta deberá tener
los ítems ordenados en tarjetas, en las que se
pondrá la fecha de exposición, el nivel de USA del ítem,
la descripción de la situación y algunas observaciones
que pudieran ser de utilidad durante la aplicación de la
técnica.

La aplicación consiste en la exposición en


imaginación, seguida de unos tres minutos
de relajación, a la que, a la vez, le sigue una nueva
exposición, y así sucesivamente. El paciente deberá ir
informando al terapeuta (con el código de manos
alzadas, es decir, establecemos un código con el
paciente para que nos indique el grado de ansiedad que
le genera la situación imaginada mediante las manos,
como por ejemplo levantar el dedo índice) cuando está
imaginando vívidamente y cuándo la ansiedad es muy
elevada. Se considera que la exposición de un ítem está
superada cuando el sujeto puede imaginarlo
durante dos ocasiones
consecutivas sintiendo ansiedad cero. Entonces, se
puede pasar al siguiente ítem de la jerarquía. Según
los estudios realizados, puede pasarse a la presentación
del siguiente ítem cuando la ansiedad es inferior a 10
o 15 USA, pero esta estrategia no ha demostrado ser un
ahorro sustancial de tiempo, por lo que no es
aconsejable. Normalmente, las primeras situaciones se
imaginan durante unos pocos segundos, pero después
se imaginan durante periodos de tiempo más
prolongados (unos 15 segundos). Cuanto más tiempo
se prolonguen las exposiciones en imaginación a
los diversos ítems, más eficaz será la técnica.

Algunas veces, sucede que, con unas cuantas


exposiciones al mismo ítem, el sujeto sigue informando
del mismo nivel de ansiedad subjetiva. En estos
casos, se aconseja pedirle al sujeto que describa la
escena que está imaginando, para cerciorarnos de que
no se está produciendo una deformación de la misma.
También se aconseja crear situaciones ansiógenas
intermedias entre la escena anterior y la que “se
resiste”. En otros casos, puede también ser de ayuda
redefinir la jerarquía.

Otra cuestión a tener en cuenta, de cara a aumentar la


motivación del sujeto y sus expectativas de éxito para la
siguiente sesión, es finalizar la sesión de terapia con
un ítem desensibilizado a cero. Se debe considerar
también que las sesiones suelen durar unos 30 o 40
minutos y que en ellas se suelen presentar unas cuatro
escenas o situaciones ansiógenas.

Reflexión

Reflexiona brevemente. Cuando un paciente ha acabado


la desensibilización sistemática, ¿podrá exponerse al
estímulo fóbico en vivo? ¿Qué necesitamos para
que el tratamiento sea eficaz en su día a día?

Además, para que el tratamiento sea eficaz, lo adecuado


es realizar unas dos sesiones
semanales, programando tareas para casa entre las
sesiones. Para las tareas caseras, se suele pautar la
exposición en vivo a configuraciones estimulares que
generen un nivel de ansiedad algo inferior al generado
por las situaciones que se trabajan en la DS con el
terapeuta. Para evitar que estas sesiones en casa
supongan un reacondicionamiento (que entorpecería el
proceso), se aconseja que se realicen cuando en la
sesión se haya llegado a trabajar con niveles medio-altos
de ansiedad

Indicaciones y contraindicaciones

La DS está indicada sobre todo en casos de fobias, así


como en los casos en los que participan estímulos
condicionados en el mantenimiento del problema
(respuestas de ansiedad condicionadas a determinadas
configuraciones estimulares), como son algunas
disfunciones sexuales, parafilias, trastornos
psicosomáticos e insomnio, entre otros.

La DS está indicada siempre que el objetivo terapéutico


sea la eliminación del miedo y/o la
ansiedad condicionada a determinados estímulos o
configuraciones estimulares, siempre que se den las
siguientes condiciones:

1 Comprobación de la correcta capacidad de


imaginación del sujeto.

2 Entrenamiento en la pauta de comunicación entre


el terapeuta y el sujeto, para ser aplicada durante la
DS

3 Antes de iniciar la DS, el terapeuta deberá tener


los ítems ordenados en tarjetas, en las que se
pondrá la fecha de exposición, el nivel de USA del ítem,
la descripción de la situación y algunas observaciones
que pudieran ser de utilidad durante la aplicación de la
técnica.
Actualmente la DS se ha adaptado a los
nuevos requerimientos de la terapia cognitiva con
una serie de modificaciones respecto a la técnica clásica
de Wolpe, convirtiéndose en un componente de
la terapia cognitivo-conductual. Se ha utilizado, por
ejemplo, como estrategia en grupo para pacientes
veteranos del ejército con trastorno por estrés
postraumático.

Variaciones sobre la técnica de la DS

Derivadas de la técnica original de la desensibilización


sistemática podemos encontrar las
siguientes variaciones de desensibilización.

In vivo

 Consiste en exponer al paciente, de forma gradual, a


las configuraciones estimulares provocadoras
de miedo o ansiedad de forma real. Esta técnica es
más eficaz que la DS en imaginación, aunque
inicialmente provoca más rechazo que la anterior.
 El terapeuta suele acompañar al sujeto durante la
exposición, por lo que conviene que haya
algunos coterapeutas, para que el terapeuta principal
no se convierta en un estímulo condicionado para la
inhibición de la respuesta de ansiedad.
 La técnica se suele combinar con la prescripción de
tareas para casa, en las que el sujeto se debe exponer
en vivo a los ítems de la jerarquía “ya superados”
durante las sesiones en la consulta.
 En esta modalidad no suele haber relajación o
respuesta incompatible, por lo que se parece mucho
a la técnica de la exposición en vivo.
 Una modalidad que ha sido probada es la que consiste
en combinar los dos tipos de DS. En primer lugar, se
trataría de realizar una DS en imaginación y, en
segundo lugar, se practicaría la DS en vivo con los
mismos ítems que la anterior

Con imaginación emotiva

 La técnica, desarrollada por Lazarus y Abramovitz,


consiste en la exposición en imaginación a las escenas
ansiógenas utilizando la exposición en imaginación
a escenas que provocan respuestas emocionales
positivas, como respuesta que inhibe la respuesta de
ansiedad.
 Esta técnica se suele utilizar con niños, pues resulta
muy efectivo mezclar la exposición a estímulos fóbicos
con escenas sobre sus héroes favoritos.
 Además, el procedimiento también se ha probado en
vivo, otorgándole carácter de juego.

Enriquecida

 Este procedimiento consiste en aplicar la DS


introduciendo estímulos que ayudan a imaginar
las escenas ansiógenas de forma más vívida.
 También se puede emplear para mejorar la capacidad
imaginativa del sujeto, cuando esta no es lo
suficientemente elevada.

Por contacto

 La técnica, propuesta por Ritter, consiste en


la combinación de la DS con el modelado. En ella, el
terapeuta hace de modelo, exponiéndose al estímulo
ansiógeno en presencia del paciente e, incluso,
ayudando a este físicamente durante su exposición.
 En las sesiones iniciales, el terapeuta suele tener
un papel muy activo, dirigiendo las tareas y reforzando
mucho al sujeto, pero posteriormente se va retirando de
forma gradual y el protagonismo y la iniciativa va
pasando a manos del propio sujeto.

Por movimientos oculares

 El procedimiento, propuesto inicialmente por Shapiro,


consiste en la generación de secuencias de
movimientos sacádicos grandes mientras se
visualizan en imaginación escenas ansiógenas.
 Es una técnica que ha mostrado eficacia en el
tratamiento del trastorno por estrés postraumático.
 Además, la técnica se suele combinar con
la verbalización, por parte del sujeto, de cualquier
pensamiento que acompañe la percepción de la
escena. Se suele identificar y designar la experiencia
emocional experimentada, y se localiza esta en el
cuerpo, además de estimarse la ansiedad que genera en
la escala de unidades subjetivas de ansiedad.
 Cuando la escena que el sujeto imagina ya no provoca
ansiedad, se suele asociar a ella un pensamiento
positivo, agradable, con una o dos series de
movimientos oculares, y se suele evaluar el grado de
credibilidad dado a ese pensamiento en una escala
también subjetiva de certeza.

En grupo

 Se trata de la aplicación de la DS pero en situación


grupal.
 Para ello, se debe reunir a un grupo de personas
(entre cinco y ocho) que tengan el mismo tipo de
fobia (que compartan el estímulo fóbico) y realizar
una jerarquía también compartida, para que sea
adecuada para todos ellos.
 El procedimiento es eficaz y económico, aunque el
progreso a lo largo de la jerarquía evoluciona al ritmo del
sujeto más lento, lo cual puede suponer un
inconveniente.
 Por otra parte, otra modalidad es también la DS grupal
vicaria, que consiste en la visualización por parte del
sujeto de documentos gráficos en los que otras
personas llevan a cabo la DS de los mismos estímulos
fóbicos a los que el sujeto teme.

Automatizada

 La técnica consiste en realizar la exposición a los


ítems sin la ayuda del terapeuta, escuchando
las escenas grabadas previamente en un soporte
auditivo o visual (por ejemplo, leyéndolas en una
pantalla de ordenador).
 Se puede utilizar esta técnica sola, o bien en
combinación con las otras modalidades que hemos
expuesto.
 Además, también se puede emplear de forma
autodirigida, en la que el sujeto dirige su propio
tratamiento, marcando el ritmo de las exposiciones y
tareas para casa.
 Esta es una modalidad que resulta eficaz y económica,
aunque probablemente se deba utilizar más como
complemento que como única técnica de tratamiento.

De autocontrol

 La técnica fue propuesta por Goldfried. Consiste en el


uso de la DS como estrategia de afrontamiento de la
ansiedad y puede usarse para el tratamiento del
trastorno por ansiedad generalizada.
 Se trata de instruir al sujeto para que, después de
realizado un entrenamiento en relajación
progresiva, se autoinduzca esta respuesta de relajación
en las diversas situaciones en las que normalmente
experimenta ansiedad y tensión muscular.
 En este caso, la jerarquía que se usa no es temática,
puesto que en el trastorno por ansiedad generalizada las
situaciones ansiógenas tienen que ver con muy diversos
acontecimientos de la vida cotidiana. Por ello, en este
procedimiento se emplea una jerarquía graduada de
eventos estresantes de diferente tipo y temática.

El moldeamiento

Moldeamiento (shapping)
Técnica operante de construcción de nuevas
conductas que consiste en la formación de una conducta
nueva a partir de un desarrollo gradual de formas incipientes
de esta.

La técnica se basa en la idea de que un repertorio


conductual que puede ser útil en un contexto (como por
ejemplo en un trabajo anterior) puede no serlo en un contexto
diferente (por ejemplo, en un nuevo trabajo).

Reflexión

Reflexiona brevemente. ¿Cómo podemos utilizar las


habilidades y conductas útiles que tiene el paciente para que
funcionen en otros contextos? ¿Podríamos dividir los patrones
de conducta en pequeñas partes y modificarlas para que se
adapten a nuevas situaciones?
El procedimiento consiste en el refuerzo de
aproximaciones sucesivas a una conducta meta. Es decir,
se trata de la aplicación de un refuerzo diferencial a
algunas de las conductas ya existentes en el repertorio
conductual del sujeto, para que el comportamiento se vaya
aproximando de forma gradual a la conducta que se ha
establecido como meta, que es la conducta que se quiere
desarrollar.

Por lo tanto, es necesaria la existencia de alguna forma


de conducta previa y es una técnica operante porque la
conducta se convierte en una operante cuyas consecuencias
es el refuerzo. El refuerzo consistirá en cualquier estímulo o
acontecimiento dispensado al sujeto por la realización de la
aproximación sucesiva y que aumente la probabilidad de
ocurrencia de dicha conducta. De este modo, se refuerzan (y
así se incrementa la probabilidad de ocurrencia) conductas
que se parecen a la conducta que se pretende desarrollar.
Esta semejanza puede ser tanto topográfica como funcional.
Así, las condiciones para que se administre el refuerzo se van
limitando progresivamente, haciéndose este más exigente,
para que las sucesivas conductas se vayan aproximando más
a la meta. De esta manera, las consecuencias de la conducta,
mediante su acción selectiva, van moldeando la conducta del
sujeto.

Procedimiento

El procedimiento está estructurado en las siguientes fases:

1. Especificación de la conducta terminal (meta)

Esto implicará la realización de una correcta entrevista


funcional, para determinar dónde queremos llegar, es
decir, qué pretendemos conseguir. La conducta meta o
terminal debe tener validez o significación clínica (debe ser
una conducta relevante para la vida del sujeto y que implique
una mejora en cuanto al problema que presenta) y debe
ajustarse también a ciertos criterios técnicos, es decir,
debe ser un objetivo realista y alcanzable des del punto de
vista técnico.

Ejemplo
Por ejemplo, si la conducta seleccionada es mantener el
contacto visual, ¿puede mantenerlo durante 20
segundos?

La definición de la conducta a trabajar debe contener todos


los elementos críticos para su ejecución.

2. Especificación de la línea base (punto de partida)

En este caso, será necesario realizar una


correcta evaluación conductual, para así poder determinar,
de forma lo más concreta y específica posible, la conducta de
la que se partirá en el procedimiento de reforzamiento
selectivo. Para ello, se elegirá, del repertorio de
conductas del sujeto, la que más se asemeje a la conducta
terminal, tanto a nivel topográfico como funcional. La
evaluación conductual permitirá conocer una muestra real y
representativa del repertorio conductual del sujeto y también
el límite máximo de su funcionamiento.

3. Seleccionar la conducta inicial

La mejor forma de identificar la conducta inicial es


observando al paciente en situación natural, es decir, en el
contexto en el que se presenta la conducta. Si no es posible,
se deberá hacer una aproximación en la consulta de
las variables más relevantes que se considera que aparecen
en el contexto donde se necesita la conducta.

4. Selección de los reforzadores

Será de suma importancia conocer los reforzadores que se


usarán para manejar las contingencias conductuales. Aunque
suele haber unos ciertos reforzadores que funcionan en la
mayoría de personas, es conveniente adaptarlos al máximo a
las peculiaridades de cada sujeto. Si se eligen
reforzadores potentes para el paciente, estos garantizarán
que continúe motivado a lo largo del tratamiento.

5. Especificación y planificación de las aproximaciones


sucesivas
En este momento del procedimiento se especificarán los
pasos que conformarán el proceso de desarrollo
sucesivo hasta llegar a la conducta final. Se especificará
cuánto espacio o distancia deberá haber entre una conducta y
la siguiente y cuánto tiempo se empleará en cada paso. Para
realizar estas especificaciones no
hay “recetas” predeterminadas, pues dependerá siempre
del sujeto y de la conducta de la que se trate; pero, como
normal general, se recomienda que la planificación de las
aproximaciones sucesivas permita que el sujeto sea siempre
reforzado (tenga siempre algún éxito).

Técnicas complementarias

Cabe mencionar que, aunque los elementos principales que


conforman el moldeamiento son las cinco expuestas
anteriormente, existe una serie de técnicas
complementarias que, aplicadas conjuntamente con esta
técnica, facilitan el proceso y aumentan sus posibilidades de
uso. Estas son las que se muestran en la siguiente tabla.

Técnicas complementarias para el moldeamiento

Modelado Mostrarle al sujeto


la conducta o aproximación que deberá
ejecutar, para que después pueda imitar al
modelo. En realidad, se trata de un subtipo de
estímulo discriminativo, ya que se suele
mostrar un paso incipiente, un primer paso de
la conducta para que el sujeto pueda continuar
la secuencia conductual y, así, recibir el
refuerzo. En este caso, también se suele
aplicar el desvanecimiento (la retirada
progresiva de la ayuda para que sea el sujeto
el que asuma la responsabilidad de su
ejecución).
Uso de Los estímulos que marcan la disponibilidad del
estímulos refuerzo no causan la conducta, pero sí
discriminativ aumentan la probabilidad de ocurrencia de
os esta, pues informan al sujeto sobre cuándo, en
el caso de emitirla, esta será reforzada. Aun
así, aunque estos estímulos funcionan
como instigadores de la conducta y apoyan
el procedimiento, también es conveniente ir
prescindiendo de ellos progresivamente, a
medida que las conductas se aproximan a
la conducta meta.
Guía física Consiste en ayudar al sujeto a ejecutar de
los primeros pasos de la secuencia
conductual a realizar, ofreciendo una ayuda
física directa.
Instrucciones Es el uso de operantes verbales como
verbales contingencias a la conducta o
como reglas para la ejecución de esta. Los
operantes verbales pueden ser mandos (se
dice qué conducta debe
realizarse), actos (conducta verbal que
clarifica la tarea) u operantes
autocríticos (para el control de la propia
conducta verbal).
Técnicas Se usan para fortalecer la conducta
formales de terminal, una vez adquirida, y consisten en
refuerzo las técnicas de economía de fichas o la de
los contratos conductuales.

Inicialmente, el refuerzo se dará de forma más frecuente


y según criterios menos exigentes y, progresivamente,
será necesaria una conducta más parecida a la meta para
recibir el reforzador; por lo que este será menos
frecuentemente administrado.

Modalidades

Podemos encontrar las siguientes modalidades:

Automoldeamiento

Consiste en que el sujeto lleva por sí mismo el procedimiento.

Moldeamiento en grupo

Consiste en la realización del procedimiento en situación


grupal, con lo que esto implica a nivel de aprendizaje
observacional.

Desensibilización sistemática
Para muchos autores, esta técnica es un tipo de
moldeamiento, puesto que consiste en una aproximación
sucesiva a una conducta final (que, en este caso, sería la
aproximación a un estímulo fóbico o ansiógeno)

Modelado participativo gradual

Este tipo de procedimiento es, en realidad, un tipo de


moldeamiento.

Indicaciones y contraindicaciones

Una de las indicaciones más populares del moldeamiento es


el ámbito de la educación especial. Este procedimiento se
ha empleado para el desarrollo del lenguaje en niños
autistas, en la adquisición de hábitos de autonomía
personal y también en niños autistas o deficientes
mentales, etc.

Otra de las aplicaciones es la rehabilitación de las


funciones motoras en casos, por ejemplo, de parálisis, o en
el tratamiento de las disfunciones sexuales, para el
desarrollo de la respuesta de erección o para favorecer el
desarrollo de la capacidad orgásmica en casos de
anorgasmia.

Reforzamiento diferencial de hábitos incompatibles


(RDI)

Este procedimiento consiste en el reforzamiento de una


conducta incompatible con la conducta que se
desea reducir o eliminar.

Reforzamiento de una conducta incompatible

Técnica aplicada a los hábitos nerviosos y tics para eliminar o


reducir una conducta no deseada mediante el reforzamiento
de una conducta alternativa.

Ejemplo

¿Es posible morderse los labios si se tiene la lengua entre los


dientes? ¿Alguien puede tirarse del pelo si está tocándose la
ropa o apretando los puños?
En esta técnica se refuerzan conductas que imposibilitan
la emisión de la conducta problemática, pues su emisión
disminuye la probabilidad de que sea emitida.

Sus componentes serían los siguientes:

1. Entrenamiento en detección: implica


una autoevaluación detallada para asegurarse que el
paciente es consciente de sus respuestas y de los
antecedentes que las provocan. Lo más importante es
que aprenda a detectar los primeros signos de la
conducta para que sea capaz de parar antes de que la
respuesta se emita o en el principio de la secuencia.
2. Entrenamiento de la respuesta incompatible: se
debe buscar con el paciente una conducta que sea
incompatible con la respuesta y que sea capaz de
mantenerla durante algunos minutos. También es
importante que sea una conducta compatible con las
actividades cotidianas que realice el paciente.
3. Procedimientos para aumentar la motivación: la
primera estrategia que se debe aplicar es buscar con el
paciente todos los inconvenientes que le genera el
hábito que se pretende eliminar. En segundo lugar, se
busca el apoyo social de las personas relevantes para el
paciente y se les explica la respuesta incompatible que
se utilizará. En último lugar, también se utiliza el apoyo
social para reforzar la eliminación de la respuesta no
deseada.
4. Procedimientos de generalización: el procedimiento
que se utiliza para fomentar la generalización es utilizar
la imaginación en un contexto en el que se controla la
respuesta que previamente se daba.

Anexo
En relación a los dos primeros componentes, te
exponemos un ejemplo de presentación y/o
desarrollo de un paciente con onicofagia:
Procedimiento

1. El primer paso será detectar los beneficios de


eliminar la conducta problemática y explicar las bases
del tratamiento. Es decir, explicar que el primer paso
para controlar la conducta es detectar cuándo aparece y
la forma en que se aparece poder diseñar conductas
alternativas que no permitan realizarla.
2. Conducta objetivo: en primer lugar, es necesario
identificar y definir la conducta que se pretende eliminar
o reducir. En segundo lugar, se deben definir también,
de la forma lo más concreta posible, las posibles
conductas incompatibles con la conducta problema.
3. Una vez seleccionados ambos tipos de conductas, se
operativizan tanto como sea posible.
4. En cuanto a la conducta incompatible, es preferible
que esta ya forme parte del repertorio conductual del
sujeto pues, de no ser así, debe ser aprendida y ello
prolonga y dificulta el proceso.
5. Si la conducta incompatible no está en el repertorio del
sujeto, deberá ser aprendida y, entonces, será necesario
aplicar un programa de moldeamiento o
encadenamiento para implantar dichas conductas.

Anexo
6. A continuación, te presentamos más información
sobre los programas de moldeamiento o
encadenamiento:
7. También es preferible que la conducta incompatible
seleccionada pueda realizarse en el ambiente habitual
de la vida del sujeto y resulte una conducta
significativa para el sujeto. Así, es más probable que se
incorpore y mantenga una vez finalizada la intervención.

En cuanto a los reforzadores, estos deben aplicarse


inicialmente de forma continua, siempre que se emita la
conducta incompatible con la problemática, para,
posteriormente, aplicarse según un programa de
refuerzo intermitente. A la conducta que se desea
eliminar debe aplicársele un programa de
extinción (debe dejar de ser reforzada).
8. Si la conducta problemática que se desea eliminar
es peligrosa para el sujeto o para otras personas,
puede ser necesario, para su cese, la combinación de
este procedimiento con un programa de eliminación de
conductas como el castigo, el coste de respuesta o la
sobrecorrección.
9. Es necesario favorecer la generalización de los
cambios logrados mediante la aplicación de la técnica
en todos los contextos en los que la conducta
problemática se haya emitido o se pueda emitir.

Indicaciones y contraindicaciones
Esta técnica ha mostrado su eficacia en la intervención
sobre conductas problemáticas de todo tipo y en un tipo
muy diverso de pacientes. Una de sus aplicaciones es
el entrenamiento en reacción de
competencia, desarrollado por Azrin y Nunn (1987),
para el tratamiento de los hábitos nerviosos (tics,
tricotilomanía, tartamudez, etc.).

Se reduce el impulso que lleva a estos individuos a


realizar este tipo de conductas, perjudiciales para ellos
mismo, entrenándolos en la realización de una conducta
incompatible y enseñándoles a autoaplicarse un refuerzo
cuando el impulso ha cesado y la conducta perjudicial no
se ha realizado.

En general, es una indicación cuando se pretende


el desarrollo del autocontrol por parte del sujeto,
como es el caso del control de conductas problemáticas
en niños hiperactivos, o conducta autodestructiva en
adultos (problemas de control de impulsos), de los tics,
la pica, conductas repetitivas y numerosos hábitos
nerviosos como morderse las uñas, los labios, etc.

No se han descrito contraindicaciones, pero parece


ser que la técnica es más eficaz en las conductas
controladas por refuerzo automático, es decir aquellas
que son autoestimulantes, que en aquellas conductas
que funcionan por escape, atención u otras
consecuencias sociales.

Prevención de respuesta

Técnica que se combina con la exposición para bloquear


las conductas de escape mientras se está afrontando la
situación ansiógena.

Generalmente, la prevención de respuesta se utiliza


en combinación con la exposición y su finalidad es que
el paciente sea consciente de que el miedo que siente
es irracional.

Su objetivo principal es el bloqueo de la evitación o


el escape de una situación que genera miedo.

El principio en el que se basa es que la exposición a las


obsesiones aumenta la ansiedad y el malestar y la
realización de los rituales tiene la finalidad de disminuir
este malestar. Lo que pretende la prevención de
respuesta es que, con el tiempo, se disminuya
el malestar que produce la exposición a las situaciones
que generan respuestas, reduciéndose de esta forma
la sensación de urgencia para realizar el ritual que
mantiene la obsesión. Además, la prevención de
respuestas también tiene la finalidad de desconfirmar
los pensamientos relacionados con lo que podría pasar si
no realizan el ritual después de tener el pensamiento
obsesivo.

Ejemplo

Por ejemplo, un paciente con un trastorno obsesivo-


compulsivo (TOC) de comprobación tiene que revisar si
ha cerrado la puerta un número determinado de veces,
pues, si no, piensa que entrarán a robar en su casa. Si
no comprueba la puerta, podrá aprender que, aunque
tenga el pensamiento obsesivo, no entrarán a robar.

A continuación, analizaremos con detalle


su procedimiento de implementación.

Procedimiento: evaluación y conceptualización

La primera información que se debe dar a los pacientes


es la definición y diferencias básicas entre las
obsesiones y las compulsiones. Posteriormente se
identificará la relación funcional que hay entre las
obsesiones y las compulsiones, es decir, el efecto de
neutralización de las compulsiones sobre la ansiedad
que generan las obsesiones (que se mantienen por
reforzamiento negativo). En este punto se debe insistir
en el hecho de que las compulsiones pueden ser
conductas observables, como lavarse las manos, o actos
mentales, como contar números pares o rezar. Otro
punto esencial de esta fase de evaluación es identificar
todas las conductas de evitación que realiza el paciente
para que no aparezcan las obsesiones.

Ejemplo

Por ejemplo, un paciente con un TOC de


contagio puede poner la manga entre su mano y el
pomo de la puerta para abrirlo, de esta forma no
aparece la obsesión.

Esta fase debe finalizar con el registro y el


autocontrol de todas las conductas de evitación, las
obsesiones y las compulsiones.

Puede utilizarse un registro como el siguiente:


Procedimiento: implementación de la técnica

Para que los pacientes dejen de realizar


las compulsiones es esencial que entiendan la función
que tienen sobre las obsesiones y cómo esta relación
entre obsesiones y compulsiones es un proceso que
mantiene la ansiedad que genera el pensamiento
obsesivo y también mantiene las propias obsesiones.
Así, la prevención de respuesta tiene que servir para
aprender que los pensamientos obsesivos solo son
pensamientos y no un hecho, es decir, que aquello que
piensan no se va a cumplir. Además, también se debe
proporcionar información al paciente para que entienda
que, con el paso del tiempo, si no realizan los
rituales, los pensamientos obsesivos además de
producir menos ansiedad se irán reduciendo.

En este punto puede ser útil realizar un ejercicio de


imaginación con el paciente, haciendo que se imagine
cómo sería su vida sin obsesiones, insistiendo en la
disminución del malestar y en el aumento de la
capacidad de la paciente relacionada con la disminución
del tiempo necesario para llevar a cabo las
compulsiones. Generalmente no se espera que los
pacientes puedan dejar de hacer los rituales al 100 %,
sino que el objetivo es que se vaya reduciendo
progresivamente. Esta información será de vital
importancia para fomentar la motivación del
paciente, pues da un margen para que se cometan
errores y que el paciente vaya consiguiendo logros
progresivos que se puedan reforzar.

En el caso de pacientes que realizan compulsiones en


diferentes áreas, será importante pactar cómo se
realizará la prevención de respuesta, ya que la mayoría
de los pacientes no se verán capaces de realizar la
técnica en todos los rituales. Si ese es el caso, se deberá
negociar con el paciente sobre qué rituales empezar la
prevención de respuesta. Generalmente, ofrece mejor
resultado empezar por aquellos que se den con mayor
frecuencia o los que interfieran más en la vida del
paciente (por ejemplo si generan conflictos
interpersonales, o son muy frecuentes y de larga
duración). En paciente con baja motivación en la técnica
es mejor empezar por los síntomas que generen menos
ansiedad.

Una vez el paciente ya ha reducido sus compulsiones,


será necesario explicarle los principios de
generalización, sobre todo en los casos más complejos;
pues, si tienen muchos rituales, puede ser más
recomendable que vayan aplicando el procedimiento por
ellos mismos una vez estemos seguros de que han
aprendido su funcionamiento. Además, la aplicación de
la técnica de forma independiente garantiza el
mantenimiento del tratamiento, ya que será un
elemento crucial en la prevención de recaídas.

Para hacer frente a las violaciones de la prevención de


respuesta que se pueden dar en cualquier momento de
la aplicación del tratamiento puede ser conveniente
conceptualizar estas transgresiones como experiencias
de aprendizaje útiles una vez hayan finalizado el
tratamiento. La explicación debe basarse en la
posibilidad de una recaída. Si el paciente es capaz de
identificar las transgresiones y volver a realizar la
prevención de respuesta en las posteriores obsesiones
podemos garantizar que no tendrá recaídas una vez
finalizado el tratamiento. A medida que el tratamiento
avanza se espera que cada vez sean menos frecuentes
las transgresiones y será el momento de aumentar las
exposiciones a situaciones que provoquen obsesiones,
para potenciar la técnica. Si el paciente volviera a
presentar la compulsión, se deberían programar nuevas
exposiciones a las situaciones que le generan
obsesiones, revisando las conductas de evitación y
haciendo ejercicios de exposición.

Ejemplo

Por ejemplo, si muestro paciente con TOC de


contagio tiene que lavarse las manos después de tocar
los pomos de las puertas le pediremos que toque el
pomo y no se lave las manos. Si no ha podido contener
la necesidad de lavarse las manos, le pediremos que
vuelva a tocar el pomo de la puerta y no se lave las
manos esta vez.

Debido a que no suele ser un objetivo realista que el


paciente esté en tratamiento hasta que no tenga
obsesiones, para determinar en qué momento debe
acabarse el tratamiento se enfatiza la idea de que el
paciente continuará teniendo ideas intrusivas y lo que
debe hacer es continuar él mismo haciendo la
prevención de respuesta. Para ello, a medida que avanza
el tratamiento, intentaremos que el paciente tenga
un rol más activo en este, diseñando con nuestra
colaboración las exposiciones y controlando sus
respuestas. En el momento en que el paciente ha
aprendido el funcionamiento de la técnica y han
disminuido los rituales podemos empezar la prevención
de recaídas y dar por acabado el tratamiento.

Indicaciones y contraindicaciones

La eficacia de la exposición más prevención de


respuesta se ha demostrado en los pacientes
con trastornos obsesivo-compulsivos de todas las
edades. Aun así, la eficacia se reduce en los pacientes
con trastornos de la personalidad y depresión
grave comórbida (BDI > 30).

En cualquier caso, incluso en estos pacientes puede ser


eficaz la exposición con prevención de respuesta si el
diagnóstico principal es el trastorno obsesivo-
compulsivo. Únicamente cuando no es el diagnóstico
principal, o cuando, en caso de pacientes deprimidos, el
riesgo de suicidio es alto, se desaconseja esta técnica.

Broad minded affective coping (BMAC)

BMAC (Broad Minded Affective Coping)

Técnica dirigida a producir emociones positivas a


través de ejercicios de imaginación
Parte de la base de que las emociones positivas, igual
que las negativas, están asociadas a los repertorios de
pensamiento-acción.

Así, la alegría se asocia con el deseo de divertirse, y el


interés se asocia con el comportamiento inquisitivo y la
apertura a nuevas ideas y experiencias.

Reflexión

Las técnicas cognitivo y conductuales se centran en


cambiar pensamientos o la credibilidad de los
pensamientos. Pero, ¿cómo podemos cambiar las
emociones? Es el gran reto pues los pacientes acuden a
consulta debido a su malestar y es cuando nosotros les
contamos que se sienten mal por lo que piensan o por
como hacen las cosas.

Procedimiento

El procedimiento a seguir en el BMAC es el siguiente:

Conceptualización

En esta fase deben explicarse las diferencias entre las


emociones negativas y las positivas y cómo influye
en ellas el pensamiento. También se explicará el
procedimiento a seguir durante el desarrollo de la
técnica y su utilidad.

Preparación

Generalmente, antes de empezar se le pide al paciente


si puede recordar un acontecimiento en el que lo pasara
bien o se sintiera alegre. Suele ser mejor
propiciar recuerdos de acontecimientos
recientes. Se pedirá al paciente que nos cuente con el
mayor detalle la situación que está recordando. Deberá
recogerse esta información para utilizarla
posteriormente. También se pide al paciente que cierre
los ojos para facilitar recuerdos más vívidos y con mayor
integración de los sentidos, e intente relajarse.
Imaginación guiada de recuerdos positivos

Se pedirá al paciente que intente realizar una imagen


virtual de su recuerdo, lo más específica posible y con
la mayor cantidad de detalles. Se le pide al paciente que
describa el recuerdo en voz alta. El terapeuta le ayudará
a recordar los detalles basándose en la descripción
previamente obtenida.

Participación de los sentidos

Una vez obtenida la imagen mental se preguntará al


paciente si puede integrar en ese recuerdo cualquier
información de los sentidos, olores, ruidos,
etc., con el objetivo de que se reexperimente el
recuerdo con la ayuda de la integración de la
información de los sentidos.

Volver a experimentar la emoción asociada

A continuación, se pedirá al paciente que describa cómo


se sentía en esa situación intentando ofrecer el mayor
detalle posible de las emociones positivas asociadas
al recuerdo.

Interrogar al recuerdo

Finalmente, se pregunta al paciente qué aspectos de


la experiencia fueron los que le hicieron sentirse
feliz. El objetivo de esta fase es que el paciente sea
consciente de las interpretaciones asociadas a la
situación que le provocaron una emoción positiva. Se
pide al paciente que repita esta asociación entre
recuerdo, pensamiento y emoción para fortalecerla, y así
mejorar el funcionamiento de la técnica a través de la
práctica y la repetición.

Comentarios y reflexión

Una vez se ha realizado la práctica suficiente, que por lo


general tarda de unos 20 a 30 minutos, se pide a los
pacientes que abran los ojos y se les pregunta cómo se
sienten. Esto, por lo general, provoca una respuesta
positiva, ya que es raro que los pacientes no sientan al
menos un sentimiento positivo temporal de bienestar
después de realizar este ejercicio. Esta emoción se
utiliza para ejemplificar los efectos de centrar la
atención en los recuerdos positivos y de las evaluaciones
positivas de situaciones y acontecimientos, incluso
aquellos del pasado. Posteriormente se pregunta de
forma detallada por la ejecución de todas las fases de la
técnica y si ha tenido dificultades en alguna de ellas.

El procedimiento se repite a continuación, dentro de la


sesión, y se establece como un ejercicio de tarea entre
sesiones (ver ejemplo más abajo del material que se
entrega). Se debe enfatizar la importancia de la práctica
entre las sesiones de tratamiento. Es aconsejable
disponer de una gran variedad de recuerdos positivos
diferentes para ponerlos en práctica en futuros periodos,
tanto en las sesiones como para las tareas entre
sesiones.

Anexo

A continuación, te presentamos un ejemplo


de aplicación de la técnica y material para las
tareas entre sesiones:
Ideas clave

Para finalizar, repasemos algunas ideas clave:

 La desensibilización sistemática es una técnica dirigida


a reducir la respuesta de ansiedad que determinan
ciertos estímulos y eliminar conductas de
evitación delante de estos estímulos. Menos utilizada
que la exposición en la actualidad.

 Principalmente, la desensibilización sistemática (DS, en


adelante) se aplica con dos objetivos: por un
lado, reducir la respuesta de ansiedad automática,
generada por determinados estímulos, y, por otra,
eliminar las conductas motoras de evitación que el
individuo realiza ante estos mismos estímulos
generadores de ansiedad.

 El concepto de “respuesta incompatible” se basa en


el hecho de que hay determinadas respuestas que
nunca pueden darse simultáneamente, puesto que,
cuando se realiza una, es imposible que se pueda
realizar la otra. Este es el caso de la respuesta de
ansiedad (o temor) y la respuesta de relajación.

 La técnica de moldeamiento se basa en la idea de que


un repertorio conductual que puede ser útil en un
contexto (como por ejemplo en un trabajo anterior)
puede no serlo en un contexto diferente (por ejemplo, en
un nuevo trabajo).
 En la técnica de reforzamiento se
promueven conductas que imposibilitan la emisión
de la conducta problemática, pues su emisión
disminuye la probabilidad de que sea emitida.

 El objetivo principal de la prevención de


respuestas es el bloqueo de la evitación o el
escape de una situación que genera miedo.

 El BMAC es una técnica dirigida a producir emociones


positivas a través de ejercicios de imaginación.

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