ENDECHAS1
1971
ALEJANDRA PIZARNIK
(argentina)
El lenguaje silencioso engendra fuego. El silencio se propaga, el si-
lencio es fuego.
Era preciso decir acerca del agua o simplemente apenas nombrarla, de
modo de atraerse la palabra agua para que apague las llamas de silencio.
Porque no cantó, su sombra canta. Donde una vez sus ojos hechiza-
ron mi infancia, el silencio al rojo rueda como un sol.
En el corazón de la palabra lo alcanzaron; y yo no puedo narrar el
espacio ausente y azul creado por sus ojos.
II
Con una esponja húmeda de lluvia gris borraron el ramo de lilas di-
bujado en su cerebro.
El signo de su estar es la enlutada escritura de los mensajes que se
envía. Ella se prueba en su nuevo lenguaje e indaga el peso del muerto en
la balanza de su corazón.
III
Y el signo de su estar crea el corazón de la noche.
Apasionada: alguna vez se olvidarán las culpas, se emparentarán los
vivos y los muertos.
Aprisionada: no has sabido prever que su final iría a ser la gruta a
donde iban los malos en los cuentos para niños.
1 Tomado de Pizarnik (1990).
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Aprisionada: deja que se cante como se pueda y se quiera. Hasta que
en la merecida noche se cierna la brusca desocultada. A exceso de sufri-
miento exceso de noche y de silencio.
IV
Las metáforas de asfixia se despojan del sudario, el poema. El terror
es nombrado con el modelo delante, a fin de no equivocarse.
Y yo sola con mis voces, y tú, tanto estás del otro lado que te con-
fundo conmigo.
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