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Musical Escolar: Lobo y Conejo en Conflicto

La historia sigue a Víctor, un lobo tímido, y su amistad con Alice, una gata extrovertida, mientras navegan por los desafíos de la vida escolar y la búsqueda de la autoaceptación. A través de un musical escolar, ambos personajes enfrentan sus inseguridades y aprenden a comunicarse y conectar con otros. La narrativa destaca la importancia de la amistad y el crecimiento personal en un entorno educativo.

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Musical Escolar: Lobo y Conejo en Conflicto

La historia sigue a Víctor, un lobo tímido, y su amistad con Alice, una gata extrovertida, mientras navegan por los desafíos de la vida escolar y la búsqueda de la autoaceptación. A través de un musical escolar, ambos personajes enfrentan sus inseguridades y aprenden a comunicarse y conectar con otros. La narrativa destaca la importancia de la amistad y el crecimiento personal en un entorno educativo.

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Un lobo, un conejo y un teatro / Musical (Furry gay)

Descripción:
Quien diría que un simple teatro de colegio pudiera unir a personajes tan distintos
como un lobo tímido, temeroso de incumplir las reglas y un conejo extrovertido, que
se toma todo con calma, a algo más profundo que una amistad. Sonara algo cliché,
pero una historia simple puede tener sentimientos profundos, así que acompaña a
nuestros protagonistas a resolver sus conflictos internos y a crear el musical más
único que un colegio ha visto.
- Aclaración
La palabra “Musical” del título habla en serio, a lo largo de la historia habrá videos
los cuales son canciones originales escritas por este autor, (aunque
instrumentalizadas y cantadas por la IA Suno)

Capítulo 1
Canción 1
- HOLA…. no así no. Holi… ugh no. Vamos, es el primer día de clases y tendré que
presentarme a… otras personas. Hola soy Víctor, un lobo al que podrían
considerar… el chico callado…. No tampoco. A veces me gustaría poder mejorar,
pero quien sabe porque…

Un año comienza
Y me aterra seguir

Antes de verme fallar


Antes de dar lo peor de mi

Nunca me di a notar
Por qué intentar si puedes huir
No tengo que conversar
No tengo que compartir

Llorar no es siempre la solución


Pero llorar es lo que sé mejor, sé mejor
Si cada día doy un paso
En mi camino a ser mejor
Podré ser mejor de lo que soy
Y encontrar mi voz

Yo, quiero hablar


Mas es difícil
¿Como hare?
Para que puedan oírme

¿Alguien mejor seré?


¿Algún futuro encontraré?

- Ay que bien que por fin llegas


- Perdón necesitaba algo de charla motivacional

Todo parece ilusión


Pensando que pertenecerás
Pero cuando cometas un error
Todo se te vendrá encima

Porque una amiga puedes encontrar


Pero no siempre puedes depender de ella, de ella

Si cada día doy un paso


En mi camino a ser mejor
Podré ser mejor de lo que soy
Y encontrar mi voz

Yo, quiero hablar


Mas es difícil
¿Como hare?
Para que puedan oírme

¿Alguien mejor seré?


¿Algún futuro…?

Cuando te caes
Y nadie cerca está
De ti dependerá
El levantarte una vez más

Porque si te caes
Y a nadie te ayuda
De ti dependerá
El levantarte una vez más

Cuando llores
Y nadie cerca está
De ti dependerá
El levantarte una vez más

Porque si lloras
Y a nadie te ayuda
De ti dependerá
El levantarte una vez más

Me levante alguna vez


Me levante alguna vez
creo que nunca lo logré
y me pregunto si lo haré

Si cada día doy un paso


En mi camino a ser mejor
Podré ser mejor de lo que soy
Y encontrar mi voz

Yo, quiero hablar


Mas es difícil
¿Como hare?
Para que puedan oírme

¿Alguien mejor seré?


¿Algún futuro encontraré?

¿Lo encontraré?
Y mi mejor versión, ser.

Fin Canción 1

—Ay no, parece que no estaremos juntos este año —dijo Alice con un tono de
decepción.
Alice, mi mejor (y única) amiga, y yo estábamos juntos con el resto de estudiantes
de décimo año en el teatro del colegio para la selección de grupos. Este año abría
cinco decimos, así que Alice y yo estábamos nerviosos por saber en qué sección
nos tocaba. Paso 10-1, 10-2 y 10-3 y nuestros nombres nunca fueron mencionados.
Pensábamos que tal vez si estaríamos en el mismo grupo, pero … llamaron a Alice
como parte de la 10-4 y a mí no.
—Tranquila —dije —. Igual podemos juntarnos en el almuerzo, el problema serán
los trabajos grupales —Alice noto el desánimo de mi voz.
—Te entiendo, solo hay que acostumbrarse, bueno me voy, el nuevo grupo me
espera.
Alice estaba a punto de irse, pero se devolvió.
—Ah y una cosa, intenta hablar con alguien, no tienes que ser un "lobo solitario" —
ella hizo énfasis en eso último.
Yo solo asentí y me despedí de ella, mientras se iba recordaba lo que me dijo y
entiendo su preocupación después de todo lleva 2 años conociéndome.
Alice, quien no lo eh dicho antes es una gata nebelung (niebla: pelaje gris y medio
largo), alta, y un poco gruesa, y yo un lobo de pelaje negro, pequeño y delgado (con
unos lentes cuadrados algo grandes) nos conocimos en la primera clase de
educación física de octavo año, básicamente fuimos los únicos en no tener un
compañero en la actividad inicial, Alice era muy competitiva, siempre fue así, apenas
podía seguirle el paso.
Pero nos caímos bien.
En la tarde ella me envió un mensaje, el primero de muchos que inicio una linda
amistad. Durante octavo y noveno, ya que la pandemia contribuyó a que
siguiéramos estando en la misma sección, ella conoció lo mucho que me cuesta
comunicarme con otras personas ya sea participando en clase o hablar con
compañeros nuevos. Y ahora que volvemos a presenciales y ya no estaremos juntos
todo el tiempo comprendo su preocupación en que este solo.
Con la mente en el pasado no me di cuenta que un profesor, el cual era un oso
pardo un poco gordo y bajito se presentó ante los estudiantes que quedaban como
nuestro profesor guía, y el de literatura. Nos explicó que ya que éramos la última
sección podíamos hacer la presentación inicial ahí mismo.
A decir verdad, el teatro del colegio es de un tamaño considerable. Tiene cuatro
estancias de asientos rojos separadas por las escaleras que conducen al escenario,
este último es tan espacioso como un aula de clases. Sin mencionar las cortinas de
color rojo oscuro que están al borde del escenario.
El profesor se subió al escenario para empezar a hablar.
—Hola a todos, mi nombre es Miles. Apuesto que algunos de ustedes ya me
conocen, pero para los que no les comento —se aclaró la garganta —. Al inicio de
cada año me gusta preguntarles su nombre y lo que quieren mejorar, siempre se
puede ser mejor; empecemos.
El profesor Miles bajo del escenario y paso frente a cada uno para hacerles las dos
preguntas, cuando llego mi turno dije mi nombre y para mejorar dije «ser mejor
socializando», él me respondió con una sonrisa «empieza hablando más fuerte».
Puede que lo haya dicho con buena intención, pero consiguió que me avergonzara
de mí mismo otra vez. «Que no te afecte», pensé con firmeza.
Una vez la introducción concluyo, el profesor Miles nos llevó a nuestra clase.
Cuando llegamos este se despidió y nos dijo que la profesora que nos tocaba en
ese momento, clase de español, llegaría pronto.
Defina pronto, si tuviera más confianza en hablar lo podría decir, a veces el pronto
en realidad son quince minutos enteros. Desde el momento que el profesor Miles
se fue casi todos los estudiantes se dispersaron por el aula y empezaron a hablar
en grupos. Yo solo me senté en silencio. El aula de español es algo estrecha hay
unas cuatro filas de pupitres que van desde el fondo hasta cerca de la pizarra, yo
me senté en uno de los asientos del fondo, por instinto realmente.
La verdad yo no sabía qué hacer, podría sacar el teléfono como hacían unos, pero
¿para qué?, podría sacar un cuaderno y un lápiz para intentar dibujar algo, pero
también ¿para qué? Ni siquiera soy bueno dibujando, pensé.
En estos momentos lamento no haber traído un libro, me reproche. Porque
honestamente, lo admito, a veces si soy un “ratón de biblioteca”. Ya que, debido a
mis “dificultades” en la comunicación encontré el escape perfecto: Los libros. Antes
me gustaba leer un poco de vez en cuando, pero ahora es como parte de mi vida,
mi ruta de escape a mundos donde los personajes cumplen sus metas.
Aunque también podría hacerle caso al concejo de Alice e intentar entablar una
conversación. Con esa idea en mente fui mirando alrededor del aula para apreciar
a mis futuros compañeros y ver con quien podría hablar. Vi a un grupo de chicos
hablando mientras jugaban en sus teléfonos, reconocía a unos de años anteriores,
pero no a todos. A un grupo de chicas y un chico hablando, a estos no los conocía
de nada. Unos hablaban con la persona de al lado y otros estaban con el teléfono.
La verdad, no tenía la valentía de dirigirme a alguien.
Mi última esperanza era un grupo que estaba frente de mí, conformado por chicos
y chicas, era igual que los otros hasta que escuche un nombre.
-Alex…
Se que a simple vista no parcere importante, pero reconozco ese nombre. Alex es
un conejo blanco, siendo algo más alto que otros conejos y que usa unos lentes
pequeños, quien se podría decir que es el “chico popular” ya que eh escuchado su
nombre bastantes veces por distintos estudiantes. Lo curioso es que no parece ser
popular por ser el líder de algo como un equipo o muy inteligente es como esa gente
que es popular solo porque si, o más bien por su carácter, parece que él tiene una
alta personalidad y confianza, pensaba mientras veía como él era el centro de
atención. ¿Cómo lo hace?
(IMAGEN)
Admito que me quede mirando más de lo que debía, observaba como todos reían y
hablaban entre sí, se veían tan unidos (a pesar de que probablemente se conocieron
hoy) no me atrevería a perturbar su convivencia. ¿Porque los consideraste una
opción?, me recrimine. Seguramente si me acercaba a ellos me rechazarían o
simplemente me ignorarían, no sería la primera vez. En un momento Alex ve vio de
reojo, seguramente se dio cuente que los estaba mirando, intente dirigir mi mirada
al pupitre lo más rápido que pude. Qué vergüenza, de seguro ya piensa que soy un
bicho raro, y tal vez tenga razón.
Después de un rato llego la profesora y con ella mis esperanzas para hablar con
alguien, la verdad es que para estas alturas no eran muchas. La profe quien era una
gata atigrada se presentó como la profesora Katrielle y nos pidió que nos
presentáramos a la clase.
—¿Y usted joven como se llama? —dijo la profesora mirándome.
—Yo me llamo Vi-Víctor.
---
“—Quiero vivir —le aseguró él—. Pero quiero vivir como viví ese día. Siento que
puedo dar mucho más de mí; que, de alguna forma, me estoy desperdiciando. Mi
vida tiene que tener más sentido que solo sobrevivir”
- Le Fernández (Essence)

Capítulo. 2
—¿Almorzamos en el mismo lugar? —pregunté.
—Claro —respondió Alice.
Era la hora del almuerzo, así que Alice y yo nos encontramos para almorzar juntos.
Desde hace unos días establecimos un lugar para esta hora, era una mesa de
piedra que estaba en frente de la clase de Química, ya que como estaba en la zona
de arriba era un lugar tranquilo para comer.
Nuestro colegio está compuesto por dos zonas, la de abajo que tiene el teatro, el
gimnasio, la cancha de futbol y la mayoría de las aulas. Y la de arriba esta tiene el
comedor, la biblioteca, los laboratorios de Química, Física y los talleres prácticos.
También el colegio es algo abierto, en el sentido de que no es un edificio cerrado,
sino que los pasillos, que conectan las aulas con los demás establecimientos, son
básicamente caminos de cemento, con un techo y sus bases, pero sin paredes; ya
que estos caminos están rodeados de zonas verdes con vegetación y algunas
mesas.
—Oye Vic —comentó Alice mientras se sentaba—. Hace mucho no te lo vuelto a
preguntar. ¿Has seguido mi consejo?
—¿Consejo?!?
—Si ese, el que hables con nuevas personas.
—Ah si ese… Este yo... Bueno yo…
Para ese punto ya estaba empezando a balbucear incoherencias, como le decía
que, aunque ya había pasado la primera temporada de exámenes aun no eh podido
hablar a profundidad con nadie. Lo más cerca que estuve a eso solo fueron como 5
oraciones.
Estaba en la entrada de la clase de Literatura, la primera del día, leyendo mientras
esperaba a que sean las 7:00 am para que inicien las clases. En eso llego uno de
mis compañeros, un cocodrilo llamado Andrés. Este se puso a mi lado, éramos los
primeros en llegar así que no había nadie. Nos saludamos y luego nos quedamos
en silencio, pero él decidido hablar.
—Víctor, ¿vedad?
—Eh sip —no esperaba que me hablara —. Andrés ¿correcto?
—Aja.
Otra vez un silencio incomodo.
—Oye —Andrés volvió a hablar primero —. ¿Te gusta Marvel?
—N-no.
—¿DC?
—Tam-tampoco.
Siguió preguntándome sobre otras cosas donde siempre respondía que no o que
muy poco hasta que luego dijo.
—¿Y entonces a vos que te gusta?
Se que no lo dijo molesto porque medio se río al final de la oración, pero sentía que
lo estaba molestando, «¿tan poco interesante soy?, probablemente si» lo pensaba
mientras bajaba la cabeza, vi el libro que tenía en mis manos y luego dije.
—Bu-bueno creo que a mí me gusta leer un poco —subí la cabeza —. He estado
leyendo este libro, se llama El Fantasma de Ópera, trata sobre como una ópera es
asechada por un “fantasma” el cual interactúa con una de las cantantes principales,
esta lo confunde con “El ángel de la música” y ella va cayendo poco a poco a su
trampa, mientras tanto su amante, más o menos, intenta averiguar que pasa —
quería seguir hablando del libro, pero creo que estaba hablando demasiado así que
me calle.
—Ah ya.
Después de eso volvimos a estar en silencio, luego de unos segundos para nuestra
fortuna, creo que más para él, llegaron otros compañeros. Andrés se fue
directamente a hablar con ellos. Mientras lo veía hablando y riendo solté un suspiro
y pensé «lo arruine, cre-creo que tengo ganas de llorar».
----------------
—No has podido hablar con nadie. ¿Verdad? —Alice me vio directamente, estaba
arqueando una ceja y me sonreía con calma.
Solté un suspiro por la vergüenza
—Si, perdón.
—Ay Víctor ya te dije que no tienes que disculparte por todo —me dio un pequeño
golpecito en el hombro mientras lo decía.
—Okey si lo siento —empecé a reír —. Oops perdón —seguía riendo.
Alice me miro con una cara de «para».
—Mira Vic tienes que intentarlo, yo sé que eres una muy buena persona, solo tienes
que abrirte un poco.
—Si, si, está bien lo voy a tener en cuenta.
—¿Tan en cuenta como las series que te recomiendo?
—Más en cuenta —me reí y ella se río conmigo.
Después de eso cambiamos de tema a como nos había ido el día, ella me comento
que conoció a un chico en el bus y que también ya estableció con quien hacer los
trabajos, me alegro que ella ya haya solucionado eso, también hablamos de otros
temas como los profes, tareas, algunos libros y otras cosas.
Alice y yo tenemos una dinámica de conversación, ella siempre es la que habla más
y yo soy el que complementa la conversación. Nunca me ha molestado eso,
usualmente me desenvuelvo mejor y si ya tengo una base y a Alice le encanta
profundizar en los temas que habla. Ella comprende como soy y me respeta así. Por
eso somos amigos.
*Al día siguiente*
¿Oye Alice, donde estas?
¿No te habías dado cuenta?
Amanecí enferma y no bien hoy
Oh perdón no me di cuenta
Tranqui
Es más, esta es tu oportunidad para conocer a alguien
Creo en vos
Y ya deja de disculparte
Okey, okey lo intentaré
Espero que te sientas mejor

Estaba en nuestro lugar especial para almorzar, Alice aún no había llegado, era
normal que no nos viéramos en los recesos de diez y cinco minutos o que tardara
un poco en llegar a nuestro lugar, pero me extrañaba que aún no llegara ya que
habían pasado siete minutos desde que comenzó el almuerzo (aparte que no la
llegue a ver en todo el día). Cuando le escribí por mensaje mis sospechas se
confirmaron: Alice no vino hoy. «Ay no» pensé.
Guardé el teléfono y sin saber a dónde ir recogí mis cosas para ir caminado por el
colegio. Mientras veía a todos almorzando me preguntaba a quién podría recurrir.
Pensé un momento en Andrés, pero dudo que nuestra breve conversación sea
razón suficiente para preguntarle si podía comer con él.
Parecía perder las esperanzas, pero vi a alguien, Alex. Siempre escuchaba que él
siempre es muy amable con todos y eso me dio la esperanza de que tal vez, solo
tal vez, me dejé comer con él sus otros amigos. En su grupo no reconocía a nadie
más, no estaban en nuestra sección.
Di un paso en su dirección.
«Voy bien», pensé.
Di otro paso.
«Solo saludo y pregunto si puedo unirme».
Otro paso.
«Saludo y pregunto».
Otro.
«Saludo y pregunto».
Otro.
«Saludo y…».
Me quede quieto. Aun no podían verme desde donde estaba, estaban sentados en
una mesa de la zona verde principal donde hay árboles altos, pero yo sí. Estaban
riéndose algo fuerte, creo que era una broma que dijo Alex, pero se veían tan felices.
Yo solo me di la vuelta, «no, no, no» pensaba «no puedo hacerlo».
Me sentía patético, como era que no podía cumplir con algo tan simple: afrontar mis
miedos. Lo sabía, lo sabía, este es mi problema, simplemente me cuesta demasiado
dar el primer paso, simplemente son un cobarde. Sentía como todos me miraban,
probablemente solo sea “la audiencia imaginaria” pero me sentía horrible.
(IMAGEN)
Regrese a mi lugar especial para almorzar junto con el libro que estaba leyendo, en
ese momento ya había asumido que sería un almuerzo solitario, por suerte el lugar
seguía vacío. Mientras comía y leía pensaba «¿Y ahora que le digo a Alice?, ¿la
verdad?, ahh no sé. Jaja este sería el momento perfecto para que alguien llegara y
hablara con este tonto lobo para crear un momento digno de un fanfic ja ja ja…».
Pero obviamente nadie llego.
Tenía el brazo izquierdo extendido con el libro abierto para leer mientras comía
lentamente. Estaba leyendo Frankenstein, ya que vi que estaba entre las lecturas
para la clase de Español y pensé que sería mejor empezar cuanto antes. «Mira, el
prota se llama igual que yo jaja», lo había pensado cuando comencé el libro hace
unos días, aunque por extraño que suene me sentía identificado con… la criatura.
Okey, no en el sentido de que los demás me vean como un monstruo y quieran
matarme, sino más bien en el sentimiento de sentirse apartado del mundo, que hay
muchas cosas pasando, pero no puedes vivirlas por esconderte en las sombras.
Que en fondo te gustaría hacer amigos o encontrar gente que te ame, pero dar el
primer paso es… Difícil.
Cuando estaba paseando por el colegio, en mi búsqueda inútil de encontrar a
alguien con quien almorzar, vi a todo tipo de gente. Diferentes grupos de amigos
haciendo bromas o chismeando, parejas hablando o dando muestras de cariño (a
veces demasiado melosas), pero algo que me ha llamado la atención es la gente
que almuerza sola. Hay personas que quieren estar a solas a propósito, claro, pero
¿y si se sienten como yo? Y si esa gente solo necesita que alguien de ese primer
paso, «que estúpido, yo pude haber dado la iniciativa», me reprimí por mi falta de
valor.
Justo cuando terminé de comer recogí mis cosas y me fui a la siguiente clase,
Matemáticas, ya casi era hora de que terminara el almuerzo. Mientras iba de camino
pensaba «creo… creo que tengo ganas de llorar».
----
“Admiraba la virtud y los buenos sentimientos, y me encantaban los modales
delicados y amables de mis campesinos; pero me estaba vedado el trato con ellos,
salvo por medios que yo conseguía a hurtadillas, sin que me vieran ni conocieran,
y que más bien acentuaban que satisfacían mis deseos de llegar a ser uno más
entre mi prójimo”
-Mary Shelley (Frankenstein)

Capítulo. 3
Después de aquel “memorable” almuerzo fui a la clase de Matemáticas y me senté
en uno de los pupitres, aún me sentía un poco decaído.
—Vamos Víctor contrólate —me decía a mí mismo.
No es la primera que vez que por una tontería me daban ganas de llorar,
simplemente no sé cómo controlarlo. Reconozco la sensación, ese ligero ardor en
los ojos y el nudo en la garganta que te impide hablar, si no me calmo acabare
lagrimeando. «Al menos se cómo hacerlo en silencio, así nadie se da cuenta», me
recuerdo.
Mientras esperaba a que la clase comenzará saque el mismo libro que estaba
leyendo, me gusta aprovechar estos tiempos muertos, así puedo pensar en otra
cosa y calmarme. Mientras leía miraba de reojo como llegaban mis compañeros. En
la clase de mate los pupitres están acomodados en forma de pareja, es decir que
cada pupitre tiene uno al lado, la profesora dice que es para trabajar en equipo en
los trabajos difíciles. Lo curioso es que siempre termino estando solo o con él último
en llegar.
«Bueno tiene sentido», pensaba, esta vez no solo por basurearme si no también por
el hecho de que siempre me siento al frente del escritorio de la profesora y sé lo
mucho que le temen a ella. Nuestra profesora de Matemáticas, quien es una leona
alta y elegante llamada Sofía, no es precisamente mala sino solo muy estricta; que
revisa constantemente que trabajemos bien.
Después de un rato la maestra llego.
Tras saludarnos nos explicó que para esta clase debíamos tener terminado ya la
practica 10 del libro. Algunos compañeros se quejaron en silencio y otros
empezaban a sacar el libro. Aunque todas las voces se callaron cuando a alguien
hablo desde la puerta.
—Disculpé profe… no me di… cuenta que el almuerzo termino…
Era Alex, parece que corrió bastante para llegar aquí, ya que hablaba de manera
entrecortada. La maestra se le quedo viendo con una mirada seria.
—¿Recuerda que dijeron que no habría timbre por una semana? Pues yo no me
acorde —Alex soltó una risa suave—. Y como vi que aún había gente afuera
pensé…
—Mire Alex solo siéntese —la profesora lo interrumpió.
Alex se sentó en el pupitre que estaba junto a mí, ya que era el único asiento libre.
—Bueno alumnos como les estaba diciendo tenéis que tener lista la practica 10 para
máximo esta clase, si me disculpan tengo que ir a la dirección un momento, guarden
silencio.
Para cuando ya había pasado minuto y medio el ambiente era algo más tranquilo,
algunos se pusieron a hablar en grupos, obvio, y otros siguieron trabajando en los
ejercidos, pero en equipo. Yo saqué el libro y empecé a hacer los ejercicios que me
faltaban, solo me quedaban unos cuatro. En eso escucho que alguien me habla.
—Wow, sí que eres rápido, yo ni recuerdo en qué parte me quede —era Alex.
—A bueno gra-gracias —dije esto mientras seguía resolviendo los ejercicios.
Estoy empezando a pensar que realmente tengo un problema con estar arrastrando
las palabras, usualmente me pasa cuando no espero que alguien me hable. «La
verdad ni soy rápido», pensé, tal vez por eso me cuesta recibir cumplidos, el sentir
que no los merezco.
—En realidad —dirigí la mirada a Alex—. Estuve avanzando ayer en la noche para
no morir hoy —” honestidad ante todo” me gusta esa frase.
—Ingenioso, es una buena estrategia, ojalá fuera tan listo como vos.
No sabía cómo contestar a eso, solo solté un «gracias» tan bajo que creo que no lo
oyó. Ese es otro de mis problemas, «no se te escucha, habla más fuerte» detesto
escuchar eso. Después de eso yo seguí trabajando y miraba de reojo como Alex
estaba se ponía a escribir en un cuaderno. «¿Porque ni a sacado el libro?» me
pregunte, pero pronto sabría la respuesta. Cuando llego la profesora todos se
acomodaron como si nada hubiera pasado. Ella se sentó directamente en su
escritorio, pero luego se dirigió a Alex.
—Oiga Alex, ¿qué hace?
—Nada profe.
—Dios santo —la profesora rodó sus ojos—. Guarde eso. ¿Y su libro?
—Ah si profe, este… no lo traje — Alex hizo una sonrisa como diciendo «oops»,
admito que me pareció chistoso.
Esta no era la primera vez que la profe lo regañaba y este le respondía con total
simpatía. Honestamente me impresiona como puede hablar tan casualmente no
solo con la profesora Sofía, sino que con todos. Tras esa respuesta la profe dio un
profundo suspiro y se giró para verme.
—Okey —volvió a ver a Alex —. Trabaje con Víctor, solo no hagan mucho ruido.
—Está bien profe.
Después de eso la profesora se puso a trabajar en su computadora y Alex guardo
el primer cuaderno y saco otro.
—Bueno Víctor. ¿Necesitas ayuda?
—La verdad ya casi termino, así que si te parece podríamos hacer juntos los dos
ejercicios que faltan.
—Okey.
Con el primer ejercicio no tuvimos mucho problema, para ese punto los problemas
de tener que averiguar el volumen y área de la esfera me eran muy fáciles, el
problema llego con el último ejercicio, era un problema con relación a un cubo y
cuatro cilindros.
—Aun no sé cómo empezar el ejercicio.
—A ver, déjame leer el problema otra vez —Alex tomo el libro y comenzó a leer—.
Hay un set de cuatro velas cilíndricas del mismo tamaño, estas están ajustadas en
una caja cuadrada de unos 384 centímetros cuadrados de área. Cada vela tiene
papel plateado cubriendo su área lateral. ¿Cuál es el área total del papel plateado
utilizado? Nop aun no tengo nada.
—Mmm —seguía pensado, pero se me ocurrió algo—. Espera. ¿Decía ajustadas?
—Ehhh, sí.
—¡Entonces su radio es 2!
Alex estuvo en silencio un momento, hasta que respondió.
—Espera, espera, explícame.
—Mira, al principio hice una ecuación al área del cubo para saber su lado.
—Aja.
—Al principio no sabía cómo utilizarlo, pero si las velas están ajustadas en la caja
podemos suponer que las velas están acomodadas en un cuadro de 2x2 —empecé
a hacer un dibujo en libro para representarlo—. Entonces el lado de la caja seria lo
mismo que dos diámetros de los cilindros juntos.
—Ahh ya.
—Eso quiere decir que, si el lado del cubo es 8, el diámetro de un cilindro es 4 y su
radio es 2.
—Y con eso podemos sacar el área lateral ¿verdad?
—¡Exacto! Lo multiplicamos por 4 y tenemos el resultado —empecé a escribir,
cuando terminé de resolver el ejercicio me di cuenta de una cosa—. Ah perdón, a
veces me emociono cuando encuentro la respuesta, en especial si es geometría.
—Tranquilo, tranquilo —Alex hizo un gesto con la mano mientras sonreía—. Fue
interesante ver como lo resolviste, aún recuerdo cuando dijiste en alto «eso es» en
medio del examen de Física-mate —se tapo la boca para disimular su sonrisa.
—Hey, era un problema largo —yo también sonreí.
Usualmente me sentiría avergonzado por un comentario como ese. Pero la forma
en la que Alex lo dijo fue… diferente. No lo dijo de forma burlona, lo dijo como
simplemente un recuerdo divertido, como si ya fuéramos amigos. Tal vez por eso
es tan querido, su forma natural de expresarse.
—Honestamente no soy bueno con geometría, aunque el algebra no se me da tan
mal.
—La verdad a mi si me cuesta eso, recuerdas como lo que hay en las practicas era
completamente distinto al examen —dije eso último más bajo por miedo a que la
profesora me oiga, aunque ella no estaba en su escritorio en ese momento.
—VERDAD, a veces la profe se pasa con eso.
Qué bueno que la profesora Sofía estaba atendiendo dudas en la otra punta de la
clase para no escuchar eso. Después de hablar un poco le dije a Alex que iba al
pupitre de la profesora para recibir el sello de completado.

—Oye Vic —me sorprendí de lo rápido que agarra confianza—. Ya que terminaste
y como viste, me estoy muriendo un poco con este tema. ¿Me podrías ayudar
explicándome los ejercicios anteriores? —hizo una sonrisa diciendo «porfa», como
la que harían los niños pequeños.
—Okey.
Durante el resto de la clase le explique a Alex los temas aparte de los “trucos” que
se pueden hacer con la calculadora científica. Alex de vez en cuando hacia alguna
que otra broma, que bueno que desde la escuela aprendí a no reírme fuerte, fue
una clase más disfrutable que otras.
(IMAGEN)
Cuando la clase termino todos nos despedimos de la profesora, aunque esta llamo
a Alex diciéndole que «tenían que hablar». Yo fui el último en salir, sin contar a Alex,
siempre me tomo mi tiempo en guardar mis cosas. Todos nos dirigíamos a la última
clase, Español, mientras estaba caminando oí como Alex me llamaba.
—Por cierto, Vic, gracias.
—¿Por?
—Pues por ayudarme, tontito.
—Ah si, de nada.
Ubo un mini momento de silencio y Alex volvió a hablar.
—Sabes estuve muy cerca de recibir una boleta.
—¡¿Enserio?!
—Sip, la profe dijo que debía tener más cuidado, aparte de que tengo hasta mañana
para entregarle la práctica. Aunque eso no me preocupa gracias a tu ayuda —Alex
me da un codazo amistoso al decir eso ultimo.
—Oh, no hay de que.
Después de eso seguimos caminando hacia la siguiente clase en silencio, no sabía
con qué continuar la conversación. El ambiente, aunque callado no era exactamente
incomodo más bien tranquilo. Honestamente creo a veces estoy un poco celoso de
Alex. ¿Cómo alguien puede radiar tanta confianza y amabilidad al mismo tiempo?
Hablar con él fue un soplo de aire fresco que realmente necesitaba, ojalá se repita.

Cuando llegamos a la última clase, yo me fui a sentar adelante mientras que Alex
se sentó un poco más atrás, en eso vi como él hablaba con otros compañeros.
«Bueno, volvemos a la normalidad», pensé un poco triste. Cuando llego la profesora
Katrielle nos informó que íbamos a comenzar la actividad que dejamos pendiente
en la clase pasada, leer Edipo Rey.
En su anterior clase dijo que esa iba a ser la siguiente historia que leeríamos en el
año y debido a su duración podíamos leerla en clase, más específicamente leerla
como obra de teatro, ósea cada personaje sería interpretado por un alumno. La
profesora comenzó escribiendo los nombres de los personajes para posteriormente
preguntarnos quien quería participar. Alex levanto la mano apenas la profe lo dijo y
él se quedó con el personaje principal, Edipo. Yo estaba levantando la mano
tímidamente, ya que bueno participar es participar, y termine con el papel de “El
servidor de Layo”, un anciano que aparece en solo una parte, casi al final.
Bueno, tengo que confesar algo, no solo levante la mano por el trabajo cotidiano de
la materia sino porque realmente me gusta todo eso de la actuación y el teatro. Casi
siempre cuando leo a solas lo hago en voz alta y cambiando mi voz para los distintos
personajes, y honestamente analizar musicales de teatro ha sido mi gusto culposo
desde los trece. Incluso a veces cuando leo imagino que los personajes se ponen a
cantar, yo lo llamo “Libros-Musicales”, si algo tonto.
Creo que el problema es que, aunque me gusta hacer cosas y me encantaría poder
mostrárselo a los demás siempre me llega la inseguridad de estar molestando.
«Seguramente sonaría muy egocéntrico para algo a lo que ni soy tan bueno»,
pienso.
Pero de igual forma quería hacer mi mejor esfuerzo ya había decidido que voz usar,
ya que yo podía hacer una voz afónica y ronca perfecta para interpretar a alguien
que le queda poco tiempo de vida. La verdad es que nadie se tomó en serio eso de
la actuación solo leían los diálogos con su voz normal sin importar el personaje,
aunque se entiende, esto solo es una actividad de Español para escuchar la historia.
Así que era comprensible que nadie le diera importancia, bueno menos a uno, Alex.
No sé porque, pero creo que estoy hablando mucho de él.
Alex era el único que realmente parecía querer representar un personaje, ya que,
aunque hablaba con su voz regular utilizaba un acento altanero y prepotente como
si efectivamente fuera un rey. Cuando llego mi turno no sabría decir si estaba
emocionado o nervioso.
—¡Ah! —Alex hizo un gesto exagerado, cuando se lo propone puede ser todo un
personaje—. No le reprendas, anciano, ya que son tus palabras, más que las de
este, las que requieren un reprensor.
—¿En qué he fallado, oh el mejor de los amos?
—No hablando del niño por el que este pide información.
—Habla, y no sabe nada, sino que se esfuerza en vano.
—Tú no hablarás por tu gusto, y tendrás que hacerlo llorando.
—¡Por los dioses, no maltrates a un anciano como yo!

Creo que no lo hice tan mal, aunque en un momento casi me ahogo y tuve que
hacer como si el personaje tosía. De hecho, creo que no fui el único que le gusto
porque me sorprendió escuchar a la profe decir: «valla, parece que tenemos un par
de actores aquí». Después de eso termino la parte en la que participaba mi
personaje y di mi mini misión de actuar completada. El resto de la lectura fue normal
hasta casi el final.
—¡Oh nube de mi oscuridad, que me aíslas, sobrevenida de indecible manera,
inflexible e irremediable! ¡Ay, ay de mí de nuevo! —con cada oración Alex hablaba
más fuerte, si no sabes que está actuando pensarías que realmente esta
sufriendo—. ¡Cómo me penetran…
En eso toda la clase estalló en risa, incluso la profe se estaba riendo
disimuladamente. Creo que la principal razón fue porque Alex lo dijo de una forma
tan fuerte y dramática, incluso él mismo se río. Posteriormente a ese tonto momento
Alex siguió como si nada, actuado con la misma dedicación de antes, honestamente
yo ya me hubiera muerto de vergüenza si eso me pasara.
Cuando terminamos la historia la profe explico unos puntos más sobre la obra para
luego dar la clase por concluida. Mientras guardaba mis cosas veía como Alex
seguía bromeando con otros sobre su actuación y como él salía junto con el grupo.
Yo salí de ultimo sin antes despedirme de la profesora.
El grupo de este año no esta tan mal, personas diferentes que forman un grupo
unido. El problema es ser yo, y no saber cómo integrarse a este. Aunque bueno,
tuve un avance con Alex, creo.
Mientras iba saliendo recibí un mensaje de Alice.
Cómo te fue hoy?
Hablaste con alguien?
Más o menos
Pero el día no estuvo tan mal
---
“Supongo que no me iba tan mal. Quizá no todos me amaban, pero tampoco era
uno de esos chicos a los que todos odiaban.
Era bueno para pelear. Así que la gente me dejaba solo.
Era más que nada invisible. Creo que me gustaba así.
Y luego llegó Dante.”
-Benjamin Alire Sáenz (Aristóteles y Dante descubren los secretos del universo)

Capítulo. 4
—Okey ya me voy, te estaré llamando para saber que estas bien.
—Si madre, está bien.
Mi madre, una loba gris mediana con el cabello corto, estaba a punto de irse ya que
fue invitada por una amiga suya a ir a tomar café con ella y por ende yo estaría solo
en casa. No es la primera vez que me quedaba solo, pero ella siempre se preocupa
mucho por mí, supongo que es porque solo hemos estado ella y yo desde que tengo
memoria.
Como sea, cuando ella se fue, me dirigí a encender la computadora. Tenía que
terminar un trabajo importante. Solo que, no podía concentrarme, solo podía pensar
en algo o más bien, alguien.
Alex.
—Okey, okey, tranquilo. Solo necesito que él mande su parte para terminar esto —
me dije a mi mismo.
Después de que Alex y yo medio nos conociéramos en clase de Matemáticas, él me
ha estado saludando y de vez en cuando habla conmigo. Tan poco mucho, son
charlas muy pequeñas, pero siempre que estoy con él me siento, bien. No sé
porque, tal vez porque él siempre tiene algo nuevo que contar. Realmente me gusta
escucharlo y creo que a él no le molesta que no hable mucho. Tal vez él ya me
considera su amigo.
Y bueno, por conveniencias de la vida, me toco hacer un trabajo de Literatura con
él, ya que el profe Miles decidido hacer los dúos por nosotros. El trabajo solo era
hacer una infografía sobre el tema que estábamos viendo, las artes. Alex me insisto
que lo hiciéramos sobre las artes escénica, y yo estuve de acuerdo. Pero yo le tuve
que pedir que le preguntara al profesor si ese tema estaba bien (ya que el teatro no
está enumerado como una de las siete artes), por fortuna el profe Miles acepto la
propuesta de Alex. Yo hablaba de aspectos técnicos como la escenografía,
vestuario, efectos, etc. Y Alex tenía que hablar de los principales géneros teatrales.
Estaba esperando a que entregara su parte y de pronto recibir un mensaje.

[Archivo “coso de inglés”]


Ahí está mi parte, ¿eso es todo no?
Sip, ya lo uno, le doy los últimos detalles y lo mando
Genial
Abrí la parte de Alex para juntarlo con lo que ya tenía y darle los toques finales. En
general todo estaba bien y no tuve que corregir nada. Así fue como pase la tarde
juntando la información y decorando la infografía. «Hay que meterle más diseño»,
le decía de broma a Alice cuando hacíamos trabajos juntos.
Aunque mientras terminaba la infografía, me di cuenta de algo curioso. Y es que, de
todos los géneros, del que más hablaba era los musicales. Por ejemplo, un párrafo
explicaba cómo fue que se introdujo la idea de añadir canciones a las historias y
como estas aportaban un extra a las mismas. Otro describía como se solían repetir
clichés como la canción del inicio que presentaba a los protagonistas, la canción
grupal, la canción de la pareja principal o la canción lenta del personaje secundario
que nadie recuerda. Y más detalles.
Era raro, no sabía que a él le gustará tanto este tema, me sentí extrañamente
identificado con la ambición que demostraba Alex. No podía evitar sonreír al leer.
—Parece que no soy el único que le gusta los musicales… e-espera.
Me toqué la cara por un momento, un movimiento involuntario, pero me sorprendí
al darme cuenta de que… Estaba caliente. No me sentía enfermo así que fui al
espejo. Al verme reflejado lo noté: tenía las mejillas ligeramente coloradas.
(IMAGEN)
—Sera que... No, no, no puede ser. Es, es imposible —dije mientras negaba con la
cabeza.
La idea de que me gustará Alex era incongruente. No por él, para nada, mas bien
por el hecho de que solo hemos hablado como por casi un mes. Y él solo ha estado
siendo amable conmigo.
—Debe ser admiración. Si, si, eso es lo que estoy sintiendo —me respondía—. Él
es solo es alguien amable, divertido, talentoso y lindo… —vi en el espejo como me
sonrojaba más—. Ahhh él... Él solo es un chico interesante
Mientras mandaba la tarea, a la plataforma del colegio, mi mente me repetía «Alex,
Alex, ALEX», cada vez más fuerte, recordando su forma de actuar, de hablar… su
cara. Tras bastante tiempo pude hacer otro amigo, y no quería arruinarlo todo con
tontos sentimientos amorosos. Ya había pasado antes. A los trece, cuando descubrí
que tenía gustos diferentes, me reprendía a mí mismo. «¿Porque no puedo ser
normal?», me preguntaba. Actualmente eh aprendido a aceptarme, pero eso no
quita que me sienta mal, el pensar que probablemente nunca seré correspondido
por alguien.
Cuando tengo “neblina mental” lo que hago es mojarme la cara con agua fría y
relajarme cantando algo. Siento que me ayuda a sentirme mejor. Después de
refrescarme, me aclaré la garganta y me puse a cantar.
Canción 2: “Será mejor así”
[Verso 1]
Solo otra vez, en mi habitación
En mis pensamientos, vuelves a aparecer
¿Por qué sucede una vez más?

[Verso 2]
Reconozco que eres gracioso,
con un gran talento, algo que no poseo yo.
Pero cada vez más pienso en ti,
y desearía que estuvieras a mi lado.
Podría confesarte lo que siento por ti,
pero si lo hiciera...

[Estribillo]
Probablemente dirías que no,
te alejarías de mí, como ya sucedió antes.
No sucederá, no, otra vez no,
ocultaré mis sentimientos y seremos amigos.
Será mejor así,
será mejor así.
Alex

[Instrumental]

[Verso 3]
Otra vez estoy pensando en ti,
como si existiera una oportunidad.
Qué inocente, ¿no crees?
Eres como una estrella,
y yo nunca he podido brillar.
¿Habrá algo especial en mí?

[Verso 4]
Pero cada vez más pienso en ti,
y desearía que estuvieras a mi lado.
Podría confesarte lo que siento por ti,
pero si lo hiciera...

[Estribillo]
Probablemente dirías que no,
te alejarías de mí, como ya sucedió antes.
No sucederá, no, otra vez no,
ocultaré mis sentimientos y seremos amigos.
Será mejor así,
será mejor así.
Alex
Fin Canción 2

Al terminar de cantar solté un suspiro triste, nunca tendría oportunidad. Y menos


con alguien como él.
---
“Ya casi no se acordaba de Lady Ma…
Ni de una señora que fumaba o algo así.
De lo que no se olvidaba nunca
era de que le gustaban los chicos.”
-Chris Pueyo (El chico de las estrellas)

Capítulo. 5
—Hey Vic, pues nos fue bien en el trabajo ese.
Estaba saliendo de clase de Literatura, por ahora, todo iba con normalidad. No fue
hasta la hora del almuerzo, mientras me dirigía a mi lugar especial, escuché como
alguien me llamaba.
Era Alex, el chico que no debería gustarme, él puso su brazo en mi hombro cuando
me saludo.
—Aunque sabes, aun creo que pude ayudarte un poco más —dijo Alex con una
sonrisa en el rostro.
—Oh bueno, no sé, yo quería editarlo a mi manera.
—No te preocupes, entiendo a lo que te refieres, y si te quedo bonito cuando me
mostraste el trabajo terminado.
—Si… igualmente quería una última aprobación.
—Pues mucho esfuerzo le pusiste y eso que solo era una tarea de 5%.
—Si, siempre creo que me complico demasiado, perdón.
—Nah tranquilo, por cierto, ¿a dónde vas?
—Oh bueno solo iba a dejar el bulto en Biología —es la siguiente clase—. Para
luego ir arriba a almorzar con una amiga.
—Okey, si quieres te acompaño, necesito ir a comprar mi almuerzo.
—E-está bien.
Alex y yo fuimos juntos a dejar los bultos y luego nos dirigimos a arriba. Durante el
camino estuvimos hablando, principalmente sobre el colegio y que haríamos cuando
terminé el día, pero recordé que quería hacerle una pregunta sobre algo.
—Oye Alex una pregunta.
—¿Sí?
—Este, ¿a ti te gustan mucho los musicales?
—Bueno, este… —Alex hizo un gesto como vergüenza, creo que lo incomode.
—Me-me refiero a que en la tarea de lite vi que eso fue de lo que más hablaste,
perdón si-si no te gusta hablar de eso —creo que Alex noto como me puse nervioso.
—Hey tranquilo, no dijiste nada malo.
—Lo siento.
Un momento de silencio, luego Alex hablo.
—Oye Vic, no es por molestarte, pero… ¿Por qué te disculpas tanto?
—Perdón —me reí por la ironía—. Es la costumbre —baje la mirada. «Dios, que
pena doy», pensaba.
—Okey, pero puedes estar en confianza conmigo.
Alex se puso al frente mío y me subió la cabeza desde el mentón para verlo a los
ojos. Luego hizo una sonrisa mostrando sus dientes, era tan sincera y… linda. Podía
sentir como mi corazón se aceleraba probablemente me ruboricé un poco, pero igual
sonreí un poco al ver su gesto.
Después él se puso a mi lado otra vez y seguimos caminando.
—Pero volviendo a la pregunta, pues si, diría que es como mi gusto culposo.
Quería decirle que «yo también pienso eso», pero ya habíamos llegado a mi zona
de almuerzo especial, y Alice ya me estaba esperando.
—Bueno ya llegamos, bye. Este, disfruta tu almuerzo.
—Igualmente, bye —Alex hizo un gesto con la mano eh hizo la misma sonrisa de
antes mientras se iba.
De ahí fui a la mesa donde estaba Alice esperándome. Mientras me sentaba pude
ver como Alice estaba sonriendo bastante.
—Hola Ali, ¿Qué paso?
—Nada solo estoy feliz, y hola —se tapó la boca para controlar su risa.
Alice y yo almorzábamos tranquilamente mientras hablábamos de cómo nos había
ido en el día todo muy normal, hasta que…
—Sabes me alegra que ya te estas abriendo un poco a hablar con los demás, sí
que te tomaste tu tiempo —Alice se burló un poco más.
—Si, es algo difícil —lo dije un poco serio, pero siguiéndole el juego.
—Es curioso, nunca pensé en verte hablar con Alex, sin ofender claro.
—Tranquila, de hecho, ni yo me lo creía. Pero bueno, él le habla a todo el mundo,
supongo que en algún momento me iba a tocar a mí.
—¿Y cómo es? Siempre he escuchado cosas de él por parte de compañeras, pero
nunca he podido conocerlo.
—Bueno yo tampoco lo conozco tanto, soy como el último recurso si no hay nadie
más —Alice me dio un empujoncito en el hombro —. Pero creo que amable, divertido
y demasiado optimista.
Cuando termine de decir eso Alice se me quedo viendo un rato y luego me dijo…
—Oye Vic una pregunta.
—Sip.
—Es solo una suposición, pero… ¿Te gusta Alex?
—¿¡¿QUE?!? ¿Po-por qué lo piensas?
—A ver, te conozco y puedo notar como mueves las orejas al estar y hablar de él.
Me empecé a preguntar si realmente era TAN obvio, pero creo que no vale la pena
mentirle a Alice. Ella es, probablemente, la persona más arromántica que conozco.
Nunca la eh visto disfrutar del romance en la ficción y juró que el día que Alice está
enamorada será el fin de los tiempos. Aunque por alguna razón, ella es muy buena
detectando los sentimientos de los demás, en especial si alguien esta enamorado.
—Digamos, solo creo que es algo lindo OKEY —sentía como la vergüenza coloraba
mi cara, solo espero que no sea tan notorio como la vez pasada frente al espejo.
—Lo sabía —Alice no pudo evitar reír, cuando se detuvo me acaricio la cabeza y
siguió hablando —. Y dime. ¿Piensas hacer lo mismo que hiciste con José?
José, hace mucho tiempo no pensaba en él
José, un lobo blanco que era compañero y amigo mío en séptimo año. Fue el primer
chico al que le confesé que me gustaba, ya que me había enamorado de él a finales
de ese año, y al inicio de octavo año (un poco después de conocer a Alice) le
confesé mis sentimientos por medio de una carta. ¿Y cómo termino eso? JA no
hemos vuelto a hablar desde entonces.
—Lo dudo, ósea, en este caso tengo menos posibilidades. ¿Cómo alguien como él
se enamoraría de esto? —hice un gesto con las manos señalándome.
—Tampoco tienes que decirlo así —dijo Alice un poco seria.
—Sabes mejor hablemos de otra cosa —realmente no quería seguir hablando de
eso —. ¿Estas libre el viernes? Podríamos volver a ver una peli por videollamada.
—Me parece bien, aunque tendría que ser en la tarde-noche. Me olvidé de contarte,
me uní al club de voleibol ya llevo dos semanas de ir, son los viernes después de
clases.
—Oh genial. ¿Y cómo te ha ido?
—Muy bien, conocí a una chica, es muy agradable y buena en el juego. Ahora que
lo pienso. ¿Por qué no te unes a algún club? Así podrías conocer gente nueva.
—No sé, no soy muy bueno en ningún deporte.
Nuestro colegio tiene la particularidad, o desventaja, de que solo hay clubes de
deportes. Y la verdad es que soy casi terrible en eso, tal vez mi única opción sea el
de baile, pero prefiero bailar solo o con Alice jugando Just Dance.
—Mmmm —Alice se quedó pensando un momento, pero luego contesto—. ¿Y qué
hay del de teatro?
—¿De teatro?
—Sí. ¿No recuerdas los papeles que han puesto alrededor?
Es cierto, desde el lunes vi como alrededor del colegio había unos papeles que
decían «Nuevo club de teatro: Los viernes después de clases, con el fin de
promocionar las artes y presentarse en el festival al comienzo del tercer trimestre».
—¿Tú crees que sea apto para eso?
—Vic —Alice hiso una cara como diciendo «¿enserio?»—. Es el colegio, por lo que
tengo entendido no hay requisitos para entrar, aparte no me dijiste que te gusta eso
de actuar y cantar.
—Bueno sí, pero no sé, aparte aun creo que sueno fatal cantando…
—Solo tienes que mejorar tu afinación —Alice me interrumpió.
—Bueno, pero igual nada me garantiza que sea un musical.
—Quien sabe —Alice me tomo del hombro—. Podrías darle una oportunidad.
—Si, lo pensaré.
Después de eso seguimos comiendo y hablando de otras cosas, por suerte el tema
de Alex no volvió. Aunque la sugerencia de Alice me seguía rondando por la cabeza.
«Tal vez», pensé.
Aún recuerdo la primera vez que fui al teatro, tendría como unos diez años. Yo y mi
clase de cuarto año de escuela fuimos a ver El Principito en un pequeño teatro de
la ciudad.
Honestamente no me gusto del todo, aunque actualmente sé el por qué. No me
gustaba que los actores detuvieran la historia para hablar directamente con
nosotros, como si fuera un programa para niños, pidiendo que contestáramos unas
preguntas sobre la escena que acababa de pasar. Y si lo sé, éramos niños, era
lógico que hicieran algo así; pero a mí me parecía molesto. Sin embargo, lo que
más me gustaba era cuando la historia continuaba, como los actores interpretaban
a sus personajes en un mundo hecho de efectos prácticos y parecían sentir lo que
decían. Y todo como si esa cuarta pared en verdad existiera.
No fue hasta los trece años que descubrí el teatro musical y ahí mi fanatismo por
este medio de contar historias. Pero siempre recordé mi primera visita con diez
años. Y creo que de ahí vino la idea de realmente considerar el club de teatro. Solo
sería como ponerse una máscara, interpretar un personaje, y así podría sentirme
más como parte del mundo. La verdad, creo que mi yo real no es nada interesante,
“el chico callado de los libros”, pero tal vez en el teatro pueda expresarme sin miedo,
ser alguien más.
Ese podría ser mi primer paso.

—Entonces sí, al final decidí unirme al club, ayer hice la inscripción en la plataforma
del colegio —le hice una pequeña sonrisa a Alice.
—ESOOO —grito Alice mientras movía la mano—. Yo sabía que aceptarías, seguro
que lo pasas genial.
Esa conversación fue de hace unos días, hoy viernes, estoy en frente de las puertas
del teatro del colegio. Este debe ser un cambio que marque la diferencia, un cambio
para mejor. Agarre la manija de la puerta dispuesto a entrar.
Un paso a la vez

“El domingo por la mañana el cambio estaba un día más próximo. Yo había decidido
no pensar en mis tres palabras mágicas y evitar que me rondaran la mente, pero los
aires de cambio eran tan intensos que resultaba imposible eludirlas; el cambio se
extendía como la niebla sobre las escaleras y la cocina y el jardín.”
-Shirley Jackson (Siempre hemos vivido en el castillo)

Capítulo. 6
Cuando entré al teatro, vi que ya había varios ahí. Estudiantes de todos los años,
algunos estaban hablando entre ellos, otros bailando sobre el escenario y otros
estaban molestando a Pingu.
«Oh no, no me digas que él es el encargado de este club», pensé.
Pingu, un pingüino algo mayor y bastante delgado es el profesor de Música de todo
el colegio, y okey “Pingu” no su nombre real, ese se lo dieron los estudiantes, su
verdadero nombre es Paulo. Y si no quedo claro por su apodo, él no es un profesor
muy respetado. Tampoco es que le hagan bromas crueles, solo lo molestan con
preguntas tontas o interrumpiéndolo para que no de clase, como justo ahora.
«¿Porque será que lo eligieron a él?, tal vez no le tenían tantas esperanzas a este
club o él realmente quería estar a cargo de esto», pensaba mientras me sentaba en
uno de los asientos. La verdad me daba un poco de pena, porque a veces realmente
se esforzaba por ser un buen maestro, pero la gente lo seguía tratando igual. Como
le dije una vez a Alice.
—¿Y a qué clase vas? —le pregunté mientras estábamos almorzando un día.
—A la “Pingu-clase” o bueno Música, a veces no sé cómo referirme al profe Paulo.
—Llámalo así, como todos, nadie lo respeta
—Eso sonó un poco feo —Alice hizo una mueca, ella piensa lo mismo que yo.
—Bueno, casi ningún estudiante lo respeta.

«Solo espero no terminar como él», pensaba mientras lo veía.


Luego de un rato el club “comenzó”, hago un énfasis en eso ya que con Pingu, digo
el profesor Paulo, es muy difícil que las cosas avancen. En otras palabras, este
señor no sabe cómo controlar a un grupo de estudiantes.
Tras unos seis minutos de desorganización finalmente el profesor Paulo pudo
explicarnos como funcionaria el club, que este club se hizo se creó precisamente
para aquella actuación para el tercer trimestre y que teníamos que ponernos de
acuerdo hoy. Esto lo explico en su forma habitual de hacerlo, seré honesto nunca
aprendí nada en sus clases, y no era el único.
El plan original del profesor Paulo era que teníamos que hacer una obra sobre la
historia del colegio, pero todos se negaron de inmediato, hasta que él soltó.
—¿Y entonces que proponéis? —a veces creo que puedo escuchar la
desesperación es su voz.
No sé si lo dijo de broma, pero todos se lo tomaron en serio y levantaron la mano
para aportar sus ideas. Así que Pingu accedió a que nosotros pusiéramos el tema,
pero solo si nos poníamos de acuerdo. Todos proponían ideas distintas, que si
recrear alguna película o libro, hacer un juego de detectives y encontrar al asesino,
el de crear un circo de los horrores y más.
Honestamente yo quería decir algunas ideas que tenía guardas en mi carpeta
mental llamada “cosas que hare si inventan la clonación” (básicamente cosas que
haría si tuviera alguna pizca de liderazgo). Se suele decir que a primera vista toda
idea suena bien incluso cuando no lo es, así que decidí hacer un repaso mental,
quien sabe, a lo mejor alguna idea mía era realmente buena o rescatable:
Primero, había escuchado de una escuela que hizo su versión de Heathers the
musical (con unos cuantos cambios a las canciones), tal vez podrías hacer algo así
en español… No, probablemente el colegio rechazaría una historia como esa,
siguiente.
Segundo, se me había ocurrido crear adaptación de la historia del álbum Clover de
Or3o adaptando las canciones al español… Pero es una historia de muy pocos
personajes, aparte nada me garantiza a que a los demás le interese esa historia.
Tercera y última, que tal adaptar el libro Will Grayson, Will Grayson, incluyendo sus
canciones, pero puede que los demás no quieran una historia de romance
adolescente y menos si una de las dos parejas es… diferente.
Tras analizar mis ideas, llegue a la conclusión de que son una basura. Bueno no,
recuerdo que según Alice «debo valorarme más», solo tienen dos problemas
principales. El primero, es que son musicales y a veces la gente se echa para atrás
si se da cuenta que los personajes se van a poner a cantar. La segunda, es que son
adaptaciones, valoro al teatro en su forma de contar historias, pero yo no soy hábil
contando mis propias historias. No quiero saber lo que me dirían si dijera lo que
tenía pensado, así que como siempre, me quedé callado.
Parecía que no íbamos a llegar a un acuerdo, la discusión por la temática se había
extendido por diez minutos, pero de pronto se escuchó un portazo. Alguien que
acostumbraba llegar tarde había aparecido, la verdad no sabía si a él le interesaba
participar en esto, pero me alegraba tanto de verlo aquí.
«Alex…», pensaba mientras él se acercaba a nosotros. Parece que él ya sabía lo
que estábamos discutiendo, tal vez Pingu, que estaba en la puerta de entrada para
no escucharnos, le resumió la situación. Todos se callaron por un momento al ver a
Alex, luego algunos lo saludaron y otros siguieron discutiendo. Alex sonrío y movió
la mano como saludo, inclusive se voltio hacia mí e hizo lo mismo, para luego subir
al escenario en silencio. Alex dio unos pisotones al escenario para que le
prestáramos atención, en ese momento saco su teléfono y puso algo de música.
No sé cómo lo anticipe, pero sabía lo que Alex iba a hacer.
Canción 3: Conejo Escarlata
[Voz 1]
Hey! Sus ideas me encantan
Pero me, gustaría dar, mi grano de arena
Porque tengo algo original
Y les prometo que es algo mágico y genial
Así que prepárense
Y espero que escuchen bien
Esto les va a encantar

Conejo Escarlata, es lo que os propondré


Un musical que, yo mismo cree
Cinco mafias, mas, una expiro
Por una
Rebelión

Nuestro prota, un miembro de…


Los Conejos
Excluido de su propio grupo
Sufriendo maltratos, menosprecio y humillación
Cero cero

[Instrumental]

[Voz 1]
Pero él conocerá a alguien especial
Quien lo ayudara, a escapar de ese lugar
Irán juntos en una odisea musical
Para un nuevo, un nuevo mundo encontrar

Cada grupo tendrá su canción


Pero también abra duetos
Esto será maravilloso

[Grupal]
Aquí todo el mundo va a brillar
Aquí cada uno podrá soñar
Los Zorros, Osos
Cocodrilos, Conejos
O La Rebelión
Cuidado porque triunfaremos
Marchando a nuestro propio ritmo
No temáis que los vean así
No se van a arrepentir, de estar aquí

[Instrumental]

[Voz 1]
Y espero que alguien sepa música componer
O un musical de rocola tendrá que ser

[Instrumental]

[Voz 1]
Solo imaginen lo que la gente dirá
Cuando vea lo que podemos crear
Con letra original
Canto y baile para dar
Algo mágico, será

[Grupal]
Cuidado porque triunfaremos (triunfaremos)
Marchando a nuestro propio ritmo (propio ritmo)
No temáis que los vean así
No se van a arrepentir, de estar aquí
[Voz 1]
Seremos un equipo que de todo y más
Aunque solo falta algo por arreglar
Alguien especial voy a necesitar
Para, para, para completar
[Grupal]
Conejo Escarlata
Fin Canción 3
Tras esa propuesta estaba claro lo que íbamos a hacer, seguir la propuesta de Alex.
Con el tema claro las cosas fueron avanzando más rápidamente. Alex pregunto si
estaban de acuerdo con la historia y a todos responder que sí, así que paso a
explicarnos detalladamente cada aspecto del musical.
Musical
Realmente no creí que eso fuera posible, a veces veía como ciertos colegios hacían
producciones teatrales y como algunas incluso se presentaban en teatros locales.
Suena ridículo pensar que algo así podría pasar, pero si Alex logró que los demás
quisieran hacer un musical, todo era posible. Realmente admiraba a ese chico.
Qué bueno que Pingu permitió que Alex dirigiera la clase porque si no, creo todo
sería más difícil.
—Muy bien, como primer punto hay que dejar en claro que esto va a ser un musical
así que si alguno no quiere cantar o bailar me puede avisar —Alex alzo la rimada
para ver si alguno nosotros teníamos algo que decir, nadie respondió—. Bueno,
Conejo Escarlata trata sobre cinco mafias, como ya dije cantando —Alex se río de
si mismo—. Aunque una solo es mencionada y no aparece, ya llegaremos a eso, y
son: Los Cocodrilos, un grupo experto en el manejo de casinos y casas de apuestas,
Los Osos, un grupo experto en el manejo y contrabando de armas aparte de un
servicio de sicarios, Los Zorros, un grupo encargado de manejar estafas y
desinformaciones, Los Conejos, un grupo experto en robos y resolver acertijos y
Las Ovejas un grupo encargado de una red de secuestros y tráfico de personas.
Los nombres se deben a los fundadores de cada mafia, no es que todos tengan que
ser de esa especie, obvio. Para diferenciar cada mafia llevaran un símbolo
característico aparte de una máscara del animal correspondiente. Volviendo a la
historia, al inicio se nos contara como la mafia de Las Ovejas fue disuelta por una
rebelión dejando muertos a casi todos sus integrantes dejando consigo toda su
fortuna acumulada tras un puzzle que solo se resuelve al juntar 4 piezas. Las otras
mafias restantes intentan hacerse con la fortuna, pero terminan con una pieza cada
una.
Alex siguió explicando como avanzaba la historia. Pregunto que si les parecía si él
actuaba como el protagonista, un miembro de la mafia de Los Conejos con el
nombre de “Conejo-00”, pero llamado “00”, y nadie protesto. Posteriormente explico
el trato que 00 recibía de sus compañeros, marginado en ser la “Cenicienta” y
rechazado por todos, excepto por uno: “Conejo-51”. Posteriormente 00 recibe una
carta para reunirse con ser misterioso apodado “Key” y como junto a él desarrollaran
un plan para infiltrarse en las distintas mafias para robar sus piezas, para luego
robar la pieza de la mafia de Los Conejos y así escapar del mundo de las mafias
llevándose la fortuna de Las Ovejas. También explico otros detalles como que cada
mafia (y también La Rebelión) tendrán un tema musical propio.
Alex pregunto si alguien sabía componer música, como respuesta un perro corgi,
pequeño y algo gordito alzo la mano tímidamente.
—¿Cómo te llamas? —Preguntó Alex cuando él se acercó.
—O-Oliver —esa forma de presentarse me resulto familiar.
—Entonces. ¿Sabes cómo componer algo de música?
—Si, eh estado practicando con unos programas, pero aún no soy muy bueno. No
hay problema. ¿Verdad?
—Para nada, bienvenido Oli.
Alex extendió su mano y Oliver la tomo. Se dieron un saludo como si fueran los
dueños de una empresa, pude notar como Oliver empezaba a relajarse y a sonreír
un poco. Ese es el poder que tiene Alex.
Alex siguió explicando la historia.
—Una vez con las tres piezas, Key le dice a 00 que deberá robar la pieza de la mafia
de Los Conejos, pero en un momento 00 vuelve a cuestionar sus acciones hasta
que termina descubriendo que CHAN CHAN CHAN —Alex hizo un gesto con las
manos—. Key no es más que Conejo-51 y que aparte él antes pertenecía a la mafia
de Las Ovejas.
—Disculpe joven pero ya solo quedan 5 minutos para que salgan —era Pingu quien
subió al escenario para interrumpir a Alex.
(IMAGEN)
—Okey, okey igualmente tengo que darle unos ajustes al final, pero… —Alex volvió
a miráramos a todos—. ¿Les parece la idea? —Todos respondieron que si—.
Perfecto en la siguiente clase podríamos discutir el vestuario, los escenarios y el
elenco.
Cuando el primer del club se dio por concluido, todos se empezaron a ir. Pero yo
quería preguntarle algo a Alex antes de que se fuera. Puede que suene egocéntrico,
pero cuando Alex estaba cantando en el escenario y dijo: «a alguien especial voy a
necesitar», sentí que él dirigió su mirada hacia… mí. Puede que me lo esté
imaginando, seguramente solo estaba mirando a la nada o alguien más, pero no
perdía nada con preguntárselo.
Usualmente me quedaría callado, esperando mi puesto pacientemente, como en la
escuela cuando se hacia las presentaciones a los padres. Aunque en el fondo sabía
que eso no me llevaría a nada, tenía que empezar a actuar.
Y comenzaría hablando con Alex.
—Ho-hola —toqué el hombro de Alex, antes de que llegara a la puerta.
—Ah hola Vic, me alegra que estes aquí, sabes, no hay muchas caras conocidas —
Alex me sonrío como siempre lo hace.
—A mí también me alegra que estes aquí —yo también sonreí—. No sabía que
cantabas tan bien.
—¿Enserio? Gracias, fue una esporádica. Pensé, «si quiero hacer un musical, pues
hay que cantar» —ambos nos reímos por la forma exagerada con la que dijo sus
pensamientos—. Por cierto. ¿Qué te pareció la idea?
—GENIAL — «Uy creo que lo dije muy fuerte», pensé—. E-es bastante impresiónate
ver que ya tenías algo planeado.
—Bueno era una idea que había escrito hace tiempo, aparte siempre me había
hecho ilusión crear mi propio musical. Como sabes, me va esas cosas.
Pude notar un ligero brillo en los ojos de Alex.
—Wow. ¿Y que tienes pensado para el final?
—Aun no estoy seguro de cómo resolver la discusión entre Key y 00 pero la idea es
que terminen escapando juntos.
—U-un final feliz.
—Así es.
No quedamos en silencio un rato y aproveche para preguntarle.
—Y una pregunta.
—¿Sip?
—Cuando cantabas a que te referías cuando dijiste a alguien especial…
—Ah cierto —Alex me interrumpió—. Gracias por acordarme. Veras, si bien esto es
solo un club extra del colegio, me gustaría que la obra salga bien, como esas
grabaciones de academias de teatro. ¿Estoy sonado muy pretencioso? —Negue
con la cabeza—. Okey gracias, el punto es que me gustaría que quien interprete a
Key tenga sinergia con mi personaje, es decir que sea creíble, que sepa más o
menos como es el teatro.
Me quede callado por un rato, esta era mi oportunidad. Me vinieron recuerdos de
como siempre me daba vergüenza participar, aun cuando creía que podía hacer
algo decente. Me recordó a como Oliver levanto la mano. Ahora yo la voy a levantar.
—Tal vez no sepa tanto como vos, pero me gustaría intentar ganar ese papel —
sentí que se me aceleraba el corazón—. Si-si ya tenías pensado a alguien más está
bien, yo… solo decía.
Intenté no hacer contacto visual con Alex, «muy directo, muy directo», pensé. Me di
cuenta que ya solo quedábamos nosotros, a las puertas de entrada. Cuando me
animé a ver a Alex de nuevo noté como su expresión cambio a una sonrisa muy
amplia.
—Claro porque no, que mejor que sea alguien con quien ya me llevo bien. Ya sé, te
voy a pasar un adelanto de las líneas y las canciones. Así el próximo lunes podemos
practicar un poco después de clases. A ver cómo te desenvuelves —Alex extendió
su mano.
—Me parece —tomé su mano eh hicimos el mismo saludo que hizo Alex con Oliver.
No lo podía creer.
Realmente Alex había confiado en mí, de dio una oportunidad y no la desperdiciaré.
No sé qué me espere a continuación, pero tendré que dar lo mejor de mí.

“Abrí los ojos porque era una pregunta importante. Estaban esas pequeñas
ataduras, como cuerdas que jalaban mi mente y mi corazón secreto. Aún no podía
darles un nombre, porque todo era demasiado nuevo, pero estaba cerca de
hacerlo.”
-TJ Klune (La canción del lobo)

Capítulo. 7
—Así que —Alice rueda los ojos—. ¿Te parece irnos juntos en el bus? Recuerda
que me debes un helado.
—Claro después de los clubs nos juntamos en la entrada, te compro el helado —
hago una mirada como diciendo «ya sé»—. Y esperamos el bus para irnos.
Alice y yo estábamos hablando en el almuerzo sobre qué haríamos cuando termine
el día. Acordamos en nos iríamos juntos en el bus que llevaba al centro comercial,
era una pequeña salida que habíamos planeado desde el viernes pasado. Ahí le
invitaría un helado a Alice, todo porque estaba ocupado haciendo tarea cuando me
envió uno de esos videos de «si no te contestan te deben…», también iremos a la
librería, tenía pensado comprar algunos libros nuevos, y podríamos ver las otras
tiendas. Luego seríamos recogidos por nuestros padres.
—Por cierto. ¿Cómo van con su obra? Conejo... conejo…
—Escarlata —dije—. La verdad es que bien, Alex dijo que podíamos continuar con
el primer dueto para terminar el primer acto, aunque hay que seguir ensayándolo —
Alice entrecerró los ojos cuando mencione a Alex—. Como sea, estuve practicando
la canción para que me salga la bien.
Ya han pasado un par de semanas desde que inicio el club de teatro, en la segunda
clase se eligió el casting de la obra. Después de la primera clase, por la noche (en
un grupo de Whatsapp), Alex nos explicó que quienes quisieran participar por un rol
principal tenían que hacer una presentación donde aparte de cantar tendrían que
hacer “algo más”. Es raro, el hecho de que realmente hubiera escuchado mi
propuesta de interpretar a Key.
Como habíamos acordado ese lunes siguiente practicamos la primera conversación
entre Key y 00 (aparte de cantar junto a él algunas canciones de musicales).
Sorprendentemente Alex me dijo: «Sabes, ya me lo imaginaba… sabía que podía
contar con vos. Bienvenido Key».
Así que… lo había logrado.
No sabía con certeza si me lo merecía, pero tener la confianza de Alex me alegra
muchísimo… y me hace sentir más cosas por él. De cualquier manera, en la
segunda sesión del club Alex anunció que yo sería Key, no recuerdo muy bien como
reaccionaron los demás, podrían pensar cualquier cosa. Después de eso, ese día
se resumió en las audiciones para ver quiénes serían los lideres de las mafias y la
rebelión, terminando con:
Adam, un ciervo café de undécimo año, mediano, delgado y con unos lentes
pequeños como los de Alex, obtuvo el papel del “El líder de La Rebelión” tras
interpretar Hayloft II junto con una pequeña coreografía donde rompía unas cadenas
de papel.
Mike, un cocodrilo de noveno año, un poco grueso y alto, obtuvo el papel de “El líder
de Los Cocodrilos” tras mostrar que podía bailar tap mientras cantaba I Can't
Decide.
Óscar, un oso polar de undécimo año, que siempre tenía una cara seria obtuvo el
papel de “El líder de Los Osos” tras mostrar un cambio en su personalidad al actuar
de forma animada mientras realizaba pasos tipo Michael Jackson con una pistola
de dardos y cantando Smooth Criminal (específicamente el remaster de 2012).
Pamela, una leona de décimo año, alta, con un cabello muy largo y un tanto fresa,
obtuvo el papel de “La lideresa de Los Zorros” tras interpretar Candy Store junto con
un martillo de croquet. «Jaja una Heather McNamara», lo pensé ya que el martillo
tenía la cinta amarilla.
Y Maurice, un mapache de octavo año, bajito con unos grandes lentes circulares
obtuvo el papel del “El líder de Los Conejos” al mostrar su actuación intimidando un
peluche (como si fuera el personaje de 00) y cantar y bailar al son de (You Drive
Me) Crazy (el stop remix).
El resto fueron dispersados entre los cinco grupos. Aunque se decidió que los
rebeldes fueran el grupo más pequeño, y que debido al ser el grupo con menos
participación en la historia estaría conformado por quienes quisieran tener una
menor participación. Ese mismo día, Oliver mostró algunas demos de las canciones,
eran simples, pero tenían una buena armonía. Así que Alex le entrego las letras de
las canciones, así como una guía de como deberían sonar. Durante el resto de
semanas, aparte de que Alex entregara las letras de las canciones junto con demos
o versiones finales de las instrumentales (hechas por Oliver), se estuvo ensayando
lo que sería el primer acto (en total son 3). Este empezaba con el tema de la mafia
de Los Conejos, luego algunas escenas sin canción y el tema de La Rebelión para
concluir con el primer dueto.
—¿Y de qué trata el dueto? —preguntó Alice.
—Es de como Key intenta convencer a 00 para que trabajen juntos, por eso la
canción se llama Ven conmigo.
—Suena más como una canción de amor —Alice murmura con una pequeña risita.
—Bueno en parte —empiezo a cantar suavemente—. Eh ir a un nuevo mundo, pero
solo si vas conmigo…
Alice y yo continuamos hablando. Le mostré una parte de la coreografía del tema
de Los Conejos, Alice me conto unas cosas chistosas que ocurrieron en voleibol.
Seguimos hablando de otras cosas como los exámenes que se acercaban, libros,
cosas que ocurrieron en clases etc.
*
Cuando las clases finalizaron me dirigí hacia el teatro, no sin antes saludar a Alice,
quien se dirigía al club de voleibol. Estaba un poco nervioso, este iba ser el primer
ensayo donde tendría que hablar frente a todos y no solo con Alex. Si bien había
estado practicando siempre estaba el “algo puede salir mal”. Para alejar esos
pensamientos empecé a practicar la canción mientras caminaba.
—Puede que no me conozcas, pero yo a ti sí. Así es, así es… —no me di cuenta
estaba dando pequeños saltos mientras cantaba.
Cuando entre al teatro deje de cantar y fui pasando entre los estudiantes para
encontrar un lugar tranquilo para seguir ensayando, «siento que inevitablemente
algo malo va a pasar, todo va muy bien», pensaba mientras caminaba. En eso me
encuentro con Alex, levanto tímidamente mi mano derecha como saludo. Sí, aún no
soy bueno con eso. Aún recuerdo las palabras de mi madre cuando le comenté por
primera vez que me iba a unir al club: «que bien, puede que te ayude a ser más
sociable». Alex en vez de solo devolverme el saludo se acercó rápidamente hacia
mí.
—Hey Vic. ¿Cómo estás?
—Este bien. ¿Y vos?
—Bien, bien —Alex tenía una emoción que desbordaba—. ¿Estas listo para el
ensayo de hoy?
—Sip —admito que su emoción me estaba contagiando un poco.
—Genial, este… tengo que organizarme con los demás así que te veo luego, por
cierto —Alex señala unas cajas medianas que estaban en el escenario—. Ahí están
los prototipos del vestuario, Anna ya empezó a hacer los diseños, aunque por ahora
solo usaremos prendas parecidas, si quieres puedes ensayar con eso.
—Okey.
Una vez dije eso, Alex se encamino a un grupo que estaba en una de las esquinas,
lo escuché gritar: «MUY BIEN, COCODRILOS AQUÍ», vi como Mike y los demás
miembros de ese grupo se encaminaban hacia donde estaba Alex.
Por mi parte, fui a ver las cajas, para probarme el prototipo de mi vestuario. Este
consistía simplemente de un traje de gala de color blanco y una gabardina negra
que por su tamaño y forma parecía más una túnica abierta. En parte me recordaba
al uniforme de Howards, y más teniendo en cuenta que quien ayudo a hacer el
vestuario fue Anna. Ella es una gata negra un poco bajita y de lentes, que es
compañera mía. Recuerdo que en la presentación al inicio del año se describió
como: «una Potterhead ejemplar».
También entre la ropa había un papel con un dibujo, era una máscara negra con
dorado con la apariencia de las clásicas máscaras de teatro exceptuando que había
un decorado con forma de cerradura en uno de los ojos, abajo del dibujo tenía
escrito “Máscara de Key [Pendiente]”. Aparte del traje de Key estaba el prototipo de
la vestimenta de 00, y los lideres de las mafias.
Cuando agarré el vestuario correspondiente a mi personaje salí del teatro para ir a
uno de los baños y cambiarme. Cuando termine de ponerme el traje me sentía algo
incomodo, la verdad es que el traje era algo más grande de lo que debía ser al punto
que la gabardina tocaba el piso. Al volver al teatro pude ver a Alex con el grupo de
Los Cocodrilos, este tenía un rollo de cartulina en la mano y lo movía como un
bastón, Alex me había explicado un día que la coreografía de Los Cocodrilos
consistía en utilizar un bastón y realizar distintos pasos con este, como hacer que
toque el piso y girar o inclinarse de este, o agárralo con las dos manos. Quería
acercarme a él y decirle que estaba listo, pero preferí esperar a que terminara.
Cuando me vio con el traje fue hacia mí un poco agitado, seguramente por el baile.
—Wow Vic, te queda bien ese estilo.
No pude evitar sentir como mi corazón se empezaba a acelerar, me decía
mentalmente «bien, BIEN, Víctor contrólate», pero eso no evita que un simple
cumplido me haga tanta ilusión.
—Este gra-gracias, aunque esta algo grande —alzo mis brazos para enfatizar lo
que dije.
—Pues si un poco, pero no es nada que no se pueda corregir.
Tras decir eso, Alex se voltea y da unas fuertes palmadas para que todos se fijen
en él.
—Muy bien voy a cambiarme para iniciar la primera prueba de la escena de Key y
00, así que pueden irse sentando, este Félix —Alex le dirige la mirada a un gato
tuxedo (blanco y negro) a quien no conozco—. Puedes pasarle la letra a Vic y poner
la música —Félix asiente y se va—. Gracias.
Félix, que como dije es un gato tuxedo de undécimo año, no muy alto, con ojeras
notorias (a pesar de su pelaje) y por lo que tengo entendido él no actuará, sino que
es quien se va a encargar de manejar elementos externos como las luces y la
música. Mientras Alex sale del teatro para cambiarse, Félix me entrega un papel
que es la letra del dueto. Tras eso voy subiendo al escenario, y ahí empiezo a
caminar en círculos por los nervios.
Cuando todo está listo Alex llega mostrando su vestuario, el suyo consiste en un
traje de color gris oscuro con una gabardina color escarlata, parece que a él le queda
a la medida. No pasaron ni cinco minutos y el ensayo comenzó.
—Haber la carta dice que él punto de encuentro es aquí— Alex entra en personaje,
voltea a ambos lados, como buscando algo—. ¿Dónde estará?
Esa era mi entrada, pero por alguna razón no podía moverme. ¿Pánico escénico?
No tendría sentido ya que solo somos los miembros del club, pero me sentía como
si me hubieran cortado las cuerdas vocales y estuviera anclado al piso.
No era la primera vez que me pasaba.
No fue hasta que Félix me dio unos golpecitos en la espalda que volví al mundo
real. Volteé para verlo, él movió su cabeza hacia el frente indicando que saliera al
escenario.
—Sip, lo siento —me disculpe, como siempre, avanzó al escenario—. Parece que
ya estás aquí, siempre eh admirado tu puntualidad —intento meterme en personaje,
pero tras ese primer error es algo difícil.
—De acuerdo. ¿Quién eres y que quieres?
—No preocupes, estoy de tu lado, puedes llamarme Key.
Alex y yo nos acercamos al mismo tiempo que giramos, mientras nos miramos
fijamente.
(IMAGEN)
De vez en cuando puedo escuchar el murmullo de los otros, no sé qué están
diciendo. ¿Algo de mí? ¿De Alex? ¿Sobre otra cosa? Admito que me pone un poco
nervioso.
—¿“Key”? ¿Cómo… llave? —Alex rompe la secuencia de caminar en círculos dando
un giro para quedar en uno de los lados del escenario.
—Así es, porque yo seré la llave que... AHHH —era mi turno de hacer el giro, pero
en eso, piso la gabardina, provocando que tropezara y callera al piso.
Todos se rieron, excepto Alex, volteo para verlo. Él tenía más cara de preocupación,
entre las risas me pareció escuchar: «eso le pasa a Alex por elegir a ese lobo»,
«que es lo que Alex vio en él», «este va a terminar arruinando todo», «apuesto a
que ni sabe cantar». Quería hacerme bolita y llorar o salir corriendo, pero tenía
cosas que terminar. Me levanté lentamente y continue.
—Porque… porque yo seré la llave que te lleve a un nuevo mundo.
—Saben —Alex sale de personaje—. Mejor tomamos un descanso y luego
volvemos.
Alex me mira, veo sus ojos, no sé qué quieres trasmitir. ¿Preocupación?
¿Arrepentimiento? ¿Decepción? ¿Molestia? Esos ojos me trasmiten tantas cosas
buenas y malas que no sé cómo reaccionar. También escucho más voces, ya no se
si vienen de mis compañeros o no. «Es momento que le quiten ese papel», «ya
sabía que ese lobo no tiene talento», «mejor que se valla y no vuelva al club»,
«apuesto a que ni sabe cantar».
Cantar.
En eso escucho como el altavoz empieza a hacer sonidos (Félix le había dado a
“Reproducir” por accidente), reconocí la canción, es la que tocaba justo a ahora, veo
que Félix intenta apagarlo.
—No.
Suelto de repente, no sé qué me pasa, pero Alex y los demás siguen aquí y la
canción está por comenzar. Suelto el trozo de papel que tenía en mis manos, no lo
necesito. Creo que, por primera vez, quiero callar a esas voces.
Canción 4: Ven Conmigo
[V1]
Puede que no me conozcas
Pero yo a ti si
(Así es, así es)
Se lo que has sufrido
Pero tengo la solución
Es simple
[V2]
¿Qué?
[V1]
Mira
Se que estas harto de este mundo
Y que perteneces a un lugar mejor
Podemos escapar, juntos
[V2]
Espera
[V1]
E ir a un nuevo mundo
Pero solo si vas conmigo

Supongo que ya lo sabes


Quienes derramaron su sangre
Pero lo que dejaron atrás
Nos puede ser de utilidad
Cuatro piezas nada más
Para una fortuna encontrar
Y así poder…
En mundo nuevo estaaar
Pero solo si vas conmigo

[Instrumental]

A. - Víctor ¿qué haces?


V. - Sabes me canse de que piensen que no puedo para este papel, te demostrare
que si soy capas
A. - Así que realmente te aprendiste la canción
V. - Sí, obvio
A. - Muy bien veamos, entonces explícame tu plan
V. - Encantado, solo tenemos que camuflarnos, e encontrar las piezas del puzzle
que Las Ovejas dejaron. Pero para eso necesito a alguien que sea bueno con eso,
que sea listo con los ojos abierto y ese alguien es…
A. -Yo?
V. -Aja
[V2]
Espera un momento
Dices conocerme
Pero yo ti no
Porque debería creerte a vos
Y convertirme en un traidor

Se que mi grupo no es mejor


Pero porque dejar todo
Por alguien que no conozco
Y mucho menos confió

Hasta luego
[V1]
Vamos créeme, por favor…
[V2]
A ver, dame una razón
[V1]
Porque sé, ERES MEJOR QUE ESTO
[V2]
Aun sigo sin saber, QUIEN ERES
[V1]
Luego lo haré, a su tiempo
[V2]
Sabes, mejor me voy
[V1]
NO
Sé que no hay razones para confiar
Pero todo podría cambiar.
[Instrumental]
A. - Sabes no entiendo porque quieres que yo traicione a mi equipo.
V. -Tu equipo?, perdón, pero no quiero sonar que te estoy metiendo veneno, pero
déjame recordarte….
[V1]
Como te tratan
Cuanto te valoran
Que no llevas el mismo rojo

Esto para que, tengas la oportunidad


De demostrar, de lo que eres capaz
Librarte de estas cadenas
Y un mejor futuro encontrar
[Instrumental]
V. - Así que es por eso que te elegí a vos. Porque creo que podemos ser un gran
equipo, solo… solo si tú estás de acuerdo
A. -Okey…ehh…dame un momento
V. Hey, hey espera
[V1]
Vamos, vamos. Dime
No quieres demostrar lo que podes
Dejar atrás a quienes te opriman
Dándole un nuevo rumbo a tu vida
V. -Así que dime cuál es tu elección. Puedo buscar a alguien más pero no creo
encontrar a alguien como vos.
[Instrumental]
[V2]
Sabes que está bien
Contigo escapare
Es hora que ellos vean
Lo que es bueno en verdad
Repíteme el plan…
[V1]
Camuflarse es la clave
Y hacer lo que falte
Así que toma esta máscara y este traje
Nuestra siguiente estación
La mafia de Los Cocodrilos
Vamos junto a un nuevo mundo
[V1 y V2]
A un nuevo mundo
[V1]
Vamos los dos
[V1 y V2]
A un nuevo mundo
[V1]
Como un equipo
[V1 y V2]
A un nuevo mundo
No hay marcha atrás
[V1]
Comienza la misión
Fin Canción 4
Cuando terminamos los demás aplauden, puedo escuchar unos murmullos, pero
ahorita no me importa que dicen. Aunque esta escena no termina.
—Excelente, pero ahora que somos un equipo necesitas un nuevo nombre, no
quiero llamarte “00”.
—Ehh okey déjeme pensar —Alex mira alrededor hasta mirar fijamente su ropa (en
la historia, mafia de Los Conejos usa gabardinas de color rojo sangre, mientras que
00 es el único que usa otro tono, el rojo escarlata)—. Conejo… Conejo Escarlata.
¿Qué te parece?
—Perfecto.
*
Una vez termino la sesión de hoy estaba un poco cansado, repasamos la escena
de Key y 00, o Conejo Escarlata, como 4 veces aparte de que Los Cocodrilos
empezaron a ensayar su parte. Soy el penúltimo en salir del teatro, esto para
esperar a Alex que como “director” del club (el profesor Paul se desentendió casi
por completo del club) tenía que cerrar las puertas.
—Hoy fue un día interesante ¿no? —intento iniciar una conversación.
—Pues sí, al menos ya terminamos el Acto 1.
—Pues sí, este Alex…
—Aja.
—Este... ¿Lo hice muy mal hoy? —no puedo evitar hacer ese tipo de preguntas.
—¿Qué? No. Si lo dices por la caída, no te preocupes, esas cosas pasan —Alex
pone su brazo sobre mi hombro—. Aparte me sorprendiste, no sabía que ibas a
cantar igualmente, cantas bien.
—No tanto como vos —intento con todas mis fuerzas que no se note un sonrojo en
mi cara, la verdad es que si soy muy obvio.
De camino a la salida seguimos hablando, sin que Alex suelte su brazo de mi
hombro, sobre la música que nos gusta (ambos preferimos las canciones
provenientes de musicales) y desde cuando nos interesó cantar, es lindo tener esas
charlas con él, aunque sean cortas. Cuando llegamos a la salida Alex me suelta.
Alice estaba ahí esperándome, pude ver que tenía una sonrisa burlona en su cara.
—Bueno adiós Vic —hace un gesto de despedida con la mano—. Espero volver a
escuchar tu voz pronto.
Qué bueno que Alex se fue inmediatamente y Alice aún no se me había acercado
para que no vean mi cara de “tonto enamorado” logrando murmurar.
—Yo también.

“Era como si Sophie siempre lo hubiera sabido, pero al mismo tiempo hubiese
pensado que no era apropiado tener habilidades mágicas cuando era mayor de tres
hermanas.”
-Diana Wynne Jones (El Catillo Ambulante)

Capítulo 8
—La relación de pareja es una de las formas de interacción más complejas debido
a que están involucrados aspectos biológicos, psicológicos, interaccionales,
sociales y culturales, por lo que si se va a hablar de pareja se requiere especificar
desde qué perspectiva se va a abordar y en qué contexto.
Estaba intentando prestar atención a lo que decía Olivia, una nutria bajita y con unos
pequeños lentes quien era nuestra maestra de Psicología. Hoy nos estaba
explicando, aunque más bien solo leía de sus notas, el concepto de las relaciones
en pareja. La profe Olivia tiene la particularidad de volver sus clases interesantes
cuando explica por su cuenta, pero extremadamente aburridas cuando solo lee, ahí
más bien parece un robot.
Usualmente me resulta más fácil escuchar cosas cuando estoy haciendo tareas
simples, así que me puse a garabatear en el cuaderno. Me di cuenta de que termine
haciendo un boceto de un conejo un poco parecido a Alex. «Otra vez pensando en
él», me digo a mí mismo. Volteo para mirarlo un momento, estaba hablando
disimuladamente con otros compañeros.
Ya ha pasado mucho tiempo desde que conocí a Alex (ya estamos comenzando el
segundo trimestre) y que nos volviéramos amigos. Le doy muchas gracias a Alice
por darme la recomendación del club de teatro, sin ella no hubiera podido acercarme
poco más a Alex. He de admitir que mis sentimientos hacia él no han cambiado, es
más, creo que se volvieron más fuertes.
No sé, puede que suene que solo estoy fantaseando, pero creo que él se acerca
más a mí, tanto en el club como en los pequeños recesos entre clases. Podría contar
algunos momentos que sin ser muy especiales son “lindos recuerdos”.
*
Alex y yo estábamos hablando, él me saludó cuando estaba leyendo al lado de la
puerta de la primera clase de ese día y me propuso que camináramos juntos, y
ahora íbamos al comedor porque Alex no había desayunado.
—¿Enserio no has comido nada?!?
—Sip, mi bus pasa super temprano y el conductor no perdona nada, aún recuerdo
como un día estaba a dos metros de llegar cuando el bus solo se fue, tuve que
seguirlo hasta la siguiente parada —Alex se río, me sorprende la facilidad con la
que Alex puede reírse de sí mismo.
—Vaya me lo imagino. ¿Qué piensas comer?
—No sé, lo averiguaré.
Cuando llegamos al comedor Alex se puso a inspeccionar lo que ofrecían, me
pregunto si tenía alguna recomendación, pero le dije que usualmente no compro
aquí. El comedor se divide en tres partes: la cocina, la cual solo se utiliza para hacer
el almuerzo de quienes lo compran, las mesas, y una pequeña tienda donde se
puede comprar snacks, tanto los usuales comprados como caseros del colegio.
En séptimo año me sorprendió cuando la vi por primera vez, realmente parece que
esa tienda vende de todo, incluso a veces venden audífonos, pero honestamente
no me gusta pedir de aquí porque:
Uno, lo casero… no tiene la mejor pinta, lo dejare ahí.
Y dos, porque lo comprando te lo cobran más caro que una tienda normal.
—Ohh ya sé. ¿Qué tal esto? —Alex apunta a una cajita con un pastel arrollado
dentro, mientras que sus ojos se iluminan un poco.
—No sé. ¿Postre de desayuno?
—Pues sí, no es la primera vez que lo hago —Alex subió y bajó los hombros—.
Aparte es la primera vez que venden de estos y solo queda uno. Así que, a
aprovechar.
Alex iba a comprar el pastel, pero el señor Will, un elefante muy gordo y alto quien
estaba a cargo de la tienda, le dijo.
—Son 10.
—¿Cómo? ¿Por qué?
—Ese es el precio por el pastel completo.
—¿No puede cortarlo y darlo más barato? —Alex hace un gesto de pregunta con
una cara diciendo: «¿puede?».
El señor Will se dio una mirada como diciendo «haber niñato, yo no puse las reglas
así que te aguantas». Alex entendió el mensaje e iba a elegir otra cosa, pero en eso
le puse mi mano en su hombro mostrándole lo que le faltaba, 4, con la otra.
—Oye Vic, no es necesario.
Para ese punto Alex ya se había vuelto algo cercano y la verdad es que me gusta
hacer este tipo de “mini favores” aunque me digan que no es necesario, solo intento
ser buena persona.
—Insisto, se ve que realmente lo querías —el momento del brillo en sus ojos vino a
mi cabeza.
Alex dudo un poco, pero finalmente acepto, luego me pregunto si nos podíamos
sentar, obviamente le dije que sí. Me pareció curioso que al inicio decidió partir el
pastel por la mitad, pero supuse que es porque no se lo comería todo ahora. Tras
hablar un rato Alex termino la primera mitad y me dijo.
—Gracias. Te digo algo, eres un gran amigo —Alex volvió a sonreír, cada vez que
lo hace me siento mejor—. ¿Seguro no quieres que te pague mañana?
—Seguro, yo te lo regalo
—Bueno —Alex rueda sus ojos mientras sonríe más—. En ese caso, creo que te
mereces la otra mitad.
Acepte la otra mitad (aunque técnicamente lo guarde en la caja para comerlo más
tarde) y seguimos hablando. Aunque me llamara «amigo» me sentí igual que aquella
noche, seguramente mi cara tenía un tono rojo pastel.
*
Estaba saliendo de la clase de Física-mate, último como siempre, intentando que
nadie vea mis ojos hinchados, estuve llorando en silencio casi toda la clase. Bueno
más bien desde que nos entregaron el examen (primero del segundo trimestre).
Pensaba que me iba a ir bien, pero cuando me entregaron el examen descubrir que
tenía una nota bajísima y todo por pequeños errores que se acumularon. Me sentía
fatal y solo quería un abrazo de Alice, siempre nos dábamos apoyo mutuamente.
Cuando estaba saliendo vi como Alex se me acerco, «ay no», pensé.
—Es gracioso Vic, para haber estudiado un día antes no me fue tan mal. ¿A vos
cómo te fue?
No conteste, intentaba regular mi voz, pero no podía, creo que en un momento Alex
se dio cuenta de mis ojos.
—Hey Vic, estas... ¿Estas bien?
Para este punto ya estaba empezando a soltar lágrimas, realmente me sentía tonto,
llorando por un examen. No sabía qué estaba pensando en ese momento, pero
cuando mire fijamente a Alex solo lo abrace, esta no era la forma en como pensaba
que Alex y yo tendríamos un acercamiento, pero para ese punto no pensaba con
claridad. Para mi fortuna Alex no se apartó, es más, me correspondió el abrazo.
—¿Te fue mal? —ahora Alex hablaba con una voz más suave.
Asiento con la cabeza, pero luego digo de forma entre cortada «so-soy e-estúpido».
Alex: ¿Qué? Noo, ay Vic.
En ese momento siento como Alex me acaricia la cabeza, enserio apreciare tanto
ese momento, no solo porque estuvimos abrazados por un buen rato, sino que pude
sentir su apoyo y preocupación. Y logro que sacara esa nota de mis pensamientos
un rato (incluso recuerdo no se río de mí cuando vio que me había puesto así por
70 en ese examen).
*
Volviendo al presente, a lo que quiero llegar es que Alex y yo hemos estado más
juntos últimamente y aún tengo miedo de lo que pase si él se entera de lo que siento.
Y que nuestra profesora este hablando de las parejas provoca un extraño
sentimiento de soledad en mí, a veces si parece que le doy muchas vueltas a las
cosas. Pero al parecer no soy el único, creo que a Alex le pasa lo mismo. No en
cuanto sentimentalismos, pero si lo he visto dándole muchas vueltas a aspectos de
Conejo Escarlata.
Para este punto estamos preparando las coreografías de todas las mafias a la vez,
esto para optimizar el tiempo y que todos estén practicando. Honestamente es
admirable que Alex haya hecho cinco coreografías distintas y encima intente
atender a todos. Alex y yo, como los protagonistas, estamos presentes en todas
ellas y es un poco gracioso como a veces nos ponemos a bailar en los pasillos
mientras hablamos como ensayo improvisado. Otro momento lindo fue cuando Alex
me dijo «sabes me alegra que te unieras, no habría encontrado a alguien con tanta
dedicación como vos».
A decir verdad, tiene razón, desde que vi como Alex ponía casi literalmente su
corazón y alma al proyecto eh decidido ayudarlo en todo lo que puedo y aparte,
vamos, sería una mentira si no dijera que esto me llena de emoción. Aunque en
parte creo que lo dijo por cómo actuar ciertos miembros del club, principalmente los
que no escuchan las instrucciones de Alex o que directamente lo critican a sus
espaldas, eh notado como Alex lo sabe, pero nunca se ha quejado o los ha
recriminado.
La verdad no sé cómo lo hace, por ejemplo, uno de los integrantes llamado Emilio,
un oso panda gordo y bajito quien no pudo tener el papel como el líder de Los Osos,
siempre pasa criticando las coreografías o pide ir adelante todo el tiempo, Alex le
hace caso y en ocasiones cumple sus caprichos, creo que a veces Alex es alguien
demasiado gentil.
—Uy, parece que la clase ya termino, bueno nos vemos la próxima semana, y
recuerden la tarea.
Pase tanto tiempo en mis pensamientos que me sorprendió que ya la clase acabara,
fue como un salto en el tiempo. Todos salen de clase y yo vuelvo a ser el último en
salir. Por un momento pasa por mi cabeza «¿y si le pregunto a la profe como podría
confesarme a Alex?, creo recordar que otros estudiantes ya le han pedido consejo»,
pero seguramente me diría que solo lo haga y para eso necesito valor, algo que no
tengo, así que solo me despido sin preguntarle nada.
Llego a la siguiente clase del día, Orientación, una clase sin calificación donde
nuestra profesora, Amelia, una eriza delgada y con ojeras, nos habla sobre distintos
temas para “orientarnos”. Ella es autoconsciente de que su clase no es muy
importante y por eso siempre intentaba que el saber sobre los tipos de aprendizaje,
formas de estudio y consejos de clases y cosas que el colegio exigía enseñar,
fueran más llevaderas. Tras el primer receso todos estuvimos esperando a que
llegara la profesora, y abriera el aula, pero no llegaba. Hasta que alguien dijo.
—Pos nada, libre.
—Sip —dijo Anna—. Avisen si llega la profe.
En eso varios se fueron a caminar por el colegio, se sentaron cerca de la puerta a
esperar. Por mi parte saque un libro que estaba por terminar cuando me volteo veo
que a mi lado esta Alex. «El destino ataca de nuevo», pienso con una sonrisa.
—Esto... ¿Quieres caminar?
Es raro. Lo digo porque habría podido irse con los demás, pero en su lugar decidido
esperarme, a mí.
—Eh... cla-claro —me levanto y camino con él, aun con el libro en la mano.
—Es curioso, cada cierto tiempo te veo metido en un libro diferente. ¿De qué trata
este?
—Oh bueno —en parte me sorprendo de que Alex le interese que le hable de esto—
. Este se llama ¿Dónde te escondes?, trata de como diez años atrás un chico
desaparecido, solo dando señales de vida mediante una llamada una vez al año, en
el Día de las Madres. Pero en la última llamada su hermana le juro que lo
encontraría, provocando que “él” mande una nota exigiendo que no lo busque, pero
su hermana no le hace caso y empieza a investigar.
Me gustaría seguirle explicando la historia, pero sentía que tal vez estaba hablando
de más. Aunque, al fijar mi mirada con la de Alex pude notar como él realmente me
estaba prestando atención.
—Oh pues suena interesante. ¿Y cuánto te falta?
—Realmente nada, ósea en el bus termine el último capítulo y ahora solo me falta
el epílogo.
—Pues sí, casi nada.
Alex insistió en que le leyera, el epílogo era sobre como cambio la vida de los
personajes tras todo lo ocurrido. Cada vez que mencionaba un personaje le decía
a Alex quienes eran y que les había pasado. Es chistoso ver como Alex conectaba
todo a pesar de no saber nada del libro. Mientras leía y explicaba íbamos caminado
por el colegio. Es curioso tener una clase libre, es como no saber que hacer afuera
mientras todos están adentro.
—Y fin —cierro el libro.
—Sabes, suena interesante, me gusta más cuando es misterio de terror, pero podría
intentar leerlo.
—¿Te gusta leer?
—Podría decir que sí, pero en realidad no se si contar a las historias de Wattpad
como lectura lectura, pero de vez en cuando si puedo leer un libro físico. “Libros de
verdad”, eso dice mi hermana.
—Espera, espera. ¿Lees Wattpad? —creo que soné muy ansioso, pero realmente
no esperaba esa revelación.
—Pues si —Alex vuelve a hacer esa sonrisa, una combinación de vergüenza, pero
también confianza—. De hecho, creo que eres el primero al que se lo digo.
Quería saber más, de él. Primero le pregunte sobre qué era lo que leía, él me
respondió que principalmente romance, esta vez sí le confese que yo también,
aunque suene gracioso ninguno dijo que historia ha leído, «ahí hay de todo», dijimos
los dos. Luego le pregunte que libros físicos había leído, una combinación muy
curiosa: romance o horror. Y luego él me pregunto qué es lo que solía leer,
honestamente es raro hablar de libros con alguien que no sea Alice, le comenté que
solía leer fantasía, misterios y romance o como a veces les digo «es como Wattpad,
pero no es Wattpad». Todo iba increíble era otro “Momento mágico” pero empezaba
a notar algo raro.
—Oye. ¿Dónde están los demás?
Alex volteo a varias direcciones, e hizo una cara como diciendo «es cierto». Con
nuestra charla no lo habíamos notado, pero en los pasillos no había nadie, o al
menos nadie de nuestro grupo.
—Voy a revisar el grupo.
Saque mi teléfono y busque el grupo de WhatsApp de la sección. Tenía la
esperanza de que no había pasado nada, pero…
Oigan gente
La clase es en audiovisuales
HACE 20 MINUTOS
¿¡¿Como pudo pasar?!? Bueno yo tenía mi teléfono en silencio y Alex me había
dicho antes que el suyo se descargó, pero… ¿Cómo fue que ninguno se dio cuenta
antes?
—Ay no, ay no, no, no, no —estaba entrando en pánico.
—Hey. ¿Qué paso?
—MIRA —creo que no debí decirlo tan fuerte, pero esto era una crisis, al menos
para mí— Hay que ir YA.
—¿Seguro? Solo quedan como 3 minutos —la clase es de 40 minutos, Alex sonaba
sorprendentemente relajado para esta situación.
—POR ESO —en mi desesperación tomo la mano de Alex.
En un momento me dije a mi mismo, «¿que estoy haciendo?», literalmente acabo
de tomarle la mano al chico que me gusta y al momento de darme cuenta sentí
como me ruborizaba, pero esta era la única forma en que Alex me hiciera caso en
que fuéramos a la clase. Tomamos los bultos y fuimos a audiovisuales.
—Te-tenemos que decirle a la profe qu-que fue nuestro error, pero que no fue
intencional solo que no vimos el mensaje porque mi teléfono está en silencio y el
tuyo estaba muerto, que bueno, es cierto.
Cuando al fin llegamos, nuestro grupo ya estaba saliendo, pensé que Alex se iría
con ellos se quedo a mi lado.
—Vale, tenemos que decirle a la profe, si quieres puedes quedarte aquí.
Entre a la clase y fui a explicarle todo a la profe, le dije sobre los teléfonos, y que no
vimos el mensaje, mientras hablaba me sentía al borde de las lágrimas, muy tonto
lo sé, pero a veces no puedo controlarlo. A veces creo que le doy pena a los profes.
Cada vez me costaba más hablar, pero Alex apareció tras de mí.
—El punto es que, si bien asumimos el error, le juramos que no era nuestra
intención.
—Así que no ha-habrá ninguna baja en la nota. ¿Verdad? —sip, no puedo evitar
hacer esas preguntas.
—Ah si si está bien, solo tengo que hablar con la administradora para que no tengan
fuga.
—Gra-gracias.
De camino a la siguiente clase iba con la cabeza agachada, si bien se resolvió la
situación me sentía mal, otra vez me sentía como un idiota, recuerdo como Alice me
dice que no tengo porque pensar eso, pero es difícil para mí. Creo que Alex lo noto,
me intento animar con frases como: «lo bueno es que se resolvió, aparte orienta no
tiene nota y la profe Amelia es re comprensiva». Eh de admitir que me tranquilizo
bastante, Alex tiene esa particularidad de siempre verle el lado positivo y animar las
cosas, y por eso no puedo dejar de amarlo, en secreto claro.
—Oye Alex una pregunta.
—¿Sip?
—¿Cómo lo haces? Me refiero. ¿Cómo siempre te tomas todo con tanta calma?
—Bueno —pude notar en su expresión una cara de entendimiento como
comprendiendo lo que sentía—. Desde pequeño aprendí que si hay cosas que no
puedo controlar o que ya pasaron no merece la pena comerse la cabeza en eso.
Otra vez me siento como un idiota.
—Aunque bueno, si estuvo bien que le avisáramos a la profe —Alex puso su brazo
en mi hombro—. Así que no te preocupes.
(IMAGEN)
Al entrar a la siguiente clase, Matemáticas, la profesora Sofia nos dijo que
continuáramos con la practica en la que estábamos mientras ella revisaba unos
trabajos. Lo bueno es que Alex y yo ya habíamos terminado. Desde aquel día Alex
y yo usualmente nos sentábamos juntos para terminar antes, como estábamos
viendo algebra ahora Alex era que me ayudaba a mí.
—Bueno —dije—. Ya terminamos.
—Pos sí. Ya que no tenemos nada y volviendo a la “charla de libros”, había notado
como en un mismo día pasabas de un libro al otro. ¿Tienes el siguiente que piensas
leer?
—Pues sí, siempre que estoy a punto de terminar llevo el siguiente en mi lista, este
es el que sigue —saco un libro mucho más grueso que los anteriores.
—Espera ese, ese es —note como Alex abrió un poco la boca y se le brillaban los
ojos—. La Bella y la Bestia [Un giro inesperado], te juro que lo eh estado buscando.
¿Dónde lo compraste?
—Ah este, le había pedido a mi madre que si podría comprarlo por internet, y que
yo le pagaba.
—Tiene sentido. ¿Puedes leerlo? Eres bueno como narrador —Alex junto sus
manos como diciendo «por favor».
—Claro.
Puede que suene tranquilo, pero en mi mente estaba gritando de emoción. Era una
curiosa situación, leyéndole al chico que me gusta, casi me sentía como la propia
Bella.
—“Parte uno, érase una vez. Érase una vez un reino lejano en el que vivía un joven
príncipe en un castillo resplandeciente. Tenía todo lo que deseaba su corazón, y era
engreído, egoísta y cruel.”

“—No es valentía si no se siente miedo, ¿verdad? Si no sientes temor, realmente,


no te estás obligando a hacer algo valiente.”
-Liz Braswell (La Bella Durmiente [Un giro inesperado])

Capítulo. 9
—¿Entonces tuviste que cambiar esa parte?
—Pues sí —respondió Alex—. Me estuvieron repitiendo varias veces que «una
mafia es un lugar violento, podríamos hacerlo más realista».
Alex y yo estábamos yendo juntos al club después de las clases. Él me estaba
comentando como le insistieron, aunque a mi parecer es como si casi lo obligaron,
a que cambiara diferentes aspectos de la historia. Principalmente en que sean más
rudas y violentas. En parte me parece injusto, me refiero a que Alex tuvo la molestia
de hacer una historia donde “todos estuvieron de acuerdo” para luego insistirle en
que la cambie sobre la marcha. Y aunque hay cosas que se pueden sugerir lo que
le estaban pidiendo ya provocaría que cambie casi todo el tono de la obra.
—Yo les hubiera dicho «amigos, es ficción, aparte no creo que un musical sea la
papa más realista del mundo» —lo dije en tono de broma, principalmente porque
creo que no tendría el valor de decir algo así.
—Okey te entiendo, pero ellos son parte del proyecto así que tengo que
escucharlos.
—Vale, solo espero que no se valla por completo tu estilo, era algo mágico, e-en mi
opinión.
Puedo notar como Alex se me queda viendo un momento. «¿Dije algo mal?», pensé,
pero luego veo como Alex vuelve a ver al frente y dice.
—Gracias… Vic.
*Más tarde*
—Ahh, atrapados —hago un quejido mientras caigo al suelo estando atado con una
soga.
—Tan cerca y tan lejos —dice Alex cayendo a mi lado, también envuelto en soga.
—Ja, enserio creen que soy tan tonta como para no darme cuenta —Pamela, quien
interpreta a Lady Fox (la líder de Los Zorros), azota su “látigo”. En realidad, era una
cinta métrica—. Era obvio que teníamos a unos intrusos entre nosotros, pero seré
algo buena con ustedes —ella se acerca a nosotros mientras lo decía, pero luego
se voltea al frente—. Porque no se unen aquí, a la MAFIA DE LOS ZORROS
Pamela alza sus manos esperando a que suene la música, pero pasa nada.
—Uy perdón —dice Félix—. Parece que a los parlantes no les llega la música,
déjeme arreglarlo.
—Bueno da igual —Alex se levanta y con ello la soga cae al piso—. Lo bueno es
que ya hemos llegado muy lejos en cuanto las partes actuadas, así que, cada mafia
puede ir a practicar su parte. Víctor y yo estaremos con Los Zorros repasando la
suya.
En parte si es sorprendente lo mucho que hemos avanzado. Estamos en la mitad
del segundo trimestre y ya casi tenemos terminada la obra, solo teniendo que
practicar el final.
Recuerdo un día que Alex y yo estábamos hablando sobre presentaciones,
principalmente en eventos escolares, yo le conté algunas cosas tontas que me
pasaron en la escuela como la vez que me desmayé antes de una presentación por
literalmente cantar el himno sin desayunar, o una vez que dije muy alto, casi
gritando, mi parte sobre “Los valores”. La verdad es que era muy torpe en esa
época, no sé por qué digo “era” si aun sigo así.
Alex me comento como una vez en séptimo grado intento agregarle una parte
musical a un trabajo de Literatura, pero nadie se había aprendido la canción así que
solo canto él, o la vez que se tuvo que aprenderse en la madrugada sus diálogos
para un acto cívico a principios de octavo. Le había preguntado si recordaba algo
de la escuela, pero me dijo que no.
El punto es que aprendí que Alex es alguien bastante ambicioso en lo que propone.
Alex me había comentado un adelanto del final, más específicamente como Key y
00 tendrían una disputa antes de escapar juntos, donde se separarán por un
momento, aunque luego se reconciliaran. Pero ha comentado que tanto la canción
de la disputa o específicamente lo que ocurre antes de reconciliarse no está
terminado, y aunque él no me diga la razón, yo lo sé: los demás. Con tanto cambio,
sugerencia o detalle y Alex diciéndole sí a casi todo (aunque gracias al de arriba
que Alex rechazo toda oferta de hacer las coreografías más “sexuales”), él se ha
retrasado con escribir el final. Siento que Alex a le pasa como a algunos escritores,
pasar tanto tiempo corrigiendo detalles hace que no pueda dañar nada más. Es
graciosamente triste ver como algunos le proponen grandes cambios para luego
quejarse de que falta cosas en el final, principalmente Emilio hace eso.
Y sin ir más lejos literalmente después de que Alex dijera eso muchos se
abalanzaron hacia él para preguntarle cosas. Apenas pude escuchar, porque no me
había movido del escenario, pero podía escuchar cosas como.
—¿Por qué Lady Fox no intenta matarlos inmediatamente?
—Espera, ¿por qué Los Osos son los únicos con armas?
—No me convence lo que hizo el corgi. ¿Puedes pedirle que haga otra pista?
—Pero. ¿Cómo? ¿Cómo Key y 00 se dejaron atrapar?
—¿Seguro que sabes lo que haces?
—¿No tendría más sentido que los tengan atrapados con algo más fuerte que una
soga? Ósea algo más realista.
—Este Alex —era Pamela—. ¿Por qué uso un látigo ahora? Me dijiste que el martillo
de croquet estaba bien la primera vez que pregunte.
Y más. Así siguieron durante toda la clase de hoy. Honestamente creo que Alex se
está sobrecargando. En un momento agarre una libreta donde ponía las
sugerencias y solo hoy ya había llenado dos páginas. No me sorprende que en un
momento Alex llego para decirme.
—Hey Vic, necesito ir al baño, cubrirme porfavorrrrr _iba arrastrando esa palabra
mientras salía corriendo del teatro.
Cuando Alex se fue mire la libreta de nuevo, primero vi las sugerencias, algunas
estaban marcadas con un “tal vez”, un “se puede” o un “NO”. Retrocedí las páginas,
por curiosidad, lo que había eran principalmente apuntes de tareas y trabajos.
Sonreí cuando vi que algunos decían “… con Vic”. Como aun no llegaba Alex, fui a
ver las últimas páginas de la libreta, ahí tenía escrito “ideas pa’ libros”.
«A Alex sí que le gusta escribir», pensé
—Hey lobo. ¿Y Alex? —volví a la realidad, me volteé para ver quien era. Era Emilio.
—Me dijo que necesitaba ir al baño. ¿Qué paso?
—Nada, prefiero esperar a Alex —él clavo sus ojos en mí, me sentí algo incomodo,
pero luego se giró—. Porque el conejito necesita escapar de sus responsabilidades,
ósea VEANOS —hace un grito para que todos lo oigamos—. Estamos yendo
literalmente sin rumbo, ni siquiera sabemos cómo mierda termina la historia. Alex
será “todo lo popular y querido que quieran” —lo dice en tono de burla—. Pero hay
que admitir que es un idiota.
En eso, otros lo acompañan en su bola de insultos, diciendo que Alex es un
desorganizado, un infantil, un quisquilloso y más. Me sentía mal, no solo porque
estaban pisoteando al chico que me gusta, sino porque… seguía siendo mi amigo.
Y aparte. ¿Hacerle cumplidos a alguien cuando está presente, pero hablar mal a
sus espaldas? Eso es caer bajo. Estuve como cinco minutos quieto sin saber que
decir o hacer, pero una ligera llama, de odio, rencor y justicia tal vez me domino,
tenía que hacer algo, algo que no solía hacer para mí mismo, pero podría intentarlo
para Alex, defenderlo.
—Bu-BUENO, pero te apuesto todo lo que quieras a que Alex le ha puesto más
dedicación a esto de lo que VOS te has esforzado.
Me acerco a Gabriel, también noto como ahora todo el club nos están viendo.
(IMAGEN)
—Li-LITERALMETE si no fuera por ÉL seguramente hubiéramos tenido que hacer
lo que sea que abría propuesto el profesor Paul.
—¿Ahora qué? ¿Vas a defenderlo? En serio estas tan ciego que no vez QUE ESTO
ES UN TREN SIN RUMBO.
—Y otra cosa, la razón por la que no hay un final escrito todavía es por personas
como VOS que solo pasa cambiando la obra porque «AY quiero más protagonismo»
—ahora yo hice un tono burlón—. Y honestamente creo que Alex es DEMASIADO
bueno como para seguir haciéndote caso.
—Mira quien habla, seguramente lo defiendes porque eres su puta, y no digas que
no, he visto cómo te lo comes con la mirada —me sobresalte cuando dijo eso.
“¿Enserio hacia eso?” Pensaba mientras sentía mi cara arder—. LITERALMENTE
VOS eres la muestra de que Alex no sabe lo que hace, puede que cantes y bailes,
pero no llamas la atención, no eres nadie.
Quería responderle, decirle que estaba evitando el tema a propósito, pero estaba
paralizado solo sentía como respiraba con fuerza y lagrimones empezaban a salir.
Pero luego se escuchó un portazo, era Alex. No sabía si había escuchado algo, pero
él tenía una cara de enojo inmensa. Tenía la cabeza un poco hacia abajo y unos
ojos fijos en Emilio. Era una expresión que nunca le había visto hacer antes, creo
que no era el único que sintió algo de miedo. Luego él respira hondo y pasa a una
expresión más calmada, pero seguía serio.
—Ay mira quien se apareció, el “director” —Emilio hace el gesto de comillas
mientras decía eso— Tardaste más de lo que esperaba. ¿Estabas llorando? De
cómo tu musicalito no está resultando, oh no, él que llora es ese lobo que tienes en
un pedestal.
Ahora sí quería romper a llorar, pero me resistí, no quería darle ese gusto. Pero Alex
solo lo ignoro y fue directamente hacia mí.
—Vic. ¿Estas bien? —Aún no podía responderle.
—EY OYEME —gritó Emilio—. Creo que tengo la solución para sacar a flote esto.
—Sabes que, nop —Alex agita las manos mientras lo decía, luego suelta un largo
suspiro mientras rueda su cabeza—. Mira, ya me tienes cansado, y creo que será
hacerlo como originalmente estaba planeado.
Alex dio unos pasos para ponerse frente a frente con Emilio, también todos los
demás miembros del club estábamos haciendo un círculo a su alrededor.
—Obviamente no puedo generalizar —continuó Alex—. Sé que hay gente que
realmente no tiene malas intenciones así que para ellos GRACIAS DE VERDAD —
Alex mira al techo mientras lo grita—. Pero la verdad es que mejor vamos a quitar
esos cambios de tono, que principalmente vos sugeriste. Porque «amigos, es
ficción, aparte no creo que un musical sea la papa más realista del mundo» —
finalmente un lagrimón escapo de mi ojo, pero no podía evitar sonreír—. Pamela —
ella se acercó, vi como seguía sorprendida—. Perdón, claro que puedes usar el
matillo de croquet si quieres —ella lo abrazo y volvió a su lugar.
Luego de dicha escena, todos nos dimos cuenta de algo: eran las cuatro de la tarde,
la clase había terminado. Alex en eso nos pidió, ahora en su tono amable usual, si
nos podíamos quedar para hacer un último repaso de lo que llevábamos. Emilio y
otros se fueron directamente, de una forma algo grosera en mi opinión, incluyendo
a personas que no espera ver en ese grupo como a Anna (aunque pude ver que
ella hacia una cara distinta, como de tristeza u vergüenza). Y otros se disculparon
porque no podían quedarse por causas externar, Alex les dijo que no pasaba nada
y que tenían derecho de irse. Por mi parte le escribí a mi mamá un mensaje de que
me iba a retrasar, ella contesto. «Okey, igualmente estoy en media presa».
Quienes se quedaron fueron: Alex, los cuatro lideres de las mafias y la rebelión
(Adam, Mike, Óscar, Pamela y Maurice), Félix, Oliver, yo y varios más de los cinco
grupos, pero si se notaba que había menos personas. El ensayo ocurrió con
normalidad, pero notaba como Alex tenía una expresión más apagada, como
cansado. Cuando terminamos todos se despidieron y yo estaba esperando a Alex,
pero me dijo.
—Mejor te adelantas, quiero estar un rato a solas.
—Oh… okey, nos vemos mañana.
—Una cosa más. ¿Estás bien?
—Mas bien. ¿Vos estás bien?
Estuvimos un rato en silencio, pero luego dijimos al mismo tiempo «sí» de una forma
desanimada. Luego me volví a despedir y salí del teatro.
Pero luego tuve que devolverme, había olvidado mi teléfono, «que tonto», me dije a
mi mismo. Siempre cuando ensayábamos dejaba mi teléfono en uno de los asientos,
me di un golpe en la frente al darme cuenta que probablemente seguía ahí. Cuando
entre de vuelta al teatro todo estaba algo más oscuro. Pero cuando por fin encontré
mi teléfono escuché como el parlante empezó a reproducir música de repente, por
el susto me escondí detrás de uno de los asientos. Me levante y me asome, a pesar
de la oscuridad pude ver como Alex estaba empezando a bailar sobre el escenario.
Canción 5. Ellos no

Se supone que esto iba a ser genial,


Que todo el mundo iba a brillar
Supongo, que fue mucho desear

Y creo que si soy un ingenuo


Que vive en un mundo de fantasías
Porque no, vi sus hipocresías

Ellos siempre tienen razón


Aunque se contradigan unos con otros
Ellos siempre deben dar…
el golpe final
No saben lo que siento yo
No saben que lo hago con el corazón,
Desde hace mucho tiempo

(Porque)

Quien dio la idea, quien se sacrifico


Ellos no, ellos no no no
Quien lo organizo, quien se trasnocho
Ellos no, ellos noooo

Debo encontrar la solución


Para salir de este alboroto
Para que, vean lo que veo yo

Tal vez me estoy esforzando de más


En algo que a nadie le importa
Pero esto es mi propia prueba
Para demostrar
De que puedo ser algo más
De que todos tienen una oportunidad
Porque quien ah dado todo
Porque ellos no, oh ellos no no no
Porque quien tiene un sueño
Porque ellos no, oh ellos no no

Y tal vez al final sea verdad


En que pido de más
Y que canso a los demás
Con mis sueños y fantasías
Pero tengo una meta por cumplir
Y no me voy a rendir
Solo tengo que remedir
Pase lo que pase…
No me dejare derrumbar

Quien dio la idea, quien se sacrifico


Ellos no, ellos no no no
Quien lo organizo, quien se trasnocho
Ellos no, ellos noooo

Ellos no
Serán los
Que quedaran de pie

Fin Canción 5
“(¡¡NO!!) Su valor —que era bastante— la hizo rebelarse súbitamente y gritar la
palabra con fuerza. […] Se había olvidado de (¡¡EL PODER!!). Era el momento de
darles una lección, el momento de poner las cosas en su lugar.
-Stephen King (Carrie)

Capítulo. 10
—A… ¿Alex?
—Vi… ¿Víctor?
Me acerque (subiendo al escenario) para poder estar frente a él. Los dos estábamos
muy callados, solo se escuchaba nuestra respiración. Nos estábamos viendo con
los ojos abiertos, tenía una cara de desconcierto, pero Alex parecía asustado o más
bien apenado.
—Qué tanto oíste? —preguntó.
—A decir verdad, estuve aquí desde que comenzaste a cantar, s-se que
probablemente querías un tiempo a solas, pero había olvidado mi teléfono creí que
podría recogerlo rápido, pero… — suspiro y me llevo las manos a la cara—. Perdón
so-soy un imbécil.
—Hey, hey no te pongas así —él toma mis manos para apartarlas de mi cara—. No
tienes que disculparte, la verdad es que yo soy el que se avergüenza, no quería
explotar.
—Ja, no eres el único, pero entiendo, te estaban sobrecargando.
—Ja —Alex me sonríen y en eso me abraza, «AHHH», grito en mi mente—. Gracias
por defenderme, Vic.
—Espera. ¿Me escuchaste?
—Si, realmente me gusta ayudar a la gente, a que se sientan mejor. Por eso me
esfuerzo en escuchar a todos, pero a veces es difícil —Alex me abraza más fuerte—
. Gra- gracias.
—Siempre te apoyaré, e- eres alguien muy especial para mí.
—Ja. ¿Ya te había dicho lo buen amigo que eres?
Alex y yo estuvimos abrazados un buen rato, ahora era mi turno de animarlo, de
hacerlo sentir especial.
—¿Hay algo que pueda hacer para que te sientas mejor?
—Mmm tal vez —Alex me suelta del abrazo—. Por si no lo notaste me desahogo
cantando —Alex volvió a reírse de sí mismo, como suele hacerlo—. Podría cantar
algo para vos, pero me gustaría probar algo nuevo. ¿Sabes porque le tengo tanto
cariño a Conejo Escarlata o las cosas que creo?
Alex va al reproductor para cambiar de música.
—Déjame contarte una historia.
Canción 6: Mil y una historias
Fue hace mucho tiempo atrás
Cuando no era como ahora

Hay algo que confesar


Es que tú, me recuerdas
A como era yo, antes
[Intro]
Antes no sabía cómo hablar
Con otros no podía estar
Y por eso cada día
Me encerraba en mi cuarto
A escribir mi propio mundo

Te sorprendería que eh escrito mil y una historias


De amores, aventuras y glorias
Yo siempre soñé
Con verlas más allá del papel
Pero yo solo esperaba que mi suerte cambie
Un poco ingenuo no lo crees
[Instrumental]
Un día mi oportunidad llego
Para la escuela hacer un pequeño espectáculo
Y puse a trabajar
A una nueva historia crear
Pero nunca me atreví a decirla

Te sorprendería que eh escrito mil y una historias


De amores, aventuras y glorias
Yo siempre soñé
Con verlas más allá del papel
Pero con todo, mi mejor cara daré
Un poco ingenuo no lo crees
[Instrumental]

Amaba actuar y cantar


Aunque los demás me daban la espalda
Crear y soñar en la oscuridad
Esperando mi momento de brillar
Un poco ingenuo no lo crees

Te sorprendería que eh escrito mil y una historias


Aunque la mayoría no son la gran cosa
Pero siempre soñé
Con verlas cumplirse
Y por eso quiero esto sea memorable

Y Noo volveré a quedarme callado


Noo dejare mis sueños tirados
Por eso al entrar aquí
decidí dar lo mejor de mí
Para que todos disfruten al fin
Del mundo que escribí
Del mundo que escribí

Del mundo que escribí


Fin Canción 6
Aplaudo tras acabar su canción, a pesar de la oscuridad pude ver un ligero sonrojo
en Alex.
—Creo que te debiste preguntar porque te elegí para que fueras Key, aun no nos
conocíamos tan bien, pero cuando me pediste una oportunidad, no sé —Alex toma
mi mano—. Sabía que querías mostrar todo tu potencial y por eso te tengo mucho
respeto —Alex jaló mi mano para abrazarme otra vez.
—Gra-gracias. Pase lo que pase, lo lograremos juntos.
—Juntos.
*
Estaba en mi zona de almuerzo especial esperando que Alice salga del comedor
para que almorzáramos juntos, tenía mucho que contrale. Ella estaba ocupada el
fin de semana así que no pude contarle sobre todo lo que paso en el club de teatro,
y bueno ella tampoco me ha contado como le fue. Estaba empezado a sacar mis
cosas cuando veo a Alice. Me levanto, y voy a hacia ella.
—Hola Alice. ¿Cómo has estado?
—Bien, Vic tengo que decirte algo —vi como ella puso una cara de preocupación.
—¿Qué pasa?
—Mira perdón, se me olvido decírtelo. Unas chicas de vóley me invitaron a comer
con ellas hoy, así que… —Alice se quedó en silencio, moviendo su muñeca,
esperando mi respuesta.
Veía detenidamente la expresión de Alice, como de pena. «¿Le doy pena a mi
propia amiga? ¿Ella espera que me oponga? ¿Espera que le pida que me invite?».
Esas preguntas rondaron mi mente, pero no quería pensar eso de mi amiga, así que
borre eso de mis pensamientos.
—Ah e-está bien, provecho —quería dar mi mejor cara, pero inexplicablemente
sentía como se rompía mi voz.
—Bueno gracias. ¿Estarás bien?
«¿Estarás bien?», no sé porque esa pregunta me causaba cierta incomodidad. Tal
vez porque es el recordatorio de que tengo cosas por arreglar.
—Si si estaré bien, no te preocupes.
—Okey.
Después de eso Alice se despidió y se fue. Yo me quede sentado en el lugar sin
hacer nada. De repente ya no tenía hambre, y estaba respirando hondo para…
¿Tranquilizarme? Guarde mi almuerzo.
—Cre-creo que ne-necesito ir al baño —dije murmurando para mí mismo.
Fui con la cabeza baja al baño más cercano, el único que está en la zona de arriba.
Cuando cerré la puerta del cubículo me llevé las manos a la boca y empecé a llorar.
Qué bueno que en ese momento el baño estaba vacío para que nadie me oyera, lo
malo es que es un baño muy pequeño, era de dos cubículos, así que podía escuchar
el propio eco de mis sollozos. Eso me hacía sentir aún más tonto y patético, debería
alegrarme por mi amiga y bueno sí, me alegro por ella, pero al mismo tiempo sentía
un extraño sentimiento de abandono. «Seguro ella está harta de ti», «Mira que tonto
un chico de decimo llorando en el baño», «¿Cómo piensa ser algo si no sabe hacer
nada?», escuchaba esos pensamientos de nuevo lo que me provocaba llorar más y
más y más.
Y más.
No sé cuánto tiempo paso, pero sentí mis ojos secos, ya no podía llorar. Me sentía
como un inútil, pero no podía estar todo el almuerzo lamentándome en el baño así
que salí del cubículo y me lavé la cara para que no se notara tanto mis ojos.
Cuando salí del baño vi a Alex un poco cerca, recordé que él compraba el almuerzo
en el comedor, sentí como mi pelaje se erizo por un momento. Pensaba en
simplemente irme para almorzar solo, otra vez, pero algo me lo impidió.
No encuentro palabras para explicarme, pero tal vez fue ver a Alex y recordar todo
lo que me ha contado que sitiera un raro sentimiento de superación, de
determinación.
Di un paso hacia él.
«Bien», pensé.
Di otro paso.
«Lo saludo y pregunto si podemos comer juntos».
Otro paso.
«Saludo y pregunto».
Otro.
«Saludo y pregunto».
Otro..
«Saludo y…».

Di otro paso.
—Hola Alex
—Hola Vic. ¿Cómo estás?
—Biennn —volteo un poco la mirada recordando lo de hace un rato—. Este, hoy
alguien invito a Alice a comer, y bueno no quería almorzar solo. ¿Pu-Puedo almorzar
contigo?
—Claro —Alex sonríe—. Iba de camino a almorzar con mis amigos, les caerás bien.
Bajamos y fuimos hacia una de las mesas que estaban en las zonas verdes, ahí
estaban otros tres chicos esperando. Tuve el recuerdo espontaneo de la vez que
intenté preguntarles si podía almorzar con ellos la primera vez que no pude almorzar
con Alice.
—Buenas —dice Alex mientras saluda—. Hoy alguien nos va a acompañar. Se
llama Víctor, es un amigo de la sección y un excelente miembro del club de teatro.
¡Cierto! Tengo cosas que contarles.
Alex me presento a sus amigos: Andrew, un oso pardo alto y un poco gordo con
unos lentes circulares, Eric, una hiena mediana quien llevaba una curita en la parte
superior del hocico y Derek, un perro dóberman alto, delgado y por lo que tengo
entendido ha sido amigo de Alex desde la escuela.
Al principio estaba algo nervioso, no los conocía, pero Alex logro hacerme parte de
todo. Mientras comíamos hablamos de varias cosas, Alex comento como tuvo que
decirle que no a Gabriel, «y bueno no fue después de que este lobito lo dejara en
su lugar jaja», decía Alex a lo cual yo solo reaccione con una tímida sonrisa, aún
recuerdo el cometario de Derek.
—La verdad te tardaste, él está en mi sección, y honestamente no lo soporto.
Por otro lado, Andrew comentaba:
—Te juro que ahora los Funkos están re caros —se detuvo un momento a
acomodarse los anteojos—. Menos mal que solo fui a recoger uno que compré por
preventa.
Eric comento que la relación con su novia estaba, según sus propias palabras, en
una situación chistosa.
—Ósea yo la quiero mucho, pero justo ayer se puso celosa por abrazar a una amiga.
Derek decía como le fue en el club de fútbol.
—Pero en resumen creo que estamos listos, así que cuando sea la temporada de
torneos espero que estén presentes, de hecho, Alex podría marcarse un High
School Musical para animarnos —decía mientras golpeaba suavemente a Alex en
el hombro.
Chicos con personalidades diferentes, pero que congeniaban entre sí, tal como Alice
y yo. Por mi parte no hablaba mucho, solo decía pequeñas cosas de vez en cuando
o me reía de las bromas de Alex o los otros, no me molestaba, no soy como Alex
que puede unir a todos en una conversación, aunque empiezo a pensar que así está
bien, ni a Alex ni a los demás le molesta. Aparte el solo hecho de sentirme incluido
era suficiente.
Mientras Alex contaba como fue que nos conocimos, debido a que en un momento
le preguntaron, vi a Alice con las chicas de vóley caminado por el colegio. No nos
dijimos nada, pero vi como ella me sonrió y yo le sonreí de vuelta.
(IMAGEN)

“Las personas que me vieran llorando de esa manera pensarían que era algo rara,
pero no me importaba. Lloraba porque tenía ganas de llorar y nunca en mi vida
había llorado unas lágrimas tan felices”
-Satoshi Yagisawa (Mis días en la librería Morisaki)

Capítulo. 11
—Tengo, tengo que pensarlo… adiós —Alex se voltea y sale del escenario.
—¡¡NO!! Espera … no —levanto mi mano y avanzo unos pasos, pero me devuelvo.
—Y se apagan las luces —dijo Félix mientras daba un par de palmadas.
—Y ese es final de la antepenúltima canción —dijo Oliver que estaba a su lado.
Estábamos realizando el último ensayo del día, estábamos haciendo la escena
donde 00 descubre que Key es en realidad Conejo 51, en esta ellos cantan para
terminar separándose. La escena que sigue consiste en como 00 se da cuenta que
no vale la pena seguir intentando, en vano, el formarse un lugar en la mafia de Los
Conejos tras una charla que tiene con Mr. Bon (el líder de Los Conejos interpretado
por Maurice). En esa escena no aparece mi personaje, así bajé del escenario y fui
a uno de los asientos de enfrente. Ahí me hundí en mis pensamientos un rato.
Me alegra que Alex haya logrado en una semana terminar de escribir los diálogos
del final, aunque él me dice que hace falta algo importante. Otra cosa que nos dimos
que cuenta durante la semana fue que muchos se fueron del club. No sé si la pelea
de la anterior vez o las palabras de Emilio influyeron en algo, pero desde el martes
varios estudiantes se acercaron para avisarle que no volverían al club.
Curiosamente Emilio y sus amigos no le dijeron nada, pero Alex ya sabía que no
iban a regresar.
Aunque el miércoles Anna se me acerco para decirme que ella se iba a retirar del
proyecto por “cuestiones personales” según ella, pero que igualmente le gustaría
encargarse del vestuario y que aceptaría cualquier sugerencia. Así que le entregue
la lista de arreglos, mayoritariamente ajustes en las tallas, para los vestuarios.
Le pregunte a Alex si la reducción de personas lo preocupaba, pero me confeso que
en realidad le aliviaba ya no tener que tratar con tanta que gente y que según sus
palabras, «los que se quedaron son los que realmente quieren que esto alga bien,
solo espero demostrarles que no se equivocan al permanecer aquí», mientras me
daba una de sus clásicas sonrisas.
—Escucha 00 —dice Maurice en su personaje—. Ya te dije que estoy muy ocupado
con asuntos más importantes que lo que sea que tengas que decir.
—Pe-pero.
—NADA DE PEROS —lo interrumpe con un grito—. ¿Acaso te tengo que recordar
porque estás aquí? ¿Por qué todos te toleramos? —hay un tenso silencio en la
escena—. Ja, eso pensé.
Maurice sale de escena y Alex camina hacia el frente del escenario, los demás
miembros de la mafia de Los Conejos caminan hacia los lados en cantando en coro,
Alex mira hacia los lados y empieza a sonar la instrumental que compuso Oliver, un
sonido de batería y algunas notas de piano que escalan para dar tención. Alex
comienza a cantar.
*
—Y fin de escena woo —dice Félix con un aplauso mientras celebra—. Que buena
forma de acabar la canción, Oli.
—¿Enserio? Gracias —responde Oliver con una ligera risa.
—Muy bien, muy bien —Alex suena aún más animado—. Oigan podrían reunirse
todos y todas aquí, bien. Teniendo en cuenta que la última escena, antes de la
canción final, solo tiene previsto a Key y 00 pueden irse retirando, además tengo
que hablar con Víctor a solas —Alex me busca con la mirada y me pongo
inexplicablemente nervioso, a veces creo que lo puedo controlar, pero otras veces
fallo—. Pero en conclusión a todos los y las que se quedaron y siguen dándolo todo
muchas gracias, de verdad.
Alex extiende los brazos y todos se dan un abrazo, yo incluido, al ser arrastrado por
otros. Tras un rato nos soltamos y los demás se despiden de Alex y de mí. Unos
cuatro minutos después Alex y yo estábamos a solas.
—Si que sabes mantener a la gente unida, literalmente.
—Ya ya, gracias —Alex hace una de sus sonrisas mostrando los dientes—. Bueno.
¿Ensayo rápido?
—Ensayo rápido.
Alex y yo nos vamos cada uno a los costados del escenario y ambos entramos en
personaje. Primero salgo yo, así que salgo al frente.
—Ahh —hago un suspiro mientras bajo la cabeza—. Creo no volverá.
—Hola —Alex o más bien su personaje aparece en escena.
—Ho-hola, entregaste las Piezas, supongo.
—No, realmente ni me dejaron hablar —Alex hace una risa triste—. ¿Y sabes qué?
ya no quiero ser una sombra, quiero hacer algo nuevo con mi vida, y bueno, gracias
por abrirme los ojos. Así que traje esto —Alex saca una pequeña caja, como del
tamaño de unos audífonos bluetooth, la cuarta pieza—. Y de paso me llevé esto
para que podamos irnos juntos —Alex hace un gesto con las manos, lo gracioso es
que no hay nada, ya que la moto de cartón que se utilizara aun no esta lista.
Sonrío, o más bien mi personaje, celebró mientras finjo sentarme en la moto.
—Noah, por cierto.
—¿Como?
—Mi nombre, el de verdad, Noah _ al repetir el nombre simulo quitarme la máscara.
—Aw, ya no serás la llave —Alex lo dice en tono de broma.
—¿Y cuál es tu nombre?
—¿Enserio quieres saber?, casi ni me acuerdo. ¿Cuánto ha pasado desde la última
vez que me llamaron Axel?
«No estaba muy fino al elegir ese nombre, tal vez lo cambie», me dijo Alex con su
típica sonrisa cuando me contó cuál era el verdadero nombre de Conejo Escarlata.
—Bueno Axel, prepárate para ir a un nuevo mundo…
Ocurre un silencio, la verdad no sé qué decir después.
—Rrrr —hago el sonido de un motor como broma, Alex y yo nos reímos—. No sé,
hasta aquí me enviaste las líneas, según el archivo lo que tengo decir ahora es
“empieza canción”.
—Sí, es verdad y de eso quería hablarte —veo como las orejas de Alex caen.
—De lo que sigue. ¿No?
—Exacto lo que pasa es que … es que…. es que estoy en blanco —Alex baja la
cabeza.
—¿Cómo? ¿Tienes un boqueo?
—Si... ósea lo que falta únicamente es la canción final, de cómo Conejo Escarlata y
Key escapan juntos mientras las mafias intentan alcanzarlos —mientras lo dice Alex
extiende las manos y gira por el escenario, típico de él—. Lo que pasa es la canción
original que cree no funciona, es muy larga y no es tan emotiva como para ser el
final —Alex se agacha para luego sentarse.
—¿Cómo era instrumental? —me siento al lado de Alex.
—Pensaba hacer un homenaje a uno de los clásicos de los musicales, Grease, por
eso le pedí a Oli que hiciera una pieza con un estilo similar. Pero con todo lo que
estuvo pasando, y también por hacer trabajos del cole, no eh tenido tiempo de hacer
pruebas. La instrumental es muy buena, Oliver realmente tiene talento en eso, pero
me di cuenta que ese estilo no encaja y ahorita estoy sin inspiración.
Inspiración, un sentimiento que curiosamente siento cada vez que estoy con Alex.
Puede que no sea gran cosa, pero creo que no hubiera llegado tan lejos sin su
apoyo.
—Estoy seguro que darás con la respuesta.
—Más me vale tenerla este fin de semana, tengo que pedirle a Oli que haga una
nueva pista y por muy bueno que sea no puede hacerlo de la noche a la mañana.
Sin saber que decir me limito a abrazarlo por el hombro, como él solía hacer cuando
caminábamos, si bien no estamos hablando puedo sentir su angustia y mi creciente
sentimiento de ayudarlo, de hacer algo.
(IMAGEN)
*
—Adiós ma, estaré bien.
En casa, me estaba despidiéndome de mi madre, ya que esta fue invitada a una
cena empresarial. Sorprendentemente no tenía ningún pendiente así que podía
distraerme leyendo o haciendo cualquier cosa, pero un pensamiento volvió a mi
mente, Alex.
Después del abrazo salimos del teatro, cerrándolo obviamente, y luego
despidiéndonos. Pero podía sentir el agotamiento de Alex y como él necesitaba un
poco de motivación, de apoyo, de inspiración. Y estaba comprometido a devolverle
el favor.
Fui a mi computadora y escribir en la búsqueda: «¿Como superar un bloqueo
creativo?», directo al grano, el resultado era una lista un tanto básica.
1. Usando la Asociación de Ideas. ...
2. El binomio fantástico. ...
3. Lee algo relacionado con el tema que estás trabajando. ...
4. Escribe un título y deja que te inspire. ...
5. Ponte música de fondo. ...
6. Aspectos Físicos. ...
7. Cuida la alimentación. ...
8. Correr, nadar, salir a pasear en bicicleta.
—Mmmm ideas… fantástico… música…. pasear… inspire, espera ESO ES.
Estaba repitiendo algunas de las palabras de la lista en voz alta, intentando conectar
algo, hasta que otro recuerdo invadió mi mente. Recordé como mi mamdre había
pensado en ir conmigo a un lugar, pero por reuniones de trabajo tuvo que cancelar
la idea. Pero yo tengo un poco de dinero ahorrado. Fui a la página para comprar los
boletos, el evento no era un concierto, más bien una exposición así que no era tan
caro.
—Okey si tengo el dinero para dos boletos y aun estará este fin de semana, y no
queda tan lejos. Ahora solo tengo explicarle a mamá que los voy a comprar e invitar
a un… amigo.
Doy un suspiro ante el miedo de pedir permiso o incluso de darle la idea a Alex,
siempre me han rodeado los miedos eh inseguridades y volví a considerar en no
hacer nada.
Pero dirigí mi vista a mi escritorio y vi el libro que estaba leyendo, La bruja de Near,
ese libro es de mi madre (ella me suele prestarme sus libros de vez en cuando). Ella
es esa gente que marca y subraya sus libros, así que recordé una de las frases que
estaban subrayadas: «Del miedo no sale nada bueno, es como un veneno». Y con
esos pensamientos volví a sentir que tenía ganas de cantar.
Canción 7: Hacer algo

Otra vez en mi cuarto, pero ahora es distinto


Otra vez él esta mis pensamientos
Y ahora me importa y quiero hacer algo
Aunque aún no estoy seguro
Pero debo intentarlo
No voy a dejarlo

VAMOS
Es hora de hacer algo
VAMOS
Es hora de dejar de ser un lobo tímido
PORQUE
Luchare por quien amo

Aunque su respuesta,
aun no conozco
[Instrumental]

Ha pasado tanto desde que me saludo


Creo que ya lo conozco mejor
Él me ayudando en tanto
Y es hora que le devuelva el favor

Es momento de hacer algo


De mostrarle mi valor

VAMOS
Le diré lo que siento
VAMOS
Cara a cara sin un papel en medio
LO HARE
Tengo que arriesgarme

Aunque puede que él no me ame

VAMOS
Es hora de hacer algo
VAMOS
Es hora de dejar de ser un lobo tímido
PORQUE
Luchare por quien amo

Aunque su respuesta aun no conozco


[Ountro]
VAMOS
Es hora de hacer algo
VAMOS
Es hora de dejar de ser un lobo tímido
PORQUE
Luchare por quien amo

Aunque su respuesta aun no conozco


Fin Canción 7

“Mi solía decir que el cambio era como un jardín


No aparece de la noche a la mañana, a menos que seas una bruja… o un brujo.
Hay que plantar las semillas y ocuparse de cuidarlas y, lo más importante, el suelo
tiene que ser el adecuado.”
-Victoria Schwab (La Bruja de Near)
Capítulo. 12
Hey Vic, voy a llegar a la parada en unos 10 minutos.
Okey, aquí te espero, aún hay tiempo.
Guardo el teléfono en mi bolsillo. Estaba en el auto junto con mi madre, estábamos
estacionados al lado de una parada de autobús, abro la puerta del auto, no sin antes
despedirme de mi madre.
—Adiós ma, Alex ya casi llega, no llegaré muy tarde.
—Eso espero —hace una cara seria pero luego se ríe—. Espero que la pasen bien,
realmente querías ir. ¿Verdad?
—Sip. Como no quería ir solo y aparte recordé que a Alex le gustaría pensé en
invitarlo —intente con todo mi ser no sonar nervioso.
—Okey, te dejo, necesito terminar algo de trabajo. Cuídate, tengan cuidado, pero
disfrútalo, ah y manda fotos, adiós.
Mi madre se despide y se va dejándome solo en la parada del autobús. La verdad
no puedo creer que todo haya salido tan bien. Un rato después de que me llenara
de valor (cantando) recibí un mensaje de mi madre informándome que ya casi
llegaba a casa y si quería que comprara algo para comer. Ahí fue cuando le envié
un audio contándole mi plan, obviamente sin mencionar la parte de la confesión,
sino que solo dije si podría comprar los boletos y aparte invitar a un amigo para que
fuéramos el domingo. Mi madre me respondió con un «okey, lo hablaremos», y con
eso me bastaba para inmediatamente enviarle un mensaje a Alex proponiéndole la
idea. Afortunadamente tanto él como sus padres son más relajados así que le dieron
permiso a Alex.
Con eso cubierto solo tenía que convencer a mi madre. Eso duro como una hora y
media respondiendo preguntas como: «¿Quién es Alex?, ¿Por qué lo quieres
llevar?, ¿Pero si solo es en la noche?, ¿Y si hay peligros?» y más, pero tras
responder todas sus preguntas, recordarle la seguridad del evento, y tras decirle:
«yo sé que a Alice no le interesaría. Aparte. ¿No querías que conociera y saliera
con nuevas personas? Además, este domingo es el último día disponible», que ella
accedió. Admito que mentí un poquito en cuanto a lo de Alice, porque estoy seguro
que ella si hubiera querido ir, pero todo a favor de conseguir un sí.
La verdad es que estoy templando y no por el frío de la noche, sino otra vez por los
nervios, pero tengo que convencerme en que todo saldrá bien. Mientras esperaba
sentí como unas manos me tocaron ambos hombros provocando que suelte un grito
y un pequeño salto.
—Uy perdón, tal vez debí avisar —era Alex, sonriendo como siempre.
—Oye. ¿En qué momento llegaste?
—Justo acabo de llegar, vine caminando —alza su brazo izquierdo señalando la
acera—. Vivo medio cerca.
—Curioso, yo también vivo algo cerca, pero mi madre me trajo para despedirse,
aunque volveré caminando.
—Quien diría que estábamos más juntos de lo pensado —Alex se ríe a la vez que
me abraza por el hombro, y vuelvo a sentir como mi cara arde.
Solo tuvimos que esperar unos tres minutos para que llegara nuestro bus.
Usualmente no voy a los autobuses públicos y menos en la noche, pero tenía que
arriesgarme a este tipo de cosas. El autobús estaba medio vacío y Alex y yo nos
sentamos cerca de la puerta.
Durante el principio del viaje no habíamos cruzado alguna palabra. En mi mente
tenía un manojo de pensamientos, de cómo actuaria, de que debía decir, como
debía decírselo y más cosas. Pero realmente quería seguir hablando con él, mi
misión es que pase lo que pase se sienta mejor, siento que en parte se lo debo.
—Y bueno… —empiezo—. ¿Cómo has estado estos días? Perdón debí
preguntártelo antes.
—No tranquilo —escuchaba atentamente a Alex, sentía que su vos sonaba más
suabe que de costumbre—. Bien creo, aún tengo muchas cosas en la cabeza.
—Creo que yo también. ¿Y cómo vas con la última canción?
—Ni lo menciones —Alex dio un largo suspiro mientras se recostaba—. Tengo unas
cosas, pero nada concreto.
Hubo un corto silencio y Alex hablo.
—A todo esto. ¿Porque me invitaste?
Alex tiene la posibilidad de ponerme nervioso con solo una pregunta y una ligera
sonrisa, supongo que eso es lo que me vuelve un “tonto enamorado”. Pero a pesar
del escalofrío inicial debía decirle la verdad.
—Bueno la verdad es que… —me mordí la lengua a propósito. «No, aún no es el
momento», pensé—. Por eso mismo, vi que estabas muy frustrado intentando
terminar el final así que pensé que esto te podría despejar un poco, aparte siento
que te lo mereces por todo lo que has hecho por mi —suelto una ligera sonrisa
mientras miro directamente a los ojos de Alex.
Nos quedamos viendo a los ojos un rato, podía ver un brillo en los ojos de Alex y
como sus mejillas estaban algo enrojecidas.
—Wow este… gracias —Alex recupera su tono normal y me abraza mientras me
agradece.
El resto del trayecto fue bastante más calmado, hablamos de cómo nos fue el
sábado, Alex me conto que salió con su familia a comer y como empezó a seguir un
canal de historias de terror para según sus palabras “concentrarse” mencionando
una que le hizo reír describiéndola como
—Pues resulta que una cuenta regresiva apareció en todos los dispositivos
electrónicos provocando que por la confusión y el pánico todos se suiciden antes de
saber qué ocurriría al llegar a cero. Ósea, sé que no debería reírme de eso, pero no
me esperaba ese final.
Alex tiene esa costumbre de relatar historias de terror como si no fueran nada, una
vez le dije que me recordaba a los libros de cuentos antiguos al ser tan directo. Yo
le conté que mi día fue más regular, solo termine unas cosas que aún no había
terminado por pequeños detalles comentando «sip, me complico más de lo que
debería jaja», y como Alice me llamo para quejarse de que «su libro de fantasía
paso a ser de romance paranormal adolescente».
Cuando llegamos a nuestra parada tuvimos que caminar un poco para llegar a
nuestro destino:
La exposición inmersiva de Van Gogh.
Descubrí de la existencia de este evento gracias a que mi madre, me lo había
comentado un día con un «algún día podríamos ir», pero con tanto trabajo ella nunca
pudo encontrar una noche libre. Elegí este lugar porque, bueno, si bien la música y
la pintura no es 100% lo mismo, una exposición así podría ayudar a Alex en su
búsqueda de inspiración.
—Bueno, aquí estamos —lo dije mientras ambos subíamos la cabeza para ver la
entrada del lugar.
El edificio era imponente, con su tamaño y por el hecho de que había que subir unos
veinticuatro escalones para entrar, tengo entendido que se suele utilizar para toda
clase de eventos, pero esa noche estaba adornado con diferentes obras del artista,
y unas luces azules que marcaban la fila para entrar. Mientras caminábamos por las
escaleras Alex pregunto.
—Y… ¿Te gusta mucho Van Gogh?
—Bueno, podría decir que quién es una verdadera fanática es mi madre, pero
igualmente ella me contagio con el gusto, aunque en cuanto a su historia y obras
creo que se solo lo básico. ¿Y vos?
—Tengo tanto conocimiento de este tema como alguien vio un resumen de treinta
minutos antes de venir a aquí —Alex hizo esa sonrisa juguetona, mientras volteaba
a verme—. Pero bueno, es un nuevo aire como dijiste.
Cuando llegamos a la fila tuvimos que esperar unos diez minutos antes de entrar,
ya que va de grupos de treinta personas. Durante la espera estuvimos hablando de
cualquier cosa, del lugar, de lo que recordamos de Van Gogh, contando recuerdos
que se nos venían a la mente como cuando le conté que en la escuela nunca
encontraron a un profesor de artes fijo por eso cada semana había uno nuevo, e
incluso bromeando a veces de la gente de estaba ahí.
Recuerdo que un día, en el que le estaba contando a Alice algo que me paso con
Alex, ella me pregunto: «que es exactamente lo que le vez», yo no supe que decirle
exactamente, le dije que no lo sabía, que solo me sentía sorprendentemente bien y
a gusto con él, que hace mucho que no podía hablar así con alguien, y que, aunque
no podía explicarlo con exactitud él tenía un aura mágica. Alice me dijo «vale,
comprendo lo que quieres decir, espero que vos tengas más suerte».
Suerte, eso era lo que necesitaba.
Cuando finalmente termino la fila entramos a la exposición, pasando un pequeño
pasillo que tenía el nombre de la exposición luego nos encontramos en una zona
abierta, aunque esta tenía pequeñas paredes y marcos que formaban un pasillo que
recorría todo el lugar. Las paredes tenían párrafos los cuales contaban desde frases
hasta la vida de Van Gogh. Alex y yo pasamos por cada una leyéndolas en silencio,
de vez en cuando realizamos algún comentario, algunas frases me hacían recordar
mi “misión”.
«No te acobardes, estas aquí por él», pensaba.
Por alguna razón sentí como mis orejas caían. ¿Me estaba rindiendo? No, no puedo.
Volteé a ver a Alex, tenía su mirada fija en las palabras, también vi como movía la
boca, estaba murmurando. Pero al acercarme me di cuenta de algo, no estaba
murmurando, estaba tarareando. Solté una leve risa, es algo gracioso como Alex
entra a su mundo de creación, parecía que empezaba a orquestar algo. Volvía a ver
la pared de antes.
“Me gustaría caminar contigo para averiguar si miramos las cosas de la misma
manera”, decía la frase. Di un pequeño suspiro, casi imperceptible y seguimos
caminando.
La siguiente habitación, o más bien la zona principal, era un espacio mucho más
abierto. Consistía en rectángulo que tenía dos pilares anchos en el centro de cada
lado, aparte de pequeños asientos repartidos por el lugar. Lo más llamativo o
inmersivo era que tanto las paredes que como los pilares proyectaban las pinturas
de Van Gogh y estas iban cambiando cada cierto tiempo, todo acompañado de una
melodía suabe sonando de fondo.
Al entrar nos quedamos un rato sin reaccionar, solo admirando como las pinturas
cambiaban frente a nosotros.
—Wow es… es bastante bonito —dije por fin.
—Es como entrar al mundo de dibujo en Mary Poppins.
Ambos nos reímos un poco, eh de admitir que es lindo ese lado inocente de Alex.
—Bueno. ¿Quieres sentarte y ver?
—Sabes, se me ocurre algo mejor. ¿Me das la mano?
Alex extendió su mano, admito que tarde unos segundos en reaccionar,
principalmente por darme cuenta que, ¡estábamos tomados de las manos! Eso no
había ocurrido desde la vez que estuvimos a oscuras en el teatro. Alex me guio al
centro, pude notar como sonreía como un niño ilusionado.
—Si esto es una exposición inmersiva, sintamos que somos parte de esta —Alex
empezó a caminar y lo seguí—. ¡Ya se!, piénsalo como una pista de patinaje,
girando alrededor, pasando por varias personas, junto a tu acompañante. Solo que
aquí no te puedes caer, probémoslo.
Alex me volvió a tomar de la mano para que giráramos mientras avanzamos, al
principio los movimientos que hacía eran toscos por el miedo de que nos miren los
demás, pero poco a poco me fui soltando y siguiendo a Alex en su “patinaje”. Íbamos
rodeando la habitación mientras girábamos lentamente, extendiendo los brazos,
acercándonos. A veces parecía que estábamos bailando un baile de gala antiguo,
«solo falta que lleve vestido», pensaba mientras reía y sonreía junto a Alex. Con
cada paso, cada palabra me sentía como si fuera Aurora, bailado en las nubes con
mi príncipe que me hacía soñar.
Tras un rato fuimos de vuelta al centro y nos sentamos en piso, había algunos
asientos en algunas partes de la exposición, pero ya estaban ocupados. Pude
escuchar como Alex y yo respirábamos lentamente, después de todo estuvimos
“bailando” por un tiempo indefinido.
—Sabes, esto significa mucho, realmente me gusta mucho estar contigo.
—A mí también. ¿Te digo algo? Puede que suene raro, pero cuando estoy contigo
es como si soñara —en un momento me di cuenta de estaba acercando mi cara a
la de Alex, así que retrocedí—. Me refiero a que es como si fuera algo… mágico.
—¿En serio? —vi como los ojos de Alex brillaban, pero él bajo la cabeza y se puso
una mano a la boca— Vaya.
Alex volvió a suavizar su voz. Usualmente Alex tiene una voz muy energética, pero
llegue a tonar que él suavizaba su voz cuando se sentía avergonzado. No estoy
seguro si era por las luces que cambiaban de color o por otra razón, pero notaba
como Alex estaba… ¿Sonrojado?
«Tal vez si tengo oportunidad».
Ese pensamiento me hizo notar que ya casi no había nadie en la exposición y las
pocas que quedaban ya se estaban yendo. «Este… este es el momento», pensé
con mucha más energía que antes. No estoy seguro de que ocurra exactamente,
pero creo que se cómo decírselo a Alex.
Canción 8: Tú me inspiras
V- Y bueno, Alex. ¿Cómo te sientes? ¿Te sientes inspirado?
A- ¿Inspirado? Oh Vic creo que hasta podría cantar.
[A]
Esto noche mágica
Puedo sentir como las ideas fluyen
Como este bloqueo
Y confusiones se diluyen
Ya sé que habrá final

Pero, te tengo que agradecer


Sin ti…
no lo hubiera hecho jamás

[V]
Pero quiero que sepas
que tú me inspiras
Me haces creer que de…
todo soy capaz

Y aunque no sepa que pase al final


Te debo decir algo importante en verdad
Puede que te vayas a alejar
Que lo que digo es la verdad
[Instrumental]

[V]
Esto es algo muy repentino
Es difícil poner en palabras
Todo lo que tengo escondido
Puede que no me quieras ver más
Pero debes saber la verdad…

Cuando tu estas me haces soñar


Me haces creer que de todo soy capaz
Pero te traje hasta aquí para que sepas
Todo lo que mi ser te ama

Me encantaría ser ese alguien


Quien a tu lado este
Pero yo no sé
Si mi amor correspondido es
*se besan xd* [Instrumental]

[A]
Lo que no sabes
Es que tú me inspiras
A ver el mundo brillar
Y a cantar una vez más

Gracias a ti
Puedo creer que de…
todo soy capaz

Estando juntos en este baile


Te prometo que no te soltaré
Porque tú
Eres mi cuento de hadas

[Outro]

V. - ¡¿Espera lo dices en serio?!


A. - Si, parece que soy el único que sentía lo mismo
V. - Ja te enamoraste de un lobo tonto
A. -Para mí, eres grandioso
Fin de Canción 8

—Wow —dije cuando terminamos de besarnos por segunda vez—. Nunca había
besado a alguien antes.
—Perdón que lo diga, pero se nota —Alex empezó a soltar una risa suabe mientras
sonreía.
—¡Hey! —Lo dije mientras le empujaba el hombro suavemente, aunque yo también
estaba sonriendo y riendo como Alex.
De un momento a otro los dos estábamos riendo, pero mi riza empezó a sonar
quebrada y abrace a Alex con fuerza.
—¿E-estas bien? ¿Qué pasa? —sonaba preocupado, pero a la vez tan dulce.
—No sé —empecé a sollozar—. No esperaba que esto pasara —oculte mi cara en
el pecho de Alex—. Que…que se hiciera realidad.
—Aawww Vic —Alex apoyo su cabeza sobre la mía y empezó a acariciarme la
espalda— Sabes, yo… yo también quería decírtelo, pero nunca tuve el valor, gracias
Vic.
Alex me abrazo con fuerza, no estoy seguro cuanto tiempo estuvimos así. No quería
que este momento terminara, pero tenía que preguntar algo… importante.
—Espera —salí del abrazo—. E-e-eso quiere decir que somos… digo que podemos
ser…
Alex puso sus manos en mis hombros y me vio a los ojos
—Si quieres yo lo digo. Víctor. ¿Quieres ser mi novio?
—Sí —lo dije muy suave principalmente por la conmoción, pero también porque
estaba volviendo a llorar.
—Ay no llores —Alex me dio un beso en la frente—. Te amo.
Luego de eso estuvimos abrazados otro rato. Es impresionante como al estar con
Alex todo parece desaparecer alrededor, como un sueño. Luego nos separamos
para irnos, ya casi no había nadie y el siguiente grupo ya estaba entrando.
Posteriormente a la sala principal había un pasillo que conducía a una tienda de
regalos y luego a la salida (con un pasillo entre ambos). Yo creía que cuando ya
dijera todo sería más fácil, en no sentirme avergonzado o torpe frente a Alex, pero
me equivoque, creo que desde nos besamos eh estado completamente rojo. Y
debido a eso he estado con la cabeza agachada con las manos en los bolsillos
mientras caminábamos por el largo pasillo que conectaba la tienda de regalos con
la salida. Alex no parece incomodo, él siempre ha sido muy comprensivo.
—Este Alex puede que sea muy pronto, si-si no quieres está bien —«no seas el lobo
avergonzado otra vez», pensaba—. Pero ahora que somos… eso —aún me cuesta
decirlo—. Po-podríamos…
Intenté terminar la frase, pero en su lugar solo extendí mi brazo izquierdo, el que
está junto a Alex, por suerte él entendió a lo me refería y agarro mi mano. Ahogue
un grito por la emoción. Alex volteo a verme.
—Por supuesto que quiero —Alex me dedico una de sus sonrisas.
(IMAGEN)
Después de pasar por la salida fuimos a la parada de autobús para luego ir a
nuestras casas. El camino hasta la parada fue tranquilo o más bien silencioso, sentir
la mano de Alex en el frio de la noche era reconfortante. Una vez que subimos al
bus nos sentamos en la parte trasera de este. Probablemente sea por la hora, pero
no había mucha gente en el bus, con un poco de sueño incline mi cabeza en el
hombro de Alex. «Bueno, eso es lo que hacen los novios. ¿No?», pensé y no puede
evitar reír un poco.
—¿Qué pasa? —pregunto Alex con una sonrisa.
—No sé —subo la cabeza—. Aún sigo sin creerlo, me gustaría saber algo. ¿Cómo
fue? Ósea como y cuando empezaste a sentir algo por mí —lo decía muy pausado
mirando atentamente a los ojos de Alex.
—Bueno —Alex miro al otro lado mientras se sonrojaba—. No sé exactamente
como, pero sí cuando. Puede que suene tonto, pero comenzó con un sueño.
—¿Un sueño?
—Te dije que es algo tonto. Fue una noche, creo que fue después de un día de
ensayo, estaba soñando que bailaba con alguien mientras sonaba de fondo una
música orquestal, como en los teatros. No sé cuánto tiempo duro, pero siempre
recordaré el final de ese sueño, justo después de bailar pude ver la cara de mi
acompañante y eras vos. Ahí desperté. Realmente me costó reconciliar el sueño
esa noche, me la pase preguntando qué significaba o si era importante. No sé
exactamente, pero de ahí te vi con… otros ojos, nuestras conversaciones, cuando
cantábamos juntos e incluso solo viendo tu forma de ser me hizo considerar varias
cosas. Nunca había sentido algo así por un chico así que fue raro al principio. Con
el tiempo ese sentimiento nunca cambio y lo comprendí, me había enamorado —
Alex volvió a mirarme con una sonrisa suave en su rostro—. ¿Y qué hay de vos?
—Bueno, de hecho, fue casi un tiempo después de conocernos, incluso antes de
Conejo Escarlata. No sé, desde los trece ya sabía que me gustaban los chicos, pero
tal vez fue porque tú empezaste a hablar conmigo. Nunca se me ha dado bien hablar
con gente nueva, y estar con alguien a quien le importaba y que además tuviéramos
tantas cosas en común me hizo sentir... apreciado.
Tras eso volvimos a estar en silencio, aunque ambos inclinamos la cabeza y nos
volvimos a tomar de las manos.
*
—Bueno aquí nuestros caminos se cruzan —dijo Alex al bajar del autobús.
—Si… ¿Está fue una buena salida inspiracional?
—La mejor de todas.
—Entonces. ¿Ya tienes algo planeado?
—Algo así, un poco de música para escribir y creo daré en el blanco.
Alex se acercó y nos dimos otro beso (fue corto y algo torpe, pero era nuestro),
luego ambos dijimos buenas noches. «Me pregunto si esta vez bese mejor»,
pensaba mientras caminaba a mi casa y Alex iba en sentido contrario a la suya.
Mientras caminaba empecé a dar giros y saltos como cuando Alex estaba inspirado,
después de todo estaba literalmente viviendo un sueño hecho realidad.

“Pensándolo ahora, puede que ese hubiera sido el momento en el que Pip lo supo.
¿Había sido un nudo en el estómago, o esa sensación de embriaguez en la cabeza?
Puede que incluso hubiese sido ese brillo bajo su piel. En aquel momento no se
había dado cuenta, no había sabido lo que era, pero es posible que alguna parte de
su cuerpo ya hubiera decidido que iba a quererlo.”
-Holly Jackson (Venganza para víctimas)

Capítulo. 13
“Pero un día Abdullah descubrió que la distribución no acababa de satisfacerle. A
menudo se sentía así después de que lo visitaran los parientes de la primera mujer
de su padre. Se le ocurrió que un buen palacio debería tener unos jardines
magníficos.”
Cerré el libro y puse mi cara contra este. Es raro, usualmente no me mareo en el
bus.
Estaba comenzando mi siguiente libro, El castillo en el aire, mientras iba en el bus
de camino al colegio. Pero, aunque quisiera seguir leyendo y continuar la aventura
de Abdullah había un pensamiento, que por muy raro que suene, me
desconcentraba.
«Tengo novio».
Sé que parece ridículo, alguien estresado porque consiguió pareja, pero la verdad
es nunca lo eh vivido o tan siquiera había considerado que podría hacerse realidad.
Obviamente me alegra y me emociona que Alex me correspondiera. Cuando se lo
dije en la exposición no me preocupe por el futuro o sus consecuencias solo pensé
en mis sentimientos, pero ahora no dejo de hacerme preguntas. «¿Lo nuestro
funcionara?, ¿actuaremos como las parejitas del colegio?, ¿no había dicho la
profesora de Biología que era mejor no tener pareja en el colegio?, ¿estaré listo?,
¿cuándo se lo diría a mi madre?, ¿Espera, había tarea para hoy?», pensamientos
que asaltaban mi mente y en parte me mareaban.
Decidí tener los ojos cerrados por el resto del viaje, igualmente no quedaba mucho.
Intentando pensar en otra cosa, recordé cuando Alice me contaba las veces en que
se dormía en el bus y como a veces le ayudaban a descansar o la hacían estar aún
más cansada. «También tendré que contárselo a Alice», pensé mientras escuchaba
como el bus se detenía.
De camino a la primera clase decidí volver a abrir el libro, «no tengo porque
preocuparme, es solo algo nuevo», me repetía. Cuando ya me encontraba
sumergido en la historia sentí unos brazos abrazándome por detrás. Con todo lo
que ha pasado puedo reconocer esa forma de abrazar en cualquier parte, es Alex.
—Hola —se pone en frente de mí, aún con sus manos en mis hombros.
—Hola —respondo mirándolo a sus ojos.
Estuvimos un minuto en completo silencio, solo mirándonos, ya Alex había bajado
sus manos.
«Esto es raro», dijimos al mismo tiempo mientras mirábamos al piso, nos reímos al
subir la mirada.
—Oye este… ¿Quieres caminar? —Alex inclino su cabeza al preguntar.
—Claro… ¿Amor? —solté una risa ahogada, tosí dos veces—. Perdón, eso sonó
horrible.
Alex también reía, pero calmado, comprensible, como él.
—Tranquilo, para mí esto también es nuevo.
—¿En serio? Me imagine que abrías salido con alguien antes.
—A menos que contemos a mi “novia de un día” en preescolar —Alex hizo su
sonrisa burlona.
—Okey, okey no —suspire—. Perdón.
—No pasa nada Vic, podemos llevarlo con calma.
—Si… honestamente no me gustaría ser como las parejitas del cole.
—Con-cuer-do —dijo Alex mientras chasqueaba sus dedos luego me tomo de la
mano— Que te parece si simplemente no lo anunciamos ni lo ocultamos, solo
somos nosotros mismos. ¿Okey?
—Okey, entonces. ¿Caminamos?
—Caminamos.
Seguimos tomados de la mano mientras paseábamos por los pasillos.
—Y entonces —Alex rueda sus ojos hacia mí—. ¿De qué va el nuevo libro?
—Ah si, esta es la secuela de El castillo ambulante, aunque aquí el prota es
Abdullah, que por lo que llevo en el libro, es un alfombrista que…
*
—Okey, un péndulo de 1,3 kg pasa por el punto más bajo a 2 m/s, la altura máxima
en metros que puede alcanzar es…, aquí es conservación de la energía. ¿Verdad?
—Sip.
—Bien —Alex escribe la fórmula y luego los números—. ¿Verdad que la profe dijo
que en estos casos se podía cancelar la masa al ser la misma?
—Aja, aunque yo prefiero ponerla igual, por si acaso —mientras hablo voy poniendo
la formula en la calculadora científica—. La altura es 0,2 metros.
—Okey, siguiente.
Alex y yo estábamos en clase de Física-mate. La profe Laura, una panda roja bajita
de lentes pequeños con una actitud casi maternal, tiene la costumbre de dedicar
una clase a la teoría para que en la siguiente sea únicamente de práctica. Esta era
una de esas clases, estábamos con el tema de trabajo y energía. Cuando era un
día de practicas la profe nos permite salir a hacer los ejercicios fuera del aula y si
queríamos en grupo. Yo usualmente no salía del aula y lo hacía solo, pero esta vez
Alex me convenció en que fuéramos a una de las mesas de piedra que están cerca
del aula y trabajáramos juntos, Alex escribiendo las fórmulas y el procedimiento y
yo manejando la calculadora científica para dar la respuesta.
Hablando de Alex, este era el cuarto día desde que él y yo nos volvimos novios,
supongo que será como cuando empiezas un año de clases, vas contando los días
que han pasado hasta que dejas de hacerlo. Aún no le habíamos dicho a nadie
públicamente, ni a Alice ni a los amigos de Alex, tampoco lo ocultábamos totalmente
a veces nos tomábamos de la mano o me recostaba sobre él, en general estábamos
más juntos, pero igual seguía siendo algo incomodo y nuevo. Aunque eso no evitaba
que a veces Alex sacara su lado romántico.
*
—Hey ven —me susurro Alex—. Hay un lugar muy bonito adonde podemos ir.
Esto ocurrió el martes, técnicamente a esta hora tendríamos clase de Español, pero
desde la mañana nos avisaron que la profe Katrielle estaba enferma y que no
asistiría esta semana. Así que teníamos esa clase libre.
Alex y yo fuimos hacia la zona de abajo, fuimos a una zona que está detrás de la
cancha de futbol. Era una pequeña zona verde donde había arbustos y algunos
troncos cortados como asientos. El lugar está vacío.
—A veces voy aquí cuando necesito pensar, es bonito. ¿No?
—Si que lo es —respondí.
Alex y yo nos sentamos abrazados en un tronco, me conto de cómo había
descubierto el lugar, esta es una zona principalmente decorativa que vio más a
detalle un día que se le fue la pelota, Me conto como a veces, en las mañanas, iba
ahí a pensar o a veces cantar. Estuvimos ahí hablando, riendo y a veces nos
dábamos un beso, desde el lunes estuvimos de acuerdo en no ser como las parejas
que se pasaban medio receso besándose en el pasillo, queríamos que fueran
momentos para nosotros.
*
Pero volviendo al presente, estábamos a punto de acabar los ejercicios cuando
vimos que alguien se acercaba a nosotros, era Derek.
—Heeyy Alex. ¿Qué tal? —Derek choca los puños con Alex, luego se voltea hacia
mi—. Hola Víctor.
—Hola.
—Bien, bien —dice Alex mirando a Derek—. ¿Y qué te trae por aquí, tenías libre?
—Nah, solo que Pingu siempre nos deja salir diez minutos antes, ya sabes cómo
son sus clases.
Derek y Alex siguieron hablando un rato, yo solo mencionaba pequeñas cosas de
vez en cuando mientras terminaba los dos últimos ejercicios. En un momento Derek
se pone algo más serio y le susurra a Alex.
—Hey Alex podemos hablar en privado, es que quiero preguntarte algo.
Aunque lo susurrara lo pude escuchar, eso me puso tenso, principalmente porque
me miraba mientras lo decía. «¿Es algo sobre mí? ¿Hice algo mal?», me estaba
preguntando. Derek y Alex se alejaron un poco, como unos tres o cuatro metros,
baje la mirada hacia el libro de ejercicios; pero no deje de escucharlos.
—Mira Alex, somos amigos desde la escuela y siempre nos contábamos todo,
quiero que me digas la verdad, porque eh escuchados rumores de —Derek hace
una pausa—. Vos sabes, ese panda, y prefiero que seas vos quien me lo confirme
—disimuladamente veo como Derek traga saliva—. ¿Tú y Víctor son novios?
Eso hizo que mis orejas saltaran, sabía que algo así terminaría ocurriendo, pero
igualmente sentí un inexplicable sentimiento de angustia. Pero Alex respondió.
—Ja, es gracioso, Vic y yo acordamos en no decirlo públicamente por eso de ser
algo nuevo para nosotros, pero no vale la pena ocultarlo. Así que sí, si somos
novios. Específicamente desde el domingo.
Voltee para verlos, Derek tenía una cara de asombro como si fuera una genuina
sorpresa, luego de un segundo reacciono.
—Wow, no, no me lo esperaba la verdad, pero sabes —pone su mano el hombro
de Alex—. Gracias por decírmelo y Víctor parece un buen tipo, pero —con su brazo
le da un empujoncito a Alex—. Joder, tienes que contarles a los otros como paso
todo.
—Okey, okey, está bien.
Derek y Alex se me acercaron de nuevo. Derek dio un golpecito a la mesa y me
apunto con el dedo.
—Mira Víctor, si Alex te eligió fue por algo, pero si te atreves a romperle el corazón
te juro que despiertas metido en una bolsa.
Miro como Alex rueda los ojos con una sonrisa.
—Dudo que Vic pueda hacer eso.
—Solo le estoy advirtiendo —Derek se ríe—. Como sea, tengo irme a calentar el
almuerzo así adiós tortolos.
Derek se fue riendo y agitando un brazo para despedirse. Alex y yo nos quedamos
uno al lado del otro sin decir nada.
—Okey, así no me los esperaba —dije por fin, Alex se río de repente.
—En parte me lo esperaba de él —dijo cuando por fin se calmó—— Pero salió bien
al final y sabes —Alex me miro con esa mirada burlona—. Sé que escuchaste todo.
—Perdón —me giré hacia Alex—. No pude evitarlo.
—Descuida, lo entiendo y creo que en parte Derek tiene razón, tengo que contarles,
mínimos a ellos, son mis amigos.
—Si… creo que yo también tengo que hacerlo, ósea, Alice y yo siempre le conté
mis intentos de romance fallidos —solté una pequeña risa al recordarlo.
—¿Intentos de romance? Tienes que contarme eso —Alex parecía que quería
volver a reí.
—Mejor no, dan… bastante pena.
—Okey, okey.
*
—Oye Alice. ¿Te acuerdas de cuando nos conocimos?
Alice y yo estábamos almorzando contra la pared trasera del aula de Artes, esto
porque un grupo de chicas habían llegado a nuestra mesa de almuerzo especial
antes de nosotros. La vista era interesante, el aula de Artes está en la zona de arriba
pero detrás de esta se puede ver la entrada del colegio, así como los pasillos y
algunas zonas verdes. Podíamos ver a los estudiantes pasar de la zona de abajo a
la de arriba o viceversa, a un grupo de chicos jugando pin pon, a una pareja
besándose detrás de un árbol e incluso pude ver a un grupo de estudiantes de
octavo año jugando en unos columpios.
Octavo año, Alice.
—Ja como olvidarlo —respondió Alice—. Esa caída siempre la recordare.
—Te quería preguntar. ¿Por qué me tuviste tanta confianza? Me refiero a que,
bueno, no había pasado ni una semana de conocernos y ya nos contábamos todo
y siempre estuvimos muy juntos.
—Primero, vos sabes cuanto amo los abrazos y el contacto físico, pero no sé, creo
que en ese momento solo quería un amigo, cuando te envié un mensaje por la tarde
solo pensaba «ña, porque no», ósea desde el inicio del año me parecías alguien
lindo —Alice me da un golpecito en hombro—. Y parece que no me equivoque.
—Si, recuerdo como algunas profesoras pensaban que éramos novios.
—Dios santo si, la profe de Informática nos re shippeaba, y siempre le decíamos
«es que existe una razón importante…».
—«… por la cual nunca seremos novios», ja, fue gracioso como te lo conté.
—Era el catorce de febrero y te pregunte si habías enviado algo a alguien, me dijiste
que enviaste una carta y solo pregunte «uy, y ¿Quién es la chica?».
—Y yo solo dije «no, es un chico» —solté un pequeño suspiro—. José no me volvió
a hablar después de eso.
—Si, lo recuerdo. Me dijiste que en parte te lo esperabas, pero si te veías algo triste.
—¿Fue por eso que te ocurrió la idea de Snapchat?
—Bueno, en parte porque yo también quería hacer más amigos, pero por otra parte
sí.
—Al final ni llegue a hablar más de un día con los chicos que le aceptabas la
solicitud.
—Lo sé, solo pensaba que vos mercerías un romance adolescente. ¿Te acuerdas
que escribí en mi lista de deseos, en clase de Orientación, durante octavo año?
—¿Lo de ser bióloga marina?
—No tonto, el de poder atrapar el racimo de flores, en tu boda
—Cierto, recuerdo que te dije «a ver. ¿Mi boda con quién?».
Hubo un silencio, esos recuerdos demuestran que ella siempre me ha apoyado, en
parte me siento culpable por haberle respondido cosas como «creo que no estoy
listo para una relación, igualmente no tengo oportunidad» y también por no
habérselo contado antes, pero no importa.
Ya lo haré.
—Lo estaba recordando porque, perdón no te he contado, ya… ya tengo novio.
Mire a Alice tras decir eso, ella solo sonreía.
—Con Alex. ¿Verdad?
Asentí.
—Si te lo preguntas: no, no soy de escuchar chismes, aunque es difícil leer con
gente susurrando al lado, lo sospechaba de antes, admito que tú y él son el uno
para el otro.
—Oh, igual lo siento, debí contártelo antes.
—Vic ya sabes que pienso de que disculpes tanto, lo entiendo, y admito que a veces
no actuó de la mejor manera, en parte yo también te tengo que pedir disculpas.
—¿Por qué?
—No quiero mencionarlo todo, pero algo que no te conté fue que —Alice hizo una
pausa para tragar saliva—. Hace unos meses tenía una novia.
—¡¿QUE?! Espera. ¿” Tenía”?
—Sí, y fue por eso que nunca te conté. Era una de las chicas del club de volibol, no
es importante describirla, el punto es que ella me gustaba y aparte ella se me
insinuaba, así que un día de pronto, le propuse que fuéramos novias: me dijo que
sí. Pero nuestra relación no duro ni una semana, después de ese día apenas nos
veíamos o me ignoraba y a los cuatro días después me dijo que mejor no
siguiéramos con esto, que solo había dicho que sí por no saber que responder y
que para ese momento aún no había superado a su ex. Sniff sniff.
Mientras Alice contaba su historia mirando hacia abajo, de pronto unas pequeñas
lágrimas aparecieron en sus ojos. Es raro, nunca había visto a Alice llorar antes.
Alice se limpió las pequeñas lágrimas y continuo.
—Pensé que por fin entendería que era lo que todo el mundo veía en el romance,
pero aún no ha llegado ese día —Alice alzo la mirada para verme—. El punto es
que me alegra, de verdad, que hallas encontrado a alguien. Alex parece un buen
tipo, pero sabes, quiero una historia feliz, así que cuéntame. ¿Cómo terminaron
ennoviados?
—Es gracioso, en parte fue gracias a vos que lo pude conocer en primer lugar, de
hecho, si quieres algún día podríamos almorzar los tres.
—Sí, suena bien, pero cuenta, cuenta.
(IMAGEN)

“—Cuando sales con alguien, tienes el camino marcado. Te besas, hablas, le dices
te quiero, te sientas en un columpio y cortas. Puedes trazar los puntos en una
gráfica. Y en el camino vas revisándolos con él. ¿Puedo hacer esto? Si digo esto,
¿me lo dirás también tú?
» Pero con los amigos no pasa lo mismo. Tener una relación es algo que eliges. Ser
amigo de alguien es algo que eres.”
-John Green y David Levithan (Will Grayson Will Grayson)

Capítulo. 14
—Nunca más, nunca más …. AY.
Estaba ensayando la última canción de Conejo Escarlata, me había puesto los
audífonos y me puse a cantar y bailar. El problema es que mi cuarto no es muy
grande y por accidente me termine golpeando con una de las patas de la cama.
Mientras esperaba a que pasara el dolor me recosté en la cama, cuando un
recuerdo me hizo suspirar.
«Ya es mañana».
Es impresionante, como después de todo lo que ha pasado, de todos los ensayos,
todas las complicaciones y de haber conocido a Alex, ya esté a punto de acabar.
Mañana, el primer viernes del tercer trimestre, se realizará “El festival de arte”. ¿En
qué consiste? Bueno, esta es una actividad exclusiva del colegio, durante la
segunda mitad del segundo trimestre se realizan audiciones (usualmente solo son
de canto o baile, pero si mal no recuerdo puedes hacer lo que quieras), estas se
realizan en el teatro durante el almuerzo, donde cualquier estudiante puede
participar.
Es gracioso, debido a los dos años de pandemia no se había vuelto a realizar las
audiciones desde séptimo año, pero en parte tengo un vago recuerdo de ese año.
Había ido al teatro junto con José, ya que este me pregunto si quería acompañarlo
a ver las audiciones. Yo estaba más atento a mi almuerzo y a seguir leyendo Estudio
en Escarlata (Sherlock Holmes 1) cuando escuche un grito proveniente del
escenario, cuando levante la vista vi aun conejo blanco, que probablemente también
estaría en séptimo año, con el suéter envuelto en la cintura con un puño levantado.
Al parecer ese grito era el inicio de la canción, porque después el chico siguió
cantando y dando pisotones mientras lo hacía. La verdad no entendí lo que decía,
su inglés no era mejor, pero es gracioso que esa fue la primera vez que vi a Alex.
Posteriormente a las audiciones, se tardan una o dos semanas para anunciar a
quienes ganaron, y a estos se les avisa sobre en qué momento van a actuar.
Mañana se saldrá a las 11am, esto porque a las 4 pm empieza el festival. Según el
cronograma que nos entregaron una semana antes, los estudiantes junto con sus
padres podrán ingresar al colegio desde las 3 pm. A las 4 pm empieza el evento de
apertura, donde la directora dará unas palabras. Luego se estarán realizando las
primeras presentaciones de los y las estudiantes que ganaron en las audiciones.
Posteriormente una presentación del club de baile. Después abra un breve receso
de cuarenta y cinco minutos donde se podrá comprar comida preparada por los
padres de los estudiantes de undécimo año. Luego pasarían el resto de
presentaciones de estudiantes ganadores y finalmente pasarían al acto final, el cual
sería el de nosotros, la presentación del club de teatro, Conejo Escarlata. «Nuestro
momento», se me escapo una sonrisa al pensar eso. Después de eso se daría a
cabo el evento de cierre donde se da premios a los mejores entre todas las
presentaciones, sin contar las de los clubs, y una despedida final.
Estaba a punto de seguir ensayando cuando apareció un mensaje, era Alex.
Hey Vic
Se que es algo tarde
Pero podrías pasarte por el parque
Para pasar el rato y eso
Okey, dame un momento
Fui por unos zapatos y un suéter, le dije a mi madre que iba a salir a caminar un
rato a “pensar” y que no volvería muy tarde. Mi madre dijo que está bien pero que
no fuera más allá del parque. Esta no era la primera vez que hacíamos estas salidas
para hablar, ya que vivíamos relativamente cerca, era una buena excusa para
reunirnos ahí y pasar el rato.
Tras unos cuatro minutos caminando llegue al parque, este era relativamente
grande, era una zona verde con árboles, arbustos y hierbajos, a la izquierda había
una cancha de césped mediana y a la dereche había juegos para niños, aparatos
de ejercicios y un camino de piedra que conectaba un extremo del parque con el
otro. Mirando alrededor vi que había unos cinco niños jugando futbol en la cancha,
una madre y su hija en los toboganes y un joven con audífonos puestos haciendo
ejercicio.
Después de un rato encontré a Alex estaba en uno de los columpios más alejados
de todos, estos tenían una vista al atardecer, vi que tenía unas botellas en el regazo.
—Hola Vic, ten —me extiende una de las botellas—. Lo compré de camino aquí,
recordé que me contaste que este era tu favorito.
Me senté en el columpio que estaba al lado del de Alex y tomé la botella. Era un
jugo de fresa con kiwi, así es, mi favorito, sonreí.
—Gracias, no te hubieras molestado —empecé a abrir la botella.
—Nah, todo por el chico al que amo —Alex sonríe y le da un sorbo a su botella, era
una limonada de fresa.
Ubo un rato de silencio, solo contemplábamos como el sol se ponía entre las
montañas, árboles y casas, poco a poco todos se estaban yendo y solo
quedábamos nosotros. Ya nos habíamos acabado los jugos.
—Así que ya es mañana —hablé por fin.
—Sip, la verdad no sé cómo sentirme, es como una mezcla entre emoción, miedo y
desconcierto. ¿Qué hay de vos, como te sientes?
—Honestamente creo que nunca me había sentido mejor conmigo mismo —tome
la mano de Alex.
—Me alegro Vic, es curioso, pensar en que comenzamos a hablar porque yo no
había traído el libro de mate.
—Bueno, fue una odisea todo lo que paso, para llegar hasta aquí.
—Sí, en parte conocernos fue como crear un nuevo musical, con Conejo Escarlata
como una subtrama o metaficción.
—Eso me recuerda una vez en Literatura de noveno, estábamos viendo los géneros
cinematográficos, y teníamos que llenar un formulario con diferentes preguntas.
Alice y yo estábamos en videollamada y cuando leímos la primera pregunta, «¿si tu
vida fuera una película, de que genero sería?», Alice me dijo que yo sería un Drama-
Musical.
—Oye te digo algo, siempre hemos hablado de musicales, pero nunca te lo había
preguntado. ¿Cuál es tu musical favorito?
—Favorito, mmm —estuve un rato meditando—. Ya sé, diría que es Heathers: The
Musical. Sabes, hubo una época en la que a mí no me gustaban mucho los
musicales, veía de vez en cuando alguna peli, pero no era muy fan, hasta que, por
una canción, Seventeen decidí ver el musical. Es curioso, porque fue la primera vez
que vi una grabación de teatro, no era oficial así que algunas partes no se veían
muy bien, pero realmente me gustó. No sé, tal vez fue por su tipo de humor, o por
los personajes o tal vez pasaba escuchando casi todas las canciones, pero en
resumen ese fue el musical que me hizo decir «hey, porque no ver otros». Y por
ahora ninguno ha superado ese. ¿Y cuál es el tuyo?
—Okey, déjame pensar. Sabes es gracioso, porque hay musicales en los que su
historia no muy buena, pero tiene canciones geniales, como las pelis de Teen Beach
Movie. ¿Las has visto?
—Si, me acuerdo que incluso de niño me preguntaba cómo funcionaba exactamente
ese mundo.
—Exacto, y hay otros musicales en los que me gusta su historia, pero no recuerdo
casi ninguna canción como Newsies o Trevor: The Musical. Así que, aunque suene
algo tonto creo que mis musicales favoritos son los que están basados en las
historias de Roald Dahl.
—¿El autor de libros infantiles?
Te dije que era algo tonto —Alex se lleva una mano a la boca mientras ríe—. Pero
en serio son muy buenos. Mis favoritos son Charlie y la fábrica de chocolate y
Matilda. Primero, con Charlie, no estoy hablando de las películas sino del musical
de Broadway, ese es brutal, ahí los niños literalmente mueren en la fábrica. En mi
opinión la mejor parte es la de Veruca, en esta versión las ardillas la descuartizan.
De hecho, recuerdo que intente hacerle una versión en español, no es exactamente
una traducción, sino que adaptaba la letra manteniendo a la idea principal, aunque
ahorita solo me acuerdo del final —Alex se pone a cantar—. Veruca Salt, la que
triunfo, pero ahora quedara hecha pe-da-zos. Con cada parte separada, podremos
comprobar su ca-li-daaaad. BAD NUT —posteriormente Alex se aclara la
garganta—. Y si buen el musical de Matilda no es tan intenso igual me gusta
bastante, es más sentimental y tierno, en mi opinión —Alex hizo una pausa, pero
luego se lleva una mano a la cara—. Ay no que pena, me acorde de cuando cante
una de sus canciones para las audiciones en séptimo año.
La imagen del conejo gritando en el escenario volvió a mi cabeza.
—Creo que nunca olvidare al conejo blanco con el suéter envuelto en la cintura y
con un puño levantado mientras gritaba.
—Oh no estuviste ahí, bueno, se supone que estaba cantando Revolting Children,
pero entre que el inglés no me salía y que esa canción funciona más si se canta en
grupo… pues eso. Aunque algún día podríamos verlos juntos, si quieres.
—Me encantaría. Podríamos planear algún día después de la presentación de
mañana.
—Mañana.
—¿Tú crees que el club siga después de mañana o que este para el próximo año?
—Quien sabe, tal vez todo depende de cómo salga la presentación de mañana,
pero ya tengo algunas ideas si es que el club sigue.
—Wow. ¿Ya tienes otra historia hecha?
—Nah, no tengo nada escrito, son más como “pensamientos en la ducha”, pero
siempre te he hablado de las historias que se me ocurren, y nunca te lo he
preguntado. ¿Si pudieras hacer la historia, de que sería?
No sé porque, pero esa pregunta me causo tanto sentimiento, ¿qué haría yo?, al
inicio del club de teatro me daba vergüenza decir que ideas tenía, siempre pensaba
que me dirían que es tonto, que era muy infantil, que eso no llamaría la atención,
que debería hacerlo de otra forma. Pero ahí estaba él, esperando mi respuesta,
dispuesto a escucharme. Él, quien también tiene ideas que para otros suenen
ridículas, él, quien siempre ha sentido y tenido una pasión grandísima por lo que
hace, él, quien sé que me apoyaría.
—Bueno como historias originales no se me suelen ocurrir muchas, pero sabes, hay
algo que suelo hacer … es… algo raro.
—Nada puede ser más raro que yo —Alex se ríe—. Vos tranquilo.
—Bueno lo que hago es que cuando leo ciertos libros, me gusta convertirlos en
musicales. Mira me explico, esa tendencia comenzó la vez que leí La Selección no
sé exactamente como, pero pensaba que ciertas escenas quedaban muy bien como
canción. Así que conforme leía y llegaba a algún “momento musical” me ponía los
audífonos y ponía alguna instrumental que quedará. No lo hago con todos los libros,
no hay muchos “momentos musicales” en los thriles. Es algo raro lo sé, pero si
tendría que hacer un musical creo que sería algo así.
—WOW, eso suena impresionante, eres como Steven Spielberg que ideo la
adaptación de Jurassic Park mientras leía el libro, pero en musical lo cual es todavía
mejor. ¿Te acuerdas de alguna canción?
Creo que me sonroje al escuchar eso de Alex.
—Me acuerdo de algunas, pero siempre recordaré la primera que se me ocurrió al
leer La Selección, era en momento en que America, la protagonista, va de camino
al palacio, despidiéndose de su antigua vida y pensando que tendrá que olvidar a
Aspen (luego te explico). Ahí se me ocurrió una canción en la que no solo America
canta sino también el resto de seleccionadas. Si no mal recuerdo me imaginé la
escena con la instrumental de Después de hoy de la peli de Goofy y el estribillo era
algo como —ahora yo me puse a cantar—. Este es el día que he estado esperando,
La Selección está aquí. Y hoy por fin subiré de rango, y a Maxon conoceré al fin —
di un suspiro al terminar de cantar—. En esa parte se verían al resto de
seleccionadas reparándose para ir al palacio.
Estuvimos hablando un rato más mientras veíamos como el sol iba bajando hasta
que fuera completamente de noche.
—Mañana no será el final —dijo Alex—. Será el comienzo de cosas nuevas y
oportunidades nuevas.
—¿Cómo es que siempre tienes una buena impresión del futuro?
—Bueno, aunque cante Revolting Children para las audiciones mi canción favorita
de ese musical es When I Grow Up, no sé, es inocencia pura y suelo escucharla
para motivarme a seguir. Suena estúpido. ¿Verdad?
—Para nada. Sabes, siempre le temía a molestar a los demás por como soy, pero
contigo…
No sabía cómo expresarlo con palabras, así que solo alcé las manos mientras
sonría. Alex, como siempre, lo entendía eh hizo un gesto con su cabeza. Yo entendí
y me bajé del columpio para sentarme en sus piernas y luego descansar mi cabeza
en su hombro. Alex empezó a columpiarse suavemente mientras cantaba, «sí que
ha mejorado en el inglés», pensaba mientras cerraba mis ojos.
—When I grow up
I will be brave enough to fight the creatures
That you have to fight beneath the bed each night
To be a grown up
When I grow up…

(IMAGEN)

“Anhelaba poder hacer algo heroico. Admiraba enormemente a Hortensia por las
valientes proezas que había realizado en la escuela. Admiraba también a Matilda,
que le había contado, con la promesa de no decir nada, el asunto del loro, así como
el cambio de tónico capilar, con el que había aclarado el pelo de su padre. Ahora
era su turno de convertirse en heroína, siempre que se le ocurriera un plan brillante.”
-Roald Dahl (Matilda)

Calitupo FINALLLLL (15)

“Pero su hermana permaneció sentada en la misma actitud en que Alicia la había


dejado, con la cabeza en la mano, mirando el sol poniente y pensando en la
pequeña Alicia y en todas sus maravillosas aventuras, hasta que también ella
empezó a soñar a su manera; y este fue su resultado:”
-Lewis Carroll (Alicia en el País de las Maravillas)

—Cuando me dijiste que querías unirte a este club… sinceramente no sabía que
pensar, pero te lo permití. Comprendo más que nadie lo difícil que es para vos
expresarte, pero me alegra tanto ver que lo has sabido manejarlo por ti mismo. Así
que solo quiero decirte lo orgullosa que estoy de vos —mi madre me abraza.
—Gracias, mamá.
Cuando ella me suelta del abrazo, me dice que estará esperando cuando presente
nuestro club, pero que por ahora va ir a hablar con los otros padres. Ella se despide,
y yo me dirijo al escenario para esperar tras el telón.
Hoy es el gran día, “El festival de arte”. Eran las 3:45 pm, a nada de empezar, por
eso, quienes iban a presentarse debían estar detrás del telón para esperar su
momento. Así que cuando le dije a mi madre que tenía que estar ahí, ella se puso
algo más sentimental de lo usual (aunque más bien estuvo así desde que me vio
con el vestuario puesto).
Mientras iba de camino, alguien vino y me abrazo por la espalda, era Alice.
—A ver. ¿Cómo está el actorcito?
—Bueno —me separo para ver a Alice—. Supongo que bien. ¿Y vos?
—Bien, bien. Como salimos temprano aproveche ese tiempo libre para terminarme
el último libro de Magnus Chase, y ahora estoy en mi “vacío post-libro” —Alice rueda
los ojos—. Como sea, te queda bien el traje.
Suelto un pequeño gracias y me miro mi vestuario una vez más. Por ahora estoy
usando el traje de Conejo 51 (durante la obra tendré que cambiarme cuando llegue
a ser Key). Por ahora mi vestuario consiste en traje de color rojo sangre con corbata
negra, una gabardina del mismo tono de rojo con los botones negros, botas de
combate negras y una máscara de conejo de estilo poligonal (como todas) hecha
con cartón.
—La verdad ya quiero verte —comenta Alice—. Es una peste que tengas que estar
tras el escenario mientras los demás pasan.
—Si... supongo que lo hicieron así para organizarse mejor, quien sabe, pero hubiese
sido lindo si vos también presentaras.
—En parte sí, pero la verdad el pánico escénico no me permitiría, ya sabes que a
veces me da terrible pena, aparte tenía otras cosas que hacer. Por cierto. ¿Sabes
a quien me encontré de camino aquí?
No hizo falta que intentara adivinar, porque ese “alguien” ya estaba viniendo hacia
nosotros. Obviamente es Alex.
—Holaaa Vic —Alex me abraza por detrás y me da un besito en la mejilla, luego
sube la mirada—. Oh, hola Alice.
—Hola Alex —Alice le lanza una mirada tipo «gracias por interrumpirme»—. Como
decía, pues resulta que me encontré a un conejo super embobado por encontrar a
su novio.
—HEY —me giro y veo como Alex se sonroja un poco, pero luego se ríe—. Solo te
pregunte si habías visto a Vic.
Es graciosa la relación que tienen estos dos, mi novio y mi mejor amiga. Hace no
mucho (como hace un mes, más o menos) que almorzamos los tres por primera
vez. Y Alex, como siempre, logra hacerse amigo de todos muy fácilmente, admito
que me preocupaba un poco como iría a salir (en mi opinión ambos tienen
personalidades muy fuertes), pero todo salió bien. Resulto que Alice y Alex tenían
varios gustos en común, principalmente en esas series que Alice me recomendaba
y yo dejaba en “pendientes”, y era divertido ver como discutían al respecto. Si tuviera
que resumirlo de alguna forma sería como la relación de Eugene con Casandra (en
la serie de Enredados), suelen discutir, pero es más en broma. «Así que eso me
convierte en Rapunzel», le había dicho a Alex el día que hice esa comparación.
—Aunque tuve que interrumpir mi “búsqueda” —Alex levanta las cejas mientras mira
a Alice—. Porque mi madre me estaba llamando para que me tomarán fotos con el
vestuario.
El traje de Alex es casi idéntico al mío (dentro de lo que cabe nuestros personajes
son de la mafia de Los Conejos) con la única diferencia de que, en lugar de usar
rojo sangre, este es rojo escarlata.
De pronto se escuchó por los altavoces del teatro: «todos los participantes del
evento tienen que ubicarse detrás del telón, el show está a punto de empezar».
—Bueno supongo que esa es vuestra señal noviecitos —Alice suelta una pequeña
risita— Yo iré a sentarme. Y como dice la profe Katrielle: «muchos éxitos».
Nos despedimos de Alice y nos dirigimos, tomados de la mano, hacia el escenario.
Una vez entramos escuchamos todo el bullicio que había ahí dentro. La imagen
general era bastante cómica, había un pequeño grupo de tres, (probablemente
ganadores de las audiciones), ensayando una pequeña canción en un rincón, se
veía a una chica (otra ganadora de las audiciones) tomándose fotos con su
vestuario: un traje de sirena similar a Ariel, incluso pude ver como discutían los
miembros del club de baile. La verdad es que la zona tras el telón es bastante
grande por lo que no pude ver a todos los que estaban ahí.
Alex y yo encontramos un lugar con poca gente, así que nos sentamos ahí.
Compartimos los audífonos de Alex para escuchar música mientras esperábamos
que el show comenzara.
*
—Okey no se alteren, repasémoslo una última vez —dice Alex frente a todos—.
Primero daré unas palabras antes de empezar el show, luego empezará el primer
acto. Son tres actos recuerden. El primero va desde el inicio hasta el dueto de 00 y
Key (Ven conmigo), el segundo abarca toda la parte de las tres mafias (Los
Cocodrilos, Los Osos y Los Zorros), y el tercer y último acto empieza con el escape
de 00 y Key hasta el final. Recuerden que tenemos quince minutos entre cada acto.
¿Emocionados?
Alex había reunido a todo el club para repasar unas últimas cosas y dar apoyo. Ya
había pasado la última ganadora de las audiciones (la chica con el traje de Ariel).
Es lindo ver como a pesar de ser un grupo de estudiantes muy diferentes, y que
hubiera algunos conflictos, llegamos a formar un grupo muy bueno, una comunidad.
Valla, nunca pensé que llegaría a formar parte de un grupo, desde la escuela
siempre me había sentido apartado de los demás. Incluso recuerdo mi “etapa edgy”
(entre los doce o trece años) donde me imaginaba como Carrie sobre el escenario,
algo ridículo lo sé. Pero estando aquí sé que puedo ser yo mismo y no hay problema
con eso, puedo ser yo mismo con el chico que amo.
—Pero, sobre todo, recuerden que esto no es por el cole, es por nosotros así que
VAMOS —Alex levanta su brazo mientras grita.
Todos respondimos lo mismo con la misma energía, creo que se pudo escuchas
tras el telón.
—Bien, bien, todos a sus lugares ya casi comenzamos.
Estaba por dirigirme a mi lugar, pero en eso escucho como alguien me llama.
—Hey Vic, puedes ayudarme con algo rápido porfa.
Dirijo mi mirada hacia arriba y veo que se trata de Félix, él está en la tramoya.
—Okey, ya voy.
Voy subiendo por las escaleras metálicas para dirigirme a la zona donde está la
tramoya, una zona superior donde se manejan las luces, fondos y por supuesto el
telón. En el caso de nuestro teatro, la tramoya está en una zona con piso donde
todos los elementos de escenografía se tienen que mover manualmente.
Recuerdo que un día hablando con Félix, dijo que él sería el “Tramo-master” al ser
el único que se encargaría de los elementos externos, estaba tan orgulloso de su
apodo que no me atreví a decirle que según internet a esas personas se les llama
“tramoyistas" o "técnicos de tramoya".
De cualquier modo, cuando estuve en la tramoya vi como Félix estaba sujetando
una tela, que en realidad era fondo para el dueto de 00 y Key.
—¡Oh bien estas aquí! Me puedes ayudar, sostén esto.
Me puse a su lado y agarre parte de la tela, Félix agarró un poco de cinta negra
empezó a cortar unas tiras. Le iba a preguntar que iba a hacer, pero él me contesto
por sí solo.
—Por si te lo preguntas, estoy reforzando el agarre de esta pinza —refiriéndose a
la pinza que sostiene la tela—. Resulta que se empezó a soltar y creo que, si no le
ponía algo se caería en medio de la escena, aunque eso sería algo gracioso —Félix
se río de su propia broma—. Así que te llame, ya que ocupaba las manos libres para
que esto se quedará en su sitio.
Félix puso las tiras de cinta alrededor de la pinza, y como le termino sobrando
algunas decidido reforzar las pinzas que están al lado. «Por si acaso», como dijo él.
Cuando termino dio un pequeño aplauso, note que suele hacerlo, y dio unos
pequeños saltitos, es divertido ver a un chico de undécimo año actuar así.
—Te confieso algo Vic, realmente estoy emocionado. Todo esto…, no sé, es algo
lindo. ¿No lo crees?
—La verdad es que sí…, oye Félix. ¿Puedo hacerte una pregunta?
—Claro.
—Siendo sincero, me he preguntado varias veces. ¿Por qué pediste trabajar en la
escenografía? Me refiero a que durante el primer día escuche como todos
esperaban salir en el escenario. ¿Qué esperabas vos?
—Wow, esa pregunta salió de la nada.
—Perdón, no quise decir…
—Descuida, creo que la primera persona que me lo pregunta. La verdad es que
durante ese tiempo estaba pasando por una mala época, sabía que tenía que
centrarme en los exámenes para las universidades, pero realmente necesitaba un
distractor. ¿Tiene sentido verdad? —Asentí—. Bueno, el punto es que quería
relajarme con algo que se me diera bien, sentirme útil y eso, y pensé que ayudar al
club de teatro era la mejor opción. Honestamente al principio estuve muy serio, creo
que solo me limitaba a ayudar, pero es imposible no encariñarse con el club. Y
bueno aquí estamos.
—A punto de presentarnos.
—Exacto —Félix dirigió su mirada hacia el escenario, estaba a punto de
despedirme, pero él me llamó—. Aunque sabes, también hay otra razón por la que
decidí venir al club, mira —apunto con la cabeza a uno de los integrantes del club,
un perro corgi bajito, gordito y por su vestuario era parte de Los Conejos, lo reconocí.
—¿Oliver?
—Sip, nos conocimos un día que chocamos por el pasillo —Félix se río en voz
baja—. Hemos hablado un par de veces, es alguien muy agradable.
Voltee a ver la cara de Félix. Tenía una expresión calmada, pero podía notar un leve
sonrojo en sus mejillas. No pude evitar sonreír de misma forma que hacía Alice.
Félix me vio y se sobresaltó.
—HEY, no me mires así. Yo sé perfectamente todo lo que paso entre Alex y vos —
Félix hizo, en broma, un gesto de ofendido, pero luego dio un suspiro—. Aunque.
¿A quién engaño? —Volvió a mirar a Oliver—. La verdad es que pensaba invitarlo
a salir este fin de semana, va a haber una feria no muy lejos de aquí.
—¿Cómo en el final de Grease? —No puede evitar soltar una pequeña risita.
—Ya, ya vos y los musicales, eres igualito a Alex —Félix me tomo de los hombros,
aunque podía ver como su sonrojo se intensificó—. Fue un gusto hablar contigo,
pero ya es hora de que presenten.
En parte tenía razón. Así que bajé lo más rápido que pude, mientras me acomodaba
el vestuario.
Yo y todos los que pertenecían a Los Conejos estábamos tras el telón para que
empezará la primera canción. Pero antes de que el show comenzará Alex había
preparado unas palabras para el público. Aunque tenía el telón en freten pude ver
la silueta de Alex en el centro del escenario (aun no llevaba puesta su mascara), y
sabía perfectamente que en ese momento él estaría sonriendo como nunca.
—Buenas tardes para todos y todas —Alex soltó una leve risa—. Realmente tengo
tantas cosas que decir que creo que podría no terminar nunca. Aunque ustedes no
lo crean, hacer que esto sea posible fue todo un viaje, aunque uno —noté como
Alex se volteaba. «¿Mirándome?» pensé—. Que me alegra haber hecho. Esta
historia que están a punto de ver la escribí hace varios años, y aunque esto sea
algo que muchos autores y autoras dicen: esta historia es importante para mí, y no
saben lo mucho que me ilusiona poder compartirla. Sin más relleno esto es
CONEJO ESCARLATA.
Todas las luces se apagaron por unos treinta segundos, cuando de repente uno de
los focos de luz del escenario apunta hacia Alex. Ahora ya lleva su mascará
poligonal puesta. Entrando así en personaje.
—Todos quieren ser aceptados. Todos quieren pertenecer a algo. Pero creo que
conmigo... se han equivocado —Alex deja de cantar—. Hola, mi nombre es… bueno
la verdad es que no es importante, pueden llamarme 00. Aquí abajo en el
subterráneo de esta ciudad —mientras Alex hace un gesto con la mano se puede
ver cómo tras él baja una lámina de cartón cortada de tal forma que represente una
ciudad—. No existen los nombres, te enumeran con respecto a tu importancia en el
grupo, siendo el 1 el que corresponde a los líderes. ¿Y qué significa el “00”?
Dejémoslo como un… “trato especial”, okey. Pero mi número no cambia el hecho
de que pertenezco a una de cinco mafias que dominan este país.
Desde mi punto de vista puedo apreciar como la lámina que representa la ciudad
se eleva mientras que otras cinco bajan. «No me quiero imaginar cómo se organiza
Félix», pensé. Alex continuó.
—LOS COCODRILOS —uno de los focos de luz (cinco en total) ilumina la lámina
de cartón que representa a un cocodrilo (en estilo poligonal como las máscaras)—.
Un grupo experto en el manejo de casinos y casas de apuestas. LOS OSOS —se
ilumina su lamina—. Un grupo experto en el manejo y contrabando de armas aparte
de un servicio de sicarios. LOS ZORROS —un foco ilumina su lamina—. Un grupo
encargado de manejar estafas y desinformaciones. LAS OVEJAS —se ilumina su
lamina, solo quedando en la oscuridad la de Los Conejos (en el centro del
escenario)—. Un grupo encargado de una red de secuestros y tráfico de personas.
¿Y a cuál pertenezco yo? Pues a…
Esa es nuestra entrada, siento la adrenalina llegando hacia mí. «Es hora, es el
momento», me repetía. En eso tanto yo como los demás respondemos «LOS
CONEJOS», con un grito cantando. En eso empieza a sonar la instrumental, el telón
se levanta junto con las láminas de cartón (exceptuando a la que representa a Los
Conejos esto porque ahora los cuatro focos enfocan a está) el foco de apuntaba a
Alex se apaga y esté retrocede para ocultarse al final del grupo, mientras que los
demás avanzamos.
Durante la introducción musical las luces normales se encienden y el resto de focos
se apagan, todos Los Conejos se van acomodando en sus puestos mientras
bailamos acordes a la música. Alex y yo tenemos que estar en la parte de más atrás,
mientras que Maurice es quien se pone al frente y empieza a cantar.
Durante la canción, Maurice es quien lidera al grupo, el resto de miembros bailan
arencándose y alejándose de él. Durante el intermedio musical Los Conejos se van
separando a los extremos del escenario (como formando una media luna). Mientras
algunos se ponen en el centro para hacer piruetas (tanto solo como en pequeños
grupos) el coro dice «LOS CONEJOS». Durante este momento, Maurice está
sentado en los hombros de otros dos bailarines. Así hasta que llega el turno de Alex,
donde la música baja y todos se inclinan mientras bajan los brazos.
—VAMOS
En ese momento, la música se va un momento. Cuando vuelve, el resto de Los
Conejos empiezan a trotar para dar vueltas en círculos alrededor de Alex (al mismo
tiempo que dan chasquidos al ritmo de la música). Maurice también se baja de su
“trono” y se pone al lado de Alex.
—Querido, Cero-cero —cantabanLos Conejos en coro—. Esto ya lo deberías saber,
noooo eres, como los demás. Comprende ya cuál es tu lugar.
Al terminar esa frase el círculo se rompe y Los Conejos se colocan es sus posiciones
para bailar el estribillo. Mientras que el centro Alex sigue junto a Maurice, estos
bailan como en un baile de salón con la diferencia que Maurice (o Mr. Bon) lo hace
de forma más brusca, casi jalándolo del brazo.
El baile sigue, más enérgico, más brusco para 00. El coro que dice «LOS
CONEJOS», al igual que las acrobacias vuelven a sincronizarse. Continua hasta
que suenan las ultimas frases.
—Nooo eres, como los demás.
En ese punto todos se vuelven para mirar a Alex, Mr Bon dejo de jugar con 00 y
ahora solo lo tiene agarrado de un brazo mientras que 00 se encuentra hincado,
pero mirándolo fijamente.
—Comprende ya cuál es tu lugar.
En eso todos agachan la cabeza, al mismo tiempo que las luces se apagan, la
primera canción termino.
Se escuchan los aplausos de nuestro público. Ya había visto en grabaciones de
musicales que el público suele aplaudir después de una canción. Pero
experimentarlo de primera mano fue casi mágico.
Con el escenario a oscuras todos se van reorganizando. La lamina de cartón que
representaba a Los Conejos se eleva, se escucha como algunos traen algunas
plataformas (similares a las de construcciones). Cuando las luces vuelven, se puede
ver como Los Conejos van caminado de un lado a otro, como en una oficina,
mientras que Alex y yo estamos al lado izquierdo del escenario, sentados en unos
cubos grises (eran unos sillones).
—Solo no lo entiendo —digo en la piel de mi personaje—. Por lo que sé, vos no les
has hecho nada. ¿Entonces porque te odian tanto?
—Cierto, vos eres nuevo aquí. Es lindo tener alguien que no te denigre —Alex se
voltea, suelta un suspiro—. Alguien sin prejuicios.
—¿A qué te refieres?
—Te explico —Alex vuelve a mirarme—. Primero: ¿Cómo te uniste aquí?
—Buenooo… —dirijo mi mirada hacia otro lado al mismo tiempo que me inclino
hacia atrás mientras arrastro la palabra “bueno”, vuelvo a mirar a Alex—. Fue
encontrar este lugar, luego ingresar sin ser descubierto hasta la oficina del Mr. Bon
para exigirle un puesto. Su respuesta fue —hago una voz más grave—. Oh, vale,
solo le haré unas preguntas —vuelvo a hablar normal— Fue más fácil de lo que
pensé.
—Eso fue por dos razones. Primero, llegar hasta aquí, y sobre todo a la oficina del
jefe, sin que nadie se diera cuenta es impresionante. Y segundo, aún seguimos
siendo la mafia más pequeña, el resto tiene más de cien. Pero en resumen a vos te
respetan porque consideran que ganaste estar aquí.
—¿Y vos no?
—No… —me sorprende aún como Alex puede hacer que se quiebre la voz, aunque
esté actuando—. Yo estoy aquí desde que tengo diecisiete, desde que mi padre no
supo donde dejarme (ahí fue cuando me convertí en 00), él antes era Conejo 45,
cuando él murió (no preguntes, okey) yo ya tenía diecinueve. Estoy aquí porque no
tuve opción, según los demás “en bandeja de plata”.
—Y si tanto te detestan. ¿Por qué no simplemente te dejan ir?
—Por dos razones. Primero, está el típico de “sabes demasiado” —Alex exagera su
voz para decir eso—. Y no me quieren matar simplemente porque, “encontraron un
papel para mí”.
—Ser su Cenicienta.
—Exacto. Solo que sin baile, vestido ni final feliz.
—¿Estás seguro que nada puede cambiar? Te eh visto, puedes tener potencial.
—¿Un cambio para bien? No. ¿Para mal? Todos los que quieras. Aparte, si tuviera
algo de especial ellos no lo notarían.
—No sé. Yo creo que….
No termino mi frase porque en ese momento Maurice (Mr. Bon) se pone a hablar en
voz alta sobre una de las plataformas superiores. Tanto nosotros como los extras
que estaban caminando se detienen y lo miran atentamente.
—ATENCIÓN, ATENCIÓN. Todos pónganse en filas, es hora del entrenamiento
matutino. MUEVANSE CONEJITOS AHORA —todos nos empezamos a formar—.
Eh 00 —Maurice apunta a donde está Alex— Vos no, empieza limpiando mi espacio
y luego lo demás. ¡Eh! ¿QUE QUIERES?
Mientras el Mr. Bon hablaba con elocuencia y fuerza, varios de Los Conejos iban
zurrándose unos a otros. Uno le pasaba el mensaje a uno luego al de a lado, era
como si jugaran al teléfono descompuesto, esto hasta que uno subió la plataforma
(por el lado izquierdo) para susurrarle algo al Mr. Bon.
—¿¡COMO!? La mafia de Las Ovejas… ¿Disuelta? ¿Una rebelión? No sean
ridículos. ¿Acaso creen que eso sea oficial?
Mientras Mr. Bon hablaba otro Conejo estaba subiendo por el lado derecho
(curiosamente era Oliver). Este llevaba un teléfono fijo en el regazo, cuando subió
a la plataforma se inclinó y le entrego el teléfono a su líder.
—Llamada señor, son los otros líderes.
Mr Bon agarra el teléfono con fuerza, casi enojo, mientras tiene el teléfono en la
oreja se nota como se empieza a tensar, a respirar más fuerte. Empieza a sonar el
siguiente instrumental. Todos Los Conejos, exceptuando a Maurice y Oliver, se van
del escenario. Alex y yo nos llevamos los cubos grises en los que estuvimos
sentados, las otras plataformas permanecen en su sitio. Conforme la introducción
musical avanza se ve como al fondo se despliega la cortina que representa el
siguiente escenario (un campo con edificaciones y jaulas destruidas y parcialmente
en llamas). Mientras que, casi marchando, aparecen los siguientes en cantar: los
rebeldes.
Adam, como líder de La Rebelión, va al frente mientras que el grupo se esparce en
tres grupitos: uno a la izquierda, otro a la derecha, y otro (en el que está Adam) en
el centro. La Rebelión es el único grupo que no lleva máscaras de estilo poligonal
(aunque si llevan una máscara perteneciente a Las Ovejas en la mano) y su
vestimenta consiste en túnicas blancas, las cuales aparentan estar sucias y
gastadas, con un chaleco sin mangas y pantalones café claro, unas botas y unas
fajas de cuero. Aparte de ir maquillados con una sombra de ojos negra y cicatrices
pintadas.
La Rebelión, en sus grupitos, van avanzando lentamente agachados mientras van
moviendo los brazos al ritmo de la introducción. De pronto todos se ponen de pie,
pero inclinando la cabeza hacia abajo, menos Adam que empieza a cantar.
Cuando toda La Rebelión alza la mirada es cuando se ponen a cantar. Durante sus
versos estos posan de distintas maneras. Primero mueven sus brazos en arco como
si estuvieran rompiendo unas cadenas, luego todos levantan el puño derecho a
arriba. Después mueven sus manos al girar sus muñecas y finalmente extienden
una mano hacia el público.
Para el estribillo, se separan de los grupos y quedan posicionados en forma de
triangulo, la punta siendo Adam al frente del escenario. Ahí es cuando La Rebelión
baila de verdad.
—Ojo por ojo, diente por diente. Hoy verás, lo que mereces. Porque si ayer, fuimos
tus juguetes. Hoy estos, VAN A MATARTE —cantaba La Rebelión.
Cuando terminan su segundo estribillo todos los rebeldes se agrupan en un solo
grupo en el centro. Estos levantan el puño derecho y exageran sus expresiones, las
poses se hacen más enérgicas. Adam toma el mando mientras que el resto
responde en coro.
Cuando empieza el intermedio instrumental La Rebelión se agacha y baja sus
cabezas ya que ahora los focos apuntan hacia Mr. Bon y Conejo 46 (Maurice y
Oliver) quienes siguen sobre la plataforma. De fondo de escucha a La Rebelión
repetir el estribillo, pero más bajo.
—Señor, SEÑOR, REACCIONE —gritaba Oliver—. ¿Qué vamos hacer?
—Las Ovejas era la mafia más rica, todo eso se perderá. VOS, infíltrate entre los
rebeldes y trae lo que puedas —responde Maurice apuntando a Oliver.
—¿Co-como?
—Ya escuchaste. Ve, VE.
En ese mismo momento los focos apuntan a las otras plataformas, que están en los
extremos del escenario. Ahí se ven a los otros lideres de las mafias junto con un
miembro de su mafia (Los Espías). Los lideres gritan al unisonó «ES AHORA O
NUNCA».
Rápidamente, mientras La Rebelión vuelve a colocarse para bailar el estribillo, Los
Espías bajan de las plataformas y se ponen hasta atrás de La Rebelión. Es estribillo
se hace más fuerte.
—Tu infierno será hoy, tu infierno será hoy. Tu infierno será hoy, ya todo acabo. Tu
infierno será hoy, con un… Boom, boom, crack, ga-ga-ga-ga, boom, boom —
cantaban La Rebelión junto a Los Espías a sus espaldas.
Cuando el estribillo acaba La Rebelión se sienta en el borde del escenario con la
cabeza agachada, pero todavía con un puño levantado. Dejan un espacio en el
centro para que se pueda ver a Los Espías, estos también están agachados como
formando un cuadrado (cada uno viendo al centro, ya que hay un montículo de
piezas de cartón ahí). La música baja su intensidad a una casi calmada. Cuando
empiezan a cantar se van levantando poco a poco.
—De los restos… Nos levantaremos… Para buscar… Lo que dejaron atrás. Mi líder
quiere algo de aquí, pero algo se interpone ante mí. Mas no voy a pelear. No voy a
pelear
Mientras cantan Los Espías van girando en círculos alrededor del montículo. Hasta
que La Rebelión los acompaña en un coro. La música vuelve a alzarse.
—Esta es la vieja norma. Si no podemos ganar. Nadie más lo hará, nadie más lo
haráaaaaaaaa.
En ese momento Los Espías agarra cada uno una pieza de cartón, estas
representando las piezas necesarias para abrir la bóveda de Las Ovejas están
pintadas de un plateado brillante. En el momento en que Los Espías arrastran la
palabra “hará” se dirigen hacías las plataformas de donde vinieron para entregarles
las piezas a sus lideres. Al mismo tiempo, el resto de miembros de todas las mafias
(a expresión de mí) se mueven de un punto del escenario a otro, reflejando el caos
del momento. Alex (00) sale de último quedándose en el centro, en los últimos
momentos de la instrumental las luces se apagan a excepción del foco central que
apunta a Alex. Se ve como él recoge una carta que cayó del techo (Félix fue quien
la tiro). Con la carta en las manos de Alex, la canción termina y el último tramo de
luz desaparece.
El público vuelve a aplaudir.
Honestamente me hubiese encantado estar es esa parte, formar parte del caos del
momento, no sé, suena divertido. ¿Y por qué no podía estar ahí? Pues porque tenía
que aprovechar el tiempo que durará la canción de La Rebelión para cambiarme el
vestuario al de Key lo más rápido posible. Casi como hacia Verónica en la parte final
de Beautifull (solo que ella tenía todavía menos tiempo, claro está).
La vestimenta de Key consistía básicamente en un traje de gala de color blando y
una gabardina negra (seguía usando las mismas botas). Y sin mencionar a la
máscara negra con dorado con forma de cerradura en uno de los ojos. «Esta vez sí
me queda», pensé con una sonrisa al verme con el traje puesto.
Regresando a la obra, el foco central se volvió a iluminar, Alex seguía en el mismo
lugar.
—Y así fue como todo se volvió un caos por aquí. Con la mafia de Las Ovejas… —
Alex finge un sonido de tos— Fuera del mapa, ahora hay una enorme fortuna de
años de… trabajo sin reclamar. La única forma de conseguirla es abriendo una
extraña cerradura que necesita de cuatro llaves para abrirse. Aunque más que
“llaves” como tal, son más unas placas de acero que al colocarse donde
corresponde permiten que se abra la bóveda. Por eso las llamamos Piezas, al
relacionarlas con las piezas de un rompecabezas.
Mientras Alex habla se ve como los cuatro lideres de las mafias se posicionan detrás
de él. Estos le están dando la espalda al público, pero cada uno tiene el brazo
derecho levantado, agarrando su Pieza.
—Pero con las Piezas en manos de cuatro organizaciones distintas, es muy difícil
de que esa bóveda se abra alguna vez. Así que eso deja todo casi igual. Mas…
unos días después de este incidente ocurrió algo —Alex da unos pasos al frente del
escenario, al mismo tiempo los lideres de las mafias salen de este—. Recibí una
carta, nunca nadie me había escrito —al decir esto Alex se retrae mirando al suelo,
luego vuelve a mirar al frente—. Como sea, en está decía que alguien quiere hablar
conmigo, debe ser algo importante (todo está en mayúsculas) —se escuchan unas
risitas del público—. Y que me espera hoy… en el Tragaluz.
Al decir el nombre del lugar se ve como aparece las cortinas que representan al
Tragaluz. En este fondo se ve una ventana en la que se ve un cielo nocturno en la
parte superior y como esta le da un poco de luz al resto del fondo que es
completamente negro. Cuando el nuevo escenario está listo, Alex da unos pasos
hacia adelante, dándole la espalda al lado donde estoy yo.
—Haber la carta dice que el punto de encuentro es aquí. ¿Dónde estará?
Aquí es cuando entro yo (o Key según la historia).
—Siempre me ha gustado este lugar —Alex se vuelve hacia mi—. Lo único que
queda de luz es este oscuro lugar. Sabes, admiro tu puntualidad.
—De acuerdo… ¿Quién eres y que quieres?
—Puedes llamarme Key
Alex y yo nos acercamos el uno al otro al mismo tiempo que giramos. Tal y como
fue en aquel ensayo, pero esta vez no escucho murmullos. Esta vez puedo ser
realmente Key.
—¿“Key”? ¿Cómo… llave? —Alex rompe la secuencia de caminar en círculos dando
un giro para quedar en uno de los lados del escenario.
—Así es, porque yo seré la llave que te lleve a un nuevo mundo —ahora yo doy el
giro quedando al otro extremo del escenario. «Esta vez lo haré mejor», pensé.
Es hora de cantar.
— Puede que no me conozcas, pero yo a ti sí. Así es, así es. Se lo que has sufrido,
pero tengo la solución.
Al cantar, tomo las manos de Alex y damos dos giros. Ahora estamos en los lados
opuestos. Para la siguiente parte yo voy caminando hacia Alex mientras este camina
hacia atrás.
Para el intermedio musical, Alex y yo nos acercamos, es el momento de los diálogos.
—Bonito número —dijo Alex—. Pero. ¿Qué es lo quieres?
—¿No quedo claro? Quiero que me acompañes para robar las Piezas de las cuatro
mafias y conseguir la fortuna.
—¿Y porque yo?
—Uno, porque tienes las capacidades y dos, porque creo que también estas harto
de vivir así.
—Lo que digas, a todo esto. ¿Acaso tienes un plan?
—Oh, por supuesto.
—Muy bien, explícalo.
—Encantado, solo tenemos que camuflarnos, e encontrar las Piezas que las mafias
se llevaron. Pero para eso necesito a alguien que sea bueno infiltrándose, que sea
listo, con los ojos abierto y ese alguien es…
—¿Yo?
—Aja.
Ahora Alex canta.
—Espera un momento. Dices conocerme, pero yo ti no. Porque debería creerte a
vos, y convertirme en un traidor.
En esta parte Alex se aleja más, yo lo voy siguiendo. Vamos en círculos por el
escenario. Alex camina hacia atrás mientras que yo lo persigo. En parte me
recuerda a cuando estuvimos “patinando” en aquella exposición.
Cuando termina esa parte, nos detenemos, estamos en el centro del escenario,
volvemos a hablar.
—Sabes no entiendo porque quieres que yo traicione a mi equipo.
—¿Tu equipo? Perdón, pero no quiero sonar que te estoy metiendo veneno, pero
déjame recordarte….
Detrás de nosotros aparecen algunos miembros de Los Conejos, estos llevan unos
carteles que tienen dibujados representaciones de como tratan a 00, cada vez que
yo digo una frase (cantando) uno se voltea.
—Como te tratan, cuanto te valoran. Que no llevas el mismo rojo.
Empiezo a acercarme a Alex, los tres miembros de Los Conejos dan vueltas
alrededor de nosotros. Para antes de que termina esta parte, y volvamos con los
diálogos estos salen del escenario.
—Así que es por eso que te elegí a vos. Porque creo que podemos ser un gran
equipo, solo… solo si tú estás de acuerdo
—Okey… ehh… dame un momento
«Volvemos a girar», pensé. Solo que está vez Alex me da la espalda.
—Vamos, vamos dime… No quieres demostrar lo que podes…
Al terminar esa parte de la canción, caigo de rodillas en medio del escenario, suelto
un suspiro, luego miro a Alex (00) directamente, él se gira y me ve. Me gusta eso
de entrar en personaje, pero en parte creo esto es algo que le podría decir al Alex
real.
—Así que dime cuál es tu elección. Puedo buscar a alguien más, pero… no creo
encontrar a alguien como vos.
La música se eleva, y Alex me da la mano para levantarme, es hora de la parte final
de esta canción.
En el momento que toca, saco la máscara y la ropa (que menciono en la canción)
de mi gabardina. Alex atrapa la máscara con una mano, pero la ropa le cae en la
cara, el público se río un poco por eso. Alex pone amabas cosas en su mano
izquierda, porque es hora del estribillo final.
—Vamos junto a un nuevo mundo, a un nuevo mundo. Vamos los dos, a un nuevo
mundo. Como un equipo, a un nuevo mundo. No hay marcha atrás. Comienza la
misión.
Para el estribillo final Alex y yo avanzamos hacia adelante y con la tonada final
damos un salto.
—Excelente, pero ahora que somos un equipo necesitas un nuevo nombre, no
quiero llamarte “00”.
—Ehh okey déjeme pensar —Alex mira alrededor hasta mirar fijamente su ropa—.
Conejo… Conejo Escarlata. ¿Qué te parece?
—Perfecto.
Alex y yo nos damos la mano, como un saludo formal. Suena una nota fuerte al
momento en que se apagan las luces y el público aplaude. El primer acto ha
terminado.
El telón se cierra y una voz, la de la directora, dice: «empieza el primer intermedio,
dentro de quince minutos volveremos con Conejo Escarlata».
Las luces regulares vuelven a encenderse, tardo un rato en adaptarme a la luz. Me
fijo que Alex y yo aun seguimos tomados de la mano, Alex seguía mirando fijamente
al telón. Lo veo, tiene los ojos abiertos, como idos, creo que él es el que está más
fascinado con todo esto. En un momento se gira para verme y en el mismo instante
ambos miramos a nuestras manos, aun juntas.
Y comenzamos a reír.
Sin previo aviso ni nada, solo empezamos reír y a sonreír. No teníamos que decirnos
nada, de alguna forma esta era nuestra manera de decirnos que todo está bien, que
hemos logrado algo, que nos entendemos. Después de un rato Alex suelta mi mano,
ríe más fuerte. «Que risa más contagiosa», pensé. De repente Alex me toma de la
cintura…
Y me alza.
Justo como en las películas, cuando el príncipe (mi príncipe) alza a su princesa para
su final feliz. Cuando hizo eso me sobresalte y me agarre de sus hombros para no
caerme, todo ocurrió muy rápido. Tenemos la mirada fija el uno en el otro.
—¿Qu-que fue eso? —pregunté con una sonrisa.
—No lo sé —Alex vuelve a reír—. ¿Te molesta?
—No, para nada… solo… no sabía que eras tan fuerte.
—Por vos puedo ser varias cosas —Alex me sonríe.
—Uy —hice una risa ahogada—. ¿Ahora dices piropos?
—Estoy comenzando —Alex suaviza su voz—. Es divertido.
—Si… lo es.
Nuestras caras estaban muy cerca. Ambos sonreíamos. Podría perderme viendo
los ojos de Alex para siempre. Nada podía interrumpirlos, hasta que…
—AY POR FAVOR, ya bésense.
Eso nos devolvió a la realidad. «Vaya, sí que nos dejamos llevara», pensaba
mientras sentía que me enrojecía de vergüenza. Alex y yo dirigimos la mirada hacia
quien había dicho eso, fue Pamela (Lady Fox, la Lideresa de Los Zorros en la obra).
Ella nos miraba con una expresión risueña. Alex me baja y torna los ojos.
—Muy graciosa Pamela.
—Ay perdón —ella suelta una risita—. Es que sois muy tiernos. Bueno me voy —
Pamela se aleja mientras se despides moviendo la mano.
—Okey, eso fue incomodo —dije cuando ella se fue.
—Algo, pero ella tiene un punto.
—¿Cuál?
—Este —Alex se gira y me da un beso en la mejilla— Eres muy tierno —me sonríe
otra vez.
—Vos… vos también —respondí, pero en susurro ya que no me esperaba es beso.
«Ahh aún me sigue pasando», pensé.
—Bueno. ¿Vamos? —Alex inclina la cabeza, preguntando si ya nos vamos a donde
están los demás.
—Si, vamos.
A los pocos pasos Alex me tomo de la mano y fuimos dirigiéndonos hacia donde
estaba el resto del club. Mientras caminábamos varios de los integrantes nos
saludaban o nos sonreían. Eso y lo que paso antes con Pamela me hizo pensar en
varias cosas. Técnicamente ahora la relación entre Alex y yo no es un secreto para
nadie, puede que de vez en cuando llegue a escuchar cosas como:
«¡¿ENSERIO?!», «la verdad no me esperaba» o «pues, la verdad ya lo presentía»,
pero nada más allá de eso. Al final todos, o la mayoría que yo sepa, se lo tomaron
bien. «Como cuando Alex se lo contó a Derek», pensé. La verdad no sé porque me
preocupe tanto, inseguridad supongo, después de todo no seremos la primera ni
última relación entre dos chicos en el colegio.
—¿En qué piensas? —eso me saco de mis pensamientos.
—No sé, cosas creo… en cómo ha cambiado todo. Antes solía aislarme de todos y
ahora casi todos me saludan —volteo a ver a Alex—. Suena raro ¿Verdad?
—No tiene por qué serlo, es un cambio. La verdad me alegra mucho haberte
conocido —Alex me sonríe.
—Si… a mí también.
Mientras seguíamos caminando alguien se nos adelantó y se puso delante de
nosotros. Era Anna.
—Lamento interrumpir su charla, pero… —ella alarga esa palabra—. Recuerden
que tenemos menos de quince minutos y ustedes tienen que ponerse esto.
Anna se señala a sí misma, refiriéndose a que nosotros debemos que llevar lo
mismo que ella, el uniforme de la mafia de Los Cocodrilos. Este consiste en una
camiseta color verde bosque, unos pantalones con tirantes color beich, un moño
también beich y un sombrero formal también color verde bosque y unas botas (todos
usamos las mismas botas).
—Cierto, gracias Anna —dice Alex con un sobresalto—. ¿Los vestidores están
libres? —Anna asiente—. Bien, vamos Vic.
Alex y yo nos dirigimos a los vestidores. No lo mencione antes, estos son unos
cubículos pequeños que están junto el resto de utilerías. Lo bueno es que hay tres,
así que Alex y yo podemos cambiarnos al mismo tiempo. También dentro de los
cubículos están, aparte del traje de Los Cocodrilos, los vestuarios pertenecientes al
resto de las mafias. Claro, Alex y yo somos los únicos que cambian de ropa, abra
momentos que no tengamos tanto tiempo de cambiarnos.
Mientras Alex y yo nos íbamos cambiando lo escuche decir:
—Qué bueno que Anna nos avisó. ¿Verdad?
—Si… también me alegra que haya vuelto al club.
—Lo mismo digo, después de todo ella fue quien diseño estos trajes.
A pesar de que Anna pidió volver al club a poco un mes de presentar, Alex la recibió
con los brazos abiertos. «Siempre dando nuevas oportunidades, muy de él», pensé.
Puede que ella nunca lo allá admitido, pero se porque ella se fue en primer lugar.
*
Estaba calentando mi almuerzo en los microondas del colegio, para luego ir a
almorzar con Alice, mientras esperaba que llegara mi turno iba leyendo Asesinato
para Principiantes. Pero de pronto escucho como detrás mío dos personas estaban
discutiendo, eran Anna y su mejor amiga. Creo que ella se llamaba Julia, es una
pantera negra alta y delgada.
—La verdad no te entiendo —decía Julia—. ¿Por qué sigues dedicando tu tiempo a
eso del club si ya te saliste?
—Ya te dije, solo quiero que el vestuario salga bien… es algo mío —Anna le
contesta de una forma más seria.
—Pues sin ofender, pero lo “tuyo” es bastante mediocre a mi parecer —veo que
Julia le arrebata el cuaderno que llevaba Anna—. Ósea mira este conjunto, ese
verde da asco —Julia suelta un quejido—. Y pensar que vos querías estar en ese
grupo.
—Lo que digas, luego lo corrijo.
—Menos mal seguiste mi consejo de salirte de ese “teatro del cringe”.
—Aja, pero le dije a Víctor que yo me encargaría del vestuario. No me puedo salir
ya.
—¿Ese lobo de los lentes grandotes? Yo le hubiera dicho que se encargará él de
eso. Pero bueno, como veo que eso tuyo va para largo me voy a almorzar con
alguien más —le devuelve el cuaderno bruscamente—. Adiós.
Cuando Julia se va, escucho que Anna suelta un suspiro triste, me volteo para
tenerla de frente.
—Este… Anna… ¿Estas bien? —Anna se sobresalta.
—AH, Víctor… no-no te vi… si estoy bien.
—¿Puedo ver cómo van los diseños?
—¿Enserio? Bueno —me entrega el cuaderno—. No son muy buenos.
Los vi, estaban en un cuaderno de papel cuadriculado, cada dibujo mencionaba el
color, las tallas y en cada esquina había una lista de lugares a donde se podría
conseguir las prendas.
—¿Hay algo mal?
—Sip. Que vos no creas que esto —levanto el cuaderno—. Es genial y hermoso.
Estoy seguro que tanto a Alex como a los demás les va a encantar.
Lo que decía era verdad, realmente estaban muy bien hechos. Y creo que aprendí
de Alex que, aunque no conozca a alguien completamente, siempre puedo intentar
hacerlo sentir mejor.
—Gracias Víctor… creo que necesitaba escuchar eso.
Con el paso de los días vi como Anna convivía cada vez menos con Julia, hasta el
punto de que cuando volvió a club ellas dejaron de ser amigas.
*
Ahora Anna se junta con otras personas que conoció en el club de teatro, y no se sí
es suposición mía, pero ahora la veo más confiada de sí misma.
—Bueno ya estamos listos —dijo Alex al salir de cubículo—. ¿Puedo decirte lo lindo
que te ves vestido así?
Alex me mira con esa amplia sonrisa, yo solo cierro mis ojos y asiento lentamente,
pero también estoy sonriendo.
—Awww, no te avergüences, lo eres, así que acostúmbrate. Bueno. ¿Listo para el
segundo acto?
—Li-listo.

El segundo acto comienza casi como el primero, con el escenario a oscuras a
excepción de un foco que ilumina a Alex, que está frente al público.
—Tras aquella noche recibí más cartas de Key, no sé cómo se las arregla para
entregarlas. El punto es, que en ellas explicaban a detalle lo que haríamos.
Tendremos que atacar por las noches y en noches específicas. La última carta decía
que será hoy cuando entremos… a la mafia de Los Cocodrilos.
La luz se apaga y tanto Alex como yo nos volvemos a acomodar en el sitio. Cuando
las luces regulares vuelven, se a Alex y a mí en el centro del escenario, este solo
representa un fondo negro. Alex y yo fingimos que caminamos, yo voy delante de
él, Alex comienza a hablar.
—¿Entonces este túnel nos llevará a donde están Los Cocodrilos?
—Exacto, a su casino principal específicamente, el Casino Colmillo.
—¿Y por qué hoy?
—Hoy es viernes y cada viernes Los Cocodrilos se reúnen en este casino para
celebrar una fiesta con invitados especiales. Básicamente una forma de engañar a
familias ricas. Con tanta gente nos podremos camuflar y remplazar su Pieza con
esto —levanto una réplica de la Pieza.
—Muy listo, pero una pregunta. Si puedes hacer una réplica exacta de las piezas.
¿Por qué no simplemente usamos esas?
—Cierto, no te lo comente antes, la forma no es todo lo que importa. Dentro de cada
Pieza hay un código, un código que solo puede leer la caja fuerte de Las Ovejas.
Así que, aunque la forma fuera exacta, sin códigos no se puede hacer nada.
—¿Y cómo es que vos sabes todo eso?
Me quedo callado y bajo la cabeza, es parte del personaje.
—Key. ¿Cómo sabes todo eso?
—Cuando escuchas entre líneas te enteras de muchas cosas, pronto lo entenderás
—Alex suelta un quejido—. Como sea, ya llegamos. Arriba de nosotros está el
Casino Colmillo, rápido por la escalera.
Alex y yo vamos hacia la escalera que estaba escondida tras una manta negra (Félix
tuvo que quitarla con un hilo), en eso las luces se apagan. Tras unos segundos esta
vuelve, pero ahora la escena es diferente. Ahora el fondo es el interior del Casino
Colmillo, un lugar elegante de colores verdes y marrones. El escenario está
decorado con cuatro mesas, las cuales tienen cartas de póker, repartidas en los
cuatros extremos y una de las plataformas, que ya se usaron antes, atrás en el
fondo. Ahí ya están las personas que representan a Los Cocodrilos y otras
(personas que hacen de otras mafias participando como extras) vestidos con trajes,
los “invitados especiales”.
Inmediatamente cuando se ilumina el nuevo entorno, todos se adaptan a sus nuevos
roles.
—Les damos la bienvenida al Casino Colmillo.
—Espero que su viaje no haya presentado complicaciones.
—Ven, esto no ninguna trampa.
—El dueño estará encastado de recibirlos.
Alex y yo aparecemos en uno de los costados del escenario, como en las series
cuando solo se ven las cabezas de los personajes.
—Mira cuánta gente —digo—. Así nos mezclaremos perfectamente.
—Pero. ¿Cómo sabremos dónde está la Pieza?
—Mira —señalo a donde está la plataforma, ahí sobresale la Pieza que está
enganchada en un soporte—. A Los Cocodrilos les gusta presumir.
—Perfecto, vamos.
Alex y yo avanzamos unos cuantos centímetros, de repente se escuchan los fuertes
golpes de un bastón contra el piso. El líder de Los Cocodrilos, Sr. Croc ha llegado.
Poco a poco, mientras los golpes se van haciendo cada vez más fuertes, se ve como
la figura de Mike (él que interpreta a Sr. Croc) se va situando en la plataforma. Todos
nos volteamos para verlo, Mike levanta la mirada y da unos últimos golpes con el
bastón.
—Hola, damas y caballeros. Me complace ver que todos ustedes aceptaron la
invitación para esta fiesta. Si me permiten quiero darles unas palabras.
Mike se ajusta el sombrero y baja la cabeza. La música empieza a sonar. Es hora
de la siguiente canción.
—No es…. fácil vivir en este mundo. Cosas malas pasan a diario, en este mundo
de calvarios.
Mike empieza a bailar sobre la plataforma, al mismo tiempo que los otros miembros
de la mafia sacan cartas y unas ruedas de casino que estaban debajo de las mesas.
Los extras hacen dos filas en el centro en dirección a la plataforma, como si fuera
la entrada a una alfombra roja. Cuando Mike termina las primeras cuatro líneas da
un salto de la plataforma y avanza al frente mientras sigue cantando e interactuando
con los extras.
Mike hace una reverencia y ahora empieza el show. Los miembros de Los
Cocodrilos agarran a algunos de los extras para que se coloquen alrededor de las
mesas. Ahora es momento de que usen lo que sacaron debajo de las mesas.
Empieza el estribillo.
—Alcen las cartas, giren la ruleta una vez más. Pues con un simple juego, tu suerte
cambiará. Esta noche, “El jugador”, tú serás. No te arrepentirás, pues nosotros, te
vamos a guiar.
Los extras actúan interesados en lo que hacen Los Cocodrilos mientras cantan,
sueltan algunas cartas al aire o giran las ruletas de plástico. Durante el estribillo,
Mike hace los mismos gestos y cuando empieza el breve intermedio musical este
se da la vuelta, en ese momento Alex y yo aparecemos en medio del escenario.
—Okey… no entiendo —dice Alex—. ¿Qué hacen?
—Para ellos, su show. Para nosotros, su distracción.
Alex y yo salimos del escenario. Mike vuelve a cantar al frente y Los Cocodrilos
siguen con lo suyo, solo que esta vez también sacan unos vasos de platico (vacíos
obviamente) y se los ofrecen a los extras, estos simulan que toman el líquido
invisible.
—Aquí tendrás, ese aquello. ¿Porque quien ha dicho, que la felicidad no la compra
el dinero? Pues eso es un engaño, y vamos a demostrarlo.
Cuando termina el segundo estribillo ocurren tres cosas simultáneamente: Primero,
los extras caen desmayados, algunos solo caen sobre la mesa mientras que otros
caen al suelo; segundo, algunos de Los Cocodrilos se suben encima de sus mesas
al tiempo que siguen cantando; y tercero, Alex y yo subimos a la plataforma y
tomamos la Pieza mientras que la remplazamos con otra. Debe ser genial el punto
de vista del público, ver como todo eso pasa al mismo tiempo.
—Oh, mira cómo van cállenlo, como moscas se ven. ¿Qué será? Lo que malo salió.
Oh, no se deben preocupar, mañana no recordaran. Quienes… —Los Cocodrilos
cantan más fuerte el último estribillo—. Bajaron sus cartas, y la ruleta detendrán.
Pues con un simple juego, todo puede cambiar. Esta noche, “El jugador”, tú serás.
No te arrepentirás, pues nosotros, te vamos a guiar.
Cuando la parte final de canción concluye Alex y yo ya hicimos el intercambio (yo
sacaba la Pieza original de su sitio y Alex me pasaba la réplica para que la colocara),
todos los extras están inconscientes, Los Cocodrilos que estaban sobre las mesas,
se sientan en ellas. Mike sube a la plataforma otra vez, se sienta, agarra la réplica
y la acaricia. Al son de las ultimas notas de la música Mike dice:
—Otra noche exitosa, querido grupo. Tal vez no tengamos lo que tienen otros…
pero podemos hacer que cambien los rumbos de la suerte. ¿No creen?
Mike suelta una última risa, una risa ahogada y estruendosa (casi fuera de
personaje), tras esta Mike baja la cabeza y con ella las luces.
El público aplaude.
De vuelta a empezar, el cambio de vestuario. Creo que mentiría si no dijera que es
un tanto estresante tener que ir haciendo estos cambios a cada rato y en tan poco
tiempo. Creo que es por eso que en el teatro de verdad los cambios de vestuarios
son los mínimos posibles, limitándose a los netamente importante. Aunque bueno,
en esta historia, todos estos cambios son necesarios.
De cualquier forma, en este momento el único que tiene que preocuparse por
cambiarse rápido es Alex. La siguiente escena comienza con Alex (quien para esta
escena solo usar parte del vestuario de Los Conejos) en un nuevo escenario, el
fondo vuelve a ser oscuro, pero ahora hay una pequeña cama plegable y un cubo
de gris (los mismos de antes) al lado. La habitación de 00… o Conejo Escarlata.
Alex está sentado en la cama plegable, aunque dándole la espalda al público,
porque no está usando la máscara. La máscara de conejo poligonal está en sus
manos, Alex juguetea con esta.
—Trabajar con Key es… raro —dice Alex en personaje—. Por un lado, parece que
tiene todo resuelto, pero parece que sabe demasiadas cosas. Bueno ya estoy
metido en esto…
En ese momento se escucha un ruido fuerte y Maurice (Mr. Bon) entra por el lado
izquierdo del escenario.
Honestamente quería seguir prestando atención, pero había otra cosa más
importante. El vestuario. Para la siguiente parte tanto Key como Conejo Escarlata
tendrían que ir como la mafia de Los Osos, y para ese momento ya llevaba lo
principal, pero me faltaban unos detalles. El vestuario de Los Osos consiste en unos
pantalones azul oscuro, una camisa de manga larga azul oscuro, un chaleco (que
simula ser un chaleco antibalas) gris azulado y un cinturón con bolsillos (aparte de
las mismas botas).
Me estaba poniendo el cinturón y el chaleco, lo que me faltaba poner, cuando
alguien me llamo fuera del vestidor. Al salir y darme cuenta quien era solo pude
pensar. «Oh no, no él».
¿Por qué tenía que ser Emilio?
Cuando lo vi, de inmediato sentí como mi cuerpo se ponía tenso. Tal vez fue por la
sorpresa inicial. ¿Qué es lo que quiere ahora? Podía sentir como mi mirada se ponía
sería, realmente no quería verlo de nuevo. En cuanto a la mirada de Emilio, era raro,
me refiero a que él usualmente tiene una expresión seria o indiferente. Pero en esta
ocasión, frente a mí, tenía una expresión más similar a nerviosismo como si
estuviera avergonzado. Pero creo que lo más desconcertante era que… estaba
usando el vestuario de Los Osos.
—Heeey _ Emilio arrastra la palabra mientras movía el brazo como saludo—. Vic.
¿Cómo estás?
No respondí, seguía con la mirada sería sin saber que decir. Emilio estaba
sonriendo mientras me hablaba, pero su sonrisa se veía demasiado forzada, aunque
no en el sentido de que le costara parecer amable, sino como si estuviera incomodo.
Sus ojos mostraban vergüenza. Al final, como pude, solté un suave «bien», casi tan
bajo que parecía que solo movía los labios. Cuando Emilio escucho mi respuesta
(por dicha) soltó un suave suspiro, como si se preparará para dar una charla.
—Sé que presentarme aquí, usando esto —señala el vestuario—. Se ve algo
hipócrita de mi parte. Lo sé, lo admito. Creo que mereces que te de una disculpa, y
realmente lo siento, sé que dije cosas horribles —por un momento quería
interrumpirlo para decirle «bueno, me llamaste puta», pero mejor esperé a que
terminara de hablar—. Y puede que disculparse ya no tenga sentido, no tienes que
perdonarme, pero al menos quiero que sepas que lamento que se me haya ido la
lengua en decir cosas. Estos trabajando en ya no hacer eso más, lo prometo.
Ubo unos cuantos segundos de… nada. Los dos en completo silencio sin decir
palabra. En mi mente había una pequeña discusión si entre decirle que gracias,
pero que no le iba a perdonar o aceptar sus disculpas (o inclusive simplemente
asentir). Pero si solo se iba disculpar… ¿Por qué lleva el vestuario? Él iba a ser
parte de Los Osos, debe de haber algo más que quiera decirme. Vi como Emilio
tragaba saliva y continuaba.
—Vale… está bien, tu silencio ya me lo dice. Pero hay algo que quisiera preguntarte.
Puede que ya no me lo merezca, por todo lo que paso, pero me preguntaba si…
¿Podría estar en la obra? Juró que me sé la canción y aparte Anna ya había hecho
el vestuario para mí. Puedo estar en el fondo, no importa, solo… solo me gustaría
ser parte de esto. Realmente quería formar parte, pero yo y mi bocota lo arruinaron.
Entonces eso era lo que quería, poder salir al escenario. Una parte de mí deseaba
responderle que no, que había sido una persona horrible y en mi opinión haber
actuado como un niño mimado, pero responderle eso no me haría sentir mejor.
¿Qué ganaría con eso? ¿Acaso demostraría algo? No, no lo creo. Estar al frente de
esta nueva cara de Emilio era confuso.
Durante ese silencio, provocado por mi falta de respuesta, se escuchaba como
algunos movían parte de la utilería. Probablemente la escena ya había terminado y
continuaba la siguiente. En eso veo como Alex viene corriendo hacia nosotros, se
estaba quitando el traje de Los Conejos mientras avanzaba (se había puesto la
camisa y el pantalón de Los Osos debajo del vestuario de Los Conejos).
—Tal vez tuve que pensarlo mejor al poner tanto cambio de traje —Alex toma unas
bocanadas de aire—. Es algo cansado. Lo bueno es que…
Alex se cayó al darse cuenta que Emilio estaba ahí. Alex tenía la misma expresión
que cuando yo me lo encontré.
—Oh, hola Emilio.
Emilio vuelve a forzar una sonrisa (como la que hizo antes) al ver a Alex a los ojos.
Respiro profundo y hablo.
—Hola Alex. E-estaba hablando con Víctor sobre… sobre si tal vez, solo si me lo
permiten, podría participar en la obra. Miren —ahora Emilio nos miraba a los dos—
. Sé perfectamente que actúe mal, realmente me disculpo por eso, pero al menos
me gustaría estar en el escenario. No me importa si estoy en el fondo.
Dirigí mi mirada a Alex. Este tenía una expresión algo más sería, pero tras unos
segundos de que Emilio dejara de hablar, Alex simplemente dio una pequeña
sonrisa. Y puso una mano en el hombro deEmilio.
—Okey, te creo. Puedes ir, creo que el resto de Los Osos ya están en su lugar. No
creo que haya problema si vas ahora.
A Emilio se le iluminaron los ojos y casi abraza a Alex, aunque se detuvo. Al final se
limitó con agradecer y disculparse una vez más y se fue directo al escenario. Yo me
quedé viendo a Alex un rato. «Y honestamente creo que Alex es DEMASIADO
bueno como para seguir haciéndote caso», esa frase, que se la había dicho a Emilio,
rondo por mi mente.
Realmente Alex es demasiado bueno.
Alex dirigió su mirada hacia mí. Por la expresión de sus ojos entendí que él sabía
en que estaba pensado. Sonrío, como siempre lo hace.
—Sí, sí, ya sé. Tal vez él nos haya dado unos dolores de cabeza, pero al final
admitió su error y se disculpó, no muchos hacen eso. A veces es mejor dar una
nueva oportunidad. Después de todo… aun solo somos adolescentes.
—Si… supongo que tienes razón.
Realmente Alex es demasiado bueno. Y lo amo.
Como sea, el show debe continuar. Luego de un rato Alex se terminó de cambiar y
nos fuimos al escenario.
La siguiente escena mostraba un almacén abandonado como fondo y había varias
cajas de cartón (que representaban cajas de madera) y unos cubos grises a lo largo
de escenario. Ahí ya estaban los miembros de Los Osos, incluyendo a Emilio. Él
único que faltaba era su líder, Don Oso (quien era interpretado por Óscar). Los
miembros de Los Osos actuaban que estaban sacando armas (de juguete
obviamente) de las cajas de cartón.
—Los Osos siempre se reúnen en algún lugar así al final del mes, según dicen es
para “reunir material” —hablaba mientras avanzábamos.
—Y vaya material.
—Sip. Solo es entrar ir salir.
En eso, se escucha una sirena de policía, ahí los miembros de Los Osos se agachan
o se tiran al suelo. Alex y yo miramos hacia los lados y finalmente hacemos lo
mismo. Los Osos apuntan con las armas a la figura que apareció de repente en el
centro del escenario. Este se vuelve para mostrar su identidad, Don Oso. Cuando
se voltea se escucha la primera nota de la canción-
—Tranquilos, falsa alarma, solo soy yo —en ese momento Óscar suelta una risa
fuerte y grave—. Pero me alegra ver que no pierden ni un segundo. ¿Listos para
reunir material?
Todos Los Osos, excepto Alex y yo, responden con un «SÍ». Ahí es cuando termina
la introducción musical y empiezan a cantar.
—Desde el inicio de los tiempos, siempre habido, una diferencia. Entre los fuertes,
y los, dé-bi-les…
Mientras canta, Óscar va avanzando hacia el frente del escenario. Alex y yo nos
dividimos dirigiéndonos cada uno hacia un lado distinto, para quedar en el fondo. Al
mismo tiempo que Óscar avanza, el resto de Los Osos se acercan a él formando un
pequeño grupo. Cuando cantan juntos se inclinan de lado a otro, cambiando de
dirección con cada frase.
En un momento, el grupo da un salto para distribuirse a lo largo del escenario.
Algunos se suben encima de los cubos grises, mientras que otros, incluyendo a
Óscar bailan en el piso. En su baile, utilizan las armas de juguete.
—…Mis manos están tan frías, como las balas que disparé. No importa quién eres,
aquí solo se sigue una regla. Las oportunidades son disparos, si no las tomas,
alguien más lo hará.
Cuando terminan de cantar esa parte, quienes estaban subidos en los bloques
grises se bajan de un salto y se unen a los otros en girar alrededor de Óscar. Este
último se sube en uno de cubos que estaba en el centro y sigue la canción.
—Si te descuidas…
Suenan dos tonadas, Los Osos se detienen y apuntan con sus armas a ambos
lados.
—Descubrirás…
Ahora solo suena una tonada y solo apuntan al frente
—Una bala en tu pecho.
Al terminar esta última frase todos Los Osos levantan sus armas dando un grito.
Comienza el intermedio musical, durante este tanto Óscar como el resto de Los
Osos se van al fondo, mientras simulan disparan (al ritmo de la música). Alex y yo
aparecemos al frente.
—Creo que note algo —dice Alex.
—¿Qué?
—El arma del líder. ¿No la vez rara?
—Cierto, como si tuviera algo pegado.
—Vos crees que podría ser…
Ambos decimos al mismo tiempo “La Pieza”, pero en eso Óscar se va acercando.
Nos volvemos a separar, pero esta vez bailamos junto a los demás. Óscar vuelve a
cantar y mientras lo hace va de girando alrededor de los que bailan en el sitio.
—Hoy levantaremos las armas… y lo nuestro vamos a reclamar. El miedo un precio
elevado tendrá…
Óscar sigue rondando alrededor del escenario, pero ahora cuando pasa junto a
alguien este lo sigue. Así hasta que Óscar queda en el centro del escenario. En el
sitio donde todos están agrupados, cantamos más fuerte extendiendo las manos y
haciendo poses más expresivas.
Cuando esa secuencia concluye, todos se dispersan un poco. Ahí todos bailan un
poco más hasta que suena nuevamente las sirenas de policía. Todos actúan
aclamados y dirigen su mirada a Óscar.
—Uy, la poli ya llego. Como sea, a divertirse.
Óscar hace un gesto de disparo y tira el arma hacia la derecha. Ahí alguien la atrapa,
hace que dispara y la vuelve a tirar. Durante todo ese extracto de la canción, donde
nadie canta, solo se escucha un solo de guitarra acompañado de las sirenas de
policía, varios miembros se van pasando el arma. Para el final de esa parte Alex
agarra el arma, le quita la Pieza (que efectivamente estaba pegada con cinta a la
pistola de juguete) y la vuelva a lanzar. Vuelve a estar en manos de Óscar, Don
Oso, y este canta junto con los demás la parte final de la canción. Para ese momento
tanto Alex como yo escapamos saliendo por la izquierda.
—Estas balas, serán los clavos… De tu ataúd, ata-úd, ata-úd. De tu ataúd, ata-úd,
ata-úd. De tu ataúd.
En ese momento tanto Alex como yo estamos fuera del escenario, pero nos
quedamos un rato para verlos. Yo me centre en ver a Emilio. «Vaya, si se lo
aprendió, me alegro», pensaba mientras sentía que ya no lo odiaba tanto.
Poco a poco la música va bajando hasta que se silencia por completo. Los Osos
seguían bailando hasta que las luces del escenario se apagan.
El público aplaude.
Como ya dije Alex y yo estábamos viendo a Los Osos terminar su canción, aunque
no vimos todo el final. Ya que teníamos que cambiarnos, otra vez, de vestuario.
Ahora de la mafia de Los Zorros. Este consistía de unos pantalones de un color café
claro, una camiseta blanca, una gabardina de color naranja oscuro (las mismas
botas) y una bufanda de plumas, como las de fiesta, de un color naranja pastel
(aunque la de su líder es rojo pastel). De milagro nos pudimos cambiar a tiempo,
listos para continuar con la historia.
Alex volvía a estar frente al público junto con el fondo negro, yo aún seguía en el
mismo lado izquierdo.
—Una nueva noche y una nueva oportunidad. Al parecer Los Zorros harán una
reunión para planificar su siguiente gran estafa hoy. Según Key, con todos Los
Zorros ocupados podemos robar su Pieza sin problemas. Y hablando de él, siento
que aún no lo conozco bien, sus planes funcionan, pero su persona me causa
muchas preguntas.
Cuando Alex termina de hablar, se presenta un prevé momento donde las luces se
apagan, cuando vuelven a encenderse estamos Alex y yo “caminando” en el centro
de escenario (similar a cuando lo hicimos antes de la mafia de Los Cocodrilos).
—Tengo una pregunta —suelta Alex.
—Aja.
—¿De dónde sacas toda esta ropa?
Yo hago un gesto de estar pensando, luego me vuelvo para ver a Alex.
—Digamos que antes de infiltrarme donde Los Conejos, me pasee por otros lugares.
Como sea, ya casi llegamos, estamos muy cerca de terminar. Esta vez será más
fácil, solo es entrar y salir.
—Entrar y salir.
Alex y yo avanzamos de verdad para salir del escenario. En eso se escucha como
el fondo va cambiando y como los miembros de Los Zorros se van acomodando.
Para cuando volvemos al escenario ya todos están listos. Todos Los Zorros estaban
dándole la espalda al público estando lo más cerca del fondo, que en esta ocasión
representaba una sala de juntas, pero donde dominaba los colores naranjas.
También al centro del escenario había una pequeña plataforma, era un pequeño
hexágono que sobresalía, aunque a los dos a lados estaban las plataformas que se
habían utilizado antes (las que parecen de obra en construcción).
—Todo está muy tranquilo. ¿No crees? —pregunta Alex una vez nos encontramos
al frente de la plataforma hexagonal.
—Sí, muy raro.
En eso los Zorros comienzan a aplaudir, pero no es para cantar, se voltean y van
hacia nosotros. Las luces se apagan por un rato en el que Alex y yo gritamos.
Cuando las luces vuelven se ve como Alex y yo estamos atados con soga (aunque
de una forma muy suave para que nos podamos liberar luego). Alrededor de
nosotros están Los Zorros y sobre la plataforma hexagonal esta Pamela, Lady Fox,
la lideresa de Los Zorros.
—Ahh, atrapados —hago un quejido mientras me sacudo.
—Tan cerca y tan lejos.
—Ja, enserio creen que soy tan tonta como para no darme cuenta —hablaba
Pamela mientras se ponía en frente de nosotros—. Era obvio que teníamos unos
intrusos entre nosotros— Ella se acerca a nosotros mientras lo decía, pero luego se
voltea al frente.
Al caminar Pamela, Lady Fox, jugaba con su martillo de croquet. Hasta que ella da
un golpe al piso con el martillo.
—Parece que están en problemas.
Suena una nota fuerte y estruendosa, es el inicio de la canción.
—Donde no podrán escapar.
Otra nota fuerte.
—Por jugar a lo que no llegarán a ser.
Otra.
—Podría torturarlos un rato.
Otra.
—Y en la basura quedar.
Otra.
—Pero seré buena hoy, potencial les veo, escúcheme ya.
Empieza a sonar la música, Pamela baila en el centro y el resto de Los Zorros se
acomodan y bailan alrededor de nosotros. Empiezan a cantar.
—Ustedes, que se creen… Los más capaces. Ustedes, que piensan… Que todo
pueden lograr. Ustedes, que no ven… La dura, realidad. Mas Los Zorros… Te la
daremos sin dudar.
En ese momento Pamela se voltea y camina hacia nosotros mientras sigue
cantando. El resto de Los Zorros empiezan a girar alrededor de nosotros mientras
siguen bailando.
—…Mas ahora están atrapados, con solo dos caminos. Morir o aliarse con nosotros
(whoa, whoa, whoa).
Con cada “whoa” Los Zorros daban un giro sobre su propio eje, como en el ballet.
Para el estribillo que sigue Los Zorros miran al frente (aunque algunos se suben
rápidamente a las plataformas de los lados, pero siempre mirando al público),
mientras que Pamela se sube a la plataforma hexagonal y se agacha para estar en
medio de Alex y yo.
—Así que están esperando, su tiempo se está acabando. Es su oportunidad de un
nuevo…. Futuro encontaaar. Pero decidan ya.
Cuando termina el estribillo, todos vuelven a bailar como lo habían hecho al principio
(haciendo posees que acompañen a las notas fuertes). Los que están sobre las
plataformas de los lados bailan ahí y Pamela solo se levanta para bailan en la
plataforma central.
—…Cre-an, cuando digan. Si no puedes con ellos… úneteles.
Para esta parte, quienes estaban en las plataformas de los lados se bajan de un
salto. Y todos Los Zorros vuelven a girar alrededor de nosotros (siguen con lo de
girar con cada “whoa”) mientras que Pamela camina lentamente al frente del
escenario. Después, vuelven a cantar el estribillo (con la misma organización de
antes).
—…Es su oportunidad de por fin ser... Grandiosooos. Pero antes de que cambio de
opinión (ooo ooo oooo)
Una vez el segundo estribillo acabo, cuatro de Los Zorros agarran a Alex y a mí por
los hombros (dos a cada uno). El resto de Los Zorros estaban alrededor nuestro y
Pamela iba acercándose a cada uno, al cantar ella sola sostenía la barbilla de Alex
o la mía y cuando cantaba el grupo la tiraba de golpe.
—Pueden decir que sí…
—O por siempre dormir.
—Vivir el sueño…
—O morir ahorcados.
—Sentir que a fin…
—Sirven para algo.
—Díganlo ya, mi paciencia…
—Se a-ca-bo.
Cuando termina esa parte todos Los Zorros se giran dándonos la espalda. Inclusive
Pamela se sube a la plataforma del centro para darle la espalda a nosotros y al
público. En este intermedio es donde Alex y yo hablamos (sin cantar).
—Hey —susurra Alex—. Key. Tengo una idea.
—¿Cuál?
—Es algo precipitada, pero podría funcionar. ¿Vez el martillo de su líder?
—Lady Fox, sip.
—Bien, mira la punta. ¿Qué vez?
Guardo silencio un momento, luego me sopresalto.
—Ah, la Pieza.
—Exacto, vos intenta agarrarla, yo haré el resto.
—Pero. ¿Cómo? Seguimos atados.
—Ya verás.
La música y los “whoa” se reanudan. Pamela va al frente del escenario mientras
canta.
—Wooh, whoa, así que están esperan…
—OH cállate Lady
Alex interrumpe a Pamela (Lady Fox) mientras que se levanta soltándose de las
ataduras. En su mano dereche rebela un cuchillo (es de juguete). Alex se pone a
cantar y me da la mano para levantarme y posteriormente acompañarlo en la
canción.
—Nuestro tiempo no se acabó, whoa, porque nosotros. Construiremos un nuevo…
futuroo. Y no nos harás cambiar de opinión.
A partir de ahí lo que sigue es una secuencia de varias cosas. Primero, yo me
abalanzo hacia Pamela y por un rato forcejeamos el martillo de croquet hasta que
finalmente agarro la Pieza que estaba pegada en la punta inferior del martillo.
Segundo, Alex se ve rodeado por Los Zorros, pero él “lucha” con el cuchillo, la
coreografía es algo tosca, ya que se tona demasiado que ni siquiera se están
tocando, pero funciona. Y finalmente, mientras todo esto ocurre Los Zorros cantan
la última parte de la canción.
—Por su decisión… morían. Por su decisión… morían. Por su decisión… Mo-rí-an
(Ahhhhh).
Para la parte final de la canción tanto Alex y yo estamos rodeados por Los Zorros,
todo parece perdido para nuestros protagonistas, pero en eso Alex grita «ABAJO»
y ambos nos tiramos por la trampilla que estaba detrás de la plataforma hexagonal.
Sip, ese será el único momento donde la usaremos, principalmente porque sería
más cansado estar subiendo y bajando.
Aunque estemos bajo el escenario podemos escuchar a Lady Fox gritar «pero…
¡¿qué?! Encuéntrelos». Para que luego las luces se apaguen dando por concluido
el segundo acto, el público vuelve a aplaudir.
La directora nuevamente habla por los altavoces. «Como el anterior, el segundo
intermedio también durará quince minutos, luego ese tiempo se presentará la parte
final de la obra».
Alex y yo fuimos caminando, tomados de la mano, de vuelta a la zona detrás del
telón.
—¿Crees que el uso de la trampilla fue buena idea? —pregunto Alex mientras
íbamos de camino.
—Sip. ¿Por qué la pregunta?
—No sé, a veces creo que esa parte quedo como un “deux ex machina”.
—Nah, creo que quedo bien. Vos sabes cómo escribir historias.
Alex puso los ojos abiertos por un momento y luego giro su mirada. Se sonrojo un
poco.
—Gracias. Realmente esto es como un sueño hecho realidad, me sorprende que
todo haya salido tan bien. Los bailes, el canto, los diálogos, la coordinación de la
escenografía…
—De nada —una nueva voz interrumpió a Alex.
Para ese momento Alex y yo ya estábamos detrás del telón, ambos miramos hacia
arriba para ver de dónde había salido la voz. Era Félix, quien nos saludaba con una
sonrisa burlesca, nos estaba escuchando. Alex y yo nos reímos por lo raro de la
escena y seguimos caminando. Seguimos paseando un rato hasta que…
—Bien, aún queda un rato para entrar, voy al baño rápido. Ay que emoción —Alex
dio un pequeño saltito—. Ya quiero cantar las últimas canciones, son mis favoritas.
Mientras Alex salía del teatro iba tarareando la melodía de la siguiente canción. «Es
tan tierno a veces», no pude evitar pensar eso. Cuando Alex se fue estuve mirando
al resto de los miembros del club convivir, era algo bonito de ver. Pero ya llevaba
en el teatro desde la tarde, así que decidí que podría salir a tomar aire un rato.
Desde pequeño siempre me había gustado esos breves momentos de soledad en
la noche, donde todo está más tranquilo y puedes estar solo con tus pensamientos.
De ese modo, salí del teatro por la puerta trasera (la misma que tomo Alex) y me
senté en una piedra con forma de banco para sentarse que estaba cerca.
Una vez ahí me permití tomar unas bocanadas de aire, todo estaba tan calmado y
relajante. No sé cuánto tiempo estuve solo con mis pensamientos hasta que una
voz me hizo abrir los ojos.
—Cuanto tiempo sin vernos, Víctor.
Por un segundo pensé que podría ser Alex, pero no, esa no era su voz. Al verlo
directamente pude comprobar mis sospechas, se le había agravado la voz, pero
seguía siendo él.
José.
El primer chico al que le confesé mis sentimientos y perdí su amistad por eso. Ahora
se veía algo diferente, era más alto y se podría decir que se volvió un “gym bro”.
Pero esa cara y pelaje blanco eran inconfundibles.
—¿José? —no sé porque pregunte, claramente era él.
—Oh que bien que te acuerdas, creo que me dijiste que eras malo recordando
nombres.
—A veces.
José hablaba con calma y simpatía, era raro escucharlo tras tanto tiempo. En eso
se sentó a mi lado. Ubo una pequeña pausa, hasta que él rompió el hielo.
—Te estuve viendo en el escenario, no recordaba que cantaras tan bien.
—Gra-gracias —la verdad no sabía que responderle.
—La verdad eso me hizo pensar en ti.
Okey, eso sí me dijo sin palabras. ¿Pensar en mí? José se tomó su tiempo, era
como si quisiera hacerme una confesión, o una disculpa.
—Y de la última vez que hablamos. ¿Qué fue lo que te dije?
—«Dame a la tarde para responderte» —respondí tras un rato de silencio.
—Sip, eso dije —vi como José bajaba sus orejas—. Pasé toda la tarde y noche
pensando en la mejor forma de decirte que no, pero al final opté por no decirte nada
y alejarme.
Ubo otro silencio, luego José continuo.
—Pensé en eso mientras te veía en el escenario, la verdad no esperaba verte aquí
a fuera, pero si tengo la oportunidad debo decírtelo. Lo siento.
—N-no pasa nada, aquella vez entendí…
—No, si paso algo —José me interrumpió—. Aquella vez te abandone sin darte
explicación. Solo quiero que sepas que no era, y jamás será, que tengas algo de
malo. Solo fui yo, quien no subo decirte que no me gustaban los chicos, para no
herir tus sentimientos. Y ahora me doy cuenta de lo estúpido que fue, porque
seguramente si los herí igual. Por eso la disculpa.
No sabía cómo responder a eso. Al fin tenía una respuesta de lo que paso aquella
vez. Recuerdo todo lo que lloré el día siguiente de la confesión al ver que José ni
me dirigía la mirada, había entendido su mensaje. Ahora, tenía sus disculpas.
—Gracias —dije al fin—. Me alegra volver a hablar con vos —le sonreí.
Hablamos un poco más, fue una charla sin nada de especial, pero con un gran aire
de nostalgia.
—Bueno creo que ya tienes que volver al escenario —dijo José mirando su reloj—.
Me alegra a ver arreglado las cosas —José estaba por marcharse, pero se detuvo—
. Podríamos volver a hablar alguna vez, si quieres.
—No estaría mal.
Y con eso nos despedimos. Siendo honesto, hablar con José ahora fue muy
diferente a como era antes (evidentemente). Tal vez podamos ser amigos de nuevo,
quien sabe, pero la verdad es que ya no sentí esa extraña “magia” que sentía antes.
Porque claramente, ahora, esa magia era de Alex.
Cuando volvía al teatro, Alex me estaba esperando.
—Ay que bien, aquí estas. ¿A dónde te fuiste?
—Ah cerrar ciclos, luego te lo explico —dije con una sonrisa.
*
Era el momento, el acto final, todo lo que hemos hechos hasta ahora ha ido bastante
bien. No podemos fallar, es la hora de actuar. El acto final comienza justo después
del “cliffhanger” que dejo el acto anterior, con Key y Conejo Escarlata escapando de
Los Zorros. El escenario vuele a presentar el fondo negro. Alex y yo aparecemos
por la parte derecha del escenario, estamos saltando y riendo, yo llevo la Pieza en
la mano derecha.
—Wow, no sabía que ibas a hacer eso.
—Bueno, yo también tengo mis métodos —Alex se ríe al mismo tiempo que juega
con el cuchillo de juguete.
—Sabía que estabas capacitado para esto.
—Gra-gracias. ¿Enserio lo crees?
—Sin dudarlo —pongo mi mano en el hombro de Alex—. Pero hay que enfocarnos
en otra cosa. Los Zorros ya deben de estar haciéndose una idea del plan que
teníamos. Tenemos que conseguir la Pieza de Los Conejos cuanto antes.
Quito mi mano de hombro de Alex y doy unos pasos para atrás.
—Ahí es donde entras vos. Solo tienes que robar su Pieza. ¿Sabes dónde está?
—En la oficina del Mr. Bon.
—Bien, solo tómala y nos reunimos en donde nos conocimos, el Tragaluz.
—Siiii —Alex estira la frase, pero con un tono como si no estuviera seguro—.
Aunque me estaba preguntando. ¿Por qué querías hacer todo esto?
—¿Por qué? —en eso pongo mi cuerpo rígido—. Pues, para ser libre este mundo,
de estar en un lugar mejor. ¿Vos no quieres eso?
—Claro que me gustaría, es solo que no sé dónde saliste, al parecer no te han
hecho nada, y hasta te podrías unir a cualquier mafia por… tu habilidad… de
infiltración —Alex habla más pausado—. No… oh no… no… ¿51? ¿Conejo 51?
En eso Alex da unos pasos hacia atrás, yo me adelanto para agárralo del brazo.
—Okey sí, lo soy. Te he conocido desde antes, por eso confiaba tanto en ti, por
favor déjame explicarte.
Pero no podré explicarme (o Key técnicamente) aún, ya que aquí empieza la
siguiente canción. Suena una serie de tonas fuertes de batería, Alex se pone a
cantar.
—Bien… Dañados… Tan dañados… Pero no nos da razón.
Al ritmo de las dos tonas fuertes, Alex se suelta de mi agarre.
—De creernos… Especiales. No lo somos por favor.
Con las siguientes dos notas nos damos la espalda uno del otro.
—Ser normales, eso quiero, y la vida disfrutar. Pero ¿desde cuándo… me has
mentido? Ya no sé cómo confiaarrr
En el momento en que Alex hace la pregunta la música se acentúa más. Mientras
Alex sigue cantando, tanto él como yo nos volvemos a mirar. En el fondo aparecen
unos extras que mueven unas cintas de colores.
—Como confiar en tiiiii. Porque te ocultaste de mí. Era confiable para ti, entonces
porque decidiste mentir.
Al cantar, Alex se va acercando, para este momento de la canción ambos
entonamos nuestras voces. La música se vuelve a suavizar. Yo tomo las manos de
Alex y empezamos a bailar suavemente al ritmo de la canción, empieza Alex.
—Nos lastiman
—O nos dejan
—Y es verdad, son lo peor. Más intentamos
—Liberarnos
—Eh ir a nuevo mundo. Hemos pasado…
—Por tanto, y déjame explicar. La verdad no sabía, que es lo que, ibas a pensaaar.
Aquí es cuanto todo llega a su clímax, Alex canta más fuerte y yo también. Y nuestro
baile se hace más expresivo, ahora damos vueltas alrededor del escenario. «Es
como estar en la exposición de Van Gogh», pensé. Mientras girábamos, quienes
llevan las cintas de colores también giran alrededor de nosotros. Los cantamos a la
vez.
—Como confiar en ti —canta Alex.
—Puedes confiar en mí —canto al mismo tiempo.
—Un equipo hasta el fin —cantamos a la vez—. Como demostrarte, que contigo
quiero irmeeeee. Como confiar en mi / Puedes confiar en mí. Y un futuro tener.
—Déjame explicar —canto yo—. Fue hace tiempo atrás. Escucha la verdad (aaaa)
Ambos arrastramos la letra “a” mientras que la música se pone cada vez más fuerte.
En un momento acaba y la música se detiene un momento para luego continuar,
aunque ahora más suave. En ese nuevo entorno quienes giraban con las cintas ya
salieron del escenario y solo quedamos Alex y yo en el centro del escenario. Debo
seguir cantando.
—Yo era parte de las ovejas. Sabía que se iba a acabar. Yo planeaba escaparme,
pero solo no lo lograría. En mi tiempo en Los Conejos, vi tu ponencia. Y que
merecías, un mejor lugar, y pensaba que iba a funcionar.
En ese momento termina la canción, pero esta escena aun no acaba.
—Y esa es la verdad —digo—. No tienes idea de cuanto me han quitado Las Ovejas,
por eso quiero escapar. Pero… pero me gustaría que fuera contigo.
En eso extiendo las tres Piezas que conseguimos a lo largo de la historia, Alex
(Conejo Escarlata) las agarra se le ve pensativo por un momento, pero de repente
se va por la derecha. No sin antes decir.
—Ne-necesito pensarlo un momento.
Y se va del escenario. Yo caigo de rodillas, se escucha un ruido sordo en medio del
escenario por la caída, agacho la cabeza, pero dentro de un rato me levanto.
—Ahí va él. Supongo que me iré solo y sin nada, bueno así tenía que ser.
Y me alejo lentamente hasta irme por la izquierda del escenario. Lo sé, mucho
drama, pero creo que quedo bastante convincente. Irónicamente toda la escena de
Key solito era para darle tiempo a Alex de cambiarse al vestuario de Los Conejos.
Y hablando de cambios, yo también tengo que hacer el mío. «Para el finaaaal»,
pensé con una sonrisa.
Para cuando terminé de ponerme el traje del final (el mismo que usé en el Tragaluz),
la siguiente escena ya había comenzado. Me puse al lado de los demás miembros
del club que estaban en el borde izquierdo, prestando atención a la historia.
—Mira 00 —dice Maurice (Mr. Bon)—. Ya te dije que estoy muy ocupado con
asuntos más importantes que lo que sea que tengas que decir.
—Pe-pero.
—NADA DE PEROS —lo interrumpe con un grito—. ¿Acaso te tengo que recordar
porque estás aquí? ¿Por qué todos te toleramos? —hay un tenso silencio en la
escena—. Ja, eso pensé.
Alex camina hacia el frente de la plataforma mientras que los demás miembros de
la mafia de Los Conejos caminan hacia los lados en cantando en coro, Alex mira
hacia los lados y empieza a sonar la instrumental. Alex comienza a cantar.
—Creo ya lo intenté todo. Creo ya soporté todo. De esto ya no más. No me dejare
dominar. Mi vida VOY A CAMBIAR, yeah YEAH —levanta su mano mientras grita.
Mientras que la música sube y los extras se congelan, Alex baja su mano y saca
una llave de su cuello (Key se la había dado para que robe la pieza faltante)
—Hay algo más por reclamar.
—ALGO POR RECLAMAR —gritan los extras en el fondo.
—Oh más bien algo por robar.
—ALGO POR ROBAR.
—No me importa que opinen ya. Ahora solo a alguien a quien me importa. Y será
con quien por fin …. Escape.
Alex sale del escenario, al mismo tiempo que el resto de la mafia se acerca al frente
entonando en coro. En eso la música va bajando hasta que todo salen del escenario.
En eso momento solo se escucha la música, un poco de rock y épica. Se ve
rápidamente como Alex (Conejo Escarlata) toma la última Pieza, para luego agarrar
una moto de cartón que estaban en el fondo del escenario. Todo esto mientras
escaba de la vista del resto de miembros de Los Conejos. La música concluye
cuando Alex sale del escenario.
Aplausos.
*
Ahora era el momento de la verdad, la escena final. El fondo vuelve a ser el
Tragaluz, al comienzo solo aparezco yo caminando de un lado a otro. Había estado
nervioso antes, pero ahora tenía el corazón a mil. «Este es el momento, el
momento», me repetía una y otra vez.
—Bien, la ruta secreta sigue intacta, aún hay chance de escapar —suelto un largo
suspiro—. Y tendré que hacerlo solo.
De pronto se escucha un ruido de una moto y aparece Alex (Conejo Escarlata) sobre
la moto de cartón. Con él aquí todo está bien.
—Hola —dice Alex bajando de la moto.
—Ho-Hola, entregaste las Piezas, supongo.
—No, realmente ni me dejaron hablar —Alex hace una risa triste—. ¿Y sabes qué?
ya no quiero ser una sombra, quiero hacer algo nuevo con mi vida, y bueno gracias
por abrirme los ojos. Así que traje esto —Alex saca las cuatro Piezas—. Y de paso
me llevé esto para que podamos irnos juntos. _ Alex hace un gesto con las manos
como diciendo «admira» a la moto de cartón—. ¿Qué me dices, Key?
Sonrío, celebró abrazando a Alex, para luego sentarme en la moto.
—Noah, por cierto —digo.
—¿Como?
—Mi nombre, el de verdad, Noah —mientras repito el nombre me quito la máscara,
menos mal los lentes no se cayeron, dejo caer la máscara al piso.
—Aw, ya no serás la llave —Alex lo dice en tono de broma.
—¿Y cuál es tu nombre?
—¿Enserio quieres saber?, casi ni me acuerdo. ¿Cuánto ha pasado desde la última
vez que me llamaron Axel?
«Nunca cambio ese nombre», pensé con una sonrisa tanto dentro como fuera de
mi mente.
—Bueno Axel, prepárate para ir a un nuevo mundo —mientras lo decía se
empezaba a escuchar la instrumental de la última canción. Es ahora, es ahora.
Canción Final (9): Sabrán de mí
[V]
Tú y yo somos… imparables
No hay nada que… nos valla a detener
Puede que haya confusiones
Pero somos un equipo que… con todo va a poder
Aun no puedo creer
Que este plan realmente funciono
Y con todo completo
Solo falta un paso más para ir a un nuevo mundo

Nunca más
Nos vamos a encontrar
Nunca más
Algo así vamos a soportar

Descubrirán que la fortuna ya no está ahí


Y sabrán de mí
Sabrán de mí
Sabrán de mí
Sabrán de mí
[A]
Durante toda… mi vida
Siempre tuve que… soportar
De eso ya no más
Porque gracias ti mostrare… mi fuerza
Tú no eras ese alguien
Pero ahora sé quién eres en verdad
Y sé que en ti puedo confiar

Nunca más
Nos vamos a encontrar
Nunca más
Algo así vamos a soportar

Finalmente, la libertad está ante mí


Nunca más volveré aquí
Pero sabrán de mí
Sabrán de mí
Sabrán de mí
Sabrán

[Instrumental]

- Este disculpe señora, parece que no pudimos encontrar a los intrusos


LF - QUE
- Y eso no es todo….

- Señor un reporte nos indica que dos individuos lograron hacerse con la fortuna de
las ovejas
SC - ¿Como? ESPERA Y..
- A eso iba
DO- Peones donde está nuestra Pieza
- Señor eso quería decirle, se la llevaron
DO- QUE

- Lo que quiero decir es que se las robaron ya se llevaron la fortuna


MB- Ahhh ROJITO

A pesar de discutir
Este equipo nunca va a dividir
No volverán a verme ahí
Pero sabrán de mí, sabrán de mí
Sabrán de mí, sabrán de mí
Sabrán de mí, sabrán de mí
Sabrán de mí, sabrán de mí
Fin de la última canción

Hola, soy Víctor.


Un lobo bajito, de pelaje negro, con unos lentes cuadrados muy grandes.
Alguien a quien se le podría calificar como: “el chico callado, amante de los libros”.
Siempre me costado comunicarme con los demás.
Siempre pensé que no tenía salvación.
Pero conocí a un chico maravilloso, Alex.
Y gracias a él iba a ser Key, pero llegue a ser mucho más.
Todo lo que pase, no lo cambiaria nada, porque es lo que me llevo a donde estoy
ahora.
Ahora.
Estando sobre el escenario, tomado de la mano de Alex (mi novio) y estando junto
al resto de los miembros del club de teatro, haciendo reverencia como se suele al
final de una obra. Y el público que nos aplaude con entusiasmo. Puedo ver a mi
madre, a Alice, a José, a los amigos de Alex y al resto del colegio aplaudiéndonos.
Me sentí algo avergonzado, no estaba acostumbrado a tanta atención.
Estando ahí arriba me sentí como los personajes de los libros, cuando ya solo
quedan unas pocas páginas para acabar su historia, y como estos se sienten
dispuestos a enfrentar el futuro. No sé qué me espera en el futuro, pero estando
sobre el escenario y rodeado de la gente que ha formado parte de mi vida
(incluyendo al chico al que amo) siento que puedo tener esperanza.
Después de todo, siempre puedo volver a cantar.

Fin.

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