DISCAPACIDAD INTELECTUAL
La discapacidad intelectual o trastorno del desarrollo intelectual, también llamada deficiencia
mental,[nota 1][1] es una alteración incluida en la clasificación del trastorno del desarrollo
neurológico que recoge el DSM-5. La alteración comienza en el periodo de desarrollo del ser
humano y se caracteriza por limitaciones significativas tanto en la inteligencia como en las
conductas adaptativas en los dominios conceptual, social y práctico; y que se evidencian antes
de los 18 años de edad. Afecta alrededor del 2 por ciento de la población general.[2][3][4][5]
Este trastorno, que se ha definido cuantitativamente como un valor de cociente intelectual (CI)
menor a 70 -si bien, no es un criterio determinante-,[2][6][4] genera anomalías en el proceso
de aprendizaje entendidas como la adquisición lenta e incompleta de las habilidades cognitivas
durante el desarrollo que conduce finalmente a limitaciones sustanciales en la persona. Se
caracteriza por un funcionamiento intelectual muy variable que tiene lugar junto a
circunstancias asociadas en dos o más de las siguientes áreas de habilidades
adaptativas: comunicación, cuidado personal, vida en el hogar, habilidades sociales, utilización
de la comunidad, autogobierno, salud y seguridad, habilidades académicas
funcionales, ocio y trabajo.[cita requerida]
Definición
El término discapacidad intelectual reemplazó el de retraso mental, sin embargo se han
utilizado otros términos para referirse al mismo concepto: retraso del desarrollo (utilizado
preferentemente en pediatría), trastorno del desarrollo intelectual, trastorno del
neurodesarrollo, alteración del desarrollo cognitivo. También se ha empleado subnormal.[7]
Los términos «retraso» y «retardo», así como sus derivados «retrasado» y «retardado» han
sido reemplazados por su connotación peyorativa y el efecto estigmatizador que conllevan.[1][8]
La AADID (Asociación Estadounidense de Discapacidad Intelectual y Discapacidades del
Desarrollo) desde su fundación en 1876 ha sido un referente mundial en la comprensión y
clasificación de la discapacidad intelectual. El Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos
mentales (DSM), en su versión V, utiliza como referencia varias de las propuestas del undécimo
manual de la AADID del año 2010.[8]
La discapacidad intelectual, según la AADID, supuso desde 2002 una renovación del
planteamiento tradicional en favor de un enfoque multidimensional del individuo, definiendo
la discapacidad intelectual a través de distintos aspectos de la persona (psicológicos /
emocionales; físicos / salud) así como del ambiente en el que se desenvuelve. En este sentido,
se parte de premisas que se sustentan en la existencia no solo de limitaciones, sino también de
capacidades, de modo que disponiendo de los apoyos necesarios en el tiempo, la persona con
discapacidad pueda obtener resultados personales satisfactorios en su calidad de vida.[9] Las
que se describen a continuación son una forma de caracterizar que marca niveles pero no es
suficientemente objetiva y puede llevar a errores en los resultados.
La discapacidad intelectual, en la escala de medición de la inteligencia está por debajo de 70 de
CI (cociente intelectual). Es la contraparte al otro extremo de la inteligencia, que es
la superdotación intelectual, esta se encuentra por arriba de 130 de CI.
Clasificación
Según el DSM-IV la discapacidad intelectual se clasifica en los siguientes tipos:[2]
Discapacidad intelectual leve (CI 50-55 a 70).
Se denomina así a las personas que transitan la «etapa educable». Son alrededor del 85% de
las personas afectadas por el trastorno. Suelen desarrollar habilidades sociales y de
comunicación durante los años preescolares (0-5 años de edad), tienen insuficiencias mínimas
en las áreas sensorio motoras y con frecuencia no se diferencian de otros niños sin
discapacidad cognitiva hasta edades posteriores. Adquieren habilidades sociales y laborales
adecuadas para una autonomía mínima, pero pueden necesitar supervisión, orientación y
asistencia, especialmente en situaciones de estrés social o económico desusado. Contando con
apoyos adecuados, los sujetos con discapacidad cognitiva leve viven sin inconvenientes en
la comunidad, sea independientemente, sea en establecimientos supervisados.
Discapacidad intelectual moderada (CI 35-40 a 50-55).
La discapacidad cognitiva moderada equivale aproximadamente a la categoría pedagógica de
«adiestrable». Este grupo constituye alrededor del 10 % de toda la población con discapacidad
cognitiva. Adquieren habilidades de comunicación durante los primeros años de la niñez.
Adquieren una formación laboral y, con supervisión moderada, pueden adquirir destrezas para
su propio cuidado personal. También pueden beneficiarse de adiestramiento en habilidades
sociales y laborales, pero es improbable que progresen más allá de un segundo nivel en
materias escolares. Pueden aprender a trasladarse independientemente por lugares que les
son familiares. En su mayoría son capaces de realizar trabajos no cualificados o
semicualificados, siempre con supervisión, en talleres protegidos o en el mercado general del
trabajo. Se adaptan bien a la vida en comunidad, usualmente en instituciones con supervisión.
Discapacidad intelectual grave (CI 20-25 a 35-40).
Incluye el 3-4 % de los individuos con discapacidad cognitiva. Durante los primeros años de la
niñez la adquisición de un lenguaje comunicativo es escasa o nula. Durante la edad escolar
pueden aprender a hablar y pueden ser adiestrados en habilidades elementales de cuidado
personal. Se benefician solo limitadamente de la enseñanza de materias pre académicas como
la familiaridad con el alfabeto y el cálculo simple, pero pueden dominar ciertas habilidades
como el aprendizaje de la lectura global de algunas palabras imprescindibles para
su autonomía e independencia. Los adultos pueden ser capaces de realizar tareas simples
estrechamente supervisadas en instituciones. En su mayoría se adaptan bien a la vida en la
comunidad a no ser que sufran alguna discapacidad asociada que requiera cuidados
especializados o cualquier otro tipo de asistencia.
Discapacidad intelectual profunda (CI 20-25).
Incluye aproximadamente a entre 1% y 2% de las personas con discapacidad cognitiva. La
mayoría de los individuos con este diagnóstico presentan una enfermedad
neurológica identificada que explica su discapacidad intelectual. Durante los primeros años
desarrollan considerables alteraciones del funcionamiento sensorio motor. Puede predecirse
un desarrollo óptimo en un ambiente altamente estructurado con ayudas y supervisión
constantes, así como con una relación individualizada con el educador. El desarrollo motor y las
habilidades para la comunicación y el cuidado personal pueden mejorar si se les somete a un
adiestramiento adecuado. Algunos de ellos llegan a realizar tareas simples en instituciones
protegidas y estrechamente supervisados.
Discapacidad intelectual de gravedad no especificada. Se utiliza cuando existe claridad sobre
la discapacidad, pero no es posible verificar mediante los test.
Dependiendo del nivel de gravedad de la discapacidad cognitiva, el sujeto se puede «educar» y
capacitar para que aprenda a vivir en la sociedad; puede dominar ciertas habilidades de lectura
global (señalizaciones de Tránsito, por ejemplo: "Pare"), puede trasladarse a lugares
desconocidos o familiares, y puede aprender un oficio y trabajar en él, siempre y cuando la
sociedad le dé la oportunidad de hacerlo.
Epidemiología
Entre 1980 y 2009 la prevalencia de las discapacidades intelectuales a nivel global era de
alrededor de un 1%. Posteriormente, diversos estudios establecen una prevalencia un poco
más baja que un 1%, aunque la heterogeneidad de estos trabajos no permite precisar este
valor.[6]
Etiología
La discapacidad intelectual puede tener muchas causas, y esta puede darse durante el
embarazo, en el nacimiento o posteriormente. Puede haber causas genéticas, metabólicas,
congénita o ambientales (accidente, abuso psicológico y desvaloración de los padres y
familiares, enfermedad que provoque daño, malnutrición, efectos de drogas u otros tóxicos,
problemas en el desarrollo o educación).
Las causas de discapacidad intelectual pueden dividirse en genéticas y ambientales o no
genéticas.
Causas genéticas
A su vez las causas genéticas pueden dividirse en sindrómicas y no sindrómicas, en cuanto se
presenten o no otras alteraciones clínicas aparte de la discapacidad propiamente tal.
Las causas genéticas representan entre un 30 a un 50% de las causas, e incluyen anormalidades
cromosómicas (como el síndrome de Down), características genéticas heredadas (como
el síndrome X frágil) y alteraciones genéticas simples (como el síndrome de Prader-Willi).[3]
Gracias a la medicina y a las novedosas pruebas genéticas prácticamente cada día se conocen
nuevos genes implicados en la discapacidad intelectual, estas pruebas ya en el 2011 están al
alcance de todos.[cita requerida]
Deficiencias intelectuales adquiridas
Hay un número considerable de apariciones de deficiencias mentales en personas (incluida la
infancia principalmente), que no habían nacido con ellas.
Al existir una vulnerabilidad mayor en la infancia,es muy importante el entorno en el que se
cría el bebé, los estímulos que le rodean, el vínculo con personas de apego... esto puede
afectar a su desarrollo intelectual y a sus funciones cognitivas.
También pueden aparecer deficiencias en la persona, tras sufrir un accidente debido a que la
colisión, golpe, etc. le ha causado daños cerebrales irreparables, esto sucede en la gran
mayoría de los casos cuando sucede en la vida adulta.
Factores ambientales
Tanto en la madre durante el embarazo (rubeola, sarampión, toxoplasmosis, etc.) como
en el niño (meningitis o encefalitis). Aún hoy una de las principales causas de
discapacidad intelectual en los países no desarrollados es la malaria.
Daños cerebrales el cerebro ante impactos: este puede verse dañado y según el lugar
del daño se puede provocar discapacidad cognitiva. Existen muchos motivos por los
que el cerebro puede tener un daño cerebral, entre otros: accidentes de tráfico, daños
provocados en el parto (falta de oxígeno, fórceps, etc.). Infartos cerebrales, derrame
cerebral, etc.
Tóxicos: la exposición del feto a drogas aumenta las posibilidades de problemas
posteriores, es conocido el efecto del alcohol y el efecto que muchas otras drogas
pueden tener en el desarrollo posterior del bebé. Igualmente en personas sanas
existen muchas drogas que pueden provocar lesiones cerebrales y discapacidad
cognitiva, el alcoholismo por ejemplo puede llevar a distintos tipos de síndromes, por
ejemplo el síndrome de Korsakov.
Cuadro clínico
Síndromes con discapacidad intelectual.
Síndrome epileptico en niñas con discapacidad intelectual
Artículo principal: EFMR
Este síndrome es de reciente descubrimiento (2008), por ello está infradiagnosticado y no es
ampliamente conocido por la comunidad médica, se trata de un tipo de epilepsia genética
provocado por una mutación en el Gen PCDH19, los varones pueden ser portadores, pero no
sufren la enfermedad, sin embargo las niñas muestran numerosas crisis epilepticas, el 70% de
las niñas tiene algún tipo de discapacidad intelectual y problemas psicológicos, psiquiátricos o
del desarrollo, un 30% no presenta irregularidades. La especial diferenciación de este tipo de
epilepsia con respecto a otras es que infecciones y fiebre pueden disparar la posibilidad de que
ocurran las crisis. Las crisis habitualmente se dan en clusters (crisis epilepticas consecutivas
durante uno o varios días) y requiere de hospitalización. La confirmación de este tipo de
epilepsia solo se puede dar cuando se realiza un análisis genético. Este síndrome se le conoce
ahora como EFMR abreviatura del inglés (Epilepsy Female with Mental Retardation).
Síndrome de Rett
Artículo principal: Síndrome de Rett
Se trata de un trastorno neurológico, que se describió al principio sólo en niñas, en el que el
desarrollo temprano es normal, pero entre los 7 meses y los dos años (6 a 18 meses de vida)
hay una pérdida parcial o completa de capacidades manuales adquiridas y del habla, retraso en
el crecimiento de la cabeza y la consecuencia es una grave invalidez mental. Su incidencia es de
1 caso por cada 15 000 niñas nacidas vivas; es un trastorno neurológico progresivo severo. Está
ligado al Cromosoma X; los niños concebidos con esta mutación finalizan en aborto
espontáneo, ya que el síndrome de Rett se debe a mutaciones espontáneas no hereditarias. Las
primeras manifestaciones aparecen entre los 6 y los 30 meses de edad en forma de deficiencia
mental [Link] desarrollo de la niña ha sido normal hasta esta edad, algunas incluso
pronuncian palabras o combinaciones de palabras sencillas. Muchas de estas niñas andan en la
edad que les corresponde mientras que otras presentan incapacidad para andar. Clínicamente
se caracteriza, entre otras, por hipotonía (extremidades flexibles), regresión en el desarrollo,
crecimiento de la cabeza más pequeña de lo habitual (microcefalia), pérdida de uso de las
manos, que realizan movimientos esteriotipados y repetitivos. También se pierde la capacidad
de interacción social, presentan dificultades para expresar y comprender el lenguaje y se
producen convulsiones en una gran parte de los pacientes.
El tratamiento tienen que ser multidisciplinar; la fisioterapia y la rehabilitación en su conjunto
son fundamentales. A pesar de que no existe un tratamiento farmacológico específico, los
anticonvulsivos pueden beneficiar a las niñas para tratar los ataques epilépticos y, también,
para mejorar el estado de alerta en algunas pacientes.
Síndrome de Dravet
Artículo principal: Síndrome de Dravet
Es la epilepsia mioclonica más severa que existe junto con el síndrome de West, cursa con
epilepsia incontrolable con retraso mental de algún tipo la mayoría de las veces, los estatus
epilepticos son frecuentes y las crisis ocurren especialmente con un aumento de temperatura.
Los niños adolescentes terminan habitualmente con un alto grado de dependencia. Es una
enfermedad genética provocada por una mutación en un gen, en la mayoría de los casos el
SCN1A, aunque recientemente se han descubierto otros genes implicados.
Síndrome de Prader-Willi
Artículo principal: Síndrome de Prader-Willi
Es un defecto congénito no hereditario que puede afectar por igual a cualquier bebé,
independientemente de su sexo, raza o condición de vida. Se caracteriza fundamentalmente
por un apetito insaciable y por problemas de conducta. Otros síntomas son el escaso tono
muscular, deficiencia mental, desarrollo sexual deficiente, corta estatura, manos y pies
pequeños, problemas visuales, dentales, trastornos respiratorios, escoliosis y diabetes. La
causa es una incógnita y no hay posibilidad de curación. Hay que tener mucho cuidado para
que esta persona no tenga fácil acceso a la comida pues tienen auténtica obsesión por comer,
lo que provoca frecuentemente problemas de obesidad.
Síndrome de Down
Artículo principal: Síndrome de Down
Alteración genética del par 21 que presenta tres cromosomas (trisomía 21); uno de cada 700
niños nace con este síndrome, en todos los grupos étnicos, con tendencia a engendrar varones.
Si bien cualquier persona está expuesta a concebir un hijo con síndrome de Down, las madres
de edad avanzada tienen más posibilidades de tener descendencia con este trastorno.
Ocasiona un retraso mental que varía desde leve a grave y se asocia además con características
faciales y físicas propias: estatura baja y cabeza pequeña, redondeada; frente inclinada; orejas
de implantación baja; ojos sesgados hacia arriba y afuera; boca abierta; lengua grande y
fisurada; dedos meñiques cortos y curvados hacia adentro; manos anchas con surco transversal
en la palma. A veces se detectan anomalías congénitas del corazón, en el tabique que separa
los lados izquierdo y derecho. En algunos casos aparece hacia los 40 años demencia prematura
tipo Alzheimer. El coeficiente intelectual promedia en 50, pero además de esta menor
capacidad cognitiva y de los mencionados rasgos físicos, no existen grandes diferencias en su
desarrollo y adquisición de hábitos con el resto de los niños.
Autismo
Artículo principal: Autismo
Consiste en un trastorno del neurodesarrollo que afecta al funcionamiento cerebral en tres
áreas principalmente como son la comunicación, la interacción social y el desarrollo de
conductas repetitivas y restrictivas. Su etiología a día de hoy es desconocida y de carácter
multifactorial afectando cuatro veces más a hombres que mujeres; las conductas propias de
este trastorno comienzan a manifestarse antes de los tres años de vida. Dentro del amplísimo
Espectro del Autismo hay características comunes a todos ellos como es que son aprendices
visuales y presentan una excelente memoria. Las principales complicaciones que presenta la
persona autista son: dificultad para usar el lenguaje o ausencia de él; dificultad de
comunicación con otras personas y de expresar sus deseos y emociones; ausencia o poco
contacto visual; complicación en el juego imaginativo y social con otros niños; movimientos
repetitivos y estereotipados; rigideces conductuales. El autismo no necesariamente está
asociado a discapacidad intelectual, dada la heterogeneidad del trastorno el coeficiente
intelectual es variable (en todo caso la discapacidad en realidad viene a ser de tipo psicosocial).
En varios estudios se ha establecido que la prevalencia de discapacidad intelectual va del 25%
al 55% (O´Brien. 2004. Fombonne-Chakrabarti. 2001).
El DSM-V redefinió esta condición y la denominó simplemente trastorno del espectro
autista clasificada en tres grados a saber: grado 1 o leve (anteriormente denominado síndrome
de Asperger), grado 2 o moderado y grado 3 o severo.
Síndrome X frágil o síndrome de Martín y Bell
Artículo principal: Síndrome X frágil
Es la segunda causa de retraso mental, después del síndrome de Down, y la primera causa de
retraso mental hereditario. Su diagnóstico suele ser tardío y a veces erróneo, ya que a menudo
se le confunde con autismo. Se presenta mayormente en varones; fue descubierto en 1943 y,
gracias a los avances médicos, en 1992 se desarrolló un test basado en el ADN para
diagnosticar tanto a portadores como a afectados por este síndrome. Las características físicas
típicas que presentan las personas con cromosoma X Frágil son: Cara alargada, orejas grandes
y/o separadas y estrabismo, aunque estos rasgos no están presentes en todos los casos ni con
la misma intensidad. Las características de conducta más frecuentes en los varones son:
hiperactividad, trastornos de atención, timidez extrema, evitación de la mirada, lenguaje
repetitivo, estereotipias como aleteos o morderse la mano, angustia, hipersensibilidad a los
estímulos, resistencia a los cambios, etc. En las mujeres se presenta angustia, timidez y
dificultades en áreas como las matemáticas. Hoy por hoy, no existe un tratamiento médico
curativo, pero sí tratamientos paliativos de alguno de sus síntomas, de cara a mejorar
determinados problemas físicos y, por otra parte, educativo, adaptado a las necesidades y
habilidades de cada individuo. Ambos han de comenzar lo antes posible el diagnóstico del
síndrome se realiza a través de tres criterios: El clínico, el citogenético (relacionado con la
conformación celular) y el genealógico (que se refiere a la presencia de la enfermedad dentro
de la familia).
Fenilcetonuria
Artículo principal: Fenilcetonuria
Es una enfermedad hereditaria causada por un defecto metabólico que afecta el modo en que
el cuerpo procesa las proteínas. Si bien afecta a todos los grupos étnicos, es extraño en la raza
negra y en los judíos askenazi. Los niños con fenilcetonuria no pueden procesar una parte de la
proteína llamada fenilalanina hidroxilasa; como consecuencia, se produce una acumulación de
fenilalanina en el flujo sanguíneo del niño que, si no es diagnosticada antes de los seis meses
de vida, provoca daños cerebrales. Mediante el uso de una prueba desarrollada en los años 60
- consistente en una pequeña punción en el talón del bebé para extraer y analizar una muestra
de sangre- se puede detectar precozmente esta enfermedad. Es posible prevenir el retraso
mental completamente, si comienza a tratarse al bebé con una dieta especial que tenga poca
fenilalanina antes de su tercera semana de vida.
Alzheimer
Artículo principal: Alzheimer
Esta enfermedad afecta las partes del cerebro que controlan el pensamiento, la memoria y el
lenguaje. La memoria se debilita, los hechos cotidianos recientes no son recordados y en la
medida que avanza se afecta la memoria para los eventos vitales más antiguos; los afectos se
empobrecen, con pérdida del interés para mantener relaciones sociales con la familia y el
entorno, mostrando un progresivo aislamiento social. El proceso de la enfermedad es gradual y
generalmente la persona se deteriora lentamente; hasta ahora la causa de la enfermedad es
desconocida y no tiene cura. Este padecimiento lleva el nombre del doctor Alois Alzheimer
quien en 1906 describió cambios en el tejido del cerebro de una mujer que había muerto de lo
que se creía era una enfermedad mental inusual. Ahora estos cambios característicos y
anormales en el cerebro se reconocen como la Enfermedad de Alzheimer, la que afecta a todos
los grupos de la sociedad; aunque es más común entre las personas mayores, los jóvenes
también pueden presentarla.
Es importante mencionar que el Alzheimer es una enfermedad que puede llegar a alterar
incluso las formas de comportamiento humano, considerándosele como una forma
de demencia,[10] ya que poco a poco se dará una pérdida de la memoria y de las habilidades
intelectuales del ser humano, causando muchas veces que la persona se sienta confundida o
incluso desconozca los lugares o personas que anteriormente recordaba, se resalta que no es
una enfermedad que se considere dentro del envejecimiento normal y que esta con el paso del
tiempo puede ir empeorando, ya que va degenerando lentamente el cerebro. Por lo que se
aconseja ser paciente con aquellas personas que lo padecen.
Véase también
Síndrome de Lennox-Gastaut
Síndrome del maullido de gato
Síndrome de Miller-Dieker (MDS)
Síndrome de Wolf-Hirschhorn
Autogestión
Accesibilidad cognitiva
Lectura fácil
Apoyo activo
Apoyo conductual positivo
Sistema de comunicación por intercambio de imágenes
Notas
1. También retardo mental, aunque no es el término que se utiliza en
la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE) Manual diagnóstico y
estadístico de los trastornos mentales (DSM) (en inglés, retardation)
Referencias
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599. ISSN 2046-1402. PMID 27127621. doi:10.12688/f1000research.7134.1.
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2016). «Genetic Studies in Intellectual Disability and Behavioral Impairment.»
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neonatales para la discapacidad inte3lectual: una revisión sistématica y
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7. «SE VA ACONSTRUIR UN CENTRO PARA lA EDUCACION DE SUBNORMALES
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8. Wahlberg, Ernesto (2014). «Discapacidad intelectual. ¿Es la nueva
denominación un cambio de perspectiva?». Archivado desde el original el 6 de
agosto de 2016. Consultado el 5 de noviembre de 2017. «El cambio de nombre
de "retraso mental" a "discapacidad intelectual" (DI) en la nueva clasificación
del DSM-5 no sólo busca superar la estigmatización del primer término sino
también modificar los criterios diagnósticos de la entidad.»
9. Verdugo, Miguel Angel y otros. Discapacidad Intelectual. Adaptación social y
problemas de comportamiento.
10. [1], texto adicional.