El Rapto Secreto
Hay una pregunta teológica que ha inquietado a millones de
cristianos, causando confusión doctrinal sin precedentes en el
mundo religioso moderno. Esa pregunta gira en torno a la manera
en que Cristo va a regresar a esta tierra al fin del mundo. Multitudes
han sido conducidas a creer que Cristo volverá en forma secreta.
¿Qué hay con el llamado rapto secreto? Un gran número de
cristianos han sido expuestos a esta interpretación
"dispensacionalista" o "futurista" profética, y han quedado
irremediablemente confundidos.
Según esta enseñanza, la venida de Jesús ocurrirá en dos eventos
separados. Primero, Él vendrá secretamente para llevarse a la iglesia
al cielo, y luego, siete años más tarde, vendrá en una clara
manifestación de poder y gloria. Entre estos dos eventos, se supone
que el Anticristo tomará el poder y entonces ocurre la gran
tribulación. Sin embargo, la verdad es que la Biblia en ninguna
parte habla de estas dos venidas separadas de Jesús. No hay una
segunda etapa de su venida que ocurra siete años después del así
llamado "rapto". Por cierto, las palabras "rapto secreto" son también
una invención de estos teólogos. No se puede encontrar en ni una
sola parte de la Biblia. Es un término acuñado para la segunda
venida gloriosa de Jesús.
Ahora esto es lo que sí encontramos en las Escrituras: La venida de
Cristo, la resurrección, y el arrebatamiento de los santos para
encontrarse con Jesús en el aire; todo ello toma lugar al mismo
tiempo, en el fin del mundo. Por eso Jesús dijo: "He aquí yo estoy
con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo." (Mateo 28:20.)
Entonces ¿por qué Jesús prometería estar con la iglesia hasta el fin
del mundo si en realidad tenía la intención de venir siete años antes
del fin para sacarlos del mundo? La promesa de su Venida no
tendría entonces ningún sentido.
¿Será realmente secreto?
La doctrina del rapto secreto contradice las palabras de Cristo en
Mateo capítulo 13, cuando dijo que el trigo y la cizaña crecerán
juntos hasta el "fin del mundo" y así entonces serían separados.
Según la enseñanza de las dos etapas para su Venida, ambos grupos
no crecerán juntos hasta el fin del mundo. Los justos serían
separados de los malos siete años antes del fin. Y ¿qué pasa con la
promesa de la resurrección? Cristo dijo, acerca de los justos: "Y yo
le resucitaré en el día postrero." (Juan 6:40.) Nadie niega que esto
significa el último día del mundo. También Pablo declara que los
santos son arrebatados para recibir al Señor al mismo tiempo que
los muertos en Cristo son resucitados. Él dice: "Porque el Señor
mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de
Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán
primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos
quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes
para recibir al Señor en el aire." (1 Tesalonicenses 4:16, 17.)
Tengamos en cuenta que Jesús llamó a esta resurrección el
"último día". Pero ¿cómo podría ser el "último día" si esta
reunión de los santos tiene lugar siete años antes del fin del
mundo? ¿Y cómo podría la "final trompeta" sonar, si realmente
no era el último instante del tiempo?
¿Se imaginan las tumbas abriéndose y los justos resucitando y
que nadie se diera cuenta de que esto ha ocurrido? Y
consideremos estos otros testimonios de la Palabra de Dios:
Apocalipsis 6:16-17: Cuando los impíos vean a Cristo venir,
entonces clamarán a las rocas y a los montes: "Caed sobre
nosotros, y escondednos del rostro de aquel que está sentado
sobre el trono, y de la ira del Cordero; porque el gran día de su
ira ha llegado; ¿y quién podrá estar de pie?”
Mateo 24:27: "Porque como el relámpago que sale del oriente y se
muestra hasta el occidente; así será también la venida del Hijo del
Hombre."
1 Corintios 15:52: "Porque sonará la trompeta, y se
levantarán los muertos."
Salmo 50:3: "Vendrá nuestro Dios, y no callará."
Apocalipsis 1:7: "Todo ojo le verá."
Mateo 24:30: "Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre
en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y
verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con
poder y gran gloria."
Mateo 24:31: "Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y
juntarán a sus escogidos de los cuatro vientos, desde un extremo
del cielo hasta el otro." (Claramente este momento es cuando
Cristo viene a recoger a sus santos.)
Decir que la segunda venida de Cristo para juntar a sus santos será
secreta, a la vista de estos textos tan claros de la Escritura, y en
ausencia de algún texto que siquiera insinúe que su venida sea
secreta, es negar la Biblia como la Palabra de Dios.
En un intento de defender esta teoría en forma artificiosa, los
rapturistas citan la Biblia fuera de contexto en Mateo 24:40-41.
Observemos este pasaje de forma completa:
"Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del
Hombre. Porque como en los días antes del diluvio estaban
comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el
día en que Noé entró en el arca, y no entendieron hasta que vino el
diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del
Hombre. Entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el
otro será dejado. Dos mujeres estarán moliendo en un molino; la
una será tomada, y la otra será dejada." (Mateo 24:37-41.)
Jesús claramente está trazándonos un paralelismo entre la Segunda
Venida y los días de Noé. Los que entraron en el arca en los días de
Noé se salvaron, y los que se negaron a entrar en el arca fueron
dejados afuera. Pero ¿para qué fueron dejados? Para tener otra
oportunidad? Obviamente no, sino que fueron dejados para ser
destruidos por el Diluvio. Así, dice Jesús, será cuando él venga en el
fin del mundo. Los justos serán tomados y llevados al cielo con
Jesús, y los impíos serán dejados para ser destruidos. Todo ocurre
en un momento, en la Venida del Señor. El versículo 51 deja claro lo
que va a pasar con el que se queda: "y lo castigará duramente, y
pondrá su parte con los hipócritas; allí será el lloro y el crujir de
dientes." Leamos Lucas 17:26-37 para ver el relato paralelo que
hace Lucas de estas mismas palabras de Jesús. En el versículo 36, se
hace esta declaración: "Dos estarán en el campo; el uno será
tomado, y el otro dejado." Ahora notemos el versículo 37 y la
pregunta que los discípulos le hicieron: “Y respondiendo, le dijeron:
¿Dónde, Señor? Él les dijo: Donde estuviere el cuerpo, allí se
juntarán también las águilas."
Tomemos en cuenta cómo Jesús enseñó que los cuerpos de los
malvados van a ser dejados sobre la tierra, para que las águilas se
los vengan a consumir. La Escritura es demasiado explícita para ser
mal entendida. Solamente aceptando todo lo que dice la Biblia es
como podremos estar a salvo de tales enseñanzas engañosas, las
cuales son causa de gran confusión hoy día, entre millones de
cristianos sinceros, alrededor de este verdadero y glorioso evento de
todas las edades; la segunda venida de Jesucristo.
Ahora, démonos cuenta de cómo los rapturistas dependen de los
textos que comparan la venida del Señor a "un ladrón en la noche."
Ellos asumen que este acontecimiento tomará lugar en forma
callada, con una venida secreta. Pero ¿qué significa realmente la
frase “como ladrón en la noche”? Mostremos cómo definitivamente
la Biblia no le dá tal significado rapturista secreto a esta frase. Este
es uno de los textos que ellos usan; veámoslo en 2 Pedro 3:10:
"El día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los
cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo se
fundirán." Obviamente, la parte de el "ladrón" no tiene nada que ver
con algo secreto, ¡porque los cielos pasarán con grande estruendo!
Y si el rapto secreto ocurre "como un ladrón" siete años antes del
fin del mundo, ¿cómo es que los cielos y la tierra "pasarán” como
Pedro lo describe? Los cielos y la tierra no podrían entonces pasar
siete años antes del fin del mundo
¡porque ese es en definitiva, el mismísimo fin del mundo!
La verdad es que Jesús mismo nos explica claramente cómo es que
la venida de un “ladrón” podría estar relacionada con su venida:
"Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro
Señor. Pero sabed esto, que si el padre de familia supiese a qué hora
el ladrón habría de venir, velaría, y no dejaría minar su casa."
(Mateo 24:42, 43.) ¡Ahí está, claro y sencillo! El ladrón habrá de
venir de forma inesperada, desapercibida, cuando los propietarios
no estén esperando que llegue un ladrón. De la misma manera, su
venida llegará a tomar a la gente por sorpresa. La mayoría no estará
velando ni orando. “Pero de aquel día y de la hora nadie sabe, ni
aun los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre.
Mirad, velad y orad; porque no sabéis cuándo será el tiempo.”
(Marcos 13:32-33.)
En otras palabras, no se sabe cuando el ladrón vendrá, el tiempo de
su llegada es algo secreto porque solamente él lo sabe y no la gente
a la que él vendrá, pero una véz que el ladrón ha llegado, no tiene
nada de secreta su venida para nadie. El día del Señor es lo que es
secreto, o sea, el tiempo de su venida, pero no propiamente la
manifestación de su venida, ni tampoco el rapto o arrebatamiento de
su pueblo será un acontecimiento secreto o desapercibido. “Pero
sabed esto, que si el padre de familia supiese a qué hora el ladrón
habría de venir, velaría, y no dejaría minar su casa. Por tanto,
también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre
vendrá a la hora que no pensáis.” (Mateo 24:43-44.)
¿Señala la Biblia dos fases para el Regreso de Cristo?
Los dispensacionalistas enseñan que las dos etapas separadas de la
venida de Cristo están señaladas por dos palabras en el idioma
Griego que Cristo utiliza para el evento final de su regreso.
Argumentan que habrá primero un rapto (parusía), o sea, una venida
secreta, y luego siete años más tarde será la revelación
(apokalupsis), que es otra venida en poder y gloria. Pero, en
realidad, en lugar de enseñar dos eventos separados, estos dos
términos Griegos aparecen unidos indistintamente en la Biblia. Y
tampoco en estas definiciones se da ninguna indicación de un
intervalo de siete años de prueba para el mundo en alguna parte.
Por ejemplo, Pablo usa la palabra "parusía" en el famoso capítulo
del rapto de 1 Tesalonicenses 4, al hablar de la venida de nuestro
Señor y nuestra reunión con él. A continuación, demuestra
directamente que esta "parusía" va a destruir al hombre de pecado.
Hablando del Anticristo, dice Pablo: "a quien el Señor...destruirá
con el resplandor de su venida. [parusía]" (2 Tesalonicenses 2:8.)
Estos textos describen claramente la venida (parusía) de Cristo,
como algo que ocurre después del reinado del Anticristo, llamado
por Pablo, el hombre de pecado, y no como un rapto de su pueblo
antes de que comience el reinado del Anticristo. La palabra no es
apocalipsis, sino, parausía, cuando es destruido el Anticristo en
este texto.
La otra palabra griega "apokalupsis" (revelación) se utiliza de
manera que tampoco indique ir separada del tiempo en que
inicialmente los creyentes seamos trasladados. Pedro nos dice: "sed
sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando
Jesucristo sea manifestado. [apokalupsis]" (1 Pedro 1:13.) ¿Por qué
Pedro nos exhorta a los cristianos a mantener la esperanza hasta el
fin del mundo por la gracia traída a través de la revelación de
Cristo, si su esperanza real era un rapto secreto siete años antes
de la revelación (Apocalipsis)?
Ahora miremos algunos versículos que prueban más allá de toda
duda que las dos palabras "Parousía" y "apokalupsis" se refieren al
mismo evento.
En Mateo 24:37 leemos: "Mas como en los días de Noé, así será
también la venida [parousía] del Hijo del Hombre. "El relato de
Lucas sobre el mismo pasaje dice: "Como fue en los días de
Noé...Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste.
[apokalupsis]" (Lucas 17:26-30.) Esto demuestra que la venida
(parusía) de Cristo y la revelación (apokalupsis) de Cristo, son el
mismo evento. No hay absolutamente ninguna base bíblica para la
ubicación de siete años entre la venida y la revelación. Ambas
palabras son el mismo evento en el mismo tiempo.
Muchos maestros dispensacionalistas afirman que en verdad, el
rapto no es la "venida" de Jesús en lo absoluto. Dicen que la venida
es cuando Cristo regresa con gran poder siete años después del
rapto. ¡Pero esta declaración es tan contradictoria, y es una muy
confusa explicación! El hecho es que hay varios pasajes en las
Escrituras que amonestan a los cristianos a velar atentamente por la
venida del Señor. Por ejemplo, Santiago 5:7 dice: "Por tanto,
hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor." Pero ¿por qué
los cristianos tienen que ser pacientes hasta la venida del Señor, si
ha de haber un rapto secreto para llevarlos al cielo siete años antes
de su venida?
Por extraño que parezca, toda esta falsificación de un rapto secreto
se basa en una constante repetición de palabras y de ideas que no se
encuentran en la Biblia en lo absoluto. Pero ellos las han repetido
tantas veces, que millones de personas han asumido que deben ser
profundamente bíblicas.
Analicemos ahora juntos algunos de los textos que ellos han
utilizado para apoyar la doctrina de la venida de Cristo en dos fases.
Y por favor, observemos bien que ninguno de los versículos dice
realmente lo que muchos tratan de leer en ellos. De hecho, es sólo
después de que una persona ha asumido equivocadamente que
Cristo volverá en dos venidas separadas, que estos versos podrían
sugerir semejante idea en su mente:
Apocalipsis 3:10 es citado a menudo para tratar de demostrar que
los justos serán arrebatados fuera de este mundo antes de la
tribulación.
"Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te
guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo
entero, para probar a los que moran sobre la tierra." Es obvio que
este texto no está diciendo en ninguna manera que los justos dejarán
este mundo en un rapto secreto. Jesús aclara por completo el
significado de lo que Él ha dicho aquí con este otro texto en Juan
17:6;15, y que suena muy similar: "Ellos han guardado tu
palabra…No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes
del mal." No se pierde el significado del término: "guardado la
palabra" en estos dos textos. Ambas afirmaciones están hablando
sobre el mismo grupo de personas, o sea, los creyentes.
Ahora bien, si los que "guardan la palabra" pueden también
"guardarse del mal" de este mundo sin ser “quitados” del mundo,
¿porqué debemos suponer que se requiere de un rapto especial que
tenga que ocurrir en secreto para aquellos que "guardan la palabra"
para ser "guardados de la hora de la prueba"? Ambos textos indican
que no seremos quitados del mundo, pero sí que seremos guardados
del mal y cuidados por Cristo durante la hora de la prueba, estando
aun en este mundo. Cualquier otra cosa que pueda ser enseñada de
Apocalipsis 3:10, evidencia que el texto no está indicando una
venida extra, o dos venidas de Cristo, o dos etapas de su Venida (pre
rapto, post rapto) como eventos separados.
La verdadera doctrina bíblica debe basarse en declaraciones claras
de lo que la Escritura enseña sobre un tema, y no en los versículos
que ofrecen sólo inferencias veladas o suposiciones incoherentes y
aisladas. Lucas 21:36 es un ejemplo de esa misma cosa. Jesús dijo a
sus discípulos: "orando que seáis tenidos por dignos de escapar de
todas estas cosas que vendrán." ¿Cómo?
¿Por un rapto secreto para llevarlos al cielo siete años antes del fin
del mundo? Definitivamente no, porque en la oración de Jesús,
leemos: "No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes
del mal." Cuando les dijo: "orando que seáis tenidos por dignos de
escapar" debe haber querido decir lo mismo que cuando oró: "No
ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal."
Esto deja fuera a un rapto secreto por completo. El texto que
utilizan para probar el rapto secreto, en realidad lo que hace es
prohibir que los santos sean tomados fuera de este mundo durante el
tiempo de angustia y más bien los presenta siendo guardados
mientras estén pasando por la tribulación.
La Gran tribulación de siete años y la manifestación del
Anticristo
Dado que la teología rapturista gira tanto en torno al período de los
siete años del Anticristo, es de suponer que la Biblia tiene que
hablar entonces con esa frecuencia de tal período de tiempo. Pero
no es así. No hay ni una sola referencia bíblica que vincule los siete
años del rapto secreto hasta el fin del mundo, o hasta la venida
gloriosa de Cristo. La mayoría de la literatura rapturista menciona el
famoso período de siete años de tribulación sin ofrecer ninguna
prueba o explicación con la Biblia.
Millones de personas han asumido que esta mención debe estar muy
bien documentada, y que no se necesita ninguna prueba, pero en
verdad, es realmente lo opuesto. Simplemente no hay ninguna
evidencia que dar al respecto en toda la Biblia.
La mayoría de los que estudian la Escritura se sorprenden al saber
que los rapturistas tratan de justificar sus siete años, levantando una
profecía de Daniel completamente fuera de su contexto. En Daniel
9:24-27, Dios anuncia por medio de su ángel Gabriel una profecía
sorprendente en relación con la libertad condicional de la nación de
Israel. Él dijo a Daniel: "Setenta semanas ['semanas de años’ dice la
Revised Standar Version] están determinadas sobre tu pueblo...para
terminar la prevaricación, y poner fin al pecado." (verso 24.)
Tengamos en cuenta que Dios iba a permitir que el pueblo Judío de
Daniel pasara por setenta semanas proféticas para ver lo que harían
con el Mesías cuando Él apareciera. Las setenta semanas son el
tiempo profético de la nación judía desde los días del profeta, hasta
Cristo en su Primera Venida, y cada día representa un año literal.
(Ezequiel 4:6.)
Así que las setenta semanas serían un período literal de 490 años, en
los que después los israelitas ya no serían exclusivamente el pueblo
de Dios. Si no se arrepentían, serían rechazados como nación
debido a su rechazo del Mesías Salvador.
No nos perdamos el punto en Daniel 9:25, donde la profecía de las
setenta semanas iba a comenzar con la orden para restaurar y
edificar a Jerusalén. Esa fecha conocida es el año 457 AC, cuando
Artajerjes envió el decreto (Esdras 6:14; 7:7; 13.) Desde esa fecha
del año 457 AC, los Judíos rebeldes tendrían exactamente 490 años
para terminar de llenar su copa de iniquidad al rechazar al Mesías.
Ese período de prueba de 490 años terminó en el año 34 DC, y los
Judíos dejaron de ser el pueblo escogido de Dios. Daniel 9:25 dice
que el Mesías sería ungido después de sesenta y nueve de esas
semanas proféticas que habrían de pasar largamente. Eso sería 483
años a partir de la fecha del decreto del año 457 AC. No hace falta
ser un matemático para calcular el final de esa predicción. Esto nos
lleva al año 27 DC, el mismo año en que Jesús fue bautizado por
Juan y el Espíritu Santo lo ungió para su ministerio. Dado que la
palabra "Mesías" significa "Ungido", esto tenía que ser el
cumplimiento de la profecía de Daniel, donde el Mesías aparecería
en el 27 DC. Todo gira en torno al anuncio de la Primera llegada de
Jesús para morir por nosotros en este mundo.
Ahora marquemos el hecho de que "setenta semanas" fueron
asignadas a la libertad condicional judía, dentro de las cuales Cristo
aparecería como el Mesías después de sesenta y nueve semanas. Eso
deja a la semana final número setenta lista para que Cristo les
ayudara y les salvara, y pudiera ministrarles antes de que terminara
su tiempo de prueba como nación judía. ¿Todo el ministerio
mesiánico iba a suceder en la semana setenta? Daniel 9:27 nos dice:
"Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de
la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda." Todo esto se
cumplió con Cristo en esa semana final.
La mitad de la semana serían tres días y medio proféticos (tres años
y medio literales) que duraron desde su bautismo hasta su muerte en
la cruz.
Y de acuerdo con la Biblia, el ministerio de Jesús duró tres años y
medio. En la primavera del 31 DC fue crucificado. El velo del
templo se rasgó en dos desde arriba (Mateo 27:51), lo cual
significaba el final de los sacrificios por el pecado. Por su muerte,
Él hizo que cesaran los símbolos de su obra expiatoria verdadera.
Tenemos aun otros tres años y medio faltantes para completar los
últimos 7 años que nos llevan al final de las setenta semanas y el fin
del tiempo de la gracia judía como nación. Durante esos tres años y
medio los discípulos trabajaron en gran parte para los Judíos. En el
año 34 DC, las setenta semanas terminaron; el primer mártir
llamado Esteban fue apedreado, y la Iglesia se esparció por una
persecución. El evangelio comenzó a ir a los gentiles a todas las
naciones. (Hechos 8:4.) Los Judíos habían rechazado el mensaje del
evangelio y ya no eran el pueblo exclusivo de Dios, tal como Daniel
había predicho que pasaría si no se arrepentían. A partir de
entonces, se han podido salvar sólo como individuos, exactamente
de la misma manera que los gentiles nos salvamos por abrazar la
gracia de Cristo. Pero como nación y como el pueblo escogido,
habían sido rechazados.
Aquí está la forma en que la Biblia describe el rechazo:
“Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y
será dado a gente que produzca los frutos de él. (Mateo 21:43.)
Mateo 21:19: "Y viendo una higuera cerca del camino, vino a ella, y
no halló nada en ella, sino hojas solamente; y le dijo: Nunca jamás
nazca de ti fruto. Y luego se secó la higuera." (La higuera era el
símbolo de la nación Judía rebelde e inconversa.)
En Mateo 23:38 Jesús dijo: "He aquí vuestra casa os es dejada
desierta."
Gálatas 3:28: "Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no
hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús."
En Gálatas 3:29 también dice: "Y si vosotros sois de Cristo,
ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa."
Romanos 10:12: “Porque no hay diferencia entre judío y griego,
pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que
le invocan.”
Romanos 9:6-8: "No que la palabra de Dios haya fallado; porque no
todos los que descienden de Israel son israelitas, ni por ser
descendientes de Abraham, son todos hijos; sino: En Isaac te será
llamada descendencia. Esto es: No los que son hijos según la carne
son los hijos de Dios, sino que los que son hijos según la promesa
son contados como descendientes." (El NuevoTestamento enseña la
aceptación del Israel espiritual, pero a la véz rechaza al Israel
meramente físico y a los hijos de la promesa según la carne que no
se arrepienten.)
Vemos también en Romanos 2:28, 29: "Pues no es judío el que lo es
exteriormente, ni es la circuncisión la que se hace exteriormente en
la carne; sino que es judío el que lo es en lo interior, y la
circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra; la alabanza
del cual no viene de los hombres, sino de Dios."
Hechos 13:46: “Entonces Pablo y Bernabé, hablando con denuedo,
dijeron: A vosotros a la verdad era necesario que se os hablase
primero la palabra de Dios; mas puesto que la desecháis, y no os
juzgáis dignos de la vida eterna, he aquí, nos volvemos a los
gentiles.”
Los rapturistas consiguen sus siete años de tribulación colocando
esa semana número setenta de la profecía de Daniel completamente
fuera de su contexto, injertándola hacia el futuro. Afirman que se
cumplirá después de que Cristo haya venido a arrebatar a los justos
en secreto. ¿Nos suena increíble? ¡Por supuesto que lo es! Pero ellos
torcidamente tratan de injertar desesperadamente al futuro el texto
para mantener sus siete años:
Por eso, verdaderamente sí han estudiado a fondo Daniel 9:24- 27, y
están de acuerdo en que las sesenta y nueve semanas de Daniel 9:25
se refieren un período anterior, a la primera venida de Cristo, pero
luego insertan una brecha de más de 2000 años desde los días en
que se cumplió la semana setenta. Asignan las
69 semanas al pasado como es correctamente, pero entonces añaden
esta brecha de tiempo de 2000 años, más una semana posterior
futura, o sea, un total de 2.490 años. (Digo esto porque ya pasaron
más de Dos mil años, pero en realidad estamos sobre el 2014 que es
más tiempo transcurrido aún.) Por esta manipulación tortuosa de la
Palabra de Dios, los rapturistas creen que han extendido el período
de prueba Judía; y en base a esto, enseñan que muchos de los Judíos
según la carne serán salvados en una gran segunda oportunidad si
creen en Jesucristo, después de que el "rapto secreto" de la Iglesia
se haya llevado a cabo.
La peor tragedia de la teoría del rapto, es que ellos toman estos
hermosos textos de Daniel 9:24-27 que predicen la Primera Venida
de Jesús, su bautismo y crucifixión, para aplicarlos erróneamente al
Anticristo. Hacen esto al afirmar que es el Anticristo quien hace
cesar el sacrificio y la ofrenda después de tres años y medio. Pero
Daniel y toda la Escritura declaran que es Jesús quien hizo que el
sistema de sacrificios de los Judíos cesara cuando murió en la cruz.
De esta forma, se da una mala interpretación que tuerce algo que
nuestro Salvador ha hecho, y lo aplica al diablo en su lugar, y esto
es sin duda un hecho trágico para los que creen en el rapto secreto.
Sin embargo, esta es la única manera en que pueden aplicar un
período de siete años de tribulación al anticristo. ¡Qué lamentable es
todo esto!
Rapto sin cuerpos resucitados
La enseñanza del Rapto secreto se basa también en la inmortalidad
del alma, porque el “alma” es llevada al Cielo sin un cuerpo
resucitado, simplemente se desaparece cada creyente y se
desmaterializa su cuerpo y esto contradice la obra redentóra de
Jesús al venir a este mundo con nuestra naturaleza carnal (Juan
1:14), crucificándo todos nuestros pecados en la cruz en
nuestra carne, y glorificándonos entonces con su cuerpo inmortal de
gloria, con el que se manifestó a sus discípulos ya resucitado.
Veamos estos textos donde evidentemente se habla de la vida eterna,
la cual nos es dada “en el día postrero” y con un cuerpo resucitado,
siendo semejantes a él, y no separados del cuerpo o
desmaterializando el cuerpo que ganó el Señor con su sangre:
“Entonces, espantados y atemorizados, pensaban que veían espíritu.
Pero él les dijo: ¿Por qué estáis turbados, y vienen a vuestro corazón
estos pensamientos? Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo
soy; palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos,
como veis que yo tengo. Y diciendo esto, les mostró las manos y los
pies. Y como todavía ellos, de gozo, no lo creían, y estaban
maravillados, les dijo: ¿Tenéis aquí algo de comer? Entonces le
dieron parte de un pez asado, y un panal de miel. Y él lo tomó, y
comió delante de ellos.” (Lucas 24:37- 43.)
“Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del
Hombre, que está en el cielo.” (Juan 3:13.)
“Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la
voluntad del que me envió. Y esta es la voluntad del Padre, el que
me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que
lo resucite en el día postrero. Y esta es la voluntad del que me ha
enviado: Que todo aquél que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida
eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.” (Juan 6:38-40.)
“Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y
yo le resucitaré en el día postrero.” (Juan 6:44.)
“El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le
resucitaré en el día postrero.” (Juan 6:54.)
Todos estos textos nos hacen ver claro que seremos semejantes a
Cristo en la resurrección, en el día postrero, y no desapareciendo o
desmaterializando en ninguna manera nuestro cuerpo con un rapto
secreto invisible. (1 Juan 3:2.)
¿Cuando es el tiempo que aparecerá entonces en la tierra el
Anticristo?
Ahora somos llevados a centrarnos en la inconsistencia más
evidente de la teoría del rapto secreto, y es que el Anticristo según
ellos, no aparecerá hasta después de que los santos hayan sido
raptados al Cielo, al inicio de los 7 años de tribulación. O sea, siete
años antes del fin del mundo.
Pablo aclara todo el asunto para nosotros en los primeros versículos
de 2 Tesalonicenses capítulo 2:1-4:
"Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra
reunión con él, os rogamos, hermanos, que no os dejéis mover
fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por
espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el
sentido de que el día del Señor está cerca. Nadie os engañe en
ninguna manera; porque no vendrá (el día del Señor) sin que antes
venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de
perdición (el Anticristo), el cual se opone y se levanta contra todo lo
que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el
templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios."
Las palabras de Pablo son tan claras que es difícil hacer comentarios
sobre ellas. ¿Cómo pudieran ser más claras? La venida de Cristo no
se llevará a cabo "sin que antes venga la apostasía, y que el hombre
de pecado sea revelado." Si mostramos estas palabras a cualquier
niño que ha aprendido a leer, o las presentáramos a alguien que no
esté prejuiciado por estas falsas interpretaciones "privadas" del
rapto secreto, haría que ambos declararan: "Estos versículos dicen
que el hombre de pecado (el Anticristo) va a ser revelado antes de
que Jesús venga."
Pablo no se refiere a ningún super hombre que de repente aparecería
2000 años después de sus epístolas. Más bien él escribió: "Porque el
misterio de iniquidad ya está en acción." (verso 7.) Mientras Pablo
vivía, pudo combatir al espíritu que
emergía del Anticristo en su tiempo sobre la Iglesia. Pero en el siglo
VI de nuestra era, el Anticristo ya había madurado. El acto capital
que coronará el gran drama del engaño, sin embargo, se produce
justo antes del regreso de Cristo: "Y entonces se manifestará aquel
inicuo, aquien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá
con el resplandor de su venida." (versículo 8.) Esto indica
claramente que el Anticristo será destruido cuando Cristo venga. Él
no llega a quedar vivo para atribular por 7 años al mundo después
de la Venida de Jesús.
Y aquí está la aclaración suprema de todo este asunto. ¡El texto de
Apocalipsis 20:4 nos asegura que algunos de los que son
resucitados en la primera resurrección serán de los que se negaron a
adorar a la bestia y a recibir su marca! Es evidente cómo este texto
demuele por completo a la escuela futurista de interpretación
profética que ellos hacen, por cuanto dicen que la aparición del
Anticristo y la imposición de su marca deberán ser eventos
buscados después de la primera resurrección, o a lo que llaman el
rapto secreto. Ellos admiten creer que durante el rapto secreto, los
muertos en Cristo también son trasladados al Cielo.
Recientemente, un predicador de radio expresó esta convicción: "Yo
no espero estar aquí cuando la bestia esté imponiendo su marca
sobre la gente. Sino que espero ser tomado en el rapto, y estar en el
cielo durante el tiempo de la gran tribulación." Pero estos versículos
que acabamos de leer verdaderamente declaran que algunos de los
que alcanzan la "primera resurrección", cuando Cristo venga por
segunda vez, ¡ya se habían negado a adorar al Anticristo y no
aceptaron recibir su marca!
Por tanto, el Anticristo debió ya de haber aparecido y actuado sobre
el escenario donde ejerció su labor opresiva, antes de la "primera
resurrección", y mucho antes de la Segunda Venida de Jesús.
Orígenes de la doctrina del Rapto Secreto
Sin tratar de establecer la identidad del Anticristo en este punto,
notemos cómo se originó esta enseñanza de que el Anticristo vendrá
en el futuro. En la época de la Reforma, la mayoría de los
reformadores entendieron la profecía del Anticristo para referirse al
gran sistema apóstata del romanismo que se desarrolló durante la
Edad Media. Por supuesto, a la Iglesia Romana no le gustó esta
interpretación. Por favor notemos los intentos del catolicismo para
lograr anular esta interpretación:
“Fue tan grande la convicción que se obtuvo en la mente de los
hombres de que el Papado era el Anticristo, que Roma, finalmente
se vio obligada a reformarse a sí misma, y trató de poner al frente
otros sistemas de interpretación, para contrarrestar la identificación
del papado con el Anticristo.
En consecuencia, hacia el final del siglo de la Reforma, dos de los
más sabios doctores católicos se pusieron a la tarea.
Cada uno se esforzó por diferentes medios para lograr el mismo fin;
a saber, la de desviar la mente de los hombres de percibir el
cumplimiento de las profecías del Anticristo en el sistema papal. El
jesuita Alcázar se dedicó a poner en relieve el método de
interpretación preterista, (lanzó toda la profecía al pasado con el rey
Antíoco Epífanes) y por lo tanto se esmeró por demostrar que las
profecías del Anticristo se cumplieron mucho antes de que los papas
siquiera alguna vez gobernaran en Roma, y por lo tanto no podían
aplicarse al papado. Por otro lado, el jesuita Ribera, trató de dejar de
lado la aplicación de estas profecías que señalan al poder papal,
trayendo el sistema de interpretación futurista, que afirma que estas
profecías no se refieren propiamente a la carrera del papado, sino a
algún individuo sobrenatural en el futuro, alguien que aún no ha
aparecido, y que continuará en el poder durante tres años y medio.
Por tanto, como lo dice el teólogo Alford, el jesuita Ribera, hacia el
año 1580 DC, puede ser considerado como el fundador del sistema
futurista de los tiempos modernos. Es un asunto de profundo pesar
que los que abogan por el sistema de interpretación bíblica
futurista en la actualidad, son en su mayor parte los evangélicos
protestantes, y están realmente jugando este papel en las manos de
Roma, ayudando a apantallar al papado de ser detectado como el
Anticristo." - Pastor Joseph Tanner, Daniel y el Apocalipsis, páginas
16-17. (Véase por favor también LE Froom. “La Fe Profética de
Nuestros Padres”, Volumen 2, Review and Herald Publishing
Association del año de 1950, en las páginas 484-510.)
Por tanto, toda la teoría del rapto secreto, con su futuro Anticristo;
doctrina que enseñan hoy muchos pentecostales y otros grupos de
personas que creen en el rapto secreto; tuvo su origen con los
jesuitas, en un intento de quitar la culpa fuera del Papado como el
Anticristo anunciado en las Escrituras. Este es un hecho histórico
que no se puede ignorar ni pasar por alto.
El origen de las dos fases de la Venida de Cristo tiene una historia
igualmente desagradable. No fue sino hasta alrededor del año 1830
que este punto de vista comenzó a ser enseñado en el mundo
cristiano.
En una iglesia Escocesa pastoreada por Edward Irving, una señorita
llamada Margaret McDonald, trajo lo que se creía ser entonces una
declaración inspirada. Entraba en trance, se creía que estaba bajo
una visión del Espíritu Santo, y habló de la segunda venida visible,
personal, y gloriosa de Cristo. Pero a medida que la declaración
continuó, ella habló entonces de otra venida de Cristo, de un evento
“secreto” y especial que vendría, en el que todos los que estuvieran
realmente preparados serían raptados. La congregación que estaba
dominada por este tipo de manifestaciones aceptó sin reservas la
revelación como inspirada y esta fue la idea doctrinal original de
aquel grupo pequeño que creía en todo lo que “decía Dios” por
medio de la jovencita McDonald.
Sin embargo, fue John Nelson Darby, un hermano predicador y
escritor diligente de esa época en Inglaterra, quien fuera en gran
parte el responsable de la introducción de esta nueva doctrina a
mayor escala. La enseñanza se extendió luego a los Estados Unidos
en los años 1850 y 1860, donde vino a recibir su mayor
impulso cuando Ciro Ingerson Scofield, un firme creyente en las
enseñanzas de Darby, lo incorporó a las notas de su Biblia de
Referencia Scofield, que fue publicada en 1909. Desde entonces,
este punto de vista ha sido ampliamente aceptado, a menudo por
personas que son completamente conscientes de que esta no ha sido
la creencia de la Venida de Cristo que los cristianos hemos tenido
durante todos los siglos en la Iglesia de Dios. Sin embargo, muchos
sinceros cristianos apoyan esta opinión hoy día como inspirada, y
nunca han puesto en duda su autoridad.
Oswald Smith, notable ministro y autor de Toronto, dice en su
folleto: “Tribulación o Rapto - ¿Cuál?” que un tiempo él también
creía en la enseñanza de las dos fases de la Venida, pero que cuando
comenzó a investigar las Escrituras por sí mismo, descubrió que no
hay ni un solo versículo en la Biblia que sostenga este punto de
vista. Confesó: "Me habían enseñado que la palabra griega
"parausía" siempre se refería al Rapto y que otras palabras fueron
usadas para la Venida de Cristo en gloria...pero me di cuenta que
esto no es cierto. Pudiéramos
pasar estudiando a todos los escritores del NuevoTestamento, y
fallaríamos en descrubrir algún indicio de las así llamadas "dos
etapas" de la Venida de nuestro Señor...Esta teoría tuvo que haber
sido inventada por el hombre. Escudriñen y lo verán. No hay ni un
versículo en la Biblia que siquiera mencione tales cosas."
Una segunda oportunidad de salvación para los inconversos
Por último, los que defienden el Rapto Secreto afirman que durante
la tribulación, todos aquellos que no sean raptados y queden para
padecer durante los 7 años de tribulación, tendrán otra oportunidad
para ser salvos. Debo afirmar categóricamente que en ninguna parte
la Palabra de Dios habla de una segunda oportunidad, ni tampoco la
Biblia en ningún lugar dice que habrá gente que se va a salvar
después de la Venida de Jesús. Esta es otra doctrina hecha por
hombres que ciertamente agrada al corazón carnal, pero en realidad,
la Biblia enseña todo lo contrario.
Observemos estos textos claros de la Escritura:
2 Corintios 6:2: "He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí
ahora el día de salvación.”
Apocalipsis 22:11-2: "El que es injusto, sea injusto todavía; y el que
es inmundo, sea inmundo todavía; y el que es justo, practique la
justicia todavía; y el que es santo, santifíquese todavía. He aquí yo
vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada
uno según sea su obra.” (Evidentemente la gracia se cierra justo
antes de la Segunda Venida.)
En Jeremías 8:20 leemos: "Pasó la siega, (la Segunda Venida de
Cristo) terminó el verano, y nosotros no hemos sido salvos."
Cuando Jesús venga por segunda vez, Él lleva "en la mano una hoz
aguda." (Apocalipsis 14:14). Este es el tiempo de la cosecha
después de sesenta siglos de siembra de las semillas del pecado.
Este es el tiempo de la cosecha, y "la siega es el fin del mundo."
(Mateo 13:39.) "Y el que estaba sentado sobre la nube metió su hoz
en la tierra, y la tierra fue segada." (Apocalipsis 14:16.) Ciertamente
así lo dijo Jeremías: "Pasó la siega...y nosotros no hemos sido
salvos." (Jeremías 8:20.) No puede haber alguna salvación para la
cizaña después de haber sido arrancada porque la cosecha de la
tierra, que es la venida de Cristo ha separado para siempre a los
salvos de los perdidos.
Cuando Jesús y sus santos ángeles aparezcan entonces, "serán
reunidas delante de él todas las naciones." (Mateo 25:32.)
Solamente habrá entonces dos clases de personas entre esa gran
multitud; y el destino de cada uno ya se ha decidido por lo que hizo
antes de la venida de Cristo y después de un rapto secreto.
Pongámonos de pie hermanos, estemos firmes en la Palabra de Dios
a manera personal, y rechacemos todas estas teorías hechas por
hombres, que son ideas agradables pero falsas de los hombres, y que
forman el conjunto de toda la teoría del rapto secreto. Como lo
hemos notado, la Biblia enseña claramente que
Jesucristo vendrá por segunda vez en gloriosa majestad, para llevar
con Él al eterno hogar a cada uno de sus redimidos.
Será un acontecimiento personal, visible y trascendental que todo
ser humano llegará a saber. Los justos seremos arrebatados para
recibir al Señor en el aire (1 Tesalonicenses 4:17), mientras que los
impíos serán destruidos por el resplandor de aquella venida. (2
Tesalonicenses 2:8.) Estudiemos diligentemente nuestras Biblias
para que no seamos engañados respecto a la más importante y
maravillosa esperanza de todo cristiano; la Segunda Venida de
nuestro Señor Jesucristo. (Tito 2:13.)