Fin de los Hunos en Europa
Fin de los Hunos en Europa
Los Hunos fueron una confederación de pueblos nómadas y semi-nómadas, formada a partir de varios grupos étnicos
procedentes del área esteparia del Asia Central, junto con grupos conquistados o asimilados en el área balcánica. La
importancia de los hunos estuvo en la creación de un sistema de poder, capaz de rivalizar con las dos mitades
producto de la división del Imperio romano, amenazando al mismo tiempo tanto a Constantinopla como a Roma.
También se les puede atribuir ser el detonante del llamado período de las grandes migraciones, que precipitó, de
forma paulatina, el colapso y caída del Imperio Romano de Occidente en el 476.
El origen de los hunos es controvertido. Algunos indican que los hunos descienden de los antiguos escitas (nómadas
euroasiáticos). Otros opinan que el origen de los hunos europeos podría encontrarse en las tribus xiongnu de Altái
(Oeste de Mongolia y Este de Kazajistán) que se dirigieron hacia el oeste, a las llanuras al norte del mar Caspio en
busca de climas tórridos. Hacia la segunda mitad del siglo IV los hunos, bajo el mandato del rey Balamber, atacaron las
tierras de los sármatas alanos (entre los ríos Volga y Don) sometiéndolos. Avanzaron sobre el río Dniéper venciendo a
los ostrogodos en el 375 y provocando que parte de estos se refugiara con sus vecinos visigodos. Balamber cruzó el
Dniéster en el 376 y derrota a los visigodos quienes solicitaron asilo al Imperio romano de Oriente. Las tierras en poder
de los hunos se extendían del mar Caspio al Danubio. Luego someten a los gépidos, hérulos, esciros y a las tribus
proto-eslavas.
La presión ejercida por los hunos hizo que vándalos, suevos, alanos y burgundios cruzaran el Rin en el año 406, a su
paso devastando la Galia asentándose finalmente en Hispania. Los visigodos bajo el mando de su rey Alarico
saquearon Roma en el 410 y luego se asentaron en Aquitania (Sudoeste de Francia). El rey huno Rugila cruzó el río
Danubio en el 422 y atacó a los romanos con tal fuerza que el emperador de Oriente Teodosio II pactó la entrega de un
tributo anual para lograr la paz. En 434 murió Rugila, dejando el trono a sus sobrinos Bleda (Buda) y Atila. Estos
renovaron la paz con los romanos a cambio de que duplicaran el tributo. En el año 439 acusaron a los romanos de
haber roto el acuerdo de paz y saquearon varias ciudades romanas, derrotaron a los romanos en todas las batallas y
sitiaron Constantinopla. Teodosio acordó una nueva paz, mucho más onerosa que la anterior. Bleda y Atila se retiraron
a sus dominios al norte del Danubio.
Atila se coronó rey único después de que muriera su hermano. Atacó y venció a los romanos en Utus (447) y devastó
Grecia. Se acordó una nueva paz, por la cual los romanos habían de evacuar una ancha franja sur-danubiana y entregar
grandes tributos. Atila se propuso atacar a los visigodos del reino de Tolosa (Sur de Francia), sin embargo, en el año
450 Honoria, la hermana del emperador Valentiniano III, le envió a Atila una petición de ayuda a fin de que la librase
de contraer matrimonio con un ex cónsul. Atila aprovechó para reclamarla como esposa y pedir la mitad del Imperio
como dote. Aecio (general romano) y el rey visigodo Teodorico I enfrentaron a los hunos. Los dos ejércitos se
encontraron en la batalla de Campos Cataláunicos/Chalons (451), donde venció el ejército combinado. Atila se retiró al
este del río Rin.
En 452 Atila pidió nuevamente su matrimonio con Honoria. Invadió Italia y saqueó ciudades logrando avanzar hasta las
puertas de Roma, el Papa León I se entrevistó con Atila; tras la entrevista Atila abandonó el Imperio de Occidente. Atila
murió en el año 453. Los hunos fueron derrotados en la batalla de Nedao en el 454, lo cual significó el fin de los hunos
como potencia en Europa. Algunos hunos fueron aniquilados (por los pueblos a los que había sometido) en la llanura
panónica, que fue ocupada por los gépidos, muchos otros se retiraron al este de los Cárpatos. Finalmente los hunos
remanentes terminan dividiéndose, combatiendo entre ellos y son derrotados y subyugados por los ávaros que se
posicionaron como la nueva potencia nómada desde la llanura panónica hasta la estepa póntica.
Eran expertos jinetes, rara vez se los veía sin estar montando sus caballos. Ni los romanos ni las llamadas tribus
bárbaras se habían topado jamás con un ejército como el de los hunos. Parecían haberse criado para las batallas a
caballo y usaban el arco con gran eficiencia. Su capacidad para aparecer de la nada, atacar como un torbellino y
esfumarse los convertía en un enemigo increíblemente peligroso que parecía invencible y contra el que uno no podía
defenderse. Nada los ataba al terreno, su ambición fue someter, saquear, destruir y acumular riquezas para comprar
más armas y soldados.