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Amistad y Soledad en Gusu: Un Relato M/M

La historia sigue a Jingyi, quien se siente atraído por su nuevo compañero de clase, Sizhui, que lucha con la depresión y la soledad. A medida que Jingyi se convierte en su amigo y lo apoya, se revela la complejidad de la vida de Sizhui, incluyendo su adopción y problemas personales. La narrativa aborda temas delicados como la salud mental y la importancia de la amistad en momentos difíciles.

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Amistad y Soledad en Gusu: Un Relato M/M

La historia sigue a Jingyi, quien se siente atraído por su nuevo compañero de clase, Sizhui, que lucha con la depresión y la soledad. A medida que Jingyi se convierte en su amigo y lo apoya, se revela la complejidad de la vida de Sizhui, incluyendo su adopción y problemas personales. La narrativa aborda temas delicados como la salud mental y la importancia de la amistad en momentos difíciles.

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Posted originally on the Archive of Our Own at [Link]

Rating: Teen And Up Audiences


Archive Warning: Graphic Depictions Of Violence
Category: M/M
Fandoms: 魔道祖师 - 墨香铜臭 | Módào Zǔshī - Mòxiāng Tóngxiù, 魔道祖师 |
Módào Zǔshī (Cartoon), 魔道祖师Q | Módào Zǔshī Q (Cartoon), 魔道祖
师 | Módào Zǔshī (Webcomic), 陈情令 | The Untamed (TV)
Relationships: Lan Jingyi/Lan Yuan | Lan Sizhui, Lan Jingyi & Lan Yuan | Lan Sizhui,
Lan Yuan | Lan Sizhui & Wei Ying | Wei Wuxian, Lan Yuan | Lan Sizhui
& Lan Zhan | Lan Wangji
Characters: Lan Yuan | Lan Sizhui, Lan Jingyi
Additional Tags: Modern AU, Angst, Angst and Feels, Teen Angst, Good Parents Lan
Zhan | Lan Wangji and Wei Ying | Wei Wuxian, Good Parent Wei Ying |
Wei Wuxian, Good Parent Lan Zhan | Lan Wangji, Fluff and Angst,
depresión, música como terapia, Protective Lan Jingyi, POV Lan Jingyi,
Lan Yuan | Lan Sizhui-centric, Mentioned Song Lan | Song Zichen,
mención de suicidio, Song Lan está muerto perdón, ahora que lo pienso
no es exactamente un POV, Adopted Lan Yuan | Lan Sizhui, Lan Yuan |
Lan Sizhui Needs a Hug, Good Kid Lan Jingyi, Hurt Lan Yuan | Lan
Sizhui
Language: Español
Stats: Published: 2024-01-14 Words: 4,997 Chapters: 1/1
His version
by pulga_Chocarrera

Summary

Cuando el chico nuevo entra por la puerta del salón, Jingyi no puede evitar pensar que lo ha
visto en otra parte. Mejor dicho, lo ha escuchado en otra parte.

O, Sizhui tiene un canal en Youtube y sube covers a horas cuestionables de la madrugada.

Donde un Sizhui con depresión y un Jingyi que da todo sin querer recibir nada a cambio se
necesitan sin saberlo. Y no, Jingyi no está obsesionado con el chico nuevo.

Notes

Advertencia de temas delicados de la salud psicológica, violencia familiar (pasado), mención


de suicidio e ideas de suicidio.

Recuerda que la salud psicológica es importante al igual que la salud física. Por favor, si estás
pasando por momentos de dificultad, no tengas miedo o pena de pedir ayuda. Todos la
necesitamos.

See the end of the work for more notes


Entonces, cuando Lan Sizhui se presentó frente al grupo a mitad del ciclo escolar, Jingyi
sintió haberlo conocido antes. No exactamente a él como persona, sino como si solo una
parte estuviera ya metido en su cabeza. Era raro el sentimiento porque siempre dejaba ir las
cosas al poco tiempo. Pero con él era diferente, ¿por qué?

Al ser guapo, Jingyi creyó que rápidamente se haría de amigos. Que se inscribiría en todos
los clubes, presentaría su carta para ser parte del consejo estudiantil y sería el próximo rey de
la escuela. Vaya, popular en todos los sentidos. Pero no pasó. Fue aún más raro verlo sentado
solo, ahí en la esquina del salón con los audífonos puestos sin alguien que le hiciera
compañía. Era demasiado serio, siempre mirando por las ventanas, con la cabeza apoyada en
sus manos o en la pared. Nunca lo veía sonreír o reír.

Jingyi no quería pensar que estaba obsesionado con su nuevo compañero. Claro que no
porque mirarlo cada vez que estaba cerca, buscarlo entre los estudiantes a la hora de salida o
escucharlo atentamente las raras veces que participaba en clases no era obsesión. Solo era
interés por su soledad. En su falta de amigos y la extraña forma en la que, si le quitabas los
ojos de encima por un instante, de repente desaparecía.

Ya lo había sospechado desde el primer día pero terminó por confirmarlo cuando se sentó a
su lado en la biblioteca. De por sí el lugar era silencioso, los chicos se tomaban muy en serio
eso de las reglas dentro del colegio Gusu, pero Sizhui lo llevaba a un nivel diferente. El
silencio a su alrededor era distinto, como si se esforzara por pasar desapercibido, como si
quisiera evitar ser notado. Desde la manera en cómo cambiaba la página del libro hasta el
momento en que se levantó y Jingyi fue incapaz de notarlo hasta que se había decidido por
hablarle.

Por lo tanto, no le quedaba otra opción más que ser directo.

-Mi nombre es Lan Jingyi y desde hoy seré tu amigo. Por favor, ya no estés solo de ahora en
adelante.

Prácticamente se lo había gritado a mitad del pasillo. Las dos cosas buenas eran que, en
primera, por ser horario después de clase no había gente cerca. En segunda y, en su opinión la
más importante, Lan Sizhui sonrió divertido. No fue como si se burlara de él, tampoco como
si se sintiera ofendido por remarcar su soledad. Solo sonrió mientras se ponía su audífono y
lo despedía con su mano. No hubo poder alguno que evitara que su corazón latiera
descabellado, pensando en que, orgullosamente, él había sido la razón por la que Lan Sizhui
sonrió por primera vez desde que llegó al colegio.

Lo malo fue que llegó tarde a su entrenamiento y tuvo que correr el doble de vueltas que su
equipo hizo.

Pero el punto fue que, justo como le había gritado, Lan Sizhui ahora nunca estaba solo. Jingyi
le acompañaba a todos lados, ya sea a la biblioteca, al patio, al comedor, a su casillero o a la
enfermería. Y eso lo encontraba interesante, ¿por qué siempre tenía que ir a la enfermería?
Poco tardó en darse cuenta que Sizhui era bastante enfermizo. Cada que bajaba la
temperatura o del cielo desaparecía el sol para solo dejar frío, el mayor no tardaba en
estornudar y acurrucarse en su chamarra. Jingyi pronto comenzó a cargar con dos suéteres en
lugar de uno.

Pero le preocupó cuando, durante tres días seguidos, Sizhui no se presentó en el colegio. El
día anterior había metido a su mochila unos dulces de miel y una cobija para su amigo. Sabía
que tenían media hora libre y planeaba empujarlo a la biblioteca para que se acostara entre
los sillones mullidos. Ahí se habían quedado las cosas, un día, dos días, tres días.

Tonto, porque nunca le pidió su número telefónico o sus redes sociales. No tenía nada de él
más que la dirección donde vivía y fue gracias a que le rogó al director la información
justificando que le iba a poner al corriente de sus tareas y materias.

Por eso estaba ahí parado, enfrente del portón de una casa pintada de blanco y rojo. No era
tan grande y extravagante pero definitivamente estaba situada en uno de los mejores barrios
de la ciudad. Podía ver desde la reja pequeñas bolas blancas que brincaban curiosos al verlo
ahí parado. Tuvo que respirar profundo varias veces antes de atreverse a tocar el timbre.

Por la puerta se asomó un hombre alto, de hombros anchos y porte elegante. Su rostro era
serio y su cabello hábilmente peinado le daba ese aire de formalismo que solo podía
relacionar con las películas de mafiosos y sus trajes que escondían armas para defenderse de
sus enemigos. Pero lo que tenía puesto no era un traje o un esmoquin hecho a medida, traía
unos simples pantalones tipo holgado azules y una playera blanca sencilla que le daban esa
sensación de solo ser un padre de familia en un día de descanso. Nada de mafiosos o armas.

Sonrió solo un poco nervioso. -¡Hola! Soy Jingyi, amigo de Sizhui.

El hombre lo miró solo con un poco más detenimiento. Suponía que inspeccionaba la forma
en que estaba utilizando el uniforme fuera de lugar y sin el chaleco azul que caracterizaba el
colegio. Pero algo hizo bien (supuso que seguir sonriendo) porque comenzó a caminar sobre
las piedras que llevaban a la puerta. Los conejos se arremolinaron a sus pies conforme
caminaba. El mayor se vio en la obligación de espantarlos para poder abrir el portón pintado
con un arte abstracto y raro.

-¿Lan Zhan?

Desde la puerta se asomó otro hombre. Al contrario del primero, este era un poco más
delgado y de cabello medianamente largo, amarrado en una coleta despeinada. También
llevaba en el rostro una sonrisa y las uñas más despintadas de un negro que parecía
mordisqueado.

Jingyi saludó más tenso. -Hola, soy amigo de Sizhui, yo--

-¿Amigo? -Cuestionó el de la puerta y fue como si su mirada se hubiera iluminado. -¡Pasa,


bienvenido! -Le dejó entrar por la puerta mucho antes de que pudiera decir su nombre. -¿Ya
has comido? Nos sobró un poco de fideos, la verdad es que hoy nadie quiso cocinar -
comenzó a reír-, ¿quieres un poco?

-No, muchas gracias. Ya he comido.


-Por supuesto, que chico tan responsable. Lan Zhan -llamó a su marido que los veía desde la
sala-, ¿por qué no vas a ver si A-Yuan se encuentra en condiciones de ver a su amigo?

El más alto asintió con la cabeza antes de subir las escaleras. Jingyi aprovechó para mirar la
hogareña casa. Había pinturas abstractas y dibujos más específicos colgados en las paredes,
también había un retrato familiar de ellos tres.

-Entonces -retomó la conversación el mayor-, ¿Qué tal les trata la escuela a ambos?

-Bien.

-Perdóname, ¿Cuál dijiste que era tu nombre? -Preguntó mientras servía dos tazas de café
caliente. -Me emocioné demasiado cuando dijiste que eras amigo de A-Yuan, ¿leche?

-Sí, por favor. -Dijo mientras se sentaba en una de las sillas altas de la pequeña isla en la
cocina. -Jingyi, mi nombre es Jingyi.

-Bueno, Jingyi, ¿azúcar? -Asintió con la cabeza mientras esperaba a que bajara Sizhui. -¿Qué
tal le va en la escuela a A-Yuan?

Posó su atención al que recargaba su peso sobre la isla. Su sonrisa nunca había abandonado
sus labios. -Le va bien -se encogió de hombros-, tiene muy buenas calificaciones.

-Sé que tiene buenas calificaciones -rio amable-, siempre ha sido muy responsable. Pero me
refiero a, mmh, ¿Qué tal le va a él en la escuela? o sea, personalmente.

Wei Ying, quien todavía no le decía su nombre al chico, le contempló interesado y Jingyi no
pudo evitar fruncir el ceño. Si bien Sizhui no se veía demasiado accesible durante las clases o
dentro del colegio en general, tampoco creía que fuera del tipo que le oculta su vida entera a
sus padres. ¿O sí? Tal vez era de esos que tenían una doble vida a espaldas de sus papás. ¿Y
si Sizhui tenía problemas con ellos? ¿Violencia familiar? No, no podía ser cierto porque ellos
parecían tan amables, bueno, a excepción del tal Lan Zhan que le ponía los pelos de punta
gracias a su cara seria. Pero no los veía del tipo agresivos. ¡Tal vez pasivo-agresivos! De esos
que no golpean pero humillan. ¿Podría ser posible?

El mayor de los dos suspiró nervioso antes de hablar. -Sé que suena un poco raro que haga
esa pregunta. Lamento si te hice sentir incómodo. -Tomó un sorbo de su café antes de
continuar. -Eres el primer amigo de Sizhui, supongo -alzó los hombros-. Él nunca nos cuenta
nada por su propia cuenta, le ha costado mucho trabajo tenernos confianza. Tal vez no
debería decirte esto pero luces como un buen chico, entonces te diré algo que no parece ser
tan secreto. Adoptamos a A-Yuan no hace demasiado tiempo. -Se confesó sin mirarlo a la
cara. -Durante el proceso, nos dijeron varias veces que al tratarse de un adolescente,
normalmente es más complicado que se adapten o tomen confianza con sus padres adoptivos,
sobre todo si ha vivido ciertas experiencias no tan amables.

Ah, bueno. Eso tenía mucho más sentido. En realidad, aclaraba muchas de sus acciones. No
sabía demasiado acerca del tema pero utilizando la lógica no se le hacía tan extraño.
Escucharon las escaleras crujir bajo los pasos de alguien. Ambos miraron cómo Lan Zhan
bajaba las escaleras para después mirarlos con un poco de ánimo en los ojos. -Puedes pasar a
su habitación. Es la última puerta del pasillo.

Jingyi sonrió mientras se ponía de pie. -Gracias. -Comenzó a avanzar y se detuvo antes de
subir las escaleras. Miró a Wei Ying y le dijo con seriedad: -Sizhui es mi amigo y haré todo
lo que esté a mi alcance para que sea feliz.

No esperó para ver la reacción de ambos adultos. Subió la escalera con determinación y
caminó por el ancho pasillo hasta la puerta entrecerrada. Tocó antes de entrar pero no esperó
por una respuesta. En medio de la habitación, pegada a las dos ventanas largas que estaban
cerradas, Sizhui estaba escondido bajo las mantas de una cama grande. Las colchas azules y
blancas solo permitían que se viera un bulto y una melena negra. Si fuera más despistado,
creería que el chico no estaba respirando. Solo había un movimiento pacífico de arriba-abajo.
No ruido, no nada más que eso. Un cuerpo inerte que parecía no querer saber nada de nadie.

Jingyi cerró la puerta sin ser discreto. Caminó al rededor de la cama y se arrodilló buscando
el rostro de su amigo. -Sizhui. -Canturreó. -Sizhui. A-Zhui.

Acostado aún en su cama, Sizhui comenzó a abrir los ojos. Desenfocados y ojerosos, con la
mirada nublada de tristeza, una que Jingyi había empezado a notar unas semanas atrás. Lo
notó en su falta de interés por las actividades extracurriculares, la falsa pereza por hacer las
cosas, la manera en la que se aislaba detrás de sus audífonos.

-Sé que mueres por que me acueste a tu lado y no saber nada más que solo estar ahí conmigo,
pero en verdad me estoy orinando encima desde hace media hora. ¿Dónde está tu baño?

Su meta era hacerlo, por lo menos, sonreír. Y lo logró, sintiendo satisfecho cuando los ojos
claros se entrecerraron en medias lunas. Un dedo delgado y pálido salió por debajo de las
colchas para señalar una puerta blanca pintada con nubes. Jingyi le sonrió antes de depositar
un beso sobre su coronilla y salir corriendo directo a la puerta mencionada.

Después de que la puerta se cerrara, no pudo evitar sonreír a lo grande, apretando los puños
para evitar dar brincos de emoción o simplemente chillar por lo que acababa de hacer. Es
decir, ¿Por qué lo había hecho? Le salió muy natural como para mentirse a sí mismo.

Está bien, se dijo. Si eso es lo que su corazón quería hacer, ¿Quién era para prohibírselo a ese
pobre corazón?

Terminó sus necesidades y, justo después de lavarse las manos, no pudo evitar notar su
alrededor. Frente a la tina blanca había un tapete de peluche igual de blanco. En la esquina,
en el atril, estaba la guitarra que le causaba un déjà vu y, como si la situación no quisiera
dejarlo ir, la cámara apagada frente a la alfombra terminó por completar la imagen en su
mente.

Tenía más de un mes que no entraba a YouTube, cada notificación que la aplicación le
lanzaba rápidamente la eliminaba. Había estado ocupado y no quería perder demasiado
tiempo cuando los exámenes le estaban pisando los talones. Pero como si fuera cosa de todos
los días, se desplazó entre los canales que seguía y, ahí con más seguidores de los que
recordaba, estaba la foto de Sizhui sentado dentro de la bañera (esa que tenía enfrente). La
foto de portada no eran más que los conejitos de su patio. Tenía el vago recuerdo de encontrar
el canal hacía ya un año, cuando no tenía más de 600 suscriptores. La pagina, actualmente
contaba con 307k suscriptores.

No le sorprendía. Tenía muchos de sus covers descargados de manera ilegal en el celular.


¡Por eso el sentimiento de conocerlo! De conocer su voz. Se quedó ahí, perplejo, unos
cuantos minutos más. Terminó por salir del baño solo para mirar el cuarto con más
detenimiento. En la esquina del cuarto, justo al lado de la puerta, estaba un piano vertical,
uno que podía reconocer por los pocos videos que Sizhui subía tocando (no eran sus favoritos
porque el sonido del piano solía estar por arriba de su voz y él, en verdad, amaba su voz).

Arriba del piano descansaban varias hojas y se dio el atrevimiento de caminar para tomar
entre las manos lo que ahora sabía, eran partituras. Piezas clásicas, ejercicios de rítmica,
solfeo y ejercicios de contrapunto a medio terminar.

-Entré al conservatorio hace poco. -Cuando volteó, pudo ver al chico sentado en la cama.
Estaba vestido con una camiseta holgada negra, su cabello era un desastre y las colchas
tapaban su estómago para abajo. La mirada sobre la suya. -Dicen que solo necesito hacer dos
años de técnico para entrar a la licenciatura.

-No sabía que eras radishNeW.

-No sabía que conocías mi canal.

.¿Cambiarían las cosas?

-Tal vez.

-¿Por qué?

El más delgado solo alcanzó a encogerse de hombros, cambiando la dirección de su mirada.


Jingyi medio sonrió dejando las cosas en su lugar. Caminó hacia la cama donde no pidió
permiso antes de meterse entre las sábanas. Ahí descubrió que Sizhui estaba utilizando un
short que ni siquiera tapaba sus muslos.

-¿Desde cuándo estudias música?

-Nunca estudié música en formalidad. -Respondió sincero mientras se volvía a acostar, su


cuerpo mirando en dirección a su amigo, algunos mechones del cabello negro picándole el
ojo izquierdo. -Uno de los señores que me cuidaba hace cinco años era músico. Solía ser muy
agresivo cuando estaba ebrio pero cuando no, me dejaba sentarme en la alfombra para
escucharlo tocar. Supongo que fue el mejor de todos con los que estuve hasta que llegaron el
señor Wei y el señor Lan. Él -tragó su saliva con pesadez-, me enseñó lo básico del solfeo y
el piano en los buenos días. Le gustaba que estuviera interesado en ella, supongo que es lo
que más le hacía feliz. Pero, al final, terminó por colgarse dentro de su armario. Viví dos años
con el señor Song, para cuando murió yo tenía trece.
En ningún momento Jingyi apartó la mirada. Lo escuchó sin juicios y sin misericordia. Lo
escuchó mientras pasaba su brazo derecho bajo la cabeza de Sizhui, brindándole confort sin
palabras o exageración.

-¿Lo retomaste?

-¿Las clases de música? No. -Movió su cuerpo más cerca del deportista, buscando su calor
pero sin dejar de verlo a los ojos. -La siguiente familia que me acogió tenían cuatro hijos
más. La señora era muy agresiva y el señor demasiado ausente. Uno de sus hijos y yo
terminamos haciendo un trato: él me prestaría su guitarra a cambio que yo hiciera sus deberes
escolares. Era dos años mayor que yo, por lo tanto no me quedaba de otra más que quedarme
en la escuela o ir a la biblioteca a buscar información acerca de sus asignaturas. Teníamos
prohibido utilizar el internet en casa, la señora Yao decía que no era bueno para nosotros así
que llegaba tarde a su casa. Ella no estaba feliz con eso. Recuerdo que un día me esperó en la
entrada con un balde de agua fría. Me mojó como un perro y me dejó ahí afuera hasta que
anocheció. Dijo que si quería llegar tarde como los perros entonces comenzaría a tratarme
como uno.

Jingyi no lo había notado pero mantenía sus manos apretadas en puños. Su entrecejo se
fruncía conforme más escuchaba y lo único que quería era que solo ellos dos existieran ahí.
Ahí en la cama.

-Pero valía la pena. Los fines de semana la guitarra era completamente para mí. Recordé lo
que el señor Song me decía de los acordes y las cadencias, y no pasó mucho tiempo antes de
que comenzara a sacar canciones que me gustaban. Pero al señor Yao no le gustaba que
tocara o que hiciéramos ruido en general. La cagamos, uno de los chicos y yo no teníamos
idea de que el señor Yao había llegado la noche anterior y, en nuestra emoción, hicimos más
ruido de lo permitido. Recuerdo muy poco de ese día, sé que fue un jueves porque la señora
Yao no estaba, siempre se iba a ver a sus amigas por la tarde. Pero recuerdo cómo la puerta se
abrió y entró enfurecido, me congelé, tenía tiempo que no me golpeaban así. Rompió la
guitarra y nos dejó tirados en el suelo. Xuanyu, el que me prestaba su guitarra, nos encontró
horas después, ninguno de los dos nos podíamos mover del dolor. Creí que se enojaría
conmigo y me estaba preparando para otra paliza pero en cambio llamó a la policía.

Sizhui miró al techo, contemplando las estrellas y planetas que Wei Wuxian había pintado
para él. Era algo muy extraño porque entre los cometas habían varios conejos vestidos de
astronautas, algunos planetas tenían forma de rábanos y muchos soles extraños tenían brazos
y piernas como si estuvieran bailando.

-Medio año después llegó el señor Wei. -Recordó. -Tenía una sonrisa que al inicio creí que
era falsa pero mientras más tiempo pasaba con él, más sincera se volvía. Era raro porque
nunca nadie me había sonreído como él. Fue el papeleo más rápido que me haya tocado. En
dos semanas, una camioneta blanca se estacionó frente al orfanato. Ahí conocí al señor Lan.
Ellos no han sido más que amables conmigo. Cuando me dieron un paseo por la casa
descubrí que el señor Lan toca el piano y tiene uno de cola en la casa de su tío. Dice que le
gustaría traerlo para acá una vez yo entré a la licenciatura. El caso es que el señor Wei tenía
una guitarra en el cuarto de en medio y yo la tomé sin permiso, la limpié y la afiné y cuando
el señor Wei entró al cuarto entré en pánico. Creí que me golpearía o me insultaría por agarrar
sus cosas sin permiso pero en su lugar me abrazó. No sabía cómo reaccionar así que me puse
a llorar. Él solo me limpió las lágrimas. Al final me regaló su guitarra y es la que está ahí en
el baño. El mes pasado, el señor Lan me inscribió en el conservatorio de música. Me
preguntó si quería entrar con guitarra pero le dije que no. El señor Song tocaba cosas que no
podría tocar en la guitarra. Él, de alguna forma se quedó grabado en mi corazón. No creo que
haya sido malo porque quisiera.

-¿Entonces?

-¿Entonces? -Repitió. -Mmh, cada que estaba ebrio solía gritar el mismo nombre. Ahora ya
no lo recuerdo, es como si mi cerebro hubiera bloqueado muchas cosas de mi pasado. En
realidad, no recuerdo nada de mi infancia, solo muchas manos en mi cuerpo y olores
distintos, pero no estoy seguro de nada. Gritaba algo de "Xiao", creo que ese tal Xiao
desapareció o algo así. A veces me agarraba y me sacudía, creyendo que yo sabría donde
estaba. No era malo, era como si se sintiera abandonado. Supongo que por eso me incliné por
el piano, para llevarlo conmigo y que no esté solo donde sea que esté ahora.

Fue en ese momento que Sizhui giró otra vez su cuerpo en dirección de Jingyi. Se quedó
perplejo al verlo llorar, tragándose sus sollozos solo para no interrumpirlo.

-¿Por qué estás llorando?

Y Jingyi no pudo hacer más que tomarlo entre sus brazos, rodeándolo por los hombros y
dejarlo esconder su rostro en su pecho. Terminó derramando sus lágrimas sobre los mechones
negros y no le preocupó demasiado si se lo ensuciaba de mocos. Lo apretaba como si temiera
que se rompiera ahí mismo. Como si pudiera abrazar al niño que nunca conoció y como si
pudiera protegerlo con ello.

-Lo lamento. -Dijo entre hipidos. -Lo lamento tanto.

Le sintió revolverse entre sus brazos, poniendo las manos en su torso y empujándolo tratando
de huir. -No necesito tu lástima.

Jingyi presionó el abrazo, enredando sus piernas con las más delgadas. -No te estoy dando mi
lástima. Te estoy regalando mi empatía.

Fue como si ambos hubieran escuchado el sonido de algo romperse, sin embargo, nada se
había roto de manera física. Lo siguiente que se escuchó en la habitación durante la siguiente
hora fueron los sollozos y los gimoteos de ambos. Wei Wuxian lloró con ellos en el pasillo.

Si fuera por ambos, se quedarían ahí dormidos durante horas, días y hasta años. Jingyi estaba
seguro de que Sizhui podía escuchar su corazón retumbando desde su pecho, como si quisiera
salir corriendo desde su lugar en las profundidades de su carne para encontrar al culpable que
le hacía eso. Aún con los ojos cerrados, el menor de los dos se permitió besar la cabeza ajena,
húmeda por las lágrimas y el sudor.

Solo en ese momento se percató de la presencia de Lan Zhan entrando en la habitación con
cuidado. Traía en sus manos una charola con una botella de agua, dos vasos con agua, fruta
picada y unas pastillas. Dejó las cosas en la mesa que primero descombró de los libros y
lapiceros ahí puestos para después mirarlo. No sonreía como el señor Wei pero no parecía
enojado o malhumorado, era como si pudiera ver la sombra de una sonrisa sin
verdaderamente llegar a sus labios.

Una mano grande y pálida se posó sobre el hombro de Sizhui, el mayor inclinándose para
hablarse suave al oído. -Es hora de tu medicamento. -Su mano peinó los mechones húmedos
sin importarle el sudor. Luego miró a Jingyi. -Necesitan comer algo e hidratarse.

Sizhui comenzó a levantarse de un poco y Jingyi notó cómo su brazo estaba dormido,
picoteando como si fueran millas de agujas y su hombro doliendo incómodo. No le importaba
demasiado. Lan Zhan los volvió a dejar solos una vez que Sizhui se tomó su pastilla.

-Entonces, el canal en YouTube...

Sizhui lo miró con los ojos rojos, hinchados por tanto llorar y el rostro seco después de que
Lan Zhan se lo hubiera limpiado con un paño blanco que les dejó a su alcance. Alzó una ceja
solo un poco divertido. -¿No has leído la descripción?

¡Oh! No, no la había leído. -No.

Sizhui comenzó a reír, suave y silencioso. Como todo en él.

Jingyi se quedó ahí sentado, mirando a Sizhui levantarse de la cama y caminar directo por el
plato con fruta. Se quedó pensando en todo, lo que le había contado, lo que había llorado y lo
que veía en las pastillas que eran más que obvias en su significado. ¿Cuánto tiempo llevaba
así? Suponían que era un camino largo. Si la depresión se curara rápido supondría que la vida
sería muy sencilla para muchos. Pero todo era un proceso y lo tenía muy claro.

-No te quedes con eso.

Al alzar la mirada, se encontró con un vaso de agua y una rebanada de manzana. Abrió la
boca de inmediato mientras tomaba el vaso en su mano. -¿Quedarme con qué? -Preguntó
entre mordiscos.

-Con el sentimiento y las ideas. No te pertenecen. -Habló aún parado.

Ahí, con los muslos al descubierto, los pies descalzos y la camisa larga, el cabello despeinado
y los ojos hinchados, comiéndose una rodaja de fresa no pudo evitar pensar en quería
quedarse. Quería quedarse con él y acompañarlo en todo, en las buenas y en las malas.
Hacerlo reír y abrazarlo cuando llorara. Sentarse y solo mirarlo, escucharlo para siempre.

Sintió un nudo en el estómago, uno que nunca había sentido y creyó que así era estar
enamorado hasta las trancas. Había caído en picada pero...

-Jingyi, no deberíamos ser tan cercanos.

-¿Qué?

-No te hago ningún bien. Deberías ser feliz, no estar aquí encerrado conmigo. ¿Por qué
viniste?
-Porque quiero estar contigo.

-¿Por qué?

Alzó los hombros con sinceridad. -No sé.

-¿Qué?

-Te amo. -Se sinceró.

La verdad es que nunca había sido del tipo que se guardaba las cosas. Le costaba trabajo no
comentar, no objetar, no decir la verdad. Era un muy mal mentiroso y, aunque hubiera
querido decirle una mentira a su amigo, no hubiera podido inventar algo a tiempo o creíble.
"Soy un psicólogo en cubierto que viene a curar tus traumas con el poder del amor", sí, claro.
No haría más que tirarlo por la ventana.

Sizhui le miraba boquiabierto, con la mitad de la fresa a medio comer todavía en su mano. -
Eso, sí, creo que en verdad caí fuerte por ti y antes de que empieces con el listado del por qué
no debería estarlo, bueno, no tendría por qué detenerte pero tampoco tienes forma de detener
mis sentimientos. Ni yo los pude detener a tiempo. Y sé que no nos conocemos desde hace
mucho tiempo y tal vez no me tengas la confianza necesaria pero tampoco te pido que te
cases conmigo. Por el momento. Creo que simplemente, estando juntos como lo hemos
estado, está bien. Quiero conocerte, en lo bueno y en lo malo. Y quiero que me conozcas, en
lo bueno y en lo malo. Quiero estar contigo en el proceso y en resultado, aunque para ello
lleve mucho más tiempo del que creamos. Y aunque me de miedo el señor Lan, también
quiero estar aquí. Por ti. Y por mi.

El silencio se extiende durante unos instantes. Sizhui procesaba lo dicho y Jingyi solo pudo
sonreír esperando. En general, no era tan paciente pero por él lo sería, lo intentaría y lo
lograría.

-Jingyi, yo... -Suspiró aterrado, como si tantos sentimientos le abrumaran y asustaran. No


sabía ni dónde poner las manos, moviéndolas en el aire sin importarle que el jugo de la fresa
le resbalara por el brazo. -Yo no sé...

-No necesitas saber nada. -Con la seguridad que no sintió se levantó de la cama. Llegando a
su altura y tomándolo de la muñeca. -Sólo déjame estar a tu lado y luego, ya veremos. -Dijo
mientras se dirigía el pedazo de fruta a su boca, directo de la mano de Sizhui. -¡Ah! Y, por
favor, por favor, déjame escucharte cantar en vivo.

Y fue como si la vida le regresara a Sizhui, como si la palidez de su cuerpo se esfumara y la


bruma de sus ojos se drenara gracias a las pequeñas medias lunas que se le formaban al
sonreír. Sizhui le dio un apretón en la mano antes de caminar hacia el baño.

Y mientras no estaba Jingyi suspir pesado, mirando a la ventana que dejaba ver el atardecer
naranja. Se mordió el labio con fuerza, lleno de anticipación por poderlo escuchar en vivo,
¡Dios mío! Es que, lo había dejado de escuchar porque sus notificaciones llegaban a las dos
de la mañana y en la mañana se despertaba tarde para ir a clase y luego salía tarde porque
practicaba, y luego corría a un trabajo de medio tiempo que había conseguido en una tienda
que le daba días libres aunque no le pagaran demasiado. En las noches llegaba directo a
dormir y otra vez.

Sizhui salió del baño con la guitarra en mano, sentándose en la cama y palmeando su lado en
una invitación para que se sentara a su lado.

Con la guitarra recargada en su muslo y la sonrisa aún pegada en su boca, lo miró con
tranquilidad. -La versión de Kurt Cobain está en Mi bemol.

Por la noche, cuando llegó a casa en la camioneta de Lan Zhan, lo primero que hizo fue
correr directo a su cuarto. Una cama pequeña y que crujía debajo de su peso, con las
almohadas desordenadas por las colchas le dio la bienvenida cuando se tumbó boca abajo. No
perdió tiempo en abrir YouTube y buscar "raddishNeW", mientras reproducía la última
portada, aprovechó para mirar la descripción del canal.

[Bueno, hola :)

Mi psicóloga dijo que tenía que utilizar la música como medio de terapia, no le creo
demasiado pero tengo la guitarra de uno de mis padres y me han dicho que canto bien.

Supongo que la gente que llegó aquí disfrutará de escucharme así como yo de envolverme en
la música, la única pasión que me dejó aquel con el que ahora solo sueño y espero sea feliz
con aquel que perdió. Dicen también que soy susceptible a la melancolía entonces dejaremos
eso hasta aquí.

Mi verdadero apellido es Wen pero no les diré por qué rábano.

Y nada, solo espero que mi psicóloga no vea esto porque me regañaría por cantar puras cosas
tristes.
Lo siento doc., este es mi verdadero yo.]
End Notes

Esta historia estaba originalmente pensada para contar un poco del pasado de Sizhui dentro
de casas de acogida y mucho maltrato por parte de esas personas que no están preparadas
para ser padres y aún así se atreven a tener o criar niños. No tenía planeado que Jingyi y
Sizhui terminaran juntos pero bueno, cosas que pasan.

El nombre del canal es raddishNeW, que vendría siendo Rábano Nuevo o Nuevo Rábano,
pero por si no lo notaron, NEW al revés es WEN jaja, entonces vendría siendo Rábano Wen.
Y sí, "radish" se escribe con una sola D pero esto se supone que es YouTube y todos escriben
como quieren.

Sí, perdón por lo de Song Lan y Xiao Xingchen, solo que no puedo no escribir angustia
cuando se trata de ellos.

Esta historia nació porque no hace mucho me encontré el canal de Alicia Widar y me
enamoré de su cover "Where is my mind?" de Pixies. Otra rola que les recomiendo que
escuchen en su versión es "And I love her" de The Beatles, pero en la versión de Kurt
Cobain. Todavía no descubro cómo poner el link de las cosas aquí entonces, si tienen la
oportunidad de ir a YouTube y buscarla, por favor háganlo.

Y ya, si llegaste hasta aquí, muchas gracias por leer.

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