ROCAS ÍGNEAS
Las rocas ígneas forman la mayor parte de la corteza terrestre. De hecho, con la excepción del núcleo
exterior líquido, la porción sólida restante de nuestro planeta es básicamente una enorme roca ígnea
parcialmente cubierta por una delgada capa de rocas sedimentarias. Por consiguiente, para comprender
la estructura, composición y funcionamiento interno de nuestro planeta, es esencial un conocimiento
básico de las rocas ígneas.
Magmas: el material de las rocas ígneas
Las rocas ígneas constituyen la mayor parte de la corteza terrestre, siendo esenciales para comprender
la composición y el funcionamiento interno de nuestro planeta. El magma, material parental de las rocas
ígneas, se forma a través de un proceso llamado fusión parcial en diferentes niveles de la corteza
terrestre y el manto superior, a profundidades que pueden superar los 250 kilómetros.
Una vez formado, el magma asciende hacia la superficie por flotación, ya que es menos denso que las
rocas circundantes. Este ascenso puede dar lugar a erupciones volcánicas espectaculares, donde el
magma que alcanza la superficie se convierte en lava. Algunas erupciones son tranquilas, con
emisiones de lava muy fluidas, mientras que otras son explosivas y catastróficas.
Naturaleza de los magmas
Los magmas son mezclas de material completamente o parcialmente fundido que, al enfriarse, se
solidifican y forman rocas ígneas. Están compuestos principalmente por tres partes: un componente
líquido, un componente sólido y una fase gaseosa.
El componente líquido, conocido como fundido, está compuesto por iones móviles de elementos
comunes en la corteza terrestre, principalmente silicio y oxígeno que forman sílice (SiO2) y otros
elementos como aluminio, potasio, calcio, sodio, hierro y magnesio.
Los componentes sólidos del magma son silicatos que cristalizan a medida que el magma se enfría,
aumentando en tamaño y cantidad a lo largo del proceso de enfriamiento. En la etapa final, el magma
se convierte en un sólido cristalino con cantidades mínimas de fundido.
Los gases más comunes en el magma son vapor de agua (H2O), dióxido de carbono (CO2) y dióxido de
azufre (SO2), conocidos como volátiles, que se disuelven en el fundido debido a la presión de las rocas
circundantes. Estos volátiles desempeñan un papel importante en el magma y pueden liberarse cuando
el magma se acerca a la superficie o durante la cristalización.
De los magmas a las rocas
Cuando un magma se enfría, comienza a solidificarse, dando lugar a la formación de rocas ígneas.
Durante este proceso de solidificación, los minerales presentes en el magma cristaliza a diferentes
temperaturas, lo que conduce a la formación de una variedad de minerales y texturas en la roca
resultante.
La cristalización del magma es un proceso complejo en el que los minerales se forman a medida que el
magma se enfría, primero sucede con los minerales de menor temperatura de fusión. A medida que la
solidificación continúa, los minerales con temperaturas de fusión más altas también cristalizan, lo que
contribuye a la composición final de la roca ígnea.
La composición mineral y la textura de las rocas ígneas pueden variar según las condiciones en las que
se formaron, como la velocidad de enfriamiento, la presión y la composición química del magma. Estas
variaciones en la formación de las rocas ígneas dan lugar a una amplia diversidad de rocas con
diferentes propiedades y apariencias. Por lo tanto, las rocas ígneas se clasifican por su textura y
composición mineral.)
Texturas ígneas
(El término textura, cuando se aplica a una roca ígnea, se utiliza para describir el aspecto general de la
roca en función del tamaño, forma y ordenamiento de sus cristales). La textura es una característica
importante porque revela datos sobre el ambiente en el que se formó la roca. Esto permite a los
geólogos hacer deducciones sobre el origen de la roca mientras trabajan en el campo donde no
disponen de un equipo sofisticado.
Factores que afectan al tamaño de los cristales
Tres factores principales contribuyen al tamaño de los cristales en las rocas ígneas: la velocidad de
enfriamiento del magma, la cantidad de sílice presente y la cantidad de gases disueltos en el magma.
1. La velocidad de enfriamiento es el factor dominante, ya que determina la rapidez con la que los
iones se unen para formar [Link] un proceso de enfriamiento lento, los iones en el magma
tienen tiempo suficiente para migrar y unirse en cristales de mayor tamaño, lo que resulta en una
textura de grano grueso en las rocas ígneas. Por otro lado, un enfriamiento rápido conduce a la
formación de cristales más pequeños debido a la rápida solidificación del magma.
2. La cantidad de sílice presente en el magma también influye en el tamaño de los cristales, ya que
los silicatos tienden a formar estructuras cristalinas más complejas y grandes en comparación
con otros minerales.
3. La presencia de gases disueltos en el magma puede afectar la formación de cristales, ya que la
liberación de gases durante el enfriamiento puede crear vacíos que limitan el crecimiento
cristalino.
Tipos de texturas ígneas
El efecto del enfriamiento sobre las texturas de las rocas es bastante directo. El enfriamiento lento
promueve el crecimiento de grandes cristales, mientras que el enfriamiento rápido tiende a generar
cristales más pequeños. Consideraremos los otros dos factores que afectan al crecimiento del cristal
conforme examinemos los principales tipos de textura.
● Textura afanítica (de grano fino): (caracterizada por la presencia de
cristales pequeños que no son visibles a simple vista.) La textura afanítica
se refiere a la estructura de grano fino de las rocas ígneas que se forman
en la superficie o en masas pequeñas dentro de la corteza terrestre,
donde el enfriamiento es relativamente rápido. En estas condiciones, los
cristales que constituyen las rocas afaníticas son tan pequeños que no se
pueden distinguir individualmente a simple vista. Los cristales de las
rocas afaníticas son demasiado pequeños para ser identificados sin la
ayuda de un microscopio, lo que dificulta la observación de minerales
específicos presentes en la roca. Por lo tanto, las rocas afaníticas suelen
caracterizarse por su color general y composición mineral en lugar de por
la identificación de minerales individuales. En las rocas afaníticas, a
menudo se pueden observar vesículas, que son aberturas dejadas por
burbujas de gas que se liberan a medida que el magma se solidifica.
Estas vesículas son más comunes en la parte superior de las coladas de
lava, donde el enfriamiento rápido "congela" las burbujas de gas en expansión.
● Textura fanerítica (de grano grueso):( caracterizada por la presencia de
cristales grandes que son visibles a simple vista.)La textura fanerítica se
refiere a la estructura de grano grueso de las rocas ígneas que se forman
en el interior de la corteza terrestre, donde el enfriamiento es lento y
permite que los cristales crezcan a un tamaño lo suficientemente grande
como para ser identificados a simple vista. En las rocas faneríticas, los
cristales son lo suficientemente grandes como para que los minerales
individuales puedan ser identificados sin la necesidad de un microscopio.
Esta textura se forma cuando grandes masas de magma se solidifican
lentamente en el subsuelo, lo que permite que los cristales intercrezcan y
formen una estructura de grano grueso. Los geólogos suelen utilizar una
lupa para identificar los minerales de grano grueso en las rocas
faneríticas. Estas rocas suelen aflorar en la superficie de la Tierra
después de que la erosión elimina las capas de roca que las rodeaban,
revelando la estructura de grano grueso de la roca ígnea.
● Textura porfídica: (se observan cristales grandes incrustados en una
matriz de cristales más pequeños) La textura porfídica se forma
cuando una gran masa de magma ubicada en las profundidades de
la corteza terrestre experimenta un proceso de enfriamiento
prolongado que puede durar desde decenas hasta cientos de miles
de años. Durante este proceso, los diferentes minerales presentes
en el magma cristaliza a diferentes velocidades y temperaturas, lo
que resulta en la formación de cristales grandes (llamados
fenocristales) y cristales más pequeños que constituyen una matriz
(llamada pasta). Los fenocristales son cristales grandes que se
desarrollan antes que el resto de la roca, mientras que la pasta está
compuesta por cristales más pequeños que se forman
posteriormente. Esta combinación de cristales grandes y pequeños
da lugar a la textura porfídica, donde los fenocristales están
dispersos en una matriz de cristales más finos. La presencia de
cristales grandes incrustados en una matriz de cristales más
pequeños es una característica distintiva de la textura porfídica. Esta textura se observa en rocas
ígneas que han experimentado un proceso de enfriamiento complejo y prolongado, lo que ha
permitido la formación de cristales de diferentes tamaños en la misma muestra.
● Textura vítrea: (se forman cuando el magma se enfría rápidamente,
lo que impide la formación de cristales y resulta en una estructura
vítrea similar al vidrio). La textura vítrea se observa en rocas ígneas
que se han enfriado rápidamente, ya sea al solidificarse en la
superficie terrestre o al ser expulsadas durante erupciones
volcánicas. Durante este proceso de enfriamiento rápido, los iones
presentes en el magma no tienen tiempo suficiente para formar una
estructura cristalina ordenada, lo que resulta en la formación de
una masa sólida con una apariencia vítrea similar al vidrio. La
obsidiana es un ejemplo común de una roca con textura vítrea, y se
caracteriza por su aspecto oscuro y brillante que se asemeja al
vidrio. La formación de la obsidiana ocurre cuando la lava se enfría
rápidamente, impidiendo la cristalización de los minerales y dando
lugar a una estructura vítrea. Además de la obsidiana, otras rocas
ígneas pueden presentar una textura vítrea cuando el enfriamiento
es lo suficientemente rápido como para evitar la formación de
cristales. Esta textura se distingue por su aspecto liso, brillante y no
cristalino, que es característico de las estructuras vítreas
● Textura piroclástica: La textura piroclástica se observa en rocas ígneas que se forman a partir de
fragmentos de roca individuales expulsados durante erupciones volcánicas explosivas. Estos
fragmentos pueden incluir cenizas finas, gotas fundidas o grandes bloques angulares arrancados
de las paredes de la chimenea volcánica durante la erupción. Las rocas ígneas con textura
piroclástica se componen de fragmentos individuales de roca que se consolidan y cementan
juntos, formando una estructura fragmentada en lugar de cristales interconectados. Esta
característica hace que las rocas piroclásticas se asemejen más a las rocas sedimentarias que a
otras rocas ígneas en términos de textura. Un ejemplo común de una roca piroclástica es la toba
soldada, que está compuesta por finos fragmentos de vidrio que se fundieron juntos durante su
vuelo y se solidifican tras el impacto. Otras rocas piroclásticas pueden estar formadas por
fragmentos que se solidifican antes del impacto y se unieron posteriormente. La textura
piroclástica es el resultado de procesos explosivos en los que los fragmentos de roca son
expulsados a gran velocidad y luego se consolidan para formar una roca con una estructura
fragmentada. Esta textura proporciona información importante sobre la historia eruptiva de un
volcán y las condiciones en las que se formaron las rocas ígneas piroclásticas.
● Textura pegmatítica: (se forman en condiciones especiales, dando lugar a cristales de gran
tamaño interconectados) La textura pegmatítica se observa en rocas ígneas de grano
especialmente grueso, conocidas como pegmatitas, que se caracterizan por tener cristales
interconectados todos mayores de un centímetro de diámetro.
Estas rocas se forman en las últimas etapas de la cristalización, cuando el magma contiene un
alto porcentaje de agua y otros volátiles como cloro, flúor y azufre. Las pegmatitas se distinguen
por la presencia de cristales anormalmente grandes que se forman en un ambiente rico en
líquidos, lo que favorece el crecimiento de cristales de gran tamaño. A diferencia de otras rocas
ígneas donde el tamaño de los cristales está relacionado con la velocidad de enfriamiento, en las
pegmatitas, los cristales grandes no son el resultado de un enfriamiento prolongado, sino de la
presencia de volátiles en el magma. La migración iónica aumenta en los ambientes ricos en
líquidos presentes durante la formación de pegmatitas, lo que permite que los cristales crezcan a
tamaños inusuales. Estos cristales interconectados de gran tamaño son una característica
distintiva de la textura pegmatítica y se observan en forma de masas o venas dentro de las rocas
ígneas. La textura pegmatítica proporciona información sobre las condiciones especiales en las
que se formaron estas rocas, destacando la presencia de volátiles en el magma y la migración
iónica que favorece el crecimiento de cristales de gran tamaño. Las pegmatitas son importantes
desde el punto de vista geológico y mineralógico, ya que pueden contener minerales raros y
valiosos debido a las condiciones únicas en las que se forman.
Composiciones ígneas
Las rocas ígneas están compuestas principalmente por silicatos, y su composición mineral depende en
última instancia de la composición química del magma a partir del cual se forman. El magma, a su vez,
está compuesto principalmente por elementos químicos que son los constituyentes principales de los
silicatos, como oxígeno, silicio, aluminio, calcio, sodio, potasio, magnesio e hierro.
El análisis químico de las rocas ígneas revela que el oxígeno y el silicio, expresados comúnmente como
contenido de sílice (SiO2), son los constituyentes mayoritarios. Estos dos elementos, junto con iones
como aluminio, calcio, sodio, potasio, magnesio e hierro, representan aproximadamente el 98% en peso
de muchos magmas. Además, el magma contiene pequeñas cantidades de otros elementos como
titanio, manganeso, y trazas de elementos más raros como oro, plata y uranio.
La composición mineral de una roca ígnea específica está determinada por la composición química del
magma del cual se cristaliza. Por lo tanto, la diversidad química del magma puede resultar en una
amplia variedad de rocas ígneas con diferentes composiciones minerales. Las pegmatitas, por ejemplo,
son un tipo de roca ígnea con una composición similar a la del granito pero que también puede contener
minerales raros y valiosos.
PEGMATITAS:
Es un tipo especial de roca ígnea que se caracteriza por tener cristales anormalmente grandes y
valiosos en su composición.
Las pegmatitas son rocas ígneas que se distinguen por contener cristales de gran tamaño,
generalmente mayores de un centímetro de diámetro, lo que las hace únicas en comparación con otras
rocas ígneas. Estas rocas se forman en condiciones especiales durante las etapas finales de la
cristalización de un magma, cuando el contenido de volátiles como agua, cloro, flúor y azufre es alto.
La presencia de volátiles en el magma durante la formación de las pegmatitas favorece el crecimiento
de cristales de gran tamaño al facilitar la migración iónica y la nucleación de minerales. Esto resulta en
la formación de cristales interconectados de dimensiones inusuales, que pueden contener minerales
raros y valiosos debido a las condiciones únicas en las que se forman.
Las pegmatitas suelen estar compuestas por minerales como cuarzo, feldespato y moscovita, pero
también pueden contener cantidades significativas de minerales poco comunes y valiosos. Estas rocas
se encuentran comúnmente en los márgenes de rocas plutónicas, presentándose como masas o venas
dentro de la roca huésped adyacente.
La formación de pegmatitas se asocia con ambientes ricos en líquidos durante la cristalización del
magma, lo que permite el crecimiento de cristales de gran tamaño. A diferencia de otras rocas ígneas
donde el tamaño de los cristales está relacionado con la velocidad de enfriamiento, en las pegmatitas,
los cristales grandes son el resultado de la presencia de volátiles que favorecen su crecimiento.
Composiciones graníticas frente a composiciones basálticas
Las rocas ígneas se pueden clasificar en función de sus proporciones de minerales oscuros y claros. En
un extremo del espectro composicional se encuentran las rocas graníticas, que están compuestas
principalmente por silicatos de colores claros como cuarzo y feldespatos. Estas rocas son ricas en sílice
(alrededor del 70%) y son constituyentes principales de la corteza continental.
Por otro lado, las rocas basálticas tienen una composición diferente, ya que contienen cantidades
sustanciales de silicatos oscuros y plagioclasa rica en calcio, pero no cuarzo. Debido a su alto contenido
de minerales ferromagnesianos, los geólogos también las llaman rocas máficas (de magnesium y
ferrum, el nombre en latín para el hierro). Los basaltos son más oscuros y densos que otras rocas
ígneas y constituyen el suelo oceánico y muchas islas volcánicas.
Las rocas graníticas, al ser ricas en sílice, tienden a ser más claras y menos densas que las rocas
basálticas. Estas diferencias en la composición mineral y química se reflejan en las propiedades físicas
y en la ubicación geográfica de estas rocas en la corteza terrestre. Mientras que las rocas graníticas son
comunes en la corteza continental, los basaltos predominan en el suelo oceánico y en regiones
volcánicas.
Otros grupos composicionales
Además de las composiciones graníticas y basálticas, existen otros grupos composicionales de rocas
ígneas que representan diferentes extremos en el espectro de composición mineral y química.
Las rocas con una composición intermedia entre las graníticas y las basálticas se denominan rocas
andesíticas. Estas rocas contienen al menos un 25% de silicatos oscuros, principalmente anfíbol,
piroxeno y biotita, junto con plagioclasa. La andesita es común en zonas de actividad volcánica
asociadas con los márgenes de los continentes.
En el extremo opuesto del espectro composicional se encuentran las rocas ultramáficas, representadas
principalmente por la peridotita. La peridotita está compuesta principalmente por olivino y piroxeno, lo
que la sitúa en el extremo opuesto al de las rocas graníticas. Debido a su alto contenido de minerales
ferromagnéticos, se hace referencia a su composición química como ultramáfica.
Aunque las rocas ultramáficas son poco comunes en la superficie terrestre, se cree que la peridotita es
el constituyente principal del manto superior.
Estos grupos composicionales adicionales representan una amplia gama de variaciones en la
composición mineral y química de las rocas ígneas, lo que influye en sus propiedades físicas y en su
distribución geográfica en la corteza terrestre.
El contenido de sílice como indicador de la composición
El contenido de sílice en las rocas ígneas es un aspecto fundamental de su composición química, ya
que el silicio y el oxígeno son los elementos más abundantes en estas rocas. El contenido de sílice varía
sistemáticamente en las rocas ígneas y puede oscilar desde menos del 45% en rocas ultramáficas hasta
más del 70% en rocas félsicas.
Las rocas con bajos contenidos de sílice suelen contener grandes cantidades de hierro, magnesio y
calcio, mientras que las rocas con altos contenidos de sílice tienen cantidades menores de estos
elementos y son más ricas en sodio y potasio. Por lo tanto, el contenido de sílice en una roca ígnea
puede proporcionar información directa sobre su composición química general.
El comportamiento de un magma está fuertemente influenciado por su contenido de sílice. Los magmas
con alto contenido de sílice, como los graníticos, tienden a ser viscosos (pegajosos) incluso a
temperaturas relativamente bajas, mientras que los magmas basálticos, con bajo contenido de sílice,
suelen ser más fluidos. Además, los magmas basálticos cristalizan a temperaturas más altas que los
magmas graníticos.
Denominación de las rocas ígneas
Las rocas ígneas se clasifican y agrupan según su composición mineral y textura. La textura de una roca
ígnea está principalmente determinada por su historia de enfriamiento, mientras que la composición
mineral está influenciada por el contenido químico de su magma original.
Dos rocas ígneas pueden tener los mismos minerales constituyentes pero presentar texturas diferentes,
lo que resulta en nombres distintos. Por ejemplo, el granito, una roca plutónica de grano grueso, tiene un
equivalente volcánico de grano fino llamado riolita. A pesar de tener la misma composición mineral,
estas rocas se diferencian por su textura y apariencia.
En el extremo del espectro composicional se encuentran las rocas graníticas (félsicas), compuestas
principalmente por cuarzo y feldespatos. Estas rocas son ricas en sílice y constituyen una parte
importante de la corteza continental. Por otro lado, las rocas basálticas (máficas) contienen silicatos
oscuros y plagioclasa rica en calcio, pero carecen de cuarzo. Los basaltos son más densos y oscuros, y
son comunes en el suelo oceánico y en algunas islas volcánicas.
Además de las composiciones graníticas y basálticas, existen rocas ígneas con composiciones
intermedias, como las andesitas, y rocas ultramáficas, como la peridotita. Estos grupos composicionales
adicionales representan una amplia variedad de variaciones en la composición mineral y química de las
rocas ígneas, lo que influye en sus propiedades físicas y distribución geográfica.
Rocas félsicas (graníticas)
Son ricas en sílice y se caracterizan por su contenido de cuarzo y feldespatos
Granito: El granito es una roca ígnea fanerítica compuesta principalmente por alrededor del 25% de
cuarzo y aproximadamente el 65% de feldespato, con variedades ricas en potasio y sodio. Es una roca
ampliamente conocida y utilizada en la construcción y ornamentación debido a su belleza natural
cuando se pule. Se extrae en diversas zonas, como Barre en Vermont, Monte Airy en Carolina del Norte
y Saint Cloud en Minnesota.
Riolita: La riolita es el equivalente volcánico del granito, con una composición mineral similar pero una
textura de grano más fino. Contiene altos porcentajes de cuarzo y feldespato, lo que le confiere
propiedades distintivas. La riolita se forma a partir de magmas viscosos con alto contenido de sílice y es
común en erupciones volcánicas explosivas.
Obsidiana: La obsidiana es una roca ígnea volcánica vítrea y de color oscuro que se forma cuando la
lava se enfría rápidamente, lo que impide la cristalización de minerales. Es rica en sílice y se caracteriza
por su brillo vítreo y fractura con bordes afilados. La obsidiana se utiliza en la fabricación de
herramientas cortantes y objetos ornamentales.
Pumita: La pumita es una roca ígnea volcánica porosa y ligera que se forma durante erupciones
explosivas cuando el magma se enfría rápidamente y atrapa gases en su estructura. La pumita es rica
en sílice y se utiliza en la industria de la construcción, la agricultura y la fabricación de productos
abrasivos y aislantes.
Rocas intermedias (andesíticas)
Andesita: La andesita es una roca de color gris medio, de grano fino y de origen volcánico. Su nombre
procede de los Andes de América del Sur, donde numerosos volcanes están formados por este tipo de
roca. Además de los volcanes de los Andes, muchas de las estructuras volcánicas que rodean el
océano Pacífico son de composición andesítica. La andesita muestra frecuentemente una textura
porfídica. Cuando éste es el caso, los fenocristales suelen ser cristales claros y rectangulares de
plagioclasa o cristales negros y alargados de anfíbol. La andesita se parece a menudo a la riolita, de
modo que su identificación suele requerir el examen microscópico para verificar la abundancia, o la falta,
de cristales de cuarzo. La andesita contiene cantidades pequeñas de cuarzo, mientras que la riolita está
compuesta de aproximadamente un 25 por ciento de cuarzo.
Diorita: La diorita es el equivalente plutónico de la andesita. Es una roca intrusiva de grano grueso que
tiene un aspecto similar al granito gris. Sin embargo, puede distinguirse del granito por la ausencia de
cristales de cuarzo visibles y porque contiene un porcentaje más elevado de silicatos oscuros. La
composición mineral de la diorita es fundamentalmente plagioclasa rica en sodio y anfíbol, con
cantidades menores de biotitas. Debido a que los granos de feldespato de color claro y los cristales de
anfíbol oscuros parecen ser aproximadamente iguales en abundancia, la diorita tiene un aspecto de “sal
y pimienta”.
Rocas máficas (basálticas)
Basalto: El basalto es una roca volcánica de grano fino y de color verde oscuro a negro, compuesta
fundamentalmente por piroxeno y plagioclasa rica en calcio con cantidades menores de olivino y anfíbol.
Cuando es porfídico, el basalto contiene comúnmente fenocristales pequeños de plagioclasa cálcica de
colores claros o fenocristales de olivino de aspecto vítreo embebidos en una pasta oscura. El basalto es
la roca ígnea extrusiva más común. Muchas islas volcánicas, como las islas Hawai e Islandia, están
compuestas fundamentalmente de basalto. Además, las capas superiores de la corteza oceánica son de
basalto. En Estados Unidos, grandes áreas de la parte central de Oregón y de Washington fueron zonas
de extensas erupciones basálticas. En algunas localizaciones, esas coladas basálticas se han
acumulado hasta alcanzar grosores que se aproximan a los 3 kilómetros.
Gabro: El gabro es el equivalente intrusivo del basalto. Como el basalto, es de color verde muy oscuro a
negro y está compuesto fundamentalmente de piroxeno y de plagioclasa rica en calcio.
Aunque el gabro no es un constituyente común de la corteza continental, indudablemente constituye un
porcentaje significativo de la corteza oceánica, grandes proporciones del magma que formó los
depósitos subterráneos que una vez alimentaron las erupciones basálticas acabaron por solidificar en
profundidad, formando gabros.
Rocas piroclásticas
Es un tipo de rocas ígneas formadas por fragmentos expulsados durante erupciones volcánicas. Es
decir que las rocas piroclásticas son el resultado de la actividad explosiva de los volcanes y pueden
variar en composición y textura dependiendo de las condiciones de la erupción. Estas rocas suelen
tener texturas más similares a las rocas sedimentarias debido a la presencia de fragmentos individuales
en lugar de cristales interconectados, lo que las diferencia de otras rocas ígneas. Estas son:
Toba: La toba es una roca piroclástica común compuesta principalmente por diminutos fragmentos del
tamaño de cenizas que se cementan después de su deposición. Estos fragmentos pueden ser
expulsados durante una erupción volcánica y solidificarse al caer, formando capas de toba. Si las
partículas de cenizas se mantienen lo suficientemente calientes como para fundirse, se forma la toba
soldada.
Toba soldada: La toba soldada es un tipo de roca piroclástica compuesta por finos fragmentos de vidrio
que se funden y se cementan juntos tras su impacto. Estas rocas pueden contener fragmentos de
pumita y otros materiales volcánicos. Las tobas soldadas pueden cubrir extensas áreas y son comunes
en regiones volcánicamente activas.
Brechas volcánicas: Las brechas volcánicas son rocas piroclásticas compuestas por partículas de
tamaño mayor que la ceniza. Estas rocas pueden incluir fragmentos con forma aerodinámica, bloques
de las paredes de la chimenea volcánica, cristales y fragmentos vítreos. Las brechas volcánicas se
forman a partir de la acumulación de diferentes materiales expulsados durante una erupción.
Origen de los magmas
Aunque algunos magmas exhiben pruebas de al menos algunos componentes derivados de la fusión de
las rocas de la corteza, hoy los geólogos están seguros de que la mayor parte de los magmas se genera
por la fusión del manto terrestre. También está claro que la tectónica de placas desempeña un papel
importante en la generación de la mayor parte del magma. La mayor cantidad de actividad ígnea tiene
lugar en los límites de placa divergentes en asociación con la expansión del fondo oceánico. También se
producen cantidades sustanciales de magma en las zonas de subducción en las que la litosfera
oceánica desciende al manto. El magma generado allí contiene componentes del manto, así como
corteza y sedimentos subducidos. Además, parece que algunos magmas se generan en las
profundidades del manto, donde no recibe la influencia directa de los movimientos de placas.
Generación de magmas a partir de roca sólida
La generación de magmas a partir de rocas sólidas involucra la interacción compleja entre el calor, la
presión y los volátiles en la corteza terrestre. Estos factores pueden influir en la fusión parcial de las
rocas y la formación de magmas con diferentes composiciones y propiedades, lo que contribuye a la
diversidad de rocas ígneas que se encuentran en la Tierra.
1. Papel del calor: El calor desempeña un papel fundamental en la generación de magmas a partir
de rocas sólidas. A medida que se profundiza en la corteza terrestre, la temperatura aumenta
gradualmente debido al gradiente geotérmico. Este calor adicional puede elevar la temperatura
de las rocas cercanas al punto de fusión, lo que facilita su transformación en magma. Además,
procesos como la fricción en zonas de subducción y el ascenso de rocas calientes desde el
manto pueden aportar calor adicional para la fusión de las rocas.
2. Papel de la presión: La presión también juega un papel importante en la generación de magmas
a partir de rocas sólidas. La disminución de la presión, como la descompresión durante el
ascenso de magmas o la introducción de fluidos volátiles, puede reducir el punto de fusión de las
rocas y favorecer su fusión. La presión de confinamiento en las rocas de la corteza puede
mantenerlas sólidas a pesar de estar cerca de su punto de fusión, y cambios en la presión
pueden desencadenar la fusión parcial de estas rocas.
3. Papel de los volátiles: Los volátiles, como el agua, desempeñan un papel crucial en la
generación de magmas. En los límites de placa divergentes, el agua liberada de la corteza
subducida puede migrar hacia el manto caliente, reduciendo el punto de fusión de las rocas y
generando magmas basálticos. La adición de volátiles puede disminuir significativamente el
punto de fusión de las rocas del manto, facilitando la formación de magmas. La presencia de
agua y otros volátiles en los ambientes de fusión puede promover la generación de magmas
ricos en sílice.
Evolución de los magmas
Dado que existe una gran variedad de rocas ígneas, es lógico suponer que también debe existir una
variedad igualmente grande de magmas. Sin embargo, los geólogos descubrieron que algunos volcanes
pueden generar lavas que tienen composiciones bastante diferentes. Este tipo de datos les llevaron a
examinar la posibilidad de que el magma pudiera cambiar (evolucionar) y, por tanto, llegar a ser el
origen de varias rocas ígneas. Para explorar esta idea N. L. Bowen llevó a cabo una investigación
pionera sobre la cristalización de los magmas en el primer cuarto del siglo XX.
Serie de reacción de Bowen y composición de las rocas ígneas
La Serie de reacción de Bowen y la evolución de los magmas son fundamentales para comprender
cómo se forman y evolucionan las rocas ígneas a partir de magmas basálticos. Estos procesos de
cristalización y cambio en la composición mineralógica son clave para la diversidad de rocas ígneas que
se encuentran en la corteza terrestre.
Serie de reacción de Bowen: La Serie de reacción de Bowen es un concepto desarrollado por N. L.
Bowen en el siglo XX para explicar la cristalización de minerales a partir de magmas basálticos durante
su enfriamiento. Bowen observó que los minerales cristalizan de manera sistemática en función de sus
puntos de fusión a medida que un magma basáltico se enfría. El primer mineral que cristaliza a partir de
un magma basáltico es el olivino, seguido por minerales como la plagioclasa rica en calcio y el piroxeno,
en un orden específico determinado por la serie de reacción de Bowen.
Evolución de los magmas: La cristalización de minerales durante el enfriamiento de un magma basáltico
conduce a cambios en la composición de la porción líquida restante del magma. A medida que los
minerales se cristalizan en un orden predecible según la serie de reacción de Bowen, la composición
química del magma evoluciona, dando lugar a magmas con diferentes proporciones de minerales. Esta
evolución magmática puede resultar en la formación de diversas rocas ígneas con composiciones
variadas, desde basaltos hasta granitos, dependiendo de las condiciones de enfriamiento y
cristalización.
Composición de las rocas ígneas: La serie de reacción de Bowen y la evolución de los magmas tienen
un impacto directo en la composición de las rocas ígneas. La secuencia de cristalización de minerales
según la Serie de reacción de Bowen determina la composición mineralógica y química de las rocas
ígneas resultantes. Por ejemplo, un magma basáltico que experimenta un proceso de cristalización
siguiendo la serie de reacción de Bowen puede dar origen a rocas como basaltos, andesitas y dacitas,
dependiendo de la evolución magmática y las condiciones de enfriamiento.
Diferenciación magmática
Es un proceso mediante el cual un magma inicial se separa en diferentes componentes sólidos y
líquidos, generando magmas secundarios con composiciones químicamente distintas.
1. Proceso de diferenciación magmática: La diferenciación magmática ocurre cuando un magma
inicial experimenta cambios en su composición a medida que se enfría y cristaliza. Durante este
proceso, los minerales formados inicialmente pueden separarse del magma restante debido a
diferencias en densidad, lo que resulta en la formación de capas o acumulaciones de minerales
específicos en la cámara magmática.
2. Sedimentación cristalina: Un ejemplo de diferenciación magmática es la sedimentación cristalina,
donde los minerales más densos se hunden hacia el fondo de la cámara magmática, mientras
que el magma restante se solidifica en otra ubicación. Esta separación física de los componentes
sólidos y líquidos del magma conduce a la formación de rocas con composiciones químicas
diferentes a partir de un magma inicial.
3. Generación de magmas secundarios: La diferenciación magmática puede resultar en la
formación de magmas secundarios con composiciones distintas a partir de un magma inicial. A
medida que los minerales se separan y cristalizan, el magma restante se enriquece en ciertos
elementos químicos, lo que puede dar lugar a la formación de magmas con propiedades y
composiciones únicas.
Ejemplo de diferenciación magmática: Un ejemplo clásico de diferenciación magmática es el Sill de
Palisades en Estados Unidos, donde la cristalización diferencial de minerales condujo a variaciones en
la composición de la roca ígnea a lo largo de su espesor. La presencia de cristales de olivino en
diferentes proporciones en distintas partes del Sill ilustra cómo la diferenciación magmática puede
generar variaciones químicas significativas en una masa de roca ígnea.
Asimilación y mezcla de magmas
La asimilación y la mezcla de magmas son procesos que pueden alterar la composición de un magma y,
por ende, influir en la formación en la composición mineralógica y química de las rocas ígneas con
propiedades y composiciones variadas. Estos procesos son parte fundamental de la evolución
magmática y contribuyen a la diversidad de rocas ígneas presentes en la corteza terrestre.
Asimilación: La asimilación es un proceso en el cual un magma incorpora material extraño a medida que
asciende a través de la corteza terrestre. Esto puede ocurrir cuando el magma funde y asimila rocas
circundantes a lo largo de su trayecto. En ambientes superficiales, las presiones generadas por el
magma pueden fracturar las rocas circundantes, permitiendo que fragmentos de estas rocas sean
incorporados al magma. En ambientes más profundos, el magma caliente puede simplemente fundir y
asimilar rocas cercanas que se encuentren cerca de sus temperaturas de fusión.
Mezcla de magmas: La mezcla de magmas es un proceso en el cual dos cuerpos magmáticos con
composiciones químicamente distintas se combinan. Cuando dos magmas se intruyen uno en el otro, el
flujo convectivo puede mezclar los dos magmas, generando una composición intermedia. Esta mezcla
puede ocurrir durante el ascenso de dos cuerpos magmáticos diferentes, donde la masa más flotante
alcanza la masa de magma que está ascendiendo con más lentitud.
Impacto en la composición del magma: Tanto la asimilación como la mezcla de magmas pueden alterar
significativamente la composición química de un magma. La asimilación de material extraño puede
introducir nuevos elementos y minerales en el magma, modificando su composición original. Por otro
lado, la mezcla de magmas puede dar lugar a una composición intermedia entre los dos magmas
originales, creando una diversidad de composiciones magmáticas.
Fusión parcial y formación de los magmas
Recordemos que la cristalización de un magma sucede en un intervalo de temperaturas de al menos
200 °C. Como cabe esperar, la fusión, el proceso inverso, abarca un intervalo de temperaturas similar. A
medida que la roca empieza a fundirse, los minerales con las temperaturas de fusión más bajas son los
primeros que se funden.
Si la fusión continúa, los minerales con puntos de fusión más elevados empiezan a fundirse y la
composición magmática se aproxima a un ritmo constante a la composición general de la roca a partir
de la cual derivó. Sin embargo, es mucho más frecuente que la fusión no sea completa. La fusión
incompleta de las rocas se conoce como fusión parcial, un proceso que produce la mayor parte, si no la
totalidad, de los magmas.
Nótese que las rocas con una composición granítica están compuestas de minerales con las
temperaturas de fusión (cristalización) más bajas: concretamente el cuarzo y el feldespato potásico.
Nótese también que, a medida que ascendemos por la serie de reacción de Bowen, los minerales tienen
temperaturas de fusión progresivamente más elevadas y que el olivino, que se encuentra en la parte
superior, tiene el punto de fusión más elevado. Cuando una roca experimenta la fusión parcial, formará
un fundido enriquecido en iones procedentes de minerales con las temperaturas de fusión más bajas.
Los cristales no fundidos son los de los minerales con temperaturas de fusión más elevadas. La
separación de estas dos fracciones produciría un fundido con una composición química más rica en
sílice y más próxima al extremo granítico del espectro que la roca de la que derivó.
Formación de magmas basálticos
La formación de magmas basálticos es un proceso geológico clave que contribuye a la diversidad de
rocas ígneas en la corteza terrestre. Estos magmas, originados en el manto terrestre, desempeñan un
papel importante en la dinámica interna de la Tierra y en la generación de nuevas estructuras geológicas
en la superficie terrestre.
Origen en el manto terrestre: Los magmas basálticos tienen su origen en el manto terrestre,
específicamente en zonas donde el material rocoso se funde debido a altas temperaturas y presiones.
Estas condiciones extremas permiten que el material del manto se derrita y forme magmas basálticos,
que son ricos en hierro, magnesio y sílice.
Ascenso hacia la superficie: Una vez formados en el manto, los magmas basálticos ascienden hacia la
superficie terrestre a través de fisuras y fallas en la corteza terrestre. Este ascenso puede ser impulsado
por la convección del material magmático en el interior de la Tierra, así como por la disminución de la
presión a medida que el magma se desplaza hacia zonas de menor confinamiento.
Enfriamiento y solidificación: A medida que los magmas basálticos ascienden hacia la superficie, se
enfrían gradualmente debido a la pérdida de calor hacia su entorno. Este enfriamiento puede provocar la
solidificación parcial o total del magma, dando lugar a la formación de rocas ígneas basálticas. En
algunos casos, los magmas basálticos pueden estancarse en el interior de la corteza terrestre y
solidificarse en profundidad.
Presencia en diferentes ambientes: Los magmas basálticos son comunes en diversas regiones de la
Tierra, especialmente en zonas de actividad volcánica como dorsales oceánicas, puntos calientes y
arcos de islas. Estos magmas pueden generar flujos de lava basáltica en la superficie terrestre,
contribuyendo a la formación de nuevas estructuras geológicas y a la renovación de la corteza terrestre.
Importancia en la geodinámica terrestre: La formación de magmas basálticos es un proceso
fundamental en la geodinámica terrestre, ya que estos magmas juegan un papel crucial en la generación
de nuevas corteza oceánica, en la actividad volcánica y en la evolución de la litosfera terrestre. La
presencia de magmas basálticos también puede influir en la composición química y mineralógica de las
rocas ígneas formadas a partir de ellos.
Formación de magmas andesíticos y graníticos
La formación de magmas andesíticos y graníticos es un proceso geológico clave que resulta de la
interacción entre magmas basálticos y componentes ricos en sílice de la corteza terrestre. Estos
magmas intermedios y félsicos desempeñan un papel importante en la evolución de la corteza
continental y en la generación de rocas ígneas con composiciones variadas en la superficie terrestre.
Origen en la interacción entre magmas basálticos y componentes ricos en sílice: Los magmas
andesíticos y graníticos se forman a partir de la interacción entre magmas basálticos, que tienen una
composición más rica en hierro, magnesio y sílice, y componentes de la corteza terrestre que son más
ricos en sílice. Esta interacción puede ocurrir cuando un magma basáltico asciende a través de la
corteza terrestre y funde y asimila rocas de la corteza, enriqueciendo su composición en sílice.
Proceso de asimilación y diferenciación magmática: Durante su ascenso, un magma basáltico puede
fundir y asimilar rocas de la corteza terrestre, lo que modifica su composición química hacia una mayor
proporción de sílice. Este proceso de asimilación y mezcla de magmas puede dar lugar a la formación
de magmas andesíticos, que presentan una composición intermedia entre los basálticos y los graníticos.
Evolución por diferenciación magmática: Además de la asimilación, los magmas basálticos pueden
evolucionar hacia composiciones más ricas en sílice a través del proceso de diferenciación magmática.
Durante la solidificación, los minerales ferromagnesianos pobres en sílice cristalizan primero, dejando un
magma residual enriquecido en sílice. Este magma evolucionado se denomina magma secundario y
puede tener una composición similar a la andesita o incluso a la riolita (granito).
Presencia en márgenes continentales: Los magmas andesíticos y graníticos son más comunes en los
márgenes continentales o en áreas adyacentes a ellos, donde la interacción entre magmas basálticos y
componentes ricos en sílice de la corteza terrestre es más frecuente. Estos magmas pueden generar
una variedad de rocas ígneas con composiciones intermedias y félsicas, contribuyendo a la diversidad
geológica de las regiones continentales.
Importancia en la evolución de la corteza terrestre: La formación de magmas andesíticos y graníticos es
un proceso fundamental en la evolución de la corteza terrestre, ya que estos magmas representan una
etapa intermedia en la diferenciación magmática y en la generación de rocas ígneas con composiciones
variadas. Su presencia en los márgenes continentales contribuye a la diversidad geológica y a la
formación de estructuras geológicas complejas en la corteza terrestre.
plus/síntesis – actividad volcánica y plutónica –
Ambos procesos son fundamentales en la evolución geológica de la Tierra y en la generación de la
diversidad de rocas ígneas que se encuentran en la corteza terrestre.
VOLCÁNICA PLUTÓNICA
Se caracteriza por la expulsión de magma y material Implica la formación de cuerpos intrusivos de magma
volcánico a la superficie, formando rocas ígneas en el interior de la corteza, dando lugar a rocas ígneas
extrusivas intrusivas
– La actividad volcánica se refiere a la expulsión de – La actividad plutónica se refiere a la formación de
magma, gases y material volcánico desde el interior de cuerpos intrusivos de magma en el interior de la
la Tierra a la superficie a través de volcanes, fisuras o corteza terrestre, que se enfrían lentamente y
grietas. cristalizan para formar rocas ígneas plutónicas.
– Durante una erupción volcánica, el magma caliente y – Los cuerpos intrusivos pueden tener diferentes
los gases se liberan a la superficie, formando flujos de formas y tamaños, como batolitos, lacolitos, diques y
lava, cenizas, gases volcánicos y otros materiales sills, dependiendo de cómo se hayan emplazado en la
piroclásticos. corteza terrestre.
– Los volcanes pueden ser de diferentes tipos, como – Las rocas ígneas plutónicas, como el granito, la
los volcanes en escudo (como los de Hawái), los diorita y el gabro, se forman a partir de la cristalización
estratovolcanes (como el Monte Fuji en Japón) y los lenta del magma en el interior de la corteza, lo que
conos de ceniza (como el Monte Santa Helena en permite el crecimiento de cristales grandes y bien
Estados Unidos). desarrollados.
– La lava expulsada durante las erupciones volcánicas – Los plutones pueden emerger a la superficie debido a
se enfría y solidifica en la superficie, formando rocas la erosión y la exposición de las rocas que los cubren,
ígneas como basalto, andesita y riolita, dependiendo revelando estructuras geológicas como domos de
de la composición del magma. granito y cordilleras montañosas.
–La actividad volcánica puede ser explosiva, – La actividad plutónica es un proceso más lento y
generando erupciones violentas que expulsan grandes menos visible que la actividad volcánica, pero es
cantidades de material, o efusiva, con flujos de lava fundamental para la formación de la corteza continental
más fluidos que se desplazan lentamente por la y la generación de rocas ígneas con propiedades
superficie. únicas y variadas.