MOMENTOS
La Palabra esperada. (Preparación) - Introducción a la Palabra
Una de las más ricas y más profundas prédicas de Jesús es el sermón de la montaña. Este sermón se puede
desglosar y analizar en pequeñas partes, todas con mucha riqueza de enseñanzas. Toda esta sección del
Evangelio de Mateo es llamado “discurso evangélico” en donde Jesús aparece proponiendo los principios del
comportamiento de sus discípulos. Aquí encontramos las Bienaventuranzas, la responsabilidad de ser sal de
la tierra y luz del mundo, el amor a los hermanos, el respeto absoluto a la mujer, la vivencia de la verdad, el
amor al enemigo, la buena intención, el peligro del dinero, la necesidad de tomar buenas decisiones y la
confianza en la Providencia Divina, la importancia de no juzgar y muchas enseñanzas más. Este evangelio es
el final de todo este mensaje donde nos pide coherencia entre lo que se dice y lo que se hace.
Disposición interior – Silencio
ORACIÓN INICIAL
Señor, gracias por tu amistad, por tu paciencia, por tu gracia. Permite que sepa construir sobre la roca
firme de tu amor. Dame la gracia de crecer en la fe, para descubrirte en todas las personas. Ayúdame a
incrementar mi esperanza para esperar pacientemente, confiado en Ti, en toda circunstancia. Hazme
crecer en el amor para servirte siempre con alegría.
Espíritu Santo, hazme ser dócil y fiel a tus inspiraciones durante esta oración, para que camine siempre
por el sendero de la voluntad del Padre. Amen
La Palabra escuchada. (Lectura)
EVANGELIO Mt 7, 21. 24- 27
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo
«No todo el que me diga: "Señor, Señor", entrará
en el Reino de los Cielos, sino el que haga la
voluntad de mi Padre celestial. «Así pues, todo el
que oiga estas palabras mías y las ponga en
práctica, será como el hombre prudente que
edificó su casa sobre roca: cayó la lluvia, vinieron
los torrentes, soplaron los vientos, y embistieron
contra aquella casa; pero ella no cayó, porque
estaba cimentada sobre roca. Y todo el que oiga
estas palabras mías y no las ponga en práctica,
será como el hombre insensato que edificó su
casa sobre arena: cayó la lluvia, vinieron los
torrentes, soplaron los vientos, irrumpieron contra
aquella casa y cayó, y fue grande su ruina».
Palabra del Señor.
La Palabra comprendida
El evangelio de hoy cuenta la parte final del Sermón de la Montaña. El Sermón de la Montaña es
una nueva lectura de la Ley de Dios. Empieza con las bienaventuranzas y termina con la casa
construida sobre la roca.
Se trata de adquirir la verdadera sabiduría. La palabra de Dios, expresada en la ley de Dios, es
fuente de salvación. La verdadera sabiduría consiste en sentir y practicar la Palabra de Dios. No
basta decir “¡Señor, Señor!” Lo importante no es decir unas bonitas palabras sobre Dios, sino
hacer la voluntad del Padre y ser una revelación de su amor y de su presencia en el mundo.
Este final del Sermón del Monte explica algunas oposiciones o contradicciones que siguen
actuales hasta hoy en día: (a) Las personas que hablan continuamente de Dios, pero se olvidan
de hacer la voluntad de Dios; usan el nombre de Jesús, pero no traducen en la vida su relación
con el Señor. (b) Las dos palabras finales del Sermón del Monte, de la casa construida sobre la
roca y de la casa construida sobre la arena, ilustran estas contradicciones. Por medio de ellas
Mateo denuncia y, al mismo tiempo, trata de corregir la separación entre fe y vida, entre hablar y
hacer, entre enseñar y practicar.
Mateo 7,21: No basta hablar, es precido practicar. El importante no es hablar de forma bonita
sobre Dios o saber explicar bien la Biblia a los demás, sino que es hacer la voluntad del Padre y,
así, ser una revelación de su rostro y de su presencia en el mundo.
Mateo 7,24-27: La parábola de la casa sobre roca. Oír y poner en práctica, ésta es la conclusión
final del Sermón del Monte. Mucha gente trataba de buscar su seguridad en los dones
extraordinarios o en las observancias. Pero la verdadera seguridad no viene del prestigio, ni de las
observancias, no viene de nada de esto. ¡Viene de Dios! Viene del amor de Dios que nos amó
primero. Su amor por nosotros, manifestado en Jesús, supera todo. Dios se vuelve fuente de
seguridad, cuando tratamos de hacer su voluntad. Ahí, El será la roca que nos sustenta en la hora
de las dificultades y de las tormentas.
La Palabra comprendida y meditada - La Palabra encarnada
La vida no es cuestión de magia o de suerte; todos lo sabemos. El Evangelio, coherente con esto, remarca la
necesidad de hacer caso a unos principios básicos que le proporcionen solidez a la vida. Mateo propone no
pasar por alto los principios de comportamiento que les ha propuesto Jesús a sus discípulos en la sección deL
Sermón de la Montaña. Poner en práctica las Bienaventuranzas, vivir con buenas intenciones, amar al
enemigo para solucionar de raíz los problemas, el respeto absoluto a la mujer… son comportamientos que
generan solidez en la vida de las personas.
La solidez en la vida se consigue no porque se diga mucho sino porque se vive de manera adecuada, de
acuerdo a los valores del evangelio; no es suficiente con realizar cosas vistosas, es necesario tener
comportamientos significativos. En la vida, si queremos vivir con solidez, necesitamos ser coherentes,
escuchar y poner en práctica. Ser sabio no es tener muchas soluciones en la cabeza sino elegir y poner en
práctica la más adecuada; por el contrario, ser tonto o necio es precisamente no poner en práctica lo bueno,
ser incoherente.
La Palabra compartida.
La Palabra en acción
¿Qué hay que hacer, según el texto, para entrar en el Reino de los Cielos?
¿Sobre qué edificaron su casa el hombre prudente y el insensato? ¿Qué le pasó a cada una de las casa de
estos hombres?
¿Alguna parte del texto me llamó la atención? ¿Por qué?
¿A qué me invita el texto?
¿Soy de los que dicen “Señor, Señor”, o de los que ponen en práctica la palabra?
¿Qué valores o principios es necesario que tenga presentes para vivir con más solidez mi vida?
¿En qué comportamientos y actitudes debo mejorar para ser más coherente entre lo que digo y hago?
ORACION
Señor quiero que seas el fundamento de mi vida,
Quiero edificar mi vida sobre vos que sos roca.
ayudame a quitar la arena de mi vida,
aquello que ocupa tu lugar,
que seas vos mi roca, quiero vivir tu Reino,
quiero tener aquella autoridad que procede de vos,
que pueda servir a los demás y pueda tener
esa autoridad tuya que no es mandar sino servir a los demás.
Amén.