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Análisis de Caso: Barrientos vs. Alvarez

El Superior Tribunal de Justicia de Corrientes analiza el caso de Oscar Barrientos contra Antonio Alvarez, donde se cuestiona la validez de una ejecución de pagarés debido a la supuesta falsedad de las firmas. Se determina que la Cámara de Apelaciones incurrió en incongruencia al basar su decisión en hechos no alegados por la parte demandada, lo que vulnera el derecho a la defensa. Finalmente, se resuelve rechazar la excepción opuesta y continuar con la ejecución del capital reclamado más los intereses correspondientes.
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Análisis de Caso: Barrientos vs. Alvarez

El Superior Tribunal de Justicia de Corrientes analiza el caso de Oscar Barrientos contra Antonio Alvarez, donde se cuestiona la validez de una ejecución de pagarés debido a la supuesta falsedad de las firmas. Se determina que la Cámara de Apelaciones incurrió en incongruencia al basar su decisión en hechos no alegados por la parte demandada, lo que vulnera el derecho a la defensa. Finalmente, se resuelve rechazar la excepción opuesta y continuar con la ejecución del capital reclamado más los intereses correspondientes.
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SUPERIOR TRIBUNAL DE JUSTICIA DE CORRIENTES

BARRIENTOS OSCAR C/ANTONIO ALVAREZ S/EJECUTIVO


17/04/06

En la ciudad de Corrientes, a los diecisiete días del mes de abril de dos mil seis,

estando reunidos los señores Ministros del Superior Tribunal de Justicia, Doctores

Guillermo Horacio Semhan, Fernando Augusto Niz, Juan Carlos Codello y Carlos

Rubín, con la Presidencia del Doctor Eduardo Antonio Farizano, asistidos de la

Secretaria Jurisdiccional Dra. Norma Cristina Plano de Fidel, tomaron en

consideración el Expte. Nº 25268/05, caratulado:“BARRIENTOS OSCAR

C/ANTONIO ALVAREZ S/EJECUTIVO”. Habiéndose establecido el siguiente orden

de votación: Doctores Guillermo Horacio Semhan, Eduardo Antonio Farizano,

Fernando Augusto Niz, Juan Carlos Codello y Carlos Rubín.

EL SUPERIOR TRIBUNAL DE JUSTICIA

SE PLANTEA LA SIGUIENTE:

CUESTION

¿QUÉ PRONUNCIAMIENTO CORRESPONDE DICTAR EN

AUTOS?

A LA CUESTION PLANTEADA EL SEÑOR MINISTRO

DOCTOR GUILLERMO HORACIO SEMHAN, dice:

I. Contra el pronunciamiento de la Excma. Cámara de

Apelaciones (fs. 94/97) en cuanto confirmó el de primera instancia que hizo lugar a

la excepción opuesta y por consiguiente rechazó la demanda, el ejecutante deduce


recursos de nulidad extraordinario y extraordinario de inaplicabilidad de ley (fs.

100/102 vta.).

II. El remedio intentado se interpuso contra una sentencia

equiparable a definitiva, dentro del plazo legal, con satisfacción del depósito

económico y de las cargas técnicas de la expresión de agravios. Circunstancias que

habilitan la vía.

III. Se agravia el recurrente señalando que el Tribunal incurre

en incongruencia extra petita y arbitrariedad por absurdo y exceso ritual

manifiesto.

IV. Tengo para mí que la Cámara incurrió en incongruencia

extra petita. Explicaré por qué

V. La ejecutada opuso la excepción de falsedad de título

diciendo que habían sido adulteradas las firmas, la fecha de creación y de

vencimientos de los documentos presentados para la ejecución.

Pero al fundarla, textualmente expuso

1. “Que conforme se probará oportunamente, las firmas

obrantes en los documentos, como asimismo el nombre de la supuesta firmante y

del acreedor, como las menciones de “Mercadería”, “mi”, Santa Rosa Provincia de

Corrientes”, “Antonia Alvarez”, “Ruta 118 km. 63”, “Santa Rosa”, datan de

diferentes fechas en relación a los montos consignados en número y letra, la

aclaración y el D.N.I. Nº 21.369.675, siendo inscriptos con diferentes bolígrafos,

biromes, y/o lapiceras, no correspondiendo al número de documento de nuestra

mandante que es Nº 21.368.675”.


2. “Que asimismo negamos autenticidad a las firmas

obrantes al pie de dichos documentos por no haber sido puestos de puño y letra de

nuestra representada”.

3. “Que la acción se halla dirigida contra la Sra. ANTONIA

ALVAREZ, D.N.I. Nº 21.369.675, siendo nuestra representada la Srta. ANTONIA

BEATRIZ ALVAREZ, D.N.I. Nº 21.368.675, que reiteramos no firmó los documentos

objetos de la ejecución, y por ello no existe deuda que pueda ser exigida por la

actora, y por los montos reclamados en autos”.

4. “Que de sólo observar los documentos agregados a autos,

se desprende que los mismos han sido llenados por distintas personas, caligrafías

diferentes, con colores de tintas que no se condicen unas otras, y en distintas

fechas, siendo la firmante la Sra. Antonia Alvarez, D.N.I. Nº 21.369.675, y no

nuestra representada Srta. Antonia Beatriz Alvarez, D.N.I. Nº 21.368.675”.

5. “Que es por ello que la presente ejecución debe ser

rechazada al no existir deuda, ni obligación alguna de pago con la actora”.

Y, con ello cesó la fundamentación de la excepción deducida.

Es más, al ofrecer la prueba pericial correspondiente,

determinó como puntos de pericia los siguientes: “a) si las firmas estampadas en

los documentos que se reservan en Caja Fuerte del Juzgado fueron puestas de

puño y letra de nuestra representada Srta. ANTONIA BEATRIZ ALVAREZ. -b) Si los

documentos han sido redactados de puño y letra de una sola persona o de más de

una. -c) Si el tiempo de llenado de los documentos en su totalidad es el mismo, o si

existen distintas fecha de llenado de las distintas partes, y en su caso determine en

que fecha aproximadamente fueron llenados los mismos, y de que fecha datan las
firmas insertas al pie, y si coincide con la fecha de creación y vencimiento de los

mismos.- d) Si el contenido total de ambos documentos, fueron llenados con una o

distintas biromes bolígrafos y/o lapiceras”

Resulta de ello que los puntos de pericia a) y b) refieren a los

supuestos de falta de autenticidad de firmas y al abuso de la firma en blanco los

individualizados con los ítems c) y d).

VI. Así las cosas, la excepción se fundó la falta de

autenticidad de las firmas y del texto pero no en la adulteración de las fechas de

creación y vencimiento de los pagarés. La adulteración bien se sabe, consiste en

enmendaduras, raspados, lavados, sobrelineados, interlineados, o adiciones en

general, que provoquen la mutación de fechas, guarismo, nombre, etc. (Cám 1ª

Apel. San Isidro, causa 50.899, 52.015, Cám 1ª Apel., San Nicolás, DJBA, v. 117, p.

471 o SP LL 979-603); o sea es toda alteración material consistente en toda

modificación comprensiva de sustituciones de palabras o cifras, supresión de

menciones (tachaduras) o agregados al texto primitivo. Y, como se vio, en el caso

ninguna de esas alteraciones fueron aseveradas en la fundamentación de la

excepción deducida.

VII. Entonces, cuando, la Cámara expone como fundamento

de su sentencia que las fechas de creación y vencimiento de los pagarés fueron

adulterados se precipitó en la incongruencia violatoria de la garantía de la defensa

en juicio, no afirmado ese hecho en el escrito de oposición de excepción, el

ejecutante no tuvo posibilidad de alegación ni de prueba.

Sucede que la exigencia que obliga a establecer una

correlación entre los dos grandes elementos definidores de todo proceso: la


pretensión y la decisión –vale decir, la congruencia (GUASP, “Derecho Procesal

Civil”, Madrid, ed. Inst. Estudios Políticos, 1956, t.1 p. 1524-b)-, funciona como

condición del proceso verdadero (MORELLO, Augusto; “El principio de

congruencia como límite a la decisión del Juez en la Sentencia “JA Doctrina,

1972-247 y; Prueba, incongruencia, defensa en juicio. Bs. As., Perrot, 1977;

BIDART CAMPOS, Germán J. Principio de congruencia en la Alzada y

arbitrariedad de la sentencia en E.D. 1949-635/36; PALACIO, Lino Enrique, p.

240/241; GELSI BIDART, Adolfo Juez y Derecho. Garantía y proceso. En torno

del principio de congruencia en Jus Nº 35, p. 19 y ss).

La congruencia descansa en todos los principios que

informan el proceso y configura una doble garantía: por un lado, establece los

límites al “thema” (del cual no ha de salirse el juez al sentenciar), asegurando la

imparcialidad de éste; y por otro, supone seguridad para los litigantes desde que

éstos saben de qué defenderse (Conf. CHIOVENDA, G. “Identificación de las

acciones – sobre la regla no est iudex ultra petita partium” en “Ensayos de

Derecho Procesal Civil”, trad. de Santiago Sentís Melendo, t. 1. [Link]., EJEA, 1949,

p. 274, Serra Domínguez, “Estudios de Derecho Procesal Civil”, Barcelona, 1969, p.

391). De allí que, como bien lo señala la Corte Nacional, asegura la garantía de la

defensa en juicio (Fallos, 273:238; 268:7; 301:213; etc.).

Y en virtud de ella es que, si bien la apelación devuelve al

Tribunal ad quem la plenitud de la jurisdicción, los poderes de la alzada tienen el

doble límite. Por un lado, el que le limita al conocimiento de aquellas cuestiones

comprendidas en los agravios expresados por el apelante, y, por el otro, siempre

que éstas hubieran sido oportunamente sometidas a la decisión del órgano inferior
(PALACIO, Lino. Derecho Procesal Civil. Abeledo-Perrot. Bs. As., 1993, T V, pág. 463.

IBAÑEZ FROCHAM, Manuel M. Tratado de los recursos en el Proceso Civil.

Bibliográfica Omeba, Bs. As., 1953, 3 ed., pág. 196).

VIII. De todos modos, aún cuando –suponiendo por hipótesis–

la sentencia de Cámara fuese congruente, su motivación padecería de arbitrariedad

por no constituir derivación razonada del derecho vigente. Explico

IX. En el caso se trata de la ejecución de dos pagarés librados

en formularios preimpresos que indicaban como año de creación y vencimiento

“19” número que aparece tachado y escrito a lado de él el número 2002.

Ese testado, tratándose de un formulario preimpreso carece

de entidad por sí solo para servir de sustento a la excepción de falsedad. En tal

orden de ideas, la utilización de un formulario preimpreso que consigna la unidad y

decena correspondientes al siglo pasado y que aparece testada, no resulta bastante

para demostrar que el título se adulteró y que se libró antes de la fecha que se

indica, toda vez que tal proceder sólo revela la adecuación temporal de la forma,

extremo que no merece censura. Opinión en la que no estamos solos, conforme

puede verse en la jurisprudencia de la Cám. 2ª sala I, La Plata, causa B-69554.

Por otra parte, tal como se destacó en los considerandos

precedentes no fue siquiera invocada la existencia de enmendadura, raspadura o

borrado. Es más con la pericial ofrecida se trató de probar una circunstancia

diversa, como es la determinación del sujeto que firmó el pagaré y un supuesto de

abuso de firma en blanco.

X. Justificada la invalidación de la decisión de la Cámara,

corresponde ejercer la jurisdicción positiva (art. 284 inc. 3 CPC) dictándose la

sentencia de remate que rechace la excepción opuesta y mandando por


consiguiente proseguir con la ejecución por el capital reclamado con más los

intereses devengados, por la mora y conforme la tasa acerca de la cual paso a

pronunciarme.

El Superior Tribunal lleva dicho, en varios precedentes

(Bisagne, Jorge Omar c/Alonso, Aníbal Horacio y otra s/Ejecutivo, Expte. Nº 24852;

León Kupervaser S.A. c/Sucesión de Manuel Marco C. Derqui s/Ejecutivo, Expte. Nº

24548) que la norma específica que regula los intereses devengados por la falta de

pago oportuno de un pagaré – art. 103 y 52 inc.2 del dec-ley 5965/63- remite

concretamente al tipo “corriente” del Banco de la Nación en la fecha de pago y,

“siempre que en la ley o en la convención se habla de intereses de plazo o intereses

corrientes, debe entenderse que rigen los que cobra el Banco Nacional”, según reza

el art. 565 del Cód. Comercio en su último párrafo. La tasa de interés aplicable será

entonces, la activa. Y toda vez que cada provincia se rige en cuanto a la tasa

aplicable por sus propias instituciones oficiales, corresponderá referir al tipo de

interés que cobra el Banco de Corrientes S.A..

Razones de previsibilidad también aconsejan en el caso la

aplicación de la tasa activa. En efecto; los intereses aludidos actuarán como resorte

natural para compeler al pago oportuno de las operaciones comerciales,

abasteciendo adecuadamente la seguridad y celeridad necesarias en las prácticas

habituales de la materia.

Ahora bien, la norma se refiere a la tasa activa pero no

precisa qué clase de operaciones entre aquellas que practican las entidades

financieras son las que deben considerarse al momento de determinar los

accesorios. La previsión legal queda así abierta al intérprete, que debe atender,

entre otras pautas, a las condiciones económicas del país y su mercado financiero.

Partiendo entonces de esa premisa, encuentro que el

perjuicio que experimenta el acreedor ante el oportuno pago de un pagaré resulta

adecuadamente resarcido con la tasa bancaria correspondiente a las operaciones

ordinarias de descuento.
Pero, por las particularidades del sub lite en el que se

ejecutan dos pagarés en moneda de curso legal el tope que entiendo justo y

razonable en el caso es del 24% anual. Tasa ésta que permite compensar el

capital, indemnizar el daño moratorio y penalizar el incumplimiento. Otra tasa

significaría “el apartamiento notorio, por un lado, de la realidad económica” que,

como se sabe y Alberto Bianchi bien nos recuerda, es sinónimo de arbitrariedad (“El

apartamiento notorio de la realidad económica como causa de arbitrariedad en las

sentencias” ED 116-772), y por el otro de los principios de equidad, orden público,

buena fe, moral y buenas costumbres que es y debe ser de aplicación irrestricta en

todos los ámbitos del ordenamiento jurídico.

XI. Razones por las que si este voto resultase compartido por

la mayoría de mis pares corresponderá hacer lugar a los recursos extraordinarios

deducidos y en consecuencia invalidar la sentencia de Cámara y revocar la de

remate en la extensión recurrida para rechazar la excepción de falsedad de título

mandando llevar adelante la ejecución hasta que Antonia Alvarez haga íntegro

pago a Oscar Barrientos del capital reclamado $6.709,17 (pesos seis mil setecientos

nueve con diecisiete centavos) con más los intereses calculados según la tasa que

percibe el Banco de Corrientes S.A. en sus operaciones de descuento de

documentos desde la mora y hasta su efectivo pago, que no podrá superar el 24%

anual. Con costas en las instancias ordinarias y extraordinaria a la ejecutada y

devolución del depósito económico a la parte recurrente.

A LA CUESTION PLANTEADA EL SEÑOR PRESIDENTE

DOCTOR EDUARDO ANTONIO FARIZANO, dice:

I. Contra el pronunciamiento de la Excma. Cámara de

Apelaciones (fs. 94/97) en cuanto confirmó el de primera instancia que hizo lugar a

la excepción opuesta y por consiguiente rechazó la demanda, el ejecutante deduce


recursos de nulidad extraordinario y extraordinario de inaplicabilidad de ley (fs.

100/102 vta.).

II. El remedio intentado se interpuso contra una sentencia

equiparable a definitiva, dentro del plazo legal, con satisfacción del depósito

económico y de las cargas técnicas de la expresión de agravios. Circunstancias que

habilitan la vía.

III. Se agravia el recurrente señalando que el Tribunal incurre

en incongruencia extra petita y arbitrariedad por absurdo y exceso ritual

manifiesto.

IV. Basta una lectura del escrito de interposición de la

excepción de falsedad de título (fs. 22 y 22 vta.) para rechazar el agravio del

recurrente referido a que la sentencia impugnada incurrió en incongruencia citra

petita cuando concluyó que habían sido adulteradas la fecha de creación y

vencimiento de los pagarés presentados para la ejecución.

V. Tampoco es admisible el recurso extraordinario de

inaplicabilidad de ley. Explico

VI. En el caso se trata de la ejecución de dos pagarés librados

en formularios preimpresos que indicaban como año de creación y vencimiento

“19” número que aparece tachado y escrito a lado de él el número 2002.

VII. De las constancias de autos surge que la enmienda de los

mencionados pagarés no fue negada por el ejecutante, es más fue expresamente

reconocida. En efecto
El ejecutante dijo “Dado el cercano cambio de siglo (del año

1900 pasamos al 2000), en ocasión de extenderse los pagarés la cifra preimpresa

en ellos (“19”) no podía ser rellenada y necesariamente debía enmendarse”.

Y agregó, “No podía rellenarse y debía enmendarse,

insistimos, porque los pagarés fueron librados en un nuevo siglo, que recientemente

se había iniciado: esto es, es una época cuya identificación numerológica

comenzaba con”20” y no con “19” (vide fs. 80 y 81).

VIII. Siendo hecho admitido que se enmendaron las fechas de

creación y vencimiento del documento presentado a ejecución correspondía al

ejecutante, que reclama el cumplimiento literal –alterado–, la prueba de la

existencia de la alteración anterior a la puesta de la firma por el ejecutado

(MUGUILLO, Roberto A. Letra de cambio y pagaré. Ghersi-Carozzo-Editores.

Ediciones Centro Norte, 1987, Bs. As., pág. 227).

Mas, en causa esa prueba no se ofreció ni menos aún se

produjo. Ello así, al caso es aplicable el art. 88 in fine del decreto ley Nº 5965/63

que establece una presunción juris tantum, respecto a que la alteración del título

fue posterior a las firmas cambiarias, presunción que tiene por efecto determinar

en forma precisa que la carga de la prueba recae en el ejecutante (conf. Cám.

Nac. Com., sala B, 16-6-77, LL 1978, v. C p. 671, sum. 3208).

Ello así, el principio instituido por el art. 549 apartado

segundo del ordenamiento adjetivo “corresponderá al ejecutado la carga de la

prueba de los hechos en que funde las excepciones” - cede ante la solución

incompatible prescripta en la norma de derecho sustancial citada – art.88 L.C.A.-


(conf. PALACIO, Lino E. Derecho Procesal Civil. T VII. Abeledo-Perrot, Bs. As.,

1994, pág. 497).

En igual sentido, Cámara expresa que si el documento

presenta alteraciones perceptibles a simple vista, es el actor quien deberá probar

que el demandado contrajo su obligación cartular conforme al texto alterado, pues

de lo contrario se debe estar a la prescripción emergente del citado art. 88 de la

ley cambiaria (CAMARA, Letra de Cambio, t. I p. 492-493 y t. III p. 355-356).

También la jurisprudencia dice que las enmiendas a los

pagarés advertibles a simple vista constituyen alteraciones sustanciales del

documento, que al no haber sido salvadas afectan la validez y privan al actor de su

derecho a invocar en su favor las constancias de los documentos de referencia y

exigir su pago ( [Link], Sala A, 13/3/72, ED 45-474 ) y, justifican el acogimiento

de la excepción de falsedad de título (Cám. 2, sala III, La Plata causa B-73.197, reg.

Sent. 61/92).

IX. Tampoco puede decirse que la estimación de la excepción

deducida configura exceso ritual manifiesto porque en causa se trata del cobro

ejecutivo de un documento cartular que por su esencia además de ser autónomo,

literal, abstracto, es formal. De allí que estos deban cumplir estrictamente los

requisitos formales impuestos por la ley, requisitos que se relacionan con la

existencia misma del título (conf. art. 2 y 102, primera parte, del decreto-ley

5965/63. MUGUILLO, Roberto A. Letra de cambio. Pagaré. ob cit. pág. 260).

En ese orden, la jurisprudencia expuso que “si la fecha del

pagaré se encuentra enmendada, sin que tal corrección del texto aparezca salvada

en el mismo, el documento carece de fecha de creación, por lo que no puede


considerarse como pagaré por haberse violado lo que disponen los arts. 101 inc. 6 y

102 del decreto ley 5965” (Cám. Nac. Cám., sala A, 13-3-72 Der., v. 45, p. 474;

ídem, sala B, 10-10-73, LL, v. 154, p. 675, sum. 108).

X. En síntesis el fallo no padece de arbitrariedad por absurdo

y exceso ritual manifiesto ni menos aún es contrario a la ley como delata el

quejoso.

XI. Por ello, y si este voto resultase compartido por la

mayoría de mis pares corresponderá rechazar los recursos extraordinarios de

nulidad y de inaplicabilidad de ley. Con costas al recurrente y pérdida del depósito

económico.

A LA CUESTION PLANTEADA EL SEÑOR MINISTRO

DOCTOR FERNANDO AUGUSTO NIZ, dice:

Que adhiere al voto del Sr. Presidente Dr. Eduardo Antonio

Farizano, por compartir sus fundamentos.

A LA CUESTION PLANTEADA EL SEÑOR MINISTRO

DOCTOR JUAN CARLOS CODELLO, dice:

Que adhiere al voto del Sr. Ministro Dr. Guillermo Horacio

Semhan, por compartir sus fundamentos.

A LA CUESTION PLANTEADA EL SEÑOR MINISTRO

DOCTOR CARLOS RUBIN, dice:

I. La Excma. Cámara confirmó la sentencia de primera

instancia, que hizo lugar a la excepción de falsedad, rechazando la demanda;

contra ella recurre el actor de manera extraordinaria ante este Superior Tribunal.
Los primeros votantes expresan que la excepción se fundó en

la falta de autenticidad de las firmas y del texto, pero no en la adulteración de las

fechas de creación y vencimiento de los pagarés, entendiendo que por ello el

ejecutante no tuvo posibilidad de defensa.

Que aún suponiendo lo contrario, también sería arbitraria la

decisión, al no ser derivación razonada del derecho vigente.

En el caso se tachó “19” y se escribió al lado “2002” y el

testado-por sí solo-carece de entidad para sostener una excepción de falsedad,

acudiendo a la adecuación temporal de la forma, haciendo lugar al recurso y

dictando sentencia de remate.

Los votos disidentes de los otros ministros, expresan que la

enmienda de “19” fue expresamente reconocida por la actora, explicando el

ejecutante su cambio de numeración por el nuevo siglo, sin haber suministrado

prueba sobre ello, provocando así el rechazo.

II. Al oponer la excepción de falsedad de título, la demandada

niega la autenticidad de las firmas y las inserciones del nombre, menciones como

“mercadería”, “mi”, “Santa Rosa Provincia de Corrientes”, “Antonio Alvarez”, “Ruta

118 km 63”, “Santa Rosa”, inscriptos con diferentes elementos (bolígrafos, lapicera)

(fs. 22 y vta.).

Se debe hacer notar que el demandado, fuera de la firma, no

ha negado la deuda existente en los documentos.

La sentencia de primera instancia (fs. 72/74 vta.), considera

que la alteración del año y vencimiento, es un requisito formal del pagaré


configurado a favor del demandado, quien invocó la presunción legal del art. 88 de

la LCA, lo que debió ser desvirtuado por el actor.

En su apelación (fs. 80/81), la actora solamente acusa al fallo

de “absurdo y excesivamente ritualista”, considerando que la prueba debió

aportarla el demandado (art. 549 del CPC).

La Excma. Cámara expresa en el primer voto que, al no

haberse acreditado el momento de la alteración, debe presumirse que fue hecha

después de la firma.

El segundo votante agrega que la autenticidad de la firma

está solucionada por la falta de la prueba pericial, subsistiendo la objeción a las

fechas de creación y vencimiento, con enmendaduras sin salvar.

El recurso extraordinario (fs. 101/102) repite de manera más

ampliada las dos objeciones de su recurso de apelación, agregándole al final la

incongruencia por “extra petita”.

III. En relación al fallo “extra petita” sobre las fechas de

creación y vencimiento, no ha habido una mención expresa del demandado a fs. 22

y vta., pero sí fue introducido por la sentencia de primera instancia (fs. 73 vta.) y

luego por el segundo votante de la Cámara, sin haberse advertido ni agraviado por

el actor en su apelación de fs. 80/81 y lo que es más, utilizó la cuestión para sumar

sus argumentos.

Pretende sí introducirlo en el extraordinario (fs. 102) luego de

haber consentido su tratamiento en la Alzada. Ello sin contar con que la primera

instancia considera un requisito esencial de configuración de la cambial,

considerándolo invocado con la sola mención del art. 88 de la LCA.


Despejada la incongruencia acusada y entrando en el

problema de la adulteración de las fechas de creación y vencimiento, la

jurisprudencia ha tomado un carril distinto a lo ritual.

Así la CNCom., sala A-18/8/05-“Rodríguez, Rubén c/Blundetto,

Gladis”, DJ 25/1/06; ha dicho que: La tachadura del año preimpreso, seguida de

aquel que se compadece a simple vista con el llamado del título, no justifica la

pretendida inhabilidad de éste, si no existen otros elementos que permitan

presumir la existencia de fraude o falsificación, máxime cuando no fue negada la

firma de los pagarés” (LA LEY on line).

Posee la misma sala como antecedente el fallo: “Monsanto,

Argentina c/Verbeck, Juan”, del 19/5/04 y la misma CNCom., sala E, en “Mattera,

Mario c/Schenone, Luis” del 24/10/95 (LL on line), aclarando en el primer fallo lo

siguiente: “Nótese asimismo que la atestación refiere a una fecha inexistente por

incompleta-dado que lógicamente no podría pensarse que se trata de un pagaré

librado en el año 199-, circunstancia dirimente y que sella la suerte del recurso”.

Si bien no se requiere negativa de la deuda para oponer la

excepción de falsedad, en este caso no se trata de la cuestión procesal, sino de que

configura un elemento más para verificar la importancia de la enmendadura.

El art. 88 de la ley 16.478 presume que la firma ha sido

puesta “antes” de la alteración, en cuyo caso los “firmantes anteriores responden

del texto originario”, en esta sentencia el texto originario es “19”, lo que es

totalmente imposible de cumplimentar y, como lo dijo la CNCom.-B-(LL 1984, A,

451), la alteración visible no invalida el pagaré, debiendo reducirse al trato


originario, que en este caso no existe, lo que lleva al rechazo de la excepción, a fin

de evitar la aplicación meramente ritual de lo dispuesto por la norma.

En mérito a lo expuesto, voto en la presente disidencia por la

postura de los Sres. Ministros Semhan y Codello, rechazando la excepción y

llevando adelante la ejecución. Así voto.

En mérito del precedente Acuerdo el Superior Tribunal de

Justicia dicta la siguiente:

SENTENCIA Nº 56

1º) Hacer lugar a los recursos extraordinarios deducidos y en

consecuencia invalidar la sentencia de Cámara y revocar la de remate en la

extensión recurrida para rechazar la excepción de falsedad de título, mandando

llevar adelante la ejecución hasta que Antonia Alvarez haga íntegro pago a Oscar

Barrientos del capital reclamado $6.709,17 (pesos seis mil setecientos nueve con

diecisiete centavos) con más los intereses calculados según la tasa que percibe el

Banco de Corrientes S.A. en sus operaciones de descuento de documentos desde la

mora y hasta su efectivo pago, que no podrá superar el 24% anual. Con costas en

las instancias ordinarias y extraordinaria a la ejecutada y devolución del depósito

económico a la parte recurrente. 2º) Insértese y notifíquese. Fdo: Dres. Farizano-

Rubin-Semhan-Niz-Codello.

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