SUPERIOR TRIBUNAL DE JUSTICIA DE CORRIENTES
BARRIENTOS OSCAR C/ANTONIO ALVAREZ S/EJECUTIVO
17/04/06
En la ciudad de Corrientes, a los diecisiete días del mes de abril de dos mil seis,
estando reunidos los señores Ministros del Superior Tribunal de Justicia, Doctores
Guillermo Horacio Semhan, Fernando Augusto Niz, Juan Carlos Codello y Carlos
Rubín, con la Presidencia del Doctor Eduardo Antonio Farizano, asistidos de la
Secretaria Jurisdiccional Dra. Norma Cristina Plano de Fidel, tomaron en
consideración el Expte. Nº 25268/05, caratulado:“BARRIENTOS OSCAR
C/ANTONIO ALVAREZ S/EJECUTIVO”. Habiéndose establecido el siguiente orden
de votación: Doctores Guillermo Horacio Semhan, Eduardo Antonio Farizano,
Fernando Augusto Niz, Juan Carlos Codello y Carlos Rubín.
EL SUPERIOR TRIBUNAL DE JUSTICIA
SE PLANTEA LA SIGUIENTE:
CUESTION
¿QUÉ PRONUNCIAMIENTO CORRESPONDE DICTAR EN
AUTOS?
A LA CUESTION PLANTEADA EL SEÑOR MINISTRO
DOCTOR GUILLERMO HORACIO SEMHAN, dice:
I. Contra el pronunciamiento de la Excma. Cámara de
Apelaciones (fs. 94/97) en cuanto confirmó el de primera instancia que hizo lugar a
la excepción opuesta y por consiguiente rechazó la demanda, el ejecutante deduce
recursos de nulidad extraordinario y extraordinario de inaplicabilidad de ley (fs.
100/102 vta.).
II. El remedio intentado se interpuso contra una sentencia
equiparable a definitiva, dentro del plazo legal, con satisfacción del depósito
económico y de las cargas técnicas de la expresión de agravios. Circunstancias que
habilitan la vía.
III. Se agravia el recurrente señalando que el Tribunal incurre
en incongruencia extra petita y arbitrariedad por absurdo y exceso ritual
manifiesto.
IV. Tengo para mí que la Cámara incurrió en incongruencia
extra petita. Explicaré por qué
V. La ejecutada opuso la excepción de falsedad de título
diciendo que habían sido adulteradas las firmas, la fecha de creación y de
vencimientos de los documentos presentados para la ejecución.
Pero al fundarla, textualmente expuso
1. “Que conforme se probará oportunamente, las firmas
obrantes en los documentos, como asimismo el nombre de la supuesta firmante y
del acreedor, como las menciones de “Mercadería”, “mi”, Santa Rosa Provincia de
Corrientes”, “Antonia Alvarez”, “Ruta 118 km. 63”, “Santa Rosa”, datan de
diferentes fechas en relación a los montos consignados en número y letra, la
aclaración y el D.N.I. Nº 21.369.675, siendo inscriptos con diferentes bolígrafos,
biromes, y/o lapiceras, no correspondiendo al número de documento de nuestra
mandante que es Nº 21.368.675”.
2. “Que asimismo negamos autenticidad a las firmas
obrantes al pie de dichos documentos por no haber sido puestos de puño y letra de
nuestra representada”.
3. “Que la acción se halla dirigida contra la Sra. ANTONIA
ALVAREZ, D.N.I. Nº 21.369.675, siendo nuestra representada la Srta. ANTONIA
BEATRIZ ALVAREZ, D.N.I. Nº 21.368.675, que reiteramos no firmó los documentos
objetos de la ejecución, y por ello no existe deuda que pueda ser exigida por la
actora, y por los montos reclamados en autos”.
4. “Que de sólo observar los documentos agregados a autos,
se desprende que los mismos han sido llenados por distintas personas, caligrafías
diferentes, con colores de tintas que no se condicen unas otras, y en distintas
fechas, siendo la firmante la Sra. Antonia Alvarez, D.N.I. Nº 21.369.675, y no
nuestra representada Srta. Antonia Beatriz Alvarez, D.N.I. Nº 21.368.675”.
5. “Que es por ello que la presente ejecución debe ser
rechazada al no existir deuda, ni obligación alguna de pago con la actora”.
Y, con ello cesó la fundamentación de la excepción deducida.
Es más, al ofrecer la prueba pericial correspondiente,
determinó como puntos de pericia los siguientes: “a) si las firmas estampadas en
los documentos que se reservan en Caja Fuerte del Juzgado fueron puestas de
puño y letra de nuestra representada Srta. ANTONIA BEATRIZ ALVAREZ. -b) Si los
documentos han sido redactados de puño y letra de una sola persona o de más de
una. -c) Si el tiempo de llenado de los documentos en su totalidad es el mismo, o si
existen distintas fecha de llenado de las distintas partes, y en su caso determine en
que fecha aproximadamente fueron llenados los mismos, y de que fecha datan las
firmas insertas al pie, y si coincide con la fecha de creación y vencimiento de los
mismos.- d) Si el contenido total de ambos documentos, fueron llenados con una o
distintas biromes bolígrafos y/o lapiceras”
Resulta de ello que los puntos de pericia a) y b) refieren a los
supuestos de falta de autenticidad de firmas y al abuso de la firma en blanco los
individualizados con los ítems c) y d).
VI. Así las cosas, la excepción se fundó la falta de
autenticidad de las firmas y del texto pero no en la adulteración de las fechas de
creación y vencimiento de los pagarés. La adulteración bien se sabe, consiste en
enmendaduras, raspados, lavados, sobrelineados, interlineados, o adiciones en
general, que provoquen la mutación de fechas, guarismo, nombre, etc. (Cám 1ª
Apel. San Isidro, causa 50.899, 52.015, Cám 1ª Apel., San Nicolás, DJBA, v. 117, p.
471 o SP LL 979-603); o sea es toda alteración material consistente en toda
modificación comprensiva de sustituciones de palabras o cifras, supresión de
menciones (tachaduras) o agregados al texto primitivo. Y, como se vio, en el caso
ninguna de esas alteraciones fueron aseveradas en la fundamentación de la
excepción deducida.
VII. Entonces, cuando, la Cámara expone como fundamento
de su sentencia que las fechas de creación y vencimiento de los pagarés fueron
adulterados se precipitó en la incongruencia violatoria de la garantía de la defensa
en juicio, no afirmado ese hecho en el escrito de oposición de excepción, el
ejecutante no tuvo posibilidad de alegación ni de prueba.
Sucede que la exigencia que obliga a establecer una
correlación entre los dos grandes elementos definidores de todo proceso: la
pretensión y la decisión –vale decir, la congruencia (GUASP, “Derecho Procesal
Civil”, Madrid, ed. Inst. Estudios Políticos, 1956, t.1 p. 1524-b)-, funciona como
condición del proceso verdadero (MORELLO, Augusto; “El principio de
congruencia como límite a la decisión del Juez en la Sentencia “JA Doctrina,
1972-247 y; Prueba, incongruencia, defensa en juicio. Bs. As., Perrot, 1977;
BIDART CAMPOS, Germán J. Principio de congruencia en la Alzada y
arbitrariedad de la sentencia en E.D. 1949-635/36; PALACIO, Lino Enrique, p.
240/241; GELSI BIDART, Adolfo Juez y Derecho. Garantía y proceso. En torno
del principio de congruencia en Jus Nº 35, p. 19 y ss).
La congruencia descansa en todos los principios que
informan el proceso y configura una doble garantía: por un lado, establece los
límites al “thema” (del cual no ha de salirse el juez al sentenciar), asegurando la
imparcialidad de éste; y por otro, supone seguridad para los litigantes desde que
éstos saben de qué defenderse (Conf. CHIOVENDA, G. “Identificación de las
acciones – sobre la regla no est iudex ultra petita partium” en “Ensayos de
Derecho Procesal Civil”, trad. de Santiago Sentís Melendo, t. 1. [Link]., EJEA, 1949,
p. 274, Serra Domínguez, “Estudios de Derecho Procesal Civil”, Barcelona, 1969, p.
391). De allí que, como bien lo señala la Corte Nacional, asegura la garantía de la
defensa en juicio (Fallos, 273:238; 268:7; 301:213; etc.).
Y en virtud de ella es que, si bien la apelación devuelve al
Tribunal ad quem la plenitud de la jurisdicción, los poderes de la alzada tienen el
doble límite. Por un lado, el que le limita al conocimiento de aquellas cuestiones
comprendidas en los agravios expresados por el apelante, y, por el otro, siempre
que éstas hubieran sido oportunamente sometidas a la decisión del órgano inferior
(PALACIO, Lino. Derecho Procesal Civil. Abeledo-Perrot. Bs. As., 1993, T V, pág. 463.
IBAÑEZ FROCHAM, Manuel M. Tratado de los recursos en el Proceso Civil.
Bibliográfica Omeba, Bs. As., 1953, 3 ed., pág. 196).
VIII. De todos modos, aún cuando –suponiendo por hipótesis–
la sentencia de Cámara fuese congruente, su motivación padecería de arbitrariedad
por no constituir derivación razonada del derecho vigente. Explico
IX. En el caso se trata de la ejecución de dos pagarés librados
en formularios preimpresos que indicaban como año de creación y vencimiento
“19” número que aparece tachado y escrito a lado de él el número 2002.
Ese testado, tratándose de un formulario preimpreso carece
de entidad por sí solo para servir de sustento a la excepción de falsedad. En tal
orden de ideas, la utilización de un formulario preimpreso que consigna la unidad y
decena correspondientes al siglo pasado y que aparece testada, no resulta bastante
para demostrar que el título se adulteró y que se libró antes de la fecha que se
indica, toda vez que tal proceder sólo revela la adecuación temporal de la forma,
extremo que no merece censura. Opinión en la que no estamos solos, conforme
puede verse en la jurisprudencia de la Cám. 2ª sala I, La Plata, causa B-69554.
Por otra parte, tal como se destacó en los considerandos
precedentes no fue siquiera invocada la existencia de enmendadura, raspadura o
borrado. Es más con la pericial ofrecida se trató de probar una circunstancia
diversa, como es la determinación del sujeto que firmó el pagaré y un supuesto de
abuso de firma en blanco.
X. Justificada la invalidación de la decisión de la Cámara,
corresponde ejercer la jurisdicción positiva (art. 284 inc. 3 CPC) dictándose la
sentencia de remate que rechace la excepción opuesta y mandando por
consiguiente proseguir con la ejecución por el capital reclamado con más los
intereses devengados, por la mora y conforme la tasa acerca de la cual paso a
pronunciarme.
El Superior Tribunal lleva dicho, en varios precedentes
(Bisagne, Jorge Omar c/Alonso, Aníbal Horacio y otra s/Ejecutivo, Expte. Nº 24852;
León Kupervaser S.A. c/Sucesión de Manuel Marco C. Derqui s/Ejecutivo, Expte. Nº
24548) que la norma específica que regula los intereses devengados por la falta de
pago oportuno de un pagaré – art. 103 y 52 inc.2 del dec-ley 5965/63- remite
concretamente al tipo “corriente” del Banco de la Nación en la fecha de pago y,
“siempre que en la ley o en la convención se habla de intereses de plazo o intereses
corrientes, debe entenderse que rigen los que cobra el Banco Nacional”, según reza
el art. 565 del Cód. Comercio en su último párrafo. La tasa de interés aplicable será
entonces, la activa. Y toda vez que cada provincia se rige en cuanto a la tasa
aplicable por sus propias instituciones oficiales, corresponderá referir al tipo de
interés que cobra el Banco de Corrientes S.A..
Razones de previsibilidad también aconsejan en el caso la
aplicación de la tasa activa. En efecto; los intereses aludidos actuarán como resorte
natural para compeler al pago oportuno de las operaciones comerciales,
abasteciendo adecuadamente la seguridad y celeridad necesarias en las prácticas
habituales de la materia.
Ahora bien, la norma se refiere a la tasa activa pero no
precisa qué clase de operaciones entre aquellas que practican las entidades
financieras son las que deben considerarse al momento de determinar los
accesorios. La previsión legal queda así abierta al intérprete, que debe atender,
entre otras pautas, a las condiciones económicas del país y su mercado financiero.
Partiendo entonces de esa premisa, encuentro que el
perjuicio que experimenta el acreedor ante el oportuno pago de un pagaré resulta
adecuadamente resarcido con la tasa bancaria correspondiente a las operaciones
ordinarias de descuento.
Pero, por las particularidades del sub lite en el que se
ejecutan dos pagarés en moneda de curso legal el tope que entiendo justo y
razonable en el caso es del 24% anual. Tasa ésta que permite compensar el
capital, indemnizar el daño moratorio y penalizar el incumplimiento. Otra tasa
significaría “el apartamiento notorio, por un lado, de la realidad económica” que,
como se sabe y Alberto Bianchi bien nos recuerda, es sinónimo de arbitrariedad (“El
apartamiento notorio de la realidad económica como causa de arbitrariedad en las
sentencias” ED 116-772), y por el otro de los principios de equidad, orden público,
buena fe, moral y buenas costumbres que es y debe ser de aplicación irrestricta en
todos los ámbitos del ordenamiento jurídico.
XI. Razones por las que si este voto resultase compartido por
la mayoría de mis pares corresponderá hacer lugar a los recursos extraordinarios
deducidos y en consecuencia invalidar la sentencia de Cámara y revocar la de
remate en la extensión recurrida para rechazar la excepción de falsedad de título
mandando llevar adelante la ejecución hasta que Antonia Alvarez haga íntegro
pago a Oscar Barrientos del capital reclamado $6.709,17 (pesos seis mil setecientos
nueve con diecisiete centavos) con más los intereses calculados según la tasa que
percibe el Banco de Corrientes S.A. en sus operaciones de descuento de
documentos desde la mora y hasta su efectivo pago, que no podrá superar el 24%
anual. Con costas en las instancias ordinarias y extraordinaria a la ejecutada y
devolución del depósito económico a la parte recurrente.
A LA CUESTION PLANTEADA EL SEÑOR PRESIDENTE
DOCTOR EDUARDO ANTONIO FARIZANO, dice:
I. Contra el pronunciamiento de la Excma. Cámara de
Apelaciones (fs. 94/97) en cuanto confirmó el de primera instancia que hizo lugar a
la excepción opuesta y por consiguiente rechazó la demanda, el ejecutante deduce
recursos de nulidad extraordinario y extraordinario de inaplicabilidad de ley (fs.
100/102 vta.).
II. El remedio intentado se interpuso contra una sentencia
equiparable a definitiva, dentro del plazo legal, con satisfacción del depósito
económico y de las cargas técnicas de la expresión de agravios. Circunstancias que
habilitan la vía.
III. Se agravia el recurrente señalando que el Tribunal incurre
en incongruencia extra petita y arbitrariedad por absurdo y exceso ritual
manifiesto.
IV. Basta una lectura del escrito de interposición de la
excepción de falsedad de título (fs. 22 y 22 vta.) para rechazar el agravio del
recurrente referido a que la sentencia impugnada incurrió en incongruencia citra
petita cuando concluyó que habían sido adulteradas la fecha de creación y
vencimiento de los pagarés presentados para la ejecución.
V. Tampoco es admisible el recurso extraordinario de
inaplicabilidad de ley. Explico
VI. En el caso se trata de la ejecución de dos pagarés librados
en formularios preimpresos que indicaban como año de creación y vencimiento
“19” número que aparece tachado y escrito a lado de él el número 2002.
VII. De las constancias de autos surge que la enmienda de los
mencionados pagarés no fue negada por el ejecutante, es más fue expresamente
reconocida. En efecto
El ejecutante dijo “Dado el cercano cambio de siglo (del año
1900 pasamos al 2000), en ocasión de extenderse los pagarés la cifra preimpresa
en ellos (“19”) no podía ser rellenada y necesariamente debía enmendarse”.
Y agregó, “No podía rellenarse y debía enmendarse,
insistimos, porque los pagarés fueron librados en un nuevo siglo, que recientemente
se había iniciado: esto es, es una época cuya identificación numerológica
comenzaba con”20” y no con “19” (vide fs. 80 y 81).
VIII. Siendo hecho admitido que se enmendaron las fechas de
creación y vencimiento del documento presentado a ejecución correspondía al
ejecutante, que reclama el cumplimiento literal –alterado–, la prueba de la
existencia de la alteración anterior a la puesta de la firma por el ejecutado
(MUGUILLO, Roberto A. Letra de cambio y pagaré. Ghersi-Carozzo-Editores.
Ediciones Centro Norte, 1987, Bs. As., pág. 227).
Mas, en causa esa prueba no se ofreció ni menos aún se
produjo. Ello así, al caso es aplicable el art. 88 in fine del decreto ley Nº 5965/63
que establece una presunción juris tantum, respecto a que la alteración del título
fue posterior a las firmas cambiarias, presunción que tiene por efecto determinar
en forma precisa que la carga de la prueba recae en el ejecutante (conf. Cám.
Nac. Com., sala B, 16-6-77, LL 1978, v. C p. 671, sum. 3208).
Ello así, el principio instituido por el art. 549 apartado
segundo del ordenamiento adjetivo “corresponderá al ejecutado la carga de la
prueba de los hechos en que funde las excepciones” - cede ante la solución
incompatible prescripta en la norma de derecho sustancial citada – art.88 L.C.A.-
(conf. PALACIO, Lino E. Derecho Procesal Civil. T VII. Abeledo-Perrot, Bs. As.,
1994, pág. 497).
En igual sentido, Cámara expresa que si el documento
presenta alteraciones perceptibles a simple vista, es el actor quien deberá probar
que el demandado contrajo su obligación cartular conforme al texto alterado, pues
de lo contrario se debe estar a la prescripción emergente del citado art. 88 de la
ley cambiaria (CAMARA, Letra de Cambio, t. I p. 492-493 y t. III p. 355-356).
También la jurisprudencia dice que las enmiendas a los
pagarés advertibles a simple vista constituyen alteraciones sustanciales del
documento, que al no haber sido salvadas afectan la validez y privan al actor de su
derecho a invocar en su favor las constancias de los documentos de referencia y
exigir su pago ( [Link], Sala A, 13/3/72, ED 45-474 ) y, justifican el acogimiento
de la excepción de falsedad de título (Cám. 2, sala III, La Plata causa B-73.197, reg.
Sent. 61/92).
IX. Tampoco puede decirse que la estimación de la excepción
deducida configura exceso ritual manifiesto porque en causa se trata del cobro
ejecutivo de un documento cartular que por su esencia además de ser autónomo,
literal, abstracto, es formal. De allí que estos deban cumplir estrictamente los
requisitos formales impuestos por la ley, requisitos que se relacionan con la
existencia misma del título (conf. art. 2 y 102, primera parte, del decreto-ley
5965/63. MUGUILLO, Roberto A. Letra de cambio. Pagaré. ob cit. pág. 260).
En ese orden, la jurisprudencia expuso que “si la fecha del
pagaré se encuentra enmendada, sin que tal corrección del texto aparezca salvada
en el mismo, el documento carece de fecha de creación, por lo que no puede
considerarse como pagaré por haberse violado lo que disponen los arts. 101 inc. 6 y
102 del decreto ley 5965” (Cám. Nac. Cám., sala A, 13-3-72 Der., v. 45, p. 474;
ídem, sala B, 10-10-73, LL, v. 154, p. 675, sum. 108).
X. En síntesis el fallo no padece de arbitrariedad por absurdo
y exceso ritual manifiesto ni menos aún es contrario a la ley como delata el
quejoso.
XI. Por ello, y si este voto resultase compartido por la
mayoría de mis pares corresponderá rechazar los recursos extraordinarios de
nulidad y de inaplicabilidad de ley. Con costas al recurrente y pérdida del depósito
económico.
A LA CUESTION PLANTEADA EL SEÑOR MINISTRO
DOCTOR FERNANDO AUGUSTO NIZ, dice:
Que adhiere al voto del Sr. Presidente Dr. Eduardo Antonio
Farizano, por compartir sus fundamentos.
A LA CUESTION PLANTEADA EL SEÑOR MINISTRO
DOCTOR JUAN CARLOS CODELLO, dice:
Que adhiere al voto del Sr. Ministro Dr. Guillermo Horacio
Semhan, por compartir sus fundamentos.
A LA CUESTION PLANTEADA EL SEÑOR MINISTRO
DOCTOR CARLOS RUBIN, dice:
I. La Excma. Cámara confirmó la sentencia de primera
instancia, que hizo lugar a la excepción de falsedad, rechazando la demanda;
contra ella recurre el actor de manera extraordinaria ante este Superior Tribunal.
Los primeros votantes expresan que la excepción se fundó en
la falta de autenticidad de las firmas y del texto, pero no en la adulteración de las
fechas de creación y vencimiento de los pagarés, entendiendo que por ello el
ejecutante no tuvo posibilidad de defensa.
Que aún suponiendo lo contrario, también sería arbitraria la
decisión, al no ser derivación razonada del derecho vigente.
En el caso se tachó “19” y se escribió al lado “2002” y el
testado-por sí solo-carece de entidad para sostener una excepción de falsedad,
acudiendo a la adecuación temporal de la forma, haciendo lugar al recurso y
dictando sentencia de remate.
Los votos disidentes de los otros ministros, expresan que la
enmienda de “19” fue expresamente reconocida por la actora, explicando el
ejecutante su cambio de numeración por el nuevo siglo, sin haber suministrado
prueba sobre ello, provocando así el rechazo.
II. Al oponer la excepción de falsedad de título, la demandada
niega la autenticidad de las firmas y las inserciones del nombre, menciones como
“mercadería”, “mi”, “Santa Rosa Provincia de Corrientes”, “Antonio Alvarez”, “Ruta
118 km 63”, “Santa Rosa”, inscriptos con diferentes elementos (bolígrafos, lapicera)
(fs. 22 y vta.).
Se debe hacer notar que el demandado, fuera de la firma, no
ha negado la deuda existente en los documentos.
La sentencia de primera instancia (fs. 72/74 vta.), considera
que la alteración del año y vencimiento, es un requisito formal del pagaré
configurado a favor del demandado, quien invocó la presunción legal del art. 88 de
la LCA, lo que debió ser desvirtuado por el actor.
En su apelación (fs. 80/81), la actora solamente acusa al fallo
de “absurdo y excesivamente ritualista”, considerando que la prueba debió
aportarla el demandado (art. 549 del CPC).
La Excma. Cámara expresa en el primer voto que, al no
haberse acreditado el momento de la alteración, debe presumirse que fue hecha
después de la firma.
El segundo votante agrega que la autenticidad de la firma
está solucionada por la falta de la prueba pericial, subsistiendo la objeción a las
fechas de creación y vencimiento, con enmendaduras sin salvar.
El recurso extraordinario (fs. 101/102) repite de manera más
ampliada las dos objeciones de su recurso de apelación, agregándole al final la
incongruencia por “extra petita”.
III. En relación al fallo “extra petita” sobre las fechas de
creación y vencimiento, no ha habido una mención expresa del demandado a fs. 22
y vta., pero sí fue introducido por la sentencia de primera instancia (fs. 73 vta.) y
luego por el segundo votante de la Cámara, sin haberse advertido ni agraviado por
el actor en su apelación de fs. 80/81 y lo que es más, utilizó la cuestión para sumar
sus argumentos.
Pretende sí introducirlo en el extraordinario (fs. 102) luego de
haber consentido su tratamiento en la Alzada. Ello sin contar con que la primera
instancia considera un requisito esencial de configuración de la cambial,
considerándolo invocado con la sola mención del art. 88 de la LCA.
Despejada la incongruencia acusada y entrando en el
problema de la adulteración de las fechas de creación y vencimiento, la
jurisprudencia ha tomado un carril distinto a lo ritual.
Así la CNCom., sala A-18/8/05-“Rodríguez, Rubén c/Blundetto,
Gladis”, DJ 25/1/06; ha dicho que: La tachadura del año preimpreso, seguida de
aquel que se compadece a simple vista con el llamado del título, no justifica la
pretendida inhabilidad de éste, si no existen otros elementos que permitan
presumir la existencia de fraude o falsificación, máxime cuando no fue negada la
firma de los pagarés” (LA LEY on line).
Posee la misma sala como antecedente el fallo: “Monsanto,
Argentina c/Verbeck, Juan”, del 19/5/04 y la misma CNCom., sala E, en “Mattera,
Mario c/Schenone, Luis” del 24/10/95 (LL on line), aclarando en el primer fallo lo
siguiente: “Nótese asimismo que la atestación refiere a una fecha inexistente por
incompleta-dado que lógicamente no podría pensarse que se trata de un pagaré
librado en el año 199-, circunstancia dirimente y que sella la suerte del recurso”.
Si bien no se requiere negativa de la deuda para oponer la
excepción de falsedad, en este caso no se trata de la cuestión procesal, sino de que
configura un elemento más para verificar la importancia de la enmendadura.
El art. 88 de la ley 16.478 presume que la firma ha sido
puesta “antes” de la alteración, en cuyo caso los “firmantes anteriores responden
del texto originario”, en esta sentencia el texto originario es “19”, lo que es
totalmente imposible de cumplimentar y, como lo dijo la CNCom.-B-(LL 1984, A,
451), la alteración visible no invalida el pagaré, debiendo reducirse al trato
originario, que en este caso no existe, lo que lleva al rechazo de la excepción, a fin
de evitar la aplicación meramente ritual de lo dispuesto por la norma.
En mérito a lo expuesto, voto en la presente disidencia por la
postura de los Sres. Ministros Semhan y Codello, rechazando la excepción y
llevando adelante la ejecución. Así voto.
En mérito del precedente Acuerdo el Superior Tribunal de
Justicia dicta la siguiente:
SENTENCIA Nº 56
1º) Hacer lugar a los recursos extraordinarios deducidos y en
consecuencia invalidar la sentencia de Cámara y revocar la de remate en la
extensión recurrida para rechazar la excepción de falsedad de título, mandando
llevar adelante la ejecución hasta que Antonia Alvarez haga íntegro pago a Oscar
Barrientos del capital reclamado $6.709,17 (pesos seis mil setecientos nueve con
diecisiete centavos) con más los intereses calculados según la tasa que percibe el
Banco de Corrientes S.A. en sus operaciones de descuento de documentos desde la
mora y hasta su efectivo pago, que no podrá superar el 24% anual. Con costas en
las instancias ordinarias y extraordinaria a la ejecutada y devolución del depósito
económico a la parte recurrente. 2º) Insértese y notifíquese. Fdo: Dres. Farizano-
Rubin-Semhan-Niz-Codello.
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