DIAGNÓSTICO
TATIANA ERIKA ALÍ FIGUEROA
1. Desarrolla y explica el grafo del deseo, conectándolo claramente con la constitución
del sujeto.
Somos lo que queda entre lo que decimos y lo que se nos escapa.
Por ejemplo, en clase levantas la mano para opinar (lo dicho), pero luego piensas “¿por
qué no conté lo que realmente me pasa?” (lo callado). Esa falta te empuja a seguir
hablando y buscando sentido.
2. Describe la dialéctica entre necesidad, demanda y deseo.
Por ejemplo:
Necesidad = hambre
Demanda = “mamá, dame de comer y quiéreme”;
Deseo = sigo queriendo amor, aunque ya comí.
3. Explica y describe de la constitución del yo, integrando los desarrollos freudianos y
lacanianos.
El yo es un “avatar” que media con la realidad y se arma mirando su propio reflejo. Como
al editar tu foto de perfil eliges la mejor imagen: te ayuda a tratar con otros, pero sabes
que no muestra todo lo que eres.
4. Desarrolla de manera precisa y profunda la diacronía y sincronía del complejo de
Edipo
Se vive por etapas en la infancia, pero sus roles (madre-deseo, padre-ley, hijo-falo) siguen
coexistiendo siempre. Ya adulta, te enamoras de alguien “prohibido” y escuchas la voz
interior que dice “no conviene” (ley paterna). La tensión repite el viejo triángulo, aunque
tus padres no estén presentes.