HERRAMIENTAS
Herramientas útiles para
corregir textos
TRUCOS DE ESCRITOR
Igual que un abogado no se sabe todas las leyes y decretos al dedillo
ni un farmacéutico conoce todas las propiedades de los
medicamentos de memoria, es raro que un corrector de textos o un
asesor lingüístico haya profundizado en todos y cada uno de los
recovecos de la norma y el uso de la lengua española. El buen
abogado, el buen farmacéutico y el buen corrector comparten algo:
saben a qué fuentes acudir para solucionar las dudas que surjan en
su trabajo.
Si alguna vez has corregido el texto de un buen amigo —o incluso te
has atrevido a corregirte a ti mismo—, habrás experimentado alguna
vez ese sentimiento de indefensión: ¿Es tal como o tal y como? ¿Es
íbera, con tilde, o ibera, sin tilde? ¿Es san Lorenzo, mártir; San
Lorenzo Mártir; San Lorenzo, mártir…? Y eso que no hemos
ahondado en los problemas que generan esas pérfidas preposiciones.
Como el verano es una buena época para ponerte a corregir tu
novelita, o hacer por fin para tu colega ese beteo que lleva
exigiéndote todo el invierno, te dejo aquí algunas herramientas útiles
para corregir textos con algo más de confianza en los cambios que
estás introduciendo.
Herramientas útiles para corregir textos: webs y
portales
Internet es un invento maravilloso para un corrector. Hay centenares
de sitios web que merece la pena visitar con frecuencia para
solucionar tus dudas. Tenemos blogs de expertos en lengua, corpus
lingüísticos, diccionarios en línea… No te lo pienses: crea una
carpeta en tus marcadores favoritos para estos recursos, seguro que
durante tu próxima corrección me lo agradeces.
Los blogs de expertos en lengua española deben estar en esos
recursos favoritos, sí o sí. Son como pequeños recetarios en los que
podrás encontrar platos que harán más sabrosos tus escritos. Tienes,
por ejemplo, webs como Atutía para textos de Pilar Comín o el Blog
de Lengua de Alberto Bustos. Pero hay decenas de ellos.
Según lo específica que sea la cocina, deberás buscar unas webs u
otras. Para esto las redes sociales son fundamentales. Si lo tuyo es la
cocina extranjera y los exotismos de otras partes del planeta, quizás
te interese visitar regularmente un portal de traducción como En la
luna de Babel, de Scheherezade Surià. Y si quieres una cocina más
empírica y de vanguardia, donde quieras estar al tanto de las últimas
novedades en textos científicos, debes pasarte por El nanoblog del
Gonz.
No obstante, si queremos corregir problemas concretos, debemos
tirar de los que nunca (o casi nunca) fallan: la Ortografía de la
lengua española, la Nueva gramática de la lengua española y el
Diccionario de la lengua española. Las tres obras se pueden
consultar virtualmente —aunque para más comodidad nunca viene
mal tenerlas en físico— y van a resolver tres de cada cuatro
problemas que encuentres en un texto. Prometido. También puedes
acompañarte del Diccionario panhispánico de dudas, las consultas a
la FundéuRAE y de la Wikilengua. Cada una de estas fuentes
resuelve dudas diferentes, así que tendrás que pensar dónde estará
la respuesta antes de ponerte en modo sabueso.
Te animo a que investigues también herramientas utilísimas como
Enclave RAE o el asistente de corrección Stilus. A pesar de que son
herramientas aún imperfectas, tienen mucho que aportarte como
asistentes lingüísticos. Busca, busca y busca, y no dejes de buscar.
Hay diccionarios tan originales como el DiccET (Diccionario del
español total), donde se recogen maldades como «permatrago» o
«crotolamo». ¡La diversión es inagotable!
Herramientas útiles para corregir textos: corpus
lingüísticos
Estas obras no tienen todas las respuestas. Sin embargo, si unes a
estos asesores personales los corpus lingüísticos de la RAE —
CORDE, CREA y CORPES XXI— y otros como el Ngram Viewer de
Google, podrás resolver muchas cuestiones de las que plantea una
corrección estándar. Gracias a ellos, puedes comprobar la frecuencia
de uso de ciertos segmentos. Así puedes comprobar si lo que tú
escribes lo ha escrito antes alguien. Pero cuidado: dar con las
palabras claves para encontrar solución a tu duda es más difícil de lo
que parece. Así que, no dejes de dudar para no dejar de aprender.
Porque estos son los corpus más conocidos, pero los hay de todo tipo
y pelaje: corpus orales del español rural, corpus de español de
migrantes, corpus de conversación coloquial…
Bucea en redes sociales y en Google, porque puedes encontrar más
de una agradable sorpresa. Hace poco, por ejemplo, se ofreció
gratuitamente el conocido Diccionario de uso de las preposiciones
españolas de Slager. Si buscas, quizás aún puedas encontrarlo. Este
diccionario y muchas otras herramientas útiles para corregir textos.
¡Coge el pico y la pala, y busca, amigo textófilo!
Herramientas útiles para corregir textos: más allá
de la RAE
Aunque te cueste creerlo, las obras de la RAE no son la Biblia. Hay
muchas otras fuentes que a veces hacen recomendaciones diferentes
a las de la Academia, que quizás encajan más con tu forma de ver la
lengua. Hablamos, cómo no, de la colección de obras de José
Martínez de Sousa en la editorial TREA. Y del Diccionario de uso del
español de María Moliner. Y otras obras de referencia que pueden
ayudarte a pulir el uso de los tiempos verbales o a controlar el
torrente de anglicismo, como el Curso práctico de corrección de
estilo de Susana Rodríguez-Vida.
Espero que este puñado de herramientas útiles para corregir textos
te ayuden a pulir lo que vayas a revisar este verano. Familiarizarte
con ellas, aprender a utilizarlas y aplicar las recomendaciones que
encuentres a tu texto puede hacer que tu manuscrito acabe siendo
publicado. Así que, si no te planteas contratar unos servicios de
corrección de textos, aprender a desenvolverte por tu cuenta con
estas herramientas puede ser una buena alternativa. Ahora te dejo a
ti la parte más difícil: ¡aprender a utilizarlas!
Recursos del corrector de
textos (I, II y III)
De vez en cuando algún cliente curioso me pregunta
por los principales recursos que utilizo para corregir. La
respuesta no es sencilla, puesto que si bien hay una
serie de recursos perennes (Ortografía y ortotipografía
del español actual, de Martínez de Sousa, el Libro rojo
de C&C, Fundéu, el Diccionario panhispánico de dudas,
la lista de correo de UniCo…), a menudo, el corrector
de textos debe adaptarse al trabajo en cuestión.
¿Con qué recursos de
corrector te sientes a
gusto?
En mi caso, por ejemplo, mi labor profesional me ha
llevado a un camino intermedio entre la corrección y la
redacción (como podéis ver en la página web) y, por
esa razón, los encargos que acojo como corrector
siempre intentan rehuir una dedicación a tiempo
completo. Así, por regla general, me topo con tesis
doctorales y otros trabajos académicos, pequeños
artículos, páginas web u otros contenidos digitales y, en
algunos casos, cuando el interés y el espíritu del
corrector profesional conspiran entre sí más de la
cuenta, también con algunas novelas y libros de
formación.
Diccionarios de la lengua española
En otras palabras, ante la pregunta: ¿con qué recursos
debería contar el corrector de textos (sea en un trabajo
de ortotipografía, o sea de estilo)? Empezaría por lo
más básico: en primer lugar, el Diccionario de la lengua
española (que puede consultar en formato digital, y
ahorrarse líos y pesos pesados en la estantería) y
el Diccionario panhispánico de dudas, el cual consulto
un cincuenta por ciento más a lo largo de mi jornada
laboral, pues es un pilar para evitar cualquier error de
carácter ortográfico, léxico o gramatical.
Tres manuales básicos
Seguidamente, hay que escoger algún autor de
referencia, que para muchos es Martínez de Sousa,
y de ahí sustraería tres manuales: la Ortografía y
ortotipografía del español actual y el Manual de estilo
de la lengua española que, sin consultarlo, perjuraría
que está dividido en dos volúmenes. Personalmente,
el Diccionario de redacción y estilo me parece
fascinante más de veinte años después de su
publicación, siendo un recurso fantástico para aquel
que se atreve a escribir, y aquel otro que tiene el coraje
de cambiar lo que otro dijo en primera instancia; algo
que considero un corrector de estilo jamás debe olvidar
si quiere hacer bien su trabajo.
Fundéu, como portal de referencia
Tras todo esto, los artículos de Fundéu dan una
pincelada más a los recursos a través de los que yo
suelo moverme. Quizá por actualidad, si me preguntáis.
Algo que la RAE tiene muy presente pero que no
mantiene en igual medida, y a mi modo de ver delega
en parte en la Fundación del español urgente que, bajo
los mismos principios, da una respuesta más rápida a
ciertos problemas de la lengua.
Cálamo&Cran y UniCo
De lo más básico de lo más básico queda cierto
material de Cálamo, institución de referencia con una
estrecha relación con muchos profesionales que forman
parte de UniCo (la Unión de correctores), y ofrecen sus
servicios profesionales. En España, a diferencia de otros
países que sí tienen titulaciones de corrección
profesional, existe conciencia de esto, y muchos de
nosotros recurrimos a los compañeros, las listas de
correo, y esas curiosas alma máter para solucionar
algunas dudas que se nos presentan.
Después, la lista se empieza a extender, por supuesto.
Y a mí, entre otros, me encanta el Blog de lengua
española del filólogo Alberto Bustos, por sus ejercicios,
sus recursos e inclusos sus podcasts, que demuestran
lo importante que resulta estar actualizado, tanto en el
mundo académico como en el medio profesional. Sin
embargo, la abundancia de recursos “oficiales” con los
que contamos hace difícil desviarse de los principales
puntos de interés.
¿Dónde ocurre esto pues? En mi experiencia, se va más
allá de todos estos recursos cuando entramos en un
sector concreto —donde se necesitan glosarios
específicos, por ejemplo. Esto, que suele ser una
estupenda oportunidad para abrirse a otras ramas del
conocimiento, requiere una colaboración constante con
los propios clientes o con profesionales relacionados.
Así pues, al final una de las armas más poderosas del
corrector de textos es la comunicación, que es lo que
nos permite llevar a cabo nuestra tarea de una forma
eficaz, normativa, coherente y, sobre todo, adaptada al
entorno del texto que tenemos entre manos.
Recursos del corrector:
consultando obras de
referencia
Desde mi experiencia, el trabajo del corrector de
textos requiere la consulta constante de obras de
referencia, de foros profesionales y de diferentes webs
especializadas para resolver dudas que puedan ir
surgiendo durante la corrección del texto.
Esto significa, pues, que el corrector debe pausar su
trabajo constantemente para hacer estas consultas, con
la consecuente pérdida de concentración que ello
conlleva. Sin embargo, hay muchísimas herramientas
útiles (¡y algunas gratuitas!) que un corrector de
textos puede utilizar para que su ritmo de trabajo no
se vea excesivamente perjudicado.
Yo, personalmente, suelo utilizar estas herramientas de
forma más o menos habitual, ya sea porque me ahorran
tiempo en la gestión de los proyectos o porque me
permiten trabajar de forma más ordenada:
Wordcounter
Sencillo, útil y eficaz: estos son los tres adjetivos que
mejor describen esta aplicación. Wordcounter es
un contador de palabras y caracteres: solo hay que
copiar y pegar el texto en el recuadro y la aplicación irá
contando de forma automática a medida que vayamos
agregando texto. Y no solo eso: también te dice cuáles
son las palabras que utilizas con más frecuencia y con
qué densidad. Poco más se puede pedir a una
herramienta gratuita, ¿verdad?
Stilus
Este sitio web permite corregir textos directamente
desde Internet; lo que lo hace tan especial es
que incorpora el Diccionario de la RAE, la Nueva
ortografía y el Panhispánico de dudas, así como varios
manuales de Martínez de Sousa, y basa sus sugerencias
de corrección en estas publicaciones. Además, permite
instalarlo como complemento en Microsoft Word para
poder seguir editando el documento desde el
procesador de textos.
Evernote
Esta aplicación se está volviendo poco a poco
indispensable: no solo te permite almacenar notas y
capturas de pantalla (muy útil, por ejemplo, para
adjuntar documentación gráfica a las correcciones de
un documento) sino que también te permite
configurar presentaciones con las notas que has ido
creando. Esto es perfecto para presentar un informe de
corrección visual y eficaz, por ejemplo. Pero sin duda, el
punto fuerte de Evernote es que permite al corrector de
textos ordenar todos sus documentos por etiquetas:
¡di adiós a perder archivos!
Tomato
Esta herramienta es perfecta para centrar la atención
en la lectura y la corrección del texto. Se trata de
un cronómetro de 25 minutos, de manera que es
mucho más fácil seguir el avance del proyecto y las
horas de dedicación al mismo.
Apuntes de la RedIris
Apuntes (RedIris). La lista de correo (pública) de
Apuntes de RedIRIS, red académica y de investigación
española que tiene como fin mantener informada a la
comunidad científica y universitaria, tiene como fin el
buen uso de la normativa, gramática y el estilo en los
medios (promovida por la Fundación del Español
Urgente). Este recurso nos lo descubrió Berta Carmona
(Ecoescritura) en los comentarios del primer artículo de
la serie Recursos del corrector de textos (I).
Y vosotros, ¿conocéis alguna otra herramienta que sea
útil para el corrector de textos?
Herramientas de calidad
para la corrección de
textos
Un buen servicio de corrección de textos requiere
herramientas de calidad; el corrector pasa gran
parte de su jornada entre manuales de consulta y, ante
todo, debe asegurarse de que ese material es de
calidad y su uso está fundado.
En Recursos del corrector (I) quise plantear un primer
acercamiento hacia los cientos de recursos diarios que
un corrector debería tener presente: diccionarios,
manuales de consulta, blogs, etc. No obstante, estos
eran un pequeño avance y una muestra del gran
número de medios que utiliza un profesional del
lenguaje, y ni mucho menos una lista que pretendía ser
completa o cerrada.
La lengua avanza día tras día, y miles o cientos de
miles de lingüistas y otros profesionales del lenguaje se
nutren de fórmulas muy distintas en su trabajo. Todo
ello es muy visible a través de nuevas herramientas
informáticas como Stilus o Evernote de las que hablaba
en un segundo artículo sobre recursos de corrección
(Recursos del corrector (II)), pero también ocurre entre
documentación más técnica o especializada que se
renueva paulatinamente. Así, otros profesionales han
visitado nuestro blog y ampliado esa primitiva lista, y
aquí os ofrezco su aportación recopilada deseando que
os sea de utilidad.
Ofrecer un buen servicio de
corrección: ¿cuándo es
necesario el manual de
consulta?
Hay obras que están mejor en la mesa de trabajo que
en la estantería, pues cada diez minutos nos asalta una
duda vital que necesitamos resolver. Eso sí, a veces,
esos manuales varían entre sí, y mientras yo tengo una
fijación con Martínez de Sousa, los hay que hojean,
incansables, ediciones más modernas, o más antiguas,
o menos clasistas, o profundamente normativas…
Diccionario de dudas y dificultades de
la lengua española (Manuel Seco)
Sobre Manuel Seco Reymundo pesa esta y otra obra
capital: su Diccionario del español actual. Ocupa el
sillón A de la Real Academia desde el año 80 y sus
aportaciones a la lengua española han sido colosales
desde principios de la década de los sesenta.
El Diccionario de dudas y dificultades de la lengua
española tiene una función básica: resolver todo tipo de
problemas que plantea el uso del idioma, mientras que
el Diccionario del español actual recoge términos
documentados y no documentados en uso.
En Fundéu encontraréis más información sobre
el Diccionario de dudas y dificultades de la lengua
española de Manuel Seco.
Diccionario de Uso del Español (DUE),
de María Moliner
De oídas sabía de la historia de María Moliner y de su
diccionario, quien pudo haber sido la primera mujer en
ocupar un sillón en la Academia, pero no. Algunos
afirman que por machismo institucional; otros, por su
criterio frontalmente contrario en muchos sentidos al de
la Real Academia de la Lengua, o por su única obra. En
su entrada de Wikipedia puede leerse un fragmento
muy esclarecedor sobre su tarea:
Su Diccionario era de definiciones, de sinónimos, de
expresiones y frases hechas, y de familias de palabras.
Además, anticipó la ordenación de la Ll en la L, y
de Ch en la C (criterio que la RAE no seguiría hasta
1994), o términos de uso ya común pero que la RAE no
había admitido, como «cibernética», y agregó una
gramática y una sintaxis con numerosos ejemplos.
Como ella misma alguna vez afirmó, «El diccionario de
la Academia es el diccionario de la autoridad. En el mío
no se ha tenido demasiado en cuenta la autoridad«…
«Si yo me pongo a pensar qué es mi diccionario me
acomete algo de presunción: es un diccionario único en
el mundo«.
La edición original publicada en el año 1968 por Gredos
fue la única que autorizó Moliner; sin embargo, en 1998
se lanzó una segunda edición en dos tomos y, en 2008,
una versión abreviada con la colaboración de Gredos
y El País.
Las normas académicas: últimos
cambios (Leonardo Gómez Torrego)
Gómez Torrego es doctor en filología románica y
colaborador habitual de la Real Academia; su obra
recoge los últimos cambios de aplicación inmediata en
la normativa académica que, como bien nos señalaban
en los comentarios del primer artículo de esta serie,
todavía no se han aplicado en los diccionarios en línea
de la RAE.
Podéis encontrar un resumen de la obra de Gómez
Torrego en el siguiente enlace del Grupo SM.
Diccionario ideológico de la lengua
española (Julio Casares)
La obra del lexicógrafo y académico Julio Casares
permite búsquedas de términos mediante definiciones,
convirtiéndose en una herramienta de trabajo
poderosísima dividida en tres partes (sinóptica,
analógica y alfabética, que se pueden consultar y están
claramente definidas en el artículo de Wikipedia dirigido
a la obra del autor.
El mismo Casares recogía el interés primario hacia su
obra con las siguientes palabras:
[…] poner a disposición del lector, mediante un
inventario metódico, no inventado hasta ahora, el
inmenso caudal de voces castizas que, por
desconocidas u olvidadas, no nos prestan servicio
alguno.
Conclusiones sobre los recursos de
corrección aquí reseñados
Para terminar, y por el momento,me limito a lanzar una
pregunta al aire: ¿quién recogerá el testigo de Moliner,
de Seco o de Sousa? Más allá de la obra institucional de
la RAE, el corrector sigue navegando entre dos mares.
Por un lado, cientos de recursos nuevos se suceden día
a día, por el otro, no hay en el horizonte ni una obra de
la magnanimidad y monumentalidad como las citadas
en el primero y el último de estos artículos.
Corrección profesional –
Diccionarios y Corpus
ORTOGRAFÍA Y GRAMÁTICA
Una persona dedicada a la corrección profesional de textos debe
desarrollar competencias que transcienden la lingüística:
enciclopédicas, comunicativas, editoriales, etc. Jamás se puede
reducir este trabajo a un mero «leer con atención». Las actitudes y
aptitudes que debe desarrollar esta persona van más allá de la
lectura realizada con minuciosidad. Y para eso es indispensable que
maneje una gran variedad de diccionarios y corpus lingüísticos.
Aunque también existen infinitud de recursos informáticos –y no
podemos olvidar las gramáticas–, son piezas fundamentales en esta
profesión.A veces se publican bajo el título de “diccionario” obras
que realmente no lo son. Y esto se debe a la idea de prestigio y
carácter normativo asociada al término. Pero si nos queremos
dedicar a la corrección profesional, debemos saber cuáles son los
diccionarios que más nos interesan. Y, mientras sea posible,
aprender a rastrear en corpus lingüísticos con los que la lexicografía
trabaja para construirlos.
Los diccionarios: la RAE y su incansable
trabajo lexicográfico
El diccionario es un instrumento de consulta, por lo que requiere una
norma, que es más restringida que el sistema de una lengua. El
diccionario refleja la norma, aquella que más se ha asimilado
socialmente. Y es por eso que no recoge todas las voces.
Cuando hablamos de los
diccionarios, es frecuente pensar en el Diccionario de la lengua
española de la RAE. Debemos admitir que esta obra supone todavía
la norma de mayor prestigio en el mundo de habla hispana. Sin
embargo, aunque se ha arrogado a sí misma ese poder y los
profesionales de las letras reconocemos la obra como la de mayor
autoridad lingüística, no es la única. Incluso podemos hablar de
reconocidos especialistas que contradicen su carácter preceptivo.
José Martínez de Sousa, por ejemplo, defiende la heterografía: la
superación de las normas ortográficas de la RAE, cuando a juicio de
quien escribe, estas están obsoletas o son contradictorias. Y Gabriel
García Márquez ya habló en 1997 de jubilar la ortografía, “terror del
ser humano desde la cuna”.Quizás es conveniente señalar que la RAE
posee otros útiles diccionarios. El que más, quizás sea el Diccionario
panhispánico de dudas. A través de sintetizados artículos, ofrece
respuesta a las cuestiones más problemáticas de uso del español
actual: queísmo, laísmo, preposiciones, conjunciones… Junto a este,
están el histórico, el de americanismos, el del español jurídico, etc.
Cada uno con su función y todos con sus buscadores operativos
desde la página web de la RAE. Incluso podemos utilizar su Nuevo
tesoro lexicográfico de la lengua española para buscar la primera
vez que una palabra en concreto fue recogida en un diccionario. Pero
cabe preguntarnos, ¿qué hay más allá de la RAE?
Los diccionarios: más allá de la RAE
Existen diccionarios onomasiológicos, que no parten de la expresión
para llegar al contenido como es habitual, sino que hacen el camino
inverso: parten del significado para llegar a la expresión. Una de las
primeras obras que presentó nuestro vocabulario de esta forma fue
el Diccionario ideológico de la lengua española de Julio Casares. Sin
embargo, cuando se que combina lo lingüístico con lo
extralingüístico, surgen diccionarios enciclopédicos como El
Pequeño Larousse ilustrado. Estas notables ampliaciones hacen que
la obra funcione como diccionario y como enciclopedia.
Si miramos el público al que van
dirigido, podemos encontrar diccionarios escolares como los tan
conocidos de la editorial VOX. Otra editorial cuyos diccionarios
escolares están a la orden del día son los de SM. Pero quizás sea más
interesante su Diccionario Clave: recoge las expresiones y los
términos vivos y de uso [Link] hay dos diccionarios que, a mi
juicio, complementan y amplían de forma determinante la corrección
profesional: el Diccionario de uso de las preposiciones españoles de
Emile Slager y el Diccionario de uso del español de María Moliner.
El primero, porque incide en una de las cuestiones que, por su
ambigüedad, más inseguridades crea entre hablantes. El segundo
porque está centrado en el uso, no en la norma. Pero el de Moliner,
además de ser un diccionario alfabético, es un diccionario ideológico
muy útil a la hora de proporcionar sinó[Link] posible que exista
un diccionario para cada cuestión del español: desde neologismos a
términos navales, desde la botánica a los extranjerismos. Bilingües,
multilingües, técnicos, especializados, etimológicos, tipográficos…
Sobra decir que una persona dedicada a la corrección profesional
debe aspirar a conocerlos todos.
Los corpus lingüísticos: ¿y esto me sirve
en la corrección profesional?
Rebuscar en los corpus lingüísticos que se han utilizado en la
elaboración de trabajos lexicográficos es tan importante como saber
leer un diccionario. Los tres corpus más conocidos, de nuevo, son
bancos de datos que ha abierto la Real Academia Española: el
CORDE, el CREA y –aunque en menor medida por su reciente
apertura– el CORPES XXI. También es interesante el Corpus del
Diccionario Histórico, pero con esos tres tenemos gran parte del
camino [Link] CORDE es el corpus textual de todas las épocas y
lugares en que se habló español hasta 1974. Del corpus desde 1974
en adelante, se encarga el CREA. El CORDE está diseñado para
extraer información con la cual estudiar las palabras y sus
significados, así como la gramática y su uso a través del tiempo.
Saber manejar este banco de datos que se encuentra en la red es
muy útil para la corrección profesional. Imagina que estás
corrigiendo una novela histórica ambientada en el siglo XVI y un
personaje dice la palabra “bacteria”. Tu alarma lingüística se activa y
te preguntas si en el siglo XVI se tenía ya constancia de lo que era
una bacteria. El CORDE te ayudará a solucionar ese tipo de [Link]
CREA, al estar centrado entre los años 1974 y 2004, no es un corpus
diacrónico. A cambio ofrece información mucho más exhaustiva e
incluye textos orales procedentes de la radio y la televisión. Otro
ejemplo práctico: novela ambientada en los 70, discusión en la barra
de un bar. De repente, alguien menciona una palabra: sororidad.
¿Este término ya estaba extendido en los años 70 o es de nueva
creación?El CORPES XXI, mientras tanto, está centrado en nuestro
siglo y es una herramienta que todavía está en construcción. A pesar
de ello, nos da muchas pistas sobre el español que viene. Podemos
medir relativamente la aceptación que están teniendo novedades
ortográficas: ¿se está prescindiendo del acento ortográfico en
palabras como “guion”?, ¿se escribe más “merchandising” o
“mercadotecnia”?, ¿y usamos más “rali” o “rally”?Estas y muchas
otras herramientas las trabajaremos con asiduidad en el curso de
corrección profesional que comenzamos el mes que viene en Caja de
Letras. Es tan solo una breve invitación a que os familiaricéis con
algunas de las fuentes que más frecuento para solucionar mis dudas
lingüísticas. Y no hemos dicho nada de las gramáticas, pero eso ya
queda para otra ocasión.