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Intriga Política en Lima: Traiciones y Poder

El documento presenta una conversación entre Tony y Linda sobre la situación política en Sudamérica y el papel del Directorio Supremo. Se discuten las estrategias para establecer contacto con los católicos y la posibilidad de un acuerdo, mientras se refleja la tensión y el peligro que enfrentan. A medida que la trama avanza, se revela la desconfianza hacia el régimen y la necesidad de adaptarse a un entorno cambiante y peligroso.

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Intriga Política en Lima: Traiciones y Poder

El documento presenta una conversación entre Tony y Linda sobre la situación política en Sudamérica y el papel del Directorio Supremo. Se discuten las estrategias para establecer contacto con los católicos y la posibilidad de un acuerdo, mientras se refleja la tensión y el peligro que enfrentan. A medida que la trama avanza, se revela la desconfianza hacia el régimen y la necesidad de adaptarse a un entorno cambiante y peligroso.

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COOOOOO

- madre al presidente Miranda por yr tirarm


i e un hotel encima. T' -
ré a llamar, Saludos a los chicos, si están despiertos. evelve
—Claro que lo están, con estas terribles historias.
—iHola, papil —exclamó un coro detrás de Doris.
Tony 9ndeó la mano y dijo:
—A dormir, monstruos.
—Cortó la comuni
c cación, , mientras el automóvili volab:
— irregular oscuridad dé las calles de Surco II, y encaró
a Liídgfn -
e s —Bien —dijo —. Ahora2, diez
-

e , me parece, ha llega g do la hora [Link] acla-


SUUCUOCUDO o QULLLLLULLLGY

]Linda King lo miró b a los ojjos. -En los de ella brillab:


. ocaslox?almente, el reflejo de pasajeras luces que iban dejando au-á:;?
—Me imagino que bromeas. Y en las circunstancias más ina-
— Tony nunca había escuchado vacilar la voz de la mujer de decuadas —dijo, finalmente, Tony. Buscó los ojos de Linda en
quien desde !Jacía algunas horas se sentía enamorado. Pero ahora la semioscuridad. . -
vaciló al decirle, con voz escueta pero preocupada: la mirada— , mi misión
—Tony —respondié ella, devolvié ndole
—Tony. .. El Directorio Supremo. .,
en Lima era, precisamente, la de establecer contacto con los cat-
—¿SP? ox. El Directorio Supremo deseaba saber cuál es su poder real y si
wodomn®
—Nosotros, . . Bien, . Hemos resuelto apoyar a los -católicos-or- se puede llegar a un acuerdo con ellos. La respuesta que les lle-
vo coincide exactamente con el análisis situacional que nos habían
—¡Ustedes... ¿qué?! dado las computadoras de California. _El régimen, aquí en Sudamé-
—Sí, Tony. El Directorio mundí¿al, gracias al informe que rica Oeste y probablemente en otras regiones, se ha dejado aislar
yo cia,
les entrega
¢ ré, se P pondráá d de ladq del el Carden
to al Negro demasiado de la realidad. Su ceguera, su indiferente prepoten
egro yy contra el Dii
su desvinculación con la sociedad que dice administrar alcanzan
un factor superior al noventa por ciento. Y en cuanto a un arreglo
nuestro
con los cat-ox, la respuesta es ígualmente positiva. No es
)

-
ideal, ni mucho menos, pero lo que nos interesa fundamentalmen
'si-
te Db es enamorarnos de quienes administran el Tercer Mundo,
l y el siste-
. no que se mantenga la relación de fuerzas internaciona
ma a nivel mundial.
—Los traicionarán.
—Es probable. Pero el Cardenal y sus amigos de la alianza
de seguridad, a
religiosa se comprometerán, con varías cláusulas
el Directorio Supre-
no hacer sino cambios marginales: en esencia,
teniendo la
mo continuará, aunque dentro de coordenadas nuevas,
140 141
P
1OOULOLOLOULULLLOOLLLLOLOLLOLYLLLOLOLOLLLOOLU
sartén por el mang0. Entién
i deme, Tc
Dal no puede darse el lujo de —Me proponés ser tan hijo de perra como 4, Linda —respon-
enfr’entz?lr.: dió suavemente Tony.
a
Ella soltó la mano que mantenía cogida y desvió la mirad
la S0pa no se comerá tan caliente hacia la calle.
como se cocina,
en el
El coche corría en silen —Eres un niño mimado —dijo—. Una criaturita crecida
Bordeaban el viejo Miraflores I lujo y en el aislamiento, que confunde la lealtad —¿a quién, por
Dios?— con la estupidez. No sabes nada de política. Necesitas un
curso acelerado de realismo.
—Lo estoy recibiendo —dijo Tony.
—Yo soy de Stimudrinks, y sin embargo acepto que habrá seve-
Tene-
ras limitaciones a la acción de nuestra empresa. No importa.
—Míralos, Tony. Esa gen siglo pasad o a todos los paquet es de ciga-
te ace| mos experiencia. El
dical, cualquier promes ua inscri pción: “Segú n el Ciruja no
a dema; gbgica.
e É qu
Viv en le
en r
el fan rrillos tuvimos que ponerles
emo
infiati smoy Tl
el para la Salud” . ¡Oh, cómo pro-
3 m{ts utópico de los para General, Fumar Puede Ser un Riesgo
ísos. };'..as varios años, prohi-
0 integramos ahora al sis testamos y qué tontamentel Y antes de eso, por
tema a los que en esa
bieron todo consumo de alcohol. Nunca se bebió más
Ley Seca
éi)aca, que ingresó al folklore antes de que esa estúpida
re-
fuera derogada. Y después las campañas contra las drogas: fue
siempr e:
o ! : ¿empujará
n
l; pugnante. El hombre se ha estimulado artificialmente
Tú dime el nom-
allá de lo que él se Propone
aborf? ]¿Lo re?mr;faia:x:-‘ E:; egipetos, chinos, incas, aztecas, romanos, griegos.
que ma-
vos líd
el eerels dentro d e dos o de veinte
año;s? ¿Le bastará al
te año
dºn
nuea¡- bre y yo te diré qué drogas usaron. Así que no me asusta
B qz:e::z pc:der que rique contra nues-
le ofrecemos, un- trozo 'su;ul ñana el Cardenal, sentado en su tronito, despof
tiempo e málsm¡s hasta pro ílntcarde- tros pro&uctos, limite su avisaje , los prohi ba para los menores de
vocar la Tuptura? Estamos
> Pero no hay otra salida aí, Pdºo .. ¡Qué sé yo! ¿Quieres
edad o para las mujeres embarazadas.
racional,
al. Tenego0s eque más propaganda en
mi pmnóstico? Cuanto más nos limiten, cuanta
naturaleza hu-
contra nos hagan, más venderemos. Porque así es la
de oro, fo-
mana. Y cuando tengan el poder, insultarán al becerro
n en
es darles algo Para que est
o siga marchando. mentarán la pequeña industria con sonoros. discursos, soñará
y los
—Son muc h:as palabras, Lin
uch voz alta con ese idiota comunismo tardío que proclaman...
i da, Para evitar una sola: trai negocios mejorarán, Tony, mejorarán siempre, porque ellos
simula-
- —T vezo¡,¡]);,ást—e lfj:uphco ción.
a nada
o e Do;¡s tuíah:;sool
i , vente conmigo
al Nor te. Te lo pi rán creer en el fair play y nosotros no estamos obligados
gíó la mano y se la besó. ;Is de eso.
o osp il: so
; > las p person: as que quieras al, la
Tony miró en silencio: ahora subfan por su ruta habitu
s i
e Í:;Z nuestros propio I} -
s problemas eg Na?ºtea::;ñi n su abuela—
partes, pero lo de aquí es ewn g vía rápida, antes llamada Avenida Arequipa y —segú
acequias y ár-
la catástrofe aí;:;n 'Eu
ine ;o-
nte . antes de eso Avenida Leguía, donde alguna vez hubo
142 143
IISITES

boles y un resto, cada vez más recortado, de césped. Al cabo la insurrección, y por eso no le importó liquidamos junto con el
de unos momentos, dijo: - Cardenal Negro. .
—Estoy pensando en otra cosa, Linda. Tony se volvió al chofer.
—¿Sí? ¿En qué? —¿Me ha escuchado usted?
ÍTe Pa_recerá extraño, pero pienso en mí. En que tengo cua- —Sí, señor.
renticinco años. En que quizás me esté volviendo viejo. - —¿Dónde podemos ocultarnos? Aquí no puede ser. El Direc-
—Lo comprendo perfectamente. Todo esto es un shock para ti. torio Regional ya estaba avisado, y que me parta un rayo si el pro-
Pero no estás viejo: te adaptarás. pio Cardenal no nos ha enviado a la muerte.
—Pero, ¿por qué? Contaba co'nmigo para llevar un informe fa-
SG

—Puede ser. Pero ahora me siento cansado, Linda, Me imagi-


no que las correrfas de estos dos días se me han acumulado, Sólo vorable a él a Norteamérica.
s A

—Quizás piense que es más favorable todavía -que tú, en ple-


estoy seguro de una cosa: que estoy terriblemente cansado,
Regio-
Elresto del camino transcurrió sin palabras. ná misión de paz, seas vilmente asesinada por el Directorio
El vehículo se detuvo ante una serie de bajas moles de con- nal, Esa podría ser la prueba final de que ese Directorio no debe
ereto: e-I antiguo centro .cívico construido en los años setenta del seguir un día más en el poder,
- III DOCO

s¡gl? veinte. Esto era parte del tradicional centro de Lima, Tony ~ Linda sonri6.
habu!a supuesto siempre que, como todos los edificios, ruinosos pe- —Admirable —dijo—. Ese Cardenal merece todo mi respeto.
T0 aún en Eie, albergaba oscuros personajes difíciles de definir y Es un digno interlocutor. -
que por vivir allí estabañ fuera de la legalidad.
—¿Sí, no es cierto? Una verdadera joya. Su administración
que la
El chofer les abrió la puerta. revolucionaria sin duda va a ser mucho más humanitaria
—Los guiaré —dijo—. . Mientras llega el vehiculo que los lleva- del Directorio, Pero yo no pienso arriesgar mi pellejo ni por Miran-
rá podrág esperar en uno de los departamentos. .. Es gente segura. da ni por el monje loco.
Pn'enelrfmm al edificio por una escalera amplia. Había un El chofer intervino:
gran sxleano; Tony calculó que era la una de la madrugada del sá- "—Mis órdenes eran dejarlo aquí. Eso es lo que voy a hacer.
bado más increíble de su vida. Y al recordar el bombardeo orde- del
Tony vio que había una pistoláser en la mano derecha
nado por Mirarida, se detuvo de pronto.
hombre. El arma apuntaba a Linda.
N —Linda —dijo.—. No podemos - volver al Directon‘z; Regional,
--Bueno, pues déjenos,
0 fue una casualidad que Miranda ordenara destruir el Hilton con
nosotros adentro. Ese mensaje que le enviaste,.. —En el departamento, señor. Sigamos.
por
Señaló hacia arriba y adelante. El pequeño grupo avanzó
—Tienes razón —respondió Linda, detenida también. corredor en el cual yacían dur-
el tercer piso, signiendo un largo
del —.Indep:?ndíentemente de lo que piense de ti, de tus planes y a la luz in-
miesites sobre colchones, periódicos y trapos. Tony,
cuoece

de Directorio Su¿premo, no pienso esperar aquí como un pato en el chofer , alcan zó a ver un titú-
cierta de la lintema que llevaba el
INSCRIBEN
tiro al blanco. Miranda piensa que tú y también yo somos parte de lar de periódico en el suelo: 300,000 PAREJAS SE
144 145
U GO COOOOO OOOOOO YZUSSUOOCUDDO
EN CAM
Pase s a PEO
Las NAT
VegoO. REGI ONAL DE BAILE. Sqrtearemos Qm la espalda pa-
En el preciso momento en que Imelda le daba
ella y Je propinó
ra volver a guardar la botella, Tony saltó sobre
omó sin tiem-
oEl chofer tocó tres veces una puerta. Respondieron
, desde unfuerte golpe de karate en la nuca. Imelda se despl
po de quejarse. N
—¿Quién? —Estupendo —dijo Linda—. Y ahora, vámonos de aquí.
on
. —Abre, Imelda. Soy yo con visitas. Abrieron la puerta. No había obstáculo alguno, y salier
quejas y mur-
.La puerta se abrió, y en el marco apareció corriendo, tratando -de no hacer ruido. Salvo algunas la
una mújér sin estuvieron en
més
, vestimenta que ur bre ve calzón negro. E: mullos, el silencio era total y en pocos segundos
3 - .
p
afa la cara embadurnada de cremas y r cachitos calle.
olen el pelo
lo rubio
b.
—¿Y ahora qué? —preguntó Tony.
Escondernos
—Pasen —dijo—. Disculpen el desor¿i¿xi. - —Sélo nos queda una posibilidad —dijo Linda—.
la compañía aérea
V hasta que amanezca y luego ir a la oficina de
El chofer,2 una vez dentro,, hiz bolet o para ti y a las once de
I presentaciones, sin nom- que me trajo. Allí compramos otro
brar los cargos de Tony y Lv'.nda.'o - firma bastará para que
la mañana estaremos volando al norte. Mi
~Tony esta región, no habrá
3 y Linda, , por dispo sici
sposi ción de Su Eminencia, del e te extiendan un pasaje. Una vez fuera de
i::' aquí h,asm que vengan del Directorio por ellos. N
M?e:]nigzi& problemas en hacer venir a tu familia.
vehículo
o 1::c;g:;l, Im]eld;. Sírveles un trago y que estén
cómodos. San —¡Cuidado! —dijo Tony, señalando las luces de un
; ; a los barrios admi-
lose la frente y se fue. Imel — les que se aproximaba por su derecha, en dirección
ofrec.
ió asiento sobre
i un sofá lleno de r:p?yºíí:;saííñguíes nistrativos.
S.
s reingresaron al cen-
_ ¿Plsco?, ¿Whisky?, ¿Cerveza? —preguntó, dirig
iéndose /—-Beben ser ellos —dijo Linda, y ambo
que los Tevaría
ario, De las otras habitaciones llegaban ronquidos.
o tro cívico, por un corredor muy amplio y abierto
en la caliente no-
—Whisky —dijo Tony. hacia el antiguo-hotel Sheraton. También aquí,
_ che de verano,-acampaban familias, y un
perro comenzó a ladrar
—Sí, por favor —agregó Linda, callar. No era
furiosamente hasta que una voz de hombre lo hizo
Mientras servía, , Imel
Ime da les volvi
volvió a sonreeirir con una. prudente meterse en lo que a uno 1o le impor taba, en esta épo-
a. boca
boc: figuras
vez entre
ca y en este lugar, Tony y Linda corrieron otra
—Hace calor, ¿no? —dijo. dormidas o que simulaban dommir:
—. Hay que desa-
—Sí —respondió Tony. —No tardarán en dar la alarma —jadeó Tony
.
! Eminencia es un gran hombre —dijo la'
—Su parecer de aqui.
gorda—.
, ' dijo que en él
%xs ;:ec:lnfsx:;za… Cuar.¡do quiere esconder a algui‘
en, mí?; maíldí?r:'e Echó de menos su propió Gemelectric, pero se
más estarían-vi-
e, guardias que desertan, gente perseguida
po'x el Dire; tampoco hubiese llegado lejos. En pocos minutos
que encontrar otra es-
torio, en fin... ... Pero es la 'a prim
pri era vez, que gilando su casa, su euto y sú oficina. Había
envia a personas para ser entregadas al %ixe : - - —
ítºo;ícuerde, ““ capatoria.
iado: las co-
—Ese es el problema —dijo Tony. —Rápido —dijo Linda—. Sólo hay un lugar aprop
vachas. -
146 147
eRy

Recorrieron las calles, caminando con naturalidad. Tony es- Mientras avanzaba, de la mano de Linda King, por las calles
peraba ser asaltado en cualquier momento 0, lo que sería igualmen- de esta ciudad de casi quinientos años, de esta
mal iluminadas-
te, desagradable, cruzarse con una patrulla del Directorio. Pero la ciudad que rezumaba miseria infinita, cuyas paredes y veredas raja-
única policía en las calles —cruzaron a dos guardias, que los miraron das y mugrientas gritaban y lloraban de un dolor-que se había esta-
con indiferencia— vestía un brazalete negro con la cruz de plata. blecido en ellas como un cáncer permanente, Tony Tréveris se ma-
ravillaba de la falta de imaginación del hombre y de sus utopías
Quizás Linda tenga razón, pensó Tony, y el poder ya esté real- reaccionarias con nombres futuristas. No hemos inventado nada, se
mente en manos de los cat-ox. O, al menos, existe una dualidad
_

dijo, quizás porque la mente del hombre no está hecha para inven-
que, como todas, deberá resolverse en uno u otro sentido. Tony tar. Nos la hemos pasado recombinando, como alquimistas —me-
no dudaba de que sería decisiva la actitud del Directorio Supremo,
A

dio locos y medio estafadores— lo ya visto, lo ya experimentado, lo


y si éste, efectivamente, se decidía por los caf-ox... Pero, “¿por ya sufrido. Yo, Tony Tréveris, un hombre de mi tiempo y de mi
qué? ¿Sólo porque tenían poder? ¿Bastaba eso? Sí, se respondió clase —ahora que ya no hay clases, muchacho—, nací creyendo y, co-
el propio Tony. Eso bastaba para un poder pragmático y que se
mo suele suceder, me he encontrado con que tenía ‘arena entre los
preciaba de su desideologización. Bastaba unmínimo de terreno co-
dedos. Mi gente me [Link], y mis enemigos no son, real-
mún, y el Cardenal había ofrecido ese mínimo. Después de mí el mente, enemigos. No hay nadie en el mundo, excepto yo corriendo
diluvio, decía el Directorio Supremo. No tenemos más responsabi-
\’JDNEN

por unas callejas oscuras de la mano de una mujer, y comienzo a


lidades que la inmediata, el próximo Informe a los Accionistas. “En
creer que soy un fantasma entre fantasmas. Estuve demasiado
el año Fiscal de 2034 se consiguió mantener la cifras de... y au-
f

ocupado para soñar y, apenas surge una posibilidad de hacerlo, des-


mentar las de. . ., aunque no se haya podido evitar un. . ”. Este ti-
cubro que todo es un inmenso sueño o que todo es una fría reali-
o po de documentos reemplazaba a las constituciones, a la declará-
dad blanca sin matices de ninguna clase, que viene a ser, en
el
ción universal de los derechos del hombre, al manifiesto comunis- otro Tony Tréveris que en
fondo, exactamente lo mismo. ¿Habrá
ta, a los santos evangelios y a un montón de otras bazofias ideo-
este preciso instante esté corriendo por una callejuela en una ciu-
lógicas que y-- aquí Tony comenzó a recitar— representaban esa
dad del Imperio Asidtico, haciéndose las mismas preguntas? ¿Y
prehistoria dogmática y maniquea de la humanidad que la demo-
un tercer- Tony Tréveris en el mundo desarrollado del norte, es-
cracia transnacional, el sémmum del liberalismo, la eclosión últi-
cabulléndose en la abandonada Wall Street o cerca de las mura-
ma de la tolerancia total, había superado definitivamente, inaugu-
las del Kremlin? ¿Cuántos hombres y mujeres se acercan tanto a
rando (ahora sí) la era de la razón, de la comunicacién, de la li- -
bertad, del individuo como valor supremo. Extraño cómo este
la verdad y sobreviven?
triunfo del individuo se parecía a la ley de la selva original, pen- Miró a la mujer a su lado, y la amó. Linda estaba seria,
só Tony, y se acusó a sí mismo de cinico. Los comunistas querían concentrada y bella. Sí, la amo, se dijo Tony, y ella me ama. Esto
retornar al comunismo primitivo (a nivel científico, claro está), es cierto y, al menos durante algún tiempo, será tangible, mensu-
los religiosos al paraíso previo al conocimiento, y nosotros a aque- rable, auténtico. Pero no era tan tonto como para pensar que los
llo de cada hombre para sí mismo y que gane el mejor. Dios mío, . grandes juegos del poder no tendrían consecuencias para su amor
se dijo Tony, ¡todo el mundo quiere volver a la animalidad! A y para sus vidas privadas, También esa ilusión nacía muerta. ¿Y
una animalidad con aparatitos, por cierto, en manada unos, por se- en el rorte? En cierto modo, era su verdadera patria, para usar ese
parado otros. ¿Es que a nadie se le ha ocurrido jamás, realmente, hermoso término antiguo y romántico.. Allí nacían niños en la-
una idea nueva? boratorios, —esa conquista final de las mujeres— pero Doris había

148
— 149
COLLLUCLLLLLVCVOL 0UG JOSUUDOVO
pref
reloerid
i o, como mill y ones5 d e otras, » parii r al esti respondiendo a
(q¡ue r;xf¡º f:;(;r.l Allá habían descubie lo tradici céntrica. Sudorosos camareros recorrían el lugar, fi-
rto, demasiado ;Íldº;ºnºl ecía, y sin tiempo de
n T as [Link] timbrazos de las mesas, balanceando bandejas
[Link] era insostenible si no se rom mujer de la pla- -
querían y deefms Tepresivas , fan tam. jarse en las contorsiones de los dos hombres y la
e inhibitorias. Pero aquí, 11;1:
3 v¡da”,_ dcut;llanerz u:::; retornar a lo que llamaban
11 i taforma. .
ef “derecí:: y Linda, y la concu-
El acto terminó mientras entraban Tony
saludaban
embrollo, Un terríl;le3 d;i;zdíl;
0Pºm
embr
ºb?ollo
'Irºdºque
e just rrencia aplaudió cortésmente mientras los intérpretes
pus ific
tfi aba
aboao 1:e ocupó la
sectlo
ítu asque pro
a pr od cla
l mab
. an ;.el Armaggedón, el fin i de la especie, el ca-
as restañándose el sudory el semen. Un hombre desnudo
cuello.
plataforma y habló al micro que le colgaba del
Pero .
su vid a aquíP había hobe
sido un calco de la vida de allá —Distinguidas damas y caballeros: nos aproximamos
“al mo-.
Dy sintió qque una Era se ter . To. el local preferido por el público
i aba, pero nadie parecía saber có-
min mento cumbre de esta noche en
mo sería la próxima, ese A: de buen gusto...
i
lo sabían: había que regres:;.
aé: ot deoo Los a
us Una especie de maitre d' se acercó a Tony y Linda,
de
—Quisiéramos un reservado, por favor —dijo Tony, tratando
Construyer
y a un: a nueva reghda
i (li. Y sólo entonces, que su voz sonara lujuriosa.
el hombre, es
estaría en condiciones de imag
inar’qu:
—Cómo no, sefior. Siganme, por favor.
mientras el anima-
Echaron a andar por el borde de la sala,
dor continuaba presentando el siguiente múmero.
e O'Hara. Pues
—Todos ustedes han oído hablar de Miss Janic
en París, Moscú; Nueva
bien;-después de sus éxitos internacionales nues-
es. ¡Aquí, eh
York y Sao Paulo, está áquí. Sí, señoras y señor
haya n oído habla r de ella, cosa
tra ciudad! Y para los que no
ar: ¡Janic e, la amiga de los
oA de la
las alt
* :;:1¡;ie It;:a antigu prácticamente imposible, bastará agreg
i a gale
a rfa comercial descubri espejos, señoras y señores!
e so caballos! ¡Sin trucos, sin trampas, sin
$. Los muñecos en la puerta cop da, eso es lo que ofrece el Rinc
ón Sexi
ico ulaban si o La verdad, pura y desnu
s UN mmo,[Link] una y otra para qué seguir ha-
n a pO i N p(')i
vez sus movímíents;n eo del Jirón de la Unión, damas y caballeros. ¿Y
de cl:uqml]os andrajosos vendía acción? ¡Y acción ten-
» disputándose-el lugar con
drogas fal ificadas blando cuando lo que ustedes esperan es sexo de
a sus sofás, al
de infantls y drán, señoras y señores! Agárrense bien
aquí se acercan ya Janice
sus compañeras y compañeros ¡porque
O'Hara y su amante, el Pony Eréticol
de gigm)tregrc
Ton: i
º[Link](l;tentraron, bajo la mirada sar al reservado, a una
de Deatescos P ,u(i)zs, y se encontraron indiferente de un Tony y Linda vieron, antes de ingre

CO Qo
más, con el indice
y
en la habitual armá: fPBI pelirroja que, vestida con un delantal y nada
D, las mesitas bajas llenas de la brida a un pony.
tragos y z;¡r: en la boca y sonriendo inocentemente, trafa de
las Iuces amortiguadas ras resonaban ca-
que iluminaba, como el
exc
epto por el reflector La puerta del reservado se cerró tras ellos mient
pedi de champaña.
do
lurosos aplausos y el maitre d' se llevaba un
de una sala de operacion
es,3 la plataform
Xa
150 151
—Afortunadamente nunca dejo de llevar mis cheques de viaje-
ra —dijo Linda. Miró a Tony y sonrió pícaramente—: ¿Estás segu-
10 de que no preferirías ver al pony y a la pelirroja?
—Hoy no —dijo Tony—. Además, ¿qué hay de nuevo en el mun-.
do? La primera foto pomográfica de la historia, tomada en el si-
glo XIX, mostraba a una mujer y a un caballo. Y por cierto que el
caballo era más hermoso. Me preocupa otra cosa: que esté vigi-
lada también la agencia aérea. Entonces sí que estaremos fritos,
—Yo no lo creo —dijo Linda, mientras el camarero, descorcha-
ba el champaña con una reverencia—. Pienso que entretanto ya once
se habrán cruzado varios mensajes entre Norteamérica y el Directo-
tio Regional. Para dentro de unas horas, el Directorio Regional
habrá comprendido que no tiene salida. Y matamos no mejoraría
'::ilig,uno
sus perspectivas. No sólo envié un mensaje 'a Miranda; también Tal como había supuesto Linda, no hub_o prollzlema
a la agenci a y Luldía pidió '212
aclaré la situación a Simmons, en Mobile. Calculo que a estas al- cuando bajaron del taxi, ingresaron
turas ya estarán disparando mensajes a todas las tropas mercena- segundo boleto para Antonio Tréveris. Nad.\g los había segui
rias del Directorio Regional para que no sigan aceptando las órde- desde la covacha, y a nadie llamaron la atención sus nombres.
nes locales. A más tardar al amanecer Miranda sabrá que no cuen- El taxi los había depositado en la agencia, a Ancón, tras l:m
a-
ta con sus mejores fuerzas. Nos dejará imos, Tony, Es
lo mejor molesto incidente en la vía.. Por un momento, Linda y TonyP
para él bían creído, al ver un bloqueo policial, que iban tras [Link] ero
-
—Mmumm. úno de los guardias —del Directorio Regional— se a<iercó t??
, y anum'; :
y metiendo la cabeza por la ventani lla de atrás saludó
Bebieron del champaña, helado y adulterado.
—Lo 'siento, señores, pero tendrán que elevarse para un lige-
N
-

—¿De quién aceptaron órdenes? —preguntó Tony.


ro desvío. .
Conocía la respuesta, pero quería ofrla de Linda:
—¿Qué ocurre? —preguntó el chofer. de al
—Del Cardenal Negro, por supuesto. Salud, querid
1;
—Una pandilla ha asaltado un vehículo de transporte de a
C,

o.
—Yo creo que ustedes los gringos son idiotas. Lo pensé e:l
en mentos. Los asaltantes son todos niños, y le cuent? purqueso
e
CLSION2

Comell y me ratifico. .
—Es posible. Pero entonces habría que aceptar que los idio- muy difícil acertarles con el fusiláser por lo move(_i)zos qu;o
estamos dispers ando. í
tas gobiernan el mundo, Han incendiado el camión, pero ya los
a ur;gí
—Esa no es ninguna primicia. Basta ver cómo está, Tuvieron que dar, efectivamente, un rodeo, elevánd(:;e
txe&
Linda se acercó a él veinte metros de altura y bordeando la esceña a unos -óosc¡elr
. xí;) r
metros de distancia, Tony y Linda pudieron ver el camión
—¿Por qué no besas a una idiota? —preguntó. ari
do, humeante, y a los policias persi‘[Link] a los cllnfcos.
CUc

Para sorpresa de ambos, pero sobre todo de Tony, hicieron de ellos yacían, muertds y ennegrecidos, junto al camión.
bastante bien el amor, - —Linda despedida —dijo Tony.
152 153

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