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Biografía de Luisa Roldán, escultora

Luisa Ignacia Roldán Villavicencio, conocida como la Roldana, fue la primera escultora española registrada y una figura clave del Barroco en Andalucía. Nacida en Sevilla en 1652, trabajó en el taller de su padre y se destacó por sus esculturas de temática religiosa, realizando numerosas obras para procesiones. Tras su matrimonio en 1671, continuó su carrera en Cádiz y Madrid, donde se convirtió en escultora de cámara para los monarcas Carlos II y Felipe V.

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Biografía de Luisa Roldán, escultora

Luisa Ignacia Roldán Villavicencio, conocida como la Roldana, fue la primera escultora española registrada y una figura clave del Barroco en Andalucía. Nacida en Sevilla en 1652, trabajó en el taller de su padre y se destacó por sus esculturas de temática religiosa, realizando numerosas obras para procesiones. Tras su matrimonio en 1671, continuó su carrera en Cádiz y Madrid, donde se convirtió en escultora de cámara para los monarcas Carlos II y Felipe V.

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Luisa Rold�n

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Luisa Rold�n

Virgen de la leche (Virgo lactans), h. 1689-1706, Museo de Bellas Artes de Sevilla


Informaci�n personal
Nombre de nacimiento Luisa Ignacia Rold�n Villavicencio
Nacimiento 8 de septiembre de 1652
Sevilla (Espa�a)
Fallecimiento 10 de enero de 1706 (53 a�os)
Madrid (Espa�a)
Residencia C�diz y Madrid
Nacionalidad Espa�ola
Familia
Padre Pedro Rold�n
Informaci�n profesional
Ocupaci�n Escultora y artista
�rea Escultura y barroco
Obras notables El arc�ngel san Miguel venciendo al demonio
Luisa Ignacia Rold�n Villavicencio (Sevilla, 8 de septiembre de 1652 [fecha de
bautizo][1]?-Madrid, 10 de enero de 1706),[2]? conocida popularmente como la
Roldana, fue la primera escultora espa�ola registrada.[3]?[4]? Es una de las
principales figuras de la escultura del Barroco en la Andaluc�a de finales del
siglo xvii y principios del xviii.[5]? Su figura alcanz� mayor relieve despu�s de
que Antonio Palomino la reconociera como una escultora tan importante como su
padre, Pedro Rold�n.

Se form� principalmente bajo la influencia de su padre, en cuyo taller de Sevilla


trabaj� hasta su matrimonio en 1671. Su escultura fue de tem�tica religiosa,
siguiendo las directrices del Concilio de Trento de humanizar el arte de las
im�genes, para hacer la religi�n m�s cercana al pueblo. Realiz� esculturas de
tama�o natural para procesionar, en madera o de barro cocido con policrom�a y
muchas de ellas de las llamadas �de candelero� o para vestir, as� como tambi�n
otras de peque�os grupos de devoci�n para particulares y conventos, con gran
movimiento y expresividad, con plenas caracter�sticas del arte barroco. Ejecut�
numerosos belenes en terracota de estilo italiano, inclin�ndose m�s por los que
formaban una escena de la Natividad como grupo escult�rico unido.

Despu�s de una etapa de aprendizaje y de las primeras obras realizadas en Sevilla,


en 1686 se traslad� a C�diz para realizar diversos trabajos encargados por el
cabildo municipal y el catedralicio. Despu�s de dos a�os de estancia en esa capital
andaluza viaj� a Madrid,[6]? donde trabaj� como escultora de c�mara para los
monarcas Carlos II y Felipe V hasta su fallecimiento.[3]?

Biograf�a
Familia
Fue la quinta de los doce hijos del matrimonio formado por el escultor Pedro Rold�n
y Teresa de Jes�s Mena Ortega y Villavicencio. Cuatro murieron j�venes.[7]?

En Sevilla y cuando su padre hab�a montado el taller en la colaci�n de Santa


Marina, naci� Luisa Ignacia y fue bautizada en la iglesia de Santa Marina el 8 de
septiembre de 1652. Se ten�a como a�o de nacimiento el de 1654 hasta que se
encontr� su partida de bautismo, el a�o 1984, en la parroquia de San Juli�n de
Sevilla, cuyo documento dice:
En la ciudad de Sevilla, domingo ocho del mes de septiembre del a�o 1652, yo el
licenciado Pedro Ambrosio de Poblete, cura de esta iglesia de la Se�ora Santa
Marina de Sevilla, bautic� a Luisa, hija de Pedro Rold�n y de D� Teresa de Jes�s su
leg�tima mujer; fue el padrino Juan Peral Crespo, vecino de la Magdalena;
amonestele el parentesco espiritual; firmado ut supra Pedro Ambrosio de Poblete.
Cura.[8]?
El taller de su padre alcanz� gran prestigio y le llegaban numerosos encargos, por
lo que no es de extra�ar que sus hijas mayores ayudaran desde muy j�venes en el
taller familiar. Se sabe que Francisca se dedicaba a la policrom�a y que Mar�a y
Luisa se inclinaron m�s hacia la escultura.[9]? Es posible que su padre fuera su
maestro, tanto en el manejo de las gubias como en la ense�anza del dibujo, ya que
desde 1660 Pedro Rold�n era profesor de esta materia en la academia sevillana de
dibujo.[10]?

Los trabajos aumentaban y la econom�a familiar permiti� a su padre montar un nuevo


taller m�s grande, donde trabajaban numerosos operarios adem�s de sus tres hijas.
Luisa destac� r�pidamente sobre sus otras hermanas y es posible que ayudara
directamente en las esculturas de su padre. Seg�n cuentan Cascales y Ce�n Berm�dez,
el cabildo de la catedral de Sevilla hab�a encargado la imagen de san Fernando para
los festejos de su canonizaci�n a Pedro Rold�n ?conservada en la sacrist�a mayor?,
escultura que, una vez vista por el cabildo catedralicio, fue rechazada. Llevada al
taller, la arregl� Luisa, serrando la cabeza y las piernas y d�ndoles m�s
movimiento; de esta manera fue admitida sin reparos.[11]?[12]?

Matrimonio
En el taller familiar Luisa se prometi� en matrimonio con Luis Antonio Navarro de
los Arcos (1652-1711), aprendiz del escultor Andr�s Cansino. Por razones
desconocidas, su padre se opuso tanto a esta relaci�n como a las de sus otras hijas
Francisca y Ana Manuela.[13]? Debido a la canonizaci�n de san Fernando, que tuvo
lugar en la ciudad de Sevilla en 1671, Pedro Rold�n recibi� diversos encargos para
la decoraci�n de la catedral. Es posible que Luisa aprovechara esta ocasi�n, en que
su padre estaba muy ocupado, para ponerse de acuerdo con Luis Antonio y casarse aun
sin el consentimiento paterno.[14]?

Iglesia de San Marcos de Sevilla, donde contrajeron matrimonio Luisa Rold�n y Luis
Antonio de los Arcos
Por su formaci�n religiosa y por aspectos legales, se procedi�, por parte de
Vicente de Ballesteros, procurador de tribunales, en nombre de Luis Antonio de los
Arcos, a la petici�n, ante el juez de la iglesia Mat�as de los Reyes Balenzuela ?
con fecha 17 de diciembre de 1671?, de contraer matrimonio con Luisa Ignacia
Rold�n, �con la que hab�a tratado de requiebro de dos a�os a esta parte, d�ndose
palabra de casamiento el uno al otro�; y, deseando que su matrimonio fuera �seg�n
orden de nuestra Santa Iglesia�, solicitaba que un alguacil del arzobispado llevara
a Luisa ante el juez para que declarara si hab�a dado palabra de casamiento.[15]?
Varios testigos afirmaron estar presentes cuando se dieron ambos la palabra de
casamiento en la noche del 15 de diciembre. Pedro Rold�n no dio su consentimiento a
pesar de hab�rselo pedido Luis Antonio.[16]?

El 17 de diciembre el alguacil Juan Nieto acudi� a buscar a Luisa Rold�n para que
prestara declaraci�n. Ante el juez Luisa manifest� que nunca hab�a estado casada,
que era �moza doncella�, que no era pariente de Luis Antonio, que no ten�a voto de
castidad y que, a pesar de haber dado palabra de casamiento a Luis Antonio, no lo
pod�a cumplir por la negativa de su padre a este matrimonio. El juez orden�
entonces que se llevara a la joven a casa del dorador Lorenzo de �vila, para
�tenerla en su poder con la guarda y custodia necesaria y que no la entregara a
persona alguna sin licencia y mandamiento judicial�. El auto se encuentra firmado
en Sevilla el 17 de diciembre de 1671 por don Juan Nieto, Lorenzo de �vila,
Bartolom� Franco y don Diego R. de Cepeda, notario. Una declaraci�n muy similar
expuso al d�a siguiente Luis Antonio de los Arcos. Este suceso, conocido como �el
rapto de la Roldana por el aprendiz Luis Antonio de los Arcos�, fue publicado en
1920 por Santiago Montoto de Sedas.[17]?

El matrimonio se celebr� finalmente el d�a 25 de diciembre de 1671 en la iglesia de


San Marcos, con numerosos testigos, pero sin la presencia del padre de la novia.
[18]?

Descendencia
El matrimonio tuvo siete hijos, cuatro de los cuales fallecieron a temprana edad:

Luisa Andrea (11 de diciembre de 1672-28 de enero de 1685)[19]?


Fernando M�ximo (14 de junio de 1674-13 de julio de 1675)[20]?
Fabiana Sebastiana (13 de febrero de 1676-7 de enero de 1683)[21]?
Mar�a Josefa Petronila (6 de abril de 1677-24 de junio de 1678)[22]?
Francisco Jos� Ignacio (5 de septiembre de 1681-?)[23]?
Rosa Mar�a Josefa (12 de enero de 1684-?)[24]?
Mar�a Bernarda (Madrid, 28 de febrero de 1689-?)[25]?
Trayectoria profesional
Etapa sevillana

Virgen de la Estrella en Sevilla, atribuida a Luisa Rold�n en 2010


Despu�s de su boda en 1671 a la edad de 19 a�os, los patrones de la sevillana
parroquia de San Vicente registraron a Luis Antonio y Luisa Rold�n como vecinos en
la calle de las Armas, en una casa de la familia Navarro de los Arcos hasta 1680,
en que se trasladaron a la parroquia del Sagrario en la calle G�nova y a�n m�s
adelante, en 1683, hicieron una nueva mudanza a la colaci�n de San Mart�n.[1]? En
este primer per�odo sevillano, debi� hacer esculturas, que han quedado como
an�nimas, junto con la ayuda de su marido, el cual seguramente se encargar�a de su
policrom�a y posiblemente de incluir su firma en los contratos.[26]?

Tambi�n se cree que las relaciones con su padre mejoraron, ya que constan algunas
colaboraciones entre ellos. Las que destacan son los cuatro �ngeles realizados por
la Roldana para el paso de Semana Santa del Cristo de la Exaltaci�n y, para esta
misma Hermandad, las figuras de los �dos ladrones� que constan como hechos por su
marido Luis Antonio de los Arcos, pero que en su mayor parte y por su estilo
podr�an atribuirse a Luisa Rold�n.[27]?Seg�n Bernales Ballesteros, �en el paso de
La Exaltaci�n, los relieves del carro los realiz� Pedro Rold�n, los cuatro �ngeles
Luisa Rold�n y probablemente los dos ladrones ?aunque existe documentaci�n que da
como autor a Luis Antonio de los Arcos, puede pensarse que solo firmara en los
libros y se encargara de la policrom�a y dorado?�.[28]?

Virgen Peregrina, c. 1687, Sahag�n, Le�n


En esa �poca era muy com�n el encargo de �Dolorosas� para procesionar en la Semana
Santa, por lo que parece normal que Luisa Rold�n realizara alguna, si bien no hay
ning�n documento que lo acredite. Una de las m�s cercanas a su estilo es la Virgen
de la Regla, que pertenece a la Hermandad del Prendimiento, popularmente conocida
como de �los Panaderos�.[29]? Fund�ndose en el parecido con La Dolorosa de Sisante,
obra posterior e indubitablemente suya, algunos autores �entre ellos, el profesor
Hern�ndez D�az� atribuyen a la escultora sevillana la imagen de la Virgen de la
Macarena.[30]?

La profesora de historia del arte Garc�a Olloqui, experta en la obra de Luisa


Rold�n, cree que la Macarena guarda �cierto parecido con la Virgen de la Soledad,
obra documentada de la Roldana, de c. 1688, de la Cofrad�a del mismo nombre de
Puerto Real (C�diz)�.[31]? La Virgen de la Estrella, perteneciente a la Hermandad
de la Estrella y tradicionalmente atribuida a Juan Mart�nez Monta��s, tras una
restauraci�n efectuada en 2010 fue atribuida por el Instituto Andaluz de Patrimonio
Hist�rico (IAPH) a la producci�n del taller art�stico del matrimonio constituido
por Luisa Ignacia Rold�n y Luis Antonio de los Arcos.[32]?

Otras im�genes marianas tambi�n atribuidas a esta escultora durante su estancia en


Sevilla son la Virgen de la Sede, en la iglesia del Hospital de los Venerables
Sacerdotes, y que se encuentra catalogada en el inventario de dicho hospital
realizado entre 1920 y 1930 por Jer�nimo Gil �lvarez como �del estilo de Luisa
Rold�n�, o la Virgen con el Ni�o de la Academia de Medicina de Sevilla, considerada
como de la escuela de Pedro Rold�n pero muy relacionada con su hija Luisa.[33]?

Otras im�genes importantes son la Virgen del Carmen, en el convento carmelita de


Santa Ana, y la imagen principal de la Virgen titular del retablo mayor del
convento de Santa Mar�a de Jes�s, cuyo resto escult�rico fue realizado por Pedro
Rold�n.[34]? Tambi�n se le atribuye a ella una imagen conocida como la Virgen
Peregrina, que se conserva en el museo de las Madres Benedictinas del monasterio de
la Santa Cruz de Sahag�n. Esta lleg� al monasterio en 1967 procedente del santuario
de la Peregrina de la misma ciudad y consta que alguien la hab�a comprado en 1687
en Sevilla. Aunque por esas fechas Luisa Rold�n se hab�a trasladado a C�diz, es
posible que la imagen se quedara en el taller de la familia Rold�n, donde habr�a
sido adquirida.[35]?

Tradicionalmente se le ha atribuido la hechura de la imagen de Nuestra Se�ora de la


Soledad de la Hermandad del Santo Entierro de Dos Hermanas; sin embargo, tal
hip�tesis se acab� descartando ya que no se dispone de prueba documental ni rasgos
estil�sticos o t�cnicos que la corroboren.[36]?

Etapa gaditana
La fecha de su traslado a C�diz no se ha podido determinar con precisi�n. Aunque s�
fechas cercanas, gracias al documento aut�grafo de la escultora, hallado durante
una restauraci�n de 1984 del Ecce Homo que se conserva en la catedral de C�diz, en
el que se autonombra como �insigne autora� de la imagen ayudada por su marido y que
est� fechado el 29 de junio de 1684 y en cuya parte posterior se encuentran
diversos esbozos de rostros. Este documento se conserva en exposici�n en el museo
catedralicio.[37]?[38]?

Sin embargo, es posible que esta escultura la realizara en Sevilla y fuera enviada
a C�diz, pues en otros documentos de 1686 se dice que el matrimonio fue llamado a
C�diz por el cabildo catedralicio para realizar �figuras de Patriarcas y �ngeles
para su Monumento�. De estas mismas fechas proceden diversos Ecce homo, como el de
la iglesia de San Francisco de C�rdoba ?atribuido por S�nchez Pe�a? y el de la
capilla de Nuestra Se�ora de Bel�n del convento de Santa Cruz, tambi�n de C�rdoba,
que muestran gran semejanza con el de C�diz.[39]?

Uno de los primeros encargos recibidos en su nueva residencia fue el de los


diputados municipales de las fiestas de los Patronos de C�diz, que propusieron con
fecha 10 de marzo de 1687 la realizaci�n de las esculturas de san Servando y san
Germ�n para ser expuestas en la sala Capitular del ayuntamiento de la ciudad,
trasladadas y veneradas en una capilla de la catedral Nueva de C�diz.[40]? En uno
de estos santos ?san Servando? se encontr� un documento que pon�a: �Dise�ado por
Pedro Rold�n, hecho por Luisa Rold�n y dorado y estofado por Luis Antonio de los
Arcos�.[41]?

San Servando en la catedral Nueva de C�diz


San Servando en la catedral Nueva de C�diz

San Germ�n en la catedral Nueva de C�diz


San Germ�n en la catedral Nueva de C�diz
Tambi�n de su taller son el Se�or de la Humillaci�n perteneciente a la Cofrad�a de
la Piedad y que se encuentra en la iglesia de Santiago Ap�stol, sede de la
Hermandad; las im�genes de San Juan Bautista y de San Jos� est�n colocadas en un
altar barroco de la parroquia de San Antonio.[42]? En la iglesia del monasterio de
Nuestra Se�ora de la Piedad se encuentra un grupo escult�rico representando una
Sagrada Familia.[43]?

Nuestra Se�ora de la Soledad, 1688, Puerto Real, C�diz


Durante esta estancia en la capital gaditana, realiz� otras esculturas para la
ciudad as� como para poblaciones pr�ximas donde se encuentran numerosas
atribuciones y entre ellas est� autentificada la imagen de Nuestra Se�ora de la
Soledad de Puerto Real, en un documento con fecha de 3 de julio de 1688, en el que
consta la donaci�n de dicha escultura, por parte del matrimonio De los Arcos-Rold�n
al convento de los Padres M�nimos, a cambio de que se hiciera una celebraci�n de
misa cantada con responso todos los �viernes de conmemoraci�n de los dolores de la
Virgen antecedentes al domingo de Ramos, por las almas del matrimonio y personas
herederas suyas y sucesores�.[44]?[45]?

Esta imagen en madera policromada pertenece a la Venerable Hermandad Sacramental y


Real Cofrad�a de Penitencia de Nuestra Se�ora de la Soledad, Santo Entierro de
Nuestro Se�or Jesucristo y San Francisco de Paula.[46]? Las tres esculturas, la de
la Virgen, la del Cristo yacente y la de San Francisco de Paula, han estado
atribuidas desde antiguo a Luisa Rold�n, hasta el descubrimiento del documento
mencionado en 1988, en que se ha podido identificar plenamente la autor�a de la
imagen de la Soledad, la cual se conserva tal y como la realiz� su autora. La de
San Francisco de Paula tambi�n est� totalmente documentado que es de Rold�n aunque
la imagen del Cristo sigue atribuy�ndose a su c�rculo. Ambas se encuentran en la
iglesia conventual de la Victoria.[44]?

Entre los temas realizados por la Roldana, se encuentran las representaciones de


Ni�o Jes�s; una de la m�s populares es la llamada Ni�o Jes�s quitapesares,
conservada en el monasterio de San Leandro de Sevilla; y otra pieza hom�nima se
encuentra en la iglesia de San Pedro en Arcos de la Frontera en la hornacina
principal del retablo mayor y forma parte del conjunto escult�rico de la Divina
Pastora.[47]?

En Jerez de la Frontera, se le atribuy� popularmente hasta 2012 la imagen del Ni�o


Jes�s de la Hermandad del Dulce Nombre de Jes�s en el convento de Santo Domingo,
[48]? un San Jos� de la iglesia de San Lucas, un �ngel confortador del paso de la
Cofrad�a de la Oraci�n en el Huerto;[49]?y para la Hermandad del Prendimiento la
imagen titular que es una valiosa imagen barroca procesional.[50]? Ninguna de estas
im�genes han sido confirmadas como tal y seg�n los �ltimos estudios pertenecer�an a
escultores locales de la ciudad de Jerez.[50]?

En la poblaci�n de Sanl�car de Barrameda, son de atribuci�n popular los dos �ngeles


del transparente del convento de Madre de Dios, as� como un nacimiento del convento
de los Capuchinos. Entre las im�genes para procesionar de la Semana Santa en
Sanl�car de Barrameda se encuentra la de Nuestra Se�ora de los Dolores que ya
exist�a en el momento de constituirse la Hermandad, por lo que posiblemente era del
siglo xvii o principios del xviii.[51]? Hay autores que la atribuyen a Luisa
Rold�n, mientras que otras fuentes la atribuyen a Jer�nimo Hern�ndez. El busto de
la imagen es de terracota y las manos de madera de cedro; se guarda en la iglesia
de la Sant�sima Trinidad.[52]?

Etapa en la corte de Madrid

El arc�ngel san Miguel venciendo al demonio, 1692, Madera de cedro policromada,


Galer�a de las Colecciones Reales, Madrid

El entierro de Cristo, 1701, Terracota policromada, Museo Metropolitano de Arte,


Nueva York
Hacia finales de 1688 o principios de 1689, el matrimonio, junto con sus dos hijos,
decidi� trasladarse a Madrid en busca del reconocimiento oficial y de una mejor
situaci�n econ�mica. Los datos de la fecha se establecen porque hay constancia de
que en 1687 la escultora trabajaba para el cabildo municipal de C�diz y de que el
28 de febrero de 1689 ya estaba en la capital, puesto que en esa fecha se celebr�
el bautismo de su hija Mar�a Bernarda en la madrile�a parroquia de San Bernardo.
[25]?[53]?

De estos primeros tiempos en Madrid es la obra El descanso en la huida a Egipto (c.


1691) con temas iconogr�ficos tomados de un dibujo de Miguel �ngel y de una obra
del Veron�s. Esta obra de Luisa es nombrada como �La Sagrada Familia de la
colecci�n G�ell� por S�nchez Cant�n,[54]? y tambi�n como �Nacimiento de Jes�s del
conde G�ell�.[55]? Otro grupo en la misma l�nea que el anterior es el de Los
Desposorios m�sticos de Santa Catalina, obra firmada por la autora y que se
encuentra en la Sociedad Hisp�nica de Am�rica en Nueva York, en la que tambi�n se
conserva la Muerte de la Magdalena y que, despu�s de haber estado atribuida, se
encontr� la firma de la autora colocada cerca de los pies del �ngel de la derecha
de este grupo.[56]?

Con la realizaci�n de estos peque�os grupos escult�ricos, la familia pudo ir


cubriendo sus necesidades mientras esperaba que el rey Carlos II la nombrase
escultora de c�mara ?favor que confiaba alcanzar gracias a la protecci�n del ayuda
de c�mara del rey y mecenas art�stico Crist�bal de Onta��n?.[57]? Este nombramiento
lleg� con fecha 15 de octubre de 1692, siendo la primera mujer en conseguir este
puesto[58]?[59]? A pesar del reconocimiento profesional, es casi seguro que el
nombramiento fuese tan solo a t�tulo honor�fico, sin retribuci�n econ�mica.[60]?

Los trabajos que efectuaba estaban mal pagados e incluso ten�a dificultades para
cobrar, pues en aquella �poca la situaci�n general del reino estaba muy deteriorada
por la deficiente administraci�n y la corrupci�n.[61]? Esto explica sus constantes
y pat�ticas s�plicas de ayuda dineraria a la Corona que se localizan en la
documentaci�n.[60]?

Aunque se le asign� un salario de cien ducados anuales, el pago real no lo recib�a,


por lo que tuvo que hacer varias peticiones para conseguir mantener a su familia.
Las peticiones fueron primero al propio rey al que en 1693 le solicit� la concesi�n
de una habitaci�n en las casas del Tesoro ?lugar cercano al Alc�zar y donde viv�an
gran parte de los artistas de c�mara del rey? ya que ni siquiera con su �plaza de
escultora pobre no ten�a donde vivir ni ella ni sus hijos�.[6]?

Parece que finalmente, en 1695, se le concedi� la plaza titular con su


correspondiente sueldo, aunque con retrasos, de manera que al parecer la situaci�n
econ�mica del matrimonio era bastante precaria.[60]? En 1697 a la reina Mariana de
Neoburgo le recordaba que llevaba seis a�os a su servicio y ped�a que le dieran:
�vestuario o una ayuda de costa o lo que fuese de su mayor agrado�; en otra carta
del mismo a�o a�ad�a: �por estar pobre y tener dos hijos, lo paso con grandes
estrecheces pues muchos d�as falta para lo preciso para el sustento de cada d�a�.
[62]?

Existe un documento de 1698 en el que su marido Luis Antonio de los Arcos, que al
parecer no consegu�a tener fama de buen escultor, solicit� al rey el puesto de
�ayuda de la furriela� para poder paliar en alg�n modo la miseria en que se
encontraba la familia.[63]? Al cabo de alg�n tiempo se recibi� la contestaci�n: �No
hay ninguna plaza vacante�.[64]?

A partir de su nombramiento real, la escultora firmaba la mayor�a de sus obras


a�adiendo �Escultora de C�mara�, como puede verse en una de las m�s conocidas, El
arc�ngel san Miguel venciendo al demonio, encargada por el rey con destino a la
decoraci�n del monasterio de El Escorial. La escultura, que es de madera
policromada y algo mayor que el natural, muestra al Arc�ngel venciendo al demonio
al que tiene bajo sus pies, todo ello con gran movimiento y dramatismo. Seg�n se
cuenta, Rold�n se autorretrat� en la cara de San Miguel y puso el rostro de su
marido al demonio, representando el Bien y el Mal respectivamente.[65]?

En la catedral de Santiago de Compostela se encuentra un relieve de la Virgen de la


leche, posiblemente regalo del rey a su prometida Mariana cuando lleg� a Espa�a y
desembarc� en Galicia pasando unos d�as en Santiago, donde quiz� la futura reina
dej� en ofrenda el relieve a la catedral. Con este mismo tema mariano y de esta
�poca madrile�a, existe un boceto en Sevilla y una imagen en el convento de las
capuchinas de M�laga y otra en una colecci�n particular de Madrid.[66]?

�ltimos a�os

San Joaqu�n y santa Ana con la Virgen ni�a. Grupo en terracota de 51 x 35 x 30 cm


procedente del monasterio de Sopetr�n. Museo de Guadalajara

Uno de los �ngeles en talla policromada, obra atribuida a Luisa Rold�n del retablo
de la capilla de Nuestro Padre Jes�s del Gran Poder en la Colegiata de San Isidro,
Madrid
En 1699 muri� su padre, Pedro Rold�n, que hab�a designado herederos a todos sus
hijos, incluida Luisa. De esa misma fecha es la Virgen con el Ni�o, con cierta
influencia del g�tico flamenco ?Luisa habr�a visto en el taller de su padre un
libro de estampas que pose�a de Alberto Durero? por lo que le pudo inspirar en
alguna de sus obras; esta Virgen se encuentra en el convento de San Jos� o de �Las
Teresas� de Sevilla y est� firmada con fecha en la parte posterior. De esta etapa
pueden ser los grupos en terracota policromada que se exponen en el Museo de
Guadalajara de la Sagrada Familia con el Ni�o dando sus primeros pasos y San
Joaqu�n y Santa Ana con la Virgen ni�a.[67]?

En 1700 muri� el rey Carlos II y en abril de 1701 lleg� a Espa�a el nuevo rey,
Felipe V. Luisa Rold�n present� al nuevo rey dos obras, un Entierro de Cristo y un
Nacimiento, a la vez que le enviaba una solicitud para que se sirviera nombrarla
nuevamente escultora de C�mara y pidi�ndole �casa para vivir y raci�n para
mantenerse ella y sus hijos... pongo en consideraci�n de Vuestra Majestad, que lo
que sabe lo ejecuta en piedra, en madera, en barro, en bronce, en plata, y en otra
cualquier materia�. Las peticiones continuaron por parte del matrimonio, hasta que
con fecha de octubre de 1701 el nuevo rey le concedi� otra vez el nombramiento de
escultora de C�mara.[68]? Carlos II hab�a encargado a la escultora una imagen de
Jes�s Nazareno para enviarla como presente a Inocencio XI, pero, ante el
fallecimiento del papa en 1689, se destin� para el monasterio de El Escorial.
Finalmente, debido a la muerte del rey, la escultura se qued� en el taller de
Rold�n y pas� a poder de sus hijos, quienes se desprendieron de ella junto con una
Dolorosa para ser enviada al convento de las Religiosas Clarisas ?conocidas como
Nazarenas? de Sisante.[69]?

De esta �ltima �poca son un Arc�ngel San Miguel en el monasterio de las Descalzas
Reales junto con un �ngel de la Guarda atribuido a la Roldana. En la Colegiata de
San Isidro existen seis �ngeles pasionarios colocados en un retablo barroco de la
capilla de Nuestro Padre Jes�s del Gran Poder; estos �ngeles guardan una gran
similitud con los cuatro �ngeles pasionarios de la Hermandad de La Exaltaci�n de
Sevilla.[70]?

El 10 de enero de 1706, la Academia de San Lucas de Roma la nombr� acad�mica de


M�rito, y ese mismo d�a le sobrevino la muerte. En la iglesia parroquial de San
Andr�s de Madrid se encontr� su partida de defunci�n.[71]? Unos d�as antes, enferma
y ante la proximidad de su muerte, hab�a cumplimentado una declaraci�n de extrema
pobreza, indicando que no pose�a ning�n bien ni nada sobre lo que hacer testamento,
apelando incluso a la caridad para su sepultura.[72]? A Luisa le sobrevivieron sus
hijos Francisco y Mar�a, as� como su marido, que morir�a en 1711.[60]?

Obra

San Gin�s de la Jara, 1692, Getty Center, Los �ngeles[73]?


Sus obras del per�odo sevillano-gaditano muestran un realismo dram�tico, que se
dulcificar� posteriormente, sobre todo en Madrid y en sus obras en barro cocido. Su
obra evoluciona desde un cierto estatismo inicial, m�s propio de su padre, pasando
por un dinamismo m�s acusado en sus composiciones para llegar al atrevido
movimiento arremolinado del colosal San Miguel de El Escorial.[60]?

Su obra est� formada principalmente por esculturas de imaginer�a en madera y por


peque�os grupos en barro cocido policromado, que son las piezas que le han dado
prestigio mundial, realizando un elevado n�mero de ejemplares debido a la demanda
de este tipo de escultura de peque�o formato para espacios dom�sticos.[60]? Gran
parte de su obra se distribuye por Andaluc�a, pero tambi�n fuera de esta, como en
Madrid, Le�n, M�stoles, Sisante (Cuenca), Gran Canaria, Nueva York, Londres,
Ontario o Los �ngeles.[74]?

Sus obras de terracota presentan tipos de car�cter profundamente humanizado, en los


que se valoran los aspectos femeninos, maternales e infantiles a trav�s de formas
agradables y expresiones complacientes, en la l�nea de las obras de Murillo, con
facciones suaves y modelado blando y carnoso.[60]?

Ocup� un lugar importante en su obra la realizaci�n de �belenes� o �nacimientos�,


en los que sol�a representar al grupo de la Sagrada Familia, rodeada por �ngeles.
[75]? En algunos inclu�a la presencia de alg�n animal propio de los nacimientos,
como corderos, la mula y el buey, adem�s de otros. En estas escenas se aprecia ya
un aire progresivo con tendencia al rococ�.[76]?

Algunas de sus obras ?aun cuando fueran realizadas durante un mismo a�o? demuestran
diferencias muy grandes en su representaci�n. Es el caso de San Miguel aplastando
al diablo y La Virgen cosiendo, ambas fechadas en 1692: mientras que el grupo de
San Miguel es de gran dramatismo y movimiento, la escultura de la Virgen evoca
instantes de intimismo y serenidad. Cabe explicar este contraste por el propio
estado de �nimo de la escultora, lleno de altibajos, que algunas veces la llevaban
a mostrarse con afecto y otras con tristeza o, incluso, con agresividad. Se ha
sugerido que sol�a pasar por episodios de ciclotimia relacionados con sus
desavenencias matrimoniales y con los acontecimientos tan duros de penuria por los
que tuvo que pasar, sobre todo en los a�os de su estancia en la corte.[77]?

Durante a�os sus obras se atribuyeron err�neamente a hombres de su entorno, como su


padre, su marido o escultores coet�neos. Estudios recientes y una revisi�n
historiogr�fica han permitido restablecer la verdadera autor�a de las obras y
reconocer sus aportaciones al Barroco.[3]?

Influencia de su obra
Sin que tuviera disc�pulos directos que se conozcan, lo m�s probable es que fuera
en C�diz donde en su taller estuvieran trabajando familiares tanto de su marido
como de ella misma, que a su traslado a Madrid se quedar�n por tierras andaluzas
trabajando y dejando muestras del �taller de Luisa Rold�n� o de �los Roldanes�. Su
obra influy� notablemente en algunos artistas posteriores como Pedro Duque Cornejo,
Crist�bal Ramos y Jos� Montes de Oca.

Pedro Duque Cornejo, nieto de Pedro Rold�n e hijo de una de las hermanas de Luisa,
fue escultor de tallas y arquitecto de retablos.[78]? Debe algunos de sus conceptos
creativos a su abuelo, pero tambi�n a influencias recibidas de su t�a, raz�n por la
cual se le adscribe a la escuela de los Roldanes. Al igual que Luisa, se traslad� a
Madrid, donde accedi� al puesto de escultor de c�mara de la reina Isabel Farnesio;
pero, a diferencia de ella, tuvo mejor suerte en lo econ�mico, pues pudo vivir con
lujos y tener el privilegio de la hidalgu�a, que obtuvo en 1751 por parte de la
Real Chanciller�a de Granada.[79]?

Crist�bal Ramos fue un escultor con rasgos de barroco y formas de academicismo en


su escultura. Muestran sus obras unas caracter�sticas muy propias de Luisa Rold�n,
como las mangas dobles en las vestiduras de la Virgen o las formas finas y
delicadas de la composici�n en los temas del nacimiento. A este artista se le
atribuye la Virgen de la Soledad de la Hermandad del Santo Entierro de Dos
Hermanas, con sede en la parroquia de Santa Mar�a Magdalena, que fue atribuida
durante alg�n tiempo a la Roldana.[80]?

El escultor sevillano Jos� Montes de Oca estuvo form�ndose en el taller de Pedro


Rold�n, con el que colabor� hasta el fallecimiento del maestro. Su obra, bastante
ecl�ctica, muestra tambi�n influencia de Juan Mart�nez Monta��s y de Pedro de Mena;
sin embargo, los grupos religiosos se acercan m�s a la misma visi�n de Luisa
Rold�n, como se aprecia en Santa Ana y la Virgen Ni�a, expuesta en la iglesia del
Salvador de Sevilla.[81]?

Reconocimientos
El 10 de enero de 1706, el mismo d�a de su fallecimiento en Madrid, la Academia de
San Lucas de Roma la nombr� acad�mica de M�rito, reconocimiento raramente otorgado
a un artista espa�ol y a�n menos a una mujer.[60]?

En 2007 en los Reales Alc�zares de Sevilla se realiz� una exposici�n sobre su obra
titulada Andaluc�a Barroca 2007. Roldana.[82]?En 2025 el Museo Nacional de
Escultura de Valladolid acogi� la exposici�n Luisa Rold�n. Escultora real.[83]?

Se han realizado varios documentales sobre ella, como Mujeres en la historia. Luisa
Ignacia Rold�n �La Roldana�, en 2009, por RTVE;[84]? La Roldana: una mujer libre
por la igualdad, en 2011, por el cineclub Claudio Guer�n; y[85]?Luisa Rold�n. Una
artista para la historia, en 2025, por RTVE en su programa La aventura del saber.
[86]?
En 2014 se public� la novela Roldana de Arsenio Moreno.[87]? Y ese mismo a�o se
represent� la obra de teatro La soledad de la Roldana, a cargo de la compa��a de
teatro La Tarasca.[88]?

En julio de 2018, la asociaci�n Herst�ricas y el Colectivo de Autoras de C�mic


pusieron en marcha un proyecto de car�cter cultural y educativo para poner en valor
la aportaci�n hist�rica de las mujeres en la sociedad y reflexionar sobre su escasa
visibilizaci�n. La iniciativa, bautizada �Herst�ricas Pioneras. Mujeres que
transformaron la Historia�, se basaba en la edici�n y distribuci�n de un juego de
cartas ilustradas con la imagen de mujeres clave en la historia de Espa�a. Uno de
los naipes estaba dedicado a Rold�n.[89]?[90]?

El 23 de abril de 2016, el Ayuntamiento de Puerto Real, en C�diz, acord� dedicar a


la artista sevillana una plaza de la villa. El espacio, en la intersecci�n de las
calles Soledad y Factor�a de Matagorda, pasar�a a llamarse Imaginera Luisa Rold�n.
[91]?

En 2022, la sociedad estatal espa�ola Correos emiti�, dentro de la colecci�n


#8MTodoElA�o, un sello postal en homenaje a escultora. Con valor nominal de 1 euro,
se imprimieron 135 000 estampillas.[92]?

V�ase tambi�n
Anexo:Obras de Luisa Rold�n
Escuela sevillana de escultura
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