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Sempiterno: La lucha interna de Grace

El relato narra la angustiante historia de Liam y Grace, donde Liam es forzado por su padre a experimentar con su hermana Grace, quien termina cometiendo un acto violento contra él. Tras el trágico desenlace, Grace se enfrenta a la culpa y la desesperación, llevando a su madre a una profunda tristeza tras la pérdida de sus hijos. La historia explora temas de manipulación, violencia familiar y el dolor de una madre que pierde a sus hijos de manera desgarradora.
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Sempiterno: La lucha interna de Grace

El relato narra la angustiante historia de Liam y Grace, donde Liam es forzado por su padre a experimentar con su hermana Grace, quien termina cometiendo un acto violento contra él. Tras el trágico desenlace, Grace se enfrenta a la culpa y la desesperación, llevando a su madre a una profunda tristeza tras la pérdida de sus hijos. La historia explora temas de manipulación, violencia familiar y el dolor de una madre que pierde a sus hijos de manera desgarradora.
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Narrador omnisciente

Pasos firmes y audaces se escuchaban desde dentro de la habitación, la piel de Liam se erizó por unos
segundos, el pánico se adueñó de su ser, sabía que aún faltaban unos minutos para que todo finalizara, y
sabía también que aquel hombre no tenía paciencia, quería velocidad. Ante aquello, se levantó casi de
un salto de su asiento, quedando de pie junto a lo único sobresaliente en la habitación, la cápsula.

El rechinar de la puerta abriéndose hizo tensar al menor, pero nada comparado con su sobresalto ante
el estruendoso sonido de la misma al cerrarse bruscamente.

— ¿Está lista? —preguntó el mayor con su tono de voz característico; muy varonil.

—Ya faltan unos segundos, y estará completa. —Acomodó sus lentes evitando la mirada del contrario—,
¿C-crees que sea una buena idea? —tartamudeó.

—Si —contestó al instante—, quiero saber que tan lejos puede llegar —Observó alrededor dedicándole una
retorcida mirada al chico.

—Creo que es algo precipitado... —bajó su tono de voz—...es solo una adolescente.

El hombre que elegantemente lucía un traje de color negro en su totalidad, se giró quedando frente al
que al menor, en pasos suaves y a la vez tan temerarios se acercó a Liam, doblando su cuerpo hacia
adelante por la diferencia de altura entre ambos, quedando a la altura de su oído.

—Dije que quiero ver qué tan lejos puede llegar —Posó sus grandes manos en el cuello de la camisa de
menor, tomándolo con fuerza—, espero que recuerdes bien quien está a cargo —susurró haciendo que su
frío aliento golpeara el oído del chico, haciendo que este se sobresaltara—, enfócate en seguir mis
órdenes, y estarás bien Liam.

Lo miró fijamente a los ojos y se alejó acabando con el agarre impuesto por el hombre.

—S-si padr-... señor... —musitó Liam rompiendo la conexión de sus miradas.

Segundos después el ansiado sonido que el mayor anhelaba llegó, y fue música para sus oídos.

Una sonrisa se formuló en su inexpresivo rostro pálido al escuchar el sonido encargado de indicar la
culminación del tiempo. Una expresión que sin duda solo le aportaba a Liam más temor. Se acercó a la
cápsula transparente en pasos veloces y largos, y sin previo aviso quitó la parte superior, dejando que el
humo acumulado en el saliera.

Y ahí estaba ella.

Su sonrisa gélida y su mirada profunda eran la combinación perfecta, ella era perfecta ante los ojos del
mayor, quien la miraba con asombro.

Este se acercó más, con una sonrisa amplia, apartando al chico que se encontraba maravillado a su lado
de un empujón, posicionándose frente a ella y se deleitándose con su belleza.
—Bienvenida nuevamente, Grace —Acarició con sus largos dedos el cuello de la chica, deteniendo su
mirada en la pequeña cicatriz que había quedado, ella solo le dio una sonrisa tan gélida como las suyas.

Liam por su parte observaba todo con temor, sabía que no era buena idea, pero debía seguir órdenes, el
solo era un chico apasionado por la ciencia, y por desgracia, era hijo de un hombre sin ningún tipo de
pudor; un monstruo, que solo le interesaba conocer hasta que punto podía llegar la humanidad bajo las
órdenes de una persona tan cruel como era su padre, como si fueran marionetas humanas.

[...]

— ¡Mamá estoy en casa! —Abrió la puerta y entro dejado caer su mochila en el sofá.

—Bienvenida cariño —sonrió dejando un sonoro beso en su mejilla, haciendo sonreír a la chica—, ¿Cómo
estuvo tu día?

—Normal, ya sabes, solo un día más —sonrió restándole importancia con sus hombros.

—Recuerda que debemos vivir cada día como si fuese el último —sonrió nuevamente mirando a su hija—,
tu hermano está en tu habitación, lleva todo el día esperando por ti, no sé que tiene entre manos, solo
sé que estoy a nada de encerrarlo en el sótano.

Dijo haciendo que ambas rieran, sabían bien que el menor de la casa era intranquilo y muy juguetón,
pero nadie se podía resistir a su cara redondita y alegre, siempre tenía una sonrisa en el rostro.

La menor subió a la parte superior de la vivienda, abriendo delicadamente la puerta blanca que tenía su
nombre escrito con letras doradas

Grace...

Resonó en su cabeza su propio nombre.

Debe ser por leer el nombre en la puerta...

Pensó para adentrarse en la habitación de una vez, allí se encontró con el pequeño cuerpo de su
hermano, dormido sobre las sábanas color azul cielo.

Lucía demasiado angelical, cosa que sin duda no era, era un niño travieso, muy travieso.

Ojalá estuviese así todo el tiempo, tranquilo. ¿Debería despertarlo?

Se acercó y sentándose en la cama y lo miró con detenimiento, él estaba con su boca entre abierta, cosa
que siempre causaba ternura en la mayor, quien luego de unos segundos se hallaba rozando la piel de
su hermano con sus largos y blancos dedos. Ella sabía que era una forma muy delicada de despertarlo.

— ¿Nana? —murmuró el menor tallando sus ojos.

—Hola Bubu —sonrió ampliamente para dejar un suave beso en la frente del niño—, ¿Dormiste bien?
—Si —Tapó su boca mientras bostezaba— ¿Cuando volviste? —preguntó una vez estuvo completamente
despierto.

—Hace unos minutos —susurró ella dulcemente.

El menor sonrió y se lanzó hacían adelante dándole un fuerte abrazo a la chica, quien gustosa aceptó.

— ¿Nana que haremos hoy? —preguntó mostrando su típica sonrisa traviesa.

Iremos a jugar...

Dijo nuevamente esa voz en su cabeza, por un segundo dudó en responder, ya que se sentía fuera de sí,
como si ella no estuviese a cargo de sus palabras.

—Iremos a jugar —soltó por fin, quedando de pie al lado de la cama.

Apresúrate y baja para irnos...

Y una vez más repitió lo que había resonado en su cabeza, ganándose una sonrisa del menor luego de
asentir con su cabecita.

Ella se apresuró para salir de allí y bajó y la sala encontrándose con su madre viendo su serie televisiva,
algo sagrado.

Saldré con Adam, volveremos en una hora

—Saldré con Adam, volveremos en una hora —Se sorprendió ya que no quiso decir eso, pero le fue
imposible decir algo más.

—Vale cariño, cuídense —dijo sin despegar la vista del televisor—, ya sabes las reglas; antes de que se
ponga el sol y sin meterse en líos.

— ¡Si señora! —dijo haciendo una pose como si fuese un militar.

La mujer mayor sonrió y negó con la cabeza.

Ambas llevaron su vista hacia las escaleras, donde vieron al menor bajar alegremente las escaleras y
correr hacia ellas, tirándose sobre sofá, más bien, sobre su madre. La misma dejo un beso en la frente de
ambos y los despidió en la puerta.

Comenzaron a caminar sin rumbo hasta unos minutos después, dónde una ubicación llegó a la mente de
la mayor, ni siquiera sabía dónde quedaba eso, pero de alguna manera llegaron a ese lugar.

El chico le dio varias miradas a su hermana en el trayecto, y como no, si se sentía perdido, jamás habían
caminado por esa zona, tampoco habían visto personas por la calle, o un auto, o una bicicleta, nada,
absolutamente nada.
A pesar de eso, el se sentí seguro, y la sonrisa nunca abandonó su rostro, si estaba con su hermana,
estaba seguro.

Entra allí...

Una puerta, tenían que entrar por esa puerta, y así lo hicieron.

Una vez dentro ambos se miraron con confusión, el menor, inteligentemente, obtó por mantener el
silencio, si bien sabía que a su hermana mayor no le agradaban muchos los cuestionarios, no quería
incomodarla.

Golpéalo fuertemente...

Sin previo aviso, la mano de la mayor estaba estampada en la redonda y suave mejilla del menor, quien
cayó al suelo por el impacto.

El mismo pasó su pequeña mano temblorosa por su labio inferior, y abrió sus ojos al encontrarse con
sangre en el.

La chica por su parte estaba mirándolo sin expresión, su mirada estaba centrada en él y sus puños
cerrados a ambos lados de su cuerpo.

Patéalo hasta que sangre

Y así fue...

Una innumerable serie de patadas fueron dadas al más chico, quien no se quejaba, no emitía sonido
alguno, solo sangraba... Su pequeña boca dejaba salir los pequeños hilos de sangre y su mirada estaba
perdida, su ojo estaba muy mal herido, su cabeza retumbaba, debido a una fuerte patada que recibió en
ese intervalo de tiempo.

Agáchate a su altura, y termina con él

Cómo había resonado en su cabeza, así hizo.

Se agachó y golpeó la cara del menor con su puño, haciendo que él, se atragantara con su sangre, en el
momento que tosió.

El cuerpo del menor casi sin vida, estaba tirado en el suelo, sus ojitos estaban casi cerrados y su pecho
subía y bajada de forma lenta, casi inexistente.

—N-nana... —llamó a la mayor, quien al instante de giró para observarlo.

¿Qué quieres?

— ¿Que quieres? —pronunció fríamente.


—U-una vez... me contaste... que los niños que m-morían eran buscados p-por los corceles que bajaban
de el cielo...ellos —tosió el pequeño causando cierta desesperación a la mayor—, ¿Vendrán por mi?... ¿Fui
un buen n-niño?

Si, de una vez estarás en silencio para siempre... Muere ya

—Sí, de una vez estarás en silencio para siempre —repitió gélidamente y se acercó a él, quedando de
rodillas— muere ya.

—S-si volvemos... A nacer... en otra vida Q-quiero que tú... Vuelvas a ser mi hermana...—sonrió,
causando un escalofrío en ella— Te amo Nana. —finalizó el menor con una sonrisa débil esta vez, dejando
que sus ojos se cerraran por completo.

La mayor volvió a la realidad luego de unos segundos, encontrándose con un desastre a sus pies, sus
hombros se tensaron y sus piernas temblaron como nunca.

Miró sus manos, dónde el color rojo era el sobresaliente

Las conclusiones no tardaron en llegar a su mente, había sido ella... Había matado a su hermano, con sus
propias manos. Se dejó caer sobre el cuerpo, mientras lloraba y dejaba salir gritos desgarradores.
Golpeaba el suelo con fuerza, mientras recordaba las últimas palabras.

— ¡Bubu despierta! ¡No quiero que estés en silencio! —gritó desesperadamente poniendo el cuerpo sin
vida sobre sus piernas— ¡No quiero que te vayas en los corceles! ¡Despierta por favor! ¡Alguien
ayúdeme! —Miró a los lados bruscamente encontrándose con un vacío, en toda la habitación— ¡Yo
siempre seré tu hermana! Ya levántate... —su voz se quebró.

Una puerta abrirse la hizo levantar la cabeza, dos hombres, fue lo único que pudo percibir, y lo único
que pudo escuchar; unos aplausos.

— ¡Felicidades querida Grace! —Pronunció el mayor de ambos haciendo que su sangre hirviera—, has
pasado la prueba satisfactoriamente —felicitó con una sonrisa adornando su rostro—, sabía que no me
fallarías.

Esa voz

Pensó y se puso de pie al instante

— ¡Fuiste tú! ¡Tú le hiciste esto! —gritó con lágrimas desliándose su enrojecido rostro.

El hombre sonrió aún más, si eso es posible, y se acercó con un dispositivo en su mano —Yo simplemente
te di órdenes, tu ejecutaste a tu hermano, tengo pruebas —alzó el mencionado dispositivo hasta estar lo
suficientemente cerca de ella como para que le fuese posible observar lo que parecía ser un vídeo.

Y ahí estaba todo...

¿Qué hice...? Soy...un monstruo...


[...]

Luego de la muerte de hijo, la señora Smith se encontraba totalmente devastada... ¿Que sentido tenía
su vida ahora? ¿Valía la pena seguir con vida?...

Si bien sufrió con la muerte de su pequeño... Se sintió peor al ver —días después— el cuerpo de su hija...
Colgando del árbol del patio trasero... con un punzón clavado en su estómago, junto con una nota...

Mamá... ¿Recuerdas cuando Adam nació?, ¿Recuerdas que me preocupaba muchísimo perder tu amor
por causa del "mocoso"?, me sentía tan sola en ese entonces, tan solo tenía ocho años, pero... Cuando vi
a Adam por primera vez, mi corazón no podía latir con más fuerza, ¿Sabes? En ese momento me sentí
una verdadera hermana mayor

Te agradezco por haberme traído al mundo, y te agradezco aún más que me hayas dado al mejor
hermano de mundo, gracias por esos momentos que vivimos juntos los tres, todo es por ti, gracias a ti

Te agradezco con toda mi alma tu labor como madre, fuiste y eres la mejor. Nos educaste de la mejor
manera, y no sé cómo pagarte eso... Gracias mamá, mereces lo mejor.

Mamá... Gracias porque me diste lo mejor del mundo

Viví cada día como si hubiese sido el último, le decía eso constantemente a Adam, como tu hacías
conmigo

Lamento mucho los disgustos que te causé, no era mi intención, jamás quise hacerte enfadar, jamás,
pero era tonta, muy tonta. Lo lamento

Las lágrimas no me dejan escribir mis últimas palabras correctamente...

Lo siento... Acabé con la vida del ser que más amaba en este mundo... Y rompí tu corazón con ello... No
puedo, simplemente no puedo vivir con esto en mi pecho y en mi mente, te amo... Te amo demasiado, Lo
sabes... No te lo decía mucho... Pero eres la mejor madre del mundo... Perdóname mamá, por favor...
Recuérdame siempre como... La persona buena que una vez fui... Mis últimas acciones de esta semana,
no fueron las correctas...

Te di ayer mi último beso, te habías quedado dormida en el sillón... Nuevamente, te di un beso cálido,
como tú, y un abrazo, espero... Hayas podido sentirlo.

Perdón mamá, te amare toda la eternidad, y en mis próximas vidas.

Atte. Grace

¿Qué tipo de dolor es este? Mi bebé... ¿Por qué me dejaste tú también?


Se preguntaba a cada segundo a la vez que lloraba con la carta de su hija entre sus manos.

Se sentía destruida, ¿y cómo no estarlo?

Se puso de pie al sentir el timbre de la puerta sonar, y con pesar se levantó del sofá dirigiéndose a la
puerta, para no "sorpresa" se encontró con la Jefa del departamento de policías de la ciudad, iba dos
veces a la semana.

—Señora Smith he venido por-

—Ya se —contestó de manera neutra—, adelante...

Una vez ambas sentadas en el sofá, la mujer de cabello oscuro procedió con su cuestionario, mientras la
otra estaba perdida en sus pensamientos, mientras limpiaba una que otra lágrima al recordar todo...

—Oficial... —llamo la señora Smith— mis niños... Ya no están... ¿A-ahora que haré yo? —su voz quebrada se
hizo presente—, no conozco las razones de mi hija Oficial, ella mató a su hermanito y luego acabo con
dos vidas más...la de ella y la mía... Este dolor es... Me está consumiendo... —Miró hacia el suelo tratando
de calmar sus lágrimas, causando un nudo en su garganta.

—Debe ser fuerte... Tengo... Tengo noticias sobre la muerte de los hermanos Smith, encontramos este
video en la escena del crimen y en la autopsia de la señorita, hayamos un tipo de chip y hayamos la otra
parte... En la residencia Hudson... —la mujer miraba atentamente a la Oficial, y escuchaba atentamente
cada detalle—, el señor fue detenido y su hijo confesó todo... Lo siento mucho... Era un experimento...

—Los quiero bajo tierra... —susurró la madre.

—Señora... Eso no es lo corr-

—No se atreva a decirme que no es lo correcto, ¡¿hacer experimentos con dos niños es correcto?!
¡¿Matarlos fue correcto?! —Gritó mirándola desesperadamente—, usted no comprende mi dolor... Yo
perdí todo, por favor, váyase, y no regresé.

—Per-

—Nada de peros, respete mi dolor, y márchese, por favor...

—Si... Si necesita algo, sabe que puede contar con nosotros...

—Ustedes no podría ayudarme, nadie puede

—Que tenga buen día —se despidió la mujer de cabello oscuro y salió de la vista de la señora Smith.

La vio meterse en su auto para cerrar la puerta con suavidad y adentrarse nuevamente en su ahora
solitaria y silenciosa vivienda, como un día quiso que fuera por unos minutos, silenciosa, ahora se
arrepentía con toda su alma de sus pensamientos pasados.
Mamá...
—Mi bebé —se giró bruscamente buscando de dónde venía la voz—, ¿Dónde estás cariño? ¿Adam?

Mamá... No fue su culpa... Esa no era Nana...

Una vez más, la única compañía de la señora Smith fueron sus lágrimas, sentada en el sofá, con su
cabeza sobre sus manos.

Vivimos cada día como si hubiese sido el último...

—Pronto estaremos juntos los tres... Dónde sea que estén... Lo prometo... —fue lo último que dijo antes
de caer en un profundo sueño.

Fin

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