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Fuentes Extragalácticas de Astropartículas

El documento aborda las fuentes extragalácticas de astropartículas, centrándose en los núcleos de galaxias activas (AGN) y su relación con la emisión de radiación de altas energías. Se discuten características de los AGN, incluyendo su clasificación, y se presentan teorías unificadoras sobre su origen, como el modelo del toro. Además, se mencionan fenómenos transitorios como los estallidos de rayos gamma y las ráfagas rápidas de radio, que representan retos observacionales y teóricos.

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Fuentes Extragalácticas de Astropartículas

El documento aborda las fuentes extragalácticas de astropartículas, centrándose en los núcleos de galaxias activas (AGN) y su relación con la emisión de radiación de altas energías. Se discuten características de los AGN, incluyendo su clasificación, y se presentan teorías unificadoras sobre su origen, como el modelo del toro. Además, se mencionan fenómenos transitorios como los estallidos de rayos gamma y las ráfagas rápidas de radio, que representan retos observacionales y teóricos.

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Tema 10

Astrofísica

Fuentes extragalácticas de
astropartículas
Índice

Esquema. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 2

Ideas clave . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 3

10.1 Introducción y objetivos . . . . . . . . . . . . . 3

10.2 Núcleos de galaxias activos. . . . . . . . . . . . 3

10.3 Características principales de un AGN . . . . . . . 6

10.4 Teorías unificadoras . . . . . . . . . . . . . . 8

10.5 Estallidos de rayos gamma (GRB) . . . . . . . . . 12

10.6 Ráfagas rápidas de radio (FRB) . . . . . . . . . . 14

10.7 Referencias bibliográficas . . . . . . . . . . . . 14


Esquema

Astrofísica
2
Tema 10. Esquema
Ideas clave

10.1 Introducción y objetivos


La variedad de objetos galácticos capaces de emitir radiación de altas energías es bas‐
tante elevada. Sin embargo, para que una fuente extragaláctica sea visible a distancias
de Mpc, su origen debe ser totalmente excepcional, por lo que solo unos pocos tipos
de objetos pueden ser los responsables de esta radiación. Estamos hablando de los
eventos más luminosos del universo.

A lo largo de este tema veremos cómo las fuentes constantes de altas energías siem‐
pre parecen estar relacionadas con núcleos de galaxias activas, ya que la acreción de
materia sobre un agujero negro supermasivo es la forma más eficiente de convertir
la energía cinética del gas de una galaxia en radiación electromagnética. Sin embar‐
go, veremos que existen varios ejemplos de fuentes transitorias que son capaces de
generar esas luminosidades tan elevadas en cortos periodos de tiempo.

Un ejemplo de estas fuentes transitorias son los estallidos de rayos gamma, o GRB,
conocidos desde los 1960s, y cuyo origen supuso un misterio durante mucho tiempo.
Hoy en día se han estudiado en profundidad, por lo que aquí se revisará su descubri‐
miento y sus características. En la última dí©cada y media, además, se han detectado
un nuevo tipo de fuentes de radio que suponen todo un reto observacional y teórico,
las ráfagas rápidas de radio, o FRB.

10.2 Núcleos de galaxias activos


Hoy en día sabemos que en el centro de cada galaxia hay un agujero negro super‐
masivo. Y también conocemos el poder de emisión que tienen los discos de acreción

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Tema 10. Ideas clave
que se forman alrededor de objetos compactos, por lo que resulta menos sorpren‐
dente constatar que la inmensa mayoría de emisores de altas energías extragalácticos
sean, precisamente, galaxias en las que se está produciendo acreción sobre su agujero
negro central. No obstante, el camino para llegar hasta el conocimiento que hoy en
día tenemos ha sido muy largo, y las preguntas todavía abiertas en este campo son
numerosas.

Desde la óptica de la astronomía actual, cuesta creer que el concepto de galaxia no


estuviera bien establecido a principios del siglo XX. Las primeras pistas en esta direc‐
ción venían de observaciones que describían nebulosas espirales, pero no fue hasta
que pudimos determinar su distancia gracias al trabajo de Hubble que efectivamen‐
te se confirmó que eran objetos extragalácticos. No pasaría mucho tiempo hasta que
(Seyfert, 1943) descubrió que algunas de estas fuentes tenían una luminosidad cen‐
tral muy elevada (como si fueran estrellas cercanas, casi puntuales) y unas líneas de
emisión sorprendentemente anchas.

Figura 1: Representación gráfica de cómo el ancho de las líneas de emisión puede estar
ligado, no solo a la temperatura del objeto, sino también a su velocidad de rotación
global. El disco de la figura gira en el sentido contrario a las agujas del reloj, por lo tanto,
la parte superior se está alejando del observador y la parte inferior se está acercando,
lo que implicaría que los fotones emitidos por el gas ionizado viesen su longitud de
onda alargada y acortada, respectivamente. De esta manera la línea de emisión que
se detecta en la Tierra (representada en el gráfico derecho) se ve distorsionada, siendo
mucho más ancha. Fuente: elaboración propia.

Ya desde su descubrimiento se apuntó a la posibilidad de que la anchura de las lí‐


neas estuviese relacionada con la velocidad de rotación del emisor (ver [Link] 1), y
que eso conllevaría velocidades de rotación del orden de varios miles de km s−1 , muy
superiores a las que se encuentran en los pársec centrales de las galaxias normales.

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Tema 10. Ideas clave
Figura 2: Tres fotografías de NGC 4151 tomadas con exposiciones cada vez mayores
(a, b, c) mostrando su núcleo inusualmente brillante, característica principal de las
galaxias activas. Fuente: Morgan W. W. 1968 Astrophys. J. 153 27.

La década de los 1950s supuso el despegue definitivo de la radioastronomía, que per‐


mite una resolución angular muy superior al óptico. Las radioantenas cada vez eran
más potentes, más fiables y más precisas, y por lo tanto, nos permitían ir descubrien‐
do fuentes que hasta el momento habían permanecido ocultas. Los catálogos pronto
empezaron a poblarse con un tipo de fuente de radio nunca antes visto: tenían un
tamaño angular muy pequeño, como el de una estrella, y eran razonablemente bri‐
llantes, tanto como para pensar que pertenecían a nuestra galaxia. Por otra parte, se
encontraban igualmente distribuidos fuera del plano galáctico y su espectro no era
térmico. De ahí que se llamaran, temporalmente, objetos casi‐estelares (quasi‐stellar
object), nombre que acabó derivando en cuásar.

Estos objetos presentaban, además, líneas de emisión en zonas del espectro en las
que no se podían identificar con ningún elemento conocido, por lo que su origen fue
un misterio hasta que (Schmidt, 1963) identificó las características del espectro del
cuásar 3C 273 (el más brillante y cercano) con las líneas de Balmer del hidrógeno,
pero desplazadas hacia el rojo con un redshift de 𝑧 = 0.158. Esto situaba al objeto
a unos 750 Mpc y constituía un nuevo tipo de fuente, más brillante de lo que nunca
antes se había observado.

Es importante recalcar que las galaxias Seyfert y los quásares son objetos observacio‐
nalmente muy distintos. Las galaxias Seyfert tienen núcleos con luminosidades entre

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Tema 10. Ideas clave
0.1 y 10 veces la del conjunto de la galaxia que lo contiene, mientras que se estima
que los cuásares son miles de veces más luminosos que sus galaxias huésped.

10.3 Características principales de un AGN


Hemos visto cuáles fueron las observaciones históricas que dieron lugar al descubri‐
miento de los AGN, básicamente el descubrimiento de intensas fuentes puntuales en
radio y de galaxias con un perfil de luminosidad muy poco plano, con centros galácti‐
cos muy brillantes. A continuación, se detallan las características observacionales más
importantes para determinar la existencia de un AGN.

Radio
La intensa emisión radio de los AGN proviene fundamentalmente de sus jets, y por
lo tanto, puede presentar características muy dispares en función de su orientación,
desde fuentes puntuales a grandes lóbulos de radio, coincidiendo con la nebulosa
sincrotrón que se genera al interaccionar el jet con el medio intergaláctico. En fun‐
ción de su luminosidad en radio, podemos clasificar los AGN en Radio‐quiet galaxies
(𝐿radio ≲ 10−2 𝐿óptico ) y Radio‐loud galaxies o radiogalaxias (𝐿radio ≳ 10−2 𝐿óptico ).
Curiosamente las radiogalaxias son precisamente AGN cuyos jets no apuntan en la di‐
rección del observador, sino en una dirección perpendicular, lo que permite que sean
muy visibles los lóbulos de radio (sincrotrón) de los que hemos hablado. En función
de la densidad del gas que rodea estas radiogalaxias, pueden presentar distintas mor‐
fologías (ver Figura 3).

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Tema 10. Ideas clave
Óptico
Como ya hemos visto, estos objetos se caracterizan por una emisión de continuo1 con
un núcleo muy brillante (Figura 2) y por la presencia de líneas de emisión muy marca‐
das (Figura 4), que pueden variar en amplitud.

Estas líneas de emisión se entiende que están producidas en distintas regiones del
objeto, que se dieron en llamar Zona de Líneas Gruesas (BLR, Broad Line Region) y
Zona de Líneas Delgadas (NLR, Narrow Line Region). De especial importancia es la BLR,
ya que debido a la amplitud de sus líneas se entiende que puede estar muy ligada al
disco de acreción central.

Rayos X
Los AGN pueden producir radiación electromagnética en la banda de los rayos X, tan‐
to en continuo como con líneas de emisión, siendo la línea del Fe‐K a 6.4 keV la más
prominente. Las líneas de las fuentes X también pueden tener diferentes anchos, y en
algunos casos pueden observarse líneas de emisión producidas en las inmediaciones
del agujero negro central, por lo que nos permiten obtener información valiosa del
mismo. De una forma análoga a la clasificación Seyfert 1/2 que existe en el óptico, los
AGN observados en X también pueden clasificarse en dos grandes clases, AGN oscure‐
cidos y no oscurecidos. La diferencia fundamental es la luminosidad total en X, aunque
también presentan diferencia en sus espectros (ver Figura 4). En los casos en que te‐
nemos observación en X y óptico, vemos que ambas clasificaciones (oscurecido/sin
oscurecer y Seyfert 1/2) básicamente se solapan, por lo que todo parece indicar que
el mismo agente que está causando el oscurecimiento en X es el responsable de que
no observemos la BLR en óptico.
1
Cuando hablamos de la emisión de fuentes es importante no confundir continuo con constante.
He hecho referencia previamente a las fuentes constantes en contraposición a las fuentes transitorias.
Las primeras presentan una luminosidad que no cambia sustancialmente en el tiempo, mientras que
las segundas son, o bien eventos aislados, o bien periódicos, pero son invisibles durante mucho tiempo.
En cuanto a las fuentes de continuo, nos referimos aquí a las fuentes que presentan una distribución
de energías amplia, que no solo emiten líneas de emisión.

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Tema 10. Ideas clave
Rayos Gamma
Los AGN que presentan emisión gamma se llaman blazars y son simplemente AGN con
jets relativistas en los que uno de los jets apunta en dirección a la Tierra y, por efecto
del Doppler boosting, observamos a altas energías.

10.4 Teorías unificadoras


Como hemos ido viendo, muchas de las características de las distintas fuentes men‐
cionadas tienen orígenes plausibles similares. Muchas hacen referencia a flujos relati‐
vistas muy colimados (jets), muchas hacen referencia a zonas de rotación muy rápida
y todas presentan luminosidades muy elevadas, que solo podemos explicar mediante
mecanismos de acreción, que ya vimos que son muy eficientes. Por lo tanto, es na‐
tural pensar que toda esta plétora de objetos galácticos tiene algo en común, o que,
incluso, son la misma cosa.

Modelo del toro


El primer modelo que se dio para explicar el origen de los AGN (y actualmente el más
extendido) es el conocido como modelo de toro. En topología, un toro es una super‐
ficie de revolución generada por un círculo que gira en torno a un eje externo con el
que no intersecta 2 . Según este modelo, alrededor del SMBH y su disco de acreción,
existiría una zona con forma de toro con abundante polvo interestelar, capaz de au‐
mentar drásticamente la opacidad del centro. El origen de este toro de polvo y gas
estaría ligado dinámicamente a la formación del propio disco de acreción, según algu‐
nos autores, y sus dimensiones dependerían de la luminosidad del objeto central, ya
que un AGN más luminoso podría hacer retroceder al toro, alejándolo y disminuyendo
su altura.

Como podemos observar en la Figura 5, el tamaño del disco de acreción y la corona


2
No obstante, si alguien nos pregunta, le podemos decir simplemente que es un dónut (o dona,
fuera de Espaí±a).

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Tema 10. Ideas clave
caliente es extremadamente pequeño, es allí donde se produciría el grueso de la lu‐
minosidad en X, incluyendo los rayos X térmicos y las líneas de emisión en X. Estos
quedan embebidos en el interior de la BLR, que podrían ocupar un tamaño de unos
pocos días‐luz, más allá estaría el toro, de unos pocos pársec, que podría absorber par‐
te de la luminosidad interior, calentarse, y emitir IR reprocesado. Por último, a mayor
escala tendríamos la NLR y los jets, que no se ven oscurecidos en ningún caso por el
toro interior y que emiten fundamentalmente líneas en óptico la NLR y ondas de radio
los jets.

En este contexto, cada una de las categorías de AGN que hemos mencionado antes
correspondería a una orientación en la observación del objeto central (ver Figura 6).
Por un lado, este modelo distingue entre galaxias radio quiet y radio loud, que se co‐
rresponderían, respectivamente, con los AGN con y sin jet. Por lo tanto, en presencia
de un jet, si este nos apunta a nosotros, observaríamos un blazar. Si observamos con
un cierto ángulo podríamos ver un cuásar, y si los jets forman casi 90 grados con la vi‐
sual, observaríamos una radiogalaxia. Por otra parte, si no tenemos jets prominentes,
un observador vería una galaxia Seyfert tipo 1 si el plano del toro estuviese cerca de la
perpendicular a la visual y una galaxia Seyfert tipo 2 si la visual estuviese más alejada
de ese eje (de nuevo, consultar Figura 6 para aclarar esto).

Este modelo es relativamente exitoso a la hora de explicar el origen de las galaxias


Seyfert conocidas, ya que es capaz de explicar bien los ratios de Sf1/Sf2 que observa‐
mos en el universo local (las galaxias Seyfert no son tan luminosas como los cuásares,
y por lo tanto no observamos Seyfert lejanas), y provee de una coherencia a todo el
zoo de galaxias activas que hemos visto. También es un modelo útil para entender la
cantidad de AGN oscurecidos y no oscurecidos en rayos X en el universo local.

Sin embargo, este modelo presenta un problema fundamental: es muy difícil de poner
a prueba en fuentes más lejanas, ya que es difícil observar las fuentes más oscurecidas
o que no apunten directamente a nosotros. Además, no tiene en cuenta la evolución
cosmológica de las galaxias. Dado que podemos observar cuásares a redshifts muy
elevados (tanto como 𝑧 = 6.8) y también en el universo actual, debemos tener en
cuenta la evolución de la población de galaxias a lo largo de la historia cosmológica
para poder explicar el origen de su emisión AGN. En concreto, el modelo del toro no

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Tema 10. Ideas clave
provee una explicación satisfactoria al hecho de que la mayoría de cuásares y galaxias
activas se encuentren a un redshift 𝑧 ∼ 2.

Teoría de fusiones mayores de galaxias


Como ya sabemos, se cree que en el centro de todas las galaxias relativamente masi‐
vas existe un SMBH, pero solo una pequeña fracción de las galaxias son activas. Sin ir
más lejos, múltiples observaciones en los pársec centrales de la Vía Láctea han permi‐
tido comprobar que existe un agujero negro de ∼ 4 × 106 𝑀⊙ en su centro, pero no
tenemos pruebas de la existencia de un disco de acreción a su alrededor ni nuestra
galaxia presenta ninguno de las características de una galaxia activa. Esto se debe a la
dificultad para canalizar material hacia el pársec central de una galaxia.

A pesar de que el aspecto de las galaxias, especialmente sus bulbos centrales, sean
muy densos, no debemos olvidar que esto se debe exclusivamente a nuestra incapa‐
cidad para resolver espacialmente cada una de las fuentes que los conforman. Estos
bulbos centrales tienen en realidad una densidad muy baja, y no existe ningún me‐
canismo suficientemente eficiente para que las estrellas y el gas pierdan momento
angular y vayan reduciendo su radio galáctico hasta caer en el SMBH.

Sin embargo, existe un contexto en el que la cantidad de material que puede caer hacia
el centro galáctico es mucho mayor: las fusiones de grandes galaxias (comúnmente,
en inglés, major mergers). Un major merger es una colisión entre dos galaxias ricas en
gas, típicamente espirales, que da como resultado la fusión de ambas, normalmente
para formar una galaxia elíptica. En estos eventos, el gas es capaz de canalizarse hacia
el pársec central con mucha más facilidad y, por lo tanto, dar lugar a un AGN.

Estos eventos son responsables también de un aumento significativo del ritmo de for‐
mación estelar, dando lugar a una galaxia starburst. Estas galaxias con un ritmo de
formación estelar tan elevado suelen estar muy oscurecidas en el óptico, ya que el gas
y polvo que está formando las estrellas no permite que escape su luz directamente. En
su lugar, este gas y polvo, absorbe la mayoría de la luminosidad óptica, se calienta, y la
reemite en infrarrojo. Es por eso que estas galaxias suelen observarse como (U)LIRG,
galaxias (ultra)luminosas en infrarrojo, por sus siglas en inglés.

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Tema 10. Ideas clave
Según este modelo, al colisionar dos galaxias espirales, ricas en gas, se produciría una
concentración del gas en las zonas centrales, disparando el ritmo de formación estelar
(SFR) y encendiendo el agujero negro central, que empezaría a acretar material y a
producir radiación de altas energías. No obstante, este AGN se vería oscurecido en
rayos X, debido a la cantidad de gas que aún lo rodea. En una siguiente fase de esta
colisión, el gas que rodea el bulbo central se iría viendo expelido poco a poco, en parte
por la luminosidad del propio AGN y en parte por el feedback de las supernovas3 .
Esto dejaría el SMBH al descubierto y se podría observar un cuásar tradicional. Con el
tiempo, la acreción de material iría disminuyendo y, en última estancia, quedaría una
única galaxia elíptica no activa.

La última pieza del puzle que relaciona las fusiones mayores de galaxias con la genera‐
ción de cuásares es la edad del universo a la que se dan. Tanto el número de cuásares,
como el de galaxias starburst, como de fusiones mayores de galaxias, se da aproxima‐
damente a redshift 𝑧 ∼ 2.

Este modelo de unificación, descrito en la Figura 7, no es tanto un sustituto del modelo


clásico del toro, sino más bien un complemento para explicar el origen de los AGNs más
luminosos y lejanos, así como su relación AGN oscurecido/no oscurecido. Tambií©n
sugiere un origen más modesto para las galaxias tipo Seyfert, menos luminosas que
los cuásares. Estas podrían ser fruto de fusiones menores (minor mergers), es decir,
cuando una galaxia satélite colisiona y se fusiona con su galaxia espiral compañera.

Como puede verse, nuestro conocimiento profundo sobre los AGNs y sus orígenes dis‐
ta de ser completo, y sigue siendo necesario obtener mejores datos observacionales
en todas las longitudes de onda y profundizar en nuestro conocimiento de la magneto‐
hidrodinámica, física de plasmas y gravitacional que rige estos objetos. Además, como
hemos visto, su historia está íntimamente ligada a la de las galaxias que los contienen,
por lo que pueden darnos valiosa información relevante en el ámbito del estudio de
la evolución galáctica.
3
Con un tiempo de vida más corto que las galaxias más ligeras, las explosiones de supernovas pueden
despejar de gas las zonas de formación estelar, inhibií©ndola y finalmente detenií©ndola.

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Tema 10. Ideas clave
10.5 Estallidos de rayos gamma (GRB)
Como ya hemos subrayado en la sección anterior, la única fuente constante de altas
energías visible en distancias extragalácticas es un AGN, ya que la acreción de material
en torno a un SMBH es el único proceso capaz de mantener esas luminosidades en el
tiempo. No obstante, pueden darse sucesos cataclísmicos que puntualmente liberen
suficiente energía como para ser visibles desde largas distancias, tal y como sucede
en óptico con las explosiones de supernova tipo Ia, que en un periodo muy corto de
tiempo pueden tener luminosidades comparables a las de la galaxia que las incluye.

Los estallidos de rayos gamma son fuentes transitorias en gamma, que recibimos del
orden de 3 veces al día, con una energía tan elevada que en ocasiones es superior a
todas las demás fuentes de rayos gamma sumadas. Descubiertos por casualidad, có‐
mo en un principio no se sabía si serían de origen galáctico o extragaláctico, pero su
distribución completamente isotrópica en el cielo rápidamente apuntó a la segunda
opción. En los 1990’s se lanzó BeppoSAX, un telescopio espacial especialmente dise‐
ñado para detectar GRBs y desde los 2000’s tenemos Swift, su sucesor.

Estos telescopios no solamente tienen la misión de detectar dichos estallidos de rayos


gamma, sino también cualquier tipo de brillo posterior por parte de la fuente, que
puede darse en todas las longitudes de onda y ser bastante prolongado. Esto permitió
medir su redshift y determinar que, efectivamente, eran objetos extragalácticos. La
otra gran misión de estos satélites es lanzar el aviso a los telescopios terrestres para
que puedan hacer seguimiento de las fuentes, desde los radiotelescopios hasta los
telescopios terrestes TeV, como MAGIC.

Desde su descubrimiento, su origen ha sido objeto de estudio. Estos estallidos no pa‐


recían seguir ningún tipo de patrón, aunque según fuimos acumulando detecciones se
fue haciendo evidente la existencia de dos tipos diferenciados de GRB: cortos y largos
(ver fig. Figura 8)

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Tema 10. Ideas clave
GRB cortos
Los GRBs cortos se cree que son fruto de la colisión entre dos objetos compactos,
por ejemplo dos estrellas de neutrones. Estas estrellas de neutrones, al fusionarse,
generarían un agujero negro, y el material fuera del horizonte de sucesos formaría un
disco de acreción y unos jets relativistas que, de apuntar en nuestra dirección serían
visibles. Esta hipótesis fue refrendada mediante la observación conjunta de un GRB
corto (GRB 170817A) y una onda gravitacional compatible con la fusión de dos estrellas
de neutrones (GW170817)4 . Esta observación ha sido clave en el entendimiento de
este tipo de fuentes y fue también un ejemplo de observación multi‐longitud de onda,
ya que el mismo evento se estudió en los días posteriores en otras bandas.

GRB largos
Los GRB largos, por otra parte, se cree que están ligados a explosiones de hipernova.
Las hipernovas son supernovas de colapso de núcleo en el caso de estrellas muy ma‐
sivas, > 40𝑀⊙ . En estas estrellas, el núcleo se habría colapsado ya, incluso formando
un disco de acreción y un jet relativista en el interior de la estrella, antes de que esta
colapse definitivamente. Ese jet relativista formaría el GRB al salir de la superficie de
la estrella. Numerosos GRB largos han sido identificados como parte de galaxias con
un alto ritmo de formación estelar, por lo que esta hipótesis parece plausible. Estos
objetos, además, cuentan con observaciones del brillo posterior en otras longitudes
de onda mucho más detalladas que los de los GRB cortos, debido a su naturaleza. En
2019 se detectó por primera vez emisión TeV de un GRB, con MAGIC.

Estos estallidos de rayos gamma, al provenir de jets relativistas, solo serían visibles
cuando el jet apunte en nuestra dirección, gracias al efecto de doppler boosting.
4
Nótese la consistencia en la notación de este tipo de fuentes. En el caso de los GRB siempre em‐
piezan con estas siglas y luego se siguen por 6 dígitos que indican la fecha. Si hay varias detecciones ese
día, se denotan con letras desde la A. En el caso de ondas gravitacionales se sigue el mismo criterio,
pero con las siglas GW de prefijo.

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Tema 10. Ideas clave
10.6 Ráfagas rápidas de radio (FRB)
Ya en este siglo, la astrofísica de altas energías nos ha dado una nueva sorpresa, esta
vez proveniente del otro extremo del espectro electromagnético. En 2007, D. R. Lori‐
mer y colaboradores encontraron un nuevo tipo de fuente en radio, de duración ex‐
tremadamente corta pero muy luminosa, que llamaron ráfagas rápidas de radio (FRB,
por sus siglas en inglés). Estas fuentes todavía no están bien descritas, con solamente
unos pocos centenares de observaciones (ver Figura 10). No obstante, se cree que es‐
tos eventos son muy frecuentes, podrían darse varios detectables cada día, pero los
instrumentos de radio actuales cubren una parte muy pequeña del cielo.

Nuestro conocimiento actual de los FRB es comparable al que teníamos sobre los GRB
en los 80s, por lo que gracias a las nuevas generaciones de observatorios radio, es‐
peramos adquirir en las próximas décadas un conocimiento más sólido sobre estos
fenómenos.

10.7 Referencias bibliográficas

Gilli, R., Comastri, A., & Hasinger, G. (2007). The synthesis of the cosmic X‐ray back‐
ground in the Chandra and XMM‐Newton era. AAP, 463(1), 79–96.

Gomboc, A. (2012). Unveiling the secrets of gamma ray bursts. Contemporary Physics,
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Hopkins, P. F., Hernquist, L., Cox, T. J., & Kereš, D. (2008). A Cosmological Framework for
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Galaxy Mergers and Quasar Activity. APJS, 175(2), 356–389.

Meegan, C. A., Paciesas, W. S., Pendleton, G. N., Briggs, M. S., Kouveliotou, C., Koshut,
T. M., Lestrade, J. P., McCollough, M. L., Brainerd, J. J., Hakkila, J., Henze, W.,
Preece, R. D., Connaughton, V., Kippen, R. M., Mallozzi, R. S., & Fishman, G. J.
(1998). The 4B BATSE gamma‐ray burst catalog. In C. A. Meegan, R. D. Preece, &

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Tema 10. Ideas clave
T. M. Koshut (Eds.), Gamma‐Ray Bursts, 4th Hunstville Symposium, volume 428
of American Institute of Physics Conference Series (pp. 3–9).

Murdin, P. (2001). Encyclopedia of astronomy and astrophysics. Bristol: IOP Publishing


and London: Nature Publishing.

Petroff, E., Hessels, J. W. T., & Lorimer, D. R. (2019). Fast radio bursts. The Astronomy
and Astrophysics Review, 27(1), 4.

Schmidt, M. (1963). 3c 273 : A star‐like object with large red‐shift. Nature, 197(4872),
1040–1040.

Seyfert, C. K. (1943). Nuclear Emission in Spiral Nebulae. APJ, 97, 28.

Torres, D. F. & Anchordoqui, L. A. (2004). Astrophysical origins of ultrahigh energy


cosmic rays. Reports on Progress in Physics, 67(9), 1663–1730.

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Tema 10. Ideas clave
Figura 3: Dos ejemplos de radiogalaxias, observadas por el VLA. En el panel izquierdo
tenemos una radiogalaxia de tipo Fanaroff‐Riley Clase 1. Como puede verse, el jet es
muy luminoso en toda su extensión e interacciona con el gas intergaláctico en todos
los puntos. Fuente: Perley, Willis and Scott (1979). En el panel derecho tenemos un
ejemplo de radiogalaxia tipo Fanaroff‐Riley Clase 2. En este caso, los jets interaccio‐
nan con el medio intergaláctico solamente en sus terminaciones, generando puntos
calientes donde producen el grueso de la luminosidad en radio. Además puede obser‐
varse que los jets no son perfectamente perpendiculares a la línea de visión, ya que
el jet inferior es más brillante y el superior (que apunta ligeramente hacia fuera) no
alcanza a verse. Fuente: Bridle et al. 1994.

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Figura 4: Izquierda: Espectro de tres galaxias Seyfert, mostrando las diferencias en‐
tre los distintos tipos. Puede apreciarse cómo en las galaxias tipo Seyfert 1 las líneas
de emisión son más anchas y en las Seyfert 2 son más estrechas. Las líneas marca‐
das entre corchetes son líneas prohibidas. Fuente: (Murdin, 2001). Derecha: Rango
de espectros sintéticos para distintas columnas de hidrógeno en AGN (𝑁𝐻 ). Los casos
extremos vendrían representados por 𝑁𝐻 = 21.5, en que encontramos el AGN sin
oscurecimiento y por 𝑁𝐻 = 25, a partir de la cual el AGN no sería observable en X.
Fuente: (Gilli et al., 2007).

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Tema 10. Ideas clave
Figura 5: Estructuras y subestructuras dentro de un AGN. Fuente: (Murdin, 2001).

Figura 6: Modelo unificado del toro. Fuente: (Torres & Anchordoqui, 2004).

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Figura 7: Descripción del modelo de major mergers para la formación de cuásares,
pasando por todas las fases. Fuente: (Hopkins et al., 2008).

Figura 8: Histograma de los GRBs del catálogo de BATSE 4B (1996), en función de su


duración. Puede observarse como incluso con solamente 1637 GRBs detectados ya la
existencia de dos poblaciones era evidente. Fuente: (Meegan et al., 1998).

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Tema 10. Ideas clave
Figura 9: Imagen esquemática del origen de los GRB. Tanto en el caso de los cortos
como de los largos tenemos la formación de un agujero negro con dos jets relativistas
que interaccionan con el material circundante. Según este modelo, los rayos gamma
y X se formarían en choques internos mientras que el resto de longitudes de onda
provendrían del choque entre el jet y el medio interestelar. Fuente: (Gomboc, 2012).

Figura 10: Distribución en el cielo de los FRB detectados, especificando los observato‐
rios que hicieron la detección. Puede apreciarse que cada zona del cielo está cubierta
por un detector distinto, y que hay zonas del cielo en las que no se ha detectado ningún
FRB aún. Esto se debe al relativamente estrecho campo de visión de los observatorios
radio. Fuente: (Petroff et al., 2019).

Astrofísica
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Tema 10. Ideas clave

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