0% encontró este documento útil (0 votos)
4 vistas20 páginas

Fuentes Galácticas de Astropartículas

El documento aborda las fuentes galácticas de astropartículas en astrofísica, destacando la necesidad de un catálogo completo de fuentes de altas energías y la clasificación de estas en galácticas y extra-galácticas. Se analizan los púlsares y los remanentes de supernova como ejemplos clave, enfatizando su importancia en el estudio de la física de partículas y la radiación no térmica. Además, se presentan estadísticas sobre la cantidad de fuentes identificadas y no identificadas en los catálogos actuales.

Cargado por

dnpaxbobo
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
4 vistas20 páginas

Fuentes Galácticas de Astropartículas

El documento aborda las fuentes galácticas de astropartículas en astrofísica, destacando la necesidad de un catálogo completo de fuentes de altas energías y la clasificación de estas en galácticas y extra-galácticas. Se analizan los púlsares y los remanentes de supernova como ejemplos clave, enfatizando su importancia en el estudio de la física de partículas y la radiación no térmica. Además, se presentan estadísticas sobre la cantidad de fuentes identificadas y no identificadas en los catálogos actuales.

Cargado por

dnpaxbobo
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Tema 9

Astrofísica

Fuentes galácticas de
astropartículas
Índice

Esquema. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 2

Ideas clave . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 3

9.1 Introducción y objetivos . . . . . . . . . . . . . 3

9.2 Púlsares . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 6

9.3 Remanentes de supernova . . . . . . . . . . . . 9

9.4 Sistemas binarios . . . . . . . . . . . . . . . . 12

9.5 Referencias bibliográficas . . . . . . . . . . . . . 18


Esquema

Astrofísica
2
Tema 9. Esquema
Ideas clave

9.1 Introducción y objetivos


A principios de siglo XXI estamos todavía muy lejos de tener un catálogo completo de
fuentes astronómicas de altas energías visibles desde la Tierra. Esto se debe, en pri‐
mer lugar, a la relativa juventud de los métodos de detección, discutidos más adelante
en este curso, pero también a la falta de comprensión teórica de muchos de los me‐
canismos implicados en su emisión. La mecánica de fluidos turbulentos, la magneto‐
hidrodinámica o la aceleración de partículas no‐térmicas son campos que requieren
tanto o más trabajo futuro como los actuales métodos de detección. Prueba de ello
es el notable número de fuentes de origen indeterminado que pueblan los catálogos.

105 X rays Data from HEASARC and TeVCat


HE rays

4FGL-DR4
VHE rays
4FGL-D R2
4FG

Fermi/L
L-D

104 Einstein & EXOSAT AT (4F


R3
GL)
Fermi/LAT (3FGL)
Number of sources

103 Fermi/LAT
HEAO A-1 (1FGL)
Uhuru (4U) Macomb & Gehrels
EGRET (3EG)
CTs
102 Uhuru (2U) EGRET (2EG)
e r a t ionVIEARITASST
Giacconi et al. (Sco X-1)

en , L
Rockets and
balloons 3rdSSg, MALGHICAASO &
COS-B (2CG) E
H AWC ,
+H
10 1
Sounding COS-B (CG) 2nd generation IACTs
rockets SAS-2 Whipple, HEGRA, CAT,
CANGAROO, TA
Whipple (+Mrk 501)
Whipple (+Mrk 421)
100
McBreen et al. (Crab) Whipple (Crab)
1960 1970 1980 1990 2000 2010 2020
Year

Figura 1: Número de fuentes de altas energías detectadas, en función del año, desde
los años 60 hasta 2022. Fuente: Stephen Fegan.

A la hora de hacer este primer acercamiento al estudio de las fuentes de altas energías
hemos elegido dividirlas en fuentes galácticas y extra‐galácticas, intentando aportar

Astrofísica
3
Tema 9. Ideas clave
significado a los datos que nos proveen los observatorios, pero podríamos haber elegi‐
do cualquier otro método de clasificación. Podríamos haber distinguido entre fuentes
por debajo y por encima de los 100 GeV, que divide aproximadamente las fuentes de‐
tectables mediante telescopios espaciales de las fuentes detectables con telescopios
Cherenkov. O podríamos haber distinguido las fuentes según el origen de la radiación,
en función de la importancia de sus campos magnéticos o la existencia de jets.

Al margen de si se trata de una fuente galáctica o extra‐galáctica, hay otro parámetro


que es totalmente clave a la hora de clasificar una fuente, y es su parámetro temporal.
Distinguiremos así entre fuentes continuas y fuentes transitorias, que corresponden
en muchos casos a eventos únicos, muy energéticos, pero imposibles de mantener en
el tiempo.

Descripción Número
Fuentes galácticas 418
Pulsar 239
SNR ‐ PWN 135
Sistema binario 11
Cúmulo globular 30
Región de formación estelar 3
Fuentes extragalácticas 3219
AGN 3209
Galaxia starburst 7
Galaxia normal 3
Fuentes no identificadas 1428

Tabla 1: Clasificación de las fuentes incluidas en el cuarto catálogo del Fermi Large Area
Telescope (4FGL). Las fuentes no identificadas presentan una distribución espacial muy
correlacionada con el plano galáctico, por lo que es esperable que en su mayoría sean
fuentes galácticas. Entre los tipos de fuentes identificadas podemos ver las siglas SNR
(remanente de supernova) y PWN (Nebulosa de viento de púlsar, un tipo remanente
de supernova con un pulsar energético en su interior). Fuente: elaboración propia, en
base a los datos de (Abdollahi, 2020).

Para hacernos una idea de la relevancia de cada tipo de fuentes, y del por qué de la
clasificación, vamos a partir de los catálogos más relevantes para nuestro estudio, el
de Fermi‐LAT (Figura 2) para energías entre los 50 MeV y 1 TeV y el que proporciona

Astrofísica
4
Tema 9. Ideas clave
online TeVCat1 (Figura 3), para fuentes por encima de esas energías.

Si observamos la Tabla 1, vemos que los púlsares son las fuentes de rayos gamma
más numerosas en la galaxia, seguidos de los remanentes de supernova. Los sistemas
binarios, sin ser muy relevantes en número, son sistemas muy interesantes que nos
permiten estudiar la física de los sistemas en mucho detalle, debido a su dependencia
temporal. En cuanto a las fuentes extra‐galácticas, vemos que están completamente
dominadas por los núcleos de galaxias activos o AGN, que estudiaremos en el siguiente
tema.

Figura 2: En el cuadro superior, mapa de las 5064 fuentes del cuarto catálogo del Fer‐
mi Large Area Telescope (4FGL). Debajo, detalle del plano galáctico dividido en tres
fragmentos. Las fuentes azules corresponden a AGN (Núcleos de galaxias activos, los
discutiremos en el siguiente tema), mientras que las fuentes rojas son fuentes con
asociaciones firmes. Las 1336 fuentes sin identificar aparecen en negro y puede ob‐
servarse que se concentran principalmente en el plano galáctico, indicando su origen.
Fuente: (Abdollahi, 2020).
1
[Link]

Astrofísica
5
Tema 9. Ideas clave
Figura 3: Catálogo de fuentes TeV, divididas en tipos de objetos. Este catálogo contiene
72 sin identificar. Fuente: (Wakely & Horan, 2008).

9.2 Púlsares
En los últimos estadios de una estrella masiva, su núcleo es tan denso que no se pue‐
de describir mediante las fórmulas de la presión de un gas clásico. En este régimen, el
principio de incertidumbre y el de exclusión de Pauli juegan un papel fundamental, ya
que las partículas están tan confinadas que irremediablemente deben tener un mo‐
mento muy elevado, pero por otra parte no pueden ocupar el mismo estado cuántico
que sus vecinas. Esto lleva a una presión de degeneración que es la que sustenta el
núcleo de la estrella moribunda y, llegado el momento, sustentará el objeto compacto
que se forme.

Las estrellas más masivas, tras explotar como supernovas, dejan detrás un objeto com‐
pacto que puede ser una enana blanca (si el remanente no supera el límite de Chan‐
drasekhar ∼ 1.4𝑀⊙ ) o una estrella de neutrones (si el remanente no supera el límite
de Tolman‐Oppenheimer‐Volkoff, ∼ 3𝑀⊙ , en función de su momento angular). Solo
en los casos en que el objeto compacto supere este límite se acabará formando un
agujero negro.

El radio típico de una estrella de neutrones es del orden de unos pocos kilómetros,
por lo que todo el momento angular que tuviese la estrella queda confinado en un
objeto muy pequeño que debe rotar muy rápido. El campo magnético también se ve
compactado y amplificado.

Como vimos en el tema 2, un púlsar puede emitir radiación no‐térmica al acelerar

Astrofísica
6
Tema 9. Ideas clave
electrones en sus polos. Esa energía radiada se obtiene de la energía de rotación que
tiene la estrella de neutrones, que vendrá dada por:

1 1 2𝜋 2
𝐸rot = 𝐼esfera 𝜔2 = 𝐼esfera ( ) , (1)
2 2 𝑃

donde 𝑃 es el periodo e 𝐼 es el momento de inercia, que en el caso de una esfera


rígida es 𝐼esfera = 2/5𝑚𝑅2 . Teóricamente la máxima luminosidad no‐térmica que pue‐
de tener el púlsar será igual a la energía de rotación por unidad de tiempo que vaya
perdiendo, o spin‐down luminosity, que puede calcularse así:

d𝐸 1 d𝜔2 1 2𝜋 2 1
𝐿= = 𝐼esfera = 𝐼esfera ( ) ⋅ ⋅ 𝑃 ̇ , (2)
d𝑡 2 d𝑡 2 𝑃 𝑃

donde 𝑃 ̇ es la derivada respecto al tiempo del periodo, que es adimensional, pero


suele expresarse en s/s, para recordar al lector que son los segundos que aumenta el
periodo cada segundo.

En el tema 2 vimos cómo las partículas pueden acelerarse en el interior del cilindro
de luz del púlsar, generando directamente radiación IC de una forma pulsada, debi‐
do a la rotación del dipolo magnético con respecto del eje del púlsar. Fuera de esa
región, los electrones relativistas que han escapado constituyen el viento del púlsar
e interaccionan con los fotones térmicos de la superficie de la estrella de neutrones
produciendo todavía IC. Por último, también se produce radiación no‐térmica en la
región donde ese viento está suficientemente difundido como para ser frenado por el
medio interestelar. Así se forma una nebulosa sincrotrón, donde las partículas pueden
ser reaceleradas en el choque (ver Figura 4).

Los púlsares son objetos que fueron descubiertos, casi por sorpresa, por la entonces
doctoranda Jocelyn Bell y su director de tesis, A. Hewish (Hewish et al., 1968) mediante
observaciones en radio. Estos objetos emiten en todo el rango de ondas electromag‐
néticas, y ofrecen distintas claves para su entendimiento en las distintas bandas, por
lo que para su estudio suelen ser comunes campañas conjuntas entre observatorios,
máxime cuando se tratan de objetos pulsantes y por lo tanto con una variabilidad tem‐
poral relevante. En la Figura 5 podemos ver el espectro completo de un pulsar, desde
las ondas de radio hasta los rayos gamma.

Astrofísica
7
Tema 9. Ideas clave
Figura 4: Esquema de las tres regiones de radiación que podemos encontrar en un
púlsar. Fuente: (Aharonian & Bogovalov, 2003).

Todas estas observaciones nos han permitido entender qué es un púlsar: una estrella
de neutrones con un campo magnético muy elevado 𝐵 ∼ 108−14 G, de una densidad
extrema (𝑅 ∼ 10 km, 𝑀 ∼ 1.4𝑀⊙ ) y que rotan a mucha velocidad (entre 1 y 500
veces por segundo). De hecho, su frecuencia de rotación nos sirve para clasificarlos en
dos grandes grupos (ver Figura 6).

▸ Púlsares canónicos, o jóvenes. Tienen periodos de rotación de entre 0.1 ‐ 10


segundos, campos magnéticos intensos (𝐵 ∼ 1012 G) y son compatibles con un
origen reciente en una supernova tipo II.

▸ Púlsares milisegundo, o reciclados. Tienen periodos de rotación de más de 10


ms, campos magnéticos menos intensos (𝐵 ∼ 108 G) y se cree que son estrellas
de neutrones viejas que se han acelerado mediante un proceso de acreción de
material de una estrella compañera, por lo que podrían estar ligadas a binarias

Astrofísica
8
Tema 9. Ideas clave
Figura 5: Distribución espectral de energías de la nebulosa del Cangrejo, compren‐
diendo desde la emisión radio hasta los rayos 𝛾. Como podemos ver, la emisión se
ajusta bien con un modelo con una componente de sincrotrón y otra de IC, funda‐
mentalmente. La leyenda nos indica el modelo que se ha empleado para ajustar los
datos experimentales, incluso cuáles son los fotones target en la interacción IC: Syn
para synchrotron, FIR/NIR para el infrarrojo cercano/lejano y CMB para el fondo cós‐
mico de microondas. Incluso incluye la contribución de los procesos hadrónicos (P‐P).
Fuente: (Zhang et al., 2020).

de rayos X.

9.3 Remanentes de supernova


Como hemos descrito en el tema 2, las supernovas son excelentes aceleradores na‐
turales, capaces de transmitir energía a las partículas hasta velocidades relativistas,
mediante el mecanismo de Fermi. El ejemplo más espectacular y el más estudiado
corresponde a una supernova histórica, de la que conservamos un primer registro del
año 1054, cuando astrónomos chinos y japoneses dejaron escrito en sus diarios la apa‐
rición de una nueva estrella, visible incluso de día. La zona aproximada del cielo a la

Astrofísica
9
Tema 9. Ideas clave
Figura 6: Pulsar spin‐down frente al periodo del pulsar. Podemos observar las dos po‐
blaciones perfectamente distinguidas. Fuente: adaptado de (Abdo, 2013).

que se referían estos estudiosos coincide con la zona donde hoy en día podemos ob‐
servar la nebulosa del cangrejo (ver A fondo). Además, este remanente de supernova
se ha visto evolucionar a lo largo de los años, y su expansión es compatible con un
origen hace entre 900 y 1000 años.

Este remanente, como muchos otros, tiene un púlsar muy activo en su centro, y co‐
rresponde por lo tanto a la categoría PWN (nebulosa de vientos de púlsar, por sus
siglas en inglés). Es importante remarcar que los PWNe no tienen que estar ligados,
necesariamente, a un remanente de supernova, ya que el remanente tiene una vida
más corta y por lo tanto pueden observarse PWNe aislados, pero es mucho más difícil.

Los remanentes de supernova con PWN son sistemas muy complejos, con diferentes
zonas de emisión no‐térmica, como hemos visto en la Figura 4. Con algunos de los
PWN más cercanos, como Vela o el Cangrejo, hemos podido observar todo el espec‐
tro electromagnético, permitiéndonos identificar los distintos componentes del mis‐
mo con las distintas zonas de emisión no‐térmica (ver Figura 7). Actualmente hemos
identificado decenas de PWNe gracias a las observaciones en radio, X y 𝛾. Un catálogo
actualizado de estos objetos puede encontrarse en [Link]
ca/~pulsar/[Link].

Astrofísica
10
Tema 9. Ideas clave
Figura 7: Distribución espectral de energías de la nebulosa del Cangrejo, compren‐
diendo desde la emisión radio hasta los rayos 𝛾. Como podemos ver, la emisión se
ajusta bien con un modelo con una componente de sincrotrón y otra de IC, funda‐
mentalmente. La leyenda nos indica el modelo que se ha empleado para ajustar los
datos experimentales, incluso cuáles son los fotones target en la interacción IC: Syn
para synchrotron, FIR/NIR para el infrarrojo cercano/lejano y CMB para el fondo cós‐
mico de microondas. Incluso incluye la contribución de los procesos hadrónicos (P‐P).
Fuente: (Zhang et al., 2020).

En caso de que el remanente no tenga una nebulosa del púlsar, su luminosidad irá
disminuyendo con el tiempo, según la zona emisora se hace más grande. Se estima
que en unos pocos miles de años un remanente de supernova ya no es visible en la
banda de TeV, por ejemplo, por lo tanto será más fácil detectar remanentes jóvenes.

Una cuestión que es objeto de estudio actualmente en este tipo de objetos es el origen
de su radiación, si es de tipo leptónico o hadrónico. En el primer caso tendríamos
electrones y positrones acelerados en una onda de choque que emiten por sincrotrón,
mientras que en el segundo tendríamos que los protones acelerados, al chocar con el
material interestelar, producen piones neutros y éstos decaen en fotones gamma.

Es especialmente relevante determinar el origen de la radiación porque de encontrar‐


se algún remanente de supernova que se ajustase bien con un modelo hadrónico esto

Astrofísica
11
Tema 9. Ideas clave
Figura 8: Datos de Fermi y H.E.S.S. de la remanente de supernova RX J1713.7‐3946,
representados junto a los mejores modelos teóricos. Se muestran dos modelos leptó‐
nicos, uno con un espectro de potencias puro (Electrons PL), otro con un espectro de
potencias con un cut‐off (Electrons BPL) y un modelo hadrónico (Protons BPL). Como
puede verse en la imagen, con los datos actuales no podemos descartar ninguno de
los dos últimos. Fuente: (H. E. S. S. Collaboration, 2018).

respaldaría la teoría de que el origen de los rayos cósmicos galácticos se da, precisa‐
mente, en supernovas y sus remanentes. Puede verse en la Figura 8 un ejemplo de
remanente de supernova (RX J1713.7‐3946) en la que ambos modelos pueden expli‐
car su emisión no‐térmica.

9.4 Sistemas binarios


Los sistemas binarios son, como su nombre indica, sistemas de dos estrellas. En al‐
gunos casos, una de estas estrellas puede ser mucho más masiva que la otra y por lo
tanto evolucionar más rápido y acabar como objeto compacto orbitando alrededor de
su compañera. La interacción de estos objetos puede dar lugar a radiación no‐térmica.

Astrofísica
12
Tema 9. Ideas clave
El objeto compacto puede ser:

▸ Enana blanca (WD) Tienen una masa de 𝑀 < 1.44𝑀⊙ y un radio de ∼ 7 × 108
cm, comparable al de la Tierra. Desde el punto de vista de las emisiones en altas
energías, solo son relevantes en el caso en que mediante acreción de una es‐
trella compañera estas estrellas degeneradas vayan adquiriendo suficiente ma‐
terial como para producir una reacción en cadena que da lugar a una nova, o
en casos más extremos conseguir disparar la fusión de carbono en el núcleo y
producir una supernova tipo Ia.

▸ Estrella de neutrones (NS) Tienen una masa de entre 1.1𝑀⊙ y 2.1𝑀⊙ y un radio
del orden de unos pocos km. Debido a su intenso campo magnético, su rotación
rápida y sus vientos, son piezas clave para entender la emisión no‐térmica de
sistemas binarios.

▸ Agujero negro (BH) De masa superior a las 2 𝑀⊙ , los agujeros negros pueden
jugar un papel fundamental en las binarias acretantes, ya que pese a no tener
vientos sí pueden generar discos de acreción a su alrededor, que emiten radia‐
ción de cuerpo negro de alta energía, y jets relativistas.

En términos de la interacción del objeto compacto con la estrella compañera, pode‐


mos distinguir dos casos:

▸ Binarias sin acreción. La emisión viene dada por la interacción del viento del
púlsar con el medio interestelar o con el viento de la estrella compañera. El es‐
pectro de altas energías está dominado por la radiación 𝛾.

▸ Binarias con acreción. La emisión viene dada por la acreción misma, que puede
generar jets relativistas. Dentro de esta clasificación encontramos los microcuá‐
sares. El espectro de altas energías está dominado por la radiación X.

Acreción en objetos compactos


En astronomía llamamos acreción al proceso mediante el cual se acumula materia en
un objeto masivo, fruto de la fuerza gravitatoria. En la interacción entre un objeto
masivo y una partícula que se siente atraída hacia él, solo se producirá una colisión

Astrofísica
13
Tema 9. Ideas clave
directa si la partícula cayese exactamente en la dirección del objeto masivo, lo cual es
muy improbable. En otras palabras, la sección eficaz del proceso de acreción es muy
pequeña, y esto aplica también al caso en que tengamos un gas cayendo sobre un
objeto compacto, dando lugar al llamado problema del momento angular.

Cualquier gas cayendo sobre un objeto compacto tendrá un momento angular, ya sea
el gas proveniente de una estrella compañera, cayendo sobre un agujero negro o estre‐
lla de neutrones (binarias de rayos X/𝛾) o sobre una enana blanca (novas/supernovas);
o, por el contrario, sea gas interestelar cayendo sobre un agujero negro supermasivo
(AGN, ver tema 5). En cualquiera de estos casos, para que el gas acabe cayendo en el
objeto compacto, necesita perder energía, ya que si no lo hiciera simplemente traza‐
ría una órbita muy elíptica. La forma más eficiente de reducir el momento angular y la
energía es formando un disco de acreción con un eje de rotación que vendrá determi‐
nado por el momento angular inicial de la nube de gas que cae. Este disco de acreción
permite que el gas vaya perdiendo momento angular a cambio de ir calentándose, de‐
bido a múltiples factores, como las colisiones, ondas de choque internas, viscosidad
del propio disco y la formación de campos magnéticos.

Este proceso hace de los discos de acreción excelentes conversores de energía cinética
en calor, y por lo tanto emisores de radiación térmica, ya que pueden alcanzar tem‐
peraturas muy elevadas. Comparado con la eficiencia, por ejemplo, de las reacciones
nucleares, donde se puede desprender una energía Δ𝐸 = 0.005𝑚𝑐 2 , en los discos de
acreción, especialmente alrededor de agujeros negros en rotación rápida, este valor
puede alcanzar Δ𝐸 = 0.4𝑚𝑐 2 .

Las dimensiones del disco de acreción en binarias vienen determinadas por dos va‐
lores extremos: el que determina el radio máximo del disco y el que determina el
radio mínimo, o cuánto pueden acercarse al objeto compacto. En el caso de binarias
acretantes el radio máximo es el tamaño del Lóbulo de Roche, es decir, la región del
espacio contenida en el interior de la superficie equipotencial al punto de Lagrange 1
(ver Figura 9). El radio interno, en caso de que el objeto compacto sea una estrella de
neutrones o una enana blanca, viene determinado, como es lógico, por la superficie
de ésta.

Astrofísica
14
Tema 9. Ideas clave
Figura 9: Esquema de los puntos de Lagrange (𝐿1 ‐𝐿5 ) y de los lóbulos de Roche de una
estrella normal y un objeto compacto (respectivamente 𝑀1 y 𝑀2 , pintados en color).
Todo el material que se encuentre dentro de dichos lóbulos permanece ligado gravi‐
tacionalmente a la masa que hay en su centro. En el caso de binarias acretantes, la
estrella compañera puede, en ocasiones, tener unas dimensiones superiores a su pro‐
pio lóbulo de Roche, o simplemente tener unos vientos fuertes que eyecten material
fuera de éste. En ese momento, el material comienza a caer hacia el objeto compacto,
llenando el lóbulo de Roche de éste. Fuente: (Muñoz Darias, 2008).

Sin embargo, si se trata de un agujero negro, ya que no tiene superficie, el disco de


acreción podrá extenderse hasta la última órbita estable, que varía en función del mo‐
mento angular del propio agujero negro. En el caso de agujeros negros sin rotación
(métrica de Schwarzschild), ésta última órbita estable se sitúa a 3 veces el radio del
horizonte de sucesos (𝑟𝑠 ), pero para agujeros negros en rotación (métrica de Kerr), la
última órbita estable es mucho más pequeña, acercándose mucho más al horizonte
de sucesos y, por lo tanto, permitiendo que se caliente mucho más el gas que cae.

Muchos objetos con discos de acreción presentan, también, flujos axiales muy colima‐
dos de partículas relativistas, conocidos como jets, al menos en algunos momentos de
su existencia. El mecanismo que produce estos jets es todavía una incógnita, aunque
se pueden esgrimir argumentos de conservación de la energía y del momento angular
para justificar su origen, no está claro cómo acaban siendo tan colimados, y las simu‐
laciones MHD (Magneto‐hidrodinámica) todavía no han sido capaces de reproducir su
formación.

Astrofísica
15
Tema 9. Ideas clave
Una vez que hemos entendido cómo se forman los discos de acreción y cómo es ne‐
cesario que se sobrepase el lóbulo de Roche para que el material caiga en el objeto
compacto, es más sencillo entender los tipos de binarias que encontramos. Por un
lado, tendremos binarias con una estrella compañera muy masiva, por lo que su ló‐
bulo de Roche será muy grande en comparación con el del objeto compacto, y por lo
tanto no habrá acreción. Son las llamadas High mass X‐ray binaries (HMXB), aunque
también se han descubierto algunos ejemplos de estos sistemas que emiten gamma.
Por otra parte, tendremos los sistemas en que la estrella compañera no es tan masiva,
por lo que su lóbulo de Roche más pequeño, y por lo tanto parte de la estrella puede
sobrepasarlo, disparando así un proceso de acreción y de formación de disco. Estas se
llaman Low mass X‐ray binaries (LMXB) y pueden formar los llamados microcuásares.

Figura 10: Esquemas orbitales y de lóbulos de Roche de dos ejemplos de binaria de


alta masa (HMXB) y de baja masa (LMXB). Nótese la diferencia de periodos orbitales y
la diferencia en las masas de las estrellas compañeras. Es importante recordar que la
masa a la que hacemos referencia en esta clasificación es la de la estrella compañera,
siempre. Fuente: Miguel Mas Hesse.

Astrofísica
16
Tema 9. Ideas clave
Binarias no acretantes
En el caso de binarias no acretantes la emisión de altas energías se produce al inter‐
accionar el púlsar orbitante con los vientos de la estrella masiva. Se conocen unos
100 sistemas de este tipo. Estas estrellas suelen ser de tipo Be, un tipo de estrellas
muy masivas y que giran sobre sí mismas con una velocidad tan elevada que sus vien‐
tos son marcadamente anisotrópicos, siendo mucho más importantes en el plano de
rotación. En otras palabras, son estrellas que presentan un disco de decreción en su
plano orbital, debido a su velocidad de giro (ver Figura 11). Cuando el púlsar interac‐
ciona con este viento anisotrópico genera rayos X y, en algunos casos extremos como
los sistemas PSR B1259‐63 o LSI+61 303, rayos gamma.

Figura 11: Representación gráfica de los dos modelos principales de binarias de rayos
gamma, con el modelo acretante (microquasar) a la izquierda y el modelo no acretante
a la derecha. Fuente: (Mirabel, 2012).

La emisión de estos sistemas es variable y está modulada con el periodo orbital. En al‐
gunos casos se observa variación una vez por cada paso orbital y en otros, como en PSR
B1259‐63, dos veces por periodo, coincidiendo 15 días antes y después del periastro,
lo que indica una interacción con un disco. Esta emisión se ha observado en distin‐
tas longitudes de onda, y se ha podido explicar con modelos leptónicos (sincrotrón y
IC con los fotones de la estrella compañera, muy caliente) y hadrónicos, mediante el
choque de vientos del púlsar y de la estrella compañera.

Astrofísica
17
Tema 9. Ideas clave
Binarias acretantes ‐ microquásares
En el caso en que la estrella compañera supere el lóbulo de Roche, tenemos binarias
acretantes, que formarán discos de acreción y, en ocasiones, jets relativistas. Por su
similitud estructural con los cuásares, que estudiaremos en el tema 5, a estos sistemas
se les conoce como microcuásares, y solo se han detectado unos 15 en rayos X y gam‐
ma, así como en radio. El origen de la radiación en este caso estaría en la interacción
IC de los electrones relativistas del jet con los fotones de la estrella compañera.

Binarias de estrellas tempranas


Un último tipo de binarias que no hemos contemplado hasta ahora son las llamadas
binarias de estrellas tempranas, en las que ambas estrellas son tipo O o Wolf‐Rayet,
que presentan fuertes vientos estelares. En la onda de choque entre los dos vientos,
los electrones pueden acelerarse hasta velocidades relativistas y emitir radiación sin‐
crotrón o IC, tomando como fotones target los fotones UV de las estrellas. Uno de
los ejemplos mejor estudiados de este tipo de binarias es Eta Carinae, una fuente de
rayos gamma.

9.5 Referencias bibliográficas

Abdo, A. A. (2013). The Second Fermi Large Area Telescope Catalog of Gamma‐Ray
Pulsars. APJS, 208(2), 17.

Abdollahi, S. A. (2020). Fermi Large Area Telescope Fourth Source Catalog. APJS,
247(1), 33.

Aharonian, F. A. & Bogovalov, S. V. (2003). Exploring physics of rotation powered


pulsars with sub‐10 GeV imaging atmospheric Cherenkov telescopes. NA, 8(2),
85–103.

H. E. S. S. Collaboration (2018). H.E.S.S. observations of RX J1713.7‐3946 with impro‐

Astrofísica
18
Tema 9. Ideas clave
ved angular and spectral resolution: Evidence for gamma‐ray emission extending
beyond the X‐ray emitting shell. AAP, 612, A6.

Hewish, A., Bell, S. J., Pilkington, J. D. H., Scott, P. F., & Collins, R. A. (1968). Observation
of a Rapidly Pulsating Radio Source. NAT, 217(5130), 709–713.

Mirabel, I. F. (2012). Gamma‐Ray Binaries Revealed. Science, 335(6065), 175.

Muñoz Darias, T. (2008). Determinación de parámetros fundamentales en binarias


compactas. PhD thesis, Universidad de la Laguna.

Wakely, S. P. & Horan, D. (2008). TeVCat: An online catalog for Very High Energy
Gamma‐Ray Astronomy. International Cosmic Ray Conference, 3, 1341–1344.

Zhang, X., Chen, Y., Huang, J., & Chen, D. (2020). Modelling the broadest spectral
band of the Crab nebula and constraining the ion acceleration efficiency. MNRAS,
497(3), 3477–3483.

Astrofísica
19
Tema 9. Ideas clave

También podría gustarte