El antropólogo Vladimir Gil afirmó que las operaciones
mineras en el Perú, como en el caso de Antamina, crean
espacios “extraterritoriales” que excluyen a las comunidades
locales y profundizan los conflictos sociales. Durante una
entrevista en el programa El Arriero de #LaMulaStream, Gil
presentó su libro La batalla por los recursos andinos (IEP,
2025), en el que documenta los impactos de las industrias
extractivas sobre el tejido social y ambiental del país.
“Es una tragedia adicional que esta montaña, de flujo
de dinero tan grande, llegue a unas zonas donde, de
vuelta, todos somos humanos, pero hay unos más
débiles que otros”, señaló Gil, al relatar cómo el ingreso
de Antamina afectó a dos comunidades campesinas
vecinas al yacimiento, cuyos dirigentes desaparecieron
tras vender las tierras.
“Fue toda una desilusión porque la gente confiaba en
sus dirigentes, pero lamentablemente no pasaron la
prueba”, lamentó.
En entrevista con Javier Torres, Gil explicó que la mina
funciona como un espacio “extraterritorial” al que los
pobladores locales no pueden acceder.
“Cancelaron un camino de pastores que era ancestral,
y no había ni un solo invitado local en la ceremonia de
celebración”, denunció.
Recordó un episodio en que el entonces
presidente Alejandro Toledo visitó la mina:
“El helicóptero tenía que partir de una vez porque los
vientos podían ser un peligro; básicamente, Toledo leyó
un discurso dirigido a los inversionistas y se fue
corriendo”.
El antropólogo cuestionó también el rol del Estado peruano,
que, según dijo, prioriza la recaudación de impuestos sobre
los derechos de las comunidades.