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Análisis de Errores y Obstáculos en Matemáticas

El documento analiza la interacción de variables en el proceso de enseñanza y aprendizaje de las matemáticas, destacando la importancia de que los docentes reflexionen sobre su concepción del mismo. Se revisan los conceptos de error y obstáculo epistemológico, enfatizando que los errores pueden ser indicadores útiles del conocimiento de los estudiantes y no solo fallos a corregir. Se propone que los errores deben ser vistos como oportunidades de aprendizaje y que el enfoque constructivista debe permitir a los alumnos reconstruir sus concepciones a través de la confrontación con sus propios errores.

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Análisis de Errores y Obstáculos en Matemáticas

El documento analiza la interacción de variables en el proceso de enseñanza y aprendizaje de las matemáticas, destacando la importancia de que los docentes reflexionen sobre su concepción del mismo. Se revisan los conceptos de error y obstáculo epistemológico, enfatizando que los errores pueden ser indicadores útiles del conocimiento de los estudiantes y no solo fallos a corregir. Se propone que los errores deben ser vistos como oportunidades de aprendizaje y que el enfoque constructivista debe permitir a los alumnos reconstruir sus concepciones a través de la confrontación con sus propios errores.

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Capítulo 1.

Análisis del discurso matemático escolar

¿ERRORES U OBSTÁCULOS EPISTEMOLÓGICOS?

Patricia Sastre Vázquez, Alejandra Cañibano y Rodolfo Eliseo D´Andrea


Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires Argentina
Pontificia Universidad Católica Argentina. Campus Rosario
pasava2001@[Link], mac@[Link], rodolfoedandrea@[Link]

Resumen. En el proceso de enseñanza y aprendizaje interactúan muchas variables relacionadas con el contenido de lo que
se quiere enseñar, con las características de los participantes de la clase, con el contexto sociocultural, etc. El modelo al cual
adhiere el docente incide de manera significativa en la elección de las estrategias didácticas que irá a utilizar. Por lo tanto, es
importante que el docente tome conciencia y reflexione acerca de su concepción del proceso de enseñanza y aprendizaje, a
fin que su selección se haga con conocimiento de las implicaciones subyacentes a ella. En este trabajo se realiza una revisión
de los conceptos: obstáculo epistemológico y error. Se analizan las concepciones que se hallan latentes en ambas definiciones
con el objetivo de brindar un marco conceptual útil para diseñar intervenciones didácticas.
Palabras clave: error, obstáculo, concepciones previas, matemática
Abstract. In the process of teaching and learning many variables interact related to the content of what is being taught,
with the characteristics of the participants in the class, with the socio-cultural context, etc. The model the teacher follows
significantly affects the choice of teaching strategies that will be used. Therefore, it is important that teachers become aware
of and reflect on their conception of teaching and learning process, so that their selection is made with knowledge of the
underlying implications. In this paper we review the concepts of epistemological obstacle and error. The concepts that are
latent in both definitions in order to provide a useful conceptual framework for designing educational interventions are
discussed.
Key words: error, obstacle, previous conceptions, mathematics

Error y obstáculo

La noción de error presenta diferentes acepciones como: falta de verdad, incorrección por falta de
conocimiento, equivocación, desajuste conceptual o moral, censor de problemas (De la Torre,
1993). Si se consulta el diccionario de la lengua española se encuentra que el vocablo error se
define, entre otras formas, como: 1) idea u opinión que una persona tiene por buena, cuando, en
realidad, es falsa, 2) equivocación, 3) desacierto, concepto o juicio basado en rasgos incorrectos o
falsos. Así, podría considerarse que el error es una incorrección que surge de la diferencia entre
el valor previsto y el valor real.

Por muchas décadas, durante el proceso de enseñanza aprendizaje, el error ha sido considerado
como un elemento cuya aparición no era deseada en absoluto. Si a pesar de ello, durante las
actividades, los errores emergían, estos eran rápidamente suprimidos. En la enseñanza tradicional,
tanto el docente como los alumnos, conciben a los errores en forma negativa, pretendiendo que
estos no se hagan presentes, ignorando todo el potencial que los errores tienen para aportar al
proceso de adquisición de conocimientos.

Ante la aparición de errores, la respuesta más común de los profesores es la de brindar más o
nueva información relacionada con la respuesta correcta o deseada, es decir, se ofrecen más datos

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referidos al modelo a imitar, el cual se considera correcto. En este contexto, el alumno siente al
error como algo que es su culpa y que no debiera haber sucedido. En este marco, el proceso de
enseñanza y aprendizaje se considera como exitoso si se obtienen productos finales correctos y
entonces, dentro de él los errores no tienen cabida, ya que solo entorpecen el proceso.

Bajo la perspectiva de Matz (1980), los errores sistemáticos que cometen los alumnos, en la
resolución de problemas, son consecuencia de un frustrado intento por adaptar conocimientos,
adquiridos previamente, a una nueva situación. En el mismo sentido, Brousseau, Davis y Werner
(1986) señalan, que los errores son el resultado de un procedimiento sistemático imperfecto que
el alumno utiliza de modo consistente y con confianza. Según Godino, Batanero y Font (2003):
“Hablamos de error cuando el alumno realiza una práctica (acción, argumentación, etc.) que no es válida
desde el punto de vista de la institución matemática escolar” (p.69).

Según Popper (1944) no hay fuentes ultimas de conocimiento, todos ellas deben adaptarse y ser
sometidas a un examen crítico. El conocimiento no puede partir de la nada, todo conocimiento es
producto de la modificación de otro anterior. No existen criterios para reconocer la verdad, pero
si para reconocer al error. La claridad y distinción no son criterios de verdad, pero la oscuridad y
la confusión son indicadores de error.

En el proceso de adquisición de un nuevo conocimiento matemático ocurre algo similar a lo


descripto anteriormente: el nuevo conocimiento toma como base el conocimiento cotidiano que
traen los individuos. Así se producen rupturas con las concepciones previas, las cuales muchas
veces son falsas o incompletas, para dar lugar a la aparición de nuevas concepciones. Desde este
marco teórico, el proceso de enseñanza y aprendizaje se considera como la consecuencia de
modificaciones cualitativas de un conocimiento hacia otro conocimiento considerado científico. El
conocimiento matemático se construye a partir de la realidad, mediante actos sucesivos de
abstracción los cuales desembocan en un nivel en el cual las tareas se realizan con objetos y
relaciones que nada tienen que ver con la realidad tangible de la cual se ha iniciado el proceso.
Durante este proceso, entonces el individuo debe ir dejando de lado cierto tipo de conocimientos
e ir reemplazándolos por otros más evolucionados. Sin embargo los conocimientos anteriores que
funcionaban, no son abandonados completamente, sino que se integran al nuevo conocimiento que
nace del aprendizaje. En este marco, los errores persistentes son manifestaciones de la
inadaptación del conocimiento provocado por la presencia de obstáculos. Los errores son
expresiones observables del desempeño de los individuos, y pueden ser útiles para determinar el
tipo de comprensión que han alcanzado estos. Las respuestas incorrectas contribuyen a la
confección de un diagnóstico para establecer las formas específicas de uso de un conocimiento

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matemático, las cuales pueden ser consideradas como indicadores de un tipo concreto de
comprensión.

Bell (1976) afirma que a cada error cometido al realizar una tarea encomendada, le corresponde
un error de concepción que lo sostiene. Muchos errores no son simples equivocaciones, sino que
tienen raíces más profundas. El error es un hecho observable y constatable, y puede ser
considerado como un indicador de la presencia de obstáculos, que surgen de la existencia de
concepciones erróneas. Rauff (1994) considera que los errores e ideas equivocadas de los alumnos
son un conjunto de creencias establecidas por ellos y que el desarrollo de esos errores conduce a
soluciones lógicas para los estudiantes.

Para Bachelard (1938) los entorpecimientos o confusiones que comete un alumno en sus
procedimientos hacia la búsqueda de una construcción de conocimiento real son obstáculos
epistemológicos que determinan simplemente lo “incompleto” del conocimiento del alumno, pero
no necesariamente ausencia de conocimiento. En la óptica de Brousseau (1986) el aprendizaje es
una adaptación al medio, lo que involucra: rupturas cognitivas, acomodaciones, cambio de modelos
o concepciones implícitas y cambio de lenguajes o sistemas cognitivos. A partir de estas ideas,
Brousseau introduce el término obstáculo. Según Brousseau (1986) un obstáculo es un
conocimiento que ha sido en determinado momento eficiente para resolver algún tipo de
problemas, pero que falla cuando se aplica a otro problema. Debido a su éxito previo en cierto
tipo de problemas se resiste a ser modificado o a ser rechazado y se convierte en una barrera para
un aprendizaje posterior. Se revela por medio de los errores específicos que son constantes y
resistentes. Puede entonces, considerase al obstáculo una concepción que ha servido para
resolver algún tipo de problema pero que falla cuando se aplica a otro.

Las ideas básicas de Bachelard (1938) enfatizan la importancia que tiene ofrecer una visión de la
ciencia mediante los aspectos históricos que han influido en la construcción del conocimiento.
Partiendo siempre de una catarsis intelectual, el modelo bachelardiano se basa en la idea de cambio
científico, dentro del cual existen tres categorías bien definidas en el marco de la epistemología: 1)
Obstáculos epistemológicos; 2) Rupturas epistemológicas y 3) Actos epistemológicos.

En la vida cotidiana, entre las acepciones para la palabra obstáculo se encuentran: 1) lo que se
opone al cumplimiento de un propósito, 2) cosa que impide pasar o avanzar y 3) situación o
hecho que impide el desarrollo de una acción. En resumen, se considera al obstáculo como un
estorbo que impide avanzar hacia un lugar, una situación que impide el desarrollo de una acción.
Sin embargo desde la didáctica, el concepto de obstáculo no es tan obvio y su manejo presenta
dificultades entre los docentes. En general, el profesor está acostumbrado a revisar el trabajo de
sus alumnos teniendo en mente lo que espera que éstos respondan, de acuerdo con lo que él cree
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que deben saber. Evalúa lo correcto y lo incorrecto, y no acostumbra analizar el origen de la


respuesta, ni el pensamiento existente detrás de su manifestación oral o escrita, ni sus posibles
causas. Es decir, el profesor evalúa y explica desde su lógica sin tener en cuenta, en la mayoría de
los casos, la lógica de los alumnos. Esto trae como consecuencia que sean pocos los estudiantes
que logren satisfacer las expectativas del docente. Una enseñanza que tenga como finalidad lograr
que los alumnos construyan sus aprendizajes, debe basarse en la comprensión de los
razonamientos de los estudiantes y de las causas de sus dificultades. Es deber del profesor orientar
su discurso y las actividades que promueve para conseguir que sus alumnos puedan identificar
otras formas de entender los fenómenos, de pensar y de hablar sobre ellos más acordes con los
de la ciencia actual. Sin embargo, para ello es necesario un cambio profundo en la forma de
entender qué es enseñar y, muy especialmente, en la forma de conceptuar el papel del error en el
aprendizaje. Desde esta perspectiva se puede afirmar que enseñar consiste básicamente en ayudar
a los alumnos a superar sus errores que son algo totalmente normales y positivos en el proceso de
aprender.

En un enfoque constructivista de los procesos de enseñanza y aprendizaje, los alumnos, principales


protagonistas del proceso, han de reconstruir sus concepciones, percepciones, actitudes y
sentimientos personales y los errores son simplemente pasos intermedios en su elaboración del
conocimiento (Azcárate, Serradó y Cardeñoso, 2004). Errores, que en este proceso de
reconstrucción de sus ideas, pueden transformarse a veces en obstáculos.

La idea de obstáculo guarda relación con las representaciones o concepciones alternativas de los
alumnos pero añade nuevos matices. Los obstáculos epistemológicos son formas de pensar
arraigadas, antiguas estructuras tanto conceptuales como metodológicas, que pudieron tener en el
pasado cierto valor pero que en el momento actual se contraponen al progreso del conocimiento
científico. Estos obstáculos pueden reflejar una ideología dominante en una época determinada
(Gómez Moliné et al, 2002). Si bien tales contradicciones pueden ser particulares de algunos pocos
individuos, se dice que estamos en presencia de un obstáculo epistemológico cuando el mismo se
encuentra más generalizado, extendiéndose dentro de una comunidad o incluso toda una cultura
(Bohorquez et al, 2003). Así, en el marco de la teoría de situaciones, el concepto de obstáculo
epistemológico queda comprendido en una categoría más amplia, la de obstáculo, que a su vez es
un caso particular de otra noción más general, la de concepción. Duroux (1982) propone las
siguientes condiciones para poder calificar de obstáculo a una concepción: a) Un obstáculo será un
conocimiento, una concepción, no una dificultad ni una falta de conocimiento; b) Este
conocimiento produce respuestas adaptadas a un cierto contexto, frecuentemente reencontrado;
c) Engendra respuestas falsas fuera de este contexto. Una respuesta correcta y universal exige un

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punto de vista notablemente diferente; d) Este conocimiento resiste a las contradicciones con las
que se le confronta y al establecimiento de un conocimiento mejor. No es suficiente poseer un
conocimiento mejor para que el precedente desaparezca. Es pues indispensable identificarlo e
incorporar su rechazo en el nuevo saber y e) Después de tomar conciencia de su inexactitud, el
obstáculo continúa manifestándose de forma intempestiva y obstinada.

Conclusiones

Para lograr la adquisición de un nuevo concepto son necesarias muchas actividades durante las
cuales existen numerosas posibilidades de que aparezcan errores. El error producido por el
alumno surge de la aplicación de alguna estrategia que para él tiene cierta significación, por lo tanto
el hecho de intentar una rectificación sin justificación que la respalde, constituye un acto carente
de significación para el estudiante. Para lograr un aprendizaje significativo es necesario confrontar
al estudiante con la insuficiencia de sus argumentos y las contradicciones en que incurre, es decir
instarlo a someter a crítica el conocimiento erróneo y contemplar qué elementos faltan o deben
modificarse

El error es el resultado de un razonamiento en el que se han empleado principios o argumentos


inadecuados para abordar un problema. En lugar de ser evitado, el error puede constituirse en el
punto de partida para abordar el aprendizaje. El error es un indicador de la existencia de una
lógica que debería ser explicitada y estudiada. Es un elemento muy importante si el interés está
centrado en los procesos más que en el resultado obtenido. Obtener un resultado o una respuesta
correcta no es garantía de que el proceso de enseñanza y aprendizaje haya resultado exitoso, ya
que el mecanismo mediante el cual se ha obtenido esa respuesta correcta, permanece oculto. Con
frecuencia, los alumnos adquieren capacidad para sortear obstáculos con estrategias que diseñan
para dar respuestas correctas a casos parecidos, pero sin realmente comprender el problema que
se les presenta.

En general, los profesores, frente a los errores de los estudiantes, reaccionan realizando
correcciones e intentado hacer desaparecer lo que consideran, hechos no deseables. Sin embargo,
muchas veces las respuestas erróneas de los estudiantes no obedecen a equivocaciones, sino que
son la consecuencia de la disponibilidad y del uso de los recursos que realizan para dar solución al
problema que se les presenta. En pocas palabras, los alumnos formulan sus respuestas de la forma
que creen que es más adecuada para las circunstancias presentes. Visto desde este ángulo, parece
lícito pensar que las respuestas erróneas, al igual que las respuestas correctas, están llenas de
significación. Conocer estas significaciones puede constituirse en un aporte importante para el
diagnóstico pedagógico y el desarrollo de metodologías apropiadas.

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La evaluación formativa atribuye al proceso de enseñanza y aprendizaje, un papel más


trascendental que la mera obtención de un producto. En este contexto, el error constituye un
insumo fundamental para el proceso de obtención e interpretación de la información que le
permite a la evaluación formativa modificar y mejorar el aprendizaje durante el período de
enseñanza. El uso del error se constituye en un gran potencial positivo didáctico, en
contraposición a la usual actitud correctora y sancionadora de la pedagogía tradicional.

Ya sea desde una perspectiva conductista o del procesamiento humano de la información, el


análisis de los errores en Matemática estuvo limitado, hasta esa época, a una función diagnóstica y
reparadora. Los investigadores se preocuparon por clasificar los errores para permitir a los
profesores una modificación de las estrategias de enseñanza, con la intención de tornarlas más
eficaces, y por ende, reforzar una visión absolutista de la Matemática, en tanto se procuraba dotar
a los alumnos de medios que permitieran alcanzar la verdad absoluta y se evitaran los errores.

La diferencia entre error y obstáculo está asociada a la perspectiva desde la cual se sitúa el
individuo y, por tanto, al modelo de intervención que desarrolle el profesor durante el proceso de
enseñanza. Las teorías conductistas del aprendizaje consideraban al error como el resultado de la
ignorancia, de la duda o el azar. Las nuevas tendencias en educación consideran que el error es la
consecuencia de un conocimiento anterior que se manifiesta falso o no apropiado a una nueva
situación, y en ese marco se refieren a los errores considerándolos como obstáculos. En el marco
de una enseñanza constructivista, el error es considerado como una herramienta fundamental
para la construcción del conocimiento. El error no es ignorado, ni se intenta eliminarlo, sino que
se pretende sacarle provecho, transformándolo en una oportunidad para crear situaciones de
aprendizaje.

Todo proceso de instrucción es potencialmente generador de errores. Los obstáculos se revelan


por medio de los errores específicos que son constantes y resistentes. Para superar tales
obstáculos se precisan situaciones didácticas diseñadas para hacer a los alumnos conscientes de la
necesidad de cambiar sus concepciones y para ayudarlos a conseguirlo.

Es importante también anotar que incluso aquellos estudiantes que tienen una actuación
aparentemente satisfactoria en Matemáticas, ocultan probablemente serios errores operacionales,
estructurales y procesuales de los objetos matemáticos que dificultarán el aprendizaje subsiguiente.
En tal sentido, conocer el tipo de error que cometen los alumnos permite al docente seleccionar
las estrategias idóneas que optimen su acción y faciliten la superación de los errores mediante la
adquisición de un nuevo conocimiento por parte de sus alumnos. Reconocer que los errores
pueden deberse a causas epistemológicas y didácticas y no sólo de tipo cognitivo, es un primer
paso para encontrar posibles soluciones.
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Referencias bibliográficas

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