UNIVERSIDAD MARIANO GALVEZ DE GUATEMALA
FACULTAD DE CIENCIAS JURÍDICAS Y SOCIALES – EXTENSIÓN
PETÉN
TERCER SEMESTRE
TAREA PARA EFECTO DE EXAMEN FINAL
MEDICINA
FORENSE
DOCENTE: HERMAN BERNARDO CRESPO
Nombre del Alumno: CLAUDIA MARLENY BO SOBERANIS
Fecha: 27/05/2022
Carné: 0506-10-10431
MEDIDAS DE PREVENCIÓN PARA LOS ACCIDENTES EN EL TRABAJO
Para evitar accidentes en las empresas o centros de trabajo, hay que aplicar técnicas,
procedimientos y las mejores prácticas de prevención, como:
Realizar las actividades de acuerdo a los métodos y procedimientos establecidos, usar la
maquinaria, el equipo y las herramientas manuales, eléctricas, neumáticas o portátiles, con los
dispositivos de seguridad instalados
Colocar de manera correcta los materiales o productos que se procesan en el centro de trabajo
Mantener orden y limpieza en todas las instalaciones, áreas, equipo, maquinaria y
herramienta, entre otras
Utilizar el equipo de protección personal que proporciona la empresa
Los accidentes laborales, desgraciadamente, están a la orden del día en todas las empresas de
nuestro país. Durante este 2020, ha aumentado el número de víctimas mortales por accidentes
de trabajo -13 personas más que en 2019-.
Pero, ¿cómo esto puede ser posible si cada vez se aprueban más normas en pro de la
seguridad de las personas trabajadoras? Pues muy sencillo: “Una cosa es lo que ponga el
papel, y otra muy distinta es hacerlo realidad”.
Las leyes dictan unos parámetros mínimos que toda empresa debe cumplir. Dichas medidas
son muy superfluas y, en la mayoría de ocasiones, su implementación no garantiza la seguridad
y salud laboral.
Las empresas deben poner más de su parte en la prevención de los accidentes laborales y,
sobre todo, deben entender que la Prevención de Riesgos Laborales no es un gasto, sino una
verdadera inversión.
Las organizaciones deben mostrar una implicación para su prevención y el primer paso para
ello pasa por saber qué son, cómo se producen, y cuándo se catalogan como tal. Sino,
difícilmente se podrán prevenir.
¿Por qué es importante prevenir los accidentes laborales?
Aunque la respuesta a esta pregunta puede resultar bastante obvia, creo que es necesario
resaltar todos los beneficios que se desprenden de la prevención de accidentes laborales.
Y es que, articulando medidas preventivas efectivas, no sólo se logra protege salud y la
seguridad de las personas trabajadoras, sino que también:
Se reduce el número de bajas.
Mejora la productividad laboral.
Disminuyen los costes asociados a las bajas laborales.
Se producen menos paralizaciones en los procesos de producción de la empresa.
Se evitan responsabilidades imputables a la empresa.
Se reducen los costes relacionados con las pólizas de Seguros de Accidentes.
5 fases para reducir los accidentes en la empresa
Teniendo cubiertas estas 5 fases reducirás los accidentes optimizando tus recursos (además de
prevenir y minimizar el factor riesgo).
La primera fase pasa por realizar una auditoría preventiva en tu empresa que plasme la
situación actual en la que se encuentra, y determinar e implementar las medidas preventivas
y/o correctoras necesarias.
Después, haz que tus trabajadores perciban el riesgo al que están expuestos y formales en lo
necesario para que tomen conciencia de cómo desempeñar su trabajo de forma segura.
En la tercera fase debes establecer políticas y buenas prácticas preventivas entre tus
empleados.
Una vez hecho todo lo anterior, crea canales que promuevan una comunicación preventiva
fluida y activa entre todos los equipos de tu empresa.
Y, por último, invierte en tecnología y estándares para integrar de manera efectiva la
prevención en el sistema de gestión de tu empresa.
Dentro de estas 5 fases, no pierdas nunca de vista los siguientes aspectos clave:
Las 10 claves para reducir el número de accidentes laborales en tu empresa
Estudia el terreno
Conocer los riesgos que pueden estar asociados a cada puesto de trabajo de tu empresa te
dará ventaja para evitarlos.
Para ello, es recomendable que lleves a cabo una evaluación de riesgos laborales. Con ella,
lograrás identificar los peligros existentes en tu empresa, así como en qué puestos los
trabajadores se ven expuestos a un mayor riesgo de sufrir un accidente laboral, y adoptar las
medidas que correspondan.
Si no cuentas con un Servicio de Prevención Ajeno que pueda efectuar dicha evaluación, te
recomiendo que hagas una lista identificando todos aquellos posibles riesgos que puedan
poner en jaque la funcionalidad de tu empresa para poder establecer las medidas necesarias
para, por un lado, evitar que suceda y, por otro, estar preparado en caso de que pase.
Prepararte para la acción
Identificados los riesgos, debes adoptar todas aquellas medidas preventivas necesarias que
logren poner freno al riesgo de sufrir un accidente laboral.
A modo de ejemplo, puedes equipar todos aquellos espacios que necesiten de elementos para
la prevención de estos riesgos. Evidentemente, según el sector, el equipamiento será distinto:
sillas ergonómicas para oficinas, cascos y/o guantes para empresas industriales, etc.
Y ¡atención! Ten en cuenta que los tropiezos, caídas y resbalones son la primera causa de
accidente laboral. Presta atención al mantenimiento de las instalaciones de tu empresa.
Apuesta por la formación preventiva
Cuando ya has identificado los riesgos y planificado el equipamiento necesario, deberás formar
e informar al personal de tu empresa para que sepa qué hacer y qué no hacer.
Recuerda que para que la formación preventiva sea eficaz debes hacerla bajo la perspectiva de
mejorar la percepción del riesgo del trabajador.
Promueve un liderazgo preventivo
Tanto aquellas personas que ostenten cargos de dirección, como mandos intermedios, deben
ser conocedores de la política preventiva de la empresa, supervisando el cumplimiento de las
medidas adoptadas por parte de los trabajadores.
Cuenta con un plan de acción para emergencias
Desarrolla un manual de actuación para tener previsto y establecido un protocolo en caso de
que ocurran accidentes. Así, tus trabajadores sabrán cómo actuar en caso de verse implicados
en un accidente de trabajo, o tengan que aportar ayuda.
Garantiza el orden y la limpieza de tus instalaciones
Procura que los espacios de trabajo mantengan un protocolo de higiene y orden básico y
estricto para evitar riesgos innecesarios.
Evita que tus trabajadores se distraigan
Intenta que tus empleados tomen conciencia de lo que están haciendo en cada momento para
evitar distracciones y posibles lesiones. Es decir, todos los trabajadores deben ser conscientes
en todo momento de los movimientos, tareas y acciones que conlleva su trabajo. Prestando
atención, los empleados harán exactamente lo que se les ha enseñado: cómo escribir en el
ordenador, cómo sentarse correctamente en una silla para evitar dolores y enfermedades
futuras, cómo manipular maquinaria, cómo levantar una caja, cómo hacer las camas de un
hotel, etc. (insisto, dependiendo del sector).
Motiva a tus trabajadores constantemente
Un clima laboral deprimente, además de reducir la productividad y competitividad
empresarial, empuja a que los trabajadores desarrollen las tareas encomendadas de manera
automática y mecánica, pasando por alto determinados riesgos que pueden suponer un
verdadero peligro para su salud.
Intenta valorar el trabajo bien hecho y su esfuerzo, e invítalos a preguntar siempre en caso de
dudas.
Permite que tus trabajadores descansen de manera frecuente
La mayoría de accidentes laborales se producen como consecuencia de una pérdida de
atención y, esta pérdida de atención, suele aparecer cuando el trabajador se siente cansado o
agotado.
Facilita puestos de descanso donde las personas trabajadoras puedan acudir para desconectar
y volver al trabajo cuando recupere la energía que necesita.
Invierte en prevención de riesgos laborales
Contrata asesoría especializada si es necesario. Déjate ayudar y haz de tu empresa una
empresa segura en la que trabajar.
Enfermedades profesionales
La enfermedad profesional se puede definir como la patología médica, traumática o el daño
contraído como consecuencia del trabajo realizado.
la contraída a consecuencia del trabajo ejecutado por cuenta ajena o propia en las actividades
que se especifiquen en el cuadro que se apruebe por las disposiciones de aplicación y
desarrollo de esta ley, y que esté provocada por la acción de los elementos o sustancias que en
dicho cuadro se indiquen para cada enfermedad profesional. En tales disposiciones se
establecerá el procedimiento que haya de observarse para la inclusión en dicho cuadro de
nuevas enfermedades profesionales que se estime deban ser incorporadas al mismo. Dicho
procedimiento comprenderá, en todo caso, como trámite preceptivo, el informe del Ministerio
de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.
En el año 2006 se publicó el actual cuadro de enfermedades profesionales en el Sistema de la
Seguridad Social.
Tiene estructura de doble listado: por una parte, el anexo 1, que contiene la lista de
enfermedades profesionales y por otra, el anexo 2, con la lista complementaria de
enfermedades cuyo origen profesional se sospecha, y que podrían contemplarse en el futuro
para incorporarse al anexo 1.
Se incluyen seis grupos de enfermedades:
Enfermedades profesionales causadas por agentes químicos
Enfermedades profesionales causadas por agentes físicos
Enfermedades profesionales causadas por agentes biológicos
Enfermedades profesionales producidas por la inhalación de sustancias y agentes no
comprendidos en alguno de los otros apartados
Enfermedades profesionales de la piel causadas por sustancias y agentes no comprendidos en
alguno de los otros apartados
Enfermedades profesionales causadas por agentes carcinogénicos
Desde que en el año 1900 se promulgó la Ley de Accidentes de Trabajo, que fue el primer
sistema de seguros sociales, la legislación en materia de accidentes laborales, y especialmente
de enfermedades profesionales, se ha modificado sustancialmente debido a los nuevos
procedimientos productivos y cambios industriales que pueden incidir en la salud de los
trabajadores.
A continuación vamos a analizar los tres grupos más frecuentes de enfermedades
profesionales.
Enfermedades profesionales causadas por agentes químicos
¿Cuáles son las profesiones más afectadas por este tipo de enfermedad profesional?
Las enfermedades profesionales causadas por agentes químicos abarcan 3 grupos diferentes:
Por un lado, nos encontramos con el grupo 1, que según un último estudio, significan cerca de
un 2,8% del total de partes de enfermedades profesionales. Las actividades y ocupaciones más
afectadas por este tipo de enfermedades son el curtido de pieles, la fabricación de disolventes,
plastificantes, cementos, adhesivos y resinas sintéticas, así como aquellas en las que se
produce níquel por el proceso Mond.
Por otro, se encuentra el grupo 4, que incluye las enfermedades respiratorias causadas por
agentes químicos (un 5,5%). Son, principalmente, la silicosis, el asma, la rinoconjuntivitis o la
asbestosis, entre otras. Las actividades más afectadas por este tipo de enfermedades son los
trabajos en minas, túneles y canteras, la industria alimenticia, cosmética y farmacéutica y el
desmontaje y demolición de instalaciones que contengan amianto.
Finalmente, tenemos al grupo 5, que hace referencia a las enfermedades dérmicas provocadas
por agentes químicos (más de un 5,8%). Este tipo de enfermedades ocurren, sobre todo, en el
personal de limpieza, en peluquerías o en la fabricación y aplicación de lacas y pinturas.
Enfermedades profesionales causadas por agentes físicos
Las enfermedades profesionales más frecuentes
Según nuestros últimos datos, los agentes físicos causan más del 83% del total de las
enfermedades profesionales.
En este grupo se incluyen las enfermedades provocadas por posturas forzadas y movimientos
repetitivos en el trabajo, como la epicondilitis, la epitrocleitis, el síndrome de Quervain o el
túnel carpiano, las enfermedades debido a nódulos de las cuerdas vocales a causa de los
esfuerzos sostenidos de la voz por motivos profesionales, así como la hipoacusia o sordera
provocada por el ruido.
Las actividades más afectadas por este tipo de enfermedades son los vendedores, el personal
de limpieza, los peones de la industria manufacturera, los profesores, actores y
teleoperadores.
Enfermedades profesionales causadas por agentes biológicos
El personal sanitario, el más afectado
Las enfermedades profesionales provocadas por agentes biológicos representan cerca del 3%
del total.
Las profesiones más afectadas por este tipo de agentes son todas aquellas relacionadas con el
ámbito sanitario y hacen referencia, principalmente, a enfermedades infecciosas causadas por
el trabajo del personal sanitario y auxiliar de instituciones cerradas, las enfermedades
infecciosas o parasitarias transmitidas al hombre, la fiebre amarilla, el tifus, la peste o el
paludismo, así como otras enfermedades infecciosas y parasitarias no contempladas en los
apartados anteriores.
PREVENCIÓN
Estrategias para la prevención de enfermedades
Se define la exposición laboral a un agente de riesgo químico (ej. benceno), físico (ej. ruido) o
biológico (ej. virus), a la situación en la que un trabajador o grupo de trabajadores pueden
recibir la acción y sufrir el efecto de alguno de estos agentes, generando un posible daño para
su salud.
Dependiendo de la naturaleza, mantenimiento y control operativo de los diferentes procesos
presentes en una industria o instalación laboral, la existencia de sustancias, mezclas, gases,
vapores, humos, ruido, vibraciones, radiación y material particulado pueden crear peligros
para las personas, las cuales, a través de la inhalación o absorción de las mismas pueden
derivar en efectos crónicos, generando enfermedades profesionales.
Para prevenir las mismas es necesario realizar una evaluación de riesgos que arroje resultados
por los cuales se establezcan, de ser necesario, planes de acción correctivos (eliminación de la
fuente de riesgo, confinamiento, cambio de unidades operativas, capacitación del personal,
adquisición de equipos de protección personal, etc.).
En principio hay que analizar los puestos de trabajo, con las diferentes operaciones y procesos,
definir cuáles son los agentes de riesgo existentes, entender el entorno ambiental (iluminación
natural o artificial, espacios cerrados o abiertos, ventilación natural o mecánica, etc.).
En segunda instancia hay que hacer una evaluación cualitativa inicial, considerando la
frecuencia de realización de las tareas, la duración de las mismas, y las concentraciones
máximas o límites permitidos de los agentes de riesgo detectados anteriormente.
Finalmente se deben obtener datos cuantitativos, procediendo con un Programa de Monitoreo
de Agentes de Riesgo.
Un programa de monitoreo establece que agentes de riesgo se van a medir, donde será la
ubicación de la medición, en que procesos o áreas se llevarán a cabo, cuantas muestras se
realizarán por agente de riesgo, a través de que metodología de muestreo, y con qué
frecuencia o momento del año.
La situación ideal sería poder medir los agentes de riesgo presentes, todo el tiempo, en todos
los procesos, y a todos los trabajadores. Claramente eso no posible. Por lo tanto, se debe
diseñar un sistema que brinde resultados representativos, por el cual llegar a conclusiones
certeras, a un costo apropiado.
Por lo tanto, el mencionado Programa de Muestreo debe ser planificado y abordado a través
de una cierta cantidad de tareas secuenciales, consecutivas y de aplicación lógica,
considerando aplicaciones y herramientas estadísticas.
Durante la experiencia adquirida en la práctica profesional como consultor, he observado que
las diferentes industrias llevan a cabo como práctica habitual el diseño de planes de monitoreo
que no se sustentan en esta lógica.
Por esta razón se cometen dos errores claves:
a) se monitorea por defecto, por lo cual los resultados obtenidos son insuficientes para
obtener conclusiones efectivas b) se monitorea por exceso, incurriendo en costos innecesarios.
El correcto diseño de un Programa de Monitoreo permite, a un costo adecuado, obtener
resultados con intervalos de confianza apropiados, y de este modo obtener conclusiones que
permitan implementar acciones para la prevención de enfermedades profesionales, un
ambiente de trabajo productivo y el cumplimiento de la legislación vigente aplicable.