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Legado de Fidel Araneda Bravo en Historia

El documento presenta una semblanza del sacerdote y periodista Fidel Araneda Bravo, quien destacó en la historia de la Iglesia en Chile a lo largo del siglo XX. Araneda, nacido en 1906 y fallecido en 1993, dejó un legado literario significativo con alrededor de 1,500 artículos, aunque su principal dedicación fue el ministerio sacerdotal. Su obra se caracteriza por biografías y ensayos que rescatan figuras olvidadas y contribuyen a la historia eclesiástica chilena.

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Legado de Fidel Araneda Bravo en Historia

El documento presenta una semblanza del sacerdote y periodista Fidel Araneda Bravo, quien destacó en la historia de la Iglesia en Chile a lo largo del siglo XX. Araneda, nacido en 1906 y fallecido en 1993, dejó un legado literario significativo con alrededor de 1,500 artículos, aunque su principal dedicación fue el ministerio sacerdotal. Su obra se caracteriza por biografías y ensayos que rescatan figuras olvidadas y contribuyen a la historia eclesiástica chilena.

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ARTICULOS

UNIVERSIDAD CATOLICA BLAS CARAS


BOLETIN DE HISTORIA Y GEOGRAF~ANO 13
Pigs. 5-17 1 Q9

FIDEL ARANEDA BRAVO:


SACERDOTE, PERIODISTA,
HISTORIADOR

MARCIANO
BARRIOS
VALDES
(1)
Profesor del Seininario Pontificio y de la Universidad Cat6lica Blas Catias

ABSTRACT

A short preseritation of a X X century priest who became well k n o w .for his


iiimerous works related to the Cliilearz History of Clzurch.

Corta semblanza de un sacerdote del siglo XX, que se destac6 por sus
numerosas obras relacionadas con la Historia de la Iglesia en Chile.

Estas piginas estin motivadas por un sentimiento de gratitud. El sacerdote


Fidel Araneda Bravo dej6 su rica biblioteca a nuestra Universidad, redact6 una
sugerente biografia sobre Blas Caiias y siempre manifest6 una cilida simpatia por
esta institucidn que lleva su nombre. Este articulo me permiti6 volver a contemplar
la figura y la obra de eSte generoso sacerdote que me brindd su amistad y que me
entreg6 numerosas pistas de investigacibn.

El prebendado naci6 en Santiago en 1906 y fallecid en la misma ciudad en


1993. Su padre fue un liberal en lo politico; ejercid la caridad con 10s desvalidos.
Su madre era profundamente cat6lica y soiiaba con tener a un sacerdote entre
sus hijos. Un tio sacerdote indujo a sus padres que lo llevaran a1 Seminario. Poco
tiempo dur6 sus estadia en este centro educacional. Sus estudios 10s realizd en el Liceo
Lastarria de Providencia desde 191 1 en adelante. De su profesor Gabriel Amunite-
gui, quien lo motiv6 a interesarse por la Historia, conserv6 un grato recuerdo.

(I) Para redactar este trabajo utilizci el Seininario realizado en calidad de profesor guia, en la
Universidad de Santiago de Chile, con 10s alumnos Roland0 Benavides, Alberto Cornejo,
Leoncio Fierro y Carmen Leblanc. A ellos les corresponde gran parte de la informacih ex-
puesta.
I

6 FIDEL ARANEDA BRAVO: SACERDOTE. PERIODISTA, HISTORIADOR I BARRIOS (.

Hasta 1929 trabaj6 como empleado bancario. Durante nueve aAos se


relacion6 con 10s j6venes de la Anec, cuyo asesor Oscar Larson lo orient6
nuevamente a1 Seminario. De su nueva estadia guard6 recuerdos agradables de la
figura paternal y la personalidad motivadora del Pbro. Alejandro Hunneus y del
rector Juan Subercaseaux, a quien atribuye el gusto por el arte que este le inculc6.
Como sacerdote ejerci6 un apostolado en parroquias pobres y en mdltiples
actividades (2).

Su vocacidn de historiador y escritor se insinud ya en 1924. En ese aAo


Alone escribia:

“Este joven, muy joven -tendrii diecistis aAos-, ha de llegar sin duda
a ser un Diego Barros Arana por la forma como empieza. A la edad
en que todos se entretienen escribiendo versos sentimentales o revo-
lucionarios, 61 se divierte haciendo biografia breves, htiles y muy
claras de todos 10s presidentes que han gobernado en Chile desde
183 1 hasta la fecha” (3).

Desde entonces no detuvo su pluma hasta entregar unos mil quinientos


articulos diseminados en revistas nacionales y extranjeras, amCn de numerosos
Solletos y libros. Sin embargo, su actividad fundamental fue el ministerio sacer-
dotal, lo que le impidi6 dedicarse a1 cultivo de una disciplina como la Historia.
Esta exige una larga y paciente investigacibn en archivos, una Srecuente confronta-
ci6n con quienes comparten estas tareas o en su defect0 una activa labor pedagbgi-
ca con alumnos. Asi se logra mayor objetividad, precisi6n y claridad expositiva.

La ausencia de la docencia universitaria se nota en las obras publicadas por


Fidel Araneda. Este intuye acertadamente, conoce en persona muchas de las figu-
ras cuyas biografias nos presenta en sus escritos, revisa Suentes inCditas sobre las
actuaciones de 10s protagonistas de sus obras y no carece del don de la comunica-
ci6n escrita. Como sacerdote, sus intereses vitales se enrielan por vias distintas a
las del investigador paciente que recogiendo y rumiando el contenido de actas,
cartas, decretos, declaraciones y otros documentos va puliendo su obra para entre-
garla acabada y definida.

(2) Pueden conocerse gracias a sus memorias personales publicadas bajo el titulo Como se pusu Iu
vidu. Recuer-dos htinros, por la Universidad Cat6lica Blas Caiias.
(3) ALONE.1924. Citado en la contratapa de Hombres de relieve de lu Iglesiu chilenu, Imprenta
Chile, Santiago, 1946.
BOLETiN DE HISTORTA Y GEOGRAFiA No 13 7

El encuentra una pista, topa’ con un personaje olvidado y preterido por la


memoria de sus compafieros de sacerdocio y, a veces, injustamente desdefiado por
quienes debieran preocuparse de 61. Trata de redactar a1 paso una semblanza bio-
grifica para que su ejemplo no se pierda. Su multiples actividades, propias de su
ministerio, le impiden sumergirse en la bdsqueda de mayores informes. Por eso
muchas de sus bocetos tienen el encanto de 10s espontineo e inacabado. Abre
brechas para que otros, con mas tiempo y con mejores medios, sigan penetrando en
10s filones que 61 ha descubierto. M i s que un historiador se podria considerar
como un autor de vidas ejemplares.

Este es su m6rito y su limitaci6n. Mi, que historiador es un comunicador


social que con soltura y agilidad despierta interis por 10s personajes que desea dar
a conocer o rescatar del olvido. Quien busque en sus obras un anilisis acabado,
con notas eruditas, se sentiri frustrado y quedari insatisfecho.

Sus obras podrian agruparse en biografias, ensayos sobre obras de arte y


memorias sobre barrios santiaguinos y sobre su vida personal. La biografia es un
g6nero de larga tradicih entre 10s escritores eclesiisticos, tal vez debido a1 cartic-
ter homiletic0 de las presentaciones al publico de figuras venerables. El mismo
autor se encarga de aclararnos que ha querido rendir un homenaje a1 sacerdocio de
Nuestro Sefior Jesucristo, en las vidas ejemplares bosquejadas en uno de sus li-
bros (4).

Muchas de sus biografias fueron publicadas como articulos periodisticos,


otras reproducen oraciones fdnebres en memoria del personaje, no faltan algunas
que sistematizan obras m i s extensas que redactaron otros autores, aunque siempre
61 introduce aportes nuevos e interpreta sus acciones desde su perspectiva perso-
nal. Y finalmente existen las que surgen de investigaciones de fuentes indditas
como las relacionadas con Crescente Errazuriz.

Algunos sacerdotes que dedicaron horas a las actividades literarias son co-
nocidos gracias a 61. Como ejemplo podemos citar las biografias de Juan Salas
Errizuriz, de Guillermo Junemann, de Bernard0 Cruz Adler y de Carlos Silva
Cotapos.

(4) FIDEL
ARANEDA Obispos, sucerdotes y frurles,p. 9.
BRAVO.
8 FIDEL ARANEDA BRAVO: SACERDOTE. PERIODISTA, HISTORIADOR /BARRIOS

Por razones del publico al cual se dirige y el prop6sito que le anima, no


incluye en sus trabajos las notas bibliogrhficas correspondientes cuando cita a 10s
autores consultados. Solamente se contenta con las comillas. Indudablemente que
tal manera de publicar no satisface a1 lector que desee realizar una investigaci6n
m b acabada, per0 resulta m8s conveniente para el lector comun que se acerca al
escrito con 5nimo de conocimiento direct0 de la personalidad. Fidel Araneda tiene
conciencia del hecho y asi lo seiiala.

Una personalidad eclesihstica, esbozada en su libro Obispos, sacerdotes y


,frailes, es la de Blas Cafias. Este sacerdote, que vivid en la segunda mitad del siglo
pasado, es una figura ejemplar por su caridad. Su virtud ray6, a veces, en lo
heroico. Para no herir y perjudicar a quien lo habia infamado, prefirid suponer
otras intenciones. Crescente ErrBzuriz, testigo personal de esta decisi6n de Blas
Cafias, lo relata en Algo de lo que he visto ( 5 ) .

Los sacerdotes diocesanos Blas Caiias, Agustin G6mez, Fortunato Berrios y


el arzobispo Manuel Vicufia fueron dignos imitadores de san Vicente de Paul y
dieron ejemplos de fraternidad de 10s cuales Araneda se esmer6 en dejar constan-
cia. Asi lo consigna en el pr6logo de una biografia mhs extensa que public6 sobre
Blas Cafias bajo el titulo de Apdstol y nzendigo:

“Para la generaci6n presente, que ignora la Historia de Chile y mu-


cho m h la de la Iglesia, el presbitero don Blas Caiias es un descono-
cido. A sesenta y tres aiios de su muerte s610 se le recuerda en la
Casa de Maria, que es obra suya y entre la escasa parentela sobrevi-
viente. En Europa o en NorteamCrica, don Blas Cafias, con sotana y
todo, ya tendria el monument0 con que las naciones recuerdan y
honran a sus mejores hijos.
Cuando un hombre logra descubrir la necesidad del tiempo en que
vive y se consagara a ella, tiene que ser un alma privilegiada, un
escogido de Dios y no puede ser olvidado por su pueblo. Y don Blas
Caiias era eso y nada mhs que eso, un gran corazdn, un vardn boni-
simo” (6).

(5) CRESCENTE ERRAZURIZ, A / ~ (de


J In yue he visto, pp. 291-308.
(6) FIDEL ARANEDA BRAVO, Apcistol y meridigo, p. 13. Los deseos de Araneda se cumplieron cuando
el Instituto Superior de Estudios Profesionales recibi6 el nombre de Blas Caiias ( hoy Universi-
dad Cat6lica Blas Caiias).
BOLET~NDE HISTORIA Y GEOGRAF~ANO 1 3 9

El sacerdote, protagonista de esta biografia, se dedic6 durante su vida a1


apostolado entre la gente mis necesitada. Para salvar a la juventud femenina, que
por necesidad podia despefiarse por la pendiente de la prostitucidn, cre6 la Casa de
Maria. Y para forjar ciudadanos eficientes y honrados de la juventud masculina,
azotada por la miseria y la pobreza, fundo el Patrocinio San Jost (7).

Varias plumas antes de Araneda se habian preocupado de esta amable y


simpitica figura. El mismo autor alude a ellas a1 sefialarnos las fuentes de informa-
c i h que utili26 (8). Efectivamente, Araneda aprovecha a todos 10s escritores nom-
brados y aiiade algo de su propia cosecha. Per0 es la manera de presentarlo lo que
cambia y hace agradable la lectura sobre su personalidad y actividades. Gracias a
esta biografia se conocen algunos pormenores de la vida social y las tendencias
jansenistas que coloreaban la espiritualidad de la tpoca.

Crescente ErrAzuriz, arzobispo de Santiago, cuenta con tres biografias escri-


tas por Fidel Araneda (9). Ellas fueron criticadas positivamente por Walter Ha-
nisch ( I O ) y por Julio Jimtnez (1 l). Este destaca que la obra, publicada en 1956,
sigue teniendo vlgencia, pues no ha sido superada. Sorprende que una personalidad
que lleg6 easi al centenar de aiios, y que vivi6 intimamente entrelazalado con
sucesos importantes de nuestra historia nacional, carezca de un estudio m i s acaba-
do y definitivo. Fidel Araneda entreg6 datos e incit6 a la investigacibn, per0 no ha
surgido hasta el presente el historiador que recoja la sugerencia.

Es conveniente recordar que Crescente Errizuriz fue un historiador ecle-


siistico influyente, fue uno de 10s primeros redactores en periddicos que defendie-
ron las libertades de la Iglesia ante 10s atropellos o excesos del sistema patronatista
que propiciaban 10s liberales del siglo pasado. Intervino en las negociaciones que
solucionaron la impasse de la sucesi6n arzobispal desputs del rompimiento en
1883, tratando de limar las posiciones de Balmaceda y de Casanova en relaci6n a1
juramento civil de 10s obispos. Sufri6 y ayud6 a sus amigos sin discriminar politi-
camente durante la revolucidn de 1891. Desaconsejd el pronunciamiento militar

(7) La congregacih religiosa fundada por Blas Caiias administra actualmente el Liceo Comer-
cia1 Blas Caiias, situado en la calle Carmen, entre Blas Cafias y Curic6. En 61 funcion6 en 10s
pririieros aiios la Universidad que lleva su nombre.
( 8 ) Ibid., p. 16.
(9) La ultima lleva el titulo de El urzobispo Erro'zuriz y lu evmlcrcicin poli'rica y social de Chile e in-
cluye 10 tratndo en las dos primeras.
( I O ) Merisuje n. 18 (1953). p. 140.
(1 1) Merzsuj'e, n. 56 (1957) pp. 18-28
10 FIDEL ARANEDA BRAVO: SACERDOTE, PERIODISTA, HISTORIADOR I BARRIOS

que algunos politicos intentaban contra el gobierno constitucional de Ram6n Ba-


rros Luco. Inici6 la campaiia para que el clero se abstuviera de participar en la lu-
cha partidista que dividia al pais. Como arzobispo ordend el retiro de las candida-
turas parlamentarias de 10s sacerdotes Clovis Montero y Miguel Le6n Prado, amen
de iinponer las abstenci6n del clero en las actividades del partidismo politico.

En una biografia sobre monsefior Juan Subercaseaux, Fidel Araneda expre-


sa su deuda con quien fuera su Rector del Seminario. El fue quien le infundid el
gusto y el aprecio por el arte. Fruto de la formacidn recibida en el Seminario y
de su personal sensibilidad estCtica, fue su preocupaci6n la conservaci6n del patri-
monio artistico de 10s templos y el estimulo brindado a quienes se dedican a
embellecerlos.

De 10s numerosos articulos dispersos en revistas y peribdicos, hay tres que


sintetizan lo expuesto en el resto. Ellos son La Arquitectura religiosa en Chile,
publicado en el nGmero extraordinario de la revista Zig-Zag en 1955; La Iglesia
Careclrnl de Santiago, en la Revista Chilena de Historia y Geografia en 1973 y
1974; El Barroco jesuita chiletio, en la revista Atenea en 1967.

Casi todos sus estudios sobre 10s lemplos chilenos siguen el mismo orden y
se cifien a la misma estructura. Comienza relatando sus origenes, contin6a expo-
niendo 10s problemas que enfrentaron sus constructores, 10s describe en todas y
cada una de las partes, comenta sus transformaciones a travCs del tiempo y finaliza
pasando revista a las piezas de arte que guarda: obras de orfebreria, cuadros pict6-
ricos, retablos, esculturas y otros pormenores. Salpica su exposici6n con paletadas
impresionistas sobre su valor. DespuCs de referirse a las iglesias del Norte y a otras
del Centro, concluye que Chile es el pais sudamericano mas pobre en el arte
religioso.

Pero si hay un templo sobre el cual se complace en escribir, es la Catedral


Metropolitana. Probablemente sea el que mejor conoci6. Su cargo de candnigo y
dc director del museo artistico catedralicio le permitian frecuentarlo. Todos 10s
dias lo recorria, por lo cual cada rinc6n de la Catedral, cada uno de sus cuadros,
retablos, altares, sillones y vasos sagrados le fueron familiares. Por su contact0
con ellos se inipregn6 de afecto y aprecio, por lo cual no es de extraiiar la calida
emotividad que vibra en el ensayo sobre la Catedral:

“Es necesario dar a conocer a chilenos, hispanoamericanos y extran-


jeros en general, el valor artistico de la Catedral de Santiago que, a
BOLET~NDE HISTORIA Y GEOGRAF~ANO 13 11

pesar de las desafortunadas transformaciones de 1898 y de la exis-


tencia de iglesias mejores y m6s hermosas en el continente america-
no, la nuestra, por la elegancia y airosidad que tienen 10s espacios de
sus arcos, y las obras de arte barroco b6varas que en ella se guardan,
no deja de ser un monument0 digno de estudio y de figurar en la
Historia del Arte y de la Arquitectura Latinoamericana” (12).

Fidel Araneda declara explicitamente que evitar6 hacer una historia de to-
dos 10s templos catedralicios que se han levantado y que fueron destruidos por 10s
terremotos e incendios ( I 3). Se dedica exclusivamente a1 tiltimo de 10s edificios,
a1 actual, para presentar su historia y la de sus transformaciones. Tampoco analiza
las joyas, cilices, ornamentos preciosos, imigenes de madera y muebles que han
desaparecido. Escribe como juez implacable:

“Tal lamentable pCrdida hay que atribuirla, principalmente a la abso-


luta carencia de gusto artistico de la mayoria de 10s antiguos candni-
gos y de 10s prelados de la arquidi6cesis, quienes fuera de faltarles el
innato sentido de la estktica, en el Seminario se vieron privados de
mentores que les formaran el espiritu artistico, como lo tuvimos 10s
sacerdotes de nuestra generacidn que contamos con un maestro de
arte sacro de la eximia calidad de monseiior Juan Subercaseaux,
nacido en una familia de artistas y dotado de especiales aptitudes
para el cultivo de las bellas disciplinas” (14).

Entre relatos y comentarios estkticos lanza sus Qcidas acusaciones contra el


cancinigo Ildefonso Saavedra que reemplazd la bella imagen de madera de san
Francisco de Paula por una de yeso en honor de santa Rosa de Lima. Per0 su
indignacidn sube de tono al referir las discusiones y votaciones del Cabildo Ecle-
sihtico respecto a las transformaciones que iniciara el arquitecto Cremonesi. Su
posicicin se fundamenta en las cartas originales del Cabildo Metropolitano:

“En septiembre de I898 comenzd la devastadora transformacidn de


la primitiva catedral, construida con- tanta sobriedad y sacrificio por
10s obispos Gonzdez Melgarejo y Alday y terminada con no menos

( I 2) Revisrcr Clrileritr de Hisrorici y GeogrufCu, n. 141, (1973), p. 159.


(13) Se contenta con resurnir lo que escribieron al respecto Benjamin Vicuiia Mackenna, Eugenio
Pereira Salas y Luis Roa Urzua.
(14) Revistu Chi/eriu de ffisloriuy GeogrUfiU. In’.
12 FIDEL ARANEDA BRAVO: SACERDOTE. PERIODISTA, HISTORIADOR /BARRIOS

penuria por 10s arzobispos Vicuiia y Valdivieso, y que durante un


siglo fue el m6s bello exponente de la sencillez y digna pobreza del
viejo Chile. Si era necesario e imprescindible restaurar el templo,
constituia un atentado contra el arte y el buen gusto embadurnarla
para dejarla convertida en un cursi exponente de la Bella Cpo-
ea” ( 1 5).

Continda seiialando el silencio de complicidad que ocult6 el desacato contra


la esplkndida iglesia. Solamente transcribe la dura critica que hiciera a1 arzobispo
Mariano Casanova el periodista Carlos Silva VildBsola. Per0 no todo es lamento,
el autor describe y comenta las formas de 10s altares laterales, de 10s ttimulos
funerarios dedicados a 10s arzobispos y de algunos detalles valiosos del frontal del
altar mayor.

La segunda parte de este estudio comprende la enumeraci6n de las tumbas,


un estudio sobre las campanas y algunos comentarios sobre las pinturas de la
sacristia. Comentarios similares le merecen 10s objetos de plata y marfil como la
Sala Capitular. Per0 se detiene amorosamente en la descripci6n de las obras de
orfebreria que guarda la sacristia. Como ejemplo cito la relacionada con el ciliz:

“Concebido con alto espiritu religioso, por no decir mistico, y eje-


cutado con altura de artista; para mirarlo es necesario el lente del
joyero; 10s ojos humanos son incapaces de observar 10s mil porme-
nores de tan admirable y singular trabajo. Algunas escenas de la vida
de Cristo inspiraron al orfebre. En el pie del cciliz esta la agonia del
Getsemani; Jes6s recibe el consuelo del 6ngel y mb all6 se ven 10s
discipulos dormidos ...
Quien no conoce este cciliz se imagina que 10s cuadros descritos son
apenas trazos o bosquejos sin mayor perf‘eccibn; per0 se trata de
miniaturas acabadas, con todos sus pormenores, y hasta expresidn en
10s semblantes” (16).

Entre 10s aportes de 10s jesuitas, el autor destaca las obras de la iglesias de
Graneros y de 10s jesuitas de La Serena. De las obras de plateria y orfebreria, el
ciliz, la custodia y el frontal de plata del altar de la Catedral. De la custodia,

( I S ) lh p 1x0.
(16) Ill n. 142 (1974), p. I12
BOLETIN DE HISTORIA Y GEOCRAFiA No 13 13

considera que en HispanoamCrica solamente la aventaja la del Cuzco. Entre las


esculturas sefiala la belleza del san Sebastiin de la parroquia de Los Andes y el san
Francisco Javier de la Catedral, aunque no deja de comentar el san Pablo de la
Avenida Matucana y el crucifijo de san Francisco Solano.

Una serie de resefias criticas sobre obras relacionadas con el arte en Chile y
en Hispanoamtrica coinpletan su aporte. El ha escrito con el propdsito de salvar
del olvido lo poco que tenemos y muy especialmente para infundir a sus hermanos
e n el sacerdocio el aprecio y el respeto por el patrimonio artistic0 que tuvo la
Iglesia chilena y que hoy anda disperso y mutilado por doquier, especialmente
desputs de la rhfaga iconoclasta que sufrid el clero en 10s decenios 1950 y 1960.

Fidel Araneda inici6 en 1971 una serie de publicaciones que tienen el aura
de la nostalgia y del recuerdo. En las 262 piginas de sus Crdtiicns del Barrio
Y u n g a , ~se palpa el carifio que siente el autor por el barrio en que asent6 su vida
desputs de ejercer en 61 el ministerio parroquial en san Saturnino. Sup0 recopilar
informes y recrear la vida del barrio conversando con vecinos antiguos, respetables
y populares, a ellos afiadid bus recuerdos personales y sus intimas vivencias. Cono-
ci6 sus calles y sus casas como la palma de la mano.

Nada de lo que guardan 10s muros de las casas situadas entre Cumming y
Matucana, Moneda y San Pablo le son desconocido. Por eso su evocaci6n logra
recrear el ambiente del pasado y entregar en sus descripciones un lienzo realista y
objetivo de sus calles, plazas, casa y personalidades. La figura del industrial Blas
Caffarena Chiozza, quien anel6 en el barrio despuCs de una azarosa trayectoria por
distintos continentes, parece sacada de una novela de aventuras. La semblanza que
nos presenta aspectos anecd6ticos del sabio polaco, Ignacio Domeyko, posee el
atractivo de lo inesperado por su originalidad. Junto al boceto que indica perfiles
desconocidos del poeta Eusebio Lillo, constituyen 10s retratos mejor logrados de
10s ilustres vecinos del barrio. Otras personalidades que vivieron en el barrio y
dejaron recuerdos de su estadia en 61 son Augusto D'Halmar y Joaquin Edwards y
10s monsefiores Juan Ignacio Gonzhlez Eyzaguirre y Pi0 Albert0 Farifia. Es proba-
ble que gran parte de 10s conocimientos del barrio 10s obtuviera el autor en sus
conversaciones con el pintoresco [Link] que aparece en las crdnicas, el comer-
ciante italiano Ctsar Rossetti, a quien presenta como el verdadero archivo del
barrio.

Sus Crcinicns de Provideticia carecen de entusiasmo. En ellas quiso dejar el


recuerdo de lo vivido en su nifiez y juventud junto con evocar dos figuras que
14 FIDEL ARANEDA BRAVO: SACERDOTE, PERIODISTA, HISTORIADOR / BARRIOS

influyeron en 61: Gabriel AmunAtegui, profesor del Victorino Lastarria, y Alejan-


dro Hunneus, profesor y rector del Seminario.

El mismo halo de recuerdos personales con algo de crbnica, biografia e


historia caracteriza su obra Oscar Larson. El clero y la politica chilena. En 177
plginas nos pone en contactn con el destacadisimo y brillante hombre de Iglesia,
quien pus0 su inteligencia y empeiio en la fomacidn de la juventud chilena de la
Anec y despertd en ella el inter& por 10s problemas analizados en la Quadra-
gessirrio Anno.

La peculiaridad de esta biografia radica en el hecho de que esta construida


sobre la base de la propia experiencia vital del autor, quien refirihdose a lo intimo
y personal, escribid

“He procurado dibujar el retrato con todas las luces y sombras que
permiten presentarlo como yo lo vi, a travCs de cuarenta y cinco
aiios, sin consultar otras opiniones” (17).

Finalmente esta somera y superficial exposicidn de la labor intelectual rea-


lizada por el prebendado Fidel Araneda, culmina con un comentario sobre sus
Memorias publicadas por el Instituto Superior de Estudios Profesionales Blas Ca-
iias y que 61 titulo Coriio se pasa la vida. Recuerdos i’ritirnos. Indudablemnte que
son recuerdos intimos, pero se abren a otras personalidades y a 10s acontecimien-
tos iniportantes de nuestra historia, dado que el autor participd en circulos religio-
sos y culturales influyentes en la cultura, la politica y la vida religiosa de nuestro
pais. Bastaria seiialar la Anec y la Academia Chilena de la Lengua, dos institucio-
nes en las cuales particip6 activamente.

Estos recuerdos intimos de Fidel Araneda tienen la impronta propia de su


personalidad franca y abierta. Sin tapujos se refiere a personas conocidas en el
ambito nacional. Exalta lo bueno y positivo de sus actuaciones, sin ocultar lo
negativo que 10s derriba del pedestal en que otros 10s habian colocado. Otras
veces, vuelve a su sitial a personalidades no bien conocidas, como ha sido el cas0
del arzobispo Horacio Campillo. Por primera vez aparece en estas memorias algo
del diario personal del c a n h i g o Arturo PCrez, que devela el sigilo con que se
fragu6 el nombramiento del primer arzobispo de Santiago al margen del Patronato.

(17) FIDEL
ARANEDA Oscur Lursoii. El clew y lu poli‘ticn ckileria, p. 177.
BRAVO,
. BOLETIN DE HISTORIA Y GEOGRAF~ANO 13 15

Su relacidn personal coil el sacerdote Guillermo Viviani nos sugiere una


breve retlexidn respecto de quienes difunden muy buenas ideas de apostolado
social con su palabra y escritos, pero que en la realidad diaria las olvidan con
Facilidad. En cambio, un pirroco abnegado, muchas desconocido por la opinidn
publica y marginado en cualquier historia, practica por imperativo evangtlico la
doctrina social de la Iglesia.

Las andcdotas de su vida en el Seminario y de su paso por la Facultad


de Teologia nos introducen en el acontecer diario de estos centros educacionales.
Interesantes y un tanto discutidos resultan sus recuerdos acerca de su paso por
Bolivia y el Peru. Valiosos son sus comentarios sobre la arquitectura y el arte
colonial de ambos paises y parciales sus juicios sobre su clero.

Esta corta semblanza de Fidel Araneda Bravo, sacerdote, periodista, direc-


tor de revistas, director del museo artistic0 y candnigo de la Catedral Metropo-
litana, iuiembro de la Academia Chilena de la lengua, integrante de la Anec,
polemista y autor de m8s de mil articulos periodisticos, autor de un numero similar
de reseiias bibliogrificas en peri6dicos y revistas nacionales y extranjeras, pirroco
de san Saturnino, puede completarse con la lectura de sus memorias personales y
de algunas de sus principales obras historiogrhficas que adjuntamos a continua-
cibn. Para finalizar, quisiera sefialar que entre 10s aiios 1940 a 1960 Fidel Araneda
Bravo fue casi el unico que se dedicd a mantener el interds por la Historia de la
Iglesia en Chile.

Bibliografia

Esta es una lista sumaria. No incluye 10s articulos de periddicos y diarios


que suinan mi5 de mil, ni 10s articulos literario y religiosos. Tampoco sus resefias
criticas que superan el niillar. Solamente se enumeran 10s escritos de caracter
histdrico.

1. El arzobispo Vicuiia, La Revista Catdlica (R.C.), 1938, pp. 2-9.


2. Don Joaquin Larrain Gandarillas, R.C., 1938, n. 847, p. 457.
3. Monseiior Luis Silva Lezaeta, R.C., 1939, n. 857, pp. 338-347.
4. Obispo Monseiior del Canto, R.C., 1940, n. 869, p. 217.
5. La obra social en Chile, R.C., 1941, n. 884, p. 433.
6. Don Toribio Medina y la Historia eclesiistica chilena, R.C., 1952, n. 964,
pp. 5 19-522.
16 FIDEL ARANEDA BRAVO: SACERDOTE, PERIODISTA, HISTORIADOR / BARRIOS ,

7. Hombres de relieve de la Iglesia chilena, Imprenta Chile, Santiago, 382 pp.


(Primera serie).
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