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Características del Clasicismo Musical

El documento analiza el concepto de 'clásico' en el arte y la música, centrándose en el período clásico vienés entre 1770 y 1830, caracterizado por la estabilidad, claridad y balance. Se menciona la influencia del Iluminismo en la música y la aparición de compositores destacados como Gluck, Haydn, Mozart y Beethoven, así como el desarrollo de nuevas estructuras musicales. También se aborda la evolución de la ópera en Italia y Francia, y el surgimiento del piano como instrumento solista durante este período.

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Características del Clasicismo Musical

El documento analiza el concepto de 'clásico' en el arte y la música, centrándose en el período clásico vienés entre 1770 y 1830, caracterizado por la estabilidad, claridad y balance. Se menciona la influencia del Iluminismo en la música y la aparición de compositores destacados como Gluck, Haydn, Mozart y Beethoven, así como el desarrollo de nuevas estructuras musicales. También se aborda la evolución de la ópera en Italia y Francia, y el surgimiento del piano como instrumento solista durante este período.

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81

Por clásico se entiende algo de primera calidad tanto en arte como en


ciencia. Se llaman clásicas comúnmente a las altas culturas, particularmente la
helénica en la era de Pericles.
En música, lo clásico puede tener diferentes significados que señalamos a
continuación:
a) Antítesis de lo romántico. Período anterior al romántico y posterior al
período barroco, que tuvo su centro en Viena.
b) Todo aquel que ha superado lo efímero para pasar a la inmortalidad:
Machaut, Victoria, Bach, Beethoven, Chopin, Debussy, Stravinsky,
etc. compositores que se reconocen como “clásicos de la música”.
El significado que nos concierne en este momento es el primero.
Al decir período clásico nos referimos específicamente al período clásico
vienés que se ubica históricamente entre los años 1770 y 1830 aproximadamente,
o sea en el último tercio del siglo XVIII y el primer tercio del siglo XIX. Los
compositores de este período se denominan compositores clásicos y sus obras,
también del período clásico, sin que esto signifique que estos compositores y sus
obras sean más clásicos o más inmortales que los de cualquier otro período de la
historia.

Síntesis histórica
El siglo XVIII corresponde a lo que en filosofía se denominó el
Iluminismo Europeo151. También se le conoce como el Siglo de las Luces, la
Ilustración o el Enciclopedismo152, que en el fondo no son más que diferentes
denominaciones para aludir a un fenómeno único, cuyas consecuencias políticas
propiciaron la creación de los Estados Modernos.
En efecto, las concepciones antiguas, ya sean políticas, económicas o
sociales, así como los prejuicios de castas y todos los sistemas científicos,
especialmente la Física y la Química, además de la Astronomía y las Ciencias
Naturales en general, fueron objeto de una revisión a la luz de una crítica
objetiva. Francia constituyó el centro indiscutible del Siglo de las Luces. Es el
siglo de Catalina la Grande de Rusia, de Federico el Grande de Prusia, de María
Teresa de Austria, de la Guerra de los siete años (1756-1763), la Carta de
Derechos Humanos de Filadelfia, la Revolución francesa y de Napoleón
Bonaparte.
El XVIII es también el siglo en que se inaugura el uso sistemático de la
máquina, sentando las bases de la llamada revolución industrial, con la que a su
vez se originarán nuevas complejidades en el campo económico. Se intensifican
así mismo los descubrimientos geográficos y se completan las colonizaciones.

151
Paradójicamente los iluministas o enciclopedistas demostraron haber sido los menos “iluminados”
para juzgar a los grandes maestros polifonistas de su época al considerar sus obras como “un gran
galimatías exento de cualquier interés”. Basta recordar sus opiniones sobre la obra de Rameau: “música
llena de disonancias y de inútiles artificios”. De sus óperas se dijo que eran “incoherentes, ruidosas,
desprovistas de concordancia entre música y palabras”. Enrico Fubini, La Estética musical desde la
Antigüedad hasta el siglo XX. Edic. española, Alianza Editorial, Madrid, 1997. Capítulo IX.
152
Los primeros volúmenes de la Encyclopédie fueron publicados en 1751.
82

Personajes como Voltaire, Diderot, Rousseau153, d´Alambert, Buffon,


Montesquieu, Tugot, Quesnay, Marivaux, Euler, Hume, Winckelmann, el
sociólogo Adam Smith, Franklin y muchos otros, representan el pensamiento
más relevante del momento. Entre los artistas de la plástica más conspicuos del
período están Goya, David, Reynolds, Gainsborough y Copley.

Características del Período Clásico Vienés


El clásico vienés es un período de gran estabilidad, claridad, balance y
objetividad, en oposición a todo lo que implica inquietud, experimentación,
ostentación y subjetivismo. Es el predominio de la razón sobre la fantasía. Es la
expresión de lo perfecto en una absoluta unidad y homogeneidad de elementos
técnicos. Es el total acatamiento de las reglas y sobriedad en el uso de la forma.
Y es precisamente esta expresión en forma erudita lo que hace que las obras de
esta época constituyan un patrimonio de minorías.
Oímos en la música del período clásico una gran organización temática,
frescor y gracia en el mensaje general, así como un nuevo concepto tímbrico en
cada instrumento en particular. Tanto la melodía como el tejido armónico se hace
diáfano y más diatónico. En general el discurso es elegante, fluido, aunque
impersonal y objetivo. Los elementos dinámicos son utilizados en toda su escala
de matices por primera vez, lo que es original de la Escuela de Mannheim. La
obra gira alrededor de un centro tonal bien establecido. Para ese entonces la
ciencia de la armonía ha sentado cátedra completa.
Los ideales clasicistas se gestan paralelamente en la obra de muchos
compositores nacidos en diferentes regiones de Europa, grupos de maestros
menos conocidos, iconoclastas que arremetieron contra el solemne y recio
concepto barroco que había conocido su cumbre de expresión, particularmente en
la obra de Vivaldi, Bach y Händel, entre otros, para iniciar un nuevo concepto
sonoro de carácter homofónico.
Ha de ser Viena, capital de Austria, la elegante ciudad de los Hapsburgos
convertida para ese entonces en uno de los núcleos musicales más importantes de
Europa donde tendrá lugar el asiento del clasicismo musical, expresado
generosamente en la obra de Gluck, Haydn, Mozart y parte de la de Beethoven
quien en realidad ocupa una posición muy propia y original en la historia de la
música sirviendo de puente entre el clasicismo y el movimiento romántico del
siglo decimonono. Son Gluck, Haydn, Mozart y Beethoven, los mayores
maestros del período.
Los llamados compositores clásicos prefieren trabajar con una sola línea
melódica en vez de tratar con el intrincado tejido polifónico de varias melodías
como en el período barroco, inmediatamente anterior, sin que por ello hayan
dejado de escribir grandes y extraordinarias obras polifónicas, solo que la
melodía con acompañamiento adquiere prioridad sobre el contrapunto y la fuga.

153
Rousseau, que bien puede considerarse el primer motor de la Revolución francesa, en su obra Lettre
sur la musique française, denigró, inclusive, la música de Francia.
83

Que duda cabe, por otro lado, de que en las últimas obras tanto de Bach como de
Händel o D. Scarlatti, se puede entrever ya elementos que serán característicos
del Clasicismo.

Estructuras del clasicismo


El Clasicismo musical trae consigo la forma o estructura instrumental más
rica y equilibrada de la historia de la música: la Sonata Allegro y sus
congéneres: la Sinfonía, el Concierto, el Trío, el Cuarteto, o cualquier otra
combinación instrumental, así como la Serenata también conocida como
Divertimento154, la Casación, la Bagatela, el Tema con Variaciones, el Minueto,
el Vals, la Marcha, el Rondó, la Fantasía, la Fuga, etc. (Ver Estructuras
Musicales).

Operistas italianos de mediados del siglo XVIII


Aunque continúan vigentes las grandes estructuras mixtas ya conocidas
anteriormente como, la Misa, el oratorio y el Réquiem, los compositores italianos
se distinguirán particularmente por sus obras líricas. Entre ellos: Niccolo
Jommelli (1714-1774), el más célebre compositor napolitano, junto con
Pergolesi, desde Alejandro Scarlatti hasta Cimarosa, autor de exitosas óperas,
muy aplaudidas tanto en Italia como en Viena y Stuttgart; el veneciano
Baldassare Galuppi (1706-1785) compositor de casi un centenar de óperas de
preferencia en el género bufo y el que llevó la ópera italiana por primera vez a
Rusia, invitado en 1766 por Catalina II; Tommaso Traetta (1727-1779), de la
escuela napolitana, discípulo de Porpora y Durante, autor, entre otras, de dos
Ifigenias anteriores a las de Gluck. Domenico Cimarosa (1749-1801), discípulo
de Sacchini y Piccini, autor de unas ochenta óperas entre las cuales El
matrimonio secreto, la ópera cómica más aplaudida entes de las de Rossini, (en
Nápoles alcanzó ciento diez representaciones consecutivas). Fue compositor de
la corte de Catalina de Rusia durante tres años, sucediendo a Salieri, después, en
Viena como Maestro de Capilla de la Corte Imperial. Giovanni Paisiello (1740-
1816), probablemente el más celebre compositor italiano de su época, fue
maestro de Capilla de Catalina II en San Petersburgo donde estrenó sus dos obras
maestras, El Barbero de Sevilla155 y La Serva Padrona (La criada como Ama).
Estuvo al servicio también del Emperador José II en Viena y, años más tarde, por
invitación del emperador Bonaparte vivió como un gran señor en París rodeado
de honores y espléndidamente retribuido, cayendo luego en desgracia. Paisiello
representa la transición de la ópera del siglo XVIII al siglo XIX. Antonio Salieri
(1750-1825) amigo de Gluck, contemporáneo y rival de Mozart así como
maestro de Beethoven (quien le dedicó sus tres primeras Sonatas para violín y

154
Tanto la serenata como la cassación o el divertimento, eran términos aparentemente intercambiables.
Constituyen la contraparte de las suites en el período barroco, con cuatro y hasta diez movimientos, la
mayoría de los cuales consistían en danzas tales como minuetos o gavotas, etc., para pequeñas orquestas
de diversas combinaciones instrumentales para ser ejecutadas en reuniones sociales, cumpleaños, en
jardines, conciertos domésticos, etc. Haydn escribió unas 65 obras de este género y Mozart unas 30.
155
Esta obra tan popular en su momento fue olvidada con la llegada de la ópera homónima de Rossini.
84

piano,Op.2), autor de una cuarentena de óperas, fue director de la Capilla


Imperial así como director de la Opera Italiana, en Viena. Otros operistas
italianos muy apreciados en aquel entonces fueron: P. Anfossi (1727-1809), T.
Giordano (1744-1798) y N. Zingarelli (1752-1837) entre cuyos discípulos se
encuentra Mercadante.

La ópera en Francia
En Francia la ópera ligera se conocía como ópera cómica que surge como
un género más bien de entretenimiento popular típico de las ferias pueblerinas
(vaudeville) en el que se pone de moda el diálogo hablado en lugar del recitativo,
género que floreció aceleradamente durante la Revolución francesa y en la era
napoleónica alcanzando mayor significado y popularidad en pleno siglo XIX.
Entre los primeros maestros del nuevo género sobresalieron, Philidor (1726-
1795), Monsigny (1729-1817) y Grétry (1741-1813). El primero, prolífero
compositor fue autor, entre otras cosas, de un Réquiem en homenaje a Rameau,
y un invencible maestro de ajedrez156 muy aplaudido en Londres ciudad donde
murió en 1795. El segundo, uno de los primeros maestros de la ópera cómica, fue
administrador de los bienes del Duque de Orleáns y sucesor de Grétry en la
Academia. Su obra maestra fue El desertor que data de 1769. El tercero, belga de
nacimiento, fue uno de los más significativos compositores de óperas de finales
del siglo XVIII, llegando a producir un poco más de 50 de ellas, introduciendo
nuevas ideas adoptadas y enriquecidas, casi un siglo después, por el propio
Wagner. Entre sus obras más aplaudidas figuran, Los dos avaros (1770), Zamira
y Azor (1771), El amante celoso(1778), Ricardo Corazón de León y La
Caravana del Cairo, ambas de 1784.
No obstante el género lírico alcanza su mayor esplendor en manos de
Gluck y Mozart. Ambos atingen niveles excepcionales (ver sendas biografías
más adelante), seguidos en importancia de la dorada trilogía italiana del bel
canto, Rossini, Donizetti y Bellini.

El piano
Es a partir de este período cuando el piano, que original-mente se conoció
como forte piano157, inventado en 1710 en Italia por Bartolomeo Cristofori, inicia
su exitosa carrera como instrumento solista, conquistando omnímodamente, en la
segunda mitad del siglo XIX, los escenarios de Europa así como el interés de los
compositores y el gusto del público en general, a tal extremo que durante el siglo
XIX prácticamente todos los compositores son a la vez excelentes pianistas. Los

156
Francois Danican Philidor maestro francés , considerado el mejor jugador de ajedrez del siglo XVIII
y campeón oficioso del mundo de 1745 a 1795. Escribió diversas obras sobre “el juego rey” entre las
cuales se destaca Análisis del juego de ajedrez. Divulgó, así mismo, la defensa que lleva su nombre.
157
Originalmente el “nuevo instrumento de teclas con martillos” se conoció como forte piano, por la
capacidad que tenía de sonar fuerte o suave, lo que no podía hacerse con el Clavecín. Más adelante, con
el desarrollo del mecanismo y la caja sonora el piano se denominó piano forte, en el siglo XIX, para hoy
conocerse simplemente como piano.
85

compositores barrocos no tocaron el piano. Es sabido, sin embargo, que Bach


llegó a experimentar (1747) en la corte de Federico de Prusia los primeros
Hammerklavier (claves con martillos o martinetes) construidos por Silberman y
que a pesar del mecanismo todavía muy primitivo, fueron elogiados por el gran
maestro particularmente por la posibilidad del “toque ligado y el sonido
mantenido” que no tenía el clavecín158 y con el que no estaba satisfecho; J.C.
Bach, Haydn y Mozart, lo usaron y lo recomendaron, y Beethoven lo adoptó
definitivamente como su instrumento preferido.
Los compositores del período vienés forman legión159, toda vez que los
elementos musicales que caracterizan dicho período comienzan a aparecer en la
obra de los hijos del gran Bach, entre ellos, particularmente Carlos Felipe
Emanuel Bach (1714-1788) o el Bach de Berlín, Director de música en la corte
de Federico II de Prusia, zapador de la estructura Sonata Allegro, y Juan
Christian (1735-1782) o el Bach milanés (se le conoce también como el Bach
londinense, por haber vivido en ambas ciudades) el primer músico de renombre
que haya dado un recital público con un piano, formado en Italia por el célebre
padre Martini160.

La Escuela de Mannheim
De gran importancia en la gesta de los ideales clasicistas son los
compositores que conformaron la prestigiosa Escuela de Mannheim, muy
apoyada, financieramente por el príncipe Carlos Teodoro, que gobernó de 1742 a
1748 y quien supo rodearse de una pequeña Versalles161. Dichos compositores
fueron: Johan Stamitz (1717-1757), excelente violinista quien fuera el Director
de la célebre Orquesta de Mannheim, considerada en su momento la mejor de
Europa, y creador de la posición del Concertino en la orquesta; Karl Stamitz
(1746-1801), el primer compositor en escribir un Concierto para Clarinete y
Orquesta; Franz Xavier Richter (1709-1789), Ernst Eichner (1740-1777) e
Ignaz Holzbauer (1761-1783), entre los más destacados.

Otros compositores precursores de la Sonata


Ligados directa o indirectamente con el grupo de Mannheim, son dig1nos
de mención: François-Joseph Gossec (1734-1829) sinfonista belga muy
conceptuado en París donde sucedió al propio Rameau como director de la
orquesta de La Pouplinière y donde publicó sus primeras sinfonías, llegando a ser
158
Se sabe inclusive que Bach estuvo trabajando en el mejoramiento del instrumento, conjuntamente con
su amigo el fabricante de Leipzig, Z. Hildebrand, y que llegó a construir un clavicémbalo-laúd. Otro tanto
se podría decir de Händel muy amigo también del célebre fabricante de pianos londinense Burkhardt
Tschudi
159
Ver más adelante, al final de la obra, Lista de compositores en orden histórico.
160
Giovanni Battista Martini (1706-1784) franciscano, gran maestro del contrapunto, original de
Bolonia, discípulo de violín y violonchelo de su propio padre. Maestro de capilla de la iglesia de los
franciscanos de Bolonia, historiador, compositor, erudito, teórico notable y eminente pedagogo, convirtió
a Bolonia en un centro internacional de irradiación del estilo italiano donde acudían los compositores en
busca de consejo y orientación.
161
Se calcula que el príncipe Teodoro invirtió unos 35.000.000 (Treinticinco millones!) de florines en
actividades musicales.
86

uno de los compositores más populares del período revolucionario con sus óperas
cómicas, marchas y cantatas; Luigi Bocherini (1734-1805) compositor y
prestigioso violonchelista italiano uno de los zapadores del Cuarteto de Cuerdas
quién vivió muchos años en España donde se le consideró “el más español de los
compositores italianos”; Giovanni Battista Sammartini (1701-1755) también
italiano, maestro de Gluck, representante eminente de la escuela sinfónica
milanesa, y el bohemio Karl Ditter von Dittersdorf (1739-1799) importante por
su decidida influencia en la creación de la Sinfonía Clásica, destacándose
también con algunas de sus óperas. Otros compositores conocidos en el entorno
cosmopolita de Mannheim fueron, el austriaco, I. Holzbauer cuyas obras fueron
muy apreciadas por Mozart y el checo Antón Filtz alumno de Stamitz y su
primer violonchelista en la orquesta de Mannheim, autor de más de 40 Sinfonías,
Conciertos para violonchelo y flauta, música de cámara, etc., muerto
prematuramente a los 30 años de edad.
Dentro de este período surgen también: el clavecinista y compositor
austriaco Georg Cristoph Wagenseil (1715-1777) quien no sólo rompe la
estructura de la ópera napolitana y prepara la reforma de Gluck sino que es uno
de los forjadores de la sinfonía clásica junto con otros compositores; Jorge
Benda (1722-1795), el más célebre de la numerosa familia Benda, violinista,
clavecinista, compositor y director de orquesta, así como Federico Guillermo
Rust (1739-1796), compositor, violinista y clavecinista, discípulo, entre otros, de
Carlos Felipe Emanuel Bach.

Otros virtuosos del violín


Otros virtuosos del violín fueron: el francés Rodolfo Kreutzer (1767-
1821) a quien Beethoven dedicó su espléndida Sonata “Kreutzer”; Ludwig
Louis Spohr (1784-1859)162 aplaudido desde los 14 años, en Alemania, Rusia,
Austria, Francia e Inglaterra, director de los Festivales de la ópera de Viena,
amigo de Mendelssohn, Beethoven, Rossini y Wagner, autor de unas 200
obras, entre las cuales 50 son para violín, así como su discípulo Ferdinand
Davis (1810-1873) uno de los grandes ejecutantes del violín del siglo XIX, junto
al austriaco Franz Clement (1780-1842) para quien Beethoven escribió su
extraordinario Concierto para violín y orquesta.

No obstante el mas célebre violinista es el legendario Nicolo Paganini


(1782-1840) uno de los genios del violín de todos los tiempos, original de
Génova, cuya extraordinaria aportación técnica ha sido decisiva para el
desarrollo virtuosístico del instrumento. Su obra constituye piedra angular de la
literatura para violín y fuente de inspiración para otros compositores, entre ellos
Schumann, Liszt, Brahms, Rachmaninoff y Lutoslavski, quienes escribieron
162
Luis Spohr fue compositor prolífico, autor de 15 Conciertos para violín y orquesta, 34 Cuartetos de
cuerdas, Quinteto de vientos con piano Op. 52, un Octeto, un Noneto, 9 Sinfonías, Oratorios, un
Requiem, etc. e inclusive óperas entre ellas Fausto (la primera inspirada en el drama de Goethe) y
Jesonda (1823) considerada su obra maestra. Sus conciertos para violín fueron un fuerte ascendiente para
los de Mendelssohn y Brahms. Spohr dejó una autobiografía en 2 volúmenes que constituye un
interesantísimo testimonio sobre su época (existe un resumen de la misma publicado en 1962 por Henry
Pleasans, Norman), así como un Método de violín.
87

importantes variaciones sobre el tema del último Capricho en la menor. El propio


Liszt, henchido de admiración ante el virtuosismo alcanzado por Paganini,
transcribió para piano seis de los caprichos dando origen a lo que se conoce
como 6 Grandes Estudios de Paganini163. Su obra comprende aproximadamente:
24 Caprichos Op.1 (Capricci) para violín solo, 6 Sonatas Op. 3 para violín y
guitarra, 60 Variaciones Op. 14 sobre el tema Baracubá para violín y guitarra, 3
Cuartetos Op.5 para violín, viola, guitarra y violonchelo, música de cámara, 5
Conciertos para violín y orquesta, Variaciones para violín y orquesta sobre
diferentes temas, etc.
Digno de mención es también el prodigioso virtuoso catalán de la guitarra
Fernando Sor (1778-1839) instruido en el monasterio de la Escolanía
Montserrat y en la Academia militar de Barcelona, es autor de una importante
literatura para guitarra, entre la que se distinguen las dos Grandes Sonatas Op. 22
y 25, la serie de Estudios Op. 29, 31, 35, 44, y 60, diversos Temas con
Variaciones y célebres Duetos para dos guitarras. Sor escribió, además, dos
óperas, varios Ballets entre ellos Hércules y Onfalia escrito para la entronización
del Zar Nicolás I, obras vocales, dos Sinfonías, un Concierto para violín, etc., así
como un conocido Método para guitarra traducido a varios idiomas.

Seguidores de Gluck
Entre los compositores seguidores de las reformas en la ópera de Gluck
están: Antonio Sacchini (1730-1786) reconocido particularmente en París,
Londres y Alemania; Luigi Cherubini (1760-1842)164 prolífero compositor
florentino como Lully, que llegó a alcanzar posiciones muy importantes en
Francia inclusive la de Director del Conservatorio Nacional de París (apenas
fundado en 1795). Se le consideró un compositor muy cosmopolita “poseedor de
gran conocimiento y profunda erudición”. Sus óperas gozaron de una gran
acogida tanto en Viena como en Alemania (Ver lista de Compositores y sus
óperas más significativas al final). Fue inclusive profesor de composición en
París de varios maestros franceses de óperas, como Auber165 y Halévy, entre
otros; Etienne-Nicolas Mehul (1763-1817) rival de Gossec y autor de unas 30
óperas entre las que sobresale Joseph (1807), así como Gaspare Spontini (1774-
1851), muy aplaudido por su ópera La Vestale, con la que se hizo acreedor del
premio instituido por Napoleón Bonaparte para la mejor obra lírica, con un
jurado formado por Mehul, Gossec y Grétry. Spontini fue director del Teatro
Italiano de París donde presento, entre otras obras, las primeras audiciones en
Francia de Don Juan y Cosi fan tutte de Mozart.
Es el momento de referirnos al talentoso compositor español Vicente
Martín y Soler (1754-1806) original de Valencia y organista en Alicante, que

163
Los transcritos al piano por Liszt son los caprichos en sol menor, mi bemol, sol sostenido menor (la
Camppanella), mi mayor y dos versiones del capricho en la menor (la Chasse).
164
Autor de varias óperas, Misas y música religiosa en general entre la que sobresale su Requiem en do
menor. Escribió así mismo un conocido Tratado de Armonía.
165
Con su ópera La Muda de Portici (La Muette de Portici) Auber abrió el período de la grand opera en
la historia del drama lírico francés.
88

adquiere nombre en Madrid con la presentación de su ópera I due avari (Los dos
avaros) en 1766. Viaja a Italia donde se le conocerá como Martini lo Spagnolo
después del inmenso éxito de su ballet representado en la Scala de Milán en
1778, transformándose en un serio rival de Cimarosa y Paisiello. Se lanzó
rápidamente en Italia y en Viena como compositor de óperas, entre ellas, Una
cosa rara, ossia Belleza ed Onesta, con libreto de Lorenzo da Ponte166, uno de
cuyos temas utilizó Mozart en el final de su Don Juan, haciéndole, inclusive,
decir a su personaje “Hurra! Esto es Cosa rara”. En 1788 Catalina II de Rusia lo
nombró director de la Ópera en San Petersburgo y más adelante Pablo I le hizo
consejero privado. Otras de sus óperas son: Ifigenia in Aulide (1779), Ipermestra
(1780), Astartea y la reina de Golconda (1781), La Dona festeggiata (1783), La
Isla del amor (1784), El Barbero de buen corazón (1787), El Árbol de Diana
(1787), etc. Martín y Soler escribió también, canciones populares, cantatas y
música religiosa en general. En 1801 perdió su importante posición para morir,
casi en la indigencia, en San Petersburgo el 30 de enero de 1806.

El nuevo arte de la orquestación


La simplificación contrapuntística que se experimentó a partir de la obra
de los hijos de Bach, o sea durante la incipiente etapa del clasicismo vienés,
provocó una alteración en los principios del arte de la orquestación. Así vemos
que la orquesta de Mannheim, que ya en 1756 se consideraba la mas prestigiosa
de Europa, estaba formada por 20 violines, 4 violas, 4 violonchelos y 2
contrabajos con una sección de instrumentos de viento que llegó a incluir hasta 4
cornos, además de 2 flautas, 2 oboes, 2 fagotes y 2 trompetas, culminando con
los timbales y el órgano. Mozart quedó muy impresionado con dicha orquesta
cuando visitó la ciudad en 1777 en compañía de su padre. No obstante, el
brillante período musical de Mannheim terminó cuando la corte fue trasladada a
Munich en 1778.
A su vez Mozart le asignó a los instrumentos de viento-madera una
preponderancia desconocida hasta entonces, incorporando a la familia de los
vientos-madera, el clarinete y el fagot, siguiendo el modelo de Mannheim,
innovación que Beethoven enriqueció con el flautín y algunos instrumentos de
viento-metal, introduciendo posteriormente los trombones y ampliando el ámbito
de los timbales. No obstante Gluck ya había incluido trombones167, arpa,
clarinetes y diversos instrumentos de percusión, en varias partituras de sus
óperas.
Es interesante observar, por otro lado, que aunque Beethoven piensa para
la orquesta, como generalmente se dice, y se orienta desde sus primeras obras
hacia la música instrumental, y no hacia la escritura vocal con la que enfrentaba
ciertas dificultades, su enriquecimiento sonoro en la orquesta no sólo se debe a

166
El éxito de Una cosa rara, en el Teatro Imperial de Viena, aplaudida por Salieri, fue tan
extraordinario que eclipsó en su momento la presentación de Las Bodas de Fígaro de Mozart. De Una
cosa rara surge, inclusive, el tema de un vals vienes muy conocido intitulado El sitio de Belgrado.
167
Mozart también había usado trombones y el glockenspiel en Don Juan como en La Flauta Mágica,
respectivamente y Rameau había usado el clarinete desde 1751..
89

un aumento en el número de los ejecutantes e instrumentos, sino también a la


forma en que utilizó los instrumentos y los grupos instrumentales. En efecto,
Beethoven amplía la tesitura del cuarteto de cuerdas: violines, violas,
violonchelos y contrabajos. Así, por ejemplo, a los violines los hace extender su
sonoridad hasta el la bemol agudo, mientras a los contrabajos los hace descender
hasta el do grave, exigiendo además un mayor dominio del instrumento por parte
del ejecutante, mientras el grupo de los violonchelos los divide en dos partes,
cosa rara a la sazón, y a las violas igualmente las divide en tres o cuatro partes, lo
que se conoce como divici. Por otro lado, introduce el trombón como instrumento
de planta, que hasta el momento sólo se usaba en el teatro o en la iglesia.
Observamos así que en su Quinta Sinfonía utiliza hasta tres trombones (alto,
tenor y bajo), y contrario a la costumbre de la época, pone en vigencia el grupo
percusivo, platillos-bombo-triángulo, adelantándose a la instrumentación teatral
de Wagner. La observación es válida si constatamos que aunque la orquesta de
Beethoven es impresionantemente más sonora que la de sus grandes antecesores,
Haydn y Mozart, aún así el componente de sus instrumentos sólo alcanza treinta
ejecutantes cuando presenta la primera audición de la Tercera Sinfonía, obra que
aún hoy constituye un hito sonoro dentro del grupo de sus sinfonías. Sorprende
sobremanera comparar el número de instrumentos que Beethoven utiliza en la
Heroica con los que usa en la Sinfonía Coral. La primera exige: 2 flautas, 2
oboes, 2 clarinetes, 2 fagotes, 3 cornos, 2 trompetas, timbales y el cuarteto de
cuerdas, mientras la Novena Sinfonía exige: 3 flautas, 2 oboes, 2 clarinetes, 3
fagotes, 4 cornos, 2 trompetas, 3 trombones, timbales, triángulo, platillos, bombo
y el cuarteto de cuerdas. La diferencia consiste en 10 instrumentos, entre ellos los
poderosos trombones y una sonora percusión, además de los divici mencionados
anteriormente. No hay duda de que la orquesta en manos de Beethoven alcanza
su Edad de Oro abriendo el camino para el posterior desarrollo del sinfonismo
germánico del siglo XIX, al punto tal que ningún compositor del siglo
decimonono escapó por completo de su poderosa influencia.
A sólo tres años de la desaparición de Beethoven, escribe Berlioz su
Sinfonía Fantástica en la que hace gala de una imponente instrumentación que
además del cuarteto de cuerdas tradicional y dobles atriles de los instrumentos de
viento-madera, presenta 4 cornos, 2 cornetas, 2 trompetas, 3 trombones, 2 tubas,
2 fagotes extras, campanas, bombo, 4 timbales, flautín, clarinete en mi bemol,
corno inglés y arpa, amén de la variedad de toque que le impone a ciertos
instrumentos, como las esponjas para los percutidores de los tambores, y lo que
es más raro aún los divisi en los contrabajos y en los timbales.

Primeros pedagogos del piano


Hacia finales del período clásico aparecen los primeros pedagogos
significativos del piano: El italiano Muzio Clementi (1752-1832) quien además
de haber sido un brillante y reconocido ejecutante fue fabricante de pianos en
Londres y compositor prolífero. Entre su obra se destacan 100 Estudios para
90

piano cuya colección se conoce como Gradus ad Parnassum168. Dejó además un


número plural de graciosas Sonatinas e interesantes Sonatas para piano,
admiradas por el propio Beethoven, inclusive dos Sonatas para dos pianos, así
como varios Conciertos con orquesta y Sinfonías que han resurgido últimamente
gracias a los melómanos de las grabaciones. Clementi fue uno de los innovadores
de la literatura del piano y el primer compositor importante que pensó en
términos propios del nuevo instrumento incorporando octavas y dobles notas,
tanto terceras como sextas, razón por la que se le reconoce como “el padre del
piano forte”. Jan Ladislav Dussek169 (1761-1812) compositor checo es una de
las primeras figuras pianísticas de su época a quien se le atribuye la posición del
piano en el escenario con el lado derecho del ejecutante hacia el público; John B.
Cramer (1771-1858) original de Manheim, autor, entre otras cosas, de una
colección de 80 excelentes Estudios para piano, muy recomendados por
Beethoven, que siguen constituyendo, hasta hoy, un material didáctico de
primera línea para la enseñanza del piano e introducción a los Estudios de
Chopin; Johann Nepomuk Hummel (1778-1837) brillante pianista, alumno de
Mozart y Clementi, Maestro de Capilla del príncipe Esterházy al suceder a
Haydn en el cargo, compositor de Estudios, Sonatas y 6 Conciertos para piano y
orquesta muy apreciados en su época, que anticipan el lirismo del propio
Chopin. Entre la obra de Hummel se encuentra también una bella como delicada
composición para dos pianos intitulada Introducción y Rondo así como una
brillante Sinfonía Concertante para piano, violín y orquesta, un Concierto para
fagot, otro para mandolina, uno para trompeta, unas Variaciones para oboe y
orquesta, además de un variado y rico repertorio de música de cámara. Su
prestigio como compositor fue tan grande que llegó a ser considerado, en un
momento dado, rival de Beethoven quien por su parte lo estimó mucho; el
irlandés John Field (1782-1837) conocido no sólo por su virtuosidad pianística
ponderada por Liszt, sino por haber sido el inventor del Nocturno.
Son estos compositores y pianistas los que prepararon el camino a los
grandes virtuosos del período romántico con una obra didáctica que continuará y
enriquecerá el discípulo de Beethoven, el vienés, Karl Czerny, (1791-1857),
maestro de Liszt, autor de más de mil Estudios para piano que siguen siendo,
particularmente los Ops. 299 y 740, una base sólida para el desarrollo muscular
del joven estudiante de piano. Czerny escribió así mismo un número plural de
Sonatas y Conciertos para piano inclusive uno para cuatro manos y orquesta, de
menor importancia.
Otro pedagogo y pianista virtuoso de prestigio, fue el checo Ignaz
Moscheles (1794-1870) alumno de Albrechtsberger y de Salieri, a quien
Beethoven confió la reducción para piano de su ópera Fidelio, profesor de piano
en el Conservatorio de Leipzig. Es autor del otrora célebre Método de los
Métodos para la enseñanza del piano así como de 7 Conciertos, 24 Estudios,
Sonatas, Variaciones y una serie de obras para dos pianos que ejecutó junto con
Mendelssohn.

168
Nombre que ya había utilizado J. J. Fux (1660-1741) para su célebre tratado de Contrapunto de 1725.
169
Otros compositores de Bohemia fueron: Tomasek y particularmente su discípulo Vorisek, cuya
Sonata Op. 20 y su Sinfonía en re estuvieron muy de moda en la Viena de la primera mitad del siglo XIX
91

BREVES BIOGRAFÍAS

Christoph, Willibald von Gluck (1714-1787)


Original del Palatinado (Bohemia), compositor y figura gigantesca dentro del
ámbito de la ópera de finales del Barroco e inicios del clasicismo vienés. Nació
cuando Händel mediaba 29 años de edad y alcanzó su plenitud al mismo tiempo
que Haydn. Es una figura que aunque nace en pleno desarrollo del período
barroco se adelanta de tal forma a su época que pertenece en gran parte al espíritu
clasicista. Poco se sabe de sus estudios musicales además de que estudió violín,
órgano y clavecín, en “una escuela católica”. En Viena hizo parte de los músicos
al servicio del duque de Lobkowitz gran amante de la música. Protegido del
Príncipe Melzi viajó a Italia donde tomó clases con Sammartini y en 1741
debuta con su ópera Artaserse, con texto de Metastasio, en el Teatro Regio Ducal
de Milán. A partir de ese momento su producción operística levanta vuelo y en
apenas cinco años produce siete óperas, dentro del estilo italiano para diferentes
teatros de diversas ciudades importantes de Italia, entre ellas Venecia, Milán y
Turín. En 1745 es invitado a Londres donde debuta al año siguiente con dos
óperas que no fueron exitosas, criticadas por el propio Händel quien le ayudó en
las producciones. En 1748 su ópera Semirámide riconosciuta, con texto también
de Metastasio, es elegida para la gran reapertura del Burgtheater de Viena y
constituyó todo un éxito. De ahí en adelante, transformado en una importante
personalidad musical, sigue una carrera triunfante, hasta instalarse en forma
definitiva en Viena donde fue Consejero Musical y Maestro de Capilla de la
Corte así como compositor titular (1754) del Teatro Imperial. Bajo la influencia
de la ópera francesa, particularmente de Rameau y de las nuevas ideas liberales
de Voltaire y Diderot, incursionando inclusive en la novedosa ópera cómica,
Gluck, conjuntamente con Durazzo y el poeta Calzabigi, reforma totalmente su
estilo operístico deshaciéndose de cualquier influencia italiana instaurando un
modelo profundamente moderno de tragedia lírica junto con el “drama
coreográfico” concepción innovadora surgida de la estética francesa de la época,
que encuentra su más alta realización en Semiramis que servirá de pauta al propio
Wagner después. En 1761 crea al primer ballet pantomímico de la historia de la
danza con el tema de Don Juan. Surge inmediatamente su gran trilogía: Orfeo y
Eurídice (1762), Alceste (1767) verdadero manifiesto de la reforma de la ópera
92

lanzado por Gluck170, y París y Elena (1770), óperas que no tuvieron éxito,
debido, ciertamente, a sus innovaciones y a su novedoso estilo. Luego en París
escribió Ifigenia en Aulide, apoyado por la reina María Antonieta171 e Ifigenia en
Tauride (ambas inspiradas en Eurípides) así como Armida (según Tasso), las que,
junto con Orfeo y Euridice, de 1775, constituyeron verdaderos triunfos, pese a la
envidia opositora que se suscitó por parte de los partidarios del estilo italiano y
que desembocó en una ridícula querella con el compositor Nicolás Piccini y sus
admiradores que se conoce como “la guerra de los bufones”172. Después de la
terrible como ridícula contienda, Gluck regresó a Viena, ya rico y admirado,
donde muere de un ataque al corazón ocho años después. Entre sus innúmeras
aportaciones está el haber sido uno de los primeros en introducir el arpa y los
trombones en la orquesta y el primer compositor cuya obertura constituye un
avance, aunque breve, del melodrama lírico que sigue a continuación.

Franz Joseph Haydn (1732-1809)


Importante y prolífero compositor original de Rohrau, baja Austria. Su padre fue
carretero y agricultor. Al margen de ser miembro del coro de San Esteban, en
Viena, fue en gran medida un autodidacta. Hombre sencillo, muy trabajador,
protegido de Metastasio, Nicolás Pórpora, von Dittersdorf y del conde Mozin,
permaneció al servicio de los príncipes Pablo y Nicolás Esterházy durante 30
años como Vicemaestro de capilla primero y luego como Director musical. En el
palacio de los Esterházy habían dos teatros así como dos amplias salas de música
lujosamente decoradas. En el ocaso de su vida se estableció independientemente
en Viena. Fue casado con Maria Anna Keller, persona sencilla y problemática
con la que no fue nada feliz. En vida adquirió gran reputación en toda Europa.
Sus dos exitosas visitas a Londres fueron muy favorablemente comentadas
particularmente por sus 12 últimas grandes sinfonías conocidas como Sinfonías
Londinenses o Salomónicas173, éxitos que se tradujeron en dinero además de los
honores que le tributaron en Palacio y el título de doctor honoris causa que le
confirió la Universidad de Oxford. Haydn es el mayor compositor de oratorios

170
En el que se afirma perentoriamente que todo debe estar en función del drama.
171
María Antonieta, hija de María Teresa de Austria y esposa de Luis XVI, protectora de la música,
estrenaba óperas “con interludios de ballet” durante sus fiestas en el Pequeño Trianon. En la memorable
recepción ofrecida en honor de Gustavo III, rey de Suecia, María Antonieta, sentada ante el clavicordio
cantó arias de la ópera Dido de Nicolás Piccini.
172
El calificativo surge por causa de un grupo de italianos, músicos ambulantes que actuaban en ese
entonces en París presentando óperas bufas con inmenso éxito. En Francia la ópera bufa se conoce como
ópera cómica.
173
El nombre surge por el violinista y compositor alemán, Johann Peter Salomon (1745-1815) quien
después de una exitosa carrera como virtuoso se transforma en empresario de espectáculos musicales en
Londres, y tras enterarse que el príncipe Esterhazy había fallecido se precipitó a ofrecer al compositor un
enjundioso contrato a cambio de una serie de conciertos en Londres para los que Haydn compuso sus
famosas últimas 12 Sinfonías, conocidas como Sinfonías Salomónicas o Londinenses. Fue Salomon quien
sugirió a Haydn la composición del Oratorio La Creación y quien le encargó, así mismo, los últimos
cuartetos para cuerdas. Los grandes éxitos del compositor, en la ocasión, no tienen precedente en Londres
desde Händel. Después de él solo Mendelssohn volverá a cosechar tales triunfos.
93

del período clásico174, entre los cuales están: El Retorno de Tobías (1774), La
Creación (1798)175, Las Estaciones176 (1801) y Las Siete Palabras de Cristo177.
Su vasta obra comprende, 104 Sinfonías, varios Conciertos para clave, para
violín y para violonchelo; 125 Tríos, 84 Cuartetos, más de 24 Operas con textos
en italiano y alemán, 52 Sonatas para piano, Temas con Variaciones, Cantatas,
14 Misas (entre las que sobresale la llamada Misa Imperial o Misa de Lord
Nelson escrita en 1798 cuando el almirante estaba en la Batalla del Nilo), 13
Ofertorios, además de motetes y otras obras religiosas como Salve Reginas y Ave
Reginas. Fue considerado el mayor compositor de Europa cuando Beethoven era
todavía joven y Mozart, ya fallecido, era poco conocido aún. Murió en la ciudad
de Viena donde recibió cristiana sepultura, con grandes honores, inclusive de
parte de Napoleón Bonaparte, que en esos momentos invadía Austria.
Armónicamente hablando la obra instrumental de Haydn es bastante más osada
que la del propio Mozart, de ahí que se le considere el inmediato antecesor de
Beethoven.

Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791)


Genial compositor austriaco, nacido en Salzburgo. Fue un extraordinario niño
prodigio que realizó giras de conciertos desde la edad de 6 años, acompañado por
su padre178 y su hermana Nanerl. La vida de Mozart está colmada de honores y
de hechos prodigiosos hasta que alcanzó sus 17 años de edad. Fue admirado y
aplaudido por los públicos más exigentes de Europa. A la temprana edad de 7
años termina su primera ópera llamada Bastien y Bastiana. En Londres fue
objeto de detallada observación por parte de la Academia Científica Inglesa por
los fenómenos musicales que era capaz de producir y que rebasaban toda
posibilidad de análisis y comprensión. A los 12 es aceptado como miembro
honorario de la severa Academia Musical de Boloña, Italia, regentada en ese
entonces por el padre Martini179 de la orden franciscana, etc. Mozart es
considerado uno de los grandes genios de la humanidad, pese a su personalidad
inquieta, controversial, caprichosa y egocéntrica. Dominó con igual perfección
todos los géneros de la composición musical. Su obra comprende: Operas: La
Clemencia de Tito, Idomeneo, El Empresario, Las Bodas de Fígaro, Don Juan180,
174
Si bien sus oratorios no podían presentarse en las iglesias católicas debido a que el compositor
pertenecía a una logia francmasónica (así como Mozart) al igual que su libretista el barón Gottfried van
Swieten, diplomático de la corte prusiana y director de la Biblioteca Real de Viena.
175
Inspirado en el Génesis y un poco en El Paraíso Perdido de Milton, cuya traducción libre al alemán
fue realizada por el ya mencionado barón van Swieten.
176
Se trata realmente de un oratorio secular con muy poco contenido religioso.
177
Obra escrita a solicitud de una comunidad religiosa de Cádiz, España.
178
Leopoldo Mozart (1719-1787), padre y mentor del célebre compositor, fue reputado violinista y
bachiller en filosofía. Su Método para violín, reeditado muchas veces, estuvo en vigencia hasta finales del
siglo pasado. Su hija Nanerl fue también excelente ejecutante.
179
En el pequeño museo del Conservatorio de Música de Boloña se conservan los ejercicios de prueba
que Mozart tuvo que realizar para ser aceptado en la prestigiosa Academia.
180
Inspirado en el drama de Tirso de Molina y escrito por el gran libretista, Lorenzo da Ponte (1749-
1838), cuyo nombre original es Emmanuele Conegliano, nacido en Ceneda cerca de Venecia, hombre
versátil, arrogante, intrigante, poeta de la corte de José II de Viena, librero, empresario y sobre todo
aventurero. Fue ordenado sacerdote en 1773, profesor de letras y retórica en el seminario de Trévise y
94

La Flauta Mágica, etc.; 31 Conciertos para piano y orquesta, incluyendo un


concierto para dos pianos y orquesta así como otro para tres pianos y orquesta;
20 Sonatas para piano, Fantasías, Valses, 33 Sonatas para violín, 5 Conciertos
para violín, Sonatas para violonchelo, Sonatas y conciertos para clarinete,
Sonatas para flauta, etc., 41 Sinfonías, Serenatas, Divertimentos, 24 Cuartetos
de cuerdas, 6 Quintetos de cuerdas, gran cantidad de otras combinaciones de
Música de Cámara; 17 Misas entre ellas la célebre Misa de la Coronación; un
prestigioso Réquiem en re menor comenzado pocas semanas antes de su
fallecimiento y terminado por su alumno Süssmayr; 4 Letanías, 2 Vísperas,
Motetes, Canciones con acompañamiento de piano; una extraordinaria Sonata
para 2 pianos, etc. Por ironía del destino, Mozart murió pobre y triste a los 35
años de edad. Sus restos reposan en el cementerio de San Marcos de Viena,
Austria, en una fosa común, de acuerdo con la práctica de la época al no poder
sufragar el costo de una sepultura independiente, y como quiera que no se colocó
lápida alguna en el momento del funeral, no ha sido posible localizar su cuerpo.
Las posibles causas de su muerte han sido ampliamente tratadas por diferentes
biógrafos, especialistas y médicos pero aún no se ha logrado llegar a una decisión
definitiva y son todavía materia de mucha especulación. Por otro lado aumenta
cada vez más el interés por el llamado “efecto Mozart”181 referente al beneficio
de su música en el desarrollo del intelecto humano e inclusive en el tratamiento
terapéutico de ciertas enfermedades. Mozart es un compositor más conceptuado
desde el punto de vista vocal que instrumental. No fue un reformador y se
contentó con hacer uso de las formas y estilos establecidos en su época semejante
a Bach. Sus óperas son las únicas del siglo XVIII que permanecen en el
repertorio actual de todos los grandes teatros del mundo y su obra sigue
ocupando los primeros lugares en los escenarios de diferentes continentes.

Ludwig van Beethoven (1770-1827)


Colosal compositor alemán182, nacido en Bonn. Personaje puente entre el
Clasicismo y el Romanticismo, Beethoven vivió desde los 22 años en Viena,

expulsado en 1776 por defender las ideas de Rousseau. Fue desterrado de Venecia en 1779 durante 15
años. En 1783 obtuvo el cargo de “poeta del Teatro Italiano” en Viena, época en que escribió diversos
libretos para Salieri, Martín y Soler y Mozart, entre otros. A la muerte de José II fue desterrado de
Viena. En Praga hizo amistad con el célebre Giacomo Casanova, pasando luego a Londres, vía Dresde,
donde fue nombrado poeta del King´s Theater. En 1805 viajó a Nueva York donde renovó sus actividades
de empresario, promovió la construcción de la Opera Italiana de la ciudad y fue profesor de Literatura y
lengua italiana en la Universidad de Columbia de 1826 a 1837. En 1929 la Universidad neoyorquina creó
la “Cátedra Lorenzo da Ponte”. Da Ponte dejó escrita sus interesantes Memorias, en 4 volúmenes.
181
Ver El efecto Mozart, de Don Campbell, Ediciones Urano S.A., Barcelona 1998.
182
La versión inglesa, completa, de la biografía escrita en 1840 por su amigo personal Antón Félix
Schindler Beethoven as I knew him, se puede adquirir en W.W. Norton & Company Inc., Nueva York. La
versión castellana de la célebre biografía escrita por Romain Rolland, en seis volúmenes, está publicada
por la Librería Hachette S.A., Colección Numen, de Buenos Aires, 1954. La de Héctor Berlioz, versión
castellana, se encuentra en la Colección Austral de Espasa Calpe, S.A, Madrid, 1979 (cuarta edición).
Una muy novedosa y agradable, en la que se hace una interesante como minuciosa investigación sobre la
“Amada Inmortal”, es la de Maynard Solomon, (originalmente de Schirmer Books, Nueva York)
publicada por Javier Vergara Editor S.A., Buenos Aires, 1987. Sobre Beethoven y su obra se han escrito
más de 25.000 libros.
95

ciudad donde murió y que constituyó su segunda patria. Pese a la partícula noble
del apellido, van, apenas hacía dos generaciones que los Beethoven pertenecían a
la categoría de los dedicados al servicio de uno de los tantos príncipes
germánicos y recibían un salario de la capilla musical del arzobispo príncipe
elector de Colonia, residente en Bonn. La situación de la familia era bastante
inferior al decoroso nivel social de un Leopoldo Mozart quien además era un
músico de altura. Los Beethoven fueron agricultores y artesanos en su origen,
oriundos de Lovaina de donde pasaron a Bélgica y luego a Bonn. Desde joven
Beethoven fue considerado niño prodigio, reconocido especialmente por su
particular talento en el arte de la improvisación. Contrario a Mozart, fue un
hombre de una recia conciencia política. En efecto, en 1796 musicó un poema de
Friedelberg en honor de un cuerpo voluntario vienés que había enfrentado a las
tropas napoleónicas en la batalla de Arcole, y al año siguiente escribió un himno
que iniciaba con la frase “somos un gran pueblo alemán”; es harto sabido que
cuando Napoleón Bonaparte se hace emperador, Beethoven tachó disgustado el
título de su Tercera Sinfonía que se denominaba Sinfonía Bonaparte y escribió
en vez “en memoria de quien fue un gran hombre”; en 1814 compuso una
Cantata para la inauguración del Congreso de Viena que intituló Oda a la
Naturaleza; ese mismo año cuando las tropas aliadas entraron en París, escribió
su obra coral Germania y al año siguiente, en ocasión a la segunda toma de París,
escribió el coro final para el Ehrenpforte de Tretschke. De personalidad severa y
exigente en 1824, aceptado ya como uno de los grandes compositores del
momento, quedó totalmente sordo (el mal se había manifestado desde 1801).
Además de ser uno de los grandes revolucionarios en la historia de la música se
le considera como el mayor Sinfonista y el mayor maestro en el arte del Tema
con Variaciones. Como eterno enamorado platónico tuvieron especial significado
en su vida las siguientes figuras y personalidades femeninas: Magdalena
Willmann, Giullietta Guicciardi, Josefina von Brunswick, Teresa von Bruswick,
María von Erdödy, Teresa Malfatti, Betina Brentano y Amalia Sebald, entre las
que se encuentra la misteriosa “amada inmortal”. Beethoven lleva la estructura
Sonata a su mayor desarrollo. Sus 32 Sonatas para piano constituyen el
monumento más extraordinario de toda la literatura pianística, comparable sólo a
los 48 Preludios y Fugas de Bach y a los 24 Estudios de Chopin. Muy a pesar
de su genial capacidad creativa corregía sus obras en forma extenuante y así
vemos que un aria de Fidelio la tuvo que escribir 18 veces y solo de la misma
ópera se conservan más de 300 páginas de bocetos diferentes. Otro tanto sucedió,
por ejemplo, con su célebre tema de la felicidad, del final de la Novena Sinfonía.
La totalidad de su obra, dividida en tres períodos cronológicos o estilos, por el
pianista y musicólogo ruso Wilhelm von Lenz (1809-1883)183 y no por el propio
compositor, comprende fundamentalmente: 9 Sinfonías (entre ellas las conocidas,
Heroica, Nº 3, Pastoral, Nº 6 y Coral, Nº 9), 17 Cuartetos de Cuerdas, Cuarteto
con piano, Quintetos, una Gran Fuga para cuerdas, 5 Conciertos para piano
(además de un concierto de juventud), 17 Cadencias, un Concierto para violín,
un Triple concierto para piano, violín y violonchelo, 32 Sonatas para piano
(entre ellas las conocidas como: Patética, Claro de Luna, Pastoral, la
183
Wilhelm von Lenz, Beethoven et ses trois styles, en dos volúmenes, San Petersburgo, 1852.
96

Tempestad, Aurora o Waldstein, Appassionata, los Adioses y la Hammerklavier


), Rondós, 27 Bagatelas, Danzas alemanas, 20 minuetos, sonatinas, 15 valses,
para Elisa, Fuga, Oberturas para gran orquesta (Leonora nº 1 o Fidelio, Leonora
nº 2 y nº 3; Coriolano, Egmont, El Rey Esteban, Las Ruinas de Atenas, La
Consagración de la Casa, etc.) Ballet (Las Criaturas de Prometeo), la Opera
Fidelio, Misas (entre ellas la grandiosa Misa Solemne, nunca ejecutada en su
totalidad en vida del compositor), Cantatas, Fantasía Coral para piano coro y
orquesta, 10 Sonatas para violín y piano, 5 Sonatas y 3 Temas con variaciones,
para violonchelo, otras Sonatas para varios instrumentos (flauta, clarinete, etc.)
Tríos, Oratorios (Cristo en el Monte de los Olivos), 22 Temas con Variaciones
para piano, Canciones (alrededor de 200 arreglos de cantos populares, 86
Lieder, Adelaida, 25 Cantos Italianos, etc.). El funeral de Beethoven,
presenciado por unas 25,000 personas de todas las clases sociales, constituyó
todo un acontecimiento que conmovió a la ciudad de Viena por entero.
Beethoven, transformado en leyenda aún antes de morir, representa un punto de
convergencia único dentro de la historia de la música entre el clasicismo y el
dinamismo romántico. Bien se puede decir que es epílogo del clasicismo y
prólogo del romanticismo decimonónico. Dejó sin terminar varias obras, entre
ellas una décima sinfonía y el oratorio Saul y David. Sigue siendo el compositor
más ejecutado en el mundo. En el “Archivo Beethoven”, en la ciudad de Bonn,
reposan más de 100.000 tomas de microfilmes, un fichero índice con más de
80.000 fichas, una biblioteca sobre su obra y persona con más de 3.000 títulos,
una hemeroteca que abarca unos 9.000 números, y lo que es más valioso aún,
30.000 fotocopias de manuscritos, copias en limpio, borradores, transcripciones,
cartas y otros documentos que se conservan en cajas metálicas protegidas contra
incendio mediante forros de amianto. Los diferentes pianos que fueron propiedad
del compositor se conservan en el Museo de Instrumentos musicales de Viena, en
el Museo Nacional de Budapest y en el Museo Nacional de Nüremberg, entre
otros.

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