CAPÍTULO 5
Cómo luchar contra la tentación
JOE
Joe está confundido. Si Dios es más fuerte que el diablo,
¿entonces por qué simplemente no ayuda a Joe? ¿Por qué tiene que ser tentado todo el
tiempo? En este momento, Joe se siente tentado en todas las áreas de su vida. Sus
distribuidores de drogas llaman constantemente para ofrecerle productos a precios
increíbles. Las mujeres salen de la nada y él está luchando para mantenerse fiel a su
esposa.
Tiene la oportunidad de hacer dinero a partir de algunas ofertas sombrías y siente que va a
caer en cualquier momento. ¿Dios está protegiéndolo o no?
La primera lección que Joe necesita aprender es que Dios es soberano.
Esto significa que Dios tiene el completo control de todo. Él opera todas las cosas según Su
voluntad y mediante Su propio poder.
«Nuestro Dios está en los cielos; todo lo que quiso ha hecho» (Sal. 115:3).
Recordemos lo que hemos aprendido:
Peleamos una batalla espiritual desde tres frentes: contra la carne, contra el mundo y contra
el diablo.
El diablo tiene poder, pero no está cerca de ser igual al poder supremo de Dios en ninguna
manera.
El diablo fue completamente vencido y Dios demostró esto cuando Jesús murió en la cruz.
Colosenses 2:15 enseña: «Y despojando a los principados y a las potes-tades, los exhibió
públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz».
Por tanto, esto nos lleva a la pregunta: si nuestros enemigos fueron vencidos, ¿por qué
continuamos en guerra?
Aunque Dios en definitiva venció a todos Sus enemi-gos, decidió aún no removerlos por
completo. El futuro del diablo nos ha sido revelado en Apocalipsis 20:10:
«Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la
bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos».
Esto significa que Dios, en Su gran sabiduría, ha fijado un día en que Sus enemigos serán
finalmente llevados a sus rodillas, a una gran ruina. Hasta entonces, El garantizó que
pueden ocasionar daño y problemas, pero no ganarán la victoria final contra Él o Su pueblo.
Cualquier cosa que el enemigo le haga a la Iglesia, no podrá detener el avance del reino de
Dios. Cualquier cosa que el diablo intente para hacernos tropezar, no podrá detener el
avance de la obra de Dios en nuestra vida. Llegará un día cuando Dios recibirá toda la
gloria por cada dificultad que enfrentemos ahora. Por lo tanto, Joe, al igual que todos los
verdaderos cristianos, deben vivir en este mundo como si fueran un anuncio de la realidad
futura. Cuando los cristianos pelean con fidelidad la guerra y resisten al diablo, actúan como
megáfonos de la gloria de Dios para el mundo que observa.
Todo triunfo sobre el mundo, la carne y el diablo grita fuerte y claro que vivir para Dios es
más importante que el placer pecaminoso. Cuando resistimos la tentación, pronunciamos
juicio sobre toda maldad. Cuando cedemos a la tentación, anunciamos al enemigo y sus
tácticas que negamos la verdad de que Dios es bueno y glorioso.
Cuando cedemos a la tentación, confesamos que los placeres de esta vida son mejores que
los tesoros de la próxima.
ILUSTRACIÓN
Amo ver películas de espionaje. Son conocidas por los muchos giros de la trama a lo largo
del proceso de la narración. Generalmente te encuentras al borde de tu asiento en estas
películas, mientras sigues a estas personas increíblemente dotadas en circunstancias
difíciles que tratan de descubrir los secretos de algún malvado imperio en un esfuerzo por
salvar al mundo. Un tipo de película de espionaje particularmente fascinante es aquella que
implica un doble agente. En este tipo de películas descubres que el agente realmente está
trabajando para quienes se suponía debía combatir.
Esto es lo que buscan hacer los enemigos de Dios con las tentaciones.
Buscan hacer que los cristianos renuncien a la fe; primero
en la acción y luego
en la convicción.
Con cada tentación, los enemigos de Dios buscan hacer que cambiemos de equipo. Ellos
quieren que dejemos a Dios y volvamos a nuestra antigua manera de vivir. Ese es el fin de
todas las tentaciones que nuestros enemigos ponen en nuestro camino; a través de la
tentación buscan que digamos, en desobediencia, que Dios no es tan bueno como dice y
que el pecado trae más gozo que Dios.
DETENTE
Preguntas: ¿Qué son las tentaciones? ¿Cómo lucen en tu vida? ¿Cuáles son algunas de las
cosas/hábitos que sabes que son malos para ti, pero luchas para decir que no?
Ahora, Joe había escuchado de las tentaciones antes de venir a los pies de Jesús. El sabía
lo que significaba enfrentar esa batalla interna tratando de evitar hacer algo que sabía era
equivocado o dañino.
Él quería dejar de vender drogas.
El quería dejar de dormir con otras mujeres.
El quería dejar de robar vehículos.
Pero simplemente parecía que no tenía el poder para decir no.
Ahora que él está caminando con el Señor, le preocupa no tener el poder para vencer esas
tentaciones.
Bueno, en la vida cristiana las tentaciones son ciertamente una realidad siempre presente.
Nunca se van. Como dijimos anteriormente, hay fuerzas que se oponen a que nos
reconciliemos con Dios. Hay enemigos que buscan que rechacemos a Dios y abandonemos
a Jesús. Y una manera en que esta oposición se presenta es a través de las tentaciones.
Pero, ¿qué exactamente es una tentación? Las tentaciones generalmente no llegan con un
anuncio de luz neón que dice «tentación». Llegan disfrazadas de amigos de nuestros
sentimientos, pero en verdad son enemigos de nuestra fe. Una tentación es algo que
nos prueba. Prueba nuestra lealtad hacia Jesús y nuestra disposición a pecar contra él. En
otras palabras, una tentación es algo que nos lleva a considerar escoger cualquier cosa
antes que a Jesús. Por ejemplo, una tentación puede venir de una situación que nos invita a
disfrutar momentos de pecado sexual antes que tener dominio propio y agradar a Dios. Tal
vez es una tentación a escapar de algunas consecuencias no agradables al decir una
mentira, en lugar de decir la verdad y confiar que Dios hará justicia independientemente de
las consecuencias que esto traiga. Así como los pecados son variados, también lo son las
maneras en que se presentan las diferentes tentaciones. Pero no te equivoques, todas
tienen el mismo fin en mente:
hacer que alguien decida vivir en pecado antes que vivir por fe.
Las tentaciones buscan aumentar lo que los ojos ven, por encima de la fe en lo que Dios
dice. Al principio, vemos que el diablo utilizó esta táctica cuando tentó a Eva a pecar contra
Dios. En Génesis 3:1, él le dijo a la mujer: «¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo
árbol del huerto?». ¿Ahora dónde estaba la tentación?
Estaba en llevarla a cuestionar a Dios. Ella sabía lo que Dios había dicho, pero estaba ante
un fruto que se veía hermoso y delicioso. Y en lugar de confiar en la palabra de Dios por fe,
eligió actuar conforme a lo que veía.
Observa Génesis 6:6: «Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era
agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y
comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella». Ella no luchó contra esta
tentación, sino que cedió ante ella. Abandonó la obediencia y eligió el pecado. Lo que era
una oportunidad para que ella luchara con la tentación y mostrara lo buena que es la
palabra de Dios, se convirtió en una caída en la desobediencia y una fiesta de pecado y
muerte.
Todos enfrentamos este tipo de luchas. Hay miles de momentos donde somos tentados a
abandonar la fe en lo que Dios ha dicho a cambio del pecado más agradable que podemos
ver. Los cristianos son aquellos que viven por fe. No vivimos por fe perfectamente, pero
vivimos por fe. Estamos comprometidos a resistir las tentaciones a pecar y buscar las cosas
que agradan a Dios. Como lo expresa Hebreos 10:39: «Pero nosotros no somos de los que
retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma».
JOE
Ahora sé que las tentaciones vienen del mundo, del diablo y la carne. ¿Pero cómo sé si
estoy siendo tenta-do? ¿Cómo luce la tentación?
«Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba,
recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman. Cuando alguno es
tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el
mal, ni él tienta a nadie; sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia
es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el
pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte» (Sant. 1:12-15).
Las tentaciones NO vienen de Dios. Dios no es como nuestros enemigos. Dios busca
nuestro bien. De hecho, Dios utiliza las tentaciones y pruebas de nuestra vida para que
nuestra fe pueda crecer y hacernos más fuertes espiritualmente.
«En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario,
tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe,
mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea
hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo» (1 Ped. 1:6-7).
Dios no está tratando de hacernos tropezar con nuestras tentaciones. De hecho, la Biblia es
clara en que a veces tropezamos nosotros mismos o por el diablo, la carne y el mundo.
Observa detenidamente Santiago 1:12-15 y verás los pasos que nos conducen a las
tentaciones.
1. Surge un pensamiento en nuestra mente
Tal vez es una joven hermosa que camina por la calle.
Tal vez un vendedor que nos ofrece droga por un bajo precio.
Tal vez somos tentados a decir una mentira para cubrir algo que hicimos.
Tal vez somos seducidos por solo «una bebida más».
Tal vez escuchamos un chisme sobre alguien y tenemos la urgencia de añadir leña al fuego.
Tal vez entramos a una tienda y vemos un par de zapatos que están fuera de presupuesto y
nos harán endeudarnos.
Tal vez estamos navegando en internet y sale un anuncio de una página pornográfica.
Estas cosas, y otras más, pueden surgir en nuestro cerebro por solo un breve segundo.
Algunas veces es solo un pensamiento rápido. A veces es una emoción:
lujuria, ira, inmoralidad,
codicia (desear algo que no es mío), embriaguez o complacencia.
En este punto no se ha cometido ningún pecado, pero se ha encendido la luz de alerta.
2. El pensamiento continúa en nuestra mente.
Ahora no solo miramos a la joven, sino que soñamos
No solo pensamos en drogarnos, sino también imaginamos la sensación que nos brindaría
esa droga.
No solo pensamos sobre la persona que nos hizo enojar, sino que planeamos su
destrucción en nuestra mente.
No solo pensamos en una mentira, sino que pensamos en mentiras para cubrir otras
mentiras.
Y una y otra vez jugamos con los pensamientos y las emociones. Y en este punto, andamos
por un camino peligroso.
3. Decidimos pecar
El pecado es una elección. Finalmente tomamos la decisión de desobedecer a Dios porque
eso es lo que deseamos hacer. Podemos tratar de excusarnos, pero eso no cambia que
tomamos la decisión de pecar.
No pude evitarlo.
No era mi intención.
No lo planeé, simplemente sucedió.
Ellos me hicieron enojar.
Estas excusas, además de otras, son mentiras del diablo. Cada vez que cedemos a la
tentación, lo hacemos a sabiendas y de forma consciente. Cuando nuestros pensamientos
se convierten en acciones, el pecado cobra vida en nosotros. Y ahora cruzamos una línea.
4. Nuestro pecado en acción
Tomamos esa bebida.
Consumimos esa droga.
Compramos lo que no podemos pagar.
Mentimos.
Robamos.
Engañamos a nuestra esposa.
Herimos a otras personas.
Abrimos esa imagen pornográfica que salió en la computadora.
Hemos abierto la puerta para que el diablo entre a nuestra vida y cause estragos. Nuestro
pecado ahora está
«allí afuera».
5. Nuestro pecado madura
La borrachera se ha prolongado por tres días.
Abrir una pantalla de internet equivocada se ha convertido en un rastreo de dos horas a
través de la inmundicia.
Comprar esos zapatos se convirtió en un gasto excesivo en tu tarjeta de crédito con ninguna
esperanza de pago.
Una pequeña mentira se ha convertido en decir otra más para cubrirnos las espaldas.
Intercambiar mensajes de Facebook con una chica se ha convertido en un encuentro
sexual.
Tener pensamientos de enojo sobre alguien se ha convertido en violencia.
Una vez que abrimos la puerta a la complacencia, la lujuria y los deseos, es difícil cerrarla.
Nos envolvemos en sentimientos de culpa y vergüenza, pero seguimos adelante. Para
aquellos de nosotros cuyo pecado en particular son las drogas o las apuestas
(generalmente van de la mano), no pasa mucho tiempo antes de que e pecado se convierta
en una total adicción. Mientras más tiempos seguimos en ello, más nos alejamos de la cruz
y más difícil es detenernos.
6. Tenemos que enfrentar las consecuencias de nuestro pecado
El pecado siempre conduce a una conclusión: la muerte. El pecador que no se arrepiente
cae en una separación física de Dios eterna en el infierno. El apóstol Pablo es claro en
Romanos 6:23 cuando señala que la paga del pecado es la muerte. Aun como cristianos, no
debemos ser necios al pensar que no habrá consecuencias de nuestras acciones
pecaminosas.
Toda sobredosis de droga es seguida de la depresión, y las consecuencias serán deudas,
enfermedades y problemas mentales a largo plazo.
Todo desenfreno en las tiendas lleva a facturas que deben ser pagadas. Y algunas veces
eso conduce a enfrentar la justicia y al término de ciertas relaciones.
Todo acto violento tiene consecuencias. Puede producir dolor, muerte y heridas.
Mientras más nos comprometemos con actividades pecaminosas, más avanzamos hacia la
oscuridad. Mientras más cedemos a la tentación, más consecuencias negativas
comenzarán a aparecer en nuestra vida.
Nos sentiremos culpables, endurecidos de corazón, amargados, enojados, engañadores,
deprimidos, con tendencias suicidas y sin poder para cambiar.
Además lastimamos a nuestros familiares, amigos y a nosotros mismos.
La única respuesta a la tentación es luchar contra ella.
Luchar desde el inicio. Quitarla de nuestra mente antes de que comience a llegar a un punto
donde finalmente tengamos que lamentarnos. Dios nos ha llamado no solo a luchar, sino
también a perseverar, a permanecer fuertes en la fe en medio de las tentaciones. No
debemos caer en su trampa y ceder. Pablo le recuerda a la iglesia en 1 Corintios 10:13:
«No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os
dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la
tentación la salida, para que podáis soportar». En otras palabras, Dios es fiel en otorgarnos
toda la ayuda que necesitamos para vencer la tentación.
VERSÍCULO PARA MEMORIZAR
«Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia
solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor
y temblor, porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su
buena voluntad» (Fil. 2:12-13).
RESUMEN
Las tentaciones buscan apartarnos de nuestra fe en la Palabra de Dios y llevarnos al
pecado. Pero Dios nos ha dado Su Espíritu y nos ha equipado con armas que nos ayudan
en nuestra lucha contra la tentación. Dios ganó la victoria y nos ayuda también a ganar
nuestra batalla.
DETENTE
Preguntas: ¿Cómo puede Joe ganar su guerra contra el mundo, la carne y el diablo?
¿Cómo puede luchar contra el ataque continuo de las tentaciones en su vida? ¿Qué
necesita hacer para luchar contra el pecado y vencerlo?
Descubrámoslo...