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Reinvención de la Iglesia: Estrategia Paulina

El documento argumenta que las iglesias occidentales actuales carecen de un enfoque colaborativo y efectivo para la expansión del evangelio, sugiriendo un cambio hacia el modelo de la iglesia primitiva. Se enfatiza la importancia de la iglesia local como centro de recursos para la evangelización y la formación de liderazgo, siguiendo el ejemplo de Pablo y su estrategia misionera. Además, se destaca la necesidad de desaprender métodos humanísticos y regresar a la simplicidad del mandato bíblico para cumplir con la Gran Comisión.

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Reinvención de la Iglesia: Estrategia Paulina

El documento argumenta que las iglesias occidentales actuales carecen de un enfoque colaborativo y efectivo para la expansión del evangelio, sugiriendo un cambio hacia el modelo de la iglesia primitiva. Se enfatiza la importancia de la iglesia local como centro de recursos para la evangelización y la formación de liderazgo, siguiendo el ejemplo de Pablo y su estrategia misionera. Además, se destaca la necesidad de desaprender métodos humanísticos y regresar a la simplicidad del mandato bíblico para cumplir con la Gran Comisión.

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En el occidente de hoy muchas iglesias de la actualidad no se tiene fuerza laboral o ministerial,

las iglesias trabajan de manera aislada e individualizada y por ello es necesario un cambio radical
de paradigma para la expansión eficiente del evangelio de Cristo que converja en la reorganización
para la recuperación del modelo de expansión de la iglesia primitiva.

George Hunsinger señala una razón para este cambio. Él argumenta que la iglesia de hoy en día
es la receptora de una herencia de la Reforma que con frecuencia pasa desapercibida. La iglesia
para los Reformados, era el “lugar donde ciertas cosas pasan” – prédicas, sacramentos, disciplina y
demás. Esto estaba en marcado contraste con la iglesia a fines de la edad media, que dejó de ser
un lugar donde el evangelio podía ser escuchado. Felizmente, durante la Reforma el púlpito llegó a
ser un espacio libre donde el evangelio podía otra vez ser escuchado.

El resultado fue que el sermón, y los medios de comunicación relacionados, tales como los
periódicos de gran formato y la xilografía, se convirtieron en un instrumento poderoso del
evangelismo durante ese tiempo.

Jeff Reed (2017a) acota: “Durante los últimos 30 – 35 años ha empezado una búsqueda por la
iglesia histórica, en parte debido a la caída de Occidente y al desplazamiento del cristianismo al Sur
Global y en parte debido al cambio de una cultura moderna a una postmoderna. Ha emergido una
academia de eruditos, la mayoría de los cuales no son evangélicos, que han dedicado sus carreras
a estudiar el contexto social e histórico de las iglesias primitivas, tratando de descubrir
exactamente cómo fueron en realidad” (pp. 49-50).

Para ello, es necesario en primer lugar desaprender esquemas tradicionales impuestos por
agencias misioneras y sociedades paraecleciales, enfocadas en métodos humanísticos y estrategias
de mercadeo, y así retomar la sencillez del mandato bíblico descrito en la gran comisión y también
el enfoque Paulino de expansión evangelistica del primer siglo; luego de asumir esta conciencia se
hace necesario que la iglesia local entienda su transcendencia en el plan de Dios para la
humanidad y comience a comportarse como un centro de recursos regional para la expansión del
evangelio, consciente de su papel determinante en cuanto a enviar equipos misioneros,
plantadores a las regiones circundantes, brindándole, claro está, previamente a dichos equipos un
entrenamiento basado en el trabajo local dentro del ministerio conforme al modelo de Pablo a
Timoteo, para que luego sean enviados a ciudades estratégicas a llevar a cabo el ciclo paulino.

A continuación se describirá algunas recomendaciones para que la iglesia local, sea una cuna de
un liderazgo multiplicador.

Toda la iglesia debe tener una comprensión clara para lo que fue conformada.

La centralidad de la iglesia local en el plan de Dios para esta era.

Tiempos del Nuevo Testamento:

A. La meta: “Yo edificaré mi iglesia”.

1. Jesús prometió edificar Su iglesia (Mateo 16:13-20).


2. Jesús comisionó a los doce a comenzar la obra, prometiéndoles poder (Mateo 28:19-20; Lucas
24:44-49; Hechos 1:6-11).

B. Desarrollo de la estrategia: Multiplicación de iglesias locales.

1. Ellos establecieron una comunidad base, la cual estaba dedicada a...

...la doctrina de los apóstoles,

...la comunión,

...el partimiento del pan,

...la oración.

2. Los creyentes abundaron en alabanzas a Dios, encontraron favor con todo el pueblo, y muchos
fueron llevados a Cristo (Hechos 2:47).

3. Los doce dirigieron la expansión del evangelio de los judíos a los samaritanos y finalmente a los
gentiles (Hechos 3-12).

4. Una iglesia local fue establecida en Antioquía (Hechos 11:19-30).

5. Un equipo de líderes fue enviado desde Antioquía, después de que sus ministerios fueron
establecidos, para la obra a la que fueron llamados (Hechos 13:1-3).

6. Su obra “misionera” tuvo tres etapas primarias (Hechos 13:1-14:26; otros viajes misioneros de
Pablo):

a. Evangelizó ciudades estratégicas1 (Ro. 15:14-19).

-Primera Fase: “Incursión” para establecer un núcleo de creyentes.

-Segunda Fase: Influencia de uno a uno, con el propósito de penetrar en la sociedad (Tito 2).

b. Instruyó a los nuevos creyentes (Hechos 14:22).

c. Organizó estas comunidades de creyentes (iglesias locales, Hechos 14:23; Tito 1:5).

1) Un contexto para que los individuos y el cuerpo como un todo maduraran según la imagen
de Cristo.

2) Un contexto para que la comunidad local viera a la persona de Cristo.

3) Un contexto para establecer una base, a fin de penetrar las comunidades cercanas y las
naciones “más allá”.

7. Ellos pasaron a los ancianos de estas iglesias la responsabilidad de gobernar y dirigir para
continuar el proceso (Hechos 20:17-28).

8. Pablo les dejó instrucciones sobre cómo ordenar una iglesia local (epístolas pastorales).

C. Los resultados duraron: los primeros tres siglos.


La centralidad de la Iglesia Local es fundamental para la capacitación de los equipos
fundacionales. Debe ser de la casa para la casa.

La formación teológica debe ser para toda la vida o continua para todas las edades.

La enseñanza debe ser bíblica y cristocentrica (teología bíblica) llevando a las personas a
ser pensadores bíblicos, capaces de discernir por ellos mismos entre lo bueno y lo malo, ( Heb
5:14,15) eso lo lleva hacia la madurez y a reconocer su rol dentro del plan de Dios, sabiendo que
tiene una vida de misión en el mundo.

La formación de liderazgo de la iglesia se da en todo tiempo comenzando por la escuela de


servicio, no como programa) si no como practicum.

El principio discipular de Pablo 2da de Timoteo 2:2. “Nadie tiene autoridad para impartir algo, si
no lo ha recibido primero”.

La iglesia cristiana del primer siglo no solo fue exitosa por su crecimiento numérico individual,
sino más bien por la multiplicación espontánea de iglesias, las cuales se desarrollaban en los
hogares. A decir de muchos entendidos en el tema, éste fue un factor clave importantísimo en el
éxito del cumplimiento de la Gran Comisión durante los tres primeros siglos de su existencia y, a la
vez, la razón por la cual ésta ha perdido en la actualidad su dinámica inicial.

• La Iglesia no extrae gente del mundo; encarna el Evangelio de Dios en el mundo. Como diría
Leslie Newbigin, “somos la hermenéutica del Evangelio abierta al mundo”. Erwin McManus
(Mosaic Church, Los Ángeles) escribe: “La Iglesia no está aquí para ti. Tú eres la Iglesia, y estás aquí
para el mundo”.

Las palabras de J. Herbert Kane son dignas de reflexión:

Comenzaremos preguntando: ¿Tenía Pablo una estrategia misionera? Algunos dicen que sí; otros
dicen que no. Mucho depende de la definición de estrategia. Si por estrategia se piensa en un
deliberado, bien formulado, debidamente ejecutado plan de acción basado en la observación y
experiencia humanas, entonces Pablo tenía poca o no estrategia del todo, pero si por estrategia se
piensa en un flexible modus operandi desarrollado bajo la guianza del Espíritu Santo y sujeto a Su
dirección y control, entonces Pablo sí tenía una estrategia.

Nuestro problema hoy es que vivimos en una era antropocéntrica. Imaginamos que nada de
importancia puede lograrse en la obra del Señor sin una buena cantidad de maquinaria
eclesiástica: comités, conferencias, talleres, seminarios; mientras que los primeros cristianos
dependieron menos en la sabiduría y experiencia humana, y más en la iniciativa y guía divina. Es
obvio que no lo hicieron tan mal. Lo que el movimieno misionero moderno necesita más que todo
es volver a los métodos misioneros de la iglesia primitiva

El modelo esencial: La estrategia paulina

¿Es aplicable la estrategia paulina hoy?

Con decir que la tarea misionera de Pablo resultó de pensar, tanto como de orar y trabajar no
termina el asunto. Debemos preguntarnos si es o no la estrategia paulina aplicable hoy. A esa
pregunta contestamos: sí.
En primer lugar, el mundo de Pablo tiene ciertas similitudes sorprendentes con nuestro mundo
de hoy. Por supuesto, debemos admitir que el siglo XXI no es una copia al carbón del primer siglo,
y que, cuando se compara a la situación en la cual el misionero moderno usualmente se
encuentra, la situación de Pablo fue enteramente diferente. Pablo era un ciudadano de su mundo
misionero. El no aprendió un idioma desconocido a fin de comunicarse. Desde el mismo principio
de su ministerio él estuvo familiarizado con los patrones de pensamiento de su audiencia. Al
mismo tiempo, como se cuenta que dijo E.M. Blaiklock, profesor del período clásico en la
Universidad de Auckland en Nueva Zelanda, “de todos los siglos intermedios, el [nuestro] es el que
más se parece al primero”. Había un considerable flujo intercultural de pueblos de diferentes razas
y raíces. Había una decadencia general en cuanto a las ideas e ideales. Y había un grupo de gente
esparcida por todo el imperio romano quienes, por virtud de su contacto o comprometidos con el
monoteísmo judío e ideas éticas, constituía una “audiencia preparada” para el evangelio

¿Es normativa la metodología de Pablo?

En un sentido, sí. Pablo reveló la administración de Dios para la iglesia, y en cualquier


administración las estrategias que van a ser empleadas están implícitas en las instrucciones
generales que se dan.

1. La descripción del trabajo de Pablo incluyó el revelar el “orden de la casa” de Dios para la
edificación de la iglesia de Cristo (Efesios 3:8-10; 1a. Timoteo 3:14-15). Pablo entendió que parte
de su trabajo era declarar cómo Dios quería que Su iglesia se estructurara y funcionara durante Su
administración. De manera que, Pablo tuvo una doble tarea:

a. Predicar el evangelio a los gentiles.

b. Traer a la luz la administración de este misterio.

2. Pablo esperaba que las iglesias locales siguieran los principios establecidos por él. Aquellas
iglesias que no siguieron exactamente sus instrucciones las consideró necesitadas de “corregir lo
deficiente” (Tito 1:5).

3. Muchas de las últimas instrucciones de Pablo sobre cómo “ordenar la casa” se basaron en su
modelo e implicaron una comprensión del mismo. Estas instrucciones han sido distorsionadas o
mal aplicadas cuando el modelo de Pablo no ha sido tomado en cuenta.

Ejemplo: Pablo instruyó a los ancianos que cuidaran de la iglesia de Dios como un padre cuidaría
de su propia familia (1 Timoteo 3:4-5). Se ve claramente en el modelo de Pablo que él nombró
ancianos (presbyteros) en cada iglesia (Hechos 14:23) y que estos ancianos estaban para dirigir
(episkopos) la iglesia local. Este cargo fue normado en 1 Timoteo 3:1-7. Para el segundo siglo las
iglesias separaron a los ancianos y dirigentes en dos cargos, el obispo (episkopos) vino a ser el
hombre que tenía la autoridad sobre los ancianos (presbyteros) de varias iglesias. Esto condujo a la
autoridad jerárquica en la Iglesia Católica. Así, el papel de los ancianos encomendados a Dios y a la
palabra de su gracia, y responsables del cuidado de la iglesia de Dios fue significativamente
alterado y llevado a un abuso de poder más allá de las intenciones de cualquiera de los padres
apostólicos que crearon estas distinciones durante el segundo siglo.
Una comparación cuidadosa entre el modelo y la estrategia de Pablo -sus instrucciones sobre el
orden en la casa- y la historia de la iglesia demostrarán que muchas de sus instrucciones han sido
abandonadas cuando su estrategia de ministerio y misiones ha sido ignorado.

La Iglesia de Antioquía. Estaba situada a 25 Km. del Mar Mediterráneo, en la desembocadura


del río Orontes, y era el puente entre Oriente y Occidente. Era una ciudad cosmopolita y un
centro cultural, tercera en importancia, luego de Roma y Alejandría. Bernabé desarrolló allí un
ministerio muy bendecido y fructífero, con el apoyo de Pablo, quien vuelve a aparecer en escena,
luego de un largo anonimato. El ministerio en equipo, desarrollado por ambos, en el
establecimiento de la iglesia de Antioquía nos dejó un hermoso legado: ser llamados cristianos por
primera vez (Hch. 11:26). Antioquía se constituiría en la base de la expansión misionera de la
iglesia hacia Occidente.

Sin duda, fue una iglesia que marcó la diferencia y la pauta para el desarrollo y expansión del
cristianismo, no solo en sus comienzos, sino incluso hasta hoy. - Se convirtió en modelo y en la
base de operaciones del primer equipo misionero y en el modelo a seguir para el establecimiento
de nuevas iglesias en la región, asumiendo el papel de iglesia madre o plantadora, confirmando el
llamamiento de un equipo para la obra misionera y el envío de recursos tanto humanos como
materiales, según las necesidades.

El Equipo Paulino.- Los miembros del equipo estaban dotados de diferentes capacidades y
dones espirituales tal como se menciona en Efesios 4:11: apóstoles, profetas, evangelistas,
pastores y maestros, tomando en cuenta que el trabajo de dicho equipo debe estar concentrado
en llevar a cabo el “ciclo paulino” de evangelizar ciudades estratégicas, establecer iglesias, y
capacitar al liderazgo emergente que va a ser encomendado, respetando las funciones locales y
globales de cada quien.

Los Ancianos y Diáconos.- Ayudaron a la comunidad de la iglesia local en la administración de sus


recursos, pero a su vez manejaron sus conflictos, y administraron sus servicios a la comunidad.
Estos ancianos parecían siempre formar un equipo. Fueron calificados en base a su edad, familia, y
carácter, puede verse este trabajo del apóstol en la dinámica de establecimiento de las iglesias
neo testamentarias es Hechos 14: 21-23: “Y después de anunciar el evangelio a aquella ciudad y de
hacer muchos discípulos, volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía, confirmando los ánimos de los
discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y diciéndoles: Es necesario que a través
de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios. Y constituyeron ancianos en cada iglesia, y
habiendo orado con ayunos, los encomendaron al Señor en quien habían creído tal como se refleja
en las recomendaciones que da el apóstol Pablo a Timoteo y a Tito —no tanto en los dones de
Efesios 4:11.

Redes de iglesias.- Las iglesias también tenían conciencia de ser una red. Pablo hizo circular la
carta del Concilio de Jerusalén a las iglesias, demostrando un sentido emergente de redes (Hechos
16:4-5). Fue a través de estos elementos que se conformó la “manera de Cristo y sus Apóstoles”
como modelo a ser seguido por otras iglesias emergentes y por lo cual se fundaron iglesias en
ciudades estratégicas y se fortalecieron para continuar la labor de expansión.

Si observamos en el libro de Hechos y en las cartas Paulinas observaremos que el Apóstol Pablo
prescribe varias instrucciones para la edificación de la iglesia de Cristo. En ellas vemos inclusive
como el percibió que parte de su trabajo era enseñar cómo es que Dios quería que Su iglesia se
estructurara y funcionara. Así que su trabajo consistió esencialmente en proclamar el evangelio en
medio de los gentiles y revelar a la iglesia emergente su funcionamiento y expansión.

Pablo encomendó a los líderes que él mismo había entrenado a que entrenaran a otros en la
misma manera (2 Timoteo 2:2), además les animó a que fueran de una sola mente en su lucha por
la propagación del evangelio (Filipenses 1:5, 7, 27; 2:22; 4:3,15).

El esperaba que las iglesias locales siguieran los principios establecidos por él. Aquellas iglesias
que no siguieron exactamente sus instrucciones las consideró necesitadas de “corregir lo
deficiente” (Tito 1:5). Muchas de las últimas instrucciones de Pablo sobre cómo “ordenar la casa”
se basaron en su modelo e implicaron una comprensión del mismo.

Dicho modelo lo vemos reflejado en el orden en que fueron escritas y entregadas sus cartas a las
iglesias destinatarias, revelando en ellas el proceso de establecer congregaciones solidas.

En primer lugar tenemos las epístolas tempranas las cuales tuvieron y tienen la intención de
establecer las iglesias en el evangelio; Gálatas (No sigan un evangelio diferente); 1 y 2 de
Tesalonicenses (Manténganse firmes en el Evangelio); 1 y 2 de Corintios (Defensa del evangelio
aplicada a muchas divisiones y confusiones) y Romanos (fue escrita como el gran tratado del
evangelio)

En segundo lugar se nos presentan las cartas intermedias las cuales se diseñaron para
fortalecer en la misión y visión de la iglesia, animándoles a esforzarse juntas por el progreso del
evangelio, permaneciendo unánimes alrededor del plan de Cristo, la Iglesia. Dichas cartas son
Filipenses, Colosenses, Efesios.

Y en tercer lugar se nos entregan las cartas finales de Pablo en la que se buscó fortalecer y
madurar, hogares y líderes, 1 y 2 de Timoteo y Tito, en ellas se enseñan la forma cómo construir
familias sólidas y líderes en la iglesia, y cómo hacer de cada iglesia un gran hogar – una familia de
familias.

Por esto es que Pablo insistió en instruir a los ancianos para que cuidaran de la iglesia de Dios
como un padre cuidaría de su propia familia (1 Timoteo 3:4-5). Se ve claramente en el modelo de
Pablo que él nombró ancianos (presbyteros) en cada iglesia (Hechos 14:23) y que estos ancianos
estaban para dirigir (episkopos) la iglesia local. Hirsch acota “La calidad del liderazgo de la iglesia
es directamente proporcional a la calidad del discipulado. Si fracasamos en el área de hacer
discípulos, no debería sorprendernos que también fracasemos en el área de desarrollo de
liderazgo” (2017, p.125).

Los elementos lógicos en el plan maestro de Pablo para el evangelismo

¿Cuáles eran los elementos lógicos (pasos) en el plan maestro de Pablo para el evangelismo y
desarrollo de la iglesia?

(1) Los misioneros se comisionan - Hechos 13:1-4; 15:39, 40.

(2) La audiencia se contacta - Hechos 13:14-16; 14:1; 16:13-15.

(3) El evangelio se comunica - Hechos 13:17ss.; 16:31.


(4) La audiencia se convierte - Hechos 13:48; 16:14-15.

(5) Los creyentes se congregan - Hechos 13:43.

(6) La fe se confirma - Hechos 14:21-22; 15:41.

(7) El liderazgo se consagra - Hechos 14:23.

(8) Los creyentes se encomiendan al Señor - Hechos 14:23; 16:40.

(9) Las relaciones [con las iglesias nuevas] se mantienen - Hechos 15:36; 18:23.

(10) Las iglesias que envían reciben un reporte - Hechos 14:26-27; 15:1-4.

Cuatro aspectos importantes del ciclo paulino

Antes que cerremos esta discusión preliminar acerca del ciclo paulino, cuatro aspectos del mismo
deberían notarse.

1. El ciclo tiene un principio y un fin. Un gran número de libros en el área del crecimiento y
desarrollo de la iglesia han aparecido en años recientes. Algunos de ellos hacen la lectura muy
estimulante para aquellos interesados en la misión de la iglesia. Algunos de los principios que se
pueden descubrir en estos libros son invaluables. Sin embargo, hay una omisión en muchos de
ellos que con frecuencia es frustrante para la persona que trata de aplicarlos. Es este: ¡El que está
entrenado de acuerdo a los principios de crecimiento de la iglesia contempla el evangelismo en
una nueva área, solamente para darse cuenta que él no sabe cómo colocar estas perlas de
sabiduría en un hilo! ¡El no sabe dónde comenzar! Y ni siquiera ha pensado en cómo terminar.
Pensando en términos de un ciclo con un principio y un fin y pasos lógicos de por medio, será
posible vencer esta debilidad. Una de las muchas fortalezas en el trabajo de Tom Steffen sobre
plantar iglesias, es que el subraya la importancia de “pasar el bastón” de un plantador de iglesia a
un pastor que le sustituya. El sucesor debe tomar la responsabilidad por cada etapa en el plan y
proceso en la fundación de iglesias.8

2. Aunque hablamos de un principio y un fin del ciclo, hay un sentido en el cual no admite ninguno
de los dos. Cuando Pablo fue recomisionado en Antioquía antes de su segundo viaje misionero
(Hechos 15:39-40), él reestableció contacto con grupos de creyentes para continuar su ministerio
con ellos, y confirmarlos en la fe (Hechos 15:41). Al mismo tiempo, él ensanchó las fronteras del
evangelio un poco más allá de Jerusalén y Antioquía. Para pensar legítimamente de un principio y
un fin, por lo tanto, uno debe pensar en la tarea en relación a una iglesia o área limitada.

3. El ciclo debe verse tanto sincrónica y diacrónicamente. Es decir, mientras podemos pensar en
progresar de la etapa de contacto al de comunicación, conversión, creyentes congregados y así
sucesivamente, debemos también recordar que mientras procedemos a través del tiempo a las
más avanzadas etapas de desarrollo, todavía debemos continuar las actividades de las etapas
iniciales (o ver que se continuen).

Por ejemplo, debemos estar siempre haciendo nuevos contactos y trabajando por nuevas
conversiones aún cuando estemos confirmando a los primeros creyentes en la fe. Al no hacerlo
así, no estamos complaciendo a la Cabeza de la iglesia. Por lo tanto, no deberían dibujarse líneas
más obscuras entre los mayores elementos del ciclo. En un sentido, son distintos y sucesivos. En
otro sentido inciden el uno sobre el otro, y fluyen del uno hacia el otro.

4. Es de vital importancia que la estrategia del Ciclo Paulino sea aplicada en iglesias establecidas
tanto como en situaciones pioneras. ¡Evaluando las iglesias existentes paso a paso de “audiencia
contactada” hasta “relaciones mantenidas”, el pastor y creyentes responsables en una iglesia
pueden realmente analizar dónde tiene éxito su iglesia y dónde fracasa. ¡Luego pueden hacer los
cambios necesarios en el plan completo, decidir sobre normas, reunir recursos, y hacer
innovaciones prometedoras en la ejecución. Además, ellos ganarán constantemente nuevas
percepciones en cuanto a la misión de la iglesia en “casa” y en otros países.

¿Y por qué Pablo fue exitoso? Hubo muchas razones, por supuesto. Pero una razón importante fue
que Pablo consideraba la predicación del evangelio y el establecimiento de las iglesias como su
tarea primaria. El registro bíblico no deja espacio para pensar que Pablo o los miembros de su
equipo estuvieran básicamente comprometidos a mejorar las normas de vida, las condiciones
sociales, impartir conocimiento secular, servir a las necesidades médicas, o distribuir ayuda de
iglesias previamente establecidas.

las buenas obras eran el fruto -no la raíz- de la misión de Pablo. Como Paul Benjamin lo expresa:

Sería bueno a este punto recordar la práctica de Pablo. ¿No habían pobres en Corinto? ¿No habían
problemas raciales en Efeso? ¿Tenían lo suficiente para vestir todos los niños en Asia Menor? Las
cartas de Pablo a las congregaciones en varias ciudades demuestran su profunda preocupación por
los pobres y socialmente privados de sus derechos (Gálatas 2:10). El exhorta a los cristianos en
Corinto a seguir el ejemplo de otras congregaciones de levantar una generosa ofrenda para los
santos en Jerusalén afligidos por la pobreza (2 Corintios 8-9). Con todo, su práctica consistente en
esparcir el evangelio de amor e interés fraternal fue a través de establecer c congregaciones.
Ignorar la práctica apostólica, entonces, es pasar por alto el mismo corazón de la metodología por
medio de la cual el evangelio se extendió alrededor del Mediterráneo en la primera centuria.
Además, es descuidar un camino vital por el cual las necesidades espirituales y físicas de la gente
pueden ser satisfechas.

La Iglesia y su misión en la era moderna

Si hay confusión en cuanto al corazón de nuestra misión hoy, no se origina en las Escrituras, sino
en los velos hechos por la historia, o por nosotros mismos.

La misión tomó las prácticas de establecer escuelas y hospitales, oponerse a costumbres


inhumanas tales como el “suttee” (costumbre india de inmolar a la viuda en la hoguera funeraria
de su marido) y la atadura de los pies, y lanzar campañas de sanidad. Los cristianos pueden estar
orgullosos de los grandes logros de hijos e hijas fieles que cumplieron estas tareas a un costo de
grandes sacrificios personales. Ellos merecen ser aplaudidos por todos, e imitados por los
cristianos de hoy. Pero a través de estas actividades meritorias no hicieron discípulos ni
establecieron iglesias.

Tan íntima es la relación entre la proclamación del evangelio y la fundación de las iglesias que no
pueden divorciarse sin causar daño a la misión de la Iglesia. Note cómo el especialista en
crecimiento de la iglesia, Donald McGavran, define evangelismo: “Cada vez más la tarea primaria
de las misiones es el evangelismo: la proclamación de las buenas nuevas y la asistencia a las
iglesias emergentes, las cuales, bien establecidas y con sus propios líderes, sean testigos de las
buenas nuevas.”

Un graduando del Seminario escribió en su trabajo de grado y a la Iglesia Evangélica Libre.


Hay un nuevo viento soplando, y está meciéndonos, pronto se tornará en un viento fuerte. Su
motivo está reflejado en este sencillo epigrama:
Si tú quieres sembrar algo que dure una estación- planta flores.
Si tú quieres sembrar algo que dure toda una vida- planta á[Link] quieres sembrar algo que dure
a través de la eternidad-planta iglesias.
David Bosch resume la estrategia de Pablo de la siguiente forma: Él escoge ciudades que tienen un
carácter representativo. En cada una pone el fundamento para una comunidad cristiana,
claramente con la esperanza de que, desde esos centros estratégicos, el evangelio se extendiese
por los campos y las ciudades de alrededo2. La esperanza que tenía Pablo de alcanzar regiones
específicas residía en llegar a esos centros estratégicos. Al plantar iglesias allí, a medida que cada
iglesia se establecía, las zonas de alrededor también serían alcanzadas.
Estableciendo una iglesia local
Establecer fundamentos firmes:
1. Instruya cuidadosamente a todo el grupo hasta que haya un concepto básico de quiénes son
como comunidad de creyentes y cómo encajan en los planes y propósitos de Dios (Hch. 11:19-26).
2. Comience a invertir tiempo en unos cuantos hombres fieles con la visión de que participen en el
liderazgo de la iglesia en el futuro (Hch. 16:1-5; 2 Ti.2:2).
Designe líderes maduros:
1. Designe un equipo de ancianos de entre aquellos que usted está entrenando, los cuales llenen
los requisitos mencionados en Timoteo y Tito (Hch. 14:23; 20:17-38; Tit. 1:5-9).
2. Ponga en orden lo que falta en relación al orden apropiado dentro de la casa de Dios, la iglesia.
Debemos poner especial atención en cómo Dios nos instruyó con respecto a cuál debe ser nuestro
comportamiento en la casa de Dios si esperamos disfrutar una mayor efectividad en el futuro
(1 Ti. 3:14-15; Tit. 1:5).
Desarrolle una “visión unánime” para participar en el progreso del evangelio:
1. Permita a algunos líderes que hayan dado indicios de estar especialmente dotados para la
enseñanza, que dediquen sus vidas a un cuidadoso y diligente estudio de la Palabra, y a una
instrucción fiel de la misma de una manera sana, equilibrada, acompañada de exhortación y aun
reprensión cuando fuere necesario (1 Ti. 4:6-16; 2 Ti. 4:1-4; Tit. 2:1,15; 3:1-2).
2. Establezca una estrategia administrativa del ministerio bajo la supervisión de un equipo de
ancianos maduros, que diligentemente asuman la responsabilidad del cuidado del cuerpo. Se debe
preservar el ministerio individual de cada creyente-sacerdote así como provee una dirección sabia
para toda la iglesia, en un ministerio marcado por la unanimidad. Los líderes deben estar
dispuestos a tratar con el pecado, el conflicto y la falsa doctrina, la que puede la unidad del
cuerpo, sin la cual no se puede “combatir unánimes por la fe del evangelio” (Fil. 1:27, 1 Ti. 3:4-5;
Tit. 1:5-16).
3. Establezca una estrategia de “reuniones” que incorpore todos los elementos críticos ordenados
y ejemplificados en las epístolas, para así lograr un crecimiento saludable del cuerpo hacia un
hombre maduro, Jesucristo (Ef. 4:11-16; 1 Co. 11—14).
4. Establezca una estrategia del ministerio que permita una respuesta corporal y ordenada para
enviar personas y dinero a otros lugares, para la edificación de la iglesia de Cristo (2 Co. 8—9; Fil.
1:3-11,27-30; 4:10-20).
Implicaciones para las iglesias de Hoy:
1. Debemos redefinir la descripción de la tarea pastoral a fin de permitir al pastor (idealmente
equipo pastoral – ancianos) más tiempo para un serio entrenamiento de líderes.
2. Debemos prestar especial atención al “orden de la casa” en nuestras iglesias, especialmente en
sociedades tecnológicas. Nuestras iglesias parecen más negocios bien administrados que familias.
3. Debemos abandonar los extremos del dominio de un pastor y del gobierno congregacional, y
regresar al liderazgo maduro y cuidadosamente entrenado de un equipo de hombres en cada
iglesia.
Debemos renovar las estructuras de las reuniones de nuestros “servicios de adoración
tradicionales”, que se han convertido en una clase de legalismo formal universalmente aceptado, y
reemplazarlas con estructuras que tengan relación con la cultura donde está la iglesia local, e
incorporar todos los elementos esenciales ordenados y ejemplificados en Hechos y las epístolas.
5. Debemos tomar mucho más en serio la meta de luchar “unánimes” como una comunidad por el
progreso del evangelio. Esta es una orden excesiva en el ambiente evangélico, el cual está
dominado por el entrenamiento del individuo antes que el de la comunidad y que principalmente
busca poner en marcha al individuo antes que a la comunidad.
6. Debemos aprender a desarrollar un programa misionero que se asemeje en mejor forma al de la
iglesia primitiva, el cual a menudo envió, como iglesia, personas y dinero por la causa del avance
del evangelio.
Conclusión
El libro de Hechos termina con la historia inconclusa. Lucas registra que Dios trabaja todavía y la
Palabra continúa avanzando, pero deja la historia con un final abierto (Hch. 28:31). El punto de
Lucas parece ser que Dios ciertamente fortalecerá la difusión del evangelio y establecerá su iglesia,
pero la tarea sigue incompleta. Hechos 29 queda por escribirse a medida que otros discípulos,
como testigos de Cristo, toman la tarea de evangelizar hasta lo último de la tierra. En verdad,
Pablo no veía la tarea como terminada. Cuando acaba el libro de Hechos, él está en Roma, y su
Carta a los Romanos revela su intención de seguir hacia España (Ro. 15:24, 28). Aunque Pablo veía
que la tarea que quedaba atrás había sido completada, miraba hacia adelante a la tarea
pendiente: predicar a Cristo donde no hubiese sido nombrado (15:20). Pablo reconocía que
aunque él había “llenado del evangelio de Cristo” (15:19), el trabajo no estaba terminado en esas
áreas. Él fue llamado a impulsar las misiones pioneras, otros completarían el trabajo: “Yo planté,
Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios” (1 Co. 3:6). Otros tomarían el manto de la
plantación de iglesias hasta que todos hubiesen sido alcanzados con el evangelio.
Las enseñanzas de Jesús sobre la cosecha (Mt. 9:37-38; Lc. 10:2) nos recuerdan también la tarea
pendiente. Además de recoger la cosecha, el papel de los cosechadores incluye la oración al Señor
de la mies para que busque más obreros y los envíe a los campos70. Hoy todavía queda trabajo
por hacer. Mientras Dios sigue haciendo madurar los campos de la cosecha y hace que la gente
esté receptiva al evangelio, nos llama a ser obreros en su campo y a orar por más obreros.
La tarea pendiente requiere que oremos por más sembradores y luego nos unamos a ese
esfuerzo también. La Gran Comisión nos recuerda además que el mandato de llevar el evangelio a
las naciones no está terminado. Todavía hay pueblos que no han recibido el testimonio del
evangelio y hay personas a las que Dios desea salvar (Mt. 24:14; 2 P. 3:9; Jn. 10:16). Hasta que el
Señor vuelva, su pueblo debe seguir obedeciendo su mandato de testificar hasta lo último de la
tierra (Hch. 1:8) y predicar el evangelio de arrepentimiento y perdón de pecados (Lc. 24:47). Dios
nos envía (Jn. 20:21) para que podamos hacer discípulos de todos los pueblos (Mt. 28:19). Un
análisis de la plantación de iglesias en el Nuevo Testamento no está acabado hasta que
reconozcamos que Dios todavía desea que vayamos con el evangelio y plantemos iglesias nuevas y
saludables. Mientras haya gente que no conoce el nombre de Cristo, nuestra tarea continúa.

Y el clarín del Espíritu Santo está sonando más fuerte y más claro cada día: “Yo edificaré mi
iglesia”.
Maximass del Dr Jeed reff
La MISIÓN DEL Nuevo Testameneo.
Plantar
Establecer y
multiplicar iglesias.
Hacer MISIONES es solo cuestión de establecer iglesias
LA CAPACITACION DE LIDERES ES CUESTIN DE SOLO DE PLANTAR Y ESTABLECER NUEVAS IGLESIAS

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