Inercia: Derek y Stiles en Teen Wolf
Inercia: Derek y Stiles en Teen Wolf
Rating: Explicit
Archive Warning: Creator Chose Not To Use Archive Warnings
Category: M/M
Fandom: Teen Wolf (TV)
Relationship: Derek Hale/Stiles Stilinski
Characters: Derek Hale, Stiles Stilinski, Lydia Martin
Language: Español
Stats: Published: 2012-06-06 Words: 6,590 Chapters: 1/1
Inercia
by bitehard
Summary
Derek aprende que en el caso de Stiles Stilinski, un silencio vale más que mil palabras.
Notes
Quiero dar mucho mucho las gracias a rhea_carlysse y a frecklednose124 por su beteo y su
aguante y apoyo incondicional durante mis horas de lágrimas y de NO SÉ ESCRIBIR A
DEREK. Sin vosotras esto no hubiera sido posible (me hubiera suicidado, posiblemente).
Spiritualized – Too Late //
--
A veces tiene que contenerse seriamente para no matarlos a todos. Les oye hablar. Lydia se
queja de la inutilidad de pintarse las uñas: en el momento en el que cambia en lo más mínimo
a su forma de lobo y vuelve a la original, el esmalte ha desaparecido. Allison asiente cada
cierto tiempo prudencial pero a Derek no le hace falta que sea de su manada para saber que
no le escucha, posiblemente esté mirando a Scott, preocupada, mientras éste compite contra
Jackson a una especie de lacrosse salvaje en el que cada vez que se lanzan la pelota es más a
hacer daño.
Derek calcula tres tiros más antes de que tenga que bajar a separarles. Bajará, y encontrará
que Stiles está metido en medio intentando parar a gritos a dos hombres-lobo recién
convertidos hormonados hasta las cejas, algo que quizá no sea lo más inteligente pero es
indescriptiblemente valiente y sabe que, de preguntárselo, como ha hecho otras veces, abriría
la boca, expresión sarcástica, sorprendido por el simple hecho de imaginar no hacerlo.
El mismo Stiles del que ahora no oye nada bajo los gritos, a no ser que se moleste
expresamente en ello. Descarta un sonido tras otro (sus voces, los palos de lacrosse, el
rasgado de las uñas de Allison cuando se enreda el pelo entre los dedos) hasta que le
encuentra. Teclea ligero pero rápido, el click del ratón a ratos, los suspiros y algún oh, por
dios frustrado cuando no encuentra lo que sea que esté buscando o las voces son demasiado
altas para su capacidad de concentración.
El insulto de Jackson dirigido a Scott rompe el silencio que había conseguido crear. La pelota
solo ha volado dos veces más.
**
El otoño invade sus fosas nasales con la humedad de las hojas, y cierra los ojos para saber
cómo de rápido y en qué forma están corriendo. Sus pasos son tan identificables como sus
olores. Jackson y Scott se pelean tanto por llegar antes que el otro que suele ser Lydia con su
trote constante quien lo hace todo más rápido. Derek a veces se pregunta cómo ha acabado
así, porque con Jackson no pudo controlarlo (la necesidad de manada en ese momento era
imparable) pero convertir a Scott en su beta también...
Qué decir de Scott, si a veces, como ésta misma, tiene que separarle casi a la fuerza de
Allison para que consiga ser mínimamente productivo en algo.
Aún deberían tardar unos diez minutos en volver a donde ellos, y Derek tendrá que
comprobar que no han cogido ningún atajo. A veces se pregunta por qué se molestan en
intentar engañarle, por lo general se les huele la mentira a metros de distancia.
Casi le escucha pensar en cual puede ser la razón para que le mire, como casi siempre que
Derek se dirige a él de alguna manera que no sea asustándole.
Abre las manos en gesto inocente y el portátil se le resbala de las piernas, aunque llega a
agarrarlo antes de que toque el suelo.
— Te has callado.
Casi le impresiona el distinto abanico de expresiones de sorpresa que puede llegar a hacer su
cara.
— ¿Por qué?
Se indigna. Internamente acepta que es divertido verle indignarse pero mantiene la cara seria,
porque lo parezca o no, es importante.
— Pues no sé, ¿porque sí? No hay quien te entienda, primero que si hablo mucho, que si no
me callo, todos los días igual y llego un día y me callo porque, no sé, de repente he querido
callarme y eso que te estaba contando lo que he encontrado sobre el tema de-
— Cállate, Stiles.
Éste le fulmina con la mirada pero Derek se gira ligeramente hasta que Stiles enseña las
palmas de las manos en son de paz, con expresión asustada, y vuelve la mirada al portátil.
Derek aparta los ojos y se muerde una sonrisa complacida. Es curioso que haya sido Stiles, de
entre todos, el primero en desarrollar la complicada y llena de matices relación entre alfa y
los diferentes miembros de la manada.
Algo que para él siempre ha sido tan natural como respirar a ellos les resulta casi imposible
de comprender. Derek es parco en palabras y tampoco lo sabe explicar, no es que el alfa
ordene (aunque a veces lo hace) si no que lo que el alfa quiere, la manada hace suyo ese
deseo y quiere también. Aunque con fuerza de voluntad y tiempo se puede aprender a resistir,
claro, eso Derek también lo sabe.
Hay una ligera sumisión que debe ser aceptada para esa relación. Es lo que la hace perfecta.
**
Desde que se hizo consciente de la conexión es todo muchísimo más sencillo. Solo tiene que
dejar que fluya. Se va haciendo automático, el necesitar algo y que Stiles lo solucione si está
en su mano. Duda que siquiera se dé cuenta. Muchas veces no se da cuenta él.
Poco a poco, se instala entre ellos un entendimiento que es sencillo y mejora el tren sin
engrasar que es su manada. Stiles no aprende a callarse porque, bueno, tampoco pide
milagros, pero sí a interpretarle y saber qué es lo que necesita el grupo en cada momento, a
hacer de enlace, librando a Derek de buena parte del esfuerzo de coordinarles. A tranquilizar
a Scott antes de que su propio alfa le arranque la cabeza, a inventarse excusas y alejar a
Allison cuando es demasiada distracción para su novio, a retar a Jackson cuando necesita
descargar energía, a integrar a Lydia cuando se pone insoportable.
Y Derek se ve envuelto en esa dinámica, cómodo y suelto. Cada vez le ladra menos y llegan a
una especie de equilibrio soportable, y comienza a entenderse a sí mismo cuando aceptó su
integración de la manada, lo que le hizo aceptar a Scott a pesar de él mismo y de que su novia
fuera hija de su mayor enemigo.
Sea lo que fuere, y entre dientes y cuando no hay nadie, admite que una parte muy pequeña
de sí mismo se alegra.
**
La habitación de Stiles está medianamente recogida. Derek la analiza sin prestar atención
mientras Stiles pasa las páginas del cuaderno con mucho cuidado.
Tiene pinta de tener años. Está lleno de recortes, fotos, y nombres de flores, mezclas y tipos
de efectos contra hombres-lobo. Con cuidado, lo coge por la primera página y empieza a
escanearlo.
— Stiles.
— ¿Sí?
Con una mano aguantando la tapa del escáner, se gira, esta vez por completo, quedando a
menos de un palmo de la cara de Derek. Sus ojos marrones brillan y Derek pierde por un
segundo el hilo de lo que iba a decir.
— Oh. Ah, ya, claro. Es mi fuerza, lo sé, puedo con cualquier enemigo y-
Derek deja de escucharle. Tiene una larga lista sobre todo lo que hace a Stiles más valioso
que Scott o que cualquier otro integrante de su manada (inteligencia, lealtad, capacidad de
sacrificio y, a su pesar, sentido del humor), pero al pensar en decirlo se le forma un nudo en la
garganta y simplemente añade, con la voz rasposa.
Eso parece callarle, un momento, y parece eterno el tiempo en que sus párpados tardan en
hacer el camino de un pestañeo.
**
Un día, no distinto de muchos otros, el entrenamiento es algo más duro que de costumbre y
Derek les encuentra tan, pero tan inútiles que les manda a sus casas antes de lo normal,
hastiado.
Stiles se queda algo más, hablando en alto pero sin decirle nada en concreto. Aparentemente
en el proceso que les ha llevado desde que se formara la manada a realmente convertirse en
manada, Stiles ha descubierto que está más cómodo en el silencio tranquilo y sin exigencias
de Derek que entre alguna de las otras dos parejas. Le entiende. No le molesta por lo general
pero hoy, sinceramente, preferiría que se marchara.
Cierra el portátil unos minutos después y se despide. Él es más seco que de costumbre (de
verdad, vete ya, Stiles, ya, hoy no es el día - piensa) y ni siquiera se molesta en contestarle.
Cuando oye cerrar la puerta se sienta en las escaleras y espera los pasos que alejen a Stiles de
su casa hasta el Jeep y el ruido de éste al arrancar.
En vez de ello, hay un momento en silencio, escucha el corazón de Stiles dando casi
puñetazos para escapar de su pecho, y de un momento a otro, se oyen unos pasos dudosos
que se alejan y un segundo después esos mismos pasos, ahora decididos, se acercan de nuevo
a la puerta.
El único aspecto negativo de todo esto es que la capacidad de asustar a Stiles ha descendido
drásticamente. Éste coge aire y lo suelta todo de carrerilla, acercándose a donde está, como si
tuviera miedo de que le interrumpiera y no supiera volver a empezar.
— Sé que te va a parecer que estoy loco, pero si no lo digo me voy a volver loco yo. Es,
bueno, es algo que llevo notando unos días y se hace fuerte cuando estoy aquí y luego en casa
no entiendo lo que había estado sintiendo y no tengo ni idea de donde viene y a la vez sé que
viene de ti - se frota las manso, nervioso - y no sé si es que es algo de la manada, porque todo
lo que he leído de esto esta estúpidamente incompleto y empiezo a no saber donde empiezo
yo y donde acaba esto.
— Espera, espera, Stiles - le coge de la muñeca y aprieta un segundo para llamar su atención.
— Stiles, céntrate. Dime, ¿qué sientes? Exactamente. Y por una vez, procura no desvariar.
— Es... arg - se pasa las manos por el pelo -, no sé, tristeza, pero no se queda ni en una
décima parte. Es melancolía, y es echar de menos y culpa, una culpa horrible que es como
una maldita losa aquí - se pone la mano en el pecho - y, duele muchísimo, y a ratos no me
deja ni respirar y me hace pensar en - traga saliva y baja el tono - en mi madre y me está
matando.
Derek sigue callado, con los ojos fijos en los suyos, y sabe que se le tiene que notar esa culpa
en los ojos.
— ¿Derek?
— ¿Sí?
Derek suspira y se pasa una mano por la cara. Mierda. No se había imaginado ni por un
momento que la conexión había llegado hasta tal punto. Y pensar que a los demás les ha
costado todo este tiempo dar simplemente los primeros pasos.
Intenta explicárselo pero sabe que hay una parte que ni siquiera entiende ni acepta él, así que
se la calla.
— Es por la conexión con el alfa de la manada, sí. Pensé que lo tenía más controlado pero es
más complicado de lo que pensaba, sobre todo si no me doy cuenta de que lo hago. Tendré
más cuidado a partir de ahora.
— ¿Qué? No, joder, no. Dios, eres idiota - alza las cejas y eso le obliga a retractarse -, o sea,
idiota no, pero, Derek, no quiero que lo reprimas. Si esto me llega a mí, ¿qué sientes tú? - se
arrodilla y queda a su altura -. Ya sé que no es cosa mía y que me arriesgo a que me dejes sin
cuello pero dime, ¿qué es?
Derek se mantiene en silencio durante un tiempo que se hace eterno pero no parece que Stiles
vaya a ceder ni se vaya a marchar y lo cierto es que no se siente con muchas fuerzas de
apartarlo, tampoco. No hoy.
— Hoy hace siete años. Del - inspira, los ojos bajo el brillo azulado de su ira - incendio.
— Oh, mierda. Mierda, mierda, Derek, no tenía ni idea, y mira que vi el expediente pero- oh,
mierda - se queda quieto, por un momento, incómodo y confuso y Derek espera que se vaya,
ahora que lo sabe, pero recuerda, demasiado tarde, que es Stiles.
Aún con cara de no tener muy claro qué hacer pero determinado a hacerlo, se inclina
ligeramente y le pasa los brazos por los hombros, Derek no va a reconocerlo pero entra por
un segundo en pánico, mientras intenta recordar cuando fue la última vez que le abrazaron, y
no sabe si se acuerda de cómo hacerlo hasta que la mano de Stiles palmea torpemente su
espalda y Derek le agarra de los lados de la camiseta, sin tocarle demasiado. Eso es todo lo
que se permite, cerrar los ojos y aspirar esa corriente de simpatía que no le hace daño, que le
entiende.
De repente le separa de un empujón, que no le tira pero casi, y atraviesa la puerta y huye,
como un tifón.
Le da tiempo a ver que Stiles tiene los ojos brillantes; y él siente la camiseta algo mojada y
tiene la certeza de que, de alguna manera, nada volverá a ser lo mismo.
**
Se da cuenta de cómo todos notan, en mayor o menor medida, antes o después, el cambio que
se ha operado en ellos dos, y cómo esto ha afectado a la manada. La primera que lo sabe es
Lydia, claro, observadora cuando nadie piensa que mira. Jackson lo nota poco más tarde
porque es el único beta nacido de su mordisco y la conexión es algo más fuerte. Luego es
Allison, que se lo hace ver a Scott, al final.
Ninguno se preocupa, claro. No entienden muy bien qué ha pasado pero a ellos se les ve bien
y está claro que la dinámica ha mejorado. Scott y Jackson se siguen odiando pero al menos
Derek no les revienta la cara cada dos días.
Excepto Derek, que ve como día a día es él quien se consume bajo el peso de aquel abrazo.
Lo guarda, justo encima de las otras cosas de las que no habla porque no quiere recordar, los
días con Laura, el fuego de su casa, las pesadillas, o el sexo con Kate Argent.
Él lo guarda, pero esto no depende solo de él y, por una vez, no sabe qué va a hacer cuando
tenga que enfrentarlo.
**
Han pasado un par de semanas cuando Stiles, una tarde de las muchas que pasan en su casa,
se dirige a él.
Cuando se quedan solos, le hace un gesto y Derek se sienta a su lado, en la cama. Está
inusualmente callado hasta para ser esa versión más relajada que ha llegado a conocer de
Stiles. Después empieza a hablar y para desgracia de Derek, no para.
— Entonces, o sea. Bueno. He estado leyendo e informándome un poco más ahora que, al
menos, sabía que buscar y, lo entiendo. No del todo ni exactamente qué pasa porque a veces
es simplemente una ráfaga de algo y otras es, no sé, que hay algo que quiero hacer pero que
sale de la nada y. Bueno, eso. Lo que no sé, lo que no llego a entender, es por qué... por qué
yo. Ni siquiera soy un hombrelobo, ni me has mordido, ni soy tu familia. Y ésto, ésto que
tenemos, según lo que he conseguido sacar a Allison, que a su vez lo ha conseguido averiguar
en su casa, este estado se alcanza con años entre alfa y betas.
Derek siente el pánico abrirse camino cuando ve, tan fácil como que le tiene delante, que no
le cree. Es más, que sabe que miente.
— Aunque fuera así, eso sigue sin explicar por qué solo yo y por qué no, no sé, Jackson, que
fue el primero al que mordiste, o Scott o, yo que sé - respira hondo -. ¿Es porque soy humano
y mi mente es más débil? - Derek levanta una ceja porque es tan, tan Stiles complicarlo todo
de esa manera... no sabe dejarlo quieto -. ¿Tú sabes por qué? ¿Lo sabes?
— Oh, mierda, lo sabía. No, no se te ocurra cerrarte ahora, joder. Qué rabia me da.
— Sí, es como si... como si me quedara sordo por un momento. Luego es todo normal pero
en el primer momento es eso. Es incómodo. Que no quiero decir que no debas, eh, mmm,
vale, me he pasado. Por mucho que interfiera conmigo deberías poder guardarte tus cosas.
Aunque, sabes, tampoco te mataría alguna vez en tu vida dejar de exigir que confiemos todos
en ti sin tú abrirte ni en lo más mínimo. Es difícil.
Puede que en algún universo alternativo lo encontrara hilarante pero a Derek todo esto no le
hace ni puta gracia.
— No, no es eso - contesta -. Confía en mí. Es lo que hay que hacer. Es lo mejor.
— Para todos.
Derek se levanta, quieto por un segundo y no consigue resistir la tentación de apoyar la mano
en su cabeza y sentir su pelo suave entre los dedos.
La aparta al momento, como si quemara.
**
Los siguientes días son duros. A Derek le cuesta mucho admitir que no tiene solución para su
problema, y es que es un problema enorme. Es mucho más difícil de lo que esperaba intentar
dejar de pensar sus órdenes y tener que vocalizarlas, y le hace sentir incómodo porque es
como si tuviera que estar todas las horas del día limitando sus pensamientos. Y sus
movimientos. Y sus miradas. Y su nariz.
Se va a volver loco.
Jackson y Scott son los más afectados por el cambio, todo lo que habían conseguido hasta
ahora desecho por su propia incapacidad de ejercer de alfa y se siente impotente y frustrado.
**
Una mañana helada y lluviosa, oye como Lydia se acerca a su casa y sube las escaleras hasta
la habitación semiderruida en la que suele pasar los días cuando está solo.
Empuja la puerta, que ha vivido días mejores y que choca contra la pared. Derek le mira sin
hacer ningún comentario. Lydia no es de la que necesita ningún empujón para decir lo que le
pasa por la cabeza.
— ¿Sí?
— Mira, yo no tiendo a meterme en la vida de las personas - él levanta las cejas, escéptico -,
bueno, no tiendo a meterme en tu vida, ya me entiendes, pero esto que estáis haciendo, dios.
¿Qué ha sido tan grave para que él no me suelte ni prenda? Normalmente hacerle confesar es
tan fácil como quitar un caramelo a un niño.
— ¿Y? ¿Qué pasa con él? - la pregunta sale entre sus dientes apretados.
— Todo pasa. ¿Es que tienes el olfato atrofiado? ¿Es que no lo hueles?
— Mira, Jackson y Scott son negados emocionales y no se darían cuenta ni aunque les
viniera la verdad mordiéndoles el culo en luna llena, pero no creas que a mí me engañas.
Hace dos semanas que prácticamente ni habláis, y es precisamente el tiempo que llevo yo sin
sentir bien- se calla y pone expresión de haber hablado de más.
— Sin sentirte bien a ti- termina, exasperada -. Aquí, en la cabeza y en el... instinto. De
repente te callaste por completo.
— Prefiero cuando te centras más en ellos dos, así me dejas más tranquila. ¿Qué? No me
pongas esa cara. Yo no pedí convertirme en... mujer-lobo así que pienso aceptar de todo este
lo que me interese, nada más.
— Esto es un d-
— Ya — le gruñe y piensa en lo mucho que se ha tenido que ablandar para que Lydia le mire
con expresión indiferente, como si supiera que no le va a hacer nada -. Lo que sea, díselo a
mis uñas. De todas maneras, no cambies de tema. Te lo digo como beta: arregla lo que tengas
que arreglar con Stiles, que parece un alma en pena.
**
La luna llena llega demasiado pronto y Derek comienza a notar sus efectos. Todo huele
demasiado, sabe demasiado, y se siente como a punto de explotar. No se ha juntado con la
manada en días y tiene la terrible sensación de que algo va a salir mal. Lydia consigue no
transformarse la mayoría de las veces, mientras Jackson consiga no enfurecerla, y aunque a él
y a Scott les cueste más, parece que la última racha está siendo lo suficientemente tranquila.
Derek ya les ha avisado de que este mes están solos, él tiene que ir a su antigua casa por
cosas que no son tus asuntos, Scott. Ha tenido que aguantarle con cara de limón pero sabe
que no puede quedarse.
Se mantiene en las zonas más alejadas del bosque, kilómetros más allá de su casa, donde se
suele reunir la manada las noches de luna llena.
Aspira con profundidad y no huele nada. A ninguno. Casi sin querer se transforma y todo es
diferente, más primitivo, olisquea buscando el rastro, y por primera vez en mucho tiempo
Derek no quiere ser Derek.
**
El sol despunta en el horizonte y Derek, aún transformado, vuelve a casa cojeando. Sabe que
las heridas se le curarán rápido pero eso no significa que duelan menos. Ha perdido sangre,
además, pero siente que ha descargado toda esa frustración acumulada, que se puede relajar
por un momento, mientras está solo.
Alza el hocico y les huele, aunque aún está lejos. Scott, Allison, y, claro, Stiles. Deben estar
dormidos porque solo huele tranquilidad, y quizá sea por los instintos de lobo, porque piensa
diferente cuando está en su piel pero se deja, por un momento, recrearse en su olor y notarlo
en la lengua.
Tiene que controlarse un poco porque el lobo le grita bajo la piel y no quiere escucharle.
Mío.
En medio del claro, el animal agita la cabeza en un gesto más humano que otra cosa y retoma
la marcha irregular sobre sus patas doloridas.
**
Les ha oído marcharse y sabe que está él solo. No debería pero se acerca igualmente a la
casa, empujando la puerta con el hocico y encontrándose con la mirada de Stiles, que se
incorpora en el sofá. Derek enseña los colmillos automáticamente. Stiles no parece muy
impresionado.
— Sé que no es el mejor momento para decir esto pero das más miedo cuando eres humano.
Aunque ese gruñido ayuda a que-eh- vale, vale, me callo.
Derek sube las escaleras y alcanza la habitación medio jadeando. Es entonces cuando se
permite por fin transformarse, y el dolor de la pierna es mayor y de alguna manera más
profundo. Se pone unos calzoncillos y una camiseta antes de mirárselo en el espejo semirroto
de la pared.
Oye a Stiles moverse con pasos vacilantes por las escaleras (sube dos escalones, baja uno, se
queda quieto, sube hasta la mitad), hasta que se sitúa frente a la puerta. Da dos toques en la
madera ennegrecida de la puerta y al no recibir contestación la empuja, suave. Ninguno dice
nada.
— ¿Qué ha pasado?
Stiles bufa.
— A tu pierna, ¿a qué va a ser?. Y por otra- oh dios, ¿cómo la tienes así? - le lanza una
mirada homicida -. ¿Qué? Normalmente se os cura tan rápido que me ha sorprendido. ¿Qué
ha pasado?
— Un lobo - gruñe.
— Pero, ¿un lobo-lobo? O un lobo-alfa-por favor dime que no hay otro alfa asesino por aquí.
— Ajá. ¿Y te has peleado con un lobo porque...? Vale, vale, no es asunto mío, supongo.
Ahora vengo.
— ¿Dónde vas?
— ¿Para qué? Tú mismo lo has dicho, se curará, Stiles - suena hastiado pero no puede
evitarlo.
El sonido que sale de su garganta, a medio camino entre la sorpresa y la irritación le hace
levantar la mirada hacia él.
— ¿Se curará?Por mucho tiempo que paso con vosotros no os entiendo. Imagino que con la
super fuerza y la curación flash os sentís invencibles pero, ¿has visto la pinta que tiene eso?
Derek pone los ojos en blanco; pero internamente se reprocha el querer que lo haga, que se
quede y le cure. Está cansado, muy cansado y el paso de la luna llena le deja sin fuerzas.
— Haz lo que quieras, pero cállate de una vez o el que va a acabar con una herida así en la
cabeza eres tú.
**
A veces, sinceramente, no se entiende a sí mismo. Otras, como ésta, solo quiere saber donde
puso el cerebro el día que se hizo alfa.
Stiles aplica el desinfectante con cuidado, y Derek sisea del escozor. Le da igual pero de
alguna manera siente tranquilidad en Stiles (quién lo hubiera dicho) cuando le pide que por
favor si te duele mucho dímelo, no me mates.
Está sentado en una silla que no puede jurar que no vaya a romperse, y Derek se mantiene de
pie, a su lado, brazos cruzados y mandíbula marcada. El escozor sigue pero Derek se siente
extrañamente menos enfermo, menos débil.
Stiles ríe, nervioso, y el aire que rebota contra su muslo hace que se le erice el vello de la
nuca. Aguanta. La gasa queda fijada y los dedos contra la piel sensible alrededor de la herida
lanzan escalofríos por su espalda, le suben por la garganta, los calzoncillos se le hacen
pequeños.
Stiles se levanta, se sacude las manos de dos palmadas, y se las pone en la cintura, sonriente.
**
Hay una pequeña parte de Derek que se da cuenta de que su reacción es excesiva, pero no
piensa, solo sabe que Stiles está ahí, con expresión satisfecha, y a él se le hace casi imposible
seguir ignorando todo, al lobo, a sí mismo, a ese anhelo subyacente que ve en los ojos
marrones.
De un solo golpe, Stiles se ve apretado contra una pared, el antebrazo de Derek contra su
pecho, manteniéndole algo levantado, el puño retorciendo el cuello de su camiseta, y los ojos
rojos clavados en sus pupilas.
Le ha dado tal susto que solo deja salir un ¿Derek?, que se ve interrumpido por un siseo
peligroso que le hace callar.
Por fin Derek deja de contenerse y vuelve a sentirlo todo. Ve el sudor que le baja por el
cuello, escucha su garganta moviéndose cuando traga saliva y los latidos de su corazón por
toda la habitación, nota su pecho subiendo y bajando con rapidez, y dios, sí, por fin le huele.
— Oh, Derek.
Ahora que sabe que ya no hay barreras, que no hay nada que se interponga entre su propio
centro de emociones y el de Stiles, mira hacia arriba, los ojos aún rojos y se encuentra con los
suyos, brillantes y lee en ellos como si fueran los suyos propios. Ve cómo va a decir algo,
cómo abre la boca, cómo coge aire y se prepara para soltar una retahíla marca Stiles pero-
Derek no llega a saber lo que pretendía decir y a ninguno parece importarle cuando aparta el
brazo y le besa, le agarra con las manos a ambos lados de su cuello y los pulgares en la línea
de su mandíbula y le aprieta fuerte contra su boca, como si quisiera evitar que Stiles le
rechazara. Pero no, Stiles le sigue el ritmo al momento, respira dentro del beso y aventura su
lengua dentro de su boca, tan hambriento como él, haciendo ruidos que Derek empieza a
sospechar que le van a hacer perder la cabeza mucho antes de lo que debería.
Le levanta con las manos bajo los muslos y Stiles agradece la libertad de movimientos
enganchándose con las piernas a su espalda y con las manos a su nuca, enredando los dedos
en su pelo. Derek le sujeta contra la pared, apretando los dientes contra su cuello,
deslizándolos y dejando líneas rojas bajo la camiseta, hasta la clavícula.
Stiles se deshace bajo sus dientes y estira de su pelo y a Derek le tiembla todo por dentro,
olvidando el dolor de la pierna y los lobos y las dos partes de su interior se ponen de acuerdo
por primera vez en meses, ésto, Stiles, así.
Sus caderas se disparan y embiste en curva contra su ingle, notando en la suya a Stiles duro
bajo sus pantalones, y el roce es suficiente como para arrancarle un gruñido del fondo de la
garganta.
Derek descubre que Stiles solo calla cuando tiene su lengua en la boca, y cuando recorre con
ella su mandíbula y sus orejas y su cuello siente su aliento en su propia cara, con derek y
mmmm y él muerde en consonancia la piel de su cuello, apartando la camiseta, un poco más
fuerte de lo que pretende y se ve correspondido con un ah casi dolorido que sale de su boca
y oh, más y cree que podría explotar así, sin necesitar nada más.
Sólo Stiles y sus labios del color de la sangre y su olor que se cuela por su nariz y lo siente
entrar por todos los poros de su cuerpo. Le acerca aún agarrado a él a la cama y cuando está
delante le suelta en ella sin demasiada ceremonia, el talón de stiles le roza la herida de la
pierna y sisea de dolor.
— Shhh - Stiles le mira, la boca abierta y las pupilas dilatadas que aún se hacen más grandes
cuando Derek se quita la camiseta, y parece que eso le quita el habla por un momento, solo
quedan su respiración errática y los ojos, ávidos.
Derek se arrodilla delante y habla por primera vez desde que le ha besado mientras le quita la
suya, rozándole el estómago con los dedos y Stiles cierra los ojos y se deja llevar por su voz
ronca.
hacerle suyo
pero Stiles confía y ya no huele a miedo, solo una nueva ola de excitación y calor que llega a
él y su control se pierde de nuevo en medio de todas esas sensaciones enterradas, que sabe
que nunca las ha sentido, no así, tan fuerte, tan imparable.
Acaban tumbados, Derek encima, Stiles con los talones en su culo, apretándose el uno contra
el otro y moviéndose con un ritmo al que se acompasan y desacompasan en cada embestida,
aumentando y cambiando presión y velocidad, es todo demasiado intenso y Derek tiene que
parar un momento, solo un segundo de besarle porque no cree que pueda sentir tanto pero
Stiles no le deja (derek voy a- no puedo más, voy a-) cuando hunde los dedos en su espalda,
araña fuerte y gime, un sonido desesperado que abandona su boca solo para reverberar en la
cabeza de Derek, y todo lo que necesita él es eso, y el nuevo olor que emana Stiles y dos, tres
embestidas más antes de hundirse contra su hombro y apretarse hasta que ve puntos brillantes
tras los ojos, el orgasmo sacudiéndole el cuerpo entero, el lobo aullando en su interior.
**
— … casi prefiero ni decírselo a Scott pero- claro- con el olfato de hombre lobo no creo que
tarde mucho, y si no es él será Jackson, o Lydia...
El peso que ha arrastrado los últimos meses ha desaparecido y de repente todo parece estar en
su lugar, las noches en vela, las miradas que dolían, el tiempo de más en la piel del lobo para
intentar pensar menos en él, en su olor.
Son demasiadas horas sin dormir ni comer, la pelea le había dejado cansado físicamente y
ahora también lo está mentalmente, la pierna le late mientras se cura y Stiles está ahí, a su
lado, mirándo al techo. Con un último esfuerzo le coge de la cintura y le sujeta contra él, la
espalda caliente pegada a su pecho, el grito (chillido, más bien, pero no tiene fuerzas para
burlarse) que se le escapa a Stiles del susto, la taquicardia que siente en la punta de sus
dedos.
— ¿Qué ha-? Oh - siente su mirada cuando Stiles gira la cabeza hacia él, sin abrir siquiera los
ojos -. Oh. Vale.
Siente como va cayéndose hacia la negrura, poco a poco pero inevitablemente, y no podría ya
abrir los párpados ni aunque quisiera, y entre la bruma que precede al sueño, Derek escucha
por última vez hablar a Stiles.
(fin. y principio)
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