TUBERCULOSIS
La Tuberculosis es causada por una bacteria llamada Mycobacterium tuberculosis. Estas bacterias
por lo general atacan a los pulmones, pero también pueden atacar otras partes del cuerpo, como los
riñones, la columna vertebral y el cerebro. No todas las personas infectadas por las bacterias de la
tuberculosis se enferman. Por eso, existen dos afecciones relacionadas con la tuberculosis: la
infección de tuberculosis latente (LTBI, por sus siglas en inglés) y la enfermedad de tuberculosis. Si
no se trata adecuadamente, la enfermedad de tuberculosis puede ser mortal. . La tuberculosis
pulmonar (TBC) es contagiosa. Esto quiere decir que la bacteria puede propagarse fácilmente de
una persona infectada a otra no infectada.
Fisiopatologia:
La tuberculosis puede ocurrir en 3 etapas:
Infección primaria
Infeccion latente
Infección activa
En un principio, el bacilo M. tuberculosis causa una infección primaria que no suele producir una
enfermedad aguda. La mayoría (alrededor del 95%) de las infecciones primarias no produce
síntomas y al finalizar ingresa en una fase latente. Un porcentaje variable de las infecciones
latentes se reactiva con signos y síntomas de la enfermedad. La infección no suele transmitirse
durante el estadio primario y no contagia en la fase latente
Infección primaria: La transmisión de la tuberculosis generalmente ocurre a través de la
inhalación de gotas respiratorias que contienen bacterias de TB. Una vez inhaladas, las bacterias
alcanzan los alvéolos pulmonares donde pueden infectar las células alveolares.
Tal vez un solo microorganismo pueda ser suficiente para causar la infección en
personas susceptibles, pero las personas menos susceptibles pueden requerir la exposición repetida
para desarrollar la infección. Para iniciar la infección, los macrófagos alveolares deben ingerir a los
bacilos [Link]. Los bacilos no destruidos por los macrófagos se replican dentro de ellos y,
por último, matan a los macrófagos que los hospedan (con la cooperación de los linfocitos
CD8); las células inflamatorias son atraídas al área, donde causan una neumonitis
localizada que coalesce para formar los tubérculos característicos en el examen histológico.
Durante las primeras semanas de la infección, algunos macrófagos infectados migran a los ganglios
linfáticos regionales, donde acceden a la corriente sanguínea. Luego, los microorganismos se
diseminan por vía hematógena hacia cualquier parte del cuerpo, en especial la porción apico
posterior de los pulmones, las epífisis de los huesos largos, los riñones, los cuerpos vertebrales y
las meninges.
En muchos casos, la respuesta inmunitaria puede controlar la infección, llevando a una fase de
latencia donde las bacterias permanecen inactivas dentro de los granulomas. Sin embargo, las
bacterias pueden permanecer latentes durante años y luego reactivarse si el sistema inmunitario se
debilita, lo que conduce a la enfermedad activa.
Enfermedad activa: Las personas sanas que están infectadas por la tuberculosis tienen un riesgo
del5 al 10% de desarrollar la enfermedad activa durante su vida. En casos de
reactivación, los granulomas pueden romperse, liberando bacterias activas en los pulmones y otras
partes del cuerpo.
La tuberculosis (TB) es una enfermedad infecciosa causada principalmente por Mycobacterium
tuberculosis, aunque también pueden estar implicadas otras especies de micobacterias como
Mycobacterium bovis, Mycobacterium africanum y Mycobacterium microti. La fisiopatología de la
tuberculosis implica una compleja interacción entre el agente infeccioso, el huésped y el medio
ambiente. Aquí se presenta un resumen de los principales aspectos fisiopatológicos de la
tuberculosis:
1. Infección inicial: La transmisión de la TB ocurre principalmente a través de la inhalación
de gotas respiratorias que contienen bacilos tuberculosos. Una vez inhalados, los bacilos
llegan a los alvéolos pulmonares y son fagocitados por los macrófagos alveolares.
2. Respuesta inmunitaria inicial: En la mayoría de los casos, la respuesta inmunitaria innata
del huésped es suficiente para controlar la infección. Los macrófagos fagocitan a los bacilos
tuberculosos e intentan destruirlos. Sin embargo, algunas bacterias pueden escapar del
sistema inmunitario y sobrevivir dentro de los macrófagos.
3. Formación del complejo de Ghon: Cuando los bacilos tuberculosos no son eliminados, se
produce una respuesta inflamatoria local. Los macrófagos infectados se agrupan con
linfocitos y células epiteliales para formar el complejo de Ghon, que es una lesión primaria
típica de la tuberculosis.
4. Respuesta inmunitaria adaptativa: La infección activa con M. tuberculosis generalmente
desencadena una respuesta inmunitaria adaptativa, en la que los linfocitos T juegan un
papel crucial. Los linfocitos T CD4+ (también conocidos como células T helper) activan a
los macrófagos para que destruyan los bacilos, mientras que los linfocitos T CD8+ (células
citotóxicas) pueden matar directamente a las células infectadas.
5. Formación del complejo de Ranke: En algunos casos, la infección no se controla
completamente y los bacilos tuberculosos pueden diseminarse a través del torrente
sanguíneo y establecer focos de infección en otros órganos, como los ganglios linfáticos y
otros tejidos. Estos focos se conocen como complejo de Ranke.
6. Tuberculosis latente: En algunos individuos, la respuesta inmunitaria puede controlar la
infección, pero no erradicarla por completo. En estos casos, los bacilos permanecen en
estado latente dentro de células inmunocompetentes, especialmente en los macrófagos, sin
causar síntomas clínicos. Esta forma de tuberculosis se conoce como tuberculosis latente y
puede reactivarse posteriormente si el sistema inmunitario se debilita.
7. Tuberculosis activa: En individuos con un sistema inmunitario debilitado o comprometido,
los bacilos tuberculosos pueden reactivarse y multiplicarse, dando lugar a la tuberculosis
activa. Esto puede ocurrir años o décadas después de la infección inicial. La tuberculosis
activa puede afectar a múltiples órganos y sistemas, pero es más comúnmente asociada con
la enfermedad pulmonar.
La fisiopatología de la tuberculosis es compleja y está influenciada por una variedad de factores,
incluyendo la virulencia del bacilo, el estado inmunitario del huésped y otros factores ambientales y
genéticos. Un mejor entendimiento de estos mecanismos fisiopatológicos es crucial para el
desarrollo de nuevas estrategias de prevención, diagnóstico y tratamiento de la tuberculosis.
Signos y síntomas:
La fase primaria de la TBC no causa síntomas. Cuando los síntomas de la TBC pulmonar se
presentan, pueden incluir:
Dificultad respiratoria.
Dolor en el pecho.
Tos (algunas veces con expectoración de moco).
Expectoración/esputo con sangre.
Sudoración excesiva, especialmente en la noche.
Fatiga.
Fiebre.
Pérdida de peso.
Sibilancias
Diagnostico:
La OMS recomienda utilizar las pruebas rápidas de diagnóstico molecular como prueba inicial en
todas las personas con signos y síntomas de tuberculosis.
Las pruebas diagnósticas rápidas recomendadas por la OMS son Xpert MTB/RIF Ultra y Truenat.
Tienen una alta precisión diagnóstica y ayudarán a mejorar notablemente la detección precoz de la
tuberculosis, incluida la farmacorresistente.
Para determinar si una persona está infectada, puede utilizarse la prueba de la tuberculina o el
ensayo de liberación de interferón γ.
El diagnóstico de la tuberculosis multirresistente y de otras formas resistentes de la enfermedad, así
como el de la tuberculosis asociada al VIH, puede ser complejo y caro.
La tuberculosis es especialmente difícil de diagnosticar en los niños.
Pronostico:
Con los tratamientos disponibles en la actualidad, el pronóstico de la tuberculosis es excelente.
En general, a las dos semanas de iniciado el tratamiento, el paciente infectado deja de ser
contagioso y se inicia una recuperación progresiva del estado general. A las pocas semanas, la
mayor parte de los enfermos pueden llevar una vida normal y reincorporarse al trabajo.
En personas que han estado expuestas a la infección por un contacto íntimo, se puede prevenir la
infección por Myocbacterium tuberculosis mediante tratamiento con un antibiótico (es el único caso
en el que es correcto utilizar un solo antibiótico) durante 6 meses.
Pero no todas las personas que hayan estado en contacto con un enfermo de tuberculosis tienen que
tomar el antibiótico.
Tratamiento:
La tuberculosis se trata con antibióticos. El tratamiento está recomendado tanto para la infección
tuberculosa como para la enfermedad propiamente dicha.
Los antibióticos más comúnmente utilizados son:
la isoniazida
la rifampicina
la pirazinamida
el etambutol
la estreptomicina.
Para ser eficaces, estos medicamentos deben tomarse diariamente durante 4 a 6 meses. Es peligroso
suspender el tratamiento antes de tiempo o sin consejo médico, ya que ello puede provocar que los
bacilos tuberculosos vivos presentes en el organismo adquieran resistencias a los medicamentos.
Cuando la tuberculosis no responde a los medicamentos habituales, se la denomina tuberculosis
farmacorresistente y requiere un tratamiento más tóxico con diferentes medicamentos.
Si tienes tuberculosis latente, tu médico podría recomendarte un tratamiento con medicamentos si
presentas riesgos altos de tener tuberculosis activa. Para la tuberculosis activa, debes tomar
antibióticos por lo menos por seis a nueve meses.
Los medicamentos exactos y la duración del tratamiento dependen de tu edad, estado general de
salud, posible resistencia a los medicamentos y dónde se encuentra la infección en tu cuerpo.
Completing treatment is essential
Después de unas semanas ya no contagiarás la enfermedad y quizás comiences a sentirte mejor. No
dejes de tomar tus medicamentos para la tuberculosis. Debes terminar toda la terapia y tomar los
medicamentos exactamente como te los recetó el médico.
Abandonar el tratamiento muy pronto o saltearte dosis puede permitir que las bacterias que aún
están vivas se vuelvan resistentes a los medicamentos, lo que lleva a una tuberculosis que es mucho
más peligrosa y difícil de tratar.
Un programa llamado terapia de observación directa puede ayudar a las personas a cumplir con su
régimen de tratamiento. Un trabajador del área de la salud te da el medicamento para que no tengas
que recordar tomarla por ti mismo.
Los fármacos usados más frecuentemente para el tratamiento de la tuberculosis
Si tienes tuberculosis latente, quizás solo necesites tomar uno o dos tipos de medicamentos para la
tuberculosis. La tuberculosis activa, especialmente si es una cepa resistente a los medicamentos,
requerirá varios medicamentos a la vez. Los medicamentos que se usan con más frecuencia para
tratar la tuberculosis son:
Isoniacida
Rifampicina (Rifadin, Rimactane)
Etambutol (myambutol)
Pirazinamida
Si tienes tuberculosis resistente a los medicamentos, por lo general, se utiliza una combinación de
antibióticos llamados fluoroquinolonas y medicamentos inyectables, como amikacina o
capreomicina (Capastat), durante 20 a 30 meses. Algunos tipos de tuberculosis también están
desarrollando resistencia a estos medicamentos.
Es posible que se agreguen algunos fármacos a la terapia para contrarrestar la resistencia a los
medicamentos, incluso:
Bedaquilina (Sirturo)
Linezolid (Zyvox)
Efectos secundarios de un medicamento
No es frecuente que los medicamentos para la tuberculosis tengan efectos secundarios graves pero,
si se presentan, pueden ser peligrosos. Todos los medicamentos para la tuberculosis pueden ser
tóxicos para el hígado. Cuando tomes estos medicamentos, llama a tu médico de inmediato si
presentas alguno de los siguientes:
Náuseas o vómitos
Pérdida del apetito
Color amarillo en la piel (ictericia)
Orina oscura
Tendencia a la formación de moretones o sangrado
Visión borrosa
Prevalencia:
La tuberculosis es la segunda enfermedad infecciosa más mortífera después de la COVID-19 y por
delante del VIH y el sida.
Se ha calculado que en 2022 enfermaron de tuberculosis 10,6 millones de personas en todo el
mundo: 5,8 millones de hombres, 3,5 millones de mujeres y 1,3 millones de niños. Es una
enfermedad que se puede curar y prevenir.
La tuberculosis multirresistente sigue representando una crisis de salud pública y una amenaza para
la seguridad sanitaria.
Las actividades desarrolladas en todo el mundo desde el año 2000 para combatir la tuberculosis han
salvado la vida a 75 millones de personas.
Acabar con la epidemia de tuberculosis para 2030 es una de las metas de los Objetivos de
Desarrollo Sostenible (ODS) relacionadas con la salud.
Según los cálculos, alrededor de una cuarta parte de la población mundial se ha infectado por el
bacilo de la tuberculosis y entre el 5% y el 10% de estas personas acaba presentando síntomas y
enfermando de tuberculosis.
INTERVENCIÓN FISIOTERAPÉUTICA
Una vez cumplido el tratamiento médico y erradicado el riesgo de transmisión dela TBC se
procederá con el tratamiento fisioterapéutico tomando en consideración los antecedentes del pax:
Objetivos:
Evitar la acumulación de secreciones post intervención por derrame pleural.
Reeducación del Patrón respiratorio.
Mejorar la mecánica ventilatoria.
Aumentar la expansibilidad torácica.
Reeducación postural.
Facilitar la maduración de las estructuras orofaciales y el funcionamiento delas mismas.
Aumentar la movilidad, sensibilidad y funcionalidad de los músculos faciales y musculatura
del cuello.
Fomentar el aprendizaje de estrategias relacionadas con el acto de la
alimentación en sus AVD