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Importancia del Constructivismo en Educación

Las teorías educativas, como el conductismo, el cognitivismo y el constructivismo, son fundamentales para entender el aprendizaje y mejorar la enseñanza. La Teoría Constructivista destaca que el aprendizaje es un proceso activo donde los estudiantes construyen su conocimiento a través de la interacción con su entorno. Estas teorías proporcionan marcos conceptuales que permiten a los educadores diseñar estrategias pedagógicas efectivas y adaptadas a las necesidades individuales de los estudiantes.

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Importancia del Constructivismo en Educación

Las teorías educativas, como el conductismo, el cognitivismo y el constructivismo, son fundamentales para entender el aprendizaje y mejorar la enseñanza. La Teoría Constructivista destaca que el aprendizaje es un proceso activo donde los estudiantes construyen su conocimiento a través de la interacción con su entorno. Estas teorías proporcionan marcos conceptuales que permiten a los educadores diseñar estrategias pedagógicas efectivas y adaptadas a las necesidades individuales de los estudiantes.

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Las teorías educativas desempeñan un papel importante al proporcionar un marco

conceptual para entender cómo aprenden los estudiantes y cómo los educadores
pueden facilitar ese proceso. Una de las teorías educativas más influyentes y
relevantes es la Teoría Constructivista del Aprendizaje. En este ensayo, se explorará la
importancia de las teorías educativas en términos generales y se enfocará
especialmente en el constructivismo, se analizará su importancia, sus fundamentos y
su impacto en la enseñanza y el aprendizaje.

Las teorías educativas son esenciales para la mejora continua de la educación.


Proporcionan un enfoque estructurado para entender cómo se desarrolla el
aprendizaje y cómo se pueden diseñar estrategias pedagógicas efectivas. Además,
ayudan a los docentes a comprender mejor a sus estudiantes y adaptar sus métodos
de enseñanza para satisfacer sus necesidades individuales. Entre las diversas teorías
educativas destacan las siguientes:

Paradigma conductista: El objetivo de este paradigma es llegar a identificar


conductas observables, medibles y cuantificables; desde la relación estímulo
respuesta, podríamos hablar de un aprendizaje por resultados, donde la asignación de
calificaciones se basan en un sistema de recompensa y castigo, reduciendo la
evaluación simplemente a un producto que debe ser evaluable, es decir verificar que
esto realmente sea medible y cuantificable, el criterio de evaluación radica en los
objetivos operativos. El conductismo surge como una teoría psicológica y
posteriormente se adapta su uso en la educación. Sus inicios se remontan a las
primeras décadas del siglo XX, quien lo propuso fue J.B. Watson y las bases las dieron
Pavlov y Thorndike. El siguiente desarrollo lo hizo B.F. Skinner cuando propuso el
conductismo operante, donde el aprendizaje es definido como un cambio observable
en el comportamiento. Los procesos internos como el pensamiento y la motivación no
pueden ser observados ni medidos por lo que no son relevantes. Si no hay un cambio
observable no hay un cambio en el aprendizaje.

Un aporte de la teoría es la asignación y los principios conductistas son


recomendables en la adquisición de conocimientos memorísticos que suponen niveles
primarios de comprensión. También pueden aplicarse en entrenamiento de adultos
para determinados trabajos, donde la preparación estímulo-respuesta, es útil.

• Concepción del estudiante: El alumno es un receptor de contenidos, su pretensión


debe ser aprender lo que se le enseña, cuyo desempeño escolar pueden ser
modificados desde el exterior, para ello se debe programar adecuadamente los
insumos educativos. La motivación es externa y se apoya en premios o castigos
como reforzadores del aprendizaje. Se ve al sujeto como una máquina, donde es
posible la predicción y conocer el estado y las conductas que interactúan con ella
en cada momento.
• Concepción del maestro: En este paradigma el profesor está dotado de
competencias aprendidas, que pone en práctica según las necesidades dadas en el
aula y esto es porque un buen método de enseñanza garantiza un buen
aprendizaje. Su trabajo consiste en desarrollar estrategias de reforzamiento y
control en los estímulos que utilice para enseñar.

El conductismo, es uno de los paradigmas que se ha mantenido durante más años y


de mayor tradición desde la escuela hasta las universidades. Es la base fundamental
del aprendizaje actual y sirvió de base para la consolidación de los actuales
paradigmas educativos, es decir, que su legado prevalece todavía entre nosotros.

Paradigma Cognitivo: El objetivo de este paradigma radica en las capacidades y los


valores, este objetivo indica procesos cognitivos afectivos de los aprendices. Los
contenidos y métodos son medios para desarrollar capacidades y valores. Este
paradigma se enfoca en varias dimensiones de lo cognitivo (atención, percepción,
memoria, inteligencia, lenguaje, pensamiento, etc.) La teoría cognitiva determina que:
"aprender" constituye la síntesis de la forma y contenido recibido por las
percepciones, es decir, el aprendizaje depende de lo que el individuo perciba de
acuerdo a sus capacidades y percepciones previas o antecedentes, las cuales actúan
en forma relativa y personal en cada individuo, influidas principalmente por sus
actitudes y motivaciones. Por ello,
dos de las cuestiones centrales son: el aprendizaje significativo y desarrollo de
habilidades estratégicas generales y específicas de aprendizaje. La enseñanza se
centra en el desarrollo de estrategias de aprendizaje orientadas a los objetivos
cognitivos y afectivos, la motivación se espera que sea intrínseca centrada en la
mejora del alumno que aprende.

En el paradigma cognitivo se puede decir metafóricamente que el sujeto es un


organismo, entendido como una totalidad cognitiva y afectiva. Esta nueva percepción
tiene muy en cuenta el procesamiento de la información, reconoce la importancia de
cómo las personas organizan, filtran, codifican, categorizan, y evalúan la información,
de igual manera, la forma en que sus estructuras o esquemas mentales son
empleadas para acceder e interpretar la realidad. La evaluación se plantea desde un
método cualitativo para el proceso formativo y cuantitativo para el producto, para
esto es necesario una evaluación inicial para conocimiento previo de los conceptos
básicos del sujeto.

En este paradigma el profesor es capaz de reflexionar sobre su metodología en el aula


para facilitar el aprendizaje de los alumnos y a su vez subordina la enseñanza al
aprendizaje; el alumno es modificable en lo cognitivo y lo afectivo, no es un receptor
pasivo y aprende lo que se le enseña, es más, el estudiante es actor de su propio
aprendizaje. Surge a comienzos de los sesenta y se destacan en su conformación
autores como: Piaget y psicología genética, Ausubel y el aprendizaje significativo, la
teoría de la a Gestalt, Bruner y el aprendizaje por descubrimiento y las aportaciones
de Vygotsky sobre la socialización en los procesos cognitivos superiores y la
importancia de la "zona de desarrollo próximo”. Desde los años cincuenta y hasta la
década de los ochenta, se han desarrollado diversas corrientes dentro de este
enfoque, por ejemplo: el constructivismo, la propuesta socio cultural, entre otras.

• Concepción del estudiante: es un sujeto activo procesador de información, con la


capacidad para aprender y solucionar problemas; tales capacidades evolucionan
con los nuevos aprendizajes y desarrollan habilidades estratégicas.

• Concepción del maestro: El profesor parte de la concepción de un estudiante


activo que aprende significativamente, que puede aprender a aprehender y a
pensar. El docente se centra en la confección y organización de experiencias
didácticas para lograr esos fines. No desempeña el papel protagonista, donde
tiene la verdad absoluta. La teoría cognitiva proporciona grandes aportaciones al
estudio de los procesos de enseñanza y aprendizaje, como capacidades para el
aprendizaje, tales como: la atención, la memoria y el razonamiento.

Teoría Constructivista del Aprendizaje es una de las teorías más influyentes en el


campo de la educación. Esta teoría se basa en la idea de que el aprendizaje es un
proceso activo en el que los estudiantes construyen su propio conocimiento a través
de la interacción con su entorno y la asimilación de nuevas experiencias en su marco
cognitivo existente (J. Guerrero, 2023). De acuerdo a esta teoría, el aprendizaje no es
simplemente la adquisición pasiva de información, sino un proceso activo en el que los
estudiantes participan activamente. Aprenden mejor cuando pueden relacionar
nuevas ideas y conceptos con sus conocimientos previos. Esto implica que el
aprendizaje es un proceso individualizado y único para cada estudiante, ya que
depende de su nivel de conocimiento y experiencia previa. El aprendizaje ocurre
cuando el conocimiento se transfiere la memoria de corto plazo hacia la memoria de
largo plazo, mientras se integra progresivamente en modelos mentales más
elaborados y avanzados (Wadsworth, 1992).

Los educadores que siguen el enfoque constructivista no se limitan solo a transmitir


información, sino que crean condiciones de aprendizaje que estimulan la indagación,
la creatividad y el pensamiento crítico. En este rol pasivo, promueven la participación
activa de los estudiantes y ofrecen espacios para la reflexión y la autoevaluación. El
docente que se basa en la teoría constructivista tiene el rol de un acompañante o
facilitador. El educador debe estar al tanto de las dudas y necesidades de los
estudiantes, dar orientación cuando sea necesario y estimular la curiosidad y la
motivación propia. A su vez, el alumno se hace el generador activo de
su propio conocimiento, participando en la exploración, la experimentación y la
colaboración con sus compañeros (R. Guerrero, 2023). Si bien la teoría constructivista
del aprendizaje ha tenido un impacto significativo en la educación, también ha sido
objeto de críticas. Algunos argumentan que puede ser difícil de implementar de
manera efectiva en entornos con grandes grupos de estudiantes, y que puede requerir
una inversión de tiempo considerable. Además, se ha cuestionado si todos los
conceptos y habilidades pueden ser adquiridos exclusivamente a través de la
construcción individual del conocimiento. Las teorías educativas, como la
constructivista, ofrecen varios beneficios tanto a los docentes como a los estudiantes.
Estas teorías proporcionan un marco sólido para la planificación de lecciones y la
evaluación del aprendizaje. Además, fomentan la adaptación de la enseñanza a las
necesidades individuales de los estudiantes, lo que puede mejorar significativamente
el compromiso y el rendimiento académico. Además, el enfoque en el aprendizaje
activo y la construcción del conocimiento promueve una comprensión más profunda y
duradera de los conceptos (Morales, 2021).

Las teorías educativas desempeñan un papel crucial en la evolución de la pedagogía.


Sirven como marcos conceptuales que guían a los educadores en la creación de
experiencias de aprendizaje significativas y efectivas. Estas teorías trascienden la
mera transmisión de información, alentando un enfoque centrado en el estudiante,
donde el conocimiento se construye de manera activa a través de la interacción con el
entorno y las experiencias. La Teoría Constructivista, en particular, ha impulsado un
cambio de paradigma en la educación, enfatizando la importancia del aprendizaje
activo y contextual. En segundo lugar, la Teoría Constructivista sostiene que el
aprendizaje es un proceso personalizado y significativo. Los estudiantes no son
receptores pasivos de información, sino constructores activos de su propio
conocimiento.

El constructivismo busca ayudar a los estudiantes a internalizar, reacomodar, o


transformar la información nueva. Esta transformación ocurre a través de la creación
de nuevos aprendizajes y provoca el surgimiento de nuevas estructuras cognitivas que
permiten enfrentarse a situaciones iguales o parecidas en la realidad.

• Concepción del estudiante: el protagonista es el estudiante que asume el


protagonismo en su proceso de aprendizaje, mediante su participación y la
colaboración con sus compañeros. Es el propio alumno quien habrá de lograr la
transferencia de lo teórico hacia ámbitos prácticos, situados en contextos reales.

Hay dos autores que han aportado al constructivismo: Piaget con el "constructivismo
psicológico" y Vigotsky con el "constructivismo social".

Constructivismo psicológico: el aprendizaje es un asunto personal y su motor es el


conflicto cognitivo, donde se incita al "deseo de saber", encontrando explicaciones al
mundo que nos rodea. En toda actividad constructivista debe existir una circunstancia
que haga tambalear las estructuras previas de conocimiento y obligue a un
reacomodo del viejo conocimiento para asimilar el nuevo. Comúnmente, se trabaja el
aprendizaje por descubrimiento, experimentación y manipulación de realidades
concretas, pensamiento crítico, diálogo y cuestionamiento continuo. Las variables
sociales y el aprendizaje en medios no académicos, no son consideradas en esta
forma de constructivismo.

Constructivismo social: también llamado constructivismo situado, el aprendizaje sólo


es significativo en un contexto social, no niega al constructivismo psicológico, sin
embargo, considera que está incompleto. El origen de todo conocimiento no es la
mente humana, sino una sociedad dentro de una cultura dentro de una época
histórica. El lenguaje es la herramienta cultural de aprendizaje por excelencia. El
individuo construye su conocimiento no porque sea una función natural de su cerebro
sino porque literalmente se le ha enseñado a construir a través de un dialogo continuo
con otros seres humanos. No es que el individuo piense y de ahí construye, sino que
piensa, comunica lo que ha pensado, confronta con otros sus ideas y de ahí construye.
La mente para lograr sus cometidos constructivistas, necesita no sólo de sí misma,
sino del contexto social que la soporta.
Paradigma crítico social También conocido como histórico-social,
sociocultural, histórico- cultural, fue desarrollado por Lev Vigotsky a
partir de la década de 1920. Plantea que el individuo es importante
en el aprendizaje, pero no es la única variable que influye en este,
depende su medio social, su cultura, e incluso la época histórica en la
que el individuo vive. Otro factor importante, son las herramientas
que tenga a su disposición, pues muchos aprendizajes pueden ser
más efectivos según las herramientas que se empleen para llevarlos a
cabo. Entonces el entorno y las herramientas no sólo apoyan el
aprendizaje sino que son parte integral del mismo. El proceso de
desarrollo cognitivo individual no es independiente o autónomo de los
procesos socioculturales, ni de los procesos educacionales en
particular. Para Vigotsky la relación entre sujeto y objeto de
conocimiento no es bipolar como en otros paradigmas, para él se
convierte en un triángulo en el que está el sujeto, el objeto de estudio
y los artefactos e instrumentos socioculturales. La influencia de la
cultura desempeña un papel crucial en el desarrollo del sujeto.

Vigostky propone el concepto de Zona de Desarrollo Próximo (ZDP) y


la define como: "la distancia entre el nivel real de desarrollo, como
determinada por la capacidad de resolver independientemente un
problema, y el nivel de desarrollo potencial, determinado a través de
la resolución de un problema bajo la guía de un adulto o en
colaboración con otro compañero más capaz". Habla a su vez de la
capacidad imitativa del niño y su uso inteligente e instruido por el
adulto en la o ZDP, logrando as así que, lo que el niño pueda hacer
hoy con ayuda de un adulto, o logre hacerlo mañana por sí sólo. El
papel de la interacción social con los otros (especialmente los que
saben más) tiene importancia fundamental para el desarrollo
psicológico (cognitivo, afectivo, etc.). Además de las relaciones
sociales, la mediación a través de instrumentos (físicos y
psicológicos) permite el desarrollo del alumno, quien reconstruye los
saberes entremezclando procesos de construcción personal y
procesos auténticos de construcción en colaboración con los otros.
Los saberes compartidos posteriormente, gracias a procesos de
interiorización terminan siendo propiedad de los educandos.

• Concepción del estudiante: El alumno debe ser entendido como un


ser social, producto y protagonista de las

múltiples interacciones sociales en que se involucra a lo largo de su


vida escolar y extraescolar.

• Concepción del maestro: El profesor enseña en un contexto de


prácticas y ambientes sociales y culturales determinados. Es un
mediador esencial entre el saber sociocultural y los procesos de
apropiación de los alumnos. El profesor deberá procurar la
creación y construcción conjunta de la zona de desarrollo próximo
con los estudiantes, por medio de una estructura de sistemas de
andamiaje flexibles y estratégicos. La educación formal debe estar
dirigida en su diseño y en su concepción a promover el desarrollo
de las funciones psicológicas superiores y con ello el uso
funcional, reflexivo y descontextualizado de los instrumentos
(físicos y psicológicos) y tecnologías de mediación sociocultural en
los educandos.

Actividad N° 1:

Realiza una lectura comprensiva

Sistematiza y presenta la información:

- Organizador gráfico creativo

- Exposición

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