Complementos para la formación disciplinar de Dibujo I
Es fundamental buscar respuesta a una controvertida pregunta que es el arte. Aunque
aparentemente todos sabemos cuando nos encontramos ante una obra de arte, en los
últimos dos siglos de historias, se han presentado momentos de ambigüedad que han
determinado la indefinición de este concepto.
Un ejemplo podría ser cualquier pieza encontrada en un museo contemporáneo, el
objeto expuesto como obra no se considera como tal, por lo que es, sino por el
contexto en el que fue experimentado, los estudiosos del arte han intentado resolver y
acotar el concepto de arte, sin llegar a consenso ninguno y es que si algo hemos
aprendido, es que no es posible definir el término arte en su totalidad, ya que su
vinculación con el tiempo es innegable hoy por hoy, arte es todo y el artista ya no es
un mero creador, sino que se convierte en un mensajero que pone en el pedestal,
asuntos socialmente relevantes y polémicos, poniendo el foco en el motivo de la obra y
no en la propia obra.
El arte comienza a enseñarse en la antigüedad clásica. Es en la sociedad griega
cuando gracias a Euclides, la geometría se conforma como un saber autónomo, sin
embargo no hay que olvidar, que durante esta época, ocupaciones como la escultura o
la pintura tenían un bajo estatus, por lo que muchas obras no se firmaban, este
descrédito también pudo observarse en la teoría platónica. Según el filósofo, el arte no
era más que una forma de engañar y alejar al individuo de la realidad.
Esta situación tampoco cambió con la llegada del Imperio Romano. La concepción
religiosa procedente de la etapa anterior igualmente se pasó de la figura bidimensional
a la tridimensional, en las cuales ya podía observarse la profundidad y el volumen.
Asimismo, el arte se convirtió en una ciencia a partir de la cual se dieron a conocer los
principios teóricos y abstractos, de la perspectiva, la geometría, la anatomía y por
supuesto la teoría del arte.
La sociedad renacentista favoreció la posición del artista, por lo que las clases altas
comenzaron a interesarse por el arte, creándose así academias donde el saber que se
impartía era de carácter más teórico, centrado en el estudio y análisis de la herencia
alegada por la antigüedad clásica.
La herencia del humanismo, promovió la creación de academias por distintos países
europeos, proclamándose así un sistema globalizado en la enseñanza del arte. De
esta manera, la educación artística se volvió más rígida, implantándose una serie de
normas que debían acatarse y tendencias que debían ser evitadas, la creatividad y la
libertad de expresión del artista, por tanto quedaron sumidas en un segundo plano. Sin
embargo, este planteamiento del arte como un conjunto de verdades absolutas, entró
en crisis a finales del siglo XVIII.
Por otro lado, la revolución industrial y el desarrollo de una sociedad mucho más
tecnificada, dio paso a la necesidad de formar a personal cualificado, en materias de
dibujo técnico, con el fin de que estos trabajadores se incorporarán a las labores de la
industria, por lo que se conformaron academias dedicadas a ello específicamente en el
siglo XIX.
Muchos autores alzaron su voz con el objetivo de señalar la importancia de la práctica
artística en las escuelas, ya que no dudaban en su relación con una mejora del
aprendizaje de los alumnos, así se instauró un modelo pedagógico basado en la
comprensión de la mente, como un activo organizador del mundo y no como mero
receptor pasivo.
En el siglo XX ya se afirmaba que el arte podía ayudar la formación humana individual
pero también en la integración social.
En los años 60 la educación artística comenzó a articularse como un conjunto
organizado de conocimientos disciplinares y no como experiencias artísticas, esto se
produjo por retomarse la idea de que las matemáticas y las ciencias puras eran el
verdadero motor del progreso económico, en los años 80 esta concepción recibió un
impulso decisivo y se defendió la consideración de la educación artística como un
proyecto pedagógico homólogo al resto de disciplinas.
Hoy en día, las artes plásticas se han abierto también a los nuevos medios de
comunicación audiovisuales, el cine, la televisión, internet etcétera. Por eso, ya no solo
es importante enseñar a hacer, sino también enseñar a ver este nuevo paradigma
educativo.
Ha condicionado a nivel legislativo los criterios de evaluación del alumno de educación
plástica y visual y audiovisual. La imagen fija, ya no es el único objeto de estudio,
ahora es el contenido audiovisual el que inunda nuestras vidas, por lo que es
fundamental proporcionar a los individuos las herramientas necesarias para poder
desenvolverse en el marco de la cultura audiovisual contemporánea. Esta necesidad
de enseñar correctamente los fundamentos intelectivos y expresivos en el descifrado y
codificación de los mensajes audiovisuales, se le denomina alfabetización visual.
Mención aparte merece el Dicom el Iccom, es una organización no gubernamental
constituida al final de la Segunda Guerra Mundial cuyo propósito se centraba en
facilitar el intercambio de información científica a nivel internacional, acercando el
panorama museístico a la población con su paulatino crecimiento a partir de los años
60. El icom demostró la importancia de su función pedagógica, a partir de conferencias
donde se exponía la necesidad de una colaboración interdisciplinar, para cambiar el
significado de la utilidad del museo y su papel en la formación del individuo.
A día de hoy, los museos destacan por su valor en la formación sociocultural,
añadiendo riqueza a la educación. A tenor de todo lo visto anteriormente, se puede
afirmar que el valor que los espectadores damos a una obra de arte, está directamente
relacionado con los conocimientos adquiridos, en nuestro entorno social. Ya sea en la
escuela en los museos o a través de los medios de comunicación. De esta manera,
por ejemplo cualquier individuo puede identificar el Guernica de Picasso, como una de
las obras más importantes del siglo XX
Otro hecho que capacita el público para reconocer una obra de arte es por su
exhibición en museos o galerías. Si además en estas exposiciones públicas emplean
elementos diversos para destacar su presencia como las luces o los marcos, se las
ubica en entornos privilegiados o protegidos, los visitantes podrán apreciar no sólo el
valor de la obra, sino información sobre el autor y su contexto histórico. Como puedes
ver son múltiples los factores que entran en juego a la hora de juzgar una creación
artística y considerarla como arte, además de la calidad de producción de la obra, es
importante el contexto o momentos socio histórico en el que fue concebida. Tanto la
historia como la cultura han marcado los cánones que llevan a considerar la belleza y
que contribuyen a diferenciar una obra de arte, de otra que no lo es. Es por esta
variabilidad de criterios a lo largo de la historia que el concepto de obra artística ha ido
cambiando a lo largo de los siglos, así como su enseñanza.