0% encontró este documento útil (0 votos)
4 vistas12 páginas

Historia de la Psicopatología: Evolución y Conceptos

El Capítulo II aborda la evolución histórica de la psicopatología, destacando cómo las concepciones de la anormalidad psicológica han cambiado desde visiones animistas y religiosas hasta enfoques más científicos. Se menciona la influencia del pensamiento judeocristiano en la percepción de la enfermedad mental y cómo, a lo largo de la historia, se han alternado tratamientos brutales y humanitarios para los enfermos mentales. Además, se señala la importancia de la historia en la comprensión del presente en el campo de la psicopatología.

Cargado por

200818494
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
4 vistas12 páginas

Historia de la Psicopatología: Evolución y Conceptos

El Capítulo II aborda la evolución histórica de la psicopatología, destacando cómo las concepciones de la anormalidad psicológica han cambiado desde visiones animistas y religiosas hasta enfoques más científicos. Se menciona la influencia del pensamiento judeocristiano en la percepción de la enfermedad mental y cómo, a lo largo de la historia, se han alternado tratamientos brutales y humanitarios para los enfermos mentales. Además, se señala la importancia de la historia en la comprensión del presente en el campo de la psicopatología.

Cargado por

200818494
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

A continuación, la transcripción completa del Capítulo II: 1

--- PAGE 1 ---


2
28

Los hechos psicopatológicos 3

la relatividad de nuestros diagnósticos. No se trata de que cuando diagnosticamos titulemos


algo, sino de que es preciso tener una terminología para poder comunicarnos sobre
determinados hechos humanos. 4Lo único importante, y es lo que justifica nuestra actividad
asistencial, es la ayuda a las personas necesitadas, lo cual no debe confundirse con las
actitudes religiosas o evangélicas. 5Partiendo de los conocimientos científicos, estamos
obligados a ofrecer ayudas psicológicas que hagan a los seres humanos más felices. 6 2.
PERSPECTIVAS DIACRÓNICAS Y SINCRÓNICAS 7

HISTORIA DE LA PSICOPATOLOGÍA 8

En la aproximación que hemos hecho a la Psicopatología priman, desde luego, las actitudes
mías personales, lo cual no quiere decir que el hecho psicopatológico haya sido
conceptuado así siempre, ni que los hombres de ciencia actuales se planteen las cosas de la
misma manera. 9A lo largo de la historia aquello que se entendía por Psicología patológica
o anormal, lo mismo que las manifestaciones psicopatológicas mismas, ha ido cambiando
profundamente. 10No cabe duda de que el presente está seriamente condicionado por el
pasado. 11Aunque una ciencia no es lo que su historia dice que es, el conocimiento de esta
historia nos hace conocer mucho mejor el presente. 12De otra parte, ningún hombre de
ciencia, como ser histórico que es, puede evadirse de sus condicionamientos. 13La historia
de la Psicopatología es una dimensión más de la historia de la humanidad. 14Por los límites
en que se inscribe esta obra, vamos a plantearla muy sumariamente y poniendo en primer
plano la conceptuación de la Psicopatología o manifestaciones psicopatológicas. 15Las
fuentes de esta historia hemos de buscarlas en la historia de la Medicina, de la Filosofía y
de la Psicología. 16Si nos limitásemos a la Psicología científica, esta historia comenzaría a
finales del siglo XIX. 17Pero aun así, sería una historia reciente con un remoto pasado. 18

El mundo antiguo tenía una concepción trascendente y animista de la anormalidad


psicológica. 19Se suponía que el sujeto anormal estaba habitado por malos espíritus, y se
ponían los medios adecuados para su liberación. 20La concepción animista de la enfermedad
en general y de la mental en particular es algo característico del hombre primitivo. 21El
Antiguo Testamento considera la locura tanto un castigo divino por las malas acciones,
como la posesión de un espíritu del mal. 22

--- PAGE 2 ---


23
30

Los hechos psicopatológicos 24


Esta concepción, que luego continúa en el cristianismo, se mantiene durante muchos siglos
en Occidente. 25En el libro de Samuel se nos narra que cuando el espíritu de Yavé se retiró
de Saúl, éste fue turbado por un mal espíritu de Dios. 26Lo que le condujo a la depresión,
incoherencia y agresividad. 27Entonces fue llamado el joven David para recrearle con el
arpa. 28Cuando el mal espíritu de Dios se apoderaba de Saúl, David cogía el arpa, tocaba, y
éste se calmaba. 29Entonces mejoraba y el espíritu malo se alejaba de él (I Samuel, 16, 23).
30
El mismo texto nos muestra cómo se imaginaban la locura los israelíes. 31Cuando David
cayó en desgracia, buscó la protección del rey filisteo Aquis, fingiéndose loco para evitar
represalias. 32Entonces babeaba, tocaba el tambor por la noche y actuaba de una forma
incoherente. 33El Nuevo Testamento no cambió mucho este estado de cosas. 34La vida del
hombre se plantea como una lucha de las fuerzas de Dios con las infernales. 35En un
sinnúmero de ocasiones el ser humano, y en relación a sus pecados, es poseído por las
fuerzas del mal. 36Este mal se personaliza en el demonio, y la curación no puede ser otra
que su expulsión. 37Cristo expulsaba demonios, los cuales siempre estaban al acecho de las
debilidades humanas. 38Los demonios son el mal que lucha contra Dios que es el bien. 39

La influencia del pensamiento judeocristiano en Occidente ha sido masiva, lo que ha


propiciado que su concepción de la enfermedad mental, unida al pecado y a las fuerzas del
mal, constituya el grueso de la historia de nuestra Psicopatología. 40Aún hoy día es posible
rastrear estos planteamientos en las personas religiosas. 41Resulta lógico que esta
concepción trascendente, salvo excepciones, condujese a un trato despiadado a los
enfermos mentales. 42

En el mundo clásico fueron cambiando estos planteamientos. Laín (1958) ha estudiado su


evolución en Grecia. 43El mundo homérico concebía la enfermedad, la mental incluida,
también de una forma animista. 44Las frases imperativas —conjuros— y los recitados
rítmicos —ensalmos— eran los medios terapéuticos para alejar a los malos espíritus.
45
Hipócrates (460-377 a. C.), el llamado padre de la Medicina, considera que todas las
enfermedades lo son del cuerpo. 46Los médicos hipocráticos atribuyen la melancolía a un
acúmulo de bilis negra. 47Ellos acuñaron el término de histeria, que significa útero, para
referirse a las molestias provocadas por los desplazamientos del útero en el interior del
abdomen. 48Lanteri- 49

Perspectivas diacrónicas y sincrónicas 50

31 51

Laura y Del Pistoia (1988) llaman la atención sobre el hecho de que muchos de los
términos que utilizamos en Psicopatología —histeria, melancolía, manía, agitación,
postración, epilepsia, etc.— fueron acuñados por los médicos hipocráticos. 52El nacimiento
de la Medicina científica coincide con cambios importantes en el pensamiento filosófico.
53
Platón (s. IV a. C.) cree en los efectos beneficiosos del «bello discurso», lo que supone,
según Laín (1958), la aceptación de la curación por la palabra o nacimiento de la
psicoterapia. 54 Los filósofos clásicos propiciaron la racionalización de los ensalmos.
Aristóteles (s. IV a. C.) considera que es el «discurso lógico» el que más efectos curativos
tiene. 55Mediante un razonamiento dialéctico podemos convencer y mediante un discurso
retórico podemos persuadir. 56La tragedia provocaría un efecto de purificación o catarsis, en
la medida en que favorece la eclosión de profundos sentimientos. 57

Si el nacimiento de la Medicina científica hizo posible una concepción natural de la


enfermedad mental y la existencia de terapias también naturales, la Filosofía, en general, ha
propiciado una curación racional del hombre, que competía con el animismo de las
religiones y pueblos primitivos. 58La Filosofía, cualquiera que sea el sentido que
atribuyamos a este término, es una maestra de la vida. 59El filósofo utiliza su razón para
llegar a verdades eternas, de las que se deduce una norma de actuación o ética. 60Todas las
éticas, cualesquiera que sean sus fundamentos, ofrecen la felicidad. 61La razón parece
convertirse, por esta vía, en un medio terapéutico por excelencia. 62La Filosofía, hasta
épocas muy recientes, ha caracterizado al hombre por su dimensión racional y despreciado
sus sentimientos o afectos. 63Por eso estas terapias de la razón, en su orgullo, han prometido
mucho más siempre de lo que pueden ofrecer. 64

En el mundo romano y con las ideas médicas galénicas no cambiaron en exceso estos
planteamientos. 65Cicerón (106-43 a. C.) adoptó una actitud más psicologizante en relación
a las enfermedades mentales que los médicos hipocráticos. 66Defendió para la melancolía
una causa psicológica, lo mismo que para muchas de las alteraciones psicológicas de la
vejez. 67Muchas dolencias corporales podrían ser la consecuencia de factores de tipo
emocional, por lo que propuso una actitud psicosomática. 68Los trastornos emocionales
provendrían de no seguir la razón, por lo que las bestias no los padecen, y deben buscar su
curación en la Filosofía. 69Alexander (1965) considera que es posible distinguir entre los 70

--- PAGE 3 ---


71
32

Los hechos psicopatológicos 72

médicos romanos dos actitudes terapéuticas de la enfermedad mental. 73La una está
representada por Celso (25 a. C. a 50 d. C.), que proponía tratamientos brutales como el
hambre, el encadenamiento, la oscuridad y las purgas. 74Esto se combinaba con intentos de
animar a los pacientes y sacarlos de sus cavilaciones. 75La otra estaría representada por el
médico Soranus (93 a 138 d. C.), más humanitaria, que consistía en colocar a los pacientes
en lugares confortables donde recibieran un trato afectuoso. 76

La entrada en la Edad Media supuso una reactivación de los presupuestos mágico-


religiosos. 77El mundo árabe mantuvo, durante este período, parte de las interpretaciones
naturalistas clásicas. 78Los médicos árabes primaban la observación clínica más allá de las
interpretaciones, siendo posible encontrar, por ejemplo, tratados sobre la melancolía y el
olvido. 79Avicena (980-1037), en su Canon, distingue dos tipos de inflamación del cerebro:
una con frenesí y otra con melancolía. 80También considera las alteraciones de los sentidos
como causa de estupidez, amnesia, manía y melancolía. 81

En el Occidente cristiano, siguiendo la tradición judeocristiana, se reinstauró la


interpretación religiosa de la enfermedad mental. 82A partir del siglo XI empiezan a ser
frecuentes los casos de posesión diabólica, que alcanzan su máximo en los albores del
Renacimiento. 83La caza de brujas surge cuando ya se pone en cuestión la sociedad
teocrática, como un intento de seguir manteniendo la situación. 84Sprenger (1584) elabora
en el siglo XV, con minuciosidad germánica, su "Caza de brujas" —Malleus Maleficarum
—, que vino a transformarse en una especie de libro de texto de la Inquisición. 85La
finalidad del texto es la de descubrir a las brujas, exorcizarlas y, en su caso, llevarlas a la
hoguera. 86Las brujas se identificarían por sus vicios, como la infidelidad, la ambición y la
lujuria. 87«Toda brujería viene de la lujuria de la carne, la cual en la mujer es insaciable».
88
Esta actitud de misoginia es perfectamente congruente con la tradición judeocristiana, en
la que Eva, la primera mujer, fue la causa de la entrada del pecado en la tierra. 89La mujer,
tan próxima al espíritu del mal, resulta especialmente propicia a los endemoniamientos.
90
No debemos olvidar que en estos siglos el convento era la única salida posible para las
mujeres que aspiraban a llevar una vida alejada de las presiones familiares.
91
Paradójicamente, a estos mismos conventos eran enviadas las prostitutas para su
redención. 92Esta mezcla de progresismo y 93

Perspectivas diacrónicas y sincrónicas 94

33 95

represión sexual conducía con frecuencia a crisis de histeria colectiva, que los tribunales de
la Inquisición interpretaban como fenómenos de posesión diabólica. 96Abascal (1984) nos
narra en todo su dramatismo, cómo en 1781 la Inquisición quemaba en Sevilla a Dolores;
97
la última desventurada bruja-hereje de Andalucía. 98

Los excesos de la Inquisición no se quedaron sin reacción. 99Johann Weyer (1515-1588)


defendió repetidamente a las pretendidas brujas ante los tribunales, y consideró que todo lo
ocurrido se debía a causas naturales. 100Estas pobres brujas, argumentaba él, no eran otra
cosa que enfermas mentales o simuladoras. 101Personas, en último término, inofensivas,
muchas de ellas ancianas, que veían con perplejidad cómo se las conducía a la hoguera. 102

Los hospitales para locos fueron raros en la antigüedad. Los primeros que aparecen son en
el mundo árabe, como Dal Almeraphan fundado en 1173 en Bagdad. 103En 1246 se funda en
Inglaterra el Beldan Hospital, que más tarde se trasformará en el Bethlehen Hospital. 104
España fue bastante pionera en este terreno. En 1409 el padre Jofré, un mercedario, crea el
Hospital de los Desamparados, para inocentes y locos. 105Más tarde, los hermanos de San
Juan de Dios fundan en España, Francia y Sudamérica un sinnúmero de instituciones para
acoger a los enfermos mentales. 106De todas formas, estas instituciones de carácter
religioso-asistencial han aportado poco al desarrollo teórico de la Psicopatología. 107Han
propiciado un mayor interés y respeto por los enfermos mentales y un mejor tratamiento,
pero estos religiosos no los observaron nunca con la neutralidad suficiente como para
fomentar la descripción clínica. 108En la atención humana al enfermo mental, España puede
ser considerada pionera. 109El historiador de la Psiquiatría Alexander (1965), citando a
Schmitz, escribe: «Dice el historiador Schmitz: Los médicos de Valencia en 1409, y no
Pinel, fueron los primeros en eliminar las cadenas e instituir un tratamiento médico. 110Se
emplearon ejercicios libres, juegos, ocupaciones, entretenimientos, dieta e higiene». 111
La llegada del Renacimiento supuso un reforzamiento de la actitud natural, aunque los
prejuicios medievales se siguieran manteniendo durante siglos. 112Los estudios de anatomía
y fisiología humanas experimentaron un gran desarrollo, lo que propició, no sin grandes
resistencias, una concepción más naturalista del hombre, volviéndose al estudio de los
tópicos de los médicos hipocráticos y galénicos. 113Nuestro renacentista Luis Vives (1492-
1540) 114

--- PAGE 4 ---


115
34

Los hechos psicopatológicos 116

hace descripciones muy realistas de las pasiones humanas, en las que puede apreciarse una
cierta actitud psicodinámica. 117El médico español Cristóbal de Vega, hacia 1510, describe
la manía, la melancolía y la erotomanía. 118Durante el siglo XVII abundan los tratados sobre
la melancolía, la histeria, la hipocondriasis, las alucinaciones, la epilepsia y otros tópicos
que formarán posteriormente parte de la Psicopatología científica. 119Aún puede decirse que
España se sigue manteniendo en el contexto del pensamiento europeo, que irá abandonando
progresivamente en beneficio de actitudes más arcaicas. 120

El hombre de la Ilustración no cree, desde luego, en los demonios, por lo que su actitud
ante el enfermo mental no puede ser otra que la de considerarlo un enfermo del cuerpo.
121
Pero el loco, como tal ser irracional, choca por completo con los ideales del ilustrado.
122
El loco carece de lo más valioso en el ser humano que es la razón. 123Nos encontramos en
el período en que los médicos están intuyendo la existencia de los cuadros clínicos
fundamentales y aportan descripciones de ellos bastante ajustadas. 124 Planteamientos
clásicos se mantienen inamovibles. Para Boerhaave (1668-1738), por ejemplo, la causa de
la melancolía son los humores negros, y su terapia, consecuentemente, la sangría, los
purgantes y la silla giratoria. 125Cullen (1712-1790) acuña el término de neurosis para
referirse a enfermedades no acompañadas de fiebre ni de lesiones localizadas. 126Para Whytt
(1714-1766) las causas de las neurosis son movimientos anormales en el interior del
sistema nervioso, pudiendo distinguirse tres tipos: la histeria, la hipocondriasis y el
agotamiento nervioso. 127Hasta la llegada de Freud el término neurosis estará plagado de
ambigüedades. 128

Aquí podríamos incluir la historia de Mesmer (1758-1828), médico vienés, que se hizo
famoso por su magnetismo. 129Atribuyó sus capacidades terapéuticas, en contra de toda
razón, a un magnetismo o fuerza que poseía, y que podía transmitir a elementos como el
agua. 130En realidad, se trataba de un médico que, como algunos de los actuales, curaba a
sus pacientes a base de charlatanería y espectacularidad. 131En términos más exactos: curaba
a sus pacientes mediante la sugestión. 132Éste fue el veredicto de sus compañeros de las
academias médicas. 133Era cierto que curaba, pero lo hacía por medios totalmente naturales.
134
La sugestión, tan rechazada por muchos hombres de ciencia, no cabe duda de que juega
135

Perspectivas diacrónicas y sincrónicas 136


35 137

un papel importante en la efectividad de las terapias reputadas como científicas. 138Ésta es


la razón por la que creo que Mesmer debe ocupar un lugar destacado en la historia de la
Psicopatología. 139

El Romanticismo desplazó el interés por la razón al de los sentimientos. 140Esto supuso un


renovado interés por el psiquismo humano, pero que no fue acompañado por el progreso
científico sino por la imprecisión y la desorganización. 141

EL NACIMIENTO DE LA LLAMADA PSICOPATOLOGÍA CIENTÍFICA 142

El siglo XIX, en pleno Romanticismo, marca el comienzo de la Psicopatología científica.


143
Si queremos resumir en una frase las aspiraciones de los médicos de este siglo
tendríamos que decir que se dirigen a la búsqueda de entidades anatomoclínicas. 144El gesto
de Pinel (1745-1826), hombre de la Revolución, liberando en 1793 a los enfermos mentales
del hospital de Bicêtre de sus cadenas, puede marcar este comienzo. 145En su Tratado
médico-filosófico de la manía ofrece una clasificación y una descripción de las
enfermedades mentales, que vienen a ser asimiladas a todas las demás. 146Con el triunfo
revolucionario de la razón, los enfermos mentales o anormales psíquicos empiezan a ser
tratados humanamente. 147Lo que se llamó «tratamiento moral», que no era otra cosa que un
abordaje humano de los pacientes. 148El gesto de Pinel en Francia fue seguido por gestos
análogos en otros países. 149

No puede decirse con rigurosidad que estemos asistiendo al nacimiento de la Psicopatología


científica, puesto que lo que triunfa ahora es una tradición grecorromana que nunca se
había agotado por completo, y que encontró en el Renacimiento un vigoroso respaldo.
150
Pero no todo es positivo en esta revolución psicopatológica. 151Es cierto que los sujetos
anormales no van a ser considerados ya pecadores o posesos, pero también es cierto que,
una vez liberados de los prejuicios ético-religiosos, verán sellados sus labios con el
diagnóstico psiquiátrico. 152Se trata de sujetos enfermos y que, como tales, deben ser objeto
de tratamiento médico. 153Quieran o no, los médicos verán en sus palabras y acciones
"síntomas" de enfermedad, y pondrán todos sus esfuerzos para hacerlos desaparecer. 154En
cualquier caso el prejuicio médico es mucho más fácil de refutar que el ético-religioso. 155

--- PAGE 5 ---


156
36

Los hechos psicopatológicos 157

Los médicos del siglo XIX, con su mirada puesta en la descripción de entidades
anatomoclínicas o enfermedades, se dedican a observar a sus pacientes, a describir sus
síntomas y, en lo posible, a delimitar síndromes. 158 La descripción de los síntomas supone
su denominación. Es en este momento en el que los pioneros de la Psicopatología científica
están haciendo a sus pacientes objeto de una observación neutral, y sorprendiéndose de que
las cosas sean, precisamente, como son. 159Algunas enfermedades mentales parecen
presentarse como alteraciones parciales o aisladas dentro de la personalidad, como las
obsesiones, las perversiones, el delirio de persecución, etc. En otros casos parece estar
alterada toda la personalidad, como es el caso de la locura circular de Falret (1864) y la
locura a doble forma de Baillarger (1890), que terminan por configurar la psicosis maníaco-
depresiva de Kraepelin (1899) que se mantiene hasta la actualidad. 160Dentro del campo de
lo que va después a englobarse como esquizofrenia empiezan a describirse síndromes como
la hebefrenia de Haecker (1871), la paranoia y la catatonía de Kahlbaum (1874).
161
Finalmente, Kraepelin terminará unificándolos bajo el concepto de demencia precoz
(1896), que años más tarde Bleuler (1911) conceptualizará como esquizofrenia. 162El siglo
XIX delimitó estas dos psicosis endógenas que son el centro de gravedad de la reflexión
psicopatológica tradicional. 163Está claro que los médicos las describen como tales
enfermedades, a la espera de que la investigación médica posterior determine las
alteraciones orgánicas que condicionan a estas psicosis endógenas, así llamadas porque su
causa hay que rastrearla en factores de tipo hereditario. 164

Para estos médicos psiquiatras del siglo XIX está claro que las enfermedades mentales son
enfermedades del cerebro, como popularizó Griesinger (1876) en Alemania y Maudsley
(1867) en Inglaterra, siguiendo las concepciones jacksonianas. 165Dentro de esta última
línea de reflexión podríamos incluir las más actuales concepciones organodinámicas del
psiquiatra francés Ey (1974) que concibe toda alteración psiquiátrica como el resultado de
una desorganización primaria del sistema nervioso y de la conciencia, que daría lugar a
unas manifestaciones defectuales básicas que, secundariamente, en su intento de
reorganización configurarían síntomas secundarios o compensatorios. 166

De otra parte, los psicopatólogos estudian los cuadros orgánicos conocidos. 167La aspiración
inicial fue la de atribuir una 168

Perspectivas diacrónicas y sincrónicas 169

37 170

psicopatología específica a cada alteración cerebral. 171Los hechos no parecieron responder


a este paralelismo psicofísico. 172Cuando en 1906 se descubre la causa infecciosa —
espiroqueta sifilítico— de la parálisis general progresiva, una corriente de optimismo
recorre el campo de la Psiquiatría. 173Esta enfermedad reproducía muchos de los síntomas
de las psicosis endógenas, por lo que parecía ser el paradigma de lo que debía ser una
enfermedad mental. 174La realidad fue mucho menos optimista; las manifestaciones
psicopatológicas no eran lo suficientemente específicas como para propiciar su diagnóstico.
175
Hasta la existencia de pruebas de laboratorio fiables, renombrados maestros de la
Psiquiatría habían errado en su diagnóstico. 176El terreno de las psicosis orgánicas, las que
más debían ajustarse al modelo médico, se transformó en un auténtico caos. 177Bonhöffer
(1917) concluye que cuando agentes externos afectan al cerebro éste responde sólo con
unas cuantas reacciones psicopatológicas. 178 Son las famosas «Formas de reacción
exógena». Pero tampoco esto era lo suficientemente preciso. 179Schneider (1950),
finalmente, tiene el buen acierto de agrupar todas las psicosis orgánicas en dos grupos: las
agudas y las crónicas. 180Esto sería todo lo que podemos decir de ellas desde el punto de
vista psicopatológico. 181Resulta evidente que las llamadas psicosis orgánicas, aun siendo
auténticas enfermedades, responden bastante poco a lo que es una enfermedad desde el
punto de vista somático, en que el diagnóstico por los síntomas es un rasgo esencial de su
identidad. 182En las psicosis endógenas las ignotas alteraciones orgánicas permitían, y aún
siguen permitiendo, especular sobre su identidad psicopatológica. 183

Está claro que el concepto de psicosis, utilizado por vez primera en 1845 por el médico
austriaco Feuchtersleben, tras muchos avatares nosológicos, viene a ocupar el lugar de la
locura tradicional, de una parte, y el de enfermedad física de otra. 184La psicosis es una
enfermedad mental que lo es del cuerpo. 185Así son justas las palabras de López Ibor
(1958): «Las psicosis se han constituido —tras una larga, penosa y dubitativa peregrinación
nosológica— sobre el esquema de las enfermedades somáticas. 186De este modo resulta que
las psicosis son enfermedades somáticas en las que los síntomas psíquicos adquieren
prevalencia». 187 Los psiquiatras han terminado por forzar el modelo médico. Por eso a
Jaspers (1913) le parece natural que mientras los médicos deben de ocuparse del 188

--- PAGE 6 ---


189
38

Los hechos psicopatológicos 190

tratamiento de las psicosis, los psicoterapeutas deban hacerlo de las neurosis. 191Para este
implacable modelo médico las neurosis no son enfermedades sino peculiares formas de
reacción ante los acontecimientos de la vida, no faltando tampoco los psiquiatras que las
consideran enfermedades menores. 192

A principios del siglo actual los psiquiatras tienen ya configuradas las líneas fundamentales
de su disciplina. 193La Psicopatología, en este contexto, cumple la misión secundaria de
propiciar la descripción y el diagnóstico psicopatológico, apoyada en los prejuicios de una
determinada psicología y medicina. 194

La otra gran tarea que culmina el siglo XIX es la de la conceptualización de las neurosis.
195
El mismo concepto de neurosis, ya lo hemos visto, resultaba bastante ambiguo. 196Las
investigaciones sobre la histeria de Charcot (1893) condujeron a una concepción negativa
de esta alteración, desde el momento en que los pacientes histéricos presentaban síntomas
sin tener enfermedad alguna. 197Eran enfermos sin enfermedad y muy próximos a la
simulación. 198Fue Freud (1895-1898) el que precisó el concepto de neurosis partiendo de
sus investigaciones sobre la histeria. 199La Psicopatología se ocupaba, a grandes rasgos, de
las psicosis y de las neurosis; 200mientras que las primeras debían ser objeto de diagnóstico
y tratamiento médico, las segundas lo eran del psicólogo o psicoterapeuta. 201Freud, aun no
propiciando el modelo médico tradicional, presentó el aparato psíquico de una forma
mecanicista tal que no podía comprenderse sino a partir del modelo médico. 202

Si los médicos del siglo XIX realizaron la primera revolución en la historia de la


Psicopatología, al hacer de los antiguos poseídos y endemoniados enfermos, Freud
protagonizó la segunda gran revolución, al hacer de todos ellos sujetos que no se
diferenciaban en lo esencial del resto de los mortales. 203El llamado enfermo psíquico se
diferencia de los demás, reputados de sanos, en que no ha completado su maduración
psicobiológica. 204Kraepelin y Freud son los auténticos genios creadores de la
Psicopatología contemporánea. 205Los partidarios de una y otra escuela mantuvieron
siempre una actitud beligerante que permanece hasta nuestros días, aunque el
enfrentamiento carece hoy día de sentido. 206

Los psiquiatras americanos hacen progresos paralelos a los del viejo continente, con la
diferencia de que adoptan actitudes mucho menos dogmáticas. 207Una figura representativa
e influyente en 208

Perspectivas diacrónicas y sincrónicas 209

39 210

la constitución de la psiquiatría americana fue Adolph Meyer (1866-1950). 211Este


psiquiatra suizo, que emigró a Estados Unidos a los 27 años, practicó una psiquiatría del
sentido común. 212No creía que las alteraciones orgánicas explicasen por sí mismas las
manifestaciones psicopatológicas, sino que debían estudiarse dentro del contexto
sociofamiliar como fallos del proceso de adaptación. 213El naciente psicoanálisis fue
aceptado por su espíritu pragmático, pero evitando sus excesos y dogmatismos. 214La misma
esquizofrenia, cuya esencia escapaba a la reflexión de los psiquiatras germánicos, era
concebida por los americanos, simplemente, como un fracaso adaptativo o reacción al
medio ambiente. 215Su sentido práctico acaba con muchos de los prejuicios, culminando en
los trabajos de Arieti (1955), que ha sido, seguramente, el mejor conocedor de eso que
llamamos esquizofrenia. 216Para los psiquiatras europeos todo esto era la ceremonia de la
confusión. 217

Los psiquiatras españoles jugaron en todo este proceso sólo un papel de espectadores.
218
Durante el siglo XIX se limitaron a copiar a los psiquiatras franceses. 219Más tarde, hasta
la segunda guerra mundial, copiaron a los alemanes. 220El pensamiento alemán, como
consecuencia de nuestra estéril dictadura, se mantuvo entre ellos casi dos décadas después
de terminada la guerra. 221Seguramente, no se enteraron de que ellos habían sido los
perdedores. 222Este retraso lo han intentado compensar con creces, ahora acompañados por
los psicólogos, entregándose sin condiciones a las ideas de los psiquiatras y psicólogos
americanos. 223

Nuestra historia científica es una historia de la alienación. Seguramente, es mejor conocerla


que ignorarla, si queremos evitar su repetición y reencontrar nuestras propias raíces. 224
Domenech et al.

cite_start han emprendido esta tarea respecto de la psiquiatría catalana. 225Pedro Mata
(1811-1873), nacido en Reus, escribe un Tratado de la razón humana, en tres tomos, en
1864. Bajo la influencia de los médicos franceses crea la primera cátedra de Medicina
Legal, de la que surgirán las cátedras de Psiquiatría, y funda el primer sanatorio psiquiátrico
privado. 226En Madrid, José María Esquerdo (1834-1921) cumple una labor equivalente, en
el sentido de renovar nuestro anquilosado pensamiento psicopatológico. 227
La figura de Ramón y Cajal favorece los estudios neuropatológicos en nuestro país, y con
ello el afianzamiento de que la Psiquiatría y la Neurología son dos especialidades
complementarias. 228Al mismo tiempo, bajo los auspicios de Ortega y Gasset, se están 229

--- PAGE 7 ---


230
40

Los hechos psicopatológicos 231

publicando en España las obras de Freud al poco tiempo de ser editadas en alemán.
232
Surgen los primeros psicoanalistas y todo parece anunciar que, por fin, nos unimos
definitivamente al carro europeo. 233Las cosas no sucedieron así. 234

Nuestra guerra civil (1936-1939) supuso tanto una regresión a posiciones superadas del
pensamiento psicopatológico, como un nuevo aislamiento de las corrientes de pensamiento
de otros países. 235Muchos psicoanalistas, lo mismo que los psiquiatras más progresistas,
tuvieron que abandonar el país. 236En la miseria espiritual de la posguerra nuestros
psiquiatras siguieron fieles a la psicopatología germana. 237El psicoanálisis fue proscrito y
perseguido, acentuándose el modelo médico en sus versiones más duras, adornado con un
seudoanálisis existencial que sólo servía para propagar los valores del sistema. 238Algunas
figuras como la de Rof Carballo y Castilla del Pino se salvaban en ese páramo, proponiendo
y difundiendo ideas psicopatológicas más de acuerdo con su momento histórico. 239

Terminada la segunda guerra mundial se imponen las ideas de los psiquiatras y psicólogos
americanos. 240El centro de gravedad de la Psicopatología se desplaza de Europa a América.
241
Los psiquiatras y psicólogos americanos, menos doctrinarios que los europeos, habían
sido capaces de fusionar los planteamientos médicos y psicodinámicos en la Psicopatología.
242
Al mismo tiempo, aceptaron con naturalidad la influencia de los factores sociales en la
conformación de las alteraciones psíquicas. 243La irrupción de la Sociología en la
Psicopatología puede, con toda razón, calificarse de la tercera gran revolución. 244Esto dio
lugar, exagerando los términos, a que por los años sesenta surgiera una corriente llamada
antipsiquiátrica, que vino a considerar a los enfermos mentales sólo como víctimas
propiciatorias de unas condiciones de vida inaceptables. 245

En Estados Unidos los psiquiatras y los psicólogos, al contrario que en Europa, venían
trabajando juntos. 246Esta colaboración dio lugar a que las investigaciones psicopatológicas
fuesen adquiriendo poco a poco las formas de presentación y los modelos de la llamada
Psicología científica. 247Éste es, en mi opinión, el rasgo más definitorio de la Psicopatología
actual. 248Los clínicos se han ido desinteresando de las vivencias de sus pacientes —los
americanos nunca lo estuvieron en exceso—, para ocuparse más de sus formas 249

Perspectivas diacrónicas y sincrónicas 250

41 251
de actuación o conducta. 252Las terapias de conducta son el complemento terapéutico de
esta actitud. 253

En España la historia reciente de la democracia ha recorrido este camino en los últimos


veinte años. 254Los psiquiatras, con los ojos puestos en sus colegas americanos, han
relegado su sentido clínico y humanista para adoptar los modos y métodos de la Psicología
llamada científica. 255Sus pies, sin embargo, siguen puestos en la neurobiología, ya que,
hecho indiscutible, la moderna psicofarmacología supone un sólido fundamento a las
concepciones médicas tradicionales. 256Nuestros psicólogos, con la cabeza y los pies en la
psicología americana, han irrumpido en el campo de la Psicopatología aplicando sus
métodos y modelos prescindiendo o ignorando la tradición clínica anterior. 257

La Psicopatología científica actual, como sentenciaba nuestro Ortega (1915) en relación a


la Psicología, a costa de atender al adjetivo ha terminado por perder el sustantivo. 258La
pregunta que debemos hacernos es, la de si, a pesar de todo, la Psicología no estaba mejor
en el seno de la Filosofía, como disciplina humanista que es, que de prestado en las ciencias
experimentales. 259

PSICOPATOLOGÍA Y EDAD 260

La historia es una exposición diacrónica en que lo psicopatológico aparece estrechamente


ligado a su tiempo. 261Seguramente, el hecho del sufrimiento ha sido la única constante de
estos seres humanos que tuvieron dificultades para relacionarse consigo mismos y con sus
semejantes. 262Junto a esa historia de la humanidad debemos considerar la historia
individual. 263También en la vida humana la psicopatología va cambiando con el tiempo, y
está en función del momento de su historia en que se presenta. 264No es éste el momento de
plantearnos las relaciones entre estos dos tipos de expresiones diacrónicas, sino el de sacar
conclusiones de ello por lo que a una perspectiva del hecho psicopatológico se refiere. 265La
Psicopatología, como la Psicología, se ha constituido en función del hombre adulto. 266Las
manifestaciones psicopatológicas adultas son consideradas las prototípicas, mientras que las
del resto de la vida suponen variaciones más o menos indeseables. 267Esto es, desde luego,
lo que conviene a una disciplina, como la 268

42 Los hechos psicopatológicos 269

Psiquiatría, que se ocupa de las enfermedades mentales, pero no a lo que podemos


observar. 270La ciclotimia y esquizofrenia, a las que tan penosamente llegaron los pioneros
de la Psicopatología, eran enfermedades del adulto. 271Estas psicosis endógenas o formas de
locura no parecían darse en la infancia. 272Los médicos, como los profanos, pensaban que la
locura no era una cosa de niños. 273A pesar de que esto contradice lo que puede observarse
en la clínica, los psicopatólogos estuvieron convencidos de su error durante décadas. 274En
otro lugar (1990) me he ocupado detenidamente de las diferentes formas que adquieren las
psicosis en las diversas etapas de la vida. 275Está claro que todas estas formas, con el mismo
derecho, deben ser objeto de la investigación psicopatológica. 276Es inadmisible que la
llamada esquizofrenia represente la locura por antonomasia, simplemente porque con este
término nos refiramos a formas de locura adultas. 277Para un pensamiento médico esto
resulta casi inevitable, porque si es necesario determinar los caracteres psicopatológicos de
un cuadro clínico, es preciso dotarle de una cierta unidad. 278Pero esta ap... 279

También podría gustarte