Libro Rojo de la Flora Nativa y de los Sitios Prioritarios para su Conservación: Región de Atacama
(F.A. Squeo, G. Arancio & J.R. Gutiérrez, eds)
Ediciones Universidad de La Serena, La Serena, Chile (2008) 1: 3 - 12
Capítulo 1
Conservación de Especies Amenazadas
a Nivel Global y Regional
MARY T.K. ARROYO, JUAN J. ARMESTO & FRANCISCO A. SQUEO
RESUMEN
Se introduce la noción del concepto de biodiversidad, destacando que la
Región de Atacama se inserta en uno de los 34 Hotspots Mundiales de la
Biodiversidad. Se describe los ámbitos de la conservación biológica que
subyacen el desarrollo de este libro y la importancia de contar con bases de
datos florísticos sistematizados a nivel de las especies como instrumento de
planificación para la conservación, uso sustentable y monitoreo de los cambios
en los ecosistemas bajo cambio climático. Finalmente, se entrega una reseña
breve de los contenidos del libro.
Palabras Clave: Biodiversidad, capital biológico natural, conservación.
INTRODUCCIÓN
La biodiversidad de una región geográfica o país - definida como la variedad y
variabilidad entre los organismos vivos y los complejos ecológicos que los
organismos forman (OTA 1987) - constituye su capital biológico natural o su
herencia natural. Producto de millones de años de evolución orgánica y
procesos e interacciones ecológicas complejas, y organizada jerárquicamente
desde los niveles de poblaciones y especies hasta ecosistemas, la
biodiversidad puede concebirse como canastas de soluciones biológicas
organizadas en complejos funcionales de especies, las que son adaptadas a
las condiciones ambientales de una región, y que provee numerosos servicios
ecosistémicos a la humanidad. Por un lado, los organismos vivos, desde los
microorganismos hasta las plantas y animales superiores, determinan la
productividad de los ecosistemas, controlan los ciclos de nutrientes y afectan la
estabilidad climática (Lubchenco et al. 1991). Por otro lado, las especies
proporcionan una incalculable fuente de bienes a la humanidad, incluyendo
también los satisfactores culturales (Brugnoli & Hoces de la Guarda 2004).
Tales bienes incluyen fibras, madera, colorantes, medicinas, especies de valor
en la floricultura y horticultura.
También hay que destacar que las especies de plantas y animales de una
región imprimen un carácter particular a sus ecosistemas, determinando
paisajes muy característicos y frecuentemente únicos, lo que es de gran
relevancia en los países como Chile en donde las economías locales
crecientemente se apoyan en el turismo convencional y eco-turismo. La pérdida
local de la biodiversidad, aunque inicialmente imperceptible al ser humano,
3
constituye la primera etapa hacia la extinción regional y luego global. Dado que
la funcionalidad de los ecosistemas depende de complejos de especies
particulares, cómo incentivar la conservación de las especies por todos los
actores de la sociedad y a la vez reducir las amenazas a las especies,
constituye uno de los retos más grandes a la humanidad.
“Hotspot” Mundial de Biodiversidad
La Región de Atacama se ubica en el sector norte del “hotspot” mundial de
biodiversidad de Chile central. Dicho hotspot alberga 3.893 especies de plantas
nativas, de las cuales un 50,3% de ellas están restringidas en su distribución al
hotspot propiamente tal (Arroyo et al. 2004). Los hotspot o “puntos calientes” de
biodiversidad con prioridad de conservación se definen como regiones donde
se concentra un mínimo de 1.500 especies de plantas vasculares endémicas -
equivalente al 0,5 por ciento del total de plantas vasculares en el mundo-, una
alta proporción de vertebrados endémicos, y en donde el hábitat original ha
sido fuertemente impactado por las acciones del hombre (Myers et al. 2000). A
la fecha se han definido 34 hotspots mundialmente (Mittermeier et al. 2004),
entre los cuales se encuentra el hotspot llamado “Chilean winter rainfall-
Valdivian forests”, ubicado principalmente en Chile central. Este hotspot, según
su definición actual (Arroyo et al. 2004), se extiende desde la costa del Pacífico
hasta las cumbres andinas entre los 25° y 47ºS, incluyendo la estrecha franja
costera entre los 25° y 19ºS, más las islas de Juan Fernández, y una pequeña
área de bosques adyacente de Argentina. Incluye Chile central y el Norte
Chico, ambos con lluvias de invierno, y parte del sur de Chile (IX hasta parte de
la XI Región) con lluvias de verano e invierno. Definido de esta manera el
hotspot chileno, desde el sur al norte, incluye los bosques lluviosos tipos
Norpatagónico y Valdiviano, bosques deciduos dominados por varias especies
de Nothofagus (N. obliqua, N. alessandri, N. macrocarpa), el bosque esclerófilo
típico y matorrales del área de clima mediterráneo de Chile central, los
desiertos de lluvia de invierno del Norte Chico, y la flora altoandina que se
desarrolla por sobre la línea arbórea o su equivalente fitogeográfico en la
Cordillera de los Andes y en la Cordillera de la Costa (Hoffmann et al. 1998). La
gran diversidad de especies y taxa superiores y altos niveles de endemismo en
este hotspot se debe a su posición intersticial entre dos regiones florísticas y
faunísticas principales: las provincias Neotropical y antigua Gondwana, sumado
a su carácter insular (Arroyo et al. 1996, Villagrán & Hinojosa 1997, Armesto et
al. 1998), este último el producto de su fuerte aislamiento geográfico del resto
del continente sudamericano por la Cordillera de los Andes y del norte del país
por el desierto absoluto en el norte de Chile y sur de Perú.
Servicios Ecosistémicos
Los seres humanos están rápidamente alterando las comunidades biológicas
del mundo, su capacidad productiva, y la calidad de los servicios ecosistémicos
impartidos por la biodiversidad. Algunos autores sostienen que será el hombre
el responsable del sexto mayor evento de extinción en la historia de la vida (por
ej. Chapin et al. 2000). A la alteración del hábitat, hay que sumar los efectos del
cambio climático, el cual está ocurriendo a una tasa demasiado rápida como
para que las especies puedan responder ecológica y evolutivamente. La
actividad económica y social de la especie humana es posible gracias a
productos y servicios que proveen los ecosistemas, conformando lo que se
denomina un sistema ecológico-social acoplado (Liu et al. 2007). La especie
4
humana tiene impactos directos sobre los ecosistemas, a través del manejo,
explotación de recursos, contaminación química y cambio del uso del suelo
(Sala et al. 2000, Foley et al. 2005), o en forma indirecta a través de sus
efectos sobre los ciclos climáticos (Zhang et al. 2007, Kerr 2007a,b).
Actualmente, estos impactos representan un reto a la estabilidad y resiliencia
de los sistemas acoplados ecológico-sociales que sostienen las economías
regionales y gran parte de la economía global (Stern 2006, Perrings 2007). En
el último siglo, la creciente actividad humana ha desencadenado tasas de
pérdidas de biodiversidad, expansión de las áreas urbanas y rurales, y
demandas de agua y recursos naturales que no tienen precedentes históricos
(Millennium Ecosystem Assessment 2005). Chile no ha estado exento a estas
tendencias con evidentes consecuencias para su capital biológico.
Libros Rojos Regionales
En este contexto, se hace imprescindible que todos los países desarrollen
líneas de base de su capital natural, en particular de las especies amenazadas,
y del estado de los ecosistemas, como se logró en este Libro Rojo de la Flora
de la Región de Atacama. Los Libros Rojos Regionales constituyen un
instrumento indispensable para la planificación estratégica de la conservación y
uso de la biodiversidad en distintos ámbitos. Por un lado, ponen en relieve el
conocimiento actual de la flora, en términos de riqueza de especies,
composición taxonómica y endemismos, así sitúan una Región determinada en
relación a las demás del país, información indispensable en cuanto al
desarrollo de políticas de la conservación a nivel nacional. Dicho objetivo de los
Libros Rojos Regionales es particularmente importante en Chile donde, todavía
no existe una obra florística moderna completa del país. Por otra parte, la
confección de una base de datos de las colectas albergadas en las
instituciones botánicas del país permite detectar el grado de exploración de la
Región, y donde la comunidad científica debe poner más esfuerzos en el futuro
para mejorar dicho conocimiento. Ejemplo de estos son los libro rojos de la
Región de Coquimbo (Squeo et al. 2001) y de O’Higgins (Serey et al. 2007). En
lo legal, en la actualidad está operando el Reglamento para la Clasificación de
Especies (DS 75 de 2005, Ministerio Secretaria General de la Presidencia), que
establece las disposiciones que rigen el procedimiento para la clasificación de
especies de flora y fauna silvestres en las distintas categorías de conservación
a que alude el artículo 37 de la Ley Nº 19.300, sobre Bases Generales del
Medio Ambiente. En esta publicación se llega a la conclusión que el 9,6% de la
especies de la Región se encuentra en las categorías En Peligro (EP) o
Vulnerable (VU). El porcentaje de especies con problemas de conservación
aumenta a cerca del 27% si se incluye a las especies Insuficientemente
Conocidas de las subcategoría potencialmente Extintas, En Peligro o
Vulnerable. Resulta preocupante que tantas especies de una Región del país
caracterizada por una relativa escasa actividad humana1 y zonas urbanizadas
de mediano tamaño2 se encuentran en categorías de amenaza, sobre todo
teniendo en cuenta la falta de áreas protegidas en dicha Región. Uno de los
compromisos del proyecto que generó este libro, es entregar toda la
información recopilada al Comité de Clasificación de Especies, instancia
1
Esta aseveración es relativa ya que la Región de Atacama a tenido una gran actividad
humana histórica (ver Capítulos 17, 18 y 21). Su efecto acumulado sería en gran parte
responsable del estado actual de conservación de la flora regional.
2
Esto también es relativo, ya que por ejemplo, la Recova del Mineral de Chañarcillo
tenía cerca de 10.000 habitantes ya en el año 1830 al 1840 (ver Capítulo 18).
5
técnica que define las categorías de conservación que se aplican a la flora y
fauna nativa de Chile, y que es coordinada por la CONAMA (ver
[Link]/clasificacionespecies). En particular, aquella referida a las
especies endémicas de la Región de Atacama.
En 1992, Chile suscribió el Convenio sobre Diversidad Biológica (CDB) de
las Naciones Unidas, ratificándolo como Ley de la República en 1994. Producto
del anterior, se elaboró la Estrategia y Plan de Acción para la Conservación y
Uso Sustentable Biodiversidad (EPAB) para conciliar los objetivos del CDB con
el uso actual de los recursos biológicos y las metas de desarrollo social y
económico del país. Este EPAB plantea establecer un nivel adecuado de
protección para la totalidad de los ecosistemas relevantes del país. El resultado
del mismo es la consolidación de un sistema nacional de áreas silvestres
protegidas, terrestres y acuáticas, públicas y privadas que aseguren a las
generaciones futuras el resguardo de su patrimonio natural y el
aprovechamiento racional de sus recursos (CONAMA 2005). Una etapa
esencial en este proceso es sobreponer la información de la riqueza de
especies, número de endemismos y especies con problemas de conservación
para cada ecosistema, objetivo que se logró plenamente en la presente
publicación. La inclusión de la información sobre la biodiversidad al nivel de las
especies, además de apuntar más nítidamente a las áreas prioritarias de
conservación en cada ecosistema, es muy útil para guiar el establecimiento de
jardines botánicos en las ciudades de la Región, y para incentivar acciones de
conservación en las matrices semi-naturales manejadas fuera de las áreas
protegidas y en los proyectos de desarrollo turístico, particularmente en la zona
costera. Al mismo tiempo, aportar con información útil para prevenir efectos e
impactos negativos en relación a las importantes inversiones que la minería
realiza en la zona alta de la región. El EPAB en la Región de Atacama propuso
5 áreas con interés de conservación, todos sitios con componentes y
características únicas (ver Capítulos 8, 11 y 13).
Finalmente, hoy día se hace indispensable desarrollar instrumentos
confiables que den cuenta de las tasas de transformación, direcciones de
cambio y sus determinantes sociales y económicos. Esta información se puede
integrar en modelos predictivos de las tendencias futuras bajo diferentes
“escenarios” de cambio global (incluyendo el cambio climático) y socio-
económico. Los modelos son elementos claves para proponer acciones
adaptativas que maximicen los beneficios ambientales y sociales ante un
ambiente cambiante (Arroyo et al. 1993, Pielke et al. 2007). Asimismo,
acciones de conservación de la biodiversidad deben incorporarse en la
planificación de proyectos de inversión. En estas situaciones, iniciativas
económicas y proyectos de desarrollo basados en las condiciones actuales,
que ignoran la complejidad de los sistemas acoplados ecológico-sociales,
enfrentan grandes incertidumbres y corren el riesgo de fracasar en el mediano
plazo (Liu et al. 2007). Un aspecto fundamental para llegar a esta etapa es
contar con una línea de base sólida de las áreas de distribución geográfica de
cada especie y sus requerimientos climáticos. Es de esperar que las bases de
datos florísticas que se desarrolló para efectuar los múltiples análisis
presentados en Libro Rojo de la Flora de la Región de Atacama contribuyan
también a lograr estos últimos objetivos.
Además del presente libro, el proyecto ha producido una página Web
([Link] y un disco compacto, donde están reunidos los
6
principales resultados y conclusiones de este trabajo. También se preparó
material didáctico de apoyo (i.e., fichas pedagógicas y cartillas comunales) y un
según libro que resume los principales resultados del estudio
CONTENIDOS DEL LIBRO
Este libro esta dividido en 5 partes que reúnen temáticas comunes. En la
primera parte se presentan, junto al presente, dos capítulos que caracterizan
las condiciones físicas de la Región de Atacama con importante incidencia en
la flora y vegetación. La segunda parte se focaliza en establecer el estado de
conservación de la flora regional (Capítulos 4 al 6). La tercera parte aborda un
análisis de la diversidad vegetal, buscando relacionar los “hotspots” de
diversidad, endemismos y especies con riesgo de extinción, para llegar
finalmente a una propuesta integral de sitios prioritarios para la conservación
de las especies amenazadas (Capítulos 7 al 10). En la cuarta parte de este
libro, se presentan 12 capítulos específicos relevantes para el entendimiento de
los patrones de biodiversidad regional y el efecto de distintas actividades
humanas. Finalmente, en la quinta parte se presentan 3 anexos con
información complementaria al objetivo de este libro y un glosario.
Parte I: Introducción
Luego de este capítulo introductorio, Novoa et al. (Capítulo 2) hacen una
reseña sobre las características del escenario geográfico físico de la región, y
plantean una innovadora clasificación eco-geográfica para la Región de
Atacama. La compleja topografía regional sumado a la presencia del Anticiclón
Subtropical del Pacifico Sur y la corriente fría de Humboldt, determinan las
características climáticas de la Región de Atacama (Juliá et al., Capítulo 3).
Entre estas destacan: a) bajas precipitaciones concentradas en unos pocos
días en los meses de invierno la que aumenta en los años El Niño, b) la
influencia del mar que da origen a intensas neblinas costeras, sin embargo
hacia el interior de la Región la humedad relativa decrece fuertemente, salvo en
zonas cultivadas y valles, c) temperaturas altas y con ciclos diurnos muy
marcados. Juliá et al. (Capítulo 3), a través de una modelación atmosférica de
mesoescala, muestran la influencia del cambio en la cobertura vegetal en un
año lluvioso sobre las características meteorológicas de la región provocando
una disminución de la temperatura del aire cercano a la superficie. Los modelos
climáticos globales indican para el año 2065 un aumento de la temperatura de
2° a 3°C y de 5°C en sectores altos de la cordillera, y disminuciones en los
montos de precipitaciones.
Parte II: Estado de Conservación de la Flora Nativa
El Capítulo 4, Squeo et al. clasifican las especies de la flora nativa según sus
categorías de conservación a nivel regional, basada en la metodología de
inferencia de un riesgo de extinción de las especies a una escala regional y que
fue desarrollada por Squeo et al. (2001). Esta metodología sigue las
propuestas de la IUCN (2001) y el reglamento para la clasificación de especies.
Se usan las siguientes categorías de conservación (riesgo de extinción) para la
flora regional: a) Extinta (EX), b) En Peligro (EP), c) Vulnerable (VU), d) Fuera
de Peligro (FP), e) Insuficientemente conocida (IC) y, f) No Evaluada (NE). La
Región de Atacama tiene 980 especies de plantas vasculares nativas, de las
cuales el 9,6% se encuentra en las categorías En Peligro o Vulnerable.
7
Arancio & Marticorena (Capítulo 5) entregan una descripción de las 94
especies con problemas de conservación a nivel regional, indicando el nombre
común (cuando existe), una breve descripción taxonómica y de las causas que
estarían determinando su actual estado de conservación.
Un catálogo completo de la flora nativa y naturalizada, con información
sobre su categoría de conservación, forma de vida, distribución en Chile y en la
Región de Atacama se entrega en el Capítulo 6. Este catálogo es un referente
actualizado de mucha utilidad para el Sistema de Evaluación del Impacto
Ambiental (SEIA) así como para el trabajo en diversas disciplinas científicas.
Parte III: Sitios de Interés para la Conservación de la Flora Nativa
Letelier et al. (Capítulo 7) presentan un análisis de la diversidad vegetal
regional, mostrando las áreas de mayor concentración de especies y
endemismos. Ellos muestran que el 54,3% de las 980 especies nativas son
endémicas de Chile. Dentro de las especies endémicas, las formas de vida con
mayor número de especies son los arbustos (38,7%) y las hierbas perennes
(28,9%). Esta relación se invierte al considerar la flora nativa total (hierbas
perennes = 40,4%, arbustos= 29,8%). Los “hotspots” de diversidad basado en
la modelación del nicho potencial de 31 especies endémicas a la Región de
Atacama se concentran en las cordillera de la costa y penetran por los valles de
Copiapó y Huasco. Entre el 12% y el 53% del nicho potencial de cada una de
estas especies está incluido en la solución propuesta en el Capítulo 8.
Squeo et al. (Capítulo 8) integran la información disponible para definir los
sitios prioritarios para la conservación de la diversidad vegetal y se evalúan
diversos escenarios mediante un análisis de Optimización de Portafolio
Espacial (SPOT). El diseño final propone 28 Sitios prioritarios a los que se
suman las unidades del Sistema Nacional de Áreas Protegidas del Estado de
Chile (SNASPE), el Área Marina y Costera Protegida (AMCP) Isla Grande de
Atacama y la Reserva Natural Privada Huascoaltinos. Esta configuración
alcanzó al 13% de la superficie regional, protege al 96% de las especies con
problemas de conservación de la Región de Atacama y contiene al 82,5% del
total de especies nativa de la región. Una descripción de estos sitios prioritarios
para la conservación la presenta Squeo et al. (Capítulo 10).
La planificación de conservación de la biodiversidad requiere integrar
variables socioeconómicas a los procesos de selección de sitios prioritarios.
Estévez et al. (Capítulo 9) realizan un análisis de sensibilidad de la variable
costo de conservación utilizada por SPOT. El costo de conservación base se
compone de 4 variables: densidad de caminos, sitios poblados, centros
mineros y uso del suelo. Se compararon las soluciones arrojadas con el costo
base y dos variantes (costo base ajustado por la propiedad de la tierra y costo
que incluye un ajuste adicional con un índice de oportunidad social de
conservación). Concluyen que la selección de sitios prioritarios de conservación
es sensible al tipo de costo utilizado.
Parte IV: Antecedentes de la Historia Natural y Humana
de la Región de Atacama
Meléndez & Louit (Capítulo 11) describen las principales características de las
áreas silvestres protegidas, con énfasis en las actuales unidades del Sistema
8
Nacional de Áreas Silvestres Protegidas del Estado (SNASPE) Regional.
También se describen dos ejemplos de nuevos tipos de áreas protegidas: el
AMCP-MU Isla Grande de Atacama y la Reserva Natural Privada
Huascoaltinos. Se propone la conformación de un sistema integrado de áreas
silvestres protegidas conformado por distintos tipos de reservas.
Recientemente, la Comisión Nacional del Medio Ambiente (CONAMA)
incorporó la figura de Área Marina y Costera Protegida de Múltiples Usos
(AMCP-MU) en Chile. La AMCP-MU Isla Grande de Atacama, es una de las
tres unidades declaradas por el Estado de Chile. Gaymer et al. (Capítulo 12)
hacen un análisis de la biodiversidad marina y terrestre de esta AMCP-MU.
También indican las comunidades bentónicas y de la vegetación terrestre
presentes en la unidad. Incluye catálogos de diversos grupos taxonómicos
marinos y terrestres.
En el Capítulo 13, Ramírez de Arellano et al. analizan vacíos de
conservación de la fauna de vertebrados de la Región de Atacama. Además
entrega distintas soluciones espaciales para la configuración de un portafolio
de conservación orientado a los vertebrados. Aunque utilizan metas de
conservación distintas, estas áreas tienen una concordancia parcial con los
sitios propuestos en el Capítulo 8 para las especies de plantas amenazadas.
Pizarro et al. (Capítulo 14) analizan la diversidad taxonómica de los
artrópodos epígeos presente en la Región de Atacama, con especial énfasis a
la artropodofauna asociada al PN Llanos de Challe. De 61 trabajos publicados
entre 1840 y 2007 referentes a la artropodofauna presente en la Región de
Atacama, el 68,9% de los mismos corresponde a insectos, con énfasis en
Coleoptera (59%). La mayoría de los estudios consisten en descripciones de
especies nuevas. Estos autores identifican los cambios ambientales naturales y
causados por el hombre que pueden poner en peligro las especies de
Arthropoda de Atacama.
Gutiérrez (Capítulo 15) muestra las principales características del Desierto
Florido, que corresponde a una floración masiva en la estación primaveral
estimulada por lluvias invernales superiores a 15 mm. Estas lluvias
inusualmente altas están a menudo asociadas al fenómeno El Niño - Oscilación
del Sur (ENOS). En los períodos secos las especies de plantas anuales están
presentes como semillas latentes y las geófitas como bulbos bajo el suelo.
Maldonado & Rozas (Capítulo 16) entregan una visión del estado actual del
conocimiento paleoclimático y de la vegetación asociada de la región de
Atacama en los últimos 40.000 años. Para los inicios del Holoceno (ca. 10.400
años AP), se derriten los glaciares del último avance Pleistocénico. Entre los
9.500 y 7.300 años AP se habrían registrado intensas precipitaciones las
cuales son seguidas por un intenso periodo de sequía que dura hasta los 5.000
años AP, desde donde se pasa a condiciones más húmedas que las actuales,
las que comienzan a decaer en los últimos 500 años.
En el Capítulo 17, Jorquera-Jaramillo analiza los impactos sobre la
vegetación regional causados por la agricultura y ganadería, destacando a un
grupo importante de especies que han sido o están siendo afectadas
directamente por la actividad agropecuaria. Como alternativas a esta situación,
la autora plantea la urgencia de involucrar ampliamente a los múltiples actores
9
del sector agroalimentario regional y además: incorporar los proyectos
agrícolas al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental, apoyar la
fiscalización del uso de los recursos bióticos, incentivar y difundir los beneficios
de la diversificación intrapredial, capacitar en el uso de prácticas
agroecológicas, generar incentivos a la propagación de especies nativas
amenazadas ([Link]., la Ley de Bosque Nativo recientemente aprobada es una
interesante posibilidad ya que establece mecanismos de regulación y de
fomento para mejorar el estado de las formaciones xerofíticas relevantes) y, lo
más importante, educar.
La visión económica del desarrollo humano se instala en Atacama con el
arribo del conquistador europeo, quien poseedor de nuevas tecnologías de
producción, aprovecha los recursos minerales creando así las bases de una
nueva industria, ágil y dinámica, la que hasta hoy es el principal aporte
económico de la Región, para la cual los periodos de auge y decadencia
registrados por esta actividad han tenido siempre una fuerte resonancia social y
económica (Campos-Ortega & Jorquera-Jaramillo, Capítulo 18). La intervención
minera en el pasado, particularmente a partir del siglo XIX, causó un importante
impacto sobre la flora regional (Camus 2006). La minería actual enfrenta el
desafío de ser cada vez más eficiente, aún explotando yacimientos de baja ley
que requieren de grandes soportes tecnológicos para producir resultados
positivos. Estos autores realizan un análisis de la influencia de la actividad
minera en la Región de Atacama sobre la conservación de la biodiversidad. La
exigencia del SEIA para la actividad minera ofrece interesantes oportunidades
de conservación privada.
En el Capítulo 19, Guerrero et al. priorizan las especies endémicas a Chile
presentes en la Región de Atacama basados en la unicidad taxonómica y el
grado de endemismo. Plantean incorporar la priorización de especies como
criterio complementario a la clasificación de amenaza en la toma de decisiones
y práctica de la conservación de las especies vegetales.
En el Capítulo 20, León-Lobos et al. analizan las opciones de conservación
ex situ como una efectiva herramienta de mantención y resguardo de la
diversidad vegetal, en particular la de las poblaciones de especies con
amenazas de extinción. La conservación ex situ aseguraría la variabilidad
genética de las especies en el tiempo y la conservación in situ, permitiría la
evolución y la co-evolución natural de las especies.
Muñoz (Capítulo 21) nos describe los esfuerzos de colección realizados en
el siglo XIX. Rodulfo Amando Philippi (1808-1904) fue uno de los botánicos
más importantes en el conocimiento de la diversidad biológica de Chile. Su libro
“Viaje al desierto de Atacama” (1860) nos muestra una Región de Atacama
incógnita. En su tarea tuvo la permanente colaboración de su hijo Federico
Eunom Philippi (1838-1910). El trabajo de ambos comprendió casi 60 años,
transcurridos durante la época de mayor expansión y desarrollo de nuestro
territorio.
El Capítulo 22, Brown presenta las bases para el diseño curricular de
intervenciones pedagógicas a nivel de aula que promuevan aprendizajes
significativos en torno al tema de la conservación de la flora nativa regional.
Propone la aplicación sistemática de una metodología indagatoria, con la
finalidad de que los alumnos comprendan, avalúen y tomen decisiones
10
apropiadas ambientalmente en relación al proceso de conservación de la
biodiversidad de la Región de Atacama.
Parte V: Anexos
En el Anexo 1, Figueroa & Arancio presentan imágenes de las especies con
problemas de conservación, de algunos paisajes y de la gente de campo que
habita actualmente esta Región.
En el Anexo 2, Squeo y Letelier presentan los criterios operacionales y los
valores de los índices utilizados para establecer el estado de conservación.
Pareció transparente detallar los valores de estos índices. Aún cuando se
siguió la filosofía de la IUCN (2001) y del Reglamento de Clasificación de
Especies, en el futuro puede haber cambios de criterios o de categorías, por lo
que los valores básicos de estos índices podrían ser re-interpretados. De la
misma forma, nuevos antecedentes podrían hacer variar la información que
sirvió de base para realizar este estudio. Esta posición no relativiza los
resultados del estudio, pero reconoce que el conocimiento científico sobre las
especies de plantas de la Región de Atacama debería aumentar en el futuro.
En el Anexo 3 se presentan las conclusiones y recomendaciones originadas
en los Talleres de Validación, las que fueron integradas al análisis,
interpretación y presentación de los resultados. También presentan la lista de
los participantes en los talleres de Validación, a los cuales se reitera nuestro
agradecimiento por la disposición que mostraron en colaborar con esta obra.
AGRADECIMIENTOS
Esta investigación fue financiada por el Gobierno Regional de Atacama
(Proyecto FNDR código BIP 30057872-0), bajo la responsabilidad de la
Corporación Nacional Forestal (CONAF) asociada con el Servicio Agrícola y
Ganadero (SAG) y la Comisión Nacional del Medio Ambiente (CONAMA).
También se recibió financiamiento del Instituto de Ecología y Biodiversidad
(IEB), Proyecto ICM P05-002.
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