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Proyecto Arqueológico Pambamarca

Informe Preliminar de la Temporada 2005

Por

Ana Lucía González


Samuel V. Connell
Chad Gifford
Rudy Larios
Brandon Lewis
Oliver Wigmore
Steven Williams
Virginia Popper

2006
Informe Temporada 2005

Este informe provee detalles preliminares de las investigaciones del Proyecto


Arqueológico Pambamarca (P.A.P) durante el verano del 2005 entre el 15 de junio y el 1
de agosto en los andes ecuatorianos, Provincia de Pichincha, Cantón Cayambe, en la
Parroquia de Cangahua. La investigación se llevó acabo bajo el auspicio del Instituto
Nacional de Patrimonio Cultural del Ecuador (INPC). Los fondos fueron generosamente
otorgados por el U.S. Ambassador's Grant (SEC750-04-GR05), University Research
Expeditions Program (UREP), el Griffis Foundation, la University of California en Los
Angeles y el Santa Monica College.

Diferentes secciones fueron entregadas a especialistas quienes estuvieron involucrados


con el proyecto, los cuales se encuentran en el apéndice. Por ejemplo, el Arquitecto Rudy
Larios emitió su propio reporte del trabajo de reconsolidación en Quitoloma y el Geólogo
Steve Williams emitió su propio reporte sobre la colección de herramientas de piedra. Si
bien estos pequeños informes fueron emitidos en inglés estos, fueron traducidos por
estudiantes de la PUCE- Quito (Julio Mena, Oscar Cajas y Andrea Yánez).

La temporada de campo 2005 del Proyecto Pambamarca fue el más grande programa de
investigaciones hasta la fecha. Con más de 60 estudiantes y voluntarios trabajando en
conjunto con miembros de la comunidad local, el proyecto condujo prospecciones,
excavaciones y análisis de laboratorio. Adicional a esto, un considerable número de
proyectos de desarrollo comunitario fueron llevados acabo como parte de nuestro
compromiso con la gente de Ecuador.

La investigación:

Como punto de partida, en previas publicaciones y reportes (Connell et al 2002, 2003),


objetivo del proyecto comprende la investigación Cayambe- Inka- Española durante los
siglos 15 y 16 en la región de Pambamarca. Nuestros estudios han seguido mirando hacia
sitios de ocupación Cayambe, incluidas las fortalezas hechas de cangagua; las fortalezas
Inka o pukara; y la época española de las haciendas. Las complejas interacciones entre
estas 3 culturas dentro de un corto periodo de tiempo es fascinante, ya que nos
imaginamos a los individuos viviendo como granjeros experimentando no uno, sino dos 2
transformaciones culturales dentro de un periodo de 40 años.

Estas investigaciones proveen un mayor panorama de los procesos de cambio en la región


de Pambamarca. Antes de la incursión de los Inkas, los Andes septentrionales habían sido
descritos como la conformación de una serie de cacicazgos competitivos, en diversas
escalas de complejidad (Moreno y Oberem 1981, Larrain 1980). Cochasquí, el sitio
excavado por Oberem (1981), es el centro pre- inka mejor documentado. Los sitios
indígenas están caracterizados por tolas y pirámides truncadas, muchas de las cuales
tienen largas rampas que extienden a un lado de las mismas. El sitio de mayor asociación
con las fortalezas de Pambamarca, Puntiachil, está localizado dentro de la actual ciudad
de Cayambe, lo cual ha conducido casi a la completa destrucción del sitio (Cordero
Ramos 1998).

1
Para 1490 los guerreros inkas, aparentemente en alianza con indígenas Quiteños, hicieron
un pacto para juntos conquistar el área norte del río Guayllabamba (Cieza 1959). Luego
de una serie de continuos errores desastrosos, el Inka Tupaq Yupanki ordenó la
construcción de fortalezas en la cadena montañosa de Pambamarca, un volcán inactivo al
este de el Quinche y al oeste de Cangahua. De acuerdo a las crónicas, la frontera de
Pambamarca fue creada con la construcción de estas fortalezas (Figuras 1 & 2).

El Proyecto Pambamarca originalmente inició con el objeto de constatar si todas las


fortalezas dentro de Pambamarca son en efecto de origen Inka. Las investigaciones
previas del Banco Central (Fresco et al. 1990) y los trabajos de Oberem (1981), Plaza
Shuller (1977) y Hyslop (1990) dan soporte a esta posibilidad. Sin embargo las crónicas
españolas plantean la posibilidad de fortalezas locales en el Ecuador:

Desde Tumibamba enviaba el Inca á sus capitanes á diversas jornadas, y


á otras iba él mismo, en que pasó muchas dificultades, porque los indios
de aquellas provincias eran valientes y guerreros, y muchas veces
vencieron y desbarataron los escuadrones del Inca, y no pocas pusieron
en huída al mismo rey; particularment los Cayambes, por ser hombres de
valor y ánimo, dieron tanto en qué entender al Inca Guayna-Capac y á sus
capitanes, que les constó mucha sangre y tiempo el conquistarlos.
Emprendió el Inca Guayna-Capac en persona esta conquista con un
ejército muy poderoso . . . ; entró en tierra de los Cayambes, llevándolo
todo á fuego y sangre; éllos, no hallándose con fuerzas iguales para
esperar al Inca en campaña, se recogieron y hicieron fuertes en una muy
grande fortaleza que tenían; mandóla sitiar el Inca y que le diesen
continua batería; mas, anduvieron tan esforzados los de dentro, que
forzaron al Inca á levantar el cerco, por haber perdido mucha gente en
los asaltos. Los Cayambes, que sintieron flaqueza en sus contrarios,
salieron á ellos y los apretaron de manera, que los orejones, que eran el
nervio del ejército, dieron á huir, desamparando á su rey, el cual, con el
tropel de sus gentes que sin tino huían, cayó en tierra, y si no acudieron á
socorrerle y sacarle de peligro los capitanes Cusi-Tupa-Yupanqui y
Guayna-Achache, mueriera á manos de sus enemigos (Cobo 1892:184-
185).

Los cronistas explican que la zona fronteriza de Pambamarca, caracterizada por la


notable resistencia Cayambe- Caranqui, demoró 17 años antes de que los Cayambis
sucumbieran ante el ejército de Huayna Capac (Cobo 1979). Este largo periodo en la
zona de frontera provee un maravilloso laboratorio arqueológico para investigarla
naturaleza de la colonización imperial y la resistencia indígena. Los historiadores señalan
hacia la figura de Nasacota Puento como líder de la resistencia Cayambe- Caranqui.

Los resultados preliminares son alentadores para la arqueología. Más fortalezas han sido
mapeadas y excavadas en la actuaslidad que las documentadas por Plaza Shuller (1977) y
Hyslop (1990). Datos muy antiguos sugieren que todas las fortalezas en las altas

2
elevaciones y en el páramo (sobre 3200m) son Inka, cada una de ellas contruidas con el
estilo arquitectónico Inka. En las bajas elevaciones (en la zona templada bajo 3000 m)
sobre el río Cangahua fueron establecidas fortalezas las cuales en un principio tienen un
origen pre- inka. Estas fortalezas son construidas de bloques de cangagua similares a los
encontrados en Cochasquí, y exhiben múltiples etapas de construcción, lo cual evidencia
la época de las mismas. El alineamiento a escala regional sugiere que las fortalezas
locales de Cayambe, fueron opuestas a las fortalezas inkaicas de Pambamarca formando
una frontera natural.

La temporada de campo 2005 añadió las siguientes preguntas:

1) Es esta evidencia suficiente para poder hablar de una frontera pre- colombina entre los
indígenas de Cayambe y los inkas?
2) Porqué el área fue fuertemente defendida? Cómo y porqué la población de Cayambe
fue capaz de resistir las impresionantes fuerzas inkaicas?
3) Porqué Quitoloma fue abandonada y en cuál fue el estado de la misma el momento de
su abandono?
4) Cómo la disposición del armamento puede darnos información sobre el abandono de
Quitoloma?
5) Existe evidencia de la organización social en Quitoloma?
6) Existe evidencia de asentamientos tempranos en Cangahua?
7) Cuál es la naturaleza de la colección lítica?
8) Cuál es la naturaleza de la colección paleobotánica?
9) Podemos definir periodos temporales en base a la arquitectura?
10) Podemos establecer contrucciones domésticas pre- inka dentro de la fortaleza?
11) Qué tipo de trabajo de reconstrucción y reconsolidación puede ser emprendido en
Quitoloma?

Resultados Generales:

El proyecto ha sido capaz de identificar 4 tipos de sitio: Cayambe Temprano, Cayambe


Tardío, Inka y Hacienda. Estas fases de ocupación definidas de manera general serán
discutidas a continuación.

La región fue dividida en un principio en 4 periodos por el arqueólogo más famoso del
Ecuador (Jijón y Caamaño 1952), el periodo Formativo (2000- 500 A.C.), Desarrollo
Regional (500 A.C.- 500 D.C.), Integración (500- 1500 D.C.) y el Periodo Inka (1500-
1532 D.C.). El Periodo de Integración ha sido subdividido en los Andes Septentrionales
(Athens 1979, Bray 1990) en: Fase La Chimba (250- 700 D.C.), la Fase Socapamba (700-
900 D.C.), Cochasquí I (900- 1200 D.C.) y Cochasquí II (1200- 1500 D.C.). Cochasquí II
ha sido denominado Periodo de Integración Tardío por Oberem (1981). Finalmente, estos
periodos estos pediodos han subdivididos por Athens (2003) en Periodo La Chimba
(700A.C.- 1 D.C), Periodo Intermedio Temprano (1- 700D.C), Periodo Intermedio Tardío

3
(700- 1250 D.C), Periodo Tardío (1250- 1505/1525 D.C) y el Periodo Inka (1505/1525-
1534 D.C). Este Proyecto usará los periodos establecidos por Athens.

Cayambe Temprano (Periodo Intermedio Tardío 700- 1250 D.C)

Este periodo de tiempo es representado por el sitio de Oroloma (sitio # Z3.B2.007)


localizado en la ceja andina (ceja de montaña) 300 metros al sur del pueblo de Cangahua
(Figuras 3 & 4). El sitio se encuentra en un lugar promontorio defensivo natural en
dirección hacia la hacienda Izacata el oeste. Artefactos en la superficie son encontrados
arrastrados desde la montaña al oeste y el área ha sido intensamente huaqueada. Las
personas de Cangahua llaman al sitio ¨Oroloma¨ porque las historias que se contaban de
el sitio hablaban de artefactos que se extraían de aquí. En efecto, los niños de la escuela
local han ido hacia este lugar para hacer pequeñas excavaciones. Tiestos en la superficie
distinguen al Intermedio Tardío con el color oxidante brilloso (Athens com. per. 2005).
El Periodo Intermedio en general está caracterizado por cuencos evertidos pulidos de
color rojo brillante (Athens 2004). No hay otra evidencia de este periodo en la parroquuia
de Cangahua.

Las investigaciones fueron hechas en 3 lugares (Figura 5). BD1 es el área fuera del
circuito del área de ocupación de Oroloma la cual desciende hacia el Oeste. Esta área ha
sido huaqueada intensamente. Hay alguna evidencia de un nivel de terrazaque se ubica
directamente bajo el del área principal del sitio, marcado como BD2. El área principal
del sitio fue deniminada BD3.

OPERACIÓN 9, BD1 abierta la unidad #5 en la base de una permanente


concentración de cerámica la cual fue arrastrada hacia bajo por la pendiente de la
montaña. La unidad fue un intento para recuperar evidencia de ocupación, sin embargo,
solamente densos depósitos de basura que parecen haber sido arrastrados hacia abajo de
la colina fueron recuperados.

OPERACIÓN 23, BD1 Las excavaciones fueron focalizada también en la limpieza de las
trincheras que consistían en profundos hoyos dejados abiertos con largas concentraciones
de cerámica y hueso. encontradas en la tierra removida la misma que fué tamizada al
igual que las unidades (#3,#4,#6) luego retiradas del fondo del hueco de huaquero,
siguiendo con la limpieza fueron hechas recolecciones en niveles específicos de cada
hoyo, en la unidad# 3 un distintivo estrato de ceniza fue recuperado en la base de la
unidad, las unideades bajo el nivel de ceniza recuperaron un denso basural del cual se
recogió una muestra.

OPERACIÓN 23 BD2 La trinchera excavada consistia de 1-x-4-m de profundidad de la


cual fueron recuperados muy pocos artefactos en la parte de arriba, una capa de ceniza
volcánica de 1.5m hasta 20cm de grosor fue descubierta (Figuras 6 & 7) . El nivel de
artefactos en la parte baja fue recuperado en grandes cantidades, el nivel de ceniza es
muy delgado lo cual sugiere que en la epoca de erupción esta área estuvo siendo utilizada
como una terraza agrícola u ocupacional. Cerca de la base de la trinchera, 3m bajo la

4
superficie, una capa dura de cangagua fue descubierta con profundas fisuras en la
superficie, lo cual lo hace aparecer como largos bloques de cangagua ubicados
intencionalmente. La geología de pambamarca sugiere que estas profundas fisuras fueron
el resultado del asentamiento y secamiento de la capa de cangahua que probablemente
fue creada durante un deslizamiento de barro, una fisura fue descubierta la cual corre 3m
verticalmente a la superficie, sugiriendo un continuo fisuramiento de la cangagua en el
presente. La capa extremadamente dura de rocamadre de cangagua aunque en el centro
de la unidad, un extenso basurero fue expuesto aproximadamente un metro bajo el nivel
de ceniza. Una segunda unidad #12 fue abierta para acceder al piso de la unidad # 10 y
por razones de seguridad.

Una muestra del depósito de ceniza fue analizada por P. Mothes y P. Hall del Instituto
Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional. De acuerdo con su análisis la ceniza puede
venir del volcán Cayambe aproximadamente 1180 DC . Si esto es así, entonces los
depósitos bajos son del periodo intermedio tardío, esto parece ser un indicador de de
sitios más tempranos que aquellos encontrados en las elevaciones altas y bajas. Los
ocupantes de los sitios fueron tomanado ventaja de la proximidad al páramo, mientras
todavía disfrutaban de una moderada temperatura climática en lo que es llamado como
¨Ceja Andina¨. En futuros trabajos se expondrá más de estos importantes sitos locales, lo
cual podrá ayudar a la explicación del desarrollo de la complejidad cultural en la región
antes de la llegada de los inkas.

OPERACIÓN 22 BD3 Las investigaciones fueron conducidas en la cima de Oroloma en


el lado oeste del promontorio formado naturalmente. La superficie de esta área está
cubierta de cerámica y piedra de moler, sin embargo aquí no hay evidencias de
arquitectura. Dos prospecciones de sensor remoto en unidades de 20 x 20 metros fueron
posicionadas en el barrido del campo, una prospección sistemática fue conducida usando
15 personas caminando paralelamente en bloques de 4m cuadrados. Cada bloque fue
prospectado por 5 min marcando y contabilizando los artefactos pero no recogiéndolos.
(Figura 8). Estas muestras fueron luego comparadas a un mapa hecho de la vegetación en
la superficie, adicionalmente a esto la prospección de resistibilidad también pasó sobre el
área (Figura 9) y seguidamente de esto el magnetómetro fue empleado usando 2 sensores
en las posiciones continuas (Figura 10), cada uno de los 4 bases de datos fueron
comparados. Las lecturas del magnetómetro sugieren que hay anomalías en el borde oeste
de los 20 X 20m de la cuadrícula este.

Tres unidades # 11, #13 y #14 fueron abiertas en el área abarcando estas dos anomalías.
Las unidades 11 y 13 descubrieron un muro dañado de cangagua (Figura 11) y bajo el
nivel del muro dos huecos profundos en forma de campana fueron descubiertos (Figuras
12 & 13). Los cuales tenían probablemente una conexión subterránea, cada uno de los
huecos fueron completamente registrados con depósitos densos de basura. Análisis
preliminares de los artefactos sugieren que los ocupantes de estos sitios estaban
capacitados para hacer un uso extensivo de la cacería en el páramo y dentro de la cara
este de los Andes. Restos obsidiana y densos amontonamientos de material faunístico
fueron recuperados. Nuestra inicial interpretación es que los habiantes de estos sitios

5
estuvieron involucrados e el procesamiento de carne que fue cazada en el páramo. Las
herramientas de obsidiana no son bien preparadas y con poco cuidado para la
conservasión del material, el uso de herramientas básicas es muy común en áreas donde
las herramientas no terminadas son encontradas en abundancia. Usualmente la obsidiana
que viene de lejos por medio del intercambio es cuidadosamente procesada. En el 2006
una de las fuentes locales de obsidiana en el área y sobre el pueblo de Oyacachi fue
visitada.

Los huecos contenian marcas de antiguas herramientas en su interior, evidencia de la


época Cayambe tardía que nosotros estamos buscando en Pukarito y Pingulmi por
ejemplo ‘outflaring’ bordes de jarrones y jarrones en forma de zapato con pie, estas
evidencias simplemente no se encontraron en Oroloma, nosotros hemos sido notificado
que bases de pedestal gruso son encontradas a traves de la región, estas pueden ser rasgos
estandarizados o atributos de la cerámica en el área.

Porqué la gente estaba viviendo en Oroloma sobre el borde del páramo a 3200m durante
el periodo Cayambe Temprano? El medio ambiente en el área puede ser severo, todavía
la gente escoge vivir aquí antes que en el fondo del valle junto a las fuentes de agua,
nuestros datos de excavación sugieren que la gente en Oroloma estuvo cazando y
procesando en el sitio. Estamos viendo evidencias preliminares de felinos grandes, tapir y
ciervo además de esto las evidencias sugieren que los animales cazados eran jóvenes. El
hecho que la gente cazara animales juveniles usualmente puede cusar daños a los
recursos pero puede también indicar que esta comida fue muy valorada (como la carne de
ternera en nuestros días).

Para concluir nosotros sospechamos que Oroloma es el asentamiento que más cerca del
pármo se encuentra en la región, el sitio no indica señales de ocupación tardía y puede
haber sido abandonado seguido de una erupción del volcán Cayambe. Evidencias para la
ocupación en el 1000 A.C podría significar también que la presión demográfica en las
elevasiones bajas forzó a la gente a salir de las tierras buenas para la agricultura hacia el
borde del páramo y de esta manera se convirtieron en productores especializados, los
talleres de obsidiana y las grandes campañas de caza en el páramo podrían haber sido una
de las formas de subsistencia de esta gente marginada.

Todos nuestros esfuerzos en los años venideros estarán encaminados a parar el daño de
los sitios de Cangahua, desafortunadamente Oroloma y Pukarito están localizados en
propiedad privada lo cual causa inmensas dificultades.

CAYAMBE TARDÍO (PERIODO TARDÍO 1250- 1505/25)

Este periodo de tiempo está ejemplificado por los sitios de Pingulmí (Pi-25, Z3-B2-007)
y Pukarito (Pi- 24, Z3-B2-012, vease figuras 2, 14a & 14b) estos dos sitios consisten en
recintos en forma de anillos concentricos contruidos con bloques de cangagua.

Las excavaciones en el 2005 enfocadas en este periodo de tiempo se condujeron en


Pukarito, Pi-25 en el mapa de Plaza Shuller, sitio Z3.B2.012 en nuestros mapas el cual se

6
asentó en el lado oeste del camino hacía el pueblo de Cangahua dentro de la comunidad
de San Pedro. Estas fortalezas fueron investigadas en el 2003 con equipo de sensor
remoto (Figura 15) y el gran muro fue dibujado (Figura 16) las investigaciones enfocadas
en este pukara se debieron a que el gran muro exhibía tres fases de construcción cada una
con igualmente impresionantes largos bloques de cangagua (Figura 17).

La construcción de estas fuertes murallas sugieren que estas fortalezas fueron usadas
posteriormente a la llegada de los inkas. Si estas fortalezas fueron de origen inka, tres
fases de increible construcción usando bloques de cangagua tenían que haber estado
completadas dentro del tiempo de 20 años, con el conocimiento que tenemos acerca de la
construcción de muros podemos decir que esto sencillamente no es factible.

Las excavaciones en el 2005 estaban concentradas en 3 áreas: los niveles más bajos de la
terraza en frente del gran muro (BD2), el nivel superior de la terraza del gran muro el
cual es aplanado (BD1) y finalmente sobre le punto más alto del pukara donde la
prospección de resistibilidad y la observacaión de superficie confirmaron la existencia de
una línea de muro de cangagua.

OPERACIÓN 25, BD1, las excavaciones consisten en tres unidades 2-x-2-m que fueron
ubicadas en el punto más alto del gran muro dentro de las concentraciones de cerámica
encontradas en la prospección de superficie. En dos de las unidades, distintos huecos de
poste fueron identificados cada uno aproximadamente de 30 cm de ancho los huecos
sugieren la presencia de una larga garita que pudo haber tenido una extensión superior
sobre los ya masivos muros de defensa de cangagua. Desde abajo esto pudo haber tenido
una impresionante vista.

En la unidad#2 se descubrió un hueco de poste a una profundidad de 1 m (Figura 15) el


cual estuvo ubicado en un ángulo de distancia desde la gran muralla. El poste podría
haber sido usado para soportar la garita o el techado a lo largo del punto más alto de los
muros fortificados. Las cerámicas fueron encontradas a una profundidad de 2m pero un
piso no diascernible u ocupación de superficie discernible sin embargo, las excavaciones
al este dentro de una unidad 1-x-1-m, unidad a definir la profundidad de la porción del
gran muro y su grosor. Un importante rasgo descubierto incluye un posible chaquiñan en
el interior del gran muro.

Nosotros estamos esperando que las muestras de carbón recogidas en el interior de las
unidades prueben una fecha para la ocupación temprana de Pukarito lo cual
aparentemente envuelve a muros más pequeños que podrían ser menos defensivos y más
funcionales.

OPERACIÓN #28, BD3, las excavaciones exponen el lado oeste y sur de la base del
muro de cangagua, dentro de cuatro cuadrículas de prospección el equipo resistibilidad
identificó un área de potenciales construcciones domésticas la exposición de los muros de
cangagua dentro de la matríz dura y compactada es difícil (Figuras 18 & 19). Las
excavaciones en la loma de Guachalá en el 2003, exponen muros de cangagua así como
las excavaciones hechas en Oroloma en el 2005, pero cada uno de estos muros fue

7
encontrada en una matríz perdida y no estaban muy bien preservados. En el caso de la
operación 28 BD3 nosotros pudimos observar que en efecto las superficies pueden estar
preservando la increiblemente dura matríz de cangagua. En la esquina suroeste de la
estructura un depósito especial de objetos como de cobre fueron recuperados en buenas
condiciones (Figura 20) Los artículos incluyen aretes, una nariguera y un pectoral todo en
miniatura. Las piezas que aparecieron han sido curadas y dejadas en la esquina de la
estructura. Esta es la primera evidencia de metalurgia que el proyecto ha recuperado en la
región de Pambamaraca.

OPERACIÓN 24, BD2, Las excavaciones mostraron las relaciones entre la pared exterior
de una terraza y la pared grande principal (Figura 14). Excavaciones en Pukarito
documentaron dos grandes murallas de fortalezas y un numero de fases tempranas de
ocupación y construcción al interior la fecha de la excavación sugiere que una pared
exterior de una terraza baja y temprana estaba asociada con una fase interna de la gran
muralla. Dos fases tempranas fueron identificadas. Además la posible construcción de
una rampa pudo haber controlado el acceso al piso mas alto de la fortaleza. El equipo
identificó construcciones muy tempranas que no eran de naturaleza defensiva. Si nosotros
podemos identificar cuando tuvo el cambio hacia una postura defensiva, estaremos en
capacidad de explicar mejor la naturaleza de la presión social que causó una interrupción
desde la residencia de la parte alta de las montañas hasta las partes altas de las fortalezas.
Un programa largo de excavación es necesario para entender completamente la
naturaleza de las construcciones fortificadas de cangagua pre- inkas.

RESUMEN DE LAS OPERACIONES 24, 25 Y 28

Nuestro trabajo en Pukarito fue diseñado para exponer varias paredes de cangagua y de
esta manera confirmar la enormidad de construcciones de pukaras del periodo pre-inka
tardío así, como investigar las complicaciones arquitectónicas para encontrar patrones
locales de construcción que varian desde el estilo de arquitectura inka.

La naturaleza exacta de una interacción social regional del periodo tardío pre-inka solo ha
sido teorizada en base a ‘visitas’ españolas las cuales han sido registradas por ellos
mismo al entrar en el área. Para dominar a la gente mas efectivamente los españoles
realizaron un senso de poblacion y organización social que son conociados como visitas.
Seguro, esas visitas son caracterizadas por preconcepciónes y motivaciones inkas sin
embargo estas son las únicas fuentes disponibles de la organización Cayambe. Salomon
(1986) concluye que el área era basicamente una serie de pequenos cacicazgos (señorios)
que fueron desplazados por caciques (jefes). En un área como Cangahua él propone que
una subjefatura podía haber estado bajo control, quiza vivían en las fortalezas como
Pukarito o en el área cercana, la subjefatura de Pukarito pudo haber sido parte de una
extensiva red de intercambio con caciques de lugares cercanos, quiza el tambien tambien
fue un miembro de un gran consejo el cual se reunió en Puntiachil localizado en la actual
ciudad de Cayambe.

Hasta ahora, nadie ha documentado la vida sociopolítica de este tipo de comunidades que
vivían dentro de las fortalezas pre-inkas. Basados en las investigaciones en Pukarito,

8
nosotros ahora tenemos una fuerte prueba para un largo periodo de ocupación de
fortalezas sugiriendo feascientemente un “estado de guerra” previo a la llegada de los
inkas. Esto es algo que ciertamente los Cayambes tenían preparado para sus combates
contra una invasión imperial.

EQUIPO DE MAPEO
Este año P.A.P. instauró el uso intensivo del SIG (Sistema de Información Geográfica)
con el mapeo de nuevas fortalezas y el remapeo de fortalezas que Plaza Shuller definió
originalmente usando fotografías aéreas. Una estación total fue usada para marcar la
fortaleza de Pukarito (Pi- 24), Sombrero (Pi-11) y Pambamarca (Pi-14). Una fortaleza
previamente sin mapeo, Cangahua Pukara, fue documentada y mapeada también con la
estación total (Figura 21). Nosotros creemos que estas fortalezas fueron críticas para la
ruta de viaje entre Quinche- Oyacachi, la cual esta documentada en el 2006.

PERIODO INKA (1505/1525- 1534 DC)

Investigaciones de esta fase de ocupación en Pambamarca fueron caracterizadas por


excavaciones en el sitio de Quitoloma. Dos reportes adjuntan discuciones de las
excavaciones del 2005 como apéndices. El director de las excavaciones de Quitoloma,
Dr. Brandon Lewis, provee una vista general con interpretaciones importantes y el Lic.
Oliver Wigmore presenta datos sobre localizaciones espaciales de ornamento localizadas
en Quitoloma.

Las excavaciones en Quitoloma continuaron por tres semanas en esta temporada de


campo (vease Figura 1 en el Anexo 1). El propósito fue reunir una muestra más completa
de evidencia de ocupación y arquitectura. En 1990 un numero de cuartos y aunque
nosotros tenemos sus reportes estos no son detallados y nosotros ciertamente no tenemos
algunos de esos datos. Las investigaciones enfocadas en BD4 el cual esta localizado en el
nivel bajo justo en al norte de la kallanka (Figuras 22, 23, & 24). La suposición, basada
en la organización espacial de sitio, tamaño y cualidad de las diferentes zonas
arquitectónicas, es que las estructuras en BD4 fueron ocupadas por elites individuales,
quizas los inkas mismos, como opuesto a los sitios densamente poblados en BD5 en la
zona de sur, quiza los verdaderos guerreros inkas y sus familias estaban viviendo en
BD1-4, mientras las tropas regulares vivían en BD5, basados en la arqueología. Podemos
hacer distinción entre estos ocupantes? Están las familias acompañando a esos guerreros?
Y si entonces podría esta gente venir desde el principio con su propia evidencia para una
diferente cultura o algo que provea de pistas del tipo de ejército viajero que el inka estaba
usando en Pambamarca. Están todas las fortalezas ocupadas por el mismo grupo de
gente? O fueron unas usadas por guerreros bolivianos y otras por peruanos? Quiza
nuestros datos puedan ayudar a entender los tipos de relaciones estratégicas que estos
ocupantes coloniales estaban empleando dentro de la region. Porqué todos los esfuerzos
se encaminaron a construir esas fortalezas con paredes grandes y plataformas del ushnu
de tal manera que cierre la proximidad de uno y otro? Muchas de estas importantes
preguntas pueden ser respondidas. Y sólo más prospecciones y excavaciones nos pueden
ayudar a entretejer juntos una historia.

9
Nosotros también hemos estado tratando de determinar si estas son diferentes fases de
construccion a pesar de que Quitoloma fue ocupado por un corto tiempo (30- 40 anos).
Un rasgo registrado a la entrada norte de la plaza de BS6 sugiere que la gente en
Quitoloma estaba reconstruyendo o pensando acerca de su diferencia espacial a traves del
tiempo. Durante la ocupación por unas pocas generaciones construyeron más y más
espacios que pueden ser necesarios para acomodar familias extensas. Estos también
puede, en nuestras mentes, augmentar la noción que las familias estaban viviendo dentro
de las fortalezas. El enfoque principal del Dr. Lewis era determinar la prolongación para
la cual Quitoloma, como una fortaleza representativa, fue una unidad autosuficiente. El
discute bajo qué parámetros esto fue equipado con todo las facetas de la vida comunal.

En el lado sur o BD5 las habitaciones estaban expuestas en pequeños cuartos que
demonstraron haber sido ricos en cultura material como en otro sitio en establecimiento
de Quitoloma la construcción de un patio exterior o una terraza característica en una
fecha tardía nos sugiere que en esas áreas la gente estaba justamente activa y prospera
como en otros sitios. En el centro de BD5 los excavadores expusieron un corte de en una
estructura y nuevamente encontraron evidencia similar a la expuesta en BD4 (Figura 25).
Quizás las divisiones que estamos asumiendo basados en la arquitectura no están
presentes en la organizacion social del área. (muy interesante)

De hecho, si la distribucion de las bolas es algun indicativo cada construcción pudo haber
tenido la misma clase de bienes como los siguientes. Nosotros simplemente no vemos
diferencías. Las bolas están por dispersas. Una importante observación hecha en
Quitoloma es que las bolas parecen venir en grupos. Esto es como si estuvieran
almacenadas juntas, quizas en una bolsa. Una bolsa puede deteriorarse durante 500 años,
así todo lo que tenemos son los recursos de lo que pudo haber estado dentro, incluyendo
también una colección de piezas de obsidiana afiladas. Esto puede ser facilmente
imaginado como parte de un arma, como de maza para causar el máximo daño en la
guerra en luegar de un combate a mano. Cada bolsa de bolas puede incluir un solo tiesto
largo la función del cual solo puede ser conjeturada.

Para nosotros una interesante pregunta es porque hay tantas bolas? Estas bolas sólo
fueron extras o el área fue abandonada masivamente con la llegada de los españoles con
mosquetes ardiendo. Muy probablemente el azote del nacimiento de una pequeña sífilis
española habría afectado severamente a estas personas más que una misera arma. De
acuerdo a Elizabeth Newson (1995) un 90% de los ecuatorianos probablemente murieron
de esta plaga.

Así nosotros estamos dejando con un impresionante abandono a las fortalezas, aunque las
iglesias españolas construidas en pocas décadas después son los lugares considerados
como las grandes estructuras de Quito, cubriendo en oro brillante para todos hasta
atestiguar el paso de los siglos. La historia de Quitoloma está envuelta en un misterio y
nosotros solamente arañamos la superficie.

10
EL SOMBRERO (Pi- 11)

El trabajo tambien comenzó en el sombrero, los dos niveles pequeños encerrados en la


base norte de Quitoloma. El sitio es completamente diferente al pukara largo de
Quitoloma y Pukarito. Una serie de pruebas de pala fueron ordenadas para probar la linea
central de pukara. Ambas paredes circulares exteriores del sombrero y la plataforma
central fueron definidas, nosotros esperabamos la presencia de cultura material
prehispánica para tener una fecha segura de la construcción de este pukara, pero una
evidencia muy pequeña fue recogida en este área. De hecho, el equipo descubrió un
numero de piezas de cerámica antigua en niveles muy bajos, sugiriendo una pequeña
posibilidad de que el pukara fue usado durante la ocupación espanola. Quiza este pukara
fue usado como un tambo de intercambio (un lugar restringido usado por el inka y sus
viajeros). Que fue empleado por diferentes culturas a traves del tiempo como aquellas
que se movilizaron desde la cuenca de Quito hacia el norte de la region amazonica. Muy
francamente todos nosotros tubimos tiempos difíciles pensando acerca de El Sombrero
como una fortaleza porque las fortalezas son pequeñas como para ser defensivas. El
trabajo en El Sombrero fue pequeño y necesario como para hacer ampliado en futuras
excavaciones y el trabajo de reconsolidacion fue hecho sobre condiciones sin viento.

PERIODO HACIENDA (1534- 1540 D.C)


HACIENDA GUÁCHALA

La investigación en la hacienda Guáchala, obraje (OP 21 BD, Undidades 1- 6, Figura 24)


fue un exelente complemento para las excavaciones, condujimos en el 2002, en la
Companía una hacienda jesuita abandonada al sur de Cangahua una investigación para
descubrir, evidencia de documentación histórica, asi como buscando continuidad de
practicas culturales entre los indigenas ‘obreros’. La extensa investigación de archivo de
Diego Bonifaz ha indicado que este fue un obraje, según él lo ha denominado de esta
forma pero, no se ha descubierto prueba directa de esta actividad todavía. De acuerdo con
Bonifaz, su madre recuperó unas pequeñas ollas alargadas (pots) las cuales podrían haber
sido usadas para manufacturar tintes, pero al inicio de las excavaciones no obtuvimos
pruebas concluyentes. Algunas unidades (1-3) fueron localizadas dentro del obraje y las
otras (4-6) fueron colocadas a un metro de la pared este.

Durante las excavaciones estuvimos encontrando toctes en muchos de los niveles, lo cual
mediante investigaciones etnográficas determinó que fueron usadas para hacer tintes de
color negro. En adición, el continuo uso de obsidiana en grande y prolongadas
cantidades, sugiere que mucha de la población mantuvo varias de las tecnologías antiguas
en la fase del siglo del control español. Es interesante pensar acerca de cuanto las
tecnologías de tejido y tenido fueron asimiladas de las practicas indigenas.

Recientemente hemos encontrado que existen leyendas acerca de la hacienda Guáchala,


como lugar de algunas de las mayores atrocidades que tuvieron lugar contra la población
indigena, en uno de los cuartos habilitados de la hacienda se descubrió que originalmente
había sido una bodega para herramientas de tortura. Esto pudo ser comprobado por el

11
hecho de que no existía vías de acceso desde afuera del espacio del obraje, solamente una
ventana o un simple acceso con barrotes. Aparentemente hubo un simple acceso
entendiendose que el acceso a esta área estuvo fuertemente controlado.

Nosotros imagínamos que este fue un lugar de agudo sufrimiento. Idea de que nosotros
podemos estar habilitados para descubrir pequeños signos de resisténcia o rebelión puede
ser fascinante. Este es un crecimiento teórico interesante en este tipo de arqeología
global. En otros lugares del mundo los Mayas en las misiones espanolas y en las iglesias
pueden haber escondido pequeños ídolos en las paredes de las cosntrucciones donde ellos
practicaban su religión, entonces aunque esto haya aparecido como si estuvieran
adorando al dios cristiano ellos estaban en efecto reverenciando a sus propios ídolos, se
necesita mucho más trabajo para estar haciendo haciendo en el área del Ecuador estudios
históricos y esto sería grandioso si pudieramos tener algún interesado estudiando el
periodo colonial y la arqueología historica integrado al proyecto.

ARQUEOASTRONOMIA

Motivados por una conferencia de Cristobal Cobo nosotros decidimos dar apoyo a sus
investigaciones en el punto más alto de Pamabamarca, ayudándolo con algunas pequeñas
unidades en el asiento entre Pambamarca y Jambimachi, las excavaciones se llevaron
acabo fuera de los dos lugares en la cima de la pequeña loma ubicada directamente entre
los dos picos esto es fundamental dentro de un anfiteatro natural, materiales no culturales
fueron recuperados.

FLOTACIÓN

Quince muestras de suelo fueron flotadas para ser analizadas en el laboratório


paleobotánico de la UCLA por V. Popper, la idea inicial este trabajo es poner las
muestras de suelo dentro de una solución en orden de recolección. El material flotado es
usualmente madera carbonizada y semillas. Las muestras nos hablan de la naturaleza de
las plantas usadas en los sitios de Pambamarca. Nosotros esperabamos estar en capacidad
de identificar el uso de la ahora flora extinta. Quiza nosotros podamos reconstruir un
poco de la distribución de las diferentes especies de plantas desde los días de Oroloma
hasta la ocupación española, esto podría ser interesante para ver si el manejo local ha
aniquilado las especies de plantas que vivieron antes de la llegada de los incas. La visión
clásica es que la introducción del ganado español y los taladores fueron los mayores
involucrados en la destrucción del medio ambiente y que los indigenas mantenían un
delicado balance del ambiente ocacionado por cientos de años buen aprovechamiento de
las tierras todavía quizás los españoles sencillamente continuaron un largo periodo
iniciado por los cayambes. Las comunidades locales están sedientas de conocimiento a
cerca de las practicas agrícolas del pasado y nosotros esperamos que este conocimiento
pueda ayudarlos.

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20
ANEXO 1:

Brandon Lewis 2006, originalmente presentado por la Sociedad de Arqueológico


Americana, en San Juan, PR, Abril.
Traducido por Oscar Cajas, PUCE

QUITOLOMA

Mientras otro equipos de investigacion examinaron multiple fortalezas y asentamientos


indigenas, mi enfoque durante la temporada de campo 2005 fue investigar una de las
fortalezas mas clave en Ecuador, denominada Quitoloma.

Quitoloma es una inmensa fortaleza localizada aproximadamente a 3600 msm. Este


pukará cubre un area de 28 hectareas con dimensiones de 700x400 metros. El remapeo
extensivo que nuestro equipo de investigacion realizó en el 2002 identificó más de 100
estructuras dentro de los 3 metros de altura de las paredes .

Hemos dividido Quitoloma en en una serie de build divisions (BD). Esa discreta división
del espacio puede designar distintas areas conceptuales, zonas de actividad, o un relativo
estatus social (Figura 1).

Build Divisions (BD) 1,2 y 3: están localizadas hacia el limite norte del pukara, y son
generados por 3 sucesivos niveles de paredes de terrazas concentricas. En el interior se
encuentra un Ushnu.

BD- 4 es un area parcialmente cerrada con estructuras centralizadas y localizadas en la


base de las build divisions antes mensionadas.

BD-5 es un area larga ubicada en el area centro- oeste de la fortificación, y contiene mas
de 80 estructuras, incluido un considerable Kallanka.

BD-8 está localizado al sur y en el más largo de los BD. Este parece no tener evidencia
de arquitectura permanente o modificaciones de superficie.

Si se argumenta que cada división formal de espacio representa un componente distinto


de las fortalezas militares, entonces se entiende la organizacion de los asentamientos
Inkas, cada una de estas BD debemos investigarlas de una manera sistematica. Así
podremos interpretar la relación sistemática entre varias unidades funcionales. Especial
atención merecerá comprender el nivel al cual lo económico, social y aspectos religiosos
influenciaron la construcción general y la conceptualización de instalaciones militares.

BD1-3 dentro del BD1-3 se encuentra un Ushnu elevado a 5 metros, con una rampa o
acceso de escaleras en la parte sur. Esta estructura fue muy bien documentada, primero
por Oberem en 1963. Más del 70% de la estructura sobre la segunda terraza ha sido
desplazada hacia el norte y oeste. Pruebas realizadas durante la temporada 2002

21
indicaron; la posibilidad de un 3er o quizas 4to nivel de terrazas, las cuales
investigaremos durante la siguiente temporada.

BD- 4

Localizado directamente al sur del Ushnu, BD-4 está caracterizado por una elevada
concentración de no menos de 10 estructuras, parecidas a las Kanchas adyacentes.
BD-4 recibió la más extensa investigación durante la temporada de campo 2005.
Creemos que esta area puede ser una habitación individual de alto prestigio, rango o
estatus social basados en:
· las areas en directa asociación con el Ushnu
· la aparente restricción a los accesos que se evidencia en estrechas vías de acceso
frontales.
· La formalizada disposición de esas estructuras.
· El gran tamaño del patio
· Y un gran número de estructuras integradas y conectadas.

Es así que llamamos al BD-4 los cuartos de oficiales.

Cada unidad de excavación dentro de BD-4 produjo inmediatamente una clara


abundancia de cerámica, algunos fragmentos de obsidiana, posiblemente puntas de
proyectil. Estos tipos de artefactos fueron encontrados dentro de cada espacio construido
en BD-4.

Interesantemente este cuarto también presenta las únicas evidencias de actividades de


cocina. Localizados a solo 2 metros de las ya mencionadas bolas estaba una alta
concentración de cerámica identificada dentro de esta BD. Adicional al carbón, restos
cerámicos, identificamos una considerable cantidad de ceniza y huesos largos de
mamíferos.

Aquí podemos ver la asociación espacial de los artefactos y el ordenamiento general de


los cuartos. El tiempo restringido no nos permitió finalizar las excavaciones en este
contexto, pero, planeamos completar este cuarto durante la siguiente temporada. Una de
las interrogantes que estamos tratando es la amenaza del colapso de la pared como se
puede apreciar aquí.

Uno de los intereses de Yoav Me- Bar, fisico israelí, siempre ha sido el concepto de
espacio, dimensión, y forma. Mientras trabajó como mi director de campo en el sitio
maya de Dos Barbaras, Yoav identificó muchas correlaciones espaciales provocadas y el
uso repetitivo de medidas de longitud. Tales como las del cuerpo humano (ya sea mano o
pie) que consideramos muy probables, sirvieron como una significativa medida de
longitud en la construcción del mundo físico maya. Una vez en la cima de Quitoloma,
Yoav y yo iniciamos el recorrido alrededor intentando averiguar esta posibilidad en
especial de una longitud o lógica espacial y como pudo haber sido incorporado en la

22
creación de la fortaleza. No tomó mucho tiempo encontrar un interesante patrón.
Encontramos que cada estructura en BD-4 no solo era un rectángulo, sino que utilizó un
radio 2:1 de longitud de ancho (recuerda que esos cálculos fueron generados a través de
simples pasos y están sujetas a un menor grado de error.) Mientras se ha notado que los
edificios frecuentemente conforman las dimensiones standard de rectángulos (lados
opuestos iguales), hasta este punto no he encontrado evidencia para una longitud 2:1 en el
ancho del radio en la investigación. Este patrón se vuelve más interesante cuando se
considera esta relación con individuos de un alto status, y cuando se yuxtapone contra las
configuraciones espaciales identificadas en BD-5, adjunto abajo.

Debido a una alta concentración de estructuras, la arquitectura formalizada, la


prominencia central de esta división espacial y la presencia de un Kallanka, se propuso
que esta área de residencia era de soldados/individuos de rango o status medio.

Esta área diseñada incluye sobre 80 estructuras compuestas por simples, dobles, y triples
cuartos (algunos con posibles patios), pocas construcciones circulares y un Kallanka.

El trabajo en uno de los cuartos simples produjo ya otra concentración de bolas y


lanzadores, Iniciamos la discusión del hecho de que casi en todas las situaciones, entre
los proyectiles de ese sitio aparecieron escasamente relacionados o asociados. Esta
discusión llevó a la posición de que los guerreros transportaron este armamento en un
fuerte pero ligero saco. Los soldados seguramente no pudieron lidiar o cargar 20 bolas
sueltas, aparentemente estos necesitaban más aún para la batalla. Conteniéndolos en un
ligero (y aparentemente degradable) paquete, debió haber sido una solución lógica al
momento de transportar las municiones.

Pocos días después, Maureen Carpenter excavó un cuarto simple en BD-5 y encontró otra
concentración de piedras. Entonces nosotros continuamos excavando, encontramos mas
piedras, mas adelante acompañados de algunos artefactos. Adicional a las bolas y a los
propulsores (sling-stones), encontramos filos de obsidiana, un núcleo de obsidiana,
lascas, piedras de moler y piezas de cerámica. Proponemos que este depósito pudo haber
sido cargado como una unidad colectiva (en uno de los sacos antes mencionados) y
representa un integrado “paquete para guerra”. Los filos de obsidiana y lascas pudieron
haber sido usadas al introducirlos en las cabezas de los mazos o para preparar o reparar el
material adecuado para los lanzadores de piedras. El núcleo de obsidiana pudo haber
generado lascas extras necesarias, la mano pudo haber tenido un doble sentido de moler
comida y maso de piedra, desde los filos de obsidiana todo se concentró dentro de un área
de 10 cm, creímos que ello pudo haber sido ocupado en un pequeño saco, el cual tuvo su
lugar en el paquete bélico.

Una observación final de las bolas es el señalar su distribución especial dentro de las
estructuras. La mayoría de las concentraciones fueron directamente localizadas
adyacentes a las vías de acceso existentes. Ciertamente en escensia este armamento pudo
haber estado localizado en una locación fácilmente accesible, entonces al salir los
soldados tomaban su kit de guerra y se iban.

23
Los cuartos localizados dentro de BD-4 parecen ser repetitivos, pero la configuración
espacial para las estructuras dentro de BD-5 no parece ser repetitivos. Los cuartos son
delimitados por cuadrados alineados o variantes de dimensiones rectangulares.
Interesante, aún, las unidades que generalmente fueron conformadas por el patrón
identificado en BD-4 era el doble cuarto y el kallanka, de dimensiones de 20 x 10 metros.
Es posible que las estructuras de doble cuarto fueron para individuos apartados y de alta
autoridad quienes controlaron las secciónes de la fortaleza? Si entonces, pudo existir un
específico modelo espacial que correlacione elección de individuos dentro de la sociedad
inca.

BD-8 de particular interés fue larga, inmutable espacio diseñado BD-8. Proponemos tres
hipótesis sobre las cuales trabajar:

1) primero, podría representar un no-desarrollo del espacio dentro de la fortaleza.


Hay evidencia sugerente para confirmar que la fortaleza nunca fue completamente
terminada.
2) Segundo, el área pudo haber habitado cientos de bajos o “rasos” soldados inkas.
Hay amplias acotaciones etnohistóricas describiendo concentraciónes de soldados
habitando en carpas y,
3) Tercero, esta pudo haber estado diseñado como pastizal para llamas,
argumentando que un adecuado y protegido recurso comestible pudo ser una
necesidad.

Obviamente, cada uno de estas hipótesis tienen lógicas pruebas materiales. Nos condujo a
una serie de seis 1x1 metros unidades y aproximadamente 10 pruebas de pala entre esta
división. Según esto no un simple artefacto fue recubierto. Luego esto no puede ser
considerado como un estudio exhaustivo, y pondremos más énfasis en esta BD durante la
siguiente temporada, el dato visto, sugiere que la segunda hipótesis (que esta área sirvió
como un campo para varios soldados) es probablemente mas invalida. Suelo, columna y
pruebas de flotación fueron tomadas y hecho su análisis. Esperamos que esto pueda
proporcionarnos información sobre el uso de la tierra y animales.

COMENTARIO FINAL

Desafortunadamente, si solo hubiésemos tenido más tiempo, podrá haber discutido 1)


mis estimaciones para el número de soldados habitando en la instalación, 2) la
composición de las unidades de guerra individuales, 3) la evidencia para la simple fase de
ocupación, y 4) la causa y motivo del abandono. Desafortunadamente, tendremos que
esperar para otra ocasión. Y ciertamente el enfoque de un futuro papel sera nuestro
objetivo marcado con el gobierno de Ecuador a consolidar, proteger y desarrollar esos
sitios arqueológicos. Estamos gustosos de ayudar al Ecuador en sus planes de
preservación de su patrimonio cultural. Para terminar hemos adquirido mucha
experiencia en la conservación, reconstrucción, y consolidación maya para poder realizar
un reconstrucción de las paredes y entradas de esta fortaleza.

24
Q u ito lo m a, E cu ad o r
Ju lio 2 0 0 2
P ro y ecto A rq u eo lo g ico
P am b am arca

B D -1
1 0 0 m etro s
B D -2
B D -3
B D -4

B D -5

BBD-8
D -6

Figura 1. Las Divisiones Construidas en Quitloma (Built Divisions)

25
ANEXO 2

Situación espacial y análisis característico de las Bolas y Boleadoras en el interior de


la fortaleza incaica de montaña de Quitoloma, Pambamarca, Andes Ecuatorianos.

Por Oliver Wigmore (traducido por Oscar Cajas, PUCE)

Objetivos

El enfoque de este estudio es el análisis espacial y caracterización de las bolas y


boleadoras recuperadas a través de las excavaciones emprendidas en Quitoloma, una de
las fortalezas de montaña dentro del complejo Pambamarca. Bolas y Boleadoras fueron
comunes y favorables armas del imperio inca y por lo tanto son relativamente comunes
dentro del complejo Pambamarca. Las Boleadoras son armas compuestas de 2 o más
piedras unidas por una cuerda, esta es luego arrojada hacia el enemigo (o animal) con el
objetivo de envolverlo con la cuerda e inmovilizarlo. Estas piedras por lo general tenían
una ranura o un hueco en medio para atar la cuerda fácilmente. Tambien las bolas son
armas de forma esferica usadas por los lanzadores. Las Bolas fueron arrojadas por un
lanzador, el cual requería de distancia y precisión; el lanzador es un simple proyectil
común en muchas civilizaciones. Bolas y Boleadoras tienden a ser muy redondas para
darle mayor precisión al estar en el aire, a veces estas son un recurso del río. La
diferenciación de bolas y boleadoras de otras piedras en Quitoloma, es fácilmente hecha
ya que pocas piedras de origen fluvial fueron transportadas hasta el sitio por humanos.

El estudio tiene 3 objetivos claves, 1) Entender la localización espacial y distribución de


las bolas y boleadoras dentro de la fortaleza de montaña inca de Quitoloma, 2) Analizar
las características de las bolas y boleadoras en términos de peso y tamaño, 3) Desarrollar
una base de datos para el registro y análisis de las bolas y boleadoras que se recuperaron
del complejo de fortalezas de montaña de Pambamarca, esta base de datos luego puede
ser alimentada en futuros años del PAP permitiendo así la construcción de modelos de
distribución spacial de bolas y boleadoras, más poderosos y sofisticados. El logro de esos
3 objetivos conducirá a un mejor entendimiento de la naturaleza de la guerra dentro de
Quitoloma. Las conclusiones aquí expuestas luego pueden ser extrapoladas para el
complejo de Pambamarca en general y pueden servir para explicar el límite de las áreas y
las fronteras de guerra en otras áreas dentro del imperio inca.

Sitio de estudio
El enfoque de este estudio en la fortaleza de montaña conocida como Quitoloma, la cual
está localizada al límite sur-oeste del complejo Pambamarca (Connell et al., 2002) y tiene
una elevación de 3600m (Hyslop, 1990). El fortaleza se compone de paredes y trincheras
concéntricas con una elaborada entrada defensiva en el límite norte. Quitoloma es
cláramente de origen inca por la presencia de los estereotípos Kallanka y Usnu,
elementos comunes en los asentamientos incas (Connell et al., 2002; Hyslop, 1990).
Edificaciones permanentes que son también enteramente restringidas al sector norte y el
área alrededor del Usnu (ver Figura 4), esto indica un tipo diferente de uso de la tierra en
otras regiones del fortaleza i.e. granja/agricultura o habitación temporal (posiblemente

26
por soldados) no está claro en este escenario. El sitio ha experimentado un alto nivel de
degradación desde que fue abandonado cerca del contacto con los españoles, debido a las
extremas condiciones ambientales presentes en Pambamarca: el colapso de la gran pared,
grandes plantas crecieron (bioturbación) y una corta ocupación cronológica hace a veces
difícil la interpretación en el stio.

Métodos
La metodología bajo la cual nos enmarcaremos se basa en el método de localización-
clasificación, análisis espacial y peso de las bolas y boleadoras. Los datos fueron
recuperados de la excavación de 35 unidades, un total de 108m2 dentro del area de
excavación de Quitoloma. Las unidades fueron excavadas de acuerdo a la metodología
definida por el PAP. Las excavaciones tuvieron lugar desde las temporadas 2002 y 2005,
durante 6 semanas continuas desde finales de julio.

Localización y Clasificación

El análisis espacial de las bolas y boleadoras trajo avances para la definición de


proximidad en la división y localización espacial como describo a continuación.

En primer lugar la localización de una bola o boleadora fue definida en relación a las
diferentes divisiones de la pared de la fortaleza (ver Figura 5). La Figura 6 muestra como
las divisiones del muro fueron clasificadas en Quitoloma.

En segundo lugar la localización de una bola o boleadora fue definida en relación a la


fortaleza en sí misma (ver Figuras 7, 8, 9). Esas clasificaciones caen dentro de 6
divisiones que dependen sobre todo de la proximidad, relacionada hacia algo. Las
divisiones van ascendiendo en orden de prioridad (ver Tabla 1), i.e. un deposito puede
estar dentro de la proximidad definida de una puerta y un muro, como siempre se asumió
que la proximidad hacia la entrada fue mucho más importante que la prioridad hacia el
muro y por lo tanto el deposito puede estar siendo clasificado como próximo hacia un
alto orden de división en este caso la entrada.

En tercer lugar el deposito donde las boleadoras fueron recuperadas de adentro de las
estructuras, esa localización espacial fue registrada en relación a diferentes áreas dentro
de la estructura como se muestra en la Figura 10. Tanto arriba de las divisiones del área,
siguen un orden descendente de prioridad de deposito de boleadoras definido por la más
alta clasificación del área (ver Tabla 2).

Una vez que el depósito ha sido definido en términos de localización espacial el área de
la unidad excavada que esta dentro de la división de localización ha sido medida y
calculada. Esto podría permitir el cálculo de la concentración de boleadoras dentro de una
localización espacial dada. El complejo de fortalezas de montaña de Pambamarca ha sido
interpretado como un solo periodo de ocupación tardío por cerca de 17 años (Connell et
al., 2003) entonces cada bola o boleadora en el deposito puede ser asumida con relativa
contemporaneidad así como con una alta resolución datada de depositos individuales
podría ser casi imposible. Esto significa que el área excavada dará gran medida de

27
precisión en la densidad de bola o boleadora dentro de una localización espacial sin tener
que tomar en cuenta estratos individuales dentro de una unidad excavada.

Luego los datos de la clasificación de localización de boleadora fueron ingresados en la


hoja de cálculo de Microsoft Excel. La hoja de cálculo registró la localización del
deposito, número de boleadoras recuperadas y el área de la unidad excavada que se
colocó dentro de la división espacial de localización. La hoja de cálculo permitió
preguntar la localización de las boleadoras dentro de las estructuras, dentro de las
divisiones del muro de la fortaleza, dentro de la fortaleza como un todo y entre fortalezas.

Análisis del Peso y Características de Tamaño de los depósitos:

La selección de bolas y boleadoras fue también analizada por peso y características de


tamaño. Las piedras analizadas fueron tomadas de las unidades en las cuales la cantidad
de bolas y boleadoras recogidas, había sido significativo. Su localización dentro de las
divisiones espaciales próximas definidas, no fue tomada en cuenta para este análisis. Las
piedras fueron pesadas, su mayor y menor longitud y sus medidas de circunferencia
fueron registradas por cada piedra que fue analizada. Estos datos fueron luego ingresados
en la hoja de cálculo de Microsoft Excel. Esto permitió la construcción de gráficos de
distribución de frecuencia y porcentaje por peso y características de tamaño, y el cálculo
de los atributos estadísticos de los datos. La predicción máxima y mínima de las
circunferencias fueron calculadas por la longitud mayor y menor de las piedras, esto
puede dar un indicio de cuan esféricas las piedras eran.

Resultados

El análisis estadístico de los datos recopilados ha mostrado algunas claras tendencias, sin
embargo el conjunto de datos es limitado. Especialmente considerando la localización
espacial y distribución de Bola/Boleadora, esos limitantes necesitarán ser almacenados
completamente mediante la recolección de más datos (i.e. más excavaciones); antes de
validar estadísticamente los datos y enriquecer las conclusiones e inferencias que se
pueden obtener del conujnto de datos. Pocos son los resultados del análisis estadístico
desarrollado con el conjunto de datos que ha sido recopilado por ahora.

Distribución y Localización espacial:


Los datos recopilados, de esta forma, muestran informacion casi exclusivamente del área
definida en este estudio como área 1, muro de la fortaleza (fort wall area 1), excavaciones
en esta área de Quitoloma muestran un 89.4% del total de área excavada dentro de
Quitoloma, la cual fue incluida en esta investigación. Además, dentro de esta área 82.2%
de las áreas excavadas colocadas dentro de las estructuras. Esto quiere decir que la
capacidad del conjunto de datos en mostrar conclusiones de localización espacial y
distribución afuera de las construcciones ¨fort wall area 1¨, es demasiado limitada al
momento. Al afirmar esto sin embargo, es posible dibujar algunos resultados preliminares
como la localización Bola/Boleadora dentro de estas estructuras.

28
La alta concentración de Bolas y Boleadoras recuperadas por metro cuadrado excavado,
estaba en la esquina inferior derecha (RB o ‘right back’ en ingles, vease figura 11) de la
construcción, la densidad aquí fue 10.3 piedras/m2 excavado. El porcentaje de
contribucion de ajuste de piedras/m2 excavado de esta área constituye 46.2% del número
total de piedras recuperadas de el interior de las estructuras en Quitoloma. Sin embargo
esto puede ser un resultado estadísitico inválido porques solamente 3.4m2 de este tipo de
divisiones de área (el RB) fueron excavadas y es áltamente probable que el
recubrimiento de un simple y largo deposito has graficado esos resultados. Alta densidad
de piedras por metro cuadrado fue también recuperada en las divisiones de área definidas
como frente derecho (RF) esquina y entrada (E). La densidad de las piedras en RF fue 4.1
piedras/m2 excavado, con un porcentaje de contribución de ajuste de 18.6%, basado en
un area total excavada de 6.04m, la densidad de piedras próximas a las entradas fue 2.9
piedras/m2 excavada, con un porcentraje de contribución de ajuste de 13.1%, basado en
el área total excavada de 15.4m2. Los gráficos estadísiticos de estas dos áreas son más
robustos debido a una mayor área excavada, especialmente en el caso de los datos
cercanos a las vías de acceso. Lo interesante es que es muy baja la densidad de
bola/boleadora de piedras que fueron recuperadas del frente izquierdo (LF, left front) y
esquina inferior izquierda (LB – left back), (0.7 y 0 piedras/m2 respecstivamente
excavado) a pesar de una similar equivalencia de las divisions que fueron excavadas
como al lado derecho, esto indica, que bola y boleadora y quizas las armas en general
fueron preferentemente almacenadas a mano derecha de la construccion (frente a la
entrada). La Figura 11 y Tabla 3 provee un resumen de la localizacion espacial de los
datos en relacion a bola y boleadoras recuperadas del interior de las construcciones en
Quitoloma hasta este punto.

Análisis de Peso y Características de tamaño:


El análisis de peso y tamaño de las bolas y boleadoras que fueron recuperadas, mostró
que dos distintos tamaños estubieron presentes (ver Figura 12), un bajo rango de peso de
80- 140g y un alto rango de peso de 150- 200g, la inspección visual de las piedras al
mismo tiempo del análisis mostró que las piedras pequeñas las cuales tienen ranuras para
atar a la cuerda fue claramente identificado como boleadora más que como Bola dentro
del alto rango de peso.

Máximo y mínimo rango de longitid de 2.5-5.5cm y 3.0-8.5cm respectivamente, los


gráficos fueron relativamente comprimidos con una baja curva estadistica en la mínima
longitud de distribución de frecuencia (ver Figura 13), la máxima longitud de distribución
de frecuencia no mostró grafico representativo y estubo muy disturbado. El rango entre
circunferencias mostró una gran varianza y una ancha distribución, mínimo y máximo
rango de circunferencia de 9.5-18.5 y 10.5-21 respectivamente. Este dato indica que el
comportamiento de las piedras (asumiento que todas tienen una densidad la cual es
plausible considerando su origen geológico en una zona dominada por volcanes) no se
incrementó mayormente en longitud pero incrementó en circunferencia i.e. las piedras
vinieron a ser más redondas. Esto deacuerdo con las inspecciones visuales hicieron que el
tiempo de análisis y también dando fuerza a la idea de que las bolas dominaron, el
comportamiento de rango de peso, como este tipo de arma pudo requerir más
regularmente alargamiento/redondez y peso de las piedras.

29
Las expectativas generadas de máxima circunferencia y de máxima longitud muestra que
los datos tienen soloamente un límite de proporción de las piedras habiendo esperado asi
una máxima circunferencia (i.e. si fueran totalmente esféricas), y por lo tanto las piedras
fueron no esféricas en filo pero alargadas y ovoidales.

Discusión
El análisis espacial de la localización y distribución de las bolas y boleadoras dentro de
Quitoloma ha producido un pequeño enriquecimiento de los datos en este escenario
debido a una limitada variedad en términos de las áreas excavadas, casi todas las áreas
excavadas utilizadas en este estudio colocadas dentro de ¨fort wall area 1¨ (89.4%), y de
estos 82.1% de las excavaciones tuvieron lugar dentro de las estructuras. Además en las
otras áreas excavadas no fueron recuperadas bolas o boleadoras, luego esto puede ser
tomado como indicador de que las bolas y boleadoras son sólamente encontradas dentro
del ¨fort wall area 1¨ y al interior de las construcciones, siendo mas preciso pocos datos
han sido recolectados para mostrar conclusiones de las relaciones espaciales entre
depositos de bola y boleadora y la localización de la fortaleza en el presente.

Dentro de las construcciones de ¨Fort wall area 1¨ algunas asociaciones preliminares


pueden ser hechas, bola y boledoras son casi almacenadas en las proximidades (dentro de
1m) a menos de 1 a la pared interna, esto indica mayor almacenaje que una dispersión
aleatorea. Las pocas Bolas y boleadoras que fueron recuperadas de las divisiones del aŕea
consideradas la mitad de las constrcciones (M), podría haber sido empujado hacia el área
post depuesta por el colapso cercano de la pared o podrían simplemente ser
irregularidades (ruidos del fondo) en el conjunto de datos que podrían ser un largo
conjunto de datos. Ellos podrían haber sido recuperados de largas construcciones donde
el radio proporcional de la pared hacia el medio es descendiente y por lo tanto una mayor
distancia desde la pared es usada para el almacenaje etc.

En este momento el conjunto de datos muestra una tendencia por bola/boleadora


almacenada en el lado derecho de las construcciones (RF y RB) (la cara interior de la
entrada) sin embargo es prematuro hacer algunas inferencias ya que este podría ser el
caso; ya que el conjunto de datos simplemente es muy pequeño para ofrecer algún
argumento validero y conclusiones. Para simplificarlo, las áreas que han sido excavadas
como datos, es estadísticamente muy pequeño, por lo tanto el cubrir por lo general un
simple deposito de bola/boleadora puede significativamente graficar los resultados y
perturbar la verdadera localización espacial y la tendencia de los patrones de distribución.
Esta es probablemente la razón para la aparente alta densidad de bolas/boleadoras
recuperadas de la esquina inferior derecha (RB) de las construcciones en Quitoloma.

La identificación de dos distintos rangos en el peso dentro de las piedras que fueron
recuperadas y analizadas, y la combinación de esto con la observación visual de las
piedras con ranuras etc., estas son diferentes a las bolas (son opuestas a las boleadoras)
sólamente caen dentro del más alto rango de peso, es clara la evidencia de que bola y
boleadora, o quizás ambas piedras arrojadas, siendo utilizadas por los habitantes de
Quitoloma. La diferenciación de estas piedras poco modificadas con las de origen natural

30
es fácil en Quitoloma, así bolas/boleadoras, ambas, estan dispersas y de orígen fluvial y
son por esta razón no naturales en la cima de una montaña.

La forma ovoidal alargada de las piedras que fueron analizadas puede ser el resultado de
varias razones, naturalmente la más probable que una piedra de río sea más alargada que
esférica, sin embrago una piedra que tiene un mayor borde esférico puede funcionar
mejor como proyectil marcando una mejor trayectoria a través del aire. De esta manera la
naturaleza alargada de las piedras recuperadas puede indicar que éstas fueron depositos
de armas rápidamente elaboradas con poca inversión de trabajo. Acorde con esta teoría es
posible que más piedras esféricas fueran también usadas pero, estas requerían más tiempo
de trabajo invertido para producirlas y darles forma y fueron tomadas por los habitantes
de los fortalezas cuando estos abandonaban Quitoloma. Por el contrario a mayor forma
ovoidal alargada es ergonómicamente más compatible con la mano humana posiblemente
haciendo de esta un arma más funcional; secundariamente una forma menos esférica es
mucho más fácil para atar a una cuerda y ser usadas como boleadoras.

Conclusión
Las conclusiones que pueden ser expuestas de el presente estudio son limitadas y
escencialmente preliminares. Ellas han sido esquematizadas anteriormente. Está claro que
más trabajo y por lo tanto más datos, es necesario antes de precizar conclusiones a cerca
de la distribución espacial de bolas y boleadoras dentro de Quitoloma. Sin embargo con
un gran volúmen de datos que se esperará sean recogidos en futuros años del PAP,
modelos más precisos podrían ser construidos. Esto ayudará para discernir y describir el
uso del espacio dentro de Quitoloma a través de la identificación de zonas militarizadas y
no militarizadas dentro de la fortaleza. Estas conclusiones futuras deben ser fácil y
precisamente extrapoladas como un modelo relevante al complejo como un todo.

31
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(1982) The Inca and Aztec States 1400 – 1800: Anthropology and History, Academic
Press Inc., New York.

32
Figuras

[Figuras 1 & 2, son repeticiones de otras]

Figura 3. Vista del Quitoloma desde el este.

33
Figura 4. Mapa del Quitoloma, adaptado de Connell et. al 2003.

34
Legend
= Fort Wall
= Fort Wall Area 1
= Fort Wall Area 2
= Fort Wall Area 3
= Gateway/Entrance

Figura 5. Clasificación de las paredes en un ejemplo de una fortaleza.

35
Figura 6. Clasificación de las paredes en Quitoloma.

Gate
5m 5m

5m

= Spatial Location Boundary


= Fort Wall

Figure 7: Classification of the spatial location division, “Proximal to a Gateway” (G)

36
Outside of Wall

2.5 m

= Spatial Location Boundary


= Fort Wall

Figure 8: Classification of the Spatial Location division, “Proximal to Fort wall” (FW)

Outside Structure

1.5m
Inside Structure Figure 9: Classification
of the spatial location
Door division, “Outside a
1.5m 0.8m Building” (OB)

= Spatial Location Boundary


= Structure Wall

IB Inside Building Inside a Building


G Proximal to Gateway <5m From all Walls Considered Part of the Gate on Interior Side
FW Proximal to Fort Wall <2.5 From Fort Walls on Interior Side
OB Outside Building <1.5m From a Building in a square
OP Open Air Structure On top of Open air structure eg in a plaza on a raised platform, no defined walls
U Unrelated to Architecture

Table 1: Prioritised Classification Order of Spatial Location Divisions within a Hill-fort/Pucara

37
1m

Doorway

0.8m 0.8m
LF 1m W W RF
E Key
1m 1m E = Entrance
LF = Left Front Corner
RF = Right Front Corner
W M W O = Opposite Entrance
LB = Left Back Corner
RB = Right Back Corner
W = Walls of Structure
O M = Middle of Structure
LB 1m
W W RB

= Spatial Location Boundary


= Structure Wall

Figure 10: Classification of spatial location divisions inside a building.

E Proximal to Entrance 0.8m on both sides of entrance extending 1m into and out of building
LF Left Front Corner 1m square extending from corner
RF Right Front Corner 1m square extending from corner
O Opposite Entrance Equal area defined by entrance on wall opposite
LB Left Back Corner 1m square extending from corner
RB Right Back Corner 1m square extending from corner
W Proximal to Wall <1m from Walls
M Middle of Structure All Other Areas Within Structure

Table 2: Prioritised Classification Order of Spatial Location Divisions Inside a Building.

38
Comparative Plot of Bola/Sling Stone Locations

50

45

40

35

30

25

20

15

10

0
E LF RF O LB RB W M
Location Division Classification

Total Area of location division Excavated (m2) Total number of Stones Recovered Number of Stones/Plan Area Excavated Adjusted Percentage Contribution (%)

Figure 11: Comparative Plot of Bola/Sling Stone Spatial Locations within building at Quito Loma.

Wall Location Tot. # of Stones Tot. Area of Excavated Loc. (m2) # of Stones/m2 Excavated %of Stones Found at Loc. % of Tot. Area Excavated
3 0 9.8 0 0 9.78
2 0 1 0 0 1.00
1 192 89.36 2.148612355 100 89.22

Fort Location Tot. # of Stones Tot. Area of Excavated Loc. (m2) # of Stones/m2 Excavated %of Stones Found at Loc.
IB 192 82.06 2.339751401 100 81.93
G 0 0 0 0 0.00
FW 0 0 0 0 0.00
OB 0 9.1 0 0 9.09
OP 0 5 0 0 4.99
U 0 4 0 0 3.99

Structure Location Tot. # of Stones Tot. Area of Excavated Loc. (m2) # of Stones/m2 Excavated %of Stones Found at Loc.
E 45 15.4 2.922077922 13.11227911 21.61
LF 2 3 0.666666667 2.991542197 4.21
RF 25 6.04 4.139072848 18.57331662 8.48
O 8 8.2 0.975609756 4.377866629 11.51
LB 0 2 0 0 2.81
RB 35 3.4 10.29411765 46.19293098 4.77
W 40 20.48 1.953125 8.764283779 28.74
M 17 12.74 1.334379906 5.987780692 17.88

Total # of Stones 192 Tot. # of Stones/m2 Ex. in Fort 2.148612355


Tot. Area Excavated 100.16 Tot. # of Stones/m2 Ex. in Fort Loc. 2.339751401
Tot. # of Stones/m2 Ex. in Buildings 22.28504975
Av. # Stones/m2 Ex. in Fort Loc. 1.916932907
Av. # Stones/m2 Ex. in Building 2.413696323

Table 3: Summary of Bola/Sling Stone Spatial Location Data Assembled from Quito Loma to date.

39
Frequency and Percentage
>1

0
2
4
6
8
10
12
0g
<1
0
>2 but g
0g <2
0
>3 but g
0g <3
0
>4 but g
0g <4
0
>5 but g
0g <5
0
>6 but g
0g <6
0
>7 but g
0g <7
0
>8 but g
0g <8
>9 bu 0g
0g t <
>1 bu 90g
00 t <
g 1
>1 bu 00g
10 t <
g 1
>1 bu 10g
20 t <
g 1
>1 bu 20g
30 t <
g 1
>1 bu 30g
40 t <
Weight Division 1

Weight
g 1
>1 bu 40g
50 t <
g 1
>1 bu 50g
60 t <
g 1
>1 bu 60g
70 t <
g 1
Weight Class

>1 bu 70g
80 t <
g 1
>1 bu 80g
90 t <
g 1
>2 bu 90g
00 t <
Percentage Contribution

g 2
>2 bu 00g
10 t <
Weight Division 2

g 2
>2 bu 10g
20 t <
g 2
>2 bu 20g
30 t <
g 2
>2 bu 30g
40 t <
g 2
>2 bu 40g
50 t <
g 2
>2 bu 50g
60 t <
g 2
Histograph of Bola/Sling Stone Weights Showing Frequency and Percentage Composition

Figure 12: Bola/Sling Stone Weight Frequency Distribution Showing Two Weight Divisions.

>2 bu 60g
70 t <
g 2
>2 bu 70g
80 t <
g 2

40
bu 80
t< g
29
0g
Size Characteristics of Bola/Sling Stones Displaying Size Frequency and Percentage Composition

35

30
Frequency and Percentage

25

20

15

10

0
0 5 0 5 0 5 0 5 0 5 0 5 0 5 0 5 0 5 0 5 0 5 0 5 0 5 0 5 0 5 0 5 0 5 0 5 0 5 0 5 0 5 0 5 0
0. 0. 1. 1. 2. 2. 3. 3. 4. 4. 5. 5. 6. 6. 7. 7. 8. 8. 9. 9. 10. 10. 11. 11. 12. 12. 13. 13. 14. 14. 15. 15. 16. 16. 17. 17. 18. 18. 19. 19. 20. 20. 21. 21. 22.
Measured Length (cm)

Max Circumference (Frequency) Min Circumference (Frequency) Max Length (Frequency)


Min Length (Frequency) Max Circumference (Percentage) Min Circumference (Percentage)
Max Length (Percentage) Min Length (Percentage)

Figure 13: Size Characteristics of Bola/Sling Stones

41
ANEXO 3

PROYECTO ARQUEOLÓGICO PAMBAMARCA, ECUADOR,


TEMPORADA 2005

INFORME DE LA PRIMERA TEMPORADA DE RESTAURACIÓN EN EL


PROYECTO ARQUEOLÓGICO PAMBAMARCA, ECUADOR,
TEMPORADA 2005

INFORME DE LA PRIMERA TEMPORADA DE RESTAURACIÓN EN EL


SITIO ARQUEOLÓGICO QUITO-LOMA
PREPARADO POR: C. RUDY LARIOS VILLALTA
Consultor de restauración arquitectónica prehispánica.
Y ANABELL CORONADO,
Asistente, Arquitecta restauradora.

PARA, DIRECTORES PROYECTO : Dr. Chad Gifford,


Licda. Ana Lucía Gonzáles y
Dr. Samuel V. Connell y
Dr. Brandon S. Lewis

PERÍODO: DEL 4 AL 27 DE JULIO DE 2005

INTRODUCCIÓN:
Es importante empezar por aclarar que las fechas incluidas en este informe se refieren a
la temporada dedicada a la restauración y no exclusivamente a mi presencia en el sitio,
pues por varias razones de tipo personal y de trabajo en Guatemala mi trabajo en Quito-
Loma se limitó a dos semanas hábiles comprendidas entre el 4 y el 15 de julio del
corriente año. El tiempo total a que se refiere este informe está incluyendo una semana y
media más, es decir, una semana más de restauración a cargo de mi asistente, la Arq.
Anabell Coronado y tres días más hasta de la siguiente semana, es decir hasta el 27 del
mismo mes, tiempo que ella dedicó a la elaboración de alguna documentación gráfica.

En términos generales, las labores que incluimos en este informe detallan los aspectos
importantes del trabajo de restauración en el sitio Quito Loma, que se concretaron al área
del acceso del Noroeste del sitio (puerta No. 7 de acuerdo con Antonio Fresco). Dichos
trabajos, pueden tomarse como una muestra de lo que se puede lograr a través de la
restaurando y dan una idea clara de los alcances que podríamos obtener si el proyecto
pudiera realizarse en temporadas más largas.

Dichas actividades se realizan dentro del Plan de Trabajo 2005 del Proyecto
Arqueológico Pambamarca, dirigido por los Arqueólogos: Ana Lucía González, Maureen
Carpenter, Samuel Connell y Chad Gifford. Las excavaciones en el área residencial de
este mismo Sitio referenciado con el número Z3-B3-1 (de acuerdo al Sistema Ecuatoriano
del Departamento de Arqueología), estuvieron dirigidas por Brandon Lewis, mientras que
los trabajos de Restauración, fueron realizados por Rudy Larios y su asistente Arquitecta
Anabell Coronado. Se conforma así, un equipo multidisciplinario que incluye

42
arqueólogos, antropólogos y arquitectos expertos en el área de la Conservación, más la
participación de un grupo de trabajadores del área local.

Debo agradecer muy especialmente, y en primer lugar, al grupo de trabajadores, mujeres


y hombres de Chumillos que formaron el equipo humano que realizó la obra, es decir el
trabajo pesado. No quiero olvidar por supuesto el trabajo de mi asistente, Arquitecta
Anabell Coronado, pues sin su colaboración el trabajo habría sido más difícil e incluso
quizá habría quedado inconcluso. Gracias también a los directores de este proyecto y a
las autoridades oficiales de la república de Ecuador que nos permitieron llevar a cado
dicha obra.

OBJETIVOS 2005:

Con base en las excavaciones previas y estudios de años anteriores, el Proyecto


Arqueológico Pambamarca decidió iniciar en esta temporada, la primera etapa de
restauración y conservación del sitio de Quitoloma. Contando con un equipo de dos
restauradores y veintidós trabajadores locales, la restauración inicia en uno de los accesos
más importantes de la fortaleza ubicado en el lado Noroeste del sitio. Dicha entrada fue
bautizada con el número siete por Antonio Fresco en 1999. Los alcances de la
restauración, por el momento, están dirigidos únicamente a intervenir las áreas más
significativas, que permitan la comprensión de los visitantes y vecinos del área, y sobre
todo, que garanticen la salvaguarda de sus elementos culturales.

En el caso de esta primera etapa, además de la mera restauración en el acceso referido, se


creyó necesario y esencial definir por medio de algunas veredas para la circulación de
visitantes, un recorrido en donde, esos visitantes, pudieran apreciar distintos aspectos de
los muros defensivos, pero también de puntos como el “usnu” o área ceremonial, el
edificio administrativo o “kallanka”, las áreas residenciales, en el contexto de la
escalinata y el cuarto que conforman la entrada más grande del Pukara. Dentro de este
marco, por supuesto, estaría de manera principal, la capacitación de gente local en las
tareas de restauración de estructuras de piedra y su participación activa en las razones del
porqué conservar estos sitios.

El Proyecto Arqueológico Pambamarca, con el apoyo de las autoridades del país busca la
conservación del patrimonio prehispánico, a través de la investigación arqueológica.
Dicha investigación busca encontrar una interpretación correcta del significado cultural
de ese patrimonio espectacular; para tal efecto, la restauración de los elementos
arquitectónicos más significativos es un elemento esencial. Todo esto, sin olvidar la
necesidad de desarrollo comunitario que a la larga puede redundar en prosperidad, no
solo para las comunidades directamente involucradas y adyacentes al sitio, sino para una
región mucho mayor.

En la temporada de 2003, Rudy Larios visitó el lugar por primera vez y tuvo la
oportunidad de involucrarse en este proyecto. En aquella oportunidad visitó varios sitios
circundantes, e hizo una evaluación de las posibilidades de restauración en esos sitios al

43
rededor de Pambamarca. El resultado fue muy positivo pues llegó a la comprensión de
que su posición geográfica, su entorno natural y el paisaje que se contempla desde esas
alturas, aunado a su maravilloso significado cultural dentro de la historia de Ecuador,
presentan características excepcionales que pueden hacer de la región un lugar
extraordinariamente atractivo, no solamente para visitantes extranjeros, sino también para
los nacionales, que además de fortalecer su identidad cultural, pueden disfrutar del
paisaje y lo extraordinario de estos lugares.

En el caso específico de Quito-Loma, aparte de ser un sitio con mucho que exhibir,
parece el lugar más propicio para hacer una primera muestra de restauración y a la vez,
probar su factibilidad, pues en primer lugar, ya había sido estudiado en un proyecto
arqueológico anterior (Antonio Fresco, informe 1990) y esto nos daba la posibilidad de
empezar en una parte que ya tenía cierta documentación e interpretación arqueológica y
arquitectónica. Me refiero concretamente a la puerta del lado Noroeste a la cual como
nombre de trabajo hemos nombrado puerta 1, aunque Fresco se refiere a ella como puerta
7 y en la que, en efecto, pudimos hacer una pequeña obra de restauración en esta
temporada.

ÁREA DE TRABAJO:

La fortaleza está formada, en general, por tres anillos aparentemente concéntricos


de muros defensivos. El anillo inferior, es el más extenso que rodea y limita el sitio en su
totalidad con una longitud de cerca de 1500 metros y cuenta con ciertos accesos al área
del “usnu”, cuatro en lado suroeste, uno al lado sureste y más formalmente, tiene una
entrada en el área noroeste que lleva a las áreas residenciales. Es en esta última entrada,
donde nos concentramos a trabajar de manera parcial, el muro defensivo a ambos lados
del acceso.

Dicho acceso consta de una escalinata de ocho gradas y un espacio interior más o menos
rectangular. El espacio interior, está compuesto de tres muros bajos, dos en forma de L
que limitan los lados Sureste y noreste sureste. El otro muro limita el lado Noreste de
recinto y se extiende hasta formar y una especie de puerta en su ángulo Noreste, lugar en
que se distingue una salida estrecha hacia la rampa que conduce por el interior del muro
defensivo hacia el interior del complejo de edificaciones internas.

PROBLEMAS DE TIEMPO Y SOLUCIÓN:

Con los objetivos mencionados para esta temporada, y como ya lo dije anteriormente, por
razones de tiempo, la decisión fue hacer lo que el tiempo nos permitiera pero que a la
vez, fuera una muestra de lo que se puede hacer. Lamentablemente, no fue mucho lo que
se logró y me preocupa el hecho de que no se pudo hacer toda la documentación que debe
hacerse, La arquitecta Anabel Coronado, quien ha sido mi asistente de restauración en
Palenque, Chiapas, México y en Cancuén, Guatemala, hizo al menos los dibujos de los
muros laterales, pero quedó pendiente el muro del fondo (Sureste) y la planta de todo el
recinto ya restaurado.

44
La solución es sencilla, pues el monumento está allí y pensamos que en la próxima
temporada se deben hacer los levantamientos completos de cómo quedó la parte
restaurada y de ser posible, extender la investigación sobre la rampa hacia arriba para
lograr entender mejor la relación de este pequeño recinto con la rampa misma que
conduce al centro del sitio.

INICIO DE LOS TRABAJOS:

Aunque las relaciones del proyecto con las comunidades siempre has sido cordiales; el
primer día de trabajo por la mañana (martes 5) Recibí instrucciones del Dr. Connel sobre
el acuerdo al que él había llegado con las comunidades de Chuillos alto y Chumillos
medio. La idea era que de la parte baja trabajarían 30 personas y 10 personas más de
Chimillos alto. Él y Chad Gifford me pidieron que, por razones del idioma español, yo
fungiría como el intermediario entre los trabajadores y los directores del proyecto,
recordándome a la vez, que el diálogo debía ser con los presidentes de las dos
comunidades. Según entiendo, el día anterior habían tenido algunas pequeñas diferencias
y esperábamos que ahora todo quedará solventado y todos contentos.

Llegamos a la base del cerro a esos de las 9:15 AM. Los trabajadores ya estaban allí,
esperando y después de los saludos correspondientes me preguntó el presidente de la
comunidad y su secretario si el Dr. Samuel vendría, pues ellos querían hablar con él. Les
informé que no, pero que yo estaba nombrado como intermediario y que podíamos
hablar, que además, allí estaba Brandon y que yo podría traducir para él lo que fuera
necesario. Ellos me informaron que habían decidido que solamente los de Chumillos
medio trabajaría y que los de Chumillos alto no vendrían. A mi me pareció que esto fue
una medida unilateral, pero pregunté si los de la parte alta estaban de acuerdo y me
dijeron que si. No es mi papel juzgar lo que pasaba y lo tomé como una decisión
comunitaria en la que nosotros no teníamos nada que opinar. Les aseguré sin embargo
que si ellos están de acuerdo nosotros también lo estaríamos.

Llegaron 31 trabajadores, de los cuales 9 quedaron en la parte de investigaciones


arqueológicas dirigido por Dr. Brandon S. Lewis Y 22 quedaron con nosotros (Anabel y
Rudy Larios) Como primera día de trabajo dedicamos todo el grupo a la limpieza de un
parea que abarca al rededor de 30 metros hacia el SW y 25 hacia el NE de la puerta. Esto
hizo un total de unos 55 metros de largo por unos 15 de ancho, lo que hizo una limpieza
de aproximadamente 825 m2.

Seguidamente, decidimos trazar tres trincheras transversales al gran muro circundante,


con el objeto de empezar a conocer el estado real en que se encuentra el muro en esta
parte y las posibilidades de encontrar escombro organizado para luego ser reintegrado
con la seguridad de su relación dentro del aparejo. Dos de estas trincheras quedaron del
lado Suroeste de la puerta una de ellas muy cercana al acceso y una al lado Noreste
también muy cercana a la entrada de la puerta. Dado a la falta de equipo topográfico, por
el momento, decidimos poner clavos muy grandes e hilos para fijar el trazo.

45
Posteriormente, la posición topográfica de estas trincheras fue fijada por el equipo de
topografía, de modo que, para agregar a este informe sería conveniente pedir esos datos a
los jóvenes topógrafos.

PLANIFICACIÓN DEL TRABAJO A REALIZAR Y MATERIALES:

En primer lugar tuvimos la tarea de calcular qué tipo de trabajo podríamos realizar en
solo tres semanas, pues es era el tiempo que el proyecto tenía par la ejecución de la obra.
La longitud del muro circundante en que se ubica la puerta a que nos referimos, puede ser
de unos 1,500 metros, y si contamos los otros muros es posible que tengamos al rededor
de unos 4 kilómetros de muros. En tal virtud, era indispensable fijarnos una meta factible,
de modo que para tener un límite, decidimos que las trincheras serían nuestro límite. Es
decir que las trincheras que en un principio fueron de dos metros de ancho cada una,
serían estudiadas profundamente y de ser posible restauradas las fracciones de muro que
en ellas se localizara.

Dentro de este espacio a intervenir, se encontraba, la puerta en si, y el pequeño recinto


interior. El problema que pudimos ver desde el inicio del trabajo fue que una puerta
necesita un contexto, es decir que, pensando en los visitantes futuros, me pareció que era
indispensable que hubiera un contexto arquitectónico para el cual la puerta había sido
construida. Lógicamente, esta instalación tuvo por objeto permitir el acceso controlado a
las partes residenciales del sitio y consecuentemente, nos pareció que sería importante
que se viera un poco más de los muros y naturalmente, los caminos de acceso y los
caminos circundantes al lugar.

Con esta idea decidimos dividir el grupo en dos partes, once personas en cada grupo.
Unos para trabajar directamente en la restauración y los otros once en la limpieza de los
caminos y un poco de los muros circundante para que el visitante pueda tener una idea
clara de la función y forma de los mismos. Esta distribución cambiaba de acuerdo con las
necesidades, pues también fue necesario pensar en la necesidad que tendríamos al
restaurar, de tener agua para disolver el material aglutinante y de acuerdo con lo que
Chad y Sam dijeron, en el sito hubo alguna vez un manantial. Buscamos el lugar y se
decidió hacer un pozo de un metro por dos y bajar para ver si en verdad podíamos tener
un poco de agua.

Otro aspecto que fue necesario prever fue el de los materiales para preparar aglutinante o
mortero para acomodar las piedras. El criterio fundamental para decidir qué clase de
material se usaría en la restauración fue, que no es posible reparar ningún objeto antiguo
con materiales incompatibles, de modo que lo primero que hice fue investigar en las
partes de muro que aun se conservan, el tipo de aglutinante que los constructores antiguos
usaron. El resultado fue muy claro. Ellos nunca usaron otra cosa sino la misma tierra
inorgánica que existe en el subsuelo, de modo que me preocupé por preguntar a los
hombres del lugar qué tipo de aglutinante usaban ellos para hacer adobes o tapias y me
explicaron que toman dos partes de tierra negra podrida por una parte de cangagua.

46
La búsqueda del agua no fue positiva, no hubo nada a pesar de que la superficie se veía
muy húmeda, esto nos hizo decidir que el agua se traería en dos o tres burritos. Cosa que
hicimos en su momento de necesidad. Las piedras, tendrían que ser las mismas que por
razones de ruina se encontraran en el lugar, así que con estos pensamientos y primeras
acciones, logramos realizar los trabajos:

METODOLOGÍA:

La metodología de restauración puede dividirse en tres etapas bien definidas,


Investigación, documentación y restauración. En el caso que nos ocupa y siendo uno de
los objetivos demostrar lo que se puede hacer, la documentación se redujo a un record
fotográfico que registró todas las acciones de liberación, en el caso de las trincheras y en
el caso de los muros que limitan el recinto rectangular, tomamos por sentado que aquí la
investigación arqueológica ya se efectuó (1990) y también nos concretamos a hacer
registros minuciosos fotográficos.

La restauración, de acuerdo a cartas y normas internacionales, es una actividad que tiene


carácter excepcional, es decir que, se restaura un objeto solamente cuando esto es
indispensable. Por otro lado, esas mismas normas nos imponen límites que para nosotros
son muy importantes, por ejemplo, la Carta de Venecia dice que la reconstrucción debe
ser desechada a Priori, y limita la restauración diciendo que ésta debe terminar en el
mismo momento en que empieza la hipótesis.

En el caso de Quitoloma, aunque la ruina es grande, todas la piedras están allí, pero
lamentablemente, cuando la investigación arqueológica se ha llevado a cabo sin objetivos
conservadores o de restauración mucha de la piedra que pudo ser reintegrada por
anastilosis puede ser eliminada al excavar, éste es el caso de la puerta en cuestión,
nosotras ya la encontramos liberada de los escombros y apilada a los lados las piedras
que, durante su liberación fueron quitadas del lugar.

De todos modos, el límite fue la evidencia, no podemos hacer más que lo que es
estrictamente evidente y eso fue lo que se hizo.

TRABAJOS REALIZADOS:

La limpieza metódica de las trincheras reveló la existencia del muro pero en parte
derrumbado y en parte, en proceso de caer, sin embargo, las evidencias fueron suficientes
como para entender con claridad tanto el muro defensivo como la puerta y el recinto
interior.

El trabajo realizado fueron descritos por Anabel Coronado, detallando lo que se hizo en
cada una de las trincheras. Cada trinchera fue nombrada como unidad de trabajo con un
número correlativo del 1 al 4 de la manera siguiente:
UNIDAD 1
La unidad 1 se localiza a 3.30 metros hacia el lado Este de la escalinata y tiene aproximadamente 2.00 (en dirección E-W) por 8.00
metros (en el eje N-S). Esta parte del muro se encontraba prácticamente colapsada hacia el lado Norte, con un gran faltante de piedras
en el área superior, que ignoramos si fueron removidas o simplemente caídas hacia ambos lados del muro a lo largo de su deterioro.

47
Según nos indicaron algunos de los trabajadores que formaron parte del equipo excavador durante la temporada de investigación del
Banco Central en años anteriores, se hicieron algunas excavaciones en esta misma área, acumulando piezas en el lado Norte del muro
cuando se encontraron fuera de su sitio. Incluso, algunas de ellas fueron marcadas con una pintura de aceite indicando su procedencia.

Procedimos a numerar las piedras colapsadas que iban siendo identificadas e irlas removiendo cuidadosamente, mostrando a los
trabajadores el método de restauración más adecuado a utilizar. En este caso, consistiría en la limpieza del área, restitución de
argamasas, reintegración de rellenos, y la restitución de elementos constructivos desplomados a su lugar original. Encontramos al
menos cuatro hiladas derrumbadas hacia el lado Norte, más las dos primeras que sí estaban fijas en su lugar, aunque como es de
esperarse, habían sufrido algunos movimientos a lo largo del tiempo. En total, estas seis hiladas alcanzaron casi los 1.20 metros de
altura.

Hicimos una extensión de esta unidad hacia el lado Oeste para unir esta sección del muro Norte con la lateral Este de la escalinata al
nivel de la cuarta grada (numeradas de abajo hacia arriba). De igual forma, el estado de conservación del muro lateral de las gradas
nos hizo proceder con la misma metodología para tratar de reintegrarle a este elemento arquitectónico su estabilidad original, e ir
identificando al máximo cada una de las piezas que conformaban el escombro.

UNIDAD 2
La unidad 2 inicia a 1.60 metros del lateral Oeste de la escalinata en esa misma dirección y cuenta en su inicio, con 2.00 metros de
ancho en dirección Este-Oeste y 9.00 metros de Norte a Sur. Encontramos un muro de piedras estibadas hasta una altura de 0.90
centímetros en esta sección que fueron identificadas por los trabajadores del proyecto del Banco Central, ya que ellos mismos las
colocaron de esa manera para proteger las del muro original que estaban detrás. Procedimos a desmantelar dicho muro para observar
el original, que estaba conformado por grandes piedras que proporcionaron su estabilidad todos estos años. Dada la buena
conservación de las primeras hiladas del muro, extendimos la excavación otros 2.00 metros al Oeste para aumentar el área de estudio y
darnos una mejor idea de las variaiciones de nivel del terreno en esta sección.

Finalmente, decidimos de igual forma que con la unidad 1, unir esta sección de muro con la lateral Oeste de la escalinata para darle
continuidad a los trabajos de restauración y que al menos en ambos lados de la escalinata pudiera consolidarse el muro defensivo para
detener su deterioro y tener una mejor comprensión de la arquitectura que conforma la entrada.

UNIDAD 3
La unidad 3 es de 2.00 (E-W) por 8.00 metros (N-S) y se ubica a 14.00 metros hacia el lado Oeste de la escalinata. La razón de elegir
esta sección del muro defensivo Norte, además de las razones especificadas al inicio de este punto, fue que visualmente aparentaba
alcanzar la altura máxima en relación con la topografía del terreno. Aquí podríamos constatar si el arranque de dicho muro en las
secciones aledañas a la escalinata del acceso correspondía al mismo número de hiladas o si el muro hubiera tenido distintas alturas
dependiendo de las curvaturas del nivel natural de tierra.

El estado de conservación en esta sección es bastante malo, a diferencia de unos centímetros al lado Oeste de esta
excavación donde dejaremos como testigo del proceso de colapso de este muro defensivo hacia el lado Norte, unas hiladas de piedra
que todavía permanecen en su lugar mostrando la diferencia entre el trabajo de restauración y el estado del resto del muro previo a
ello. Aprovechamos el deterioro de esta área para analizar el colapso y tratar de identificar al máximo la composición que el muro
hubiera tenido.

Removimos las piedras que estaban por encima del escombro para ir encontrando más hiladas bajo la tierra que se acumuló al paso del
tiempo. En total, tuvimos seis hiladas de piedra, aunque no estaban del todo completas, que alcanzaron en su parte más alta los 1.20
metros. La parte inferior del muro está constituído con piedras de gran tamaño y de formas muy irregulares, mientras las de las hiladas
superiores son de menor tamaño, especialmente, menos alargadas. Estas piedras a diferencia de las del área de la escalinata son de
gran dureza, por lo que talvez se justifica su corte mucho más rústico.

UNIDAD 4
Esta es el área designada como el espacio interior de la entrada Noroeste que ya había sido excavado en años anteriores,
por lo que iniciamos removiendo la vegetación de la superficie del piso, las gradas y la que estaba sobre los muros. Después de esto,
procedimos a limpiar las juntas de las piedras que también estaban llenas de pequeñas plantas herbáceas, para poder hacer fotografías
claras del estado en el cual encontramos los muros y poder rejuntear las piezas con una mezcla nueva.

Al haber trabajado primero el muro defensivo en las unidades 1 y 2, pasamos a consolidar las laterales de la escalinata que
hacen esquina con los muros que están formando el cuarto de acceso. De este modo, iniciamos desmontando y limpiando las piezas
del muro Oeste que conforma el muro de mayor longitud con un poco más de seis metros y una altura variable, mayor en el extremo
Sur y que disminuye hacia el lado Norte a nivel de las gradas. Lo anterior, se justifica como la misma posición de las piedras del muro
lo muestran, con el movimiento hacia la parte más baja del terreno (lado Norte) donde colapsaron la mayoría de los elementos que
conforman la arquitectura de esta área.

Es importante mencionar, que el trabajo fue puramente en el lado interior del muro Oeste, ya que su composición se
mostraba más como un muro que contenía gran parte del terreno natural detrás del mismo, encontrando poca evidencia de piedras
labradas en ese lado. Básicamente, dejamos la misma orientación que el deterioro mostraba corrigiendo un mínimo de su desfase a
través del tiempo, respetando las primeras hiladas de piedra que estaban casi fijas en su lugar.

La esquina formada por el muro Sur y el Oeste, estaba en buenas condiciones de amarre, pero al igual que el resto de los
muros, la mayor pérdida de piezas estaba en la parte superior. A unos 0.50 metros de la esquina se había perdido una sección de muro
como de 0.40 por 0.90 metros de área, y en el piso se observaban cuatro piedras derrumbadas que parecían haber estado en este

48
espacio. Aunque la idea de que solamente esta sección hubiese caído parecía algo extraña a nuestra lógica, contemplamos la
posibilidad de algún registro en excavaciones pasadas y aprovechamos para explorar el interior del muro nuevamente, en caso de que
ya hubiera sido realizado. No encontramos más que tierra del corte de terreno que se había contenido con el muro Sur, por lo que
procedimos a completar esta sección con piezas recicladas del escombro para proporcionarle el amarre adecuado a este elemento.

El extremo Este del muro Sur estaba enterrado por el derrumbe de tierras detrás de él, por lo que decidimos investigar ese
lado siguiendo las primeras hiladas hasta que encontramos lo que parecía formar una esquina. Hallamos dos piedras labradas en dos
lados y colocadas una sobre la otra a manera de esquina, por lo que agregamos dos piedras más para hacer evidente el término de
dicho muro en ese punto. La distancia total del muro fue de 3.20 metros de longitud, casi coincidiendo con el término del muro Este
con el que parecía delimitarse el acceso a las áreas residenciales por el camino descrito anteriormente, que va por el interior del muro
defensivo siguiendo el terreno natural del cerro.

El término del muro Este en este punto donde parece ser el límite de un acceso al camino interior de la fortaleza, fue
siempre evidente. Lo que sí nos pareció primordial investigar, era la cara Este de dicho muro y observar cómo es que intersectaba al
muro defensivo. Para esto, aprovechamos la extensión de la unidad 1 para realizar las excavaciones al mismo tiempo en ambos lados
del muro Norte. Encontramos muy poca evidencia de piedras labradas, siendo la mayoría piedras de corte muy rústico que más
parecían formar un relleno que proporcionara estabilidad, tanto para el muro Norte como para el Este. En la excavación del extremo
Norte del muro Este, donde intersectaba al muro defensivo, encontramos solamente las primeras tres hiladas pero pudimos ver
evidencia del amarre de ambos muros en la esquina Noreste del cuarto de entrada.

De igual forma, la lateral Este de la escalinata que estaba conformada por el muro defensivo, no podía apreciarse bien a
simple vista debido al gran derrumbe de las piezas en la parte superior del muro, contando solamente con dos hiladas en la cara Sur
donde formaba la esquina con el muro Sur. En realidad, del muro Norte sólo se puede ver 0.50 metros, ya que inmediatamente,
encontramos la esquina Noreste del cuarto de entrada. Aquí, agregamos sólo una piedra más para asegurarnos que dicha esquina
quedara estable, sin aumentar mayormente su altura.

Al ir consolidando las gradas que conformaban el espacio interior de la entrada Noroeste, fuimos haciendo la compactación
de tierra mojada y piedra para nivelar las superficies horizontales creadas en esa área, donde no se encontró más que tierra compactada
conformando los pisos.

En cuanto a los artefactos encontrados en esta área restaurada, cabe destacar que la mayoría de fragmentos de cerámica y
obsidiana salieron entre la tierra removida en la parte superior del muro Sur, y muy pocos en la limpieza de las unidades 1, 2 y 3. En la
esquina Suroeste y detrás del muro Este, encontramos media docena de pequeñas bolas de piedra tallada que, igualmente, aparecieron
en las excavaciones de las áreas residenciales a cargo del Dr. Brandon Lewis, y han sido consideradas como posibles municiones para
armas de defensa.

ÁREAS TRABAJADAS Y RENDIMIENTOS

En general, trabajamos 4 unidades con un total de 22 trabajadores y 47.918 m 2 en áreas consolidadas. El equipo humano estuvo
dividido en cuatro grandes grupos: el de la cantera de tierras (4 elementos), el que hacía la mezcla de materiales (3 elementos), el de
los caminos (7 elementos) y el de restauración (8 elementos). En la unidad 1 trabajaron un total de cuatro personas, entre realizar la
limpieza hasta llegar a la consolidación del muro y un 5% de piezas nuevas usadas como complementos que proporcionaron mejor
estabilidad, especialmente al lado Oeste del mismo muro.
Las dimensiones totales para esta sección fueron de 6.36m 2 en área consolidada de muro. Es difícil asegurar la altura total que pudo
haber tenido el muro defensivo, pero de acuerdo a lo observado durante los trabajos de investigación, se puede pensar que existe al
menos un 50% de faltante en relación con lo que vemos consolidado actualmente.

En la Unidad 2, consolidamos 6.72 m2 del muro defensivo con una pareja de restauradores y en un total de días. La Unidad 3 fue la
primera en restaurarse con la colaboración de tres restauradores que consolidaron 2.40 m 2 en días de trabajo. La Unidad 4 fue el último
trabajo a realizar, ya contando con los ocho restauradores al final de la temporada de trabajo. La excavación y, sobre todo, la limpieza
del área tomaron una semana y otra más para su restauración acompletando 32.438 m 2 , entre los muros Este, Oeste, Sur y una pequeña
parte interior del muro defensivo Norte. Además, en los últimos 3 días de trabajo, se ocuparon los trabajadores de la cantera y algunos
de los que hacían caminos para trabajar las gradas y los pisos.

A continuación se detallan las áreas totales trabajadas para la temporada 2005 en el acceso Noroeste de Quitoloma:

Muro Norte, Lado Norte 15.48 m2


Unidad 1 6.36 m2
Unidad 2 6.72 m2
Unidad 3 2.40 m2
Cuarto de Entrada 32.438 m2
Muro Sur 3.20 m2
Muro Este 3.045 m2
Lado Este 2.52 m2
Lado Sur 0.525m2
Muro Oeste 6.24 m2
Muro Norte 1.605 m2
Lado Sur 0.28 m2
Lado Este 1.325 m2

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Gradas 5.343 m2
Primera 0.81 m2
Segunda 0.78 m2
Tercera 0.81 m2
Cuarta 0.42 m2
Quinta 0.77 m2
Sexta 0.753 m2
Séptima 0.50 m2
Octava 0.50 m2
Piso 13.005 m2

CONCLUSIONES:

Es muy satisfactorio decir que los alcances de la obra física fueron mayores de lo que en
un principio nos pudimos imaginar. Especialmente cuando consideramos que el equipo
humano que tuvimos como mano de obra, era formado por gente que nunca en sus vidas
habían trabajado en la restauración de construcciones de piedra. Ellos demostraron gran
capacidad de comprensión en cuanto a todos los procesos de excavación, liberación y en
parte, documentación de muros en proceso de colapso.
Consideramos que la obra realizada cumple con el objetivo de mostrar lo que se puede
hacer y en especial, demostrar hasta que punto los rasgos culturales manifestados en
muros y arquitectura, están aun presentes y pueden ser comprendidos para su exposición
a la visita de los turistas o investigadores que se puedan interesar en este lugar.

En conclusión los trabajos realizados pueden tomarse como el inicio de algo más, pero
sin olvidar que en esta oportunidad tuvimos la ventaja de encontrar una parte investigada
previamente y esto nos ahorró un poco de trabajo, sin embargo, tenemos que lamentar
que la documentación no pudo ser completa dado a la premura del tiempo y a las metas
físicas que pretendíamos alcanzar. Por tal razón, en futuras intervenciones, será
indispensable contar con más tiempo, con un dibujante de planta, y al menos con un
teodolito que nos ayude a documentar con mayor detalle los rasgos arquitectónicos
presentes.

En cuanto a personas entrenadas, estamos seguros de que ya contamos con algunos


hombres y mujeres muy capaces que bien pueden ayudar a emprender una tares de mayor
alcance. Por le momento, lo que se hizo y que puede verse en la colección de fotos
adjunta y los dibujos de los muros laterales, nos parece una muestra pequeña pero muy
ilustrativa de lo que son los muros circundantes y al menos una entrada al sitio.

Es más, los senderos trabajados, que en total deben sumar un poco mas de 1,500 metros,
ahora permiten al visitante hacer un recorrido por todo el sitio y tener un sentido mucho
más claro de lo que fue Quitoloma y quizá puede ser mejor comprendido en cuanto a su
función defensiva y la privacidad tan grande que tenían las construcciones de vivienda en
la parte central.

Solo nos resta agradecer la oportunidad que se nos dio de participar en este programa. Así
mismo, desear que el futuro pueda ser mucho más productivo, en bien de la conservación
de una parte tan especial del patrimonio cultural de Ecuador y como lo dijéramos

50
siempre, en bien de las comunidades adyacentes que tanto necesitan desarrollarse sanas y
fuertes.

51
Rudy Larios y Anabela Coronado

52
La restauración

La entrada de Quitoloma

53
Notas preliminares de la Geología de los materiales líticos de las muestras de los
sitios en el Proyecto Arqueológico Pambamarca
Stephen L. Williams, Ph.D.
(traducido por Julio Mena, PUCE)

Introducción

En Agosto del 2005, los Drs. Marie Cottrel y E. Jane Rosenthal vinieron al Ecuador a
estudiar la tecnología lítica de los materiales registrados de las colecciones de superficie
y excavaciones en el Proyecto Arqueológico Pambamarca. Los acompañé como un
asistente de geólogo para ayudar a identificar los tipos de materiales líticos encontrados y
determinar, si es posible, las fuentes de estos materiales. En este reporte discutiré cuatro
tipos de materiales: lascas (incluyendo una discusión de la obsidiana recogida), piedras
de moler, piedras de construcción (incluyendo una discusión de la cangahua) y piedras
ornamentales.

Materiales de lascas

Aparte de la obsidiana, la cual fue el material de lasca de piedra más abundante en todos
los sitios mostrados, otros ocho materiales incluyendo cuatro volcánicos, un
sedimentario, un metamórfico y dos minerales fueron registrados en este sitio. Estos
incluían:
1.- Andesita gris oscura [Potencialmente en todos los sitios, ver Tabla 1]
2.- Andesita media gris porphyry [Espécimenes de OP8 en Pingulmí y OP23 solo en
Oroloma]
3.- Basalto aphanitic negro [Espécimenes de OP24 en Quitoloma, OP9 y OP23 en
Oroloma y solo OP24 en Pukarito]
4.- ¨Felsite¨ (grano muy fino con colores claros de roca volcánica) de crema a bronceado
[1 espécimen de OP8 en Pingulmí y 1 espécimen de OP12, Campana Pucará]
5.- Cuarzita granulada café [1 espécimen de OP4, Quitoloma]
6.- Chert de crema a gris claro [1 espécimen de OP8, Pingulmí]
7.- Vena blanca de cuarzo [1 espécimen de OP9, Oroloma]
8.- Calcedonia jaspeada canela blanca y negra [1 espécimen de OP25, Pukarito]

En la localidad se encontró andesita gris oscura, era la más comúmente usada de los
materiales no-obsidiana usada para lascas. La andesita porphyry y aphanitic basalto y
potencialmente venas de cuarzo y ¨fesite¨ talvez también había sido obtenida localmente,
aunque sus fuentes son desconocidas. El chert y el cuarzo son exóticos para una
provincia volcánica y pudieron haber sido obtenidos desde fuente desconocidas ubicadas
a grandes distancias.

Obsidiana de Pambamarca

La obsidiana fue recuperada de casi todos los sitios investigados durante las primeras
temporadas de muestreo. Aunque el menos en 11 variedades de obsidiana fueron

54
observadas en el muestreo de obsidiana, la mayoría de la obsidiana puede ser clasificada
en 6 tipos definidos por Salazar (1992). Estos incluyen:

(a) Obsidiana café rojiza (mahogany obsidian)


(b) Obsidiana transparente ahumada (clear to smoky obsidian)
(c) Obsidiana bandeada (banded obsidian)
(d) obsidiana ploma (¨leaded¨ obsidian) [solamente en Oroloma y Quitoloma]
(e) Obsidiana negra (black obsidian)
(f) Obsidiana nublada (cloudy obsidian)

Las otras 5 variedades aparecen muy raramente en este grupo de obsidiana. Estas
incluyen:

(g) Obsidiana negra con más de 1cm. de diámetro rosado a gris con inclusiones de ceniza.
(h) Obsidiana negra con más de 1cm. de diámetro, spherulites de minerales fesitic (lasca
de obsidiana)
(i) Obsidiana negra con más del 5% de incrustaciones felsitic blancas
(j) Obsidiana trasparente con inclusiones negras dendritic
(k) Obsidiana trasparente con inclusiones aplumadas negras.

Gradaciones desde caoba a obsidiana negra, de ahumada a obsidiana clara, de negro a


claro, y bandeado negro y claro a bandeado negro y gris pueden ser vistos en una sola
lasca de obsidiana, indicadores de variabilidad pueden ser encontrados en una sola fuente.

La obsidiana fue recuperada en una cantidad de cinco sitios en la región de Pambamarca


incluyendo el asentamiento pre-inca de Oroloma (Z3.B2.007). Las fortalezas pre-incas de
Pingulmí (Z3.B2.008) y Pukarito (Z3.B2.012) y las fortalezas incas de Quitoloma
(Z3.B2.001) y Campana Pucará (Z3.B2.010). Las cantidades de los cinco de seis
principales tipos de obsidiana (caoba, claro a ahumado, bandeado, negro y nublado)
tomados de los sitios de muestra se encuentra en la tabla 2 y comparado en la Figura 1.
La obsidiana ploma fue encontrada solamente en Oroloma y Quitoloma. El número de
espécimes de obsidiana caracterizados varía de 29 en Camapana Pucará y 169 en
Pingulmí. El número total de piezas de obsidiana recuperada en Oroloma, fácilmente
bordea las cien, pero solamente una submuestra de 156 piezas de 3 unidades fue
caracterizada. Aunque la obsidiana caoba no fue observada en la submuestra de Oroloma,
este tipo fue encontrado en otras unidades del sitio. La distribución de los cinco
principales tipos es similar de un sitio a otro (exceptuando quizá un alto porcentaje de
obsidiana caoba y un porcentaje más bajo de obsidiana bandeado en los sitios incas)
sigiriendo una fuente mayor común a los asentamientos pre-incas, fortalezas pre-incas y
fortalezas incas.

Salazar (1992) reporta la presencia de cuatro principales fuentes de obsidiana en la región


central del Ecuador al este de Quito, dos de estas (Mullumica y Yanahurco-Quiscatola)
habían sido caracterizadas quimicamente, aparentemente fueron intercambiadas entre las
tierras altas y la cosa ecuatoriana (Berger, 2003). La obsidiana de Mullumica es
típicamente bandeada o negra, pero puede ser también caoba, clara, ahumada o nublada.

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La obsidiana de Quiscatola es en parte vitrófera. El material vidrioso es primeramente
claro pero puede ser también ahumado o nublado. La fuente de Mullumica es
cercanamente parecida a todos os tipos de obsidiana encontrados en los sitos del área de
Pambamarca. El flujo es de un largo de 8Km; de 50 a 100 m. de ancho localizada de
3.900 a 4.300m de altura en la ladera oeste del Volcán Chacana al este de Quito y
solamente 20Km. al sur de Oroloma; donde la mayoría de la obsidiana de Pambamarca
fue encontrada (Salazar 1992).
Once muestras incluyendo cinco del sitio pre-inca de Oroloma y seis del sitio inca de
Quitoloma serán entregadas por Richard Hughes a la UC. Davis para el análisis de fuente
XRF. Las espectativas son que, si no todas las muestras la mayoría son comparables al
tipo de la fuente de Mullumica.

Materiales de Piedra de Moler

Las piedras de moler (incluyen manos, metates, boloas de boleadora, bolas) fueroon
exclusivamente de origen volcánico. La mayoría de las bolas no fueron modificadas, son
piedras redondas de río, mayores a 8cm. de diámetro. Tres tipos de materiales fueron
usados:
1) Andesita gris oscura
2) Andesita vesicular gris oscura
3) Tuff (Tufa) blanca a gris clara. (Solamente bolas modificadas)

La distribución de estos materiales por sitio y número de operación es mostrado en la


tabla 2. La Andesita fue encontrada en todos los sitos excepto en una pequeña
recolección superficial de Moyabamba. La Andesito vesicular usada primeramente para
manos y metates fueron encontrados solamente en los sitios pre-incas de Oroloma,
Pingulmí, Aylla Kuski y Pukarito. La Tuff (Tufa) gris fue encontrada solamente en
Campana Pucará (OP16). Todos estos materiales pueden ser encotrados en las quebradas
cercanas.

Piedras de Construcción

Dos tipos de piedras de construcción fueron observadas en el material recolectado en los


sitios, estos incluyen: Andesita de Quitoloma y Cangahua de Pucarito; los materiales que
no son de construcción fueron recolectados de muestras de otras fortalezas. Estos sitios
no fueron visiados durante nuestra estancia. de tal mamera que no sé si otros materiales
fueron utilizados en la construcción de paredes.

La Andesita erosionada de Quitoloma fue obtenida de menos en lo alto de la montaña.


Este material es quebrado en fracturas horizontales, que naturalmente divide la piedra en
copos de menos de 10cm. de espesor; la Andesita puede ser fácilmente fromada en
bloques rectangulares por el rompimiento de lajas y la formación de los lados de los
bloques con herramientas de piedra.

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Cangahua

La cangahua es una formación de ceniza volcánica endurecida, característica de las áreas


interandinas del norte de Ecuador y sur de Colombia, los sedimentos son técnicamente
volcanic loess formadas por cieno y partículas de arena que son fácilmente trabajadas por
el viento y reparadas bajo condiciones de humedad (Clapperton 1993) la tierra obtenida
de este material es esencialmente estéril para la agricultura porque tiene un bajo
porcentaje de materia orgánica. En áreas no trasformadas para la agricultura la tierra es
estabilizada por una capa baja de mat-like forbs y arbustos (como se ve en la cima de
Quitoloma). Pero en áreas de agricultura la tierra está fácilmente erosionada por el viento
y el agua.

Aunque superficialmente similar, dependiendo del porcentaje de minerales de cieno- y


arcilla-, la cangahua de diferentes lugares puede tener diferentes propiedades mecánicas y
efectos erosivos. La ceniza volcánica fresca puede contener desde isometric silt- a arena-
fragmentos de ceniza y cristales. (Clapperton 1993). El ambiente químico de la ceniza
generará óxidos de herro y minerales de arcilla de grano fino. Si ese material está
expuesto por eliminación de una capa vegetativa de ceniza será fácilmente reducido y
redepositado por los vientos persistentes en la región Interandina de Cangahua. Los
fuertes vientos moverán la fración fina dejando un residuo de partículas de cieno y
arcilla. Los burdos granos de cangahua, cuando no están protegidos por la vegetación
natural, es fácilmente rastreable pr el agrua, formando eventualmente quebradas típicas
de la región y redepositando el material en las planicies de las partes bajas de las laderas.
La ceniza no reducida tiene un alto porcentaje de minerales de arcilla acumulados y es
más suceptible de desplomarse cuando el ago está saturada. La práctica común hoy es
usar una pared de bloqures de cangahua para prevenir la pérdida de la tierra por erosión.
Una práctica similar pudo haber sido usada en la época aborigen.

La cangahua es un compuesto de depósitos de ceniza volcánica formado por diferentes


erupciones volcánicas de fuentes potencialmente diferentes. Aunque originalmente los
depósitos se veían como discretas capas de ceniza caída, estos depósitos han perdido su
estructura original y su carácter único por la redeposición mezcla. En el área de
Guachalá, en menos de dos episodios de cangahua de muchos metros de espesor,
separados por una imperceptible disconformidad puede ser vista en la estratigrafía de los
flancos de Pambamarca al sur de la Hacienda y en los cortes del camino de Cayambe a
Quito. Las unidades de cangahua anteriores a 1 o 2m de espesor, escazamente depositada
de lapilli blaca compuesta de 2 a 15mm. subangulares a partículas subredondeadas de
piedra pómez. Esta lapilli de piedra pómez está sobrepuesta por otra unidad de cangahua.

Bajo el microscopio la cangahua típica está compuesta de un angular a subredondeado


cieno a -arena fina- granos de feldespato y amphibole verde con alteraciones delgadas de
óxido y minerales de arcilla. Los vidrios volcánicos de nuevos no fueron observados.

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Piedras Ornamentales

Algunas piezas de piedras verdes fueron encontrados en OP22 en Oroloma, esto incluye
piezas redondeadas tabulares de piedra jabón verde clara clorita schist verde medio y
actinolita clorita schist. El significado de estos materiales en Oroloma es desconocido por
las piedras verdes (serpentina, jadita y turquesa) aparentemente son muy difundidas en
contextos domésticos y funerarios en el Periodo Formativo Tardío en la costa y en las
tierras altas del Ecuador (Stothert 2003:359). La fuente de estos materiales es incierta
hasta hoy

Referencias:

Burger, Richard L.
2003 Conclusions: Cultures of the Ecuadorian Formative in their Andean context.
Archaeology of Formative Ecuador, editado por J. Scott Raymond y Richard L. Burger,
pp. 465-486. Washington, D. C.: Dumbarton Oaks Research Library and Collection.

Clapperton, C.
1993 Quaternary geology and geomorphology of South America. Amsterdam, London,
New York, Tokyo, Elsevier.

Salazar, Ernesto
1992 El intercambio de obsidiana en el Ecuador Precolombino: Perspectivas teorico-
metodologicas. Arqueologia en America Latina Hoy, editado por Gustavo Politis.
Bogotá, Colombia: Fondo de Promocion de la Cultura. Biblioteca Banco Popular.

Stothert, Karen E.,


2003 Expression of ideology in the Formative Period of Ecuador. Archaeology of
Formative Ecuador, editado por J. Scott Raymond and Richard L. Burger, pp. 337-421.
Washington, D. C.: Dumbarton Oaks Research Library and Collection.

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Reporte preliminar del analisis de las muestras de flotacion de Pambamarca,
Ecuador, temporada 2005

Dr. Virginia Popper


Paleoethnobotany Laboratory Cotsen Institute of Archaeology University of
California, Los Angeles

Junio 12, 2006

51 muestras de flotación (2 litros) de la excavación 2005 en Pambamarca, Ecuador,


fueron presentadas al Paleoethnobotany Laboratory, Cotsen Institute of Archaeology,
University of California, Los Angeles análisis macrobotánico (Tabla 1). La mayoría de
las muestran pertenecen al periodo temprano, Inka, y periodos históricos. Un grupo de
muestras vinieron de la unidad de control (el definitivo espacio de estudio) esto produjo
información sobre registros no culturales de sedimentos de plantas encontradas fuera del
sitio.

Métodos

La clara fracción fue filtrada a través de una serie de filtros (2.00, 1.00, y 0.50 mm),
produciendo 4 fracciones (+2.00 mm, 2.00-1.00mm, 1.00-0.50mm, y -0.50mm)
preparada para la clasificación. la clara fracción está dividida por 2 razones. es más fácil
clasificar el material de similar tamano, dada la somera profundidad del suelo de clara
incidencia al microscopio binocular (10x) empleado. Además permite remover
selectivamente distintos materiales de cada fracción. En este análisis, madera carbonizada
y material amorfo fue removido de el +2.00mm fracción y pesado. el resto de material de
plantas carbonizado fue removido de 2.00-1.00mm y 1.0-0.50mm fracciones contadas y
pesadas. Solamente semillas identificables fueron removidas de - 0.50mm fracción.
Material de plantas generalmente descompuesto en un corto periodo de tiempo después
de la deposición. Por lo tanto, los restos de plantas no carbonizadas, las cuales
usualmente representa contaminación por vegetación moderna, es notado pero no
removido. muchas de esas muestras contienen raíces y semillas no carbonizadas.
Solamente material carbonizado recubierto de muestras de flotación fue considerado
como de origen cultural en este análisis, pero esta evidencia de contaminación moderna
indica que puede existir alguna mezcla en los depósitos de los sitios.
Finalmente, los restos de plantas recubiertas de carbón, fueron identificadas usando
plantas comparativas y colecciones de semillas e identificaciones manuales de semillas
localizadas en el Paleoethnobotany Laboratory at UCLA.

Resultados

Las tablas muestran la cantidad absoluta de restos carbónicos recubiertos de las


muestras de flotación. Al menos 3 plantas cultivadas fueron encontradas: Capsicum sp.

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cf. (ají), Triticum sp. (trigo) y Zea mays (maíz). en adición recuperamos 2 posibles
fragmentos que podrían indicar el uso de fréjol cultivado. Pocas identificaciones inciertas
son identificadas como ¨cf¨ (compare). Muchos fragmentos del maíz fueron explotados y
distintivo falta de epidermous requerido para poderlo identificar. El resto de los taxones
representa salvaje y herbáseas plantas que crecieron sobre o alrededor de los sitios.
algunos de esos pudieron haber sido plantas de uso.

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