Efecto del hundimiento vertebral en la escoliosis
Efecto del hundimiento vertebral en la escoliosis
de Ortopedia y Traumatología
ÓRGANO DE LA ASOCIACIÓN ARGENTINA DE ORTOPEDIA Y TRAUMATOLOGÍA
ASOCIACIÓN INVITADA:
EDITORIAL
1 El árbol torcido
Carlos María Autorino
5 Búsqueda de la Excelencia
Prof. Dr. Aníbal José Sarotto
INVESTIGACIÓN CLÍNICA
6 Manifestación clínica inicial de la lipomatosis epidural lumbar grado III de Naka: serie de casos
Tomás I. Erausquin, José A. Rosado Pardo, Jean M. Vital, Aníbal J. Sarotto, Micaela Besse
15 Fracturas vertebrales causadas por reductores de velocidad o “lomos de burro” Presidente: Dr. Pablo Douglass Plater
Santiago Formaggin, Guillermo A. Ricciardi, Gregorio Fosser, Ignacio Garfinkel, Gabriel Carrioli, Vicepresidente: Calcagni Esteban
Daniel O. Ricciardi Secretario General: Castelli Roberto
Director de publicaciones: Bazán Pedro Luis
22 Modificación del corredor aorto-psoas para el acceso oblicuo lumbar intervertebral según los cambios
Editor invitado: Anibal Sarotto
posturales y la composición corporal. Estudio multicéntrico observacional mediante resonancia magnética
Máximo de Zavalía, Enrique Gobbi, Juan J. Mazzeo, Bruno Verna, Felipe Lanari Zubiaur, Santiago Yeregui
30 Frecuencia del dolor lumbar en médicos especialistas en Ortopedia y Traumatología: estudio transversal
Micaela Besse, Guillermo A. Ricciardi, Adriana E. Cubecino, Claudio E. Bulos, José A. Rosado Pardo,
Daniel O. Ricciardi, Aníbal J. Sarotto
42 Seguridad de la cirugía de luxofracturas vertebrales toracolumbares según la oportunidad quirúrgica
Guillermo A. Ricciardi, Rodrigo Pons Belmonte, Juan Ignacio Cirillo, Ignacio Garfinkel, Facundo Ortiz,
Pablo Zuliani, Felipe López
53 Tratamiento de las fracturas cervicales aisladas de tipo “masa lateral flotante”: serie de casos
Juan Ignacio Cirillo, Esteban Peña, Guillermo A. Ricciardi, Martín Contreras, Rodrigo Pons Belmonte,
José Vía Dorado, Charles Carazzo, Grupo de Estudio de Trauma AO Spine América Latina
PRESENTACIÓN DE CASOS
59 Biopsia de sacro: canal de trabajo seguro mediante un sistema tubular
Pedro L. Bazán, Felipe Baudino Zoya, Micaela Cinalli
64 Estenosis espinal de triple región sintomática: reporte de un caso y revisión narrativa de la bibliografía
Valentino Latallade, Matías Pereira Duarte, Sebastián Gamsie, Gonzalo R. Kido, Matías G. Petracchi,
Marcelo F. Gruenberg
NOTA TÉCNICA
70 Hernia extraforaminal en el espacio L5-S1 tratada por abordaje transfacetario endoscópico.
Presentación de un caso y nota técnica
Máximo de Zavalía, Enrique Gobbi, Santiago Yeregui
ACTUALIZACIÓN
76 Complicaciones asociadas a la artrodesis intersomática lumbar por vía lateral. Revisión narrativa de la
bibliografía
Matías Pereira Duarte
REVISIÓN SISTEMÁTICA
83 Pérdida de stock óseo no osteoporótico en la columna. Denosumab como herramienta de tratamiento e
implicancia
Pedro L. Bazán, Alfredo Godoy Adaro, Gilmar L. Hernández Molina, Richard Á. Blanco Payano, Micaela Cinalli
OBITUARIO
90 Dr. Iván Ayerza† (1943-2023)
Prof. Dr. D. Luis Muscolo
91 Dr. Fernando Pablo Degrossi
VOL. 89, N.° 1 / FEBRERO 2024
Dr. Gerardo L. Gallucci
PÁGS. 1-91
[Link] • [Link]
Full english text available. Indexada en SciELO, LILACS, Latindex, Dialnet, Doaj, Redib, AmeliCA y JournalTOCs
Incluida en el Núcleo Básico de Revistas Científicas Argentinas del CONICET.
ISSN 1852-7434 (EN LÍNEA)
EDITORIAL
El árbol torcido
Carlos María Autorino
Hospital Universitario Austral
Jefe del Departamento de Ortopedia y Traumatología (2000-2023)
Consultor (desde 2023)
Facultad de Ciencias Biomédicas de la Universidad Austral
Profesor de Ortopedia y Traumatología
Director de la Carrera de Especialista Universitario en OT
Asociación Argentina para el Estudio de la Cadera y la Rodilla
Miembro Acreditado. Miembro de Honor. Ex Presidente (2012-2013)
Asociación Argentina de Ortopedia y Traumatología
Especialista Consultor. Presidente (2024)
Un árbol
D esde época remota, el árbol simboliza circunstancias definidas para el ser humano. Así, es posible establecer
analogías con estructuras personales, familiares, sociales, académicas.
Las raíces, ya sea ocultas bajo tierra o según la especie vegetal parcialmente visibles, son el sustento corporal.
Simbolizan a los principios fundacionales.
El tronco, la columna que sostiene y contiene los conductos nutricios. En algunas especies, erecto, en otras
curvo a la vez que elástico: en ambos casos, sólido. Simboliza a la robustez institucional.
Las hojas, fuente de sombra. Simbolizan a la protección inmanente; hallaremos reparo bajo ellas. Su cambio de
color y su caída temporales, identifican ciclos naturales.
Las ramas, temporalmente desnudas, el otoño; definitivamente desnudas, la sequía final.
Los frutos, la temporalidad estacional y la bondad de la providencia.
“Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Así, todo buen
árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol
malo dar frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. Así que, por sus frutos
los conoceréis.”
Un logotipo
Un logotipo es un símbolo gráfico peculiar de una empresa, conmemoración, marca o producto.
¿Cómo es el árbol característico del logotipo de la Asociación Argentina de Ortopedia y Traumatología?:
- Las raíces están ocultas.
- El tronco es torcido, sostenido por una estaca o garrote.
- No se ven frutos.
Procuraré responder a la siguiente pregunta:
¿Es el logotipo vigente de la AAOT representativo de sus antecedentes, rol y visión estratégica?
La denominación “Ortopedia” se origina vinculando a dos vocablos de origen griego: orthos (ὀρθο) “recto o
derecho” y paideía (παιδεία) “educación o formación”.
La imagen elegida por el autor para simbolizar a “la corrección y prevención de las deformidades en niños” es
precisamente la adoptada dos siglos después por la AAOT.
En suma, en la concepción original de Nicholas Andry, el “árbol torcido” representó conceptualmente a
la deformidad. No pretendió identificar a un marco de referencia correspondiente a un plan de estudios, a una
calificación de nivel de capacitación, a un Código de Ética, a una Agremiación.
Antecedentes de la AAOT
El título de este Editorial no pretende ser despectivo, muy lejos de ello:
• Amo a la especialidad, la vivo con pasión.
Ingresé a la Facultad de Medicina con vocación definida de ser Ortopedista. De niño, fui testigo presencial de
la dedicación de mi padre (exponente de la Escuela Finochietto, uno de los fundadores de la Especialidad en el
Hospital Cosme Argerich) por el servicio al necesitado y el estudio diario.
• Respeto a la AAOT y a las entidades monográficas emanadas del tronco original.
Me preocupa toda distorsión del ejercicio profesional ético.
2 Rev Asoc Argent Ortop Traumatol 2024; 89 (1): 1-4 • ISSN 1852-7434 (en línea)
Editorial
La especialidad ya no estaba integrada a la Clínica Quirúrgica, sino que se reconocía como especialidad,
con requerimientos específicos de capacitación teórica y de adquisición de destrezas.
El 13 de julio de 1982, se funda la “Asociación Argentina de Ortopedia y Traumatología” (AAOT) definiendo tal
hito la tramitación de su Personería Jurídica.
El “árbol torcido”
Por los antecedentes expuestos, opino que el logotipo de la AAOT no representa objetivamente a la esencia
histórica institucional: las raíces son ocultas, el tronco endeble, la especie es estéril.
Por el contrario, el “árbol AAOT” ha sido evidentemente sano y ha provisto frutos abundantes y buenos.
Las originalmente denominadas Sociedades “Huéspedes” y luego “Integrantes” se originaron en el seno de la
AAOT: ya no son tal como los apelativos las han identificado temporalmente. Siguiendo la denominación vigente
en España, es razonable reconocerlas como “Monográficas”.
Comparando con una familia, la AAOT es actualmente como un “paterfamilias” vital que ha sido fértil y genero-
so. Sus hijos (las sociedades “Monográficas”) son ya entidades calificadas en la formación especializada posbásica
avanzada. Son como hijos maduros que migran de la casa paterna, desarrollan su propio camino y mantienen el
vínculo familiar.
La AAOT sigue generando frutos:
- la AAOT ha concentrando su labor en la guía y consolidación de las etapas de formación en la especialidad
básica y posbásica,
- la AAOT ha liderado la normatización de un Marco de Referencia,
- la AAOT atrae a colegas de otras latitudes para formarse en la República Argentina,
- la Biblioteca, la Revista y el Congreso son referenciales a niveles nacional y regional, desde el Comité de
Destrezas se ha consolidado un repertorio de talleres de gran valor formativo,
- la Agremiación guía la adopción de políticas y medidas legítimas de acción colectiva en defensa de intereses
comunes, tal cual lo establecen las normas legales vigentes.
Gremio no es intrínsecamente “mala palabra”. Sindicato tampoco.
Las primeras planas de los diarios, en relación con la vida nacional, nos han exhibido frecuentemente ejemplos
de aquello que no hay que ser.
Quien recorre las calles de Florencia reconoce en sus nombres a los gremios contemporáneos de Dante.
Quien recorre Salzburgo y otras ciudades europeas milenarias, reconoce en los bares los estandartes de los
gremios; más tarde fueron identificación de las primitivas logias masónicas; no debe extrañar ya que, en francés,
maçon eran los albañiles.
Cuando pienso en un dirigente ejemplar (me es muy difícil identificar a uno argentino contemporáneo) me surge
inmediatamente Lech Walesa, ex Presidente de Polonia, católico ferviente. Era electricista en un astillero; de día
trabajaba y luego conducía el Sindicato.
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C. M. Autorino
Su rol fue fundamental para la caída del comunismo en Polonia. No en vano el gran Santo Juan Pablo II confió
en él y lo premió con su amistad.
Ser Ortopedista significa no solamente implantar una prótesis sino “trabajar atendiendo pacientes”.
Desde el inicio de mi ejercicio profesional, el sustento familiar se ha basado en mi trabajo. Tengo la experiencia
personal de haber tenido serias dificultades para superar los últimos 7 a 10 días del mes allá cuando circulaban
los patacones, cuando había hiperinflación. Superé el mal momento por el apoyo de mi esposa y trabajando más,
a veces hasta claudicar mis párpados sosteniendo separadores. Hoy reflexiono qué buena ayuda hubiera sido la
Agremiación entonces.
Antes de despedirme comparto con el lector un recuerdo de mi juventud. Papá, persona ejemplar, era íntimo
amigo de uno de los pioneros de la Asociación Argentina de Anestesia, Analgesia y Reanimación.
En aquella época, el ejercicio profesional era Hospital a la mañana (muchos años sin nombramiento) y Consulto-
rio privado a la tarde. El colega Anestesiólogo había sido hasta difamado por otros colegas por liderar un proyecto
cuya visión estratégica era un concepto global, no meramente asistencial, el que mencioné precedentemente: “tra-
bajar, atendiendo pacientes”. Hoy veo en él un ejemplo a seguir.
4 Rev Asoc Argent Ortop Traumatol 2024; 89 (1): 1-4 • ISSN 1852-7434 (en línea)
EDITORIAL
Búsqueda de la Excelencia
Prof. Dr. Aníbal José Sarotto
Jefe de la Unidad 8, a cargo del Servicio de Ortopedia y Traumatología,
Hospital General de Agudos “Carlos G. Durand”, Ciudad Autónoma de Buenos Aires,
Argentina
L a actividad de toda institución académica tiene, al menos, tres pilares fundamentales que la sustentan: la edu-
cación, la extensión a la comunidad y la investigación.
Nuestra Sociedad Argentina de Patología de la Columna Vertebral (SAPCV), al ser la primera sociedad de co-
lumna en Latinoamérica, ha cultivado y posee la mayor trayectoria educativa en este campo, sustentada esta afir-
mación con el curso bianual, la formación continua de médicos en servicios acreditados, las diversas actividades
formativas presenciales y en línea tanto por dentro y como por fuera de los congresos de la SAPCV y la AAOT.
El segundo pilar, la extensión a la comunidad, históricamente, se limitaba a la atención brindada a nuestros pa-
cientes. Sin embargo, desde el 2022, hemos abrazado un nuevo paradigma en esta área. Incorporamos profesionales
de la comunicación, renovamos nuestra imagen, sitio web y redes sociales, decidiendo salir a realizar prevención
a la comunidad. Instituimos la “Semana y Día de la Columna” para conmemorar la fecha de fundación de nuestra
Sociedad. Convocamos a figuras destacadas del arte, el deporte y otras áreas para iniciar campañas preventivas y
darnos a conocer. Debo decir que fue un éxito y el nuevo presidente, Dr. Pablo Plater, garantizó su continuidad.
En tercer lugar, la investigación clínica y de laboratorio a cargo de nuestros socios, cuyos resultados se materia-
lizan con presentaciones de trabajos en revistas y congresos, fomentamos la comunicación en nuestro idioma sobre
los resultados obtenidos, facilitamos el acceso a la titularidad para los miembros acreditados e incrementamos el
tiempo dedicado a la presentación de trabajos científicos en el congreso. Lo que llevó a un récord histórico con más
de 120 obras recibidas entre trabajos premiados, presentaciones y pósteres. Esto mismo sumado a su calidad, hizo
que, desde el Comité Editorial de la Revista de la AAOT, se nos dé la oportunidad única de publicar un número
exclusivo sobre columna, por lo que, desde la Comisión Directiva, inmediatamente, nos pusimos a trabajar en este
proyecto que hoy se ve reflejado en un volumen de excelente calidad.
Sin proponérmelo, este representa mi último acto como presidente de la SAPCV y marca el cambio de autori-
dades en la nueva Comisión Directiva.
Quiero agradecer especialmente al Editor y amigo personal, el Dr. Ernesto Bersusky, y al joven y brillante mé-
dico especialista en columna, el Dr. Guillermo Ricciardi, así como a todos los médicos y trabajadores de la revista
por su labor diaria, que nos brinda lecturas de calidad en el ámbito ortopédico.
Espero que disfruten con este número tanto como lo hice yo.
Resumen
Introducción: La lipomatosis epidural espinal es una enfermedad infrecuente caracterizada por el sobrecrecimiento del tejido
adiposo no encapsulado dentro del espacio epidural. Esto genera una estenosis del conducto espinal que puede provocar sinto-
matología compresiva. La presentación típica es insidiosa a lo largo de meses o años. El objetivo de este estudio fue realizar un
análisis descriptivo de la manifestación clínica inicial en pacientes con lipomatosis epidural espinal grado III de Naka. Materiales y
Métodos: Estudio observacional retrospectivo en la Unidad de Patología Espinal de 4 instituciones, de 2010 a 2023. Se incluyó a
pacientes >18 años, de ambos sexos, que acudieron por dolor lumbar con irradiación o sin irradiación, y presentaban lipomatosis
lumbar Naka III en la resonancia magnética. Resultados: Se incorporó a 40 pacientes (edad promedio 62.5 años). El 75% era
obeso, ninguno era fumador. El motivo de consulta más frecuente fue lumbalgia, con una mediana de evolución del dolor de 5.5
meses. Conclusiones: La lumbalgia fue la consulta más frecuente, con excepción del compromiso de L3-S1 que fue la lumbocru-
ralgia. Los pacientes que sufrieron dolor más tiempo (>6 meses) eran más jóvenes y tenían un índice de masa corporal menor;
sin embargo, no resultó estadísticamente significativo.
Palabras clave: Lipomatosis epidural lumbar; lumbalgia; manifestaciones clínicas.
Nivel de Evidencia: IV
Initial Clinical Signs of Naka’s Grade III Lumbar Epidural Lipomatosis: A Case Series
Abstract
Introduction: Spinal epidural lipomatosis (SEL) is a rare pathology characterized by the overgrowth of nonencapsulated adipose
tissue within the epidural space. This generates spinal stenosis, which might result in compression symptoms. The typical presen-
tation is insidious pain that lasts months or years. The objective of this study was to carry out a descriptive analysis of the initial
clinical signs of patients with Naka’s grade III lumbar SEL. Materials and Methods: Retrospective observational study in the Spi-
nal Pathology Unit of 4 institutions, from 2010 to 2023. Patients over the age of 18, of both sexes, who consulted for low back pain
with or without radiation and presented Naka’s grade III lumbar lipomatosis on magnetic resonance imaging (MRI) were included.
Results: We included 40 patients, with a mean age of 62.5 years; 75% were obese, there were no smokers. The most frequent
reason for consultation was low back pain, with a median duration of 5.5 months. Conclusions: The most common reason for
consultation was low back pain, with the exception of L3-S1 level involvement, which caused lumbar pain with radiation to the thigh.
Patients with a longer period of pain (>6 months) were younger and had a lower BMI; although this was not statistically significant.
Keywords: Lumbar epidural lipomatosis; low back pain; clinical signs.
Level of Evidence: IV
Recibido el 12-8-2023. Aceptado luego de la evaluación el 5-11-2023 • Dr. Tomás I. Erausquin • tomaserausquin@[Link] ID [Link]
Cómo citar este artículo: Erausquin TI, Rosado Pardo JA, Vital JM, Sarotto AJ, Besse M. Manifestación clínica inicial de la lipomatosis epidural lumbar grado III de Naka: serie de casos.
Rev Asoc Argent Ortop Traumatol 2024;89(1):6-14. [Link]
Introducción
El espacio epidural se encuentra entre el saco dural y las paredes raquídeas. Es un espacio virtual ocupado por
grasa y venas que se extiende desde el foramen magno hasta el extremo distal del conducto raquídeo.1-3 La lipo-
matosis epidural espinal (LEE) es una enfermedad infrecuente caracterizada por el sobrecrecimiento del tejido
adiposo no encapsulado dentro del espacio epidural. Esto genera una estenosis del conducto espinal que puede
provocar sintomatología compresiva.3-5
El primer caso de LEE sintomática fue descrito por Lee y cols.,5 en 1975, en un paciente con trasplante de riñón
que había recibido tratamiento prolongado con corticoides. La prevalencia es del 1,1-21%, predomina en el sexo
masculino y los pacientes con obesidad, y es infrecuente en la población pediátrica.4,6-10 La incidencia muy variable
probablemente se deba a los diferentes criterios diagnósticos. Borré y cols.8 definen el cúmulo rudimentario como
LEE grado I, mientras que, en estudios más recientes, el diagnóstico es más estricto y empiezan a considerar la
LEE con un franco cúmulo adiposo.6,7
Puede ser idiopática o asociarse con un exceso de corticoides endógeno o exógeno. La forma más común (26-
50%) es aquella asociada al tratamiento prolongado con corticoides. Algunos cuadros relacionados con la cor-
ticoterapia son: trasplante de órganos, enfermedades autoinmunes, esclerosis múltiple, diabetes mellitus, colitis
ulcerosa, enfermedad de Crohn.7,10-15 El exceso de corticoides endógeno ocasiona un bajo porcentaje de LEE (3%),
está asociado a enfermedades que provocan hipercortisolemia, como la enfermedad de Cushing, el hipotiroidismo,
el prolactinoma, etc. La forma idiopática (17%) es aquella de causa no conocida, en pacientes que no estuvieron
expuestos a exceso de corticoides, ni tienen obesidad. La obesidad es la causa más común de LEE cuando se ex-
cluye el uso de corticoides (24,5%).10-16
La presentación típica es insidiosa a lo largo de meses o años. El dolor lumbar o torácico suele preceder al resto
de los síntomas; excepcionalmente los pacientes pueden desarrollar síntomas agudos, presentarse con síntomas
compresivos, como mielopatía, radiculopatía y, en raras ocasiones, como un síndrome de cola de caballo. Esta
presentación variable se relaciona, en gran parte, con el cúmulo de tejido adiposo en distintas localizaciones del
canal espinal.16-19
El estudio de elección para el diagnóstico es la resonancia magnética (RM), las imágenes típicamente muestran
un tejido en el espacio epidural posterior hiperintenso en la secuencia T1, señal intermedia en la secuencia T2 e
hiposeñal con supresión grasa, como característico del tejido graso.14,20-23 La imagen típica en el corte axial fue des-
crita por Kuhn y cols.2 como el signo de la “Y” por compresión circunferencial del saco dural a nivel lumbar. Borré
y cols.,8 y Naka y cols.21 proponen distintos grados para la LEE, donde el grado III es el más severo, sintomático y
suele observarse esa imagen en “Y” característica (Figuras 1 y 2).
A B
Figura 1. Resonancia magnética de columna lumbar, secuencia T1, cortes axiales. Acumulación de grasa en el
disco intervertebral L5-S1. A. Con forma en “Y”. B. Con forma poligonal.
Rev Asoc Argent Ortop Traumatol 2024; 89 (1): 6-14 • ISSN 1852-7434 (en línea) 7
T. I. Erausquin y cols.
A B C
Figura 2. Clasificación de la lipomatosis epidural según Naka y cols. Resonancia magnética de columna lumbar, secuencia
T1, cortes sagitales. A. Grado I, la grasa se encuentra entre la línea indicada y las extremidades de los arcos posteriores
vecinos (flecha). B. Grado II, la grasa cruza la línea, pero se encuentra entre las extremidades de los arcos posteriores
(cabezas de flechas). C. Grado III, la grasa cruza la línea (cabeza de flechas) y se la ve sobre las extremidades de los arcos
(flechas).
Dado que no todos los pacientes con grados I y II son sintomáticos, la LEE puede constituir un hallazgo inci-
dental. Por este motivo, el objetivo de este estudio fue realizar un análisis descriptivo de la manifestación clínica
inicial de pacientes con lipomatosis espinal lumbar (LEL) grado III de Naka.
Materiales y Métodos
Se llevó a cabo un estudio observacional, descriptivo y retrospectivo en la Unidad de Patología Espinal de cuatro
instituciones, entre enero de 2010 y enero de 2023. Se incluyó a pacientes >18 años, de ambos sexos que acudieron
por dolor lumbar con irradiación o sin irradiación, y tenían LEL grado III de Naka en la RM.
Se excluyó a quienes recibían corticoides, los que sufrían endocrinopatías con alteraciones de cortisol, aquellos
que abandonaron el seguimiento o que tenían datos incompletos y a los que padecían una enfermedad extradural,
como hematomas, angiolipomas o metástasis epidural.
Recolección de datos
La recolección de datos se realizó a partir de un exhaustivo análisis de las historias clínicas de consultorio y el
archivo de imágenes de las instituciones. Quienes cumplían los criterios de inclusión fueron incorporados en una
base de datos desarrollada por los mismos investigadores a partir de las historias clínicas. Las variables registra-
das incluyeron parámetros clínicos (edad, sexo, índice de masa corporal [IMC], comorbilidades), parámetros de
imágenes (nivel afectado en la RM) y parámetros de la presentación sintomática (motivo de consulta, tiempo de
evolución).
Las imágenes fueron evaluadas por dos miembros senior del equipo.
Consideraciones éticas
Este estudio fue aprobado por el Comité de Ética e Investigación correspondiente de cada institución. Dado su
carácter retrospectivo, no fue necesario el consentimiento informado de los participantes y los datos filiatorios se
preservaron mediante su codificación en una base de datos con acceso exclusivo de los investigadores.
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Lipomatosis epidural lumbar
Análisis estadístico
Las variables categóricas se expresan como número absoluto de presentación y porcentaje. Las variables con-
tinuas que asumieron una distribución normal se presentan como media y desviación estándar; de lo contrario,
como mediana y rango intercuartílico (RIC). Para verificar la distribución de la muestra se utilizó la prueba de
Shapiro-Wilk.
La comparación del dolor pre- y posintervención se realizó con la prueba de la t de Student para muestras re-
lacionadas o la prueba de rangos con signo de Wilcoxon para muestras relacionadas, según correspondiera. Las
comparaciones entre grupos independientes variables se efectuó con la prueba de la t de Student para muestras
independientes o la prueba de la U de Mann-Whitney, según lo apropiado.
Los datos se analizaron con el programa IBM SPSS Macintosh, versión 24.0 (IBM Corp., Armonk, NY, [Link].).
Resultados
Se incluyó a 40 pacientes con LEL grado III de Naka que concurrieron por dolor a la consulta con el equipo de
patología espinal. Diez (25%) eran mujeres. El promedio de edad fue de 62.5 ± 12.9 años, ninguno era tabaquista.
El resto de las características se detallan en la Tabla 1.
La mediana de evolución del dolor fue de 5.50 (RIC 3.75-7) meses. En cuanto a las presentaciones clínicas, el
tiempo de evolución del dolor fue más prolongado en pacientes con las formas asociadas a radiculopatía compa-
rados con aquellos con lumbalgia, con una diferencia estadísticamente significativa con respecto de la lumbalgia
(p = 0,017) (Figura 3).
El nivel más afectado fue L5-S1 (n = 22, 55%), seguido de L4-S1 (35%). El grupo L3-S1 tenía mayor edad
(mediana 60.5 vs. 59 y 59.5 años; p = 0,9), dolor con más tiempo de evolución (8.25 vs. 5.57 y 5.75 meses; p =
0,32) e IMC más alto (35,5 vs. 31,1 y 31,9 p = 0,069), pero estos hallazgos no resultaron significativos. El motivo
de consulta más frecuente fue la lumbalgia (n = 23, 56%); cuando se analizó la presentación clínica según el nivel
afectado, la clínica más frecuente en pacientes con compromiso de L3-S1 fue la lumbocruralgia, esta diferencia
no fue significativa (Tabla 2).
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T. I. Erausquin y cols.
14
12
Tiempo hasta la consulta (meses)
10
0
Lumbalgia Lumbociatalgia Lumbocruralgia
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Lipomatosis epidural lumbar
Para facilitar el análisis multivariado, se dicotomizaron las variables tiempo de evolución (<6 meses vs. ≥6 me-
ses) e IMC (<30 vs. ≥30).
Como resultado del análisis bivariado al comparar los grupos, aquellos con dolor por más tiempo eran más jó-
venes (65.8 vs. 59.1 años; p = 0,1) y tenían un IMC menor (31,3 vs. 32,2; p = 0,39); sin embargo, estos valores no
fueron significativos (Figura 4). Predominaron los pacientes con IMC >30 (75%), quienes consultaron principal-
mente por lumbalgia (69 vs. 27%, p = 0,018), con predominio del sexo masculino (86,2 vs. 45,5%, p = 0,014); las
diferencias entre edad, tiempo de evolución y nivel afectado no fueron significativas (Tabla 3).
100
90
80
70
60
Edad
50
40
30
20
10
0
<6 meses ≥6 meses
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T. I. Erausquin y cols.
Discusión
En este estudio, se evaluó a 40 pacientes con LEL grado III de Naka y una edad promedio de 62.5 años, con
predominio del sexo masculino. El 75% de la muestra tenía un IMC >30. El motivo de consulta más frecuente fue
la lumbalgia, con una mediana de evolución del dolor de 5.5 meses.
La LEL idiopática representa aproximadamente un 17% de los casos. El primer caso de LEE idiopática fue
publicado por Badami y Hinck,19 en 1982. Años más tarde, se establece la forma idiopática: aquella que afecta a
pacientes no obesos, sin tratamiento con corticoides ni otra causa subyacente que justifique la entidad; es la forma
reportada con menos frecuencia.10-16 En este estudio, casi el 25% de los pacientes tenía la forma idiopática y el
resto se asociaba con obesidad. Cabe destacar que este porcentaje más alto que los publicados puede obedecer a la
exclusión de los casos relacionados con exceso de corticoides.
La LEL suele predominar en el sexo masculino (68-75%), es más frecuente a los 65 ± 10 años, y la duración
de los síntomas varía mucho según las publicaciones (4-27 meses).2-8,14,15,23-25 Típicamente el cúmulo excesivo de
tejido adiposo se produce de manera lenta y progresiva, de un saco tecal disminuido en las etapas iniciales a uno
completamente obliterado en los estadios avanzados. Este tejido excesivo genera un efecto de masa, provocando
una compresión mecánica y también una compresión venosa que lleva a la ingurgitación y la compresión del saco
dural, la médula y las raíces.18-22
En nuestro estudio, no había pacientes con la forma aguda, la mediana de la evolución del dolor fue de 5.5 meses,
con predominio del sexo masculino y una media de la edad similar a la de las publicaciones previas.
La localización del nivel espinal puede variar según la etiología de la enfermedad, la forma torácica es la más
frecuente. Fogel y cols.15 reportan el depósito a predominio torácico (55,8%) cuando se asocia a corticoides exóge-
nos, compromiso toracolumbar en caso de hipercortisolismo endógeno y predilección por la zona lumbosacra en
la LEE idiopática y en aquella asociada con obesidad.11-15 Naka y cols. describen la predilección de la zona torácica
media y lumbar baja en los casos idiopáticos, las formas torácicas son las que más se asocian con alteraciones
neurológicas (hasta un 70% de casos de mielopatía).21
En nuestro estudio y en coincidencia con los reportes previos, predominó el nivel lumbar bajo (L5-S1) en aque-
llos pacientes con LEL idiopática y LEL asociada con obesidad.
Existen diversas graduaciones según las imágenes de la RM, pero ninguna se correlaciona con las manifestacio-
nes clínicas.2,8,20-22 Borré y cols.8 proponen una clasificación de la LEE en las imágenes de la RM de 0 a III según el
porcentaje del canal vertebral ocupado por el tejido graso; el grado III es siempre sintomático (con una ocupación
del canal >70%). Naka utiliza cortes axiales y sagitales de RM para la clasificación de 0 a III, las formas avanzadas
se asocian con la imagen en “Y” descrita por Kuhn y cols.2
12 Rev Asoc Argent Ortop Traumatol 2024; 89 (1): 6-14 • ISSN 1852-7434 (en línea)
Lipomatosis epidural lumbar
En nuestro estudio, se analizó la presentación clínica de los pacientes con LEL grado III de Naka, con predomi-
nio de la lumbalgia (56%).
El estudio tiene como debilidad su diseño retrospectivo y un relativo escaso número de pacientes. Por otra parte,
el muestreo no probabilístico puede estar sujeto a un eventual sesgo de selección. A pesar de ello, destacamos
como fortaleza que es el primero en analizar la presentación clínica de la LEL grado III de Naka en nuestro medio
y que los resultados obtenidos fueron similares a los de publicaciones internacionales sobre el tema, por lo que
representa un aporte original de nuestro medio.
Conclusiones
Nuestra muestra incluyó a 40 pacientes con LEL grado III de Naka. Predominó el sexo masculino, la edad pro-
medio era de 62.5 años, y había un mayor compromiso del segmento lumbosacro.
La lumbalgia fue la forma de presentación más frecuente, excepto por el compromiso de L3-S1 que fue la lum-
bocruralgia. El 75% de la muestra era obesa, sin diferencias significativas en cuanto a la edad, la evolución del
dolor y el nivel afectado con respecto a los pacientes con IMC ≤30. Los pacientes que sufrieron dolor por más
tiempo (>6 meses) eran más jóvenes y tenían un IMC más bajo; sin embargo, estos hallazgos no fueron estadísti-
camente significativos.
––––––––––––––––––
Conflicto de intereses: Los autores no declaran conflictos de intereses.
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14 Rev Asoc Argent Ortop Traumatol 2024; 89 (1): 6-14 • ISSN 1852-7434 (en línea)
INVESTIGACIÓN CLÍNICA
Resumen
Objetivo: Presentar una serie de casos de fracturas vertebrales en pasajeros de autobús asociadas al pasaje por reductores de
velocidad. Materiales y Métodos: Se realizó un estudio descriptivo y retrospectivo de una serie de casos de lesiones vertebrales
torácicas y lumbosacras sufridas por pasajeros a causa del impacto del vehículo con reductores de velocidad. Se incluyó a pacien-
tes tratados en dos instituciones, entre el 1 de enero de 2012 y el 1 de enero de 2023. Resultados: Se registraron 23 pacientes
con lesiones vertebrales de la columna toraco-lumbosacra, 14 mujeres (60,9%) y 9 hombres (39,1%), promedio de la edad
43 años (DE ± 12; rango 25-62). Casi todos eran pasajeros (n = 22; 95,7%) que viajaban sentados en la última fila del autobús
(n = 20; 86,5%). Un solo caso correspondía a un conductor del vehículo. Se documentaron 29 lesiones vertebrales, 28 fracturas
toracolumbares (de T10 a L2; 96,6%) y una fractura de coxis (3,4%). La vértebra más comprometida fue L1 (n = 16; 55%). Las
fracturas más graves (A3/A4) se asociaron con tratamiento quirúrgico (p = 0,007) y una mayor mediana de días de internación
(p = 0,005). Conclusiones: Las lesiones vertebrales asociadas al impacto vehicular con reductores de velocidad son fracturas
causadas por un mecanismo de compresión axial, más frecuentes en pasajeros ubicados en la última fila de asientos del autobús.
Comprometen predominantemente la charnela toracolumbar y la vértebra fracturada con más frecuencia es L1 y exclusivamente
uno de los platillos vertebrales.
Palabras clave: Fractura vertebral toracolumbar; autobús; reductores de velocidad; lomo de burro; trauma.
Nivel de Evidencia: IV
Abstract
Objective: To present a case series of spinal fractures in bus passengers caused by passing over speed bumps. Materials and
Methods: A descriptive and retrospective study of a case series of thoracic and lumbosacral spinal injuries suffered by passen-
gers as a result of vehicle impacts with speed bumps was conducted. Patients treated at two institutions from January 1, 2012 to
January 1, 2023 were included. Results: 23 patients with vertebral injuries of the thoracolumbosacral spine were recorded: 14
women (60.9%) and 9 men (39.1%), average age 43 years (SD±12; range=25-62). Almost all of the patients were passengers
(n=22, 95.7%) sitting in the last row of seats on the bus (n=20, 86.5%). A single case was documented involving the vehicle’s
driver. 29 spinal injuries were recorded, 28 thoracolumbar fractures (from T10 to L2; 96.6%) and 1 coccyx fracture (3.4%). The
most frequently involved vertebra was L1 (n=16; 55%). The most severe fractures (A3/A4) were associated with surgical treat-
ment (p=0.007) and a longer median hospital stay (p=0.005). Conclusions: Spinal injuries during vehicular impact with speed
bumps are caused by an axial compression mechanism, with greater involvement of passengers who are located in the last row
of seats. They primarily affect the thoracolumbar joint, with the L1 vertebra and exclusively one of the vertebral endplates being
fractured most frequently.
Keywords: Thoracolumbar vertebral fracture; bus; speed bump; trauma.
Level of Evidence: IV
Recibido el 7-8-2023. Aceptado luego de la evaluación el 5-12-2023 • Dr. Guillermo A. Ricciardi • guillermoricciardi@[Link] ID [Link]
Cómo citar este artículo: Formaggin S, Ricciardi GA, Fosser G, Garfinkel I, Carrioli G, Ricciardi DO. Fracturas vertebrales causadas por reductores de velocidad o “lomos de burro”. Rev Asoc
Argent Ortop Traumatol 2024;89(1):15-21. [Link]
Introducción
Las fracturas vertebrales que se producen por traumatismos de alta energía son un tema ampliamente desarro-
llado en la bibliografía y los accidentes de tránsito son la primera causa de lesión vertebromedular traumática,
representan el 38% de los casos.1 Sin embargo, se ha descrito brevemente un subgrupo de lesiones por traumatismo
vertebral indirecto ocurrido en pasajeros de autobús y que motivan el desarrollo de nuestro estudio. Representan
lesiones vertebrales que se producen cuando el vehículo pasa intempestivamente por reductores de velocidad (en
la Argentina, “lomos de burro”), y que ocurren predominantemente en pasajeros de autobús que viajan en la última
fila de asientos.2-4
Los reductores de velocidad son elementos utilizados en las calles como medidas de seguridad vial para dis-
minuir la velocidad del tránsito en determinadas zonas urbanas. En la Argentina, no hay un registro exacto de
cuándo comenzaron a implementarse, pero, en la década de 1990, creció su protagonismo como instrumento para
controlar la velocidad en áreas residenciales, colegios o intersecciones con alto tránsito sin semáforos, a fin de
evitar accidentes. Cabe destacar que, en la Ley Nacional de Tránsito Nº. 24.449, no existe una definición precisa
que contemple el uso de reductores de velocidad, por lo que su construcción y colocación no están reguladas; por
lo tanto, los tipos de diseño y señalizaciones difieren.5
El objetivo de este artículo es describir una serie de casos de fracturas vertebrales en pasajeros de autobús aso-
ciadas al pasaje por reductores de velocidad.
Materiales y métodos
Se realizó un estudio descriptivo y retrospectivo de una serie de casos de lesiones vertebrales torácicas y lumbo-
sacras sufridas por pasajeros de autobús durante el impacto vehicular con reductores de velocidad, tratados en dos
instituciones del sistema laboral y privado de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, entre enero de 2012 y enero
de 2023.
Se incluyó a pacientes con lesiones vertebrales que afectaran la columna torácica, lumbar y sacrocoxígea, con
antecedente traumático documentado como “traumatismo indirecto conduciendo o viajando en autobús por el
impacto vehicular con reductores de velocidad”. No se incluyeron lesiones cervicales, en línea con publicaciones
previas que han descrito este mecanismo para fracturas toracolumbares específicamente.4 Se excluyó a pacientes
con enfermedad oncológica, osteoporosis grave o establecida documentada en los antecedentes (según la clasifi-
cación de la Organización Mundial de la Salud que define osteoporosis grave cuando ya ocurrió una fractura por
fragilidad), con impacto de terceros u otros objetos que puedan sesgar la relación con el mecanismo de lesión
clásicamente descrito.4,6
Se recopilaron datos de las historias clínicas y el archivo de imágenes de radiografías, tomografía computarizada
y resonancia magnética de columna al ingreso. Se contemplaron las siguientes variables: edad, sexo, posición en
el vehículo (conductor o pasajero), lugar en el vehículo (última fila de asientos/conductor/otro), clasificación de la
fractura según el sistema de clasificación AO Spine de lesiones vertebrales toracolumbares,7 estado neurológico al
ingreso según la escala de discapacidad de la American Spinal Injury Association,8 nivel y topografía de la lesión
(torácica: de T1 a T9; charnela toracolumbar: de T10 a L2; lumbar baja: de L3 a columna sacrocoxígea); comor-
bilidades previas, tratamiento instaurado (conservador, quirúrgico), complicaciones, días de internación y días de
baja laboral.
Las fracturas vertebrales por compresión se agruparon según la gravedad de la lesión del cuerpo vertebral de
acuerdo con la morfología de la clasificación AO (tipos “A0, A1 y A2” vs. “A3/A4”) para su comparación.
Todas las imágenes fueron evaluadas por dos de los autores, los dos especialistas en cirugía de columna con
más experiencia del equipo, para la clasificación independiente de las lesiones. Los desacuerdos se resolvieron por
consenso entre los autores de la investigación.
Análisis estadístico
Las variables categóricas se describen como número y porcentaje. Las variables numéricas se expresan como
media y mediana según su distribución (paramétrica o no paramétrica) y sus respectivas medidas de dispersión,
desviación estándar y rango. Para la comparación de variables categóricas se utilizó la prueba χ2 o la prueba de
Fisher. Las variables numéricas se compararon con la prueba de la t de Student para muestras independientes o
la prueba de la U de Mann-Whitney, según su distribución. Se consideró estadísticamente significativo un valor p
<0,05. Se utilizó el programa de estadística SPSS v25.
16 Rev Asoc Argent Ortop Traumatol 2024; 89 (1): 15-21 • ISSN 1852-7434 (en línea)
Fracturas vertebrales por reductores de velocidad
Resultados
En la Tabla 1, se detallan las características de la muestra. Inicialmente, se incluyó a 25 pacientes con fracturas
vertebrales sufridas durante un viaje en autobús. Se excluyó a dos, porque el mecanismo de la lesión era diferente
del clásicamente descrito: uno por trauma directo de otro pasajero y uno por trauma craneoencefálico grave en el
contexto de síncope. Finalmente, se obtuvo una muestra de 23 pacientes con lesiones vertebrales de la columna
toraco-lumbosacra. Catorce (60,9%) eran mujeres y nueve (39,1%), hombres, con una edad promedio de 43 años
(DE ± 12; rango 25-62). El 82% tenía menos de 55 años. Casi todos eran pasajeros (n = 22; 95,7%) que viajaban
sentados en la última fila del autobús (n = 20; 86,5%). En un solo caso, se trató del conductor del vehículo. Se re-
gistraron 29 lesiones vertebrales, 28 fracturas toracolumbares (de T10 a L2; 96,6%) y una fractura de coxis (3,4%).
La vértebra más comprometida era L1 (n = 16; 55%), seguida de T12 (n = 6; 20,6%), T11 (n = 3; 10,4%) y L2
(n = 3; 10,4%). De acuerdo con la clasificación AO Spine,6 las fracturas tipo A1 (compromiso exclusivo de un solo
platillo vertebral, sin afectación del muro posterior) fueron las más frecuentes (n = 11; 50%), seguidas de las tipo
A3 (compromiso de un solo platillo vertebral y el muro posterior) (n = 8; 36,4%). No se documentaron lesiones con
compromiso del complejo ligamentario anterior o posterior ni evidencia de traslación (Figuras 1 y 2).
Masculino 9 (39,1)
Pasajero 22 (95,7)
No documentado 2 (8,7)
A2 2 (9,1)
A3 8 (36,4)
A4 1 (4,5)
Quirúrgico 12 (52,2)
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S. Formaggin y cols.
n = 23
Pacientes con fracturas sufridas por el impacto
contra reductores de velocidad durante un viaje
en autobús.
86,9%
Último asiento
100%
Afectan la
charnela
toracolumbar
~50%
Vértebra L1
~50%
Tipo A1
A B C D
E F G
Figura 2. Caso ejemplo: hombre de 51 años con fractura de L1 y compromiso del platillo vertebral
superior y el muro posterior, tipo A3 (A-D). Fijación corta percutánea (E-G).
18 Rev Asoc Argent Ortop Traumatol 2024; 89 (1): 15-21 • ISSN 1852-7434 (en línea)
Fracturas vertebrales por reductores de velocidad
En cuanto al tratamiento inicial, 11 (47,8%) pacientes recibieron un tratamiento conservador: uno con fractura
de coxis (analgesia, reposo y rehabilitación) y 10 con fracturas toracolumbares (A1 n = 8; A3 n = 1) inmovilizados
con corsé tipo Jewett. Tres pacientes evolucionaron con dolor persistente e intenso después de las ocho semanas de
tratamiento, y fueron sometidos a una cifoplastia como tratamiento de rescate. El 52,2% fue sometido a una cirugía
inicial. Los pacientes quirúrgicos eran: cuatro con fractura tipo A1 tratados con cifoplastia (cifosis segmentaria
>20°, n = 2; intolerancia al corsé, n = 1; disminución de la densidad mineral ósea según unidades de Hounsfield
en la tomografía computarizada, n = 1); siete con fractura tipo A3 tratados con artrodesis corta (n = 5), artrodesis
mininvasiva doble vía (n = 1) o fijación percutánea (n = 1) y finalmente, uno con fractura tipo A4 y compromiso
neurológico asociado tratado con descompresión y artrodesis. La tasa de complicaciones en la muestra fue del
21,7%: tres casos de fracaso del tratamiento conservador (ya mencionados) y dos complicaciones posoperatorias
(una asociada al implante y otra, síndrome de Guillain-Barré).
Al comparar a los pacientes con fracturas toracolumbares en función de la gravedad de la lesión (A1/A2 vs.
A3/A4), no se hallaron diferencias estadísticamente significativas en las variables predictivas de la gravedad; no
obstante, el compromiso del muro posterior tuvo una asociación estadísticamente significativa con la indicación
quirúrgica (p = 0,007) y una mayor mediana de días de internación (p = 0,005). En la Tabla 2, se resumen los re-
sultados de la comparación.
Baja laboral (días); mediana (rango) 134 (55-518) 207 (127-499) 0,62
Discusión
Se han publicado pocos estudios sobre las fracturas por reductores de velocidad. Se cree que Bowrey y cols. des-
cribieron los dos primeros casos de lesiones en la columna vertebral causadas por el paso de un vehículo a través de
un “lomo de burro” a alta velocidad.2 Nueve años más tarde, Aslan y cols. publican cinco pacientes con este tipo de
fracturas, pero, hasta el momento, sin hacer referencia al mecanismo de la lesión.3 Posteriormente, Munjin y cols.
Rev Asoc Argent Ortop Traumatol 2024; 89 (1): 15-21 • ISSN 1852-7434 (en línea) 19
S. Formaggin y cols.
reportan la serie de pacientes más extensa hasta ahora, con 46 casos y 52 fracturas vertebrales secundarias a trau-
matismos causados por el paso de un vehículo a través de reductores de velocidad.4 También describen minucio-
samente las características del mecanismo de la lesión, proponen que, a medida que el vehículo se eleva mientras
atraviesa el reductor de velocidad, se genera una fuerza vertical ascendente que está determinada por la velocidad
a la que el vehículo impacta contra este y la distancia entre su punto de aplicación y el centro de apoyo. Entonces,
a mayor velocidad del vehículo, se exacerba un efecto similar al de una catapulta sobre el sistema de suspensión
vehicular. Como consecuencia, el pasajero o conductor se eleva repentinamente de su asiento y luego cae abrupta-
mente debido a la fuerza de gravedad, generando un mecanismo de compresión axial sobre la columna vertebral.4
Las características demográficas de nuestra serie fueron similares a las de las series publicadas, con predominio
del sexo femenino (60%) y una edad promedio de 43 años.2-4
En nuestra serie, la mayoría de los pacientes eran pasajeros y estaban sentados en la última fila, esto coincide con
las tres series publicadas en las que más del 90% tiene este antecedente.2-4 Munjin y cols. sugieren que la posición
de la fila de asientos traseros representa la distancia más lejana a la rueda trasera del autobús y el sitio del autobús
que menos amortiguación posee. La fuerza inercial ascendente que se genera a este nivel es de mayor amplitud y
longitud. A su vez, la fuerza de compresión axial posterior, provocada por el descenso brusco de los pasajeros, es
también mayor, debido a la distancia que recorren y la falta de un punto de apoyo más cercano con respecto al siste-
ma de amortiguación. Es por ello que los pasajeros que se ubican en la fila de asientos traseros son los que absorben
la mayor fuerza del impacto y corren un riesgo más alto de sufrir lesiones traumáticas en la columna vertebral.4
Nuestros datos sobre la localización, la vértebra y el tipo de fractura más frecuentes fueron similares a los pu-
blicados.4 La charnela toracolumbar fue la región de la columna vertebral más comprometida (96,6%; n = 28) y la
vértebra L1 (55%; n = 16), la más fracturada. La energía del impacto es absorbida, en mayor medida, por el grupo
de vértebras que están en la zona de transición entre la columna dorsal rígida y la columna lumbar móvil. El tipo
de fractura más frecuente según la clasificación AO Spine fue A1 (50%, n = 11).7
No hubo casos de lesiones del complejo ligamentario anterior o posterior (fracturas tipo B y C) al igual que
en las series publicadas, en coincidencia con el mecanismo de compresión axial predominante propuesto en la
bibliografía.2-4
La tasa global de complicaciones fue del 21,7% (n = 5). Cabe destacar que las complicaciones estrictamente
quirúrgicas fueron bajas: solo un paciente presentó fallas del implante. Llamativamente, un paciente tuvo síndro-
me de Guillain-Barré a los 14 días de la cirugía, una asociación extremadamente infrecuente, pero descrita en la
bibliografía, con resolución ad integrum.9,10 En tres pacientes, el tratamiento conservador fracasó, a causa de la
intolerancia al corsé, por lo que fue necesario un tratamiento de rescate con cifoplastia.
Cabe destacar que la mayor parte de los pacientes fueron atendidos en el contexto de un accidente laboral in
itinere, en camino al trabajo o de regreso. Durante la evaluación inicial de pacientes con accidentes de trabajo, es
frecuente la necesidad de diagnosticar un cuadro preexistente, no relacionado con el siniestro, y que pueda inter-
ferir en la patogenia de la lesión. Un ejemplo es la fragilidad ósea que hace susceptible al paciente de fracturarse
con traumatismos de baja energía. Creemos relevante destacar que la mayoría de los pacientes de la muestra (n
= 19; 82%) eran adultos jóvenes, <55 años, y que se excluyó a pacientes con osteoporosis severa documentada o
causas de fracturas patológicas. Esto último, a criterio de los autores, sugiere la gravedad de la cinética del trauma
ocurrido en el contexto del impacto vehicular con reductores de velocidad, y configura la lesión como una fractura
vertebral traumática. Además, en nueve pacientes, la cinética del accidente provocó lesiones vertebrales graves,
con compromiso del muro posterior e inestabilidad mecánica evidente o potencial. Las fracturas vertebrales
más graves, con compromiso del muro posterior, se asociaron con una indicación mayor de cirugía y tiempos de
internación más prolongados. Munjin y cols., en coincidencia con nuestros resultados, publicaron una serie 10 pa-
cientes con lesiones graves e indicación de cirugía. Por otra parte, también destacaron el antecedente positivo de
trastornos del metabolismo óseo en el 23%, y sugieren que los pacientes con osteoporosis deberían evitar el último
asiento del colectivo.4
Las principales debilidades de nuestro estudio son su diseño descriptivo y retrospectivo, el bajo número de
pacientes que impide generalizar sus conclusiones y los probables sesgos de selección, medición y registro. Pro-
bablemente no fue posible incluir a pacientes por falta de registro del mecanismo de lesión en la historia clínica.
Sin embargo, por la escasa cantidad de casos publicados, con una única serie reportada en revistas indexadas según
nuestra búsqueda bibliográfica, consideramos que nuestro estudio es relevante como soporte de una mejor interpre-
tación clínica de un mecanismo de lesión conocido, pero muy poco comunicado en la bibliografía.
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Fracturas vertebrales por reductores de velocidad
Conclusiones
Las lesiones vertebrales asociadas al impacto vehicular con reductores de velocidad son fracturas causadas por
un mecanismo de compresión axial, que ocurren más en pasajeros sentados en la última fila del autobús. Com-
prometen predominantemente la charnela toracolumbar, la vértebra que se fractura con más frecuencia es la L1
y exclusivamente uno de los platillos vertebrales. Asimismo, pueden provocar lesiones más graves que afectan
el muro posterior o inestabilidad mecánica evidente o potencial. Por esto último y por el predominio de adultos
jóvenes (<55 años) sin enfermedades del metabolismo óseo en nuestra serie, sugerimos interpretar las fracturas
vertebrales en el contexto del impacto vehicular con reductores de velocidad (o “lomos de burro”) como lesiones
vertebrales traumáticas.
––––––––––––––––––
Conflicto de intereses: Los autores no declaran conflictos de intereses.
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Rev Asoc Argent Ortop Traumatol 2024; 89 (1): 15-21 • ISSN 1852-7434 (en línea) 21
INVESTIGACIÓN CLÍNICA
Resumen
Introducción: La cirugía mínimamente invasiva de columna se ha vuelto cada vez más popular en los últimos años. Se han desa-
rrollado técnicas nuevas y menos invasivas que se han convertido en procedimientos de elección para determinadas enfermeda-
des. El tamaño del corredor aorto-psoas es un factor determinante al elegir la técnica oblicua de fusión intersomática. Objetivos:
Describir las modificaciones en el tamaño del corredor aorto-psoas en decúbito lateral derecho y decúbito supino mediante reso-
nancia magnética y su asociación con el índice de masa corporal. Materiales y Métodos: Se realizó una resonancia magnética
de los espacios discales de L1-L2 a L4-L5 a 13 voluntarios en decúbito supino y decúbito lateral derecho. Se midió el corredor y se
comparó el tamaño en cada nivel. Resultados: El tamaño del corredor aorto-psoas y de la distancia arteria-disco tuvo un aumento
estadísticamente significativo al posicionar al paciente en decúbito lateral derecho. Conclusiones: La resonancia magnética es
de suma importancia en la planificación prequirúrgica, pues deja en evidencia la movilidad de las estructuras abdominales. Se
producen cambios significativos en el corredor aorto-psoas y la distancia arteria-disco al ubicar al paciente en decúbito lateral
derecho. Sin embargo, estos cambios no tienen una relación significativa con el índice de masa corporal.
Palabras clave: Fusión intersomática lumbar oblicua; cirugía mínimamente invasiva; cirugía de columna.
Nivel de Evidencia: IV
Modification of the Safe Corridor for Oblique Lumbar Interbody Fusion Based on Postural Changes
and Body Composition. An Observational, Multicenter Study Using MRI
Abstract
Introduction: Minimally invasive spine surgery (MISS) has gained popularity in recent years. New and less invasive techniques
have emerged as the preferred procedures for certain pathologies. The size of the aorta-psoas corridor is decisive when choosing
the oblique interbody fusion technique. Objectives: To describe the changes in the size of the aorta-psoas corridor in the right
lateral decubitus and supine decubitus positions by magnetic resonance imaging and their association with body mass index.
Materials and Methods: 13 volunteers underwent MRI of the disc spaces from L1-L2 to L4-L5 in the supine and right lateral
decubitus positions. The corridor was measured, and the sizes at each level were compared. Results: A statistically significant
increase in the size of the aorta-psoas corridor and the artery-disc distance was obtained when positioning the patient in the right
lateral decubitus position. However, these have no significant relationship with BMI. Conclusions: The use of MRI in pre-surgical
planning is extremely important. This study reveals the mobility of the abdominal structures. We can conclude that, as stated in
the objective of the study, significant changes occur in the aorta-psoas corridor and the artery-disc distance when the patient is
positioned in the right lateral decubitus position.
Keywords: OLIF; MISS; minimally invasive spine surgery.
Level of Evidence: IV
Recibido el 6-8-2023. Aceptado luego de la evaluación el 10-12-2023 • Dr. Santiago Yeregui • santyeregui@[Link] ID [Link]
Cómo citar este artículo: de Zavalía M, Gobbi E, Mazzeo JJ, Verna B, Lanari Zubiaur F, Yeregui S. Modificación del corredor aorto-psoas para el acceso oblicuo lumbar intervertebral según los
cambios posturales y la composición corporal. Estudio multicéntrico observacional mediante resonancia magnética. Rev Asoc Argent Ortop Traumatol 2024;89(1):22-29.
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Introducción
Desde que se describieron las técnicas de fusión intersomática lumbar, los procedimientos más adoptados por
los cirujanos de columna han sido aquellos que se realizan por la vía posterior tradicional: la fusión intersomática
lumbar posterior (posterior lumbar interbody fusion, PLIF) y la fusión intersomática lumbar transforaminal (trans-
foraminal lumbar interbody fusion, TLIF).1-7 En los últimos 15 años, los múltiples abordajes anterolaterales han
ido ganando terreno y afianzándose como técnicas de elección para casos específicos. A diferencia de las técnicas
intersomáticas posteriores, los abordajes anterolaterales permiten una amplia exposición del espacio discal, el cual
no está obstruido por el saco dural y los elementos neurales.4,7-10 En consecuencia, se pueden colocar dispositivos
intersomáticos grandes que superan ampliamente el tamaño y las dimensiones de los dispositivos posteriores.4,7,11,12
El auge de los abordajes anterolaterales ha ido acompañado de técnicas de cirugía de columna mínimamente inva-
siva que se han convertido en procedimientos de elección para muchos cirujanos de columna de todo el mundo.4,7-10
Se han descrito varios procedimientos para el abordaje mínimamente invasivo del espacio intervertebral lumbar,
entre ellos, las técnicas anterior (anterior lumbar interbody fusion, ALIF), oblicua (oblique lumbar interbody fu-
sion, OLIF), lateral (lateral lumbar interbody fusion, LLIF), TLIF y PLIF.1-5,7-10
La técnica OLIF es un procedimiento mínimamente invasivo descrito por Mayer, en 1977, que surgió como
una posible solución a las desventajas de las técnicas ALIF y LLIF.7-10,12-16Algunos ejemplos de estas incluyen la
lesión nerviosa y del músculo psoas, que provocan molestias y debilidad.12-13,17,18 La técnica ALIF particularmente
se asocia a un riesgo más alto de lesión vascular, lesión ureteral e incluso lesión del plexo sacro.7,9,12,18 Para evitar
este tipo de lesiones, se han aplicado métodos de fusión intersomática lumbar retroperitoneal anterior (OLIF) que
utilizan un abordaje entre la aorta y el psoas.7-10,18-21 Otro factor que influyó en el auge de la OLIF como técnica qui-
rúrgica alternativa es que, en L4-L5, las crestas ilíacas generan un impedimento anatómico para el uso de la LLIF.
En cambio, con esta técnica, es factible la colocación del dispositivo intersomático en L5-S1, con complicaciones
vasculares limitadas a través de una modificación de la técnica para la movilización segura de los vasos ilíacos
ligando primero la vena iliolumbar.20-24 La técnica quirúrgica consiste en un abordaje lateral en decúbito lateral
derecho (DLD). La discectomía y la colocación del dispositivo intersomático se realizan a través de un corredor
oblicuo cuyos límites se encuentran entre el borde medial del músculo psoas mayor y el borde lateral de los vasos
lumbares (aorta/ilíaca), espacio conocido como corredor de seguridad.18,20-29
La resonancia magnética (RM) es considerada un estudio prequirúrgico obligatorio cuando se planea la técnica
OLIF, puede definir su viabilidad al evaluar el tamaño de los corredores y la posición de los elementos vascula-
res.30,31 Sin embargo, este estudio se suele realizar en decúbito dorsal, es decir, en una posición distinta de la que se
efectúa el procedimiento quirúrgico. Nosotros creemos que las estructuras abdominales son más móviles cuanto
mayor es la grasa abdominal del paciente, por lo que los pacientes con un corredor angosto en decúbito supino
(DS) pueden ser candidatos a un abordaje oblicuo si son evaluados con una RM en DLD.
El objetivo de este estudio fue describir las modificaciones que se producen específicamente en el tamaño del
corredor utilizado para la técnica OLIF al cambiar al paciente de DS a DLD durante una RM, y describir su aso-
ciación con la composición corporal.
Materiales y métodos
Se llevó a cabo un estudio observacional de tipo descriptivo. El estudio fue aprobado por el Comité de Ética del
Hospital Alemán de Buenos Aires, Argentina (Sistema [Link] número de Registro: 1997).
Se incluyó a 13 voluntarios, de ambos sexos, >18 años a quienes se les había realizado una RM entre abril y junio
de 2020. Los criterios de exclusión fueron: embarazo, fracturas vertebrales, cirugía abdominal o torácica previa o
alguna contraindicación para la RM.
Se realizaron 26 RM en 13 pacientes. Se utilizó un resonador 1.5 Philips© Tesla Multiva en dos centros distintos.
En primera instancia, el estudio se efectuó con el paciente en DS y, luego, en DLD (Figura 1). Se tomaron cortes
sagitales y axiales en secuencias T1 y T2. Mediante una balanza con tallímetro (la misma en todos los casos), se
determinaron la talla y el peso corporal, y se obtuvo el índice de masa corporal (IMC) de cada paciente. La medi-
ción siempre se realizó en horario matutino antes de la RM.
Se utilizó el sistema OsiriX® versión 12.5.2. para medir el corredor de seguridad aorto-psoas y la distancia
arteria-disco en los espacios L1-L2, L2-L3, L3-L4 y L4-L5, en DS, y en DLD (Figura 2). Todas las mediciones
estuvieron a cargo de un médico ortopedista especialista en columna.
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M. de Zavalía y cols.
A B
Figura 1. Resonancia magnética. A. Paciente en decúbito supino. B. Paciente en decúbito lateral derecho.
Figura 2. Resonancia magnética del disco intervertebral, corte axial, donde se ejemplifican las mediciones.
Para la distancia arteria-disco, es el punto más anterior de la arteria hasta el punto más anterior del disco
intervertebral. Para el corredor aorto-psoas, se toma el punto más lateral de la arteria hasta el punto más medial
del músculo psoas.
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Modificación del corredor aorto-psoas
Análisis estadístico
Para las comparaciones entre variables con distribución normal, se aplicó la prueba de la t de Student para mues-
tras relacionadas (paramétrica), mientras que, cuando se encontró una distribución asimétrica, al menos, en una de
las variables por comparar, se usó la prueba de Wilcoxon (no paramétrica). Para los resultados de correlación, se
utilizó la prueba de correlación de Pearson. El IMC se calculó con la fórmula peso (kg)/talla (m)2.
El análisis estadístico se efectuó con el programa IBM SPSS versión 23.
Resultados
La muestra estaba formada por cinco hombres y ocho mujeres, con una media de la edad de 49 ± 15 años (mín.
29 años, máx. 73 años). La media de la talla era de 1,69 ± 0,08 m (mín. 1,59 m, máx. 1,87 m). La media del peso
era de 74 ± 17,43 kg (mín. 56 kg, máx. 111 kg). El IMC tuvo una media de 25,51 ± 4,27 (mín. 20,8, máx. 34,6).
Corredor aorto-psoas
En DS, el corredor aorto-psoas o corredor de seguridad en L1-L2 se distribuye en un rango de 2,02 cm (mín. 0,15
cm, máx. 2,17 cm), con una media aritmética de 1,25 ± 0,56 cm y una mediana de 1,39 cm. En L2-L3, se distribuye
en un rango de 1,63 cm (mín. 0,99 cm, máx. 2,62 cm), con una media aritmética de 1,66 ± 0,48 cm y una mediana
de 1,72 cm. En L3-L4, se distribuye en un rango de 1,4 cm (mín. 0,9 cm, máx. 2,3 cm), con una media aritmética
de 1,56 ± 0,42 cm y una mediana de 1,58 cm. Por último, para L4-L5, se distribuye en un rango de 2,23 cm (mín.
0,19 cm, máx. 2,42 cm), con una media aritmética de 1,03 ± 0,65 cm y una mediana de 1,00 cm.
Al cambiar a DLD, el corredor aorto-psoas en L1-L2 se distribuye en un rango de 2,30 cm (mín. 0,37 cm, máx.
2,67 cm), con una media aritmética de 1,68 ± 0,68 cm y una mediana de 1,83 cm. En L2-L3, se distribuye en un
rango de 1,67 cm (mín. 0,90 cm, máx. 2,57 cm), con una media aritmética de 1,82 ± 0,52 cm y una mediana de
1,78 cm. En L3-L4, se distribuye en un rango de 1,46 cm (mín. 0,98 cm, máx. 2,44 cm), con una media aritmética
de 1,69 ± 0,52 cm y una mediana de 1,54 cm. Finalmente, en L4-L5, se distribuye en un rango de 2,32 cm (mín.
0,24 cm, máx. 2,56 cm), con una media aritmética de 1,26 ± 0,72 cm y una mediana de 1,33 cm.
Distancia arteria-disco
En DS, la distancia arteria-disco en L1-L2 se distribuye en un rango de 0,99 cm (mín. 1,37 cm, máx. 2,36 cm).
En L2-L3, se distribuye en un rango de 1,10 cm (mín. 1,40 cm, máx. 2,50 cm). En L3-L4, se distribuye en un rango
de 1,70 cm (mín. 1,16 cm, máx. 2,86 cm). Finalmente, en L4-L5, se distribuye en un rango de 0,92 cm (mín. 0,85
cm, máx. 1,77 cm).
Al posicionar al paciente en DLD, en L1-L2, la distancia arteria-disco se distribuye en un rango de 1,02 cm (mín.
1,62 cm, máx. 2,64 cm). En L2-L3, se distribuye en un rango de 1,35 cm (mín. 1,49 cm, máx. 2,84 cm). En L3-L4,
se distribuye en un rango de 2,14 cm (mín. 1,15 cm, máx. 3,29 cm). Finalmente, en L4-L5, se distribuye en un
rango de 1,20 cm (mín. 0,94 cm, máx. 2,14 cm).
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M. de Zavalía y cols.
estadísticamente significativas (t de Student = -4,122; p = 0,001) entre las mediciones en DS (media = 1,23 cm) y
DLD (media = 1,46 cm) (Tabla 1).
Tabla 1. Valores (en cm) del corredor aorto-psoas y la distancia arteria-disco en los diferentes niveles
Corredor aorto-psoas Distancia arteria-disco
DS DLD DS DLD
L1-L2 1,25 ± 0,56 1,68 ± 0,68* 1,80 ± 0,31 2,05 ± 0,37
L2-L3 1,66 ± 0,48 1,82 ± 0,52 1,86 ± 0,37 2,06 ± 0,50*
L3-L4 1,56 ± 0,42 1,69 ± 0,52 1,82 ± 0,54 1,99 ± 0,65*
L4-L5 1,03 ± 0,65 1,26 ± 0,72* 1,23 ± 0,28 1,46 ± 0,35*
DS = decúbito supino; DLD = decúbito lateral derecho.
*
p <0,05.
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Modificación del corredor aorto-psoas
Discusión
En varios estudios publicados, se analizan los cambios que ocurren al ubicar al paciente en DS y en DLD. En
2016, Molinares y cols.31 analizaron 333 RM de pacientes en decúbito dorsal y concluyeron en que el tamaño del
corredor aorto-psoas aumenta al ubicar al paciente en decúbito lateral. Zhang y cols.28 publicaron resultados con-
tradictorios, al describir que el corredor aorto-psoas disminuye al ubicar al paciente en DLD, ya que refieren que
la movilidad del psoas y la fijación al retroperitoneo que tiene la aorta abdominal toman un papel fundamental.
Por último, Zehriy cols.32 realizaron un estudio en el que evaluaron los corredores en 33 pacientes y llegaron a la
conclusión de que efectivamente el tamaño se incrementa al pasar de DS a DLD, pero no tiene relación con el IMC
o la edad. Este último estudio coincide con los resultados obtenidos en nuestra investigación.
En cuanto a las complicaciones de la técnica, Silvestre y cols.33 comunicaron una tasa del 11,2% en 179 pacien-
tes con OLIF. Las complicaciones relacionadas con el abordaje fueron: lesión de la vena ilíaca (3 casos), rotura
del peritoneo (1 caso), lesión de la cadena simpática (3 casos), déficit neurológico (2 casos), debilidad o entume-
cimiento del músculo psoas (2 casos). En un estudio retrospectivo de 2998 casos de LLIF, entre 2013 y 2015 que
incluyó 1003 casos de OLIF, Fujibayashi y cols.34 publicaron una tasa de complicaciones del 15,3% para los pa-
cientes operados con la técnica OLIF. Abe y cols.35 llevaron a cabo un estudio retrospectivo de 155 casos de OLIF.
La tasa de complicaciones fue del 48,3% y las tres complicaciones más frecuentes fueron: fracturas de la placa
terminal o hundimiento de la caja (18,7%), debilidad transitoria del psoas o entumecimiento del muslo (13,5%) y
lesión arterial (2,6%). Consideramos que varias de estas lesiones podrían evitarse si se realiza un correcto estudio
del paciente, evaluando, con precisión, la distancia de los corredores.
Una de las limitaciones de nuestro estudio fue la dificultad de evaluar pacientes con IMC elevado dada la impo-
sibilidad de realizar el estudio en decúbito lateral por el tamaño de los pacientes y las dimensiones físicas del reso-
nador utilizado. Por lo tanto, consideramos importante que se lleven a cabo más estudios que evalúen el corredor
en un mayor número de pacientes.
Conclusiones
Tal como se planteó en el objetivo del estudio, ocurren cambios significativos en el corredor aorto-psoas y la
distancia arteria-disco al posicionar al paciente en DLD. Sin embargo, estos no tienen una relación significativa
con el IMC. Por lo tanto, resulta imprecisa la planificación quirúrgica del paciente para la técnica OLIF si solo se
lo estudia con RM en DS.
––––––––––––––––––
Conflicto de intereses: El doctor Enrique Gobbi se desempeña como orador de Nuvasive. El resto de los autores no declaran conflictos de intereses.
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INVESTIGACIÓN CLÍNICA
Resumen
Introducción: Hasta el 85% de la población padecerá, al menos, un episodio de dolor lumbar a lo largo de su vida. Representa
una de las principales quejas del personal de salud, y tiene una prevalencia anual del 77%; los traumatólogos tenemos múltiples
factores de riesgo para desarrollar este cuadro. El objetivo de este estudio fue evaluar la prevalencia de lumbalgia e identificar
posibles factores asociados, en una muestra de médicos traumatólogos. Materiales y Métodos: Estudio analítico observacional
transversal sobre el padecimiento de dolor lumbar en médicos especialistas en Ortopedia y Traumatología, miembros de la AAOT.
El cuestionario se envió semanalmente durante un mes. Resultados: Se recibieron 393 respuestas, predominó el sexo mascu-
lino, y la media de la edad era de 46 años. Más del 50% de la muestra refirió sobrepeso, y el 43%, sedentarismo. La media de
autopercepción de estrés laboral fue de 7. Un 86% afirmó haber sufrido, al menos, un episodio en el último año y un 38%, más
de 4 episodios. Conclusiones: La prevalencia de lumbalgia fue alta. Predominaron los episodios agudos, no fueron necesarios
estudios complementarios. Menos del 10% hizo reposo laboral. El hábito sedentario, el número de comorbilidades y la edad se
asociaron con un riesgo más alto de sufrir >2 episodios de dolor.
Palabras clave: Lumbalgia; especialistas en Ortopedia y Traumatología; epidemiología; prevalencia.
Nivel de Evidencia: III
Prevalence of Low Back Pain in Orthopedics and Traumatology Specialists: A Cross-sectional Study
Abstract
Introduction: Up to 85% of the population will suffer at least one episode of low back pain throughout their lives. It is one of the
most common complaints among healthcare workers, with a reported annual prevalence of 77%. Orthopedic surgeons have
multiple risk factors for developing this condition. The objective of this study was to evaluate the prevalence of low back pain and
identify possible contributing factors in a sample of orthopedic surgeons. Materials and Methods: A cross-sectional observational
analytical study on low back pain in Orthopedics and Traumatology specialists who are members of the AAOT. Over the course
of one month, a questionnaire was sent weekly. Results: 393 responses were received, the predominant sex was male, and the
mean age was 46 years. More than 50% of the sample reported being overweight, whereas 43% reported being sedentary. The
average self-perceived work stress was 7. 86% of respondents reported at least one episode in the previous year, with 38% report-
ing more than four. Conclusions: The prevalence of low back pain was high. Acute episodes predominated, and complementary
studies were not necessary. Less than 10% took time off work. Sedentary habits, comorbidities, and age were all associated with
an increased likelihood of suffering >2 episodes of pain.
Keywords: Low back pain; orthopedics and traumatology specialists; epidemiology; prevalence.
Level of Evidence: III
Recibido el 24-8-2023. Aceptado luego de la evaluación el 20-11-2023 • Dra. Micaela Besse • [Link]@[Link] ID [Link]
Cómo citar este artículo: Besse M, Ricciardi GA, Cubecino AE, Bulos CE, Rosado Pardo JA, Ricciardi DO, Sarotto AJ. Frecuencia del dolor lumbar en médicos especialistas en Ortopedia y
Traumatología: estudio transversal. Rev Asoc Argent Ortop Traumatol 2024;89(1):30-41. [Link]
Introducción
Lumbago, lumbalgia o dolor lumbar bajo son términos médicos que se utilizan para referirse al dolor, la rigidez
o la tensión muscular en la región que abarca desde la última costilla hasta la zona interglútea, con irradiación a
miembros inferiores o sin irradiación.1 Es uno de los principales motivos de consulta médica y la primera causa de
ausentismo laboral, su impacto socioeconómico es alto. Afecta tanto a hombre como a mujeres y hasta un 85% de
la población padecerá, al menos, un episodio de dolor lumbar a lo largo de su vida.2
En la Argentina, el dolor lumbar es la principal causa de discapacidad y es uno de los principales motivos de
consulta médica, tanto en el ámbito público como en el privado. Si bien no hay estadísticas fidedignas sobre la
prevalencia del dolor lumbar en nuestro país, en algunas publicaciones, se señala al dolor lumbar como la tercera
causa más frecuente de enfermedad laboral y como la causa más frecuente de internación, dentro de las enferme-
dades musculoesqueléticas, entre 2006 y 2010.3,4
La lumbalgia es una de las principales quejas del personal de salud, la prevalencia anual publicada es del 77%;
las condiciones laborales, la falta de ejercicio y factores psicosociales, como el estrés, el pluriempleo y las largas
jornadas laborales, se consideran factores de riesgo para sufrir estos episodios. En diversos estudios, se ha de-
mostrado que las ramas dentro de los profesionales de la salud con un riesgo más alto de padecer lumbalgias son:
Ginecología y Obstetricia, Ortopedia y Traumatología, Enfermería y Kinesiología, con una incidencia que varía
entre el 34,3% y el 83,9%.5-8
Los médicos especialistas en Ortopedia y Traumatología son susceptibles de realizar movimientos de torsión e
inclinación repetitivos, levantar cargas y mantener posturas no ergonómicas, incluso con el uso de chalecos ploma-
dos de radioprotección durante largos períodos. Todos los anteriores se consideran factores de riesgo de episodios
de lumbalgias.9,10
Los objetivos de este estudio fueron describir la prevalencia del dolor lumbar e identificar posibles factores aso-
ciados con su aparición, en una muestra de médicos especialistas en Ortopedia y Traumatología.
Materiales y métodos
Se realizó un estudio analítico observacional transversal sobre dolor lumbar mediante un cuestionario destinado
a médicos especialistas en Ortopedia y Traumatología, miembros de la Asociación Argentina de Ortopedia y Trau-
matología (AAOT). El cuestionario se envió semanalmente durante un mes, entre el 1 y el 31 de marzo de 2023 y
fue distribuido con la colaboración del Comité de Morbimortalidad de la AAOT.
Se envió el cuestionario por correo electrónico y por otras aplicaciones de mensajería a médicos registrados en
la base de datos de la AAOT que aceptaron recibir correos electrónicos de la institución. Se incluyó a médicos de
ambos sexos especialistas en Ortopedia y Traumatología asociados a la AAOT. Los cuestionarios incompletos o
devueltos en blanco fueron excluidos.
El registro de las variables de estudio se realizó en un cuestionario digital confeccionado por el equipo investi-
gador. La variable dependiente “dolor lumbar” se registró como número de episodios de dolor lumbar en el último
año. Asimismo, se obtuvo información sobre la duración del episodio, la intensidad del dolor, el diagnóstico, el
tratamiento y la necesidad de reposo laboral.
Se incluyeron variables sociodemográficas (edad, sexo, ámbito laboral [público o privado], región del país donde
se desempeña, estado civil, cantidad de hijos y subespecialidad), variables clínicas y antropométricas, como co-
morbilidades, tabaquismo, peso y talla (con cálculo del índice de masa corporal), nivel de actividad física semanal,
enfermedad previa de columna y antecedente de cirugía de columna. Se registraron variables asociadas con la ac-
tividad laboral de los traumatólogos, como antigüedad profesional, actividad en consultorio, quirófano y guardia,
uso de chaleco plomado durante las cirugías, percepción de la satisfacción laboral y del nivel de estrés.
La encuesta se llevó a cabo de acuerdo con la Declaración de Helsinki, respetando el anonimato de los sujetos de
investigación y centros de salud. Todos los médicos dieron su consentimiento para su participación respondiendo
el formulario.
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Análisis estadístico
Las variables categóricas se expresan en número y porcentaje, y se analizaron con la prueba χ2 o la prueba de
Fisher. Las variables interválicas se describen con la media y mediana, según su distribución y sus medidas de
dispersión, desviación estándar (DE) y rango. Para comparar las variables continuas se utilizó la prueba de la t de
Student o la prueba de la U de Mann-Whitney, según la distribución expresada. Se conformaron dos grupos para su
comparación según la frecuencia de la variable dependiente, considerando traumatólogos con “1 o ningún episodio
de dolor lumbar” frente a aquellos con “2 o más episodios de dolor lumbar”. Para dicotomizar la variable depen-
diente se utilizó como criterio que el dolor lumbar es un cuadro frecuente en la población adulta y se estima que el
84% de los adultos sufre, al menos, un episodio de dolor lumbar en algún momento de su vida.1,10,11 Se realizó un
análisis bivariado para estimar la asociación entre variables independientes y la variable de resultado. Posterior-
mente se efectuó una regresión logística binaria, como modelo de análisis multivariado, para medir la fuerza de las
asociaciones que resultaron estadísticamente significativas en el análisis bivariado. Se consideró estadísticamente
significativo un valor p <0,05. Para el análisis se utilizó el programa SPSS Statistics 25.
Resultados
Se obtuvieron datos de 393 cuestionarios completos. La media de la edad de los que respondieron era de 46 años
(DE = ±12; rango 28-81); 323 (82,2%) eran hombres y 68 (17,3%), mujeres. Dos (0,5%) eligieron no responder
sobre su sexo. En la Tabla 1, se resumen las características sociodemográficas de la muestra.
Se registraron las características antropométricas según el índice de masa corporal y la presencia de comorbili-
dades de los traumatólogos de nuestra muestra (Tabla 2). El 72,8% (n = 286) refiere una comorbilidad o ninguna.
La mediana de la cantidad de comorbilidades es de 1 (rango 0-7). Los fumadores representan aproximadamente
el 10% de la muestra (n = 39; 9,9%). Considerando las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud
sobre la actividad física semanal (de 2,5 a 5 h),12 el 43% (n = 170) registra hábitos sedentarios. Según el índice de
masa corporal, más del 50% tiene sobrepeso, obesidad u obesidad mórbida (n = 260; 66,1%).
Con respecto a la actividad laboral, casi la mitad de la muestra trabaja más de 20 h semanales en consultorio y el
41% (n = 164) hace guardias semanales. La mediana de tiempo destinado a la actividad quirúrgica es de 10 h por
semana (rango 0-72). La mayoría opera parado o sentado en menos del 25% de los procedimientos (n = 315; 80%).
Aproximadamente un tercio (n = 123; 31%) utiliza un chaleco plomado durante más del 50% de las cirugías. La
percepción del nivel de estrés laboral de los traumatólogos encuestados registró una mediana de 7 (rango 0-10). La
mediana de la percepción del nivel de satisfacción laboral fue de 7 (rango 0-10) (Tabla 3).
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Dolor lumbar en traumatólogos
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Dolor lumbar en traumatólogos
>5
100
25,45%
49
Episodios de dolor lumbar
4-5 12,47%
119
2-3 30,28%
49
1 17,81%
55
0 13,99%
0 20 40 60 80 100 120
Recuento
Figura 1. Gráfico de barras: distribución de la cantidad de episodios de dolor lumbar en el último año.
173
>5
50,14%
EAV >5 o <5
172
<5 49,86%
Recuento
Figura 2. Gráfico de barras: distribución de la intensidad del dolor lumbar (>5 o <5) según la escala analógica visual (EAV).
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24
>90 días
Duración de los episodios de dolor lumbar
7,02%
10
42-90 días 2,92%
29
10-42 días 8,48%
279
<10 días 81,58%
Recuento
Resonancia (± radiografía)
52
15,29%
Estudios solicitados
12
Radiografía 3,53%
276
Sin estudios
81,18%
Recuento
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Dolor lumbar en traumatólogos
Como resultado del análisis bivariado al comparar los grupos según el padecimiento de dolor lumbar, “<1 episo-
dio” vs. “2 o más episodios”, las variables “edad” (p = 0,046), “número de comorbilidades” (p <0,001), “actividad
física <2 h por semana” (p = 0,004), “enfermedad previa de columna” (p = 0,001) y “percepción del estrés laboral
>5” (p = 0,026) resultaron estadísticamente significativas. En la Tabla 4, se detallan todas las variables incluidas
en la comparación.
Tabla 4. Comparación según los episodios de dolor lumbar en el último año (n = 393)
Operar sentado; n (%) <25% de las cirugías 97 (77,6) 218 (81,3) 0,386
Uso del chaleco plomado; n (%) <50% de las cirugías 83 (66,4) 187 (69,8) 0,501
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Posteriormente, como resultado del análisis multivariado a través del modelo de regresión logística binaria,
solo la asociación de las variables “edad” (cociente de probabilidades [odds ratio, OR] = 0,958; IC95% 0,938-
0,979; p <0,001), “número de comorbilidades” (OR = 1,874; IC95% 1,421-2,472; p <0,001) y “actividad física
<2 h” (OR = 1,813; IC95% 1,139-2,887; p <0,001) continuó siendo estadísticamente significativa (Tabla 5).
Variables OR IC95%
Inferior Superior p
Edad 0,958 0,938 0,979 <0,001
Número de comorbilidades 1,874 1,421 2,472 <0,001
Actividad física <2 h/semana 1,813 1,139 2,887 0,012
OR = odds ratio (cociente de probabilidades); IC95% = intervalo de confianza del 95%.
La magnitud del cociente de probabilidades fue mayor para el número de comorbilidades y para el hábito seden-
tario estimado como <2 h de actividad física semanales. Ambas variables se asociaron con un aumento del 87,4%
y del 81,3%, respectivamente, de la probabilidad de tener dos o más episodios de dolor lumbar. En el caso de la
edad, el cociente de probabilidades se acercó a 1 (0,958) y, de su valor, se deduce que la probabilidad de padecer
dos o más episodios de dolor lumbar por año disminuye un 4% por cada año que aumenta la edad.
Discusión
Los profesionales de la salud están expuestos a factores de riesgo laborales que predisponen al desarrollo de do-
lor lumbar. Los médicos especialistas en Ortopedia y Traumatología están constantemente expuestos a condiciones
físicas demandantes que condicionan un elevado riesgo de alteraciones musculoesqueléticas. Se ha demostrado
que las largas horas en el quirófano, el uso de radioprotección, la mala postura, los movimientos repetitivos, el
levantamiento de peso en posturas no ergonómicas son factores que predisponen a dolores crónicos y alteración
de la calidad de vida. Según publicaciones internacionales, el 40-83,9% de los traumatólogos ha tenido episodios
de lumbalgia o cervicalgia, y conocer la enfermedad y las formas de prevención no representa un factor protector
en esta población.5-8,13-21
En un estudio de Scheidt y cols.17 en el campo de la Traumatología y la Cirugía de Trauma, se demostró que el
uso de chalecos de radioprotección genera una sobrecarga postural que se asocia con dolor más frecuente, incluso
en cirujanos jóvenes sanos. En este estudio, un tercio de la muestra utilizó chaleco plomado durante más del 50%
de las cirugías, pero esto no se asoció con un aumento significativo en la incidencia de lumbalgias.
La lumbalgia ocupacional es considerada la forma de discapacidad laboral más costosa; los gastos ocasionados
por la lumbalgia crónica exceden por un gran margen aquellos provocados por episodios agudos.20 Esto remarca la
importancia de identificar los distintos factores de riesgo asociados a los episodios de lumbalgia. En diversas publi-
caciones, se han identificado factores personales (edad, sexo, tabaquismo, obesidad) y factores laborales (cantidad
de horas parado/sentado, carga de peso, estrés). Los hallazgos en cuanto al índice de masa corporal y su asociación
con la lumbalgia son contradictorios; en algunos estudios, hay una asociación significativa.21-23
En concordancia con hallazgos publicados,7,21,24,25 la actividad física actúa como un factor protector; en nuestro
estudio, se halló una asociación significativa entre el sedentarismo y los episodios de lumbalgia. Hubo una asocia-
ción significativa positiva entre la presencia de comorbilidades y lumbalgias. Si bien el estrés resultó significativo,
esto fue desestimado en el análisis multivariado; en ambos grupos, el nivel de estrés era alto, con una media de
percepción de 7/10. No se halló una relación significativa con el sexo, el tabaquismo, los años de experiencia labo-
ral, las guardias semanales, el uso de chalecos y operar sentado.
En cuanto a la edad, la probabilidad de padecer dos o más episodios de dolor lumbar por año disminuye un 4%
por cada año que aumenta la edad. Esto además de representar un resultado contraintuitivo, asocia un aumento
en la probabilidad; si bien a criterio de los investigadores, no es clínicamente significativo, pese a su significancia
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Dolor lumbar en traumatólogos
estadística, en otros estudios (Alnaami y cols.,21 Terzi y Altın,25 Grant y cols.,26 y Cacciatori y cols.27), se obtuvie-
ron resultados similares y lo asocian al mayor estrés y la mayor actividad económica en cirujanos jóvenes, y a la
adaptación de la actividad que se adquiere con la experiencia.24
Xu y cols.28 llevaron a cabo una revisión sistemática de la bibliografía sobre lesiones musculoesqueléticas en
traumatólogos asociadas a la biomecánica de las cirugías de la especialidad. Encontraron una alta incidencia de
lesiones, con predominio de lumbalgia (15-89,5%), cervicalgia (14-74%) y enfermedades del miembro superior
(particularmente tendinopatías, 50%). Sin embargo, a pesar de las altas tasas de dolores crónicos, los traumató-
logos eran menos propensos a buscar tratamiento y a faltar al trabajo que un paciente típico. Los hallazgos de
nuestro estudio son similares: menos del 10% hizo reposo laboral. Estos autores comunican que hasta un tercio de
los especialistas requerirá cirugía para resolver su enfermedad musculoesquelética con la consiguiente necesidad
de reposo laboral y la posible alteración de su desempeño quirúrgico (dejar que un ayudante menos experimentado
realice ciertos gestos quirúrgicos), lo que podría generar un impacto en la atención. Adicionalmente hacen hincapié
en mejorar las condiciones de estos especialistas para protegerlos de lesiones y así poder afrontar las crecientes
necesidades de una población mundial que va envejeciendo y, en consecuencia, demanda mayores soluciones
traumatológicas.
Las debilidades de nuestro estudio son su diseño transversal, que tiene menos capacidad para estimar una rela-
ción entre variables y no permite establecer, con precisión, relaciones causa-efecto como los diseños longitudi-
nales. Por otra parte, el muestreo no probabilístico puede estar sujeto a un eventual sesgo de selección. La varia-
ble “región geográfica” resultó heterogénea y con grupos no balanceados. Se documentaron predominantemente
profesionales que trabajan en las regiones del Área Metropolitana de Buenos Aires y pampeana, con una menor
representación del resto de las zonas geográficas. Por esta razón, no fue evaluada en la comparación y solo fue
documentada con fines descriptivos.
Como fortaleza del estudio destacamos que, a criterio de los autores, es el primer estudio en analizar la prevalen-
cia de lumbalgia en este subgrupo de profesionales de la salud de nuestro país, y que los resultados son similares
a los reportados en publicaciones internacionales sobre el tema. Representa un aporte original de nuestro medio.
Conclusiones
En nuestra muestra de médicos especialistas en Ortopedia y Traumatología de la Argentina, la prevalencia de
episodios de lumbalgia es alta. Un 86% refirió haber tenido, al menos, un episodio en el último año y un 38%,
>4 episodios. Predominaron los episodios agudos que duraron <10 días, sin requerimiento de estudios comple-
mentarios. Menos del 10% de los traumatólogos hizo reposo laboral por los síntomas lumbares. Luego del análisis
multivariado, el hábito sedentario, el número de comorbilidades y la edad se asociaron con sufrir dos o más epi-
sodios de dolor lumbar.
––––––––––––––––––
Conflicto de intereses: Los autores no declaran conflictos de intereses.
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INVESTIGACIÓN CLÍNICA
Resumen
Introducción: Las luxofracturas vertebrales toracolumbares se producen por traumatismos de alta energía, representan el 10% de
las lesiones traumáticas de la columna vertebral y se asocian frecuentemente con otras lesiones. El objetivo de este estudio fue
comparar las complicaciones tempranas en pacientes con una luxofractura toracolumbar según la oportunidad quirúrgica, antes o
después de las 24 h del trauma. Materiales y Métodos: Estudio multicéntrico, analítico, observacional y retrospectivo de una co-
horte de pacientes operados por una luxofractura toracolumbar, desde el 1 de enero de 2014 hasta el 1 de enero de 2023. Se inclu-
yó a pacientes de ambos sexos, >18 años, operados por una luxofractura vertebral de alta energía. Se los agrupó según si habían
sido operados de columna antes o después de las 24 h del trauma. Se registraron las complicaciones totales y agrupadas. Resul-
tados: Se evaluó a 72 pacientes, 64 hombres (88,9%) y 8 mujeres (11,1%), con una edad promedio de 35.94 años. Predominaron
las instituciones laborales (n = 60; 83,3%). El mecanismo de lesión más frecuente fueron los accidentes de tránsito (n = 42; 58,3%),
seguidos de las caídas de altura (n = 26; 36,1%). El 86% sufrió una o más lesiones asociadas. Se registraron 283 complicaciones
en 67 (93,1%) pacientes y 45 complicaciones quirúrgicas en 26 pacientes (36,1%). La mediana de complicaciones fue mayor en
pacientes operados tardíamente (p = 0,004). Conclusiones: Los pacientes con luxofractura toracolumbar operados después de
las primeras 24 h presentaron una mediana de complicaciones totales significativamente mayor que los operados precozmente.
Palabras clave: Trauma vertebromedular; luxofracturas vertebrales; reducción y artrodesis; cirugía de columna; complicaciones;
seguridad.
Nivel de Evidencia: IV
Abstract
Introduction: Thoracolumbar fracture-dislocations account for 10% of traumatic spinal injuries and typically occur in the context of
high-energy trauma. Our objective is to compare early complications in patients with thoracolumbar fracture-dislocation based on
surgical timing, either before or after 24 hours from the trauma. Materials and Methods: This is a multicenter, retrospective cohort
study of patients surgically treated for thoracolumbar dislocations, from January 1, 2014 to January 1, 2023. We included adult pa-
tients (>18 years old) of any gender, surgically treated for high-energy thoracolumbar fracture-dislocations. Patients were grouped
based on when they underwent spinal surgery: before or after 24 hours following trauma. Total and grouped complications were
recorded. Results: Our sample comprised 72 patients, with 64 men (88.9%) and 8 women (11.1%) at an average age of 35.94
years. Occupational health care centers were predominant (n=60; 83.3%). Road traffic accidents (n=42; 58.3%) were the most
frequent cause of injury, followed by falls from height (n=26; 36.1%). Furthermore, 86% of patients had one or more associated
injuries. In total, 283 complications were recorded, with 67 patients (93.1%) suffering at least one complication, and 26 patients
(36.1%) experiencing surgical complications. The median number of complications was significantly higher in late-operated pa-
tients (p=0.004). Conclusions: Patients with thoracolumbar dislocations who underwent surgery after the first 24 hours following
trauma had a significantly higher median rate of complications than those who underwent early surgery.
Keywords: Complications; thoracolumbar dislocations; spinal cord injury; reduction and arthrodesis; spine surgery; safety.
Level of Evidence: IV
Recibido el 23-11-2023. Aceptado luego de la evaluación el 27-12-2023 • Dr. Guillermo A. Ricciardi • guillermoricciardi@[Link] ID [Link]
Cómo citar este artículo: Ricciardi GA, Pons Belmonte R, Cirillo JI, Garfinkel I, Ortiz F, Zuliani P, López F. Seguridad de la cirugía de luxofracturas vertebrales toracolumbares según la
oportunidad quirúrgica. Rev Asoc Argent Ortop Traumatol 2024;89(1):42-52. [Link]
Introducción
Las luxofracturas vertebrales toracolumbares (LVT) se producen por traumatismos de alta energía, representan
el 10% de las lesiones traumáticas de la columna vertebral y se asocian frecuentemente con otras lesiones (verte-
brales y no vertebrales).1-3
La morbilidad de los pacientes politraumatizados, así como la habitual lesión neurológica concomitante, puede
condicionar la oportunidad terapéutica de las LVT.1-5 Esto sucede, porque son lesiones de gran inestabilidad que
exigen reducción y estabilización quirúrgica, clásicamente con instrumentaciones largas y a través de un abordaje
posterior convencional. Por lo tanto, el procedimiento tendrá como contrapartes el impacto fisiológico de la ci-
rugía, el riesgo de segunda lesión y eventuales complicaciones.4-6 Como complejidad adicional, la definición de
“politraumatismo” es muy variable en la bibliografía sobre el abordaje terapéutico de pacientes con luxofractura
toracolumbar. Esto implica un eventual sesgo de selección al incluir pacientes politraumatizados, o de registro al
documentar politraumatismo como variable. En la actualidad, la definición de Berlín fue propuesta por consenso
en 2014 para solucionar este conflicto; no obstante, aún sin una amplia difusión en las publicaciones sobre trauma
vertebral.1-6 Esta definición combina la gravedad de las lesiones asociadas con, al menos, uno de cinco parámetros
complementarios (edad, presión arterial sistólica, escala de Glasgow, valor de KPTT o exceso de base).7
Las primeras 24 horas posteriores al traumatismo representan el intervalo crucial para la descompresión en
pacientes que sufren un trauma vertebral y lesión neurológica asociada.8-12 Las LVT tienen como factor adicional
la inestabilidad mecánica que ocupa un lugar central en la patogenia de la lesión neurológica traumática. Esto
conlleva una mayor dificultad para cumplir con los intervalos críticos propuestos en la bibliografía, que está rela-
cionada con la necesidad de disponer de implantes en la urgencia.13 Paralelamente, la seguridad del procedimiento
es controvertida, sobre todo porque las LVT provocan una mayor tasa de complicaciones frente a otras lesiones
vertebrales traumáticas de menor magnitud.14-16
Nuestro objetivo fue comparar la tasa de complicaciones tempranas (90 días) en pacientes con luxofractura to-
racolumbar según la oportunidad quirúrgica, antes y después de las 24 h del trauma.
Materiales y métodos
Estudio analítico, observacional y retrospectivo de una cohorte multicéntrica de pacientes operados por LVT,
entre enero de 2014 y enero de 2023.
Se incluyó a pacientes adultos de ambos sexos, >18 años, operados por una LVT traumática. Se consideraron
luxofracturas y luxaciones toracolumbares, según la definición del AO Spine Thoracolumbar Injury Classification
System.17 Este sistema agrupa como tipo C a toda lesión vertebral traumática con compromiso segmentario tanto
de estructuras anteriores como posteriores y traslación (potencial o evidente) más allá del rango fisiológico en cual-
quiera de los tres planos del espacio (coronal, axial o sagital). Se excluyó a los pacientes con registros incompletos,
cirugías de revisión, trauma penetrante o seguimiento <90 días.
Como variable de resultado primaria se consideró la presencia de complicaciones tempranas, definidas como
complicaciones dentro de los 90 días desde el ingreso. Además, las complicaciones se agruparon en los siguientes
subgrupos para facilitar su descripción: clínicas o sistémicas, quirúrgicas, relacionadas con el trauma vertebro-
medular y otras. Las complicaciones quirúrgicas fueron subagrupadas según la clasificación de Clavien-Dindo
(categorías de I a V según la gravedad).18 Debido a la gravedad de esta lesión y las frecuentes complicaciones
en pacientes con fracturas luxaciones vertebrales, se definió y dicotomizó la variable “complicaciones mayores”
(presencia o ausencia), como la presencia de una o más de las siguientes complicaciones: clínicas (sepsis, shock
hemodinámico, falla múltiple de órgano, dificultad respiratoria, neumonía nosocomial), quirúrgicas grado III o
mayor (según la clasificación de Clavien-Dindo); o complicaciones del trauma vertebromedular, que provocaron
la reinternación, una intervención quirúrgica o la muerte del paciente. En segundo lugar, se analizó el tiempo para
iniciar la recuperación funcional y la recuperación neurológica. Se contempló el tiempo transcurrido en días desde
la lesión vertebral hasta la independencia funcional para su rehabilitación, ya sea sentado al borde de la cama o en
la silla de ruedas ante una lesión neurológica grave, o bien caminando para aquellos sin lesión o lesión neurológica
leve. La evolución del estado neurológico se registró con la American Spinal Injury Association Impairment Scale
(AIS) contemplada en el último registro disponible del seguimiento.19
Se registraron también las siguientes variables: edad, sexo, tipo de institución de salud, mecanismo del trauma,
comorbilidades, estado neurológico al ingresar, lesiones traumáticas asociadas, inestabilidad hemodinámica, es-
cala de Glasgow, topografía de la lesión vertebral, clasificación, presencia de otras fracturas vertebrales, días de
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internación, días de internación en terapia intensiva, días de ventilación mecánica, tipo de cirugía y niveles de
instrumentación.
Se agrupó a los pacientes en función de la oportunidad quirúrgica, antes o después de las 24 h, valor de corte
elegido según la bibliografía actual.8-12
Este estudio se realizó de acuerdo con la Declaración de Helsinki respecto a las investigaciones observacionales
con información identificable. Los registros fueron anónimos y confidenciales.
Análisis estadístico
Las variables categóricas se expresan en número y porcentaje, y se analizaron con la prueba χ2 o la prueba
de Fisher. Las variables numéricas se describen como media y mediana, según su distribución y sus medidas de
dispersión desviación estándar y rango. Para la comparación de variables continuas, se utilizó la prueba de la t de
Student o la prueba de la U de Mann-Whitney, de acuerdo con la distribución expresada. Se estudió la correlación
entre la variable numérica “complicaciones” y las variables “oportunidad quirúrgica”, “días de internación”, “días
en terapia intensiva”, “días de ventilación mecánica”. Se utilizó la correlación de Pearson (variables paramétricas)
o el coeficiente rho de Spearman (variables no paramétricas), según el resultado de las pruebas de normalidad de
las variables. El análisis se realizó con el programa SPSS Statistics 25.
Resultados
Se incluyó a 92 pacientes y se excluyó a 20 de ellos tras aplicar los criterios de selección. La muestra del estudio
quedó formada por 72 pacientes, 64 hombres (88,9%) y ocho mujeres (11,1%), con una edad promedio de 35.94
años, en su mayoría, tratados en instituciones laborales (n = 60; 83,3%). El origen predominante del traumatismo
fueron los accidentes de tránsito (n = 42; 58,3%), seguidos de las caídas de gran altura (n = 26; 36,1%). Predomi-
naron las luxofracturas torácicas (n = 34; 47,2%) y de la charnela toracolumbar (n = 31; 43,1%), menos del 10% de
las lesiones eran en la columna lumbar baja. La mayoría presentó, al menos, una lesión asociada (n = 62; 86,1%).
El trauma de tórax fue la lesión asociada más frecuente (n = 41; 56,9%), seguido del trauma craneoencefálico (n =
31; 43%) y el trauma abdominal (n = 20; 27,7%) (Figura 1). En la Tabla 1, se describen las características demo-
gráficas y clínicas de toda la muestra.
Fractura de pelvis 6
Trauma abdominal 20
Trauma craneoencefálico 31
Trauma de tórax 41
0 5 10 15 20 25 30 35 40 45
Recuento
Figura 1. Gráfico de barras horizontales: distribución del número de lesiones asociadas. La categoría “Otras lesiones
asociadas” agrupa diversas lesiones de escasa representación individual.
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Seguridad de la cirugía para luxofracturas vertebrales
Femenino 8 (11,1)
Privada 2 (2,8)
Laboral 60 (83,3)
Otro 1 (1,4)
Lateral 10 (14,7)
Rotacional 4 (5,9)
B 7 (9,7)
C 5 (6,9)
D 3 (4,2)
E 14 (19,4)
No evaluable 7 (9,7)
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Seguridad de la cirugía para luxofracturas vertebrales
A B
Figura 2. Imágenes de una luxofractura toracolumbar. A. Tomografía computarizada de columna toracolumbar, corte sagital.
Se observa una luxofractura de L1-L2. B. Resonancia magnética de columna toracolumbar, corte sagital. Se visualiza la
sección completa del neuroeje.
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12
10
Complicaciones (número)
0
>24 h <24 h
Se registró una correlación lineal positiva entre el número de complicaciones con la oportunidad quirúrgica en
horas, desde el trauma hasta la cirugía (rho de Spearman = 0,403; p = 0,001) y los días de internación totales (rho
de Spearman = 0,423; p <0,001), en terapia intensiva (rho de Spearman = 0,588; p <0,001), y de ventilación me-
cánica (rho de Spearman = 0,640; p <0,001).
La recuperación neurológica en, al menos, 1 grado de la AIS fue más frecuente en los pacientes operados antes
de las 24 h; no obstante, la diferencia no fue estadísticamente significativa (p = 0,065). El comienzo de la recu-
peración funcional fue precoz en pacientes operados antes de las 24 h (p <0,001). En la Tabla 3, se resumen los
resultados de la comparación.
Discusión
Las LVT se producen por traumatismos de alta energía que involucran fuerzas simultáneas y multidireccionales
(flexo/extensión, rotación y compresión) con la lesión capsulo-disco-ligamentaria circunferencial y el desarrollo
de lesiones vertebrales con inestabilidad traslacional.17 Este tipo de lesiones de máxima inestabilidad mecánica de-
ben ser reducidas y estabilizadas precozmente, pero la oportunidad quirúrgica es aún motivo de controversia. Está
condicionada principalmente por factores del paciente politraumatizado, así como del trauma vertebromedular.7-12
La magnitud de la primera lesión asociada al trauma es el principal parámetro pronóstico para el resultado
clínico del paciente después de un traumatismo múltiple de alta energía.20 Cabe destacar que las eventuales com-
plicaciones que pueden sobrevenir durante la evolución inicial determinarán el resultado beneficioso o adverso de
este grupo de pacientes. Estos eventos secundarios incluyen, entre otros, complicaciones sépticas, la disfunción or-
gánica única o múltiple y la lesión pulmonar aguda o síndrome de dificultad respiratoria aguda.20 Se ha estimado el
potencial impacto desfavorable de los procedimientos quirúrgicos sobre la respuesta fisiológica al trauma; en este
escenario, la cirugía de columna definitiva se asocia clásicamente con tasas de mortalidad más altas en pacientes
operados tempranamente.
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Seguridad de la cirugía para luxofracturas vertebrales
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G. A. Ricciardi y cols.
Según los lineamientos del Advanced Trauma Life Support, las especialidades quirúrgicas deben priorizar, du-
rante las horas iniciales, los procedimientos de cirugía de control del daño y, en caso de lesiones vertebrales inesta-
bles, realizar un análisis individual de cada caso, contemplando, ante la ausencia de daño neurológico, la posibili-
dad de demorar la oportunidad quirúrgica definitiva hasta que se haya superado la respuesta inflamatoria asociada
al trauma.20 Las controversias persistentes al respecto, la falta de un punto de corte específico para la oportunidad
quirúrgica definitiva y especialmente la notable inestabilidad mecánica de estas lesiones motivaron a los autores
a describir los resultados sobre la seguridad del tratamiento de las LVT en función de la oportunidad quirúrgica.
En nuestra serie, el mecanismo de lesión predominante fueron los accidentes de tránsito, seguidos de las caídas
de gran altura. En concordancia con publicaciones previas, predominaron los pacientes adultos jóvenes, de sexo
masculino.2-7
Son frecuentes las lesiones traumáticas concomitantes. En un estudio de 733 pacientes con lesiones vertebrales
traumáticas, Reinhold y cols. describieron lesiones asociadas en el 66% de los casos.6 En nuestra muestra, el 86%
de los pacientes tenía, al menos, una lesión traumática concomitante, la más frecuente fue el trauma de tórax,
seguido del trauma craneoencefálico.
Existen diferencias entre países y regiones del mundo en la atención del trauma vertebromedular, con influencia
en la oportunidad quirúrgica.13 Guiroy y cols., en una cohorte retrospectiva multicéntrica de instituciones de Amé-
rica Latina que incluyó a 547 pacientes con fracturas toracolumbares inestables (tipo B y tipo C) documentaron
una oportunidad quirúrgica más allá de las 72 h, en más de la mitad de los pacientes y >1 semana en un cuarto de
la muestra. En nuestra serie, el 50% de los pacientes fue operado después de las 24 h. Cabe destacar que predomi-
naron los pacientes operados en centros de atención de accidentes laborales. Ningún paciente del ámbito público
pudo operarse antes de los 14 días de evolución del traumatismo.
En publicaciones previas, se registra la elevada tasa de complicaciones de las luxofracturas toracolumba-
res.3,6,7,13,15,16,21 En nuestra región, América Latina, Guiroy y cols. describieron una tasa del 47% en 113 pacientes
con fracturas tipo C.13 En nuestra serie, la tasa de complicaciones fue elevada, ya que se documentó, al menos, una
complicación en casi todos los pacientes de la muestra (n = 67; 93,1%). El 63,8% sufrió complicaciones mayores
y 26 tuvieron complicaciones quirúrgicas. Esto podría estar relacionado con múltiples factores propios de nuestra
muestra, como la alta prevalencia de lesiones asociadas (86%) y la correlación lineal obtenida entre el número
de complicaciones con la oportunidad quirúrgica en horas desde el trauma hasta la cirugía, internación general,
internación en terapia intensiva y ventilación mecánica. La mediana del número de complicaciones fue significati-
vamente mayor en los pacientes operados más allá de las 24 h; no obstante, no hubo diferencias estadísticamente
significativas en la presencia o ausencia de complicaciones mayores según la oportunidad quirúrgica antes o des-
pués de las 24 horas. Se estima, entonces, que la estrategia de una cirugía precoz no agregó morbilidad significativa
a este grupo de pacientes, lo que coincide con lo publicado.22,23
La eficacia de una cirugía precoz en la recuperación de pacientes con trauma vertebromedular y déficit neurológi-
co ha sido ampliamente estudiada y continúa siendo un tema controvertido.8-12,22,23 Sin embargo, existe consenso en
la seguridad de la intervención precoz (antes de las 24 h) y su recomendación.22,23 En nuestra muestra, 10 pacientes
tuvieron una recuperación neurológica en, al menos, un grado de la AIS, y el 80% de los casos de recuperación se
produjo en el grupo de los operados precozmente. Cabe destacar que esta diferencia no fue estadísticamente sig-
nificativa (p = 0,065). Los autores suponen que la falta de significancia estadística de esta estimación puede estar
relacionada con el poder estadístico insuficiente de nuestra investigación para este resultado. Además, los pacientes
con fracturas tipo C (todas las fracturas de nuestra muestra) tienen un peor pronóstico de recuperación neurológica
y la cantidad de traslación preoperatoria de la columna vertebral es altamente predictiva de lesión medular completa
y la probabilidad de recuperación neurológica posoperatoria.24,25 Lambrechts y cols. han sugerido que la traslación
preoperatoria de la columna vertebral >6,10 mm sería un factor predictivo de lesión medular completa.25
Las debilidades de este estudio son su carácter observacional, retrospectivo y el bajo número de la muestra que
impiden generalizar sus conclusiones. Por otra parte, no distingue las causas que motivaron la oportunidad quirúr-
gica entre los pacientes que fueron operados más allá de las primeras 24 h desde el trauma. Su diseño metodológico
no permite establecer una relación causa-efecto entre el factor oportunidad quirúrgica y el resultado en términos
de complicaciones. Sin embargo, nos ofrece una estimación de la seguridad del tratamiento precoz en una cohorte
multicéntrica de pacientes con luxofracturas vertebrales, lesiones con frecuente daño neurológico grave y lesiones
asociadas que condicionan el tratamiento oportuno. Asimismo, ofrece datos regionales sobre un cuadro que exige
la asignación de una gran cantidad de recursos humanos y económicos a tiempo, y que constituye un desafío por
resolver en nuestro país y América Latina.
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Seguridad de la cirugía para luxofracturas vertebrales
Conclusiones
Los pacientes con LVT operados luego de las primeras 24 h tuvieron una mediana de complicaciones totales sig-
nificativamente mayor que los operados antes. Estos hallazgos sugieren la importancia de considerar el momento
oportuno de la cirugía antes de las 24 h, sin detrimento de la seguridad de la intervención y con la posibilidad de
influir positivamente en la recuperación neurológica y funcional de los pacientes.
––––––––––––––––––
Conflicto de intereses: Los autores no declaran conflictos de intereses.
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52 Rev Asoc Argent Ortop Traumatol 2024; 89 (1): 42-52 • ISSN 1852-7434 (en línea)
INVESTIGACIÓN CLÍNICA
Resumen
Objetivo: Presentar una serie de casos de pacientes con fracturas cervicales de tipo “masa lateral flotante” con énfasis en des-
cribir el rol de la lesión discal en la potencial inestabilidad segmentaria. Materiales y Métodos: Se realizó un estudio descriptivo
y retrospectivo de una serie de pacientes con fracturas facetarias de tipo “masa lateral flotante”, aisladas, diagnosticadas entre
el 1 de enero de 2016 y el 1 de enero de 2022. Se incluyeron pacientes con lesiones de tipo “masa lateral flotante” según la
clasificación AO, diagnosticadas por tomografía computarizada y, al menos, 6 meses de seguimiento. Se excluyó a aquellos con
fracturas patológicas, lesiones por fragilidad ósea y registros incompletos. Resultados: Se analizó a 16 pacientes (media de la
edad 42.86; DE 12,396), con predominio del sexo masculino (81,25%). El 68,75% tenía una lesión del disco intervertebral en el
segmento fracturado y el 18,75%, anterolistesis. A 11 pacientes se les propuso un tratamiento conservador durante 12 semanas.
La fractura consolidó en el 45,4% y 6 (54,6%) evolucionaron con traslación. El fracaso del tratamiento conservador se asoció con
lesión del disco intervertebral. Once pacientes fueron operados, en su mayoría, con artrodesis cervical anterior monosegmentaria.
Conclusiones: En esta serie de casos, la presencia de una lesión asociada del disco intervertebral fue más frecuente cuando
el tratamiento conservador fracasó y cuando se decidió una artrodesis como tratamiento inicial. La mayoría de las cirugías se
realizaron por vía anterior con discectomía y artrodesis cervical anterior en un único nivel, y se lograron buenos resultados.
Palabras clave: Fracturas facetarias; cervical; trauma; masa lateral flotante; F3.
Nivel de Evidencia: IV
Treatment of Isolated “Floating Lateral Mass” Fractures of the Cervical Spine: A Case Series
Abstract
Introduction: We report a series of patients with “floating lateral mass” cervical fractures, focusing on the role of disc injury in
potential segmental instability. Materials and Methods: We conducted a descriptive and retrospective study on a case series of
isolated floating lateral mass facet fractures diagnosed between January 1, 2016 and January 1, 2022. Patients with floating lateral
mass lesions according to the AO classification, diagnosed by computed tomography, and at least 6 months of follow-up were
included. Patients with pathological fractures, bone fragility injuries and incomplete records were excluded. Results: We included
16 cases, the average age was 42.86 (SD 12.396), and the majority were male (n=13; 81.25%). 68.75% (n=11) had intervertebral
disc injury in the fractured segment, while 18.75% (n=3) had anterolisthesis. Conservative treatment was proposed for 12 weeks
in 11 patients (68.75%), of whom 5 (45.4%) achieved fracture healing and 6 (54.6%) progressed to translation. Cases where
conservative treatment failed were associated with intervertebral disc injury. Eleven patients were treated surgically, mostly with
monosegmental anterior cervical arthrodesis. Conclusions: We report a series of cases in which the existence of an associated
intervertebral disc injury was more frequent in patients with failed conservative treatment and in those initially treated with arthrod-
esis. Most of the surgical cases were treated using an anterior approach with discectomy and anterior cervical arthrodesis at a
single level, with favorable outcomes.
Keywords: Facet fractures; cervical; trauma; floating lateral mass; F3.
Level of Evidence: IV
Recibido el 30-11-2023. Aceptado luego de la evaluación el 12-1-2024 • Dr. Juan Ignacio Cirillo • cirilloignacio@[Link] ID [Link]
Cómo citar este artículo: Cirillo JI, Peña E, Ricciardi GA, Contreras M, Pons Belmonte R, Vía Dorado J, Carazzo C.; Grupo de Estudio de Trauma AO Spine América Latina. Tratamiento de las
fracturas cervicales aisladas de tipo “masa lateral flotante”: serie de casos. Rev Asoc Argent Ortop Traumatol 2024;89(1):53-58. [Link]
Introducción
Las fracturas facetarias de tipo “masa lateral flotante” son un subconjunto único de fracturas de la columna cer-
vical y comprenden aproximadamente el 10% de todas las fracturas subaxiales.1,2 El sistema de clasificación AO
para las lesiones de la columna cervical subaxial agrupa las lesiones facetarias en cuatro tipos (de F1 a F4).3 El tipo
F3 comprende las lesiones denominadas “masa lateral flotante” caracterizadas por las fracturas simultáneas del
pedículo y la lámina que resultan en la desconexión de las apófisis articulares superior e inferior en un determinado
segmento que expone al riesgo de inestabilidad mecánica y tienen un tratamiento controvertido.1,2,4 Estas lesiones
suelen pasar inadvertidas, porque son fracturas difíciles de diagnosticar en las radiografías simples y habitualmente
se presentan con un desplazamiento mínimo o sin desplazamiento.1-4
El tratamiento para este grupo particular de lesiones cervicales es aún controvertido.5 Las indicaciones de tra-
tamiento ortopédico todavía no están claras, al igual que los factores asociados con el fracaso del tratamiento
conservador.1-7 En los casos publicados, se han descrito como posibles alternativas quirúrgicas para estas lesiones
la fusión anterior del disco cervical de uno o más niveles y la fusión posterior de tres niveles.6 Publicaciones pre-
vias orientan a pensar que el estado del disco intervertebral del segmento lesionado es una variable clave para la
toma de decisiones.6 De esta forma, cuando el disco no está lesionado, se puede indicar un tratamiento ortopédico.
Además, en los casos quirúrgicos, la fusión anterior depende del estado de los discos adyacentes. Cuando no hay
compromiso discal adicional al segmento lesionado, se admite la fusión de un solo nivel, con buenos resultados
funcionales y radiológicos.6
El objetivo de este artículo es comunicar una serie de pacientes con fracturas cervicales de tipo “masa lateral
flotante” con énfasis en describir el rol de la lesión discal en la potencial inestabilidad segmentaria.
Materiales y Métodos
Se realizó un estudio descriptivo y retrospectivo de una serie de casos de fracturas facetarias de tipo “masa lateral
flotante”, aisladas, diagnosticadas entre el 1 de enero de 2016 y el 1 de enero de 2022, en un solo Centro.
Se incorporó a pacientes con lesiones de tipo “masa lateral flotante” según la clasificación AO (Figura 1), diag-
nosticadas por tomografía computarizada (TC) y con, al menos, seis meses de seguimiento.3 Se consideró como
“masa lateral flotante” o tipo F3 a las fracturas de la columna cervical subaxial con compromiso simultáneo del
pedículo y la lámina, que provocaron la desconexión de las apófisis articulares superior e inferior en un determi-
nado segmento.
Figura 1. Gráfico que describe las características que definen las fracturas tipo F3 (o masa lateral flotante)
según la clasificación AO. Las líneas verdes representan la topografía de los trazos de fractura, donde la
masa lateral queda disociada del resto de la vértebra configurando una lesión potencialmente inestable.
54 Rev Asoc Argent Ortop Traumatol 2024; 89 (1): 53-58 • ISSN 1852-7434 (en línea)
Fracturas cervicales aisladas
Se incluyeron exclusivamente lesiones facetarias aisladas sin evidencia de lesión ligamentaria ni traslación (tipo
B o C de la clasificación AO, respectivamente) en las imágenes complementarias al ingresar (radiografías, TC y
resonancia magnética [RM]). Se excluyó a los pacientes con fracturas patológicas, lesiones por fragilidad ósea e
historias clínicas incompletas.
Se registraron las siguientes variables: edad, sexo, estado neurológico según la escala de discapacidad de la
ASIA (American Spinal Injury Association Impairment Scale, AIS),8 tipo de tratamiento (ortopédico o quirúrgico),
número de niveles intervenidos, tipo de abordaje (anterior, posterior o combinado anterior-posterior), lesión discal
(según la RM), desplazamiento (fracturas con anterolistesis >2 mm, según la TC) y consolidación de la fractura
según las radiografías a los seis meses.
Las variables categóricas se expresan en número y porcentaje; y las variables numéricas, en media o mediana
con sus respectivas medidas de dispersión, desviación estándar (DE) y rango. Para la descripción estadística de la
muestra se utilizó el programa SPSS Statistics 25.
Resultados
Se incluyó a 16 pacientes, la media de la edad era de 42.86 (DE 12.396) años y predominaba el sexo masculino
(n = 13; 81,25%). Todos los pacientes fueron evaluados con TC y RM. El 68,75% (n = 11) tenía una lesión del dis-
co intervertebral en el segmento fracturado (Figura 2) y el 18,75% (n = 3), evidencia tomográfica de anterolistesis.
Ninguno sufría una lesión neurológica asociada (AIS E n = 16).
A B
C D
Figura 2. Tomografía computarizada de columna cervical, corte axial. A. Fractura facetaria tipo
“masa lateral flotante”. B. Lesión del disco intervertebral en el segmento C5-C6. C y D. Radiografías
dinámicas de columna cervical. Signos de inestabilidad durante la evaluación con intensificador de
imágenes en el quirófano.
Rev Asoc Argent Ortop Traumatol 2024; 89 (1): 53-58 • ISSN 1852-7434 (en línea) 55
J. I. Cirillo y cols.
A 11 pacientes (68,75%) se les propuso un tratamiento conservador con collar cervical rígido durante 12 sema-
nas. La fractura consolidó en cinco de ellos (45,4%) y seis (54,6%) presentaron traslación durante el seguimiento
con tratamiento quirúrgico definitivo. Cabe destacar que todos los pacientes con un tratamiento conservador exi-
toso no presentaron una lesión del disco intervertebral ni evidencia tomográfica de traslación (Figura 3). Por el
contrario, los casos fallidos tenían evidencia de lesión del disco en la RM (asociación que se jerarquizó posterior-
mente) o traslación durante el seguimiento.
A B
Figura 3. Caso ejemplo de fractura facetaria cervical, aislada, de tipo “masa lateral flotante”. Tomografía
computarizada de columna cervical, corte axial. A. Al ingresar. B. A los 6 meses. Tratamiento conservador con
collar rígido durante 12 semanas con consolidación de la fractura.
Finalmente, 11 pacientes fueron sometidos a cirugía (cirugía inicial: n = 5; cirugía como rescate del tratamiento
conservador fallido: n = 6) (Figura 4). De este grupo, un solo paciente requirió un procedimiento de discectomía
y fusión anterior del disco cervical de dos niveles. El resto fue sometido a fusión anterior del disco cervical de un
solo nivel. Se realizó una artrodesis posterior complementaria en un solo caso.
A D
B C E F
Figura 4. Caso ejemplo de fractura facetaria cervical, aislada, de tipo “masa lateral flotante”. Tomografía
computarizada de columna cervical, corte axial (A), cortes parasagitales (B y C). Imagen sugerente de lesión
asociada del disco intervertebral según la resonancia magnética (D). Radiografía de columna cervical, de perfil.
Evidencia de traslación en el segmento C5-C6 durante el seguimiento (E). Tratamiento quirúrgico con discectomía
y artrodesis cervical anterior en un único nivel (F).
56 Rev Asoc Argent Ortop Traumatol 2024; 89 (1): 53-58 • ISSN 1852-7434 (en línea)
Fracturas cervicales aisladas
A los seis meses de seguimiento, la tasa de consolidación fue del 93,75% (n = 15), independientemente del
tratamiento instaurado. Solo un paciente tratado con fusión anterior del disco cervical de un solo nivel no tenía
consolidación en la TC de control, sin repercusión clínica.
Discusión
Las fracturas facetarias F3 son raras entre los traumatismos cervicales, la bibliografía actual sobre este tema es
escasa y las indicaciones para el manejo ortopédico aún no están claras.2
Existe incertidumbre con respecto a los factores de riesgo para el desplazamiento de las fracturas facetarias o
el eventual fracaso del tratamiento conservador. Sin embargo, podemos destacar algunas variables que surgen del
análisis de la bibliografía, como un índice de masa corporal elevado, el grado de conminución de la fractura, la pre-
sencia de radiculopatía como manifestación clínica inicial, evidencia tomográfica de listesis >2 mm, compromiso
de más del 40% de la altura absoluta de la faceta (con respecto a la faceta contralateral), un fragmento articular de
la faceta fracturada >1 cm y la lesión de tres de cuatro ligamentos contemplando la cápsula articular, el ligamento
longitudinal anterior, el ligamento longitudinal posterior y el ligamento interespinoso.1,2,4-6
De los factores de riesgo mencionados en la bibliografía, en nuestra serie, predominó la lesión del disco inter-
vertebral como factor de riesgo de potencial inestabilidad y fracaso del tratamiento conservador. Si bien excede
el alcance de este estudio evaluar la relación de riesgo, ya que representa la descripción de una serie de casos,
consideramos relevante como sustento de la hipótesis de los autores, que todos los pacientes en quienes fracasó
el manejo conservador tenían signos de lesión discal asociada en la RM. En la actualidad, la evidencia es escasa
sobre esta relación. Caravaggi y cols. realizaron un estudio biomecánico in vitro donde observaron que una fractura
facetaria asociada a una lesión concomitante del disco generó un aumento significativo del rango de movilidad
en flexión, flexión lateral y rotación axial, alterando la cinemática intervertebral a nivel de la lesión.7 Tal como se
sugiere en la bibliografía, nuestros hallazgos de lesión discal concomitante en la RM pueden indicar una mayor
probabilidad de inestabilidad segmentaria en las fracturas facetarias aisladas.6,7
Cabe aclarar que se necesitan estudios de cohorte, multicéntricos que permitan contar con una cantidad represen-
tativa de pacientes para cada variable predictiva mencionada en la bibliografía y, de esa manera, estimar la relación
de riesgo entre la lesión del disco intervertebral, así como otros factores predictivos, y el fracaso del tratamiento
conservador. Nuestra serie no incluyó un número significativo de pacientes con elevado índice de masa corporal,
conminución severa de la fractura ni fragmentos facetarios voluminosos que permitan su análisis.
Se observó una gran variabilidad en la tasa de éxito del tratamiento conservador de las fracturas facetarias
cervicales, aisladas, tipo “masa lateral flotante”. Según Manoso y cols., el 75% de los pacientes que recibieron
tratamiento conservador desarrollaron inestabilidad que motivó la cirugía definitiva.4 Vedantam y cols. comunica-
ron una tasa de fracaso del tratamiento conservador del 33%.9 Cabe destacar que Prezelski y cols. documentaron
inestabilidad transitoria en un 20% de los casos, aunque sin necesidad de cirugía de rescate.10
La mayoría de las cirugías se realizaron mediante fusión anterior del disco cervical de un nivel sin artrodesis
posterior complementaria (9 casos) y la fractura consolidó en el 90% de estos casos. Esto agrega conocimiento a
la evidencia actual que propone esta intervención como tratamiento válido de las fracturas cervicales facetarias
aisladas de tipo “masa lateral flotante”.1-8,10
Las debilidades de este estudio son su carácter descriptivo y el escaso número de pacientes; no obstante, repre-
senta una serie numerosa con respecto a otros estudios internacionales publicados. Aporta información que da
sustento a la hipótesis sobre la lesión del disco como factor de riesgo para el fracaso del tratamiento conservador de
las fracturas de tipo “masa lateral flotante”. Sin embargo, se requieren más investigaciones para valorar la relación
mencionada.
Conclusiones
Las fracturas cervicales facetarias, aisladas, de tipo “masa lateral flotante” pueden tratarse con collar rígido o
exigir una cirugía por su potencial inestabilidad mecánica segmentaria. En nuestra serie de casos, la presencia de
una lesión asociada del disco intervertebral fue más frecuente cuando el tratamiento conservador fracasó o cuando
se decidió una artrodesis como tratamiento inicial. La mayoría de las cirugías se realizaron por vía anterior con
discectomía y artrodesis cervical anterior en un único nivel, y se lograron buenos resultados. El estado de los discos
adyacentes en la RM se utilizó como criterio principal para la selección de los niveles de fusión.
Rev Asoc Argent Ortop Traumatol 2024; 89 (1): 53-58 • ISSN 1852-7434 (en línea) 57
J. I. Cirillo y cols.
Agradecimiento
Este estudio fue organizado por el Grupo de Estudio de Trauma AO Spine América Latina. AO Spine es una
división clínica de la Fundación AO, una organización independiente guiada por un médico y sin fines de lucro. El
apoyo al estudio se proporcionó directamente a través de AO Spine Latin America con respecto a la recopilación
de datos, el análisis de datos y la corrección de pruebas. A los autores les gustaría agradecer a Idaura Lobo y Carla
Ricci (AO Spine) por su asistencia administrativa.
––––––––––––––––––
Conflicto de intereses: Los autores no declaran conflictos de intereses.
Bibliografía
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58 Rev Asoc Argent Ortop Traumatol 2024; 89 (1): 53-58 • ISSN 1852-7434 (en línea)
PRESENTACIÓN DE CASOS
Resumen
No existe un protocolo estandarizado para la toma de biopsias en el sacro. El cirujano, según su experiencia y la sospecha
diagnóstica es quien elige el método y la técnica. Se necesita una planificación prequirúrgica para evitar comprometer el sitio de
abordaje y disminuir las complicaciones de la técnica, como una muestra insuficiente, daño neurovascular o siembra tumoral. El
objetivo de este artículo es comunicar nuestra experiencia en la toma de biopsia con una técnica mínimamente invasiva utilizando
un sistema tubular en un tumor de sacro. Presentamos a una mujer de 34 años con sospecha de un tumor primario de sacro
(tumor de células gigantes y cordoma principalmente), se planifica el abordaje y se crea un canal de trabajo seguro mediante un
sistema tubular y se toman muestras con aguja gruesa guiada por radioscopia. Conclusión: La toma de biopsia ósea ayudada
de un sistema tubular para crear un trayecto seguro es una alternativa para tener en cuenta ante la sospecha de tumores con
riesgo de siembra.
Palabras clave: Biopsia ósea; biopsia con aguja fina; tumor sacro primario; siembra.
nivel de evidencia: IV
ABsTRACT
There is no standardized protocol for sacral biopsies, the choice of method and technique depends on the surgeon based on
their experience and diagnostic suspicion. Preoperative planning is necessary to preserve the approach site and reduce com-
plications of the technique such as insufficient specimen, neurovascular damage, or tumor seeding. The aim of our work is to
present our experience performing a sacral tumor biopsy with a minimally invasive technique using a tubular system. We present
a 34-year-old female patient with suspected primary sacral tumor (mainly giant cell tumor and chordoma). The approach for a
fluoroscopy-guided core needle biopsy was planned, and a safe working channel was created using a tubular system. Conclusion:
Bone biopsy, assisted by a tubular system to create a safe channel, is an option to consider in the case of suspected tumors at
risk of seeding.
Keywords: Bone biopsy; biopsy; fine needle; primary sacral tumor; seeding.
Level of evidence: IV
Introducción
Los tumores óseos se diagnostican a partir de un conjunto de datos clínicos, estudios por imágenes y análisis
histológicos. Para el diagnóstico histológico se requiere la toma de biopsias que puede realizarse de forma abierta
o percutánea y que, en este último caso, incluyen las biopsias por aspiración con aguja fina y las biopsias con aguja
gruesa que son las que más se utilizan para el tejido musculoesquelético.1
Las complicaciones más habituales de la toma de biopsias incluyen una muestra insuficiente, la siembra del
tumor en partes blandas adyacentes, la contaminación articular, el sangrado, el daño neurológico y las fracturas.2,3
Recibido el 26-10-2023. Aceptado luego de la evaluación el 26-12-2023 • Dr. Pedro L. Bazán • pedroluisbazan@[Link] ID [Link]
Cómo citar este artículo: Bazán PL, Baudino Zoya F, Cinalli M. Biopsia de sacro: canal de trabajo seguro mediante un sistema tubular. Rev Asoc Argent Ortop Traumatol 2024;89(1):59-63.
[Link]
Como no se dispone de un protocolo estandarizado para la toma de biopsias en el sacro, la elección del método y
el sitio de entrada, y la cantidad de muestras quedan supeditadas a la decisión del cirujano, según su experiencia y la
sospecha diagnóstica de acuerdo con los datos clínicos y los estudios complementarios. Sin embargo, es necesaria la
planificación prequirúrgica para obtener una muestra suficiente, evitar comprometer el sitio de abordaje quirúrgico
futuro y disminuir las complicaciones, principalmente la siembra tumoral.
El objetivo de este artículo es comunicar nuestra experiencia en la toma de biopsia con una técnica mínimamente
invasiva utilizando un sistema tubular en un tumor de sacro.
Caso clínico
Mujer de 34 años de edad que consultó en nuestro Servicio, en abril de 2023, derivada del Servicio de Gastroen-
terología, donde habían detectado una imagen patológica en el sacro, en los estudios complementarios, y estaba
en seguimiento por un síndrome de repercusión general de aproximadamente un año de evolución con pérdida de
peso, vómitos y diarrea.
En el examen físico, tenía un dolor lumbar invalidante (escala analógica visual 10/10), de predominio nocturno,
que no cedía con analgésicos ni los cambios de posición. La fuerza muscular y la sensibilidad estaban conservadas
en todos los territorios distales a la lesión, tenía reflejos osteotendinosos simétricos, sin reflejos patológicos. La
diuresis y la catarsis estaban conservadas.
En la tomografía computarizada, se observó una imagen lítica que comprometía todo el sacro, con abombamien-
to de este y corticales adelgazadas, pero sin solución de continuidad ni invasión de tejidos adyacentes (Figura 1).
A B
Figura 1. Tomografía computarizada de sacro, cortes sagital (A) y axial (B). Se observa una imagen lítica en el sacro.
La resonancia magnética reveló una lesión que comprometía el sacro de forma difusa, hipointensa en la secuen-
cia T1 (Figura 2A), con realce ávido luego de inyectar el medio de contraste intravenoso (Figura 2B) y de forma
heterogénea e hiperintensa en las secuencias T2 y STIR (Figura 2C y D).
Sobre la base de estos datos, se sospecha un tumor primario, y los dos diagnósticos diferenciales principales
fueron cordoma de sacro y tumor de células gigantes. El cordoma es el tumor primario de sacro más frecuente y
con algunas características en las imágenes similares a las de nuestra paciente, como expansión ósea, osteólisis
e hiperseñal en la secuencia T2; por otro lado, el tumor de células gigantes es el tumor benigno más frecuente en
dicha región, es localmente agresivo, y la edad y sexo de la paciente coincidían con su epidemiología.
La toma de biopsia era fundamental para llegar a un diagnóstico certero y, considerando el alto riesgo de siembra
local del cordoma, se optó por una biopsia con aguja gruesa mediante un abordaje mínimamente invasivo cuyo
campo visual de trabajo fue delimitado por un sistema tubular. No contábamos con protección para la aguja, por
lo que el sistema tubular nos proveería un canal de trabajo seguro para evitar la siembra y evitaríamos tomar una
muestra insuficiente y podríamos obtener varios tacos óseos desde un mismo punto de entrada guiado por radios-
copia.
60 Rev Asoc Argent Ortop Traumatol 2024; 89 (1): 59-63 • ISSN 1852-7434 (en línea)
Biopsia de sacro
A B
C D
Figura 2. Resonancia magnética de sacro. Se visualiza una lesión que compromete el sacro en forma difusa, hipointensa
en la secuencia T1 (A), con realce ávido luego de inyectar el medio de contraste intravenoso (B) y de forma heterogénea e
hiperintensa en secuencias T2 (C) y STIR (D).
Para planificar la biopsia se tuvo en cuenta la posible cirugía futura, utilizando como guía un abordaje en copa
invertida. Se realizó una incisión de 1,5 cm sobre un sector de la línea de abordaje (Figura 3A). Se usaron los dila-
tadores de partes blandas para crear un canal de trabajo seguro hasta el plano óseo (Figura 3B). A través del canal
con una aguja de Jamshidi se obtuvieron cuatro muestras óseas en distintas direcciones bajo guía radioscópica
(Figura 3C), utilizando el mismo punto de entrada. Se cerró la herida y se otorgó el alta hospitalaria el mismo día.
La herida evolucionó sin complicaciones.
A Caudal
B Caudal C
Figura 3. Imágenes intraquirúrgicas. Se planificó un abordaje en copa invertida y se realizó solo una
incisión de 1,5 cm (A). Se delimita el campo visual y el canal de trabajo seguro con un sistema tubular
(B) y se toman muestras con aguja gruesa guiada por radioscopia (C).
Rev Asoc Argent Ortop Traumatol 2024; 89 (1): 59-63 • ISSN 1852-7434 (en línea) 61
P. L. Bazán y cols.
Al mes el Servicio de Patología entregó el resultado de la biopsia que informaba una neoplasia de células plas-
máticas con restricción de cadena liviana lambda.
La paciente fue derivada al Servicio de Oncohematología de nuestra institución para recibir el tratamiento ade-
cuado.
Discusión
Ante la sospecha de un cuadro tumoral, el objetivo principal debe ser proporcionar un diagnóstico rápido y con-
fiable para poder planificar el tratamiento de manera oportuna.4
Entre los métodos más utilizados en el tejido musculoesquelético, la biopsia con aguja gruesa es más confiable
que con aguja fina, suele recomendarse por el menor riesgo de complicaciones, la tasa más baja de falsos negativos
y el menor costo, sumado a que no mostró diferencias significativas con la precisión de la muestra por biopsia in-
cisional.5,6 Sin embargo, el empleo de este método puede ocasionar una tasa más alta de biopsias repetidas a causa
del material insuficiente y si no hay tejido adecuado, se recomienza efectuar una biopsia abierta.4
Dada la heterogeneidad que suelen tener los tumores musculoesqueléticos, muchas veces, se necesitan múltiples
muestras para obtener un resultado certero. Asumiendo que el trayecto de la biopsia puede ser contaminado, debe
planificarse el sitio de incisión quirúrgica y el procedimiento no deben violar otros compartimentos anatómicos ni
lesionar las estructuras neurovasculares.6 En muchos artículos, se mencionan los riesgos de siembra en el trayecto
de la biopsia, pero no otorgan recomendaciones sobre canales de trabajo seguros. En nuestro caso clínico, el prin-
cipal diagnóstico diferencial era el cordoma de sacro y, dado el riesgo de siembra que presentan estos tumores,3,7,8
se planificó la toma de biopsia sobre un posible futuro abordaje quirúrgico en copa invertida.9 Se utilizó un sistema
tubular para delimitar el campo visual y un trayecto seguro, y se tomaron varias muestras con aguja gruesa guiada
por radioscopia desde un mismo punto de entrada.
En la bibliografía, no encontramos otro reporte de caso que haga mención al uso de este método. Como nos re-
sulta un método sencillo, seguro y cómodo, lo recomendamos para la toma de biopsias cuando un diagnóstico dife-
rencial pueda tener una alta tasa de siembra en el trayecto de la biopsia y no se cuente con protección para la aguja.
Conclusiones
El uso de un sistema tubular podría considerarse una alternativa sencilla, cómoda y segura para delimitar el
campo visual y un trayecto seguro para la toma de muestras óseas con el fin de evitar la siembra y poder obtener
una muestra adecuada.
––––––––––––––––––
Conflicto de intereses: Los autores no declaran conflictos de intereses.
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PRESENTACIÓN DE CASOS
Resumen
La estenosis espinal de las tres regiones de la columna en simultáneo es un cuadro infrecuente que requiere una adecuada
valoración clínica y de las imágenes. En la actualidad, no existen guías establecidas para su abordaje diagnóstico y terapéutico.
El objetivo de este artículo es describir la presentación clínica, el tratamiento y la evolución en un paciente con triple estenosis y
contrastarlos con la evidencia disponible a través de una revisión narrativa de la bibliografía. Se presenta a una mujer de 69 años
de edad que consultó con un cuadro de paraparesia progresiva asociado a ciatalgia derecha y signos de motoneurona superior
positivos. En los estudios por imágenes, se constató una triple estenosis: cervical, torácica y lumbar. Se procedió a la descom-
presión y la resección tumoral torácica asociadas al tratamiento conservador de las estenosis cervical y lumbar. La evolución era
favorable al año de la cirugía. La estenosis espinal de triple región sintomática es una condición rara, las valoraciones clínicas y
radiológicas adecuadas permitirán un diagnóstico correcto con un abordaje adecuado y oportuno.
Palabras clave: Estenosis espinal de triple región sintomática; estenosis espinal en tándem; estenosis cervical, torácica y lumbar.
Nivel de Evidencia: IV
Symptomatic Triple-Region Spinal Stenosis: Case Report and Narrative Literature Review
ABSTRACT
Simultaneous spinal stenosis across all three regions of the spine is an uncommon condition that requires proper clinical and
imaging assessment. There are currently no established guidelines for its diagnosis and treatment. The objective of this paper
is to describe, based on a case report, the clinical presentation, treatment, and progression of triple stenosis in a patient and
compare it with available evidence through a narrative literature review. A 69-year-old woman presented with progressive para-
paresis associated with right sciatica and positive signs of upper motor neuron involvement. Imaging confirmed triple stenosis:
cervical, thoracic, and lumbar. She underwent thoracic decompression and tumor resection, as well as conservative treatment for
cervical and lumbar stenoses, and showed favorable progress one year after surgery. Symptomatic triple-region spinal stenosis
is an uncommon condition. Proper clinical and radiological assessments will enable an accurate diagnosis with appropriate and
timely intervention.
Keywords: Symptomatic triple-region spinal stenosis; tandem spinal stenosis; cervical, thoracic, and lumbar stenosis.
Level of Evidence: IV
Introducción
Se define como estenosis espinal en tándem (EET) al estrechamiento sincrónico del diámetro del canal espi-
nal, al menos, en dos regiones de la columna vertebral; este cuadro tiene una prevalencia del 0,2% al 11% en los
estudios por imágenes.1,2 Clínicamente se manifiesta con síntomas asociados de motoneurona superior e inferior.
Dagi y cols. describen una tríada típica caracterizada por: 1) claudicación y pérdida de la fuerza de los miembros
inferiores; 2) alteración de la marcha y 3) signos de motoneurona superior, como hiperreflexia, clonus y signo de
Babinski positivos.3
Recibido el 1-12-2023. Aceptado luego de la evaluación el 15-1-2024 • Dr. Valentino Latallade • [Link]@[Link] ID [Link]
Cómo citar este artículo: Latallade V, Pereira Duarte M, Gamsie S, Kido GR, Petracchi MG, Gruenberg MF. Estenosis espinal de triple región sintomática: reporte de un caso y revisión narrativa
de la bibliografía. Rev Asoc Argent Ortop Traumatol 2024;89(1):64-69. [Link]
La evidencia respecto al tratamiento de la EET es escasa y la casuística es aún más limitada cuando la estenosis
ocurre en tres segmentos sincrónicamente, denominada estenosis espinal de triple región sintomática (EETRS). Su
baja frecuencia junto con la diversidad de signos y síntomas posibles genera un cuadro sumamente complejo, por
lo que su diagnóstico y resolución no están definidos adecuadamente y se plantean múltiples opciones terapéuticas
(descompresión de región única o múltiples regiones, por etapas o simultánea).4
El objetivo de este artículo es describir la presentación clínica, el tratamiento y la evolución en un paciente con
triple estenosis y contrastarlos con la evidencia disponible mediante una revisión narrativa de la bibliografía.
Este estudio contó con la aprobación previa del Comité de Ética de nuestra institución. Se realizó una búsqueda
bibliográfica en las bases de datos de PubMed, Web of Science, Scopus y Lilacs utilizando los siguientes términos:
“Estenosis espinal en tándem”, “Estenosis en tándem” o “Estenosis cervical, torácica y lumbar”.
Se incluyeron todos los reportes de casos, casos y controles, estudios de cohortes y revisiones publicados en los
últimos 10 años, que evaluaran a pacientes adultos con EET y EETRS, y un seguimiento mínimo de un año. No se
encontraron reportes de casos similares en bases latinoamericanas. Los artículos que no evaluaban enfermedades
espinales, que incluían pacientes pediátricos o enfermedad de una sola región fueron excluidos.
Se seleccionaron 15 artículos destinados a la elaboración de esta revisión narrativa. En la Figura 1, se detalla la
búsqueda bibliográfica y la selección de los artículos.
84 artículos 54 artículos
identificados excluidos basados
en la base de datos en el título
PubMed y el resumen
15 artículos
30 artículos
de texto completo
de texto completo
excluidos
15 artículos
incluidos en la
elaboración de esta
revisión
CASO CLÍNICO
Una mujer de 69 años de edad, sin antecedentes de relevancia, consulta en la central de emergencias por un
cuadro de paraparesia progresiva e incapacitante (grado C de la escala de la American Spinal Injury Association
(ASIA),5 puntaje 5 en la escala de Nurick6) de un año de evolución asociado a ciatalgia derecha.
En el examen físico, se constata una paraparesia con fuerza motora M3/57 en ambos miembros inferiores de L2 a
S1, con hiperreflexia rotuliana y aquiliana bilateral, signo de Hoffman negativo, clonus y signo de Babinski positi-
vos en los miembros inferiores, junto con dolor ciático derecho de intensidad 9/10 según la escala analógica visual
en el territorio de la raíz L5, y maniobras de Lasègue y Bragard positivas. Los puntajes de mielopatía cervical eran:
9/17 en la escala de la Japanese Orthopaedic Association modificada8 y 5 en la escala de Nurick.
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V. Latallade y cols.
C
Figura 2. Resonancia magnética de columna sin contraste. A. Cortes sagital y axial de columna cervical que
muestran una estenosis de C5-C6 posterolateral izquierda por una protrusión discal con signos de mielomalacia.
B. Cortes sagital y axial en T6-T7 donde se observa una tumoración intradural extramedular. C. Cortes sagital y
axial lumbar que revelan una extrusión discal posterolateral derecha en L4-L5.
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Estenosis espinal de triple región sintomática
Una vez confirmado el diagnóstico de EETRS, tras cuatro días de hospitalización, se decidió realizar una des-
compresión de T6-T7 por vía posterior mediante laminectomía y exéresis del tumor intradural extramedular torá-
cico, y un bloqueo intraquirúrgico derecho de L4-L5 (Figura 3).
A B
Figura 3. A. Imagen intraquirúrgica de la misma paciente. Se observa la apertura de la duramadre con tumoración dorsal
intradural extramedular, a través de una laminectomía de T6-T7 central. B. Imagen fluoroscópica intraquirúrgica del bloqueo
perirradicular de L4-L5 derecho.
La cirugía se llevó a cabo bajo anestesia general, con monitoreo intraoperatorio de potenciales evocados soma-
tosensitivos y motores, y duró 2 h y 20 minutos. El análisis anatomopatológico reveló un meningioma transicional
grado I de la OMS.9
La evolución fue favorable durante el posoperatorio inmediato, con remisión de la ciatalgia (3/4 en la escala
analógica visual). Al tercer día de la cirugía, la paciente se movilizaba con andador y fue dada de alta.
En los controles a los siete y 14 días de la operación, se constató una notable mejoría de la fuerza motora y un
dolor ciático de 2/10; al mes, la paciente lograba deambular con bastón y ya no lo usaba a los tres meses de la
cirugía. En el último control al año de la intervención, se detectó un dolor residual de 1/10, con un déficit M4 para
L5 derecho, sin inestabilidad en la marcha y signos de motoneurona superior disminuidos, con puntajes de 17/17
en la escala de la Japanese Orthopaedic Association modificada, y de 1 en la escala de Nurick.
Discusión
Se presentó el caso de una paciente que consultó con una paraparesia espástica progresiva asociada a ciatalgia
derecha y diagnóstico de EETRS, y fue operada de una de las lesiones, con buena evolución posoperatoria y remi-
sión casi completa de los síntomas.
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V. Latallade y cols.
La expresión EET propiamente dicha fue introducida por Dagi y cols., en 1987, para describir la estenosis espi-
nal sintomática concurrente a nivel cervical y lumbar.3
En 2016, Uehara y cols. clasificaron la EET en cuatro subtipos según la región: cervicotorácica, toracolumbar,
cervico-toraco-lumbar y cervicolumbar.10
Nuestra paciente tenía una EET cervico-toraco-lumbar, un cuadro infrecuente, ya que la mayoría de los reportes
abordan la estenosis en tándem con compresión en dos niveles únicamente.
Las manifestaciones clínicas de la EET son sumamente variables y dependen de la localización de las áreas este-
nosadas y de su gravedad. LaBan y cols., y Cheung informan sobre la dificultad de llegar a un diagnóstico correcto
debido a la presentación clínica combinada de síntomas de motoneurona superior e inferior.11,12 En su serie de 33
pacientes, Bhandutia y cols. comunican una tasa de diagnóstico tardío del 45%, que tuvo graves consecuencias en
la evolución.13
Epstein y cols. señalaron que el orden correcto para el tratamiento quirúrgico de la EET dependía de la gravedad
de la mielopatía y la radiculopatía.14 En su serie, la descompresión cervical mejoró los síntomas radiculares lumba-
res. De manera similar, en nuestra paciente, la descompresión torácica pudo haber favorecido la mejoría sintomá-
tica asociada al bloqueo perirradicular lumbar. Intuimos que la estenosis cervical, al ser un proceso degenerativo
crónico, podría haber encontrado mecanismos de adaptación que le permitieron no manifestarse clínicamente, pero
que el tumor, con mayor velocidad de compresión, habría sido responsable de prácticamente todos los síntomas
de motoneurona superior.
La mayoría de los reportes publicados abordan la EET con compresión en los niveles cervical y lumbar. Encon-
tramos pocos reportes de casos de EET que incluyan la región torácica, y ninguno con un tumor asociado. Chen
y cols., y Hu y cols. publicaron revisiones retrospectivas de 15 y 16 casos, respectivamente, sobre osificación en
tándem cervicotorácica.15,16 Ambos reportan una resolución quirúrgica utilizando una única incisión posterior que
logra mejoras clínicas significativas, pero a expensas de una alta tasa de complicaciones intraoperatorias y poso-
peratorias.
Por último, Schaffer y cols. publicaron un caso de EETRS tratado con cirugía simultánea de las tres regiones, y
advirtieron que esta puede asociarse a una prolongación de la estancia hospitalaria.17 Jannelli y cols. presentaron a
un paciente con EETRS que fue sometido a una descompresión por etapas, primero cervical, luego lumbar y, por
último, torácica, con una mejoría final de la paraparesia que se retrasó dos años y medio.18 En este último caso,
inicialmente, tomaron solo imágenes de la columna cervical; por el contrario, ante la disociación entra la clínica y
las imágenes del cuadro de nuestra paciente, consideramos de vital importancia recurrir a la resonancia magnética
del raquis completo.
A diferencia de lo que se describe en la bibliografía, en nuestro caso, se comenzó por la región torácica debido
a que se trataba de un tumor que causaba una estenosis severa compatible con los síntomas de la paciente. Los re-
sultados fueron un alta hospitalaria precoz y una muy buena evolución posoperatoria, con una mejoría significativa
del déficit neurológico.
Este artículo aborda una revisión narrativa de la bibliografía sobre la triple estenosis raquídea en tándem a partir
de un caso clínico. Sus limitaciones están principalmente relacionadas con la baja incidencia de esta enfermedad,
ya que casi todas las citas bibliográficas incluidas son reportes de casos y pequeñas series de pacientes; su carácter
retrospectivo y un nivel de evidencia bajo. Además, la modalidad de reporte de esos casos y series de pacientes es
muy heterogénea, cada publicación hace énfasis en un aspecto diferente del tema. A pesar de todo, esta es, según
nuestro conocimiento, la primera revisión narrativa sobre el tema y creemos haber desarrollado cada uno de los
aspectos inherentes a esta rara entidad de manera armoniosa y amena.
Conclusiones
Presentamos a una paciente con EETRS y compromiso neurológico progresivo, que requirió descompresión
torácica, y tuvo una evolución favorable. Si bien la estenosis múltiple es un cuadro raro, la sospecha diagnóstica a
través de una correcta valoración clínica permite indicar un tratamiento y un control oportunos. La EETRS debe
considerarse dentro de los diagnósticos diferenciales en pacientes con signos y síntomas de estenosis espinal y de
motoneurona superior e inferior.
––––––––––––––––––
Conflicto de intereses: Los autores no declaran conflictos de intereses.
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Estenosis espinal de triple región sintomática
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NOTA TÉCNICA
Resumen
Las hernias de disco extraforaminales en el espacio L5-S1 suelen ser difíciles de tratar por su complicado acceso y el riesgo de
lesión nerviosa. Se presenta el caso de un paciente con discopatía en L5-S1 izquierda que fue tratado mediante discectomía en-
doscópica por abordaje símil Wiltse transfacetario. Este tipo de abordaje permite el acceso seguro a las hernias extraforaminales
en el espacio L5-S1 evitando la manipulación e irritación de la raíz de L5.
Palabras clave: Endoscopia; abordaje mínimamente invasivo; columna vertebral; lumbar; discopatía.
Nivel de Evidencia: IV
Extraforaminal L5-S1 Disc Herniation Treated by Endoscopic Transfacet Approach. Case Report
and Technical Note
ABSTRACT
Extraforaminal L5-S1 disc herniations are usually difficult to treat due to their complicated access and risk of nerve injury. We
present the case of a patient with left L5-S1 disc disease who was treated by endoscopic discectomy using a transfacet Wiltse-like
approach. This method provides safe access to L5-S1 extraforaminal herniations while avoiding manipulation and irritation of the
L5 root.
Keywords: Endoscopy; minimally invasive; spine; lumbar; disc disease.
Level of Evidence: IV
INTRODUCCIÓN
Las hernias de disco laterales representan entre el 1% y el 12% de todas las hernias lumbares1 y pueden clasifi-
carse en intraforaminales o extraforaminales, según su ubicación con respecto al foramen.2 Estas últimas fueron
descritas, por primera vez, por Abdullah y cols., en 1974 y son más frecuentes en pacientes añosos, y L4-L5 es, a
menudo, el nivel más afectado.3,4
El tratamiento quirúrgico de estas lesiones discales suele ser más dificultoso que el de las hernias centrales, en
especial en el espacio L5-S1, donde el acceso resulta más complejo debido, principalmente, a la altura de las cres-
tas ilíacas y al volumen de las apófisis transversas de L5.5 Actualmente, entre las opciones quirúrgicas para este
tipo de lesiones, contamos con la discectomía clásica mediante el abordaje de Wiltse posterolateral;6-10 técnicas
mínimamente invasivas, como microdiscectomía tubular por vía homolateral o contralateral,5,11 o las crecientes
técnicas de discectomía endoscópica, por ejemplo, el abordaje interlaminar contralateral y el acceso al foramen.12
La cirugía endoscópica tiene beneficios sobre el resto de las técnicas: menos sangrado, preservación de la mus-
culatura paravertebral y hospitalización más corta.12 Existen, a su vez, distintos abordajes para poder acceder a la
hernia discal en el espacio L5-S1: extraforaminal contralateral, transilíaco y posterolateral, el cual puede realizarse
con fresado de la faceta o sin este procedimiento. Las principales complicaciones de estas técnicas son el dolor
posoperatorio, la paresia transitoria o la lesión nerviosa causada por la manipulación de la raíz de L5.
Recibido el 27-11-2023. Aceptado luego de la evaluación el 16-12-2023 • Dr. Máximo de Zavalía • maximodezavalia@[Link] ID [Link]
Cómo citar este artículo: de Zavalía M, Gobbi E, Yeregui S. Hernia extraforaminal en el espacio L5-S1 tratada por abordaje transfacetario endoscópico. Presentación de un caso y nota
técnica. Rev Asoc Argent Ortop Traumatol 2024;89(1):70-75. [Link]
Se presenta el caso de un paciente con una hernia extraforaminal en el espacio L5-S1 tratado mediante técnica
endoscópica por abordaje posterolateral con fresado facetario. En nuestro país, la experiencia con esta técnica y el
conocimiento sobre ella son escasos; por lo tanto, se llevó a cabo la revisión bibliográfica correspondiente.
CASO CLÍNICO
Hombre de 45 años de edad que concurre a la consulta por una radiculopatía de L5 izquierda, de siete meses
de evolución (escala analógica visual 8/10). En el examen físico, la movilidad y la fuerza están conservadas y no
hay déficit motor. En la resonancia magnética, se visualiza una hernia extraforaminal en el espacio L5-S1 del lado
izquierdo (Figura 1). El paciente refiere haberse sometido a 20 sesiones de terapia física, dos bloqueos radiculares
selectivos de L5-S1 y haber recibido tratamiento con pregabalina 75 mg por tres meses, con mejoría de los sínto-
mas, pero de corta duración. Ante la falta de respuesta al tratamiento conservador, se le propone una discectomía
endoscópica.
Figura 1. Resonancia magnética de columna lumbosacra, cortes sagital y axial. Se observa una hernia extraforaminal en el
espacio L5-S1 del lado izquierdo.
Técnica quirúrgica
Bajo anestesia general, se ubica al paciente en decúbito ventral, y se procede al embrocado con clorhexidina y a
la colocación de campos quirúrgicos para el abordaje posterior lumbar. Mediante radioscopia directa en posición
de frente, se marca con una aguja 16 G en la punta de la faceta articular superior de S1 izquierda (Figura 2). Se
realiza la incisión cutánea de 8 mm y la apertura de la fascia lumbar. A continuación, se desciende la cánula de
trabajo junto con un endoscopio transforaminal Elliquence®, con óptica de 30º. Se procede al fresado lateral de la
faceta de S1 con una fresa con adaptador para cirugía endoscópica. A medida que se genera el espacio en dirección
ventral, se desciende la cánula de trabajo. Una vez localizada la cortical anterior de la faceta, se la reseca con una
pinza Kerrison Rongeur de 3 mm. Luego, se efectúa un control radioscópico para asegurarse de la correcta direc-
ción de trabajo (Figura 3).
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M. de Zavalía y cols.
72 Rev Asoc Argent Ortop Traumatol 2024; 89 (1): 70-75 • ISSN 1852-7434 (en línea)
Hernia extraforaminal L5-S1
Mediante la introducción de un gancho separador, se palpa el fragmento discal extruido en el espacio extrafo-
raminal (Figura 4). Se procede a la exéresis del fragmento extruido con la pinza fórceps de disco (Figura 5) y se
verifica la correcta liberación de la raíz de L5 (Figura 6 y Video).
Rev Asoc Argent Ortop Traumatol 2024; 89 (1): 70-75 • ISSN 1852-7434 (en línea) 73
M. de Zavalía y cols.
A B C D E
Figura 6. A. Identificación por lateral de la faceta articular superior de S1. B. Fresado desde lateral hacia medial y en
dirección ventral de la faceta. C. Visualización del fragmento discal extruido. D. Exéresis del fragmento discal. E. Raíz de L5
libre.
Evolución clínica
El paciente se recuperó de la anestesia sin complicaciones en el posoperatorio inmediato. En cuanto al dolor, re-
firió ausencia de radiculopatía inmediatamente después de la cirugía y fue dado de alta a las 12 h de la intervención.
El puntaje de la escala analógica visual radicular era de 1/10 al mes y de 1/10 a los tres meses. No hubo recurrencia
de los síntomas ni de la lumbalgia a los cinco meses de la cirugía.
DISCUSIÓN
Las hernias de disco foraminales y extraforaminales tienen manifestaciones clínicas específicas que incluyen,
en particular, un severo dolor radicular.1 Se ha señalado al ganglio de la raíz dorsal como uno de los responsa-
bles de los síntomas antes mencionados.13,14 El tratamiento de estas hernias de disco tiene como objetivo lograr
la descompresión nerviosa con el menor traumatismo posible. Este objetivo resulta complejo cuando se trata de
hernias foraminales o extraforaminales y la dificultad aumenta aún más cuando el nivel afectado es L5-S1, debido
a las particularidades anatómicas del segmento, como la cresta ilíaca alta y la estrechez foraminal frecuente a ese
nivel.15 La discectomía endoscópica por abordaje interlaminar, a menudo, es una solución que permite superar
esas barreras anatómicas mencionadas.16 Sin embargo, este abordaje suele ser más apropiado para tratar hernias
ubicadas en la axila o hernias migradas. Por otro lado, el abordaje transforaminal puede ser una opción para tratar
las hernias foraminales o extraforaminales; sin embargo, no es de fácil acceso en pacientes con crestas ilíacas altas
o mega-apófisis transversas (Castellvi 2, 3 y 4).17 El abordaje transfacetario abierto convencional se ha utilizado
ampliamente en la cirugía de columna, porque es adecuado para la descompresión del disco que comprime el saco
dural ventral y el ligamento amarillo hipertrofiado.18 En nuestro caso, usamos este abordaje por vía endoscópica,
que nos permitió acceder a la hernia de manera más sencilla.
La clave del éxito de esta técnica es establecer un paso de trabajo preciso y adecuado sin destruir la estabilidad
mecánica del segmento. El uso de la fresa nos permite tener más espacio de trabajo en una zona sin el riesgo de
lesionar estructuras nerviosas o vasculares. No obstante, hay que ser cuidadoso con la resección ósea para dismi-
nuir la probabilidad de inestabilidad del segmento, la cual se evita controlando cuidadosamente bajo radioscopia
la dirección de trabajo e intentando la menor resección posible. En nuestro caso, resecamos aproximadamente el
15% de la faceta, esto nos permitió generar un buen espacio de trabajo sin inestabilizar el segmento.
Ante un paciente con hernia de disco extraforaminal en el espacio L5-S1, optamos por una discectomía en-
doscópica por abordaje posterolateral transfacetario con el empleo de la fresa, y el resultado posoperatorio fue
satisfactorio.
CONCLUSIONES
El abordaje endoscópico permite el acceso seguro a las hernias extraforaminales en el espacio L5-S1, evitando
la manipulación e irritación de la raíz de L5. Por lo tanto, consideramos esta técnica como una opción segura por
tener en cuenta a la hora de abordar este tipo de hernias.
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Hernia extraforaminal L5-S1
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Conflicto de intereses: Los autores no declaran conflictos de intereses.
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Rev Asoc Argent Ortop Traumatol 2024; 89 (1): 70-75 • ISSN 1852-7434 (en línea) 75
ACTUALIZACIÓN
Resumen
Introducción: El abordaje lateral de la columna lumbar en la artrodesis intersomática está descrito para tratar varias enfermeda-
des. Si bien es un procedimiento seguro, a medida que la técnica ha ganado popularidad, se han publicado diversas complicacio-
nes asociadas. El objetivo de este artículo es presentar una revisión narrativa de la bibliografía para proveer al lector de un resu-
men organizado de las complicaciones comunicadas más frecuentes relacionadas con esta técnica. Materiales y Métodos: Se
llevó a cabo una revisión narrativa de la bibliografía obtenida en las bases de datos PubMed, Web of Science, Scopus y LILACS
para identificar artículos que detallen complicaciones relacionadas con el abordaje lateral de la columna lumbar. Resultados:
Luego del análisis de los resultados de la búsqueda bibliográfica, se seleccionaron 18 artículos para esta revisión. Conclusiones:
Las complicaciones más frecuentes directamente relacionadas con este abordaje son la cruralgia y el déficit motor para la flexión
de la cadera o la extensión de la pierna que, en su gran mayoría, son transitorias y reversibles. Hay escasos reportes de lesiones
vasculares severas o fatales.
Palabras clave: Artrodesis lateral; cirugía de columna; complicaciones; XLIF; LLIF; abordaje lateral de columna lumbar.
Nivel de Evidencia: III
Abstract
Introduction: The lateral approach for lumbar interbody fusion has been described for the treatment of diverse pathologies. Al-
though it is a safe procedure, its popularity has led to an increase in reports of complications associated with it. The objective of
this work is to conduct a narrative review of the literature on the most frequently reported complications associated with this surgi-
cal approach. Materials and Methods: We performed a narrative review of the literature based on the publications obtained from
the following databases: [Link], Web of Science, Scopus and Lilacs to identify published articles that detail complications
related to the lateral approach to the lumbar spine. Results: After analyzing the results of the bibliographic search, 18 articles were
selected to carry out this review. Conclusions: The most frequent complications directly related to this approach are thigh pain
and motor deficit for hip flexion and/or leg extension, which are mostly temporary and reversible. Severe or fatal vascular injuries
have rarely been reported.
Keywords: Lateral lumbar arthrodesis; spine surgery; complications; XLIF; LLIF; lateral approach to the lumbar spine.
Level of Evidence: III
Introducción
El abordaje lateral de la columna lumbar para la artrodesis intersomática, comúnmente denominado XLIF (ex-
treme lateral interbody fusion) o LLIF (lateral lumbar interbody fusion), es una técnica que surgió hace alrededor
de 15 años y, según la mayoría de las series publicadas, los resultados son prometedores. Se ha descrito para el tra-
tamiento de diversas enfermedades (degenerativas, traumáticas, oncológicas e infecciosas).1 Es una técnica segura
que proporciona un adecuado soporte estructural entre los platillos vertebrales proveyendo una mayor superficie
Recibido el 1-12-2023. Aceptado luego de la evaluación el 10-12-2023 • Dr. Matías Pereira Duarte • matiaspereiraduarte@[Link] ID [Link]
Cómo citar este artículo: Pereira Duarte M. Complicaciones asociadas a la artrodesis intersomática lumbar por vía lateral. Revisión narrativa de la bibliografía. Rev Asoc Argent Ortop
Traumatol 2024;89(1):76-82. [Link]
de contacto que actúe como lecho para realizar una artrodesis sólida, y permite la corrección de deformidades en
los planos coronal y sagital, así como también, la descompresión indirecta del canal raquídeo y los forámenes
respetando los elementos posteriores.2
Tanto el abordaje lateral convencional como el mínimamente invasivo se promocionan como técnicas que han lo-
grado disminuir las tasas de lesiones vasculares y viscerales al compararlas con el abordaje ALIF (anterior lumbar
interbody fusion) y evitar el trauma de la musculatura, la inervación y la vascularización paraespinal de las técnicas
de artrodesis intersomáticas posteriores, como TLIF (transforaminal lumbar interbody fusion) y PLIF (posterior
lumbar interbody fusion). Asimismo, se describen beneficios potenciales, como una incisión más pequeña, menos
pérdida de sangre, tiempos quirúrgicos más cortos, restauración de la altura del espacio discal, tasas de infección
reducidas, estancias hospitalarias más cortas, incremento de las tasas de fusión, disminución de las tasas de subsi-
dencia, menor dolor posoperatorio y tasas de reoperación más bajas.2
Sin embargo, a medida que el empleo de este abordaje y sus variantes se ha extendido, comenzaron a publicarse
en todo el mundo complicaciones asociadas.
El objetivo de este artículo es presentar una revisión narrativa de la bibliografía para proveer al lector de un re-
sumen organizado de las complicaciones comunicadas más frecuentes y proporcionar herramientas para evitarlas.
Materiales y Métodos
Se llevó a cabo una revisión narrativa de la bibliografía obtenida del análisis de las siguientes bases de datos:
PubMed, Web of Science, Scopus y LILACS, para identificar artículos que detallen complicaciones relacionadas
con el abordaje lateral de la columna lumbar.
Se utilizaron los siguientes términos de búsqueda combinados: “(lateral lumbar interbody fusion OR extreme
lateral lumbar interbody fusión OR XLIF OR LLIF) AND (complic* OR complication OR adverse event)”.
Se compararon los títulos de los estudios encontrados en las bases de datos. Se eliminaron los registros dupli-
cados y se examinaron los artículos restantes para su inclusión de acuerdo con el título y el resumen. Además, se
revisaron las referencias de los artículos incluidos para garantizar que no se perdieran citas relevantes. El autor de
este artículo realizó, de forma independiente y estandarizada, las evaluaciones de elegibilidad.
Los criterios de selección fueron los siguientes:
• Artículos publicados en inglés o español
• Artículos publicados en una revista científica revisada por pares
• Ensayos prospectivos o retrospectivos, aleatorizados o no clínicos
• Estudios de casos y controles o de cohortes (prospectivos o retrospectivos)
• Artículos publicados en los últimos 20 años
• Artículos que incluyeran la descripción y el detalle de las complicaciones relacionadas, de manera directa, con
el abordaje lateral de la columna lumbar.
Los criterios de exclusión fueron:
• Otras revisiones, informes de casos, cartas al editor, estudios en animales, capítulos de libros y comentarios
• Artículos que no reportan complicaciones en los resultados
• Artículos que incluyen abordajes diferentes del abordaje lateral de la columna lumbar
• Artículos en idiomas distintos del inglés y español
Resultados
Se identificaron 1044 artículos en las cuatro bases de datos. Después de una selección inicial, la aplicación de
los criterios de inclusión y exclusión, y la eliminación de los duplicados, se incluyeron y evaluaron integralmente
18 estudios.3-20
Discusión
En su primera publicación sobre este procedimiento, en 2006, Ozgur y cols.1 no comunicaron complicaciones
en los primeros 13 pacientes tratados. Sin embargo, estas fueron apareciendo a medida que el procedimiento fue
ganando popularidad.
Rev Asoc Argent Ortop Traumatol 2024; 89 (1): 76-82 • ISSN 1852-7434 (en línea) 77
M. Pereira Duarte
Las complicaciones más frecuentes tras un abordaje lateral de la columna lumbar son el dolor anterior del muslo
(cruralgia) o las disestesias a ese nivel. En su etiopatogenia, se describe una irritación del músculo psoas o una
neuropraxia del nervio genitofemoral (rama del plexo lumbar) durante la disección roma de este músculo, ya sea
por la presión del retractor, la isquemia indirecta o el hematoma posoperatorio.1,3-5,21-25 La tasa de esta complicación
oscila entre el 23%6 y el 39%7. Sin embargo, Rodgers y cols.3 describen un rango mucho más amplio, del 0,7% al
62,7%. La mayoría de las lesiones se producen al atravesar el psoas con los dilatadores o con el distractor26 y se
ha comprobado que el tiempo de permanencia en posición abierta tiene una relación directa con la tasa de lesión
neurológica posoperatoria.3,8-10,27 El nivel L4-L5 es el más propenso a sufrir esta lesión, ya que, aproximadamente
en el 44% de los casos, las estructuras nerviosas cruzan a nivel del campo quirúrgico ideal teórico (Figura 1).23
Pumberger y cols.8 evaluaron a 181 pacientes, y el 38% de ellos acudió con dolor anterior de muslo a las seis se-
manas de la cirugía. Sin embargo, este porcentaje fue disminuyendo paulatinamente, al 11% a las 12 semanas y al
1% a las 26 semanas. Otros autores informaron la recuperación espontánea de esta complicación en el 50%, a los
tres meses y el 90%, al año.28
n. ilioinguinal
n. iliohipogástrico
n. genitofemoral
n. obturador
Figura 1. Diagrama con la localización habitual de las raíces que constituyen el plexo lumbar y su relación con la columna
vertebral y el músculo psoas.
La segunda complicación más frecuente es el déficit de la fuerza muscular para la flexión de la cadera, cuya
tasa varía del 1% al 36%.6,9,24,29,30 En estos casos, Pawar y cols.31 hacen referencia a un déficit mecánico por la
lesión directa del músculo psoas y un déficit neurológico debido a la irritación o lesión del plexo nervioso intra-
muscular. Según estos autores, la tasa de déficit mecánico en la flexión de la cadera fue del 13,1% (n = 32) a las
seis semanas, y disminuyó al 3,7% (n = 9) a las 12 semanas; al 2,9% a los seis meses y al 1,6% a los 12 meses.
En tanto que el déficit motor relacionado con el plexo lumbar fue menor, del 4,9% (n = 12), 4,9% (n = 12), 2,9%
(n = 7) y 2,9% (n = 7), respectivamente. El sexo femenino y la duración de la cirugía fueron factores de riesgo
78 Rev Asoc Argent Ortop Traumatol 2024; 89 (1): 76-82 • ISSN 1852-7434 (en línea)
Artrodesis intersomática lumbar por vía lateral
independientes para el déficit flexor mecánico, mientras que la duración de la cirugía fue el único factor de riesgo
independiente para el déficit motor relacionado con el compromiso del plexo lumbar. Esta variable se relaciona
directamente con el tiempo de permanencia abierta de la separación y la dilatación como ya se describió.
La desaferentación simpática es también una complicación neurológica, tiene una frecuencia del 4% al 12%,19 y
se debe a la lesión de la cadena simpática lateral. Habitualmente, los pacientes refieren un miembro homolateral a
la lesión con un aumento leve del tamaño y la temperatura, y con más sudoración que el contralateral. Aunque la
experiencia clínica del autor demuestra que lo que más llama la atención del paciente o el evaluador es la frialdad
del miembro contralateral en comparación con el miembro afectado.
Las complicaciones más temidas durante este procedimiento son las lesiones vasculares mayores, sumamente
infrecuentes (0,4%)19 o muy poco reportadas, pero los resultados pueden ser devastadores, como la muerte.17 Existe
el riesgo de lesionar el componente venoso durante los abordajes derechos,18 mientras que una lesión arterial es
más probable en los abordajes izquierdos. Dentro del espectro de lesiones vasculares, están también aquellas de
los vasos menores. En una serie de 181 pacientes, Pumberger y cols.8 reportan una lesión de la arteria segmentaria
lumbar (0,5%) y dos (1%) lesiones en la vena iliolumbar ascendente.
La subsidencia del implante es la migración de su lugar original en cualquier dirección. Esta complicación tiene
una tasa del 10-14%19,21 y puede estar asociada o no a la fractura de los platillos vertebrales (Figura 2).12-14,25 Según
Essig y cols.,15 la edad avanzada, la osteoporosis y una orientación sagital de las facetas son factores de riesgo para
la subsidencia del implante cuando esta técnica se utiliza de forma aislada o “stand alone”. Estos autores sugieren
un soporte complementario por vía posterior cuando existen estas condiciones. La subsidencia del implante hacia
anterior está relacionada con la rotura desapercibida del ligamento longitudinal común anterior durante una dis-
cectomía muy anterior o debido a una dilatación intempestiva del espacio discal, así como en los procedimientos
de ACR (anterior column realignment)32 con el uso de cajas hiperlordóticas sin dispositivos de autorretención.
A B C D
Figura 2. A. Radiografía de columna lumbosacra posoperatoria inmediata de un paciente sometido a una artrodesis
intersomática de columna lumbar L3-L4 “stand alone” por vía lateral. B. Control radiográfico a los 15 días de la intervención.
Se observa la movilización y la rotación del implante asociadas a un hundimiento del platillo vertebral superior de L4 e
inferior de L3. C y D. Tomografía computarizada de columna lumbosacra, cortes parasagitales, a los 15 días de la cirugía del
mismo paciente. Se destacan los hallazgos anteriores. Estos estudios muestran lo que se denomina subsidencia del implante.
Rev Asoc Argent Ortop Traumatol 2024; 89 (1): 76-82 • ISSN 1852-7434 (en línea) 79
M. Pereira Duarte
La seudoartrosis o falla en la consolidación es una complicación tardía de la técnica, pero no tanto del abordaje.
La tasa varía entre el 7,5%19 y el 19%30 aproximadamente. Esto depende de la cantidad de niveles con artrodesis, la
fijación posterior complementaria, la prolijidad de la discectomía y la preparación de los platillos, así como de las
comorbilidades del paciente (tabaquismo, vasculopatías, diabetes), entre otras tantas variables.
La tasa de infección del sitio quirúrgico es baja comparada con la de los abordajes posteriores convencionales
para la columna lumbar (alrededor del 1-3%).3,20,33 Asimismo, la gran mayoría de los casos comunicados han sido
infecciones superficiales de la herida.3
Dentro de las complicaciones específicas de este abordaje, se han descrito, de manera muy infrecuente, las her-
nias de la pared abdominal por desnervación. Dakwar y cols.11 comunicaron una asimetría en la pared abdominal
por protrusión del contenido, relacionada con la desnervación de los músculos oblicuo interno y transverso del
abdomen por lesión de los ramos ilioinguinal e iliohipogástrico. Asimismo, el nervio subcostal que emerge de
T12 inerva los músculos recto anterior y oblicuo externo, por lo que debe ser reconocido y protegido.34 Si ocurre
esta complicación, según la evidencia disponible, las molestias del paciente son más estéticas por la asimetría que
funcionales.
Otras complicaciones perioperatorias publicadas de esta técnica son: íleo posoperatorio, perforaciones intes-
tinales, arritmias, insuficiencia respiratoria, úlcera gástrica, retención aguda de orina y seromas o demora en la
cicatrización de la herida. Todas con una tasa inferior al 1%.19,21
En 2019, Walker y cols.33 publicaron un metanálisis de las complicaciones del abordaje lateral de la columna
lumbar utilizando abordajes prepsoas (1874 pacientes) y transpsoas (4607 pacientes). En detrimento del abordaje
prepsoas, detectaron una mayor incidencia de lesiones nerviosas simpáticas (5,4% prepsoas vs. 0% transpsoas) y
más lesiones neurovasculares mayores (1,8% prepsoas vs. 0,4% transpsoas). Por el contrario, en detrimento del
abordaje transpsoas, reportaron tasas más altas de déficits sensoriales temporales (21,7% vs. 8,7%), de debilidad
del flexor de la cadera (19,7% vs. 5,7%) y de infección (3,1% vs. 1,1%). Notablemente, las tasas de lesiones urológi-
cas, peritoneales e intestinales, íleo posoperatorio, hematomas, subsidencia (12,2% prepsoas vs. 13,8% transpsoas)
y seudoartrosis (9,9% prepsoas vs. 7,5% transpsoas) fueron comparables en ambos grupos.
Cabe destacar que, según la evidencia disponible, las tasas de complicaciones y su gravedad no se han visto
modificadas por el sobrepeso.16 Por lo tanto, la obesidad no predispone a una tasa de complicaciones más alta, a
diferencia de lo que ocurre en los abordajes posteriores convencionales.
Conclusiones
Las complicaciones más frecuentes directamente relacionadas con el abordaje lateral de la columna lumbar son
la cruralgia y el déficit motor para la flexión de la cadera y la extensión de la pierna que, en su gran mayoría, son
transitorias y reversibles en los primeros seis meses. La incidencia del resto de las complicaciones es variable se-
gún la bibliografía consultada, y los reportes de lesiones vasculares catastróficas son escasos.
Cabe destacar que este abordaje requiere una planificación imagenológica detenida y detallada para cada pacien-
te en particular, junto con un conocimiento de la anatomía y de la técnica.
––––––––––––––––––
Conflicto de intereses: El autor no declara conflictos de intereses.
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REVISIÓN SISTEMÁTICA
Resumen
Introducción: El denosumab es un anticuerpo monoclonal humano que actúa contra el RANKL, inhibiendo la destrucción ósea
mediada por los osteoclastos, así evitando la pérdida de stock óseo; por este motivo, se lo utiliza en el tratamiento de la osteopo-
rosis como agente antiresortivo y está autorizado para el tratamiento del tumor de células gigantes y el mieloma múltiple. Nuestro
objetivo fue conocer las indicaciones y contraindicaciones para la pérdida de stock óseo de causa no osteoporótica. Materiales y
Métodos: Revisión sistemática de artículos en inglés publicados en el período 2009-2023. Se incluyeron artículos que indicaran
o contraindicaran el uso del denosumab. Resultados: De un total inicial de 4306 artículos, se analizaron 18 artículos que mos-
traban consenso en la dosis y los controles con tomografía e indicaban o contraindicaban el uso del denosumab. Conclusiones:
El denosumab está indicado como una buena opción de tratamiento preferente de tumores vertebrales primarios inoperables,
para evitar recidivas o demorar las metástasis de tumores primarios o de tumores sólidos, principalmente de mama, próstata
y pulmón, y para el compromiso vertebral del mieloma múltiple. El denosumab está contraindicado, por el momento, para las
lesiones infecciosas.
Palabras clave: Columna; pérdida ósea no osteoporótica; tumor; infección.
Nivel de Evidencia: III
Non-osteoporotic Loss of Spinal Bone. Denosumab as a Therapeutic Tool and its Implications
ABSTRACT
Background: Denosumab is a human monoclonal antibody that acts against RANKL, inhibiting bone destruction mediated by os-
teoclasts, thus avoiding bone loss. For this reason, it is used in the treatment of osteoporosis as an antiresorptive and is authorized
for the treatment of giant cell tumor and multiple myeloma. Our objective is to understand its indications and contraindications for
the treatment of non-osteoporotic bone loss. Materials and Methods: A systematic review of English-language articles published
between 2009 and 2023, using PRISMA criteria. Articles indicating or contraindicating the use of denosumab were considered for
inclusion. Results: From a total of 4306 articles, 18 articles were analyzed, which showed consensus on the dose and controls
with tomography and indicated or contraindicated the use of denosumab. Conclusions: Denosumab is recommended as a prima-
ry therapeutic option for unresectable spinal tumors, to prevent recurrences or to delay the formation of metastases from primary
tumors or solid tumors, primarily breast, prostate, and lung, as well as for multiple myeloma spinal involvement. Denosumab is
currently contraindicated in infectious lesions.
Keywords: Spine; non-osteoporotic bone loss; tumor; infection.
Level of Evidence: III
Recibido el 1-8-2023. Aceptado luego de la evaluación el 24-11-2023 • Dr. Pedro L. Bazán • pedroluisbazan@[Link] ID [Link]
Cómo citar este artículo: Bazán PL, Godoy Adaro A, Hernández Molina GL, Blanco Payano RÁ, Cinalli M. Pérdida de stock óseo no osteoporótico en la columna. Denosumab como
herramienta de tratamiento e implicancia. Rev Asoc Argent Ortop Traumatol 2024;89(1):83-89. [Link]
Introducción
El denosumab es un anticuerpo monoclonal humano que actúa contra el ligando del receptor activador del factor
nuclear kappa B (RANKL), el cual promueve la actividad osteoclástica mediante la interacción Rank-RANKL,
inhibiendo así la destrucción ósea mediada por osteoclastos;1 por este motivo, se lo administra como tratamiento de
la osteoporosis en dosis de 60 mg, por vía subcutánea, cada 6 meses, asociado con vitamina D y calcio. El aumento
de la actividad osteoclástica es evidente en muchos trastornos osteopénicos, incluidas las infecciones, la enferme-
dad de Paget, las metástasis óseas o los tumores primarios osteolíticos y la artritis reumatoide, que provocan un
aumento de la resorción y destrucción óseas.2
Desde la segunda década de este milenio, la Food and Drug Administration de los Estados Unidos aprobó el uso
del denosumab en pacientes con esqueleto maduro y tumor de células gigantes (TCG),3 el cual ha sido revalidado
por las diferentes guías de manejo oncológico, con una dosis de 120 mg, por vía subcutánea, mensual, junto con vi-
tamina D y calcio;4 así mismo, se está estudiando su uso para el manejo del quiste óseo aneurismático y el cordoma.
El objetivo de esta revisión fue determinar las indicaciones y contraindicaciones del uso del denosumab en los
pacientes con pérdida de stock óseo de causa no osteoporótica, específicamente en aquellos con tumores espinales
primarios o infecciones.
Materiales y Métodos
El estudio se llevó a cabo de acuerdo con los Preferred Reporting Items for Systematic Reviews and Meta-
Analyses (PRISMA 2020).
Se realizó una búsqueda bibliográfica sistemática de artículos completos, en inglés, en las bases de datos PubMed,
LILACS y SciELO, con los términos MeSH: Bone loss NOT osteoporotic AND Spine AND Denosumab AND
Tumor OR Infection. Se excluyeron los estudios duplicados, no publicados, libros, cartas y otros documentos. Se
incluyeron las publicaciones entre enero de 2009 y marzo de 2023.
Se seleccionaron los estudios analíticos, ensayos clínicos aleatorizados, revisiones sistemáticas, narrativas y
reportes de casos que justificaran o contraindicaran el uso del denosumab para pacientes con pérdida de stock óseo
relacionado con tumores o infecciones vertebrales.
Dentro de los criterios de inclusión se seleccionaron estudios pertinentes con el uso denosumab en el tratamiento
del defecto óseo asociado a un tumor óseo o una infección vertebral en seres humanos, que justificaran o contra-
indicaran su uso, dosis y controles.
Se excluyeron los artículos relacionados con el manejo de la osteoporosis o fracturas traumáticas y defectos
óseos posquirúrgicos.
RESULTADOS
La búsqueda inicial arrojó 4306 artículos en PubMed y tres en LILACS de 2009 a 2023.
Se realizó una segunda revisión luego de leer los títulos y los resúmenes de cada uno, tras la cual se selecciona-
ron 70 estudios y 18 de ellos fueron incluidos para el análisis final de los datos (Figura).
Identificación
4306 artículos
(PubMed y LILACS)
Elegibilidad
70 artículos
4236 (manejo de la osteoporosis, otros idiomas)
para lectura de título
Analizador
18 artículos
52 que no justifican indicación o contraindicación
Indicación (17)
en su texto completo
Contraindicación (1)
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Pérdida de stock óseo y denosumab
Desde 2013, la Food and Drug Administration autorizó su uso en pacientes con tumores, como el TCG irreseca-
ble, recidivados o con metástasis y, por ello, hoy es una herramienta consensuada.4 La dosis es de 120 mg/mes, por
vía subcutánea, asociada con vitamina D (400 UI/mes) y calcio (500 mg/día), para una dosis de carga se sugieren
120 mg/semana durante el primer mes.3-8 No existe consenso sobre el tiempo de uso, aunque, como mínimo, son
12 meses.4 En pacientes con tumores grandes,1 se puede administrar durante seis meses para reducir el tamaño y
facilitar la resección, y posteriormente para disminuir la recidiva;3,9 y también cuando la morbilidad de la resección
no justifica la cirugía.9
En casos de quiste óseo aneurismático, se administra igual que para el TCG, para casos irresecables o con reci-
divas.10-13
En 2017, Kushlinskii y cols.14 señalan la posibilidad de uso para las recidivas de cordomas.
La administración de denosumab a pacientes con metástasis de tumores de sólidos, principalmente de mama,
próstata y pulmón,15-22 como las lesiones de mieloma múltiple, es segura y eficaz en cuanto al costo y al benefi-
cio.23,24
Se ha investigado su administración a pacientes con pérdida de stock óseo por un proceso infeccioso. En una
revisión bibliográfica, Ohnishi y cols.2 contraindican el denosumab para este cuadro (Tabla).
Tabla. Indicación o contraindicación del denosumab en pacientes con defectos óseos no osteoporóticos
Autores (año) Uso Enfermedad Control Evidencia
Chawla y cols. (2013) Sí TCG TC III
Ford y cols. (2013) Sí Metástasis de cualquier tipo de tumor TC III
Sun y Yu (2013) Sí Metástasis de cualquier tipo de tumor TC III
Sohn y cols. (2014) Sí Metástasis de cualquier tipo de tumor TC III
Ng y cols. (2014) Sí TCG TC II
Skubitz y cols. (2015) Sí QOA TC III
Dubory y cols. (2016) Sí TCG y QOA TC II
Kumar y cols. (2017) Sí TCG TC III
Roitman (2017) Sí TCG TC II
van der Heijden y cols. Sí TCG TC III
(2017)
Kurucu y cols. (2018) Sí QOA TC IV
Kushlinskii y cols. (2017) Sí Cordoma TC II
Way (2018) Sí TCG TC III
Raje y cols. (2018) Sí MM TC III
Rusin (2019) Sí TCG TC IV
Bukata y cols. (2021) Sí TCG TC IV
Bazán y cols. (2020) Sí TCG TC III
Diel y cols. (2020) Sí Metástasis de mama, próstata y pulmón TC II
Stopek (2020) Sí Metástasis de cualquier tipo de tumor TC III
Lanari y cols. (2021) Sí QOA TC IV
Ohnishi y cols. (2021) No Infección TC II
Chen y cols. (2021) Sí Metástasis de cualquier tipo de tumor y MM TC II
Cadieux y cols. (2022) Sí MM TC III
Li y cols. (2022) Sí Metástasis de células pequeñas de cáncer de pulmón TC III
Li y cols. (2022) Sí Metástasis de cualquier tipo de tumor TC II
Uso: Sí = indicado, No = contraindicado; TCG = tumor de células gigantes; QOA = quiste óseo aneurismático; MM = mieloma múltiple; TC = tomografía computarizada.
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P. L. Bazán y cols.
Discusión
Los tumores vertebrales tienen una frecuencia muy baja y constituyen un 4% de todos los tumores espinales.25
En la actualidad, se discute el uso del denosumab para el tratamiento inicial y las recidivas de cuadros tumorales,
además de las enfermedades infecciosas, pero sería una posibilidad terapéutica para tumores ubicados en áreas de
difícil acceso quirúrgico.10
En 2013, la Food and Drug Administration aprobó el denosumab para el tratamiento de adultos y adolescentes
esqueléticamente maduros con TCG irresecable o ante la posibilidad de que la resección provoque una morbili-
dad grave. En 2017, las guías de prácticas clínicas en oncología (NCCN Guidelines®) también recomendaron la
administración del denosumab en casos de lesiones axiales (columna vertebral, pelvis y sacro) y lesiones metas-
tásicas.3 La administración preoperatoria a corto plazo (6 dosis) del denosumab a pacientes con TCG irresecable
o recidivante mejoró los síntomas clínicos, disminuyó el tamaño del tumor y aumentó su densidad. Los cambios
en los tumores, a su vez, simplificaron la manipulación del tumor para su extirpación y posteriormente redujeron
la recidiva local de la cirugía de resección.3 En una serie prospectiva multicéntrica de cinco pacientes con TCG
de columna, se observaron los siguientes hallazgos radiográficos después del tratamiento con denosumab: el ta-
maño de los tumores disminuyó, al menos, un 10% y la calcificación tumoral fue un hallazgo constante en todos
los pacientes; además, durante la cirugía, se observó una seudocápsula más fuerte.26 En una revisión sistemática,
se llegó a la conclusión de que el denosumab está indicado para pacientes con TCG avanzados en el sacro. Los
objetivos son lograr el control local y crear una situación quirúrgica óptima. Se recomienda administrar una dosis
de 120 mg, por vía subcutánea, cada 7 días, durante el primer mes y luego se mantiene cada 4 semanas, de 2.5 a 13
meses. Después del uso del denosumab, la cirugía de resección debe implicar la extensión de todo el tumor original
para reducir el riesgo de recurrencia.4 Cuando la resección es sin márgenes libres de tumor, el riesgo de recidiva
es mucho mayor, aunque hacen falta estudios que confirmen la siguiente teoría, en los pacientes con TCG que no
reciben neoadyuvancia, este riesgo de recidiva después de la cirugía de resección es mayor cuando se disminuye o
se suspende la dosis de denosumab como coadyuvante, el cual se controla una vez que se reinicia la dosis de 120
mg/mes.9 El denosumab se puede administrar como tratamiento independiente a pacientes con TCG.27 En un caso
publicado de una mujer de 18 años, se logró la remisión histológica completa después del tratamiento con deno-
sumab, el análisis histopatológico de la pieza quirúrgica reveló ausencia de células de TCG.28 En los últimos cinco
años, el desarrollo del denosumab como terapia adyuvante en pacientes con TCG ha tenido un profundo impacto
en la resección quirúrgica de este tumor. La capacidad de reducir la carga tumoral e inducir la consolidación a
través de la formación de hueso cortical ha facilitado la espondilectomía tanto intralesional como total en bloque
de las vértebras afectadas y mejorado su eficacia.29 Se requerirá más investigación para determinar la eficacia y
seguridad del denosumab como tratamiento independiente a largo plazo para el TCG, ya que no existe consenso
sobre la duración adecuada de la terapia con denosumab en este momento.29,30 La terapia con denosumab ha tenido
efectos en el hueso y en los tejidos circundantes, incluso en un reporte de caso de una paciente de 58 años con TCG
en la columna lumbar, los hallazgos histopatológicos de las secciones resecadas después de 10 cursos de denosu-
mab revelaron la presencia de células positivas para RANK alrededor del tejido óseo.31
El denosumab es una opción terapéutica disponible para las recidivas o los quistes óseos aneurismáticos inopera-
bles o con resección intralesional; se han observado resultados clínicos y radiológicos de calcificación y remisión
de la lesión tumoral.10
El denosumab es útil en el manejo de tumores óseos, como los cordomas. En un estudio, se evaluaron 12 cor-
domas de un total de 199 tumores óseos primarios, con determinación del RANK y RANKL. El cordoma tiene
niveles altos de RANK y bajos de RANKL, lo que hace posible el uso de denosumab.14
Algunos fármacos para tratar la osteoporosis se consideran potencialmente terapéuticos para la pérdida ósea
secundaria a una infección, ya que se administran para la pérdida ósea en otras enfermedades. Los agentes para la
osteoporosis comprenden anabolizantes (teriparatida, romosozumab) y antiresortivos (bifosfonatos, denosumab y
romosozumab).2 El denosumab es un anticuerpo monoclonal humano contra el RANKL que inhibe la diferenciación
de los precursores de osteoclastos en osteoclastos maduros. Sin embargo, dado que su receptor, RANK, también
es expresado por monocitos/macrófagos y células dendríticas, pone de manifiesto la importancia de esta vía en el
desarrollo y la maduración del sistema inmune; esto determina que no exista evidencia para la administración del de-
nosumab a pacientes con infección activa, ya que se ha demostrado que podría aumentar las deficiencias del sistema
inmune para combatir estos procesos infecciosos; por lo tanto, el denosumab puede empeorar la infección cuando
se administra a pacientes con osteomielitis piógena, aunque sea eficaz para la supresión de la osteólisis.2 Asimismo,
son necesarios más estudios para aclarar la eficacia del denosumab en el tratamiento de este cuadro infeccioso.
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Pérdida de stock óseo y denosumab
El denosumab administrado a largo plazo no es inocuo y se han publicado complicaciones o eventos adversos,
como osteonecrosis de mandíbula (6%), hipocalcemia (5%), fracturas atípicas de fémur (4%). Se recomienda el
suplemento de calcio y vitamina D, además del control radiológico de la mandíbula.30,32 La osteonecrosis es más
frecuente en el maxilar inferior que en el superior y no en otros huesos, esto se debe a su origen embrionario (ori-
gen ectomesenquimático), su irrigación vascular y la remodelación ósea, alteradas por distintos fármacos, como
el denosumab a altas dosis, pero principalmente en aquellos pacientes que reciben bifosfonatos.33 Se debe realizar
el diagnóstico odontológico que logre diferenciar los procesos infecciosos de la necrosis ósea por radioterapia de
cabeza y cuello, principalmente en aquellos pacientes con trauma odontológicos por prácticas o prótesis dentales
flojas.33
Se ha comunicado la recurrencia o recidiva tumoral luego de interrumpir este medicamento. Se publicó el caso
de un hombre de 25 años con TCG en C2 sometido a resección quirúrgica y tratado con denosumab a largo plazo
que suspendió el fármaco. La interrupción del denosumab produjo la rápida recurrencia del tumor. Aún no hay
consenso en cuanto a la dosificación y duración del tratamiento con denosumab tras la resección del TCG.34 En
conclusión, los perfiles de eficacia y seguridad del denosumab en pacientes con TCG de la columna vertebral,
incluido el sacro, parecen coincidir con los del denosumab en la población general con TCG y en otras neoplasias
óseas avanzadas, como quiste óseo aneurismático, cordoma y metástasis óseas. Los resultados del análisis sugieren
que el tratamiento con denosumab es potencialmente útil para pacientes con TCG de la columna vertebral, incluido
el sacro.5,35
Conclusiones
El denosumab está indicado por ser una buena opción de tratamiento preferente de tumores vertebrales primarios
inoperables, es una buena opción para evitar recidivas o demorar las metástasis de tumores primarios o de tumores
sólidos, principalmente de mama, próstata y pulmón, y para el compromiso vertebral del mieloma múltiple. El
denosumab estaría contraindicado, por el momento, en pacientes con lesiones infecciosas.
––––––––––––––––––
Conflicto de intereses: Los autores no declaran conflictos de intereses.
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OBITUARIO
E l Dr. Iván Ayerza nació el 1 de noviembre de 1943. Finalizó los estudios primarios y secundarios en el Colegio
Champagnat de Buenos Aires. Estudió la carrera médica en la Universidad de Buenos Aires, y obtuvo el título
de médico en 1966.
Provenía de una familia con fuerte arraigo y tradición médica. Su padre, un destacado ortopedista, fue Jefe del
Servicio de Ortopedia y Traumatología del Hospital Fernández.
En 1967, ingresó en la residencia de ortopedia del Hospital Italiano de Buenos Aires y posteriormente fue Jefe e
Instructor de Residentes de la institución. Recibió, por lo tanto, la influencia directa del maestro y mentor Carlos
Ottolenghi.
En 1974, se incorporó al Hospital Fernández, y finalizó su actividad hospitalaria a cargo del Sector de Cirugía
de Columna Vertebral.
Tuvo una intensa actividad societaria. Miembro fundador de la Asociación Argentina de Artroscopia y activo
participante de la Sociedad Argentina de Columna. Destacada actuación e influencia en la Asociación Argentina
de Ortopedia y Traumatología. Ejerció los cargos de tesorero, vicepresidente y presidente de la AAOT. Finalmen-
te presidió el Congreso Argentino realizado en la ciudad de Salta, reiniciando la organización del mayor evento
científico de nuestra Asociación en ciudades del interior del país. Recibió premios de la Asociación Argentina de
Ortopedia y Traumatología y de la Academia Nacional de Medicina.
Hombre de cultura universal con una fuerte inclinación a las artes, predominantemente la ópera y la pintura. Sus
frecuentes viajes relacionados con la profesión eran siempre complementados con visitas a los centros de cultura
musical y plástica que estimulaban su natural talento por la pintura.
Poseía las condiciones necesarias de un médico. Prioridad por el paciente, sagaz en la observación e interpreta-
ción del examen clínico, avidez en el aprendizaje e innovación y condiciones de ejecutor quirúrgico. Una destreza
manual natural aplicada a la cirugía que lo distinguía de sus pares.
Posiblemente sus orígenes vascos, de los cuales se sentía honrado, le impusieron un espíritu pasional, vital,
orientado a actitudes y sentimientos nobles, y un sentido de la amistad sin fronteras. Su generosidad y entrega
influyeron fuertemente en sus ayudantes y discípulos, formados con él, en su actividad hospitalaria y su vasta e
intensa práctica personal.
Falleció el 8 de diciembre de 2023 a los 80 años, acompañado por una sólida convicción religiosa.
Pero a aquellos que lo han acompañado en muchos años de práctica médica, y han recibido su amistad sin lími-
tes, les queda un sentimiento desolador.
Creo, sin embargo, que los múltiples seguidores que deja, considerarán como una fortuna de la vida haber com-
partido nuestra fascinante y demandante profesión con él.
E l pasado 20 de diciembre de 2023, tuvimos la triste noticia de la pérdida de una gran persona. El doctor Fer-
nando Pablo Degrossi nos ha dejado a la temprana edad de 64 años. Fernando fue un reconocido traumatólogo
de nuestra asociación y también miembro de la Asociación Argentina de Artroscopía.
Fue, durante muchos años, Jefe del Servicio de Ortopedia y Traumatología del Hospital Argerich de la Ciudad
Autónoma de Buenos Aires, Jefe del Servicio de Ortopedia y Traumatología del Sanatorio Modelo de Quilmes y
Director del Hospital Oller de San Francisco Solano, Quilmes.
Gran amante de los deportes, en especial del fútbol, lo llevó a ser médico del plantel profesional de Quilmes
Atlético Club y miembro de la comisión directiva también durante muchos años.
Pero, por sobre todas las cosas, Fernando fue una persona de bien. Yo destaco su humildad, su respeto por los
colegas, y su gran dedicación y profesionalismo con sus pacientes.
He tenido la posibilidad de realizar varias cirugías solidarias en el Hospital Argerich y conté con su apoyo total-
mente desinteresado.
Nos deja una gran persona, pero también nos queda por siempre el recuerdo de un amigo que siempre puso a la
solidaridad por encima de todo.
Un saludo afectuoso de nuestra Asociación a toda su familia, amigos y colegas que seguramente lo van a extrañar
mucho.