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Primeros Auxilios en Fracturas

Una fractura es la ruptura total o parcial de un hueso, comúnmente causada por accidentes o lesiones deportivas, y puede requerir cirugía dependiendo de su gravedad. Las fracturas se clasifican según su tipo, mecanismo de producción y daño a las partes blandas, siendo importantes para determinar el tratamiento adecuado. El proceso de curación ósea es complejo, involucrando fases de inflamación, formación de callo óseo y remodelación, y se puede prevenir mediante ejercicio, una dieta adecuada y el uso de protección durante actividades físicas.
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Primeros Auxilios en Fracturas

Una fractura es la ruptura total o parcial de un hueso, comúnmente causada por accidentes o lesiones deportivas, y puede requerir cirugía dependiendo de su gravedad. Las fracturas se clasifican según su tipo, mecanismo de producción y daño a las partes blandas, siendo importantes para determinar el tratamiento adecuado. El proceso de curación ósea es complejo, involucrando fases de inflamación, formación de callo óseo y remodelación, y se puede prevenir mediante ejercicio, una dieta adecuada y el uso de protección durante actividades físicas.
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Fracturas

CONCEPTO

Una fractura es una interrupción de la continuidad ósea o cartilaginosa; es la ruptura


total o parcial de un hueso por diversas causas; lo más común es que se deba a un
accidente, una caída fuerte o una lesión deportiva. La fractura provoca un dolor intenso y
dependiendo de la gravedad puede necesitar cirugía para recomponer el hueso.
¿Qué causa una rotura en un hueso?
- Las causas para que un hueso se rompa pueden ser muy variadas. Los traumatólogos se suelen referir a este
hecho como mecanismo de producción de la fractura y, aunque pueden ser innumerables, normalmente se
pueden encuadrar dentro de una de estas cuatro categorías:
a) Traumatismo directo: La causa de la rotura es un impacto que incide directamente sobre el punto
fracturado. Ejemplo: un martillazo en un dedo.
b)

c) Traumatismo indirecto: La fractura se produce a una cierta distancia de la fuerza que la origina. Ejemplo: al
caer, el individuo apoya la mano, pero se fractura el hombro.
d)

e) Fractura patológica: Se producen por un debilitamiento del hueso debido a alguna patología, por lo que el
hueso se rompe incluso frente a fuerzas leves. Ejemplo: paciente con cáncer óseo que ve como su
estructura esquelética se debilita.
f)

g) Fractura por fatiga o estrés: Se originan por fuerzas que actúan sobre el hueso con mucha frecuencia, pese
a que puedan ser de baja intensidad relativa. Ejemplo: fractura en un dedo del pie cuando un corredor
entrena para una maratón.
Tipos de Fracturas
- Existen distintas formas de clasificar las roturas de los huesos. Dependiendo
del tipo de daño, se clasifican de la siguiente manera:

I. Fractura completa: El hueso se rompe en dos partes.


II. Fractura en tallo verde: El hueso se rompe pero no se separa en dos partes. Es
típica de los niños.
III. Fractura simple: El hueso se quiebra por una parte.
IV. Fractura conminuta: El hueso se quiebra en más de una parte o se astilla.
V. Fractura abierta: El hueso sobresale a través de la piel.
VI. Fractura cerrada: Hay rotura pero no sobresale el hueso por la piel.
En función de la violencia de la fuerza que las genera

 Fracturas de alta energía: Se producen ante la


aplicación de una fuerza intensa y,
generalmente, momentánea. Suelen provocar
una gran fragmentación en el hueso y pueden
tener afectación grave en las partes blandas
que lo recubren. Ejemplo: accidente de tráfico.

 Fracturas de baja energía: Se producen ante


caídas casuales o gestos inadecuados o
repetitivos. Normalmente acontecen en personas
de edad avanzada o mala calidad ósea.
Ejemplo: fractura de cadera por osteoporosis.
Fractura en función del daño a las partes blandas

Fracturas cerradas: No existe comunicación entre el hueso y el exterior del cuerpo.

o Grado 1. Herida puntiforme sin contusión de piel ni contaminación bacteriana. El trazo


de fractura es de baja energía.
o Grado 2. Contusión tisular menor. Moderada contaminación bacteriana. Trazo de fractura
variable.
o Grado 3. Severa lesión de partes blandas. Gran contaminación. Lesión
vasculonerviosa. Trazo de fractura de alta energía

o Grado 4. Amputación completa o parcial En la siguiente imagen podemos ver un dibujo de una
fractura cerrada con lesión grave de las partes blandas.
Fracturas abiertas: Hay comunicación entre el hueso y el exterior; es decir, existe una
perforación de la piel y las partes blandas que llega hasta el hueso. Su severidad es variable
en función del grado de daño y el riesgo de infección es mucho mayor que en las fracturas
cerradas.

o Grado 1: Herida puntiforme, hasta 2 centímetros. Es limpia. Las partes blandas


suelen estar poco afectadas. Es limpia y está producida por el tipo de hueso que
rompe la piel. Se comporta como si fuesen fracturas cerradas

o Grado 2: Más de dos centímetros. Hay una laceración de las partes blandas,
pero todavía se conservan razonablemente.
o Grado 3. Lesión extensa de las partes blandas de alta energía (10 cm o más). Es
el más grave, dentro de él:
 Con independencia de la lesión se puede dar cobertura a la fractura: la
herida es muy grande, pero se puede tapar el hueso porque las partes
blandas no están tan lesionadas como para no poder tapar la herida. Se
puede
 Pérdida de partes blandas y exposición ósea: la lesión puede ser igual de
grande que en el anterior pero la lesión de las partes blandas es mayor y
por lo tanto no es posible cubrir con los propios tejidos el hueso, no es
posible cubrirlo con las partes blandas adyacentes a la lesión

 Es aquel en el que junto a la exposición del hueso hay una lesión vascular
que se interrumpe la vascularización, la zona se queda sin riego y según
sea importante la pérdida de riego podemos amputar o no. Es más
frecuente en las manos. (Foto 3)
Trazo de una fractura
El trazo de una fractura es el patrón físico que sigue la rotura. Puede haber infinidad de trazos de
fractura, pero los más habituales son los que recogemos en esta imagen.

 Fractura transversa: El trazo es perpendicular al eje mayor del hueso.


 Fractura oblicua: El trazo tiene cierta inclinación sobre el eje mayor del hueso.
 Fractura en ala de mariposa: Es un trazo típico cuando se producen fuerzas de doblado sobre el
hueso. Presentan un fragmento intermedio con forma de cuña.
 Fractura espiro idea: Suelen ser consecuencia de fuerzas torsionales y el trazo va en espiral
alrededor del hueso.
 Fractura segmentaria: Son aquellas en las que un segmento óseo se queda completamente aislado
de los extremos. El mayor riesgo que presentan es la pérdida de la irrigación sanguínea.
 Fractura conminuta: Cuando la fractura presenta múltiples fragmentos.
 Fractura parcelar: Se trata de roturas de partes no esenciales o estructurales del hueso. Un ejemplo
son las avulsiones, que se producen cuando una fuerza muscular importante arranca la parte del
hueso en que se ancla el músculo.
 Incurvación: No son habituales y se producen en niños. No se trata de una rotura completa, sino de
una deformación plástica del hueso.
 Fractura impactada: Ante una fuerza compresiva (y, sobre todo en zonas de hueso esponjoso), los
fragmentos quedan comprimidos entre ellos.
 Fractura en tallo verde: Propias de los niños, es una fractura incompleta del hueso, con una forma
que recuerda a la de una rama verde a medio romper.
Tratamiento de las Fracturas
Tratamiento ortopédico
Inmovilización con vendaje blando (con vendas con almohadillado que mantienen la fractura): clavícula, hombro.
 Yeso circular que inmoviliza la diáfisis fracturada y las 2 articulaciones vecinas. Usado para antebrazo y
tibia. En estos casos hay que sujetar las dos articulaciones. Por ejemplo, en casos de fractura de tibia
hay que inmovilizar también el tobillo. Nunca hay que ponerlo cerrado en las primeras 48 horas si hay
inflamación porque se comprimen las celdas aponeuróticas y se puede producir un síndrome
compartimental.
Tratamiento quirúrgico
Fijación externa
•Indicada para la inmovilización inicial de las fracturas
abiertas y de las fracturas diafisarias en los
politraumatizados muy graves. La estabilidad depende del
montaje del fijador. Las cargas pasan del hueso al fijador y
saltan la fractura volviendo al hueso. El foco de fractura
queda inmovilizado y descargado y permite consolidar
fácilmente por la estabilidad del montaje.
Los clavos y la movilización externa tienen que estar cerca de la
fractura y también depende de la estabilidad depende del montaje
del fijador. Pueden ser:


Fijadores amilanares: en un plano

Fijadores bip lanares: en dos planos

fijadores trepanares: en tres planos


Tratamiento con
Placas

• Indicadas en las fracturas epifiso-metafisarias y en las diáfisis de


humero, cubito y radio. La compresión que provocan las placas
permite reducir de forma completa la fractura y da la estabilidad
necesaria para la consolidación per primam. Sin embargo, primero
hay que hacer una reducción anatómica para evitar que aparezca
una artrosis posterior, nunca debe quedar un escalón superior a 2
mm porque provocaría una artrosis precoz.

Placas de compresión. Son rígidas lo que provoca una fricción placa-


hueso; anclaje- tornillo- hueso. Dentro de sus inconvenientes
encontraremos desperiostización y rigidez excesiva así como que en el
hueso osteoporótico los tornillos hacen mala presa. No proporciona
elasticidad. Al ser placas rígidas están unidas al hueso (se extrae el
periostio de la zona), se aplica la placa moldeada sobre la cortical y
para que quede sujeta se usan tornillos. En el hueso esponjoso estos
no sujetan todo lo que debe pero en el adulto joven sí. A medida que se
atornilla el tornillo, este se desplaza por un canal de la placa lo que
permite el acercamiento de los tornillos, trasladando el fragmento óseo
hasta que se queden unidos, permitiendo la unión y compresión de la
fractura facilitando la unión.
Placas bloqueadas con o sin compresión: el tornillo bloqueado a la placa se
solidariza con ella y actúa como un fijador externo. El contacto placa-hueso deja de
ser necesario para la estabilidad de la osteosíntesis. Este tipo de placa evita la
desperiostización excesiva, dan una mayor elasticidad s la síntesis, permiten dirigir
los tornillos en varias direcciones y están indicadas en las fracturas epifisarias o
osteoporóticas. Surgen como consecuencia de que el método anterior (placas
rígidas) no era muy eficaz. Este método consiste en la existencia de un fijador
externo y tornillos que se unen a la
placa formando una
estructura que no
necesita quedar unida
al hueso sin periostio,
se ancla muy bien en
osteoporótico y
además permite cierta
elasticidad.
¿Cómo se cura una fractura ósea?
A diferencia de la mayoría de los órganos, que curan por cicatrización o por una combinación de cicatriz y tejido
funcional, en el hueso casi podemos hablar de regeneración del mismo. Pero el proceso de curación del hueso es un
proceso largo y complejo que aún no acaba de ser totalmente comprendido. No obstante, aquí intentaremos realizar
una descripción resumida del proceso, que comprende varias fases:
 Fase inflamatoria: Al romperse un hueso, los vasos que lo nutren se rompen y se produce la
consiguiente hemorragia. La sangre pronto coagula y forma un hematoma alrededor del foco de
fractura. La rotura de los vasos hace que se produzca una necrosis en los extremos óseos y, además,
las células englobadas dentro del hematoma también se desvitalizan. La presencia de material necrótico
estimula una respuesta inflamatoria intensa que empieza justo tras la fractura y dura tres o cuatro días.
Durante este tiempo, distintos tipos de células inflamatorias y fibroblastos invaden el hematoma.
 Fase de fibrocartílago o callo óseo blando: El hueso necrótico se elimina por osteoclastia y los tejidos
blandos muertos van siendo retirados por los macrófagos. Los fibroblastos se activan y se genera un
tejido de granulación que supone la aparición de nuevos vasos y, con ellos, la llegada de más células de
tejido conectivo. Se empieza a formar un tejido denominado callo fibroso o fibrocartílago, compuesto de
una amalgama poco estructurada de tejido fibroso, cartílago y hueso amorfo. El callo envuelve al hueso
tanto por dentro como por fuera y forma un puente que permite estabilizar la fractura y cargar sobre el
hueso antes de que la curación sea completa.
 Fase de osificación: El fibrocartílago comienza a osificarse progresivamente, convirtiéndose el callo en
hueso no estructurado.
 Fase de remodelación: El hueso se va organizando y volviéndose progresivamente más fuerte. Poco a
poco recupera su función y forma normales, pero puede ser un proceso que dure muchos años y, si el
individuo es mayor o la fractura muy compleja, puede que nunca se recupere por completo.
Prevencion
• Mantener los huesos fuertes puede evitar una fractura. Para ello es imprescindible realizar ejercicio de manera
habitual, especialmente aquellos que impliquen saltar o correr. La dieta también es importante; consumir calcio y
vitamina D ayuda al desarrollo de los huesos y a su fortalecimiento.
• También es importante utilizar la equipación adecuada al realizar ejercicio: casco, coderas o rodilleras pueden evitar
que un hueso se rompa al caer o frente a un impacto fuerte.
• Los niños corren más riesgo de sufrir una fractura al no tener los huesos completamente desarrollados, por lo que
también es importante que estos se mantengan en un entorno seguro para evitar caídas que puedan tener
consecuencias graves. Sin embargo, los niños tardan mucho menos tiempo en recuperarse de una fractura que un
adulto.
• De la misma forma, las personas mayores son más propensas a sufrir una fractura por la debilitación de sus huesos
con el paso de los años. Otras acciones como fumar o consumir alcohol también pueden afectar a la densidad de
los huesos y facilitar.

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