2.1.
Historia de los explosivos
Los explosivos comerciales empleados en apertura y ampliación de carreteras y otras aplicaciones
pacíficas similares han ejercido una enorme influencia en la infraestructura vial del presente.
Existen obras viales las cuales habrían sido imposibles de desarrollar sin la ayuda de los explosivos.
Los explosivos comerciales de hoy tienen su origen en el descubrimiento y desarrollo de la pólvora
negra, su principal ingrediente es el salitre (nitrato de potasio) o nitro documentado en escritos del
autor árabe Abd Allah que se remontan al siglo XIII. Sin embargo, se cree que los chinos ya habían
empleado salitre, tal vez desde el siglo X, pero solo para uso pirotécnico.
La pólvora se considero un agente de voladura hasta después de 1242, cuando el freile inglés Rogel
Bacon publicó una fórmula para la elaboración de pólvora negra. En 1804, Eleuthère Irénée du
Pont de Nemours Company (E.I.
duPont) desarrollo en 1857 un modo de sustituir el nitrato de potasio por otro
producto menos costoso: el nitrato de sodio, lo cual hizo que el empleo de pólvora negra resultara
más económico.
La nitroglicerina fue descubierta por Ascanio Sobrero en 1846. Sin embargo fue Alfred Nobel quien
concluyo que, a diferencia de la pólvora negra, la nitroglicerina requería de una onda fuerte para
que pudiera iniciar de manera confiable. Conduciendo a lo que llego a ser probablemente su
principal invento: el fulminante.
14
El trabajo previo de Alfred Nobel con el Kieselguhr (diatomita, piedra podrida o trípoli) como
material de empaquetado condujo a su selección como el absorbente de su elección. Una
producción de tres partes de nitroglicerina con una parte de kieselguhr demostró ser exitosa en la
práctica y, en 1867, dicha combinación se introdujo al mercado como dinamita. En 1903 se fabricó
la primera dinamita en Latinoamérica, precisamente en el poblado de Dinamita, Durango, México,
En 1917 el Buro de Minería de los Estados Unidos inicio una investigación sobre el uso potencial
del explosivo de oxígeno líquido (LOX, por sus siglas en inglés), el cual consistía en materiales
carbonosos saturados en oxígeno líquido. La desaparición de los explosivos de oxígeno líquido se
acelero con la introducción de los agentes de voladura modernos hechos a base de nitrato de
amonio.
Se empezaron a utilizar en 1955 gránulos de nitrato de amonio mezclados con combustible diesel
común No. 2, adoptándose para esta mezcla el nombre de ANFO.
Combinando ácido nítrico con carbonato de amonio, J.R Glauber fue el primero en sintetizar el
nitrato de amonio en 1659, bautizándolo con el nombre de nitrum flammans (sodio flameante), en
la actualidad constituye el ingrediente básico de muchos explosivos comerciales, en donde cumple
la función de oxidante.
En la actualidad el nitrato de amonio tiene dos usos diferentes: 1) es un fertilizante importante en
la industria agrícola; y 2) constituye el ingrediente básico de muchos explosivos comerciales, en
donde cumple la función de oxidante.
15
El ANFO convertido en un agente de voladura de bajo costo en relación a su capacidad de
rompimiento de roca por su producción de un gran volumen de gas, pero sin embargo debido a
que este no podía ser usado en condiciones con presencia de agua sin ser primero encartuchado o
colocado en mangas plásticas, genero la iniciativa del Dr. Melvin A. Cook, que después, de varios
experimentos presentó el explosivo llamado Slurry (mezcla) o Hidrogel, resistente al agua, de alta
densidad y con una velocidad de detonación relativamente alta.
En 1964 se dio el surgimiento de la sensibilización por la saturación de gases químicos, concepto
fundamental para la siguiente generación de explosivos, las emulsiones, cuya estructura de agua
en aceite tiene resistencia al agua casi perfecta.
Un explosivo en emulsión consiste en gotitas sub-microscópicas de una solución oxidante en una
matriz continua de combustible, las primeras emulsiones datan de mediados de las década de los
60’s, pero su comercialización no empezó sino hasta finales de la década de los 70’s.
La historia de los explosivos esta ligada a la de sus dispositivos de iniciación, en 1831, William
Bickford, en Inglaterra, invento lo que hoy en día se conoce como mecha de seguridad
convencional, reduciéndose así los accidentes en las operaciones de voladura. Nobel unió su
detonador eléctrico a la mecha de seguridad convencional y logro convertir a la nitroglicerina en
un explosivo útil, abriendo el camino para el desarrollo de la dinamita.
16
Hacia 1830, se desarrollaron detonadores que utilizaban alambres con secciones estriadas hasta
alcanzar diámetros muy delgados para crear calor, debido a la gran resistencia de dicha área
originándose el concepto de alambre puente.
El cordón detonante se dio luego del desarrollo de la mecha de seguridad convencional, en
operaciones de voladura no eléctrica. El cordón detonante moderno, que consiste en Pentaeritritol
Tetranitrato, también conocido como Pentrita (PETN) envuelto en una tela trenzada, fue
introducido en 1938.
Los conectores de retardo se introdujeron a principios de la década de los 50’s, los mismos tenían
un trozo pequeño de condón en ambos extremos de un elemento de retardo encerrado en una
capsula de metal.
Relativo a los detonadores de retardo no electicos, en 1967 se introdujo en los Estados Unidos un
sistema compuesto por un cordón detonante de núcleo mínimo unido a un detonador de retardo;
de manera casi simultanea, se introducía en Suecia un sistema compuesto por una manguerita
nonel la cual consistía en un tubo plástico con una recubierta interna de aluminio, muy delgada y el
explosivo alto de fusión explosiva (High Melting eXplosive) HMX por sus siglas en inglés, unido a un
detonador de retardo, su inventor fue el Dr. Per Anders Persson.
En la actualidad la tecnología relacionada con los explosivos con fines constructivos avanza y sigue
en busca de sistemas más eficientes de trabajo.
Los primeros intentos de combate de incendios
La necesidad de controlar y extinguir incendios ha existido desde tiempos remotos. Los primeros
intentos documentados se remontan a la antigua Roma, donde se utilizaban rudimentarias bombas
de agua y brigadas de esclavos entrenados para combatir el fuego. Sin embargo, no fue hasta el
siglo XVII que se comenzaron a desarrollar dispositivos portátiles específicos para la extinción de
incendios.
Historia y evolución de los extintores de incendios
El primer extintor portátil
El primer extintor portátil efectivo fue inventado en 1819 por el capitán británico George William
Manby. Su diseño consistía en un cilindro de cobre que contenía una solución de agua
carbonatada, la cual se expulsaba a presión para apagar las llamas. Este invento representó un
avance significativo en la lucha contra incendios, permitiendo a los usuarios actuar rápidamente y
con mayor eficacia.
La evolución tecnológica de los extintores
Adopción de agentes químicos
En el siglo XX, la tecnología de los extintores de incendios avanzó considerablemente con la
introducción de agentes químicos. En la década de 1920, se comenzó a utilizar el tetracloruro de
carbono como agente extintor, aunque su uso posterior se limitó debido a su toxicidad. A medida
que se comprendía mejor la química del fuego, se desarrollaron extintores más seguros y eficaces.
Extintores modernos y sus tipos
En el presente, los extintores de incendios modernos están clasificados según el tipo de fuego que
pueden extinguir. En España, los extintores más comunes incluyen:
Extintores de agua
Utilizados principalmente para fuegos de clase A, que involucran materiales combustibles como
madera, papel y tela.
Extintores de espuma
Recomendados para fuegos de clase A y B (líquidos inflamables), creando una capa de espuma que
sofoca las llamas y evita la re-ignición.
Extintores de polvo ABC
Eficaces en fuegos de clase A, B y C (gases inflamables), liberan un polvo que interrumpe la
reacción química del fuego.
Extintores de CO2
Ideales para fuegos de clase B y C, el dióxido de carbono desplaza el oxígeno y enfría el
combustible, extinguiendo el fuego sin dejar residuos.
Extintores de agentes limpios
Utilizados para fuegos de clase A, B y C, estos agentes son ecológicos y seguros para equipos
electrónicos sensibles.
Estudios y estadísticas relevantes
Varios estudios han subrayado la importancia de los extintores de incendios en la seguridad contra
incendios. Según un informe de 2020 del Ministerio del Interior, el 70% de los incendios en hogares
de España fueron controlados y extinguidos con el uso de extintores portátiles antes de la llegada
de los equipos de bomberos. Esta estadística resalta la eficiencia y necesidad de tener extintores
accesibles en hogares y lugares de trabajo.
Además, un estudio realizado por la Asociación Española de Sociedades de Protección
contra Incendios (TECNIEXFUEGO-AESPI) encontró que el 85% de las empresas que
sufrieron incendios no pudieron continuar sus operaciones a largo plazo debido a la falta
de equipos de extinción adecuados. Este dato subraya la importancia de la inversión en
medidas de seguridad contra incendios, incluidos los extintores, para la protección de
bienes y la continuidad del negocio.
Conciencia y educación en la seguridad contra incendios
La conciencia y educación sobre el uso adecuado de los extintores es crucial para
maximizar su eficacia. En España, varias organizaciones y entidades públicas realizan
campañas informativas y de capacitación en el uso de extintores. Estas campañas buscan
enseñar al público cómo identificar el tipo correcto de extintor para cada clase de fuego y
cómo utilizarlo de manera segura y eficaz.
Programas de formación
Existen numerosos programas de formación en toda España, organizados por cuerpos de
bomberos, asociaciones de seguridad y empresas especializadas. Estos programas suelen
incluir simulacros prácticos, donde los participantes aprenden a manejar diferentes tipos
de extintores y a enfrentarse a diversas situaciones de incendio.
Normativas y reglamentaciones
En cuanto a la normativa, en España se rigen por el Reglamento de Instalaciones de
Protección Contra Incendios (RIPCI), que establece requisitos mínimos para la instalación,
mantenimiento y revisión de extintores en edificios residenciales, comerciales e
industriales. Cumplir con estas normativas es esencial para garantizar la seguridad y el
correcto funcionamiento de los dispositivos de extinción.
El futuro de los extintores de incendios
A medida que la tecnología avanza, los extintores de incendios continúan evolucionando.
Investigaciones actuales se centran en el desarrollo de sistemas de extinción automáticos
más eficientes y en la mejora de los agentes extintores ecológicos. También se están
explorando tecnologías de detección precoz que pueden activar extintores
automáticamente, aumentando así la capacidad de respuesta inmediata ante un incendio.
Innovaciones tecnológicas
Las innovaciones incluyen el uso de drones equipados con extintores para acceder a áreas
de difícil alcance y la integración de extintores con sistemas de domótica para una
respuesta más rápida y coordinada.
Extintores ecológicos
El desarrollo de agentes extintores ecológicos es una prioridad, dado el impacto ambiental
de algunos agentes químicos. Estos nuevos agentes buscan ser efectivos contra incendios
mientras minimizan el daño ambiental y la toxicidad.
Conclusión
En resumen, la historia y evolución de los extintores de incendios en España han estado
marcadas por avances significativos en tecnología y conocimientos. Desde los primeros
intentos en la antigua Roma hasta los modernos extintores portátiles, estos dispositivos
han demostrado ser fundamentales en la lucha contra incendios. La educación y la
concienciación sobre su uso adecuado, combinadas con el cumplimiento de normativas y
la innovación continua, son esenciales para garantizar la seguridad y protección de
personas, bienes y el medio ambiente.
Es imperativo que tanto individuos como empresas en España inviertan en equipos de
extinción de incendios adecuados y participen en programas de formación. La prevención
y la preparación son las mejores defensas contra el devastador impacto de un incendio.
La explosión de Oppau (1921)
Uno de los casos más conocidos de explosión difusa ocurrió en Oppau, Alemania, el 21 de
septiembre de 1921. En una planta química de BASF, una gran cantidad de nitrato de
amonio mezclado con sulfato de amonio se almacenaba en un silo. Para romper los
terrones solidificados, los trabajadores usaban explosivos pequeños, una práctica que
había funcionado antes. Sin embargo, esta vez, la explosión se propagó a todo el material
almacenado, generando una reacción en cadena.
La Explosión de San Juan Ixhuatepec
(1984): Una Tragedia Industrial en
México
Introducción
La explosión de San Juan Ixhuatepec, conocida como el desastre de San Juanico, fue una
de las peores tragedias industriales en la historia de México y del mundo. Ocurrió el 19 de
noviembre de 1984 en una planta de almacenamiento de gas licuado de petróleo (GLP) en
el Estado de México. El incidente resultó en una serie de explosiones y un incendio masivo
que dejó cientos de muertos y devastó una comunidad entera.
Desarrollo de los Hechos
San Juan Ixhuatepec, ubicado en el municipio de Tlalnepantla, era un importante centro
de almacenamiento y distribución de GLP. En la madrugada del 19 de noviembre, una fuga
de gas en una tubería provocó la formación de una nube inflamable en el ambiente. Esta
nube se encendió, posiblemente por una chispa, lo que causó una reacción en cadena de
explosiones en los tanques de almacenamiento.
Las explosiones fueron tan intensas que generaron ondas de choque que destruyeron
viviendas en un radio de varios kilómetros. El calor extremo provocó que muchas personas
murieran instantáneamente y otras sufrieran graves quemaduras.
Consecuencias y Respuesta
El saldo oficial de la tragedia fue de aproximadamente
500 personas fallecidas y más de 2,000 heridos, aunque se estima que la cifra real podría
ser mayor.
Miles de familias quedaron sin hogar y la zona quedó reducida a escombros.
Las autoridades mexicanas implementaron nuevas regulaciones para el almacenamiento y
manejo de combustibles, aunque muchas de las víctimas nunca recibieron justicia o
indemnización adecuada.
Conclusión
La explosión de San Juan Ixhuatepec es un recordatorio de los riesgos asociados a la
industria del petróleo y la importancia de las medidas de seguridad. La tragedia marcó un
antes y un después en la regulación del manejo de sustancias inflamables en México y
dejó una huella imborrable en la memoria colectiva del país.