“AÑO DE LA RECUPERACIÓN Y CONSOLIDACIÓN DE LA
ECONOMÍA PERUANA”
CIUDADANÍA Y REFLEXIÓN ÉTICA
“EXAMEN FINAL - ENSAYO”
DOCENTE:
JEAN PAUL BROUSSET VASQUEZ
INTEGRANTES:
ISABEL DEYSI PIZARRO GAMARRA - U24271928
PERÚ – 2025
1. INTRODUCCIÓN:
En la actualidad, el Perú atraviesa una profunda crisis de representación política,
caracterizada por la pérdida de confianza en los representantes, la falta de valores en la
política y la creciente distancia entre las instituciones del Estado y la ciudadanía,
situación que se refleja en cada proceso electoral. Un ejemplo claro es la presencia de
candidatos populistas que, mediante propuestas engañosas y discursos emocionales,
logran captar el voto de una ciudadanía desinformada, debilitando la democracia y
afectando la estabilidad del país. Esta crisis se evidencia también en el abandono de
principios fundamentales como la honestidad, la responsabilidad y el compromiso social,
lo que facilita la aparición de liderazgos autoritarios y propuestas económicas que ponen
en riesgo la estabilidad nacional. La ausencia de participación política consciente se
manifiesta en los altos índices de apatía ciudadana, lo cual genera un escenario propicio
para el avance de proyectos políticos sin sustento técnico ni visión democrática. Frente a
este contexto es necesario analizar de manera crítica los valores que debe tener un
candidato presidencial, el efecto del populismo, las consecuencias de las propuestas
económicas irresponsables y la influencia de la apatía política en la convivencia
democrática y el desarrollo del país.
2. ARGUMENTACIÓN
En primer lugar, la crisis de representación política en el Perú refleja un deterioro en la
práctica de los valores democráticos y en el fortalecimiento de la ciudadanía, pues se
evidencia la ausencia de principios fundamentales como la honestidad, la responsabilidad
y el compromiso social, necesarios para una adecuada convivencia democrática. Esta
problemática se muestra claramente en los procesos electorales, donde la falta de
identificación con los candidatos genera un incremento del voto de rechazo y una
creciente tendencia a elegir líderes populistas, cuyas propuestas se basan en soluciones
inmediatas sin considerar la sostenibilidad económica o la estabilidad institucional.
Ejemplos recientes muestran que estas candidaturas se caracterizan por discursos
contrarios a la institucionalidad, utilizando recursos del Estado para promesas difíciles de
cumplir:
“el populismo se presenta como la única voz legítima del pueblo, despreciando los
controles democráticos y las reglas constitucionales” (Duek & Inda, 2007)..
Asimismo, la falta de educación cívica favorece la apatía política, lo que incrementa la
desconexión entre ciudadanía y Estado, y abre espacio a propuestas económicas inviables
que terminan afectando la estabilidad del país.
“Una democracia no puede consolidarse plenamente si no incorpora un enfoque
intercultural que promueva la equidad, la participación activa de todas las culturas y
el respeto a la diversidad como base para una ciudadanía más inclusiva” (Kogan,
2014, p. 23).
En resumidas cuentas, aunque se han producido cambios en el sistema democrático,
persisten factores como la desinformación, la manipulación populista y la falta de
compromiso ciudadano, lo que dificulta la construcción de una democracia sólida y
participativa, tal como plantea Pierre Rosanvallon:
“una democracia efectiva requiere no solo la participación electoral, sino un control
permanente y responsable sobre el poder político” (Millán & Vélez, 2010)..
En segundo lugar, la crisis de representación política en el Perú se relaciona directamente
con la vulneración de principios esenciales como el respeto al Estado de derecho, la
estabilidad constitucional y el correcto uso de los recursos del Estado. En este contexto,
deben participar tanto el poder legislativo mediante leyes claras que fortalezcan la
representación democrática, como el poder ejecutivo, encargado de garantizar el respeto
de las normas que rigen la organización política del país.
El Estado de derecho se fundamenta en la supremacía de la Constitución, y debe ser
respetado por las autoridades y la ciudadanía, asegurando el cumplimiento de los
derechos y deberes políticos. Además, la transparencia en el manejo de los recursos
públicos es clave, ya que un uso inadecuado para fines populistas o personales
afecta directamente la estabilidad institucional y la convivencia democrática.
(Millán & Vélez, 2010).
Todo esto se sostiene dentro de un régimen democrático donde la estabilidad económica
y política es prioridad, considerando que propuestas irresponsables y sin sustento técnico
han producido situaciones de inestabilidad y crisis social. El Estado de derecho se ve
comprometido cuando la gestión pública se aleja de la legalidad y se permite la
manipulación del electorado a través de propuestas inviables o el uso indebido de
recursos públicos:
“el correcto funcionamiento del Estado exige el respeto a la ley, el manejo
responsable de los recursos y la protección de la estabilidad democrática para
garantizar el bienestar colectivo” (Millán & Vélez, 2010).
3. CONCLUSIONES
La crisis de representación política en el Perú se manifiesta en la desconexión
creciente entre la ciudadanía y sus representantes, producto de la pérdida de valores
esenciales en la política. La ausencia de honestidad, responsabilidad y compromiso
social en los candidatos genera un entorno propicio para el avance de liderazgos
populistas y propuestas sin sustento técnico. Esta situación debilita la democracia, ya
que promueve elecciones basadas en emociones y promesas inmediatas, dejando de
lado la construcción de una ciudadanía crítica e informada, indispensable para
consolidar un sistema democrático sólido.
El populismo en el escenario electoral peruano ha favorecido la aparición de
propuestas económicas inviables que afectan la estabilidad del país y vulneran el
principio fundamental del Estado de derecho. El mal uso de los recursos públicos, la
falta de respeto a la Constitución y la manipulación del electorado mediante promesas
engañosas contribuyen a la desestabilización de las instituciones. La falta de controles
democráticos efectivos y la ausencia de mecanismos de fiscalización activa
profundizan esta crisis, generando un entorno político donde la convivencia social se
ve afectada por la polarización y la incertidumbre económica.
La apatía política ha emergido como un factor determinante en la crisis de
representación, al favorecer la desinformación y el alejamiento ciudadano de los
procesos electorales. Esta falta de involucramiento contribuye a elecciones poco
reflexivas, donde la participación se limita al acto de votar sin un análisis crítico
sobre las propuestas y los valores de los candidatos. Superar esta situación requiere
fomentar una cultura de participación responsable, fortalecer la educación cívica y
promover el ejercicio activo de la ciudadanía, garantizando así una democracia
participativa, con representantes idóneos y un mayor compromiso con la estabilidad
social y política del país.
4. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Duek, C., & Inda, G. (2007). Lectura de Marx: tras el concepto de clases sociales.
Revista Confluencia, 239-266.
Kogan, L. (2014). Enfoque intercultural. Aportes para la gestión pública.
Ministerio de Cultura.
Millán, A., & Vélez, O. (2010). Ética y ciudadanía: los límites de la convivencia.
Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas.