Análisis del Conflicto en Ucrania
Análisis del Conflicto en Ucrania
COORDINACIÓN EDITORIAL
7 pág
Presentación
11 La guerra en Ucrania: ataques al derecho internacional
21 Personas desplazadas de la guerra de Ucrania:
respuestas humanitarias en la ciudad de Cracovia, Polonia
71 pág
Presentación
Han transcurrido dos años desde que el derecho internacional de la salud humana
cobró un protagonismo nunca visto. Nos tomó por sorpresa, sin duda, pero avistamos por fin
/ 54
un horizonte que nos conduce a una normalidad renovada, adaptada. Nos sacude ahora una
Suele ser común decir que en el mundo globalizado los hechos ocurridos en una
parte del mundo repercuten incluso en varios kilómetros más allá; el llamado “efecto mariposa”.
La pandemia por COVID-19 es un claro ejemplo. Por eso cuando imaginamos convocar a co-
legas para escribir opiniones breves sobre el conflicto en Ucrania advertimos con facilidad que
las perspectivas de la guerra y sus narrativas se construyen desde distintos lugares epistemo-
lógicos y geográficos. No es cierto que las guerras —la que ha iniciado Rusia tampoco— son
una cuestión geográficamente determinada; ni es tampoco un asunto de quienes nos ocupa-
mos con mayor frecuencia del derecho internacional.
describen, lo condenan. El conjunto de los ensayos que conforman esta Opinión Técnica debe
s e r i e opiniones técnicas sobre temas de relevancia nacional
permitir al lector una visión general, no completa, pero sí más informada de lo que sucede en
Ucrania.
Rainer Matos, asentado desde hace varios años en San Petersburgo, con estu-
dios de posgrado en historia de Rusia, elabora un texto que mira las características institu-
cionales —incluso constitucionales— de Ucrania como una manera de ofrecer otra mirada
al conflicto.
Alejandro Rodiles, por otra parte, analiza las ansiedades actuales por señalar el fin del
orden mundial que, por cierto, se venía resquebrajando desde hace tiempo. A pesar de todo,
dicho orden jurídico establecido en la Carta de la ONU, apunta, es el único sustento posible
para evitar un mayor conflicto global.
Con una coyuntura que hemos aprovechado para esta Opinión, Alethia Fernández
de la Reguera ha conocido de primera mano la experiencia de las personas migrantes, pro-
venientes de Ucrania, en Cracovia, y propone la necesidad de un derecho internacional que
ubique al género en el centro de la protección.
/ 54
Quienes coordinamos la obra, por último, hemos optado por abordar un fenómeno
Nos quedaremos con más lecciones por aprender que aprendidas, como suele
ocurrir ante eventos como el presente o ante cualquier otro que enfrente la humanidad, pero
hoy, y como nos refería una gran colega ucraniana, las lecciones más inmediatas serán: apren-
der a vivir sin odio después de la guerra y aprender que los pequeños compromisos (Georgia,
Moldavia, Chechenia) conducen a una gran guerra. No puedes ignorar la desgracia ajena
porque mañana puede llegar a tu casa.
10
/ 54
s e r i e opiniones técnicas sobre temas de relevancia nacional
Paradójicamente, el territorio que hoy ocupa Ucrania está cargado de significados
para las aspiraciones pacificadoras y humanistas del derecho internacional. Pensemos en
la también recién bombardeada Lviv (Lemberg, Lwów, Lvov), ciudad que durante la primera
mitad del siglo XX fue austrohúngara y luego, sucesivamente, polaca, soviética, ucraniana, y
que exilió a Lauterpacht y a Lemkin, quienes, quizá por ello, crearon después las nociones 11
de genocidio y de crímenes en contra de la humanidad como apuestas jurídicas para impedir
atrocidades futuras.1 Esas dos mentes se separaban en la forma de proteger a las personas:
si por el hecho de pertenecer a un grupo o sólo por ser seres humanos, pero coincidían en
su optimismo —según afirma Sands—, de que el derecho podía ofrecer la mejor protección
posible a las personas.2 Hoy asistimos, otra vez, al horror de una guerra, y nos encontramos
de vuelta con el origen mismo del ius gentium y con un renovado fracaso de un orden jurídico
internacional agotado.
* Elaborado por Guillermo E. Estrada Adán, investigador en el Instituto de Investigaciones Jurídicas y profesor por
oposición de Derecho internacional público en la Facultad de Derecho de la UNAM. ORCID: 0000-0003-4542-
2584.
1 Cfr. Sands, Philippe, Calle Este-Oeste, 2a. ed., Barcelona, Anagrama, 2018, p. 15.
2 Ibidem, p. 506.
Es cierto que para los integrantes de mi generación se convive lo mismo con los
éxitos recientes del derecho internacional —no hay que escatimar que el derecho internacional
de los derechos humanos, o los procesos como el Avena, en la Corte Internacional de Justicia,
constituyen criterios esperanzadores— que con la reiteración de los fracasos de mantener la
paz y la seguridad internacionales: la impunidad de la Organización del Tratado del Atlántico
Norte (OTAN) en los bombardeos en los Balcanes, las violaciones al derecho internacional en
la invasión a Irak y a Afganistán por Estados Unidos de América y sus aliados, por mencionar
algunos de los que han marcado el final del siglo XX y el inicio del XXI. Y a ese escenario se
suma ahora la invasión a Ucrania, que, por su ubicación geográfica y sus protagonistas, ade-
/ 54
gestado en Asia, en África, o incluso las guerras de Latinoamérica. Resulta llamativo decirlo,
pero hasta los conflictos armados parecen incidir en la conciencia internacional de manera dis-
tinta: los del Norte global pesan más que los del Sur. Las guerras del siglo XXI no han afectado
al mundo en la misma intensidad. En el caso de Ucrania, por ejemplo, la crisis alimentaria, la de
los cereales, principalmente, o la energética, la del gas, tienen a la población mundial sumida
12
en la desesperanza, frente a una diplomacia global incapaz de frenar una barbarie.
A quienes nos ocupamos con mayor énfasis de mirar los fenómenos a partir del
derecho internacional no se nos escapa que las reglas tocantes a la guerra y a la paz están
ya presentes en el ius gentium vitoriano, y, por otro lado, como afirmaba Crawford, estamos
acostumbramos a vivir una y otra crisis del derecho internacional. La guerra de Ucrania, como
debiera ser cada una de las que se presentan en el mundo, es un aguijón constante al modelo
del derecho internacional.
sus normas, incluidos sus tribunales, para tratar de responder colectivamente a la interpelación
de la justicia a la que somos llamados.
Cada día que pasa en guerra, cada bomba que explota, es una punzada que con-
tradice la lógica reciente del derecho internacional: cuando más órganos se han activado para
frenar la invasión, más grande es la impotencia de un derecho eficaz. Cruzamos los 50 días de
conflicto y la guerra continúa. En las líneas que siguen se demuestra que se han activado todos
los escenarios posibles (o arenas) para regresar a un escenario de paz, sin que al momento se
haya logrado. Con todo, si alguna nota de optimismo cabe, pensemos en la oportunidad de
nuestro momento para pensar un mejor derecho internacional.
/ 54
s e r i e opiniones técnicas sobre temas de relevancia nacional
Las arenas del derecho internacional y la guerra en Ucrania
La conducta de Rusia ha sido revisada, en muy poco tiempo, por cuatro de los seis
órganos principales de Naciones Unidas (ONU). Se han activado también las organizaciones 13
regionales europeas,3 tanto la que le ofrece una vía de salida a Ucrania (la Unión Europea)
como la propia organización que determinó que Rusia no puede continuar con su membresía
(Consejo de Europa). Adicionalmente, la Corte Penal Internacional ha iniciado una investigación
sobre la posible comisión de crímenes internacionales en el territorio ucraniano. Activas se en-
cuentran también la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) y la Organización para la
Seguridad y la Cooperación en Europa, y, además, deben contarse el cúmulo de reacciones
unilaterales de distintos Estados que demuestran no sólo una lucha por reducir el poder políti-
co de Rusia en foros internacionales, sino también el económico de los que han sido llamados
3 El Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos (OEA) también adoptó la Resolución CP/
RES. 1192 (2371/22).
4 En este volumen puede verse con mayor atención el texto Las armas económicas en el marco del conflicto Ru-
sia-Ucrania, escrito por Carlos H. Reyes Díaz.
onusiano para asegurar la paz fracasó en febrero de 2022, pero habrá que indagar su origen
en varios años atrás e, incluso, en el diseño mismo del mantenimiento de la paz.
Ante ese escenario, el propio Consejo aprobó que se convocara a la Asamblea Ge-
neral a un periodo extraordinario de sesiones de emergencia para que revisara la agresión en
Ucrania. Se recurrió a una anquilosada decisión (de 1950) que le abre la puerta a la actuación
de la Asamblea en un asunto que, en principio, era ya del conocimiento del Consejo de Se-
guridad. En la Resolución 377 A (V), llamada “Unión pro paz”, ante la falta de unanimidad de
los miembros permanentes del Consejo de Seguridad —dicho de otro modo: ante el veto
de un miembro permanente—, se autoriza a la Asamblea para recomendar la adopción de
/ 54
medidas encaminadas a terminar con el acto de agresión. La Resolución aprobada muestra un
5 Asamblea General ONU, Resolución A/Res/ES-11/1, “Agresión contra Ucrania”, 2 de marzo de 2022, disponible
en: [Link]
CIJ) fue llamada a pronunciarse sobre el conflicto a petición de Ucrania.6 El camino jurídico
s e r i e opiniones técnicas sobre temas de relevancia nacional
debe, primero, asegurar la competencia de la Corte y, una vez decidida, solicitar la adopción
de medidas provisionales para que, eventualmente, se realice un pronunciamiento sobre el
fondo. Dos cuestiones deben considerarse de manera previa: una, que ni Rusia ni Ucrania
han aceptado la jurisdicción obligatoria de la CIJ; dos, que Ucrania ya había iniciado procedi-
16 mientos en contra de Rusia, en 2017, por violación al Convenio Internacional para la Represión
de la Financiación del Terrorismo y a la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas
las Formas de Discriminación Racial. El asunto sigue pendiente de decisión. Pero frente a la
primera consideración, Ucrania ha optado por asentar la competencia de la Corte en con-
venciones que contienen cláusulas compromisorias. En el caso más reciente, decidió que la
competencia de la CIJ se encuentra en la Convención para Prevenir y Sancionar el Genocidio,
pues alega que ciertas declaraciones del presidente ruso fallan en la interpretación del vocablo
genocidio, materia de ese acuerdo internacional.
6 Véase International Court of Justice, Allegations of Genocide under the Convention on the Prevention and Punish-
ment of the Crime of Genocide (Ukraine v. Russian Federation), orden del 16 de marzo de 2022.
la Federación de Rusia. Afirma que los principios de la Carta de la ONU constituyen el marco
jurídico fundamental al que los Estados deben ceñirse, pero dado que no ha sido llamada a
pronunciarse sobre una violación a la Carta, debe mirar la controversia a partir de un pretendido
problema de interpretación en la Convención de 48. Y más allá de encontrar que el artículo IX
de dicha Convención le otorga competencia, la CIJ deberá demostrar que existe una contro-
versia sobre la interpretación, aplicación o ejecución de la Convención. De esa forma confirma,
como lo ha propuesto Ucrania, que la operación militar especial anunciada por el presidente
Putin (pronunciada el 21 de febrero de 2022) sí está vinculada a una interpretación del vocablo
genocidio, supuestamente cometido por Ucrania en las regiones de Louhansk y de Donetsk.7
/ 54
Dicha situación se confirma en el documento que el gobierno ruso hizo llegar al secretario
Hay un uso instrumental perverso del derecho internacional —no es la primera vez ni
asusta que el derecho sea instrumental—. Se equivoca Rusia al invocar un derecho de legítima 17
defensa —Estados Unidos de América ha ensayado también equivocadamente un ejercicio
de este derecho— y un supuesto derecho de usar la fuerza a partir de considerar acciones
encaminadas a un presunto genocidio. Todo es equivocado. Ucrania, por otro lado, plantea
una controversia que tampoco resulta de un desacuerdo claro al interpretar la Convención,
pero que ofrece una vía para motivar el pronunciamiento jurisdiccional. Según la CIJ, sí existe
un diferendo sobre la interpretación del vocablo genocidio; asume su competencia y confirma
los elementos que le permiten ordenar medidas provisionales que, vale decir, han seguido la
misma suerte que las decisiones de los otros órganos principales de la Organización.8
Por otra parte, un día después de iniciar los actos militares, el Consejo de Europa
inició un procedimiento, conforme al artículo 8o. de su Estatuto, que ha terminado con el im-
pedimento para que Rusia pueda continuar como miembro a partir del 16 de marzo de 2022.
En el inter, Rusia había declarado, además, su intención de denunciar el Convenio europeo.
18 La Unión Europea ha desarrollado un papel protagónico en dos vías principales: una,
con la aprobación de hasta cinco paquetes (al día 20 de abril de 2022) de sanciones relacio-
nadas con importaciones y exportaciones de distintos productos, así como sanciones dirigidas
a personas y entidades rusas, como transacciones a los principales bancos. En otra vía, el
Parlamento Europeo, no sin un emotivo discurso del presidente ucraniano, ha determinado
el estatus de miembro candidato de Ucrania, que ha continuado con el procedimiento que
eventualmente le daría un lugar como miembro. Asimismo, han decidido medidas encamina-
das a recibir a miles de refugiados ucranianos en los países más cercanos al conflicto.
Quizá como en ningún otro momento de la historia del derecho internacional la gue-
/ 54
rra de Ucrania ha movilizado argumentos jurídicos (y políticos) en todos los foros donde se
9 Esta es una paráfrasis del título del libro de Monique Chemillier-Gendreau, Un autre droit pour un autre monde.
Comment sortir des impasses du droit international contemporain?, París, Pedone, 2019.
10 Ferrajoli, Luigi, Razones jurídicas del pacifismo, Madrid, Trotta, 2004, pp. 88 y 89.
20
/ 54
Pocas formas habría de aproximarnos a la guerra en Ucrania sin pensar en los cien-
rras terminan con acuerdos de paz—. Es más, los grandes hitos del derecho internacional,
s e r i e opiniones técnicas sobre temas de relevancia nacional
salvo alguna excepción, están marcados por las guerras y sus armisticios (Westfalia-1648,
Utrecht y Rasttad-1715, Viena-1815, Versalles-1919, San Francisco-1945). Además, no hay
duda de que las guerras han sido la mayor causa de que las personas decidan moverse, en
contra de su voluntad, y abandonen sus lugares de residencia, sus patrias, sus familias. Las
guerras y la migración forzada corren tan cercanas que parece mentira que en el siglo XXI no
22 haya todavía reglas ni mecanismos específicos vinculantes que permitan proteger a las perso-
nas que huyen de sus países a causa de las armas más allá de los territorios de los Estados
que se encuentran en conflicto. Sobre todo si la población que se mueve, en primer lugar, son
mujeres, niños, niñas y personas mayores.
Aun cuando al menos cuatro regímenes autónomos del derecho internacional (hu-
manitario, derechos humanos, de las personas refugiadas, el comunitario, aparte de las reglas
del derecho internacional general) ofrecen marcos jurídicos aplicables, la invasión y la agresión
1 Con frecuencia se utilizan los vocablos refugiados o solicitantes de asilo (en inglés refugees y asylum seekers),
pero ninguno de ellos cumple con las características que imponen tanto las normas del derecho internacional
de los refugiados como del derecho internacional de los derechos humanos. Preferimos el término migración
forzada para referirnos a quienes, en contra de su voluntad, deciden abandonar su residencia habitual, con
independencia de la nacionalidad que tengan, en un contexto de guerra o conflicto armado.
de Rusia a la población que habitaba —y habita— en Ucrania, exige mucho mayor respuesta
jurídica —y de muchas otras maneras y cauces— de lo que al momento se ha producido.2
/ 54
llegada de la persona al territorio de un Estado miembro de la Unión).
2 Por ejemplo, puede verse el IV Convenio de Ginebra relativo a la Protección debida a las Personas Civiles en
Tiempo de Guerra, de 1949, además de las precisiones sobre qué debe entenderse por personas, que tiene
una referencia clara al ámbito territorial de su aplicación: dentro de los territorios de las partes en conflicto, incluso
los territorios ocupados. No es aplicable, por tanto, a Estados que no se encuentren en conflicto.
3 Artículo 64 quater del Reglamento 1303/2013, disponible en: [Link]
PE-14-2022-INIT/es/pdf.
que llegaron en el mes de marzo de 2022 a los territorios de la Unión Europea. Las directri-
ces de procedimiento publicadas aseguran la inmediatez y un estándar mínimo de acceso a
derechos como la identidad, la vivienda, el empleo, la salud y la educación a un conjunto de
personas que está dispuesto a asirse de cualquier estatus para poder continuar con su vida.
favor del interés de las personas afectadas. Esto marca un precedente que no debe perderse
s e r i e opiniones técnicas sobre temas de relevancia nacional
de vista: cuando existe voluntad política para reconocer las necesidades de protección inter-
nacional de un grupo específico, el derecho es capaz de ofrecer posibilidades y mecanismos
de atención.
24 Hay muchas otras lecturas de esta situación que superan el espacio de esta opinión,
pero que se pueden resumir en una reflexión general sobre si Europa ha reaccionado con la
misma eficacia e intensidad cuando se agrede a un territorio mucho más cercano a su centro
que frente a otras agresiones de otros sujetos —a veces ellos mismos— en otras partes del
mundo; o si, por otro lado, podemos ahora imaginar y configurar un derecho internacional es-
pecífico para proteger a las personas que huyen de la guerra.
4 El origen de esta protección temporal puede verse en: Council Directive 2001/55/EC of 20 July 2001 on Mini-
mum Standards for Giving Temporary Protection in the Event of a Mass Influx of Displaced Persons and on Mea-
sures Promoting a Balance of Efforts between Member States in Receiving such Persons and Bearing the Con-
sequences thereof, disponible en: [Link]
/ 54
refugiadas en particular —mejor deberíamos decir el derecho internacional de la migración
5 Debe destacarse aquí la contribución hecha por Charlesworth, quien ocupa hoy un sitio en la Corte Internacional
de Justicia. Cfr. Charlesworth, Hilary et al., “Feminist Approaches to International Law”, American Journal of Inter-
national Law, vol. 85, núm. 4, octubre de 1991, pp. 613-645.
6 Cfr. Forina, Alessandro, “Feminismo y Refugee Studies: una relación necesaria”, en Cortés Maisonave, Almudena
y Manjarrez Rosas, Josefina (eds.), Género y movilidades: lecturas feministas de la migración, Bruselas, Peter
Lang, 2021, pp. 221-237.
(Oficina del alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados) para incorporar direc-
trices sobre la perspectiva de género que permitan mejorar los marcos jurídicos de protección
internacional, aún hay un largo camino por andar para garantizar el acceso al territorio, a dere-
chos como el de solicitar y recibir asilo, o de tener un estatus de protección específico para las
mujeres y otras personas en vulnerabilidad, como las personas LGBT+.
Sin excluir otras realidades europeas —como la alemana o las de cada Estado
miembro de la Unión, o incluso de aquellos Estados que no forman parte de ella—, para Po-
lonia la crisis actual en Ucrania representa una oportunidad para avanzar en la implementación
de modelos integrales de protección internacional y acogida para personas refugiadas, con
/ 54
perspectiva de género. Todavía es pronto poder afirmar que los procedimientos de acogida, al
s e r i e opiniones técnicas sobre temas de relevancia nacional
menos en Polonia, se han diseñado exitosamente con perspectiva de género, pero hay varios
indicadores que ponen en evidencia la integralidad de los servicios requeridos cuando las
solicitantes de protección temporal son, en su mayoría, mujeres con sus hijos e hijas, cuyas
parejas varones han tenido que permanecer en Ucrania a causa de la guerra.
26 El 24 de febrero de 2022 es una fecha que marca un antes y un después para todas
las personas que residían en Ucrania, y en particular para los tres millones de personas refugia-
das que han llegado desde esa fecha a Polonia (alrededor del 60% del total de personas que
han huido de ese país con necesidades de protección temporal se encuentran o han pasado
por Polonia).7 Este éxodo se caracteriza por su feminización y requiere, ciertamente, de una
mirada de género para analizar las condiciones y estrategias de salida de las mujeres y sus
hijos e hijas y la permanencia de los varones en territorio ucraniano.
A partir de un trabajo de campo realizado a finales de abril de 2022, en la ciudad de
Cracovia, que consistió en observación participante y entrevistas con personas clave como
7 Cfr. STATISTA, “Number of People who Crossed the Polish Border from the War-Stricken Ukraine as of April 2022,
by Date of Report”, 2022, disponible en: [Link]
land/.
activistas, personal del Centro Multicultural de Cracovia y del gobierno municipal, académicos
y personas ucranianas refugiadas en distintos lugares estratégicos, como en uno de los alber-
gues más grandes de la ciudad y el Consulado de Ucrania, se presentan los siguientes ha-
llazgos. En Polonia se han activado diferentes mecanismos para ingresar al territorio y acceder
a programas temporales de protección social para todas las personas ucranianas y personas
con necesidad de protección internacional de otras nacionalidades que residían en Ucrania y,
a causa de la guerra, han ingresado a Polonia. Cientos de miles de personas han cruzado la
frontera, de las cuales 142,000 se registraron el 6 de marzo de 2022, día marcado como tope
histórico.8
/ 54
Polonia ha facilitado la entrada por sus fronteras a todas las personas ucranianas,
Esta realidad permite que un número importante de niños y niñas ya estén inscritos
en escuelas polacas, especialmente en educación básica y media superior, o jóvenes en nivel
superior. Por otro lado, también se están aceptando, aunque no de manera generalizada, a
los niños y niñas de preescolar en escuelas y guarderías. Este hecho, es decir, que existan
servicios de cuidado para los niños y las niñas, ha hecho una enorme diferencia para que las
mujeres puedan trabajar, un aspecto que normalmente no está visible o se descuida en las es-
trategias de atención humanitaria.
8 Idem.
El otro lado de la migración humana: cada persona que se desplaza constituye una
riqueza cultural fundamental que permite que el país de llegada, al recibirles, salga también be-
neficiado. La incertidumbre de no saber el tiempo que dure a guerra se contrarresta, en alguna
medida, con la posibilidad de incorporación a la vida en la sociedad polaca.
en relación con los cierres y controles fronterizos que ocurrieron a nivel global desde 2020, las
personas provenientes de Ucrania no estuvieron obligadas a hacer cuarentena.
Así, las herramientas y aproximaciones con las que contamos actualmente deben
28 servir para que las medidas adoptadas miren al género y la vulnerabilidad como determinantes
en su implementación.
con asistencia humanitaria, fueron las personas ciudadanas de a pie y las organizaciones co-
munitarias quienes instrumentaron estrategias para transportar, alojar y alimentar a las personas
refugiadas recién llegadas, inclusive en sus casas.
Ya la pandemia por COVID-19 nos ha dado, muy recientemente, un primer aviso de-
cidido sobre la necesidad de una solidaridad global y sus alcances (el uso del cubrebocas o la
vacunación, por ejemplo, como una forma solidaria de proteger al otro a partir de la protección
de uno mismo). En muy poco tiempo, respecto de marzo de 2020, cuando se decretó la pan-
demia, la guerra en Ucrania es otra vez un llamado a la solidaridad global. En la actualidad hay
personas voluntarias y organizaciones que se han desplazado de toda Europa y otras regiones
/ 54
del mundo, incluidas Norteamérica y América Latina, para participar en actividades humanita-
Si bien este escenario produce notas alentadoras, pues nos muestra una cara muy
distinta a las respuestas que en materia humanitaria hemos presenciado tanto en la Unión Eu-
ropea como en otras partes del mundo, basadas en el control y la securitización, a la par de las
respuestas de protección, será necesario observar y analizar la continuidad y temporalidad de
estas acciones. No podemos pasar por alto que las mujeres, los niños, las niñas, las jóvenes
y los adultos mayores son el rostro más representativo de la vulnerabilidad de las personas
desplazadas que, además, son víctimas de Rusia, percibido como el enemigo común de Oc-
cidente.
agotarán las energías y la voluntad política de una ciudad y un país que ha recibido a cerca de
s e r i e opiniones técnicas sobre temas de relevancia nacional
tres millones de personas, lo que representa casi el 10% de su población. Mas allá de que sea
o no el momento de revisar un derecho internacional que fracasa con el mantenimiento de la
seguridad y la paz, es también una oportunidad para generar buenas prácticas en materia de
género y de construir un derecho a partir de las más vulnerables.
30
/ 54
Y sumamos otra guerra a los 35 conflictos armados y de tensión internacional disper-
* Elaborado por Nuria González Martín, investigadora titular “C” en el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la
UNAM; investigadora nacional, Conacyt, nivel III; miembro de la Conferencia de Universidades para el Estudio de
la Mediación y el Conflicto (CUEMYC), y JAMS Senior Fellow. ORCID: 0000-0001-5139-0772.
1 Giménez Romero, Carlos, “Mirada antropológica a la guerra en Ucrania”, Aries, Selecciones de Antropología,
núm. 2, abril de 2022, p. 1.
Ucrania es un territorio preciado para Rusia y le “permite”, como si fuera una conce-
sión, que sea un país independiente pero cercano a ella. El problema surge cuando Ucrania
se empieza a acercar a Occidente con dos acontecimientos que destacan: en 2008, como
decimos, la invitación de entrada a la OTAN, y en 2014, la solicitud de ingreso en la Unión Eu-
ropea, ambos acontecimientos frustrados, con crisis incorporada por las posiciones pro rusas.
Todo ello se decanta, además, en una verdadera crisis institucional.
Lo que no se entiende, a carta cabal, es ¿por qué un país soberano, como Ucrania,
no puede decidir sobre sus alianzas militares? En lo personal, no tengo la especialidad para
poder plantear un discurso —aún académico— de cuáles son los “verdaderos motivos” que
/ 54
llevan a una nación a invadir a otra: ¿cuestiones estratégicas, étnicas, prácticas supremacis-
s e r i e opiniones técnicas sobre temas de relevancia nacional
Lo que sí puedo manifestar es que, a nivel mundial, junto a esta guerra y frentes
bélicos como el de Siria, Israel/Palestina, Marruecos/Sahara, Yemen, etcétera, agregamos
32 otros frentes todavía abiertos, como la emergencia sanitaria por COVID-19, porque incluso no
podemos hablar de una etapa post-COVID, ya que la amenaza de otro brote COVID en Shan-
ghái es un hecho. Prueba de ello es que a partir del lunes 28 de marzo de 2022 la mitad de la
ciudad oriental (con 11 millones de residentes) se bloqueó por cuatro días; la otra mitad (con
14 millones) se bloqueó el viernes 1o. de abril. Es un bloqueo por turnos para realizar pruebas
masivas de COVID-19 ante el aumento de infecciones con la subvariedad ómicron, BA.2; la
estrategia de Pekín de cero casos COVID está más que cuestionada.
Y así, a lo largo del orbe, como digo, tenemos —y se siguen abriendo— frentes, en
tiempos donde se actúa de manera más visceral que racional, y en donde la crisis económica,
política y humanitaria, la falta de empleo, el quebranto de las emociones, el aumento de la an-
siedad y el estrés no contribuyen al diálogo y exponen, a fin de cuentas, a la población civil. Por
eso me atrevo a alzar mi voz en defensa de los más indefensos, de una población en estado
Llegados a este punto, pongo sobre la mesa la situación que enfrentan niñas y niños
nacidos, o por nacer, fruto de la gestación por sustitución en Ucrania, y que quedan “pendien-
tes” de lo que suceda en el territorio ucraniano; anclados entre la moral de la guerra y la de la
propia gestación por sustitución.
/ 54
Para contextualizar, Ucrania es uno de los principales países de destino para parejas
Este es un tema muy polarizado, en donde los defensores expresan que la su-
brogación es segura y la visualizan como un servicio insustituible para muchas parejas; los
detractores, a su vez, ven en ella una falta de garantía absoluta de la protección efectiva de
los derechos humanos de todas las personas intervinientes;2 un negocio que ha prosperado,
2 El Pleno de la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo en España vuelve a pronunciarse en materia de gestación por
sustitución y expresa que “La gestación por sustitución comercial vulnera los derechos fundamentales recon-
ocidos en la Constitución y en los convenios internacionales sobre derechos humanos. Protección del interés
superior del menor nacido por gestación por sustitución. Posibilidad de adopción del menor por la comitente con
la que convive y conforma una familia de facto”. Sentencia del 31 de marzo de 2022, ponente: Rafael Saraza
Jimena.
3 González Martín, Nuria y Esparza, Verónica Rosa, “COVID-19 y gestación por sustitución”, en González Martín,
Nuria (coord.), Emergencia sanitaria por COVID-19: reflexiones desde el derecho (II), México, UNAM, Instituto de
Investigaciones Jurídicas, 2020, Opiniones Técnicas sobre Temas de Relevancia Nacional, núm. 15, pp. 57 y
58, disponible en: [Link]
subrogación se considera válido; es decir, hay todo un mecanismo jurídico que debería estar
armonizado para que, en definitiva, el bebé nacido no quede en un limbo jurídico —amén de
lo que más conviene a las madres gestantes: mujeres ucranianas desplazadas, incluso por la
guerra de 2014 en las provincias orientales de Donetsk y Lugansk, o el tema de la considera-
ción de constituirse como una forma de abuso, de violencia contra la mujer—.
Estamos, sin lugar a duda, ante un debate interdisciplinario; un debate social, ético
y jurídico que no debe ser visto desde una sola perspectiva y en donde, a su vez, el objetivo
primigenio o principal debe ser la protección de los derechos humanos de todas las personas
involucradas en esa práctica, sobre todo de los derechos de los niños nacidos ante la falta de
/ 54
un marco normativo internacional común o integral. Crear puentes normativos a través del “diá-
Hoy en día, para poder celebrar un acuerdo de esta naturaleza en Ucrania los pa-
dres intencionales deberán estar casados o en una relación similar, no se aceptan parejas del 35
mismo sexo ni parejas que desean elegir el sexo de su descendencia, y, además, el embrión
deberá generarse con gametos de, al menos, uno de los padres de intención. La gestante no
podrá aportar sus gametos para fertilizar el embrión.4
4 Esparza Pérez, Rosa Verónica, “Estados que permiten la gestación por sustitución medie o no una contra-
prestación económica”, en Albornoz, María Mercedes (ed.), La gestación por sustitución en el derecho interna-
cional privado y comparado, México, CIDE-UNAM, Instituto de Investigaciones Jurídicas, 2020, pp. 131 y ss.,
disponible en: [Link]
internacional-privado-y-comparado.
ger a sus hijos tienen una nacionalidad “no clara”, ya que la ley ucraniana, explícitamente, dice
que “los padres biológicos deben estar presentes para confirmar su nacionalidad”, y donde
aparecen temas como el derecho a la identidad del menor. La agilización de la documentación
y el involucramiento de los países de los cuáles los bebés son nacionales es fundamental
porque es una responsabilidad de dichos Estados proteger a sus nacionales. Por otro lado,
se plantearía la evacuación de las madres gestantes del país para ponerlas a salvo, y con ello
el planteamiento de complicaciones legales si dan a luz en un país en donde el parto determi-
na la maternidad —registrándose la gestante como tutora legal; algo que no desean—, con
base en leyes de subrogación menos permisivas a las ucranianas y en donde el contrato de
/ 54
Para tener el panorama legal más definido téngase en cuenta que los requisitos para
celebrar acuerdos de gestación subrogada en Ucrania son, entre otros, que las técnicas de
reproducción humana asistida (TRHA) se apliquen de acuerdo con las indicaciones médicas,
además, los padres de intención y la gestante deberán ser mayores de edad, la mujer gestante
36 debió haber dado previamente a luz a un niño sano y debe existir ausencia de contraindica-
ciones médicas.
¿Hacia dónde ir? Sin duda, hacia la cultura de paz, no violencia y solidaridad
implementada con un nuevo concepto de seguridad “humana” que promueva movimientos
globales en pro de una ciudadanía consciente. Abogar siempre, e indiscutiblemente, por la
paz y la no violencia.
/ 54
s e r i e opiniones técnicas sobre temas de relevancia nacional
37
/ 54
Este trabajo presenta algunos antecedentes históricos recientes, sobre todo legales
* Elaborado por Rainer Matos Franco, internacionalista por El Colegio de México; autor de Historia mínima de Rusia
(2017) y de Limbos rojizos: la nostalgia por el socialismo en Rusia y el mundo poscomunista (2018), publicados
por El Colegio de México. ORCID: 0000-0003-3674-7168.
diciembre de 1922.
1 El último imperio. Los días finales de la Unión Soviética, Madrid, Turner, 2015, capítulos 8 y 9.
En primer lugar, como recalcó Orest Subtelny, en ese tiempo la vieja nomenklatura
/ 54
comunista, liderada por el presidente Leonid Kravchuk (1991-1994), se decantó por la mode-
2 Entre 1991 y 1996 la carta magna vigente era aún la Constitución de la República Soviética Socialista de Ucrania
de 1978, aunque con incontables enmiendas.
3 Subtelny, Orest, Ukraine. A History, 4a. ed., University of Toronto Press, 2009, pp. 603-610.
reveló las dos grandes ideas de lo que debía ser el Estado ucraniano y la idea de ciudadanía
en las dos mitades del país: 12 regiones del noroeste rural, nacionalista y ucraniófono votaron
por Kravchuk, por profundizar la nacionalización y por una idea étnica de la nación. En contras-
te, 13 regiones del sureste urbano, industrial y rusófono, con una identidad más regionalista y
tradicionalista soviética, votaron por Kuchmá, manifestando una idea cívica y multicultural de
la nación. La división regional del voto en las elecciones presidenciales de 2004 y 2010 fue
casi la misma para partidos nacionalistas, por un lado, y regionalistas por otro. Casi la misma
división regional se advierte en las elecciones parlamentarias de 2002, 2006, 2007 y 2012, y
en las elecciones municipales de 2002, 2006 y 2020.4
/ 54
estatus de la tierra. Según el artículo 14, “La tierra es la principal riqueza nacional y se halla
bajo protección especial del Estado”. ¿Por qué es relevante esto? El noroeste ucraniano vive
de la economía primaria y de actividades ligadas a la tierra; los habitantes urbanos representan
apenas la mitad de la población regional.5 La producción en esta área, caracterizada por la
42 presencia del “suelo negro” (chernozem), sumamente fértil, representó el 25% de las exporta-
ciones ucranianas en 20136 y casi una tercera parte en 2021.7 No es de extrañar que estas
regiones empujen a Ucrania hacia la Unión Europea (UE), no sólo como consolidación de
4 Sobre las divisiones regionales en Ucrania véase Katchanovski, Ivan, “Regional Political Divisions in Ukraine in
1991-2006”, Nationalities Papers, vol. 34, núm. 5, 2006, pp. 507-532, y Matos Franco, Rainer, “Las dos riberas
del Dniéper”, Nexos, núm. 439, julio de 2014, pp. 16-19.
5 Karácsonyi, Dávid et al., “From Global Economic Crisis to Armed Crisis: Changing Regional Inequalities in Ukraine”,
Regional Statistics, vol. 4, núm. 2, 2014, p. 29.
6 The Atlas of Economic Complexity, “What did Ukraine export in 2013?”, Center for International Development at
Harvard University, disponible en: [Link] (fe-
cha de consulta: 2 de abril de 2022).
7 “Ukraine Exports by Category: 2021”, Trading Economics, disponible en: [Link]
com/comtrade/share?r=ukr&c=0000&v=treemapcategories&t=2&title= (fecha de consulta: 2 de abril de 2022).
sus afinidades geopolíticas, sino sobre todo con miras a obtener los generosos montos de la
política agrícola común de la UE.8 Se trata de una alternativa al accidentado subsidio total del
gobierno ucraniano que, sujeto a cambios políticos y a una enorme corrupción, han dificultado
la explotación del enorme potencial agrario.9
/ 54
el caldo de cultivo del descontento en las provincias noroccidentales contra Yanukóvich, que
8 Las exportaciones ucranianas de materias primas de origen vegetal se concentran en Europa. Ucrania es la 43
principal proveedora a la Unión Europea de semilla de colza, origen del 80% del biodiésel utilizado en la UE. Ucra-
nia es el primer productor mundial de otro biocombustible: el aceite de girasol (Schaffartzik, Anke et al., “Ukraine
and the Great Biofuel Potential? A Political Material Flow Analysis”, Ecological Economics, núm. 104, 2014, pp.
12-21; McFerron, Whitney, “Ukraine Oilseed Production Seen Climbing to Record by Oil World”, Bloomberg, 5
de noviembre de 2013, disponible en: [Link]
duction-seen-climbing-to-record-by-oil-world).
9 Zorya, Sergiy y Cramon-Taubadel, Stephan von, “(When) Will Ukraine Be a Global Player on World Agricultural
Markets?”, Conferencia presentada en el X Congreso de la Asociación Europea de Economistas Agrícolas,
“Exploring Diversity in the European Agri-Food System”, Zaragoza, 28-31 de agosto de 2002, pp. 1-7, dis-
ponible en: [Link] Mykhnenko, Vlad y Swain, Adam,
“Ukraine’s Diverging Space-Economy: The Orange Revolution, Post-Soviet Development Models and Regional
Trajectories”, European Urban and Regional Studies, vol. 17, núm. 2, 2010, pp. 141-165; Karácsonyi, Dávid et
al., op. cit., p. 29.
10 Golstein, Vladimir, “Marx’s Last Stand: Eastern Ukraine”, Al Jazeera, 23 de abril de 2014, disponible en: http://
[Link]/indepth/opinion/2014/04/[Link].
Desde enero de 1991, merced a un plebiscito propio, Crimea obtuvo su autonomía dentro de
s e r i e opiniones técnicas sobre temas de relevancia nacional
la Ucrania soviética como salvaguarda del orden local frente a la empoderada elite de Kiev.
En 1994 Crimea celebró otro referéndum en el que se votó abrumadoramente por dar a los
crimeos ciudadanía dual, rusa y ucraniana. Ante estas afrentas regionalistas, Kuchmá ofreció
autonomía a la península en 1995 y le concedió el estatus de “República Autónoma de Cri-
44 mea”. Gracias a ello, de hecho, se consiguió al fin promulgar la Constitución ucraniana en junio
de 1996.13 De paso, se resolvió la presencia rusa en Crimea: un tratado bilateral firmado el 28
de mayo de 1997 dio a Rusia el 81% del control de la Flota del Mar Negro y el derecho a tener
hasta 25 mil tropas en la península a cambio de descuentos para Ucrania en el precio del gas
suministrado desde Moscú. El acuerdo se renovó en 2010.
11 Ishchenko, Volodymyr, “Insufficiently Diverse: The Problem of Nonviolent Leverage and Radicalization of Ukraine’s
Maidan Uprising, 2013-2014”, Journal of Eurasian Studies, vol. 11, núm. 2, pp. 210 y 211.
12 “Nacionalidad”, Censo Poblacional de Ucrania, 2001, disponible en: [Link]
general/nationality/. Este es, hasta la fecha, el único censo de la Ucrania independiente.
13 El título X de la Constitución (artículos 134-139) regula el estatus de la “República Autónoma de Crimea” hasta la
fecha, pues sigue siendo de jure parte de Ucrania.
Todos estos factores convergieron en cuanto Yanukóvich huyó del país durante la
Revolución del Maidán a fines de febrero de 2014.14 La coalición que lo sustituyó, que reunía
a los partidos más prominentes del noroeste (Batkivshchyna, de Yulia Tymoshenko; UDAR, del
actual alcalde de Kiev Vitali Klichkó, y Svoboda, la ultraderecha nacionalista de Lviv), formó un
gobierno que se repartió ministerios y gubernaturas y que empoderó a la ultraderecha, gene-
ralmente débil en términos electorales.15 Dado que Yanukóvich, fiel al sureste rusófono, había
creado una ley en 2012 que daba estatus oficial a lenguas distintas del ucraniano en el ámbito
provincial, la nueva coalición, muy influida por Svoboda y otras asociaciones de ultraderecha
que habían dirigido el Maidán, lograron que la Rada derogara dicha ley.16 En menos de dos
/ 54
años los ucranianos rusófonos del sudeste y las minorías étnicas en todo el país pasaron de
Los visos nacionalistas del nuevo gobierno fueron resistidos en las regiones del su-
reste, particularmente en Crimea y el Donbás; es decir, Donetsk y Luhansk. El gobierno de Cri- 45
mea llevó a cabo, el 16 de marzo de 2014, el tercer plebiscito en su historia (después de los
14 No es coincidencia que, durante los días más aciagos del Maidán, los manifestantes tomaran el Ministerio de Políti-
ca Agraria y Alimentación en Kiev, ni que el gabinete, leal a Yanukóvich, estableciera ante esto, el 27 de en-
ero de 2014, una filial del Fondo Agrario (Ahrofond-Zernó) para subsidiar grano (“U Agrarnogo Fonda poia-
vitsia «dochka»-«Agrofond-Zerno»”, UNIAN, 31 de enero de 2014, disponible en: [Link]
agro/[Link]). Dos días después los manifestantes
liberaron el edificio. Tampoco es coincidencia que el 12 de febrero se creara una subsidiaria del Fondo Agrario,
Ahrofinfond, encargada de otorgar créditos a productores agrícolas y préstamos de maquinaria y equipo a varias
compañías del noroeste rural (Chernovalov, Aleksandr, “Gosudarstvo oformilo svoi vklad”, Kommersant, 17 de
febrero de 2014, disponible en: [Link]
15 Sakwa, Richard, Frontline Ukraine. Crisis in the Borderlands, Londres, Tauris, 2015, pp. 93-97.
16 Ibidem, p. 96.
de 1991 y 1994), esta vez para votar no sólo por independizarse de Ucrania, sino para incor-
porarse a Rusia. No hay que olvidar que Rusia podía tener 25 mil tropas en Crimea de manera
legal, las cuales apoyaron el separatismo crimeo. Aunque la anexión de Crimea a Rusia violó
el derecho internacional, la mayoría de los habitantes de la península consideraban legítimos
los resultados del referéndum en los siguientes meses, según, incluso, diversas encuestas
occidentales.17
desalojarlos, en vez de negociar la liberación del edificio. Comenzó así la Guerra del Donbás
en abril de 2014, cuando la opción separatista aún no tenía arrastre en la región, sino que as-
cendió en las encuestas conforme Kiev usaba la fuerza militar contra el descontento regional.18
17 Encuestas estadunidenses en abril de 2014 demostraban que 83% de los crimeos pensaba que los resultados
del plebiscito reflejaban la visión de la mayoría de la población local (“Ukraine Political Attitudes Split, Crime-
ans Turning for Russian Sources for News”, Broadcasting Board of Governors, 3 de junio de 2014, disponible
en: [Link]
news/), al igual que encuestas alemanas (Bershidsky, Leonid, “One Year Later, Crimeans Prefer Russia”,
Bloomberg, 26 de agosto de 2015, disponible en: [Link]
one-year-later-crimeans-prefer-russia).
18 En abril de 2014, 27.5% de la población en Donetsk, y 30.3% en Luhansk, apoyaba el separatismo (“The Views
and Opinions of South-East Regions Residents of Ukraine: April 2014”, Instituto Internacional de Sociología de
Kiev, disponible en: [Link] Un mes después, una vez iniciada la “Op-
eración Anti-Terrorista” desde Kiev, la misma encuestadora registraba un aumento de hasta 54% y 61% en cada
región, respectivamente (Katchanovski, Ivan, “The Separatist War in Donbas: A Violent Break-Up of Ukraine?”,
European Politics and Society, vol. 17, núm. 4, 2016, p. 484.
y Dniepropetrovsk (región vecina) a “oligarcas” como Serhii Taruta o Ihor Kolomoisky, respecti-
vamente. A cambio de exenciones fiscales y de contratos preferenciales para sus empresas,
ambos personajes organizaron y financiaron la creación de batallones y milicias locales para
hacer frente a los separatistas apoyados por Rusia.19 Gracias a la Guerra del Donbás, el em-
poderamiento de Kolomoisky llegó a tal grado que se convirtió en el principal financiador, en
2019, de la campaña del actual presidente Volodymyr Zelensky.20
Al entrar de lleno la Guerra del Donbás en apoyo (a veces directo, otras indirecto) a
los separatistas, Rusia, paralelamente, buscó concretar un acuerdo entre las recién formadas
“Repúblicas” de Donetsk y Luhansk y el gobierno en Kiev. Esa fue la base de los Acuerdos
/ 54
de Minsk I (2014) y II (2015), amparados por Francia y Alemania. Además del cese al fuego,
19 Kolomoisky recibió un contrato exclusivo para proveer al Ejército ucraniano de combustible (Sakwa, op. cit., p.
66). Se trataba de un aliado de Yulia Tymoshenko, líder de Batkivshchyna, el partido más fuerte del noroeste rural
(ibidem, pp. 127-130, 159 y 160).
20 “Ukraine President’s Oligarch Link Is a Vulnerability”, Oxford Analytica, 2019, disponible en: [Link]
10.1108/OXAN-DB247563.
21 “Package of Measures for the Implementation of the Minsk Agreements”, 12 de febrero de 2015, p. 2, disponible
en: [Link]
además del empoderamiento institucional de la ultraderecha, que desde los sectores militar,
policiaco y de seguridad, pero también desde la Rada, impidió reiteradamente su concreción.22
Conclusión
La combinación, por un lado, de las realidades socioeconómicas, políticas y cultura-
les de ambas mitades de Ucrania y, por otro, del modelo jurídico-político de Estado creado en
la década de 1990, derivó por distintas vías en la conmoción que sacudió al país en 2014. En
/ 54
sidad política de mediar entre extremos hizo que Ucrania naciera como un Estado unitario en
donde sólo la lengua ucraniana tiene estatus oficial y donde el centro gobierna a las regiones.
Con los Acuerdos de Minsk (2014-2015), los separatistas del Donbás y la Federación Rusa
buscaron, en el contexto de guerra civil, contrarrestar esos dos pilares básicos de la institucio-
nalidad ucraniana.
48
Entre otros objetivos, la actual intervención rusa en Ucrania busca resolver dichos
temas por la fuerza, una vez agotados a ojos de Moscú los canales diplomáticos a los que,
indudablemente, se dio prioridad durante ocho años. En las negociaciones la parte rusa ha
exigido dar al ruso el estatus de lengua oficial, así como el reconocimiento de Crimea como
22 El líder de la Rada, entre abril de 2016 y agosto de 2019, fue Andrii Parubii, uno de los principales “comandantes”
de la Revolución del Maidán, quien fuera parte de asociaciones neonazis de Lviv. Véase Umland, Andreas y
Shekhovtsov, Anton, “Ultraright Party Politics in Post-Soviet Ukraine and the Puzzle of the Electoral Marginalism
of the Ukrainian Ultranationalists in 1994-2009”, Russian Politics and Law, vol. 51, núm. 5, 2013, pp. 33-58;
Matos Franco, Rainer, “Sin votos pero con cotos. La ultraderecha en Ucrania, 2014-2020”, Revista Común,
11 de noviembre de 2020, disponible en: [Link]
erecha-en-ucrania-2014-2020/; Colborne, Michael, From the Fires of War: Ukraine’s Azov Movement and the
Global Far Right, Stuttgart, Ibidem Verlag, 2022.
parte de Rusia y de Donetsk y Luhansk como Estados independientes. Además, Rusia exige
que Kiev garantice la neutralidad en su política exterior con el fin de evitar una posible incor-
poración a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), un elemento adicional cuyo
“anhelo europeo” fue elevado a rango constitucional por el presidente Poroshenko, en 2019
(artículos 85, 102 y 116).
Las leyes pueden cumplirse o no, pero Ucrania es un ejemplo de que los marcos ju-
rídicos importan y tienen consecuencias en la acción social. Acaso la conclusión más evidente
de este trabajo es que, mediante ese diseño institucional, las demandas políticas y económi-
cas de las provincias del noroeste, que viven de la economía primaria y de la promesa europea
/ 54
en un contexto de identidad nacionalista donde se habla ucraniano, han conseguido imponer-
49
23 Golstein, Vladimir, “Why Everything You’ve Read About Ukraine Is Wrong”, Forbes, 19 de mayo de 2014, dis-
ponible en: [Link]
ukraine-is-wrong/?sh=44e851e4510e, citado en Sakwa, op. cit., p. 25.
/ 54
Nicholas Mulder1 explica con este concepto las sanciones económicas. El título de
* Elaborado por Carlos H. Reyes Díaz, profesor de tiempo completo, Instituto de Investigaciones Jurídicas, UNAM.
ORCID: 0000-0001-5809-1046.
1 Mulder, N., The Economic Weapon, Yale University Press, 2022.
2 Fofack, Hippolyte, economista jefe y director del African Export-Import Bank (Afreximbank). Artículo periodístico
en: El Economista, 31 de marzo de 2022.
Las tensiones entre Rusia y Ucrania han tenido varios episodios en la historia, pero
se han incrementado en los últimos años y, recientemente, se detonó el conflicto militar, lo que
ha provocado un impacto severo en los mercados financieros mundiales.
Así, las sanciones económicas representan la única opción real para contrarrestar
la invasión rusa en Ucrania, ya que las acciones militares podrían desatar una guerra nuclear
con efectos devastadores para el planeta, por eso no pueden considerarse como alternativa
real.
/ 54
s e r i e opiniones técnicas sobre temas de relevancia nacional
Contexto histórico
El Pacto de la Sociedad de Naciones (1919) establecía desde entonces las sancio-
nes económicas de la siguiente manera:
podría resistir”.3 Con ello, estas sanciones ahora forman parte de medidas que prevalecen en
tiempos de guerra, pero también se utilizan como medidas profilácticas en tiempos de paz.
Por mucho tiempo se pensó que las sanciones económicas serían disuasivos efec-
tivos contra la guerra, especialmente en la segunda mitad del siglo XX, cuando ya se conocían
los efectos de las armas nucleares. La actualidad ha demostrado que este efecto disuasor no
se mantiene vigente, ya que Rusia, entre muchas otras naciones, han sido destinatarias de es-
tas sanciones, incluso en este mismo siglo, y ello no fue obstáculo para la anexión de Crimea
y ahora el ataque armado a Ucrania.
/ 54
Derivado de los efectos de sanciones económicas durante la Primera Guerra Mun-
Paradójicamente, Rusia fue uno de los primeros países (junto con Hungría) en recibir
sanciones económicas en 1919, en su modalidad de bloqueos económicos por parte de paí-
ses occidentales, sin que para ello mediara una declaración oficial de guerra.
Por su parte, Rusia respondió con contramedidas como restricciones de viaje y embargos de
alimentos contra la UE y Estados Unidos.
diseñadas para presionar a líderes de naciones, ya sea para evitar la guerra o para desistir en
s e r i e opiniones técnicas sobre temas de relevancia nacional
ella, para contener intenciones de dominio territorial, contrarrestar actos terroristas, detener la
proliferación nuclear, reducir violaciones a derechos humanos, combatir el tráfico de drogas e
incluso para desestabilizar gobiernos.
Como ejemplo de ellas, Estados Unidos ha empleado el brazo largo de la ley con su
Ley Helms-Burton (1996), para impedir a subsidiarias de empresas estadounidenses, e incluso
a empresas de otros países, tener negociaciones con países como Cuba y China. Medidas
como ésta se han incorporado en tratados como el reciente T-MEC (capítulo 32, apartado
10), que establece la posible rescisión del tratado respecto del país que celebre acuerdos de
5 Especialmente en el área de derechos humanos, durante la década de los ochenta en Estados Unidos, para
presionar al gobierno a imponer sanciones contra Sudáfrica, en el marco de sus políticas del Apartheid.
libre comercio con países que no tengan economías de mercado; entiéndase nuevamente
Cuba y China. Ésta es una clara amenaza de sanción económica y de efectos inmediatos en
lo comercial.
Por otra parte, las sanciones comerciales son, por lo general, acciones nacionalistas,
proteccionistas en muchos casos, consistentes en tarifas arancelarias y barreras no arance-
larias que intentan restringir el comercio extranjero en el país con el fin de evitar un deterioro
en la producción nacional, o incluso con falsas intenciones de seguridad nacional, como las
impuestas por la administración de Trump contra el acero y el aluminio. Todas ellas son cir-
cunstancias que, sin duda, distorsionan el comercio en perjuicio de empresas e industrias de
/ 54
otros países, como también para los consumidores, sin que para ello exista, necesariamente,
contramedidas que, de escalar, llevarían a contextos políticos como la reciente guerra comer-
cial entre Estados Unidos y China.
La sofisticación tecnológica entre tantos avances de nuestra era hace que las san-
ciones que se imponen ahora sean muy distintas de las que se realizaron en el siglo pasado.
En el contexto de la actual guerra Rusia-Ucrania, por ejemplo, se han aplicado tanto sanciones
económicas como restricciones comerciales y de inversión con mayor sofisticación y rapidez
que en otras épocas.
tiene cerca de 83% de toda su inversión extranjera en países europeos, que le representa un
s e r i e opiniones técnicas sobre temas de relevancia nacional
total de USD $381 billones de dólares. Con motivo del conflicto bélico, sus socios de inversión
se preguntan si denunciarán estos tratados y si, por esta razón, se iniciarán demandas por
violación de derechos de inversión como otra modalidad de sanciones económicas, algo de lo
que no hay precedente todavía.
56
Sanciones impuestas a Rusia
En la guerra económica actual, a tan sólo mes y medio de que se desató el conflic-
to bélico, se ha impuesto a Rusia una cantidad variada de sanciones de diversa naturaleza.
Como sanciones financieras, tanto Estados Unidos como la UE operaron desconectar a los
bancos rusos sancionados de SWIFT (mensajería de transacciones entre bancos), asimismo,
la UE implementará una regulación que elimina a los bancos rusos de la red de pagos inter-
nacionales, excluyéndolos efectivamente del sistema financiero más importante del mundo.
Si alguno de los bancos rusos sin SWIFT desea realizar o recibir un pago con un
banco fuera de Rusia, deberá usar un fax o teléfono, por lo que los bancos del mundo dejarán
de realizar transacciones con estos bancos.
/ 54
s e r i e opiniones técnicas sobre temas de relevancia nacional
Sanciones en energía
Rusia es fuente del 10% de energía del mundo y casi del 50% en Europa, lo que
genera que el conflicto plantee serios riesgos para estos países, resultando en precios altos y
mercados volátiles.
57
Para el gobierno alemán, el gasoducto Nord Stream 2 ha servido como un méto-
do de presión por parte de Occidente a Rusia, por lo tanto, ya no es un proyecto solamente
económico; ahora este proyecto está en el aire y es muy probable que deje de ser viable en
el corto plazo.
Por estas razones, las empresas han jugado un papel importante en las sanciones.
Anuncios de retiro de inversiones en Rusia de grandes corporaciones internacionales buscan
también cerrar las arterias económicas mientras Putin no desista de sus acciones militares. En
el ramo petrolero, British Petroleoum anunció su intención de vender su participación de casi el
20% en la petrolera estatal rusa Rosneft, lo mismo que ExxonMobil descontinuará su enorme
proyecto Sakhalin-1, y TotalEnergies declaró que ya no invertirá en nuevos proyectos en toda
Rusia.
Por su parte, Sony, Warner Bros y Paramount, TikTok y Netflix anunciaron la retirada
de todas las producciones originales que tenían pactadas en Rusia, a lo que este país respon-
dió restringiendo las redes sociales de Facebook, Instagram y WhatsApp, para evitar filtracio-
nes de la realidad a todo el mundo.
Empresas del ramo del vestido también han contribuido: H&M, Levi’s, Nike, Adidas,
Manfo, Zara, Bershka, Tendam, Richemont (Joyería Cartier o Montblanch), Louis Vuitton, Moët
Hennessy (Dior y Givenchy), Channer, Gucci, Prada y Burberry anunciaron la suspensión de
ventas en suelo ruso, la suspensión de sus operaciones comerciales y la finalización de sus
contratos de patrocinio (Nike con la Federación rusa de Futbol).
Asimismo, algo que no se vio en las sanciones del siglo XX y que ahora es innova-
ción en seguridad cibernética: Anonymous emitió una declaración de ciberguerra en contra de
Rusia que implica ataques contra plataformas y emisoras del gobierno ruso.
Finalmente, debido a que Rusia es fuente del 10% de energía del mundo, y casi del
/ 54
50% en Europa, el conflicto plantea serios riesgos para estos países, resultando en precios
Con las sanciones de occidente, las empresas extranjeras están dando señales
de abandonar el país, haciendo de rusia una especie de isla en la que las inversiones ac-
tualmente ahí establecidas queden varadas, haciendo que el retiro del capital se vuelva más
complicado.
8 Rusia lo experimentó recientemente al ser sede del Mundial de fútbol de 2018, que se dice le reportó más de 14
mil millones de dólares a su economía, equivalente al 1% de su PIB, además de que se crearon 315 mil empleos
directos, de acuerdo con datos del Comité organizador del evento.
Excepciones humanitarias
Fue quizá justo por lo cierto de la afirmación del entonces presidente Wilson, que
el derecho internacional se dio a la tarea de crear ciertas reglas relativas a las sanciones eco-
nómicas que impidieran la afectación irreversible e innecesaria de la población civil de países
destinatarios de estas sanciones como una medida humanitaria.
Conclusión
Para Daniel Innerarity, la guerra puede llegar a ser un factor unificador, uno que unifica
al mundo contra el agresor, como sucede ahora respecto de Rusia. Pero es un factor unifica-
dor con un costo muy alto para la humanidad, para la democracia, para la estabilidad.
Las sanciones tienen que ser temporales, deben buscar disuadir a Rusia de sus
intenciones expansionistas, pero también deben crear consciencia de que quienes aplican
estas sanciones enfrentarán ellos mismos, gobiernos y empresas, pérdidas ineludibles.
/ 54
s e r i e opiniones técnicas sobre temas de relevancia nacional
61
/ 54
al derecho internacional de tal magnitud, que muchas y muchos internacionalistas se pregun-
* Elaborado por Alejandro Rodiles, profesor de Derecho internacional y Gobernanza global en el ITAM; profesor
afiliado del Instituto para el Derecho Internacional y la Justicia de la Universidad de Nueva York; investigador
asociado del KFG: “The International Rule of Law-Rise or Decline?”. ORCID: 0000-0002-1219-7432. Una versión
previa de este texto fue publicada en el blog de la Revista de Derecho Constitucional en Español (IberICONnect):
Rodiles, Alejandro, “La agresión rusa y las ansiedades por un orden internacional”, 7 de marzo de 2022, disponible
en: [Link]
1 Vése el discurso del presidente Joe Biden sobre el Estado de la Unión, 1o. de marzo de 2022, disponible en:
[Link]
state-of-the-union-address-as-delivered/.
en términos de la Carta y de su práctica ulterior, tal como ha sido definida por la Asamblea
General de la ONU, en su resolución 3314 (XXIX) del 14 de diciembre de 1974, sobre
la definición de agresión. Ello ha sido confirmado en la histórica sesión de emergencia de la
Asamblea General del 2 de marzo pasado, convocada por el propio Consejo de Seguridad
tras no poder tomar acción debido al veto ruso.2 En tal sesión de emergencia, que revive
las facultades ancilares de la Asamblea en materia de paz y seguridad internacionales bajo
el lema de “unidos por la paz”,3 la Asamblea adoptó, con 141 votos a favor, una resolución
en la cual “deplora en los términos más enérgicos la agresión cometida por la Federación de
Rusia contra Ucrania”.4
/ 54
Cabe aclarar que las normas sobre el derecho del uso de la fuerza violadas por
s e r i e opiniones técnicas sobre temas de relevancia nacional
2 UN Doc. S/RES/2623 (2002). El Consejo de Seguridad adoptó esta resolución conforme al artículo 27(2) de la
Carta; por ejemplo, como una cuestión procedimental donde no opera el veto de los miembros permanentes.
3 Conforme a la resolución 377A(V) de la Asamblea General, del 3 de noviembre de 1950, cuando el Consejo de
Seguridad falle en su responsabilidad primordial de mantener la paz y la seguridad internacionales debido a la
falta de acuerdo entre los miembros permanentes, la Asamblea General deberá considerar el asunto inmediata-
mente a fin de hacer las recomendaciones pertinentes para restaurar la paz y la seguridad internacionales. Dicha
resolución, conocida como “Unidos por la paz”, se dio en el contexto de la guerra de Corea en 1950 y de la falta
de acción del Consejo debido al bloqueo soviético.
4 UN Doc. A/RES/ES-11/1, 2 de marzo de 2022. Énfasis añadido.
5 Ello como contramedidas a violaciones graves de normas imperativas de derecho internacional, como lo es la
agresión. Otra justificación legal con respecto a ciertas sanciones contra Rusia es la figura de la retorsión; por
ejemplo, actos no amigables, pero no prohibidos por el derecho internacional.
fiscal ya inició una investigación por posibles crímenes de guerra.6 Los terribles hallazgos en
los alrededores de Kiev, en especial en Bucha, tras la reubicación de las tropas rusas hacia el
este de Ucrania, han provocado una profunda indignación de la comunidad internacional, y
el Presidente Biden incluso ha hablado de un posible genocidio.7
Queda claro entonces que estamos ante graves violaciones al derecho del uso de
la fuerza (ius ad bellum), pilar de la Carta y del sistema de seguridad colectiva, así como, muy
probablemente, también al derecho de guerra (ius in bello), incluyendo posibles crímenes que
afectan normas de ius cogens. Ahora, ¿justifica todo lo anterior el cuestionamiento sobre el fin
del orden jurídico internacional? Aunque mucho indica que sí, hay que recordar que no es la
/ 54
primera vez en la historia reciente que un Estado con armas nucleares ataca a otro sin justifica-
La ansiedad por el fin del orden internacional no era tan pronunciada en 2003 como
ahora, porque quien lo amenazaba en ese momento no era considerado un enemigo del sis-
tema. Se trataba, más bien, de su arquitecto y defensor principal, quien se estaba desviando
después de haber sido atacado en su territorio por un actor global no estatal, pero quien ten-
dría que regresar eventualmente a su curso histórico normal. En 2022 quien amenaza dicho
66 orden lo ha venido desafiando, por lo menos, desde 2014, como lo evidenció la anexión de
Crimea. Pero hay un factor adicional que tiene que ver más con el Estado de derecho a nivel
nacional —o su promoción transnacional— y menos con el Estado de derecho internacional: el
rechazo al liberalismo democrático como modelo político mundial, y que a principios de 2022
Rusia lo cuestionó explícitamente, junto con China.9
En efecto, el orden internacional que muchos temen perder es, en buena medida,
el orden internacional liberal que parecía afianzarse después de la caída de la Unión Soviética;
8 Véase el discurso del presidente de la Federación de Rusia, Vladimir Putin, 21 de febrero de 2022, disponible en:
[Link]
9 Véase el comunicado conjunto de la Federación de Rusia y de la República Popular China, 4 de febrero de 2022,
disponible en: [Link]
%20Russia%20joint%20statement%20International%20Relations%20Entering%20a%20New%[Link].
es el orden post Guerra Fría, en el cual la Federación Rusa siempre fue un elemento extraño.
Hoy en día, con su relativa recuperación de poder —facilitada, en gran medida, por el interés
de Occidente en las energías fósiles rusas— y gracias al acercamiento estratégico a la nueva
potencia mundial de China, Rusia ya no está dispuesta a aceptar dicha versión occidental de
orden mundial. Esto también indica que el acercamiento de la OTAN al territorio y zonas de in-
fluencia rusas no es otra cosa sino un elemento más, aunque el más notorio, de ese orden que
Rusia rechaza hoy brutalmente, recordándonos que Clausewitz sigue teniendo razón en que la
guerra es política por otros medios.
/ 54
cierto que estamos entrando a un nuevo desorden mundial: ya estamos allí desde hace dé-
Entonces, las ansiedades por perder ese orden internacional parecerían injustifica-
das —no así la ansiedad humana ante un agresor desatado en posesión de armas nuclea-
res—. Pero las ansiedades siempre se justifican desde la perspectiva propia. La verdad es que
hay una pugna, desde hace décadas, por diferentes versiones del orden jurídico internacional,
y muchas de éstas han coexistido en la práctica, aunque no siempre en armonía: un pluralismo
realmente existente.10 Es importante aclarar que no me refiero a un ideal bajo el que convergen
múltiples sistemas normativos en armonía relativa, como lo proponen los exponentes del plu-
ralismo jurídico global.11 Se trata, más bien, de una divergencia de visiones y prácticas de las
relaciones internacionales que han coexistido en la realidad.
/ 54
10 Adaptando el concepto de “neoliberalismo realmente existente”, de Brenner y Theodore, véase Brenner, Neil y
Theodore, Nik, “Cities and the Geographies of «Actually Existing Neoliberalism»”, Antipode, vol. 34, núm. 3,
2002, pp. 349-379.
11 Véase Schiff Berman, Paul, Global Legal Pluralism-A Jurisprudence of Law Beyond Borders, Cambridge Univer-
sity Press, 2012.
12 Véase UN General Assembly Demands Russian Federation withdraw all Military Forces from the Territory of
Ukraine, 2 de marzo de 2022, disponible en: [Link]
mands-russian-federation-withdraw-all-military-forces-territory-ukraine_en.
la historia. Sin embargo, esa apuesta es muy riesgosa ante China y otros miembros de la
comunidad internacional que verán en Occidente al viejo colonizador, quien aprovechando
la tragedia y las reconfiguraciones que forzosamente conlleva, vuelve a tratar de imponer su
versión de orden.
Por lo anterior creo que lo más sensato es apostarle a la restauración de ese plu-
ralismo realmente existente y esperar que con el paso del tiempo, y con mucho aprendizaje
mutuo, se empiece a ordenar, poco a poco. Promover la democracia en el mundo y un Estado
de derecho internacional más sustantivo sólo podrá hacerse desde bases compartidas univer-
salmente; no se puede exportar desde Washington o Bruselas. Esas bases son justo aquellos
/ 54
fundamentos mínimos de la Carta, que Putin, en su más grave error histórico, está transgre-
/ 54
I
* Elaborado por Pedro Stepanenko, Instituto de Investigaciones Filosóficas, UNAM. ORCID: 0000-0002-1489-
7985 y Moisés Vaca, Instituto de Investigaciones Filosóficas, UNAM. ORCID: 0000-0002-7980-7127.
1 Beale, Jonathan, “Rusia y Ucrania: cuán preparado está el Ejército ucraniano para hacer frente a la invasión rusa”,
BBC News, 24 de febrero de 2022.
2 Sánchez, Hernando, “Un convoy militar ruso de 60 kilómetros de vehículos y artillería se dirige a Kiev”, RFI, 1o.
de marzo de 2022 (con una imagen de satélite 2022 Maxar Technologies vía AP).
Las motivaciones de esta invasión aparentan ser más oscuras. Putin parece amena-
s e r i e opiniones técnicas sobre temas de relevancia nacional
zar a sus enemigos en Occidente mostrando la crueldad de la que es capaz con sus parientes
los ucranianos. Hay una mezcla de rencor añejo y delirio de grandeza en los altos mandos con
incapacidad, falta de convicción, miedo y agresividad en el frente. Para tratar de entender el
proyecto político que pudiera estar motivando a Putin, algunos han recurrido al pensamiento de
72 sus consejeros y, en especial, al pensamiento del filósofo ruso Iván Ilyín, un nacionalista contra-
rrevolucionario, hegeliano, conservador y anticomunista que vaticinó el desmoronamiento del
poder comunista y advirtió la necesidad de restaurar con mano dura la singularidad rusa ante
tentativas separatistas.3
Todo esto es confuso y cruel. Pero en medio de esta confusión una cosa es clara y
está por encima de cualquier consideración: no podemos más que reprobar de manera cate-
górica los crímenes de guerra perpetrados por el ejército ruso en Ucrania.
El término categórico puede calificar una acción como decisiva, terminante o rotun-
da. En este caso, se le atribuye a la acción de reprobar o condenar la propiedad de ser deci-
siva. Este es el sentido en que la usa Luis Mario Fuentes, cuando afirma que “la guerra debe
condenarse de manera categórica” en referencia a la reciente agresión de Rusia a Ucrania.4
Sin embargo, hay otro sentido más literal del adjetivo categórico: algo que no tiene condicio-
nes.5 Éste es el sentido que queremos destacar aquí. No es que los crímenes de guerra per-
petrados por el ejército ruso en Ucrania sean condenables bajo ésta o aquella consideración.
Son condenables independientemente de cualquier consideración. No necesitamos saber de
geopolítica ni de los avances de la OTAN ni de los grupos neonazis en Ucrania ni de las in-
versiones del hijo de Biden. Nadie necesita saber nada de eso para saber que esos crímenes
son repugnantes, deben ser condenados y sus responsables deben dar cuenta de ellos ante
/ 54
tribunales internacionales. Con este sentido del término categórico nos parece que coincide
4 Fuentes, Luis Mario, “México frente al mundo”, México Social: la Cuestión Social en México, 27 de marzo de
2022.
5 Además de hacer uso literal del término categórico, aludimos, por supuesto, a la caracterización kantiana de los
imperativos categóricos; es decir, a su descripción como algo que funda deberes objetivos que no determinan
la voluntad en función de un efecto deseado, sino que la determinan sin condiciones. Véase Kant, Immanuel,
Crítica de la razón práctica, Madrid, Tecnos, 2017, pp. 135-138.
6 Subcomandante insurgente Moisés, “No habrá paisaje después de la batalla”, Comisión Sexta, Enlace Zapatista,
2 de marzo de 2022.
El argumento que condena esa invasión es muy sencillo: 1) cualquier invasión que comete
crímenes de guerra sistemáticamente debe ser condenada de manera categórica; 2) la inva-
sión del Ejército ruso a Ucrania ha cometido sistemáticamente crímenes de guerra; 3) por lo
tanto, la invasión del Ejército ruso a Ucrania debe ser condenada de manera categórica. La
premisa fáctica de este argumento, la segunda, podría cuestionarse, y es lo que ha hecho la
propaganda del Kremlin.
mentales derechos humanos en Ucrania. Los ataques con misiles a zonas residenciales que
s e r i e opiniones técnicas sobre temas de relevancia nacional
han matado niñas, niños y civiles, los bombardeos a hospitales, el traslado de personas sin
su consentimiento al país invasor son crímenes de guerra que están suficientemente docu-
mentados por agencias de noticias y periódicos serios, como Reuters, BBC o El País, así
como por periodistas independientes de reconocido prestigio en contextos bélicos, sobre
74 todo en Mariúpol. El 2 de marzo el fiscal jefe de la Corte Penal Internacional confirmaba que
había indicios más que razonables de que se han cometido crímenes de guerra. El Consejo
de Derechos Humanos de las Naciones Unidas ha conformado un comité de investigación de
los crímenes cometidos en el contexto de la agresión de la Federación Rusa a Ucrania. Esta
comisión deberá analizar las evidencias de violaciones a derechos humanos con miras a
futuros procesos legales. Así, hoy es más que razonable pensar que esas violaciones, esos
crímenes, en efecto, se han cometido y que, por lo tanto, es un deber moral repudiar la inva-
sión rusa a Ucrania.7
7 Véase “Una comisión de la ONU investigará las violaciones de los derechos humanos en Ucrania”, Noticias ONU,
disponible en: [Link]
II
Entre los reparos en contra de una condena categórica, quisiéramos destacar un
argumento frecuente que se esgrime en foros públicos de todo tipo y también en discusiones
y comentarios especializados: la idea de que las personas que condenan la guerra de invasión
de Rusia a Ucrania no lo hacen porque les preocupe la soberanía ucraniana o la muerte y la
destrucción que ocasiona la guerra injusta y sus crímenes en general, sino por otras razones;
ya sea porque los ucranianos son blancos o porque son amigos de Estados Unidos y de Eu-
ropa o porque es Rusia y no Estados Unidos quien devasta en esta ocasión. Esto es, la idea
/ 54
de que la condena a esta guerra es hipócrita porque muchas otras guerras actuales y recientes
no han merecido la misma reacción. Llamemos a este argumento la acusación de hipocresía.
Para evaluar si esta acusación está justificada o no, tenemos que identificar el agen-
te al que podría ir dirigida —dado que la acusación apunta a los motivos verdaderos que lo
8 Barceló, Axel, “Whataboutisms and inconsistency”, Argumentation, vol. 34, núm. 4, 2020, p. 434.
mueven—. Distingamos, grosso modo, entre dos agentes: por un lado, los poderes interna-
cionales organizados (como los países aliados y no aliados, las diversas asociaciones inter-
nacionales y otras instituciones de carácter multilateral) y, por el otro, lo que podríamos llamar
la sociedad civil internacional. Contemos a las personas de a pie en todo el mundo dentro
de este último agente. Lo moralmente correcto sería que la condena se hiciera por ambos
agentes. Sin embargo, sería ingenuo suponer que el primer agente no tiene otros múltiples
motivos escondidos para concentrar su fuerza en condenar esta guerra mientras no hace lo
mismo con muchas otras instancias del mismo mal. En términos kantianos, se podría decir
que este agente estaría actuando meramente conforme a deber y no por deber en este caso.
/ 54
Más interesante se vuelve la acusación cuando ésta va dirigida a los integrantes de a pie de
s e r i e opiniones técnicas sobre temas de relevancia nacional
la sociedad civil internacional. ¿Acaso ellos también condenan esta guerra debido a razones
escondidas como su racismo, “americanismo”, eurocentrismo o rusofobia? ¿Actúan también
sólo conforme a deber o por deber? Como Kant sostiene afanosamente; sólo en el segundo
caso su acción tendría valor moral.9
76 Barceló afirma que la acusación de hipocresía es correcta cuando está fundada la
sospecha de que el hablante tiene otras razones no mencionadas para sostener su punto.
Cuando dicha sospecha es infundada, acusar de hipócrita a alguien al presentar una preo-
cupación, un argumento o una condena es una estrategia que pretende desacreditarlo en lo
personal de forma injustificada y, por ello, es un mecanismo argumental falaz.10 Nos parece
que la comparación más directa para saber si esta sospecha está fundada o no tiene que
ver con lo que en la historia reciente parece la guerra más cercana en características a ésta:
la invasión estadounidense a Irak en 2003. Esta comparación es la más adecuada porque
implica una acción altamente similar por parte del superpoder mundial opuesto, que atacó la
9 Kant, Immanuel, Fundamentación de la metafísica de las costumbres, Ariel, 1996, pp. 129-133.
10 Barceló, Axel, op. cit., p. 445.
/ 54
todo el mundo tomaron las calles, protestaron en las embajadas estadounidenses de sus
III
No queremos cerrar este texto sin mencionar que, como muchas personas en el
mundo, al comienzo de la guerra sentimos el miedo de que el conflicto tuviera una escalada
11 Sousa Santos, Boaventura de, “¿Todavía es posible pensar con complejidad?”, La Jornada, 6 de marzo de 2022.
a nivel internacional con carácter nuclear. Este miedo se funda en que, como hemos visto,
la guerra confronta directamente a los dos grandes poderes nucleares del mundo, Rusia y
Estados Unidos, de una manera en que no se había visto desde el final de la Guerra Fría en
1991. De hecho, la retórica inicial de Putin apuntaba escalofriantemente en esa dirección. El
día que comenzó la invasión, Putin afirmó: “Quienquiera que intente detenernos, y crear más
amenazas para nuestro país, para nuestro pueblo, debe saber que la respuesta de Rusia
será inmediata, y los llevará a tales consecuencias que nunca han enfrentado en su historia.
Estamos listos para cualquier resultado”.12 A su vez, la nueva retórica que Joe Biden ha adop-
tado también alimenta este miedo alrededor del mundo. Apenas el 27 de marzo, a un mes
/ 54
del comienzo de la invasión, Biden sostuvo: “Putin no puede permanecer en el poder”.13 Esta
s e r i e opiniones técnicas sobre temas de relevancia nacional
escalada discursiva parece abrir una brecha irreconciliable entre los gobiernos actuales de los
dos superpoderes nucleares, y es la humanidad en su conjunto quien teme por un ascenso
final y catastrófico para la propia historia humana, el futuro inmediato de la especie y el resto
del mundo natural.14
78 Sin embargo, también queremos alertar de un fenómeno opuesto que poco a poco
puede irse instaurando ante el alargamiento del conflicto: la normalización de la guerra en
Ucrania. A un mes de su inicio, no hay dejos de que uno de los bandos logre los controles
territoriales o políticos necesarios para avistar el fin bélico del conflicto. Asimismo, aunque las
negociaciones que ahora se realizan en Turquía entre las delegaciones de ambos países pa-
recen avanzar, no queda claro que se logre una resolución pacífica entre ellas sobre el estatus
12 Extraído de “Putin declara guerra a Ucrania”, El País, 26 de febrero de 2022, disponible en: [Link]
com/watch?v=B7OY61bRa64.
13 “Rusia y Ucrania: Putin «no puede permanecer en el poder», dice Biden en un mensaje dirigido a los rusos desde
Polonia”, BBC, 26 de marzo de 2022.
14 Véase “Chomsky: la guerra de Rusia contra Ucrania aceleró el reloj del juicio final”, La Jornada, 3 de abril de 2022.
de la región del Donbass. De hecho, la guerra en esa región no ha parado desde 2014 y tam-
poco puede descartarse que dicha línea temporal extendida favorezca al propio Putin, como
los análisis sobre la eficacia de la llamada “cronización” de un conflicto defienden. Estamos,
pues, ante un escenario en el que esa región ucraniana puede verse afectada por la guerra
durante décadas.
/ 54
que tanto contrasta con las iniciales voces de condena, las cadenas de ayuda, los refuerzos
las preocupaciones de quienes ahora sostienen que es hipócrita alarmarse por los ucranianos
sin, a su vez, hacerlo por poblaciones que padecen conflictos similares, como la población
siria o la yemení. Ante eso, hay que pelear con fuerza por desnormalizar la guerra en Siria, en
Yemen y en el resto del mundo; hay que pelear fuertemente porque no se normalice la guerra
en Ucrania.
/ 54
s e r i e opiniones técnicas sobre temas de relevancia nacional
80