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Ciclo de las Rocas: Formación y Tipos

El ciclo de las rocas es un proceso continuo que comienza con el magma, que al enfriarse forma rocas ígneas, ya sean extrusivas o intrusivas. Estas rocas pueden ser sometidas a meteorización, generando sedimentos que, a través de diagénesis, se transforman en rocas sedimentarias, las cuales pueden metamorfosearse bajo presión y temperatura para formar rocas metamórficas. Finalmente, estas rocas pueden fundirse nuevamente, reiniciando el ciclo al formar magma.

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Ciclo de las Rocas: Formación y Tipos

El ciclo de las rocas es un proceso continuo que comienza con el magma, que al enfriarse forma rocas ígneas, ya sean extrusivas o intrusivas. Estas rocas pueden ser sometidas a meteorización, generando sedimentos que, a través de diagénesis, se transforman en rocas sedimentarias, las cuales pueden metamorfosearse bajo presión y temperatura para formar rocas metamórficas. Finalmente, estas rocas pueden fundirse nuevamente, reiniciando el ciclo al formar magma.

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1.

EXPLICA EL CICLO DE LAS ROCAS

Para explicar el ciclo de las rocas, se puede comenzar por cualquier punto, ya que es un proceso
continuo y todos sus componentes están interconectados: en la naturaleza nada se pierde, solo se
transforma. Sin embargo, para facilitar su comprensión, podemos iniciar con el magma, considerado
el material parental de las rocas ígneas. Este se origina a partir de un proceso de fusión parcial que
ocurre en el interior de la corteza terrestre. Debido a su menor densidad en comparación con las rocas
que lo rodean, el magma asciende hacia la superficie, provocando lo que conocemos como una
erupción volcánica. Una vez que el magma es expulsado, pasa a denominarse lava.

El magma está compuesto por tres componentes: una fase líquida, una fase sólida y una fase
gaseosa. La parte sólida contiene principalmente iones de silicio y oxígeno, que al combinarse forman
sílice. También incluye cantidades menores de otros elementos como aluminio, potasio, calcio, sodio,
hierro y magnesio. Estos elementos son fundamentales porque determinan la composición
mineralógica del magma, y por lo tanto, las características —como la coloración y la textura— de las
rocas que se originan a partir de él.

Cuando el magma llega a la superficie y se enfría rápidamente,a través de fracturas o fisuras da


origen a las rocas ígneas extrusivas o volcánicas. En cambio, si permanece solidificada en el interior
de la corteza en las cámaras magmáticas(núcleo de actividad) sin alcanzar a la superficie da origen a
las rocas ígneas intrusivas o plutónicas.

Las rocas ígneas extrusivas, al estar expuestas a la superficie, son especialmente susceptibles a los
procesos de meteorización, los cuales pueden ser de tipo físico , químico o biológico. Estos procesos
implican la pérdida o alteración del material rocoso como resultado de diversos factores.

La meteorización física implica la fragmentación de la roca sin alterar su composición química. Un


factor clave en este proceso es el área superficial expuesta: a mayor superficie expuesta, mayor será la
intensidad de la meteorización. Un ejemplo representativo de este fenómeno es el termoclastismo,
común en regiones áridas, donde las diferencias extremas de temperatura entre el día y la noche
provocan la expansión de los minerales durante el día y su contracción durante la noche. Este ciclo
térmico genera tensiones internas que conducen a la fractura de la roca, un fenómeno característico de
las rocas ígneas, lo que eventualmente da lugar a la formación de rocas sedimentarias detríticas.

Por otro lado, la meteorización química implica una alteración en la estructura interna de los
minerales, lo que resulta en la formación de nuevos compuestos minerales y en la liberación de iones
al ambiente. Este tipo de meteorización se lleva a cabo mediante procesos como la disolución, la
oxidación —frecuente en regiones con precipitaciones elevadas— y la hidrólisis, entre otros, lo que
origina rocas sedimentarias químicas. Además, también intervienen factores biológicos, como la
actividad de organismos que segregan sustancias químicas que descomponen las rocas, lo que da lugar
a la formación de rocas sedimentarias bioquímicas. Es importante destacar que los productos
generados por la meteorización forman un material no consolidado, como suelos o sedimentos, que
no siempre permanecen en el lugar original. Este material puede ser removido y transportado por
agentes externos como el agua, el viento o la gravedad, en un proceso conocido como erosión.
Posteriormente, ese material puede acumularse en otro lugar a través de la sedimentación, quedando
fuera del sitio original.
Estos sedimentos por el proceso de diagénesis o litificación, son el conjunto de procesos que
transforman los sedimentos en rocas sedimentarias. Estos procesos incluyen la compactación, donde
las capas superiores comprimen a las inferiores expulsando agua y reduciendo los espacios entre
granos; la cementación, en la que sustancias disueltas en el agua (como carbonatos, sílice o sulfatos)
precipitan entre los poros actuando como “cemento”; y la disolución, donde ciertos minerales se
disuelven por acción del agua, generando nuevos espacios. También se da el reemplazamiento,
donde unos minerales sustituyen a otros por reacciones químicas (por ejemplo, la silificación y la
dolomitización), y la recristalización, en la cual los minerales cambian su forma o tamaño sin alterar
su composición química.

Los tipos de rocas sedimentarias dependen, como se mencionó al inicio, del tipo de meteorización.
Si esta es mecánica, las rocas resultantes se denominan detríticas, y contienen principalmente arcilla
y cuarzo, aunque también pueden incluir minerales como feldespatos y micas. Es esencial observar el
tamaño del clasto, ya que este refleja el tiempo y la velocidad de los procesos de erosión y deposición.
A diferencia de las rocas detríticas, que se forman a partir de los productos sólidos de la
meteorización, los sedimentos químicos provienen del material transportado en solución hacia lagos y
mares. Sin embargo, este material no permanece disuelto indefinidamente en el agua; una parte
precipita, formando sedimentos químicos que eventualmente se transforman en rocas, como la caliza.

¿Qué sucede cuando las rocas sedimentarias depositadas experimentan un aumento en la


temperatura y presión? Este proceso puede originar rocas metamórficas a través de un fenómeno
conocido como metamorfismo, que puede ser de tres tipos: el metamorfismo dinámico, que ocurre
cuando aumenta la presión sin que cambie significativamente la temperatura, dando lugar a procesos
como la brechificación; el metamorfismo por contacto, en el que se produce un aumento de la
temperatura, pero no de la presión; y el metamorfismo regional, que tiene mayor relevancia, ya que
afecta a grandes áreas de la corteza continental.​

No obstante, los factores de presión y temperatura no son los únicos que influyen en la
formación de pliegues en las rocas. La presencia de fluidos hidrotermales también juega un papel
crucial, ya que es fundamental en los procesos de deshidratación y descarbonatación que
experimentan ciertos minerales. La cantidad de estos fluidos aumenta durante el metamorfismo,
favoreciendo las reacciones químicas necesarias para transformar las rocas. Para que se produzcan
alteraciones significativas en las rocas, estos factores deben mantenerse durante miles de años.
Además, existen diversos tipos de foliación, los cuales varían según el grado de metamorfismo y la
mineralogía de la roca original, pizarrosidad, esquistosidad y bandeado gnéisico.

Es importante señalar que, a partir de este punto, las rocas metamórficas deben alcanzar
temperaturas suficientemente altas, las cuales son necesarias para su fusión y la formación de magma.
Posteriormente, como sabemos, el magma puede seguir dos rutas para originar las rocas ígneas:
enfriándose lentamente en profundidad para formar rocas plutónicas o enfriándose rápidamente en la
superficie para formar rocas volcánicas.

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