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Epidemiología y Control de la Malaria

La malaria sigue siendo un problema de salud significativo, especialmente en Venezuela, donde su prevalencia está aumentando debido a factores ambientales, socioeconómicos y migratorios. La educación sobre los síntomas y el control de vectores son cruciales para reducir la transmisión, mientras que el diagnóstico y tratamiento oportuno son esenciales para prevenir complicaciones y muertes. A pesar de los esfuerzos globales, la malaria sigue afectando desproporcionadamente a niños y poblaciones vulnerables en regiones endémicas.
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Epidemiología y Control de la Malaria

La malaria sigue siendo un problema de salud significativo, especialmente en Venezuela, donde su prevalencia está aumentando debido a factores ambientales, socioeconómicos y migratorios. La educación sobre los síntomas y el control de vectores son cruciales para reducir la transmisión, mientras que el diagnóstico y tratamiento oportuno son esenciales para prevenir complicaciones y muertes. A pesar de los esfuerzos globales, la malaria sigue afectando desproporcionadamente a niños y poblaciones vulnerables en regiones endémicas.
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Discusión

La prevalencia de la malaria está determinada por factores ambientales

conocidos, cuyo estudio presenta el problema del análisis de gran cantidad de

datos diseminados sobre áreas muy extensas, mientras que el control exitoso de

la enfermedad, depende de un detallado conocimiento de su epidemiología,

incluyendo el de factores económicos y sociales que influyen su prevalencia.4

Otros factores conocidos se refieren a que la ocurrencia registrada de la

malaria es mayor en adultos y disminuye hacia los extremos de la vida y según el

género, la mayor proporción de la enfermedad en los hombres se ha asociado

usualmente con factores de tipo ocupacional y biológico.6

Por otra parte, la continuidad del ciclo de vida del parásito requiere que la

picadura de un mosquito lo transmita de un individuo enfermo a uno sano. Por ello,

para que la enfermedad se extienda con éxito, como es el caso en las zonas

endémicas, es necesario que la infección no acabe con la vida del ser humano

que la padece. Así, el porcentaje de casos de malaria que son letales es menor de

un 0,5%. Eso sí, la alta incidencia de casos hace que el número de muertes sea

abrumador e inadmisible para el ser humano, ya que en su mayoría se trata de

casos de niños menores de 5 años y procedentes de las regiones más pobres y

desprotegidas del planeta.13,14

Los viajeros presentan síntomas más graves que la población local, ya que

estos han desarrollado cierto grado de inmunidad al estar expuestos al parásito,

que ayuda a controlar la infección y disminuye la gravedad.15


Los inmigrantes procedentes de zonas endémicas y los viajeros deberían

ser cribados mediante rigurosas pruebas serológicas para detectar a tiempo

posibles infecciones.

La malaria causa unos 400–900 millones de casos de fiebre y de 1-3

millones de muertes anualmente aproximadamente lo que representa una muerte

cada 30 segundos. La vasta mayoría de casos ocurren en niños menores de 5

años; las mujeres embarazadas son también especialmente vulnerables. A pesar

de los esfuerzos de reducir la transmisión e incrementar el tratamiento, ha habido

muy poco cambio en áreas que se encuentran en riesgo de la enfermedad desde

1992.16 De hecho, si la prevalencia de la malaria continúa en su curso de

permanente aumento, la tasa de mortalidad puede duplicarse en los siguientes

veinte años. Las estadísticas precisas son desconocidas porque muchos casos

ocurren en áreas rurales donde las personas no tienen acceso a hospitales o a

recursos para garantizar cuidados de salud. Como consecuencia, la mayoría de

los casos permanecen indocumentados.9

La educación en el reconocimiento de los síntomas de la malaria ha

reducido el número de casos en algunas zonas del mundo en desarrollo hasta en

un 20%. Reconocer la enfermedad en las primeras etapas también puede evitar

que cause muertes.17

La educación también puede informar a la gente para cubrir más áreas de

aguas estancadas. Por ejemplo, los tanques de agua son caldo de cultivo ideal

para el parásito y el mosquito. Por lo tanto, una forma de reducir el riesgo de la


transmisión entre las personas es eliminar los recipientes o tanques con agua

estancada. El control de la intensificación de la irrigación, las presas y otros

proyectos relacionados con el agua que contribuyen de forma importante a la

carga de morbilidad del paludismo.18

El mejoramiento de la gestión de los recursos hídricos reduce la transmisión

del paludismo y de otras enfermedades de transmisión vectorial

Fumigación de interiores con insecticidas de acción residual a fin de controlar los

mosquitos vectores.

Protección personal frente a la picadura: vestir ropas de color blanco, que

cubran la mayor superficie de la piel; utilizar un repelente cutáneo (que contenga

DEET); dormir con una mosquitera tratada con repelentes (permetrinas), etc.18,19

La educación en el conocimiento de los síntomas, permite un diagnóstico

precoz y la posibilidad de aplicar un tratamiento lo antes posible. El riesgo de

transmisión se puede reducir mediante el control del vector.5

La única forma posible de contagio directo entre humanos es que una

persona embarazada lo transmita por vía placentaria al feto. O bien, por la

transmisión directa a través de la picadura de un mosquito. También es posible la

transmisión por transfusiones sanguíneas de donantes que han padecido la

enfermedad.20
En regiones donde la malaria es altamente endémica, las personas se

infectan tan a menudo que desarrollan la inmunidad adquirida, es decir, son

portadores más o menos asintomáticos del parásito.6

Cada año se presentan 396 millones de casos de paludismo. La mayor

parte de la carga de morbilidad se registra en el África, al sur del Sahara.21

El primer intento de una vacuna sintética contra la malaria fue realizado en

1997 por el equipo de Manuel Elkin Patarroyo; los resultados fueron desiguales,

alcanzando como máximo una eficacia del 28% en Sudamérica. En 2010, la

vacuna aparecía catalogada como «inactiva» por la Organización Mundial de la

Salud.1

En agosto de 2013 se anunció que una vacuna en estudio en fase I

alcanzaba una eficacia de un 100%.

En la actualidad se dispone de un método fiable, sencillo y rápido que

detecta, mediante inmunocromatografía, antígenos en sangre de P. falciparum y

P. vivax. El viajero puede realizarse la prueba durante el viaje extrayendo una gota

de sangre del dedo y siguiendo las indicaciones del fabricante, pero se ha visto

que la mala realización de la técnica implica la aparición de muchos falsos

negativos. Se debe practicar antes de emprender el viaje.22

La OMS define el autotratamiento como aquél administrado por el propio

paciente en caso de sospecha de malaria y sin que éste pueda tener acceso a una

atención médica en un período de 24 horas tras iniciarse los síntomas. 12 El

objetivo es reducir las complicaciones del diagnóstico y tratamiento tardío y evitar


la toxicidad de la profilaxis a determinados pacientes. Los viajes aislados de

menos de 7 días no lo precisan (ya que el período de incubación mínimo es de 6-7

días y desarrollarían la enfermedad al regreso). Aquellos a los que se recomiende

el autotratamiento de emergencia deberán recibir información precisa sobre los

síntomas del paludismo, de las pautas de tratamiento, de los posibles efectos

adversos de los fármacos y de las acciones que deben tomarse si el tratamiento

fracasa.22 El autotratamiento nunca debe sustituir a la atención médica, que ha de

recibir tan pronto como sea posible (preferiblemente antes de las primeras 24-48

horas). La profilaxis antipalúdica, en caso de que se estuviera realizando, se

reanudará como norma una semana después de la primera dosis de tratamiento,

aunque en el caso de mefloquina se hará una semana después de la última dosis

de quinina. Una vez iniciada, se tomará el tratamiento completo. La pauta de

elección depende de la toma de profilaxis y de las resistencias en la zona por lo

que se debe consultar con una unidad especializada de viajeros dentro de tu

comunidad o a los Servicios de Sanidad.22

Al referirse a una enfermedad importada, especialmente infecciosa,

metaxénica y tropical como la malaria, la mayor parte de la comunidad médica y

científica piensa en aquellos turistas de países desarrollados, norteamericanos y

europeos que viajan a países subdesarrollados en regiones tropicales endémicas

de África, Asia y América Latina, donde son picados por las especies de

Anopheles spp 6,23

Si bien, esto es parte importante del problema de malaria importada, no es

lo único, y es epidemiológicamente más complejo. Para abordársele racionalmente


entonces, debe entenderse primero las posibles formas de migración y su relación

con la incidencia de la enfermedad.23,24

En términos temporales la migración puede ser transitoria o definitiva, en

tanto que desde el punto de vista espacial puede ser nacional o internacional.

El diagnóstico diferencial de una enfermedad febril, en un paciente que

regresa de un viaje, es muy amplio. Sin embargo paludismo es una de las

primeras posibilidades a tener presente; si el paciente regresa de un área tropical.

La destreza del médico para reconocer y resolver una enfermedad tropical en un

viajero, es de gran relevancia ya que la morbilidad y mortalidad por la malaria son

prevenibles con la terapia adecuada y oportuna.25,26


Conclusiones

A pesar de ser la malaria una de las enfermedades que ha disminuido en

diversos países del mundo, en Venezuela la malaria va en aumento, y con

tendencia a seguir aumentando.

Esta tendencia y pronóstico epidemiológico permanece y dirige la

prevención de la transmisión de esta patología, incluyéndose así la toma de

muestra hemática a todo paciente febril proveniente de áreas de transmisión

activa, entrenamiento del personal médico y de enfermería en el diagnóstico y

tratamiento oportuno de los casos, manteniendo intercambio de información

constante con los organismo de control de la malaria, y participar en planes de

acción dirigidos al control de la malaria, incorporando la promoción de la salud con

énfasis en la participación comunitaria e intersectorial. De esta forma se pudiera

prevenir efectivamente la aparición de la malaria.

Es evidente, que Venezuela no podrá cumplir con los objetivos del milenio,

específicamente, ya que estudios realizados arrojan cifras alarmantes que llaman

a la reflexión y al cuidado que se debe tener al momento de una situación que

amerite del control y supervisión de pacientes con sospecha, colocando de

manifiesto la urgencia para una posible solución y así evitar que se propague los

focos contaminantes

En Latinoamérica el tema de los refugiados, no se profundiza en éste, sí

pretende destacar la relevancia que en términos sociales está teniendo, el

incremento del turismo y de la facilidad de movilización de las personas entre los

distintos escenarios epidemiológicos donde puede adquirirse o presentarse la


malaria. Se podría sugerir, por ejemplo, en cierta forma que la existencia de casos

autóctonos en forma indirectamente de la presencia de los vectores de malaria

en las zonas donde ellos se presentan, pudieran erradicar con técnicas de

limpieza y constante supervisión por los entes competentes pero la de casos

importados por migración de la población entre zonas endémicas, o entre zonas

no endémica.

Pudiera salirse de control si no se toman las medidas antes expuestas. En

el mundo actual, las enfermedades tropicales como ésta ya no se limitan a los

lugares donde se presentan todas las condiciones eco epidemiológicas para su

generación.

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