El Escapulario es un símbolo de protección de la
Madre de Dios y un signo de su Consagración hacia
Ella.
Primera Promesa. – La Virgen María se le apareció
a San Simón Stock, General de la orden Carmelita,
el 15 de julio de 1261, y le entregó el Santo
Escapulario, prometiéndoles que cuantos murieren
revestidos de él no se condenarán.
“El que muriere con el Escapulario no padecerá en
el fuego del Infierno”.
Segunda Promesa: Estando orando el Papa Juan
XXIII, se le apareció la Virgen, vestidos del hábito
Carmelitano, y le prometió sacar del purgatorio del
sábado después de la muerte al que muriese con el
escapulario. María dijo al Papa: “Yo Madre de
Misericordia, libraré del Purgatorio y llevaré al
Cielo, el sábado después de la muerte, o cuantos
hubiese vestidos mi Escapulario”.
Para merecer la primera Promesa de la perseverancia final,
se requiere haber recibido el Escapulario de manos de
sacerdote, llevarlo siempre puesto, especialmente en la
hora de la muerte, e inscribir el nombre en el libro de la
cofradía. Para ganar la segunda Promesa, el privilegio
Sabatino, sobre los tres requisitos anteriores, se exige
guardar castidad, según el propio estado, rezar siete
padrenuestros, 7 avemarías y 7 glorias. Guardar abstinencia
(si pueden hacerlo) los miércoles y los sábados. Para Gozar
de los privilegios del Santo Escapulario es necesario:
1. Recibir el Escapulario impuesto por un Sacerdote con
poder para tal.
2. El Escapulario sea hecho con dos pedazos de lana y no
cualquier material. Unidos entre sí por dos cordones
color marrón.
3. Que una parte caiga sobre el pecho y otra sobre la
espalda.
4. Guardar la castidad cada uno según su estado (perfecta
para los solteros y matrimonial para los casados).
5. Rezar las oraciones prescritas por el Sacerdote que la
Impuso.