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Reflexiones de un sapo en el pozo

El cuento narra la historia de un sapo que vive en un pozo y anhela ver el mundo exterior. A pesar de ser despreciado por otros animales por su apariencia, el sapo siente un fuerte deseo de explorar y experimentar la belleza del mundo. Finalmente, es capturado por una cigüeña, simbolizando su búsqueda de la 'piedra preciosa' que representa el anhelo de superación y descubrimiento personal.

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Reflexiones de un sapo en el pozo

El cuento narra la historia de un sapo que vive en un pozo y anhela ver el mundo exterior. A pesar de ser despreciado por otros animales por su apariencia, el sapo siente un fuerte deseo de explorar y experimentar la belleza del mundo. Finalmente, es capturado por una cigüeña, simbolizando su búsqueda de la 'piedra preciosa' que representa el anhelo de superación y descubrimiento personal.

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El sapo

Érase un pozo muy profundo, y la cuerda era larga en - dijo el más pequeño de los sapos, el cual era tan feo
proporción. La polea giraba pesadamente cuando había como sólo un sapo puede ser -. ¿A santo de qué habría
que subir el cubo lleno de agua; apenas si a uno le de tener yo una cosa tan preciosa? Además, si causa
quedaban fuerzas para acabar de levantarlo sobre el enfado a los otros, no puede alegrarme a mí. Lo único
pretil. Los rayos del sol nunca llegaban a reflejarse en que deseo es poder subir un día al borde del pozo y
el agua, con ser ésta tan clara; pero hasta donde echar una ojeada al exterior. Debe ser hermosísimo.
llegaba el sol, crecían plantas verdes entre las piedras. - Mejor será que te quedes donde estás - respondió la
En el fondo vivía una familia de sapos; la madre era la vieja -. Aquí los conoces a todos y sabes lo que tienes.
primera que llegó allí, bien a pesar suyo, pues se cayó De una sola cosa has de guardarte: del cubo. Podría
de cabeza en el pozo; era ya muy vieja, pero aún vivía. aplastarte. Nunca te metas en él, que a lo mejor te caes.
Las verdes ranas, establecidas en el lugar desde mucho No siempre se tiene la suerte que tuve yo, que pude
antes y que se pasaban la vida nadando por aquellas escapar sin ningún hueso roto y con los huevos sanos.
aguas, reconocieron el parentesco y llamaron a los - ¡Croac! - exclamó el pequeño, lo cual equivale, poco
nuevos residentes los "huéspedes del pozo". Éstos más o menos, al "¡ay!" de las personas.
llevaban el firme propósito de quedarse, vivían muy a Tenía unas ganas locas de subir al borde del pozo para
gusto en el seco, como llamaban a las piedras ver el vasto mundo; lo devoraba un gran anhelo de
húmedas. hallarse en aquel verde de allá arriba. Al día siguiente
Madre sapo había efectuado un viaje; una vez estuvo fue elevado el cubo lleno de agua, y casualmente se
en el cubo cuando lo subían, y llegó hasta muy cerca paró un momento frente a la piedra donde se
del borde, pero el exceso de luz la cegó, y suerte que encontraba el sapo. El animalito sintió que un
pudo saltar del balde. Se pegó un terrible batacazo al estremecimiento recorría todo su cuerpo, y, sin
caer abajo, y tuvo que permanecer tres días en cama pensarlo dos veces, saltó al recipiente y se sumergió
con dolores de espalda. No pudo contar muchas cosas hasta el fondo. El cubo llegó arriba, y fue vertida el
del mundo de allá arriba, pero sabía, como ya lo sabían agua y el sapo.
todos, que el mundo no terminaba en el pozo. La - ¡Diablos! - exclamó el mozo al descubrirlo -. ¡Qué
señora sapo podría haber explicado algunas cositas, bicho tan feo! -. Y lanzó violentamente el zueco contra
pero nunca contestaba cuando le dirigían preguntas; el sapo, que habría muerto aplastado si no se hubiese
por eso no le preguntaban nunca. dado maña para escapar, ocultándose entre unas
- Es gorda, patosa y fea - decían las verdes ranillas -. ortigas. Formaban éstas una espesa enramada, pero al
Sus hijos serán tan feos como ella. mirar a lo alto se dio cuenta de que el sol brillaba en
- A lo mejor - dijo la madre sapo -, pero uno de ellos las hojas y las volvía transparentes. El sapo
tendrá en la cabeza una piedra preciosa, a no ser que la experimentó una sensación comparable a la que
tenga yo misma ya. - Las verdes ranas todo eran ojos y sentimos nosotros al entrar en un gran bosque, donde
oídos, y como aquello no les gustaba, desaparecieron los rayos del sol se filtran por entre las ramas y las
en las honduras con muchas muecas. En cuanto a los hojas.
sapos hijos, de puro orgullo estiraron las patas traseras; - Esto es mucho más hermoso que el fondo del pozo.
cada uno creía tener la piedra preciosa, y por eso Me pasaría aquí la vida entera - dijo el sapito. Y se
mantenían la cabeza quieta. Finalmente, uno de ellos estuvo allí una hora, dos horas -. ¿Qué debe de haber
preguntó qué había de aquella piedra preciosa de la allá fuera? Ya que he llegado hasta aquí, es cosa de ver
que estaban tan orgullosos. si voy más lejos -. Y, arrastrándose lo más
- Es algo tan magnífico y valioso - dijo la madre -, que rápidamente posible, salió a la carretera, donde lo
no sabría describíroslo. El que la luce experimenta un inundó el sol y lo cubrió el polvo al atravesarla.
gran placer, y es la envidia de todos los demás. Pero - Esto sí es estar en seco - dijo el sapo -. Casi diría que
no me preguntéis, porque no os responderé. lo es demasiado; siento un cosquilleo en el cuerpo que
- Bueno, pues lo que es yo, no tengo la piedra preciosa me molesta.

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Llegó a la cuneta, donde crecían nomeolvides y lirios; Tengo confianza, y, sin embargo, siento miedo. Es un
muy cerca había un seto de saúcos y oxiacantos, con paso difícil, pero no hay más remedio que darlo.
enredaderas cuajadas de flores blancas, que eran un ¡Adelante, de cabeza a la carretera!".
encanto de ver. También revoloteaba una mariposa; el Avanzó a saltitos, como hacen los de su especie, y se
sapo la tomó por una flor que se había desprendido de encontró en una gran calle habitada por hombres.
la planta para poder ver mejor el mundo; lo encontraba Había allí jardines y huertos, y el sapo se quedó a
muy natural. descansar en uno de éstos.
"¡Quién pudiera volar tan rápidamente como ella! - - ¡Cuántas cosas nuevas voy descubriendo! ¡Qué
pensó el sapo -. ¡Croac! ¡qué maravilla!". grande y hermoso es el mundo! Tengo ganas de verlo
Permaneció en la cuneta por espacio de ocho días con todo, darme una vuelta por él, en vez de quedarme
sus noches; la comida era buena y abundante. Al día quieto en un solo lugar. ¡Qué verdor y qué hermosura!
noveno dijo: "¡Adelante, adelante!". ¿Qué podía - ¡Y usted que lo diga! - exclamó la oruga de la col
esperar mejor que aquel paraíso? En realidad, lo que desde la hoja -. Mi hoja es la más grande de todas. Me
deseaba era encontrar compañía, una familia de sapos tapa la mitad del mundo, pero con el resto me basta.
o, cuando menos, de ranas verdes. La noche anterior "¡Cloc, cloc!". Eran los pollos que llegaban al huerto,
había resonado aquello de lo lindo, como si habitasen con su menudo trote. La primera gallina tenía muy
"primos" por aquellos alrededores. buena vista; descubrió la oruga en la rizada hoja, y de
"Aquí se vive muy bien, fuera del pozo. Puedes yacer un picotazo la hizo caer al suelo, donde el bicho
entre ortigas, arrastrarte por el camino polvoriento y empezó a volverse y retorcerse. La gallina la miró
descansar en la húmeda cuneta. Pero sigamos adelante, primero con un ojo y luego con el otro, insegura de lo
a ver si damos con ranas y con un sapito. Echo de que saldría de tanto meneo.
menos la compañía. La Naturaleza sola acaba - No lleva buenas intenciones - pensó la gallina, y
aburriéndome". Y con este pensamiento continuó su levantó la cabeza, dispuesta a zampársela. El sapo,
peregrinación. lleno de compasión, pegó un saltito hacia la gallina.
Llegó, en plena campiña, a una charca muy grande, - ¡Ah!, ¡conque tienes guardianes! - dijo la gallina -.
cubierta de cañaverales y se dio un paseo por ella. ¡Qué bicho tan feo! -. Y le volvió la espalda -. Bien
- ¿No es demasiado húmedo para usted? - le pensado ese animalito verde no vale la pena. Es peludo
preguntaron las ranas -. Sin embargo, sea bienvenido. y me haría cosquillas en el cuello -. Las demás gallinas
¿Es usted sapo o sapa? Pero es igual, sea lo que fuere, pensaron que tenía razón, y se alejaron presurosas.
¡bienvenido! - ¡Por fin libre! - suspiró la oruga -. Lo importante es
Y aquella noche lo invitaron al concierto familiar: gran no perder la presencia de ánimo. Pero ahora queda lo
entusiasmo y voces débiles, ya las conocemos. más difícil: volver a subirme a la hoja de col. ¿Dónde
Banquete no hubo, sólo bebida gratis; toda la charca, si está?
a uno le apetecía. El sapito se le acercó para expresarle su simpatía,
- Seguiré adelante - dijo el sapito; lo dominaba el afán contento de haber asustado a las gallinas con su
de descubrir cosas cada vez mejores. fealdad.
Vio centellear las estrellas, grandes y límpidas; vio - ¿Qué se cree usted? - dijo la oruga -. Yo sola me
brillar la Luna, y salir el Sol, y remontarse en el cielo. basté para salir de apuros. ¡Uf, qué mala facha tiene
- Por lo visto, sigo estando en un pozo, sólo que usted! ¿Permite que me retire a mi propiedad? Huelo a
mucho mayor. Me gustaría subir más arriba. Este col. Estoy cerca de mi hoja. Nada hay tan hermoso
anhelo me corroe y devora -. Y cuando la Luna brilló como estar en casa. Voy a ver si puedo subirme.
llena y redonda, el pobre animal pensó: "¿Será acaso el - Sí, arriba - dijo el sapo -, siempre arriba. Ésta piensa
cubo? Si lo bajaran podría saltar en él para, seguir como yo. Sólo que hoy está de mal temple; será
remontándome. ¿O tal vez es el Sol el gran cubo? ¡Qué seguramente por el susto que se ha llevado. Todos
enorme y brillante! Todos cabríamos en él. Sólo es queremos subir, siempre subir -. Y levantó la mirada
cuestión de aguardar la oportunidad. ¡Oh, qué claridad hasta donde podía alcanzar.
se hace en mi cabeza! No creo que pueda brillar más la La cigüeña estaba en su nido, en el tejado de la casa de
piedra preciosa. Pero no la tengo y no lloraré por eso. campo; castañeteó con el pico, y la hembra le
Quiero seguir subiendo, hacia el esplendor y la alegría. respondió en el mismo lenguaje.

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"¡Qué altos viven! - pensó el sapo -. ¡Quién pudiera puede prescindir de los hombres; a nosotros no nos
llegar hasta allá". hacen ninguna falta. Mientras tengamos ranas y
En la granja vivían dos jóvenes estudiantes, uno de lombrices...
ellos poeta, el otro naturalista. El primero cantaba con "Prudente discurso - pensó el sapito -. Es un gran
alegría todas las maravillas de la Creación; en versos personaje, y está tan alto como no había visto aún a
sonoros y armoniosos describía las impresiones que las nadie. ¡Y cómo nada!" - añadió al ver a la cigüeña
obras de Dios dejaban en su corazón. El segundo iba a volar por los aires con las alas desplegadas.
las cosas en sí, cortaba por lo sano cuando era Y madre cigüeña se puso a contar en el nido, hablando
necesario. Consideraba la creación divina como una de Egipto, de las aguas del Nilo y del cieno inolvidable
gran operación de cálculo, restaba, multiplicaba, que había en aquel lejano país. Al sapito le pareció
quería conocerlo todo por dentro y por fuera y hablar todo aquello nuevo y maravilloso.
de todo con justo criterio, y hacíalo con alegría y - Tendré que ir a Egipto - dijo para sí -. Si quisieran
talento. Uno y otro eran hombres buenos y piadosos. llevarme con ellos la cigüeña o uno de sus pequeños...
- Ahí tenemos un bonito ejemplar de sapo - dijo el Procuraría agradecérselo el día de su boda. Estoy
naturalista. Voy a ponerlo en alcohol. seguro de que llegaré a Egipto; la suerte me es
- Pero si tienes ya dos - protestó el poeta -. ¿Por qué no favorable. Este anhelo, este afán que siento, valen
lo dejas tranquilo, que goce de su vida? mucho más que tener en la cabeza una piedra preciosa.
- ¡Pero es horriblemente feo! - dijo el otro. Y justamente era aquélla la piedra preciosa: aquel
- Si pudiésemos dar con la piedra preciosa en su eterno afán y anhelo de elevarse, de subir más y más.
cabeza - observó el poeta -, también yo sería del En su cabeza brillaba una mágica lucecita.
parecer de abrirlo. De repente se presentó la cigüeña. Había descubierto
- ¡Una piedra preciosa! - replicó el sabio -. Parece que el sapo en la hierba, bajó volando y cogió al animalito
sabes muy poco de Historia Natural. sin muchos miramientos. El pico apretaba, el viento
- Pues yo encuentro un bello y profundo sentido en la silbaba; no era nada agradable, pero subía arriba, hacia
creencia popular de que el sapo, el más feo de todos Egipto; de ello estaba seguro el sapo; por eso le
los animales, a menudo encierra un valiosísimo brillaban los ojos, como si despidiesen chispas.
diamante en la cabeza. ¿No ocurre lo mismo con el - ¡Croac! ¡Ay!
hombre? ¿Qué piedra preciosa encerraba en sí Esopo? El cuerpo había muerto, había muerto el sapo. Pero, ¿y
¿Y Sócrates? aquella chispa de sus ojos, dónde estaba?
No oyó más el sapo, y aun de todo aquello no entendió Se la llevó el rayo de sol, se llevó la piedra preciosa de
ni la mitad. Los dos amigos siguieron su paseo, y él se la cabeza del sapo. ¿Adónde?
libró de ir a parar a un frasco con alcohol. No lo preguntes al naturalista; mejor será que te dirijas
"Hablaban también de la piedra preciosa - pensó el al poeta. Él te lo contará como si fuese un cuento; y
sapo ¡Qué suerte que no la tenga! ¡Menudos disgustos figurarán en él la oruga de la col y la familia de las
me produciría el poseerla!". cigüeñas. ¡Imagínate! La oruga se transforma, se
Oyóse un castañeteo en el tejado de la granja. Era el metamorfosea en una bellísima mariposa. La familia
padre cigüeña que dirigía un discurso a su familia, la de las cigüeñas vuela por encima de montañas y mares
cual miraba de reojo a los dos jóvenes del huerto. hacia la remota África desde donde volverá por el
- El hombre es la más presuntuosa de las criaturas - camino más corto a su casa, la tierra danesa, al mismo
decía la cigüeña -. Fijaos cómo mueve la boca, y ni lugar y el mismo tejado. Parece un cuento, y, sin
siquiera sabe castañetear como es debido. Se jactan de embargo, es la verdad pura. Pregúntalo al naturalista;
sus dotes oratorias, de su lenguaje. ¡Valiente lenguaje! verás cómo te lo confirma. Y tú lo sabes también, pues
Una sola jornada de viaje y ya no se entienden entre sí. lo has visto.
Nosotros, con nuestra lengua, nos entendemos en todo - Pero, ¿y la piedra preciosa de la cabeza del sapo?
el mundo, lo mismo en Dinamarca que en Egipto. Búscala en el Sol. Vela si puedes.
Además de que tampoco saben volar. Para correr se El resplandor es demasiado vivo. Nuestros ojos no
sirven de un invento que llaman "ferrocarril", pero con tienen aún la fuerza necesaria para mirar la
frecuencia se rompen la crisma con él. Me dan magnificencia que Dios ha creado, pero un día la
escalofríos en el pico sólo de pensarlo. El mundo tendrá, y aquél será el más bello de los cuentos, pues

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nosotros figuraremos en él.

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