UNIDAD 1
TEMA: “HACIA UNA ARQUITECTURA CON EFICACIA ENERGÉTICA”
Sustentabilidad: esta puede brindarle positivos beneficios tanto sea a las propuestas urbanas como
a la arquitectura obteniéndose de esta manera un mejoramiento de la calidad de la vida humana.
Definida también como “eficiencia ambiental” está ligada a la acción del hombre con relación a su
entorno, es decir que se ocupa de la preservación de los recursos naturales del planeta, pero avanza
además hacia una relación integrada entre economía, ambiente y sociedad. Es el desarrollo que
resuelve la necesidad del presente sin agotar los recursos energéticos y materiales, y por lo tanto no
comprometiendo la capacidad de las generaciones futuras de resolver sus propias necesidades.
Principios en los que se basa el desarrollo sustentable:
-La sustentabilidad ambiental: está referida a la necesidad de preservar y respetar los recursos
naturales.
-La sustentabilidad económica: está referida a lograr la equidad entre los países desarrollados y los
que están en vías de desarrollo.
-La sustentabilidad social: está referida a lograr una mejora en la calidad de vida, satisfaciendo las
necesidades de alimento, protección, abrigo, energía y trabajo.
Construcción sustentable: En lo que respecta a la construcción sustentable, se logrará evitar los
efectos adversos que puede generar la construcción y poder promover proyectos de alta calidad
ambiental.
-Aspecto ambiental: Deben controlarse los impactos que puedan producirse con las decisiones
constructivas definidas sobre el ambiente físico y los ecosistemas, de los cuales va a depender
nuestra supervivencia.
- Aspecto económico: Se deben apoyar las economías locales y asegurar costos reales. Llevar a
cabo una correcta elección de materiales a utilizar en los edificios, que tengan un bajo contenido
energético tanto durante su extracción, como durante su producción, además de un menor consumo
durante su vida útil, una mayor durabilidad y costos dentro de los límites de los recursos disponibles.
- Aspecto social: Tiende a la participación y cooperación de las tomas de decisiones en todos los
niveles. Brindan la oportunidad para realizar la capacidad de la gente. Todo lo mencionado debe ser
aplicado tanto a escala urbana, como arquitectónica y constructiva para promocionar proyectos con
alta calidad ambiental.
Tipos de energía: La mayor parte de la energía que se utiliza en nuestro país se obtiene de los
combustibles fósiles, es decir fundamentalmente del petróleo, gas y carbón.
Con dichos combustibles se abastece el consumo residencial utilizándose tanto para cocinar, como
para calefaccionar o refrigerar los edificios. Del mismo modo se utilizan para los medios de
transporte, para generar electricidad y para el consumo industrial.
El 50% se emplea en los edificios, el 28% para el transporte y el 22% en la industria. El gran problema
que ellos generan es que son recursos naturales no renovables que se formaron hace miles de año
y que una vez usados no se renuevan produciendo a lo largo del tiempo su agotamiento. La energía
es indispensable para el buen funcionamiento y desarrollo de la sociedad.
El 75% de la energía primaria consumida es de procedencia fósil, siendo por lo tanto su consumo
una de las actividades que más perjudica al medio ambiente principalmente por la emisión de CO2.
En la República Argentina el 86% de la energía consumida les corresponde a los hidrocarburos por
lo que estamos por encima del promedio mundial en el consumo proveniente de los combustibles
fósiles.
Hay que tener en cuenta que el uso de la energía obtenida con esta clase de combustible genera
dos impactos: Un impacto local produciendo contaminación atmosférica directa y a la vez tanto del
agua como del suelo en forma derivada; por otro lado, un impacto global que induce tanto al cambio
climático como al agotamiento de los recursos naturales.
Las energías renovables que se obtienen de las fuentes naturales del planeta que son
potencialmente inagotables ya que se van a recomponer por medios naturales. Dentro de ellas nos
encontramos con dos grupos: las energías renovables no contaminantes y las energías renovables
contaminantes. Entre las primeras encontramos a la energía solar, la energía eólica, la energía
geotérmica (calor de la tierra), la energía hidráulica que proviene de los ríos y de las corrientes de
agua, la energía mareomotriz que se genera por mares y océanos y la energía undimotriz generada
por las olas del mar.
Entre las energías renovables contaminantes, nos encontramos con los biocombustibles que son
todos aquellos que se obtienen de la materia orgánica. Dentro de ellos nos encontramos con el
biodiesel y el bioetanol. A este grupo se lo denomina contaminante porque emite dióxido de carbono
(CO2) durante su combustión llegando a superar a los emitidos por los combustibles fósiles.
Efecto invernadero: El planeta está cubierto por una capa de gases que componen lo que se llama
atmósfera terrestre. La atmósfera es casi transparente a la radiación de onda corta emitida por el sol.
Estos gases, entre los que podemos mencionar al dióxido de carbono (CO2), al vapor de agua (H2O),
al metano (CH4), al óxido de nitrógeno (N2O), al ozono (O3), etc. permiten el paso de dicha radiación
de onda corta. Por el contrario, ellos son los encargados de absorber la radiación infrarroja de onda
larga que emite la Tierra hacia la atmósfera, una vez que ella ha sido calentada por esa radiación
solar, impidiendo de esta manera que ella vuelva inmediatamente al espacio. Se produce así lo que
se conoce como efecto invernadero (EI). Precisamente este efecto es indispensable, ya que al
retener parte de la energía que la Tierra emite, se logra en ella una temperatura del orden de los
15ºC lo que permite la existencia de vida en la misma, cosa que de no producirse dicho EI se
alcanzarían los -18ºC.
Pero lo negativo es que este efecto invernadero se está acentuando por las actividades que el
hombre desarrolla en la Tierra aumenta la producción de dióxido de carbono, metano, óxido de
nitrógeno, etc. provenientes del uso indiscriminado del petróleo, gas natural, etc. Esto provoca una
serie de consecuencias entre las que podemos mencionar el calentamiento global de la Tierra y por
ende a un progresivo cambio climático en el Planeta.
Pautas de diseño sustentable: Se basa en la consideración y aplicación, tanto a escala urbana,
como arquitectónica y constructiva, de todas las decisiones de proyecto necesarias en cada uno de
ellos. Esto debe ser considerado tanto para los edificios a construir como para los a reciclar, de modo
de obtener la eficiencia energética requerida, con la responsabilidad sobre el impacto ambiental,
social y económico que se pueda producir en el ambiente construido.
Las pautas las podemos agrupar en secciones basadas en las secuencias proyectuales que
comienzan aconsejando llevar a cabo el análisis del sitio donde se va a implantar el proyecto,
definiendo a la vez tanto su emplazamiento como su accesibilidad.
La etapa siguiente la constituirá el proyecto del edificio en sí, contemplándose tanto sus aspectos
formales, espaciales, funcionales y tecnológicos y apuntando a lograr con las decisiones tomadas en
ellos un ahorro destacado del consumo energético del edificio.
A lo largo de esta etapa es significativo definir la construcción del mismo en lo que respecta a la
consideración del contenido de energía de los materiales a adoptar, su compromiso térmico, así
como las técnicas constructivas a emplear que también deben tener una baja demanda de energía.
Será importante verificar posteriormente cómo se comporta el edificio durante su vida útil, tanto en
lo que concierne al uso como a su mantenimiento para lo cual es imprescindible el control y monitoreo
de los resultados.
Estrategias de diseño a nivel urbano: Se debe considerar primeramente las exigencias que la
implantación del mismo requiere tanto desde el punto de vista del planificador como del proyectista.
Para la elección del sitio posible a adoptar para instalar el proyecto, debe tenerse en cuenta. Por un
lado, las vistas disponibles del entorno, así como las pautas culturales de los usuarios y por el otro
las condiciones del lugar. El paisaje que el mismo brinda para sacarle todo el partido posible, el clima
donde está inserto dicho paisaje, así como con la posibilidad de contar con una calidad ambiental sin
la presencia de ningún tipo de contaminante que pueda incidir tanto en la calidad del aire, como del
cielo, la topografía y vegetación existente. Por otro lado, considerar el tipo de suelo, su capacidad
portante, la ausencia de arcillas expansivas, que no esté contaminado y sin la presencia de
elementos químicos. Contar con la disponibilidad de elementos infraestructurales básicos. Una vez
definida esta instancia es necesario abocarse a optimizar su emplazamiento. Aparece así la
definición de la tipología a adoptar, el aprovechamiento de las mejores orientaciones para lograr en
los locales la mayor captación de la radiación solar durante el invierno y disponer de espacios
exteriores bien soleados y protegidos de los vientos dominantes.
A/ La sustentabilidad y el acondicionamiento natural de los edificios. Es fundamental considerar
en el proceso de diseño arquitectónico de los edificios la aplicación de sistemas pasivos cuyo objetivo
básico será reducir al máximo el gasto energético que va a demandar el tratamiento global del mismo
si se quiere obtener las condiciones de confort requeridas por los usuarios.
Debido a ello se hace necesario, la aplicación de una serie de estrategias a desarrollar durante la
elaboración del proyecto, comenzando con un buen estudio del “factor de forma” más conveniente
para el edificio. Por otro lado, se debe resolver su composición ya que ella actúa como “filtro
ambiental” del calor y de la luz impidiendo además la lluvia y la acción de los vientos, pero permitiendo
el aprovechamiento de la brisa nocturna cuando convenga obtenerla. Es importante llevar a cabo un
análisis de las bondades que brindan las distintas orientaciones disponibles, tanto durante las
diversas estaciones como durante el día y la noche, con la finalidad de obtener de ellas el mayor
confort posible en los distintos locales.
Se deberá contar además con una buena protección exterior de las aberturas para evitar la radiación
solar directa sobre los vidriados durante el día de verano y la pérdida de calor durante la noche del
invierno. Es indispensable contar también con un correcto aislamiento térmico de las superficies
opacas y de las zonas vidriadas eliminando la existencia de puentes térmicos, así como el obtener
una relación establecida entre ambas superficies para conseguir un buen aprovechamiento de la
iluminación natural que se requiera. Por otro lado, la envolvente debe proteger de los ruidos
generados desde el exterior y evitar la transmisión de los provocados en el interior.
De este modo lograremos un “acondicionamiento natural” del edificio utilizando positivamente los
elementos que brinda la naturaleza y empleando los recursos que se disponen de la forma más
racional posible sin recurrir en su totalidad a los acondicionamientos artificiales.
Podemos adoptar para el primer caso un cerramiento pesado (entre 1000/2500 kg / m3) es decir con
masa y con un espesor importante donde se va a acumular la radiación solar recibida durante el día
y que va a ser emitida posteriormente al local. Caso contrario adoptar un cerramiento liviano, sin
masa, con espesores de materiales que tengan una elevada capacidad de aislación térmica y cuya
función en el verano será detener el ingreso del calor generado por la radiación incidente evitando
de ese modo el recalentamiento del aire interior y aplicar posteriormente las terminaciones con
materiales que resistan la acción de los elementos del clima.
En lo que respecta al cerramiento horizontal formado por los techos, es necesario también aquí
clasificarlos según su peso en: techos pesados y techo livianos. Las soluciones a proponer para los
mismos deben tener en cuenta que el sol actúa fundamentalmente en el verano sobre las superficies
horizontales calentándolas y alcanzando altas temperaturas en el aire que las rodea. Es por ello
importante la configuración de los mismos, las que en todos los casos deben contar con una buena
aislación térmica y con la necesidad de disponer de materiales en su faz superior con color y textura
que reflejen la mayor radiación incidente.
Analizando ahora los cerramientos vidriados se debe tener en cuenta que el sol incidiendo sobre
ellos provoca una carga térmica importante sobre los locales si no se toman recaudos de diseño
necesarios para atemperar los mismos. Pero el problema más importante se presenta con la
radiación solar incidiendo sobre las superficies de los vidrios. Una de las posibles soluciones es
contar con la posibilidad de adoptar distintos tipos de vidrio que pueden reducir la transmisión por
radiación incluyendo en su masa distintos revestimientos con propiedades especiales: el color para
el control solar, la baja emisividad para mejorar la aislación térmica, la reflectividad para rechazar el
calor radiante, etc. 12 Ellos se pueden utilizar como vidrios monolíticos o como doble vidriado
hermético (DVH) con cámara de aire entre ellos con una serie de ventajas entre las que
mencionaremos la mejora acústica del local.
Sustentabilidad y uso racional del agua potable: El consumo promedio de una persona por día
oscila entre los 170 y los 300 litros. La ausencia del mantenimiento mencionado lo eleva, según el
Centro de Ingeniería Sanitaria de la UNR, a los 600 litros por día. El 75% del planeta es agua, pero
sólo el 3% es apto para el consumo incluyendo los hielos polares, por lo que solo disponemos del
1% de agua. El 97% restante es agua de mar.
Para llevar a cabo un uso racional del agua potable se debe comenzar recomendando, por un lado
al usuario, que debe adquirir conciencia del problema que genera la escasez y calidad del agua
controlando tanto su consumo como el uso indiscriminado de la y por el otro al proyectista para que
las instalaciones de los edificios estén provistas de artefactos, griferías y de elementos necesarios
que apunten tanto a esa racionalidad así como también al reciclado de las aguas de lluvia y a la
utilización de las aguas grises, previo filtrado, así como la posibilidad de depurar las aguas negras.
La industria provee hoy inodoros dotados de depósito de agua para ser evacuada a través del uso
de una doble descarga cada una de las cuales va a ser utilizada, a elección del usuario, según sea
líquido o materia fecal lo que se deba desalojar. Tradicionalmente los depósitos de embutir o el tipo
mochila de los inodoros almacenan entre 12 y 16 litros volumen que se descarga cada vez que se
recurre a su uso, lo que produce un uso desmedido del agua necesaria.
¿Cómo se puede reducir este despilfarro pensando además que el 20% de la población argentina no
tiene agua potable y en Santa Fe más de un millón de personas no tiene agua segura en lo que
concierne a su calidad?
Estamos necesitando reducir o eliminar esto consumos de agua potable y una de las formas, como
manifestaba anteriormente, es la recolección de las aguas de lluvia caída sobre las cubiertas y
veredas del edificio, y ser utilizadas luego, para diversos consumos donde no se requiera su
potabilidad.
Sustentabilidad de los materiales: Entrar en el campo de la sustentabilidad de los materiales a
adoptar en los proyectos de arquitectura para lograr su materialización significa verificar en ellos el
cumplimiento de una serie de exigencias entre las que podemos mencionar la demanda energética
por kg. de material a lo largo de las distintas etapas que ellos deben recorrer, ya sea tanto durante
su extracción, transporte y producción antes de llegar a su uso definitivo. Del mismo modo que se
haya evitado la contaminación del medio ambiente durante los mismos y finalmente verificar la
posibilidad que ellos puedan ser reciclados.
Los materiales tradicionales como ser el ladrillo, el hormigón o la madera tienen un bajo contenido
de energía primaria durante las etapas arriba mencionadas. En cambio, los nuevos materiales que
están en pleno uso como ser los plásticos, el aluminio, el acero inoxidable, tienen un alto consumo
energético y además presentan el gran problema que es la emisión de gases efecto invernadero
durante el proceso de su producción lo que conduce a la contaminación ambiental.
Consultando los consumos energéticos de los distintos materiales analizados y descriptos por R.
Thomas en “Enviromental design” observamos que entre los de “Consumos muy altos” aparecen el
aluminio con valores que van de los 500 GJ / t (Giga Joule = millones de Joule) y los plásticos con
50 a 100 GJ / t. Entre los de “Consumos altos” aparece el acero con valores que oscilan entre 30 a
60 GJ / t, el vidrio entre 12 y 25 y el cemento entre 5 a 8 GJ /t. Entre los de “Consumo medio”
encontramos a la cal con valores que oscilan entre 3 y 5 GJ / t., los ladrillos y baldosas cerámicas
entre 2 a 7 GJ / t., el hormigón de 0.8 a 1.5 GJ / t., y la madera entre 0.1 a 5 GJ / t. Entre los de
“Consumo bajo” aparecen la arena, los áridos, la tierra con valores menores a 0.5
La sustentabilidad de los sistemas constructivos: La elección de los materiales está íntimamente
ligada a la determinación del sistema constructivo a adoptar y dentro de ellos al peso de la
construcción resultante con dicha adopción. Es así que nos encontramos, de acuerdo a las opciones
o preferencias disponibles, con sistemas constructivos livianos y sistemas constructivos pesados, los
que van a tener distinta incidencia en la sustentabilidad ambiental. Se recomienda racionalizar los
elementos que forman parte de dichos sistemas con el fin de reducir los tiempos de ejecución lo que
ello va a traer aparejado una disminución de la energía necesaria a tal fin y poder, en todo caso,
adoptar “productos certificados”.
El Arq. Azpilicueta analizó la energía que demanda la ejecución de los distintos elementos que
forman parte de la construcción. En cuanto a los que se refieren a la “estructura resistente” definió
que estructura de acero consume en energía el doble que una estructura de hormigón armado (800
kWh/m 2 contra 400 kWh/m2 ) y en lo que se refiere a “las envolventes” completa los valores son
sorprendentes: “un panel de hormigón de dos hojas” requiere 200 kWh/m2 , uno “metálico” 350
kWh/m2 , una doble hoja de mampostería con cámara de aire 470 kWh/m2 , una “ventana de aluminio
con DVH de 5/12/5, 700 kWh/m2 , mientras un muro cortina 1100 kWh/m2 .
La sustentabilidad y las instalaciones: En primer lugar, se debe tratar de remplazar la provisión
de energía desde la red eléctrica general por la provisión de energía eléctrica proveniente de recursos
renovables. Ella se puede obtener con la colocación de paneles fotovoltaicos ubicados en los techos
de los edificios y dispuestos con una orientación e inclinación determinada según la latitud del lugar
a los efectos de obtener la mayor cantidad de energía solar fotovoltaica. Con este sistema de generar
energía particularmente se lograría producir la que va a abastecer los consumos del edificio y en los
casos de exceder los necesarios el resto pasaría a la red pública.
Mientras esto se lleva a cabo debemos empezar a optimizar las instalaciones de iluminación artificial
para lo cual es necesario primeramente optimizar la luz natural para reducir las horas de dicho
servicio artificial con el consiguiente ahorro energético. Por otro lado, sustituido ya el uso de las
lámparas incandescentes por los distintos tipos de lámparas fluorescentes que el mercado brinda o
bien por lámparas LED, se trata de volcar al consumidor al uso de lámparas de bajo consumo, pero
controlando la vida útil de las mismas. Se debe controlar además el uso de las luminarias que deben
cumplir con las Normas que exigen eficiencias en sus consumos, pero manteniendo el nivel de
iluminación requerido para los distintos locales según la tarea que allí se realice.
Del mismo modo que lo arriba manifestado para la generación de energía para cada edificio vale
para ser adaptado a los sistemas de corrección climática para verano. Estas instalaciones tienen un
alto consumo energético razón por la cual es necesario centrarse en ellos.
De todos modos, es fundamental especificar que el sistema que se adopte tenga bajo potencial de
calentamiento global y de destrucción de la capa de ozono, pero alto coeficiente de performance.
Durante la vida útil de esta instalación es recomendable su mantenimiento sistemático para evitar la
polución en los conductos, en las salidas de las zonas de combustión, así como la limpieza de los
filtros de aire.
Resolución del ejercicio: Adoptamos un sistema de muros portantes con la incorporación de
columnas en ciertos puntos estratégicos para un buen sostenimiento de la estructura. Y una cubierta
plana con losas de viguetas.
Composición de la losa:
1. Vigas de H°A°
2. Losa de viguetas
3. Malla de Hierro
4. Capa de compresión: sirve como relleno luego de colocar la losa. Se realiza volcando
hormigón sobre esta quedando por dentro la malla hierra y funcionando como un hormigón
armado.
5. Film de polietileno: actúa como barrera de vapor dándole resistencia térmica.
6. Plancha de espuma rígida de poliuretano: aislante térmico y acústico.
7. Hormigón de pendiente de perlitas: le da la inclinación a la cubierta para evacuar el agua;
ayuda como aislante térmico ante la incorporación de las perlitas al poseer un coeficiente de
conductividad térmica bajo.
8. Carpeta de nivelación: sirve para aislar la superficie.
9. Membrana asfáltica: cumple con la función de impermeabilizante de la superficie.
10. Segunda carpeta de nivelación
11. Pegamento + cerámico: terminación de la losa.
Entrepiso:
1. Losa de viguetas en visto con capa de compresión y malla de hierro.
2. Carpeta de nivelación.
3. Piso flotante de madera con su estructura.
Solado:
1. Film de polietileno
2. Contrapiso de H° pobre
3. Carpeta de nivelación
4. Piso flotante de madera.