El ejercicio y la práctica del derecho requieren de la elaboración de
discursos escritos y orales coherentes. Esto se puede identificar en los
distintos géneros discursivos jurídicos. Por ejemplo, un juez al aplicar el
derecho a un caso concreto a través de la emisión de una sentencia debe
construir argumentos sólidos que sustentan su decisión judicial.
La utilización de esta silogística básica incluye otros dos ejercicios
intelectuales concretos que en Derecho plantean una serie de
especificidades; el proceso de interpretación de la premisa mayor y su
significado y, por otra parte, la subsunción o encaje del caso concreto en
lo previsto por la norma, para lo cual también utilizamos unas reglas de
paso o inferencia muy determinadas.
con su origen en la antigüedad grecolatina, se concibe en la Edad Media
como una “ciencia del espíritu”;