2do Año.
Patología Respiratoria:
EPOC.
Asignatura: Fundamentos de Anatomofisiología y Patología.
Alumnos: Zarate Micaela.
Profesora: Doglia Eleonora.
INDICE:
Descripción General. Pág. 1 - 2.
Síntomas. Pág. 2 - 3.
Causas. Pág. 3 – 4.
Evolución. Pág. 5 – 6.
Complicaciones. Pág. 6 – 7.
Diagnóstico. Pág. 7 – 8.
Tratamiento. Pág. 9.
Vivir con EPOC. Pág. 10.
Conclusión. Pág. 10.
EPOC.
Descripción general:
La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) es una enfermedad pulmonar inflamatoria
crónica que causa la obstrucción del flujo de aire de los pulmones. Los síntomas incluyen
dificultad para respirar, tos, producción de moco (esputo) y sibilancias. Típicamente es causado
por la exposición a largo plazo a gases irritantes o partículas de materia, más a menudo por el
humo del cigarrillo. Las personas con enfermedad pulmonar obstructiva crónica tienen un mayor
riesgo de desarrollar enfermedades cardíacas, cáncer de pulmón y varias otras afecciones.
El enfisema y la bronquitis crónica son las dos afecciones más comunes que contribuyen a la
enfermedad pulmonar obstructiva crónica. Estas dos afecciones suelen ocurrir juntas y su
gravedad puede variar entre los individuos con enfermedad pulmonar obstructiva crónica.
• La bronquitis crónica: es la inflamación del revestimiento de los bronquios, que llevan el
aire hacia y desde los sacos de aire (alvéolos) de los pulmones. Se caracteriza por la tos
diaria y la producción de moco (esputo).
• El enfisema: es una afección en la que los alvéolos al final de los pasajes de aire más
pequeños (bronquiolos) de los pulmones se destruyen como resultado de una exposición
perjudicial al humo de cigarrillo y otros gases y partículas irritantes.
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La bronquitis asmática crónica es similar a la bronquitis crónica. Además de tener una tos que
produce esputo, las personas afectadas presentan sibilancias y obstrucción parcialmente
reversible del flujo de aire. Se produce mayoritariamente en personas que fuman y tienen asma.
Algunas personas sufren EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica) y asma. Las personas
con ambos trastornos reciben tratamiento principalmente para el asma.
Las vías respiratorias de pequeño calibre (bronquiolos) están formadas por músculo liso y
normalmente se mantienen abiertas por unos apéndices adheridos a las paredes alveolares. En el
enfisema, la destrucción de estos apéndices produce un colapso de los bronquiolos cuando la
persona exhala, lo que causa una obstrucción en el flujo de aire permanente e irreversible. En la
bronquitis crónica, las glándulas que revisten las vías respiratorias mayores de los pulmones
(bronquios) se dilatan, lo que causa una secreción excesiva de moco. Los bronquiolos se
inflaman y hacen que se contraigan los músculos lisos del tejido pulmonar (espasmos) y haya
obstrucción del flujo de aire. La inflamación también afecta las vías respiratorias y sus
secreciones, lo que limita aún más el flujo de aire. Con el tiempo, las vías respiratorias de
pequeño calibre de los pulmones se estrechan y se destruyen. El asma también se caracteriza
por una obstrucción del flujo de aire. Sin embargo, contrariamente a la obstrucción del flujo de
aire que ocurre en la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, la producida en el asma es
completamente reversible en la mayoría de las personas, ya sea de forma espontánea o mediante
la aplicación de un tratamiento adecuado.
La obstrucción del flujo de aire en la enfermedad pulmonar obstructiva crónica hace que el aire
quede atrapado en los pulmones después de cada exhalación, lo que hace aumentar el esfuerzo
requerido para respirar. El número de capilares en las paredes alveolares disminuye. Estas
alteraciones afectan al intercambio de oxígeno y dióxido de carbono entre los alvéolos y la
sangre.
En las primeras fases de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, la concentración de
oxígeno en sangre puede disminuir, mientras que la de dióxido de carbono permanece normal. En
las fases más avanzadas, las concentraciones de dióxido de carbono aumentan, mientras que las
de oxígeno descienden.
Aunque la enfermedad pulmonar obstructiva crónica es una enfermedad progresiva que empeora
con el tiempo, es tratable. Con un manejo adecuado, la mayoría de las personas con enfermedad
pulmonar obstructiva crónica pueden lograr un buen control de los síntomas y la calidad de vida,
así como reducir el riesgo de otras afecciones asociadas.
Síntomas:
Los síntomas de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica no suelen aparecer hasta que se
produce un daño pulmonar significativo y suelen empeorar con el tiempo, sobre todo si la
exposición al tabaco continúa.
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Los signos y síntomas del EPOC pueden incluir los siguientes:
• Falta de aire, especialmente durante la actividad física.
• Sibilancia.
• Opresión del pecho.
• Una tos crónica que puede producir mucosidad (esputo) que puede ser clara, blanca,
amarilla o verdosa.
• Infecciones respiratorias frecuentes.
• Falta de energía.
• Pérdida de peso involuntaria (en etapas posteriores).
• Hinchazón en tobillos, pies o piernas.
También es probable que las personas con EPOC experimenten episodios llamados
exacerbaciones, durante los cuales sus síntomas empeoran en relación con la variación diaria
habitual y persisten por lo menos durante varios días.
Cuándo debes consultar a un médico:
Habla con tu médico si tus síntomas no mejoran con el tratamiento o empeoran, o si notas
síntomas de una infección, como fiebre o un cambio en el esputo.
Busca atención médica inmediata si no puedes recuperar el aliento, si experimentas una
coloración azul intensa en los labios o en el lecho de las uñas (cianosis), o un latido rápido, o si te
sientes confundido y tiene problemas de concentración.
Causas:
La principal causa de la EPOC en los países desarrollados es el tabaquismo. En el mundo en
desarrollo, la EPOC se produce a menudo en personas expuestas a los gases de la quema de
combustible para cocinar y calentar en hogares mal ventilados.
Solo algunos fumadores crónicos desarrollan una aparente EPOC, aunque muchos fumadores
con largos historiales de tabaquismo pueden desarrollar una función pulmonar reducida. Algunos
fumadores desarrollan afecciones pulmonares menos comunes. Pueden ser diagnosticados
erróneamente como enfermos de EPOC hasta que se realice una evaluación más completa.
El humo del cigarrillo y otras sustancias irritantes:
En la gran mayoría de las personas con enfermedad pulmonar obstructiva crónica, el daño
pulmonar que desencadena la enfermedad es consecuencia de haber fumado cigarrillos durante
mucho tiempo. Pero es probable que también existan otros factores implicados en el desarrollo de
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la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, como la susceptibilidad genética, porque no todos
los fumadores la desarrollan.
Otras sustancias irritantes pueden causar enfermedad pulmonar obstructiva crónica, incluidos el
humo del cigarro, el humo de segunda mano, el humo de la pipa, la contaminación ambiental y la
exposición en el lugar de trabajo a polvo, humo o gases tóxicos.
Trabajar en un ambiente contaminado por vapores químicos, polvo o humo espeso de fogones
situados a cubierto incrementa el riesgo de enfermedad pulmonar obstructiva crónica (véase
Introducción a las enfermedades pulmonares ambientales y profesionales). La exposición al aire
contaminado y la condición de fumador pasivo (exposición al humo de cigarrillo de los fumadores
activos) pueden causar recidivas en personas con enfermedad pulmonar obstructiva crónica, pero
probablemente no causen la enfermedad pulmonar obstructiva crónica.
La enfermedad pulmonar obstructiva crónica tiende a aparecer con mayor frecuencia en algunas
familias, de modo que puede existir cierto componente hereditario en algunas personas
afectadas.
El bajo peso corporal y los trastornos respiratorios infantiles contribuyen al riesgo de EPOC
(enfermedad pulmonar obstructiva crónica). Sin embargo, estos factores son mucho menos
importantes que el hecho de fumar cigarrillos.
Deficiencia de alfa-1-antitripsina:
Una causa rara de enfermedad pulmonar obstructiva crónica es un trastorno hereditario por el
cual el organismo no produce la cantidad suficiente de la proteína alfa-1-antitripsina. La función
principal de esta proteína es evitar que la enzima elastasa de los neutrófilos (un tipo de glóbulos
blancos) dañe los alvéolos. Por lo tanto, al llegar a la edad madura desarrollan enfisema las
personas con déficit grave de alfa-1-antitripsina (también denominada deficiencia de alfa-1-
antiproteasa), especialmente quienes son también fumadores.
En aproximadamente el 1 % de las personas con EPOC, la enfermedad es el resultado de un
trastorno genético que causa bajos niveles de una proteína llamada alfa-1-antitripsina (AAt). La
proteína AAt se produce en el hígado y se segrega en el torrente sanguíneo para ayudar a
proteger los pulmones. La deficiencia de alfa-1-antitripsina puede causar enfermedades
hepáticas, pulmonares o ambas.
En el caso de los adultos con EPOC relacionada a la deficiencia de AAt, las opciones de
tratamiento incluyen las utilizadas para las personas con tipos más comunes de EPOC. Además,
algunas personas pueden ser tratadas mediante el reemplazo de la proteína AAt faltante, lo que
puede prevenir un mayor daño a los pulmones.
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Evolución del EPOC:
En las personas con EPOC, al llegar a la mitad o finales de su sexta década, especialmente si
continúan fumando, el ahogo durante el esfuerzo es cada vez más molesto.
Muy a menudo se produce neumonía u otras infecciones pulmonares. Estas infecciones pueden
producir un ahogo grave incluso si la persona está en reposo, y puede requerir hospitalización.
Con el paso del tiempo, aún después de haber cedido la infección pulmonar, los ahogos persisten
al realizar actividades diarias como bañarse, vestirse y tener actividad sexual.
Aproximadamente un tercio de las personas con EPOC experimentan una pérdida importante de
peso. Las causas de la pérdida de peso no están claras y pueden diferir en cada persona. Entre
las causas posibles se encuentran el ahogo como dificultad a la hora de comer y un aumento en
la sangre de una sustancia denominada factor de necrosis tumoral.
Las personas con EPOC expectoran sangre intermitentemente debido a la inflamación de los
bronquios, lo que también aumenta la posibilidad de desarrollar un cáncer de pulmón.
El dolor de cabeza matutino puede deberse a la retención de dióxido de carbono y la disminución
de los niveles de oxígeno en sangre, como consecuencia de una respiración deficiente durante el
sueño.
Conforme avanza el EPOC, algunas personas afectadas, sobre todo las que tienen enfisema,
adoptan patrones de respiración no habituales. Al exhalar, fruncen los labios. Otras se encuentran
mejor al inclinar el torso sobre una mesa, con los brazos extendidos sobre ella y apoyando el
peso en las palmas o codos, maniobra que mejora la función de ciertos músculos respiratorios.
Con el paso del tiempo, muchas personas afectadas desarrollan un tórax en forma de barril, a
medida que los pulmones se agrandan debido al aire atrapado. Las concentraciones bajas de
oxígeno en la sangre pueden hacer que la persona adopte un tinte azulado en la piel (cianosis).
La cianosis puede pasar desapercibida en la piel oscura.
Las zonas frágiles de los pulmones pueden romperse, permitiendo que el aire se escape desde
los pulmones hacia la cavidad pleural, situación denominada neumotórax. Esta complicación a
menudo provoca dolor repentino y ahogo y requiere intervención médica cuanto antes para
eliminar el aire de la cavidad pleural.
Exacerbación de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica:
Un brote (o exacerbación) de la EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica) es un
empeoramiento de los síntomas, por lo general tos, dificultad respiratoria y aumento de la
producción de esputo. El color del esputo suele cambiar a amarillo o verde y puede haber fiebre y
dolor muscular. La dificultad respiratoria puede estar presente cuando la persona está en reposo
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y ser lo suficientemente grave para requerir hospitalización. Las recidivas pueden ser causadas
por la exposición a aire muy contaminado, alérgenos e infecciones víricas o bacterianas.
Durante las recidivas graves, la persona desarrolla una enfermedad potencialmente mortal
denominada insuficiencia respiratoria. Entre sus posibles síntomas están el ahogo grave (una
sensación similar a la de la asfixia), ansiedad extrema, sudoración, cianosis y confusión.
Complicaciones:
El EPOC puede causar muchas complicaciones, incluidas las siguientes:
• Infecciones respiratorias. Las personas con enfermedad pulmonar obstructiva crónica son
más propensas a resfriarse, a la gripe y a la neumonía. Cualquier infección respiratoria
puede dificultar mucho más la respiración y podría causar más daño al tejido pulmonar.
• Problemas cardíacos. Por razones que no se comprenden del todo, la enfermedad
pulmonar obstructiva crónica puede aumentar el riesgo de enfermedades cardíacas,
incluido el ataque cardíaco.
• Cáncer de pulmón. Las personas con enfermedad pulmonar obstructiva crónica tienen un
mayor riesgo de desarrollar cáncer de pulmón.
• Presión arterial alta en las arterias pulmonares. La enfermedad pulmonar obstructiva
crónica puede causar presión arterial alta en las arterias que llevan la sangre a los
pulmones (hipertensión pulmonar).
• Depresión. La dificultad para respirar puede impedirle hacer las actividades que le gustan.
Y tratar con una enfermedad grave puede contribuir al desarrollo de la depresión.
Si no se tratan los niveles bajos de oxígeno con oxígeno suplementario, pueden surgir
complicaciones. Los niveles de oxígeno bajos en la sangre, si no son tratados, provocan que la
médula ósea envíe más glóbulos rojos (eritrocitos) al torrente sanguíneo, una enfermedad
conocida como policitemia secundaria (también denominada eritrocitemia). Los niveles bajos de
oxígeno en la sangre también constriñen los vasos sanguíneos que se dirigen desde el lado
derecho del corazón a los pulmones, lo que aumenta la presión en estos vasos. Como
consecuencia del aumento de la presión, denominada hipertensión pulmonar, puede aparecer
una insuficiencia del lado derecho del corazón (llamada cor pulmonale). Las personas con
insuficiencia cardíaca derecha presentan hinchazón de las piernas.
Las concentraciones elevadas de dióxido de carbono provocan que la sangre se vuelva ácida
(acidosis respiratoria). Las personas se sienten soñolientas y pueden entrar en coma y morir si el
problema no se corrige.
Las personas con enfermedad pulmonar obstructiva crónica también tienen un riesgo más alto de
desarrollar anomalías del ritmo cardíaco (arritmias). Si además son fumadoras, tienen un mayor
riesgo de desarrollar cáncer de pulmón que las personas que no tienen enfermedad pulmonar
obstructiva crónica, aunque fumen la misma cantidad. Las personas con enfermedad pulmonar
obstructiva crónica parecen tener un mayor riesgo de desarrollar osteoporosis, depresión,
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arteriopatía coronaria, pérdida de masa muscular (atrofia) y reflujo gastroesofágico. Sin embargo,
no está claro si el riesgo se incrementa a causa de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica u
otros factores.
Diagnóstico de EPOC:
• Radiografías de tórax
• Pruebas de función pulmonar
Los médicos diagnostican la bronquitis crónica basándose en los antecedentes de tos productiva
prolongada durante al menos 3 meses durante 2 años consecutivos. Los médicos deben
descartar otras causas de tos crónica antes de diagnosticar la bronquitis crónica.
El enfisema se diagnostica basándose en los hallazgos observados durante la exploración física y
en los resultados de las pruebas de función pulmonar. Sin embargo, cuando el médico advierte
estas anomalías, el enfisema ya es moderadamente grave. La radiografía de tórax o la tomografía
computarizada de tórax (TC) también pueden ayudar en el diagnóstico del enfisema y, a veces, la
bronquitis crónica. Para el médico no reviste particular importancia diferenciar entre la bronquitis
crónica y el enfisema, y con frecuencia la bronquitis crónica y el enfisema se dan de forma
simultánea en la misma persona. El factor más importante que determina cómo se siente y
funciona la persona afectada es el grado de obstrucción del flujo de aire.
En la enfermedad pulmonar obstructiva crónica leve, los médicos pueden no descubrir nada
extraordinario durante la exploración física. A medida que la enfermedad avanza, se pueden
escuchar sibilancias o notar una disminución de los sonidos normales de la respiración cuando se
auscultan los pulmones con un estetoscopio. La persona afectada necesita mucho tiempo para
exhalar el aire que ha inhalado (espiración prolongada). Los movimientos del tórax disminuyen
durante la respiración y hay mayor participación de los músculos del cuello y los hombros.
En la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) leve, la radiografía de tórax suele ser
normal. Cuando empeora, la radiografía de tórax muestra los pulmones con exceso de aire
(pulmones hiperinsuflados). La hiperinsuflación, el adelgazamiento de los vasos sanguíneos o la
presencia de quistes en los pulmones (denominados bullas) sugiere la existencia de enfisema.
Pruebas de función pulmonar:
Se puede evaluar la obstrucción del flujo aéreo con una espirometría espiratoria forzada (prueba
que mide la cantidad de aire y la rapidez con la que puede ser exhalada de los pulmones, véase
Pruebas de función pulmonar). Para demostrar la obstrucción del flujo de aire y hacer un
diagnóstico, es necesaria una disminución en la cantidad máxima de aire que una persona puede
exhalar en 1 segundo (volumen espiratorio forzado en 1 segundo o FEV1) y la relación de la
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FEV1 con la cantidad de aire que una persona puede expulsar de los pulmones después de
inspirar lo más profundamente posible (capacidad vital forzada o CVF).
Se puede medir la cantidad de oxígeno en la sangre mediante el uso de un sensor colocado en
un dedo o un lóbulo de la oreja (pulsioximetría) o mediante una toma de muestra de sangre
arterial (gasometría arterial) o de sangre venosa. En personas con enfermedad pulmonar
obstructiva crónica, los niveles de oxígeno tienden a ser bajos. Las concentraciones elevadas de
dióxido de carbono en la sangre arterial (y venosa) se producen en etapas tardías de la
enfermedad.
En personas que han desarrollado una enfermedad pulmonar obstructiva crónica desde la
juventud, y especialmente si existen antecedentes familiares de enfermedad pulmonar obstructiva
crónica, se miden los niveles sanguíneos de alfa-1-antitripsina para determinar si presentan o no
un déficit de la proteína alfa-1-antitripsina. Se sospecha que existe este trastorno genético cuando
la enfermedad pulmonar obstructiva crónica se manifiesta en personas que nunca han fumado.
Otros estudios:
A veces los médicos también prueban la función del corazón con una electrocardiografía (ECG) o
examinan el corazón mediante una ecocardiografía para asegurarse de que no es un trastorno del
corazón lo que está causando el ahogo.
El médico también puede llevar a cabo pruebas distintas para detectar otros trastornos que
podrían estar causando los síntomas.
Pruebas en los brotes de enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC):
Cuando una persona sufre un brote de enfermedad pulmonar obstructiva crónica, los médicos a
menudo utilizan la gasometría arteria para determinar la cantidad de oxígeno y dióxido de
carbono presentes en la sangre de la persona. Los médicos pueden hacer una radiografía de
tórax para buscar indicios de infección pulmonar. Si sospechan una infección pulmonar,
especialmente si el brote es lo suficientemente grave como para que la persona esté siendo
tratada en el hospital, los médicos realizarán pruebas adicionales para identificar el virus o la
bacteria que causa el brote, ya que el tratamiento depende de cuál es el organismo responsable.
Tratamiento:
La EPOC no se cura, pero puede mejorar si no se fuma, se evita la contaminación del aire y
vacunándose. Puede tratarse con medicamentos, oxígeno y rehabilitación pulmonar.
Existen varios tratamientos para la EPOC:
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El tratamiento principal son los medicamentos inhalados que dilatan las vías respiratorias y
reducen su inflamación.
Los medicamentos más importantes contra la EPOC son los inhaladores broncodilatadores que
relajan las vías respiratorias para mantenerlas abiertas.
Los broncodilatadores de acción breve comienzan a actuar en segundos y su efecto puede durar
de 4 a 6 horas. Suelen utilizarse durante las exacerbaciones.
Los broncodilatadores de acción prolongada tardan más en comenzar a actuar, pero su efecto es
más duradero. Se toman diariamente y pueden combinarse con corticoides inhalados.
También hay otros tratamientos:
• Comprimidos de corticoides y antibióticos, a fin de tratar las exacerbaciones.
• Oxígeno, en personas que han tenido EPOC de larga duración o con EPOC grave.
• La rehabilitación pulmonar enseña técnicas para mejorar la respiración y la capacidad de
hacer ejercicio.
• La cirugía puede mejorar los síntomas en personas con EPOC grave.
Algunos inhaladores dilatan las vías respiratorias y se pueden utilizar regularmente para prevenir
o reducir los síntomas, y para aliviarlos durante las exacerbaciones agudas. En ocasiones, los
inhaladores se complementan con corticosteroides para reducir la inflamación de los pulmones.
Los inhaladores deben utilizarse correctamente y, en algunos casos, junto con una cámara de
inhalación que facilita el paso de los fármacos a las vías respiratorias. En muchos países de
ingreso mediano y bajo, el acceso a los inhaladores es limitado. En 2021, en la mitad de los
países de ingreso mediano y bajo, los establecimientos públicos de atención primaria solían
disponer de inhaladores de salbutamol.
Las exacerbaciones suelen deberse a una infección respiratoria. En estos casos se pueden
prescribir, si es necesario, comprimidos con antibióticos y/o corticoesteroides además del
tratamiento inhalado o nebulizado.
Vivir con EPOC:
• Introducir cambios en el estilo de vida puede ayudar a que los síntomas de la EPOC
mejoren.
• Dejar de fumar o de vapear es lo principal. Incluso si lleva años fumando, dejar de hacerlo
puede ayudar.
• Evite el humo ajeno o el que se produce en espacios cerrados al cocinar.
• Realice actividad física.
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Protéjase de las infecciones pulmonares:
• Vacúnese contra la gripe todos los años.
• Vacúnese contra la neumonía.
• Reciba todas las vacunas contra la COVID-19 disponibles y asegúrese de que se le ponen
las dosis de refuerzo más recientes.
Es preciso ofrecer a las personas que viven con EPOC información sobre la enfermedad, su
tratamiento y los cuidados personales que deben seguir para mantenerse lo más activas y en
forma posible.
Conclusión:
En conclusión, la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) representa un desafío
significativo para la salud pública, caracterizada por la obstrucción del flujo aéreo y un impacto
considerable en la calidad de vida de los pacientes. A lo largo del análisis, hemos visto que el
principal factor de riesgo es el tabaquismo, aunque otros factores como la exposición a
contaminantes y antecedentes genéticos también juegan un papel importante.
El diagnóstico temprano y un manejo adecuado son esenciales para mejorar los resultados
clínicos. Las estrategias de tratamiento incluyen medicamentos, terapia de oxígeno y programas
de rehabilitación pulmonar, que pueden ayudar a aliviar los síntomas y mejorar la función
pulmonar. Además, la educación y la prevención son clave para reducir la incidencia de la
enfermedad.
En última instancia, es crucial fomentar la concienciación sobre la EPOC y promover políticas de
salud que faciliten el acceso a diagnóstico y tratamiento, así como iniciativas que aborden los
factores de riesgo, especialmente el tabaquismo. Con un enfoque multidisciplinario y un
compromiso sostenido, es posible mejorar la vida de quienes padecen esta enfermedad.
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