RESUMEN:
La persona y figura de Miguel Grau Seminario destaca por su vocación de servicio
incondicional al Perú, sea el lugar donde se encuentre. Su labor como Diputado de
Paita refleja un deseo de continuar siendo útil representando a los ciudadanos de la
provincia, lugar donde aprendió a querer el mar. Su escaño a los pies de la Mesa
Directiva del Congreso, el grito de presente a cargo del Pleno cuando se le pasa
asistencia, resaltan la figura de una persona que estudió y ejerció su vocación de
Almirante, luego un defensor de la constitucionalidad y finalmente un héroe de la
patria para defender sus costas. El artículo que presentamos hace alusión a estas
dimensiones que todo peruano debe tener presente cuando el país lo reclama.
INTRODUCCIÓN:
La vida de Miguel Grau Seminario está llena de matices. La historia del Perú realza su
vida como Almirante, héroe naval, diputado, pero también debemos destacar que era
mejor persona, esposo y padre de familia. Una vida entera haciendo el bien,
representante político en el Congreso y defensor de las costas peruanas hasta dar su
vida en combate. La dimensión constitucional de Miguel Grau cuenta con dos
documentos de enorme magnitud democrática e histórica, que han sido poco
divulgados y que deberían considerarse como textos de reflexión obligada en colegios y
hasta en las escuelas de los institutos armados en el Perú. Se trata de la firme posición
que adoptó la Marina en defensa del orden constitucional y en repulsa al golpe
―inicialmente victorioso― de los coroneles Gutiérrez que fuera perpetrado el 22 de
julio de 1872.
El primer texto, si bien es un pronunciamiento colectivo de los jefes y oficiales de la
Marina, que tiene a Miguel Grau entre los primeros firmantes, lo cual permite suponer
que estuvo entre sus principales gestores. El segundo texto podría titularse algo así
como “[n]o reconozco otro caudillo que la Constitución”. Una frase del propio Miguel
Grau, redactada desde el Monitor Huáscar a las autoridades y ciudadanos de todo el
Sur del Perú, invitándolos a defender el orden constitucional y plegarse contra la
actitud de los golpistas. Tampoco debe olvidarse que Miguel Grau es el más importante
de nuestros héroes navales, en mi opinión, más importante que el famoso Horacio
Nelson, Almirante inglés y héroe del Combate de Trafalgar. Al respecto, la película
Master & Commander cita varias hazañas de Horacio Nelson, así como anécdotas de su
gran calidad humana, pero ninguna semejante y de gran magnitud como al acto
humanitario que tuvo Grau con los 57 náufragos de la Corbeta Esmeralda, finalizado el
Combate de Iquique, o la noble y sentida carta dirigida a la viuda de Arturo Prat
Chacón, haciéndole entrega de su espada y otros objetos personales.
I. Miguel Grau, el político y su espíritu democrático El Caballero de los Mares fue
miembro del Partido Civil y, como tal, fue elegido diputado por Paita en las legislaturas
de 1876, 1877 y 1878, una etapa de su vida inmediatamente anterior a la Guerra del
Pacífico y su inmolación en el Combate de Angamos. Como respetuoso del Estado de
derecho, Grau también debió haberse indignado por el inexplicable y alevoso asesinato
de Manuel Pardo, jefe del Partido Civil al cual él también pertenecía2. Como sabemos,
la teoría constitucional reconoce el derecho de insurgencia, es decir, “que nadie debe
obediencia a un gobierno usurpador, ni a quienes asumen funciones públicas en
violación de la Constitución y de las leyes; añadiendo que la población civil tiene el
derecho de insurgencia en defensa del orden constitucional, siendo nulos los actos de
quienes usurpan funciones públicas”. El derecho de insurgencia fue ejercido por Grau
para derrocar la dictadura de Tomás Gutiérrez, movilizando nada menos que el Huáscar
por todo el litoral del Sur, remitiendo por telégrafo esta circular a todas las autoridades,
difundiendo el pronunciamiento del Congreso y conminándolas al respeto a la
Constitución y la condena a los golpistas. Recibieron esta circular los prefectos de
Arequipa, Cuzco, Puno, Moquegua y Tarapacá, los subprefectos de Arica e Islay, los
vocales de las Cortes Superiores de Arequipa, Puno y Moquegua y los alcaldes de
Arequipa, Tacna y Tarapacá. Efectivamente, se trató del ejercicio del derecho de
insurgencia.
Como relata con detenimiento el texto “Reelección y auto elección en el Perú
republicano”, del 23 de julio de 1872, antes de ser disuelto, el Congreso emitió un
Manifiesto donde denunció que se había “perturbado el régimen constitucional” y que
“semejante ultraje a la ley, a la soberanía y a los fueros de la Representación nacional,
en momentos tan solemnes, importa la consumación del delito de lesa patria”. Y
agregaba de puño y letra: “(…) sin hacerse cómplice de tan grave atentado, no puede el
Congreso, en Juntas Preparatorias, permanecer en silencio porque traicionaría los altos
deberes que tiene para con la Nación”; y considerando que “debe pasar a la posteridad
un documento que reflejando lealmente el sentimiento público haga execrable la
memoria de los autores de tan abominable delito”, declaró su condena a la actitud
tomada “por una parte de la Fuerza Armada”, y considero “responsable ante la nación
a sus autores, instigadores y cómplices, considerándolos fuera de la ley”.
Finalmente, convocó “al pueblo ya a la parte del Ejército que permanece fiel al orden
público y a las instituciones para llamar al camino del deber a los que lo perturban3. El
temperamento que transmite su manifiesto se explica constitucionalmente si leemos el
artículo 38 de nuestra Constitución: “todos los peruanos tienen el deber de honrar al
Perú y de proteger los intereses nacionales, así como de respetar, cumplir y defender la
Constitución y el ordenamiento jurídico de la Nación”.
II. Miguel Grau: diputado por Paita En 1876 debía efectuarse la renovación de los
poderes del Estado, pero ya desde el 31 de enero de 1875, cuando gobernaba el Perú
don Manuel Pardo, un grupo de ciudadanos lanzó la candidatura Presidencial del
general Mariano Ignacio Prado. El 30 de marzo del mismo año también fue lanzada la
candidatura del ya contralmirante Lizardo Montero, llevado por el ala izquierda del
partido Civil y los grupos juveniles, pero no contó con el respaldo del presidente Pardo
ni de los grupos conservadores y mayoritarios del Partido Civil que se alarmaron por la
oratoria liberal de Montero, que le restó partidarios en el sector clerical. Las elecciones
primarias en Lima, efectuadas en octubre de 1875, se caracterizaron por ser violentas.
El 7 de mayo se realizaron los actos definitivos electorales y no obstante que Prado
había viajado a Europa por motivos de salud, logró un amplio triunfo. Como primer
vicepresidente fue elegido Luis La Puerta, un anciano general.
La Constitución de 1860 permitía que los candidatos a la presidencia podían postular
una senaduría, fue así como el contralmirante Lizardo Montero postuló por Piura y
logró un escaño. Los otros dos senadores fueron Pablo Seminario y Luis Felipe Villarán
que después fue reemplazado por don Manuel Seminario y Vascones, que en su
juventud había sido montonero.
El puerto de Paita, como sabemos, fue donde Grau aprendió amar el océano y fueron
los paiteños los que con mucho afecto le ofrecieron la postulación para que los
representara. Grau aceptó y contó con el apoyo del Partido Civil. Los otros diputados
fueron Ignacio García León por la provincia de Piura, el coronel Romualdo Rodríguez, el
huancabambino Dr. Ricardo Wenceslao Espinosa, el Dr. Víctor Eguiguren, el periodista
Julio Santiago Hernández, Manuel Raygada, el ayabaquino Manuel Castro y el
pedagogo Emilio Espinosa.
En la Cámara de Diputados salió elegido presidente el paiteño capitán de navío Camilo
Carrillo diputado por Bajo Amazonas, para Primer Vicepresidente Wenceslao Espinosa
y como uno de los secretarios el Dr. Víctor Eguiguren. Cuando se iba a elegir al
presidente de la Cámara de Diputados, el capitán de navío Carrillo votó por Grau.
Cuando se hizo la elección del primer vicepresidente, Wenceslao Espinosa votó
también por Grau.
De este modo, Miguel Grau Seminario fue elegido como diputado suplente, pero en
junio de 1876 fue llamado para ocupar en propiedad una curul, por lo cual el 5 de ese
mes envía la siguiente com