aztecas
Los aztecas fundaron la ciudad de Tenochtitlán en el valle de México en 1325
d. C. y, en apenas cien años, dieron origen al Imperio azteca, que gobernó y
colonizó la región central mesoamericana en una triple alianza entre los
pueblos de México-Tenochtitlán (mexicas o tenochcas), Texcoco (acolhuas) y
Tlacopan (tepanecas). De hecho, Tenochtitlán fue la capital del imperio, que
se expandió notablemente hasta la llegada de los españoles.
Se conoce como los aztecas, tenochcas o mexicas a uno de los pueblos
mesoamericanos más conocidos de la época precolombina. Fueron los
fundadores del Imperio azteca, la entidad político-territorial más grande y
poderosa de la región hasta la llegada de los conquistadores españoles en el
siglo XVI. Estaba ubicado en la región centro-sur del actual territorio mexicano.
Cada una de estas poblaciones era un altépetl distinto, es decir, una entidad
política, social y religiosa organizada. Unidas entre sí conformaban un
mismo Estado imperial que invadió, esclavizó y dominó a los pueblos
vecinos, y les impuso entre otras cosas su lengua (el náhuatl) y su religión (el
culto al dios solar y guerrero Huitzilopochtli).
Por eso, una vez llegados los conquistadores españoles en el siglo XVI, fue
muy sencillo convencer a las poblaciones rivales o sometidas de aliarse con los
europeos en la guerra contra los aztecas. Esta fue la decisión de los
tlaxcaltecas y de los totonacas, a pesar de que después ellos mismos quedaron
bajo el dominio de los españoles.
Se estima que, para el momento de su caída, el Imperio azteca gobernaba
sobre una población de entre cinco y seis millones de personas y con una
densidad poblacional de alrededor de 25 habitantes por kilómetro cuadrado (en
207.200 kilómetros cuadrados de superficie).