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Beneficios de la música en la salud cerebral

La música tiene efectos positivos en la salud cerebral, mejorando el bienestar mental, reduciendo el estrés y fortaleciendo las relaciones interpersonales, según un informe del Consejo Mundial sobre la Salud Cerebral. Estudios recientes han demostrado que el entrenamiento musical puede mejorar las capacidades de comunicación en niños con trastornos del lenguaje, mostrando cambios significativos en su cerebro y habilidades lingüísticas. La música actúa como una actividad integradora que conecta diferentes regiones del cerebro, lo que puede ser beneficioso para la salud y el desarrollo cognitivo en diversas poblaciones.

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Beneficios de la música en la salud cerebral

La música tiene efectos positivos en la salud cerebral, mejorando el bienestar mental, reduciendo el estrés y fortaleciendo las relaciones interpersonales, según un informe del Consejo Mundial sobre la Salud Cerebral. Estudios recientes han demostrado que el entrenamiento musical puede mejorar las capacidades de comunicación en niños con trastornos del lenguaje, mostrando cambios significativos en su cerebro y habilidades lingüísticas. La música actúa como una actividad integradora que conecta diferentes regiones del cerebro, lo que puede ser beneficioso para la salud y el desarrollo cognitivo en diversas poblaciones.

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Por Redacción National Geographic

Publicado 17 ene 2023, 10:15 GMT-3


Actualizado 18 ene 2023, 10:21 GMT-3
La música puede despertar diversas emociones, inspirar y generar placer.
Pero parece que eso no es todo: también tiene efectos positivos en la
salud cerebral, reconoce el informe de 2020 titulado La música en
nuestras mentes: El gran potencial de la música para promover la salud
cerebral y el bienestar mental elaborado por el Consejo Mundial sobre la
Salud Cerebral (Gcbh, por sus siglas en inglés).

En 2020 el Gcbh reunió a un grupo de expertos para examinar las


evidencias respecto a la influencia de la música sobre la salud cerebral y
concluyó que este arte tiene la capacidad de estimular diferentes áreas
del cerebro de manera coordinada y en tiempo real.

Cuáles son los beneficios de escuchar música


“Además de brindar diversión y placer, la música tiene la ventaja de
mejorar la salud de manera segura y económica”, sostiene el documento.
Es que puede generar una sensación de bienestar, reducir el estrés,
facilitar las relaciones interpersonales, modular el sistema cardiovascular,
mejorar el equilibrio y fortalecer el sistema inmunitario sin ningún efecto
adverso.

Un niño practica con el programa educativo norteamericano The Roots of


Music Marching Crusaders.

Fotografía de Kathy Flynn

Cómo la música influye en la salud del cerebro


Además, oír o interpretar música podría tener un impacto favorable a nivel
cerebral. En su documento, la Gcbh sugiere que esta es una poderosa
manera de estimular el cerebro ya que afecta a diferentes regiones,
entre ellas, las involucradas en oír y escuchar, el movimiento, la
atención, el lenguaje, las emociones, la memoria y las habilidades de
razonamiento. De esta manera, ayuda a que múltiples partes trabajen en
conjunto.
A su vez, la música puede ayudar a las personas a evocar recuerdos y
emociones significativas y a promover el bienestar mental. Mientras que
escuchar una melodía colabora con el control del estrés, dice la entidad.

En tanto, tocar música, cantar o bailar en grupo es una buena manera de


fortalecer las relaciones sociales con otros y reducir la soledad, lo que es
bueno para la salud cerebral. Sumado a eso, “aprender a cantar una nueva
canción, a tocar un instrumento o a bailar estimula las habilidades de
razonamiento de las personas”.

Por otra parte, continúa el escrito, se ha demostrado que la música ayuda a


mejorar la calidad y la duración del sueño, el cual es un factor
importante para la salud cerebral.

El documento también reconoce que “hay evidencias convincentes de que


un tratamiento especializado basado en música puede mejorar el
movimiento en pacientes con enfermedad de Parkinson y accidente
cerebrovascular, incluyendo mejoras en su capacidad para caminar y
hablar”.

En el mismo sentido, el escrito recuerda que existe evidencia de que la


música contribuye en la recuperación de un accidente cerebrovascular
(ACV) y se ha demostrado que cantar ayuda a las personas a recuperar las
funciones de lenguaje perdidas por ACV.

Según refiere el documento, la música tiene un potencial significativo


para mejorar la salud y el bienestar cerebral de personas de diferentes
edades y estados de salud.

Asimismo, advierte, si bien se sabe que la música presenta beneficios en la


salud y el bienestar mental, es necesario continuar investigando para
comprender mejor cómo los cerebros escuchan y perciben la música, y si
esta desempeña un papel para promover la memoria y las habilidades de
razonamiento de los adultos conforme envejecen.

Javier Ruiz Martínezjruizmz

Cadena SER16/06/2025 - 00:15 GMT-5


Manuela del Caño Espinel es doctora en neurociencias y profesora en la universidad
de Burgos. Acaba de terminar la primera fase de un proyecto científico lleno de
sensibilidad: un estudio sobre niños con trastornos del lenguaje promovido por la
Fundación Querer, en el que han medido cómo el aprendizaje musical mejora las
conexiones en su cerebro y, con ello, sus capacidades de comunicación. Del Caño
cree que la música es una herramienta terapéutica y educativa "con base científica",
y reclama la atención de las administraciones para que se fijen en este proyecto y
se amplifiquen sus beneficios.

Investigas algo muy poético. El efecto de la música en el cerebro. ¿Cuál es?

Hay muchas evidencias científicas ya. Se sabe que es la actividad que más partes
del cerebro pone en funcionamiento a la vez. Y además es una de las grandes
activadoras del sistema de recompensa de actividad del cerebro. Nos produce
dopamina, nos hace sentir bien. Así que hay muchas evidencias de que el efecto es
muy amplio. Lo que nosotros queríamos ver es si tenía un efecto directo en cerebros
que tienen trastornos del neurodesarrollo y, en concreto, si eso podía afectar a una
actividad esencial como el lenguaje.

¿Queríais ver si la música podía desarrollar el lenguaje?

Eso es. Saber si podían encontrar caminos comunes en el cerebro y entrenando con
música poder desarrollar el lenguaje.

Háblanos de la investigación que habéis hecho.

Hemos estado trabajando con 23 niños que son alumnos de un colegio de


educación especial que se llama "el cole de Celia y Pepe, en Madrid. Es un cole de
la fundación Querer. Trabajamos con ellos porque tienen diferentes patologías que
llevan a problemas en el desarrollo neuronal, pero todos tienen en común problemas
de lenguaje. Teníamos una oportunidad muy grande de tener a todos estos niños en
un entorno escolar, controlando todas sus estimulaciones y todo su trabajo cognitivo
al introducir un entrenamiento musical específico y muy intenso.

Y ver qué cambios se producían en su cerebro.

Si. Miramos si mejoraban su lenguaje, si mejoraban sus capacidades musicales y,


sobre todo, los cambios en su cerebro a través de resonancias magnéticas
funcionales. Ahí veíamos qué partes se activaban en función de los estímulos. Todo
esto para demostrar que el entrenamiento musical tenía efecto sobre sus cerebros.

¿Y qué habéis encontrado?

Los resultados han sido fantásticos, sorprendentes. (Se ríe) Bueno, no


sorprendentes, pero sí fantásticos, porque realmente hemos podido ver, en muy
poquito tiempo -en cuatro meses- cambios significativos en la respuesta cerebral. Y
en ocho meses, lo que se llama "dosis dependientes", es decir, cuanta más cantidad
de música hacían, más efecto hemos visto.

Enseguida hablamos de esos resultados un poco más pero antes una duda
que me surge... han dicho entrenamiento musical, es decir... ¿no solo
escuchan la música, sino que están aprendiendo música, no?

Efectivamente, no solo es escuchar, lo importante de la música es hacerla. A lo


largo de la historia, la música siempre ha estado ligada a la humanidad, y en las
primeras etapas, era algo totalmente inherente al ser humano. Hacer música como
andar, como comer.

Sin embargo, a lo largo de la historia, hemos ido separando la práctica musical y


hemos generado diferentes personas: los que hacen música y el resto. Yeso yo creo
que ha sido un error, y entonces, durante mucho tiempo, se ha utilizado la música
como terapia solo a nivel pasivo, que también tiene sus efectos y también es muy
beneficioso, pero nuestro objetivo era realmente hacer entrenamiento musical.
¿Por qué usas esta expresión?

Al principio no me gustaba mucho esta palabra, pero yo he insistido en decir


entrenamiento, porque lo que queríamos es que estos niños hicieran música y que
realmente fueran capaces de realizar todo el proceso que supone hacer música,
incluso descodificar el lenguaje musical, leer una partitura, descodificarla, procesarla
en el cerebro, predecir un resultado y producir ese resultado a través de un
instrumento. Niños que no se pueden comunicar muchas veces de otra manera y
que la música sea su instrumento de comunicación.

¿Cómo son los ejercicios? ¿percusión, palmas, cantar, instrumentos?

Realmente no hemos inventado nada, porque hacer música es hacer música, pero
lo que sí que hemos hecho es que este entrenamiento tuviera objetivos concretos.
Cada una de las actividades que hacíamos -desde canciones, ritmos con
instrumentos, coreografías para trabajar también con el cuerpo- las teníamos
definidas para objetivos muy concretos, para la percepción de parámetros muy
concretos del sonido.

Hacíamos este entrenamiento para mejorar la capacidad de percibir sonidos


diferentes, la capacidad de detectar duraciones diferentes y que eso cada vez fuera
mejor en estos niños.

Aunque ellos estaban haciendo música y no sabían lo que estábamos haciendo,


nosotros detrás sí que sabíamos que cada una de las actividades que estábamos
haciendo, muchas de ellas actividades clásicas de educación musical, cada una de
ellas tenía un objetivo muy claro de desarrollar o mejorar sus capacidades de
percibir la música.

¿Eso es lo que ha dado resultados?


Y a través de eso, es como hemos visto que realmente la música tiene un efecto
muy bestial en el cerebro.

Hablabas antes de resultados en solo cuatro meses, en ocho, cómo se han ido
incrementando, esos resultados implican, por ejemplo, mejoras en las
capacidades del lenguaje de los niños, que antes a lo mejor no tenían.

Efectivamente, hemos visto cambios en las capacidades del lenguaje, hemos visto
cambio en la respuesta cerebral a diferentes estímulos, y hemos visto cambios en el
comportamiento. Realmente hemos visto cambios a todos los niveles, a todos los
que hemos medido, incluso hemos visto algunos cambios en regiones del cerebro
que no estábamos midiendo. Sabemos que incluso hemos podido tocar más cosas
de las que hemos medido

Pon un ejemplo.

Estos niños, antes de hacer el entrenamiento musical, no distinguían entre un


estímulo del lenguaje con significado y sin significado, o música con cierto orden.
Después del entrenamiento musical eran capaces de distinguir mucho mejor estos
estímulos. Realmente el procesamiento de los estímulos sonoros ha cambiado
mucho tras solo cuatro o ocho meses de entrenamiento.

¿Por qué se produce esto? ¿qué crees que está en la base de por qué se
produce esto?

La idea de cómo se procesa la música en el cerebro es que es una actividad


integradora. Lo que hace es unificar y poner en funcionamiento a la vez, y conectar
regiones distintas del cerebro. El lenguaje hace algo parecido, o creemos que hace
algo parecido, está conectando también partes diferentes del cerebro para todo el
proceso que supone ver un texto, leerlo, procesarlo, sacar una información. Todo
eso también es un sistema complejo que une muchas partes del cerebro. Y la
música es una actividad que hace esto mismo.
Y luego, hay una parte del lenguaje que es muy musical.

Exacto. Si yo, diciendo la misma frase, cambio la manera de decirla, puede cambiar
completamente el significado.

Si yo digo, "¿cómo me gustan las jornadas de neurociencia de la Fundación


Querer?", o digo, "jo, ¿cómo me gustan las jornadas de la Fundación Querer?"
(cambia el tono de voz) solo cambiando parámetros sonoros, únicamente sonoros,
hemos cambiado la información. Así que realmente hay una conexión muy clara
caminos similares en el cerebro entre musica y lenguaje.

No sabemos si lo que estamos haciendo es cambiar esos caminos en estos niños


que los tienen dañados. No sabemos si los estamos mejorando o rehabilitando, o si,
simplemente, lo que estamos haciendo es generar caminos alternativos. A lo mejor
estamos creando otro camino de procesamiento de la información juntando regiones
diferentes del cerebro.

En todo caso el éxito es claro, por lo menos en este pequeño programa que
vosotros estáis haciendo. Por eso la última pregunta es... ¿estáis intentando
que sea un programa más grande?

Claro, obviamente ese es el siguiente paso, nuestro siguiente objetivo es difundir


esto, tener evidencias científicas de que esto funciona, y las tenemos, y por
supuesto con esas evidencias llevar este trabajo a cualquier colegio que quiera
implementar esto.

Necesitamos, obviamente, para poder hacer esto, conseguir financiación para poder
desarrollar una metodología, desarrollar una formación que permita trabajar como
nosotros hemos trabajado y como hemos conseguido demostrar que funciona, y
poder expandirlo a cuanta más gente mejor, a cuantos más niños mejor, a cualquier
persona que esto le pueda beneficiar.
Y además, si esto se expande a más personas, poder seguir analizando nuevos
cerebros, poder seguir viendo el efecto que tiene en otros niños, en otras patologías,
y ir añadiendo información sobre el cerebro.

Acudimos a la música por diversas razones: buscando


contener sentimientos que nos abruman, para hallar un lugar
donde puedan desbordarse libremente.
Por Jaime Ancajima. 14 agosto, 2020.

La música es un lenguaje universal y del alma que es capaz de despertar


emociones, sensaciones y recuerdos únicos. La música puede ser de cualquier
cultura o país y en cualquier idioma; pero, aún así es capaz de ponernos alegres o
tristes o de hacernos llorar o bailar.

La música hace esta magia en los seres humanos desde tiempos inmemoriales. En
todas las épocas y civilizaciones ha existido esta forma tan particular de expresión,
tan rica en estilos y géneros.

Acudimos a la música por diversas razones: buscando contener sentimientos que


nos abruman, para hallar un lugar donde puedan desbordarse libremente. Otras
veces, nos reunimos para bailar y hacer que los ritmos musicales marquen el de la
fiesta. También buscamos las melodías para tranquilizarnos, para estudiar o
trabajar, y muchas otras razones.

Según estudios realizados, la influencia de la música en nuestra mente es muy


poderosa ya que las notas musicales “generan” energía. Así lo demuestra un
experimento realizado en la facultad de psicología de la Benemérita Universidad
Autónoma de Puebla, en México por el profesor Roberto Valderrama Hernández. El
problema viene cuando esta energía no puede gastarse realizando actividad física.
En ese sentido, la “música fuerte” es magnífica para situaciones que exijan
conductas enérgicas o competitivas.

Valderrama sostiene que las notas musicales tienen la capacidad de relajarnos. Se


logra con aquellos géneros que tienen ritmos más regulares, lentos y el volumen no
es tan alto. Algunas piezas de música clásica, instrumental o pop suave contribuyen
a tranquilizarnos. Se emplean incluso en salas donde se llevan a cabo radioterapias
o tratamientos médicos agresivos.

La ciencia ha podido establecer que los ritmos musicales estimulan diferentes áreas
del cerebro. Una investigación de la Universidad de La Florida sugiere que los
ritmos musicales ofrecen más activación cerebral que cualquier otro estímulo
conocido.

La música fortalece el aprendizaje y la memoria, regula las hormonas relacionadas


con el estrés, permite evocar experiencias y recuerdos, incide sobre los latidos, la
presión arterial y el pulso y modula la velocidad de las ondas cerebrales.

Increíblemente, las vacas dan más leche cuando se les ponen las sonatas de
Mozart y las plantas florecen más cuando hay música de fondo. La clave está en
encontrar el ritmo que nos pueda favorecer en cada situación específica.

Aprendamos a escuchar buena música, a tocar un instrumento, a cantar y a gozar


del verdadero lenguaje del alma: la música.
Las 3 grandes revoluciones de la música pop, según la ciencia

P
Autor,
Ciencia
Título del autor,
BBC Mundo, @bbc_ciencia
6 mayo 2015
¿Qué revolucionó la música pop? ¿Y cuándo sucedieron esas revoluciones
musicales?
La respuesta a esas preguntas la buscó un grupo de académicos británicos que
estudió científicamente ese género musical de los últimos 50 años y encontró que
hubo tres revoluciones de estilo entre 1960 y 1910.
Los científicos, de las universidades londinenses Queen Mary e Imperial College,
analizaron más de 17.000 canciones pop que integraron la lista US Billboard Hot
100, que recoge las melodías internacionales más populares.
Estudiaron distintas características de las canciones, como la armonía, los cambios
de acordes, y los tonos de la música. Y después analizaron cómo cambiaron con el
tiempo.
Y sus resultados fueron publicados en la revista científica Royal Society Open
Science.

Primera revolución: 1964


A principios de los años 60 empezó a disminuir la presencia en las canciones de los
llamados acordes de séptima dominante, presentes en el jazz y el blues.
Y en 1964, el año que marcó esta primera revolución identificada por los
académicos, fue cuando tuvo lugar una "invasión" de grupos británicos en el
panorama internacional.
Según los científicos, esto marcó la primera revolución de estilo en la música pop,
entendiendo revolución como un periodo de cambios extremadamnete rápidos en
las listas de lo más escuchado.
¿Qué sonaba? Bandas como los Beatles y los Rolling Stones introdujeron en la
música un sonido rockero radicalmente nuevo.
Esta primera revolución dio paso a un incremento de los acordes mayores y a una
creciente "agresión" con la guitarra y voces menos delicadas, según los
investigadores.

Segunda revolución: 1983


Fueron las nuevas tecnologías, los sintetizadores, los sámplers y las cajas de ritmos
los que propiciaron esta segunda revolución estilística.
Y 1983 el año en que tuvo lugar, según identificaron los científicos.
¿Qué sonaba? Artistas como Michael Jackson, The Police y Eurythmics
encabezaban las listas en Estados Unidos en esta segunda época revolucionaria.
El exitoso "Sweet dreams are made of this", de Eurythmics, el dúo británico formado
por Annie Lennox y David A. Stewart, salió a la venta en 1983.
Curiosamente el tecnopop que tanto caracterizó a los años 80, convivió a veces con
el soul y el estilo afroamericano doo-wop, de Billy Joel, mientras sonaban temas
como "all night long" de Lionel Richie, que incorpora influencias caribeñas al funk.
La tercera y "mayor" revolución: 1991

El año 1991, con la llegada a la música comercial del rap, el hip hop y otros géneros
relacionados, fue el que marcó el inicio de la tercera revolución, según los
resultados del estudio.
"La tercera revolución es la más grande", le explicó a la BBC el líder del estudio,
Matthias Mauch, de la Queen Mary University of London.
"Esto fue muy claro en nuestro análisis, porque al observar la armonía, el rap y el
hip hop no usan mucha armonía. El énfasis está en el sonido de la voz y el ritmo".
"Esto fue una verdadera revolución: de repente era posible tener una canción pop
sin armonía".
El auge del hip hop fue en parte impulsado por la popularidad del programa de MTV
Yo!MTV Raps. Así se acentuó el énfasis en los patrones de voz, se revivieron
algunos ritmos funk de los 70 y desaparecieron las guitarras todopoderosas.
¿Qué sonaba? Como ejemplos típicos de 1991 los investigadores mencionan la
música del rapero Busta Rhymes, Nas, y Snoop Dogg.
Triunfaban temas como este de rap, "Around the Way Girl", de LL Cool J, que fue
numero 9 en la lista Billboard Hot 100 en 1991.
Sin embargo, la canción más vendida del año no tuvo nada que ver con estos
estilos: fue "(Everything I Do) I Do It For You", de Bryan Adam.

Otros cambios más sutiles

Los investigadores dicen que algunos cambios musicales fueron mucho más lentos
a la hora de entrar en las listas de los grandes éxitos, pero que aún así tuvieron un
gran impacto.
"Los acordes de séptima menor fueron introducidos a través del funk, del soul y la
música disco en los años 70", dijo Mauch.
"Eso no causó una revolución, pero estos acordes no estaban antes y desde
entonces no han desaparecido. Canciones nuevas siguen utilizando mucho estos
acordes", explicó.

Un año para olvidar y un mito desmontado

1986 fue, según el estudio, el año menos diverso en las listas de éxito.
O en otras palabras, el más aburrido. Un hecho que los investigadores atribuyen a la
popularización de las cajas de ritmos y los sámplers.
Fue ahí cuando triunfaba "West End Girls" de Pet Shop Boys y se escuchaban
varios de los grandes éxitos de Janet Jackson.
En cuanto a la música rock, la batería inicial del tema de 1981 "In the air tonight" de
Phil Collins fue copiada posteriormente por casi todas las banda de rock de la
é[Link]
Según los investigadores, la llegada en 1980 del conocido en inglés como arena
rock, el popular rock de los grandes estadios de artistas como Bon Jovi o Bruce
Springteen, marcó una época en la que la música carecía de diversidad.
Sin embargo, los académicos aseguran que durante los 50 años analizados la
música evolucionó constantemente y desmienten la idea de que la música pop está
empezando a sonar toda igual.
"Mucha gente dice que la música está empeorando pero no encontramos evidencia
de nada así. No hay una tendencia general a que la composición, los ingredientes
musicales de las listas, se esté haciendo más sosa", dijo Matthias Mauch.
"Lo que sí es realmente fascinante es ver cómo esa diversidad ha ido cambiando".

La música como medio de expresión


El ser humano se puede expresar de dos maneras: la oral, (de forma verbal y no verbal), y la
escrita. Es justamente en este punto donde la música entra a cumplir un rol importante, dado
que le permite a las personas expresarse no solo de una, sino también de estas dos
maneras.
En ese sentido, la música posibilita varias formas de expresión. Por ejemplo, en el
caso de un músico cuya forma de comunicar y expresar va desde el modo de
vestirse para la presentación que va a realizar, hasta la postura que asume, la
gestualidad que representa en su rostro y la manera de mover su cuerpo cuando
está tocando un instrumento.
Todo este conjunto de expresiones hace que el músico, a través de las emociones
que evocan los diferentes sonidos del instrumento que toca y la forma de expresión
de la que se apropie, pueda conectar con el público al cual se dirige.

Expertos en Psicología y Neurociencia aseguran que la música es uno de los


factores que más producen placer en las personas puesto que libera dopamina en el
cerebro y esta se encarga de generar el placer en el ser humano. Asimismo, como
lo hacen las sustancias psicoactivas e incluso la comida.
Si bien la música genera distintas emociones no todas las personas la perciben del
mismo modo dado que cada una ha tenido diferentes experiencias en el transcurso
de su vida; por lo tanto, una pieza musical para alguien puede ser buena, mientras
que para otro puede resultar desagradable.
En este orden de ideas, el afirmar que una canción o un músico tengan el objetivo
de expresar una emoción o un mensaje específico, a través de los sonidos que
emiten, y que todos los receptores van a percibir lo mismo sería un error.
La música, además, es un lenguaje universal dado que por medio de ella es posible
expresar emociones, formas de pensar y sentimientos que, quizá, a través de las
meras palabras dichas expresiones se quedarían cortas a la hora de comunicarse;
tal como alguna vez dijo el filósofo Aristóteles, “La música expresa los movimientos
del alma”.

Andrés Escobar, pianista y director de la Fundación Pianissimo, manifiesta que “la


música le permite tanto al compositor como al intérprete expresar lo que en ese
momento de su vida esté sintiendo o lo que quiera compartir”, entonces una pieza
musical no va a ser interpretada de la misma manera hoy a como lo va a ser dentro
de uno o más años, sino que se va a ver mediada por la sensación de ese preciso
instante.
Del mismo modo, la música permite crear una conexión con las personas porque
esta se encuentra ligada a factores sociales, religiosos, económicos, políticos e
históricos que marcaron diferentes acontecimientos importantes en el mundo y, a su
vez, también lo hicieron en las vidas de los seres humanos.
En definitiva, la música ha marcado hitos históricos relevantes en la historia de la
humanidad y se ha convertido en una parte fundamental para el hombre porque
hace posible la comunicación y la expresión en diferentes ámbitos de la vida
cotidiana.

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