Reflexiones sobre el hogar y la soledad
Reflexiones sobre el hogar y la soledad
Noguera [5] Ángel Guinda [6] Juan José Espinosa Vargas [7]
Mónica Doña [8] Sol Ceh Moo [9] Ángel Ortuño [10] José
Luis Piquero [11] Julio Espíritu [12] Azahara Palomeque [14]
Pilar Alcalá [15] Jesús Tortajada [16] Joaquín Moreno
Pedrosa [17] Liyanis González Padrón [18] F. J. Hernández
Baruque [19] Valeria Correa Fiz [20] María Gómez Lara [22]
Alberto Santamaría [25] Eusebio Sánchez [26] Jorge Ortiz
Robla [28] Dalia Alonso [30] José Julio Cabanillas [31] Reina
María Rodríguez [32] Juan Alcaide Rubio [33] Jorge Pérez
Cebrián [34] Aitor Francos [37] Luis Muñoz [38] Constantino
Molina [39] Daniel Vázquez Calvo [41] Juan Carlos de Lara [42]
Azahara Alonso [43] Tirso Priscilo Vallecillos [44] Víctor
Jiménez [46] Antonio Barragán González [47] Gabriel Barrios
Fedriani [48] Inmaculada Caro Rodríguez [49] Alejandro Duque
Amusco [50] José Luis Torrego [51] Juan Álvarez [52] Beatriz
Hernanz [53] Ada Aurora Sánchez [54] Toni Montesinos [55]
José Luis Abraham López [64] José Carlos Rosales [56 y 65]
Ignacio Izquierdo del Valle [59] Emilio Aparicio Díaz y
Beatriz Pérez Sánchez [67]
Álvaro Valverde
QUESTIONS OF TRAVEL
[3]
Raquel Lanseros
MI VIDA ES UN VUELO DE REGRESO A MADRID
Madrid amordazada
Madrid superviviente
Madrid el rompeolas
Madrid ¡no pasarán!
[4]
Francisco Ruiz Noguera
ALFA & OMEGA
[5]
Ángel Guinda
[6]
Juan José Espinosa Vargas
EL HOMBRE SE ESTÁ QUEDANDO SOLO
[7]
Mónica Doña
INSTANTE
Me resulta imposible
describir el instante.
Cuando no sé si estoy,
ni dónde, ni en qué brazos.
Desconozco si grito,
si vivo, si habré muerto,
si me voy deshaciendo,
si soy yo, si soy tú.
Sólo sé que ese instante
de no saber, no importa.
Si he cerrado los ojos,
no hace falta más luz.
[8]
Sol Ceh Moo
LEELEMBALIL REFLEJO
Traducción de la autora
[9]
Ángel Ortuño
COMIENZO A TEMER QUE EL INFIERNO ME TRAGUE Y LA MUER-
TE ME VENZA Y ME ASESINE ETERNAMENTE LA FURIA DE DIOS
[ 10 ]
José Luis Piquero
NOCHES BLANCAS
A Bárbara Grande
Nastenka, piedrecitas
contra el cristal de mi ventana.
En mi copa de vino un ligero temblor
(como de algo que viene).
Así son los milagros: tan sencillos.
Ahora ve a querer.
Vete a hacer tu trabajo, y hazlo bien.
[ 11 ]
Julio Espíritu
¡DIOS!
¡Qué mujeres
qué hambre
qué miseria la nuestra
Dios!
¡Qué miseria
Dios!
Sé que lo comprendes
porque ríes
abres tus manos
como diciendo:
anda loco
maldíceme
vete
pero aquí estaré para volver a hundirnos
pudrirnos juntos
loco
[ 12 ]
justo en donde versas o ladras
o haces como viento
que vuelve en medio de la calle
vuelves con un gramo de verdad
loco
sólo un gramo
ya sin pálpito
vuelves
¡Qué miseria!
Quedarnos tembeleques
ebrios
marihuanos
con el hocico ensangrentado
en medio de la podredumbre
¡Dios!
Sé cuándo me miras
como diciendo:
haz lo tuyo
loco
haz lo tuyo
aquí nadie dice nada
hazlo
reviéntales la panza
corta sus deditos de un hachazo
anda
déjalas que sufran
que recen
¡Dios!
¡Qué mujeres
qué hambre
qué miseria!
[ 13 ]
Azahara Palomeque
convertir
estos restos en mi alimento, almorzar
la lozanía de los ceniceros creados en la obligación
de construir
cada día a nuestros muertos,
el gesto malabar del detrito entre la manos
con que se irgue el pan,
la luz vacía
en el canal del estómago.
[ 14 ]
Pilar Alcalá
Si se demorase tu recuerdo…
Me rompería la sangre
esta tarde
en el tiempo que duran las violetas.
[ 15 ]
Jesús Tortajada
VIVIR, NI MÁS NI MENOS
[ 16 ]
Joaquín Moreno Pedrosa
BALANCE
[ 17 ]
Liyanis González Padrón
NOSTALGIAS
A Raisa Leonor
[ 18 ]
F. J. Hernández Baruque
CARTA DESDE LA LLUVIA
[ 19 ]
Valeria Correa Fiz
CONJUROS
Norte y lejos,
centro y sur,
o muy cerca
son solo categorías
para pensar el mundo en sus distancias.
Tú y yo (mano y espera)
seremos como el trébol:
salvajes, al ras del suelo
buscando la extensión y la espesura
de lo que vive muchas vidas apretadas
en el espacio de una única noche.
Te espero aquí,
muy al centro de tu norte,
muy lejos de tu cerca,
donde cae la quinta noche:
aún faltan dos días para tu llegada
y mis pensamientos te buscan.
[ 20 ]
Ni la borra del café,
ni el vuelo de los pájaros,
ni los números,
ni los viejos dioses arbitrarios en su Olimpo,
ni un sutil golpe de dados dispusieron este encuentro.
[ 21 ]
María Gómez Lara
SACÚDETE Y ESCRIBE
sacúdete y escribe
para
dar contigo
hablar
para nadie hablar sola
hablar sobre todo cuando te falte el habla
cuando
te fallen las palabras de repente cuando se te rompan más que siempre y quieras
seguir viviendo como si no fueras tú sino y quieras seguir viviendo sin
preguntarte tanto
[ 22 ]
dónde estaba tu ruido cómo retumbaba
esa pura duda que te forma el registro exacto de tu voz quebrada tus huellas digitales
sacúdete y escribe mánchate las manos toca la tinta con los dedos
no te ahogues debajo
de tanto silencio ajeno
respira el silencio
que acarrean tus palabras las tuyas las débiles las torpes las caídas
esa ausencia tan tuya que sólo puedes conjurarla así con tinta derramada con
tinta que no
va
a ninguna parte con tinta que se agota
[ 23 ]
por eso sacúdete y escribe
aunque no tengas nada
que decir
moldéalo con el aire encerrado que no sale al buscar la palabra justa la que no llega
nunca
y quedas muda en el intento
sacúdete y escribe
para volver a ser
[ 24 ]
Alberto Santamaría
TEORÍA DE LO SUPERFLUO
I II
[ 25 ]
Eusebio Sánchez
EL MOISÉS DE LA DIOSA.
Yo liberé a tu pueblo,
lo guie por tus huellas a través de las tierras
muertas de sed y yermas hacia campo santo.
Le prometí lo prometido, ahora corre y ven
y dime antes de dejar que muera marchito, sin fe,
por qué ya no ardes, zarza incombustible...
[ 26 ]
me culpas de todo: de los pasos cansados
que abrieron caminos, diosa única de mi tierra,
para ver cómo, sin saber por qué, el pasado los borra.
[ 27 ]
Jorge Ortiz Robla
CREO
[ 28 ]
en la pared ovárica que en mesocarpio
envuelve la semilla
y se hace carne.
Creo en ti,
como creo en la libertad como doctrina,
como creo en la veracidad del tiempo,
como creo en el regusto del tacto,
como creo en la rotundidad
de la última palabra.
[ 29 ]
Dalia Alonso
FEDRA SUPLICA A HIPÓLITO
[ 30 ]
José Julio Cabanillas
SEÑORA DE LAS VIÑAS
A mi padre, in memoriam
[ 31 ]
Reina María Rodríguez
EL PESO DEL HUMO
[ 32 ]
Juan Alcaide Rubio
RECESO
[ 33 ]
Jorge Pérez Cebrián
ΟΥΤΙΣ
[ 34 ]
Después de tanto otoño hemos llegado.
Y la costa no fue nunca tan vasta,
tan mía y tan cercana,
como cuando la vi derramarse al horizonte;
abrir sus alas.
Alguien dijo
que serán del laurel, de sal, de lluvia
las flores que trae el viento a los que han muerto
y nunca les pisó la blanda arena.
Que nada a salvo se fundó en el mar
salvo acaso el horizonte y el ocaso,
y esas cosas
que se parecen demasiado a un todavía.
Que acaso aún queda tanto —todavía.
[ 35 ]
Y todo eso que queda
—y todo lo que queda es demasiado.
[ 36 ]
Aitor Francos
EL PERFUMISTA
[ 37 ]
Luis Muñoz
CIRCULACIÓN
El almuerzo de hoy.
Volaban las razones de la infancia.
El cacareo del sol
se filtraba en la sombra
del cañizo.
Ligados a las bocas, los ojos,
los pies que reían.
Estar donde meses, años antes
sin habernos ido.
La arena de cada uno
volcándose.
Cada uno siguiente
y aquí.
La lejanía, evaporada,
solo como un raro gusto
a hierro en la lengua.
[ 38 ]
Constantino Molina
SOLILOQUIO DE NAVEGANTE
[ 39 ]
Así has querido, pobre loco,
que mi nombre y el tuyo
queden por siempre unidos.
Y así será también
que la sangre extranjera
será tu misma sangre desde ahora.
Que de mi estoque vuelvas
prendado de mi envite
y que en la brava herencia de mi casta
tu libertad encuentres.
[ 40 ]
Daniel Vázquez Calvo
INFANCIA Y HOLOCAUSTO
[ 41 ]
Juan Carlos de Lara
LAS TRAMPAS DEL OTOÑO
[ 42 ]
Azahara Alonso
El gesto ante la cámara es la más clara autobiografía y los claroscuros del lenguaje
funcionan como lianas. ¿Dónde están los cocodrilos?
Esto es: esto es. Aquí alegremente se nombran cosas. Pero circulen, ya no hay nada
que ser. Atémonos a mástiles o metáforas mientras sigan sonando sirenas sin páni-
co en su estigma de homonimia, prado definitivamente verde donde pasta el don
de la ubicuidad. Nada que ver aquí, nos dicen, decimos desde lo mayestático y se-
guimos, elegantes, nombrando cosas en este tour por el casco antiguo del lenguaje.
Aún quedan trozos de muralla.
[ 43 ]
Tirso Priscilo Vallecillos
TRANSFORMERS
[ 44 ]
Si lo hicieras, rebosaríais palabras
llegaríais a las manos
abrazaríais la brutalidad
(probablemente él lo hiciese antes, con más fuerza
y mejor que tú).
Has ganado,
eres una persona pacífica
un hombre consecuente
un niño soñador
y enfadado
al que, en este momento,
le encantaría que su coche
fuera el mejor de los transformers.
[ 45 ]
Víctor Jiménez
PACTO DE SILENCIO
[ 46 ]
Antonio Barragán González
LUZ QUE SE EXTINGUE
Sobre el cuento “In Béthune”, de Lord Dunsany (1919)
[ 47 ]
Gabriel Barrios Fedriani
DE NINGÚN MODO
[ 48 ]
Inmaculada Caro Rodríguez
CADALSO
[ 49 ]
Alejandro Duque Amusco
CARRUSEL
[ 50 ]
José Luis Torrego
Nos amábamos
nos amábamos
como nos dejaron los tiempos
[ 51 ]
Juan Álvarez
PASEO DE LOS TRISTES
(Nocturno)
Gira la rueca
al paso tardo de la madrugada.
[ 52 ]
Beatriz Hernanz
[ 53 ]
Ada Aurora Sánchez
ACLARACIÓN
[ 54 ]
Toni Montesinos
DOS MIL AÑOS ATRÁS, HOY EN EL CARIBE
[ 55 ]
El estupor pensativo de Antonio Cabrera1
JOSÉ CARLOS ROSALES
El personaje poético que nos habla en los poemas de Antonio Cabrera es alguien
que anda observando las cosas que se encuentra, alguien que recorre senderos o
atraviesa colinas, alguien que mira la superficie de un estanque, alguien que sigue
con sus ojos las peripecias más difíciles de un halcón perseguido. La voz que nos
habla en las páginas de Piedras al agua, el último libro de Antonio Cabrera, es una
voz que, antes de alzarse, ha decidido pensar detenidamente en lo que va a decirnos,
en lo que quiere decirnos o decirse. Esa voz está hablando consigo misma, es un
flujo continuo o desvelado, la atención sosegada del que quiere saber lo que hay más
allá, lo que alguna vez hubo, aquello que, sin ocultarse, está oculto en los ojos de
esos tres caballos que pasan asustados, una nube que avanza o se prolonga, el tañido
de las gotas de lluvia.
Andar para mirar lo que el camino nos ofrece. Mirar para saber que siempre hay
algo más de lo que vemos. Saber un poco más para después alzar la voz y contar
aquello que se supo:
1 Estas palabras se escribieron y pronunciaron con motivo de la primera lectura (o una de las primeras) de Antonio
Cabrera en Granada, en febrero de 2011. Sirvan ahora de homenaje a este gran poeta enorme.
[ 56 ]
confirmaría en lo que ya sabemos o creemos saber. Observar para descubrir no
es lo mismo que observar para reconocer o reconocerse, buscar nuestras huellas o
nuestros rasgos en lo que nos rodea nunca nos descubriría nada nuevo. No toda la
poesía que indaga es poesía indagatoria, depende de qué se indague, de para qué (o
para quién) se indague. Algo de este noble propósito –indagar para descubrir– se
percibe en el poema “Piedras al agua”, el poema que da título al último de libro de
Antonio Cabrera:
[…]
[ 57 ]
mismo dice (en la poética ya aludida), “en la poesía encontramos un camino de
acceso seguro al conocimiento emocionado de la vida que así se intensifica”. Por
eso en los poemas de Con el aire (2004; Premio Ciudad de Melilla) o de Piedras al
agua encontramos una voz que se mueve, alguien que anda, alguien que recorre los
espacios del mundo observando, pensando, sintiendo. Y ese espacio generalmente
es la naturaleza, los bosques, un sendero, un espigón; pero también es la casa, el
espacio familiar o doméstico, un espacio que nunca se enfrenta u opone al otro, al
espacio del mundo, porque en la casa también está el mundo, hay un jarrón con
flores recién cortadas, el barniz de algún mueble, las monedas de níquel olvidadas
encima de una mesa:
[…]
Ahí se quedaron
y conservan aún en su metal,
pasados tantos días,
el ángulo de luz que les dejaste.
Piensa en el níquel.
Que tu mirada fija
perfore su dureza.
No podrá.
Sus brillos son tan yertos, sentirías
tan áspera su entraña.
si el poema está logrado entonces la promesa permanecerá incumplida sin que por
ello pierda intensidad ni capacidad de atracción; antes al contrario, hay pocas cosas
más agradables que ser receptores de promesas. La vida no basta, así que la promesa
intelectual y emotiva de la poesía busca recrearla, matizarla, iluminarla, complicarla,
hacerla, en definitiva objeto de conciencia, que es lo que propiamente le falta a la
vida. Esta entrada de la vida en la conciencia en forma de poesía nos hace esperar su
comprensión, algo emocionante que, sin embargo, nunca acabará de ocurrir. […]
Un poema, si es un buen poema, contiene una forma de promesa que nos mantiene
despiertos y expectantes ante la vida al obligarnos a sentirla y pensarla.
Los poemas de Antonio Cabrera son así: promesas que nos acompañarán esta
tarde y mañana, promesas emotivas que nos harán más conscientes esta noche y
pasado mañana, promesas intelectuales que nos harán más sensibles ahora y más
tarde. Para eso sirve la buena poesía, para ampliar los límites de nuestra conciencia,
los límites de nuestra emoción. Con la de Antonio Cabrera, el estupor pensativo está
garantizado.
[ 58 ]
Cien años de Borges en Sevilla. Otoño de 19191
IGNACIO IZQUIERDO DEL VALLE
[ 59 ]
Valencia, y por fin llegan a Andalucía. Se instalan en Sevilla posiblemente a finales de
agosto de ese año de 1919, pero con estancias en las ciudades de Córdoba y Granada.
Se hospedan en el Cecil Hotel situado en la plaza Nueva, establecimiento que
desaparecería en 1929 (sus dueños continúan con el negocio con el Hotel Preciados
de Madrid, para volver más tarde a Sevilla al adquirir el traspaso del Hotel Oriente,
que estaba situado en el edificio número 8 de aquélla misma plaza, y que a partir de
entonces pasa a llamarse Cecil-Oriente). Pero insistimos: el hotel donde se alojó la
familia Borges durante su estancia sevillana fue el originario Cecil Hotel; decimos esto
porque los testimonios gráficos que se han venido utilizando normalmente para evocar
el lugar de residencia de los Borges corresponden al Hotel Cecil-Oriente y no al Cecil
Hotel donde realmente se alojaron y que estaba ubicado en los números 14 y 15 de la
emblemática plaza sevillana, numeración antigua que no se corresponde con la actual5.
Adriano del Valle evocaría su primer encuentro con la familia Borges en las
páginas del Noticiero Sevillano a raíz de la publicación de Rompecabezas, obra
conjunta de Isaac del Vando y Luis Mosquera, recordando la ocasión en la que dio
una conferencia literaria en el Centro de Estudios Teosóficos el 18 de diciembre de
1919 sobre las nuevas tendencias líricas del Ultraísmo y los posteriores encuentros
al finalizar aquel otoño ahora del que ahora se cumple un siglo:
Nos reuníamos todas las noches en el hotel en que se hospedaba aquella familia
de artistas. Un hotel en la plaza Nueva, el que –según afirma su dueño en los
reclamos–tiene más balcones a la clara luz del mediodía.
Leíamos versos. Yo era el lector de cámara. ¿Te acuerdas, Luis? Yo leía bajo una
imaginaria urna de cristal que creía formar para Norah y para mí, con mi palabra
vibrante y recortada. Leía las prosas de Cansinos Assens; los motivos primaverales de
José María Romero; El poema de las calles triunfales de Isaac del Vando, que luego
tradujera Jorge Luis al francés; las prosas de Luis Mosquera; Satyrión de Rogelio
Buendía –la Fábula del Hermafrodito como la llamaba yo; ese incomparable poema
helénico que tiene mucho de oro y de las montañas de Lugones– el Himno del mar,
de Jorge Luis Borges (…) De aquellas reuniones nacieron bellas prosas y perdurables
versos. Unas prosas murieron en embrión, como La Misa del silencio, de Isaac.
Otras, llegaron a formar nebulosa, como mi “Poema Sideral” que no es más que
una evocación de aquellas tertulias literarias. En nuestras paseatas nocturnas, Isaac,
Mosquera, Jorge Luis y yo, éramos como los cuatro jinetes apocalípticos. A veces
también nos acompañaba Norah, como un camarada más, una blanca frente más
para soñar bajo las estrellas”6.
[ 60 ]
recuerda esta particular amistad unida a los últimos números sevillanos de la revista
Grecia, y recoge los recuerdos de Norah, que rememoraba esas veladas y la gallardía
del poeta a quien la propietaria del hotel llamaba “el sordao”, de quien la pintora
conservó en un álbum hasta el final de sus días el recorte del poema “Norah en el
mar”, publicado en el número 46, el 15 de julio de 1920, como último eslabón de
su amistad con “aquella perla intelectual”7 cuyo descubrimiento el sevillano reclamó
para sí como recuerda su hijo Adriano del Valle Hernández en la monografía sobre
su padre8.
Posiblemente en enero de 1920 los Borges abandonan Sevilla y se dirigen a
Madrid, tal como recuerda Jorge Luis en la primera de las cuatro cartas que dirige
a Adriano, publicadas y estudiadas junto con una tarjeta postal por Javier Herrera
Navarro9 y base de un artículo de Rosa Pellicer10:
Y le encarga saludos para Isaac (del Vando), Luis (Mosquera), Juan G (González
Olmedilla), Manolo y Miguel, dando idea así del grupo sevillano más cercano y
querido por Borges. Se despide así: “Te abraza, whitmánico Adriano”.
Poco después, el 28 de marzo de 1920, Borges le remite a su amigo una postal
de Toledo con el cuadro del Greco “La Pascua de Pentecostés”, en un contexto muy
especial porque Adriano les había mandado su “Poema Sideral” publicado el 20 en
Grecia dedicado a: “Norah Borges Acevedo, que cabalgó junto a mi corazón durante
tantas noches inolvidables. Y lo dedico también a mis amigos Isaac del Vando Villar,
magnífico como el Solimán Otómano y Luis Mosquera el fastuoso, que lee relatos
de crímenes sacrílegos en el alto campanario de una estrella”. El argentino elogia
sus versos: “Laus Deo himaláyico Adriano! Tu poesía es enorme. Quisiera tener
hojas amplias como horizontes para dignamente abrazarte. ¿Qué dicen Forcada y
los amigos? Tu affmo. Jorge Luis Borges Vale!”. Y en el reverso, unas deliciosas líneas
de Norah: “En esta mañana de sol en Toledo después de… en el paisaje que mira
al río y en la casa blanca de El Greco hemos pensado con Jorge en su magnífico
7 “Adriano del Valle y una amistad singular: Norah y Jorge Luis Borges”. Reproducido en Adriano del Valle (1895-1957).
Antología, editado por la Fundación el Monte y la Comunidad de Madrid, con motivo de la exposición en el centenario
del nacimiento del poeta comisariada por su hijo Adriano del Valle Hernández. Madrid y Sevilla, 1995. La propietaria
del hotel, que utilizaba este gracioso calificativo para Adriano de “el sordao” o quizás “er sordao” debería ser doña
Amadora Fonseca según el artículo antes citado. Otras dedicatorias además de las que aquí se mencionan fueron los
poemas “Novilunio de amor” en el número 37 de Grecia: “A Norah Borges dominadora Vésper divina que imprime la
huella de su sandalia estelar sobre el Mediterráneo que hay en mi corazón”; en el 40, “Alba Tarde y Nocturno”: “A No-
rah Borges reiteradamente y sin Palabras”. También en la revista Gran Guignol, “Amanecer” y “Salutación sin palabras”
además de “Ha nacido el Rabbí publicado el día de Reyes de 1920 en La Unión.
8 Adriano del Valle, mi padre. Editorial Renacimiento, Sevilla, 2006.
9 De Jorge Luis Borges a Adriano del Valle, epistolario inédito (1919-1922). Diario 16, Suplemento de Cultura, 23 de
julio de 1991. Manuscritos 22279- 9 al 13 del archivo personal de Adriano del Valle, Biblioteca Nacional de España.
10 Cartas de Jorge Luis Borges a Adriano del Valle. Voz y Letra: Revista de Literatura. Vol. 1 nº 2, 1990.
[ 61 ]
poema! Se lo agradezco en infinito. Es lindísimo!. Es un derroche de estrellas. A Ud.
mis recuerdos”11.
A finales de abril de 1920 Los Borges vuelven a Mallorca y prolongan su segunda
estancia hasta su regreso definitivo el 4 de marzo de 1921; desde la isla le dirige una
segunda carta “en vísperas de abandonar Mallorca” y le anuncia que embarcarán
ese día desde Barcelona hacia Buenos Aires y que “a todos incluso a Norah nos
desagrada eso de volver a América. Espero estar de vuelta en España antes de un año
de destierro.” En esta carta le dice: “Aplaudo tus últimos poemas creacionistas”. Y se
despide: “No te fijes en las cosas que he ido hilvanando en estos renglones, pero sí en
el calor cordial que hay debajo. Ya sabes que te quiere y te admira Jorge Luis Borges.”
Las otras dos cartas conservadas serán ya a su regreso, desde Buenos Aires. Una
escrita probablemente en el verano de 1921 hace mención al segundo (que sería
el último) número de Prisma, la revista mural dirigida por Borges; le anuncia que
le mandará el ejemplar en cuanto salga, con su “Poema Pastoral”, le felicita por su
casamiento próximo y le pregunta si vio el primer Prisma donde copiaron el poema
“Naufragio” que ya había salido en el número 3 de la revista Ultra.
Con alegría (“Entrañable amigo: me despertaron una mañana llena de sol y
tus cartas”), comienza la cuarta carta conservada de Borges, ya de 1922; felicita al
sevillano por sus poemas, especialmente por “Claridad”, “tan límpido, tan sonoro y
tan diamantino” y anuncia su publicación en el segundo número de Proa, que “con
un formato semejante al de Ultra, reemplaza hoy en los quioscos y escaparates a la
durmiente o fenecida revista mural”. Le dice que le mandará las revistas solicitadas,
pide que haga lo posible por remitirle los números de Ultra donde aparezcan sus
colaboraciones y le agradece la dedicatoria de “Poema Pastoral” aparecido en Prisma,
sin la dedicatoria: “resulta un tanto enfático y vanidoso que en mi propia revista
salgan poemas dedicados a mí”.
Aquella amistad de Norah, Jorge y Adriano, iniciada en Sevilla, de una manera
casual, cuando aquel otoño, ya centenario, regalaba los últimos suspiros, y que fue
presencial apenas un mes, resultó ser muy fecunda para las letras y el arte hispanos.
Hizo posible desde aquel primer poema una nutrida colaboración escrita y dibujada
de Jorge y Norah; primero en Grecia, pasando por Ultra y Tableros, así como la del
sevillano en las argentinas Prisma y en la primera edición de Proa, con intercambiadas
dedicatorias. Sin olvidar la participación de los tres amigos en él único número que
salió de Reflector. Ni aquel bello poema dedicado por el “whitmánico Adriano” a la
joven musa titulado con la primera palabra y que comienza así: “Silencio / nido de
orugas en las ramas del tiempo…”.
11 En la exposición “Otras miradas” esta postal fue la pieza de la Biblioteca Nacional que se exhibió junto, y exclusi-
vamente, con un fresco de Norah Borges de la colección Es Baluard Museu d’Art Modern i Contemporari de Palma.
9 de octubre a 9 de diciembre 2012.
[ 62 ]
La sombra de Eurídice Desde el desengaño reposado y sin remor-
dimiento, Antonio Aguilar traza las líneas de
una alentadora esperanza desde la introspec-
JOSÉ LUIS ABRAHAM LÓPEZ
ción de un interior oceánico que busca estoi-
camente una reconciliación personal. Senti-
Antonio Aguilar Rodríguez mientos, pensamientos y sensaciones activan
Canciones para el día de después el recuerdo y la memoria como camino de
Huerga & Fierro, 2018. aprehensión de sí mismo, por el cual lo preté-
rito dota de sentido relevante al presente.
Claridad y pureza verbales emanan a lo largo de Lejos de ser el pasado oscuro tiempo ani-
Canciones para el día de después, último poemario quilado, el poeta transmuta su pesar en una
del poeta murciano Antonio Aguilar. El libro voluntad de ser.
está formado por un total de veintisiete poe- En este sentido, el árbol, la habitación, el
mas dividido en tres partes, de diez, siete y diez círculo adquiere un relieve esencial. La litera-
poemas respectivamente que en su conjunto tura en general, y la poesía en particular, cons-
vienen a constituir un espejo del dolor que nos tituye toda una dialéctica, y aunque asistimos
asalta inesperado y para el que el poeta tiene a la cristalización de la voz autorial con su yo
sus nombres paradigmáticos. Entre la Eurídice más íntimo, también da lugar a un diálogo
inicial y el Orfeo reanimado del final del libro, que fácilmente el lector puede tener consigo
Antonio Aguilar sitúa la vida con sus claroscu- mismo, merced a la experiencia universal que
ros hasta la salida del infierno, en un sugerente centra el libro: el desarraigo que el hombre
viaje en busca de la identidad personal. siente por un desengaño amoroso. El poe-
Este poemario perfila un camino también mario avanza desde una luz inesperadamente
ético como se deduce cuando el poeta mani- quebrada a un punto de inicio y no retorno.
fiesta su parecer de cómo el tiempo aplica so- De la proverbial capacidad de auscultación
bre las vivencias un color distinto al que reco- del autor derivan unos versos cálidos y reflexi-
nocimos en el momento de vivirlas («Año de vos (lejos de especulaciones subjetivas) que
nieves»). Así, busca una nueva cartografía que retratan al hombre en su tránsito y salida de
no solo recuerde lugares ya conocidos sino la penumbra, de esos recuerdos que aguardan
que igualmente le permita marcar en su super- para acecharnos con sus cautivas garras pero
ficie un punto de orientación para el presente, que nos conducen a la identidad primitiva y
una vez que ha pisado las escaleras del abismo esencial.
y asciende vertiginosamente hacia una luz, si Poesía honda y transparente, limpia de re-
no radiante sí reveladora. tórica banal y adscrita en ocasiones al adjetivo.
En la primera parte titulada «Canciones», En momentos puntuales toma el pulso a la na-
el poeta permanece en ese ingrato sentir que rración (léase la primera estrofa de «Canción
nos sitúa de pronto en el centro del abandono de la muchacha de provincias») frente a otras
(«Canción del miedo»), en el terreno yermo composiciones más estáticas donde el primer
del desarraigo vital. Pero desde este estado de plano lo ocupa uno de los filones fundamenta-
sitio y a solas con la aflicción se instala el sen- les del libro: la esperanza «nace como una flor,
timiento de la esperanza (aunque consciente- / como una flor se pudre».
mente fugaz) y del parpadeo incesante de nue- A nivel estilístico son frecuentes las para-
vos días por venir. Ahí se fragua el itinerario dojas sostenidas en binomios recurrentes: «su
del renacer entre pérdidas y ausencias. En la verdad se desgrana / como una gran mentira»,
instantánea de una foto el poeta pone nombre «nada de aquello es más verdad que el pasmo
a los sentimientos desde una sentida paradoja: / de su mentira». También la repetición léxica
«Hermanos el deseo y su gemelo la angustia, como el empleo de estructuras paralelísticas
/ diez años son un valle pronunciado, / los conquistan el efecto sonoro y semántico si-
extremos están tan cerca / y sin embargo los multáneamente. El poeta encuentra en el símil
separa un insondable / abismo». el recurso idóneo para dar forma, a partir de
[ 64 ]
la semejanza, a sensaciones profundas. Ahí Dicho así parece algo sencillo, una tarea sin
tenemos la visión moderna de la alegoría del demasiadas complicaciones. Pero me parece
tejido que desentraña la urdimbre de la vida: que no es así. O que no ha sido así. Veamos:
«y sabes que si tiras de este hilván / no volve- escribir es ordenar, poner orden en las pro-
rán los días que se fueron, / que ya nadie dirá pias palabras y en las propias ideas, teniendo
que estabas / al otro lado, / que este ovillo de en cuenta que muchas veces algunas de las
sombras / fue el suéter de tu vida». palabras que escribimos no son exactamente
También ocupan un lugar importante las las que habíamos pensado. También hablar es
estructuras trimembres muy variadas y de ordenar, sólo que mientras hablamos pode-
gran eficacia expresiva. En unos casos con mos cambiar de opinión o de tono y volver
construcciones verbales («que tuvo que esta- sobre lo dicho para decir lo contrario o insis-
llar, / que tuvo que romperse, / que hacer- tir en lo ya dijimos, pero con otras palabras
se mil pedazos»); en otros con enumeración o, tal vez, con las mismas. Con la escritura las
de adjetivos calificativos («de estas canciones cosas funcionan de otro modo, entre otras ra-
huertas, / inanes, desnutridas»). Llaman más zones porque la escritura tiene una voluntad
la atención los casos que tienen como marca de permanencia que va más allá de nuestras
simétrica triádica el símil: «Como un rayo de intenciones. Y más si estamos hablando de la
luz quebrándose, / igual que un remo que se escritura de un poema: hay que ordenar las
dobla / mientras avanza por el agua, / como ideas y las palabras, no desatender acentos y
una hebra de luz». Construcciones ternarias sonidos, considerar la disposición versal de
estas que alcanzan su máxima condensación nuestras frases, pensar los límites de cada
en el poema «Principio y fin del miedo» al ha- estrofa, en fin, escribir poemas es un trabajo
llarlas en cada una de las cuatro estrofas de bastante complicado.
la composición. En «Canción del otro» queda Pero ordenar los poemas escritos, o en
rubricada esta inclinación hacia el paradigma trance de escribirse, para conformar con
trimembre a través de la anáfora. ellos un libro puede volverse una tarea más
Antonio Aguilar alude a un «allí» y un «en- ardua de lo que alguien pudiera imaginarse.
tonces» que va paulatinamente actualizándose De modo que, si de lo que estamos hablando
hasta un «aquí» y «ahora», una evolución y ma- es de armar un nuevo libro con poemas que
durez en el ser y estar del poeta, constituyendo ya tenían un sitio propio en otros libros an-
casi una épica de la deconstrucción. De esta teriores, ese trabajo puede convertirse en un
forma reconocemos en Canciones para el día de auténtico laberinto. Y más cuando los poemas
después una estética de la fragmentación del ser escogidos para conformar Caras B no lo han
por el dolor y, por otra, una estética de la to- sido por razones temáticas o escuetamente
talidad, que tiene su correlato en la estructura cronológicas. Álvaro, si no recuerdo mal, ya
circular del conjunto. había publicado otra selección de sus poemas,
me refiero a Suena una música (Sevilla, 2008).
Dejando a un lado que, desde esa, fecha Álva-
ro ha publicado, al menos, cuatro libros más
de poesía (La canción del outsider, en 2009; la pe-
Las dos caras son una culiar recopilación o antología de POPoemas,
en 2014; Fumando con mis muertos, en 2015; y
JOSÉ CARLOS ROSALES la reunificación de un ciclo huérfano, el que
podríamos llamar ciclo de Florencia, en Diario
Álvaro Salvador de Firenze, de 2017), podríamos preguntarnos
Caras B –más allá de las razones temporales– qué cir-
Juancaballos de Poesía, 2018 cunstancias o criterios hacen de esta antología
una antología diferente o necesaria.
Caras B nos trae una selección de poemas de El profesor Miguel Ángel García, en el
Álvaro Salvador realizada por el propio poeta. prólogo con se abre este libro, usa una ex-
[ 65 ]
presión que me parece bastante acertada para mas de Caras B sirven para constatar algunos
caracterizar esta selección, la llama “canon de esos ajustes que muchas veces surgen al
de reserva”; es decir, un conjunto de poe- margen de nuestra voluntad consciente, ajus-
mas que, más o menos alejados de los que tes que nunca supondrán la pérdida de ese
habitualmente aparecen en otras antologías clima de desarraigo tan frecuente en la poesía
de Álvaro Salvador, “filtrados por él mismo de Álvaro Salvador, no olvidemos que uno de
o por otros antólogos, a veces simplemente sus últimos libros se titula, no casualmente,
por los lectores” (p. 20), sugieren “un segun- La canción del outsider (2009); pues el solitario
do canon”. Ya sabemos que cada antología es “joven / que solía bailar solo / bajo ambigua
un canon nuevo, un balance; pero también un luz de cada discoteca. […] con la mirada tris-
haz de relaciones, de cruces y de réplicas. Y te perdida entre muchachas” (pág. 68), ha ido
en este caso, si exceptuamos los once poemas poco a poco afianzando su extrañamiento en
con los que se cierra el volumen –“Poemas una urbe en la que no se reconoce: “Yo me
inéditos (20152018)”–, la selección va desgra- alegro. En mi interior sonrío / y me alegro de
nándose sin que los títulos de los libros de no disimular, / de que se note / lo poco que
donde proceden sirvan para subrayar (desde me siento de este pueblo” (pág. 105).
el índice) una génesis, un orden. Y, si bien Me atrevería a decir que, si bien este libro
su disposición se rige por la fecha en la que nos trae ese “canon de reserva” al que se re-
fueron publicados, percibo la voluntad de fería Miguel Ángel García, también podría
elaborar con ellos otra visión, otro paisaje, el pensarse que, dentro de ese canon, como si
paisaje subyacente. Es verdad que la realidad se tratara de un juego de espejos, podrían ras-
siempre tiene dos caras, el haz y el envés, pero trearse sutiles emparejamientos, dobles enla-
también es cierto que no es fácil separar una ces como los ya aludidos, emparejamientos y
de otra; pues, en más de un ocasión, a lo largo enlaces entre las dos caras de una experiencia
de las páginas de Caras B, puede rastrearse la siempre abierta a los nuevos estímulos, el haz
realidad bifronte de las cosas o de la vida. Así, y el envés de la misma hoja, ya sea la hoja de
mientras en los viejos espacios de un edificio una herencia cultural, la de la grieta del tiem-
renacentista (en “Hospital Real, guarda del po o la de la vivencia amorosa. Esos serían
tiempo”), la voz poética recoge los residuos los tres ejes centrales donde queda alojada
cruzados de una historia reciente (“quedan la aventura poética de Álvaro Salvador: la
presas las voces a la estancia, / palabras fijas revisión de la cultura heredada (en “Hospi-
al dintel del patio, / el cuarto patio donde en tal Real, guarda del tiempo”, en “La pequeña
viento atrapa / susurros y canciones de laúd bañista” o en “Contra usura”), la insondable
y vihuela”, pág. 32); algunas décadas más tar- grieta del tiempo (en “Por el camino nuevo”
de, cuando se mira un óleo de Ingres (en “La o en “Los territorios perdidos”) o la vorágine
pequeña bañista”), la consideración poética azarosa del amor (en “Qué será, será…” o en
que la tradición cultural provoca es otra muy “Otra carta de amor”). Todos ellos trazados
distinta; y entonces la mirada del autor se de- bajo el propósito de transformar el poema y
tiene y escudriña ”la grandeza de un plano se- revisar críticamente las tradiciones poéticas
cundario”, ya que nos hace ver cómo la figura heredadas para, desde ese baluarte literario,
de “una mujer vestida con un tul transparente transformar el mundo, núcleo decisivo del
/ conduce a una muchacha hacia el río”; un movimiento poético granadino de la otra sen-
detalle escondido, ese plano menor que nos timentalidad, del que Álvaro Salvador fue su
devela la otra dimensión del mundo: “Como principal artífice. De ahí que sean abundantes
ocurre en la vida, / también los otros planos los poemas que nos plantean (o se plantean)
cuentan […]. / Como ocurre en la vida, / la construcción de un discurso poético dife-
también en la pintura se esconden los deseos” rente, una lírica que no se quedara anclada
(pág. 93-94). en los presupuestos heredados; leamos, por
El tiempo pasa y profundiza las grietas ejemplo, los poemas “Sozein ta fainomena”,
que las cosas tienen o tenían. Muchos poe- “Las cortezas del fruto” o, también, de alguna
[ 66 ]
manera, “Los encuentros”. Todos ellos serían La naturaleza es un
el resultado de un “intento tenaz para lograr
esa poética [materialista]” a la que dedica su televisor roto
riguroso análisis el profesor Miguel Ángel
García en el prólogo ya citado. EMILIO APARICIO DÍAZ Y
Si con POPoemas (Granada, 2014) podía- BEATRIZ PÉREZ SÁNCHEZ
mos asomarnos a la poesía juvenil de Álva-
ro Salvador, a sus primeros libros publicados Menno Wigman
(Y..., de1972; o La Mala Crianza, de1974),
Descuidado con la fortuna
con Caras B se nos ofrece la oportunidad de
asomarnos a su poesía más madura (De la pa- Trad. de Antonio Cruz Romero
labra y otras alucinaciones, de 1975; Los Cantos Ravenswood Book, 2018.
de Ilíberis, de 1976; Las Cortezas del Fruto, de
1980; El agua de noviembre, de 1985; La con- Menno Wigman (1966-2018), uno de los poe-
dición del personaje, de 1992; Ahora todavía, de tas más destacados en lengua neerlandesa de
2001; La canción del outsider, de 2009; y Fumando su generación, ha vuelto a demostrar su ca-
con mis muertos, de 2015; más la recuperación pacidad de hacer hermoso el lado más som-
del Diario de Firenze (1979-1983), publicado brío de la vida. Después de la publicación de
tardíamente en 2017), una panorámica cuyo la antología En verano todas las ciudades apestan, la
angular ahora es más amplio, más rico, pues editorial Ravenswood se ha encargado de edi-
incluye -como en el óleo de Ingres- otros tar y traducir Descuidado con la fortuna. Mediante
planos, otros deseos, que sólo el tiempo ha imágenes de gran potencia, Wigman nos tras-
sido capaz de hacer visibles, plenamente vi- lada sus meditaciones sobre la muerte, la en-
sibles. Así ocurre, por ejemplo, en uno de los fermedad o la decadencia emocional y social
poemas más espléndidos de estas Caras B, el creando ambientes dramáticos e imperfectos
titulado “Sarmientos” (pág. 102), donde los en los cuales la luz, especialmente la blanca,
planos secundarios y los primeros planos, se son elementos esenciales: “… y me desperté
han vuelto planos principales, es decir caras A: asustado, indefenso, en una sala blanca. / En-
“Toco con una mano los dedos de mi mano, / tonces de mi regazo eché a patadas a la Belleza
estrechos, firmes, tibios, / con perfección de- / y aparecí cantando un siniestro relato.”
lineados / por las yemas de los dedos de mis La poesía de Menno Wigman trabaja para
manos. / Los toco, como si fueran dedos / de que lo convencional se sublime en lo apócrifo.
otra mano, / como una carne ajena, / como si Habla de una realidad próxima, palpable, a la
fuesen dádivas de otro / que se acercan a mí / luz de los asuntos humanos, donde objetos,
y me acarician / antes que el tiempo acabe”. Y personas y circunstancias son los materiales
este poema podría ser el haz –o el envés– del cotidianos con los que el poeta intenta descri-
que se titula “Jubileo” (“[…] que este sol tan bir un contexto auténtico. Pero al tiempo que
templado y clemente / se despida una tarde describe con estilo realista, el propio acto poé-
sin viento / para no volver más”, pág. 87.); y tico transfigura lo real en objeto más allá de lo
conformar con él las dos caras de una misma real: en objeto mítico. Y es ahí, donde reside
moneda (o de un mismo disco), caras que el –incluso a su pesar– la hondura de su poesía.
tiempo, tal vez, volverá indistinguibles, con- El poeta transfigura esa existencia –con la cual
vertirá en iguales, al fin y al cabo ambas caras se encuentra a gusto por su prensibilidad y ve-
están regidas por un mismo propósito, dejar rosimilitud a través de un lenguaje sencillo–
noticia “como un cuchillo negro alojado en desde la creencia palpable de que esa realidad
la vida, / hundido en la esperanza que arrulla es algo que un sujeto creador puede percibir
al corazón” (pág. 48). Ya lo dije: seleccionar en su totalidad desde el primer atisbo de la
y ordenar poemas propios es un trabajo muy mirada. Pero esto es sólo el comienzo de su
arduo (y arriesgado) del que Álvaro Salvador escritura. Decíamos en la anterior acotación:
ha sabido salir airoso, sin mácula. “Y pese a sí mismo” como aludiendo al hecho
[ 67 ]
de que el poeta gusta de la sencillez y el estilo la mañana una mano frota / el sueño de tus
cercano, alejándose de lo artificioso y retórico, ojos con saliva, la fila, / la lección de cálculo
pero al mismo tiempo, haciéndose conscien- y luego agua, blanco / y sagradamente te vas
te, en medio del camino que conduce al acto nadando.”
poético, de la indocilidad de lo real que no se Tal como señala Antonio Cruz Romero,
presta del todo a ser real desde un lenguaje editor y traductor de la obra, las influencias
puramente consuetudinario, y a veces procaz. literarias de Wigman “caminan por el oscuro
Este es el punto de tensión, entonces, donde romanticismo de E.A. Poe, pasando por el
Wigman queda perplejo ante esa certeza in- simbolismo de los decadentistas Laforgue, Lo-
solidaria en su descripción desde un realismo rrain, y por supuesto Baudeleire y los poètes
sucio. Y es ahí desde donde percibe, en un ge- maudits, con giro al final en el que su poesía
neroso acto de contrición, que lo real debe ser queda atravesada por el postmodernismo más
transfigurado en acto simbólico, sublimando absoluto. Definido como ‘el dandi de la des-
los materiales de lo real –stricto sensu– en mate- ilusión’, el sugerente y singular de Wigman re-
riales poéticos. bosa de un doloroso y agónico romanticismo
Algunas de sus temáticas, como la muerte que tiene lugar en oscuros poemas, no exentos
y la enfermedad son obsesivas en el universo de fina ironía y humor, repletos de situaciones
simbólico del autor. Con un ritmo sosegado y intensas y dramáticas.” Por ejemplo: “Y ahora,
unos versos oscurecidos el poeta nos condu- casi treinta y seis años, enfermo y huraño, / alejado
ce por las calles que cruzan el río Ámstel, por por la poesía de todo cuanto te rodea, / ahora te miras
su tiempo de convivencia con la enfermedad la mano y escupes en tu pluma. / ¿Es repugnancia?
y sus propias fijaciones psicológicas. El autor ¿Odio a ti mismo? ¿Quizá impotencia? / Nun-
nos evoca recuerdos infantiles y de juven- ca tendrías que haber visto un poema”.
tud con la nostalgia del adulto, acercando al Cabe destacar la personalísima labor de
presente aquello que ya no está, pero que la traducción del neerlandista Antonio Cruz Ro-
memoria no ha permitido borrar. Lúcidos y mero, becado por la Casa del Traductor de la
sin menoscabar en alguna ironía, así son los ciudad de Ámsterdam que amplía su trabajo
versos del poeta al que tantas preguntas sobre- con las vistitas a dicha ciudad. Aprovechamos
venían durante la madrugada. estas líneas para sugerir la lectura del Diario
Estas escenas retrospectivas de la infancia de Ámsterdam de Cruz en: [Link]
y la juventud, en las que una madre muy pre- [Link]/.
sente en el poemario, conducen al lector en- En días lúgubres para la poesía actual a
tre el instante actual, el recuerdo, la luz y la causa del ascenso de la poesía comercial, de la
atmósfera exterior e interior. Momentos que exhibición y del espectáculo de masas, Menno
sitúan al poeta como un ejemplo del hombre Wigman provoca un interés mediante la be-
postmoderno angustiado y carente de certe- lleza de sus imágenes y sus meditaciones para
zas: “De repente, muy extraño, un miércoles luego permanecer en sus paisajes observando
de vieja luz, / tienes que ir a la escuela y por el paso de sus nubes, deformes y lejanas.
[ 68 ]
JOSÉ LUIS ABRAHAM LÓPEZ (Cartagena, 1973) se ha encargado de varias ediciones críticas.
Como poeta ha publicado A ras de suelo (1996), Asuntos impersonales (1998), Golpe de dados (2005) y
Somos la sombra de lo que amanece (2014). • JUAN ALCAIDE RUBIO (Alcalá de Guadaíra, 1976) es
licenciado en historia por la Universidad de Sevilla. Está a punto de aparecer su plaquette Estancia
del aire. • PILAR ALCALÁ (Sevilla, 1962), secretaria de la asociación “Con los Bécquer en Sevilla”,
ha publicado los libros de poesía Adamar y puntos suspensivos (2017) y Poemas de názora y azófar (2019).
• AZAHARA ALONSO (Oviedo, 1988) es gestora cultural, crítica literaria y autora del libro de
aforismos Bajas pasiones (2016) • DALIA ALONSO (Gijón, 1996) ha publicado en las revistas
Anáfora y Maremágnum. Prepara su primer libro de poesía. • JUAN ÁLVAREZ (Alcalá de Guadaíra,
1974) ha desempeñado diferentes oficios. Por qué cortarse una oreja (2018), maduro y de un virtuosismo
formal que se apoya en la rima, es su primer libro. • EMILIO APARICIO DÍAZ (Santa Cruz de
los Cáñamos, Ciudad Real, 1976) es crítico de poesía en diferentes medios digitales. • ANTONIO
BARRAGÁN GONZÁLEZ es profesor de Música en un instituto de Sevilla. Se ha formado en
el taller de poesía de la librería Casa Tomada. • GABRIEL BARRIOS FEDRIANI es un poeta y
matemático gaditano residente en Sevilla. Es autor de Amor, humor y polisemia (2013). • JOSÉ
JULIO CABANILLAS (Granada, 1958, pero residente desde hace muchos años en Sevilla)
recogió una selección de su obra poética en Vigilia (2014). • INMACULADA CARO
RODRÍGUEZ (Sevilla, 1973) es doctora en Filología Inglesa y profesora de literatura en el
Departamento de Literatura Inglesa y Norteamericana de la Universidad de Sevilla. • SOL CEH
MOO es una escritora yucateca en lengua maya. Con Los pasos perdidos se ha convertido, en 2019,
en la primera mujer en ganar el Premio de Literaturas Indígenas de América. • VALERIA
CORREA FIZ (Rosario, Argentina, 1971) es autora de los libros de poemas El álbum oscuro (2015)
y El invierno a deshoras (2017, Premio Claudio Rodríguez). • MÓNICA DOÑA, nacida en Jaén y
residente en Granada, ha publicado los siguientes libros de poesía: Nueve lunas (2000), La cuadratura
del plato (Premio de Poesía Vicente Núñez, 2011), Adiós al mañana (2014) y ¿Quién teme a Thelma &
Louise? (2017), finalista del Premio Andalucía de la Crítica 2017. • ALEJANDRO DUQUE
AMUSCO (Sevilla, 1949) reside desde hace muchos años en Barcelona. Autor de numerosos
trabajos sobre Vicente Aleixandre, reunió una selección de su propia poesía en Lírica solar. Antología
personal (2008). Su último poemario publicado es Escritura de estío (2019). • JUAN JOSÉ ESPINOSA
VARGAS (Sevilla, 1956) es autor de poesía visual y libros objeto. Ha publicado cinco poemarios,
entre ellos Marzo o la traducción del aire (Premio Ánthropos de Poesía, 1984). • JULIO ESPÍRITU
(San Sebastián del Sur, Jalisco, 1986) ha publicado poemas en obras colectivas y antologías. En 2015
ganó los Juegos Florales de Zapotlán el Grande. • AITOR FRANCOS (Bilbao, 1986) es psiquiatra.
Sus libros de poemas incluyen Igloo (2011), Un lugar en el que nunca he escrito (2013), Las dimensiones del
teatro (2015) y Las gafas de Pessoa (Premio Iberoamericano Hermanos Machado, 2018). También ha
publicado los aforismos de Fuera de plano (Premio José Bergamín, 2016). • MARÍA GÓMEZ
LARA (Bogotá, 1989) ha cursado estudios de doctorado en la Universidad de Harvard. Obtuvo
con Contratono (2015) el Premio Loewe a la Creación Joven. • LIYANIS GONZÁLEZ PADRÓN
(Pinar del Río, Cuba, 1971) es catedrática y poeta. Ha publicado Estaciones de sombra (2005), Cofre de
alquimias (2008), Cambios de nombre (2012) y Papeles nocturnos (2016). Reside en Quito (Ecuador). •
ÁNGEL GUINDA (Zaragoza, 1948), autor de más de veinte libros de poemas, obtuvo en 2010 el
Premio de las Letras Aragonesas. En 2018 ha publicado la antología Poemas de la cabeza y el libro
ilustrado Espectral Cómic. • BEATRIZ HERNANZ (Pontevedra, 1963) dirige el Instituto
Cervantes de Palermo. Su obra poética más reciente es Habitarás la luz que te cobija (2017). • JAVIER
HERNÁNDEZ BARUQUE (Villanueva de los Infantes, Valladolid, 1952) publicó su primer
libro de poemas en 1986: La esgueva azul. Luego ha publicado ocho más. 39 peldaños (sextinas) es de
2018. • IGNACIO IZQUIERDO DEL VALLE (Madrid, 1964) es abogado. Autor de El Blog de
[ 70 ]
Onda, de varios artículos y conferencias sobre el poeta Adriano del Valle, ha colaborado en
exposiciones plásticas y literarias en Sevilla, Lisboa y Málaga. • VÍCTOR JIMÉNEZ (Sevilla,
1957) es autor, entre otros libros de poemas, de La mesa italiana (2015) y Frecuencia modulada (2018).
En 2009 seleccionó su poesía en El tiempo entre los labios. • RAQUEL LANSEROS (Jerez de la
Frontera, 1973) es autora de seis libros de poemas propios y de traducciones de Edgar Allan Poe y
Sylvia Plath. En 2018 publicó Matria, Premio de la Crítica y Premio Andalucía de la Crítica. • JUAN
CARLOS DE LARA (Huelva, 1965), autor de cinco libros de poemas, ganó con Depósito de objetos
perdidos (2016) el Premio Leonor • CONSTANTINO MOLINA (Albacete, 1985) logró con su
libro Las ramas del azar el Premio Adonáis 2014 y el Miguel Hernández de Poesía Joven. Después
ha publicado Silbando un eco extraño, Premio Alfons el Magnànim. • TONI MONTESINOS
(Barcelona, 1972) es crítico literario y redactor jefe de la revista Qué Leer. Ha reunido sus versos en
Alma en las palabras (2015). • JOAQUÍN MORENO PEDROSA (Sevilla, 1979) es profesor de
Teoría de la Literatura de la Universidad de Sevilla. Con su segundo libro, Largo viaje (2014) obtuvo
el Premio Adonáis. • LUIS MUÑOZ (Granada, 1966) dirige el Máster de Escritura Creativa en
español de la Universidad de Iowa. Ganador entre otros premios del Generación del 27, su libro de
poemas más reciente es Vecindad (2018). • JORGE ORTIZ ROBLA (Las Palmas de Gran Canaria,
1980) ha publicado varios libros de los poemas. Resiliencia es de 2019. Codirige la revista Crátera. •
ÁNGEL ORTUÑO (Guadalajara, México, 1969) ha publicado varios libros de poemas. Tu
conducta infantil ya empieza a cansarnos es de 2017; Gas lacrimógeno y otras cosas que no son poemas, de 2018.
• AZAHARA PALOMEQUE (1986) es doctora por la Universidad de Princeton. Es autora de
American Poems (2015) y de En la ceniza blanca de las encías (2017). • JORGE PÉREZ CEBRIÁN
nació en 1996 en Requena (Valencia), y se trasladó a Madrid en 2017. Desde ese mismo año cursa
el grado de Filosofía en la UNED. El poema aquí publicado es adelanto de su primer libro, La voz
sobre las aguas. • BEATRIZ PÉREZ SÁNCHEZ (Barcelona, 1974) es autora de cuatro libros de
poemas, el más reciente de los cuales es Empty, ojos cerrados (2018). • JOSÉ LUIS PIQUERO
(Mieres, 1967) ha traducido a numerosos autores en lengua inglesa. Su obra poética le ha valido el
Premio Ojo Crítico de RNE. Tienes que irte es de 2017. • REINA MARÍA RODRÍGUEZ (La
Habana, 1952), autora de una amplia obra poética, ha obtenido el Premio Nacional de Literatura de
Cuba en 2013 y el Iberoamericano Pablo Neruda en 2014. • JOSÉ CARLOS ROSALES (Granada,
1952) es autor de varios libros poemas, los últimos de los cuales son Si quisieras podrías levantarte y
volar (2017) y Años larguísimos 1968-2018 (2019). • FRANCISCO RUIZ NOGUERA (Frigiliana,
Málaga, 1951) ha ganado los premios Ricardo Molina, Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez y
Generación del 27. En Ventanas interiores (2007) reunió una antología de su obra poética. • ADA
AURORA SÁNCHEZ (Colima, 1972) es una profesora e investigadora mexicana. Autora en
diferentes géneros, también ha publicado poesía: Un deseo como llama urgente (2015). • EUSEBIO
SÁNCHEZ CABELLO es alumno de la Universidad de Sevilla. Este es el primer poema que
publica. • ALBERTO SANTAMARÍA es profesor de Teoría del Arte. Ha publicado varios libros
de poemas recogidos en El huésped esperado. Poesía reunida 2004-2016 (2016). • JOSÉ LUIS
TORREGO (Segovia, 1967) es autor de los libros Piel disidente (2015) y Suzanne (2017). • JESÚS
TORTAJADA (Sevilla, 1954) es autor de los poemarios Un invierno llevadero (1985), Malos días
(2000), Un buen traje (2003), Ruegos y preguntas (Premio Ángaro, 2008) y Manual de la contienda (2018).
• TIRSO PRISCILO VALLECILLOS (Motril, 1972) reside en Sevilla, donde es educador.
Máster en Escritura Creativa, ha publicado narrativa y poesía. Su último libro de poemas es Viejos
(2018). • ÁLVARO VALVERDE (Plasencia, 1959) es crítico y poeta. Con Una oculta razón (1991)
ganó el Premio Loewe. Su libro más reciente es El cuarto del siroco (2018). • DANIEL VÁZQUEZ
CALVO (Guadalajara, 1992) es doctorando en estudios Literarios de la Universidad Complutense.
En 2018 publicó su poemario Lirios de cristal.
[ 71 ]
Centro de Iniciativas Culturales
de la Universidad de Sevilla (CICUS)
ESTACIÓN POESÍA
Dirección
Antonio Rivero Taravillo
Comité asesor
Jesús Aguado, Enrique Baltanás,
Rosa Beltrán Palomino, Juan Bonilla,
Jacobo Cortines, Luis Alberto de Cuenca,
Ana Gorría, Ioana Gruia y Aurora Luque
Coordinación técnica
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ISSN 2341-2224
DL SE 618-2014
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