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Poemas Inéditos de Juan Eduardo Cirlot

El documento rinde homenaje al poeta español Juan Eduardo Cirlot en el centenario de su nacimiento, destacando su obra y su influencia en la poesía del siglo XX. Se presentan poemas inéditos y fragmentos de otros autores que reflejan la riqueza de su legado literario. Además, se exploran temas de nostalgia, identidad y la conexión con la naturaleza a través de la poesía.
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Poemas Inéditos de Juan Eduardo Cirlot

El documento rinde homenaje al poeta español Juan Eduardo Cirlot en el centenario de su nacimiento, destacando su obra y su influencia en la poesía del siglo XX. Se presentan poemas inéditos y fragmentos de otros autores que reflejan la riqueza de su legado literario. Además, se exploran temas de nostalgia, identidad y la conexión con la naturaleza a través de la poesía.
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Juan Eduardo Cirlot [3] Javier Alvarado [6] Miriam Reyes [15]

Herme G. Donis [16] Agustín María García López [20] Rodrigo


Galarza [22] Raquel Vázquez [23] Francisco David Ruiz [24] Toni
Quero [25] Sergio Álvarez [26] Cristóbal Domínguez Durán [28]
Esther Garboni [29] Álvaro Tato [30] Rocío Hernández Triano [31]
Víctor Peña Dacosta [32] José Ángel Cilleruelo [34] Armando
González Torres [36] Alfonso Brezmes [37] Pablo García Casado [38]
M. Carmen Márquez [39] Carlos Vaquerizo [40] Ana Merino [41]
Eduardo Moga [43] Francesco MaríaTipaldi · Juan Carlos Reche [44]
David Cruz [58] Vicente Quirarte [59] Juan Peregrina [61] Manuel
Jurado López [62] Almoraima González [64] Victoria León [65]
Aitor Francos [66] Carmen Ramos [66] Juan Luis Calbarro [67]

[1]
Juan Eduardo Cirlot
LOS PROTAGONISTAS (DOS POEMAS DESCONOCIDOS)

De todos los poetas españoles del siglo XX, pocos tan escasamente conocidos por el público
en general y tan apreciados sin embargo por aquellos que lo han leído como el barcelonés
Juan Eduardo Cirlot, de quien el 9 de abril de este año se cumple el centenario de su na-
cimiento. Estación Poesía quiere adelantarse a la efeméride y rendir homenaje, y divulgar, a
Cirlot, poeta inclasificable, simbólogo, músico, crítico de arte, visionario.
Durante la escritura de la primera biografía sobre el autor del ciclo Bronwyn, en la que he
estado empeñado en los últimos tiempos, he desempolvado cartas y hallado inéditos, como el
importante poema de 1945 «Diálogo infinito», que se conserva entre los papeles que Cirlot
envió a su amigo Carlos Edmundo de Ory, ahora depositados en la fundación de este en Cá-
diz, y que verá la luz en una antología también inminente. Con autorización de las hijas de
Cirlot se reproduce hoy aquí un puñado de poemas que, en el otro extremo del arco temporal
de la obra cirlotiana, habían pasado igualmente desapercibidos y que, aunque publicados en
revista, quedaron fuera de En la llama, tercer tomo de la poesía reunida de Cirlot en la edito-
rial Siruela. Los hallé, con una emoción que no cabe en estas páginas, en el número 224 (de
1971), de Poesía Hispánica, la publicación que dirigía José García Nieto. En el mismo núme-
ro se incluían poemas de una corresponsal de Cirlot: la venezolana Jean Aristeguieta, que dio
recurrentemente cabida al español en las páginas de la caraqueña Árbol de Fuego.
Es un tipo de poema corto este, vinculado a epopeyas, del que no hay más ejemplos
en la obra de Cirlot, aunque sí aparece en otro lugar un homenaje a la heroína germánica
Kriemhild o Krimilda («Mi Krimhilde», escrito el 20 de octubre de 1971 y publicado casi un
año más tarde en la revista Artesa). 1971 es un año en el que Cirlot escribió mucha poesía,
y también el de la manifestación de la enfermedad que acabaría con su vida, año y medio
después. Estas composiciones recuperadas, por consiguiente, están entre lo último que creó.

A.R.T.

[3]
CHANSON DE ROLAND

Ganelón:
Miedo de tener miedo,
escrito en la traición;
solución miserable.

Durandal:
Diamante alargamiento
terminado en la cruz necesitada
cuando el ángel se acerca
azul como sus plumas.

Charlemagne:
Lejano y tan lejano.

Ada:
Muerta de pensamiento
de morir otra muerte,
lo justamente justo.

Roland:
Concentración de cielo,
caballero dorado
que el dragón asimila
y el aire perfecciona
con sus ojos de plata.

[4]
NIBELUNGENLIED

Kriemhild:
Criminal ignorada
hubiste de matar a todo friso
de tus signos humanos
para morir al fin como la muerte.

Siegfried:
Dos mujeres espadas
tuviste: Nothung, Balmung.
El dragón no era mucho ni el tesoro,
mas sí la lanza con que Tronje
te dio paz.

Brunhild:
Virgen desperdiciada,
amor en se muriendo
llama.
Tu roto escudo cruje.

Günther:
Imagen como tantos
que utilizan al Otro
pero habrán de pagar.

Tronje:
Tan fiel y tan envidia.
Murciélago en el yelmo.

[5]
Javier Alvarado
FRAGMENTOS DE UN TREN

En vez de volver de los recuerdos,


durante el proceso de morir
encargo el regreso
de las cosas perdidas.
Wisława Szymborska

Vagón 0

Tú, que deseas conocer Panamá, dime, ¿a qué exacta hora de la alucinación
Te atreves a encaminarte por la casaca de cerros, por las colinas asaetadas
Por el sol y por el viento
Que se suceden ante la hierba como un visitaflor
Asimilado por el vértigo,
Como una floresta
Que atravesamos recolectando guijarros y brotes como una espiga nueva
Ante la reunión de los góticos cedros?; si tú bien sabes que cruzar esta franja
Es una medida del destino del hombre, algo que se desdibuja
Como las estrías de la estrella. Era tu hora de emprender
Un largo viaje con tu papo seco al país de la nostalgia.
Era la hora de partida. Eran los trenes que no podías detener,
La falsa hora del sueño, una llovizna, un temblor como de gelatina o acuarela,
Un aleteo en el cuello
Y las aguas que se borran,
Los rostros que sondean la paz al mediodía,
La onomatopeya de un pato salvaje
Que adormece la esperanza,
El parpadeo de los ríos que conceden a nuestras almas un espejo de autorruta,
El pez y la sangre
Y los augures sordos del ciervo en los bosques plateados;
Esas cotidianidades que nos arrastran, que ponen el pan que se ayuna en los
abismos de la mesa,
Como cuando se abre un campo ante los maizales de luz, ante las cosechas que
hibernan los granjeros,

[6]
La naranja y la paloma desparramadas en los surcos,
El otro lado del océano
Y los paisajes que no se detienen en los ojos.
Existíamos
Porque se apuntaban los destinos, otras ejecuciones para el hambre;
Otras maneras de llamarnos, otras maneras de viajar
En cada época del año, entre los bosques y minas de idealización solitaria,
Mascando glebas de irrealidad, entrecruzando las constelaciones
Sobre las verjas de hierro, sobre la soledad que cubre a las compuertas,
Estos huesos de musgo que ya no poseen la ejecución de la risa,
Que ya no tienen sensaciones
Ni marcas de sexo, jadeando en la actuación de la lágrima
Sobre la puerta que da paso a la fuga,
(A esa horda con brazos de ceniza)
Que deambula ahora por debajo de los rieles y durmientes
En una balada orquestada por caballos,
Como si fueran una caravana de dioses que nos ansían contemplar
Ensayando la oración y ejecución del instinto,
Buscando el ombligo amorfo de las fuerzas,
El bosquejo de mi yo sobre la librea de ferrocarriles.

Vagón 1

Hay un tren con innumerables vagones acechando la crianza de un cuerpo


(Una comunidad que amasa la tortilla de sus héroes),

La melodía del hierro que impacta se asemeja a una piedra desbarrancada sobre el
filamento acodado a una tela.
Sus vagones rasgan el aire como emancipando la vuelta del abismo,
En sus sillones reposan seres que se orientaron con los vapores de las cimas.

Todos caen del cielo como figuritas ahuecadas.

Las historias de estos viajantes son poemas que no pertenecen a ningún tipo de literatura.

[7]
Vagón 2

Mira el cielo e intuye los colores del clima.


Tú comprendes ya los códigos de la estación seca y la estación lluviosa.

No devuelvas este color del agua a nivel.


Un perro te asaeta el rostro que no reconoces.
Te invade un deseo de caminar por todas las estaciones
Mientras ladra el cielo con sus razonamientos de agua
Bajo una ausencia de árboles sobre los campos moteados de losas y epígrafes,
Semejando caparazones de tortugas que respiran
La autoridad de la yerba.

El limbo es una costra que exige oscuridad,


Una sombra dentada para el tiempo del calor. Busco una playa
Y me ahogan sus imágenes. Debajo de mi brazo
Riela el peso de una Biblia que no existe, no sé cuál es mi lengua
Ni cuál es mi canto. Tengo sed y mis alas tienen hambre.
Hay que buscar el ascenso y postergar esa simulación
Con el descenso de otros Ícaros. El peligro es inconsciente
Y se agrupa bajo los pies con un mapa
Atragantado por la escarcha. No hay brújulas
Para esta ambrosía del camino, para este cráneo
Con pensamiento universal.

Vagón 3

Es una caminata relevante como cualquier otra,


Son pasos desnudos que interpretan alguna caligrafía de viejas cartas
Oteando al amor,
Al amor que ya no tengo y que sigue bajo el techo coagulado, augurando
La dispersión de las lluvias. Sobre las colinas cansadas
De las Áreas Revertidas, reposan las cruces
De aquellos que cavaron la tierra. Yo estoy en algún fondo
Royendo tierra viva, royendo tierra muerta.

[8]
No sé a qué cementerio pertenecer, a un cementerio italiano,
Al cementerio chino,
Al cementerio inglés, al cementerio antillano, al cementerio francés
O a qué memoriales de sangre y lodo instaurar ante mi puerta,
Ante este cajón de saudades que se pudre subterráneamente
O con la luz enardecida a la intemperie. Un tamborileo
Para la victoria
Y el roncar sobre los vientos
De una convulsión de tren
Ejerce su concierto
Como una amenaza.

Vagón 4

Este es el destello de una bitácora del sol y el vestigio de otra época,


Una remembranza de aquellos
Que doblaron sus existencias en un pañuelo
Y las anudaron
Al extremo
Cotidiano
De un palo,
Dejando caer todo el peso de las pertenencias sobre el hombro;
Abandonando sus casas del nunca jamás, del nuncasevuelve;
Una descorporización del credo, del ansia espiritual, de lo muscular en los miembros
Cuando atábamos las sogas a las muecas y a los gestos, a las mariposas y marionetas
Que son la sangre aplicada, la coagulación de las palabras
Como la lengua en el reloj y el pájaro enrehojado, dispuesto a girar
En ese péndulo y en esa yerba que crece en los radiadores del cerebro, en la bodega
más potente donde rugen los carbones sonoros, las paletadas sonoras
Del carbonero inmaterial,
La locomoción de un reino a otro, de un orgasmo a otro
Dentro de un frutero, de una placenta con cuchillos;
Una invocación de aquellos que mordieron las heredades de la sandía,
Dejando las tajadas de sangre sobre las calles o sobre el cuerpo ileso de las mesas
Mientras surcaban a mis pies epitafios de ola, canciones de algas en los muslos,

[9]
Tiburones de espuma que crecían dilatando las irradiaciones del agua,
Una familia de ballenas en los mascarones de tu carne, una mujer parecida a ti
(en un dibujo) en el solsticio de las aguas niveladas
Buscando la carne, buscando la carne y el aluvión de puntería
Si nunca hubo arpón, recuerda, nunca hubo arpón, ni tampoco anzuelos
Para llamar a los instintos de la fauna. Lo marino fue algo vegetal hasta traspasar la piel
Con todos sus augurios, con todas las saudades de este rostro que acuñaste
Con tu lengua a las monedas; aunque ya no recuerde aquellos boletos de viaje
Que condené arrojándolos al mar y que sirvieron para postergar el llanto helado
de los ángeles.
Y era un amanecer con colores y con lluvias. Ese era mi pacto de mi cuerpo
con el mundo,
Mientras caían sobre mis orejas aquellas musitaciones
De las brujas del mar, de las brujas de China, de las brujas de Francia,
de las brujas de Salem
De las jaulas surcadas y unidas a mi pecho
Por un eslabón ultramarino;
Cuando a muchas leguas de ese sitio, caían sobre mí
Nombres inconclusos y alaridos de gaviota;
Un vagón abierto para que entraran la belleza en los manglares
Mientras la cofradía de borrachos levantaba sus vasos
Venerando el equinoccio y las señoritas disfrazadas de primavera.

Vagón 5

Es el recuento de los que navegaron el mar en barcos anémicos.


Aquellos que vinieron por la tierra caminando
Rompiendo la vegetación astral de las carlancas, de las caravanas perdidas,
De los laberintos en verano o en invierno
La tierra con sus ojos secos,
Las piedras de Panamá con su escarcha rota,
El advenimiento de la poesía sobre lo crudo del paisaje,
Como un libro que se talla
En lo infernal de las cortezas,
En los círculos concéntricos del cuerpo del ave, ese plumaje que explota en la sorpresa

[ 10 ]
Donde están mi familia y los otros muertos,
Esos primeros mensajeros,
Que ambicionaron la maquinaria del tren
Y originaron las guarniciones de la noche.

Vagón 6

Y desde lejos se veía la orientación del humo


La orientación humana del humo de los tigres
El tigre amorfo de las constelaciones y las colinas cerradas,
Sus hilos de oro cayendo con las estrías negras de la jungla
Mientras se oía el tacto del grano
Y el himno de cortejo del palomo
(A las semillas),
Pero otro era el ruido
Como el desgarramiento de la leña
Cuando el guayacán se rajaba en el agua,
Cuando hacía su pacto
En la inventiva indígena del fuego.

Vagón 7

Este es el ruido de la maquinaria, este es el ruido de los vagones


Que vienen desde Colón hasta Panamá con resoplidos de demencia.

Vagón 8

Son muchos recuerdos para ti, dilo; este poema declina en el Atlántico;
En el Pacifico vuelve a resurgir como los trescientos puentes
Como esas florestas que se alzan en el arrecife
Como los sacos de tierra que se sacan de las minas abandonadas,
Como las piedras del oro que parten en las manos
O en los designios mágicos de las legiones de mulas.

[ 11 ]
Vagón 9

Esta historia es hoy mi casa, un espejo de traducción


Como el estruendo de un bosque, una incubación de mi yo
Antes que la vida, antes que la rarefacción de un huevo a otro
De una libertad y una aprehensión con miembros de jaulas.
Es mi costumbre de mirar
El horizonte y el mar panameños.
Esto que para mí es hoy una heredad completa,
Para vosotros fue una historia fragmentada,
Un anillo o una columna para una nación; un cálculo crujiente
Para la disposición de un tren, de un barco, una transformación simultánea
De mi realidad con los objetos, lo mental confiesa su forma:
Un cielo con nubes dispersas y siluetas compactas
Era la niebla y la selva a vencer, la vendimia de todo objetivo,
Un estiaje de la piedra para la senda adúltera, sucesos irreales
A punto de escribir la destrucción de su evangelio.

Vagón 10

Otros han abierto la trocha


Los rieles y durmientes
Postergaron
Los suicidios con opio y las muertes por malaria.

Algunos cadáveres rielaban en las escuelas de Medicina


Algunos esqueletos tintineaban en los barriles
Para algunas muestras de museo: «de todas las razas
Que participaron en la construcción del ferrocarril de Panamá».

Vagón 11

Compra tu boleto. Asegura tu sombrero


Y la memoria resoplará en el andén. Los trenes arden de historia

[ 12 ]
Y se precipitan hacia aquella raya
Donde nos llamamos huérfanos, donde revuelan nuestras pestañas
Hacia la perversión del horizonte.

Vagón 12
No estamos preparados para un viaje
que no culmine en su metáfora.
R.M.R.
Ya mucho hemos padecido.
Ya mucho hemos fragmentado
Para pegar los huesos de la historia. De este otoño
A nuestras tierras, ¿cuántos ya habrán desaparecido?
¿A dónde están las sombras resplandecientes de Jonathan Miller, de Ling Fen,
De Francois Martel, de Tomasso Capelli, de Fernando da Luz, de Theodor Martin,
de Bardinbrás, el esclavo negro?
Hace ya tanto tiempo que lagrimea la ciudad como una Dolorosa
De Viernes Santo.
El ruido de las hojas
Es semejante a las pisadas de una bestia en busca de algún trofeo
En los alrededores del verano. Ya retumba el sueño
Con una voz violeta y una desesperación tupida. La ruta interoceánica y transístmica
Roe
Nuestros recuerdos como el embalsamamiento de los vidrios,
La música vacía y los vagones dispuestos
A horadar, aquí, en mi memoria.

Ya muchos destinos
Hemos marcado en nuestra guía de ferrocarriles. Tú has aprendido
Cómo cruzar la comarca y cómo tirar un paño bordado desde una ventana
Siendo testigo de ese amor absoluto, de esa noche que navega
Sobre nosotros con indiferencia.

Esa dirección a seguir en Panamá, ese cuerpo incorpóreo, esa musitación de la náusea,
El devenir de los viajeros y viajantes,
Las muertes en las cantimploras y en las botas, en los sombreros donde se motivan
los sucesos con las sapiencias del aire,

[ 13 ]
La sed que es un espasmo reverenciado por el trueno.

Este es nuestro tren,


Este es el destello de una bitácora de luna,
El vestigio de otra época.

[ 14 ]
Miriam Reyes

no podíamos entender
porque nunca nos explicaban nada

para el porqué había solo


dos respuestas y un punto

todo era oscuro forzado secreto


tiraban de nosotros

como de perros
aquí allá sin explicar nunca nada

nos dejaban atados


de los árboles de las farolas

mientras atendían otros asuntos


tras las puertas cerradas

querían hijos de los que sirven cuando crecen


soportaban bufando las molestias

incómodos desde que aprendimos a hablar


mucho más incómodos que perros

no podíamos entender
menos aún saber que nos amaban

[ 15 ]
Herme G. Donis
ESPIRAL

Los raíles de los trenes


me llevan a otros tiempos de luz
que se fueron quebrando por la vida
hechos jirones.
Ardía Castilla en verano
y a la sombra de la estación solitaria
–los andenes sólo se poblaban de gente
los días escasos de mercado–
jugaba una muchacha
a preguntarse si más allá
de aquellas vías
el mundo redondo seguía girando.
Soñaba con partir,
con cumplir todos los trayectos
que en tardes oscuras
fijaba en un álbum como sellos.
Llegar a cualquier lugar,
como a aquel que anunciándose
desde las páginas de un libro
siempre le hacía creer
que llevaba siglos esperándola.

II

El deseo se cumplió
cuando se anunciaba el alba.

[ 16 ]
Entre humos que se disolvían lentos
sobre bultos embozados y caras hostiles
por el frío, emprende la joven el viaje.
Al fin el páramo aún dormido
le abre su puerta extensa y silenciosa.
Poco a poco el sol y la visión
corren a encontrarse
y el asombro llega hasta ella
ocultando la muerte tras la vida.
No hay tristeza en la marcha.
Con los ojos abiertos al instante
y el corazón desnudo,
nada en aquel momento
hace sospechar que esta huida
se está grabando a punta seca
en algún desconchón
de la memoria.
El tren cruza puentes
sobre ríos desconocidos,
mueve arbustos, helechos,
brezo, se aleja...
El vuelo de los pájaros
en el cielo semeja una ruta
en círculo tendida.
Un símbolo que la joven no interpreta.
Una forma de aviso que le dice:
«Cada paso que darás hacia adelante,
no hará otra cosa que acercarte
al punto de partida».

III

Duelen los ojos y las manos


de sujetar el tiempo.
Está doliendo Dios aquí, a diario.
Ahora sabes que lo que posaste
en aquella rejilla de equipajes,

[ 17 ]
no fue tan sólo la maleta,
sino la herencia inamovible
que los muertos legan a su estirpe.
Tu historia naciendo de ellos.
Con mulas, a pie, en camiones,
trenes, barcos o líneas aéreas,
quienes abandonan su tierra pequeña,
sin notarlo, cargan a sus espaldas
con el peso clamoroso del pasado.

IV

Llegaste a muchos pueblos,


a recónditos lugares
en los que esperaste ser dichosa.
Cruzaste paisajes, mares
que uno a uno fueron anulando
la profundidad del otro.
Curiosa entre las gentes
de otras razas,
un saber jamás esquivaste
y pronto aprendiste
–lo has escrito tantas veces–
que el viajero
de su cuerpo nunca se aparta,
que allá donde va
le sigue su propia ciudad,
por más que el dedo señale
un sinfín de puertos,
que los recuerdos no cesan
en el ir y venir del navegante.

Los raíles de los trenes


me llevan a otros tiempos de luz.
El huerto familiar,

[ 18 ]
los árboles centenarios,
la fruta agraz brotando en las ramas,
la belleza frágil de las flores...
Los ojos de una muchacha
que, encendidos
en llamaradas de risas,
siguen el humo blanquecino,
el agusanado andar del tren
alejándose hacia algún sitio
que la niña intuye
no es del tamaño de su pueblo.
Nada sabe aún
de los afilados cuchillos
que la vida le hundirá en la carne.
La observo con cariño
y la dejo allí,
ensayando saludos
de esperanza.
Como si todo siguiera igual.
Como si nada hubiera sucedido.

[ 19 ]
Agustín María García López
DÍPTICO DE LOS HALLAZGOS

Eres la eternidad de los pensiles


pestañeando fuera de la muerte.
Alberto García Ulecia:
«Mariposas»

¿Dónde has leído, dime, los signos de tus alas? ¿A qué pliegos
cosiste, mariposa del aire, los hilos de colores que te hilaron a ti?
Nacidos de tus labios, se prenden en confetti al murmurar de oro
de tus alas de luz; diedros inocentes que hospedan los colores,
que llevan de la mano a este dolor sin fin. Juguemos con pala-
bras, pestañas luminosas, corazón que abre y cierra los besos del
instante, remembranza y presente, puro haz sin envés. Ve más
allá del tiempo, retorna al punto y viste la noche de los tiempos
de nácar y arrebol. Hurta tu ser al día: al beso del momento vuél-
vete transparente, escapa revolando por la escala del sol.

[ 20 ]
2

…en sus complicaciones


de párpados y labios, la frescura
de la inmortalidad.
Alberto García Ulecia:
«Hallazgo de la rosa»

La rosa, apenas nada, y todo el mundo ahora, nos envuelve en


el beso de su luz centifolia. Beso transustanciado de todos los
colores. Una herida sonrisa donde la vida era galopar de caballos
por planicies de seda. Íbamos de la mano por la tez de las rosas.
Amantes-mariposa por el dintel de un sueño. Al filo de la tarde y
al hilo de los días, éramos un aroma, un eco: hilván del aire; hui-
dos de la esencia y apenas si unos párpados; talismán embustero
de las metamorfosis, callejón de piratas por donde nadie entra,
tan sólo el santo y seña de nuestra flor alegre, la música del beso
hurtada al corazón.

[ 21 ]
Rodrigo Galarza
LA PODA

podas el árbol
lo despojas de su empeño de escalar el aire
de su temblor de derramarse en el llano
con un canto que de pronto se hace extranjero

podas el árbol
a puro machetazos de luz enferma
a pura máquina silente de desgarro
y lo vas dejando todo muñón
todo hueso
en la demencia de saberse más inmóvil
más estaca

podas el árbol
y no tienes más salida o razón
que cavar en sus raíces
que hundirte y dejarte respirar por el humus
hasta otra vez colmar su ramaje
con una mañana cualquiera

[ 22 ]
Raquel Vázquez
RUINE EN ABYME

Te busco cada paso que anduviste,


desanudo esas huellas...

Como si apenas fueras alguna ruina en Roma.

Como si no hubiera aprendido nada


de Joachim du Bellay ni de Quevedo.

Pero no es nada fácil saber qué permanece,


nombrar lo fugitivo.

Cuando mi mano está


irremediablemente acostumbrada
a la siempre presente caricia de tu ausencia.

[ 23 ]
Francisco David Ruiz
CENIZA

Pero llegan las horas


muertas en que la tizne
pudre un cuenco de naranjas
y en la casa entran las moscas
a pervertir la gravedad
como satélites
de una paz mezquina.
Y entonces te das cuenta,
han pasado también
los días por la quietud
de las habitaciones.
Ya no hay nadie que
renueve el polvo
de los cuadros colgados
o descorra las cortinas
con una mano tibia.
También la casa, sola,
parece que comprenda
el tiempo transcurrido
durante tu viaje.

[ 24 ]
Toni Quero
SATURNALIA

Tiene la cintura enterrada bajo la nieve,


los labios glaciales, padece los primeros síntomas de hipotermia.

La brisa y el eco lejano de las bestias elevan algunos copos,


el azul metálico del gladio obtura el riego de sus yemas.

Defenderá su posición por lealtad a Roma y al Senado,


sólo aquel que conquiste su libertad sabrá valorarla.

Su gesta será la glosa de un breve poema épico,


que el tiempo reducirá al olvido entre las cenizas de Alejandría.

El hedor, el velo húmedo y claro atrae a los predadores,


el surco errante de una estrella inquieta a los astrólogos.

En el ágora, los tribunos claman por el abandono de los dioses,


en una cabaña de adobe una joven esclava llora su ausencia.

Rememora el júbilo de las Saturnales y el fragor de la milicia,


anhela las termas y el sonido titilante del agua sobre su espalda.

Aun cuando sabe que las huestes de Escipión se baten en retirada


y las tropas de Aníbal llevan días sin probar bocado.

[ 25 ]
Sergio Álvarez
ARENA DE LA PLAYA

Nada es tan necesario al hombre como un


trozo de mar
Blas de Otero

Tantas veces pisada,


mas nunca serás uva que dé mosto.
Qué poco, en nuestras idas y venidas
entre el mar y la tierra
nos fijamos en ti,
siempre mirando al cielo, al más allá, al futuro
y, sin embargo,
estás aquí
y eres hermosa
hija doble del agua y de la piedra.

Como la fe perdida y después recuperada


así te encuentro ahora
tan cerca de mi mano, de mi huella
de pronto casi alada, si el viento llega fuerte,
mas otras veces torpe, sin sentido
y, de tan leve,
quizás pegada al tiempo,
del que te vas soltando
como ceniza fría,
como osamenta eterna, incomprensible.

Mojada por el mar


eres el barro tosco
de nuestras ilusiones
que con el sol se secan
para venirse abajo.

[ 26 ]
Cómo recoges nuestra huella frágil
y nos la das
sólo un instante
pues eso es solamente lo que dura.

Voy a mirar al suelo,


mientras escucho el mar
y contemplarte en calma
como mereces.
Te acercaré a mis manos
mas sé que escaparás, como la vida,
entre los dedos.

Serías el desierto sin el mar


pero a su lado
con qué humildad lo aguardas,
como el reverso quieto de las olas.

Quién eres, quiénes somos.


De dónde has regresado, a dónde partes.
Por qué con tu silencio
me estás diciendo tanto.
Arena de la playa, simple arena
tan humana,
de la que estamos hechos.

[ 27 ]
Cristóbal Domínguez Durán
UNA EXTRAÑA MUJER

En un bar extranjero se me han aparecido


unos ojos iguales a los tuyos.
Ahora sé donde vives,
he descubierto el sitio
desde el que me sostienes la ciudad,
y te agradezco esta señal que explica
la ambigua forma con la que eres una
sobre la tierra,
la superioridad que me demuestras
ante los muros del espacio-tiempo.

Me siguen observando tus ojos impecables,


más vitales que nunca sobre un rostro distinto.
Se van aproximando, tienen sed.
Ya casi me oprimen...
Entonces, dime qué hago con su luz,
con ese cielo que se va acercando
desde el mínimo espacio de sus cuencas.

[ 28 ]
Esther Garboni
TENÍA TRECE AÑOS

Lapidaron mi voz sin preguntarme


el nombre de mis padres ni la fecha
de mis huesos de leche. Me cubrieron
la cara por no ver mi dolor niño,
enterrado hasta el pecho; mi dolor
que aún no sabe qué culpa tiñó en rojo
mi vestido heredado. Lapidaron
mi voz con piedras lentas. Me caía
la noche... (mantener la conciencia es
mantener el dolor). Y no grité.
Un poema procaz fue la respuesta.

Y borraron a golpes lo que fui:


ceniza, sangre, lodo, sudor, carne...
Secaron la semilla germinada
del pecado en mi vientre
pisotearon la cáscara aún tierna
del fruto incestuoso. Me vaciaron.
Hablaba su vergüenza, no la mía.
Pagué con dignidad, hubo testigos.
Ignoraron entonces que yo pude
haberte rodeado con mi verso
valiente y hacer para ti una cuna
de palabras que resistiese al tiempo.
Ignoraron mi fuerza. O la temieron.

No les guardo rencor, perdieron ellos.


¡Lo ven! Me reconstruyo en barro... Y llueve.

[ 29 ]
Álvaro Tato
PLAYA YA

Rompe la vida
contra tu nombre
ola tras ola
y cuerpo a cuerpo.

Entra la vida
honda en tu nombre
día tras día
y gota a gota.

Gasta la vida
tu hueco nombre
año tras año
y letra a letra.

Borra la vida
tu viejo nombre
muerte tras muerte
y grano a grano.

Vuelve la vida
playa tu nombre,
se tumba y duerme
sobre la arena.

[ 30 ]
Rocío Hernández Triano
GARABATOS

Sobre el libro más negro de Vallejo,


sobre un Trilce trillado
donde fue estilizado mi dolor como púas
allá por los noventa.
Mi dolor, que era chato,
romo como llanura de las ánimas muertas.

Allí, sobre ese libro negro,


en el vallejo verso más humano
y en las límpidas páginas iniciales,
Julia, con cinco años,
ha dibujado flores, calabazas,
monigotes de ácidos colores,
la sonrisa de un sol, fluorescentes insectos,
un zigzag que precede a la escritura.

Y al pie de algunas páginas


donde Vallejo aúlla
y se come la cal del calabozo,
Julia pinta su nombre
y una jota invertida
(una cóncava madre luminosa)
acuna la vocal como a un cachorro.

El poeta descansa
en la inicial tan breve de mi hija

y el dolor se nos vuelve soportable.

[ 31 ]
Víctor Peña Dacosta
PIDO LA PAZ Y UN PAR DE CAÑAS

Mi hijo murió con tan solo dos años


atropellado por José María Aznar
bajo los efectos del alcohol.

O por uno de sus votantes,


no estoy seguro. O tal vez por cualquiera
de los tarados que rieron la gracia
cuando salió en la tele farfullando
borracho «¿quién te ha dicho que yo quiero
que tú conduzcas por mí?».

La verdad es que ya no me acuerdo


y tampoco importa. El caso es que a mi hijo
lo mataron en Bagdad con las bombas
de una guerra inexplicable
o después de que le quitaran
la ayuda a la dependencia
que necesitaba como el aire.

Y ahora no os hagáis los escandalizados


ni me llaméis demagogo
porque sois vosotros los que matasteis
a mi pobre hijo antes de que naciera
con vuestro silencio cómplice
y vuestros votos cargados de odio.

Así que vais a permitirme que al menos


no os lo perdone nunca. Igual que entiendo

[ 32 ]
que vosotros también me guardéis
rencor eterno por la parte que me toca:
somos rivales ideológicos, bastante
peor que ser enemigos políticos
o amigos interesados.

Ojalá algún día alguien se rinda,


saque al fin bandera blanca
y el otro no aproveche la victoria
para ver saciada su venganza.

Ojalá algún día acabe esta guerra


absurda que ya dura demasiado
y podamos vivir tranquilos
sin temer que todo lo tuiteado
pueda ser usado en nuestra contra
cuando lleguen la revolución o su opuesto.

Voy a cumplir con la parte que me toca:


pido la paz y un par de cañas.

[ 33 ]
José Ángel Cilleruelo
TEATRO DE AUSENCIAS

Tomamos asiento en las butacas con respaldo en la pared del cine. La tarde se
ensimisma con los colores del verano. La música recorre la espalda, en forma de
vibraciones. También llegan desde atrás las voces, que ocupan el descampado. Los
matorrales se convierten en el decorado de la pantalla donde ocurre lo que no vemos.
Algunos domingos somos unos cuantos amigos y hablamos más nosotros que los
actores. Otros me siento sin nadie en las traseras, absorto. Escucho las réplicas
mientras lanzo piedrecitas al vacío. Aprendo a decir las frases con propiedad. Las
memorizo para cuando tenga que soñarlas.

Tarde de otoño. Llueve. La leña amontonada está bajo el cobertizo. La sierra y las
herramientas del jardín se han quedado dentro de la carretilla. Los gatos buscan un
rincón donde no alcance el aluminio de la luz. Los gorriones se han escondido entre
las ramas hospitalarias del níspero. Todo permanece estático, tan atento al concierto
del agua, el batir sobre las tejas, los peldaños de la escalera, la barandilla o las losas.
Incierta armonía. La tristeza presenta en su lámina de examen el mismo dibujo que
lo alegre. La diferencia se halla solo en la inflexión de las palabras.

[ 34 ]
El neumático es casi redondo, pero en la parte que roza el suelo no se separa de la
llanta. Es el aire que ya no está dentro el que primero dice. Luego la cadena se afloja,
con el tiempo, pierde la condición rectilínea de la tensión. Dibuja la imagen del
cansancio y eso es lo que su negación del movimiento afirma. El metal se oscurece
con el polvo. Una infección de tonos parduzcos recubre la osamenta cilíndrica. Lo
manifiesta con unas motas cobrizas que enferman el brillo primigenio del manillar.
La locuacidad del abandono crece. Nada hay que hable tanto.

El amanecer me descubre leyendo. Apresura el paso, al verme al otro lado de la


ventana, para iluminar mejor la página donde la hilera de hormigas me va contando
una historia. No sabe la madrugada lo que dicen los caracoles diminutos ordenados
en filas, pero con solo imaginárselo ya se abstrae de su arduo trabajo de despertar la
realidad a la realidad. Es un tiempo extraño el suyo. Se cruza el que regresa con el que
emprende. Ambos soñolientos. Silenciosos y cabizbajos. Cuando clarea se recuperan
de una ceguera, pero asumen otra. De las dos me trato con un libro.

Entre los años, troncos cortados y apilados en el cobertizo, las arañas trazan su
silenciosa geometría, los gatos se tumban a meditar sobre el destino y los insectos
sueñan ciudades subterráneas. Retiro, de vez en cuando, algunos maderos que en el
cesto de mimbre subo a la sala del presente. Aquí, cruzados unos con los otros, se
contagian inmediatamente de la locuacidad del fuego. Narran intrincadas historias
que llegan en un obtuso lenguaje del que solo se comprende el calor que transmite.
La poesía, leño que arde en el hogar, protege del invierno, de las heladas. Del vacío
que dejan.

[ 35 ]
Armando González Torres

De ella emana un viento tenue


que te conduce al bosque.
Inoras si levitas
o una parte de ti toca la tierra.

Más leve que el cuerpo,


pero menos que el pensamiento,
una parte de ti refleja sombra
y la otra resplandece.

Estás en el umbral.
Tu peso, ahora muelle,
ya no descansa en nada.

[ 36 ]
Alfonso Brezmes
EL OTRO

Amanecer
en otra estancia
que nunca es la tuya;
mirarte al espejo
y no reconocerte;
saber que alguien
vive tu vida
en otra parte,
y no poder avisarle
de que él
también
es sólo un reflejo.

[ 37 ]
Pablo García Casado
MFM

Está sentada en el balcón del apartamento. El sol se abre paso entre las nubes y
amarillea sus pestañas. Está fumando, piensa en el final de las vacaciones, en cómo
va a desalojar la habitación. No quiere abrazos ni falsas expectativas. Que recojan su
ropa y se vayan. El frío le eriza la piel, la luz de la casa de enfrente se enciende un
momento. Y luego se apaga. El sonido de los camiones de reparto, las persianas de
las panaderías. Despierta a uno de ellos de un mordisco, lo lleva hasta el espejo del
baño, qué quieres desayunar.

[ 38 ]
M. Carmen Márquez
CUALQUIER PRETEXTO ES BUENO

La geoide forma de la tierra


sólo es un pretexto
para hablar de las cosas
a las que no se les han dado forma.

Por ejemplo
–y digo por ejemplo como
podría decir por casualidad–
la manera que tiene de mirar
un niño negro
a una mujer blanca
por primera vez;
o el compromiso de unos labios
con las lunas llenas
que presiden unos pechos;
o la imposibilidad de elección
de una navaja
a la que han utilizado para matar.
(A ella le dijeron
que le sería útil a los hombres,
pero no que un hombre moriría
para que ella fuera admirada
por mil ojos.)

Cualquier pretexto es bueno


para hablar de las cosas que importan.

[ 39 ]
Carlos Vaquerizo
SOY UN HOMBRE

He repudiado razas, linajes y banderas.


He marchitado sueños, ramilletes, amores...
He vendido a mi patria por monedas de oro.
He pisado el humilde corazón de la espiga.
He cansado las piedras cubriéndolas de sangre.
He abrazado al hermano con una dura daga.
He brindado mis ojos a jueces y verdugos.
He derramado un cáliz de vino y amargura.
He degollado al blanco cordero solitario.
He incendiado los mares, las luces, los laureles.
He cobijado al odio en cavernas de fuego.
He vaciado las cuencas de los ojos del mundo.

Soy un hombre, juzgadme.

[ 40 ]
Ana Merino
AROMAS NATURALES

Éramos expertos
en el arte de los aromas naturales.
Nos obligaron aquellos aires fétidos, la toxicidad de las fábricas,
la respiración marchita,
esas bocanadas de texturas corruptas
y sus vapores muertos.
El olor impregnando la historia,
la eterna arcada respirando con nosotros.

Desde el estómago
el reflujo de nuestro rechazo,
la gran náusea de rabia y asco,
un asco perpetuo,
el olor de la vergüenza convertido en ceniza,
eran chimeneas imparables,
hornos incandescentes,
trenes arrastrando la desesperación torturada,
el supremo martirio de los inocentes
transformando su ser en desdicha.

El olor de todas las desgracias,


de los siglos sumando pestilencias,
el olor de las mezquindades
por encima del horizonte de lo que fuimos.
Ciudades ahogadas en un aire denso,
irrespirables en su fermentación con esencia de fracasos.

[ 41 ]
El fin del mundo,
cada verdad amenazada
por esas moscas azules
diminutas carroñeras
posándose en nuestros párpados hinchados.

Éramos expertos
en el arte de los aromas naturales,
éramos espuma intentando escapar del cuerpo,
y así, rompíamos la piel sintiéndonos estatuas,
pero éramos afluente de larvas.

La descomposición cadavérica alimentando el suelo,


la sequedad de nuestros huesos
como un guiño esperanzado
sonriendo al más allá con la mandíbula partida
y los dientes desperdigados por la tierra.

[ 42 ]
Eduardo Moga

De noche no es el puente lo que une las orillas:


es la luz.

Las picaduras de las grúas


sangran luz.

La luna llena
llena de vacío
el mundo.

(La luna llena


llena el vacío
del mundo).

La blancura de la luna
reverdece
el bosque.

[ 43 ]
Francesco Maria Tipaldi
Traducción de Juan Carlos Reche
IL SENTIMENTO DEI VITELLI
LO QUE SIENTEN LOS BECERROS

Angelus

Via dai culoni delle contadine


dove finisce l'orto.

La terra dà le grida del parto,


le carissime doglie, nasce la verzura.
– Sia lode alle molli latrine dei maiali –
la domenica non si lavora,
si posano le zappe e ci si veste per bene.
– Dio presenta al mondo le sue lattughe –
Ai petti tumefatti degli alberelli
una giostra di fieno, e l'anima uterina che bruca
di dita di pane a sazietà.

novella prima o della morte per amore

Quando scoprì che la cagna era incinta


morì dal dolore.

L'amava come si ama una donna,


il figlio non era il suo.

[ 44 ]
Ángelus

Lejos de los culacos de las campesinas,


donde termina el huerto.

La tierra pega los gritos del parto,


anheladas contracciones, y nace el verdor.
Alabadas sean las tiernas letrinas de los marranos.
El domingo no se trabaja,
se deja la azadilla y se viste uno de domingo.
Dios presenta al mundo sus lechugas.
En el pecho tumefacto de los arbolillos
un carrusel de heno, y el alma uterina
se escarba el pan con los dedos
hasta cansarse.

Cuento primero o De la muerte por amor

Cuando supo que la perra estaba preñada


murió de dolor.

La amaba como se ama a una mujer,


mas el hijo no era suyo.

[ 45 ]
novella seconda o del trauma

Da quando i maiali l’hanno caricato nel ‘92


il poveruomo è diventato demente,
passa il giorno a letto; di tanto in tanto
picchia a sangue l’albero di pere.

novella terza

L’uva fragola sarebbe stata causa di enormi


terribili diarree
Lo sapevano Nahum e i profeti tutti.

Le feci divennero molli


I ragazzi provarono il sentimento dei vitelli.

234

Se un giorno mi perdonerai per essere


morto, senz'avvisarti
animale selvatico
ti restituirò quel bacio e faremo finta
che io viva ancora

perché anima mia, lama di coltello


l’amore non c’avrebbe salvato
l’amore mette le ortiche nelle mutande

[ 46 ]
Cuento segundo o Del trauma

Desde que los marranos


lo embistieron en el noventa y dos
el pobre hombre se ha vuelto loco,
se pasa el día en la cama;
de cuando en cuando le mete al peral
hasta hacerle sangre.

Tercer cuento

La labrusca habría causado grandes


y terribles diarreas.
Lo sabía Nahum y todos los profetas.

Las heces se ablandaban.


Los muchachos probaron lo que sienten los becerros.

234

Si un día me perdonas el haber


muerto sin avisarte,
animal de selva,
te devolveré el beso aquel y fingiremos
que sigo vivo

porque alma mía, hoja de cuchillo


el amor no nos habría salvado
el amor mete ortigas en los calzones

[ 47 ]
236

quella trave dove i topi non passano


è la mia casa

le rimango attaccato come la morte


al tuo sesso, gelatina
– che la carne non va a male per mesi
francesco
maria cantare si deve al contrario
non avrai nostalgia, né tantomeno
avrai ricordi

L’ascensione

Sono carne battezzata, cadaveretto


– centimetro cubo, diamine

Dopo avermi segregato nel marmo


quei miei cari
continuarono a chiedersi dov’è che fossi andato.

glory hole

siedi con me, cosa vuoi che


importi
se la morte ti germoglia sulle mani
o sul viso
io ho il nulla sul letto
e sbadiglia ed ingoia rumore

[ 48 ]
236

esa viga que las ratas no cruzan


es mi casa

me quedo pegado a ella como la muerte


a tu sexo, como gelatina.
Que la carne tarda meses en echarse a perder
francesco
maria, que cantar se debe al contrario;
no tendrás nostalgia, y mucho menos
tendrás recuerdos

La ascensión

Soy carne bautizada, un cadaverillo


(centímetros cúbicos, leñe)

Tras haberme encerrado en el mármol


aquellos seres queridos
seguían preguntándose
dónde me había metido.

Glory hole

siéntate conmigo, qué importa


si la muerte te germina en las manos
o en el rostro;
la nada sobre mi cama
bosteza y traga ruido

[ 49 ]
cosa vuoi che importi sotto il sole (?)
la vita è graziosa
noi avemmo il privilegio di non
durare
ricordi? qualcuno fecondò quelle tue
terre come fosse
un arcangelo

chiquita

Puoi leccarmi se questo t’arreca


piacere
ma non è modo d’amare
il nostro
noi dovremmo fare un figlio, noi dovremmo
dare pane alla morte

(tanto) e tanto dovremmo lavorare


che lo sperma
è un esercito scemo
e la pancia è una verza

(poi, l’ultima volta degli occhi)

Cercavo sul fondo della pupilla morta


quello che non mi è dato
vedere

(Amen)
Questa volta quasi definitivo,
come dire buio
ciò che non accade, il non fatto
molle, di gelatina.

[ 50 ]
¿qué hay de importante bajo el sol…
la vida tiene su aquel
nosotros tuvimos el privilegio de no
durar
¿te acuerdas? alguien fecundó
aquellas tierras tuyas
como si fuera un arcángel

Chiquita

Puedes lamerme si eso te aporta


placer
pero no es manera de amar
lo nuestro,
deberíamos hacer un hijo deberíamos
darle pan a la muerte

(tanto) y tanto deberíamos trabajar


que el esperma
es un ejército bobo
y la panza una berza

(luego, la última vez de los ojos)

Buscaba en el fondo de la pupila muerta


lo que no me es consentido
ver

(Amén)
Esta vez casi definitivamente,
como llamar oscuridad
a lo que no sucede,
lo-apacible-no-sucedido, de gelatina.

[ 51 ]
*

Ira di Dio

Tipaldi verrà capovolto


chi l’avrebbe mai detto quando in casa
venivano rospi grossi come buoi
e mi facevano le feste
e mi leccavano con quella loro lingua

Passeggiai lungamente
per i prati per i prati Gesù strusciava
furiosamente
la scarpa nell’erba
– sono cafoni questi miei cani! –
è vero, risposi

219

Erano labbra reali


parole reali nello stesso posto
e tu eri bianca come pane bianco

e ti ho toccata come un cieco


t’avrebbe toccata, avevi i capelli bagnati,
i capelli bagnati
anima

[ 52 ]
*

Ira de Dios

A Tipaldi lo pondrán boca abajo


quién lo habría dicho
cuando venían a casa
sapos gordos como bueyes
y me hacían fiestas
y me chupaban con sus lenguas

Paseé largamente por el césped


por el césped
Jesús arrastraba furiosamente
el zapato en la hierba
–qué guarros estos perros
es verdad, respondí

219

Eran labios reales


palabras reales en el mismo sitio
y tú eras blanca como el pan blanco

y te toqué como un ciego


te habría tocado, tenías el pelo mojado,
el pelo mojado
alma

[ 53 ]
stazione pioggia

dicono sia la morte questo senso


di spossatezza
questa stazione zuppa
di mosche

si dorme quasi sempre


uno sull’altro,
sui corpi fiorisce l’edera di casa
– io lo so che verrete
madre
il nulla ci mangia nella mano
come fosse un cane

tuba mirum

e verranno in fila le fottute trombe


e sarà cielo sanguinoso
dilatarsi,
entrerà nelle case e le rose
torneranno bocci

sarà come essere tutti addormentati


galleggiare nel brodo
uno vicino all’altro
in eterno

[ 54 ]
Estación lluvia

dicen que la muerte es este estado


de agotamiento
esta estación chorreando
moscas

dormimos casi siempre


uno encima del otro,
en los cuerpos florece la hiedra de casa
–sé que vendréis,
madre
la nada come de nuestra mano
como si fuera un perro

Tuba mirum

y vendrán en fila las jodidas trompetas


y un cielo sanguinolento
dilatándose
entrará en las casas, y las rosas
se volverán capullos

será como estar todos dormidos


o flotar en el caldo
uno junto al otro
in eterno

[ 55 ]
II

argento, argine dei fiumi


La contadina ucraina raccoglieva i pomodori
le sue mammelle erano quasi più rosse […]
mele rosse, storpi, scatole di bimbi neri,
stitici, scimmie
Partorire, partorire marmocchi –
utero rotto, utero dei fiori, fiore della placenta,
osmosi, lampade a gas.

La memoria m’è scappata di mano e ora sono nello stormo dei topi.
funerale dell’acqua.
siamo nel punto esatto in cui decisi di nascere, vedi?
– I topi battono la coda nella melma
dove striscio la pancia battono la coda –

[ 56 ]
II

plata, orilla de los ríos


La campesina ucraniana recogía tomates
sus tetas eran casi más rojas […]
manzanas rojas, tullidos, cajas de niños negros,
estreñidos, chimpancés
Parir, parir nenacos:
útero roto, útero de las flores, flor de la placenta,
ósmosis, campingás.

La memoria se me escapó de las manos


y ahora estoy en una bandada de ratas.
funeral del agua.
estamos en el punto exacto en que decidiste nacer, ¿ves?
Las ratas golpean con la cola en el lodo
golpean con la cola donde arrastro la panza

[ 57 ]
David Cruz
PESADILLA

Vi a todos los poetas de la tierra atragantarse con sus palabras.


Igual a los escorpiones que son devorados por sus crías.
Una estampida de endecasílabos atropellaba sonetos,
sin más tregua que vengarse, sin más rencor que el olvido.
Un dadaísta se hincaba a ofrecer al sol todos su libros.
Los críticos literarios se retorcían por una metáfora mal empleada,
como si la estética salvara vidas.
Un capitán en medio del naufragio se bajaba el rango y nombraba
a un poeta almirante con todas sus rimas.

Al despertar seguía en mi casa.


La nevada amenazaba hasta el día de mi muerte.

[ 58 ]
Vicente Quirarte
VARIACIONES PARA UN ÁNGEL ATADO

Un ángel atado al deseo de desatarse para siempre.

Esto va a doler. Viene con todos sus filos y sus piedras. Sus arcos memorables son la
ruina. El ángel se va como llega y no hay redes que puedan retenerlo.

Rásganos la piel, vulnera el alma. Lanzas desde tu vientre un poema al mundo,


procreas ese hijo desobediente y lo dejas caminar con sus propios medios. Armas una
bomba de tiempo, una bomba contra el tiempo, ése que borrará los nombres de sus
protagonistas pero nunca la intensidad de sus pasiones.

Ya no ser con el ángel no es pecado. Pero sí dolor.

[ 59 ]
Los ángeles son la caballería de Dios. Desmontar a la yegua deslumbrante que nos
hizo semejantes a Él no es tarea de minutos. La eternidad vivida en esa grupa es
preciso pagarla con largueza.

¿Qué es el corazón? ¿Qué es la cosa? Cuando el mundo concede el privilegio de


sabernos y tenernos y aceptarnos, no importa el precio. Tocar una y otra vez, hacer
del tacto una pasión sin cura que en cada nueva caricia intenta guardar las alas para
siempre.

El corazón no está desviado. Tampoco confundido. Tan absorto en sí mismo, tan


pendiente de sus riesgos, no sabe mirar sino con la venda impuesta por el ángel.

No aceptes el agua cuando más sed tengas. Y menos la pidas. Su transparencia –que
ya no es verdadera– inundará de sombras tu garganta. Ser vencido por el ángel no es
indigno. Pero sí regresar por más derrotas.

Suelta las amarras y dejar que se vaya el ángel que te dio a conocer la libertad. Ahora
te la exige. No tiene por qué gustarte. Pero vivirás mejor cuando lo aceptes.

[ 60 ]
Juan Peregrina

Y como antaño, la normalidad,


la risa impune, innecesario el gesto
que va de la pasión a la crueldad
en el abismo del orgullo enhiesto.

Violentas bacanales celebradas


en callejones de la ciudadela:
entre los muslos el brillar de espadas,
embate sucio de temible esquela.

La soledad es digna compañera


de quien esposa fiel y madre fuera
y hoy sobrevive plena de agonía.

Entre conatos de rebeldes cantos


recordamos amores y quebrantos
como graznido antiguo o profecía.

[ 61 ]
Manuel Jurado López
SOMBRAS

Los que hablan del sosiego del campo, los que aplacan
su sed con las lluvias de otoño, los que saludan
quitándose el sombrero, los que se hacen tres cruces
inversas sobre el pecho, los que contemplan el vuelo
de los pájaros, los que vuelven de la destilería clandestina
de aguardiente, los que tienen arañazos de espinos
en el alma y los ojos, los que toman el autobús dos paradas
después y nunca se sabe adónde llegan, los que llevan
en el bolsillo un puñado de arena de la playa de un mar
imaginario, los que se desnudan en una habitación y amanecen
amortajados en otra, los que han ido a sentarse en un banco de un jardín
sin árboles, los que nunca salen de su casa, envueltos
en batas a cuadros y hablan solos, los que cuidan de hijos ajenos
como si fueran suyos, los que acompañan a enfermos
que no son de su familia, los que cobran menos
de lo que les corresponde y vuelven a casa andando,
los que leen periódicos atrasados y viven la vida a contratiempo,
los que creen que el círculo se cierra y hay que salir de él
para vivir la vida u otras vidas paralelas y que una parte del mundo
se cierra cuando unos ojos se cierran, los que vuelven el rostro,
sorprendidos por la risa jovial de una muchacha creyendo
que es el canto de un jilguero, los que se detienen ante un árbol
y piensan –ilusos– en los años que aún les queda por vivir.

[ 62 ]
[ 63 ]
Entre las islas, el mar involuntaria de buena fe, sin duda). A pesar de
esto, digo, el futuro y el presente son más podero-
ALMORAIMA GONZÁLEZ sos –sus respectivas ideas– que el pasado. Y por si
fuera poco, el lenguaje poético convoca el futuro.
Juan Antonio González Iglesias Su confianza parece venir de una serenidad
Confiado conquistada (que no da sólo la madurez, sino que
Visor, 2015. es personalísima aunque lograda en el tiempo),
de su cultivo de la belleza, de su culturalismo y su
apuesta por un epicureísmo particular y privado.
Celebro el nuevo libro de Juan Antonio González Veo en sus poemas la voluntad férrea de quien ha
Iglesias en cuanto tengo noticia de su publicación, tomado una decisión y nada podría desanimarlo
porque sé lo que me espera. Porque confío en él, («lento aprendo que en cualquier punto del cos-
poeta verdadero. Lo descubrí con Un ángulo me mos hay sitio para mí»), de quien está dispuesto
basta (2002) y me entregué por completo con Eros a encontrar el milagro en las cosas pequeñas (que
es más. Pero el salmantino llevaba publicando poe- no lo son tanto): cuando muerde una manzana,
sía desde el 94. Toda ella hasta 2009 está reunida cuando se despierta al lado del que ama, cuando
en un volumen que tituló Del lado del amor, tan se funde con el agua haciendo snorkel de buena
oportunamente como todos sus títulos. Para Gon- mañana. Es una cuestión de voluntad y de buen
zález Iglesias el amor, el erotismo, el encuentro de talante, de estar predispuesto.
un ser humano con otro es un acontecimiento de Los poemas que abrazan la rotundidad del
primer orden (son palabras suyas), y por eso pien- amor, de lo eterno y del saber lejano, los disfrutará
sa que la plenitud del amor debe ser dicha por el sin duda grandemente el lector. Pero apuesto a que
poeta y el filósofo y no degradada por un gurú de va a conmoverse especialmente con los de tema
la autoayuda. No es cosa de psicólogos, es materia sencillo, los que abordan objetivos humildes pero
de poetas. Del erotismo y del amor sensual no ha encierran una grandeza más emotiva y en cierto
hecho solo poesía, pues es reconocido estudioso y modo, muy refrescante. Que pueden no ser uni-
traductor, entre otros, del mismo Catulo. versales o que no nos acerquen referentes; quizás
Ocho años después de su Premio Loewe vuel- no nos habíamos detenido en los temas, ni les
ve con Confiado, un poemario luminoso (quiero habíamos dado oportunidad antes. Y ahora están
utilizar el término del griego contemporáneo que aquí, delante de nuestros ojos, puros, nuevos y a
él usa en su libro, iulizi, «claro como un día de estrenar. Y son poemas. El vaso de agua fría (en
julio»). Porque estos poemas son «lo que reverbera. la página 30, con el que modela un poema mara-
El mármol de la Acrópolis. / El aire entre colum- villoso); la biblioteca pública; la teoría del regalo;
nas. El mar entre las islas.» Transmiten confianza, la aspiración oculta de un concursante de reality
no la confianza en uno mismo, sino en los demás show, son algunos ejemplos. Porque benditos los
y en el regalo de las cosas que nos repercuten. Es ignotos, como proclama él mismo en la página
esta confianza, que se apoya toda en el amor, de 26, los que no desgastan las cosas ni el lenguaje.
la que rebosa González Iglesias en estos cincuenta Y añado yo que bendito el Poeta, el elegido, que
poemas clásicos, contemporáneos, celebratorios, renueva el lenguaje en cada mirada, que hace de
reivindicativos y agradecidos. Promueven la vida, cada una un descubrimiento, que nos trae pájaros
el amor a la vida (por eso el yo no teme, por eso y son estos los pájaros primeros.
confía y anticipa finales); no estar protegidos, con- Valora este filólogo clásico la vida privada, la in-
fiarnos al aire mejor incautos que precavidos, a la timidad, la no exposición de cada rincón de nues-
buena de Dios (pág. 62).Y Beatus ille (ut prisca gens tra experiencia –como observa alrededor–. Valora
mortalium paterna). Aunque el poeta (que es un la música del silencio, el agua que nos arrulla en
humanista) sienta nostalgia de aquella lejana raza los baños, la belleza. Pero como ya se dijo de él
de los hombres, del honor antiguo, de los que no con motivo de libros anteriores, es un poeta que
se embriagan con lo efímero, del mundo que fue sabe vivir en la modernidad de la tradición, y basta
antes que nosotros, cuando todo se intentaba ha- toparnos con su lenguaje fresco, al día, nada ancla-
cer de buena fe (que es también una declaración do, para darnos cuenta. En estos poemas refulge

[ 64 ]
su educación humanística (en los títulos, las refe- como en «Aridez», «Escena final» o «Guardián».
rencias, su filosofía) pero en un hombre pegado a Siendo el suyo un surrealismo en el que la hue-
su tiempo. lla de Vicente Aleixandre (no en vano, el autor ha
Rememora en el prólogo al libro (unas páginas sido un destacado editor y estudioso de su poesía)
bellísimas y complementarias absolutamente es poderosa.
de los poemas) una afirmación de Marguerite Y no es gratuita la cita de Fichte que lo preside:
Yourcenar que reza así: «todos necesitamos que «Werde wer du bist» («Llega a ser el que eres»). La
nos tranquilicen», y Juan Antonio González Igle- reflexión sobre la propia identidad es central en
sias encuentra su serenidad en el lenguaje, como poemas de tono aforístico y moral como «Tram-
humanista su balsa es el Logos, su metafísica, «la pas» («solo lo que anhelas con fe es tuyo / y será
poesía sea el último idioma cualitativo». Por eso tuyo siempre, / mientras tengas la fuerza de so-
la vida y el amor han de ser dichos, porque como portarlo si llega») en un libro, aunque repleto de
sentencia el homo matinalis del primer poema, desdoblamientos y personajes interpuestos, que
«Animal en contacto, soy poeta / No distingo la nunca pierde una dimensión acusadamente in-
piel del intelecto». trospectiva.
La unión de imagen poderosa y reflexión de
carácter cuasilogístico es una de las formas más lo-
Camino de soledad gradas que se repiten en el libro y tienen, probable-
VICTORIA LEÓN
mente, su más logrado ejemplo en «Despoblado»
(«Crece / la marejada negra / del olvido. Sus aguas
llevan del ayer / al nunca. // El nunca / es el lugar
Alejandro Duque Amusco, / más habitado»). Pero frente a ese tipo de poema
Donde rompe la noche desnudo, breve, epigramático o frente a la escue-
Renacimiento, 2015. ta sencillez de pincelada del haiku, encontramos
también logrados poemas de más largo aliento en
Segunda edición, aumentada y definitiva, de este los que se incorpora la narración. Ya sea esta de ca-
libro que ganó el premio Loewe en 1995, recoge, rácter argumentativo, o el desarrollo de una anéc-
entre otras nuevas aportaciones, una serie de poe- dota, como en «El puente», «El baúl de Lisboa»,
mas que el autor había eliminado de la primera, tal «Vicente Aleixandre visita Las Navas del Marqués
como se nos refiere en una pequeña introducción, en 1965» o el emotivo «Horas destejidas».
debido a una curiosa anécdota que tuvo a Octavio «Faro» o «Cumbre clara», son ejemplos de poe-
Paz como protagonista. mas descriptivos y evocadores del paisaje como es-
Los años no han hecho mella en unos poemas tado de alma o aspiración del ánimo. Y una «Con-
que prefieren las formas esenciales y puras, al tiem- versación con Jonás» que nos habla del destino del
po que hacen honor a los principios expuestos en hombre, de la palabra y la acción, es el poema con
el breve y bello texto en prosa «A modo de poética que se cierra el primer libro de los que recoge el vo-
por alguien que no cree en las poéticas» con que se lumen, que continúa con «Briznas»: quince haikus
abre el libro: «El poema es un camino de soledad de hermosa factura entre los que se cuentan algu-
que recorren dos hombres: el autor, cuando lo es- nos de los poemas ausentes de la primera edición.
cribe, y el lector, cuando lo reinventa y hace suyo «El agua de la fuente / repite en la memoria / ayer,
[…] Solo el lector da sentido a lo escrito». Formas ayer, ayer», nos dice uno de ellos.
y principios que el poeta demuestra saber armoni- En todo el conjunto la palabra es la protago-
zar a la perfección. nista indiscutible de esta poesía honda, que une
Es la suya una poesía que parece lindar siempre imagen y pensamiento: la palabra que aspira a ser
estrechamente con el pensamiento, con la filoso- en el otro o, lo que es lo mismo, comunicar cuanto
fía. En sus poemas la palabra busca indagar y de- de misterio, emoción y asombro puede el verdade-
finir, como en «Realidad» («espacio que ha caído ro poeta encontrar en ese camino de soledad que
/ entre el cielo y el abismo del mar») o en «Ars sabe que jamás recorre solo.
poetica» (Creación, revelación: / eterno primer día
del mundo). A veces adquiere tintes surrealizantes,

[ 65 ]
Destello y provocación las heridas, pero las desinfecta.» Y es que, el pen-
samiento lúcido e instantáneo es tan importante
AITOR FRANCOS como lo pueda ser una red de coordenadas dibu-
jada alrededor de una mapa filosófico; la idea a ve-
León Molina ces llega más lejos en su intención dando un salto
Mapa de ningún sitio brusco y breve.
La Isla de Siltolá, 2015. En León Molina el aforismo es una instantá-
nea y certera conexión que se establece entre la
imagen y el lenguaje poético, el interior de una
Podríamos preguntarnos si más allá de los clásicos cámara oscura, en donde una parte imprescin-
(Karl Kraus, Lichtenberg, Nicolás Gómez Dávi- dible de la luz se revela. Con sutileza, una y otra
la) deberíamos considerar el aforismo como un vez, Molina se supera y actualiza el asombro en
género aparte, separado de la filosofía y la poesía. el lector, pues consigue expresar, de la forma más
León Molina (1959) lo desvirtúa con ácida ironía depurada, intuiciones acertadas y complejas, hu-
al decir «Yo no escribo aforismos; los voy copiando yendo de alargamientos discursivos inútiles y fa-
de una libreta en la que durante casi cuarenta años tuas elucubraciones. Podemos leer frases mágicas y
no escribí ninguno.» No por casualidad el género perfectas, como estas dos: «En un mundo lleno de
está cada vez más desligado de sistematizaciones y respuestas, moderación en las preguntas.» Y: «Una
entran en él metáforas e imágenes, el pensamiento cima de la autodestrucción consiste en maltratar
fragmentario, filosófico o no, la lógica, las contra- a un amigo.» Molina hace gala de una imaginería
dicciones y las paradojas. Con maestría insoborna- sorprendente. Es desenfadado, lúdico y visionario.
ble León Molina funde en su nuevo libro, Mapa Y sugerente y divertido a más no poder: «Extraño
de ningún sitio, misterio y razón, inteligencia inna- personaje la muerte. Antes de salir al escenario, ya
ta y poesía. Lo deja bien claro desde un principio: ha representado su papel.»
«La poesía es despiadada con los intrusos.» Y es Mapa de ningún sitio supone una impresionan-
que la poesía es una expresión inefable de la razón. te telaraña con forma de mapa que atrapa al lector
Cuando tratamos de escribir intuimos la comple- con la transparencia más clara del lenguaje y la
jidad del vínculo que se establece entre la poesía y más iluminada oscuridad de la razón.
lenguaje, tan unido a la razón; y el yo del poeta tra-
ta de situarse y buscar su identidad en ese mapa de
ningún sitio, en ese interior desubicado. Frente a Poesía para la oscilación
la supuesta anti-topografía que evoca el título el li-
bro es en realidad una implacable tentativa de son- CARMEN RAMOS
deo del poeta y de su lenguaje. De cómo funciona
el lenguaje en el poeta y en el poema. «El poeta Adriana Schlittler Kausch
en el poema es una anécdota histórica», nos dice. El péndulo
El poeta es casi un ser especial, diferente al me- Harpo Libros, 2015.
nos: «No digo que es muy difícil que una persona
convencional pueda ser poeta, pero lo pienso.» No Conocí hace ya algunos años a Adriana a raíz de
falta a la verdad León Molina cuando alega que la publicación de su primer libro Crueldades afines.
pensar en libertad incluye, en primer lugar, pensar Reconozco que desde entonces me engancha su
contra uno mismo, nacer a la reflexión desde una pegada poética, porque cuando escribe es lo más
convivencia y un entramado crítico y autocrítico. parecido a una luchadora profesional que utiliza la
En el caso de León Molina el aforismo no es palabra como puños para sacudirte con los golpes
un apunte que se entrega al lector con la meta im- más certeros.
plícita de adoctrinar sino un destello que quiere Ha sido así también en sus publicaciones si-
provocar y afectar a la inteligencia, dejarla alerta guientes (Vacaciones y Parches) pero es quizás El
y despierta. Un par de ejemplos, de lógica aplas- péndulo su libro más descarnado. En él no hay
tante: «La voluntad es una fuerza infalible sólo si lugar a concesiones, no hay lugar a medias tintas,
falla de vez en cuando.» O: «La soledad no cura todo es blanco o es negro. Y quizás la razón de tal

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radicalidad haya que buscarla en su origen: este li- entre ellos, constituyéndose como un murmullo
bro fue concebido en una estancia de su autora en donde distintas voces van acompañando en su lec-
una casa en el campo, en medio de una naturaleza tura de principio a fin.
bastante hostil, a medio domesticar y con pocas La correctísima edición que ha hecho Harpo
comodidades. Un espacio donde dudar puede sig- Libros, con la poeta María Sotomayor al frente,
nificar la muerte: «Con un solo temblor el cepo y la poesía de Adriana Schlittler Kausch han for-
nos agarraba y oprimía. El sencillo mecanismo del mado un tándem que aquellos que apreciamos las
ahogo». buenas letras –en su contenido pero también en su
Adriana no rehúye las imágenes más duras continente– agradecemos de forma considerable.
(«Igual que un niño soporta el picor en la mano
amputada, el derrumbe estaba» o todos los poe-
mas de la parte titulada «La muerte de los pája- El profeta de la libertad
ros») pero tampoco hace ascos a imágenes llenas JUAN LUIS CALBARRO
de dulzura («aquellos días donde el sol nos cubría
leves como sábanas limpias un día de verano», «Y
entonces callábamos porque el sonido de tu cuer- Walt Whitman
po pisando la tierra era mi eco preferido»), todas Hojas de hierba
pertenecientes al ámbito más minúsculo, a lo do- Edición bilingüe de Eduardo Moga
méstico, al pequeño detalle que ella es capaz de Galaxia Gutenberg, 2014.
captar, amasar en su propia poética y que acabe
convertido en la espina dorsal de un poema. Walt Whitman (Nueva York, 1819-Camden,
Dice Adriana que para ella la vida en la ciudad 1892) ha pasado a la historia de la literatura como el
sigue una trayectoria lineal: a una estación sigue poeta de América y como el gran renovador de la líri-
otra, a un día sigue otro. Y que, sin embargo, en el ca anglosajona. Imbuido –por influencia de Ralph
campo la vida es como el movimiento de un pén- Waldo Emerson– de una noción trascendentalista
dulo, un manómetro que rige la existencia: todo de su tarea como poeta, su voz es la del profeta y
lo que va, vuelve; todo lo que das, recibes. Así dis- visionario. En su deseo de cantar al héroe colectivo
curren los poemas en este libro: cuando piensas de la democracia que nace, frente a la vieja épica
que has llegado, vuelves al punto de partida. Esa aristocrática del héroe individual, Hojas de hierba
sensación de regreso a algún lugar es una constante se constituye de hecho en un vasto caleidoscopio
a lo largo de sus páginas: «Y nos marchamos con de la Norteamérica del siglo XIX. La nueva épica
el corazón lleno de mugre», «Lejos es un adverbio requiere un nuevo lenguaje y sus versos abandonan
que el tiempo elige para hacernos impares», «El el tradicional ritmo yámbico para abandonarse al
dolor lo ha dicho todo. Es hora de marcharnos». ritmo del pensamiento (con cierto aliento oratorio
Un desarraigo que ya era protagonista en su ante- que le era querido), a una respiración prolongada y
rior libro Parches y que en El péndulo constituye un a una sintaxis intuitiva. Adopta todos los registros
personaje más del libro, esa segunda voz presente léxicos, sin despreciar las palabras soeces que nunca
a través de las cursivas que habla, por ejemplo, de habían tenido cabida en la poesía, ya que en sus
la infancia como un higo «que se palpa y que se poemas cabe todo; también lo sucio, lo feo o lo
huele». que es tabú. La creación poética lo conduce a la co-
El péndulo no es un poemario fácil: es un poe- munión con una realidad poliédrica que construye
mario duro, rocoso a veces e incluso podríamos desde su percepción visionaria y que a su vez lo va
decir que áspero en algunos momentos, pero lleno construyendo a él conforme el libro sufre amplia-
de tanta poesía que no es fácil desprenderse de él ciones a lo largo de las décadas. Todo se relaciona
una vez acabada su lectura. Adriana es una bue- en el mundo whitmaniano, sin que ningún hecho
nísima lectora, una diseccionadora profesional de ni persona destaque sobre los demás: el estadista
palabras y eso se nota en su manera de escribir y de a la misma, democrática altura que el carpintero
afrontar una obra como esta. Una obra que debe o el indígena; los grandes accidentes geográficos
leerse no como una colección de poemas sino junto a la locomotora y el barco de vela. El afán
como un todo donde los poemas van dialogando totalizador a menudo no puede expresarse sino

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con enumeraciones y catálogos exhaustivos, ya que El poeta Eduardo Moga incorpora una deta-
nombrar equivale a descubrir y, por tanto, a reve- llada introducción que repasa razonadamente la
lar, como es misión de todo profeta. vida del poeta, el significado de Hojas de hierba en
Y, sin embargo, ese universo circular y com- la literatura anglosajona, su recepción crítica del
prensivo se articula sobre un eje: el yo del poeta. momento y la importante influencia que ejerció
De hecho, el poemario es un permanente diálogo en las literaturas hispánicas, de Martí a Ernesto
en busca del equilibrio entre el yo y los otros. Ce- Cardenal pasando por Rubén, Borges, Huidobro,
sare Pavese advirtió la paradoja: «No canta jamás Lorca o Neruda entre otros. También se demora
a Norteamérica: canta de sí mismo absorto en el en explicar el lugar de su traducción con respecto a
descubrimiento de Norteamérica como entidad la serie de las que hasta el momento existían, desde
política […], pero canta también de sí mismo la primera de Armando Vasseur (1912), influyente
absorto en el descubrimiento de la vida en la cual durante décadas pero bastante deficiente, hasta la
Norteamérica no es más que un átomo o […] un de Borges (1969), laboriosísima y de gran calidad
símbolo.» La búsqueda de Whitman es religiosa, profesional y literaria, pero quizá excesivamente la-
pero de una religión alejada de la tradición y de la cónica, pasando entre otras por la muy polémica
mediación ritual: la religión de la libertad. Pavese de León Felipe (1941). El barcelonés, que ya había
(de nuevo) identifica los poemas del neoyorquino traducido a otros autores norteamericanos (Frank
como «un himno al perfecto individuo whitma- O’Hara, Carl Sandburg, Charles Bukowski, Tess
niano que experimenta la alegría, la salud, la liber- Gallagher, Billy Collins, William Faulkner), sortea
tad de sus contactos con las cosas del universo». con éxito las dificultades propias de la versión al es-
También José Martí se detiene en ello: «Creíais la pañol de un universo total expresado en un inglés a
religión perdida, porque estaba mudando de for- veces local y a veces técnico, otras arcaico y muchas
ma sobre vuestras cabezas. Levantaos, porque vo- neológico, con un ritmo oratorio pero enumerati-
sotros sois los sacerdotes. La libertad es la religión vo o repetitivo que no siempre se aviene bien con
definitiva. Y la poesía de la libertad el culto nuevo». la prosodia del español y sus implicaciones semán-
Es la libertad de un alma que quiere comulgar con ticas, y con una puntuación a veces enloquecida...
el alma de la realidad mediante su observación y De entre todas las ediciones que se publicaron en
libre goce, donde nada es sucio porque todo es sa- vida del autor, Moga opta por la de 1892, la llama-
grado; un alma que tiende al panteísmo y que, sin da edición del lecho de muerte por tratarse de la au-
embargo, nunca deja de tener plena conciencia de torizada por el propio Whitman muy poco antes
su individualidad. Los versículos de «Ahora, cantos de morir, un deseo que era razonable respetar. No
precedentes, adiós», escrito en 1888 bajo el peso de creo que me equivoque si afirmo –y que Borges
la enfermedad y el temor de la muerte, describe sus nos perdone– que estamos ante la nueva traduc-
poemas como «nacidos de las fibras de mi cora- ción de referencia de Hojas de hierba.
zón, de mi garganta y mi lengua (la sangre calien-
te, palpitante, de mi vida, / el impulso y la forma
personales para mí, no meramente papel, o tinta y
tipos automáticos), / y cada uno, cada expresión
del pasado, con su propia y larga historia/ de vida
o de muerte, o de soldados heridos, o del país en
peligro o a salvo», y con ellos el poeta contrapo-
ne ese universo poético proliferante y tendente a
abarcarlo todo y a constituirse en materia viva del
yo («¡Oh, cielos, qué destello y qué inacabable tren
de todo, puesto en marcha!») con la presente ex-
periencia del final de su ciclo vital: «¡qué migaja
despreciable, en el mejor de los casos!» La misión
profética da sentido, pues, a la voz poética, quizá
porque la propia vida del humanísimo individuo
Whitman, en el fondo, también importa.

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JAVIER ALVARADO (Panamá, 1982) ha ganado varios premios de poesía. Algunos de sus
libros son Tiempos de vida y muerte (2001), Aquí todo tu cuerpo escrito (2005) o Carta natal
al país de los locos (2011). • SERGIO ÁLVAREZ (Salamanca, 1973) ha publicado el libro
de poesía Las islas del río (2015) así como poemas y traducciones en revistas literarias. •
ALFONSO BREZMES nació en Madrid en 1966. Ha publicado los libros de poesía La
noche tatuada (2013) y Don de lenguas (2015). Fotógrafo, es además autor de libros de ar-
tista y collages.• JUAN LUIS CALBARRO (Zamora,1966) reside en Palma de Mallorca.
Ha publicado una decena de libros de poesía, biografía, crítica literia y de arte. Su último
poemario es Museos Naturales (2013). • JOSÉ ÁNGEL CILLERUELO (Barcelona, 1960)
ha reunido su obra poética en El don impuro (1989) y Maleza (2010). Después ha publica-
do Tapia con mirlo (2014) y los poemas en prosa de Galería de charcos (2009), Vitrina de
charcos (2011) y Becqueriana (2015). Ha traducido poetas portugueses y brasileños. •
JUAN EDUARDO CIRLOT (1916-1973) fue uno de los más personales e inclasificables
poetas españoles del siglo XX. En el ciclo Bronwyn aúna, en rara alquimia, los resultados
más vanguardistas con fondos y procedimientos tradicionales de la cábala y el verso alite-
rativo céltico y germánico. • DAVID CRUZ (San José, Costa Rica, 1982) es poeta, narra-
dor y periodista. En 2013 publicó A ella le gusta llorar mientras escucha The Beatles. Ha sido
incluido en varias antologías. • CRISTÓBAL DOMÍNGUEZ DURÁN (Vejer de la Fron-
tera, 1993) compagina desde su actual residencia en Varsovia, donde disfruta de una beca,
la escritura y la finalización de sus estudios en Filología Hispánica. • HERME G. DONIS
recogió su obra poética en Vida y memoria. Antología 1983-2002. Después ha publicado El
guardián (2012). Muchos poemas suyos han sido vertidos a otros idiomas. Recientemente
ha traducido una amplia selección de Antonia Pozzi. • AITOR FRANCOS (Bilbao, 1986)
ha publicado los poemarios Igloo (Premio Surcos, 2011), Libro de las invitaciones (2013) y
Un lugar en el que nunca he escrito (2013). • RODRIGO GALARZA nació en Corrientes
(Argentina) en 1972. Cofundador del Grupo Literario Pájaro de Tinta y director de la re-
vista del mismo nombre, entre sus libros están Soles dormidos (1992), Diluvio en la memo-
ria (1995); Ráfagas de pájaros (1997) y Relámpagos de crepúsculos (2000). Reside en Madrid.
• ESTHER GARBONI es profesora y escritora sevillana. Fue merecedora del Premio de
Poesía Searus 2006 por su primer poemario, Las estaciones perdidas. Ha publicado en anto-
logías y revistas. En 2009 publica su poemario Tarjeta de embarque y, en 2014, Sala de es-
pera.• PABLO GARCÍA CASADO (Córdoba, 1972) ha publicado Las Afueras, I Premio
Ojo Crítico de Poesía. Libros suyos posteriores son El mapa de América (2001), Dinero
(2007), Fuera de campo (2013) y García (2015). • AGUSTÍN MARÍA GARCÍA LÓPEZ
(Villarrasa, Huelva, 1949). Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Sevi-
lla, ciudad donde reside. Ha publicado El río amarillo (1984), Calcomanías embusteras
(1988), Ninguém (1988). Sombras chinescas (2015) es su obra más reciente. Codirector de
Tinta China, Revista de Literatura. • ALMORAIMA GONZÁLEZ, filóloga, ha sido edito-
ra y responsable de publicaciones en el Centro Cultural Generación del 27, de Málaga.
Colabora habitualmente en revistas literarias y en Diario de Sevilla. • ARMANDO GON-
ZÁLEZ TORRES (México, D.F., 1964) es poeta y ensayista. Sus textos aparecen en nume-
rosas revistas y suplementos culturales. Ha obtenido el Premio de Poesía Gilberto Owen y
los de Ensayo Alfonso Reyes y José Revueltas. Su poemario más reciente es La peste (2010).
• ROCÍO HERNÁNDEZ TRIANO nació en Sevilla en 1976. Premio Extraordinario de
Licenciatura en Filología Hispánica por la Universidad de Sevilla, es profesora de Lengua
y Literatura y ha impartido talleres de creación literaria y publicado los libros de poe-
sía Viento de Cuchillos (2010), Equilibristas (2010) y Los seres quebradizos (2013, Premio de
Poesía Carmen Conde). • MANUEL JURADO LÓPEZ (Sevilla, 1942) es autor de una
extensa obra en verso y prosa que le ha valido premios como el Miguel Hernández de poe-

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sía o el Buero Vallejo de teatro. • VICTORIA LEÓN (Sevilla, 1981) es licenciada en Filo-
logía Hispánica, traductora y crítica literaria. Ha vertido al español una veintena de títulos
de autores como Machen, Chesterton o Lord Dunsany. Actualmente prepara la edición de
una antología poética del Conde de Villamediana. • M. CARMEN MÁRQUEZ nació en
la localidad sevillana de Benacazón en 1993. Estudia Filología Hispánica y Pedagogía en la
Universidad de Sevilla. Ha publicado en Fábula. Revista Literaria. • ANA MERINO dirige
el MFA de escritura creativa en español de la Universidad de Iowa. Ha publicado los poe-
marios Preparativos para un viaje (Premio Adonáis, 1995, y 2013), Los días gemelos (1997),
La voz de los relojes (2000), Juegos de niños (Premio Fray Luis de León, 2003), Compañera
de celda (2006), Curación (2010), Los buenos propósitos (2015). • EDUARDO MOGA
(Barcelona, 1962) ganó el Premio Adonáis en 1995 con La luz oída. En 2014 publicó El
corazón, la nada. Antología poética (1994-2014). Después, ese mismo año, Dices. Su más
reciente traducción es Hojas de hierba, de Whitman. Los poemas aquí recogidos pertenecen
a su libro inédito Muerte y amapolas en Alexandra Avenue. • VÍCTOR PEÑA DACOSTA
(Plasencia, 1985) ha trabajado como profesor de español para extranjeros en la Universidad
de Salamanca, y de Lengua y Literatura en centros españoles y de Marruecos. Publicó su
primer libro, La huida hacia delante, en 2014. Vive en Sevilla. • JUAN PEREGRINA nace
en Granada en 1978. Ha publicado los poemarios A deshoras (2000), Soledad amante desti-
no (2006), ambos en Granada, y Estigma y Artificio en Melilla en 2014; también en el
mismo año el Libro carmesí de las XXI cantatas sacrílegas. • TONI QUERO (Sabadell,
1978) obtuvo con su primer libro, Los adolescentes furtivos, el Premio Internacional de Li-
teratura Antonio Machado en Collioure (2009). Prologado por Pere Gimferrer, ha sido
traducido al francés. • VICENTE QUIRARTE (Ciudad de México, 1954) ha obtenido,
entre otros, el Premio Xavier Villaurrutia y el Premio Ramón López Velarde. Miembro de
número de la Academia Mexicana de la Lengua, su último libro de poemas publicado en
España es Esa cosa tan de siempre (2013). • CARMEN RAMOS (Gibraleón, 1968). Eco-
nomista de profesión, es autora de la plaquette Mudanza interior (2010) y de los libros
Poliédrica (2011) y Las estrellas han hallado otra forma de morir (2013), que fue candidato
al Premio Andalucía de la Crítica ese mismo año. JUAN CARLOS RECHE (Córdoba,
1976) ha obtenido el Premio Nazionale per la Traduzione 2013. Sus libros de poemas son
El dolor y la velocidad (1999) y Carrera del fruto (2006). Codirige la revista Años Diez. •
MIRIAM REYES estudió Letras en la Universidad Central de Venezuela y se licenció en
Filología Hispánica en la de Barcelona. Ha publicado Espejo negro (2001), Bella durmiente
(finalista del Premio Hiperión, 2004), Desalojos (2008) Yo, interior, cuerpo. Antología poéti-
ca (Argentina, 2013) y Haz lo que te digo (2015). • FRANCISCO DAVID RUIZ (Rute,
Córdoba, 1987) reside en Granada, en cuya Universidad se licenció en Filología. Ha sido
becario de la Fundación Antonio Gala, en Córdoba. • ÁLVARO TATO (Madrid, 1978) es
escritor, actor y dramaturgo. Ha publicado Zarazas (2015), Gira (Premio Miguel Hernán-
dez 2011) y Cara máscara (Premio Hiperión 2007), entre otros libros de poesía. Imparte
clases de Poesía y Dramaturgia y colabora con el programa No es un día cualquiera (RNE).
• FRANCESCO MARIA TIPALDI (1986) es una destacada voz de la joven poesía italia-
na. Ha publicado hasta la fecha dos poemarios y ha sido traducido al inglés.• CARLOS
VAQUERIZO (Sevilla, 1978) fue premio Adonáis en 2005 por Fiera venganza del tiempo
(2006). Sus otros poemarios son Tributo de Caronte (Premio Ciudad de Almuñecar, 2014);
Preludio de una mirada (Premio Ciudad de Pamplona), 2014; Consumación de lo eterno
(2015) y Quienes me habitan (2015). • RAQUEL VÁZQUEZ (Lugo,1990) ha publicado
Si el neón no basta (2015), Lied de lluvia para una piel ausente (2014), Luna turbia (2013,
Premio de Poesía Joven Gloria Fuertes), Pinacoteca de los sueños rotos (2012) y Por el envés
del tiempo (2011). Fue residente de la Fundación Antonio Gala para Jóvenes Creadores.

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Centro de Iniciativas Culturales
de la Universidad de Sevilla (CICUS)

Directora
Concepción Fernández Martínez

ESTACIÓN POESÍA

Dirección
Antonio Rivero Taravillo

Comité asesor
Enrique Baltanás, Juan Bonilla, Luis Alberto de Cuenca,
Ana Gorría, Ioana Gruia y Aurora Luque

Coordinación técnica
Juan Diego Martín Cabeza

Diseño
F. Javier Martínez Navarro

Imprime
Imprenta Sand

ISSN 2341-2224
DL SE 618-2014

Contacto y suscripciones
estacionpoesia@[Link]
C/Madre de Dios, 1. 41004 Sevilla

© 2016 Secretariado de Publicaciones Universidad de Sevilla


© De los textos, sus autores

Todos los textos son inéditos.


Estación Poesía agradece el envío de colaboraciones no solicitadas,
pero no puede mantener correspondencia sobre las mismas.

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