Poemas Inéditos de Juan Eduardo Cirlot
Poemas Inéditos de Juan Eduardo Cirlot
[1]
Juan Eduardo Cirlot
LOS PROTAGONISTAS (DOS POEMAS DESCONOCIDOS)
De todos los poetas españoles del siglo XX, pocos tan escasamente conocidos por el público
en general y tan apreciados sin embargo por aquellos que lo han leído como el barcelonés
Juan Eduardo Cirlot, de quien el 9 de abril de este año se cumple el centenario de su na-
cimiento. Estación Poesía quiere adelantarse a la efeméride y rendir homenaje, y divulgar, a
Cirlot, poeta inclasificable, simbólogo, músico, crítico de arte, visionario.
Durante la escritura de la primera biografía sobre el autor del ciclo Bronwyn, en la que he
estado empeñado en los últimos tiempos, he desempolvado cartas y hallado inéditos, como el
importante poema de 1945 «Diálogo infinito», que se conserva entre los papeles que Cirlot
envió a su amigo Carlos Edmundo de Ory, ahora depositados en la fundación de este en Cá-
diz, y que verá la luz en una antología también inminente. Con autorización de las hijas de
Cirlot se reproduce hoy aquí un puñado de poemas que, en el otro extremo del arco temporal
de la obra cirlotiana, habían pasado igualmente desapercibidos y que, aunque publicados en
revista, quedaron fuera de En la llama, tercer tomo de la poesía reunida de Cirlot en la edito-
rial Siruela. Los hallé, con una emoción que no cabe en estas páginas, en el número 224 (de
1971), de Poesía Hispánica, la publicación que dirigía José García Nieto. En el mismo núme-
ro se incluían poemas de una corresponsal de Cirlot: la venezolana Jean Aristeguieta, que dio
recurrentemente cabida al español en las páginas de la caraqueña Árbol de Fuego.
Es un tipo de poema corto este, vinculado a epopeyas, del que no hay más ejemplos
en la obra de Cirlot, aunque sí aparece en otro lugar un homenaje a la heroína germánica
Kriemhild o Krimilda («Mi Krimhilde», escrito el 20 de octubre de 1971 y publicado casi un
año más tarde en la revista Artesa). 1971 es un año en el que Cirlot escribió mucha poesía,
y también el de la manifestación de la enfermedad que acabaría con su vida, año y medio
después. Estas composiciones recuperadas, por consiguiente, están entre lo último que creó.
A.R.T.
[3]
CHANSON DE ROLAND
Ganelón:
Miedo de tener miedo,
escrito en la traición;
solución miserable.
Durandal:
Diamante alargamiento
terminado en la cruz necesitada
cuando el ángel se acerca
azul como sus plumas.
Charlemagne:
Lejano y tan lejano.
Ada:
Muerta de pensamiento
de morir otra muerte,
lo justamente justo.
Roland:
Concentración de cielo,
caballero dorado
que el dragón asimila
y el aire perfecciona
con sus ojos de plata.
[4]
NIBELUNGENLIED
Kriemhild:
Criminal ignorada
hubiste de matar a todo friso
de tus signos humanos
para morir al fin como la muerte.
Siegfried:
Dos mujeres espadas
tuviste: Nothung, Balmung.
El dragón no era mucho ni el tesoro,
mas sí la lanza con que Tronje
te dio paz.
Brunhild:
Virgen desperdiciada,
amor en se muriendo
llama.
Tu roto escudo cruje.
Günther:
Imagen como tantos
que utilizan al Otro
pero habrán de pagar.
Tronje:
Tan fiel y tan envidia.
Murciélago en el yelmo.
[5]
Javier Alvarado
FRAGMENTOS DE UN TREN
Vagón 0
Tú, que deseas conocer Panamá, dime, ¿a qué exacta hora de la alucinación
Te atreves a encaminarte por la casaca de cerros, por las colinas asaetadas
Por el sol y por el viento
Que se suceden ante la hierba como un visitaflor
Asimilado por el vértigo,
Como una floresta
Que atravesamos recolectando guijarros y brotes como una espiga nueva
Ante la reunión de los góticos cedros?; si tú bien sabes que cruzar esta franja
Es una medida del destino del hombre, algo que se desdibuja
Como las estrías de la estrella. Era tu hora de emprender
Un largo viaje con tu papo seco al país de la nostalgia.
Era la hora de partida. Eran los trenes que no podías detener,
La falsa hora del sueño, una llovizna, un temblor como de gelatina o acuarela,
Un aleteo en el cuello
Y las aguas que se borran,
Los rostros que sondean la paz al mediodía,
La onomatopeya de un pato salvaje
Que adormece la esperanza,
El parpadeo de los ríos que conceden a nuestras almas un espejo de autorruta,
El pez y la sangre
Y los augures sordos del ciervo en los bosques plateados;
Esas cotidianidades que nos arrastran, que ponen el pan que se ayuna en los
abismos de la mesa,
Como cuando se abre un campo ante los maizales de luz, ante las cosechas que
hibernan los granjeros,
[6]
La naranja y la paloma desparramadas en los surcos,
El otro lado del océano
Y los paisajes que no se detienen en los ojos.
Existíamos
Porque se apuntaban los destinos, otras ejecuciones para el hambre;
Otras maneras de llamarnos, otras maneras de viajar
En cada época del año, entre los bosques y minas de idealización solitaria,
Mascando glebas de irrealidad, entrecruzando las constelaciones
Sobre las verjas de hierro, sobre la soledad que cubre a las compuertas,
Estos huesos de musgo que ya no poseen la ejecución de la risa,
Que ya no tienen sensaciones
Ni marcas de sexo, jadeando en la actuación de la lágrima
Sobre la puerta que da paso a la fuga,
(A esa horda con brazos de ceniza)
Que deambula ahora por debajo de los rieles y durmientes
En una balada orquestada por caballos,
Como si fueran una caravana de dioses que nos ansían contemplar
Ensayando la oración y ejecución del instinto,
Buscando el ombligo amorfo de las fuerzas,
El bosquejo de mi yo sobre la librea de ferrocarriles.
Vagón 1
La melodía del hierro que impacta se asemeja a una piedra desbarrancada sobre el
filamento acodado a una tela.
Sus vagones rasgan el aire como emancipando la vuelta del abismo,
En sus sillones reposan seres que se orientaron con los vapores de las cimas.
Las historias de estos viajantes son poemas que no pertenecen a ningún tipo de literatura.
[7]
Vagón 2
Vagón 3
[8]
No sé a qué cementerio pertenecer, a un cementerio italiano,
Al cementerio chino,
Al cementerio inglés, al cementerio antillano, al cementerio francés
O a qué memoriales de sangre y lodo instaurar ante mi puerta,
Ante este cajón de saudades que se pudre subterráneamente
O con la luz enardecida a la intemperie. Un tamborileo
Para la victoria
Y el roncar sobre los vientos
De una convulsión de tren
Ejerce su concierto
Como una amenaza.
Vagón 4
[9]
Tiburones de espuma que crecían dilatando las irradiaciones del agua,
Una familia de ballenas en los mascarones de tu carne, una mujer parecida a ti
(en un dibujo) en el solsticio de las aguas niveladas
Buscando la carne, buscando la carne y el aluvión de puntería
Si nunca hubo arpón, recuerda, nunca hubo arpón, ni tampoco anzuelos
Para llamar a los instintos de la fauna. Lo marino fue algo vegetal hasta traspasar la piel
Con todos sus augurios, con todas las saudades de este rostro que acuñaste
Con tu lengua a las monedas; aunque ya no recuerde aquellos boletos de viaje
Que condené arrojándolos al mar y que sirvieron para postergar el llanto helado
de los ángeles.
Y era un amanecer con colores y con lluvias. Ese era mi pacto de mi cuerpo
con el mundo,
Mientras caían sobre mis orejas aquellas musitaciones
De las brujas del mar, de las brujas de China, de las brujas de Francia,
de las brujas de Salem
De las jaulas surcadas y unidas a mi pecho
Por un eslabón ultramarino;
Cuando a muchas leguas de ese sitio, caían sobre mí
Nombres inconclusos y alaridos de gaviota;
Un vagón abierto para que entraran la belleza en los manglares
Mientras la cofradía de borrachos levantaba sus vasos
Venerando el equinoccio y las señoritas disfrazadas de primavera.
Vagón 5
[ 10 ]
Donde están mi familia y los otros muertos,
Esos primeros mensajeros,
Que ambicionaron la maquinaria del tren
Y originaron las guarniciones de la noche.
Vagón 6
Vagón 7
Vagón 8
Son muchos recuerdos para ti, dilo; este poema declina en el Atlántico;
En el Pacifico vuelve a resurgir como los trescientos puentes
Como esas florestas que se alzan en el arrecife
Como los sacos de tierra que se sacan de las minas abandonadas,
Como las piedras del oro que parten en las manos
O en los designios mágicos de las legiones de mulas.
[ 11 ]
Vagón 9
Vagón 10
Vagón 11
[ 12 ]
Y se precipitan hacia aquella raya
Donde nos llamamos huérfanos, donde revuelan nuestras pestañas
Hacia la perversión del horizonte.
Vagón 12
No estamos preparados para un viaje
que no culmine en su metáfora.
R.M.R.
Ya mucho hemos padecido.
Ya mucho hemos fragmentado
Para pegar los huesos de la historia. De este otoño
A nuestras tierras, ¿cuántos ya habrán desaparecido?
¿A dónde están las sombras resplandecientes de Jonathan Miller, de Ling Fen,
De Francois Martel, de Tomasso Capelli, de Fernando da Luz, de Theodor Martin,
de Bardinbrás, el esclavo negro?
Hace ya tanto tiempo que lagrimea la ciudad como una Dolorosa
De Viernes Santo.
El ruido de las hojas
Es semejante a las pisadas de una bestia en busca de algún trofeo
En los alrededores del verano. Ya retumba el sueño
Con una voz violeta y una desesperación tupida. La ruta interoceánica y transístmica
Roe
Nuestros recuerdos como el embalsamamiento de los vidrios,
La música vacía y los vagones dispuestos
A horadar, aquí, en mi memoria.
Ya muchos destinos
Hemos marcado en nuestra guía de ferrocarriles. Tú has aprendido
Cómo cruzar la comarca y cómo tirar un paño bordado desde una ventana
Siendo testigo de ese amor absoluto, de esa noche que navega
Sobre nosotros con indiferencia.
Esa dirección a seguir en Panamá, ese cuerpo incorpóreo, esa musitación de la náusea,
El devenir de los viajeros y viajantes,
Las muertes en las cantimploras y en las botas, en los sombreros donde se motivan
los sucesos con las sapiencias del aire,
[ 13 ]
La sed que es un espasmo reverenciado por el trueno.
[ 14 ]
Miriam Reyes
no podíamos entender
porque nunca nos explicaban nada
como de perros
aquí allá sin explicar nunca nada
no podíamos entender
menos aún saber que nos amaban
[ 15 ]
Herme G. Donis
ESPIRAL
II
El deseo se cumplió
cuando se anunciaba el alba.
[ 16 ]
Entre humos que se disolvían lentos
sobre bultos embozados y caras hostiles
por el frío, emprende la joven el viaje.
Al fin el páramo aún dormido
le abre su puerta extensa y silenciosa.
Poco a poco el sol y la visión
corren a encontrarse
y el asombro llega hasta ella
ocultando la muerte tras la vida.
No hay tristeza en la marcha.
Con los ojos abiertos al instante
y el corazón desnudo,
nada en aquel momento
hace sospechar que esta huida
se está grabando a punta seca
en algún desconchón
de la memoria.
El tren cruza puentes
sobre ríos desconocidos,
mueve arbustos, helechos,
brezo, se aleja...
El vuelo de los pájaros
en el cielo semeja una ruta
en círculo tendida.
Un símbolo que la joven no interpreta.
Una forma de aviso que le dice:
«Cada paso que darás hacia adelante,
no hará otra cosa que acercarte
al punto de partida».
III
[ 17 ]
no fue tan sólo la maleta,
sino la herencia inamovible
que los muertos legan a su estirpe.
Tu historia naciendo de ellos.
Con mulas, a pie, en camiones,
trenes, barcos o líneas aéreas,
quienes abandonan su tierra pequeña,
sin notarlo, cargan a sus espaldas
con el peso clamoroso del pasado.
IV
[ 18 ]
los árboles centenarios,
la fruta agraz brotando en las ramas,
la belleza frágil de las flores...
Los ojos de una muchacha
que, encendidos
en llamaradas de risas,
siguen el humo blanquecino,
el agusanado andar del tren
alejándose hacia algún sitio
que la niña intuye
no es del tamaño de su pueblo.
Nada sabe aún
de los afilados cuchillos
que la vida le hundirá en la carne.
La observo con cariño
y la dejo allí,
ensayando saludos
de esperanza.
Como si todo siguiera igual.
Como si nada hubiera sucedido.
[ 19 ]
Agustín María García López
DÍPTICO DE LOS HALLAZGOS
¿Dónde has leído, dime, los signos de tus alas? ¿A qué pliegos
cosiste, mariposa del aire, los hilos de colores que te hilaron a ti?
Nacidos de tus labios, se prenden en confetti al murmurar de oro
de tus alas de luz; diedros inocentes que hospedan los colores,
que llevan de la mano a este dolor sin fin. Juguemos con pala-
bras, pestañas luminosas, corazón que abre y cierra los besos del
instante, remembranza y presente, puro haz sin envés. Ve más
allá del tiempo, retorna al punto y viste la noche de los tiempos
de nácar y arrebol. Hurta tu ser al día: al beso del momento vuél-
vete transparente, escapa revolando por la escala del sol.
[ 20 ]
2
[ 21 ]
Rodrigo Galarza
LA PODA
podas el árbol
lo despojas de su empeño de escalar el aire
de su temblor de derramarse en el llano
con un canto que de pronto se hace extranjero
podas el árbol
a puro machetazos de luz enferma
a pura máquina silente de desgarro
y lo vas dejando todo muñón
todo hueso
en la demencia de saberse más inmóvil
más estaca
podas el árbol
y no tienes más salida o razón
que cavar en sus raíces
que hundirte y dejarte respirar por el humus
hasta otra vez colmar su ramaje
con una mañana cualquiera
[ 22 ]
Raquel Vázquez
RUINE EN ABYME
[ 23 ]
Francisco David Ruiz
CENIZA
[ 24 ]
Toni Quero
SATURNALIA
[ 25 ]
Sergio Álvarez
ARENA DE LA PLAYA
[ 26 ]
Cómo recoges nuestra huella frágil
y nos la das
sólo un instante
pues eso es solamente lo que dura.
[ 27 ]
Cristóbal Domínguez Durán
UNA EXTRAÑA MUJER
[ 28 ]
Esther Garboni
TENÍA TRECE AÑOS
[ 29 ]
Álvaro Tato
PLAYA YA
Rompe la vida
contra tu nombre
ola tras ola
y cuerpo a cuerpo.
Entra la vida
honda en tu nombre
día tras día
y gota a gota.
Gasta la vida
tu hueco nombre
año tras año
y letra a letra.
Borra la vida
tu viejo nombre
muerte tras muerte
y grano a grano.
Vuelve la vida
playa tu nombre,
se tumba y duerme
sobre la arena.
[ 30 ]
Rocío Hernández Triano
GARABATOS
El poeta descansa
en la inicial tan breve de mi hija
[ 31 ]
Víctor Peña Dacosta
PIDO LA PAZ Y UN PAR DE CAÑAS
[ 32 ]
que vosotros también me guardéis
rencor eterno por la parte que me toca:
somos rivales ideológicos, bastante
peor que ser enemigos políticos
o amigos interesados.
[ 33 ]
José Ángel Cilleruelo
TEATRO DE AUSENCIAS
Tomamos asiento en las butacas con respaldo en la pared del cine. La tarde se
ensimisma con los colores del verano. La música recorre la espalda, en forma de
vibraciones. También llegan desde atrás las voces, que ocupan el descampado. Los
matorrales se convierten en el decorado de la pantalla donde ocurre lo que no vemos.
Algunos domingos somos unos cuantos amigos y hablamos más nosotros que los
actores. Otros me siento sin nadie en las traseras, absorto. Escucho las réplicas
mientras lanzo piedrecitas al vacío. Aprendo a decir las frases con propiedad. Las
memorizo para cuando tenga que soñarlas.
Tarde de otoño. Llueve. La leña amontonada está bajo el cobertizo. La sierra y las
herramientas del jardín se han quedado dentro de la carretilla. Los gatos buscan un
rincón donde no alcance el aluminio de la luz. Los gorriones se han escondido entre
las ramas hospitalarias del níspero. Todo permanece estático, tan atento al concierto
del agua, el batir sobre las tejas, los peldaños de la escalera, la barandilla o las losas.
Incierta armonía. La tristeza presenta en su lámina de examen el mismo dibujo que
lo alegre. La diferencia se halla solo en la inflexión de las palabras.
[ 34 ]
El neumático es casi redondo, pero en la parte que roza el suelo no se separa de la
llanta. Es el aire que ya no está dentro el que primero dice. Luego la cadena se afloja,
con el tiempo, pierde la condición rectilínea de la tensión. Dibuja la imagen del
cansancio y eso es lo que su negación del movimiento afirma. El metal se oscurece
con el polvo. Una infección de tonos parduzcos recubre la osamenta cilíndrica. Lo
manifiesta con unas motas cobrizas que enferman el brillo primigenio del manillar.
La locuacidad del abandono crece. Nada hay que hable tanto.
Entre los años, troncos cortados y apilados en el cobertizo, las arañas trazan su
silenciosa geometría, los gatos se tumban a meditar sobre el destino y los insectos
sueñan ciudades subterráneas. Retiro, de vez en cuando, algunos maderos que en el
cesto de mimbre subo a la sala del presente. Aquí, cruzados unos con los otros, se
contagian inmediatamente de la locuacidad del fuego. Narran intrincadas historias
que llegan en un obtuso lenguaje del que solo se comprende el calor que transmite.
La poesía, leño que arde en el hogar, protege del invierno, de las heladas. Del vacío
que dejan.
[ 35 ]
Armando González Torres
Estás en el umbral.
Tu peso, ahora muelle,
ya no descansa en nada.
[ 36 ]
Alfonso Brezmes
EL OTRO
Amanecer
en otra estancia
que nunca es la tuya;
mirarte al espejo
y no reconocerte;
saber que alguien
vive tu vida
en otra parte,
y no poder avisarle
de que él
también
es sólo un reflejo.
[ 37 ]
Pablo García Casado
MFM
Está sentada en el balcón del apartamento. El sol se abre paso entre las nubes y
amarillea sus pestañas. Está fumando, piensa en el final de las vacaciones, en cómo
va a desalojar la habitación. No quiere abrazos ni falsas expectativas. Que recojan su
ropa y se vayan. El frío le eriza la piel, la luz de la casa de enfrente se enciende un
momento. Y luego se apaga. El sonido de los camiones de reparto, las persianas de
las panaderías. Despierta a uno de ellos de un mordisco, lo lleva hasta el espejo del
baño, qué quieres desayunar.
[ 38 ]
M. Carmen Márquez
CUALQUIER PRETEXTO ES BUENO
Por ejemplo
–y digo por ejemplo como
podría decir por casualidad–
la manera que tiene de mirar
un niño negro
a una mujer blanca
por primera vez;
o el compromiso de unos labios
con las lunas llenas
que presiden unos pechos;
o la imposibilidad de elección
de una navaja
a la que han utilizado para matar.
(A ella le dijeron
que le sería útil a los hombres,
pero no que un hombre moriría
para que ella fuera admirada
por mil ojos.)
[ 39 ]
Carlos Vaquerizo
SOY UN HOMBRE
[ 40 ]
Ana Merino
AROMAS NATURALES
Éramos expertos
en el arte de los aromas naturales.
Nos obligaron aquellos aires fétidos, la toxicidad de las fábricas,
la respiración marchita,
esas bocanadas de texturas corruptas
y sus vapores muertos.
El olor impregnando la historia,
la eterna arcada respirando con nosotros.
Desde el estómago
el reflujo de nuestro rechazo,
la gran náusea de rabia y asco,
un asco perpetuo,
el olor de la vergüenza convertido en ceniza,
eran chimeneas imparables,
hornos incandescentes,
trenes arrastrando la desesperación torturada,
el supremo martirio de los inocentes
transformando su ser en desdicha.
[ 41 ]
El fin del mundo,
cada verdad amenazada
por esas moscas azules
diminutas carroñeras
posándose en nuestros párpados hinchados.
Éramos expertos
en el arte de los aromas naturales,
éramos espuma intentando escapar del cuerpo,
y así, rompíamos la piel sintiéndonos estatuas,
pero éramos afluente de larvas.
[ 42 ]
Eduardo Moga
La luna llena
llena de vacío
el mundo.
La blancura de la luna
reverdece
el bosque.
[ 43 ]
Francesco Maria Tipaldi
Traducción de Juan Carlos Reche
IL SENTIMENTO DEI VITELLI
LO QUE SIENTEN LOS BECERROS
Angelus
[ 44 ]
Ángelus
[ 45 ]
novella seconda o del trauma
novella terza
234
[ 46 ]
Cuento segundo o Del trauma
Tercer cuento
234
[ 47 ]
236
L’ascensione
glory hole
[ 48 ]
236
La ascensión
Glory hole
[ 49 ]
cosa vuoi che importi sotto il sole (?)
la vita è graziosa
noi avemmo il privilegio di non
durare
ricordi? qualcuno fecondò quelle tue
terre come fosse
un arcangelo
chiquita
(Amen)
Questa volta quasi definitivo,
come dire buio
ciò che non accade, il non fatto
molle, di gelatina.
[ 50 ]
¿qué hay de importante bajo el sol…
la vida tiene su aquel
nosotros tuvimos el privilegio de no
durar
¿te acuerdas? alguien fecundó
aquellas tierras tuyas
como si fuera un arcángel
Chiquita
(Amén)
Esta vez casi definitivamente,
como llamar oscuridad
a lo que no sucede,
lo-apacible-no-sucedido, de gelatina.
[ 51 ]
*
Ira di Dio
Passeggiai lungamente
per i prati per i prati Gesù strusciava
furiosamente
la scarpa nell’erba
– sono cafoni questi miei cani! –
è vero, risposi
219
[ 52 ]
*
Ira de Dios
219
[ 53 ]
stazione pioggia
tuba mirum
[ 54 ]
Estación lluvia
Tuba mirum
[ 55 ]
II
La memoria m’è scappata di mano e ora sono nello stormo dei topi.
funerale dell’acqua.
siamo nel punto esatto in cui decisi di nascere, vedi?
– I topi battono la coda nella melma
dove striscio la pancia battono la coda –
[ 56 ]
II
[ 57 ]
David Cruz
PESADILLA
[ 58 ]
Vicente Quirarte
VARIACIONES PARA UN ÁNGEL ATADO
Esto va a doler. Viene con todos sus filos y sus piedras. Sus arcos memorables son la
ruina. El ángel se va como llega y no hay redes que puedan retenerlo.
[ 59 ]
Los ángeles son la caballería de Dios. Desmontar a la yegua deslumbrante que nos
hizo semejantes a Él no es tarea de minutos. La eternidad vivida en esa grupa es
preciso pagarla con largueza.
No aceptes el agua cuando más sed tengas. Y menos la pidas. Su transparencia –que
ya no es verdadera– inundará de sombras tu garganta. Ser vencido por el ángel no es
indigno. Pero sí regresar por más derrotas.
Suelta las amarras y dejar que se vaya el ángel que te dio a conocer la libertad. Ahora
te la exige. No tiene por qué gustarte. Pero vivirás mejor cuando lo aceptes.
[ 60 ]
Juan Peregrina
[ 61 ]
Manuel Jurado López
SOMBRAS
Los que hablan del sosiego del campo, los que aplacan
su sed con las lluvias de otoño, los que saludan
quitándose el sombrero, los que se hacen tres cruces
inversas sobre el pecho, los que contemplan el vuelo
de los pájaros, los que vuelven de la destilería clandestina
de aguardiente, los que tienen arañazos de espinos
en el alma y los ojos, los que toman el autobús dos paradas
después y nunca se sabe adónde llegan, los que llevan
en el bolsillo un puñado de arena de la playa de un mar
imaginario, los que se desnudan en una habitación y amanecen
amortajados en otra, los que han ido a sentarse en un banco de un jardín
sin árboles, los que nunca salen de su casa, envueltos
en batas a cuadros y hablan solos, los que cuidan de hijos ajenos
como si fueran suyos, los que acompañan a enfermos
que no son de su familia, los que cobran menos
de lo que les corresponde y vuelven a casa andando,
los que leen periódicos atrasados y viven la vida a contratiempo,
los que creen que el círculo se cierra y hay que salir de él
para vivir la vida u otras vidas paralelas y que una parte del mundo
se cierra cuando unos ojos se cierran, los que vuelven el rostro,
sorprendidos por la risa jovial de una muchacha creyendo
que es el canto de un jilguero, los que se detienen ante un árbol
y piensan –ilusos– en los años que aún les queda por vivir.
[ 62 ]
[ 63 ]
Entre las islas, el mar involuntaria de buena fe, sin duda). A pesar de
esto, digo, el futuro y el presente son más podero-
ALMORAIMA GONZÁLEZ sos –sus respectivas ideas– que el pasado. Y por si
fuera poco, el lenguaje poético convoca el futuro.
Juan Antonio González Iglesias Su confianza parece venir de una serenidad
Confiado conquistada (que no da sólo la madurez, sino que
Visor, 2015. es personalísima aunque lograda en el tiempo),
de su cultivo de la belleza, de su culturalismo y su
apuesta por un epicureísmo particular y privado.
Celebro el nuevo libro de Juan Antonio González Veo en sus poemas la voluntad férrea de quien ha
Iglesias en cuanto tengo noticia de su publicación, tomado una decisión y nada podría desanimarlo
porque sé lo que me espera. Porque confío en él, («lento aprendo que en cualquier punto del cos-
poeta verdadero. Lo descubrí con Un ángulo me mos hay sitio para mí»), de quien está dispuesto
basta (2002) y me entregué por completo con Eros a encontrar el milagro en las cosas pequeñas (que
es más. Pero el salmantino llevaba publicando poe- no lo son tanto): cuando muerde una manzana,
sía desde el 94. Toda ella hasta 2009 está reunida cuando se despierta al lado del que ama, cuando
en un volumen que tituló Del lado del amor, tan se funde con el agua haciendo snorkel de buena
oportunamente como todos sus títulos. Para Gon- mañana. Es una cuestión de voluntad y de buen
zález Iglesias el amor, el erotismo, el encuentro de talante, de estar predispuesto.
un ser humano con otro es un acontecimiento de Los poemas que abrazan la rotundidad del
primer orden (son palabras suyas), y por eso pien- amor, de lo eterno y del saber lejano, los disfrutará
sa que la plenitud del amor debe ser dicha por el sin duda grandemente el lector. Pero apuesto a que
poeta y el filósofo y no degradada por un gurú de va a conmoverse especialmente con los de tema
la autoayuda. No es cosa de psicólogos, es materia sencillo, los que abordan objetivos humildes pero
de poetas. Del erotismo y del amor sensual no ha encierran una grandeza más emotiva y en cierto
hecho solo poesía, pues es reconocido estudioso y modo, muy refrescante. Que pueden no ser uni-
traductor, entre otros, del mismo Catulo. versales o que no nos acerquen referentes; quizás
Ocho años después de su Premio Loewe vuel- no nos habíamos detenido en los temas, ni les
ve con Confiado, un poemario luminoso (quiero habíamos dado oportunidad antes. Y ahora están
utilizar el término del griego contemporáneo que aquí, delante de nuestros ojos, puros, nuevos y a
él usa en su libro, iulizi, «claro como un día de estrenar. Y son poemas. El vaso de agua fría (en
julio»). Porque estos poemas son «lo que reverbera. la página 30, con el que modela un poema mara-
El mármol de la Acrópolis. / El aire entre colum- villoso); la biblioteca pública; la teoría del regalo;
nas. El mar entre las islas.» Transmiten confianza, la aspiración oculta de un concursante de reality
no la confianza en uno mismo, sino en los demás show, son algunos ejemplos. Porque benditos los
y en el regalo de las cosas que nos repercuten. Es ignotos, como proclama él mismo en la página
esta confianza, que se apoya toda en el amor, de 26, los que no desgastan las cosas ni el lenguaje.
la que rebosa González Iglesias en estos cincuenta Y añado yo que bendito el Poeta, el elegido, que
poemas clásicos, contemporáneos, celebratorios, renueva el lenguaje en cada mirada, que hace de
reivindicativos y agradecidos. Promueven la vida, cada una un descubrimiento, que nos trae pájaros
el amor a la vida (por eso el yo no teme, por eso y son estos los pájaros primeros.
confía y anticipa finales); no estar protegidos, con- Valora este filólogo clásico la vida privada, la in-
fiarnos al aire mejor incautos que precavidos, a la timidad, la no exposición de cada rincón de nues-
buena de Dios (pág. 62).Y Beatus ille (ut prisca gens tra experiencia –como observa alrededor–. Valora
mortalium paterna). Aunque el poeta (que es un la música del silencio, el agua que nos arrulla en
humanista) sienta nostalgia de aquella lejana raza los baños, la belleza. Pero como ya se dijo de él
de los hombres, del honor antiguo, de los que no con motivo de libros anteriores, es un poeta que
se embriagan con lo efímero, del mundo que fue sabe vivir en la modernidad de la tradición, y basta
antes que nosotros, cuando todo se intentaba ha- toparnos con su lenguaje fresco, al día, nada ancla-
cer de buena fe (que es también una declaración do, para darnos cuenta. En estos poemas refulge
[ 64 ]
su educación humanística (en los títulos, las refe- como en «Aridez», «Escena final» o «Guardián».
rencias, su filosofía) pero en un hombre pegado a Siendo el suyo un surrealismo en el que la hue-
su tiempo. lla de Vicente Aleixandre (no en vano, el autor ha
Rememora en el prólogo al libro (unas páginas sido un destacado editor y estudioso de su poesía)
bellísimas y complementarias absolutamente es poderosa.
de los poemas) una afirmación de Marguerite Y no es gratuita la cita de Fichte que lo preside:
Yourcenar que reza así: «todos necesitamos que «Werde wer du bist» («Llega a ser el que eres»). La
nos tranquilicen», y Juan Antonio González Igle- reflexión sobre la propia identidad es central en
sias encuentra su serenidad en el lenguaje, como poemas de tono aforístico y moral como «Tram-
humanista su balsa es el Logos, su metafísica, «la pas» («solo lo que anhelas con fe es tuyo / y será
poesía sea el último idioma cualitativo». Por eso tuyo siempre, / mientras tengas la fuerza de so-
la vida y el amor han de ser dichos, porque como portarlo si llega») en un libro, aunque repleto de
sentencia el homo matinalis del primer poema, desdoblamientos y personajes interpuestos, que
«Animal en contacto, soy poeta / No distingo la nunca pierde una dimensión acusadamente in-
piel del intelecto». trospectiva.
La unión de imagen poderosa y reflexión de
carácter cuasilogístico es una de las formas más lo-
Camino de soledad gradas que se repiten en el libro y tienen, probable-
VICTORIA LEÓN
mente, su más logrado ejemplo en «Despoblado»
(«Crece / la marejada negra / del olvido. Sus aguas
llevan del ayer / al nunca. // El nunca / es el lugar
Alejandro Duque Amusco, / más habitado»). Pero frente a ese tipo de poema
Donde rompe la noche desnudo, breve, epigramático o frente a la escue-
Renacimiento, 2015. ta sencillez de pincelada del haiku, encontramos
también logrados poemas de más largo aliento en
Segunda edición, aumentada y definitiva, de este los que se incorpora la narración. Ya sea esta de ca-
libro que ganó el premio Loewe en 1995, recoge, rácter argumentativo, o el desarrollo de una anéc-
entre otras nuevas aportaciones, una serie de poe- dota, como en «El puente», «El baúl de Lisboa»,
mas que el autor había eliminado de la primera, tal «Vicente Aleixandre visita Las Navas del Marqués
como se nos refiere en una pequeña introducción, en 1965» o el emotivo «Horas destejidas».
debido a una curiosa anécdota que tuvo a Octavio «Faro» o «Cumbre clara», son ejemplos de poe-
Paz como protagonista. mas descriptivos y evocadores del paisaje como es-
Los años no han hecho mella en unos poemas tado de alma o aspiración del ánimo. Y una «Con-
que prefieren las formas esenciales y puras, al tiem- versación con Jonás» que nos habla del destino del
po que hacen honor a los principios expuestos en hombre, de la palabra y la acción, es el poema con
el breve y bello texto en prosa «A modo de poética que se cierra el primer libro de los que recoge el vo-
por alguien que no cree en las poéticas» con que se lumen, que continúa con «Briznas»: quince haikus
abre el libro: «El poema es un camino de soledad de hermosa factura entre los que se cuentan algu-
que recorren dos hombres: el autor, cuando lo es- nos de los poemas ausentes de la primera edición.
cribe, y el lector, cuando lo reinventa y hace suyo «El agua de la fuente / repite en la memoria / ayer,
[…] Solo el lector da sentido a lo escrito». Formas ayer, ayer», nos dice uno de ellos.
y principios que el poeta demuestra saber armoni- En todo el conjunto la palabra es la protago-
zar a la perfección. nista indiscutible de esta poesía honda, que une
Es la suya una poesía que parece lindar siempre imagen y pensamiento: la palabra que aspira a ser
estrechamente con el pensamiento, con la filoso- en el otro o, lo que es lo mismo, comunicar cuanto
fía. En sus poemas la palabra busca indagar y de- de misterio, emoción y asombro puede el verdade-
finir, como en «Realidad» («espacio que ha caído ro poeta encontrar en ese camino de soledad que
/ entre el cielo y el abismo del mar») o en «Ars sabe que jamás recorre solo.
poetica» (Creación, revelación: / eterno primer día
del mundo). A veces adquiere tintes surrealizantes,
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Destello y provocación las heridas, pero las desinfecta.» Y es que, el pen-
samiento lúcido e instantáneo es tan importante
AITOR FRANCOS como lo pueda ser una red de coordenadas dibu-
jada alrededor de una mapa filosófico; la idea a ve-
León Molina ces llega más lejos en su intención dando un salto
Mapa de ningún sitio brusco y breve.
La Isla de Siltolá, 2015. En León Molina el aforismo es una instantá-
nea y certera conexión que se establece entre la
imagen y el lenguaje poético, el interior de una
Podríamos preguntarnos si más allá de los clásicos cámara oscura, en donde una parte imprescin-
(Karl Kraus, Lichtenberg, Nicolás Gómez Dávi- dible de la luz se revela. Con sutileza, una y otra
la) deberíamos considerar el aforismo como un vez, Molina se supera y actualiza el asombro en
género aparte, separado de la filosofía y la poesía. el lector, pues consigue expresar, de la forma más
León Molina (1959) lo desvirtúa con ácida ironía depurada, intuiciones acertadas y complejas, hu-
al decir «Yo no escribo aforismos; los voy copiando yendo de alargamientos discursivos inútiles y fa-
de una libreta en la que durante casi cuarenta años tuas elucubraciones. Podemos leer frases mágicas y
no escribí ninguno.» No por casualidad el género perfectas, como estas dos: «En un mundo lleno de
está cada vez más desligado de sistematizaciones y respuestas, moderación en las preguntas.» Y: «Una
entran en él metáforas e imágenes, el pensamiento cima de la autodestrucción consiste en maltratar
fragmentario, filosófico o no, la lógica, las contra- a un amigo.» Molina hace gala de una imaginería
dicciones y las paradojas. Con maestría insoborna- sorprendente. Es desenfadado, lúdico y visionario.
ble León Molina funde en su nuevo libro, Mapa Y sugerente y divertido a más no poder: «Extraño
de ningún sitio, misterio y razón, inteligencia inna- personaje la muerte. Antes de salir al escenario, ya
ta y poesía. Lo deja bien claro desde un principio: ha representado su papel.»
«La poesía es despiadada con los intrusos.» Y es Mapa de ningún sitio supone una impresionan-
que la poesía es una expresión inefable de la razón. te telaraña con forma de mapa que atrapa al lector
Cuando tratamos de escribir intuimos la comple- con la transparencia más clara del lenguaje y la
jidad del vínculo que se establece entre la poesía y más iluminada oscuridad de la razón.
lenguaje, tan unido a la razón; y el yo del poeta tra-
ta de situarse y buscar su identidad en ese mapa de
ningún sitio, en ese interior desubicado. Frente a Poesía para la oscilación
la supuesta anti-topografía que evoca el título el li-
bro es en realidad una implacable tentativa de son- CARMEN RAMOS
deo del poeta y de su lenguaje. De cómo funciona
el lenguaje en el poeta y en el poema. «El poeta Adriana Schlittler Kausch
en el poema es una anécdota histórica», nos dice. El péndulo
El poeta es casi un ser especial, diferente al me- Harpo Libros, 2015.
nos: «No digo que es muy difícil que una persona
convencional pueda ser poeta, pero lo pienso.» No Conocí hace ya algunos años a Adriana a raíz de
falta a la verdad León Molina cuando alega que la publicación de su primer libro Crueldades afines.
pensar en libertad incluye, en primer lugar, pensar Reconozco que desde entonces me engancha su
contra uno mismo, nacer a la reflexión desde una pegada poética, porque cuando escribe es lo más
convivencia y un entramado crítico y autocrítico. parecido a una luchadora profesional que utiliza la
En el caso de León Molina el aforismo no es palabra como puños para sacudirte con los golpes
un apunte que se entrega al lector con la meta im- más certeros.
plícita de adoctrinar sino un destello que quiere Ha sido así también en sus publicaciones si-
provocar y afectar a la inteligencia, dejarla alerta guientes (Vacaciones y Parches) pero es quizás El
y despierta. Un par de ejemplos, de lógica aplas- péndulo su libro más descarnado. En él no hay
tante: «La voluntad es una fuerza infalible sólo si lugar a concesiones, no hay lugar a medias tintas,
falla de vez en cuando.» O: «La soledad no cura todo es blanco o es negro. Y quizás la razón de tal
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radicalidad haya que buscarla en su origen: este li- entre ellos, constituyéndose como un murmullo
bro fue concebido en una estancia de su autora en donde distintas voces van acompañando en su lec-
una casa en el campo, en medio de una naturaleza tura de principio a fin.
bastante hostil, a medio domesticar y con pocas La correctísima edición que ha hecho Harpo
comodidades. Un espacio donde dudar puede sig- Libros, con la poeta María Sotomayor al frente,
nificar la muerte: «Con un solo temblor el cepo y la poesía de Adriana Schlittler Kausch han for-
nos agarraba y oprimía. El sencillo mecanismo del mado un tándem que aquellos que apreciamos las
ahogo». buenas letras –en su contenido pero también en su
Adriana no rehúye las imágenes más duras continente– agradecemos de forma considerable.
(«Igual que un niño soporta el picor en la mano
amputada, el derrumbe estaba» o todos los poe-
mas de la parte titulada «La muerte de los pája- El profeta de la libertad
ros») pero tampoco hace ascos a imágenes llenas JUAN LUIS CALBARRO
de dulzura («aquellos días donde el sol nos cubría
leves como sábanas limpias un día de verano», «Y
entonces callábamos porque el sonido de tu cuer- Walt Whitman
po pisando la tierra era mi eco preferido»), todas Hojas de hierba
pertenecientes al ámbito más minúsculo, a lo do- Edición bilingüe de Eduardo Moga
méstico, al pequeño detalle que ella es capaz de Galaxia Gutenberg, 2014.
captar, amasar en su propia poética y que acabe
convertido en la espina dorsal de un poema. Walt Whitman (Nueva York, 1819-Camden,
Dice Adriana que para ella la vida en la ciudad 1892) ha pasado a la historia de la literatura como el
sigue una trayectoria lineal: a una estación sigue poeta de América y como el gran renovador de la líri-
otra, a un día sigue otro. Y que, sin embargo, en el ca anglosajona. Imbuido –por influencia de Ralph
campo la vida es como el movimiento de un pén- Waldo Emerson– de una noción trascendentalista
dulo, un manómetro que rige la existencia: todo de su tarea como poeta, su voz es la del profeta y
lo que va, vuelve; todo lo que das, recibes. Así dis- visionario. En su deseo de cantar al héroe colectivo
curren los poemas en este libro: cuando piensas de la democracia que nace, frente a la vieja épica
que has llegado, vuelves al punto de partida. Esa aristocrática del héroe individual, Hojas de hierba
sensación de regreso a algún lugar es una constante se constituye de hecho en un vasto caleidoscopio
a lo largo de sus páginas: «Y nos marchamos con de la Norteamérica del siglo XIX. La nueva épica
el corazón lleno de mugre», «Lejos es un adverbio requiere un nuevo lenguaje y sus versos abandonan
que el tiempo elige para hacernos impares», «El el tradicional ritmo yámbico para abandonarse al
dolor lo ha dicho todo. Es hora de marcharnos». ritmo del pensamiento (con cierto aliento oratorio
Un desarraigo que ya era protagonista en su ante- que le era querido), a una respiración prolongada y
rior libro Parches y que en El péndulo constituye un a una sintaxis intuitiva. Adopta todos los registros
personaje más del libro, esa segunda voz presente léxicos, sin despreciar las palabras soeces que nunca
a través de las cursivas que habla, por ejemplo, de habían tenido cabida en la poesía, ya que en sus
la infancia como un higo «que se palpa y que se poemas cabe todo; también lo sucio, lo feo o lo
huele». que es tabú. La creación poética lo conduce a la co-
El péndulo no es un poemario fácil: es un poe- munión con una realidad poliédrica que construye
mario duro, rocoso a veces e incluso podríamos desde su percepción visionaria y que a su vez lo va
decir que áspero en algunos momentos, pero lleno construyendo a él conforme el libro sufre amplia-
de tanta poesía que no es fácil desprenderse de él ciones a lo largo de las décadas. Todo se relaciona
una vez acabada su lectura. Adriana es una bue- en el mundo whitmaniano, sin que ningún hecho
nísima lectora, una diseccionadora profesional de ni persona destaque sobre los demás: el estadista
palabras y eso se nota en su manera de escribir y de a la misma, democrática altura que el carpintero
afrontar una obra como esta. Una obra que debe o el indígena; los grandes accidentes geográficos
leerse no como una colección de poemas sino junto a la locomotora y el barco de vela. El afán
como un todo donde los poemas van dialogando totalizador a menudo no puede expresarse sino
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con enumeraciones y catálogos exhaustivos, ya que El poeta Eduardo Moga incorpora una deta-
nombrar equivale a descubrir y, por tanto, a reve- llada introducción que repasa razonadamente la
lar, como es misión de todo profeta. vida del poeta, el significado de Hojas de hierba en
Y, sin embargo, ese universo circular y com- la literatura anglosajona, su recepción crítica del
prensivo se articula sobre un eje: el yo del poeta. momento y la importante influencia que ejerció
De hecho, el poemario es un permanente diálogo en las literaturas hispánicas, de Martí a Ernesto
en busca del equilibrio entre el yo y los otros. Ce- Cardenal pasando por Rubén, Borges, Huidobro,
sare Pavese advirtió la paradoja: «No canta jamás Lorca o Neruda entre otros. También se demora
a Norteamérica: canta de sí mismo absorto en el en explicar el lugar de su traducción con respecto a
descubrimiento de Norteamérica como entidad la serie de las que hasta el momento existían, desde
política […], pero canta también de sí mismo la primera de Armando Vasseur (1912), influyente
absorto en el descubrimiento de la vida en la cual durante décadas pero bastante deficiente, hasta la
Norteamérica no es más que un átomo o […] un de Borges (1969), laboriosísima y de gran calidad
símbolo.» La búsqueda de Whitman es religiosa, profesional y literaria, pero quizá excesivamente la-
pero de una religión alejada de la tradición y de la cónica, pasando entre otras por la muy polémica
mediación ritual: la religión de la libertad. Pavese de León Felipe (1941). El barcelonés, que ya había
(de nuevo) identifica los poemas del neoyorquino traducido a otros autores norteamericanos (Frank
como «un himno al perfecto individuo whitma- O’Hara, Carl Sandburg, Charles Bukowski, Tess
niano que experimenta la alegría, la salud, la liber- Gallagher, Billy Collins, William Faulkner), sortea
tad de sus contactos con las cosas del universo». con éxito las dificultades propias de la versión al es-
También José Martí se detiene en ello: «Creíais la pañol de un universo total expresado en un inglés a
religión perdida, porque estaba mudando de for- veces local y a veces técnico, otras arcaico y muchas
ma sobre vuestras cabezas. Levantaos, porque vo- neológico, con un ritmo oratorio pero enumerati-
sotros sois los sacerdotes. La libertad es la religión vo o repetitivo que no siempre se aviene bien con
definitiva. Y la poesía de la libertad el culto nuevo». la prosodia del español y sus implicaciones semán-
Es la libertad de un alma que quiere comulgar con ticas, y con una puntuación a veces enloquecida...
el alma de la realidad mediante su observación y De entre todas las ediciones que se publicaron en
libre goce, donde nada es sucio porque todo es sa- vida del autor, Moga opta por la de 1892, la llama-
grado; un alma que tiende al panteísmo y que, sin da edición del lecho de muerte por tratarse de la au-
embargo, nunca deja de tener plena conciencia de torizada por el propio Whitman muy poco antes
su individualidad. Los versículos de «Ahora, cantos de morir, un deseo que era razonable respetar. No
precedentes, adiós», escrito en 1888 bajo el peso de creo que me equivoque si afirmo –y que Borges
la enfermedad y el temor de la muerte, describe sus nos perdone– que estamos ante la nueva traduc-
poemas como «nacidos de las fibras de mi cora- ción de referencia de Hojas de hierba.
zón, de mi garganta y mi lengua (la sangre calien-
te, palpitante, de mi vida, / el impulso y la forma
personales para mí, no meramente papel, o tinta y
tipos automáticos), / y cada uno, cada expresión
del pasado, con su propia y larga historia/ de vida
o de muerte, o de soldados heridos, o del país en
peligro o a salvo», y con ellos el poeta contrapo-
ne ese universo poético proliferante y tendente a
abarcarlo todo y a constituirse en materia viva del
yo («¡Oh, cielos, qué destello y qué inacabable tren
de todo, puesto en marcha!») con la presente ex-
periencia del final de su ciclo vital: «¡qué migaja
despreciable, en el mejor de los casos!» La misión
profética da sentido, pues, a la voz poética, quizá
porque la propia vida del humanísimo individuo
Whitman, en el fondo, también importa.
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JAVIER ALVARADO (Panamá, 1982) ha ganado varios premios de poesía. Algunos de sus
libros son Tiempos de vida y muerte (2001), Aquí todo tu cuerpo escrito (2005) o Carta natal
al país de los locos (2011). • SERGIO ÁLVAREZ (Salamanca, 1973) ha publicado el libro
de poesía Las islas del río (2015) así como poemas y traducciones en revistas literarias. •
ALFONSO BREZMES nació en Madrid en 1966. Ha publicado los libros de poesía La
noche tatuada (2013) y Don de lenguas (2015). Fotógrafo, es además autor de libros de ar-
tista y collages.• JUAN LUIS CALBARRO (Zamora,1966) reside en Palma de Mallorca.
Ha publicado una decena de libros de poesía, biografía, crítica literia y de arte. Su último
poemario es Museos Naturales (2013). • JOSÉ ÁNGEL CILLERUELO (Barcelona, 1960)
ha reunido su obra poética en El don impuro (1989) y Maleza (2010). Después ha publica-
do Tapia con mirlo (2014) y los poemas en prosa de Galería de charcos (2009), Vitrina de
charcos (2011) y Becqueriana (2015). Ha traducido poetas portugueses y brasileños. •
JUAN EDUARDO CIRLOT (1916-1973) fue uno de los más personales e inclasificables
poetas españoles del siglo XX. En el ciclo Bronwyn aúna, en rara alquimia, los resultados
más vanguardistas con fondos y procedimientos tradicionales de la cábala y el verso alite-
rativo céltico y germánico. • DAVID CRUZ (San José, Costa Rica, 1982) es poeta, narra-
dor y periodista. En 2013 publicó A ella le gusta llorar mientras escucha The Beatles. Ha sido
incluido en varias antologías. • CRISTÓBAL DOMÍNGUEZ DURÁN (Vejer de la Fron-
tera, 1993) compagina desde su actual residencia en Varsovia, donde disfruta de una beca,
la escritura y la finalización de sus estudios en Filología Hispánica. • HERME G. DONIS
recogió su obra poética en Vida y memoria. Antología 1983-2002. Después ha publicado El
guardián (2012). Muchos poemas suyos han sido vertidos a otros idiomas. Recientemente
ha traducido una amplia selección de Antonia Pozzi. • AITOR FRANCOS (Bilbao, 1986)
ha publicado los poemarios Igloo (Premio Surcos, 2011), Libro de las invitaciones (2013) y
Un lugar en el que nunca he escrito (2013). • RODRIGO GALARZA nació en Corrientes
(Argentina) en 1972. Cofundador del Grupo Literario Pájaro de Tinta y director de la re-
vista del mismo nombre, entre sus libros están Soles dormidos (1992), Diluvio en la memo-
ria (1995); Ráfagas de pájaros (1997) y Relámpagos de crepúsculos (2000). Reside en Madrid.
• ESTHER GARBONI es profesora y escritora sevillana. Fue merecedora del Premio de
Poesía Searus 2006 por su primer poemario, Las estaciones perdidas. Ha publicado en anto-
logías y revistas. En 2009 publica su poemario Tarjeta de embarque y, en 2014, Sala de es-
pera.• PABLO GARCÍA CASADO (Córdoba, 1972) ha publicado Las Afueras, I Premio
Ojo Crítico de Poesía. Libros suyos posteriores son El mapa de América (2001), Dinero
(2007), Fuera de campo (2013) y García (2015). • AGUSTÍN MARÍA GARCÍA LÓPEZ
(Villarrasa, Huelva, 1949). Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Sevi-
lla, ciudad donde reside. Ha publicado El río amarillo (1984), Calcomanías embusteras
(1988), Ninguém (1988). Sombras chinescas (2015) es su obra más reciente. Codirector de
Tinta China, Revista de Literatura. • ALMORAIMA GONZÁLEZ, filóloga, ha sido edito-
ra y responsable de publicaciones en el Centro Cultural Generación del 27, de Málaga.
Colabora habitualmente en revistas literarias y en Diario de Sevilla. • ARMANDO GON-
ZÁLEZ TORRES (México, D.F., 1964) es poeta y ensayista. Sus textos aparecen en nume-
rosas revistas y suplementos culturales. Ha obtenido el Premio de Poesía Gilberto Owen y
los de Ensayo Alfonso Reyes y José Revueltas. Su poemario más reciente es La peste (2010).
• ROCÍO HERNÁNDEZ TRIANO nació en Sevilla en 1976. Premio Extraordinario de
Licenciatura en Filología Hispánica por la Universidad de Sevilla, es profesora de Lengua
y Literatura y ha impartido talleres de creación literaria y publicado los libros de poe-
sía Viento de Cuchillos (2010), Equilibristas (2010) y Los seres quebradizos (2013, Premio de
Poesía Carmen Conde). • MANUEL JURADO LÓPEZ (Sevilla, 1942) es autor de una
extensa obra en verso y prosa que le ha valido premios como el Miguel Hernández de poe-
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sía o el Buero Vallejo de teatro. • VICTORIA LEÓN (Sevilla, 1981) es licenciada en Filo-
logía Hispánica, traductora y crítica literaria. Ha vertido al español una veintena de títulos
de autores como Machen, Chesterton o Lord Dunsany. Actualmente prepara la edición de
una antología poética del Conde de Villamediana. • M. CARMEN MÁRQUEZ nació en
la localidad sevillana de Benacazón en 1993. Estudia Filología Hispánica y Pedagogía en la
Universidad de Sevilla. Ha publicado en Fábula. Revista Literaria. • ANA MERINO dirige
el MFA de escritura creativa en español de la Universidad de Iowa. Ha publicado los poe-
marios Preparativos para un viaje (Premio Adonáis, 1995, y 2013), Los días gemelos (1997),
La voz de los relojes (2000), Juegos de niños (Premio Fray Luis de León, 2003), Compañera
de celda (2006), Curación (2010), Los buenos propósitos (2015). • EDUARDO MOGA
(Barcelona, 1962) ganó el Premio Adonáis en 1995 con La luz oída. En 2014 publicó El
corazón, la nada. Antología poética (1994-2014). Después, ese mismo año, Dices. Su más
reciente traducción es Hojas de hierba, de Whitman. Los poemas aquí recogidos pertenecen
a su libro inédito Muerte y amapolas en Alexandra Avenue. • VÍCTOR PEÑA DACOSTA
(Plasencia, 1985) ha trabajado como profesor de español para extranjeros en la Universidad
de Salamanca, y de Lengua y Literatura en centros españoles y de Marruecos. Publicó su
primer libro, La huida hacia delante, en 2014. Vive en Sevilla. • JUAN PEREGRINA nace
en Granada en 1978. Ha publicado los poemarios A deshoras (2000), Soledad amante desti-
no (2006), ambos en Granada, y Estigma y Artificio en Melilla en 2014; también en el
mismo año el Libro carmesí de las XXI cantatas sacrílegas. • TONI QUERO (Sabadell,
1978) obtuvo con su primer libro, Los adolescentes furtivos, el Premio Internacional de Li-
teratura Antonio Machado en Collioure (2009). Prologado por Pere Gimferrer, ha sido
traducido al francés. • VICENTE QUIRARTE (Ciudad de México, 1954) ha obtenido,
entre otros, el Premio Xavier Villaurrutia y el Premio Ramón López Velarde. Miembro de
número de la Academia Mexicana de la Lengua, su último libro de poemas publicado en
España es Esa cosa tan de siempre (2013). • CARMEN RAMOS (Gibraleón, 1968). Eco-
nomista de profesión, es autora de la plaquette Mudanza interior (2010) y de los libros
Poliédrica (2011) y Las estrellas han hallado otra forma de morir (2013), que fue candidato
al Premio Andalucía de la Crítica ese mismo año. JUAN CARLOS RECHE (Córdoba,
1976) ha obtenido el Premio Nazionale per la Traduzione 2013. Sus libros de poemas son
El dolor y la velocidad (1999) y Carrera del fruto (2006). Codirige la revista Años Diez. •
MIRIAM REYES estudió Letras en la Universidad Central de Venezuela y se licenció en
Filología Hispánica en la de Barcelona. Ha publicado Espejo negro (2001), Bella durmiente
(finalista del Premio Hiperión, 2004), Desalojos (2008) Yo, interior, cuerpo. Antología poéti-
ca (Argentina, 2013) y Haz lo que te digo (2015). • FRANCISCO DAVID RUIZ (Rute,
Córdoba, 1987) reside en Granada, en cuya Universidad se licenció en Filología. Ha sido
becario de la Fundación Antonio Gala, en Córdoba. • ÁLVARO TATO (Madrid, 1978) es
escritor, actor y dramaturgo. Ha publicado Zarazas (2015), Gira (Premio Miguel Hernán-
dez 2011) y Cara máscara (Premio Hiperión 2007), entre otros libros de poesía. Imparte
clases de Poesía y Dramaturgia y colabora con el programa No es un día cualquiera (RNE).
• FRANCESCO MARIA TIPALDI (1986) es una destacada voz de la joven poesía italia-
na. Ha publicado hasta la fecha dos poemarios y ha sido traducido al inglés.• CARLOS
VAQUERIZO (Sevilla, 1978) fue premio Adonáis en 2005 por Fiera venganza del tiempo
(2006). Sus otros poemarios son Tributo de Caronte (Premio Ciudad de Almuñecar, 2014);
Preludio de una mirada (Premio Ciudad de Pamplona), 2014; Consumación de lo eterno
(2015) y Quienes me habitan (2015). • RAQUEL VÁZQUEZ (Lugo,1990) ha publicado
Si el neón no basta (2015), Lied de lluvia para una piel ausente (2014), Luna turbia (2013,
Premio de Poesía Joven Gloria Fuertes), Pinacoteca de los sueños rotos (2012) y Por el envés
del tiempo (2011). Fue residente de la Fundación Antonio Gala para Jóvenes Creadores.
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Centro de Iniciativas Culturales
de la Universidad de Sevilla (CICUS)
Directora
Concepción Fernández Martínez
ESTACIÓN POESÍA
Dirección
Antonio Rivero Taravillo
Comité asesor
Enrique Baltanás, Juan Bonilla, Luis Alberto de Cuenca,
Ana Gorría, Ioana Gruia y Aurora Luque
Coordinación técnica
Juan Diego Martín Cabeza
Diseño
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Imprime
Imprenta Sand
ISSN 2341-2224
DL SE 618-2014
Contacto y suscripciones
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