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Rut y Booz: Encuentro en el Campo

Rut, una moabita, comienza a recoger espigas en el campo de Booz, un pariente de su suegra Noemí. Booz, al enterarse de sus esfuerzos y bondad hacia Noemí, la protege y le ofrece generosidad durante la cosecha. Rut continúa trabajando en el campo de Booz, lo que asegura su bienestar y el de su suegra.

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Rut y Booz: Encuentro en el Campo

Rut, una moabita, comienza a recoger espigas en el campo de Booz, un pariente de su suegra Noemí. Booz, al enterarse de sus esfuerzos y bondad hacia Noemí, la protege y le ofrece generosidad durante la cosecha. Rut continúa trabajando en el campo de Booz, lo que asegura su bienestar y el de su suegra.

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RUT 2

Encuentro de Rut con Booz

1Noemí tenía por parte de su esposo un pariente que se llamaba Booz. Era un
hombre rico e influyente de la familia de Elimélec.
2Y sucedió que Rut, la moabita, dijo a Noemí:
—Permíteme ir al campo a recoger las espigas que vaya dejando alguien a
quien yo le agrade.
—Anda, hija mía —respondió su suegra.
3Rut salió y comenzó a recoger espigas en el campo, detrás de los segadores. Y
dio la casualidad de que el campo donde estaba trabajando pertenecía a Booz,
el pariente de Elimélec.
4En eso llegó Booz desde Belén y saludó a los segadores:
—¡Que el Señor esté con ustedes!
—¡Que el Señor lo bendiga! —respondieron ellos.
5—¿De quién es esa joven? —preguntó Booz al capataz de sus segadores.
6—Es una joven moabita que volvió de la tierra de Moab con Noemí —le
contestó el capataz—. 7Ella me rogó que la dejara recoger espigas de entre las
gavillas, detrás de los segadores. No ha dejado de trabajar desde esta mañana
que entró en el campo, hasta ahora que ha venido a descansar un rato en el
cobertizo.
8Entonces Booz dijo a Rut:
—Escucha, hija mía. No vayas a recoger espigas a otro campo ni te alejes de
aquí. Quédate junto a mis criadas, 9fíjate bien en el campo donde se esté
cosechando y síguelas. Ya les ordené a los criados que no te molesten. Y,
cuando tengas sed, ve adonde están las vasijas y bebe del agua que los criados
hayan sacado.
10Rut se inclinó, se postró rostro en tierra y exclamó:
—¿Cómo es que le he caído tan bien a usted, hasta el punto de fijarse en mí,
siendo solo una extranjera?
11—Ya me han contado —respondió Booz—, todo lo que has hecho por tu
suegra desde que murió tu esposo; cómo dejaste padre y madre, y la tierra
donde naciste, y viniste a vivir con un pueblo que antes no conocías. 12¡Que el
Señor te recompense por lo que has hecho! Que el Señor, Dios de Israel, bajo
cuyas alas has venido a refugiarte, te lo pague con creces.
13—¡Ojalá siga yo siendo de su agrado, mi señor! —contestó ella—. Usted me
ha consolado y me ha hablado con cariño, aunque ni siquiera soy como una de
sus criadas.
14A la hora de comer, Booz le dijo:
—Ven acá. Sírvete pan y moja tu bocado en el vinagre.
Cuando Rut se sentó con los segadores, Booz le ofreció grano tostado. Ella
comió, quedó satisfecha y hasta le sobró. 15Después, cuando ella se levantó a
recoger espigas, él dio estas órdenes a sus criados:
—Aun cuando saque espigas de las gavillas mismas, no la hagan pasar
vergüenza. 16Más bien, dejen caer algunas espigas de los manojos para que
ella las recoja, ¡y no la reprendan!
17Así que Rut recogió espigas en el campo hasta el atardecer. Luego desgranó
la cebada que había recogido, la cual pesó casi un efa. 18La cargó de vuelta al
pueblo y su suegra vio cuánto traía. Además, Rut entregó a su suegra lo que le
había quedado después de haber comido hasta quedar satisfecha.
19Su suegra preguntó:
—¿Dónde recogiste espigas hoy? ¿Dónde trabajaste? ¡Bendito sea el hombre
que se fijó en ti!
Entonces Rut contó a su suegra acerca del hombre con quien había estado
trabajando. Le dijo:
—El hombre con quien hoy trabajé se llama Booz.
20—¡Que el Señor lo bendiga! —exclamó Noemí delante de su nuera—. El
Señor no ha dejado de mostrar su fiel amor hacia los vivos y los muertos. Ese
hombre es nuestro pariente cercano; es uno de los parientes que nos pueden
redimir.
21Rut, la moabita, añadió:
—Incluso me dijo que me quedara allí junto a sus criados hasta que terminaran
de recogerle toda la cosecha.
22—Hija mía, te conviene seguir con sus criadas —dijo Noemí—, para que no se
aprovechen de ti en otro campo.
23Así que Rut se quedó junto a las criadas de Booz para recoger espigas hasta
que terminó la cosecha de la cebada y del trigo. Mientras tanto, vivía con su
suegra.

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