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Retrasar el envejecimiento cerebral

El libro de Francisco Mora explora la posibilidad de retrasar el envejecimiento del cerebro, abordando tanto el proceso de envejecimiento como los factores que influyen en la longevidad y la calidad de vida. Se presentan doce claves que pueden ayudar a enlentecer este proceso, como la alimentación, el ejercicio físico y mental, y la vida social activa. Mora enfatiza que, aunque el envejecimiento es inevitable, existen estrategias basadas en estilos de vida que pueden mejorar la salud cerebral y prolongar la vida activa.

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Retrasar el envejecimiento cerebral

El libro de Francisco Mora explora la posibilidad de retrasar el envejecimiento del cerebro, abordando tanto el proceso de envejecimiento como los factores que influyen en la longevidad y la calidad de vida. Se presentan doce claves que pueden ayudar a enlentecer este proceso, como la alimentación, el ejercicio físico y mental, y la vida social activa. Mora enfatiza que, aunque el envejecimiento es inevitable, existen estrategias basadas en estilos de vida que pueden mejorar la salud cerebral y prolongar la vida activa.

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Francisco Mora

¿Se puede retrasar


el envejecimiento
del cerebro?
Primera edición: 2010
Tercera edición: 2020

Diseño de colección: Estudio de Manuel Estrada con la colaboración de Roberto


Turégano y Lynda Bozarth
Diseño cubierta: Manuel Estrada
Fotografía de Javier Ayuso

Reservados todos los derechos. El contenido de esta obra está protegido por la Ley, que establece penas
de prisión y/o multas, además de las correspondientes indemnizaciones por daños y perjuicios, para
quienes reprodujeren, plagiaren, distribuyeren o comunicaren públicamente, en todo o en parte, una
obra literaria, artística o científica, o su transformación, interpretación o ejecución artística fijada en
cualquier tipo de soporte o comunicada a través de cualquier medio, sin la preceptiva autorización.

© Francisco Mora Teruel, 2010, 2020


© Alianza Editorial, S. A., Madrid, 2010, 2020
Calle Juan Ignacio Luca de Tena, 15
28027 Madrid
[Link]

ISBN: 978-84-9181-914-1
Depósito legal: M. 4.998-2020
Printed in Spain

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envíe un correo electrónico a la dirección: alianzaeditorial@[Link]
Índice

9 Nota a la presente edición


13 Nota a la segunda edición
15 Prólogo
19 Introducción

Algunas preguntas previas


31 1. ¿Qué es el envejecimiento?
35 2. ¿Cómo envejece el cerebro?
39 3. ¿Cuándo comienza el envejecimiento del ce-
rebro?
43 4. ¿Viene el envejecimiento ya programado en
nuestro organismo?
45 5. ¿De qué depende que podamos vivir más o me-
nos años?
47 6. ¿Hasta cuánto podemos vivir, existe un límite?
51 7. ¿Vale la pena vivir más allá de los 100 años?
53 8. ¿Qué es la reserva cognitiva?
57 9. ¿Existen falsas concepciones sobre el envejeci-
miento del cerebro?
61 10. ¿Qué es lo que finalmente pretende alcanzar la
biomedicina?
63 11. ¿Quiere usted saber cuántos años va a vivir?

7
67 12. ¿Quiere valorar por sí mismo si su nivel de
ejercicio mental le está haciendo bien o mal a
su cerebro?

Doce claves o esperanzas que ayudan a enlentecer


el envejecimiento del cerebro
75 1. Comer menos de modo alternativo
89 2. Hacer ejercicio físico de modo regular
101 3. Hacer ejercicio mental todos los días
109 4. Viajar mucho
115 5. No vivir solo
121 6. Adaptarse a los cambios sociales
125 7. No estrés «con desesperanza»
131 8. No fumar
137 9. Buen sueño con sólo la luz del cielo
141 10. Evitar «el apagón emocional»
145 11. Dar sentido a la vida con agradecimiento
149 12. Y alcanzar la felicidad de las pequeñas cosas

151 Y una conclusión


155 Para aquellos que quieran profundizar en los fun-
damentos científicos de este libro

8
Nota a la presente edición

Para un autor, lo he escrito muchas veces, la reedición de


uno de sus libros es siempre motivo de alegría. Y lo es
porque un libro, tras recorrer el mundo mental de mu-
cha gente, vuelve de nuevo, con su mensaje, a recordár-
selo a mucha otra gente. Este libro, que tuvo su primera
edición hace ahora diez años, ha tenido un largo reco-
rrido, con varias ediciones y reimpresiones. Y sobre él
he recibido comentarios y agradecimientos de muchos
lectores. Y es ahora que asoma de nuevo al mundo con
una nueva edición en la colección El libro de bolsillo de
Alianza Editorial.
La verdad es que el tema del envejecimiento, y particu-
larmente del envejecimiento del cerebro, «no envejece».
De hecho, a lo largo de estos últimos años ha habido un
aumento constante y significativo del número de publi-
caciones científicas sobre esta materia, en particular pro-
venientes de la neurociencia. Pero no sólo de ella, sino

9
¿Se puede retrasar el envejecimiento del cerebro?

también de otros amplios campos del conocimiento,


como la psicología, la medicina, la política, la filosofía y
hasta de la misma educación. Y es que el arco de la vida
humana, de cada vida humana, se amplía lenta pero
constantemente. Cada año que pasa nos damos cuenta,
en general, de que vivimos más, nos hacemos mas longe-
vos. En España, en particular, la vida media está crecien-
do constantemente, hasta que quizá podamos llegar a
convertirnos, en el próximo cuarto de siglo, en el país
del mundo con mayor esperanza de vida. Los datos ac-
tuales avalan estas predicciones. En veinte años, la espe-
ranza de vida al nacer ha pasado en los hombres de 75,4
años a 80,5 años, y en las mujeres de 82,3 a 85,9. Es más,
el crecimiento de la edad en ese segmento de la pobla-
ción que se engloba en el concepto genérico de «cente-
narios» ha sido también espectacular. Sin duda que esto
es, por una parte, motivo de alegría, pero también, por
otra, motivo de preocupación. De alegría por querer vi-
vir mas años, que es la única querencia real del ser huma-
no. Pero también, por otra parte, está esa preocupación
que acabo de mencionar y que se refiere a la «calidad de
vida», pues nadie quiere vivir esos años de más si no se
acompañan de un buen nivel de salud que permita man-
tener la emoción caliente que da sentido a vivirlos. Pre-
cisamente de esto último, la emoción en el contexto del
envejecimiento del cerebro, trata otro libro que he escri-
to recientemente, Ser viejo no es estar muerto: la emoción
como sentido a una larga vida humana, publicado por
esta misma editorial en el año 2017.
Lo cierto es que el núcleo central de todo esto recala
en el buen funcionamiento del cerebro, ese órgano res-

10
Nota a la presente edición

ponsable último de lo que somos y de cómo nos compor-


tamos a lo largo del arco vital de cada uno. Pero no es
menos cierto que también el cerebro envejece, al igual
que el resto del cuerpo. Y, siendo este proceso de enve-
jecimiento del cerebro inexorable, la eterna pregunta, a
la que precisamente trata de contestar este libro y que
lleva además en su portada como título (¿Se puede retra-
sar el envejecimiento del cerebro?), es absolutamente cru-
cial. Digamos que, hace algún tiempo, dar una respuesta
a esta pregunta era una tarea difícil. Ahora ya no lo es
tanto. La respuesta hoy es clara: la respuesta es «SÍ»;
sólo que, por una miríada de factores, todavía se trata de
un «sí condicionado». Condicionado porque es altamen-
te dependiente y está ampliamente determinado por las
relaciones sociales en cada cultura y, desde luego, y reso-
lutivamente, por los estilos de vida que desarrolla cada
individuo concreto a lo largo de toda su vida. En cual-
quier caso, hoy existen instrumentos, relativamente sen-
cillos de entender, pero difíciles de practicar, que se
muestran claramente capaces de lentificar el proceso de
envejecimiento del cerebro. De esto trata este libro.
Me gustaría creer que esta nueva edición de ¿Se puede
retrasar el envejecimiento del cerebro? será acogida por
los nuevos lectores con el mismo cariño del que gozaron
las anteriores. En esto último se asienta también la re-
compensa del propio autor.

Francisco Mora
Madrid, enero de 2020

11
Nota a la segunda edición

Celebro esta nueva edición del libro ¿Se puede retrasar


el envejecimiento del cerebro? en la colección 13/20 de
Alianza Editorial. Pienso que todo esfuerzo es poco para
intentar que se conozcan los avances que la Ciencia del
Cerebro puede hacer, y está haciendo, por lograr no sólo
un envejecimiento fisiológico del cerebro sino, más espe-
cíficamente, lograr evitar la aparición de enfermedades
degenerativas, como son las demencias, incluida la tan
temida enfermedad de Alzheimer. Y quizá siempre es
corto el espacio y el tiempo para decir a todo el mundo
que esto es posible sin tomar medicación alguna. De he-
cho, aún no hay medicación disponible que pueda paliar
la propia enfermedad de Alzheimer una vez iniciada la
cascada degenerativa. Pero sí hay, como se indica en este
libro, instrumentos capaces, a través de los cambios en
los estilos de vida, de retrasar la aparición de la enferme-
dad. Algunos de ellos nunca antes pensados, como por

13
¿Se puede retrasar el envejecimiento del cerebro?

ejemplo aprender un idioma nuevo, lo que no deja de ser


francamente sorprendente.
Precisamente, en una de las claves de este libro, den-
tro del capítulo «Hacer ejercicio mental todos los dias»
(p. 97), recomiendo aprender un idioma nuevo a partir de
cierta edad, sean los 40 o 50 años, y hacerlo incluso si la
persona es bilingüe desde la infancia. Y es cierto que, sobre
presupuestos que explico en este mismo libro (fundamen-
talmente en relación a la emoción, el placer, el aprendizaje
y la memoria), vengo recomendando esta práctica desde
hace bastantes años para ayudar a enlentecer ese envejeci-
miento del cerebro. Pero ha sido ahora cuando esta reco-
mendación se ha potenciado al conocer que muchas perso-
nas que son bilingües o que hablan varios idiomas han
adquirido con ello una capacidad de cierta reserva cogniti-
va, cerebral, lo que les hace poder retrasar la aparición de
la enfermedad de Alzheimer en un tiempo que está alrede-
dor de los 5 años. Esto no sólo constituye un beneficio evi-
dente para la propia persona, sin duda el más importante,
en el sentido de que podría retrasar la aparición de la enfer-
medad a edades tardías ya cercanas a la esperanza de vida
en nuestro mundo occidental, sino que supondría un con-
siderable ahorro para la sociedad debido a la disminución
del gasto sanitario. Y como éstos, están apareciendo mu-
chos otros hallazgos de modo constante en la literatura
científica, que nos deben llevar a adquirir una perspectiva
nueva sobre el envejecimiento, en particular el del cerebro.
Sea pues bienvenida esta nueva edición del libro.

Francisco Mora
Madrid, junio 2011

14
Prólogo

Hace unos meses viajaba en el AVE camino de Barcelona


invitado a dar una conferencia con el mismo título que
lleva este libro. En el asiento inmediatamente delante del
mío iba sentada una señora en animado coloquio con la
que tenía al lado. De pronto sonó su teléfono móvil. Y
aun estando pendiente de las notas que venía repasan-
do, escuché que decía, con voz bastante alta por cierto,
«pues qué quieres que te diga... con dolores y algo des-
memoriada... a mi edad, ¿qué puedes esperar...?». Al
cabo de un rato me levanté de mi asiento. Quería saber
qué edad podía tener esa señora. Y, pensado y hecho,
marché pasillo adelante y tras poco tiempo, me di la
vuelta y pude ver su cara. Era una mujer a la que estimé
una edad alrededor de los 70 años.
Al llegar a Barcelona y ante una audiencia nutrida de
gente algo mayor comencé mi conferencia relatando
aquel episodio. Y señalé, precisamente, que lo que le

15
¿Se puede retrasar el envejecimiento del cerebro?

ocurría a la señora del tren era exactamente lo opuesto a


lo que aspira la sociedad actual. La investigación en bio-
medicina lucha hoy por alcanzar un conocimiento sobre
el proceso de envejecimiento que permita, a la mayoría
de las personas, envejecer de una manera sana, sin dolo-
res ni fallos de memoria hasta una edad bastante avanza-
da. Y que, en general, esa etapa de la vida que llamamos
envejecimiento no vaya acompañada de enfermedades.
Utilizando la terminología psicológica más al uso, si se
quiere, lo que se pretende es aplicar los conocimientos
obtenidos por la investigación científica actual para que
la gente alcance un envejecimiento «con éxito», que es lo
mismo que decir un envejecimiento activo, productivo,
saludable y con un declinar de funciones lento. Y añadi-
do a ello que se mantenga una emoción continuada por
la vida hasta edades provectas, que bien pudieran estar
alrededor de los 100 años. Este libro es una propuesta
para alcanzar esa meta.
Éste es un libro en el que he hecho un esfuerzo espe-
cial para utilizar un lenguaje asequible, alejado, en lo po-
sible, de la jerga científica. Con él he pretendido dejar
muy claros los conocimientos obtenidos desde las cien-
cias del cerebro en convergencia con otras disciplinas,
como la medicina, la psicología o las ciencias sociales,
con los que, presuntamente, se pueda alcanzar ese enve-
jecimiento «con éxito». La verdad es que este libro es el
resultado de un peregrinaje, a lo largo y ancho de nues-
tro país, dando conferencias sobre este tema. Desde el
principio, hace unos tres años, fui limando las palabras
para hacerlas cada vez más asequibles a personas de un
amplio espectro cultural. Estas conferencias fueron aus-

16
Prólogo

piciadas por diferentes instituciones o fundaciones y


en particular por la Fundación La Caixa de Barcelona.
Aquí agradezco a Montserrat Caminal, Nuria Casal y Be-
lén Monge su magnífica labor.
Mi pretensión es que el mensaje de este libro alcance al
mayor número posible de lectores en un amplio marco
social. Por ello y para facilitar la lectura directa y fácil del
texto se ha dejado fuera del mismo cualquier referencia
a autores o referencias técnicas bibliográficas específi-
cas. Sin embargo, en un addendum se citan algunos tra-
bajos muy escogidos que resumen, a día de hoy, los co-
nocimientos que dan el soporte científico necesario a las
ideas aquí vertidas.
También comprobará el lector un cierto desequilibrio
en el desarrollo de cada una de las doce claves que com-
ponen el libro, en tanto que algunas de ellas se expanden
más y alcanzan hasta sus bases moleculares y otras no lo
hacen tanto, ya que son tratadas con una perspectiva
más social y psicológica. Ello se debe a que en estas úl-
timas la neurociencia no ha llegado todavía a disecar y
diseñar experimentos capaces de mostrar los sustratos
neuronales específicos. Con todo, cada clave es una ficha
que sólo trata aspectos puntuales de los que se destilan
dos mensajes principales. Primero, que el proceso de en-
vejecimiento es un proceso natural y fisiológico, y segun-
do, que la mayoría de las patologías que ocurren durante
el mismo son principalmente producto de los estilos de
vida desarrollados por las personas y del medio ambien-
te en que viven.
Quiero agradecer a los componentes actuales de mi la-
boratorio Gregorio Segovia, Alberto del Arco, Pedro

17
¿Se puede retrasar el envejecimiento del cerebro?

Garrido, Marta de Blas, Ángela Amores, Giacomo Ron-


zoni y María Antón, como también a Concha Magariño,
por las continuas conversaciones y discusiones sobre
el cerebro y su envejecimiento. En especial mi agradeci-
miento a Gregorio Segovia y Ángela Amores. Al primero
por haber cargado casi todos los días mi bandeja de co-
rreo electrónico con información relevante y a Ángela
por su disposición y ayuda. Y al profesor Ángel Peña por
su apoyo y la lectura crítica que hace de todos mis libros.
También quiero expresar mi agradecimiento a tantas
personas que han atendido mis conferencias y participa-
do en los coloquios de los que siempre he extraído ideas
interesantes. Y a Ana María Sanguinetti por haber reali-
zado toda la labor gráfica que acompaña al texto, por ha-
ber creado el test sobre actividad mental, por ayudarme
a conseguir un texto fácil desde un escrito original utili-
zando la jerga científica, y por haber leído, de modo crí-
tico, varios borradores del libro.
Por último, un deseo sincero: lograr que quien lea este
libro se motive a llevar a la práctica alguna de las claves
que conducen a ese envejecimiento sano y productivo
del que en él se habla. Con ello quizá se pueda evitar ese,
a veces, descalabro que implica el rechazo de los demás
y alcanzar por el contrario un final con descenso len-
to, coherente, lúcido, digno, sólo dependiente de uno
mismo. Y con ello, como bono añadido, una integración
emocional positiva en la sociedad en que se vive.
No sé si lograré alcanzar ese objetivo, pero eso es lo
que he intentado con este pequeño libro.

18
Introducción

En nuestro mundo occidental, sus gentes, científicos y


sociedad, escritores y lectores, artistas y contemplativos,
médicos y pacientes, trabajan y viven alrededor de la
idea, ya construida y mantenida por esa estructura «invi-
sible» que llamamos cultura, de que el envejecimiento,
frente a las demás etapas de la vida, es un proceso que si
bien no es una enfermedad en sí, sí es nido de muchas
enfermedades y que, intrínsecamente, el viejo es un can-
didato constante a «las medicinas». Frente a ello, yo sos-
tengo que el envejecimiento no es una enfermedad ni
tampoco es ningún nido especial de patologías, sino un
proceso fisiológico que puede cursar con salud. Precisa-
mente los conocimientos actuales aportados por las in-
vestigaciones en biomedicina conducen a esa idea. Es
cierto que en esta etapa de la vida aumentan las probabi-
lidades de padecer muchas enfermedades. Pero es cierto
también que la mayoría de las mismas en el ser humano,

19
¿Se puede retrasar el envejecimiento del cerebro?

y particularmente las que acontecen durante el envejeci-


miento, dependen sobremanera del estilo de vida que
desarrolle el individuo. Incluso las llamadas «genéticas»
y su expresión clínica. De esto se debe deducir que fren-
te al periodo de crecimiento (mayormente modelado por
el entorno familiar y cultural), el envejecimiento es un
proceso que queda, en una medida importante, al arbi-
trio de la conciencia del individuo cómo dirigirlo. Y que
es cada uno, de modo individual, quien debe hacerse
consciente de la responsabilidad de envejecer sano tanto
para su bien como para el de la sociedad en la que vive.
Definitivamente, el programa de envejecer bien ya no
depende tanto de los genes como de un proceso perso-
nal de elección consciente del estilo de vida que cada ser
humano decida desarrollar.
Para alcanzar un envejecimiento mentalmente sano
hay que prepararse mucho antes de la jubilación, cam-
biando a estilos de vida capaces de generar ciertas «re-
servas cognitivas» que luego se utilicen para enlentecer
el declinar fisiológico de la actividad mental. Y, desde
luego, cambiar la perspectiva actual que para muchas
personas todavía tiene la jubilación misma, porque una
de las causas, quizá centrales, de no envejecer con éxito
y no hacerlo con salud, y salud mental en particular, está
en ese sello «social» y «personal» al que se aboca con la
jubilación, ya por otra parte construido culturalmente.
Con ella (la jubilación), para mucha gente «ya está» casi
todo hecho, aprendido y casi memorizado, y se instaura
un sentimiento de pasividad y dejarse «rodar» por la
pendiente. Precisamente esto es lo opuesto a la idea que
vamos a desarrollar en este libro, cuya esencia es que no

20
Introducción

debe haber «jubilación mental» ni roles impuestos, ni


aquello de «no se preocupe que nosotros se lo haremos
todo», ni dedicarse exclusivamente a leer el periódico,
ver la televisión o sacar de paseo a los nietos. Antes al
contrario, hay que seguir hasta el final con el papel activo
de «hacer», «deshacer», «cuidar» y «equivocarse» todos
los días en las cosas del mundo para rectificar constante-
mente, que es lo que hace que el cerebro prosiga en sus
cambios positivos permanentes, que son el resultado de
un constante aprender y memorizar. Hay que desterrar
la idea de que la vida acaba con el envejecimiento y la ju-
bilación. Decía Rita Levi-Montalcini, hoy ya con 100
años de vida activa, que

[…] frente a la visión negativa de la vejez existe un antídoto:


ser conscientes de nuestra inmensa capacidad cerebral por-
que el uso continuo de estas capacidades, a diferencia de
lo que sucede con los demás órganos del cuerpo, no las des-
gasta. Paradójicamente, fortalece y saca a relucir unas cuali-
dades que habían permanecido ocultas en el torbellino de
las actividades desplegadas durante las fases anteriores del
recorrido vital.

Precisamente eso es el cerebro, un órgano plástico por


excelencia, que es lo mismo que decir que es moldeable
y que cambia constantemente como resultado de su inte-
racción con el mundo. Estos cambios del cerebro no se
deben a que sus células, las neuronas, como las del resto
del organismo, mueran y sean recambiadas constante-
mente, puesto que éstas en su gran mayoría no mueren
ni se reproducen y en caso de muerte nunca son reem-

21
¿Se puede retrasar el envejecimiento del cerebro?

plazadas. El cambio en el cerebro se debe a las constan-


tes transformaciones que sufren las conexiones que se
establecen entre las neuronas. Lo que cambia en el cere-
bro constantemente es el cableado del mismo, es decir,
esas minúsculas estructuras que llamamos sinapsis y que
transmiten la información de unas neuronas a otras. Es
en ese cableado, siempre diferente, en el que se graban
las experiencias nuevas vividas, o sea, todo aquello que
se aprende y luego se memoriza.
Estas modificaciones en el cerebro, que se suceden a lo
largo de toda la vida de las personas, siguen esa ley que
coloquialmente se expresa como «o lo utilizas o lo pier-
des». Y esto tiene singular aplicación en ese periodo úl-
timo de la vida. Tan es así que en función de qué estilos
de vida adopte el individuo, en función de ese que utiliza
o no, esos cambios pueden ser positivos o negativos.
Cuando son positivos potencian para bien las funciones
del cerebro. Cuando son negativos potencian para mal el
deterioro del cerebro. Y ahí reside la pregunta central de
este libro: ¿existen estilos de vida capaces de promover
para bien las funciones del cerebro a lo largo del enveje-
cimiento? O en otras palabras si se quiere, ¿se puede re-
trasar el proceso de envejecimiento del cerebro por vías
fisiológicas, sin tratamientos farmacológicos u hormona-
les especiales? La contestación directa es sí.
Hoy sabemos que comer menos y de modo saludable y
hacer ejercicio moderado puede alargar la vida y mante-
ner el cerebro activo y productivo. Hacer ejercicio men-
tal, viajar, intentar adaptarse a los cambios sociales, no
vivir solo, no fumar, beber con moderación y no en-
trar en la dinámica de un estrés sin control, dormir bien,

22
Introducción

mantener vibrantes nuestras emociones, dar sentido a la


vida y ser agradecido, no sólo pueden retrasar los proce-
sos inevitables del envejecimiento que deterioran nues-
tro cerebro, sino que ello se logre sin enfermedades. Es
verdad, sin embargo, que alcanzar estos objetivos puede
ser muy difícil, porque los patrones sociales y emociona-
les que imponen la familia y la cultura sobre las personas
desde que nacen son poderosos. Y la mayoría de la gente
se adapta a ellos, lo que conlleva todavía hoy ser seden-
tario, comer de forma desequilibrada, dormir muchas
veces poco y mal, fumar, vivir en constante estrés y tal
vez, y como consecuencia de ello, padecer problemas de
salud.
¿Qué se podría hacer para promover los cambios en
los estilos de vida que acabamos de señalar? Tal vez el si-
guiente ejemplo ayude a entender lo que quiero decir.
Estadísticas recientes muestran cómo personas de 45-50
años, tras sufrir un infarto cardiaco y haberse sobrepues-
to a él, han cambiado sus hábitos de vida y suelen vivir
más que la media de la población de su misma edad.
¿Qué ha ocurrido para que sea así? ¿Podríamos deducir
que quizá el infarto cardiaco es protector y puede alargar
la vida? Evidentemente, no. Lo que ha ocurrido es que la
sensación inminente de muerte producida por el infarto
y el riesgo consciente de volver a padecer otro, y perder
entonces de verdad la vida, han llevado a esas personas a
tomar conciencia de la importancia de un cambio drásti-
co en sus hábitos y estilos de vida y, consecuentemente,
han dejado de fumar y beber, han comenzado a dormir
ordenadamente, a comer menos, a perder peso y a hacer
ejercicio aeróbico suave todos los días. Todo esto, ade-

23
¿Se puede retrasar el envejecimiento del cerebro?

más, ha contribuido de forma notoria a aumentar su ca-


pacidad de defensa frente al estrés y a rebajar las res-
puestas de ciertas hormonas que producen daños en
áreas concretas del cerebro que tienen que ver con la
memoria.
Esto es precisamente lo que debemos hacer quienes es-
tamos envejeciendo pero no tenemos un corazón que ha
padecido un infarto. Es decir, cambiar drásticamente los
estilos de vida. Dicho así parece «simple» y fácil, pero re-
conozco, de nuevo, que puede ser una de las empresas
más difíciles de acometer. Porque es muy difícil cambiar
de pronto los hábitos que uno ha desarrollado durante
casi toda su vida y hacerlo además en contraste con los há-
bitos que siguen desarrollando los amigos y los que nos
rodean y conforman nuestro entorno emocional y social.
¿Qué hacer entonces? ¿Cómo podríamos lograr que ello
fuera posible? ¿Cómo convencernos a nosotros mismos
de lo importante de esos cambios? ¿Cómo podríamos
producir en nosotros mismos una reacción emocional, si-
milar a la que ocurre en muchas personas tras un infarto
de miocardio, capaz de hacer cambiar nuestros hábitos de
vida? ¿Podríamos esperar que los poderes públicos ins-
trumentaran un cambio en el marco social y cultural ca-
paz de ayudar en esa dirección? No lo sé. Lo que sí creo
es que hay muchas personas mayores con capacidad emo-
cional suficiente como para darse cuenta de lo importante
de estos nuevos conocimientos que aportan la biomedici-
na y la neurociencia en particular. Y es a ellos en particu-
lar a los que van dirigidos los mensajes de este libro.
En cualquier caso, al final, lo veremos en la conclusión
de este libro, todas las claves que propongo son conver-

24
Introducción

gentes en producir y potenciar los mismos mecanismos


moleculares y celulares que promueven la salud y enlen-
tecen los procesos que deterioran el cerebro. Precisa-
mente por eso creo que cumpliendo con al menos el
50% de ellas, tratando de incluir como básicas comer
menos y hacer ejercicio físico, se podría, salvo azarosas
vicisitudes nunca predecibles, envejecer con salud y con
la «cabeza siempre despierta».
Lo interesante de todo esto es que estas doce claves
que aquí se proponen no son algo, digamos, nuevo y re-
volucionario que nunca ha sido aplicado a la especie hu-
mana. Antes al contrario. La aplicación inconsciente de
muchas de estas claves ha sido la norma constante a lo
largo de millones de años durante la construcción del
organismo humano en ese proceso que llamamos evolu-
ción. Lo que ahora está redescubriendo la ciencia es los
beneficios de volver a ellas. Regresar a esos estilos de
vida que fueron consustanciales a nuestra naturaleza y
que nos acompañaron mientras se construyó la humani-
dad. Piénsese que el patrón y el tipo de dieta, el ejercicio
físico, los desplazamientos (viajes), la solidaridad del
grupo social han sido elementos cruciales para la super-
vivencia de nuestros antecesores durante al menos tres o
cuatro millones de años. El desarrollo del cerebro, la
aparición de las capacidades mentales y el control de las
emociones han ido ligados a ese estilo de vida, y como
tales han conformado programas y códigos que se han
grabado en nuestros genes y que luego ha heredado la
descendencia. Así ocurrió hasta que las condiciones cli-
máticas cambiaron y permitieron el aumento de las capa-
cidades reproductivas de la población y de las relaciones

25

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